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Descenso a la realidad
Afortunadamente, Miguel se dio cuenta de la pureza
que emanaba Manami, dispuesta a huir con Tsubasa,
aunque eso significase vagar eternamente por el limbo
de las almas condenadas.
-Si la amas hasta el punto de renunciar por ella
a tu existencia demoníaca fue su tajante
decisión haré que vuelva a la
tierra, que se reencarne en otro ser puro, como lo
fue ella la alegría que experimentó
Tsubasa pronto fue truncada por la decisión
del ángel pero has de saber que si en
un plazo de quince años no consigues tu propósito,
Manami volverá al cielo, conmigo, y tú
serás condenado al olvido eterno.
El olvido eterno
eso era incluso peor que
el limbo, pues allí las almas estaban condenadas
a una existencia llena de dolor y desesperación,
mientras que en el olvido, simplemente desaparecían;
ni Dios ni los demonios podían hacer nada por
salvarlas. Era el fin de toda existencia, pero estaba
dispuesto a asumirlo si eso significaba recuperar
a Manami.
-Acepto tu trato, Miguel, pero con una única
objeción: si tras esos quince años recupero
el amor de Manami, ambos viviremos en el lugar que
decidamos, tierra o infierno, sin que nadie pueda
oponerse.
Descartó de su petición el cielo,
pues sabía que allí nunca podrían
ser felices, aunque estuvieran juntos.
-Y otra cosa más añadió
burlón antes de verlos descender a la tierra
No podrás pedir a tu señor que
te ayude en la anagnórisis de Manami, aunque
como sigues siendo un ente demoníaco, no puedo
impedirte la entrada al infierno.
Largo habría de ser el transcurso del tiempo
hasta que volvieron a encontrarse, mientras él
paseaba tranquilamente por la tierra, como un estudiante
más del instituto Seirán. Ese fue el
lugar donde esperaba reencontrarse con ella, ya que
allí fue donde la vio por vez primera.
- Yo te conozco, eres mi vecino se volvió
para ver a la muchacha que le había hablado
y se hundió en sus profundos ojos color miel.
Manami Se dio cuenta de que se trataba
de ella cuando se perdió en su mirada, aunque
aquella chica no recordaba nada de su existencia anterior.
- Me llamo Ninako, ¿y tú?
-El resto de la historia ya lo conoces, Nini-chan.
Nos hicimos amigos y me esforcé por ganar tu
confianza. Sé que no eres consciente de lo
que supone ser la reencarnación de Manami,
así que si me rechazas, aceptaré mi
destino.
- Ba-chan
No sabía que decir. Las lágrimas corrían
libremente por su delicado rostro, y sus manos se
crispaban en un ademán nervioso. Ella, que
tanto había deseado ser la protagonista de
una historia así, se sentía desconcertada
al ver que sus deseos se habían visto cumplidos.
Un cúmulo de sentimientos enfrentados se agolpaba
en su pecho, haciéndola llorar con fuerza y
desear hallarse lejos de él, tan lejos que
le fuera posible aclarar sus ideas.
Un mareo la hizo apoyarse en la mesa de su dormitorio
para no caer al suelo. Sin apenas ser consciente de
ello, vio como el muchacho se arrodillaba a su lado,
implorando a alguien a quien ella no podía
ver, pero sí intuir, que lo ayudara.
-Aquí podrás pensar con tranquilidad
y no serás molestada por nadie -¿quién
le había hablado así? La voz parecía
provenir de una niña a la que no podía
ver. Miró en derredor tratando de vislumbrar
algo que le hiciera recordar como había llegado
hasta esa gran cama, cuyo dosel negro le impedía
ver el resto de la habitación.
-¿Dónde estoy? se preguntó
a sí misma en un susurro, sin obtener la respuesta
deseada.
Ordenó sus pensamientos, demasiado confusos
tras tantas revelaciones. Volvió a sentirse
mareada y se recostó en los mullidos almohadones
de plumas del lecho desconocido.
Hasta ayer yo era una chica normal, sin más
deseo que integrarme en el instituto y ser aceptada
por las demás chicas. Hasta ayer
Hoy,
todos mis sueños se han visto cumplidos, por
fin he conocido a un demonio y he sido amada por él,
aunque
¿a qué precio? Tsubasa
me dijo que ser amada así suponía tener
que renunciar a todo cuanto tengo ahora, abandonarme
a él y estar siempre a su lado. No sé
si lo amo, ni siquiera si me gusta. Si realmente fuera
la reencarnación de aquella chica, no pondría
en duda mis sentimientos, ¿no? Pues ella lo
amó hasta el punto de querer huir al infierno
con él.
El infierno
siempre he deseado saber como
sería, pues me niego a creer que sea como cuentan
mis profesores, un lugar sombrío, lleno de
fuego y con un eterno hedor a azufre. Si me diera
la oportunidad de amar a Tsubasa tendría ocasión
de descubrir por mi misma como es realmente. Y así
también salvaría su alma de la condena
de desaparecer en el olvido.
Pero
¿y si todo fuera mentira? Puede
que todo sean invenciones de Ba-chan para alejar de
mí esos pensamientos paganos que siempre he
tenido. ¡No! No puede haberme mentido; mientras
me contaba la historia sus ojos emanaban sinceridad
y dolor.
-¿Te encuentras mejor? una mano blanca
descorrió las cortinas. Miró a la chica
que le tendía una humeante taza, que aceptó
con reparo No te preocupes, sólo es té
de frutas.
Era la sonrisa más bella que había
visto nunca y sintió deseos de abrazar a aquella
niña de cabellos dorados. Sorbió lentamente
la infusión, que hizo que sus mareos cesaran
y le pidió que se sentara a su lado y le explicase
donde se encontraba.
-Estás en los aposentos privados de Satanás,
él mismo ha sido quien te ha traído
hasta aquí cuando te has desmayado.
¡Satanás! Eso significa que estoy
en el infierno. No puede tratarse de un sueño
porque lo percibo todo con absoluta claridad, incluso
siento como el té quema mi garganta con cada
sorbo.
-¿Tú eres una de las hijas de Satanás?
la niña rió ante la ingenuidad
de su pregunta.
-No dijo levantándose y poniendo orden
en los pliegues de su vestido de raso Soy Miu,
la esposa de Satanás. El tiempo aquí
pasa con extrema lentitud, así que sigo conservando
el mismo cuerpo de niña que poseía en
la tierra.
-¿Dónde está Tsubasa? Necesito
verlo.
Miu le explicó que eso no era posible en
ese momento, ya que se hallaba reunido con su señor,
decidiendo que harían con ella si se negaba
a recordar. Debían enviarla al cielo, donde
Amamiya la estaría esperando, lo que supondría
la muerte del alma de Tsubasa y el nuevo triunfo de
Dios sobre los demonios.
-No puedo abandonar a Ba-chan ahora suplicó-
llévame con él, déjame verle
aunque sea por última vez.
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Nota de la autora: Ya se acerca el desenlace, ¿qué
pasará? La verdad es que no lo sé ni
yo. Me gustaría que tuvieras un final feliz,
pero he de respetar los deseos de Ninako ¡No
quiero matar a Tsubasa! Es demasiado adorable para
hacerle sufrir.
Erechan, espero que te guste el giro que ha tomado
la historia, con Ninako en el infierno y el alma de
Ba-chan pendiente de su decisión.
Y bueno
lo de siempre: girlpower_acuario@hotmail.com
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