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Varios

Sueños y realidad
Hace mucho que no hablaba sobre lo que sucedió, aunque no puedo dejar de pensar en eso todos los días y a cada instante, como lo extraño.

-Aome, Aome, corre es muy peligroso que te quedes aquí.

De inmediato Aome salió corriendo con la perla en sus manos, cuando ya había recorrido mucho camino sintió que una voz decía su nombre.

-Aome, Aome.

-Inuyasha.

Pero justo al terminar de decir su nombre se resbaló y calló por una quebrada, Inuyasha no perdió tiempo y se dirigió hacia Aome, tomándola por la cintura en el aire y bajando con cuidado.

-Aome ¿estás bien? -Preguntó preocupado.

-Sí… no te preocupes.

El momento era muy tranquilo y romántico, por lo que sus rostros empezaron a acercarse hasta que…

-Señorita Aome, Inuyasha, ¿dónde están?

Era la voz de Miroku, la que los interrumpía, pero sin duda alguna lo que más los separó en esos momentos fue lo que dijo luego el Monje.

-Inuyasha, encontramos a Kikio.

Fue entonces cuando Inuyasha soltó totalmente a Aome y salió sin decir nada hacia donde se encontraba Kikio.

-Miroku, ¿dónde está Kikio?

- Esta con la anciana Kaede Inuyasha.

Luego de eso Aome salió del lugar en donde se encontraba y fue hacia donde estaban todos.

-Anciana Kaede, ¿Qué tiene Kikio?

-No te preocupes Inuyasha, ella está bien.

Esa noche todos se quedaron en la choza, pero Aome no podía dormir, así que subió al techo de la choza, ella estaba muy tranquila cuando de pronto sintió la voz de Inuyasha y Kikio, Aome no quería quedarse a escuchar lo que ellos estaban hablando así que decidió bajar del techo pero antes de que pudiera hacerlo escuchó algo que la paralizó.

-Dime, dime que es lo sientes por esa chiquilla.

-Dime tú de que hablas, no sé que me estás diciendo.

-Hay, por favor Inuyasha, cualquiera puede ver que sientes algo por ella.

-Bueno yo…

Pero justo cuando Inuyasha respondería a la pregunta de Kikio.

-AHHHHHHHHHHHHH…

-Aome, ¿Qué haces aquí?

-No me digas que estabas escuchando.

-No lo que pasa es que yo estaba ahí de antes de que ustedes llegaran y cuando me iba a bajar, bueno, me caí… pero bueno ya me voy.

-No… quédate, esto te interesa, por que también es sobre ti.

-¡pero!

Dijeron Inuyasha y Aome al mismo tiempo.

-Bueno… Inuyasha, respóndeme.

-Bueno Yo…

Así pasaron unos minutos, hasta que…

-Yo quiero…

-Mira ya me cansé… (Interrumpió Aome) yo no tengo por que escuchar esto, miren no me importa lo que suceda, yo no quiero tener nada… con Inuyasha.

-Bueno eso no me importa a mí tampoco, por que yo quiero a Kikio.

Ambos no parecían muy contentos, la única que sonreía era Kikio. Así pasó una semana y ni Inuyasha ni Aome comentaron una palabra al respecto, pero un día…

-No sé por qué dije eso… (Suspiró Aome)

Ella estaba sentada en el techo de la choza mirando hacia el cielo cuando sintió que alguien se acercaba… era Inuyasha que se sentó lejos de ella sin darse cuenta de que Aome se encontraba ahí.

-¿Por qué dijiste eso Aome?... yo

-Inuyasha.

-Aome, que…que… que haces aquí.

-quieres que hablemos.

Aome se sentó junto a Inuyasha, hubo un silencio algo incómodo por un tiempo hasta que…

-Aome, es verdad lo que dijiste aquel día.

-¿Por qué me lo preguntas?

-Para mi es importante saberlo.

-Inuyasha… no… no es verdad lo que dije.

-¿Por qué lo dijiste entonces?

-Yo sé que tú quieres a Kikio… y bueno… no quería estorbar.

-Tú nunca podrías estorbar Aome.

-Inuyasha… la verdad es que yo…

-Aome.

-¿Qué ocurre?

-Te amo.

Aome se sonrojó pero sonrió a la ves, de un momento a otro se paró de donde se encontraba, Inuyasha hizo lo mismo, y lo abrazó.

-Yo también te amo.

El momento ameritaba un beso pero un monstruo los interrumpió en esta ocasión, todos salieron de la choza a combatir con el monstruo que tenía un fragmento de la perla, no hubo problema mayor para detenerlo y conseguir el preciado fragmento el problema llegó cuando Naraku se acercó a ellos.

-Por fin las encuentro a las dos…

-De ¿qué hablas Naraku?

-De Kikio y Aome, ahora en ves de tener solamente a una las tendré a ambas.

Naraku se lanzó sobre ellas rápidamente, pero Kikio pudo soltarse usando su poder.

-No importa, aún tengo a una.

Naraku miró a Aome, que no dejaba de repetir que la soltara, Inuyasha se lanzó hacia Naraku para intentar quitarle a Aome, pero cada vez que lo intentaba se le hacía más difícil. Finalmente Naraku dejó a Aome en medio de un bosque, como el no se veía en ningún lugar Aome intentó escapar corriendo, finalmente salió del espeso bosque, encontrándose ahora en lo más alto de una quebrada donde ya no había ni una flor, ni siquiera maleza, Aome miraba hacia todos lados tratando de encontrar un lugar a donde ir, hasta que sintió nuevamente la voz de Inuyasha, miró por todos lados buscándolo, hasta que apareció debajo de ella.

-Aome no te muevas de donde estás ya voy.

Aome asintió con la cabeza, de inmediato Inuyasha dio un salto hasta Aome.

-Aome, ¿estás bien?

-Sí, Naraku me dejó en el bosque y luego se fue...

Inuyasha abrazó a Aome.

-Me alegro que estés bien… ¿Qué extraño?… ¿por qué te habrá dejado ahí?… vamos.

Aome se sonrojó un poco, por lo que había hecho Inuyasha, pero se sintió muy a gusto.

Aome le iba a dar la mano a Inuyasha para poder bajar, pero en ese mismo instante Naraku apareció entre ellos, golpeando a Inuyasha logró que cayera por la quebrada y sin hacerse mayor problema tocó con un dedo la frente de Aome y al instante ella se paralizó y su cuerpo quedó cubierto por una extraña piedra que brillaba cada cierto tiempo.

-Maldito Naraku, ¿qué le haces a la señorita Aome?

Preguntó Miroku indignado.

-Es sólo una piedra mágica… miren el trato es muy sencillo… ustedes me dan la perla y yo suelto a la chica.

-Y si no lo hacemos. (Dijo Sango)

-Esta piedra quita la energía… si no me la entregan… ella morirá… pero cada cierto tiempo la magia de la piedra aumenta la velocidad.

-Nunca te entregaremos la piedra.

Inuyasha tomó la piedra con fuerza en sus manos y corrió hacia donde estaba Naraku, la pelea siempre fue muy dispareja, Kikio, se encontraba muy débil, Miroku no podía usar su mano por los insectos del infierno, Sango estaba muy herida e Inuyasha estaba débil.

-No sean tercos… miren como se encuentra la niña.

Aome se estaba empezando a desvanecer y seguía estando inconsciente… al ver esto Inuyasha saltó hacia Aome pero Naraku apareció ante él y de un solo golpe lo lanzó lejos, Inuyasha no pudo evitar dar un grito por el inmenso dolor, ya que el golpe había atravesado su hombro derecho.

-Inuyasha ríndete… entrégame la perla… y… y haré que la muerte de la chiquilla sea menos dolorosa.

Esto enfureció aún más a Inuyasha.

-No, no, nunca te lo permitiré.

De pronto Aome despertó.

-Inuyasha.

-Aome, ¿estás bien?

-No te preocupes por mí… Inuyasha… quiero que uses el poder de la perla… introduce la perla en donde se encuentra tu corazón.

-Pero… y si no puedo controlar el poder.

-No te preocupes… yo voy a estar con tigo en todo momento.

-Pero…

-El poder que me queda me alcanza para ayudarte… Inuyasha… confía en mí.

Después de lo que le dijo, Inuyasha no dudó en hacerlo. Cuando introdujo la perla en su pecho un resplandor lo envolvió y al mismo tiempo Aome calló en transe, Inuyasha se veía mucho más fuerte después de esto, su pelo se volvió negro y se veía más imponente.

-Naraku… ahora ya llegó tu fin.

La voz de Inuyasha y Aome se habían juntado, escuchándose ambas a la vez.

La pelea fue terrible, pero finalmente Naraku fue derrotado quedando solamente de él la cabeza de mandril que luego de unos segundos se transformó en ceniza. Inuyasha volvió a la normalidad y Aome fue liberada de la piedra, pero estaba muy cansada.

Esa noche todos descansaron en una mansión, pues Miroku había conseguido hospedaje diciéndole a los dueños que había una nube negra de maldiciones en su casa.

Aome no despertó durante dos días y en todo ese tiempo Inuyasha no se separó de ella ni un minuto, al segundo día en la noche Inuyasha se había quedado dormido junto a ella, entonces fue cuando Aome despertó.

-¿Dónde estoy?…

Entonces fue cuando vio a Inuyasha junto a ella, Aome no pudo dejar de mirarlo fijamente.

-Que guapo se ve. –pensó-

Ella acerco sus labios hasta el oído de Inuyasha y susurró…

-Te agradezco mucho haberme cuidado.

Seguido de eso ella besó la mejilla de Inuyasha, fue por eso que él despertó.

-Aome, despertaste… tienes que descansar.

-No te preocupes… soy una chica fuerte.

Inuyasha sonrió.

-Lo sé… (La abrazó y ella por supuesto se sonrojó), pero no puedo evitar preocuparme… (La apretó fuerte) no quiero perder a quien amo dos beses, un tierno beso fue lo que terminó perfectamente esta escena, pero como ya parecía habitual, algo tenía que destruir el momento, esta ves fue Kikio.

-Bueno, como te veo que estás bien… es hora de que digas la verdad Inuyasha.

Era Kikio quien los interrumpía.

-Yo no quiero mentirte más Kikio.

-¿Qué estás diciendo?

-Yo… Yo… estoy enamorado de Aome.

Kikio no pudo soportar esta noticia y su furia se descontroló, una enorme energía salió de su cuerpo y sin demora Miroku, Sango y Shipo, se acercaron a ellos.

-Inuyasha, debemos huir de aquí, o sino, Kikio destruirá todo el lugar.

Inuyasha tomó de la mano a Aome que hasta el momento no había pronunciado ni una palabra.

-Aome, ven con migo.

Inuyasha saltó y corrió, pero en ningún momento soltó a Aome, él no se detuvo hasta que se encontraron lejos de todo. Seguidos de ellos venían Miroku, Sango y Shipo, los que venían claro sobre la espalda de Kirara, no tuvieron que esperar mucho para que Kikio llegara.

-No voy a permitir que me olvides otra ves.

-Kikio, no digas tonteras, yo nunca te olvidé… pero…

-Pero qué, no me puedes dar ninguna excusa.

-Kikio, siempre te amé, pero moriste y a pesar de que eso no suena una buena excusa, yo cuando estaba contigo y tú estabas viva, la diferencia era clara, tu calor era sorprendente, pero ahora… me han dado una oportunidad nueva de estar con quien quiero… y… y no la voy a perder.

-Entiendo… pero yo tampoco te quiero perder… y si no estás conmigo a la buena, será a la mala.

-¿Que estás diciendo Kikio?

-No te hagas la tonta chiquilla… mira Inuyasha… ahora ya tienes la perla… esto es muy sencillo… tu siempre has querido convertirte en un monstruo de verdad, con la perla, tu sueño se convertirá en realidad

-Yo…

-Pero… por otro lado puedes pedir que yo vuelva a vivir.

Aome se entristeció cuando Kikio dijo esto e Inuyasha se dio cuenta de esto.

-No Kikio… yo no haré eso.

-Kikio… no se te olvida algo.

-De qué hablas monje. (Kikio se sorprendió por esto)

-Tú lo sabes bien. Tú sabes que Inuyasha puede pedir…

-¡Cállate!, ¡Cállate!, ¡Cállate!, no quiero que repitas esto más.

-Tú no me puedes callar… Inuyasha… cuando Kikio vivía ustedes iban a…

-¡Cállate!

La furia de Kikio fue tanta que un rayo de energía golpeo a Miroku, dejándolo muy herido en el suelo.

-Miroku, estás bien.

-No te preocupes Sango.

Ella había corrido hacia Miroku al igual que Shipo y Aome.

-Miroku, dime… dime de que hablas.

-Aome… yo… usted sabe que ellos quería…

-Nosotros queríamos… queríamos utilizar el poder de la perla… para… para transformarme en…

Fue cuando interrumpió Kikio, pero esta ves con lágrimas en sus ojos.

-Hombre… en ser humano…

-Eso era lo que querían. (Dijo Aome)

-Inuyasha, si pides eso, tú y la señorita Aome serán felices juntos.

-No, ni lo pienses… si tu lo haces yo voy a matarla… si te transformas en ser humano no podrás protegerla.

Inuyasha como nunca rompió en llanto, aunque fue un llanto silencioso, todos se dieron cuenta.

-¿Por qué nos haces esto Kikio?

-I…NU…YA…SHA.

Kikio se sorprendió por esto, mientras que Aome se le acercaba lentamente hasta que llegó hasta él y puso su mano en la de Inuyasha, cuando lo hizo Inuyasha apretó su mano contra la suya.

-Por favor Kikio, no ves el sufrimiento que le provocas con esto.

Kikio quedó atónita con lo ocurrido y sin dar ninguna explicación se dio la vuelta y empezó a marcharse.

-A dónde vas Kikio. (Preguntó Sango)

-Lejos, por un tiempo, pero sé que volveré.

Nadie dijo nada hasta que ella ya no se vio entre los árboles.

-Inuyasha, Inuyasha. (Dijo una voz que sonaba cansada)

-Miroku, ¿Estás bien?

-Sí, no te preocupes, acércate.

-¿Qué ocurre?

-¿Qué vas a pedir?

-Bueno yo… (Inuyasha se sonrojó, al igual que Aome)

-¿No vas a pedir ser Humano?

-No lo sé… por que si vuelve Kikio e intenta hacerle algo a Aome no tendría como ayudarla.

-No seas tonto…préstame la perla.

-¿Para qué?

-Aome préstame la perla.

-Sí… Claro.

Miroku tomó la perla con ambas manos.

-Perla… te habla tu servidor, lo que te pido, créeme que es noble, te quiero pedir por la felicidad de dos amigos, quiero pedirte que transformes a este hombre mitad monstruo en humano.

La perla de inmediato empezó a brillar e Inuyasha soltó la mano de Aome y como antes lo cubrió un extraño brillo, al desaparecer este la perla desapareció y más tarde ellos se enterarían por Mioga que esta había regresado al pecho de la antigua sacerdotisa.

-Inuyasha estás bien.

Fue lo primero que preguntó Sango

Inuyasha estaba bien, la verdad es que se sentía un poco débil, con respecto a su apariencia, había perdido; los colmillos, las uñas y las orejas, y algo en especial fue el pelo que lo tenía negro.

Inuyasha estaba rojo de vergüenza, pero giró hacia donde estaba Aome, por su puesto, sonrojado, y le sonrió, Aome quedó impactada, pero luego de unos segundos corrió hasta Inuyasha y se colgó de su cuello.

-¿Qué pasa Aome?

-No… no te preocupes… lo que pasa es que te ves muy guapo.

Inuyasha se sonrojó más que nunca.

Cualquiera diría que este fue un final feliz, pero la verdad, no es tan así.

Después de que Inuyasha se transformara en ser humano, nos vinimos a vivir a mi casa, al principio a él le costó acostumbrarse, pero luego de un tiempo, lo logró, le cortamos el pelo, se veía muy bien así.

Por las noches veo la única foto que nos sacamos, me costo mucho que todos accedieran, por que claro, no sabían de que se trataba.

Alcanzamos a vivir tranquilos un año entero, aunque no lo crean a Inuyasha en la preparatoria no le iba para nada mal, el se esforzaba mucho, pero una noche.

-Estoy muy cansado.

-Entonces ve a recostarte un momento.

Inuyasha le sonrió a Aome y luego la agarró de la cintura con una mano y la abrazó.

-Este ha sido el mejor año de mi vida.

Aome se sonrojó un poco, pero sonrió.

-Para mí también.

Luego de esto un beso, que fue interrumpido por una voz que se les era muy familiar.

-Inuyasha, Señorita Aome.

Era Miroku.

-¿Miroku?

-Sí señorita.

-Monje, ¿Qué ocurre?

-Inuyasha…es… es Kikio.

-Inuyasha quedó paralizado.

-Que es lo que pasa con ella Miroku.

-Ella los está buscando Señorita.

-Pero ella no puede venir para acá.

-Ella va a utilizar el pozo.

-Y… ¿qué quieres que hagamos?

-Inuyasha deben volver inmediatamente.

-Pero… (Interrumpió Aome)

-No… no te preocupes Aome.

Inuyasha se fue a su dormitorio inmediatamente, dejando a Aome extrañada.

El reloj dio las doce de la noche, el silencio era escalofriante, Aome no podía quedarse dormida, pero luego de un rato el sueño empezó a vencerla, el rechinado del piso la despertó, el ruido era como si alguien tratase de no hacer ningún ruido consiguiendo lo contrario, cuando Aome se acercó a la puerta para ver ya no había nadie, pero la curiosidad le ganó y siguió por donde creía había pasado alguien, finalmente llegó hasta el pozo que se encontraba en su casa, pero al llegar no había nadie, Aome pensó que había sido su imaginación y volvió a su cuarto.

La mañana siguiente era día de clase y como era costumbre fue a la habitación de Inuyasha para despertarlo.

-Inuyasha… despierta o vamos a llegar tarde.

Al no escuchar respuesta alguna entró a la pieza, pero en ella no se encontraba nadie, la ropa de Inuyasha ya no estaba y sobre su escritorio se encontraba una nota:

Aome,

No te enojes conmigo, pero no puedo dejar que Kikio te haga daño, voy a ver por qué regreso, no enojes, ¿bueno?

Te quiero,

Inuyasha.

Aome arrugó la nota con una mano y luego dejó caer su cuerpo contra el suelo, mientras que sobre este caían incesantes lágrimas, luego de un momento esto se detuvo, Ella se paró rápidamente y salió corriendo del cuarto en dirección al pozo, sin ninguna duda saltó al interior del pozo, pero por alguna razón no podía ir al otro tiempo.

-Inuyasha… que bueno que viniste.

-Dime Kikio… ¿Qué quieres?

-Lo que es mío… te quiero a ti.

-Parece que tu no vas a entender nunca verdad… yo no te quiero.

-No repitas eso.

Kikio se enfureció con la respuesta de Inuyasha, lanzando con toda su furia a Inuyasha lejos de donde estaban.

-Dime Inuyasha… ¿Dónde está el pozo?

-No sé de que hablas.

Inuyasha miró con reojo el sitio en donde se encontraba el pozo.

-Tus ojos no me engañan… ya sé en donde se encuentra.

Kikio no tardó en llegar a donde se encontraba el pozo.

-Mira lo que encontré.

El pozo estaba cubierto de piedras y rocas.

-No creas que con esto me detendrás para encontrarla.

Kikio movió su mano y todas las rocas y piedras que estaban tapando el pozo salieron volando.

Cuando ya estuvo desocupado el pozo una luz lo iluminó y Aome apareció en el lugar.

-Mira, mira, mira, esto fue más fácil de lo que pensaba.

Kikio tomó del cuello a Aome con una mano.

-Kikio, suéltala… por favor déjala.

-Y… ¿Por qué tendría que hacer algo así?

-Hazlo, no le hagas daño… si alguna vez me amaste… suéltala por favor.

Kikio dejo caer a Aome… Inuyasha de inmediato corrió hacia ella.

-¿Por qué viniste?

-No te podía dejar solo.

-Pero yo…

-Tú no me puedes pedir que no me preocupe… yo… yo te amo.

Los ojos de Inuyasha se llenaron de lágrimas.

-Yo también te amo…

-¡Cállense! ¡Cállense! ¡Cállense!… no voy a permitir esto más.

Kikio lanzó un rayo desde su mano hacia donde se encontraban Inuyasha y Aome, pero Aome reaccionó antes y empujó a Inuyasha hacia un lado.

-Aome… no…

Aome recibió el ataque de Kikio, este fue tan fuerte que ella quedó inconsciente.

-Aome… Aome… por favor despierta.

Pero ella no reaccionaba.

Inuyasha enfurecido miró a Kikio, en sus ojos no se veía nada más que no fuese odio y rencor.

-No te voy a perdonar nunca… Kikio… ¿me escuchas?

-Inuyasha… no digas eso… no te das cuenta que lo hice por nosotros.

-No digas tonterías… ¿Qué nosotros?… yo… no… te… amo.

La furia de Kikio explotó.

-Sin tú no me amas… nadie te amará a ti… si la mato… no tendrás a quien amar.

Kikio miró a Aome y moviendo su mano miles de bolas de fuego salieron de ella hacia Aome… Inuyasha corrió hasta Aome, hasta quedar enfrente de ella.

Inuyasha se transformó en un escudo humano.

-Sal…sal de ahí.

-No…nunca.

Kikio dejó de lanzar las bolas de fuego… pero ya era muy tarde… todo el cuerpo de Inuyasha estaba herido. Inuyasha calló al suelo de rodillas mientras Kikio lo observaba atónita. Fue entonces cuando Aome despertó siendo lo primero que vio el cuerpo de Inuyasha yaciendo en el suelo.

-Inuyasha…Inuyasha… ¿Qué te pasa?…Inuyasha.

Las lágrimas que cayeron de los ojos de Aome a la cara de Inuyasha lograron hacerlo despertar.

-¿A…Aome?

-Inuyasha… por favor resiste.

-¿Estás bien?

-Tonto… yo sí… pero mírate.

-No te preocupes… por mí… yo soy un hombre… fuerte.

-Sí… lo sé

Por un momento Hubo un tranquilo silencio que los envolvió a todos.

-Inuyasha…Inuyasha… despierta

Pero esta ves el no despertó.

Aome se levantó furiosa y se paró frente a Kikio.

-Cómo pudiste hacerlo.

-Yo…

-No tienes perdón… si lo amabas debiste dejarlo en paz.

-Pero tú…

-Yo los iba a dejar tranquilos… pero Inuyasha me dijo que me quería.

-No… eso… no es verdad.

-Ya lo verás.

Aome no tuvo ningún problema en acercársele a Kikio, luego le puso un dedo en la frente, al hacerlo las imágenes de la noche en que se encontraron y dijeron lo que sentían entraron en la mente de Kikio, luego de un momento Aome sacó su mano de la frente de Kikio, Aome no pudo aguantar la pena y unas lágrimas empezaron a caer de sus ojos, lo mismo le pasó a Kikio.

-Ahora… tu maldición será la peor.

-De… de… que hablas.

-Tú mataste a quien amabas y yo me voy a encargar de que no puedas marcharte de esta tierra… ahora vagarás en búsqueda de alguien que te quiera como él te amó alguna vez, y cuando lo encuentres serás liberada… pero siempre te acordarás de lo que hiciste.

-Yo…yo…yo lo merezco.

Kikio tomó a sus espíritus y se fue del lugar. Cuando ella se fue Aome se giró y caminó hacia done Yacía el cuerpo de Inuyasha, ella se arrodilló y puso el cuerpo de Inuyasha en sus piernas, empezó a acariciarle la cabeza.

-Inuyasha… ¿Por qué me quieres dejar sola?

-N…no… quiero.

-Inuyasha… ¿estás vivo?… que bueno.

-Estoy muy cansado.

-Descansa para que te recuperes y nos vallamos a casa.

-Eso es lo que más… quiero… pero…

-Nada de peros…

-Aome…

-¿Qué?

-Acércate.

Aome acerco cu cara a la de Inuyasha y este con sus últimas fuerzas la besó.

-Nunca olvides… que siempre te voy a cuidar…

-Pero…

-Nada de peros… yo…

-Te amo

-Y…y…y yo a ti.

Esa fue la última vez que lo vi sonreír, y es uno de los mejores recuerdos que tengo, espero algún día estar con él otra vez, yo estoy segura que lo estaremos, solo espero que sea pronto, por que de sueños no puedo vivir para siempre y la realidad es dura a veces pero al recordarlo sé que me ayudará siempre.

Esa noche Aome tuvo el mismo sueño de siempre… donde siempre se encontraba con Inuyasha… aunque la única diferencia esta vez… fue que Inuyasha la toma de la mano… la besa… y la abraza…

FIN

Nota de Autora:

Les dejo a su imaginación el final… por que si uno lee bien se puede pensar que ella murió o que Inuyasha volvió a la vida por alguna razón.

J/L/J/L

Espero sinceramente que les haya gustado este Fic,

Si fue así o si no fue así, mándenme un comentario a:
Syatki_anime@hotmail.com

 

Email de la autora: syatki_anime@hotmail.com

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