| Hace mucho que no hablaba
sobre lo que sucedió, aunque no puedo dejar de
pensar en eso todos los días y a cada instante,
como lo extraño.
-Aome, Aome, corre es muy peligroso que te quedes
aquí.
De inmediato Aome salió corriendo con la perla
en sus manos, cuando ya había recorrido mucho
camino sintió que una voz decía su nombre.
-Aome, Aome.
-Inuyasha.
Pero justo al terminar de decir su nombre se resbaló
y calló por una quebrada, Inuyasha no perdió
tiempo y se dirigió hacia Aome, tomándola
por la cintura en el aire y bajando con cuidado.
-Aome ¿estás bien? -Preguntó
preocupado.
-Sí
no te preocupes.
El momento era muy tranquilo y romántico,
por lo que sus rostros empezaron a acercarse hasta
que
-Señorita Aome, Inuyasha, ¿dónde
están?
Era la voz de Miroku, la que los interrumpía,
pero sin duda alguna lo que más los separó
en esos momentos fue lo que dijo luego el Monje.
-Inuyasha, encontramos a Kikio.
Fue entonces cuando Inuyasha soltó totalmente
a Aome y salió sin decir nada hacia donde se
encontraba Kikio.
-Miroku, ¿dónde está Kikio?
- Esta con la anciana Kaede Inuyasha.
Luego de eso Aome salió del lugar en donde
se encontraba y fue hacia donde estaban todos.
-Anciana Kaede, ¿Qué tiene Kikio?
-No te preocupes Inuyasha, ella está bien.
Esa noche todos se quedaron en la choza, pero Aome
no podía dormir, así que subió
al techo de la choza, ella estaba muy tranquila cuando
de pronto sintió la voz de Inuyasha y Kikio,
Aome no quería quedarse a escuchar lo que ellos
estaban hablando así que decidió bajar
del techo pero antes de que pudiera hacerlo escuchó
algo que la paralizó.
-Dime, dime que es lo sientes por esa chiquilla.
-Dime tú de que hablas, no sé que me
estás diciendo.
-Hay, por favor Inuyasha, cualquiera puede ver que
sientes algo por ella.
-Bueno yo
Pero justo cuando Inuyasha respondería a la
pregunta de Kikio.
-AHHHHHHHHHHHHH
-Aome, ¿Qué haces aquí?
-No me digas que estabas escuchando.
-No lo que pasa es que yo estaba ahí de antes
de que ustedes llegaran y cuando me iba a bajar, bueno,
me caí
pero bueno ya me voy.
-No
quédate, esto te interesa, por que
también es sobre ti.
-¡pero!
Dijeron Inuyasha y Aome al mismo tiempo.
-Bueno
Inuyasha, respóndeme.
-Bueno Yo
Así pasaron unos minutos, hasta que
-Yo quiero
-Mira ya me cansé
(Interrumpió
Aome) yo no tengo por que escuchar esto, miren no
me importa lo que suceda, yo no quiero tener nada
con Inuyasha.
-Bueno eso no me importa a mí tampoco, por
que yo quiero a Kikio.
Ambos no parecían muy contentos, la única
que sonreía era Kikio. Así pasó
una semana y ni Inuyasha ni Aome comentaron una palabra
al respecto, pero un día
-No sé por qué dije eso
(Suspiró
Aome)
Ella estaba sentada en el techo de la choza mirando
hacia el cielo cuando sintió que alguien se
acercaba
era Inuyasha que se sentó lejos
de ella sin darse cuenta de que Aome se encontraba
ahí.
-¿Por qué dijiste eso Aome?... yo
-Inuyasha.
-Aome, que
que
que haces aquí.
-quieres que hablemos.
Aome se sentó junto a Inuyasha, hubo un silencio
algo incómodo por un tiempo hasta que
-Aome, es verdad lo que dijiste aquel día.
-¿Por qué me lo preguntas?
-Para mi es importante saberlo.
-Inuyasha
no
no es verdad lo que dije.
-¿Por qué lo dijiste entonces?
-Yo sé que tú quieres a Kikio
y bueno
no quería estorbar.
-Tú nunca podrías estorbar Aome.
-Inuyasha
la verdad es que yo
-Aome.
-¿Qué ocurre?
-Te amo.
Aome se sonrojó pero sonrió a la ves,
de un momento a otro se paró de donde se encontraba,
Inuyasha hizo lo mismo, y lo abrazó.
-Yo también te amo.
El momento ameritaba un beso pero un monstruo los
interrumpió en esta ocasión, todos salieron
de la choza a combatir con el monstruo que tenía
un fragmento de la perla, no hubo problema mayor para
detenerlo y conseguir el preciado fragmento el problema
llegó cuando Naraku se acercó a ellos.
-Por fin las encuentro a las dos
-De ¿qué hablas Naraku?
-De Kikio y Aome, ahora en ves de tener solamente
a una las tendré a ambas.
Naraku se lanzó sobre ellas rápidamente,
pero Kikio pudo soltarse usando su poder.
-No importa, aún tengo a una.
Naraku miró a Aome, que no dejaba de repetir
que la soltara, Inuyasha se lanzó hacia Naraku
para intentar quitarle a Aome, pero cada vez que lo
intentaba se le hacía más difícil.
Finalmente Naraku dejó a Aome en medio de un
bosque, como el no se veía en ningún
lugar Aome intentó escapar corriendo, finalmente
salió del espeso bosque, encontrándose
ahora en lo más alto de una quebrada donde
ya no había ni una flor, ni siquiera maleza,
Aome miraba hacia todos lados tratando de encontrar
un lugar a donde ir, hasta que sintió nuevamente
la voz de Inuyasha, miró por todos lados buscándolo,
hasta que apareció debajo de ella.
-Aome no te muevas de donde estás ya voy.
Aome asintió con la cabeza, de inmediato Inuyasha
dio un salto hasta Aome.
-Aome, ¿estás bien?
-Sí, Naraku me dejó en el bosque y
luego se fue...
Inuyasha abrazó a Aome.
-Me alegro que estés bien
¿Qué
extraño?
¿por qué te habrá
dejado ahí?
vamos.
Aome se sonrojó un poco, por lo que había
hecho Inuyasha, pero se sintió muy a gusto.
Aome le iba a dar la mano a Inuyasha para poder bajar,
pero en ese mismo instante Naraku apareció
entre ellos, golpeando a Inuyasha logró que
cayera por la quebrada y sin hacerse mayor problema
tocó con un dedo la frente de Aome y al instante
ella se paralizó y su cuerpo quedó cubierto
por una extraña piedra que brillaba cada cierto
tiempo.
-Maldito Naraku, ¿qué le haces a la
señorita Aome?
Preguntó Miroku indignado.
-Es sólo una piedra mágica
miren
el trato es muy sencillo
ustedes me dan la perla
y yo suelto a la chica.
-Y si no lo hacemos. (Dijo Sango)
-Esta piedra quita la energía
si no
me la entregan
ella morirá
pero
cada cierto tiempo la magia de la piedra aumenta la
velocidad.
-Nunca te entregaremos la piedra.
Inuyasha tomó la piedra con fuerza en sus
manos y corrió hacia donde estaba Naraku, la
pelea siempre fue muy dispareja, Kikio, se encontraba
muy débil, Miroku no podía usar su mano
por los insectos del infierno, Sango estaba muy herida
e Inuyasha estaba débil.
-No sean tercos
miren como se encuentra la
niña.
Aome se estaba empezando a desvanecer y seguía
estando inconsciente
al ver esto Inuyasha saltó
hacia Aome pero Naraku apareció ante él
y de un solo golpe lo lanzó lejos, Inuyasha
no pudo evitar dar un grito por el inmenso dolor,
ya que el golpe había atravesado su hombro
derecho.
-Inuyasha ríndete
entrégame la
perla
y
y haré que la muerte de
la chiquilla sea menos dolorosa.
Esto enfureció aún más a Inuyasha.
-No, no, nunca te lo permitiré.
De pronto Aome despertó.
-Inuyasha.
-Aome, ¿estás bien?
-No te preocupes por mí
Inuyasha
quiero que uses el poder de la perla
introduce
la perla en donde se encuentra tu corazón.
-Pero
y si no puedo controlar el poder.
-No te preocupes
yo voy a estar con tigo en
todo momento.
-Pero
-El poder que me queda me alcanza para ayudarte
Inuyasha
confía en mí.
Después de lo que le dijo, Inuyasha no dudó
en hacerlo. Cuando introdujo la perla en su pecho
un resplandor lo envolvió y al mismo tiempo
Aome calló en transe, Inuyasha se veía
mucho más fuerte después de esto, su
pelo se volvió negro y se veía más
imponente.
-Naraku
ahora ya llegó tu fin.
La voz de Inuyasha y Aome se habían juntado,
escuchándose ambas a la vez.
La pelea fue terrible, pero finalmente Naraku fue
derrotado quedando solamente de él la cabeza
de mandril que luego de unos segundos se transformó
en ceniza. Inuyasha volvió a la normalidad
y Aome fue liberada de la piedra, pero estaba muy
cansada.
Esa noche todos descansaron en una mansión,
pues Miroku había conseguido hospedaje diciéndole
a los dueños que había una nube negra
de maldiciones en su casa.
Aome no despertó durante dos días
y en todo ese tiempo Inuyasha no se separó
de ella ni un minuto, al segundo día en la
noche Inuyasha se había quedado dormido junto
a ella, entonces fue cuando Aome despertó.
-¿Dónde estoy?
Entonces fue cuando vio a Inuyasha junto a ella,
Aome no pudo dejar de mirarlo fijamente.
-Que guapo se ve. pensó-
Ella acerco sus labios hasta el oído de Inuyasha
y susurró
-Te agradezco mucho haberme cuidado.
Seguido de eso ella besó la mejilla de Inuyasha,
fue por eso que él despertó.
-Aome, despertaste
tienes que descansar.
-No te preocupes
soy una chica fuerte.
Inuyasha sonrió.
-Lo sé
(La abrazó y ella por
supuesto se sonrojó), pero no puedo evitar
preocuparme
(La apretó fuerte) no quiero
perder a quien amo dos beses, un tierno beso fue lo
que terminó perfectamente esta escena, pero
como ya parecía habitual, algo tenía
que destruir el momento, esta ves fue Kikio.
-Bueno, como te veo que estás bien
es
hora de que digas la verdad Inuyasha.
Era Kikio quien los interrumpía.
-Yo no quiero mentirte más Kikio.
-¿Qué estás diciendo?
-Yo
Yo
estoy enamorado de Aome.
Kikio no pudo soportar esta noticia y su furia se
descontroló, una enorme energía salió
de su cuerpo y sin demora Miroku, Sango y Shipo, se
acercaron a ellos.
-Inuyasha, debemos huir de aquí, o sino, Kikio
destruirá todo el lugar.
Inuyasha tomó de la mano a Aome que hasta
el momento no había pronunciado ni una palabra.
-Aome, ven con migo.
Inuyasha saltó y corrió, pero en ningún
momento soltó a Aome, él no se detuvo
hasta que se encontraron lejos de todo. Seguidos de
ellos venían Miroku, Sango y Shipo, los que
venían claro sobre la espalda de Kirara, no
tuvieron que esperar mucho para que Kikio llegara.
-No voy a permitir que me olvides otra ves.
-Kikio, no digas tonteras, yo nunca te olvidé
pero
-Pero qué, no me puedes dar ninguna excusa.
-Kikio, siempre te amé, pero moriste y a pesar
de que eso no suena una buena excusa, yo cuando estaba
contigo y tú estabas viva, la diferencia era
clara, tu calor era sorprendente, pero ahora
me han dado una oportunidad nueva de estar con quien
quiero
y
y no la voy a perder.
-Entiendo
pero yo tampoco te quiero perder
y si no estás conmigo a la buena, será
a la mala.
-¿Que estás diciendo Kikio?
-No te hagas la tonta chiquilla
mira Inuyasha
ahora ya tienes la perla
esto es muy sencillo
tu siempre has querido convertirte en un monstruo
de verdad, con la perla, tu sueño se convertirá
en realidad
-Yo
-Pero
por otro lado puedes pedir que yo vuelva
a vivir.
Aome se entristeció cuando Kikio dijo esto
e Inuyasha se dio cuenta de esto.
-No Kikio
yo no haré eso.
-Kikio
no se te olvida algo.
-De qué hablas monje. (Kikio se sorprendió
por esto)
-Tú lo sabes bien. Tú sabes que Inuyasha
puede pedir
-¡Cállate!, ¡Cállate!,
¡Cállate!, no quiero que repitas esto
más.
-Tú no me puedes callar
Inuyasha
cuando Kikio vivía ustedes iban a
-¡Cállate!
La furia de Kikio fue tanta que un rayo de energía
golpeo a Miroku, dejándolo muy herido en el
suelo.
-Miroku, estás bien.
-No te preocupes Sango.
Ella había corrido hacia Miroku al igual que
Shipo y Aome.
-Miroku, dime
dime de que hablas.
-Aome
yo
usted sabe que ellos quería
-Nosotros queríamos
queríamos
utilizar el poder de la perla
para
para
transformarme en
Fue cuando interrumpió Kikio, pero esta ves
con lágrimas en sus ojos.
-Hombre
en ser humano
-Eso era lo que querían. (Dijo Aome)
-Inuyasha, si pides eso, tú y la señorita
Aome serán felices juntos.
-No, ni lo pienses
si tu lo haces yo voy a
matarla
si te transformas en ser humano no podrás
protegerla.
Inuyasha como nunca rompió en llanto, aunque
fue un llanto silencioso, todos se dieron cuenta.
-¿Por qué nos haces esto Kikio?
-I
NU
YA
SHA.
Kikio se sorprendió por esto, mientras que
Aome se le acercaba lentamente hasta que llegó
hasta él y puso su mano en la de Inuyasha,
cuando lo hizo Inuyasha apretó su mano contra
la suya.
-Por favor Kikio, no ves el sufrimiento que le provocas
con esto.
Kikio quedó atónita con lo ocurrido
y sin dar ninguna explicación se dio la vuelta
y empezó a marcharse.
-A dónde vas Kikio. (Preguntó Sango)
-Lejos, por un tiempo, pero sé que volveré.
Nadie dijo nada hasta que ella ya no se vio entre
los árboles.
-Inuyasha, Inuyasha. (Dijo una voz que sonaba cansada)
-Miroku, ¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes, acércate.
-¿Qué ocurre?
-¿Qué vas a pedir?
-Bueno yo
(Inuyasha se sonrojó, al igual
que Aome)
-¿No vas a pedir ser Humano?
-No lo sé
por que si vuelve Kikio e
intenta hacerle algo a Aome no tendría como
ayudarla.
-No seas tonto
préstame la perla.
-¿Para qué?
-Aome préstame la perla.
-Sí
Claro.
Miroku tomó la perla con ambas manos.
-Perla
te habla tu servidor, lo que te pido,
créeme que es noble, te quiero pedir por la
felicidad de dos amigos, quiero pedirte que transformes
a este hombre mitad monstruo en humano.
La perla de inmediato empezó a brillar e Inuyasha
soltó la mano de Aome y como antes lo cubrió
un extraño brillo, al desaparecer este la perla
desapareció y más tarde ellos se enterarían
por Mioga que esta había regresado al pecho
de la antigua sacerdotisa.
-Inuyasha estás bien.
Fue lo primero que preguntó Sango
Inuyasha estaba bien, la verdad es que se sentía
un poco débil, con respecto a su apariencia,
había perdido; los colmillos, las uñas
y las orejas, y algo en especial fue el pelo que lo
tenía negro.
Inuyasha estaba rojo de vergüenza, pero giró
hacia donde estaba Aome, por su puesto, sonrojado,
y le sonrió, Aome quedó impactada, pero
luego de unos segundos corrió hasta Inuyasha
y se colgó de su cuello.
-¿Qué pasa Aome?
-No
no te preocupes
lo que pasa es que
te ves muy guapo.
Inuyasha se sonrojó más que nunca.
Cualquiera diría que este fue un final feliz,
pero la verdad, no es tan así.
Después de que Inuyasha se transformara en
ser humano, nos vinimos a vivir a mi casa, al principio
a él le costó acostumbrarse, pero luego
de un tiempo, lo logró, le cortamos el pelo,
se veía muy bien así.
Por las noches veo la única foto que nos
sacamos, me costo mucho que todos accedieran, por
que claro, no sabían de que se trataba.
Alcanzamos a vivir tranquilos un año entero,
aunque no lo crean a Inuyasha en la preparatoria no
le iba para nada mal, el se esforzaba mucho, pero
una noche.
-Estoy muy cansado.
-Entonces ve a recostarte un momento.
Inuyasha le sonrió a Aome y luego la agarró
de la cintura con una mano y la abrazó.
-Este ha sido el mejor año de mi vida.
Aome se sonrojó un poco, pero sonrió.
-Para mí también.
Luego de esto un beso, que fue interrumpido por una
voz que se les era muy familiar.
-Inuyasha, Señorita Aome.
Era Miroku.
-¿Miroku?
-Sí señorita.
-Monje, ¿Qué ocurre?
-Inuyasha
es
es Kikio.
-Inuyasha quedó paralizado.
-Que es lo que pasa con ella Miroku.
-Ella los está buscando Señorita.
-Pero ella no puede venir para acá.
-Ella va a utilizar el pozo.
-Y
¿qué quieres que hagamos?
-Inuyasha deben volver inmediatamente.
-Pero
(Interrumpió Aome)
-No
no te preocupes Aome.
Inuyasha se fue a su dormitorio inmediatamente, dejando
a Aome extrañada.
El reloj dio las doce de la noche, el silencio era
escalofriante, Aome no podía quedarse dormida,
pero luego de un rato el sueño empezó
a vencerla, el rechinado del piso la despertó,
el ruido era como si alguien tratase de no hacer ningún
ruido consiguiendo lo contrario, cuando Aome se acercó
a la puerta para ver ya no había nadie, pero
la curiosidad le ganó y siguió por donde
creía había pasado alguien, finalmente
llegó hasta el pozo que se encontraba en su
casa, pero al llegar no había nadie, Aome pensó
que había sido su imaginación y volvió
a su cuarto.
La mañana siguiente era día de clase
y como era costumbre fue a la habitación de
Inuyasha para despertarlo.
-Inuyasha
despierta o vamos a llegar tarde.
Al no escuchar respuesta alguna entró a la
pieza, pero en ella no se encontraba nadie, la ropa
de Inuyasha ya no estaba y sobre su escritorio se
encontraba una nota:
Aome,
No te enojes conmigo, pero no puedo dejar que Kikio
te haga daño, voy a ver por qué regreso,
no enojes, ¿bueno?
Te quiero,
Inuyasha.
Aome arrugó la nota con una mano y luego dejó
caer su cuerpo contra el suelo, mientras que sobre
este caían incesantes lágrimas, luego
de un momento esto se detuvo, Ella se paró
rápidamente y salió corriendo del cuarto
en dirección al pozo, sin ninguna duda saltó
al interior del pozo, pero por alguna razón
no podía ir al otro tiempo.
-Inuyasha
que bueno que viniste.
-Dime Kikio
¿Qué quieres?
-Lo que es mío
te quiero a ti.
-Parece que tu no vas a entender nunca verdad
yo no te quiero.
-No repitas eso.
Kikio se enfureció con la respuesta de Inuyasha,
lanzando con toda su furia a Inuyasha lejos de donde
estaban.
-Dime Inuyasha
¿Dónde está
el pozo?
-No sé de que hablas.
Inuyasha miró con reojo el sitio en donde
se encontraba el pozo.
-Tus ojos no me engañan
ya sé
en donde se encuentra.
Kikio no tardó en llegar a donde se encontraba
el pozo.
-Mira lo que encontré.
El pozo estaba cubierto de piedras y rocas.
-No creas que con esto me detendrás para encontrarla.
Kikio movió su mano y todas las rocas y piedras
que estaban tapando el pozo salieron volando.
Cuando ya estuvo desocupado el pozo una luz lo iluminó
y Aome apareció en el lugar.
-Mira, mira, mira, esto fue más fácil
de lo que pensaba.
Kikio tomó del cuello a Aome con una mano.
-Kikio, suéltala
por favor déjala.
-Y
¿Por qué tendría que
hacer algo así?
-Hazlo, no le hagas daño
si alguna vez
me amaste
suéltala por favor.
Kikio dejo caer a Aome
Inuyasha de inmediato
corrió hacia ella.
-¿Por qué viniste?
-No te podía dejar solo.
-Pero yo
-Tú no me puedes pedir que no me preocupe
yo
yo te amo.
Los ojos de Inuyasha se llenaron de lágrimas.
-Yo también te amo
-¡Cállense! ¡Cállense!
¡Cállense!
no voy a permitir esto
más.
Kikio lanzó un rayo desde su mano hacia donde
se encontraban Inuyasha y Aome, pero Aome reaccionó
antes y empujó a Inuyasha hacia un lado.
-Aome
no
Aome recibió el ataque de Kikio, este fue
tan fuerte que ella quedó inconsciente.
-Aome
Aome
por favor despierta.
Pero ella no reaccionaba.
Inuyasha enfurecido miró a Kikio, en sus ojos
no se veía nada más que no fuese odio
y rencor.
-No te voy a perdonar nunca
Kikio
¿me
escuchas?
-Inuyasha
no digas eso
no te das cuenta
que lo hice por nosotros.
-No digas tonterías
¿Qué
nosotros?
yo
no
te
amo.
La furia de Kikio explotó.
-Sin tú no me amas
nadie te amará
a ti
si la mato
no tendrás a quien
amar.
Kikio miró a Aome y moviendo su mano miles
de bolas de fuego salieron de ella hacia Aome
Inuyasha corrió hasta Aome, hasta quedar enfrente
de ella.
Inuyasha se transformó en un escudo humano.
-Sal
sal de ahí.
-No
nunca.
Kikio dejó de lanzar las bolas de fuego
pero ya era muy tarde
todo el cuerpo de Inuyasha
estaba herido. Inuyasha calló al suelo de rodillas
mientras Kikio lo observaba atónita. Fue entonces
cuando Aome despertó siendo lo primero que
vio el cuerpo de Inuyasha yaciendo en el suelo.
-Inuyasha
Inuyasha
¿Qué
te pasa?
Inuyasha.
Las lágrimas que cayeron de los ojos de Aome
a la cara de Inuyasha lograron hacerlo despertar.
-¿A
Aome?
-Inuyasha
por favor resiste.
-¿Estás bien?
-Tonto
yo sí
pero mírate.
-No te preocupes
por mí
yo soy
un hombre
fuerte.
-Sí
lo sé
Por un momento Hubo un tranquilo silencio que los
envolvió a todos.
-Inuyasha
Inuyasha
despierta
Pero esta ves el no despertó.
Aome se levantó furiosa y se paró frente
a Kikio.
-Cómo pudiste hacerlo.
-Yo
-No tienes perdón
si lo amabas debiste
dejarlo en paz.
-Pero tú
-Yo los iba a dejar tranquilos
pero Inuyasha
me dijo que me quería.
-No
eso
no es verdad.
-Ya lo verás.
Aome no tuvo ningún problema en acercársele
a Kikio, luego le puso un dedo en la frente, al hacerlo
las imágenes de la noche en que se encontraron
y dijeron lo que sentían entraron en la mente
de Kikio, luego de un momento Aome sacó su
mano de la frente de Kikio, Aome no pudo aguantar
la pena y unas lágrimas empezaron a caer de
sus ojos, lo mismo le pasó a Kikio.
-Ahora
tu maldición será la peor.
-De
de
que hablas.
-Tú mataste a quien amabas y yo me voy a encargar
de que no puedas marcharte de esta tierra
ahora
vagarás en búsqueda de alguien que te
quiera como él te amó alguna vez, y
cuando lo encuentres serás liberada
pero
siempre te acordarás de lo que hiciste.
-Yo
yo
yo lo merezco.
Kikio tomó a sus espíritus y se fue
del lugar. Cuando ella se fue Aome se giró
y caminó hacia done Yacía el cuerpo
de Inuyasha, ella se arrodilló y puso el cuerpo
de Inuyasha en sus piernas, empezó a acariciarle
la cabeza.
-Inuyasha
¿Por qué me quieres
dejar sola?
-N
no
quiero.
-Inuyasha
¿estás vivo?
que bueno.
-Estoy muy cansado.
-Descansa para que te recuperes y nos vallamos a
casa.
-Eso es lo que más
quiero
pero
-Nada de peros
-Aome
-¿Qué?
-Acércate.
Aome acerco cu cara a la de Inuyasha y este con sus
últimas fuerzas la besó.
-Nunca olvides
que siempre te voy a cuidar
-Pero
-Nada de peros
yo
-Te amo
-Y
y
y yo a ti.
Esa fue la última vez que lo vi sonreír,
y es uno de los mejores recuerdos que tengo, espero
algún día estar con él otra vez,
yo estoy segura que lo estaremos, solo espero que
sea pronto, por que de sueños no puedo vivir
para siempre y la realidad es dura a veces pero al
recordarlo sé que me ayudará siempre.
Esa noche Aome tuvo el mismo sueño de siempre
donde siempre se encontraba con Inuyasha
aunque
la única diferencia esta vez
fue que
Inuyasha la toma de la mano
la besa
y
la abraza
FIN
Nota de Autora:
Les dejo a su imaginación el final
por
que si uno lee bien se puede pensar que ella murió
o que Inuyasha volvió a la vida por alguna
razón.
J/L/J/L
Espero sinceramente que les haya gustado este Fic,
Si fue así o si no fue así, mándenme
un comentario a:
Syatki_anime@hotmail.com
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