Ya no me quedan más
lágrimas para llorar.
Jamás pensé que me importaras tanto como
para sentirme así.
A pesar de tu carácter (algo pesado, todo hay
que decirlo, con tu querida hijita), eras un hombre
muy agradable, amable y simpático. Así,
yo alternaba sentimientos de pena por tu esposa (pobre
mujer, tener que aguantar a ese pesado) pero por otra
parte e inexplicablemente, sentía envidia por
ella. Nunca había sentido esto por nadie.
Siempre había estado encerrada en bibliotecas
leyendo y analizando libros a todas horas y en cualquier
estación. Tanto podía estar leyendo bajo
una linterna, como una vela o a la luz del día.
Sentía verdadera devoción por los libros
e incluso, llegué a pensar que era lo único
que valía la pena realmente y mi razón
de existencia. Ahora sé que no es así.
Tú me lo enseñaste. Me hiciste entender
que, fuera de los libros, está la no-ficción,
la realidad y que sucedían cosas verdaderamente
inusuales. De hecho, fue un chico y su hermano, ambos
alquimistas, quienes me ayudaron a conocerte y a encontrar
mi trabajo en la bilioteca. Ellos me valoraron y, aunque
me llamaban rata de biblioteca, no me importaba realmente
porque eran los primeros que me supieron valorar de
alguna forma. Entonces, me puse bajo las órdenes
de aquel "perro de los militares" que ahora
yace en esta tumba.
Creo pero no podría afirmarlo totalmente que
me llegué a enamorar de ti. Sí, supongo
que te estarás retorciendo de risa si me puedes
escuchar pero me temo que estoy en lo cierto. Esa
sonrisa que mostrabas siempre que hablabas de tu hija,
esa amabilidad que mostrabas a los hermanos alquimistas,
... me hicieron llegar a querer estar en algún
momento de tu vida, entrar en tu realidad. Parece
que no llegué a conseguirlo pero, te aseguro
que averiguaré el misterio de tu muerte porque
estoy segura que aquí hay gato encerrado y
seguro que la nueva secretaria tiene algo que ver.
Ya que en vida no pude ayudarte mucho, ahora es mi
turno. Deséame suerte, Hughes.
La gente que ha venido a tu entierro comienza a irse,
ya está cayendo la noche. Tu hija y tu mujer
están mirando la tumba. Ésta última
profundamente triste; quizá todavía
no sea capaz de creérselo. Tu querida hija
mira a la tumba pero parece que no lo entiende; no
le han contado la verdad. Algún día
sabrá cuánto la quería.
También están Roy Mustang, tu compañero
militar y el que aguantaba tus conversaciones por
teléfono (sobre tu hija), y su compañera
Riza Haweye. Estoy segura que son algo más
que compañeros de trabajo ( o les gustaría
xD).
Roy parece bastante afligido por tu muerte, no es
capaz de sonreír y sus lágrimas silenciosas
recorren sus mejillas. Dice que parece que ha empezado
a llover pero lo dice por puro orgullo. No hay ni
una sola nube en el horizonte.
Debe ser duro perder a un compañero de fatigos
desde la juventud.
Ahora me encerraré en la biblioteca día
y noche a investigarlo y también tengo que
vigilar las conversaciones y movimientos de la nueva
secretaria.
Creo que esta es la primera vez que lloro tanto.
Aunque quiero llorar un poco más (pienso que
así me sentiré menos impotente y algo
mejor, cosa que no es del todo cierta ya que cada
vez me siento peor), me es imposible. He llegado a
mi límite. Empiezo a ver todo borroso...¿me
estaré muriendo? La verdad es que llevo unos
días sin probar bocado pero...
Si me muero, por favor, quiero encontrarme contigo,
Hughes. Quiero seguir conversando contigo y que me
enseñeses la foto de tu hija otra vez.
¿Dónde estoy?
Parece que esté en un hospital.
- ¿Ya te has despertado?
¿De quién es esa voz? ¿Eres
tú, Hughes?
- ...¿ratón de biblioteca?
¡Son Riza y Roy!
- De repente te desmayaste y te trajimos aquí.
Parece que últimamente no has comido bien.
- Gracias por traerme hasta aquí.
Me cuesta hablar. Siento como si tuviera un nudo
en la garganta.
- De nada, chica. Bueno, nosotros ya nos vamos. Recupérate,
¿vale? Que la biblioteca te necesita ^^.
Al salir de la habitación, cerraron la puerta.
Estaba en una sala bastante pura y blanca. Las cortinas
se movían con la brisa del viento. Entraba
un aire algo agradable...
¿Hughes, de verdad te has ido? Aquí
todo parece igual menos mis pensamientos. No paro
de recordar el momento en que me comunicaron aquella
triste noticia y, al mismo tiempo, siento que deseo
llorar... Pero ya no puedo, ¿por qué?
Ya no me quedan más lágrimas para llorar
tu muerte, Hughes...
Que sepas que de verdad te tomé cariño,
y te lo voy a demostrar. Voy a dejar de intentar llorar.
No debo perder más tiempo, las condiciones
de tu asesinato piden ser investigadas.
Por primera vez, voy a ser yo quién te ayude.
Quédate donde estés y observa de lo
que soy capaz.
Fin
Hola!!
Este es mi primer fanfic de Full Metal Alchemist.
La verdad es que la serie me encantó y está
entre mis favoritas y hacía mucho que tenía
en mente varios fanfics para la serie pero no tuve
tiempo para escribirlos. Aquí tenéis
uno de ellos. Como habréis adivinado, trata
de los sentimientos y pensamientos de Scieszka (la
chica de la biblioteca) sobre la muerte de Hughes
(¡qué triste!!! >_< tenía
tantas ganas de llorar cuando lo vi). Espero que haya
sido de vuestro agrado a pesar de la reducida extensión
y del sentimentalismo que he intentado transmitir.
Ya sé que ella no daba esta impresión
en la serie pero quise darle más romanticismo
(es un fanfic, ¿no? xD) y, además, pensé
que ella podía haber llegado a sentir algo
más por Hughes a pesar de estar casado (casi
imposible, pero bueno xD). Nos vemos en el próximo
fanfic que escriba!^^
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