La Web

Fanarts

Varios

Una nueva oportunidad
4

Descenso a la realidad

Afortunadamente, Miguel se dio cuenta de la pureza que emanaba Manami, dispuesta a huir con Tsubasa, aunque eso significase vagar eternamente por el limbo de las almas condenadas.

-Si la amas hasta el punto de renunciar por ella a tu existencia demoníaca –fue su tajante decisión –haré que vuelva a la tierra, que se reencarne en otro ser puro, como lo fue ella –la alegría que experimentó Tsubasa pronto fue truncada por la decisión del ángel –pero has de saber que si en un plazo de quince años no consigues tu propósito, Manami volverá al cielo, conmigo, y tú serás condenado al olvido eterno.

El olvido eterno… eso era incluso peor que el limbo, pues allí las almas estaban condenadas a una existencia llena de dolor y desesperación, mientras que en el olvido, simplemente desaparecían; ni Dios ni los demonios podían hacer nada por salvarlas. Era el fin de toda existencia, pero estaba dispuesto a asumirlo si eso significaba recuperar a Manami.

-Acepto tu trato, Miguel, pero con una única objeción: si tras esos quince años recupero el amor de Manami, ambos viviremos en el lugar que decidamos, tierra o infierno, sin que nadie pueda oponerse.

Descartó de su petición el cielo, pues sabía que allí nunca podrían ser felices, aunque estuvieran juntos.

-Y otra cosa más –añadió burlón antes de verlos descender a la tierra –No podrás pedir a tu señor que te ayude en la anagnórisis de Manami, aunque como sigues siendo un ente demoníaco, no puedo impedirte la entrada al infierno.

Largo habría de ser el transcurso del tiempo hasta que volvieron a encontrarse, mientras él paseaba tranquilamente por la tierra, como un estudiante más del instituto Seirán. Ese fue el lugar donde esperaba reencontrarse con ella, ya que allí fue donde la vio por vez primera.

- Yo te conozco, eres mi vecino –se volvió para ver a la muchacha que le había hablado y se hundió en sus profundos ojos color miel.

“Manami” Se dio cuenta de que se trataba de ella cuando se perdió en su mirada, aunque aquella chica no recordaba nada de su existencia anterior.

- Me llamo Ninako, ¿y tú?

-El resto de la historia ya lo conoces, Nini-chan. Nos hicimos amigos y me esforcé por ganar tu confianza. Sé que no eres consciente de lo que supone ser la reencarnación de Manami, así que si me rechazas, aceptaré mi destino.

- Ba-chan…

No sabía que decir. Las lágrimas corrían libremente por su delicado rostro, y sus manos se crispaban en un ademán nervioso. Ella, que tanto había deseado ser la protagonista de una historia así, se sentía desconcertada al ver que sus deseos se habían visto cumplidos. Un cúmulo de sentimientos enfrentados se agolpaba en su pecho, haciéndola llorar con fuerza y desear hallarse lejos de él, tan lejos que le fuera posible aclarar sus ideas.

Un mareo la hizo apoyarse en la mesa de su dormitorio para no caer al suelo. Sin apenas ser consciente de ello, vio como el muchacho se arrodillaba a su lado, implorando a alguien a quien ella no podía ver, pero sí intuir, que lo ayudara.

-Aquí podrás pensar con tranquilidad y no serás molestada por nadie -¿quién le había hablado así? La voz parecía provenir de una niña a la que no podía ver. Miró en derredor tratando de vislumbrar algo que le hiciera recordar como había llegado hasta esa gran cama, cuyo dosel negro le impedía ver el resto de la habitación.

-¿Dónde estoy? –se preguntó a sí misma en un susurro, sin obtener la respuesta deseada.

Ordenó sus pensamientos, demasiado confusos tras tantas revelaciones. Volvió a sentirse mareada y se recostó en los mullidos almohadones de plumas del lecho desconocido.

“Hasta ayer yo era una chica normal, sin más deseo que integrarme en el instituto y ser aceptada por las demás chicas. Hasta ayer… Hoy, todos mis sueños se han visto cumplidos, por fin he conocido a un demonio y he sido amada por él, aunque… ¿a qué precio? Tsubasa me dijo que ser amada así suponía tener que renunciar a todo cuanto tengo ahora, abandonarme a él y estar siempre a su lado. No sé si lo amo, ni siquiera si me gusta. Si realmente fuera la reencarnación de aquella chica, no pondría en duda mis sentimientos, ¿no? Pues ella lo amó hasta el punto de querer huir al infierno con él.

El infierno… siempre he deseado saber como sería, pues me niego a creer que sea como cuentan mis profesores, un lugar sombrío, lleno de fuego y con un eterno hedor a azufre. Si me diera la oportunidad de amar a Tsubasa tendría ocasión de descubrir por mi misma como es realmente. Y así también salvaría su alma de la condena de desaparecer en el olvido.

Pero… ¿y si todo fuera mentira? Puede que todo sean invenciones de Ba-chan para alejar de mí esos pensamientos paganos que siempre he tenido. ¡No! No puede haberme mentido; mientras me contaba la historia sus ojos emanaban sinceridad… y dolor”.

-¿Te encuentras mejor? –una mano blanca descorrió las cortinas. Miró a la chica que le tendía una humeante taza, que aceptó con reparo –No te preocupes, sólo es té de frutas.

Era la sonrisa más bella que había visto nunca y sintió deseos de abrazar a aquella niña de cabellos dorados. Sorbió lentamente la infusión, que hizo que sus mareos cesaran y le pidió que se sentara a su lado y le explicase donde se encontraba.

-Estás en los aposentos privados de Satanás, él mismo ha sido quien te ha traído hasta aquí cuando te has desmayado.

“¡Satanás! Eso significa que estoy en el infierno. No puede tratarse de un sueño porque lo percibo todo con absoluta claridad, incluso siento como el té quema mi garganta con cada sorbo”.

-¿Tú eres una de las hijas de Satanás? –la niña rió ante la ingenuidad de su pregunta.

-No –dijo levantándose y poniendo orden en los pliegues de su vestido de raso –Soy Miu, la esposa de Satanás. El tiempo aquí pasa con extrema lentitud, así que sigo conservando el mismo cuerpo de niña que poseía en la tierra.

-¿Dónde está Tsubasa? Necesito verlo.

Miu le explicó que eso no era posible en ese momento, ya que se hallaba reunido con su señor, decidiendo que harían con ella si se negaba a recordar. Debían enviarla al cielo, donde Amamiya la estaría esperando, lo que supondría la muerte del alma de Tsubasa y el nuevo triunfo de Dios sobre los demonios.

-No puedo abandonar a Ba-chan ahora –suplicó- llévame con él, déjame verle… aunque sea por última vez.

**************************************************************

Nota de la autora: Ya se acerca el desenlace, ¿qué pasará? La verdad es que no lo sé ni yo. Me gustaría que tuvieras un final feliz, pero he de respetar los deseos de Ninako ¡No quiero matar a Tsubasa! Es demasiado adorable para hacerle sufrir.

Erechan, espero que te guste el giro que ha tomado la historia, con Ninako en el infierno y el alma de Ba-chan pendiente de su decisión.
Y bueno… lo de siempre: girlpower_acuario@hotmail.com

Email de la autora: girlpower_acuario@hotmail.com

Fanfics

|+| Layout Info