| ¿Amor o necedad?.
By: Priss
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¿Qué caso tiene el intentar alejar a
las personas de nosotros, si a nuestro
lado son felices?.
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¿Cuán desorientado puede llegar a estar
el cerebro humano?: al grado de no
entender a ciencia cierta lo que sucede a su alrededor;
hasta desconocer al
verdadero enemigo y, por ende, considerar al mundo
entero su oponente. Y
entre estos, incluir a la única persona que
realmente desea ayudarlo....
Relena Peacecraft.
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Golpeó la puerta un par de veces antes de
entrar a la habitación que estaba
ocupando la mujer.
Ahí estaba ella, sentada sobre un pequeño
sofá frente a la ventana, con la
mirada pérdida en el ocaso que cubría
la ciudad.
~ Debo salir. Deberás cuidarte sola.
Dijo. Relena se giro a verlo sin pronunciar palabra.
Ese chico debía estar bromeando; ¿cuidarse
sola?, si el no estaba
exactamente cuidándola. Pensó, pero
no dijo nada; le sonrió ligeramente en
aprobación a su advertencia; y el chico, intrigado
por aquella respuesta,
desvió la mirada para poco después salir
de la recamara, esta vez, sin
cerrarla bajo llave como lo hiciera en ocasiones pasadas.
De hecho dejo la
casa de tal forma que la chica escapase si ese era
su deseo.
Una vez que el joven la dejo en medio de la soledad
que poseía la casa. La
mujer siguió observando el paisaje semi pacifico
en las calles, paisaje que
podía divisar desde la ventana.
Cerró los ojos recordando como fue que había
ido a dar a ese lugar....
Victima de una confusión producto de la influencia
del Wing Zero y Epyon.
Sin librarse aun de los recuerdos de experiencias
vividas dentro de estos
suits; Heero conserva aun la sensación que
le provoca la duda de protegerse
o no.
Pudiendo considerársele como un desquiciado
fuera de control, en un momento
de debilidad se atrevió a atacar a Relena con
el Gundam que Treize le
obsequiara; logrando recuperar la cordura solo gracias
al insistente y
desesperado llamado de la mujer por que el chico volviese
en si.
Inseguro y ahora más confundido, permaneció
en silencio en la cabina del
suit esperando una señal que le indicara que
debía hacer.... y esta llego:
Varios mobile suits acercándose al lugar cuando
los guardias se percataron
del alboroto que en este había, sin siquiera
imaginar que la causa de dicho
alboroto era el intento mismo de lastimar a su reina.
Heero no lo pensó dos veces, sujetó
a la chica con una de las manos del
suit, dispuesto a salir del reino llevándosela
con sigo para alejarse sin
ningún problema.
Casi dos semanas transcurrieron desde ese día.
Yuy mantiene cautiva a la
joven, encerrada dentro de una casa ubicada en uno
de los países controlados
por Romefeller.
Pensó, que dicha fundación jamás
imaginaria que la causa de todos sus
dolores de cabeza se encontrara dentro de su territorio.
Por otro lado, el
reino de Sank no podría buscarla en un lugar
como aquel; de esta forma no
tuvo mayores problemas para ocultarse.
Aun así no estaba a gusto con sigo mismo;
no era su estilo comportarse como
un cobarde al huir de su enemigo, no importando quien
lo fuera y quien no.
Más aun, manteniendo semicautiva a la joven.
Encerrándola, si, pero cuando
salía para explorar el campo de batalla en
el que se encontraba, le permitía
la huida de la forma más descarada.
Sin embrago cuando regresaba, Relena seguía
ahí. No entendía la razón por
la
que la mujer no había escapado ya; quizás
porque se encontraba en territorio
enemigo, pero... ella era lo suficientemente valiente
como para enfrentar
ese hecho, entonces, ¿por qué no se
alejaba de él?. No se daba cuenta de que
le representaba un peligro?.
Ya en la ciudad, Heero repasaba una y otra vez sin
entender porque la
jovencita seguía a su lado; meditando, mientras
recorría el lugar atendiendo
con atención los detalles. Los soldados, los
mobile suits y el movimiento
que había por doquier. En verdad había
paz, una falsa paz que engañaba al
mundo.
Al cabo de algunas horas de ausencia, el soldado
regreso a su escondite
esperando que la chica ya no estuviese ahí,
eso sería lo mejor.
Entró al inmueble percatándose, antes
que nada, del sonido proveniente de la
estancia, dirigiéndose a esta para encontrase
a Relena observando el
televisor; esperándolo a él seguramente.
¿Que más podría hacer si una
vez
más, no había escapado?.
~ ¿Sigues aquí?.
La voz del chico hizo eco en la habitación
logrando que la chica se
percatase de su llegada. Ella, se giro a verlo con
una sonrisa pintada en
los labios. No podía evitarlo, estaba aburrida
y no le quedo más que mirar
el televisor un rato.
~ ¿Qué encontraste en la ciudad?.
~ Nada que te interese.
Heero respondió de forma grosera y cortante,
dejando sola a la chica en
medio de una incertidumbre total.
Los últimos días, Yuy continuo saliendo,
permitiéndole el escape más fácil
a
la chica, pero el resultado siempre era el mismo:
la joven seguía ahí en la
casa sin intenciones aparentes de escapar... ¿Por
qué, demonios?.
Ni la confusión de esta pregunta se comparaba
con el exageradamente incomodo
silencio que existía entre ambos.
Permaneciendo siempre cerca el uno del otro y sin
pronunciar palabra alguna,
la incomoda situación se mantuvo así
por el lapso de tiempo que llevaban
ocultándose.
Los reclamos y reproches nunca emergieron de los labios
de la reina; ni una
palabra, ni un gesto, nada que confirmara el enfado
y desapruebo total a la
locura que el piloto estaba cometiendo.
Por el contrario, hubo pequeñas ocasiones en
que, sin motivo, le regalaba
una sincera sonrisa a su raptor, logrando con ello
que este se desconcertara
aun más por la falta de razones para aquellos
detalles por parte de una
mujer que debería despreciarlo pero, que lejos
de aquella reacción lógica
inexistente, lo trataba con suavidad.
Peor, cada día que transcurría sencillamente
y de la nada, entablaban
pequeñas conversaciones que a veces surgían
entre los jovencitos,
conversaciones que cada vez se hacían más
prolongadas y frecuentes, pero sin
siquiera mirarse.
Para colmo, siempre que el chico regresaba, la joven
lo recibía con la misma
y triste respuesta:
~ Te esperaba. Me hace feliz el que regreses a salvo.
Y después el ya tan conocido silencio.
Ella sabia perfectamente las razones de aquellas constantes
salidas del
piloto y rogaba porque regresase con bien.
Más sin embargo, el día tan perfectamente
planeado por el muchacho llego. Se
introduciría a la base de las fuerzas armadas
de Romefeller que en el país
estaba. Así, podría comenzar el desastre
que planeaba sembrar en dicha base,
y de esta, a otra más que tenia en mente; no
importaba si lo hacia solo,
este era su enemigo más cercano por el momento
y liquidarlo parcialmente
seria un pequeño pero importante avance.
Relena, que conocía mejor que nadie al joven,
presentía el peligro al que se
dirigía su carcelero sin atreverse a evitar
este hecho. Miedo quizás a la
posible respuesta que Heero le pudiese dar.
Igual, conciente de que, como veces atrás,
le daría libertad para escapar
cuando quisiese, se había decidido a hacerlo
de una vez por todas. Junto a
el no tenia nada que hacer... nada.
Esperó horas sin intenciones de irse. Y es
que pudo sentir una extraña
sensación que le oprimía el corazón;
que le causaba ansiedad y el
presentimiento de que algo no muy bueno había
pasado.
Sin poder explicar aquella sensación, permaneció
en la casa en espera de que
el soldado regresara; observando como las horas en
el reloj de pared pasaban
y pasaban sin que el muchacho llegase.
Después de tanta espera angustiante, escuchó
ciertos ruidos provenientes de
la entrada.
Desesperada, se dirigió de inmediato al lugar
de origen de aquellos sonidos;
sorprendiéndose con la escena que sus ojos
presenciaban: Heero bañado en
sangre intentando cruzar la entrada y estando a punto
de desplomarse sobre
el piso.
~ Heero !!.
Relena se apresuro a ayudarlo, logrando a duras penas
sostenerlo entre sus
brazos cuando este no pudo mantenerse en pie por más
tiempo. El chico estaba
perdiendo poco a poco la conciencia debido a las múltiples
heridas que
provocaron el alarmante sangrado.
~ ¿Por qué sigues aquí?.
Alcanzó a pronunciar el muchacho poco antes
de quedarse totalmente
inconsciente en medio de un charco de sangre que se
acumulaba en la entrada
del lugar. Intentando sonreír quizás,
muy probable considerando que a pesar
de su estado deplorable y grave, había logrado
su objetivo de una forma
bastante satisfactoria. La armada de Romefeller sufrió
un delicado golpe a
toda su estructura tanto defensiva como ofensiva,
provocado por un solo
individuo... un chico de apenas dieciséis años.
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Relena se encargo de curar el masculino cuerpo malherido
y cuidarlo
esmeradamente; dispuesta a permanecer a su lado hasta
que este pudiera
mejorarse.
Y así fue; al cabo de una semana y gracias
a su increíble capacidad de
recuperación, Yuy se encontraba en perfectas
condiciones aunque dormido casi
todo el día, victima del cansancio y la pérdida
considerable de sangre.
La chica ahora estaba convencida de que debía
irse; al menos ahora estaría
más tranquila.
¿Cuán desorientado puede llegar a estar
el cerebro humano?: al grado de
permanecer en un lugar peligroso solo por estar cerca
de alguien que se
quiere, aun cuando a quien se quiere es igualmente
peligroso.
Indecisa en escapar, Relena se dirigió a la
habitación del joven para
despedirse silenciosamente y verlo por ultima vez
quizás.
Lo miro ahí tendido en la cama, tan tranquilo
e indefenso. Sin resistirse al
impulso de acercarse lo suficiente como para acariciar
el cabello de Heero y
besar la frente del mismo permitiéndose sentir
cariño y tristeza.
Resistiéndose a derramar lagrimas de dolor
inició el camino lejos de aquella
cárcel que irónicamente llego a considerar
y llamar hogar, un hogar donde se
sentía feliz por estar cerca de la persona
que movía su mundo.
El silencioso adiós pareció inevitable,
hasta que cierta vocecita la detuvo
...
~ No te vayas, Relena.
La débil voz del chico hizo parar en seco
a la reina, haciéndola voltear
para confirmar que Heero no estaba dormido del todo
y, además, poder ver
como este con dificultad trataba de sentarse sobre
la cama. Intentando
inútilmente de alcanzarla al elevar su brazo
derecho en dirección a ella.
Preocupada atendió el llamado del chico, acercándose
a él y haciendo que
este volviese a recostarse.
~ Por favor, quédate con migo.
Pidió inquieto ante el presentimiento de un
posible escape por parte de la
chica; una separación que empeñadamente
permitió en el pasado y que sin
embargo tanto temió, la misma que al parecer
iba a hacerse realidad.
Estrechando fuertemente la mano de la rubia entre
la suya sin siquiera
lograr causarle dolor o molestia alguna debido a su
falta de fuerza
temporal. Logró mantenerla junto a el sin intenciones
de dejarla escapar
esta vez... ya no más.
Conmovida, satisfecha y feliz, la jovencita posó
su mano derecha sobre una
de las mejillas de Heero haciéndole entender
que no debía preocuparse más
por ese asunto.
~ Siempre con tigo. Lo prometo.
Impulsada por la felicidad, besó inesperadamente
los preocupados labios del
piloto quien, más tranquilo ante este detalle,
rodeo la figura de la chica
con sus brazos después de jalarla suavemente
hasta su regazo, sin siquiera
romper la tan ansiada caricia que sus labios mantenían.
El resto de la noche se resume en un amor que no pudo
retenerse más y escapó
de sus prisiones de orgullo, necedad y confusión.
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Heero Yuy abrió parcialmente los ojos al percibir
un agradable aroma
danzando en el aire. Abre los ojos sorprendido; recuerda
las horas
anteriores para así dirigir la vista al otro
lado de la cama.... ella no
estaba ahí; ¿acaso se habría
marchado ya?. La mirada del joven se tornó
melancólica cuando la sola idea de que lo hubiese
dejado se apoderó de su
atormentada mente.
Un ligero sonido lo alertó de pronto; la puerta
de la habitación se abrió
dejando ver a Relena entrar a la recamara llevando
con sigo lo que parecía
ser un almuerzo especialmente para su compañero.
Un amplia sonrisa que nunca antes pudo expresar apareció
en el rostro de la
joven, sonrisa con la cual alejó todos los
temores de soledad que habitaban
en el corazón del soldado.
Relena se sentó a un lado del joven pudiendo
acercarse lo suficiente como
para saludarlo con un ligero beso.
~ Pensé que habías roto tu promesa.
Mencionó Yuy. La jovencita solo negó
con la cabeza manteniéndose firme en
todo momento ante la pesada mirada de un piloto poseedor
de innumerables
heridas; las suficientes como para tener la espalda,
tórax y hasta el brazo
derecho completamente envueltos en vendajes.
Relena pensaba en sus planes futuros. Estaba más
que decidida pero aun no
planeaba comentarle nada al chico: renunciaría
al titulo de reina que tanto
le retenía en Sank. Que se buscasen un nuevo
rey porque ella seguiría a su
amado a donde fuera. Directo a la muerte... eso también
lo tenía bien
presente; más alejó sus planes de su
mente. Hoy había cosas más importantes
en que pensar.
Recargó la frente sobre la de Heero manteniendo
los ojos cerrados mientras
se dejaba relajar por la quietud que embargaba la
casa desde hacia ya unos
días.
~ La verdad, en estos momentos no tengo muchos deseos
de almorzar.
Confesó el chico mientras la miraba directo
a los ojos haciéndole entender
cuales eran sus verdaderas intenciones para ese preciso
momento.
Permitiéndose estos momentos de paz antes de
regresar a las actividades de
guerra; juntos, porque otra forma de vida no los mantendría
tan vivos como
esta; porque arriesgarían la existencia uno
a lado del otro a sabiendas de
que solo podían confiar en ellos mismos para
lograr la felicidad perfecta.
Felicidad que, para ellos, había dejado de
ser tan solo un sueño.... ya era
realidad.
The end.
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Hasta que los deje vivos. ¡Por fin!.
Con tremendas ganas de escribir algo romántico
este fue el resultado.
Esta pareja me intriga bastante, por ello tantos fics
dedicados a estos
enamorados..
priss_pk@hotmail.com
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