|
Capitulo 11. Incertidumbre.
La piloto aun no lograba recuperarse por completo
del asombro de haberse descubierto nuevamente dentro
de la cabina de su Evangelion, luego de haber estado
hacia tan solo unos pocos instantes situada justo
en medio del mas extraño e increíble
de todos los escenarios inimaginables. Y había
sido hace tan solo unos pocos instantes que ella se
había dado cuenta, para su gran asombro, de
que su unidad se encontraba flotando graciosamente
en medio del amplio espectro del vacío sideral.
Todavía la segunda elegida se encontraba tratando
de asimilar todas estas repentinas novedades cuando
un albo fulgor resplandeciente apareció de
improviso en el medio de la nada, brillando en frente
de la segunda elegida, obligándola a llevarse
sus manos a su rostro mientras cerraba sus ojos para
tratar de morigerar dicho fulgor que llegaba a cegarle.
En un principio ella pensó que el sol había
aparecido abruptamente en frente de su unidad, pero
cuando este fulgor fue morigerándose pudo ella
vislumbrar el grotesco espectáculo que se había
formado.
El Eva 01 furibundamente intentaba desalojar al ángel;
desgarrando rauda y violentamente la blanca película
de piel que se había formado sobre su cuerpo,
a fin de que ese monstruo pudiera escapar. Los desgarrados
legajos del ángel flotaban colgantes del cuerpo
de dicho leviatán mientras dichos restos intentaban
reagruparse rápidamente para volver a dominar
a aquel Evangelion en una nueva e incesante lucha
cuerpo a cuerpo entre la maquina de combate mas poderosa
creada por los humanos y ese monstruo, ahora informe,
que violentamente se resistía a ser desalojado
de su huésped. Era esta una visión violentamente
impactante, prácticamente imposible de creer,
a menos que la estuvieras observando directamente
con tus propios ojos.
Asuka no podía soportar seguir viendo a la
lejanía tamaña escena grotesca. Ella
quería contribuir en la batalla contra aquel
despiadado ser que la había lastimado y humillado,
y que ahora debía de estar infringiéndole
inimaginables sufrimientos a su compañera.
Ya no le importaba en lo absoluto si ese pérfido
ser había llegado a encarnar en alguna lejana
oportunidad a alguien muy importante para esa chica.
Ahora, lo único que le importaba a aquella
piloto era salvar a la persona que amaba y evitar
que ella se inmolara en sacrificio. Pero su Eva se
encontraba maltrecho, inmóvil, sin energía
y flotando sin rumbo en medio de la inconmensurable
vastedad del espacio; y por mas que gritara en forma
desesperada mientras trataba de accionar las palancas
y de hacer funcionar su maquina de guerra nadie podría
escucharla en la silenciosa vastedad del espacio.
Asuka solo podía resignarse a ver a lo lejos
como esa informe y espesa masa blanquecina trataba
de engullirse a la unidad primera, como si fuera una
gigantesca ola blanca que luchaba ardorosamente contra
un indomable Leviatán.
En medio de esta titánica lucha, un dorado
resplandor brillo de improvisto. Solo alcanzo a durar
brevísimos instantes, quizás tan solo
algunas cuantas décimas de segundos, pero ellos
fueron suficientes para lograr separar de forma violenta
y definitiva a las dos bestias, haciendo que el Eva
01 cobrara vida propia y se impulsara para abalanzarse
con inusitada fuerza y velocidad sobre su unidad compañera,
haciéndola a un lado de lo que se vendría.
Por otro lado, y visiblemente desconcertado, el ángel
trataba de reagruparse para volver a la carga.
Pero ya era muy tarde para aquel enviado. Sin oportunidad
para percibirla debido a sus ansias, la "Lanza
de Longinus", quien de forma rauda y sigilosa
había emprendido el camino de regreso, impacto
el escudo AT del enemigo, perforándolo y desintegrándolo
en un mismo y único acto, junto con aquel ser
denominado como el decimoquinto ángel. Una
vez cumplido su cometido, la lanza no demoro mucho
en reingresar a la Tierra, para terminar impactando
en el océano, hundiéndose pesadamente
en algún punto no determinado del Mar de China
meridional.
Producto de este encuentro, los dos Evas se encontraron,
entrelazando sus brazos inermes y uniéndose
en un abrazo mientras dichas unidades encadenadas
se encontraban danzando graciosamente en medio de
la inmensidad sideral por causa de la ingravidez del
cosmos. En el interior de una de estas unidades una
chica pelirroja pudo volver a sonreír. Por
fin toda la abominable e interminable pesadilla había
concluido, por fin ella podría volver a estar
tranquila y caer tranquilamente rendida a la serenidad
tras una estruendosa batalla que por poco le arrebata
la vida. La paz por fin pudo regresar a su ser y logró
cerrar tranquilamente sus ojos, mientras un dulce
y feliz sueño abrazaba a esa chica.
Varias horas mas tarde y ya nuevamente en tierra
firme, vemos el brillo anaranjado que tomaba cierto
rincón de los cielos cercanos al horizonte
occidental, delatando que el sol muy pronto se pondría,
algunos anaranjados rayos lograron colarse entre las
nubes que estaban en retirada, y parte del astro rey
pudo ser visible entre medio de las nubes que le escondían
y de los cerros que sobresalían por sobre el
horizonte. Abajo en la superficie, los trabajadores
de NERV se encontraban laborando arduamente para sacar
de la ladera de uno de los cerros a ambas unidades.
El retirar las unidades de ese lugar ya era de por
si una labor titánica, pero un fenómeno
inusitado se había presentado para complicar
aun mas las cosas. Y todo esto descolocaba a la doctora
Akagi, quien se encontraba allí supervisando
personalmente todas las operaciones; observando sobre
todo y con mucho detenimiento a la unidad segunda
que estaba siendo cuidadosamente separada de la unidad
primera. Todo ello mientras su mente hacía
reminiscencia de lo que había acontecido hacía
tan solo unas cuantas horas atrás.
Flash-back:
Sin mas contacto posible que las imágenes
en directo que recibían desde los satélites,
todos los que se encontraban en el cuartel central
habían presenciado como había sido derrotado
el ángel y como la lanza había regresado
al planeta, perdiéndose en su retorno. Y ahora
observaban como las inmóviles unidades llevaban
ya largos minutos aparejadas en un inédito
abrazo mientras se mantenían constantes en
una orbita geoestacionaria. Aun cuando la batalla
ya había terminado hacia ya un largo rato nadie
se retiro del centro de operaciones, y tampoco se
escucharon vítores de euforia celebrando la
sacrificada victoria obtenida; en su lugar un pesado
manto de silencio imperaba por todo el ambiente. Y
mientras las imágenes seguían llegando
de forma ininterrumpida, todos en el puente de mando
se preguntaban si Rei y Asuka aun se encontraban vivas,
y, de ser así, cuanto mas ellas podrían
seguir resistiendo antes que el soporte vital de sus
unidades cesara por completo y las unidades quedaran
indefensas ante las radicales condiciones del espacio.
"Y siempre que dicho mecanismo aun pudiera encontrarse
operativo".
Pero en lo alto del puente de mando, rondaba una segunda
interrogante, que para los dos hombres que allí
se encontraban, quizás era la mas intrigante
e importante de todas: "¿Cómo harían
regresar las unidades?". Ellos no disponían
de la tecnología necesaria para hacerlas regresar;
y el desarrollarla seguramente les demandaría
varios meses, quizás hasta varios años.
Y para aquel entonces las unidades corrían
el serio riesgo de volverse completamente inutilizables.
Solo podrían esperar a que algún día,
la atracción de la fuerza gravitacional terrestre
pudiera ser lo suficientemente poderosa como para
vencer la velocidad orbital de las unidades y lograr
así que los Evas regresaran a la tierra, solo
que estos al haber sido despojados de sus armaduras
probablemente no serían capaces de sobrevivir
al ingreso y se incinerarían completamente
antes de desintegrarse probablemente en infinidades
de finísimas partículas mucho mas pequeñas
que una mota de polvo. Y sin los Evangelions de por
medio, no habría nada que pudiera contener
a los ángeles de lograr su último propósito.
Esta situación no le gustaba para nada a Gendo
Ikari, cuyo semblante se estaba tornando cada vez
mas sombrío. Con este nuevo panorama sabía
que sería tan solo cuestión de tiempo
para que SEELE se aventurare a tomar directamente
el control de todos los proyectos relacionados con
los planes de instrumentalización humana. Hasta
ahora él había tenido éxito en
lograr mantener a NERV y a su persona como elementos
indispensables para la consecución de los planes
de todos "esos viejos", lo cual le había
proporcionado un cierto margen de acción que
hasta ahora había sabido aprovechar, pero él
sabía muy bien que dicha ventaja solo sería
temporal. Y todo parecía indicar que su tiempo
se había terminado. Por sus contactos sabía
muy bien que SEELE hacía soterradas y sistemáticas
gestiones ante los organismos internacionales a fin
de sabotear los presupuestos de NERV; mientras que
en forma paralela aceleraba la construcción
de las unidades de producción en serie, negociando
directa y secretamente con los gobiernos de las principales
potencias mundiales en la elaboración de dichas
unidades. El vender la tecnología de Dios como
si fuera cualquier clase de mercancía barata
que de seguro sería utilizada a posteriori
en caprichosos y fútiles propósitos
el solo pensar en esta idea podría sonar a
blasfemia, pero con tal de satisfacer sus espurias
ambiciones de poder los humanos siempre han estado
dispuestos a pagar cualquier precio imaginable, aun
el mas desquiciado y desproporcionado de todos ellos.
Después de todo: ¿Que país no
estaría dispuesto a sacrificarlo todo, con
tal de poseer el arma más poderosa jamás
creada, y a conocer toda la tecnología y el
poder del arma que le permitirían garantizar
su supremacía por los siglos de los siglos?.
Sería solo cosa de tiempo para que con los
Evas en series ya terminados y la lanza del destino
recuperada, SEELE decidiera absorber y controlar a
NERV; o, peor aun, que ellos decidieran la eliminación
de dicho organismo sin resistencia alguna; antes de
proceder a interpretar por si mismos el guión
que ellos mismos habían preparado. Como ya
había pasado anteriormente con los laboratorios
y dependencias del "Instituto Gerihn".
Sin respuesta alguna para sus abrumantes y múltiples
interrogantes por ahora al Comandante solamente le
quedaba como única opción posible el
quedarse ahí sentado en su acostumbrada posición
reflexiva, fingiendo absoluta inmutabilidad por estos
sucesos mientras pasaban incesantes uno tras otro
los tortuosos minutos, viendo por las gigantescas
pantallas las imágenes satelitales que en directo
mostraban la situación de los Evas, ello mientras
esperaba en su fuero interno poder encontrar alguna
posibilidad de ajustar sus planes a este novedoso
y abrupto cambio de escenario, o quizás, que
pudiera acaecer alguna clase de repentino evento milagro
que pudiera salvarlo a él y a todos sus planes.
Una extraña y cruel ironía del destino,
siendo que el Comandante Ikari no era de aquellas
personas dadas a creer en los acontecimientos sobrenaturales
y cuyo único credo era la razón del
hombre y de su poder, reflejada en el poder de la
ciencia que podría llevarlo algún día
a conocer y a disponer plenamente del poder antes
reservado en exclusiva al magno y todopoderoso creador.
Increíblemente quisieron los azares del destino
que el milagro que necesitaba Gendo Ikari se concretara
de una manera inesperada cuando cierto operario interrumpiera
la tensa calma formada, notificando que las comunicaciones
con los satélites no estaban funcionando bien.
-¡Mayor. Estamos perdiendo la señal!-.
Informo Makoto.
-¿A que se debe esta anomalía?-. Preguntó
la Mayor Katsuragui.
-Aun no lo sabemos, quizás, alguna interferencia
con el campo magnético terrestre; o alguna
tormenta solar
-No importa, intenten clarificar la señal como
sea.
-Entendido-. Pero no obstante su esmero, el operario
no pudo cumplir la orden. Mientras volvía a
intentarlo, la estratega se dirigió a la científica
jefe de operaciones.
-Doctora Akagi. ¿Podría decirnos a que
se debe esto?.
-No sabría decirle. Aunque no creo en la hipótesis
de una tormenta solar, si fuera por eso deberíamos
adolecer de problemas con todos nuestros enlaces satelitales-.
Termino de contestarle a la Mayor. Acto seguido, se
dirigió a su asistente, ordenándole
que buscara prontamente enlaces con satélites
ubicados en orbitas mas distantes que no manifestaren
problemas.
-Clarifiquen las imágenes tanto como sea posible-.
Ordeno Misato una vez informada de que las imágenes
ya se encontraban listas. Pero una vez que la orden
estuvo lista los problemas volvieron a presentarse.
-Mayor, tenemos otro problema
-¡Y ahora que ocurre!-. Interrumpió ella,
gritando ya con evidente fastidio en su voz.
-No podemos visualizar a las unidades.
-¡¡¡Como que no podemos visualizar
a los Evas!!!.
-Las unidades han escapado de nuestro campo de visión
-¡Imposible!-. Interrumpió Ritsuko. -Los
Evas no pudieron haber desaparecido así como
así. Sigan buscando-.
-Entendido.
Desde un rincón del cuartel, una operaria notificó
de una llamada enviada desde la oficina nacional de
meteorología, informando de que uno de sus
satélites había avistado un objeto muy
similar al que horas antes había ascendido
a los cielos y que ahora estaba descendiendo atraído
por la fuerza de gravedad.
-Pidan rápidamente el reenvío de todas
las imágenes, podrían ser de nuestras
unidades-. Ordeno la Mayor.
-Entendido.
Una vez obtenidas las imágenes vieron que efectivamente
correspondían a los Evas haciendo ingreso a
la atmósfera terrestre. Pero por la visión
que tenían advirtieron de que estas estaban
mostrando anormalidades en los cuerpos de las unidades.
-¡Miren esas cosas saliendo de las espaldas
de los Evas!-. Grito alguien en el lugar.
-Parecieran ser propulsión a chorro
-.
Señalo otro funcionario.
-¡Son enormes
!
-Pero eso no tiene sentido
-¡Aumenten la resolución!-. Ordeno Misato.
-¡Las imágenes se muestran al máximo
posible de resolución!
-¿Podemos identificar algo en base a ellas?.
-Negativo, podrían ser simples refracciones
producto del calor generado por el ingreso a la atmósfera.
-Pero están muy bien delineadas como para ser
simples refracciones térmicas. ¿Y qué
nos dicen los análisis de espectro?.
-Aun no podemos clarificarlo, pareciera ser alguna
forma de energía que sin embargo ha logrado
materializarse de alguna forma.
-¡¿Cuales son probabilidades calculadas
de supervivencia al reingreso?!.
-En las condiciones actuales estas son menores del
3 por ciento, según MAGI
-Esperen
-. Interrumpió la dotora, haciendo
que toda la atención se centrara en ella. Sin
embargo, ella no se dio cuenta de ese detalle, aun
así tomo unos segundos antes de poder asimilar
la idea que se estaba formando en su mente y decirla
a todos los presentes.
-Esa energía no parece ser producto de la fricción
del ingreso atmosférico, de hecho mantiene
una forma estable. Pareciera que eso es
eso
sería parte del cuerpo del Eva.
-¿Una parte del cuerpo del Eva doctora?. ¡¿Pero
que demonios significa esto?!-. Pregunto una muy sorprendida
Mayor Katsuragi.
-Aun no
no lo sabemos-. Le respondió
una no menos sorprendida doctora Akagi.
-¡¡¡Pero entonces que significa!!!.
-Quizás
quizás los Evas hayan
decidido cobrar
vida propia.
-¡Vida propia!... ¡Pero que esta diciendo
doctora!-. Fueron las interrogantes que demando Misato.
Pero la doctora no le otorgo una respuesta a esta
petición. De hecho, y tras proferir estas palabras,
su semblante dejo de reflejar el serio y eficiente
rostro que todos habitualmente conocían para
pasar a adquirir un lúgubre matiz sombrío,
que parecía pronosticar la pronta llegada de
infaustos augurios. "¿Qué cosa
podía ser tan terrible como para llegar a descomponer
el rostro de tamaña manera?". Se preguntaba
para sus adentros la morena mujer. Y fue entonces
que un par de respuestas vinieron raudamente a su
mente, dos respuestas en forma de dos nombres.
-¿Asuka, Rei?... ¡Como se encuentran
ellas!.
-Aun no podemos tener datos sobre las pilotos.
-Vuelvan a intentarlo, necesitamos obtener datos de
ella, ¡Como sea!
-Entendido.
Sin embargo, y de manera abrupta, un brillante destello
cegó la visión de las lentes espaciales
e impulso violentamente a caer a las unidades.
-¡¿Pero qué fue eso?!
-Hemos perdido todo contacto visual...
-¡Y que nos dicen los radares!
-También hemos perdido contacto por radio
-¡¡¡Acaso se han desintegrado!!!.
¡¿O se han estrellado?!.
-Aun no podemos proporcionar una respuesta.
Misato se apoyo sobre una de las consolas, agotada
por no saber que hacer. En eso la voz de Ritsuko reapareció
preguntándole a Maya si MAGI había podido
detectar algún probable punto de impacto. Ante
la respuesta negativa de su asistente, ella suspiro
de cansancio y procedió a quitarse sus anteojos;
esto, mientras la morena mujer le preguntaba. -¿Un
punto de impacto?. Pero si acaban de decir que sin
las armaduras no sobrevivirían a la fricción
del aire
¡¿Qué diablos significa
todo esto?!... ¡¡¡¿Qué
cosa esta pasando acá
?!!!
-¡Tranquilícese Mayor!. No sacamos nada
con alterarnos. Lo que se postuló fue solo
una posibilidad, no podemos tampoco ser tan pesimistas.
Además si podemos predecir un punto de impacto
podemos preparar y dirigir rápidamente un grupo
de rescate para enviarlo a dicho lugar y rescatar
a los Evas y a las pilotos.
-Pero no hay mucho tiempo para ello doctora, ¿Y
qué podemos hacer por mientras?.
-Esperar Mayor. Por ahora, lo único que nos
queda a nosotros, es esperar.
Fin del Flash-back.
Luego de un breve suspiro, la doctora Akagi dejo
de lado todas aquellas reminiscencias y volvió
a dirigir su mirada hacia la ladera de aquella montaña
que estaba siendo bañada por los últimos
rayos de sol que habían. Todo el lugar se le
hacía familiarmente conocido, y no era para
menos, el equipo se encontraba en las proximidades
de las montañas Futago. No era este sitio cualquier
lugar. Hacia poco mas de ocho meses atrás,
no muy lejos de donde se encontraban ahora, se había
montado una improvisada base de operaciones para vencer
al quinto ángel en la denominada "Operación
Yashima". Allí, los pilotos arriesgaron
sus unidades y sus propias vidas para vencer a un
formidable enemigo, pero esa no había sido
una batalla mas. Lentamente, y quizás sin darse
cuenta, para los pilotos que combatieron en dicha
instancia todo comenzaría a cambiar desde aquel
momento. Y también sería en esa misma
locación donde se apostaron estratégicamente
los Evas 00 y 02, así como sus pilotos, a la
espera de rescatar a la unidad primera cuando esta
fuera absorbida por el décimo segundo ángel,
tan solo algunos meses después.
"Y ahora que esas mismas unidades han vuelto
aquí
¿Acaso todo esto es tan solo
el resultado del azar?. ¿O acaso esto significa
que el destino nos esta ofreciendo un nuevo punto
de partida?". Se cuestionaba para sus adentros
la blonda científica mientras observaba a lo
lejos como los trabajadores por fin habían
obtenido éxito en el cometido de separar los
gigantescos pares de alas que se habían formado
inesperadamente en la espalda de la unidad segunda
y que había protegido a ambas unidades en su
violento reingreso a la tierra. Ello mientras, mas
abajo, a los pies de la montaña, se visualizaba
como una unidad medica aerotransportada se elevaba
raudamente, escoltada por otras unidades, transportando
en su interior a la Mayor Katsuragi y a las dos jóvenes
pilotos rescatadas, hacía la seguridad de los
cuarteles centrales del geofrente.
Mas tarde, y en medio de la oscuridad que cubría
a aquel gigantesco salón sucio y derruido ocupado
solo por viejos ordenadores y servidores, vemos un
pequeño espacio escondido iluminado por la
tenue luz de una linterna que alumbraba una serie
de conexiones hechas desde varios de los tantos antiguos
servidores a una pequeña laptop, ello mientras
frente a su pantalla vemos a un hombre que recientemente
había terminado de cargar su revolver a la
vez que esperaba de forma impaciente que el contador
en la pantalla pronto llegara a cero, quedándole
tan solo algunos segundos para ello. Habían
demasiados secretos y cabos sueltos que revelar y
atar, y él estaba dispuesto a llegar hasta
el final con tal de conocerlos. Siempre y cuando el
programa espía lograra perforar las defensas
y acceder así a los archivos secretos de NERV,
de lo contrario los programas señuelos lo rastrearían,
las alarmas comenzarían a sonar como locas
y él terminaría siendo en cosa de minutos
hombre muerto. Eran demasiados los riesgos que estaba
corriendo, y aunque era un hombre que estaba habituado
a vivir permanentemente en medio de ellos, no pudo
evitar una sensación similar a un nudo en el
estomago cuando la pantalla adquirió una viva
tonalidad verdosa indicando que quedando 10 segundos
para la medianoche el programa de infiltración
había comenzado a ejecutarse.
"Solo espero de que todo resulte bien. Sino,
esto será el fin". Pensaba Ryouji Kaji
mientras veía como las cifras del contador
se iban acercando hacia el final.
4, 3, 2, 1, 0.
Junto con la cuenta de cero el reloj indicaba la medianoche
y, para fortuna del moreno, las alarmas no se dispararon.
Había logrado el pleno acceso a las bases de
datos de NERV y luego de mirar detenidamente hacia
su silente alrededor que solo era interrumpido por
el débil sonido del ventilador de las computadoras
pudo finalmente dejar a un lado el revolver que tenía
en sus manos para dirigir rápidamente estas
hacia aquel teclado. Era la hora de buscar las respuestas
para todas sus interrogantes acerca de los Evas. Así
paso varias horas entrando y saliendo de diversos
puntos de conexión para evitar ser detectado
mientras iba indagando y recolectando los datos acerca
de todos los antecedentes del "Proyecto E",
de la verdadera naturaleza de los Evas y de cómo
la guerra contra los ángeles no era el objetivo
esencial de NERV, sino que eran tan solo una etapa
preliminar, mas necesaria, para el desarrollo del
verdadero propósito de la entidad. El proyecto
de instrumentalización humana; el plan secreto
que llevaría a los hombres a acercarse a Dios
al punto de llegar a compartir con el su poder y sabiduría.
Todos estos datos no hacían mas que confirmar
las sospechas y reafirmar las certezas que ya poseía
aquel hombre. Pero avanzando la jornada se toparía
con algo que llamaría profusamente su atención.
Revisando los datos del Eva 01 pudo hurgar en los
archivos desarrollados en vida por Yui Ikari, la creadora
de dicha unidad y primera científica jefe de
operaciones del, entonces, Instituto Gerihn. Estos
eran archivos inéditos para él, que
delineaban con mayor detalle y precisión los
planes para todo lo que debía acontecer con
las unidades y los pilotos. Asombrado por esta información,
el agente intento profundizar en estos detalles. Pero
la poca información que pudo hallar aun se
encontraba clasificada, salvo algunos datos sin sentido
aparente que desconcertaban al morocho y que le hicieron
cuestionarse para sus adentros mientras procedía
a examinarlos.
"¿Datos de la primera elegida?. ¿Qué
tiene que ver ella con esto?".
Varios días después vemos como Asuka
Langley Sorhyu abría lentamente sus ojos azules
mientras estos trataban de acostumbrarse a la luminosidad
del cuarto para así poder distinguir las formas
en principio borrosas que habían en frente
suyo, no pasaría mucho tiempo para que se diera
cuenta de que se encontraba acostada en una cama observando
un techo que no le parecía familiar. Al ladear
su cabeza hacia los lados pudo darse cuenta de que
estaba situada en un cuarto íntegramente blanco,
por lo que rápidamente pudo deducir que se
encontraba en el cuarto de un hospital. No era la
primera vez que Asuka estaba en uno, pero si era la
primera vez en que estaba como paciente desde hacía
mucho tiempo. No era este un panorama muy agradable,
máxime si el cuarto absolutamente solitario
y silente solo conseguía acrecentar la sensación
de vacío que reinaba en ese lugar y que también
retumbaban en ese momento dentro de su ser.
Luego de un largo tiempo de estar recostada reconociendo
lo que había a su alrededor, ella decidió
levantarse de la cama e intentar avanzar unos pasos
antes de sentir que algo tiraba de su brazo, viendo
la sonda que le suministraba de forma intravenosa
el contenido de una bolsa plástica de suero
a medio llenar. Con su mano libre despego rápidamente
las cintas adhesivas que sujetaban la aguja y la extrajo
cuidadosamente para arrojarla a un lado. Hecho esto,
la pelirroja dirigió sus pasos de forma lenta
hacia el amplio ventanal que había en aquel
cuarto de hospital. Miro hacia el exterior, donde
pudo observar el vivido color celeste que ofrecía
la bóveda del geofrente y que iluminaba el
paisaje que rodeaba a los cuarteles centrales, parcialmente
devastado en sus cercanías a causa del fragor
de la última batalla. Se disponía a
observar hacia otra dirección cuando pudo visualizar
en el vidrio el reflejo de su rostro.
Con una de sus manos la joven piloto recorría
lentamente las facciones de su rostro, sorprendida
de constatar con el recorrer de estas lo que podía
ver en su imagen reflejada, la ausencia completa de
heridas, cicatrices o de cualquier otro rastro de
violencia en su rostro, como si todas las marcas de
aquel violento encuentro no hubieran sido mas que
el producto de una febril y amarga pesadilla. Que
ganas tenia esa joven muchacha de poder abrazar con
fuerza el consuelo de aquella idea. Pero no era así,
había algo dentro de su ser que le decía
de que por mas dolorosos que hayan sido aquellos acontecimientos
estos habían sido reales, él si se había
ensañado sobre su cuerpo injuriándolo
con saña; y aquellas palabras hirientes si
habían logrado mancillar su espíritu
hasta resquebrajarlo, y una vez mas ella había
vuelto a quedar expuesta ante el dolor, rompiendo
por enésima vez su promesa de no volver a llorar,
esa promesa que se hacia una y otra vez, y que una
y otra vez rompía frecuentemente en secreto
"¿Por qué no podía romper
de una buena vez aquella vieja promesa que nunca nadie
llegaría a demandar su cumplimiento?. ¿Por
qué no podía atreverse de una buena
vez a abrir su corazón, si ya sabía
que el mantenerlo sellado solo le acarrearía
mas dolores y desdicha?". Se cuestionaba para
sus adentros la segunda elegida. "Quizás,
algunos hábitos sean demasiado resistentes
como para pretender cambiarlos", pensó
ella como una posible respuesta, respuesta que sin
embargo no lograba dejarla conforme, máxime
al recordar aquellas palabras que le prodigara su
madre en aquella visión, palabras que le instaban
a luchar sin temor y a abrir su corazón, aun
a riesgo de ser lastimada en aquel proceso. Pero para
poder lograr este cometido, Asuka necesariamente debía
cambiar
"¿Cómo podía ella cambiar?".
Este era un problema que la pelirroja no sabía
como debía afrontar. Toda su vida ella había
sido así, y por mucho que hubieran cambiado
las circunstancias de la vida nunca había cambiado
ni había tenido una razón para hacerlo.
Pero
¿Realmente era así?. Tras
repasar los sucesos acontecidos en las últimas
semanas Asuka noto que de una u otra forma y aun contra
su voluntad, o mejor dicho, sin que mediara la intervención
de esta, ella paulatinamente había cambiado.
En el fondo de su ser ya había asumido estos
cambios desde ese día en que él se fue
y desde el día aquel en que sin decir nada
ella despertó a la vida junto con aquella otra
piloto
después de ello, Asuka podría
haber dejado todo como un lamentable error y haberlo
sepultado en las mas hondas profundidades de la memoria,
a ver si alguna vez el tiempo podía llegar
a borrar ese suceso. Pero decidió no hacerlo
y en su lugar había decidido reconocer y aceptar
esas sensaciones inéditas que albergaba su
corazón y que había gritado en el transcurso
de la batalla, animándole a proseguir en su
lucha, y que esperaría pronto poder revelar
ya sin disimulo alguno a esa silente muchacha
si tan solo pudiera saber si ella se encontraba bien,
aunque había algo dentro de si que le hacia
confiar y que la instaba a esperar. Pero por ahora,
justamente no le quedaba otra mas que confiar y esperar
de que todo estuviera bien en medio de ese cuarto
silente lleno de soledad mientras contemplaba en silencio
el lentísimo transcurrir de ese interminable
y vacío tiempo muerto a la espera de que llegara
algún facultativo médico que llegara
a atenderla y le permitiera largarse de una buena
vez por todas de tan deprimente lugar que le desesperaba
tanto como el hecho de no estar con la única
persona que quería estar en esos momentos y
que, seguramente, sería la única quien
podría llegar a comprenderle.
Y fue así, pensando en esa silente muchacha,
como luego de mas de una hora de espera se observa
a una enfermera hacer ingreso a la habitación,
asombrada de ver a la misma chica que había
estado inconsciente hace poco mas de dos horas atrás
sentada ahora sobre la cama con las rodillas en el
pecho y abrazada a si misma mientras perdía
su mirar por la ventana dándole vuelta una
vez mas en su mente a todos los sucesos acontecidos
en las últimas semanas.
De pie y observando por medio de los gigantescos
ventanales de su encumbrada oficina, el Comandante
Ikari miraba atentamente a las unidades 01 y 02, ambas
fuertemente maniatadas y aseguradas para permitir
que los obreros pudieran trabajar a toda marcha para
restablecerle prontamente sus armaduras. Su siempre
serio rostro no lo demostraba, pero la incertidumbre
merodeaba su mente. No era para menos, el plan que
cuidadosamente había elaborado junto a quien
había sido su mujer se estaba desmoronando
y no podía hacer nada por impedirlo. Ni siquiera
podía imputar estas alteraciones a las interferencias
de SEELE, era como si imprevistamente hubiera aparecido
un tercero a la disputa, ¿pero quien?.
Él volvió a centrar su atención
en las unidades Evangelion, uno de ellos con su propio
órgano S2, el otro dotado con portentosas alas
que los operarios intentaban afanosamente plegar a
su espalda. Mientras los miraba no pudo evitar el
cuestionarse si estas unidades estaban acaso liberándose
de su original designio por medio de la adquisición
de una voluntad propia, o si estaban obrando conforme
a una nueva e inédita voluntad que él
no podía siquiera imaginar. Pero de ser así
¿Que podía ser dicha voluntad?.
Todo pareciera indicar que incluso para el todopoderoso
Comandante en Jefe de NERV parecían haber extrañas
preguntas que por el momento carecían de toda
respuesta posible. Pero como el hombre astuto que
era, sabía que en estas circunstancias solo
le quedaba esperar a que el destino se revelara manifiesto
ante su presencia, y entonces podría actuar;
después de todo, aunque disminuida, aun le
quedaba un último comodín por jugar.
Ya mas tranquilizado por este pensamiento, el silente
Comandante sonrió mientras se tomaba sus manos
enguantadas y recobraba su implacable y confiada mirada
dirigiéndola por última vez hacia las
jaulas de los portentosos leviatanes antes de dirigirse
hacia su escritorio, donde oprimió un botón
de su teléfono y abrió la línea
para comunicarse con quien estaba del otro lado con
su tradicional voz firme.
-Fuyutsuki.
-Si señor-. Respondió el anciano asistente.
-¿Ha tenido nuevos reportes de los pilotos?.
-Si señor. Hasta ahora ambas pilotos han estado
evolucionando favorablemente
-Excelente. Quiero que se comunique inmediatamente
con el centro medico, necesito de inmediato un informe
de la primera elegida.
-¿Solamente un informe de ella?-. Pregunto
algo extrañado el anciano asistente.
-Así es.
El antiguo maestro débilmente titubeo unos
instantes antes de recobrar la compostura y responder
de forma algo resignada con la única frase
que él podía dar en esos momentos:
-A la orden.
Recibida dicha respuesta, colgó el teléfono
y procedió a sentarse. El mayor de los Ikaris,
tenia por ahora demasiadas cosas en que pensar.
Algunas horas mas tarde, en medio del frenesí
del trabajo en los hangares la doctora Akagi se encontraba
impartiendo las instrucciones necesarias para la reconstrucción
de las unidades cuando resonó el timbre que
indicaba el cambio de turno. Aprovechando este aro
forzoso, ordeno el relevo de los trabajadores y aprovecho
ella misma de darse un tiempo de pausa dirigiéndose
hacia un cuarto que se encontraba colateralmente a
los hangares. En eso estaba cuando apareció
Misato.
-¿Mucho trabajo?-. Pregunto ella con su jovial
humor característico.
-No mucho. Tan solo el mismo arduo trabajo de siempre-.
Replico de forma algo cínica la doctora mientras
abría la puerta del cuarto y hacía ingreso
a el.
-Vaya humor, si que andas con animo-. Le siguió
la Mayor.
-Y tú siempre tan optimista.
-Ya, ya, relájate, que no he venido para discutir
contigo. Solo quería hablar contigo por un
momento.
-Pues bien, dime. Te escucho.
-Necesito saber algo, y quisiera que me respondieras
con la verdad-. Le respondió Misato con un
repentino tono de voz mas serio. -Es sobre aquello
de lo que comentaste en la última batalla sobre
los Evas. ¿Qué fue lo que quisiste decir
con eso de que las unidades podían obtener
vida propia?
-¿No le entiendo a que se refiere Mayor Katsuragi?-.
Pregunto Ritsuko denotando extrañeza en el
tono de su voz.
-Oiga doctora, conozco muy bien lo que me quieres
decir cuando empleas ese tonito de voz y usas ese
trato excesivamente formal cuando no viene al caso.
Hay algo en los Evas que no esta bien
-¿De donde sacas esas ideas?-. Volvió
ella a preguntar en el mismo tono anterior.
-Hay demasiadas cosas extrañas que se han venido
sucediendo en torno a los Evas. Repentinas activaciones
que no tienen ninguna lógica, pilotos que desaparecen
y son retenidos por los Evas y unidades que parecen
mas bien bestias desbocadas que maquinarias en las
que podamos confiar. Hay demasiados misterios como
para que me siga quedando impávida viendo como
confiamos nuestro destino a maquinarias que ni siquiera
sabemos bien que son en realidad.
-Eres Mayor de NERV y tienes tanto conocimiento como
yo sobre que cosas son los Evas, toda la información
que necesitas ya te ha sido suministrada en su
-Los Evas no son meras armas biomecánicas que
creamos en base a Adán. ¡¿Dígame
doctora. Qué cosas son en realidad?!.
-¿Por qué preguntas esas cosas?-. Pregunto
ya algo molesta la interpelada. -Estas hablando como
si los Evas estuvieran encerrando alguna clase de
misterio
-.
-Algo debe esconder los Evas como para que siempre
estén manejando tamaño hermetismo alrededor
de ellos. ¿Qué es lo que esconde NERV
acerca de los Evas?.
-Nosotros no escondemos nada
-Esas mentiras se las pueden contar a los de relaciones
públicas y enviárselas a los medios
para que se las traguen, pero no me vengas a mí
con esos inventos.
-Misato, creo que estas bastante alterada. Pero debes
pensar que no has sido la única, todos en estos
días hemos estado trabajando frenéticamente
contra él tiempo, durmiendo poco, comiendo
mal y por eso andamos algo alterados
-¡Y como no voy a estarlo si han pasado demasiadas
cosas extrañas!. Casi matamos a uno de los
elegidos, por culpa de ello fue que Shinji decidió
no volver. Y tan solo de milagro fue que Rei y Asuka
regresaron a salvo. ¡Como quieres que no este
preocupada si en cada batalla arriesgo enviar a pilotos
a su muerte
!.
-¡Esa es la desgracia de la guerra Mayor!. Por
si no lo sabes la gente puede morir en la guerra,
y de hecho suele muere en ella, y eso es valido incluso
para los pilotos. Es el precio que hay que estar dispuestos
a pagar para poder sobrevivir, aunque nos repugne
esa idea, pero tenemos que hacerlo. Si aun no has
logrado entenderlo
no se como puedes seguir
siendo Mayor de NERV
-¡Como puedo esperar tranquila el desenlace
de una batalla, si tengo que lidiar con la permanente
incertidumbre de saber si las pilotos van a regresar
o no, y no por culpa de los ataques de los ángeles,
sino por culpa de sus propios Evas!. ¡Por si
no lo sabe doctora hemos perdido ya dos pilotos, no
podemos darnos el lujo de perder a las dos únicas
pilotos que aun nos quedan!. ¡Acaso las vidas
de los pilotos no valen nada!. ¡Acaso ellos
no cuentan!
-¡Estamos hablando de la supervivencia de la
humanidad!. ¡Eso es lo que esta en juego!. Si
no deseamos nuestro exterminio debemos luchar y estar
dispuestos a toda clase de sacrificios. Y si es necesario
que los pilotos deban morir para lograr dicho objetivo
eso es algo que debemos considerar siempre como una
posibilidad.
-¡¿Cómo puedes tu estar hablando
así tan tranquila
?!.
-¡Porque es lo que hemos estado haciendo durante
todo este tiempo!.
-¡Ritsuko
!
-¡No vengas tú a darme ahora lecciones
de cómo ser una buena tutora, porque no has
sido precisamente de las mejores!. Recuerda que incluso
tu misma has estado usando como pretexto la lucha
contra los ángeles para vengar la muerte de
tu padre. A ti tampoco te importaba realmente la suerte
de Shinji, porque también lo utilizaste
-¡Estúpida!-. Interrumpió con
furia Misato antes de voltear fuertemente la cara
de la doctora a fuerza de una feroz cachetada. La
agredida, sin embargo, permaneció de pie inmutable,
aunque en el fondo de su ser sintió compasión
al ver a su amiga derramar algunas lagrimas, comprendiendo
entonces que el grito y la cachetada no fueron mas
que una desafortunada forma que Misato tuvo a mano
para poder desahogar toda la rabia e impotencia que
se acumulaban dentro de ella. Una vez que la facultativa
entendió aquello, ajusto sus anteojos mientras
le respondía a su amiga, a la par que acariciaba
su adolorida mejilla.
-La guerra es y siempre ha sido una soberana estupidez.
Detestamos sufrir y odiamos todo aquello que saca
lo peor de nosotros, y sin embargo nos empecinamos
en la guerra, que solo nos hace sufrir y solo sabe
sacar lo peor de todos nosotros. Lo lamento mucho
Mayor-. Concluyó Ritsuko a modo de tímida
disculpa.
Misato aun estaba perpleja por todo lo sucedido y
quiso preguntarle a que venía esa repentina
disculpa, cuando debería haber sido ella la
que debería haberle pedido esa disculpa. Pero
las palabras nunca llegaron porque falto el valor
para ello. Un breve, pero sentido e incomodo silencio
se formo en aquel pequeño cuarto, hasta el
momento en que una llamada en el teléfono móvil
de la Mayor interrumpió todo.
"¿Diga?... Si, habla usted con ella
¿Qué ya despertó Asuka?. Dígame
como se encuentra
Si, si, ya entiendo
iré para allá enseguida
muy bien.
Adiós".
Una vez terminada la conversación por el móvil,
la Mayor tomo rápidamente su chaqueta y se
encamino hacia la puerta, aun incapacitada de poder
ofrecer la disculpa que sentía que debía
darle a la doctora, sin atreverse a mirarla directamente
a la cara solo le hablo seria y escuetamente.
-Los doctores informaron que Asuka ha despertado y
ya se encuentra conciente. Pasaré a verla y
veré si puedo llevarla de vuelta al departamento.
Después de todo, a Asuka tampoco le agradan
mucho los hospitales.
Ritsuko no le contesto, solo se limito a asentir levemente
con la cabeza. Ante esto la Mayor abrió la
puerta y se aprestaba a salir, cuando escucho la voz
de la doctora que la detuvo.
-Misato.
-Si-. Respondió ella deteniéndose bajo
el marco de aquella puerta.
-Cuando te hablaba de la supervivencia de la humanidad,
estaba pensando en el derecho a tener un futuro. Un
futuro al cual todos pudieran aspirar. Sobretodo
los niños. Ellos, más que nadie, son
los que se merecen un futuro para vivir. Es lo mínimo
que nosotros podemos obsequiarle, luego de haberlos
obligado a sufrir tanto por causa de una lucha que
no les correspondía pelear.
A la morena mujer le entro curiosidad por saber que
era lo que en realidad querían decir esas repentinas
palabras. Pero al ver el semblante triste de Ritsuko
luego de proferirlas, ella prefirió voltear
su rostro para sonreírle a su vieja amiga y,
de paso, dispensarla por su conducta. Resignándose
a tener que dejar momentáneamente sus dudas
de lado para buscar las respuestas en una próxima
oportunidad. Misato Katsuragi tenia, por ahora, cosas
mucho mas importantes que atender.
Cerrada la puerta, Ritsuko tomo una tasa de café
que estaba sobre la mesa y se sentó lentamente
en una de las sillas mientras tomaba el sorbo de un
café amargo, no solo por la falta de azúcar,
sino por que ella deseaba sinceramente que esas palabras
que le había dicho a Misato pudieran convertirse
en verdaderas. Pero una cosa son los anhelos que uno
internamente pueda desear y otra cosa muy distinta
son las realidades que se puedan materializar. Había
sido sincera al decirle que en el fondo deseaba un
futuro para todos, solo que había omitido decir
de que quizás no habría para los involucrados
en la serie Eva un futuro. Principalmente para aquellos
a quienes Misato llamaba cariñosamente como
"Sus niños". Un futuro del cual se
verían privados precisamente por ser los defensores
de aquel derecho a sobrevivir que reclamaban los hombres.
Con melancolía, Ritsuko siguió bebiendo
aquel café amargo, cuestionándose amargamente
para sus adentros en que momento había olvidado
de que el ser humano es un fin en si mismo y no un
medio para lograr fines, por muy loables que estos
pudieran parecer. En que momento se había vuelto
un ente pétreo e insensible que solo podía
mirar a los elegidos como pilotos de Eva, y no como
los chicos que todavía eran, chicos que quizás
tendrían ganas de soñar con vivir una
vida distinta a la de la perpetua lucha por la humanidad.
"¿En que jodido momento comencé
a pensar y a actuar como el Comandante Ikari?".
Se pregunto de forma susurrante la doctora, un susurro
que mas bien sonaba a tristeza mientras melancólicamente
terminaba de beber en forma lenta su café.
"Lo siento mucho Misato, pero los niños
no tendrán derecho a un futuro. A menos que
ellos decidan otorgárselo".
Luego de recorrer un largo trecho, Misato llego hacia
el final de un pasillo, donde se encontraba un amplio
vestíbulo que a sus lados señalaban
el origen de otros pasillos y al frente se encontraban
las variadas puertas de los ascensores que recorrían
los distintos niveles de los cuarteles. Se acerco
a uno y presiono un botón llamando a uno de
ellos. Mientras esperaba, proseguía dándole
vueltas al asunto de en denantes. Pero alguien interrumpió
sus pensamientos.
-Ha pasado mucho tiempo sin vernos, ¿No es
así Mayor Katsuragi?-. Preguntaba una voz varonil
con un tono seductor.
-He estado demasiado ocupada atendiendo asuntos importantes-.
Respondió ella sin mirarle y de una forma cortante.
-Pero que respuesta mujer. Deberías cambiar
ese carácter si algún día pretendes
casarte
-Necesitaría de un novio para ello, y no tengo
ninguno. Así es que, como puedes ver, ese comentario
no me afecta.
-¿Y acaso no tienes ningún prospecto
a la vista?-. Pregunto haciéndose el interesante.
-No, no hay ninguno por aquí que realmente
valga la pena.
-¡Ouch!. Que cruel fue eso, no quisiera ser
de esos hombres repudiados por una belleza como tu.
-Ryoji Kaji. Definitivamente eres un caso perdido-.
Respondió la mujer pareciendo insensible ante
la sonrisa seductora del varón.
-¿Sabes?. No eres la primera que me lo dice.
-No tienes remedio-. Alcanzó a responder la
mujer antes que un leve timbre sonara y se abrieran
las gruesas puertas del solitario elevador. La mujer
entro rápidamente, alcanzando a ser secundada
por aquel hombre.
-¿Dónde has estado metido todo este
tiempo?-. Pregunto ella una vez que las puertas del
solitario elevador se cerraron y este reanudo su marcha.
-Digamos que solo he estado haciendo diligentemente
mi trabajo.
-¿Y que hay de nuevo?
-Un cúmulo intrincado de mentiras y de datos
que no tienen sentido
pero no creo que sea este
el mejor momento para hablar del trabajo. A todo esto
¿Qué haces por acá?. ¿Tan
temprano se termino tu trabajo?.
-Ni por asomo, solo me avisaron que Asuka ya despertó.
Y quería pasar a verla un momento.
-¿Y como ha estado?
-No lo se, no he tenido tiempo para ir a verla. Y
eso que han pasado varios días
-¿No habías pasado a verla?.
-Quería verla, pero no había tenido
tiempo para hacerlo.
-¿Y que te motivo para hacerlo ahora?
-Soy la responsable de los pilotos, es natural que
quiera saber como están. Además
-¿Pasa algo malo Misato?-. Preguntó
el hombre ante el silencio abrupto de la mujer.
-Tengo la sensación de que algo no esta bien.
Que tanto misterio va mas allá de los ángeles
y de los Evas, creo que de una u otra forma todos
han sido forzados a involucrarse en esto. Incluso
los pilotos.
-Eso es obvio, después de todo piensa que tanto
los padres de Shinji como los de Asuka estuvieron
involucrados en el origen
-Ya lo se, pero no me refiero a eso, creo que algo
malo esta destinado para ellos.
-¿Aun piensas en lo que le ocurrió a
Shinji con su Eva?.
-Y en todo lo que sucedió en la última
batalla. Creí que perderíamos a los
Evas y a las pilotos. Y el como regresaron
fue
algo casi increíble, aun trato de convencerme
de lo sucedido realmente aconteció.
-¿Sabes Misato?-. Preguntaba el galán.
-Al hablar así pareces una mujer totalmente
madura, y no la joven muchacha loca que conocí
alguna vez que tan solo se preocupaba de vivir el
día a día
-.
-¿A que te refieres con eso?-. Pregunto la
mujer sin poder comprender. Él, sin embargo,
respondió acercándose abruptamente a
la mujer, embrujándola con un beso apasionado
al cual ella no se resistió en principio. Mas,
cuando sintió que las manos del hombre se deslizaron
bajo su chaqueta para intentar recorrer su agraciada
figura, ella se resistió y rompió el
beso para gritarle molesta.
-¡¿Pero qué rayos estas haciendo?!.
-Nada. Solamente quería dejarme llevar
-¡Sigues siendo un fresco descarado!-. Exclamo
molesta. Sintió fuertes ganas de abofetearlo
ahí mismo, pero la detención del ascensor
y el timbre le indicaban a la mujer que ya había
llegado a su destino. En su lugar salio del elevador
apenas este abrió sus gruesas puertas.
-Por favor, no olvides darle muchos saludos a Asuka
de mi parte cuando la veas.
-Esta bien, pero ya vete-. Le espeto aún molesta
mientras se retiraba de aquel lugar.
-¡Ah Misato!. Hay una última cosa que
quisiera decirte.
-¡¿Qué quieres ahora?!.
-Solo quería decirte que, aunque no lo creas,
todo esto no fue tan malo. Créeme, lo vas a
agradecer. Tan solo debes recordar el día y
el lugar en que nos conocimos, así como el
lugar donde lo hicimos-. Termino de decir este último
comentario mientras enseñaba su sonrisa serena
y seductora por última vez antes de que las
puertas se cerraran y se oyera a lo lejos como el
ascensor se perdía.
-Fresco mal pensado-. Murmuro ella para si misma antes
de arreglarse la chaqueta y proseguir su camino. En
esos menesteres estaba cuando noto en dos de los bolsillos
internos unos objetos extraños. Sintió
la curiosidad de saber de que se trataban, pero sacarlos
y verlos allí podía ser peligroso, aun
en ese vestíbulo aparentemente deshabitado.
Aparentando indiferencia dirigió sus rumbos
hacia el hospital del cuartel, donde luego de ir a
recepción e identificarse fue autorizada a
ir al cuarto asignado de la segunda piloto. Luego
de que le indicaran donde era, tomo el ascensor y
llego al nivel correspondiente, pero antes de ir al
cuarto, se dirigió a un baño, donde
se encerró en uno de los excusados. Y luego
de cerciorarse por unos instantes de que no había
nada ni nadie vigilándole pudo extraer de aquel
bolsillo esos objetos.
"Chips de memoria. Ahora lo entiendo todo. Muchas
gracias Kaji". Agradeció mentalmente la
mujer al examinar aquellos objetos.
No obtuvieron el alta de forma inmediata, ya que
la Mayor tuvo que esperar a que todos los chequeos
médicos estuvieran finalmente listos y aprobados,
por lo que los facultativos le recomendaron que regresara
dentro de algunas horas mas. Y luego de haber terminado
su turno, ella regresó para realizar todos
los tediosos trámites burocráticos correspondientes
al caso. Pero finalmente, y luego de haber esperado
por varias horas, pudieron Misato y Asuka salir de
ese hospital cuando el falso cielo abovedado del geofrente
replicaba las estrellas de la noche que de forma tenue
iluminaban su caminar hacia el auto.
Mientras conducía rumbo hacia el departamento,
la Mayor no pudo evitar reparar en el ánimo
de la joven que estaba sentada a su lado. Ya no parecía
la avasalladora chica enérgica, quizás,
insoportablemente enérgica que solía
conocer. Pero tampoco se veía como la joven
mas serena y centrada que últimamente parecía
haber visto. Ahora se veía como una chica triste
que había sido profundamente lastimada en algún
rincón de su alma. El pesado silencio que transcurría
durante el trayecto a casa y que no lograba ser disimulado
con la música de la radio no parecía
ser indicadores de una buena señal.
-¿Qué es lo que te ocurre?-. Pregunto
la tutora, intentando romper de alguna manera el denso
y prolongado silencio que la estaba desesperando.
-Nada-. Respondió ella. -¿Por qué
lo preguntas?-.
-Has estado demasiado silente, y no me gusta ese silencio.
-¿Acaso no puedo estar en silencio?-. Respondió
ella algo molesta.
-No, no es eso, por supuesto que puedes estar en silencio
si así lo deseas. Es tan solo que
-¿Que cosa?-. Pregunto la interpelada, después
de un largo rato de silencio de su tutora.
-Es solo
es solo que te noto muy triste. Como
si algo muy malo te hubiera pasado.
-Tampoco estarías muy bien que dijéremos
si apenas lograras sobrevivir a una batalla donde
casi te aniquilan por completo.
-¡Hey!. ¿Y dónde quedo la valiente
piloto que no le tenia miedo a nada?-. Preguntó
Misato con un tono levemente burlesco a fin de buscar
enervar a la pelirroja y, de paso, ver si sacaba a
flote algo de su ya clásica personalidad para
reanimarla. Sin embargo, en lugar de ello, obtuvo
un automático grito de Asuka entre temeroso
y furioso.
-¡No digas eso!.
Luego de decir estas palabras, la segunda elegida
volvió abruptamente a la realidad, juntando
sus manos y tapándose la boca que por la reacción
quedo entreabierta, antes de deshacer este gesto y
volver a hacer como si nada hubiera pasado. Misato
se asusto al oír la fusión de dolor
y furia de ese grito y la inmediata palidez y rigidez
que adoptaron las facciones de la segunda niña
antes de que tratara nerviosamente a hacer como si
nada. De inmediato pudo intuir que algo no andaba
bien en su acompañante. Muy preocupada por
esto decidió acelerar a fondo el vehiculo para
detenerlo unas curvas mas adelante, en una explanada
cercana a una curva de la autovía donde había
una suerte de mirador que ofrecía una visión
panorámica de la ciudad fortaleza que luminosa
se erguía bajo las estrellas. Acto seguido
detuvo el motor, apago la radio y se apresto para
hablar con la chica.
-¿Aun te duele lo que te mostró el ángel?
-Co
como lo sabes-. Pregunto ella en un tono
apesadumbrado que no parecía ser una pregunta.
-El ángel sondeo tu mente, casi redujo a chatarra
el Eva 02 y por poco casi pierdes la vida. Se que
ese ángel removió cosas de tu pasado,
obligándote a rememorar cosas dolorosas que
a lo mejor querrías olvidar a como de lugar
porque solo te hacen sufrir. Pero no importa lo que
te haya obligado a ver el ángel, el pasado
es el pasado y no podemos hacer nada, mas que aprender
a aceptarlo y a convivir con el.
-Pero aun así duele mucho.
-El pasado puede ser doloroso, pero el quedarnos a
llorar y lamentarnos por el no nos hace bien. Solo
nos vuelve prisioneros de el y nos enajenará
hasta derruirnos.
Ante el silencio de la muchacha quien miraba con la
cabeza agacha, Misato prosiguió. -Quizás
este no sea el momento mas apropiado para decirte
esto, pero debo hacerlo. Todos contamos contigo para
vencer en esta lucha. No podemos fallar
-.
-¡¿Y porque no pilotean ustedes los malditos
Evas?!.
-Si nosotros pudiéramos hacerlo no los enviaríamos
a ustedes
-¡Entonces búsquense a otros que quieran
soñar con ser héroes
!
-Esto no es una cuestión de quien quiera jugar
a ser héroe. Esto es algo mas serio jovencita.
Se trata de la supervivencia de toda la humanidad.
Se trata de si tendremos o no un futuro para vivir
-¿Vivir?. Para que podría vivir. No
tengo un pasado, no tengo un presente y no se si voy
a tener un futuro. No tengo nada a que aferrarme
-Aun tienes algo a que aferrarte, aun tienes al Evangelion
que pilotear
-¡Yo ya no puedo hacerlo!. ¡No puedo hacerlo
porque no valgo nada!.
-¡No digas esas cosas!.
-¡Ya no quiero seguir piloteando esa maldita
cosa!.
-¡Te prohíbo estrictamente que hables
así!. Tienes una misión que cumplir,
un deber para con toda la humanidad
¡¡Y
la vas a llevar a cabo Si o Si!!
-¡¿Y porque yo?!.
-¡Porque solo ustedes pueden hacerlo!.
Silencio se formo antes de que ella respondiera. -¡Vayan
buscándose a otro que este dispuesto a sufrir.
Porque yo ya no sigo aquí!. ¡¡Yo
renuncio!!. ¡¡Me voy de aquí!!-.
Terminó gritando duramente la chica mientras
abría la puerta del deportivo, pretendiendo
escapar.
-¡¿Por qué estas hablando así?!-.
Le increpo aun mas duramente Misato mientras agarraba
con fuerza el brazo de la piloto y la forzaba a reingresar
al vehículo. -¡¿Dime desde cuando
Asuka Langley Sorhyu se rinde tan fácilmente?!...
¡¿Acaso no detestabas a quienes huían?!.
¡¿Entonces?!. ¡¿Dime porque
tú huyes?!. ¡¿Por qué quieres
huir y dejarlo todo atrás?!-. Volvió
a demandar la mujer, a ver si podía sacar adelante
a su pupila de una buena vez del abismo en que estaba
inmersa, aun si fuera a costa de golpear su orgullo.
Pero solo pudo conseguir como respuesta un muro de
angustiante silencio.
-¡Háblame, no te quedes callada mujer!.
¡¿Dime desde cuando Asuka se rinde
?!.
-¡Desde que Asuka Langley Sorhyu descubriera
que era una indigna que no vale nada!. ¡¿Ya
estas contenta?!. Ya estas
acaso ya estas
-.
Fue la adolorida respuesta que la chica intento gritar
desde el fondo de su alma antes de romper a llorar
abiertamente y sin disimulo alguno frente a su tutora.
Por su parte ella se había quedado en silencio,
sin saber que era lo que podía decir o que
debía hacer en una situación como esta.
Después de todo, el ver llorar a Asuka era
algo inesperado y, sobre todo, muy impactante. Máxime
si esto había obligado a Misato a sopesar por
un momento en las duras palabras que había
proferido recientemente, palabras que denotaban un
pensamiento que se había centrado exclusivamente
en la necesidad de retener a un piloto y no en la
necesidad de atender el alma lastimada de una joven
desconsolada que estaba pidiendo a gritos la fuerza
necesaria para poder salir adelante. No pudo evitar
Misato sentirse despreciable por haber antepuesto
el deber a la necesidad cuando no había motivo
para ello, replicando el mismo y detestable vicio
que le había enrostrado antes a la doctora.
-Yo, yo lo lamento-. Volvió a hablar la mujer
en un tono mas bajo, semejante a un susurro. -Yo en
verdad lo lamento mucho Asuka. No quería gritarte,
ni exacerbarme de esta manera. Se que has sufrido
mucho, y puedo imaginarme que
-.
-¡No!. ¡Tu no puedes siquiera imaginarte
lo que fui obligada a ver!. ¡Me obligo a ver
las cosas que no quería ver; forzó a
rememorar recuerdos dolorosos que siempre quise enterrar;
tomo todos mis anhelos y los hizo pedazos!... Y todo
ello lo hizo, usándolo a él
-¿Él?. ¿A que te refieres con
"él"?.
-Yo lo vi, él me odia, me detesta con todo
su ser. Yo no quería hacerle daño
pero
pero él
El ver a esa chica pelirroja derramando dichas lagrimas
mientras bajaba derrotada la mirada hacían
dejar de lado la imagen de fortaleza y orgullo que
solía conocer para reemplazarla por una sorprendente
imagen de fragilidad; demostrando que, a pesar de
todas las apariencias, aun la segunda elegida poseía
mucho de niña desvalida que afanosamente busca
el camino a seguir para forjar su propio rumbo. Al
ver esto, todo lo que quedaba de rabia desapareció
del corazón de la joven mujer y abrazó
a aquella niña devenida en piloto. Para su
sorpresa, Asuka no rechazo el abrazo, es mas, se aferro
a él con las mismas ganas que tiene alguien
que le dijera que al final todo estaría bien,
pasara lo que pasara.
Largo rato pasaron así juntas las dos mujeres
hasta el momento de separarse. La Mayor tomo con suavidad
los hombros de la chica colorina mientras bajaba la
mirada para verla cara a cara y así hablarle
con decisión.
-Escúchame Asuka, pase lo que pase, todos nosotros
vamos a salir adelante. No seremos vencidos y entonces
podremos por fin ser libres para hacer todo lo que
queramos. Pero hasta entonces seguiremos luchando,
y lucharemos todos juntos hasta poder lograrlo. ¿Te
parece?.
Dudo por unos segundos la chica hasta que en un tono
no muy convencido que digamos le respondió.
-Está bien.
-¡Muy bien!. ¡Esa es la actitud que hay
que tener para salir adelante!-. Exclamó la
mujer imbuida de un repentino exabrupto de optimismo.
-Otra vez estas de vuelta entre nosotros y eso tenemos
que celebrarlo. Iremos a comprar algunas cosas y tendremos
una gran celebración
-Misato-. Trato de interrumpir la chica, sin éxito.
-
haremos comida y, por supuesto, habrá
mucha cerveza
-Misato
-
cantaremos y la pasaremos muy bien. ¡¿Qué
te parece?!.
-Ehhh
solo vamos a ser nosotras dos, ya es cerca
de la medianoche y aun me siento algo cansada. Además
aun no estoy de ánimos para fiestas.
-Igual podrías animarte-. Trato de convencerla
con su optimismo, pero al no lograrlo Misato tuvo
que reconsiderar la idea.
-Ya veo-. Termino comentando algo decepcionada Misato
luego del largo silencio que interpreto como una negativa
de la chica a sus planes. -En todo caso
¿Te
parece si nos vamos a casa?-.
-Si-. Respondió algo extrañada por dicha
pregunta. -¿Por qué lo preguntas?-.
-Para que cierres la puerta que dejaste abierta.
-Ah si, claro-. Reacciono ella cerrando la puerta
del vehiculo que efectivamente había quedado
abierta.
Luego de esto, el vehiculo volvió a iniciar
su marcha y se dirigieron por aquella autopista rumbo
a aquel departamento que ellas denominaban como su
hogar. Aun así, no pudo Misato dejar de pensar
en que la segunda elegida no se encontraba bien y
que debía observarla con mas atención.
Era evidente que lo de Asuka era algo serio y, por
ende, que no debía tomarse a la ligera, sobretodo
considerando que ella se encontraba ahora completamente
sola.
Minutos mas tarde, se ve a ambas féminas haciendo
ingreso en aquel departamento que, como era constante,
estaba hecho todo un desastre. Pero eso no les importó
en lo absoluto, de hecho, solo se dedicaron a retirarse
a sus aposentos para dormir. Pero antes de despedirse
Asuka se dirige a su tutora.
-Misato
Eh
sobre mi comportamiento en
el auto
yo, yo creo que no debí haberte
gritado, y
Mientras le escuchaba, la aludida no pudo evitar sonreír
ligeramente un rato por esta inusitada conducta de
Asuka. "¿Quién pensaría
que estaría tratando de disculparse?".
Juzgando por la dificultad evidente para pedir perdón,
decidió cesar el embrollo de la chica pelirroja
que trataba afanosamente de recurrir a inusuales fraseologías
formales y a términos aun mas inusuales para
intentar pedir perdón sin lograr evitar la
confusión.
-No Asuka. Quizás sea yo la que deba pedir
perdón por mi comportamiento en el auto, por
no haberme detenido un momento para escucharte. Lo
siento mucho.
Asuka quedo en silencio por algunos segundos sopesando
estas palabras antes de responderle. -Creo que ambas
fuimos unas necias-.
Y con una pequeña, pero alentadora, sonrisa
en el rostro, ella le respondía volviendo a
su tonalidad mas característica. -Muy bien
Misato Katsuragui. Yo te perdono-.
"Bien, al menos ha vuelto a ser la misma de siempre".
Pensaba la sonriente tutora de esa respuesta a la
cual se tuvo que resignar de buena gana. Luego de
reír juntas por un corto rato, se despidió
de la joven deseándole las buenas noches y
dirigiéndose a su cuarto. Sin embargo, al abrir
la puerta de su dormitorio, alcanzó a escuchar
una pregunta de Asuka.
-Se que estuvo mal haber amenazado con haber abandonado
esta lucha. Esa no soy yo, y no pensé en todos
los que me necesitaban
-No te preocupes por eso. Todos tenemos momentos de
debilidad, lo importante es saber superarlos y no
caer en ellos.
-Lo se, tuve que sufrir demasiado para aprenderlo.
Intrigada por esta inesperada confesión y,
mas que nada, por el tono apesadumbrado que acompaño
a esta, Misato se dio vuelta y miro a esa chica que
estaba ahí, como si estuviera esperando algo
que no podía, o que quizás no sabía
expresar.
-¿Hay algo que te preocupe? ¿Algo de
lo cual quieras hablar?
-No, no es nada, es solo que estaba pensando en
-¿En que andabas pensando?-. Inquirió
Misato ante el silencio de la chica, silencio que
se prolongo por un buen instante antes de escuchar
un susurro de su contraparte.
"No puedo irme, no puedo abandonarla
"
-¿Querías comentar
?-. Intento
preguntar al no poder entender aquel susurrar.
-¿Cómo esta ella?-. Interrumpió
Asuka preguntando en un tono nervioso.
-¿Ah?
-Rei
o sea, la primera elegida
-. Trato
ella de enmendar su frase como si estuviera preguntando
un detalle trivial. Esfuerzo que se frustro cuando
volvió a preguntar por ella en un tono mas
preocupado.
-¿Ella esta bien?
-Eh, si. Ella se encuentra bien-. Contesto perpleja
por la pregunta y el tono de esta. En todo caso, alcanzo
a disimular la sorpresa que le causo el oír
de labios de la segunda elegida la preocupación
por su compañera.
-Bien-. Contesto la muchacha, mas aliviada por la
respuesta. Dicho esto, procedió a retirarse
a sus aposentos ante una Misato que, aun perpleja
por esto, no le quedo otra cosa mas que replicar la
despedida.
"Vaya cosas, Asuka preocupándose por el
estado de Rei. Eso si que es sorprendente. Aunque
es bueno saber que por fin ellas se han amigado. Ahora
mas que nunca necesitamos tener a ambas pilotos unidas
para que enfrenten todo lo que les pueda deparar el
destino". Pensaba la mujer mientras cerraba la
puerta de su habitación.
Unas manos albas abren el grifo de agua e inmediatamente
cae sobre aquel cuerpo desnudo el agua que bañaba
el gracioso cuerpo de esa chica que permanecía
allí inmóvil perdiendo su mirada hacia
las llaves de la regadera. Pero ella no enfocaba su
mirar hacia dichos artefactos de baño. La mente
de esa muchacha se encontraba aun mas lejos, fuera
de su cuerpo, fuera de ese cuarto de baño,
fuera de este mundo. No podía sacar de su mente
todas las vivencias vividas durante el transcurso
de aquella batalla. Vivencias que, incluso, parecían
ser contradictorias entre si. No era para menos, ella
esperaba haber muerto en sacrificio a fin de vencer
al enemigo, o haber fenecido en el medio de la ardua
lucha contra el enemigo. Creía ella que no
tendría posibilidades de salir con vida, de
hecho, no esperaba sobrevivir a la batalla. Y sin
embargo, hela ahí cuestionándose cosas
bajo la ducha, clara señal de estar viva. Cualquier
otra persona normal en su situación estaría
feliz de haber escapado de la muerte y así
tener un día mas de vida que poder contar.
Pero esa chica no era como todas las demás
personas. Incluso, esta situación la tenía
profundamente confundida.
Mientras mecánica y lentamente lavaba su corta
cabellera ella trataba de desenredar esas confusiones.
Al sobrevivir había podido dar cumplimiento
a su promesa de no abandonar a su compañera,
promesa que refrendo al no retirarse del conflicto
en su hora mas critica para no abandonarla en ese
instante cuando mas ella le necesitaba.
"Todo al final salio bien. Yo debería
de sentirme feliz". Razonaba ella. Pero últimamente
la felicidad no anidaba en el corazón de esa
chica. Dicho sentimiento era empañado por todas
esas vivencias que había experimentado en el
transcurso de la batalla, vivencias que tenían
como denominador común a una misma persona,
y dicha persona no era la segunda elegida. Ante el
recuerdo de esa persona trato de no pensar en él
y raudamente abrió a su máxima capacidad
el grifo de agua que con fuerza saco la espuma de
su cuerpo como si de esta forma pudiera exorcizar
dichas reminiscencias. Pero todo era inútil,
por mas que ella trataba de extraerlo de su mente
su recuerdo parecía pesarle cada vez con mas
fuerza. Como si al tratar de alejarlo de su memoria
él, en vez de marcharse, se asentara con una
tozuda insistencia. Y a pesar del sonido del chorro
de agua cayendo, alcanzó a escucharse en aquel
cuarto de baño la susurrante enunciación
de su nombre.
-Ikari-kun.
Y luego, otro tímido susurro, que enunciaba
una pregunta que nadie respondió.
-¿Por que?
Resignada, aquellos ojos rojos agacharon la mirada
desconsolada por causa de aquel muchacho. Todo era
inútil, a pesar de tanto tiempo transcurrido,
y tal como pudo comprobarlo cuando hablo con él
su corazón aun sentía algo grande por
él; llegando incluso al extremo de angustiarse
por no poder comprender que tan grande podían
llegar a ser sus sentimientos hacia él. Aun
cuando después viera en él a un ser
monstruoso y deformado por los amargos dolores que
le llevaron a odiar de tamaña manera, un ser
que incluso pudo hacerla temer como nunca antes lo
había hecho
No, ese ser no era Shinji. Ese a quien vio había
sido el ángel que había manipulado perversamente
los rotos sueños de aquel chico para buscar
destruirlas. Solo eso podría explicar que hubiera
visto a dos personalidades muy distintas dentro de
una misma persona. Sin embargo esta explicación
que se había formulado en su mente no era suficiente.
A pesar de estar bajo el dominio y embrujo del enemigo,
ella sentía que el chico que le había
hablado en ese escenario a orillas del mar había
sido el mismo chico tímido que había
conocido como el tercer elegido y que este había
sido sincero con ella, aun si no había tenido
la conciencia necesaria para hacerlo.
La joven cerro el grifo y el agua de la regadera dejo
de caer, solo algunas gotas ocasionales que quedaban
caían golpeando el duro piso de la ducha con
un sonar tenue pero incesante, el mismo sonar que
se replicaba en su mente a medida que repasaba los
acontecimientos. Ese ser no era Shinji. Y ella lo
sabía
Y quizás, he ahí lo mas trágico
para esa doncella. Ella sabía que secuestrado
por aquel enviado se encontraba un alma sufriente
que ella tuvo que liberar y salvar, a costa de que
dicho enviado le obligara a ver antes una horrenda
verdad. Una verdad que la tenía ahí
desnuda apoyada a duras penas en un lavamanos mirándose
frente a un espejo algo empañado, pero lo suficientemente
claro para que pudiera observar como sus ojos rojos
se tornaban aun mas rojos y acuosos. Una verdad que
parecía ser absoluta y completamente irreal
y descabellada, pero que había sacudido su
corazón con una fortísima conmoción
antes de que esas mismas fuerzas flaquearan dentro
de su ser y conmovieran su voz rompiendo el silencio
con la mas pavorosa de las preguntas que se podía
formular alguien como ella.
-¿Quién soy yo?. ¿Quién
quien realmente soy yo?
Sin mas fuerzas, la chica peliazul cedió abiertamente
a sus emociones, llorando abiertamente por la incertidumbre
que la embargaba; ello mientras una horrible y fría
sensación semejante al vació se apoderaba
de ella, como si nadie mas que ella morara en este
inmenso mundo. No era la primera vez que experimentaba
esa sensación, pero si era la primera vez que
se sentía tan fuerte dentro de ella. Y mas
que nunca esa joven detesto esa sensación.
Su espíritu debilitado y adolorido se sentía
cautivo dentro de ese cuerpo debilitado y quería
huir lejos de ese gris y triste lugar, dejar para
siempre el frió que sentía calar en
su ser y volar lejos, muy lejos de ahí y abrazar
el calor y la dicha que traían aparejadas en
esa sensación usualmente esquiva en ella y
que solía identificar con la felicidad, un
concepto que habría olvidado luego de no ser
por esa otra chica quien le ayudaría a reencontrarla,
y por eso anhelaba desesperadamente volver a estar
con ella una vez mas, para que ella la ayudara a superar
ese dolor. "¿Podría enseñarle
a borrar esos recuerdos de Shinji? ¿Podría
decirle que todos temores que el ángel le inculco
eran infundados? ¿Aun podría aceptarla
Asuk |