La Web

Fanarts

Varios

Tan sólo por estar contigo
¿Amor o necedad?.


By: Priss
===================================================
¿Qué caso tiene el intentar alejar a las personas de nosotros, si a nuestro
lado son felices?.
===================================================


¿Cuán desorientado puede llegar a estar el cerebro humano?: al grado de no
entender a ciencia cierta lo que sucede a su alrededor; hasta desconocer al
verdadero enemigo y, por ende, considerar al mundo entero su oponente. Y
entre estos, incluir a la única persona que realmente desea ayudarlo....
Relena Peacecraft.
_____________________________________________________________

Golpeó la puerta un par de veces antes de entrar a la habitación que estaba
ocupando la mujer.
Ahí estaba ella, sentada sobre un pequeño sofá frente a la ventana, con la
mirada pérdida en el ocaso que cubría la ciudad.

~ Debo salir. Deberás cuidarte sola.

Dijo. Relena se giro a verlo sin pronunciar palabra.
Ese chico debía estar bromeando; ¿cuidarse sola?, si el no estaba
exactamente cuidándola. Pensó, pero no dijo nada; le sonrió ligeramente en
aprobación a su advertencia; y el chico, intrigado por aquella respuesta,
desvió la mirada para poco después salir de la recamara, esta vez, sin
cerrarla bajo llave como lo hiciera en ocasiones pasadas. De hecho dejo la
casa de tal forma que la chica escapase si ese era su deseo.

Una vez que el joven la dejo en medio de la soledad que poseía la casa. La
mujer siguió observando el paisaje semi pacifico en las calles, paisaje que
podía divisar desde la ventana.
Cerró los ojos recordando como fue que había ido a dar a ese lugar....

Victima de una confusión producto de la influencia del Wing Zero y Epyon.
Sin librarse aun de los recuerdos de experiencias vividas dentro de estos
suits; Heero conserva aun la sensación que le provoca la duda de protegerse
o no.
Pudiendo considerársele como un desquiciado fuera de control, en un momento
de debilidad se atrevió a atacar a Relena con el Gundam que Treize le
obsequiara; logrando recuperar la cordura solo gracias al insistente y
desesperado llamado de la mujer por que el chico volviese en si.
Inseguro y ahora más confundido, permaneció en silencio en la cabina del
suit esperando una señal que le indicara que debía hacer.... y esta llego:
Varios mobile suits acercándose al lugar cuando los guardias se percataron
del alboroto que en este había, sin siquiera imaginar que la causa de dicho
alboroto era el intento mismo de lastimar a su reina.
Heero no lo pensó dos veces, sujetó a la chica con una de las manos del
suit, dispuesto a salir del reino llevándosela con sigo para alejarse sin
ningún problema.


Casi dos semanas transcurrieron desde ese día. Yuy mantiene cautiva a la
joven, encerrada dentro de una casa ubicada en uno de los países controlados
por Romefeller.
Pensó, que dicha fundación jamás imaginaria que la causa de todos sus
dolores de cabeza se encontrara dentro de su territorio. Por otro lado, el
reino de Sank no podría buscarla en un lugar como aquel; de esta forma no
tuvo mayores problemas para ocultarse.

Aun así no estaba a gusto con sigo mismo; no era su estilo comportarse como
un cobarde al huir de su enemigo, no importando quien lo fuera y quien no.
Más aun, manteniendo semicautiva a la joven. Encerrándola, si, pero cuando
salía para explorar el campo de batalla en el que se encontraba, le permitía
la huida de la forma más descarada.
Sin embrago cuando regresaba, Relena seguía ahí. No entendía la razón por la
que la mujer no había escapado ya; quizás porque se encontraba en territorio
enemigo, pero... ella era lo suficientemente valiente como para enfrentar
ese hecho, entonces, ¿por qué no se alejaba de él?. No se daba cuenta de que
le representaba un peligro?.

Ya en la ciudad, Heero repasaba una y otra vez sin entender porque la
jovencita seguía a su lado; meditando, mientras recorría el lugar atendiendo
con atención los detalles. Los soldados, los mobile suits y el movimiento
que había por doquier. En verdad había paz, una falsa paz que engañaba al
mundo.

Al cabo de algunas horas de ausencia, el soldado regreso a su escondite
esperando que la chica ya no estuviese ahí, eso sería lo mejor.
Entró al inmueble percatándose, antes que nada, del sonido proveniente de la
estancia, dirigiéndose a esta para encontrase a Relena observando el
televisor; esperándolo a él seguramente. ¿Que más podría hacer si una vez
más, no había escapado?.

~ ¿Sigues aquí?.

La voz del chico hizo eco en la habitación logrando que la chica se
percatase de su llegada. Ella, se giro a verlo con una sonrisa pintada en
los labios. No podía evitarlo, estaba aburrida y no le quedo más que mirar
el televisor un rato.

~ ¿Qué encontraste en la ciudad?.
~ Nada que te interese.

Heero respondió de forma grosera y cortante, dejando sola a la chica en
medio de una incertidumbre total.
Los últimos días, Yuy continuo saliendo, permitiéndole el escape más fácil a
la chica, pero el resultado siempre era el mismo: la joven seguía ahí en la
casa sin intenciones aparentes de escapar... ¿Por qué, demonios?.
Ni la confusión de esta pregunta se comparaba con el exageradamente incomodo
silencio que existía entre ambos.
Permaneciendo siempre cerca el uno del otro y sin pronunciar palabra alguna,
la incomoda situación se mantuvo así por el lapso de tiempo que llevaban
ocultándose.
Los reclamos y reproches nunca emergieron de los labios de la reina; ni una
palabra, ni un gesto, nada que confirmara el enfado y desapruebo total a la
locura que el piloto estaba cometiendo.
Por el contrario, hubo pequeñas ocasiones en que, sin motivo, le regalaba
una sincera sonrisa a su raptor, logrando con ello que este se desconcertara
aun más por la falta de razones para aquellos detalles por parte de una
mujer que debería despreciarlo pero, que lejos de aquella reacción lógica
inexistente, lo trataba con suavidad.

Peor, cada día que transcurría sencillamente y de la nada, entablaban
pequeñas conversaciones que a veces surgían entre los jovencitos,
conversaciones que cada vez se hacían más prolongadas y frecuentes, pero sin
siquiera mirarse.
Para colmo, siempre que el chico regresaba, la joven lo recibía con la misma
y triste respuesta:

~ Te esperaba. Me hace feliz el que regreses a salvo.

Y después el ya tan conocido silencio.
Ella sabia perfectamente las razones de aquellas constantes salidas del
piloto y rogaba porque regresase con bien.
Más sin embargo, el día tan perfectamente planeado por el muchacho llego. Se
introduciría a la base de las fuerzas armadas de Romefeller que en el país
estaba. Así, podría comenzar el desastre que planeaba sembrar en dicha base,
y de esta, a otra más que tenia en mente; no importaba si lo hacia solo,
este era su enemigo más cercano por el momento y liquidarlo parcialmente
seria un pequeño pero importante avance.

Relena, que conocía mejor que nadie al joven, presentía el peligro al que se
dirigía su carcelero sin atreverse a evitar este hecho. Miedo quizás a la
posible respuesta que Heero le pudiese dar.
Igual, conciente de que, como veces atrás, le daría libertad para escapar
cuando quisiese, se había decidido a hacerlo de una vez por todas. Junto a
el no tenia nada que hacer... nada.

Esperó horas sin intenciones de irse. Y es que pudo sentir una extraña
sensación que le oprimía el corazón; que le causaba ansiedad y el
presentimiento de que algo no muy bueno había pasado.
Sin poder explicar aquella sensación, permaneció en la casa en espera de que
el soldado regresara; observando como las horas en el reloj de pared pasaban
y pasaban sin que el muchacho llegase.

Después de tanta espera angustiante, escuchó ciertos ruidos provenientes de
la entrada.
Desesperada, se dirigió de inmediato al lugar de origen de aquellos sonidos;
sorprendiéndose con la escena que sus ojos presenciaban: Heero bañado en
sangre intentando cruzar la entrada y estando a punto de desplomarse sobre
el piso.

~ Heero !!.

Relena se apresuro a ayudarlo, logrando a duras penas sostenerlo entre sus
brazos cuando este no pudo mantenerse en pie por más tiempo. El chico estaba
perdiendo poco a poco la conciencia debido a las múltiples heridas que
provocaron el alarmante sangrado.

~ ¿Por qué sigues aquí?.

Alcanzó a pronunciar el muchacho poco antes de quedarse totalmente
inconsciente en medio de un charco de sangre que se acumulaba en la entrada
del lugar. Intentando sonreír quizás, muy probable considerando que a pesar
de su estado deplorable y grave, había logrado su objetivo de una forma
bastante satisfactoria. La armada de Romefeller sufrió un delicado golpe a
toda su estructura tanto defensiva como ofensiva, provocado por un solo
individuo... un chico de apenas dieciséis años.
_____________________________________________________________

Relena se encargo de curar el masculino cuerpo malherido y cuidarlo
esmeradamente; dispuesta a permanecer a su lado hasta que este pudiera
mejorarse.
Y así fue; al cabo de una semana y gracias a su increíble capacidad de
recuperación, Yuy se encontraba en perfectas condiciones aunque dormido casi
todo el día, victima del cansancio y la pérdida considerable de sangre.
La chica ahora estaba convencida de que debía irse; al menos ahora estaría
más tranquila.

¿Cuán desorientado puede llegar a estar el cerebro humano?: al grado de
permanecer en un lugar peligroso solo por estar cerca de alguien que se
quiere, aun cuando a quien se quiere es igualmente peligroso.
Indecisa en escapar, Relena se dirigió a la habitación del joven para
despedirse silenciosamente y verlo por ultima vez quizás.
Lo miro ahí tendido en la cama, tan tranquilo e indefenso. Sin resistirse al
impulso de acercarse lo suficiente como para acariciar el cabello de Heero y
besar la frente del mismo permitiéndose sentir cariño y tristeza.
Resistiéndose a derramar lagrimas de dolor inició el camino lejos de aquella
cárcel que irónicamente llego a considerar y llamar hogar, un hogar donde se
sentía feliz por estar cerca de la persona que movía su mundo.
El silencioso adiós pareció inevitable, hasta que cierta vocecita la detuvo
...

~ No te vayas, Relena.

La débil voz del chico hizo parar en seco a la reina, haciéndola voltear
para confirmar que Heero no estaba dormido del todo y, además, poder ver
como este con dificultad trataba de sentarse sobre la cama. Intentando
inútilmente de alcanzarla al elevar su brazo derecho en dirección a ella.
Preocupada atendió el llamado del chico, acercándose a él y haciendo que
este volviese a recostarse.

~ Por favor, quédate con migo.

Pidió inquieto ante el presentimiento de un posible escape por parte de la
chica; una separación que empeñadamente permitió en el pasado y que sin
embargo tanto temió, la misma que al parecer iba a hacerse realidad.
Estrechando fuertemente la mano de la rubia entre la suya sin siquiera
lograr causarle dolor o molestia alguna debido a su falta de fuerza
temporal. Logró mantenerla junto a el sin intenciones de dejarla escapar
esta vez... ya no más.
Conmovida, satisfecha y feliz, la jovencita posó su mano derecha sobre una
de las mejillas de Heero haciéndole entender que no debía preocuparse más
por ese asunto.

~ Siempre con tigo. Lo prometo.

Impulsada por la felicidad, besó inesperadamente los preocupados labios del
piloto quien, más tranquilo ante este detalle, rodeo la figura de la chica
con sus brazos después de jalarla suavemente hasta su regazo, sin siquiera
romper la tan ansiada caricia que sus labios mantenían.
El resto de la noche se resume en un amor que no pudo retenerse más y escapó
de sus prisiones de orgullo, necedad y confusión.
_____________________________________________________________

Heero Yuy abrió parcialmente los ojos al percibir un agradable aroma
danzando en el aire. Abre los ojos sorprendido; recuerda las horas
anteriores para así dirigir la vista al otro lado de la cama.... ella no
estaba ahí; ¿acaso se habría marchado ya?. La mirada del joven se tornó
melancólica cuando la sola idea de que lo hubiese dejado se apoderó de su
atormentada mente.

Un ligero sonido lo alertó de pronto; la puerta de la habitación se abrió
dejando ver a Relena entrar a la recamara llevando con sigo lo que parecía
ser un almuerzo especialmente para su compañero.
Un amplia sonrisa que nunca antes pudo expresar apareció en el rostro de la
joven, sonrisa con la cual alejó todos los temores de soledad que habitaban
en el corazón del soldado.
Relena se sentó a un lado del joven pudiendo acercarse lo suficiente como
para saludarlo con un ligero beso.

~ Pensé que habías roto tu promesa.

Mencionó Yuy. La jovencita solo negó con la cabeza manteniéndose firme en
todo momento ante la pesada mirada de un piloto poseedor de innumerables
heridas; las suficientes como para tener la espalda, tórax y hasta el brazo
derecho completamente envueltos en vendajes.


Relena pensaba en sus planes futuros. Estaba más que decidida pero aun no
planeaba comentarle nada al chico: renunciaría al titulo de reina que tanto
le retenía en Sank. Que se buscasen un nuevo rey porque ella seguiría a su
amado a donde fuera. Directo a la muerte... eso también lo tenía bien
presente; más alejó sus planes de su mente. Hoy había cosas más importantes
en que pensar.

Recargó la frente sobre la de Heero manteniendo los ojos cerrados mientras
se dejaba relajar por la quietud que embargaba la casa desde hacia ya unos
días.

~ La verdad, en estos momentos no tengo muchos deseos de almorzar.

Confesó el chico mientras la miraba directo a los ojos haciéndole entender
cuales eran sus verdaderas intenciones para ese preciso momento.
Permitiéndose estos momentos de paz antes de regresar a las actividades de
guerra; juntos, porque otra forma de vida no los mantendría tan vivos como
esta; porque arriesgarían la existencia uno a lado del otro a sabiendas de
que solo podían confiar en ellos mismos para lograr la felicidad perfecta.

Felicidad que, para ellos, había dejado de ser tan solo un sueño.... ya era
realidad.


The end.
===================================================
Hasta que los deje vivos. ¡Por fin!.
Con tremendas ganas de escribir algo romántico este fue el resultado.
Esta pareja me intriga bastante, por ello tantos fics dedicados a estos
enamorados..

priss_pk@hotmail.com

Email de la autora:priss_pk@hotmail.com

Fanfics

|+| Layout Info