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Una nueva oportunidad
-5-

La hora del sacrificio

- Levántate, te esperan en la sala del trono.

Bajó del lecho y avanzó torpemente hacia la puerta, donde la esperaba Belcebú para guiarla por los pasillos del enorme palacio. Contempló al demonio con detenimiento, admirando sus decididas zancadas, tan diferentes a sus pasos cortos y temblorosos. La cabellera negra caía sobre sus hombros, recogida con una cinta granate de la que escapaban algunos mechones brillantes. Le hubiera gustado verlo batir sus alas, pero sabía que no sería posible mientras estuvieran en esos lugares: carecían de sentido allí, don de podían moverse libremente sin necesidad de volar.

Se preguntó si Ba-chan adquiriría algún día el porte y la belleza de los seres a los que admiraba y entre los que se había criado; deseó que así fuera. En el cuerpo juvenil comenzaban a insinuarse los rasgos varoniles que habría de tener y que le harían parecerse al Señor al que tanto admiraba. “Es una pena no poder estar aquí para ver su evolución” pensó apenada.

La majestuosidad de la sala la impresionó. Grandes columnas negras flanqueaban un trono de piedra caliza esculpida por hábiles manos, donde Satanás la esperaba sentado, sosteniendo en sus manos un cáliz tallado en hueso del que bebía grandes sorbos de aromático vino.

-Acércate, Ninako. –Obedeció despacio, demasiado consternada para caminar con soltura. “¿Por qué me siento hipnotizada por su mirada, por su embriagadora voz? Soy tan pequeña... y él tan grande... que temo que se acerque a mí y me aplaste si oso contradecir sus órdenes. Al menos, Tsubasa está a su lado, infundiéndome valor sin hablarme, sólo con sus ojos. Deseo abrazarle como nunca antes lo había deseado, ¿qué me ocurre? Lo tenía todo muy claro, pero ahora...Necesito acercarme a él, dejar que me tome entre sus brazos y decirle lo mucho que lo necesito junto a mí”.

Tomó el cáliz que le ofrecía. Pasó sus dedos entumecidos por las imágenes talladas que lo adornaban, cerró los ojos y lo acercó a sus labios. No tenía fuerzas suficientes para levantar la pesada copa, así que la dejó caer, derramando su líquido rojo, a los pies de Satanás. El hombre la miró complacido y extendió su mano para acariciar su ruborizada mejilla.

-¿Tomaste ya tu decisión?

-Sí -contestó decidida, sin vacilar un instante a pesar del temor que la embargaba.

Tsubasa se acercó a ella y rodeó su cintura con su brazo mientras la miraba con ansiedad mal contenida. De lo que ella decidiera dependía su futura existencia... o su muerte. Pero no podía permitir que se viera coaccionada por la lástima a la hora de decidir, aunque el amor no durara eternamente, él deseaba estar a su lado siempre.

Ninako se arrodilló frente a la imponente figura de Satanás. A su lado, su dulce esposa parecía muy frágil, más niña aún de lo que ya aparentaba.

-No sé lo que siento por Tsubasa, ni si soy realmente la reencarnación de Manami, aunque tampoco puedo perderlo. Haz conmigo lo que desees, lo que juzgues más conveniente... pero no me alejes de Ba-chan.

Cayó mientras dejaba que las lágrimas surcaran su rostro, borrando el rastro de las vertidas anteriormente. Toda la valentía que había pretendido acumular se disipó al pronunciar su nombre, el mote cariñoso con el que lo había bautizado en su niñez, antes aún de conocerlo.

- ¿Estás segura de que deseas estar conmigo, Nini-chan? –La tomó de las manos y besó su frente con dulzura antes de proseguir –Serás abocada a una existencia pecadora en la que es probable que no seas feliz.

- El mayor de los pecados –esbozó una sonrisa mientras besaba con premura sus labios –es haberte conocido.[1]Además… ¿qué te hace pensar que desee vivir aquí contigo? Si no recuerdo mal tu historia, nos queda la tierra y…

No la dejó proseguir. Decidirían aquello más tarde, cuando ella se hubiera condenado y no fuera posible perderla. El tiempo apremiaba y el tímido beso que le había dado le hizo desear más, desearla más de lo que nunca hubiese imaginado que fuera posible. Su señor lo hizo volver a la realidad, alejándolo de esos pensamientos.

- He preparado todo para el sacrificio de su alma –anunció levantándose para guiarlos al lugar indicado para la ceremonia –Seguidme sin miedo: concluirá antes de que os deis cuenta de que ha dado comienzo.

-Gracias v-fue lo único que pudo decirle mientras caminaba a su lado en pos de Satanás. Sabía que Manami lo amaba y lo seguiría allí donde fuera necesario, pero Ninako no era Manami, a pesar del alma que las unía.

Durante años, había observado a la muchacha, esperando el momento de acercarse a ella. No quería precipitarse ni asustarla, tenía que ganarse su confianza para poder explicarle su propósito en la tierra. Su señor había modificado sus recuerdos para que creyese que el taciturno muchacho había sido siempre su vecino, cuando apenas había un año que había subido a la tierra a buscarla. Durante ese tiempo, fingiendo ser un compañero más de clase, Malpas[2] había descubierto en ella el creciente interés por el infierno y un extraño odio a Dios, al mismo Dios que él odiaba por haberle arrebatado a la única persona a la que había podido amar. Por fin la había recuperado, volvía a tenerla a su lado y no permitiría que volvieran a separarlos. Nuevamente había prometido amarle, estar siempre junto a él, condenando así su alma.

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Dedicatorias: Nuevamente, se lo dedico a mi pequeña Erechan (por si aún no lo tiene claro): a ver cuando nace el Amamiya/Belcebú, que me vas a obligar a dejar a Ikaru a un lado para escribirlo yo!

A la Iña, la Eru_Lempre, ella sabe por que (cosas de rimas, para mayor aclaración) y por habérmelo dictado para ayudarme a pasarlo a limpio: enhorabuena por haber entendido mi letra.

De un modo indirecto, y espero que no se entere nunca, se lo dedico a Bilbo Bolsón, en cuya clase lo escribí (si vierais a mi profesor de sintaxis y semántica lo entenderíais, de verdad).

Si teneis alguna duda… leed el manga! O preguntadme. Agradezco sugerencias, comentarios, críticas…

¡En breve, el sexto y último capítulo! Lo que dan de sí las clases de Bolsón…

[1] Arriba Fito!!! Mientras oía esta canción se me ocurrió el desenlace de la historia, aunque no se trata de ningún song-fic.

[2] Malpas es el verdadero nombre de Tsubasa, el que tiene en el infierno, ya que Tsubasa (como sabréis si habéis leído la obra) es el nombre que le pone Satanás cuando suben juntos a la tierra.


Email de la autora: girlpower_acuario@hotmail.com

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