La Web

Fanarts

Varios

Amigos, amores y traiciones
Otoño 2008
Camino por las avenidas del parque central respirando el mágico aroma a esperanza que el otoño suele traer cada año, ese dulce perfume siempre renueva mi espíritu, las hojas caen lentamente a mi alrededor robándome sonrisas de sinceridad y alegría, a mis veinte años sigo amando el otoño tanto como cuando tenía cuatro años, las calles se dibujan con tonos rojizos mientras que me divierto pisando la hojarasca, escuchando su envolvente crujido, miro el cielo, comienza a dibujarse rosado al mismo tiempo que el sol comienza a ocultarse, por fin llego al puente de roca que cruza el lago, recojo un poco mi falda negra para sentarme, es tu favorita, dices que así me veo elegante, llegue temprano a nuestra cita, aún faltan 19 minutos para que llegues, sólo observo la envolvente belleza del lago y no puedo evitar recodar como fue que llegue hasta aquí.

Otoño del 2007
«No, no quiero, no quiero despertar, no me quiero mover de aquí» pense en aquel momento cuando sentí aquellos luminosos destellos sobre mi rostro, trate de cubrir mi cara con mis manos e intentar volver a conciliar el sueño, sin embargo todo fue imposible, ya estaba despierta. Hice un leve movimiento y entonces sentí que unos fuertes brazos rodeaban mi cintura, sonreí ingenuamente sin poder evitarlo, gire un poco mi rostro encontrándome con una expresión angelical en la cara de aquel apuesto joven que yo tanto amaba, él tenía sus ojos cerrados mientras que yo lo veía tan tierno, aún con algunos de mis rojizos cabellos pegados en su cara, tal vez por la humedad del ambiente.

La noche anterior había sido una noche demasiado extraña para mi gusto, mi primer noche al lado de aquel chico al que yo quería con toda el alma. Por primera vez, esa noche él había recorrido mi cuerpo con sus claras manos, había dibujado mi silueta entre las sombras de la infinita obscuridad del universo, mientras que en el océano de sus ojos, yo había clavado mi mirada sumergiéndome en las profundidades de su alma, me había hecho tan feliz, realmente aquel chico era grandioso en eso, pero no pude decirle lo que pensaba, quizá por miedo a aumentar su egolatrísmo, sin embrago si le había dicho algo, le dije que lo amaba.

Esa misma noche yo también había tenido un sueño extraño «¿Sabes? soñé contigo de nuevo, bailábamos juntos, también estaban los demás, éramos tan felices, nada nos preocupaba» pensaba al mirar de nuevo el pacífico rostro de mi acompañante.

Hacía más de cinco meses él y yo sólo éramos buenos amigos, tal vez no los mejores pero si muy buenos, las cosas habían cambiado tanto, ahora él y yo nos habíamos vuelto inseparables. Ambos parecíamos demasiado diferentes, pero teníamos tantas cosas en común, él con su música y yo con mis partidos, siempre preocupados por las mismas cosas, siempre tratando de salir adelante, ambos siempre habíamos encontrado la solución a nuestros problemas, al igual que un poco de tiempo para nuestra relación en la ocupada vida que llevábamos, aún así buscábamos tener una vida normal, ser una pareja feliz.

La verdad aún no comprendo como fue que me pude enamorar de un chico como él, sucedió tan repentinamente que no me di cuenta de como pasaron las cosas, pero eso me hacía tan feliz, por fin había logrado comprender lo que un día había simbolizado mi emblema, por fin entendí que significa la palabra amor.

Sentí inmediatamente que aquel rubio comenzaba a despertarse, porque lentamente comenzó a acariciarme bajando su pálida mano por mi cintura, comenzó a besar mi cuello subiendo hasta el lóbulo, yo sólo me incliné un poco hacia el marcado abdomen de aquel chico de rubios cabellos al que tanto adoraba.

—Buenos días Sora-chan— Me dijo Yamato acariciándome suavemente —Buenos días Yama-chan— le respondí con una sonrisa llena de ingenuidad. Aquel chico beso mis labios, al principio de una forma tierna para después ir profundizando un poco más, yo permití que él lo hiciera mientras que yo comencé a jugar con su dorado cabello, sólo pude pensar en lo feliz que me sentía por estar al lado de aquel muchacho.

Habíamos pasado por tantas cosas, él había pasado por tantas cosas, todos aquellos a los que un día habíamos llamado amigos nos habían dado la espalda, al parecer estaban molestos con Yamato, por mi culpa, porque Matt y yo estabamos juntos.

Él me dijo que eso realmente no le importaba, no podía creerle porque hacía más de 8 años él había sido elegido para ser el portador de la amistad, —Ya han pasado ocho años desde que fuimos por primera vez al Digimundo, la gente cambia— eso era lo que él me respondía cada vez que yo tocaba el tema de nuestros "amigos", pero a pesar de esa respuesta que me daba siempre, me dolía lo que había pasado con la amistad de todos, jamás había querido herir a nadie con mis actos o elecciones.

Taichi lo odiaba, simplemente no quería aceptar que yo no lo había elegido a él, que mi corazón le pertenecía a su mejor amigo, a Yamato. Mimi y Jun se habían aliado ¿quien lo diría? Ambas decían amar demasiado al joven Ishida para dejarlo en mis manos, Joe había sido muy cruel con Matt, lo había llamado traidor porque según él Matt había traicionado su emblema y a su mejor amigo, ¿porque Joe no quería entender que lo importante es que no había traicionado su corazón?. Hikari siempre había sido la luz del grupo, trato de hablar con todos, pero nadie quiso escucharla, a pesar de todo ella seguía con nosotros apoyándonos al igual que T.K, Izzy, Ken y Miyako. Davis era neutral, Cody simplemente se había negado a hacer cualquier comentario, decía que apreciaba demasiado la amistad que todos le habíamos brindado un día, por ello no quería meterse en los problemas de los demás.

Me levante lentamente de la cama, para dirigirme al baño, ahí lave mi cara con un poco de agua fría intentando despertarme mejor, me puse con la blusa negra que Yamato me regalo en mi cumpleaños número 18 y salí de ese lugar. Al llegar de nuevo a mi habitación encontré a aquel chico ya vestido con sus jeans azules, —me voy al trabajo— dijo Yamato besando mis labios ligeramente —nos vemos Matt— le respondí sonriendo, después él se marcho de mi departamento.
******************

Invierno
Los fríos vientos del norte invadían la ciudad llevando su manto blanco a cubrir las calles, el sol aparecía cubierto por las nubes que no dejaban que brillara, un ambiente congelante era lo único que se podía sentir en esa época del año, ah como odio el invierno.

Habían pasado dos mes desde que Yamato y yo habíamos estado juntos aquella vez, ahora se comportaba más… distante, esa es la palabra que no quería que apareciera jamás en mi mente, pero era verdad, él se había convertido en un chico demasiado distante para mi gusto, si no lo conociera afirmaría que me estaba evitando, se había transformado en un témpano de hielo al estar mi lado, sus besos se tenían más compromiso que amor en ellos, pero… yo lo amaba tanto, con toda el alma, ¿porque nos estaba pasando eso, no lo entiendo?. No, eso era ilógico, el invierno me hacia desvariar, Matt me amaba, aunque nunca lo dijera, yo sabía que el me amaba, tanto como yo lo amaba a él o quizá más.

Salí de mi departamento a las congeladas calles de Odaiba para ir a comprar algunas cosas y despejar mi mente, nada ganaba con darle vueltas al asunto encerrada en mi departamento, así que decidí que lo mejor para mi sería caminar un poco. Ya estaba cansada de pensar en eso, no le encontraba sentido, tal vez Yama-chan estaba muy ocupado con sus deberes o algo le preocupaba a su hermano, tal vez algo sucedía con su familia, por eso se comportaba distante conmigo, si, tal vez era eso.

Me detuve frente a una tienda de novias para admirar el más hermoso vestido que estaba colocado en el aparador principal, «tal vez un día pueda usarlo, claro, si Matt me lo pide» sonreí ingenuamente mientras que millones de imágenes pasaron ante mi mente, para ser más concreta imágenes de mi amado y yo contrayendo matrimonio, volvía a sonreír, me dispuse a seguir adelante pero antes de continuar mi camino sucedió lo que jamás hubiera podido haber imaginado.

—Te amo, eres todo para mi— le dijo un joven rubio a una chica de cabello largo color violeta y anteojos —Yo también te amo, te amo tanto— le respondió la joven a aquel chico de cabellos dorados y ojos azules, ambos se comían a besos mientras que yo sólo observaba atónita aquella escena, Matt y Miyako eran quienes la protagonizaban.

Sentí que el mundo se derrumbaba sobre mi, que caía en un precipicio sin fin, que moría en ese instante, a pesar de eso no permití que mis lagrimas cayeran, no valía la pena llorar por él, mucho menos que él me viera llorar, Miyako se percato de que yo estaba parada detrás de ellos, así que se separo un poco de Matt quien la tenía abrazada contra él —Sora— dijo aquella chica avisando a su amante de mi presencia, él volteo inmediatamente, parecía que me quería dar una explicación pero no se lo permití, di media vuelta alejándome del lugar lo más rápido posible, huyendo a toda velocidad sin que nada más me importara.

«Te amo, eres todo para mi, ¿como se atreve, jamás me dijo que me amaba» había llegado al parque de Odaiba, sentada en un columpio me mecía suavemente aferrada a las cadenas, sólo así podía sentirme segura, ¿porque me había hecho eso? Creí que éramos felices juntos, creí que me quería solo a mi, me equivoque, no podía evitar sentirme mal, ¿que era lo que me había faltado para que lo buscara en otra? Le había dado todo lo que tenía, al parecer no había sido suficiente, destrozada por dentro ya no podía más, sentí como en cualquier momento caería al suelo derrotada, abatida, sola. La vida por fin me había ganado, a inmensa soledad que sentía era suficiente para anhelar que la vida se fuera, esa soledad era demasiado fuerte. Sólo baje la mirada apretando los ojos para no llorar, no quería hacerlo, en verdad no quería hacerlo… pero como evitar llorar por perder lo que uno más había querido en el mundo, como evitar llorar cuando el corazón esta hecho añicos, cuando sólo se pueden vislumbrar tormentas en el horizonte, cuando mi corazón estaba desecho por un sentimiento tan cruel.

Escuche en ese momento un extraño sonido, al parece no era la única ahí, por lo menos no la única deprimida en aquellos columpios, un chico que estaba en el columpio de al lado dándome la espalda, lloraba desconsoladamente, no me había percatado de su presencia porque al principio su llanto había sido silencioso, pero él había decidido romper aquel silencio para sacar de si todo lo que llevaba dentro.

Ken Ichijouji también sufría por la traición de Miyako, me levante de mi lugar, así que cambie de posición para tenerlo de frente, sólo tome su hombro y él levanto la mirada regalándome una tierna sonrisa, que fue tan frágil como para romperse momentos después, no aguante más dejando caer mis lagrimas, él se percato de eso levantándose de su lugar, me abrazo ofreciéndome su hombro para llorar, así ambos lloramos en silencio amargamente, nos habían robado lo que más queríamos.

Me abrazo fuertemente contra su pecho mientras que yo no dejaba de temblar, sentí sus húmedas lagrimas sobre mi cuello, Ken estaba sufriendo tanto como yo, el frío de aquella tarde avanzaba cada vez más haciendo que todas las personas corrieran a refugiarse a sus hogares, Ken y yo seguíamos ahí parados sin movernos, sin soltarnos mientras que las lagrimas de nuestros ojos corrían cada vez más rápido —nos traicionaron, y aún así lloramos por ellos— fue el primer comentario que hizo Ken con la voz entrecortada por el nudo que tenía en la garganta —lo amaba, lo amaba demasiado— le dije aferrándome un poco más a Ichijouji, aún no podía creer lo que estaba pasando, había perdido lo que más quería, no pude soportarlo más desvaneciéndome en los brazos del chico de ojos azules.

—Sora, Sora despierta— dijo Ken mientras me sostenía inerte entre sus brazos, él sólo me cargo llevándome de aquel lugar, la tormenta estaba por comenzar.

Al despertar lo primero que vi fue el inmenso fuego de una chimenea, el calor rodeaba mi cuerpo, mientras que un poco desorientada intentaba saber donde me encontraba —despertaste— fue lo primero que escuche de los labios de un joven que se encontraba a mi lado, —entonces no fue un pésimo sueño ¿verdad?— dije al verlo ahí a mi lado —No— respondió Ichijouji, mire sus ojos, ahí pude encontrar dolor y soledad, lo mismo que había dentro de mi alma, unas lagrimas volvieron a recorrer mi rostro al recordar aquella escena, Ken inmediatamente me abrazo dándome su hombro para llorar, —no quiero llorar, pero no puedo evitarlo, eso me pasa por no ser una chica firme— dije al joven de cabello azul que se encontraba ahí conmigo —es bueno llorar, las lagrimas limpian nuestras almas, así nos desahogamos— respondió Ken quien también había empezado a llorar conmigo

Estaba en casa de Ichijouji, una gran mansión que él había comprado después del trágico accidente de auto donde habían muerto sus padres, él me había llevado ahí después de que me desmayara en sus brazos.

Nos quedamos ahí algunos minutos, sin decir un sola palabra, no sabíamos que era lo que se debía decir cuando se es traicionado, jamás ninguno de los dos habíamos llegado a pensar que alguien nos podría hacer eso, así que el silencio fue nuestro mejor aliado, y nos quedamos callados, hasta que el sueño nos invadió, así nos quedamos juntos dormidos en su sala, frente al apacible fuego de la chimenea.
******************

—Ichijouji, se nos hace tarde, abre la puerta— grito una voz masculina desde afuera —Es inútil, al parecer sigue dormido— comento un joven —si, pero yo lo despertaré— dijo con una señal d victoria sacando una llave —Davis, si tres llave ¿porque estamos parados afuera gritando como estúpidos?— Daisuke sólo rió ingenuamente —lo siento mucho Tai— respondió, Davis abrió la puerta entrando con Tai a la casa de Davis, todo estaba demasiado silencioso, ambos chicos llegaron a la sala, donde se encontraron con Ken y conmigo durmiendo tranquilamente.

Ambos no supieron que hacer, jamás hubieran esperado lo que estaban viendo, pero la vida estaba siempre llena de sorpresas, abrí los ojos lentamente viendo a mi mejor amigo y a Motomiya parados ante nosotros, sentí el brazo de Ken abrazándome, apenas tocándome, voltee y de nuevo vi a aquellos dos, hasta que Tai se decidió a hablar —¿Sora no se supone que estabas con Matt?— arqueo la ceja un poco esperando mi respuesta —Él y Miyako están juntos— Ken por fin había despertado —¿Que?— preguntaron ambos chicos simultáneamente —Nos engañaron Tai, anda dime lo estúpida que fui— le conteste esperando un gran sermón de su parte, él sólo bajo un poco la mirada y fue a donde me encontraba para abrazarme —aquí estoy Sora, no estas sola— me dijo Taichi dulcemente —no te olvides de nosotros, aunque lastimado igual que tu, también estoy a tu lado— dijo Ken con un mejor semblante en su mirada, al parecer el sueño nos había ayudado a ambos —gracias— les respondí
********************

Pasaron dos meses desde que todo eso había sucedido, al parecer las cosas habían vuelto a la normalidad en el grupo de Ex destinados, de vez en cuando Matt y Miyako se reunían con los demás para conversar, todos los habíamos perdonado… si incluso Ken y yo, ¿porque? Mi emblema un día significo amor, el amor no es sólo estar con la persona a la que amas, también es libertad, "si amas algo déjalo ir, si regresa es tuyo si no nunca lo fue" no sé cuantas veces escuche esa frase en mi vida, no le había prestado la suficiente atención o tal vez no lo había querido entender, por fin había comprendido su significado, Matt era muy feliz con Miyako, de hecho jamás lo había visto sonreír como lo hacia cuando estaba con ella.

—Les deseo lo mejor, que su amor perdure por siempre— fueron las palabras que les dije cuando los vi por segunda vez juntos, quería llorar, pero no deje que me vieran, no quise arruinar su felicidad.

Primavera 2008

Mi cumpleaños paso como un día más en la vida de todos, sólo Tai se digno a felicitarme al igual que Ken, ahora que lo pienso mi relación con Ichijouji había cambiado bastante, al parecer Taichi estaba un poco celoso de él, ya que teníamos mucho tiempo compartido.

Esa tarde era preciosa, la primavera dejaba ver sus hermosos retoños en los árboles de cerezo, camine a la sombra del bulevar que se encontraba cubierto con tonos rosados absorta en mis pensamientos, sentí como alguien puso su mano sobre mi hombro, así que di media vuelta inmediatamente para ver de quien se trataba, al ver su rostro no me permitió decir nada ya que sello mis labios con un beso, un tímido beso que jamas imagine recibir, por lo menos de parte de él, no fue largo mucho menos apasionado, pero si fue el mejor beso que había recibido, porque me dejaba sentir todo ese amor que yo necesitaba, desde lo sucedido con Yamato simplemente había cerrado mi corazón, no quería volver a sufrir de esa manera, nunca había sido buena para tener tanto dolor reunido, nos separamos un poco y posaste tus pacíficos ojos azules sobre mi regalándome una sincera sonrisa.

—Ken— te dije sorprendida sin saber que decir más que tu nombre, para mis ojos eras tan valiente, no te habías rendido a pesar de lo que te había hecho Miyako, admire tu valor por eso, siempre estabas dispuesto a levantarte a pesar de que cayeras muchas veces, el dolor no podía contra ti —te amo Sora, gracias por estar a mi lado, por no dejarme vencer, tu me inspiraste ese valor— dijiste mirándome directamente, ambos sonrojados nos quedamos en silencio unos instantes, «¿que yo te inspire ese valor Eso no es verdad… como puede ser cierto eso si yo misma deje de creer en el amor?» pense para mi misma al verte ahí parado ante mi, no dije nada sólo te abrace fuertemente —gracias Ken, eres lo que me hacia falta para ser feliz— te dije después bajaste un poco tu cabeza y me volviste a besar, con la misma suavidad, con la misma ternura.
****************

—Lamento llegar tarde— dijiste poniendo un ramo de rosas blancas frente a mi, me regalaste tu más bella sonrisa, esa que hacia que te dijera que si a todo lo que me pidieras, bese tus labios ligeramente, entendiste que estabas disculpado —Ken cuando nos hicimos novios dijiste que yo te inspire ese valor, ¿ a que te referías yo misma perdí ese valor?— te pregunte algo intrigada, sólo sonreíste de la forma más dulce y pacifica que podías hacerlo —no, te equivocas nunca dejaste de amar a nadie, sólo querías ocultarlo— me respondes dejándome más confundida de lo que empece —dejaste ser feliz a Matt a pesar de que te doliera toda el alma, te preocupaste por mi cada momento más que por ti misma, eso es amar— respondes haciéndome sonreír.

Tomas mi mano sutilmente, así me recargo sobre tu hombro sintiendo como el viento juega con nuestro cabello, sólo me miras y sonríes, no te importa nada más que estar a mi lado, igual que a mi sólo me importa estar a tu lado, me haces tan feliz, después de todo ese dolor valió la pena, sin darse cuenta Matt me llevo a ti.

Él y Miyako rompieron casi instantáneamente, una semana después de que tu y yo nos hicimos novios, al parecer Matt se enamoro de Jun Motomiya y le rompió el corazón a Miyako, ella no tuvo tanta suerte como yo, en fin te amo Ken y eso es lo que importa, que tu y yo estemos juntos aquí y ahora disfrutando esta mágica tarde de otoño.

****************

Notas de la autora:
Tengo sueño buuuuuuuaaaaaaaa, quiero dormir, por lo tanto sólo dire "Me gusta mucho Ken y no me agrada del todo Miyako, así que hice un Kenora, tengo bastantes errores de temporalidad, porque empece a hacerlo en presente pasando a pasado y regresando a presente (aceptemoslo no sé como fue que pase redacción -_-#) en fin si alguin bondadoso se compadece de mi y me ayuda a corregirlo se lo agradeceré, la ayuda se acepta en mi correo sora_yo@hotmail.com Arigato

Digimon es de akiyoshi y la historia es mía, aunque no me molestaría si decidiera regalarme a Ken o a Yama ja, ja, ja ^-^v

Sora-yo

 

Email de la autora:sora_yo@hotmail.com

Fanfics

|+| Layout Info