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Una nueva oportunidad
-1-

La resurrección de un ángel

- No creo una palabra de lo que has contado, ¿cómo va el demonio a enamorarse? –las palabras de Yuchiko resonaron por los pasillos vacíos del instituto Seiran[1], donde la muchacha esperaba a que su amiga finalizase su jornada como Nicchoku[2]. –Además, de ser así –prosiguió- ¿por qué iba a hacerlo precisamente de una humana?

A Ninako no le sorprendió la reacción de su amiga, de sobra sabía que todos allí la consideraban rarita debido a su extraña afición por lo oscuro, a su extremado esoterismo que apenas podía ocultar. Ella, que en el pasado se había esforzado tanto por ser normal, había cumplido quince años sabiendo que nunca lo sería, que en su interior había un ápice de ilusión que la llevaba a creer en la existencia de vampiros, demonios y demás seres sobrenaturales.

“Me da igual lo que piense Yuchiko –se consolaba a sí misma mientras recogía los libros y se disponía a volver a casa- yo sí creo en lo que leí en ese libro, ¿por qué no iba a ser cierto?”

El libro… Había encontrado esa librería por casualidad, mientras paseaba por la ciudad buscando un regalo para el cumpleaños de su hermana mayor. Sin apenas darse cuenta, se había parado frente a una puerta envejecida por los años y había penetrado en la tienda. La atendió una anciana muy amable, con el rostro surcado de arrugas, que envolvió el libro con extrema delicadeza.

Mi querido demonio. El título no parecía diferente al de las doramas[3] que veía su madre; sin embargo, la frase escrita en la contraportada llamó su atención y fue lo que la incitó a comprarlo: Los pactos con el demonio jamás pueden anularse[4].

Lo leyó con avidez, sin apenas dormir ni descansar hasta que lo hubo acabado. Narraba la historia de Miu Sakurai, una joven de su edad que, sin ella saberlo, hizo un pacto con el demonio… para acabar enamorándose de él. Una historia así… era una pena que no fuese cierta, aunque ella se aferraba con obstinación a su deseo de que lo fuera.

- Buenos días, Nini-chan

Ya había dejado de molestarle la familiaridad con que el muchacho la trataba. Lo conocía desde que podía recordar, ya que era su vecino, pero en ocasiones le molestaba el empleo del diminutivo familiar.

- Buenos días, Ba-chan.

Era realmente un joven hermoso y apuesto, con su tez morena y su cabello negro, lacio y brillante que le caía sobre los hombros. Ninako no recordaba la última vez que vio sonreír a Tsubasa; siempre se mostraba triste y taciturno… salvo cuando hablaba con ella de demonios y del infierno, tema que le apasionaba tanto o más que a la propia Ninako.

- Ya terminé el libro, ¿quieres que te lo preste? –la mueca que se dibujó en sus labios, mezcla de desprecio y amargura, la hizo girarse bruscamente para ocultar las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. – ¿Tú también me consideras rara por creer en esas historias? Ya se burló bastante ayer Yuchiko de mí cuando se lo conté, pero no esperaba que tú hicieras lo mismo.

- Ninako, estás equivocada si piensas eso de mí –el joven la tomó de la mano y enjugó sus lágrimas con delicadeza mientras besaba su mejilla –Si no quiero leer el libro es sólo porque ya conozco esa historia y no quiero revivir el pasado.

“¿Qué hago aquí? ¿Cómo he llegado a la enfermería?”

- Ninako… menos mal que ya te has despertado –la profesora Sato quitó el paño húmedo de su frente. – Estabas con Tsubasa y te has desmayado. Ese chico… –Se paró frente a la ventana, mirando al muchacho que leía tranquilamente bajo un árbol –A veces creo que deberías alejarte de él.

-¿Por qué dice eso, profesora? –Ninako apartó un rizo que caía sobre su frente. La mujer la contempló con cariño: su cuerpo grácil y juvenil, demasiado formado para la edad que tenía… el cabello oscuro y ondulado recogido con un lazo negro… Le preocupaba la influencia que el chico pudiera estar teniendo sobre ella, las extrañas ideas que tenía y que estaba adoptando la muchacha.

-No sé que me hace pensar así –prosiguió la profesora –pero desde que eres su amiga has cambiado, Ninako. Antes siempre estabas rodeada de chicas y se te veía feliz, ahora… Y también creo que deberías ir a la iglesia más a menudo, así se te quitarían todos los pájaros que tienes en la cabeza y que te hacen creer que Dios no existe.

Continuará…

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Bueno… una hora después de haber leído “Virgen Crisis” (los 4 tomos de un tirón) he escrito este primer capítulo, espero que os guste. Y ahora vamos a las dedicatorias:

Dedico este fic a Erechan, que me dio a conocer Virgen Crisis y a Liwen y Eru Lempe, que me han dado ideas para corregirlo y mejorarlo. Ah! Y a Daría que me permite publicarlo en su página.

Los personajes pertenecen a Mayu Shinjo (así que no me demandes).

Comentarios, críticas, preguntas, sugerencias…dirigidlas a:
girlpower_acuario@hotmail.com

[1] El instituto Seirán es en el que estudian los personajes de “virgen Crisis”, es un instituto católico.

[2] Nicchoku: algo así como el encargado del día. En los institutos japoneses cada día le toca a un alumno serlo.

[3] Dorama: telenovela

[4] Frase final de “Virgen Crisis”

Email de la autora: girlpower_acuario@hotmail.com

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