| Capítulo I
El último deseo de Atem
Cuando Atem recién llegó al cielo,
con todo y maletas, fue recibido de la manera más
calurosa por el arcángel más distinguido
del lugar.
Arcángel: Buenas tardes, Sr. Kuncewiczowa,
bienvenido al cielo, espero que su estancia durante
toda la eternidad sea agradable.
Atem: Gracias, pero una vez que he llegado
¿a dónde tengo que ir?.
Arcángel: No se preocupe, un ángel
guía le dará un ameno recorrido por
todas las instalaciones. (Señalando unos asientos)
Tome asiento por favor.
Sin vacilar Atem tomó asiento, dejó
sus maletas a un lado de el, por un momento tuvo ese
sentimiento de extrañeza, el que se siente
cuando uno ha dejado el lugar donde ha vivido cierto
tiempo y que le ha tomado cariño, tanto a éste
como a sus habitantes. Creyó que si cerraba
los ojos por un momento lo olvidaría todo y
por fin se dispondría a disfrutar su nueva
vida, o por lo contrario vería el único
recuerdo que tenía del mundo que ayudó
a salvar
Así lo hizo, y cuando los abrió pensó
que estaría frente a su ángel guía,
que lo llevaría a su eterno descanso. Pero
lo primero que vio fue un rostro conocido, angelical
pero con negras intenciones, por un momento el faraón
palideció, creyendo que todo eso era una horrible
pesadilla, pero no lo era
Atem: ¡¡¡¡NNNNNNNNOOOOOOOOOO!!!!
¡¡¡¡¡¡¡NO
PUEDE SER!!!!!!! Ra, que hice de malo para que Anélida
me acompañara por toda la eternidad. Apenas
creía que por fin descansaría en paz
sin interrupciones ni fastidios, pero que encuentro
Pareciera que ella nunca me dejara en paz, estaré
volviéndome loco o a caso sin darme cuenta
estaba
.
Azul: Tranquis, tranquis, mi don. Ya me sé
lo que quiere decir, estaba enamorado de ella, que
cursi. Todo el mundo me dice lo mismo, me parezco
a la encarnación de esa sílfide, pero
no te asustes, mi nombre es Azul y seré tu
ángel guardián. Supongo que eres Yami
Atemu, ¿no?.
Atem: Si, así es.
Azul: (Con ojos en forma de estrella) Sabía
que este día llegaría
¡¡¡¡¡AAAAAHHHHH!!!!!
¡¡¡¡¡LO SABÍA!!!!!
Un día llegarías a quedarte aquí
con nosotros
Déjame tranquilizarme (hace
una serie de inhalaciones y exhalaciones), mira soy
una admiradora tuya, pero no como las otras que nomás
de verte piensa en propuestas de matrimonio, sino
de los que admiran tus estrategias y habilidades de
duelo. ¿Sabes? Siempre he soñado con
tener un duelo contigo, ¿te parece si tenemos
uno ahora? Si yo gano tendrás que reconocer
que soy la mejor duelista del cielo, de lo contrario
te cumpliré cualquier deseo.
Celeste: Azul, Estrella mandó una curricular
diciendo que después de que hayas realizado
el recorrido con Atem por todo el cielo, le mandes
avisar que en la noche tocará con nuestra banda
de jazz.
Atem: ¿Tienen banda de jazz en el cielo?.
Azul: Si, y tocamos toda la noche, hasta el
amanecer. Claro que tenemos pianista, pero como sabemos
que tocas bien el piano, decidimos que esta noche
nos tocaras un poco.
Lucero: (Entrando) ¡Que cuentan chicas!
Es todo un gusto por fin tener a Atemu en el cielo
¿no?.
Azul: Bueno, al menos ustedes están
presentes, el faraón y yo tendremos un duelo.
Es algo lógico que yo le ganaré, pues
lo haré en menos de lo canta un gallo.
Celeste: ¿Segura que piensas que lo
vas a derrotar en menos de 5 horas?.
Azul: Claro, más o menos se cómo
jugar este juego y además es mi prueba de fuego
para consolidarme como duelista, que tan trabajoso
puede ser.
Atem: Te vas a arrepentir de lo que dices.
Azul: Pues ya veremos.
5 horas después
Veredicto final:
Azul: 0 puntos Atem: 234 puntos
Azul: (Impactada) No puede ser, si se cuáles
son sus tácticas, cuándo está
a la defensiva o va a atacar, no entiendo cómo
pudo derrotarme.
Celeste: Pues es lógico que sea Yami,
siempre tiene una carta debajo de la manga cuando
menos lo esperas, pues a cumplir con lo tratado.
Lucero: Eso me recuerda a un chiste de Pepito,
estaba él con un amigo y entonces
.
Azul: Por favor, no me hagas enojar con uno
de tus tontos chistes. Muy bien Atem, ¿qué
deseo quisieras que te cumpliera?.
Atem: Bien, pues conocer a uno de mis ídolos
favoritos: Ronny Thorsen.
Azul: Chale
Trail of tears es una de
mis bandas favoritas, la verdad te envidio
¿Alguna
razón por la que en el tiempo en que estuviste
en la tierra no lo pudiste conocer?.
Atem: Mira, cada vez que tenía la oportunidad
de conocerlo, siempre me desmayaba y cuando volvía
en sí siempre me decían que ya se había
ido. Al menos no quisiera descansar en paz sino lo
conozco y le pido su autógrafo.
Azul: Deseo concedido, pero estarás
en la tierra 24 horas, no más. Después
de que se cumpla tu plazo volveré por ti, ¿de
acuerdo? Ahora tengo que fijar el punto para poderte
enviar (cierra los ojos y se concentra), ya lo encontré,
Trail está 5 metros del lugar donde te voy
a enviar. Te deseo la mejor de las suertes, y después
me cuentas como estuvo todo, O.K. J.
Dicho esto Azul sacó su arpa y la conecto
a unas grandes bocinas, se pone a tocarla, las nubes
se ponen grises y salen relámpagos de éstas.
Atem se queda en shock, en eso el suelo de nubes que
está debajo de sus pies se abre y cae al fondo.
Celeste: ¿Volverás por el después
del tiempo que le fijaste?.
Azul: Si, lo haré justo antes de que
sea la noche de jazz.
Celeste: Yo lo digo porque puede cambiar de
opinión, y si decides dejarlo un tiempo más
en la tierra nuestro jefe el arcángel puede
meterte una gran regañiza
.
Azul: Ay por favor, Atem es una persona recta
y fiel, sabe cumplir una orden al pie de la letra,
seguro que no cambiaría de opinión,
o dime alguna razón por la que se quedaría
en la tierra.
Celeste: Pues su novia, ya sabes a quién
me estoy refiriendo
.
Azul: Celeste, cuántas veces te he dicho
que Anélida no es su novia. Además él
no la soporta, así que no hay ninguna razón
por la cual decidiera quedarse en la tierra.
Lucero: Eso me recuerda la vez en que Pepito
pactó con Luisito en que
.
Azul: Lucero, hasta cuando vas a dejar de contar
chistes de Pepito.
Entretanto en la tierra, Yami volvía en sí
de la gran caída que tuvo del cielo, vio que
estaba encima de algo blandito y cuadrado, eran colchones.
Estaban por pilas, esparcidas a lo largo de un gran
almacén, él estaba encima de una, pero
una muy alta.
Yami: ¿A dónde me habrán
enviado? ¿En qué clase de lugar me encuentro?.
¿Lucero dejará de decir chistes de
Pepito? ¿Podrá Yami Atemu conocer a
Ronny Thorsen? ¿Se le quitará a Celeste
lo tarado? ¿En dónde diablos fue a parar
el legendario faraón de Egipto, reducido ahora
a un frustrado fan?
Esta y otras respuestas, en nuestro próximo
capítulo.
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