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Disclaimer: Ninguno de los personajes de Metantei
Conan me pertenecen, son propiedad de Gosho Aoyama,
y mejor me callo ya o me dará una depresión
no creen? Jajaja
Sumario: Yo a ti te conozco me dijo el
hombre de la piel morena y el uniforme Tú
eres Ran Mouri, verdad? Entonces fue cuando
le reconocí
era Heiji Hattori!
A mí siempre me describieron como la
hija del Famoso Detective Durmiente. La hija
del detective que fue asesinado una noche de diciembre
por un hombre que le guardaba rencor, cuya identidad
aún no conozco.
También me conocen algunos como la amiga o
la novia de Shinichi Kudou, el detective más
famoso de la región de Tokio y el más
joven con mucho talento. La amiga o la novia del chico
que murió a los 21 años a causa de un
cáncer provocado por la APTX4869, una sustancia
química que te encoge el cuerpo y más
adelante te provoca un cáncer incurable.
Estoy sola, ahora mismo. He cumplido mis 34 años
y estoy sola. No tengo hijos, no tengo marido, no
tengo a nadie. Ni mi padre, ni Shinichi... a nadie.
Tras la muerte de mi padre, cuando tenía 19
años, siempre me refugié en Shinichi,
que me protegía o en sus amigos de la Comisaría
Central. Luego le detectaron ese cáncer y me
dejó todo lo que tenía, pero sus padres
no se pusieron en contacto conmigo.
Agasa-hakase es mi vecino, pero el hombre está
ya muy viejo, ya no cuenta con su energía.
Tiene casi 70 años. Casi siempre iba a visitarlo
si me encontraba sola, pero ese hombre está
cada vez más cansado y no tiene todas las de
ganar. Ahora, hace poco, le tuvieron que ingresar
en el hospital por la rotura de una cadera. Le visito
siempre que puedo, pero no tengo un trabajo fácil.
Trabajo en empresariales, en una empresa internacional,
hablo el inglés, francés y el español,
por lo que viajo mucho al extranjero, tanto por placer
como para trabajar. No me importa.
Soy bastante popular en la empresa. La verdad es
que todos ven en mi una bomba sexual (no se porqué,
de verdad. No me crean si no quieren, pero dejé
de hacer el amor desde la muerte de Shinichi), una
mujer con el pelo largo, recogido en un moño
en la nuca, y con uniforme. Odio a los de mi empresa.
Montaría la mía propia, pero no tengo
mis recursos económicos para hacerlo. Tal vez
debería haber trabajado como abogada en la
empresa de mi madre, y ahora que lo pienso, no se
porqué lo dejé.
Hoy me he tomado un día libre en la empresa.
Siempre trabajo a jornada completa, gano mucho dinero,
pero siempre los invierto y tengo que pagar la comida
y el alquiler de mi apartamento. Soy la secretaria
del vice-presidente, dije que me resfrié y
me cogí algo de tiempo. Mi jefe es extremadamente
amable conmigo, pero ya sabe que no debe pasarse de
la raya, aún recuerdo como dar patadas.
Hoy es el aniversario de la muerte de Shinichi. Estoy
en mi coche, un SEAT IBIZA de color rojo oscuro. Hoy
me he arreglado para ir al cementerio. Llevo, en el
asiento del acompañante, un ramo de flores
de rosas rojas y blancas. Pasión y bondad.
Me gustaría creer en el cielo y en el infierno,
pero no está dentro de mis ideales.
Está a las afueras de la ciudad, el cementerio,
me refiero. Después de una hora en coche, llego
al sitio. Paso por allí dos veces al año,
uno por la muerte de mi padre y otra por la muerte
de Shinichi. Estoy delante de la puerta.
La puerta de del estilo europeo. Una puerta grande
de metal negra (antes fue plateada) cubierta de musgo
y plantas silvestres. Con el ramo de rosas entre mis
brazos, y mi pelo completamente suelto. Estoy delante
de la puerta, estoy sola, y tengo angustia de entrar.
Pero entro.
El cementerio es precioso. Lleno de piedras con nombres
de personas gravados, lleno de plantas y flores y
alguna vela. Es un cementerio del estilo europeo,
repito. No hay nadie, creí al principio. Pero
luego vi otro coche, era un BMW azul marino, y, al
fondo, la figura de un hombre arrodillado ante una
tumba. Fui hacia la tumba que buscaba.
Había una lápida con las palabras:
«SHINICHI KUDOU, QUE EN PAZ DESCANSE 19882009».
Habían algunas flores secas, que aparté
y tiré. Eran las mías del año
pasado. Había otras flores, más recientes.
Eran oliveras, creo que significaban paz o algo así
en el idioma de las flores, me interesé durante
un tiempo cuando tenía 17 años, pero
ya me olvidé de casi todos. Había una
pequeña nota que ponía «Descansa,
amigo, 6 de Mayo 2022». Me quedé mirando
la fecha. Ese día era hoy! Quién lo
habría puesto?
Me arrodillé delante la tumba e hice una pequeña
reverencia dejando las flores junto a las oliveras.
Miré la lápida y la acaricié.
Y pensé en Shinichi. Y lloré. Me cubrí
el rostro con las manos y continué llorando
hasta que no podía más. Creo que gritaba,
era un dolor insoportable. Le echaba tanto de menos!
Era cierto que no lo veía cuando era Conan
aún teniéndolo al lado, pero no
esto era peor. No recibo ninguna llama ni de vez en
cuando, ni tengo esa esperanza en la noche de que
aparecerá de repente y me dirá: «Hola
Ran, como estás?». Ya nada es lo mismo.
Estoy hasta de esta monotonía! Quería
estar con él! Yo le quería tanto
!
Daijioubu? oí una voz detrás
de mí. Dejé de sollozar al instante.
Me giré lentamente y vi al hombre que antes
estaba de espaldas a mi junto a otra lápida.
Llevaba un uniforme de policía. Debía
tener mi edad, más o menos. Tenía un
rostro serio, con la piel morena y el pelo negro bastante
largo, que desentonaba con el azul intenso de sus
ojos. Asentí tristemente volviendo a mirar
la lápida. Shinichi Kudou
un gran
amigo dijo. Me volví a girar.
Conocías a Shinichi? le pregunté
con voz trémula. Me pregunté como estaría
mi maquillaje, no era por nada, pero no me gusta dar
mala impresión. Él asintió. De
repente, me miró con otros ojos, como si me
escaneara, me sentí algo incómoda.
Yo a ti te conozco me dijo el hombre
de la piel morena y el uniforme Tú eres
Ran Mouri, verdad? Entonces fue cuando le reconocí
era Heiji Hattori! Soy Heiji Hattori, el detective
de Osaka dijo tendiéndome la mano. Yo
le miré durante unos segundos y le di la mano.
Te recuerdo dije sintiéndome algo
animada. Estas flores las has traído
tú? le pregunté señalando
a las oliveras. Él asintió y me comentó
que había ido para recordar a su amigo, pues
no eran todos los días con quién uno
se encontraba con un detective tan bueno (mencionó
a Hakuba, pero él estaba en New York).
Como has estado? me preguntó.
No le respondí, pero creo que con mi silencio
tuvo tiempo suficiente para interpretar que me encontraba
fatal. Hace mucho que no nos veíamos.
La última vez fue
?
En el entierro de Shinichi acabé.
Era cierto, desde entonces, había perdido el
contacto con él. Había oído que
había substituido a su padre como jefe de la
Comisaría Central de Osaka y parte de Kansai,
para su corta edad. Es cierto
de eso hace
muchísimo. Como está Kazuha? le
pregunté yo. Yo seguía recordando a
mi amiga de la juventud. Ella era la amiga de la infancia
de Heiji y era una chica muy atenta y muy buena. A
veces empezaba a escribirle una carta, pero nunca
las acababa. Perdí el contacto con ella también.
Murió hace diez años en un accidente
de tráfico dijo su voz volviéndose
más fría. Es curioso
en
el mismo día se mueren mis dos mejores amigos,
pero en años diferentes
Kazuha
murió? él asintió.
No supe qué decir. Había estado visitando
esa tumba durante años pero jamás me
fijé en los nombres de los que no fueran el
de mi padre o el de Shinichi. Pero
?
Kazuha quería ir a visitarte. Sabía
que estarías muy triste y cogió el coche,
ya estaba a punto de llegar cuando pasó el
accidente. Por eso la enterraron aquí. Te culparía
rió ácidamente pero ella no lo
hubiera querido, además, sería un completo
idiota dijo.
Lo siento
dije sin saber qué
decir. Ahora sí que estaba sola. Era cierto
que sí, había una parte de mí
que esperaba encontrarme con Kazuha, pero ya no tenía
amigas. Sonoko fue a vivir a Alemania con su familia
y antes de irse tuvimos una discusión, eso
fue a los 18 años.
Ya te dije que no fue culpa de nadie. Me gusta
creer que hay un dios, para culparlo a él,
pero qué clase de poli sería?
dijo. Le admiré. Él también había
perdido a sus dos mejores amigos pero seguía
adelante y no se rendía. Yo me sentía
débil.
Me siento inútil
dije sin
querer en voz alta. Heiji me miró. Yo le miré
y aparté la mirada
Vamos a pasear dijo tendiéndome
la mano. Yo se la cogí y me incorporé.
Su mano era muy firme, y me acordé de la primera
vez que le vi. Shinichi tenía fiebre a causa
de un resfriado, y Heiji accidentalmente le dio a
probar un licor chino muy fuerte que más tarde
le convirtió en quién era. Ese día,
recuerdo, hubo algo de él que me llamó
drásticamente la atención, era idéntico
a Shinichi, esa mirada seria a la hora de mirar un
caso de homicidio, esa sonrisa que los caracterizaba
cuando habían descubierto un crimen, esa manera
de hablar y cuando señalaban al asesino creando
un buen número
Me han dicho que ahora ejerces el puesto de
tu padre, verdad? le pregunté secándome
las lágrimas con el pañuelo blanco que
llevaba encima. Él asintió. A
veces veo tu nombre escrito en los periódicos
comenté. Él rió y me contó
que la mayoría de veces no era él quien
hacía todo, pero si no sus hombres. Pero tuvo
que admitir que sí, que hacía un trabajo
bastante bueno y que ningún caso de los serios
se le podía escapar.
Aún me dedico a pescar criminales con
esposas dijo con una sonrisa Y qué
hay de ti?
Trabajo en una empresa internacional, soy la
secretaria del vice-presidente se quedó
bastante sorprendido y me admitió que pensaba
que sería abogada o policía también.
Lo sé, pero mi vida me ha llevado al
culo del mundo le dije con tristeza, pero sonriendo.
Estás casada y con hijos? me preguntó.
Le enseñé mi mano derecha como para
decirle Tú qué crees? pues
no llevaba anillos. Pues bienvenida al club
de los solteros! él también estaba
solo? Me pensaba que ya habría re-echo su vida,
del todo.
Tú no
? empecé. Él
negó con la cabeza. Nos paramos. «KAZUHA
TOYAMA 19882012, QUE EN PAZ DESCANSE».
Me supo mal pues no había traído ninguna
flor. Miré la tumba. No me lo podía
creer. Allí, debajo de mis propios pies estaba
mi mejor amiga
Heiji
no se cómo
soportas esto admití al fin. No
se como puedes seguir adelante con tu vida y venir
aquí y ser tan fuerte
te admiro
le dije mirándole a los ojos.
No hago eso en su mirada había
mucho pesar Somos iguales, Ran me dijo.
Porqué lo decía? Pero yo acepto
algo que tú no has averiguado, y no es cosa
de detectives, la verdad es que pensé que lo
habrías echo tú antes que yo dijo
acariciando la lápida de la misma manera que
yo. Me pregunto
Ellos qué
hubieran querido? y la respuesta es tan obvia
que tengo ganas de volver aquí, sacar de la
tumba a Shinichi y plantarle un puñetazo
rió. Pues si Kazuha me viera así,
me plantaría un buen puñetazo y ese
sí que me enviaría al culo del mundo,
tal vez en tu propio escritorio de trabajo dijo
con una sonrisa y luego me diría AHOU!
Como puedes ser así?! y me haría
volver a la vida. Y Shinichi me reprocharía
que estoy perdiendo el tiempo con mis estupideces
y que si soy poli es porqué tengo que ayudar
a los demás, y que haga un buen papel por él.
Sí, eso me dirían. No les voy a faltar
el respeto, verdad? me dijo con esa sonrisa
suya que hacía tanto que no veía.
Le miré. No me creía lo que había
oído. Algo tan fácil
algo tan
básico
me sentí una estúpida.
Qué crees que te dirían a ti,
si te vieran así, Ran? me preguntó
sentándose en un banco que había muy
cerca. Me senté a su lado y miré la
tumba de Kazuha y la de Shinichi, que aún se
veía. Recapacité. Tú misma
los puedes juzgar, pero quieres que te eche una mano?
Dímelo, por favor. Qué me dirían?
le pregunté con nerviosismo, estaba demasiado
cansada para pensar en ello. Me había encontrado
a Heiji Hattori, me había enterado de la muerte
de Kazuha Toyama y hacía 13 años que
Shinichi había muerto. Que más podía
dar de mi? No mucho, estaba muy cansada.
Crees que a Shinichi le gustaría que
estuvieras tan triste? me preguntó. Lo
pensé. No, no lo habría querido. No
crees que le gustaría que siguieras adelante,
que seas la chica que puedes ser? también
lo recapacité. Sí, seguramente sí.
Y Kazuha? Ya la conoces, no querría saber
por nada del mundo que estás tan triste, con
lo mucho que vales! Tú eres una persona estupenda,
Ran! me aseguró. Kazuha
tal vez
Heiji sí tuviera razón
Sí
tienes razón
admití sintiéndome más alegre.
No se cómo he podido ser tan estúpida
reí
y luego
luego volví
a echarme a llorar. Me volví a cubrir el rostro
entre mis manos y lloré hasta que no pude más.
Heiji estuvo a mi lado, pero no me dijo nada. Me pasó
la mano por en hombro y me acarició la espalda,
pero ya está. Por lo menos estaba acompañada
pero
Shinichi
Kazuha
porqué?!
No tengo ganas de vivir
dije. No
se porqué lo dije, sólo sé que
de verdad lo pensaba. Era como si nada que estuviera
pasando me animara
todo parecía desmoronarse,
no tenía ningún apoyo
el saber
qué hubiera pasado si
no quería
pensarlo No tengo ganas de
Idiota dijo su voz. Dejé de sollozar
al instante y le miré extrañada, ahora
por qué me dijo eso? No digas eso
sonrió con tristeza, y antes de darme cuenta,
ya me había abrazado con sus brazos fuertes
y con delicadeza, todo mi cuerpo se tensó y
temblé a su tacto, pero pronto mis músculos
se relajaron, le devolví al abrazo y empecé
a llorar de nuevo con él acariciándome
el pelo con suavidad.
Y no se porqué me sentí más
tranquila. Tal vez yo no estaba sola
después
de todo, él también les había
perdido, al fin y al cabo, nuestro sufrimiento es
el mismo. Después de tranquilizarme, simplemente
apoyé mi cabeza en su pecho e intenté
relajarme. No hizo nada por apartarme, la verdad es
que seguía agarrándome con firmeza y
yo no tenía palabras para decirle nada. Él
tampoco mencionó nada.
Ya es casi de noche
me dijo. Me
separé un poco de él y le miré
en la cara. Después, miré a mi alrededor,
el cementerio estaba bastante tétrico de noche,
y era cierto, estaba anocheciendo de manera muy rápida.
El se levantó y me ofreció su mano.
Me levanté con su ayuda. Me temblaban las piernas
y me tambaleé un poco, pero conseguí
mantener el equilibrio. Hacía mucho tiempo
que no había llorado así
y menos
aún, acompañada de alguien de verdad,
de alguien sincero y honesto conmigo. Vamos
a cenar, te invito yo me dijo él.
Lo siento
pero mañana tengo que
trabajar, además, ya he llevado mi coche aquí
y
excusas. Yo sí que quería
ir con él, dejar atrás toda la vida
monótona que tenía, quería estar
con él, con el mejor amigo del chico al que
tanto amé, con el chico que mi mejor amiga
tanto amó, el chico que más sería
capaz de comprenderme
Vamos. El coche ya lo vendrás a buscar.
Si quieres, puedo llamar a tu empresa y hacerme pasar
por médico o algo me dijo con una sonrisa
sincera. Recapacité. El sentido o la razón?
Además, para qué quiero cenar
solo en Tokio con mi Osaka-ben? me dijo. Me
sentí más animada y asentí. Sería
una velada interesante
a nombre de nuestros
seres más queridos.
Montamos en su coche y fuimos a un restaurante cerca
de allá. No era un restaurante moderno y lujoso,
pero era un sitio distinguido y bastante agradable.
Nos sentamos en una mesa para dos. Me preguntó
si estaba más tranquila, y le contesté
que sí. Me preguntó si podría
seguir adelante, o si quería que estuviera
conmigo un tiempo más. No le respondí.
Comimos en silencio, y luego empezamos a hablar tomando
el té. Estábamos recordando momentos
en los que habíamos estado los 4 juntos. Es
curioso
jamás hubiera pensado que pudiéramos
ser tan amigos, él y yo. Me alegré mucho
de tenerle entonces a mi lado, aunque habláramos
de mi padre, de Shinichi y de Kazuha, todas las lágrimas
se había desvanecido, lo que nos quedaban eran
recuerdos agradables, que dolían, pero agradables.
Les recordábamos con amor y nostalgia, aunque
solo fuera eso. Todo lo que parecía para siempre
ahora es un recuerdo, pero los puedo compartir con
alguien de manera agradable. De verdad, me alegré
de haberme encontrado con Heiji.
Él, en realidad, seguía siendo el mismo
chico de 17 años que conocí. Cabezota,
simpático y optimista. Aunque era algo más
serio y responsable, era el mismo Heiji que conocí.
Pero se había vuelto mucho más atractivo
y maduro, seguramente, en otras circunstancias, él
tendría novia
y sería Kazuha.
La velada se acabó a las diez de la noche.
Era tarde, y tenía que acostarme temprano,
tenía que madrugar. Cuando se lo dije me miró
fijamente.
No quieres venir a Osaka? me preguntó
de repente. Sonrió Me dijiste hace tiempo
que te gustaba, porqué no vamos a hacer turismo.
Además, aquí en Tokio, la gente es mucho
más fría, en Osaka son más abiertos,
que me dices? Solo unos días! me dijo.
Le miré sorprendida. A qué venía
eso ahora?
La verdad es que
hace muchísimo
tiempo que no encuentro a ningún amigo como
tú me confesó con una sonrisa
triste. Le entendía, pero le dije que no podía.
Pues entonces, nos veremos el año que
viene, verdad? Los restos del día del año,
estoy siempre muy ocupado, pero si quieres pasarte
por Osaka, puedes encontrarme en la Comisaría
Central. Ya sabes por quién preguntar
asentí con tristeza. Él debía
marcharse también.
Nos levantamos. Él pagó la cuenta y
salimos del lugar. Era una noche muy clara, con el
cielo despejado, luna menguante anaranjada, y las
estrellas que brillaban con toda su fuerza. Nos veríamos
el año que viene. Estaríamos juntos
de nuevo y pasaríamos otra velada. Ya sabíamos
donde encontrarnos, después de todo, Las tumbas
nunca mueren, verdad?
Oi, chotto me dijo cuando iba a subirme
en mi coche. Habíamos regresado para que pudiera
coger mi coche. Salió del suyo y se paró
enfrente mío. Pasó una brisa entre nosotros,
y mi piel se puso de gallina. Noté como colgó
algo de mi cuello. Cuando me volví para ver
qué era, vi un Omamori.
Heiji
este Omamori es el que te regaló
Kazuha
porqué no te lo quedas?
le dije sorprendida.
Es cierto que ese Omamori lo hizo Kazuha y
que me salvó la vida quién sabe cuantas
veces pero ella
miró al cielo antes
de irse, yo tenía un caso difícil de
resolver, y como ya me había torcido la muñeca
en Kendo, eso se complicaría, y me dio su Omamori
para protegerme el doble. Pero le falló a ella.
Yo estoy llevando a la vez el suyo
Pero
aún así, que me des
el Omamori
No te lo estoy dando. Lo vendré a buscar.
Así se seguro que nos veremos algún
día dijo con una sonrisa dulce. Sacó
de su camisa otro Omamori idéntico, con la
misma caligrafía. Ves?
No se porqué lo hice. Pero el caso es que
pasó. Yo, Ran Mouri, me acerqué a Heiji
Hattori y le besé con suavidad los labios.
Fueron mis impulsos, no se porqué lo hice.
Seguía con el cuerpo tensado, y una parte de
mí me obligaba a dejar ir, que yo estaba comprometida
pero- con quién? Que hacía yo de mal?
La respuesta era simple
todo, eso no era lo
correcto.
Me estaba devolviendo el beso. Cuando nos separamos,
nos miramos fijamente. Esa era una situación
que jamás se nos ocurrió posible. Nosotros
dos
? Eso no era una traición? No veía
el porqué. Pero lo sentía.
Lo siento murmuré. No se
porqué
no se qué
no
tenía palabras.
No, fue culpa mía. Lo siento
nos miramos, él sonrió y yo le devolví
la sonrisa. Bueno, si no marcho ya, llegaré
de aquí a un buen rato a Kansai. Hasta el año
que viene, Ran
Hasta entonces, Heiji
Con una última mirada, nos despedimos. El
año que viene. Entonces nos volveríamos
a encontrar. Me subí a mi coche. Conduje hacia
casa y me acosté incluso con la ropa puesta.
Que pasaba si mañana no iba a trabajar? Que
más daba? Ahora yo sabía que tenía
un amigo.
Yo tenía un amigo, después de todo.
Shinichi, Kazuha, no os olvidaré. Os quiero
a los dos.
********EL FIN*******
Notas de Autora: No se enfaden U__u en realidad,
esta idea la tuve cuando estaba paranoica! En realidad,
antes de aparecer Kazuha, me gustaba mucho Heiji y
Ran, así que decidí hacerles un pequeño
honor. Pero bueno, ya sabemos que amigos están
bien como están. Ahhh!, perdonen por matar
a Kogorou, Shinichi y Kazuha! Pero si no
como
era posible que acabase la historia como yo quería?
Tal vez haga otra de estas
pero dudo que pase,
y si pasa, pues trataré de no morderlos ni
hacerles nada a Shinichi ni a Kazuha!
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