| Capitulo 2. Añoranza.
Por entre medio de los cerros que majestuosos sobresalen
por sobre el horizonte despunta el alba y con ello
un nuevo día principia en la ciudad fortaleza
que se yergue a sus pies. El sol de la mañana
se cuela por las ventanas del departamento de la primera
elegida. Las tenues y ya mas que gastadas cortinas
no pueden evitar que el sol le dé en toda su
cara, provocando que ella despertara.
Como era típico en ella, se levanto y fue
al baño para lavar su cara para poder despertarse
y ver si podía borrar las lagañas y
los surcos de secas lagrimas que estaban por sus mejillas.
Luego fue a la cocina, y como lo hacía todas
las mañanas, saco del refrigerador una caja
de leche, la cual vació en un vaso. Acompaño
este humilde desayuno con una barra alimenticia proteínica
y la ingesta de un cóctel de pastillas predeterminado
según indicaciones medicas el cual procedió
a ingerir como lo hacía ella todas las mañanas.
Sin embargo y luego de tomar unas cinco pastillas,
reparo en que tenía que tomar un medicamento
adicional que le había sido entregado el día
anterior.
Rei miro el frasco, este no tenía mas indicaciones
que el complejo nombre del componente y la indicación
de tomarlo todos los días por las mañanas.
¿Por qué debía tomar tantas
pastillas?. Se cuestiono ella. No se sentía
enferma y, por lo que había escuchado del último
control medico, ella se encontraba bien de salud.
Incluso, para alguien como ella, el tomar tantas pastillas
ya le estaba resultando demasiado molesto y desagradable,
sobre todo si no sabes del porque debía tomarlas.
Por eso, opto por no tomarlas, con lo que tomaba ya
era mas que suficiente. Además, el dolor que
ella tenía desde el día anterior era
un dolor profundo del alma, de esos que no se pueden
curar a base de pastillas.
Luego de terminar de desayunar, Rei termino de vestirse
para marchar hacia la escuela. Por muy dolorosos que
hubieran sido para ella los acontecimientos del día
anterior, había que proseguir con esa monotemática
rutina que era para ella la vida cotidiana.
Aunque por primera vez en su vida se sintió
extrañamente incomoda con toda esta situación.
La escuela. Un lugar donde se supone van los jóvenes
a estudiar y a aprender los conocimientos que deben
de serles útiles para su vida futura de adultos
y así puedan llegar a ser miembros de provecho
tanto para si mismos como para el resto de la sociedad.
Además de ser un lugar donde los jóvenes
aprenden a socializar, a compartir y a relacionarse
con las demás personas de su edad. Pero para
alguien como Rei Ayanami, la escuela era una especie
de extraño convencionalismo ritual que no lograba
entender. Las materias que le eran impartidas las
entendía prácticamente a la perfección
sin necesidad de estudiarlas; aun mas, muchas de esas
materias las podía haber estudiado por su cuenta.
Además, sentía que podía prescindir
de dichas materias, después de todo, lo que
aprendía en la escuela parecía no servirle
de mucho en su vida diaria. Después de todo,
ella no veía para si futuro mas allá
del Eva.
Sin duda lo que mas le llamaba la atención
era el hecho de que tuviera que pasar buena parte
del día junto a otros chicos y chicas de su
edad. Se supone que esto era para lograr relacionarse
con ellos. Pero sin embargo y luego de muchos años
de estar en la escuela ella siempre terminaba sola
y siempre veía como en los recreos ella la
única que todo el tiempo siempre estaba sola.
Casi siempre todos siempre estaban con alguien, ya
sea jugando, estudiando, compartiendo algo, o simplemente
evadiendo la soledad haciéndose mutua compañía.
Notaba también la soledad cuando regresaba
a la sala de clases y reparaba que los bancos que
estaban inmediatamente adelante y atrás suyo
permanentemente estaban vacíos, al igual que
los bancos que estaban a su costado derecho.
Notaba también la soledad cuando prácticamente
nadie hablaba con ella. Habían incluso días
en que lisa y llanamente no hablaba porque nadie le
dirigía la palabra, pero además porque
nunca sentía de que podía hablar, no
le llamaban la atención las cosas que normalmente
llamaban la atención de los demás compañeros
o de sus compañeras, de hecho sentía
que muchas de las cosas de las que hablaban le eran
simplemente desconocidas. En realidad no parecía
haber nada que pudiera llamarle poderosamente la atención.
Para paliar su soledad siempre distraía su
mente perdiendo su mirada por la ventana que tenía
a su izquierda lo que ocurría en su alrededor.
Las nubes pasando, los pájaros volando y cantando,
las gentes que pasaban por las calles absortas ellas
en sus preocupaciones cotidianas. Usualmente se entretenía
en eso y perdía todo el tiempo de las clases,
y nunca le decían nada por ello. Total, con
tal de que sacara buenas calificaciones, Cosa
que siempre hacía, y no distrajera a
la clase, cosa que nunca hacía,
todo parecía estar bien.
Al termino de las clases, y mientras el salón
se vaciaba, ella se levantaba lentamente. Tenía
que ir a la conserjería a pedir los implementos
de limpieza para limpiar y ordenar el aula, ya que
le correspondía hacerlo.
Minutos después, las sillas estaban sobre
las bancas y muy lentamente Rei trapeaba el piso.
De pronto recordó lo que paso la última
vez que había hecho el aseo del aula.
En aquella ocasión ella tenía problemas
para poder estrujar el trapero con el estrujador de
la cubeta de limpieza, por lo que estaba hincada en
el piso, estrujándolo con sus propias manos.
De pronto una sombra estaba frente a ella, la sombra
de un chico quien atentamente la miraba.
Rei alzo su mirada y vio a Shinji de pie bajo el
marco de la puerta del salón. Este estaba visiblemente
sorprendido de verla así.
-Te pareces a una madre.
-¿Ah?-. Pregunto una sorprendida Rei ante
tan extraño cumplido.
-No se porque, pero pienso que serías una
buena madre.
El hecho de que en esos instantes el salón
estaba algo oscuro por ser un día nublado impidió
ver a Shinji que Rei se había sonrojado por
ese comentario, solo pudo ver como ella bajaba la
cabeza y seguía estrujando mientras callaba
unos segundos.
-Pero que cosas dices-. Fue la respuesta algo retardada
de esa chica.
Shinji se acerco hacia ella y le ofreció ayudarla
a terminar de limpiar el salón. Normalmente
ella hubiera rechazado el requerimiento por considerarlo
innecesario, pero en su lugar ella callo, y el chico
tomo esa señal como una afirmación.
Pronto el salón quedo completamente limpio
y en orden. El chico se sentó sobre una de
las bancas para descansar un poco, en otra banca contigua
Rei replicaba el gesto. Por unos instantes ambos se
quedaron mirándose mutuamente sin hablarse
mientras el sol tibio del atardecer invernal se dejaba
ver por un claro de entre las nubes y atravesaba los
ventanales.
No sabía si era producto del cansancio, de
la iluminación que estaba tomando el ambiente
o que otra razón podía ser, pero Shinji
no pudo evitar encontrar a Rei desesperantemente bella,
aun mas que de costumbre. Su normalmente pálida
expresión estaba adquiriendo una tonalidad
anaranjada que reemplazaba a la gélida y lejana
belleza a la cual estaba acostumbrado; y le dio una
sensación de ser ella tan calida, tan real,
tan al alcance de la mano.
Un mechón de los azulosos cabellos de la chica
se había ido hacia delante, tapando uno de
sus ojos. El, con su mano corrió ese mechón
para ver mejor aquellos ojos rojos capaces de desnudar
con la mirada y de hacer extraviar todos los sentidos.
Mientras Shinji se perdía en esos ojos pasaba
delicadamente su mano por sus mejillas, y por su mentón,
para terminar recorriendo con uno de sus dedos la
boca de Rei; esa boca que lentamente comenzaba a moverse,
esperando ser besada por ese chico que inconscientemente
también deseaba besarla, y se estaba acercando
para besarla, mientras ella esperaba ese instante,
dejándose llevar y cerrando sus ojos mientras
tímidamente se acercaba a el.
Se acercaron hasta llegar a sentir sus respiraciones
mutuas, al punto de escuchar sus corazones latiendo
al unísono, al punto de sentir sus labios tocándose
haciendo contacto
Pero por desgracia, nada es demasiado bueno como
para durar por siempre, y alguien se encargo de recordárselo
-¡Ejém!-. Fue el sonido de una exasperante
y provocada carraspera que lo interrumpió todo.
Rápidamente Shinji abrió sus ojos y
volteo su mirada para mirar a una Asuka que estaba
bajo el marco de la puerta, al borde de echar humo
por la cabeza.
-¡¿Interrumpo algo?!-. Pregunto la pelirroja
en su conocido y fastidioso tono cínico.
-¡Asuka!.
-¡No, que va!. Si soy la primer ministro
¡Pues claro que soy yo estúpido!. ¡Já!.
Así es que Olvidar los apuntes
es como se llama la excusa ahora. ¿No kinder?.
Y ante la mirada atónita del chico y la mirada
nuevamente neutra de Rei, Asuka saco rápidamente
a Shinji del aula, mientras indirectamente le lanzaba
una mirada llena de celos hacia Rei.
El ruido de la escoba cayendo al piso saco a Rei
de sus recuerdos y la hizo regresar a la realidad
presente. Usualmente un acontecimiento como ese tendía
a considerarlo como trivial y no se molestaba en recordarlo,
de hecho parecía que ya lo había olvidado.
Pero ahora resultaba que lo recordaba perfectamente.
Y no solo lo recordaba, en verdad ella sentía
una extraña añoranza. Ella deseaba con
el fondo de su ser que el la hubiera besado, que se
hubiera quedado con ella, que ese instante nunca hubiera
terminado, que la segunda elegida nunca hubiera aparecido,
que nunca se lo hubiera llevado
Se agacho para recoger la escoba, permaneciendo agachada
por un largo instante, como si pudiera volver a rememorar
ese instante. Como si el esperar así permitiera
que ese instante se replicara.
Pero su sombra no aparecía.
Rei decidió dejar de engañarse, Shinji
nunca volvería del interior del Evangelion.
Y ello no dejaba de dolerle.
Sus ojos rojos se enrojecieron aun mas cuando tímidas
gotas salieron de sus ojos, cayendo en el piso. Y
su sollozante respiración atrajeron a otra
presencia a la puerta.
-¡¿Rei?!. ¿Estas bien?.
Rei levanto la mirada y vio a Hikari, la delegada
de la clase, quien se acerco a levantarla.
-¿Pero qué fue lo que te paso?.
Ayanami no respondió, en su lugar miraba con
tristeza a la cara de la delegada, por haber venido
ella, en lugar de quien esperaba, y luego volvió
a bajar su mirada apenada.
La delegada sintió que ante el mutismo de
su compañera, y debido a su carácter
cuasi-autista, tal vez lo mejor sería dejarla
allí sola. Después de todo, a Rei nunca
había le habían interesado los problemas
de los demás. ¿Por qué a la delegada
le deberían importar los problemas de Rei?.
Pero en realidad a la delegada si le importaba lo
que pasara con Rei, y no solo por su calidad de delegada
le importaba, de hecho creía que su carácter
antisocial se debía mas bien al hecho de que
los demás nunca habían sido amables
con ella, pero que si alguien podía demostrarle
amabilidad, tal vez terminara demostrando que Rei
no era el típico o, en este caso, la típica
niña rara y antisocial que frecuentemente suele
haber en casi todos los cursos.
-¿Sabes Rei?. Quisiera ayudarte, pero no se
como puedo hacerlo. De hecho no se si puedo ayudarte,
ni siquiera se cual es tu problema, si es que me lo
quieres decir.
El mutismo de la interpelada fue su única
respuesta.
Resignada ante este magro resultado, Hikari pensó
en irse. Pero no sin antes decirle una última
cosa.
-¿Sabes?. No se si este sea el mejor momento
para decírtelo, pero si quieres contarme algo,
quiero que sepas que tu puedes contar conmigo
No lo se, todos creen que eres rara y antisocial
por gusto, pero no creo que sea así. Creo que
estas sola porque nadie se ha interesado en ti, y
no me gusta ver a la gente sola.
Y luego de un rato silente, le delegada le pregunto
a Rei. -¿Te gustaría que fuéramos
amigas?-.
La interpelada no respondió, solo atino a
levantar sorpresivamente su cabeza y mirar a la delegada
de forma igualmente sorprendida.
Y la delegada también se sorprendió.
-¡Ehhh
!. No es necesario que me respondas
ahora. Es mas, si consideras que lo que dije fue estúpido
o si no me quieres contestar
bueno, lo entenderé.
Un incomodo silencio se formo en la vacía
aula.
La delegada miro a Rei por última vez antes
de emprender sus rumbos para marcharse mientras se
despedía.
-Muy bien. Nos veremos mañana.
Pero Rei, quien seguía sorprendida por el
anterior ofrecimiento, se levanto y le hablo, con
una palabra que casi sonó a un grito.
-Espera.
La delegada se detuvo y se dio vuelta para mirarla.
-¿Si?.
Rei se quedo parada allí, demorando en responder,
como si estuviera reuniendo el valor necesario para
ello.
-¿Me querías decir algo?-. Pregunto
la delegada esperando la respuesta.
Trataba de pensar en como decir la situación.
Pero su mente no podía ordenar las ideas, así
es que opto por soltarlas.
-¿Tu en la mañana me preguntaste por
si sabía el porque de que Asuka no vino a la
escuela?.
-Mmmmm
Si, te pregunte eso, y también
te pregunte si sabías del porque Shinji tampoco
había venido.
-Hikari-. Respondió Rei luego de una larga
pausa. Creo
que hay algo que debes saber
-.
En el departamento de Misato Asuka estaba sola, la
Mayor tenía deberes ineludibles que cumplir.
Solo por ese día la Mayor permitió que
faltara a la escuela, después de todo, aun
debía digerir los acontecimientos sucedidos.
Toda esa mañana ella estuvo encerrada en su
habitación llorando hasta que sus lagrimas
se agotaron. Nunca ella lloraría, pero nadie
la estaba viendo como para reprochárselo, así
es que no importaba mucho que estuviera rompiendo
por enésima vez su promesa.
Mas tarde ella comió algo del refrigerador
mas bien por la necesidad de hacer algo mas
que por sentir verdadera hambre y luego de comer
decidió hacer algo que siempre tuvo ganas de
hacer.
Corrió lentamente la puerta corrediza e ingreso
al cuarto de Shinji. Le sorprendió el verlo
tan ordenado, como si el tipo hubiera tenido la deferencia
de ordenarlo antes de partir para que estuviera limpio
para cuando regresara.
Una pared desnuda de adornos tapizada con papel mural.
Un escritorio donde hacía a veces sus tareas,
de hecho había sobre este una tarea de
álgebra que por razones obvias nunca pudo terminar,
unos muebles de cajonera donde el chico guardaba sus
ropas, la cama ordenada, y a un lado de la cama estaba
un velador donde junto a una lámpara que a
su vez oficiaba como reloj despertador se encontraba
un objeto que siempre había llamado la atención
de Asuka. El SDAT, el modelo reproductor portátil
de música de Shinji que siempre escuchaba cada
vez que no tenía nada mejor que hacer.
Frecuentemente lo veía escuchando ese aparato,
pero nunca sabía que era lo que escuchaba.
De hecho, ahora que lo pensaba, muchas cosas de su
antiguo compañero de habitación le eran
desconocidas.
Asuka coloco los pequeños audífonos
en sus orejas mientras prendía el aparato y
un minidisco en su interior comenzaba a girar y a
reproducir temas tristes y melódicos que ella
nunca antes había escuchado. Así estuvo
ella toda la tarde.
En el cuartel general en el geofrente, mas concretamente
en la oficina del Comandante nadie parecía
muy convencido luego de terminar de escuchar la propuesta
del Comandante.
-¿Realmente cree usted señor que esta
sea una buena idea?-. Preguntaba Misato.
-Puede que lo ocurrido recientemente por el fracaso
de la operación sea doloroso para nosotros,
pero debemos rápidamente superar esto. En la
lucha por la supervivencia que es esta guerra no podemos
mirar hacia atrás-. Fue la respuesta del Comandante.
-Así es que un funeral simbólico para
Shinji
¿Y cree que con eso arreglamos
la moral de nuestra gente?-. Pregunto la doctora Akagi.
-No es útil que estemos permanentemente de
luto. La vida debe de seguir.
Misato hervía de rabia. Hipócrita
de mierda, pensaba mientras escuchaba hablar
al Comandante. En vida nunca le importo su hijo mas
allá que como piloto, y tampoco le importaba
ahora que estaba muerto, y nunca se inmuto siquiera
en disimularlo un poco. Pero tiene que quedar bien
con todos. Tenía que guardar las apariencias.
Pretender hacer un funeral simbólico
como un mecanismo de alzar la moral de los pilotos,
trabajadores y funcionarios. Pero que ser mas
falso y cínico era el Comandante.
La Mayor no aguantaba mas. Pensaba gritarle al Comandante
y su silente Sub-Comandante en su cara todo lo que
pensaba, pero Kaji la sujeto de un brazo, mientras
la miraba y tímidamente le negaba con la cabeza
esa idea. Después de pensarlo unos segundos,
le encontró la razón. Gendo realmente
era un hijo de puta el cual se merecía que
le gritaran unas buenas cosas en la cara
Pero no sería en ese momento.
Cerca del atardecer Asuka abría la puerta
del departamento, no esperaba visitas y en honor a
la verdad, no estaba de ánimos para recibirlas.
Pero al abrir la puerta se sorprendió de ver
juntas a Hikari, su mejor amiga, y a Rei, quien podría
decirse que era ahora lo mas cercano a un rival.
Hikari miraba tristemente a su amiga mientras le
preguntaba si eran ciertas las noticias que le había
contado Rei sobre el hecho de que Shinji no logro
ser rescatado del interior de su Eva y que nunca volvería.
Asuka no contesto, ella callo y bajo su mirada. Mientras
mascullaba su dolor y para sus adentros maldecía
a Rei por haber divulgado esa noticia.
Hikari sabía que esa respuesta equivalía
a una afirmación, pero no se sentía
satisfecha. Ella necesitaba oír de otra boca
la confirmación de esa aciaga noticia.
-¡Respondeme Asuka!-. Le demandaba Hikari.
-¿Es cierto que Shinji no regresara del interior
de su Eva?. ¿Es cierto que el esta muerto
?-.
-¡El no esta muerto!-. Le grito como respuesta
a la pecosa niña que tenía enfrente
suyo.
Al ver a la delegada asustada con su reacción
Asuka no pudo evitar sentirse miserable por haberle
gritado y trato de disculparse, pero ella solo logro
confundirse aun mas y llorar abiertamente y sin disimulos
sobre los hombros de la delegada, ya no podía
seguir aparentando el ser fuerte porque estaba toda
deshecha por dentro.
Pronto a la delegada también le comenzaron
a correr unas lagrimas por la pena de ver a su mejor
amiga llorar, por el hecho de saber que uno de sus
mejores amigos también había sido otra
victima mas de esa maquina infernal llamada el Evangelión,
y por último porque por culpa de una maquina
como esa quedo gravemente herido y casi muere Touji,
a quien Hikari veía no solo como un buen amigo,
sino que como algo mas. Aunque nunca tuvo ella el
valor de decírselo, porque no sabía
que pensaría el de eso, porque le temía
a una respuesta negativa que pudiera destrozar sus
ilusiones.
Rei estaba contemplando la escena sin saber que hacer,
pero había algo que le decía a ella
que no podía estar allí parada como
si nada, tenía que hacer algo.
Sin darse cuenta, ella acerco una de sus manos hacia
la cabeza de la segunda elegida acariciando su cabellera
y su cabeza. Posteriormente ella trataría de
encontrar una explicación a este hecho, pero
en ese instante en que no sabía que hacer,
sentía que de alguna manera con este gesto
podía ayudar a mitigar el dolor de Asuka, que
en realidad no era una cosa muy distinta de su propio
dolor.
Así estuvieron un largo rato hasta que luego,
ya algo mas serena, Asuka levanto su cabeza y veía
a Rei, quien era la que estaba acariciando su cabeza.
Normalmente ella hubiera rechazado abrupta y violentamente
este gesto. Pero el ver a la Fría niña
maravilla preocupándose por algo o, en
este caso, por alguien, le era particularmente llamativo.
Además a esas alturas lo que ella necesitaba
era una mano amiga que le ayudara, y por ahora no
le importaba de donde viniera esta, aun si venía
esta de la persona menos esperada.
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