| PRIMERA PARTE: KENJI
URAMESHI
¡Konnichiwa! ¿O-genki desu ka? Bueno,
aquí me tienen de nuevo con otra historia más
de YuYu. Había planeado hacer primero Historias
Cortas de Fantasmas, pero no se me iba de la cabeza
la historia de Un Futuro Sombrío, así
que tuve que escribirla. Si leyeron mis otras historias,
habrán encontrado algunos errores, pero espero
remediarlos a medida que siga viendo la serie, lo
que pasa es que yo siempre trabajaba a la hora en
que la daban y no podía verla muy bien, pero
ahora que dan YuYu Hakusho a la noche, puedo verla
sin problemas ¡y ya están pasando la
última temporada!. Ya tengo 5 tomos de YuYu,
y ya comenzaron las clases de karate y no sé
qué estudiar para mi futuro, ¿sería
una buena directora de cine? ¿O maestra de
Karate?
Gaby Chan-Jinn
PRIMERA PARTE: KENJI URAMESHI
Prólogo
No me importa las cosas que tenga que hacer
para lograr mi cometido, no me importa. Yo siempre
seré más fuerte que todos los guerreros
de todos los tiempos y mundos. No me importan los
medios que tenga que utilizar, ni las personas que
tenga que matar. No me importa nada ni nadie, salvo
ser invencible
Capítulo 1: Aparece un Extraño Muchacho
-¡¡REIGUN!!
El poder de Yusuke dio de lleno en el cuerpo del
demonio, quien cayó pesadamente al suelo perdiendo
completamente el sentido.
-¡Lo hice una vez más! ¡Soy genial!
Festejó el muchacho haciendo el símbolo
de la victoria con su mano.
-¡Oh Yuske! ¡Lo lograste! Lo felicitó
Botán aplaudiendo de emoción.
-No es justo... Dijo Kuwabara completamente
quemado emergiendo lentamente de unas cajas llenas
de basura. A mí me tocó la peor
parte.
-Vamos Kuwabara, sólo a ti se te ocurre hacer
esos movimientos tan estrambóticos. ¡Le
diste tiempo a que te atacara! Replicó
su amigo mientras salía del callejón.
-¡Maldito Urameshi! ¡Te estás
burlando de mí otra vez! Gritó
molesto Kuwabara mientras salía por detrás
de él.
-¡Adiós muchachos! ¡Me llevaré
a este tipo para que lo juzguen! Dijo Botán
mientras desaparecía con el prisionero en su
remo volador.
-¡Adiós Botán! Se despidieron
los dos muchachos, y luego, siguieron con su discusión
por un buen tiempo. Luego de un rato, cansados, ambos
se sentaron en un banco de un parque (plaza) para
descansar.
-¿Estudiaste para el examen de historia de
mañana? Preguntó Kuwabara.
-¡¿Había examen mañana?!
Se sorprendió su amigo levantándose
de un salto. -¡No estudié nada!
-Eres un tonto, Yuske. ¿Por qué te
preocupas tanto? A ti no te importan mucho esas cosas.
-¡Es que mi mamá me dijo que si volvía
a reprobar un examen no me daría de comer por
un mes!
-¡Oh! Eso es grave amigo, cuanto lo siento.
Le dijo Kuwabara con lágrimas en los
ojos dándole palmaditas en la espalda de su
amigo para reconfortarlo.
-¡No te preocupes, Kuwabara! Dijo Yusuke
cerrando su puño en lo alto -¡Lograré
comer por un mes más!
Se despidió de su amigo y procedió
a irse a su casa para estudiar. Pero antes, se acercó
a Kuwabara y murmuró:
-Pero si llego a desaprobar, confío en que
Genkai me dé de comer.
Mientras veía a su amigo marcharse, Kuwabara
pensó preocupado: Pobrecito, seguro que
Yuske morirá de hambre. ¿Tendré
un traje para el funeral? .
Como era de esperarse, Yusuke no aprobó el
examen y tubo que pedirle a su maestra que le diera
de comer, ella accedió a cambio de que el muchacho
hiciera TODO lo que ella le ordenara, cosa que a Yusuke
le dieron ganas de volverse un genio para el estudio
la próxima vez que hubiera examen, pero ya
no tenía nada que hacer, ya no había
remedio y tubo que aceptar el trato.
Colocando bruscamente su maletín en el pupitre,
Yusuke Urameshi se sentó pesadamente en la
silla dando un gran suspiro, exhausto, dando así
inicio a un día más de clases.
-¿Qué te pasa? Le preguntó
Kuwabara al verlo en ese estado tan deplorable.
-Esa vieja bruja se está aprovechando de
mi situación. ¡Tengo que hacer todos
los quehaceres del Templo para que pueda comer la
comida que yo mismo tengo que cocinar!
-Eso te pasa por no estudiar, Yuske. Dijo
Keiko al escucharlo. Lo tienes bien merecido.
-¡Vamos Keiko! ¿Acaso no me puedes
tener un poco de compasión y recibirme en tu
casa para comer?
-¡No!
-Qué mala eres... Oye Kuwabara, ¿me
invitas a comer?
-No puedo Yuske, -miró a Keiko con temor
Keiko me hizo prometer que no lo hiciera, o
si no me va a dar una paliza.
Yusuke suspiró resignado y se cruzó
de brazos apoyándose en su escritorio, entonces
sonó el timbre de comienzos de clase y todos
corrieron a sus lugares, luego de unos instantes,
entró el profesor.
-Buenos días, alumnos.
-¡Buenos días profesor Takenaka!
-Quiero que le den la bienvenida a un nuevo compañero
que fue transferido de un colegio de Kyoto. Miró
hacia la puerta de entrada e hizo una señal
para entrara el recién llegado, mientras todo
el salón de clases comenzaba a murmurar..
Con paso lento pero seguro, un muchacho alto de
cabello oscuro y ojos pardos, entró al salón
de clases y se paró al frente.
-Él es Kenji Urameshi.
-Buenos días. Saludó el muchacho
y los demás hicieron lo mismo, salvo Yusuke,
Keiko y Kuwabara, quienes no cabían en su asombro.
-S-se apellida igual que yo... Murmuró
el detective espiritual muy sorprendido.
-¿Será algún pariente lejano?
Se preguntó Kuwabara haciéndose
el misterioso.
-¡Qué apuesto es! Exclamó
Keiko ilusionada sorprendiendo a Yusuke y Kuwabara.
-¡¿Pero qué dijiste?! ¡¿Te
has vuelto loca?! Gritó Yusuke a todo
dar poniéndose en pie de inmediato sin darse
cuenta de lo que hacía. Pero al ver la cara
de espanto de Keiko, la tonta expresión de
Kuwabara y a sus asombrados compañeros, el
chico se dio cuenta de lo que había hecho.
Lentamente giró su rostro hacia su profesor
y lo encontró muy molesto.
-¿Cómo es eso de estar gritando en
clase Yuske Urameshi? Lo retó. -¡Ve
inmediatamente al pasillo, estás castigado!
Y así fue como Yusuke se quedó de
plantón en el pasillo sosteniendo un balde
de agua en cada mano y otro sobre su cabeza, mientras
el chico de su mismo apellido les contaba algo de
su vida a sus futuros compañeros de clase en
el salón.
Luego de que el muchacho nuevo había hablado,
el profesor agregó:
-Como verán, Kenji se apellida igual que
Urameshi, pero no son siquiera parientes lejanos.
Eso lo hemos comprobado para no arriesgarnos a tener
a otro alumno problema. Con uno ya es más que
suficiente, ¿no?
Todos asintieron y se rieron con lo dicho por el
profesor, menos Keiko, quien estaba ofendida por esa
tonta conclusión. Kenji Urameshi tampoco se
burló, sólo permanecía serio
y en silencio.
Mientras tanto, Yusuke comenzaba a lamentarse por
haber decidido ir a clases ese día.
-¿Qué más me puede salir mal?
Se quejó nuestro protagonista.
-¡Puuu! Se escuchó tiernamente
el saludo de Puh, y a los pocos instantes, el pequeño
monstruito estaba en la cabeza de un histérico
Yusuke, volteando el balde al suelo.
-¡¿Me puedes dejar en paz?! Pidió
el malhumorado chico. -¡Quítate de mi
cabeza!
-¿Pu? Pu pu Se negó el regordete
amiguito.
-¡Maldito seas! Entonces Yusuke soltó
los baldes y comenzó a manotear a aquel animalillo
tan molesto, quien se negaba a salir de la cómoda
cabeza de su dueño.
-Por lo que veo ya te castigaron de nuevo, tonto.
Se escuchó la burlona voz de una anciana.
-¡Maestra Genkai! Gritó el muchacho
al verla delante suyo. Genial-pensó-
Ahora sí que este será un día
terrible. -¿Qué está haciendo
aquí?
Con un buen coscorrón en la cabeza de su
discípulo, Genkai le contestó:
-¡Primero aprende a saludar, tonto!-Dijo.
Solamente pasaba por aquí con Puh, él
quiso verte y se metió a tu escuela.
-Genial... Dijo él con tono sarcástico.
Gracias Púh...
-¡Pú pú pú! Puh
batió sus orejitas muy feliz, sin notar la
actitud de Yusuke.
-Qué raro que no esté en su templo,
abuela Genkai.
-Vine a comprar un nuevo videojuego de lucha que
salió hace poco a la venta, y esta mañana
temprano me encontré con Keiko y Puh, así
que ella me lo dejó un rato.
Yusuke se quedó mudo, aún no comprendía
que a una anciana le fascinaran esas cosas a su edad,
pero esa anciana no era como otra cualquiera, era
Genkai.
A mí solamente me tenía que
tocar una maestra así pensó,
y luego agregó en voz alta:
-¿Me va a invitar a jugar?
-¿Para que pierdas? Claro.
-¡Maldición! Se molestó
Yusuke como siempre que Genkai le tomaba el pelo.
-Bueno Yuske, ya tengo que irme. Dijo la maestra
del Reikouhadouken tomando a Púh entre sus
brazos No llegues tan tarde que tienes que cocinar.
Yusuke volvió a maldecir.
-Si no cambias tu forma de pensar vas a ser muy
infeliz. Le advirtió su maestra.
-¿Y a usted qué le importa como piense
yo?
Yusuke tubo que lamentar aquella falta de respeto,
pues recibió una buena patada en el estómago
que lo dejó sin nada de aire.
-Espero que con eso se te quite lo malagradecido.
-...S-si, Genkai...
Cuando Genkai se disponía a marcharse, la
puerta del salón de clases se abrió
para dar paso al estudiante nuevo. Entonces, la anciana
y el muchacho se encontraron frente a frente. Ambos
se miraron fijamente por unos segundos, muy interesado
uno, muy extrañada la otra.
-Buenos días, señora. Saludó
cortésmente el muchacho, y luego dirigió
su atención hacia Yusuke. Dice el profesor
Takenaka que ya puedes entrar a clases, Urameshi.
Despidiéndose de su maestra, Yusuke se fue
adentro con su nuevo compañero, dejando a una
Genkai bastante preocupada. Y entonces ésta,
mirando a Púh con ternura, murmuró:
-Ese chico tiene algo que no me gusta...
Capítulo 2: El Pretendiente de Keiko
Yusuke estaba muy interesado en aquel chico de su
mismo apellido, moría de ganas por preguntarle
si era algún familiar suyo, pero para su sorpresa,
Kenji resultó ser un modelo de estudiante,
sabía mucho, era inteligente y se comportaba
muy bien, según Keiko era imposible que fuese
familiar de Yuske, ya que no se parecían en
nada, pero aún así, el heredero del
Reikohadouken quería conocerlo, y la oportunidad
se presentó en la clase de educación
física.
Como siempre, Yusuke se había escapado de
esta clase y se encontraba tranquilamente recostado
debajo de la sombra de un buen árbol. Sabía
que Keiko le reclamaría pero no le importaba
mucho.
-¿Así que aquí estás?
escuchó la voz de un muchacho detrás
suyo, -el profesor está muy enojado contigo.
Yusuke se incorporó y miró a quien
le había hablado, y para su sorpresa, era el
nuevo estudiante.
-Eso no tiene por qué importarte, ¿no?
le respondió con indiferencia para luego
volver a recostarse.
-Nunca podrás mantenerte en forma si sigues
holgazaneando de esa manera replicó el
nuevo antes de marcharse. Al escuchar lo que le dijo,
Yusuke se levantó pero el chico ya no estaba.
-Qué raro... murmuró extrañado,
-¿lo habrá dicho por la clase de educación
física?
A la hora de salida, Yusuke se encontraba en la
vereda esperando a que saliera su amiga Keiko. Cómo
él se había escapado en las dos últimas
clases, no había salido junto con ella y sus
compañeros de clases.
Había pasado más de un cuarto de hora
desde que habían salido todos los estudiantes
y Yusuke no se había encontrado con Keiko,
cosa que comenzó a preocuparlo un poco.
-¿Le habrá pasado algo? se preguntó
algo nervioso.
-¡Oye, Yuske! ¿a quién estás
esperando? le gritó Kuwabara desde atrás,
haciendo sobresaltar a su amigo.
-¡¿Qué demonios te pasa, Kuwabara?!
-se enfadó, -¡eso no es gracioso!
-No te parecerá muy gracioso saber lo que
yo sé. comentó intrigante.
Yusuke se le quedó mirando unos instantes,
confundido.
-¿Es sobre Keiko? se aventuró
a preguntar al fin.
-Sip. asintió Kuwabara con una sonrisa
pícara en el rostro. No te va a gustar
saberlo.
Un poco preocupado, pero bastante enojado, Yusuke
se cansó de las divagaciones de su amigo y
lo tomó bruscamente por el cuello del uniforme.
-¡Ya dime de una vez lo que sabes si no quieres
que te rompa la cara de nuevo!
-¿De nuevo? ¡Tú nunca me rompiste
la cara antes! se molestó, -¡vamos
a pelear!
-¡Como tú quieras! asintió
Yusuke subiéndose las mangas de su uniforme
disponiéndose a arreglar el asunto a los golpes.
Pero en ese momento, llegó Kurama y antes
de que sus amigos se dieran una golpiza los saludó
y dijo:
-Oye Yuske, hace un momento vi a Keiko en la heladería
en dónde vamos a veces, y estaba acompañada
por un chico parecido a tí.
Yusuke se quedó paralizado al escuchar aquellas
palabras.
-Eso era lo que te quería decir... le
dijo Kuwabara, -me enteré de que él
la había invitado a salir.
-Y por lo visto ella aceptó comentó
pensativo Kurama.
Entonces, los dos amigos dirigieron su atención
a la reacción que tendría Yusuke. El
muchacho seguía sorprendido, pero instantes
después, salió disparado hacia el centro
de la ciudad, Kuwabara y Kurama decidieron seguirlo
para ver lo que Yusuke iba a hacer.
-Apuesto a que se pondrá a pelear con el
alumno nuevo. dijo Kuwabara.
-Es seguro. asintió Kurama.
Yusuke tardó diez minutos en encontrar a
Keiko, y como había dicho su amigo zorro, ella
estaba con el nuevo tomando helado en
la heladería en donde todo el grupo de Yusuke
se reunía. El muchacho buscó un escondite
detrás de un árbol que estaba al lado
de la mesa en donde ellos se encontraban, y luego
de unos momentos comenzó a ponerse muy colorado
al ver lo bien que ellos la pasaban: risas, conversación
amena, el desgraciado tomando delicadamente
la mano de Keiko...
-Ahora si que se arma... murmuró Kuwabara
también escondido junto a Kurama detrás
de unos arbustos.
-Yuske se va a ponerse furioso asintió
Kurama.
-HooolllaKeikooo. Saludó sarcásticamente
Yusuke apareciendo súbitamente en frente de
la sorprendida pareja.
-Hola Yu. saludó inocentemente la muchacha.
-Hola. saludó también el chico.
-Yo a ti no te saludé. le respondió
molesto el detective espiritual.
-¡Yuske! lo regañó Keiko,
-¡no seas mal educado!
-¿Qué estás haciendo aquí
con este tonto? le preguntó su amigo
sin prestarle importancia a su regaño.
-Me invitó una malteada, ¿acaso nadie
puede hacerlo?
-¡Él no!
-¿Pero Yuske, qué te pasa? Keiko
estaba muy asombrada por la tonta reacción
de su amigo, -¡me estás avergonzando!
-¡No me pasa nada! ¡Sólo que
ese imbécil no tiene por qué tomarte
de la mano!
Keiko quedó asombrada, ¿acaso Yusuke
estaba celoso?
-Ya es tarde, Yuske, la perdiste comentó
Kenji con una sonrisita entre desprecio y burla.
-¡¡Maldito infeliz!! completamente
descontrolado y furioso, Yusuke había perdido
el poco control que estaba tratando de tener por Keiko,
y le lanzó un feroz puñetazo a la cara
del impertinente muchacho, que la recibió de
lleno y lo lanzó de la silla con el rostro
cubierto de sangre. Toda la gente que estaba allí
se les quedó mirándoles muy asombrada.
-¡Yuske! ¿acaso te volviste loco? protestó
la asustada jovencita corriendo a levantar a su nuevo
amigo, y al ver el daño que había recibido,
se puso furiosa.
-¡¡Vete de aquí inmediatamente
Yuske Urameshi!! ¡¡No quiero verte nunca
más!!
Sorprendido ante la actitud de Keiko, enojado y
celoso, Yusuke no pudo controlar su orgullo.
-¡Me voy si quieres! ¡Ya no me importa
lo que tú hagas! y pegando la media vuelta,
el muchacho se marchó muy molesto.
-Esto se ve muy mal dijo Kuwabara preocupado,
-no pensé que esto acabaría tan mal.
-Yo tampoco secundó Kurama.
Yusuke había regresado al Templo de Genkai,
y después de prepararse la comida, se dispuso
a comer su cena bastante enojado por lo ocurrido con
Keiko, aunque ya estaba arrepintiéndose de
lo que había pasado.
-¿De qué te molestas? le dijo
su maestra tú nunca formalizaste un noviazgo
con Keiko.
Sorprendido, Yusuke miró a Genkai un poco
fastidiado. ¿Cómo demonios se había
enterado ella?
Y como si hubiera leído en la mente del chico,
Genkai agregó:
-Cuando fui a entregarle Puh a Keiko, ella me lo
contó todo, y estaba muy enojada contigo.
-¡Bah! ¿Qué me importa eso?
comentó Yusuke aparentando indiferencia,
-que ella salga con quien quiera, eso no me importa.
La anciana sonrió y comió un poco
de arroz.
-No te creo ella dijo al fin.
Yusuke se puso rojo de indignación e impotencia,
y entonces se marchó de la habitación
y se fue al bosque.
-Tonto -murmuró su maestra esbozando una
media sonrisa, -¿cuándo vas a aceptar
lo que sientes?. Y tranquilamente, ella siguió
cenando.
Y sin que Yusuke lo supiera, Keiko lloró
amargamente aquella noche.
-¿...Por qué no confías en
mí, Yuske...?
Capítulo 3: Por Siempre Juntos
Al siguiente día, en la escuela, Yusuke no
había asistido a clases y Keiko no tenía
la más mínima intención de hablar
sobre él con Botán y Kuwabara, quienes
se encontraban muy preocupados por el terrible cambio
de aquella relación tan larga y especial que
habían tenido ellos dos, simplemente no podían
dejar que aquello siguiera así, no iban a darse
por vencidos.
-Vamos Keiko, ya sabes que Yuske es un cabeza dura,
siempre actúa sin pensar en las consecuencias
le dijo Botán riéndose nerviosamente.
Keiko, Botán y Kuwabara se habían reunido
en el pasillo a la hora del primer recreo.
-Pues debería pensar más y hacer menos
tonterías -respondió su amiga muy fríamente.
La enviada de Koenma no supo qué más
decirle, pero Kuwabara decidió probar suerte.
-Botán tiene razón, Keiko, Yuske es
un estúpido pero tiene un buen corazón.
-Eso es verdad agregó Botán.
-No creo que tenga buen corazón, sino no
me hubiera hecho lo que me hizo ayer... las
lagrimas comenzaron a brotar de sus tristes ojos pardos
-¡Él no confía en mí! ¡No
le importa lo que yo siento por él!... se
calmó para luego agregar con una honda desilusión
y tristeza en su voz:
-... Después de tanto tiempo juntos, él
no me conoce...
Y llorando desconsoladamente, Keiko corrió
hacia el baño de chicas.
-¡Ya no quiero saber más nada de él!
¡No me molesten!
-Pobre Keiko murmuró Botán muy
preocupada al ver aquella reacción en su amiga.
Debe de haber sufrido mucho con lo que le pasó
ayer.
-Yuske es un imbécil -, dijo Kuwabara que
comenzaba a enfurecerse contra su amigo, de pronto,
echó a correr.
-¡Kuwabara! ¡¿A dónde
vas? le gritó la chica.
-¡Voy a darle su merecido a ese estúpido
de Urameshi!
Mientras Kuwabara desaparecía de la vista
de la parca, Botán se sintió muy preocupada.
-Espero que esto no empeore más.
Mientras tanto, Yusuke se encontraba en su casa
viendo televisión, despreocupadamente, bueno,
eso parecía, pero interiormente el muchacho
se sentía muy mal. Extrañaba mucho su
trato con Keiko, y sospechaba que ella estuviera sufriendo
mucho por su culpa. ¿Pero entonces por qué
aceptó salir con el idota nuevo? Era cosa que
lo llenaba de confusión. De pronto, el chico
recibió un buen puñetazo en la nuca.
-¡Pero qué..! ¡Mamá! protestó
al ver a su madre parada detrás de él,
-¿por qué diablos me pegaste?
-¡Porque eres un tonto! ¡Me acabo de
enterar que te peleaste con Keiko y le hiciste una
escena en una confitería!
-¡¿Quién demonios te lo dijo?!
preguntó Yusuke levantándose del
sillón.
-Uno de tus amigos, y no te diré quién
fue.
-Diablos murmuró el chico molesto son
unos metidos.
-¿Por qué le hiciste eso a Keiko?
Si Yusuke decía que lo había hecho
por celos, su madre se burlaría o si no él
se quedaría en ridículo, no tenía
idea de lo que le podría contestar.
-No te lo puedo decir, ni siquiera sé por
qué lo hice.
Atsuko no se esperaba esa respuesta, pero supuso
que su hijo se encontraba bastante confundido.
-Entonces creo que tienes que ir a aclarar las cosas
y arreglarte de una vez por todas con Keiko.
Yusuke dio un bufido de fastidio.
-Pero mamá, ahora están dando mi animé
favorito...
-¡Vete de una vez! exclamó Atsuko
muy molesta a la vez que le tiraba una lata de cerveza
a la cabeza de su hijo.
Yusuke salió disparado del departamento mientras
murmuraba palabrotas, como todavía no tenía
ganas de ir a hablar con Keiko, por temor a una terrible
represalia, decidió dar unas vueltas por ahí.
Cuando ya era la tarde y se encontraba en la plaza,
vio que Kuwabara venía a su encuentro.
-Hola Kuwabara, ¿qué...
Yusuke no tubo tiempo de terminar de hablar, pues
sorpresivamente recibió un terrible puñetazo
de Kuwabara en el rostro, tirándolo de bruces
al suelo.
-¡¿Pero qué diablos te pasa,
idiota?! ¡¿Por qué demonios me
golpeaste?!
-Idiota, le hiciste daño a Keiko y ahora
ella está sufriendo por tu culpa. ¡Eres
un cobarde!
-¡¿Hacerle daño a ella?! ¡Pero
si yo solo quería golpear al infeliz!
Kuwabara suspiró muy fastidiado y tomó
a su amigo por el cuello de la camisa.
-¿Eres tonto o qué? ¿No te
diste cuenta que Keiko creyó que tú
no confías en ella?
-¿Eso piensa? molesto, Yusuke se soltó
de Kuwabara, -se nota que ella no me conoce en realidad,
yo jamás dudaría de ella en esa manera.
Entonces, el muchacho se dio media vuelta y comenzó
a caminar hacia otro lugar.
-¿Adónde vas, Urameshi? preguntó
Kuwabara preocupado.
-No lo sé... No me importa. Fue la
fastidiada y depresiva respuesta de Yusuke.
-¿Pero no vas a ir a ver a Keiko?
-¿Para qué? Ni siquiera nos entendemos.
Yusuke desapareció ante la afligida vista
de Kuwabara, parecía que las cosas entre su
amigo y Keiko no se iban a arreglar tan fácilmente.
-Creo que empeoré las cosas... dijo,
y una gota apareció en su cabeza.
Eran las ocho de la noche y Keiko se encontraba
recostada en su cama con las luces apagadas, la pobre
estaba muy deprimida, y cuando estaba a punto de volver
a llorar, su madre llamó a la puerta, pero
Keiko no quiso abrir.
-Hija, vino a verte una amiga tuya.
-No quiero ver a nadie, mamá.
-Es Seiryu.
Mientras Keiko se tomaba en silencio unos momentos
para decidir si la vería o no, la madre de
esta, muy preocupada, conversaba con Seiryu.
-¿Tú sabes lo que le pasa a Keiko?
-Yuske se peleó con ella ayer, vine a ver
si la podía ayudar en algo.
-¿Se peleó con Yuske? ¿Qué
pasó? preguntó aún más
preocupada la madre de Keiko.
Seiryu sonrió para tranquilizarla.
-No se preocupe, lo que pasa es que discutieron
por una pequeña tontería, y como ambos
son testarudos, todavía no se arreglan.
La señora Yukimura se quedó callada,
un tanto preocupada por su hija, pero supuso que aquella
chica tan centrada que veía en frente, podría
ayudarla.
-Puedes pasar, Seiryu se oyó decir
por fin a Keiko.
La afligida madre miró significativamente
a Seiryu mientras esta entraba a la habitación
de Keiko y cerraba la puerta tras de sí. Keiko
acababa de prender la luz y se la veía muy
deprimida.
-Hola Seiryu.
-Hola respondió esta mientras se sentaba
en la cama al lado de su amiga. Me enteré
de lo que pasó, Kazuma me lo contó.
-Ahora todos ustedes lo saben... dijo Keiko
con un dejo de molestia, -son unos chismosos...
-No es eso, es que estamos preocupados por ustedes.
-¿Preocupados de qué? se levantó
Keiko tratando de aparentar indiferencia, -lo que
pasó con Yuske no es ningún problema
para mí.
-¿En serio? Yo no lo creo.
Había tanta seguridad y compasión
en la voz de Seiryu, que esto sorprendió a
la muchacha y la pared de dura indiferencia que había
levantado, se derrumbó, y ya no pudo seguir
fingiendo más.
-¡Oh, Seiryu! Keiko se lanzó
llorando al regazo de su amiga -¿Por qué
Yuske me hizo eso? ¿Por qué no confía
en mí? ¡Yo estaba a punto de decirle
que no a ese chico!
Shizuru sonrió mientras acariciaba cariñosamente
los cabellos de la llorosa Keiko.
-Pero, Keiko -dijo esta con suave tranquilidad en
la voz, -¿no te diste cuenta de que en realidad
Yuske desconfiaba del muchacho y no de ti? Sólo
te defendía, a su manera torpe de siempre porque
él te quiere mucho. Tú siempre dijiste
que él era un poco bruto.
Keiko se puso colorada, pero no levantó la
vista.
-Entonces, si tanto me quiere, ¿por qué
no me lo demuestra?
-Porque es un poco bruto, tú misma lo dijiste
-.Shizuru puso su mano sobre la cabeza de Keiko, que
seguía sobre su regazo. Pero también
porque tú tampoco se lo demuestras abiertamente.
Keiko sabía que Shizuru se refería
a que no le demostraba a Yusuke que también
lo quería, porque en el fondo, Keiko sabía
que él la quería. La chica alzó
la vista hacia Shizuru.
-¿Crees que ya es tiempo de que nos reconciliemos?
Shizuru asintió con la cabeza.
-Así es, Keiko, porque ambos están
hechos el uno para el otro.
-Somos unos tontos, ¿verdad? sonrió
la chica.
-Si.
Las dos se rieron de buena gana y Keiko abrazó
a su amiga llena de alegría y despreocupación.
-¡Gracias, Seiryu!
-¡Oye! ¿para eso estamos las amigas,
no?
Keiko asintió feliz, dando inmensamente las
gracias en su corazón.
¡Mañana veré a Yuske y
le pediré que me perdone! pensó
Keiko con felicidad y esperanza.
Ya eran las diez de la noche y Yusuke todavía
estaba dando vueltas por ahí en la ciudad,
sin decidirse a dónde ir, porque no sentía
deseos de ir a ver a Keiko y escuchar sus regaños.
Pero igualmente si iba a su casa, su mamá lo
regañaría y no le daría de comer,
Kuwabara lo molestaría y seguramente Genkai
haría lo mismo, no le quedaba otra que ir a
la casa de Kurama y pedirle quedarse a dormir allí.
-Puedes quedarte, a mis padres no les molestará
le dijo Kurama a Yusuke después de que
este se lo pidiera.
Yusuke entró a la casa y la encontró
bastante acogedora, Kurama lo condujo al living y
lo presentó a sus padres, quienes de inmediato
acogieron al muchacho en su hogar. Tras llevarlo a
su habitación, Kurama extendió un futón,
sábanas y un cubrecama para su amigo, y antes
de acostarse, se dedicaron a conversar.
-¿Todavía no te reconciliaste con
Keiko? preguntó Kurama mientras le daba
una gaseosa en lata a su huésped.
-No quiero hablar sobre eso respondió
Yusuke de mala gana. -¿No tienes cerveza?
-A mi mamá no le gusta que tome tan joven
todavía respondió su amigo dándose
cuenta de que ahora no era el momento de hablar sobre
el tema. -¿Cómo te va en el colegio?
-Más o menos dijo el detective espiritual
aliviado por el cambio de tema, -¿y a ti?
-Bien.
-Excelente querrás decir se rió
Yusuke, luego agregó mientras se estiraba en
su improvisada cama:
-Como me gustan estos días en que no tenemos
ningún problema, podemos vivir como si fuéramos
chicos normales.
-Sí, sobre todo cuando las personas que más
queremos están en peligro Kurama decidió
atrapar a Yusuke con sus propias palabras.
-Por supuesto, no me gusta cuando los demonios se
meten con las chicas, son unos cobardes, deberían
venir directamente contra nosotros.
-Si tanto te preocupan las chicas, ¿por qué
haces sufrir a Keiko?
-¿Qué? Yusuke fue tomado por
sorpresa.
-Keiko está muy mal por lo que sucedió
ayer, Yuske, creo que si no te gusta que ellas sufran,
deberías ir a hacer las paces con tu amiga.
-¡Pero ella se molestó porque yo sólo
fui a darle una lección a ese sujeto! No es
mi culpa.
-Esto no es cuestión de quién tubo
la culpa, los dos actuaron de la misma manera. Kurama
miró seriamente a Yusuke a los ojos Te
vuelvo a preguntar: ¿de verdad quieres hacer
sufrir a Keiko?
-...No... Yusuke bajó los ojos.
-¿Entonces qué esperas?
-¡Tienes razón! el detective
espiritual se levantó con determinación
-¡Iré ahora mismo a pedirle perdón
a Keiko!
Yusuke salió disparado como una bala de la
habitación de su amigo, mientras Kurama sonreía
divertido. La madre de Kurama lo vió y muy
extrañada, le preguntó a su hijo:
-¿Qué le pasó a tu amigo?
-Se dio cuenta de que no puede vivir sin alguien,
mamá.
-¡Oh! Ya veo sonrió.
Yusuke se dirigió inmediatamente hacia la
casa de Keiko para pedirle disculpas sin importarle
la hora que era. Mientras tanto, Keiko se encontraba
durmiendo, ya mas tranquila por haber hablado con
su amiga Shizuru, había decidido hacer las
paces con Yusuke al día siguiente.
-¡¡KEIKOOO!!
La voz de Yusuke llamándola la despertó,
¿pero realmente sería él?
-¡¡KEIKOOO!!
-¿Yuske? Keiko se levantó de
inmediato, ¡realmente era él!
Keiko se dirigió rápidamente hacia
la ventana y la abrió, y para su sorpresa,
allí abajo en la calle, se encontraba Yusuke.
-¡Yuske!
Yusuke sonrió al verla.
-Oye, Keiko... dijo, -yo...
Y Yusuke se dio cuenta que no estaba preparado todavía
para expresar sus sentimientos hacia Keiko, no sabía
si era porque aún no sentía verdadero
amor por ella o porque le daba vergüenza admitir
lo que sentía, -¡Si no logro decirle
nada, ella se molestará otra vez conmigo!
pensó nerviosamente.
-Yo... -¡No le salían las palabras!
y entonces recurrió a su famosa frase
de disculpas a su amiga:
-¿Quieres casarte conmigo?
Keiko sonrió al escucharlo, ¡ya estaba
él con sus tontería!.
-¿Nos vemos mañana en el colegio,
Yuske? ¿Vas a ir no? le dijo con una
hermosa sonrisa en un rostro resplandeciente.
-¿Eh? se sorprendió, no se esperaba
esa respuesta. -¡Sí, claro, Keiko!
-Entonces, hasta mañana, Yu -. Keiko le guiñó
un ojo y se fue adentro cerrando la ventana.
Y allí quedó Yusuke, parado en medio
de la calle, se sentía tranquilo, como si un
gran peso se hubiera ido de sus hombros, estaba feliz,
y silbando alegremente se fue al templo de Genkai.
Mientras tanto, Keiko se encontraba apoyada en la
pared, al lado de la ventana, estaba radiante de felicidad.
Yusuke había ido a disculparse, pero ella sabía
que él no podría hacerlo abiertamente,
por lo tanto había decidido ahorrarle esa parte.
Mañana, cuando se verían, todo volvería
a estar como antes.
Capítulo 3: Unmei No Yubiwa, El Anillo Del
Destino
Una semana había pasado, y las cosas entre
Yusuke y Keiko habían vuelto a ser como antes
y sus amigos estaban muy felices. Como la madre de
Yusuke se había ido de parranda unos días,
Yusuke volvió a su casa. El muchacho con el
mismo apellido de Yusuke no había vuelto a
invitar a Keiko a salir, lo que fue una victoria para
el detective espiritual. Pero aquella mañana
del jueves, Botán traería una nueva
misión para Yusuke.
Yusuke y Kuwabara se encontraban conversando en
el pasillo del colegio en recreo cuando la alegre
Botán apareció de pronto ante ellos
subida a su remo suspendido en el aire.
-¡Hola chicos!
-¡Oye Botán, que te pueden ver! -.La
previno Kuwabara mirando inquisidoramente hacia ambos
lados del pasillo.
-¡Oh no! ¿No me digas que traes problemas?
se quejó Yusuke, y enojada, Botán
le propinó un buen coscorrón en la cabeza.
-¿Qué no sabes saludar?
-¡Ouch! ¡Eso dolió, tonta!
-¿Traes una misión? preguntó
Kuwabara tratando de permanecer serio.
-Sí asintió otra vez alegre.
Resulta que el Señor Koenma se dio cuenta
que un anillo se perdió de las bóvedas
del Palacio y Yusuke tiene que encontrarlo.
-¿Un anillo? se sorprendió el
detective espiritual, -¿y qué tiene
ese anillo de especial?
-Ese anillo es el Unmei No Yubiwa, el anillo del
destino. Es capaz de otorgarle un poder supremo a
quien lo porte, con ese anillo uno puede decidir el
destino de todas las cosas, seres y situaciones.
-¿Cómo un Dios? preguntó
Kuwabara sorprendido.
-Exactamente, por eso es muy peligroso que alguien
malvado lo tenga.
-¿Y cómo perdieron algo así?
preguntó Yusuke extrañado.
-Lo curioso es que no sabemos cuándo lo perdimos,
¡ja ja ja! se rió Botán
con acostumbrada despreocupación. Uno
de los ogros hizo el inventario y se dio con que el
anillo no estaba.
-O sea que no tienen pistas que darme -.Dedujo Yusuke.
-¡Exacto!
-¡¿Acaso no puedes tomártelo
más en serio?! protestó.
-Lo siento sonrió la chica.
-¿Entonces qué haremos? preguntó
Kuwabara, -¿no tienen ni la más remota
idea si se lo llevó alguien o se perdió?
-No.
-¡Ya lo tengo! exclamó Yusuke
haciendo sobresaltar a los otros dos, -¿qué
les parece si vamos a preguntarle a Kurama si sabe
algo?
-¡Buena idea Urameshi!
-¡Es cierto! Kurama fue antes un ladrón,
quizás tenga algo de información.
-Entonces vamos a probar suerte propuso triunfante
el detective espiritual.
Los tres estaban a punto de ponerse en marcha, cuando
de repente, la campana del colegio sonó llamando
a clases.
-¡Nos habíamos olvidado! ¡Aún
estamos en clase! dijo Kuwabara.
-Entonces no vamos a poder ayudarte, Botán
sonrió Yusuke, que le encantaba estar
sin hacer nada.
-Por ahora no, pero cuando terminen las clases mas
tarde sí. Alegremente Botán tomó
su remo y se fue volando de allí.
-Te atrapó dijo Kuwabara.
-Si... asintió Yusuke de mala gana,
y luego dijo preocupado:
-Oye Kuwabara, ¿estábamos en recreo,
no? ¿alguien vió a Botán volar?
-No lo sé...
Ambos se dieron media vuelta y se encontraron con
varios compañeros de colegio mirándolos
muy sorprendidos y extrañados.
-No sé cómo vamos a salir de esta
ahora... dijo Yusuke.
Mientras los chicos y chicas que habían visto
a Botan salir volando rodeaban a Yusuke y a Kuwabara
en busca de alguna respuesta, Kenji Urameshi, el estudiante
nuevo, miraba todo eso oculto misteriosamente entre
las sombras de un rincón.
Eran las seis de la tarde cuando Yusuke, Kuwabara
y Botan se dirigieron hacia la casa de Kurama, iban
caminando sin tomar ningún transporte suponiendo
que su amigo podría tal vez llegar tarde a
su casa.
-Oye, Botán dijo Yusuke, -no vuelvas
a aparecer volando por el colegio ¿no?
-¿Y por qué?
-¡Cómo que por qué! ¡Los
chicos de nuestro colegio te vieron y no nos dejaban
en paz preguntándonos quién eras tú!
-Sí, y menos mal que vino el profesor Takenaka
y mandó a todo el mundo a sus salones de clases,
si no, nunca podríamos haber salido de esa
situación.
-¡Uy! Perdonen chicos, no era mi intención
hacerles pasar un mal rato, no me di cuenta -sonrió
la chica sacando la lengua y llevó su mano
hacia la nuca y comenzó a reírse nerviosamente.
-Eso ya nos dimos cuenta... replicó
Yusuke de mala gana.
-Es igual que vos, nunca piensa. Agregó
Kuwabara.
-¡¿Qué dijiste, desgraciado?!
¡Tú eres el que no piensa! protestó
su amigo de inmediato.
Y mientras Yusuke y Kuwabara arreglaban la situación
con unos golpes de puño, la pobre Botan estaba
estupefacta y con una gota a un lado de su cabeza.
-¿Acaso yo también debería
pelearme porque me dijeron cabeza hueca?
Después de quince minutos de estarse peleando,
los tres volvieron a retomar su camino, y a las 7
y cuarto llegaron por fin a su destino. Kurama ya
se encontraba en su casa y salió a recibirlos,
y mientras iban caminando hacia la plaza, Botan le
había explicado todo.
-Ya veo... asintió pensativo Kurama
después de que su amiga hubiera terminado la
historia.
-¿Y bien? ¿Tienes alguna idea, Kurama?
preguntó Yusuke.
-Me va a ser un poco difícil acordarme, pero
creo haber visto ese anillo.
-Pero si alguien lo robó, ¿no crees
que ya deberían haberlo usado? .
-Eso es verdad agregó Kuwabara.
Kurama nada dijo, seguía inmerso en las profundidades
de sus recuerdos, buscando, ¿en dónde
había visto aquel anillo? Pensaba.
-Si nadie lo usó es porque nadie lo tiene
o no saben cómo utilizarlo, o qué es
dijo al fin.
-Entonces, eso quiere decir que tenemos tiempo opinó
Yusuke.
-Espero que lo suficiente para encontrar el anillo
replicó preocupado Kuwabara.
-Lo que pasa es que el poder del anillo sólo
lo saben el Rey Enma, el Príncipe Koenma, algunos
ogros y parcas selectos, y hasta de vez en cuando,
si es necesario, un detective espiritual explicó
Botan.
-Eso quiere decir que no corremos gran riesgo opinó
Kuwabara.
-¿Tú sabías sobre el verdadero
poder del anillo, Kurama? preguntó Yusuke.
-No opinó -,la verdad es que se lo
tenían bien guardado. Nosotros, los ladrones,
creíamos que sólo era un anillo común
y corriente pero muy hermoso. Se lo podría
vender en el mercado negro.
-Entonces es un secreto muy bien guardado dijo
Yusuke pensativo.
-Si, mucho, para que hasta Kurama no lo haya sabido...
replicó Kuwabara.
-Entonces el problema no es muy grave, chicos -,dijo
Botan tenemos bastante tiempo para buscar ese
anillo.
-Eso no es verdad. Se oyó decir a alguien.
Todos se sorprendieron al escuchar aquella voz extraña
que no conocían, y miraron hacia todos lados,
buscando al dueño de aquella voz, pero no lograron
verlo. Pero a Yusuke no le parecía del todo
desconocida después de todo.
-¡Aparece de una vez! exclamó
Kuwabara nerviosamente molesto.
Y de entre las sombras de un árbol, Kenji
Urameshi apareció ante el sorprendido grupo,
con una sorprendente calma y seriedad.
-No creo que sea un secreto bien guardado dijo.
-¿Cómo sabes tú de eso? le
preguntó Yusuke poniéndose en guardia
al igual que los otros dos.
-Porque soy un detective del mundo espiritual.
Todos se quedaron boquiabiertos, sorprendidos.
-¡Eso es mentira! negó Botán
molesta -¡Yusuke es el único detective
espiritual elegido por el Señor Koenma!
-Yo también fui elegido por el Señor
Koenma -.Kenji los miró a todos directamente
a los ojos -. Pero a diferencia de Urameshi, yo vengo
del futuro.
Capítulo 4: Kenji, El Detective Espiritual
Del Futuro
Todo el grupo de Urameshi, incluyendo al Príncipe
Koenma, se habían reunido con Kenji Urameshi
en el Templo de Genkai, para que él les explicara
lo que estaba pasando, por qué estaba en ese
tiempo y quién era en realidad.
Yusuke, Kuwabara, Kurama, Hiei (a quien Kurama había
traído a rastras), Koenma, Genkai, y Kenji
Urameshi, estaban reunidos en salón mientras
Botán les servía un poco de té
a todos, todos esperando a que aquel chico extraño
revelara los secretos que traía consigo.
-Mi nombre verdadero es Kenji Yutaro, trabajo para
el mundo espiritual como detective, eso será
dentro de 20 años, y hace cuatro que soy detective
espiritual.
-¿Cuántos años tienes? preguntó
la curiosa Botán.
-Tengo 16 años.
-¿Comenzaste a los 12 años? preguntó
Yusuke sorprendido después de hacer los cálculos
con los dedos de la mano.
Genkai puso los ojos en blanco y replicó:
-Es obvio, ¿no te parece?
-¿Ya va a comenzar? protestó
el chico.
-¡Ha ha ha ha! ¡Hay, estos dos siempre
regañándose! Botán trató
de restar importancia al asunto. -¿Y tienes
una ayudante como yo?
-No contestó mirándola pícaramente
a los ojos, -no tan bonita como tú.
-¡Oh! la chica se ruborizó en
el acto.
Qué patético pensaron
Yusuke, Hiei y Genkai.
-¿Y por qué utilizaste el apellido
de Urameshi? preguntó Kuwabara.
-Seguramente fue para llamar nuestra atención,
¿verdad? preguntó Kurama.
-Así es asintió Kenji.
-¿Y por qué dices que el Anillo del
Destino, Unmei no Yubiwa, no es un secreto? ¿Alguien
más sabe de él? ¿Un monstruo
quizás? preguntó Koenma preocupado.
El rostro de Kenji se ensombreció de repente,
parecía que un profundo dolor y angustia se
habían apoderado de él.
-Dentro de un mes, -dijo un perverso demonio
llamado Sokaku encontrará el anillo sin saber
nada sobre él, pero lo sabrá dentro
de 16 años y convertirá al mundo en
un caos. Muerte, destrucción, apariciones de
todas clases, y Sokaku será el dueño
absoluto de todo, incluyendo al Mundo Espiritual.
-¡¿QUEEÉ?! exclamó
el Príncipe Koenma, incrédulo. Todos
se quedaron muy sorprendidos.
-¿Y qué pasó con nosotros?
-preguntó Yusuke afligido. -¿Acaso no
lucharemos contra ese monstruo?
Kurama y Genkai miraron a Kenji esperando la respuesta
que se imaginaban, y luego de unos momento, este respondió:
-Sí lucharán, pero él los eliminará
a todos al mismo tiempo que tomará al Mundo
Espiritual bajo su domino, el Señor Koenma
se escapará y me nombrará como nuevo
detective espiritual.
-¿To-todos moriremos? tartamudeó
Kuwabara estupefacto. N-no puede ser...
-¿Lo derrotaste? quiso saber Yusuke.
Kenji miró a Yusuke.
-Sí, un mes antes de venir aquí, me
costó muchísimo derrotarlo, pero lo
logré.
-¿Y entonces por qué viniste aquí
si lo derrotaste? preguntó secamente
Hiei, quien había permanecido en silencio durante
todo el rato.
Kenji Yutaro bajó la vista y luego la alzó
con determinada voluntad.
-¡No quiero que ni ustedes ni el futuro sufran
semejante calamidad! ¡Quiero que el Mundo Humano
sea un hermoso lugar en dónde vivir felizmente
con mucha vida por todos lados!Y por sobre todo...,
quiero vivir una vida normal..., en un mundo normal...
Todos se quedaron callados, impactados por lo que
acababan de tomar conocimiento. Entonces, Yusuke se
levantó de repente y dijo con mucho optimismo:
-¿Y qué estamos esperando, muchachos?
¡Vamos a buscar ese anillo y a darle una paliza
a ese tal Sokaku!
-¡¡Sí!! asintieron Kuwabara,
Koenma y Botán.
-Estoy de acuerdo, Yusuke, ayudémoslo dijo
Kurama tranquilamente.
Genkai simplemente asintió, pero fue Hiei
quien puso en tela de juicio lo que acababa de escuchar.
-¿Y por qué vamos a ir?
-¡Hiei! se molestó Yusuke, -¿acaso
no te interesa lo que pasará en el futuro?
-Quizás respondió este con indiferencia
-. Pero no tengo pruebas en qué basarme de
lo que está diciendo, ¿y si está
mintiendo? Quizás él no vino del futuro
y sólo quiere apoderarse del anillo contándonos
esa absurda historia.
Hiei tenía razón, por eso todos miraron
hacia donde estaba sentado Kenji, exigiéndole
una respuesta. El muchacho los miró bastante
sorprendido, pero enseguida se repuso y sacó
una pequeño teléfono celular, lo que
les llamó la atención a todos.
-¿Qué es eso? preguntó
Botán. Parece un teléfono.
-Así es, sólo que es más pequeño.
Es un teléfono celular, en el 2012 todo el
mundo tiene uno. Aquí se puede guardar mucha
información. Miren.
Y activando un botón, una imagen de Koenma
apareció en la pequeña pantalla.
[-Kenji, tienes una misión qué hacer.
Sokaku ha vuelto a atacar, tienes que detenerlo de
una vez por todas. Éste es el lugar en dónde
está...-]
Kenji desactivó el mensaje y volvió
a mirar a todos y preguntó:
-¿Están convencidos?
-Por supuesto, Kenji, te ayudaremos lo apoyó
Yusuke, y todos dijeron lo mismo.
-Muchas gracias sonrió Kenji agradecido.
-¡Ngh! protestó Hiei al verse
derrotado.
-¡Entonces vamos ya a buscar ese anillo! exclamó
Kuwabara.
-¿Y en dónde, tonto? le preguntó
Hiei -¿Acaso tú sabes en dónde
está?
-¡Grrrr! ¡Maldito Hiei! protestó
el otro.
-No se preocupen, -los detuvo Koenma tenemos
un poco de tiempo para buscarlo...
-Creo que sé en dónde está
fue la sorprendente respuesta de Kurama.
-¿Y cómo sabes tú eso? preguntó
Koenma.
-Recuerdo que cuando yo era un ladrón, -explicó
escuché sobre un misterioso anillo que
había sido robado por un amigo mío.
Sólo tengo que buscarlo y preguntarle en dónde
está.
-¡Genial, Kurama! dijo un feliz Yusuke
si todos cooperamos, vamos a encontrarlo muy
rápido.
-Entonces no cuenten conmigo dijo el pequeño
demonio levantándose del suelo para dirigirse
luego hacia la gran puerta.
-¿A dónde vas, Hiei? ¿A caso
no nos vas a ayudar? preguntó molesto
el dueño del ReiGun.
-No. Pueden buscar eso sin mi ayuda respondió
este y desapareció de la vista de todos.
-Ese Hiei nunca va a cambiar comentó
Koenma.
-Si, sigue siendo un enano antipático agregó
enojado Kuwabara.
-Voy por él dijo tranquilamente Kurama
-, necesito que me ayude a investigar. y diciendo
esto, el apuesto muchacho pelirrojo también
se fue.
-Suerte chicos dijo Botan.
-Con Hiei acompañándolo espero que
la tenga agregó malignamente Kuwabara.
Yusuke se había acercado a su nuevo amigo
detective para conversar con él. Parecía
que ambos se iban a llevar muy bien a pesar del pequeño
incidente con Keiko del otro día.
-Oye Kenji, ¿qué trataste de hacer
con Keiko el otro día?
El aludido lo miró con una sonrisa conciliadora.
-Yo no sabía que era tu novia, discúlpame
Yuske.
-¡No es mi novia! negó rápidamente
el enojado muchacho poniéndose bastante colorado.
-¿Entonces por qué te enojaste? preguntó
extrañado.
-Bueno, yo... Yusuke trató de buscar
rápidamente una respuesta que lo sacara de
ese apuro Yo creía que eras un desgraciado
pervertido.
Kenji puso los ojos como platos, y segundos después,
Yusuke y él comenzaron a reírse de muy
buena gana.
-Creo que Yuske encontró un nuevo amigo dijo
Botán muy feliz.
-Así es... asintió Genkai sin
haber perdido su seriedad -pero... Ese muchacho es
extrañamente parecido a Yuske.
-¿A qué se refiere, maestra Genkai?
-A nada..., por ahora.
SEGUNDA PARTE: SUZUME
Capítulo 5: La Niña Misteriosa
Pasó una semana de aquella reveladora reunión,
y todo el equipo Urameshi y Kenji se habían
volcado de lleno en la tarea de encontrar el dichoso
anillo, sin poder encontrarlo aún. Kurama y
Hiei se habían enterado de que un tal amigo
del zorro se había robado el anillo hacía
ya años y se lo había entregado a un
rico empresario humano, cuyo hijo lo había
vendido por la nada a otro demonio, quien lo perdió
en los escabrosos Pantanos Sangrientos en el Mundo
de los Demonios, así que tenían que
ir allí para recuperarlo. Y así estaban
las cosas hasta que pasó algo que nadie se
esperaba: la llegada de una extraña niña
al Templo de Genkai, que cambiaría el sentido
de todo lo ocurrido hasta ahora.
Botán decidió hacerle una visita a
la maestra Genkai y contarle las peripecias de los
chicos.
-Supe que Yuske venía aquí a comer
porque su madre lo tenía castigado.
-Así es. Asintió Genkai poniendo
una taza más en la mesita. El muy tonto
va muy mal en el colegio, lo tenía merecido.
-¡Qué generosa es usted al haberlo
recibirlo! Exclamó admirada Botán.
Ni siquiera Keiko se apiadó de él.
Genkai la miró con un brillo intenso de malicia
en sus ojos pardos.
-Esto no fué piedad, jovencita, era una lección.
Yuske debía trabajar muy duro para mí
si quería comer. Agradezco que Keiko no sintiera
lástima por él, cosa que dudo, pero
no lo ayudó esta vez. No es conveniente para
Yuske que las cosas sean fáciles cuando él
comete faltas y no sienta culpas por ello.
Botán se rió muy divertida.
-¡Usted es tremenda, maestra Genkai!
-¿Y qué pasó con el asunto
de la pelea con Keiko? ¿Se reconciliaron? quiso
saber la anciana.
-¡Oh sí! Aunque todavía no lo
admitan, sabemos que terminarán casándose
más adelante, no pueden vivir sin el otro.
-Eso pensé dijo Genkai mientras sorbía
de su taza de té. -¿Y sobre el asunto
del anillo?
-Descubrieron que el anillo está en el Mundo
de los Demonios, en el terrible Pantano Sangriento.
-¿Y es muy peligroso aquel lugar?
-¡Muchísimo! Pero creo que irán
Kurama y Hiei a buscarlo.
-¿Y por qué no va Yuske?
-Dice que como ese lugar es territorio de demonios,
lo más adecuado es que vayan ellos.
-Cualquier excusa con tal de no trabajar ¿no?
opinó Genkai mientras volvía a
tomar su té, y al ver que ya no quedaba, decidió
ir a hacer más -. ¿Quieres más
té, Botán?
-¡Oh no, gracias maestra Genkai! se
levantó rápidamente la chica riéndose
y disculpándose a la vez. Se me olvidó
que tengo que entregarle un detector especial a los
chicos para que puedan encontrar el anillo más
fácilmente.
Genkai sonrió: esta chica tan despistada...
pensó, y luego se levantó para
acompañar hasta afuera a la joven.
Mientras caminaban escalera abajo, las dos distinguieron
un pequeño bulto varios escalones más
abajo.
-¿Qué será eso, maestra Genkai?
-Espera aquí contestó la maestra
y se dirigió hacia el bulto para ver lo que
era, al llegar y darlo vuelta, se sorprendió
por lo que se encontró. -¡Botán!
llamó a la parca mientras levantaba un
frágil cuerpo un poco más grande que
Genkai -¡Ven inmediatamente! ¡Es una niña
y está herida!
Botán corrió hacia ellas y ayudó
a Genkai a llevarla dentro y acomodarla en una habitación
cómoda para curarla. La niña parecía
tener unos diez u once años de edad y estaba
un poco lastimada, nada de gravedad. En el momento
dado en que Botan le ponía un trapo mojado
a la niña para que le bajara la fiebre, ésta
despertó y tomó la mano de la joven
e intentó hablar.
-¿L-la maestra G-Genkai?
-¡Maestra! ¡Se despertó! llamó
Botan -¡La está llamando a usted!
Rápidamente la mujer fue al lado de la niña
para escuchar lo que tenía para decirle. Desesperada,
la pequeña tomó fuertemente la mano
de Genkai.
-¿Ma-maestra Genkai? preguntó
la niña.
-Sí, soy yo asintió.
-Yo... y antes de decirle algo, la pequeña
se desmayó.
-¿Qué haremos, maestra? preguntó
afligida Botan.
-Primero ve con los muchachos y dales lo que tienes
que darles , yo me encargaré de la niña,
no te preocupes que no está grave.
Botán asintió y se fue de allí
de inmediato, dejando a una pensativa Genkai al lado
de la pequeña desvalida. Genkai intuía
que algo importante quería decirle aquella
niña, pero ya se lo diría, cuando despertara.
Lo que ahora le preocupaba más, era que aquel
chico llamado Kenji, le parecía algo... sospechoso
o algo así. No estaba muy segura de ello, pero
esa era la impresión que le había dado
la primera vez que lo vio, pero cundo lo vio por segunda
vez, ya no le pareció que fuera sospechoso,
pero la primera impresión es lo que cuenta,
eso era lo que decía un dicho.
Genkai pasó toda la noche tratando de bajar
la fiebre de la niña hasta que lo logró
a la mañana temprano. Cansada, Genkai se acostó
al lado de la enfermita y se durmió, cuando
despertó se dio con que la niña no estaba,
se levantó rápidamente para buscarla
y la encontró parada en la puerta. Cuando Genkai
se acercó a ella, la niña la miró
con lágrimas en los ojos y le dijo muy preocupada:
-Maestra Genkai, no recuerdo quién soy...
e inmediatamente se abrazó a Genkai y
se aferró a ella fuertemente, pero no lloró.
Genkai estaba sorprendida por la muestra de efusión
de la niña, no estaba acostumbrada a ello,
pero en alguna parte de su interior, la ternura de
madre que nunca había sentido, comenzó
a brillar. Lentamente, la anciana colocó su
mano sobre la cabeza de la niña.
-No te preocupes, pequeña, recuperarás
la memoria tarde o temprano, yo me encargaré
de ello. Todo lo que se pierde se puede encontrar.
-¿En serio? preguntó la pequeña
esperanzada.
-Así es sonrió -¿Qué
te parece si te llamamos Suzume hasta que sepamos
cuál es tu verdadero nombre?
-¡Está bien! sonrió feliz
la recién nombrada.
Genkai aún no le preguntaría nada,
esperaría a que la niña recuperara tranquilamente
su memoria, sin presionarla para que lo hiciera. La
mujer observó a Suzume, era una linda niña
de cabellos castaños oscuros y ojos color miel,
y de cuerpo esbelto, no sabía por qué,
pero le encontraba cierta similitud a alguien, ¿quién
sería?
Después de entregarles el rastreador a Kurama,
Botán se había ido con Yusuke para contarle
lo sucedido. Se encontró también con
Kenji y keiko, quien el detective espiritual le había
explicado sobre el tema de Kenji, omitiendo lo sucedido
en el futuro para no preocuparla.
-¿Así que una niña maltrecha
apareció en las escaleras del templo? preguntó
un curioso Yusuke.
-Así es asintió la linda Botan.
-¿Quién será? preguntó
Keiko.
-No lo sé, no se había despertado
todavía cuando me fui.
-¿No tendrá algo que ver contigo,
Kenji? preguntó Yusuke.
-No lo sé, no lo creo respondió
este duvitativo.
-Podría ser tu hermana comentó
la parca.
-No tengo hermanas fue la seca respuesta de
Kenji.
Aquella respuesta sorprendió un poco a los
otros.
-Pero me gustaría tener una como tú
sugirió sonriente a Botán.
-¡Ay! Pero que lindo eres se rió
la chica poniéndose colorada por la adulación.
-Pero Kenji, -dijo Yusuke preocupado ella
no tiene cerebro.
-¡¿Qué fue lo que dijiste?!
se molestó la aludida.
-¡Esa es una broma de muy mal gusto, Yu, no
te permito que hables así de ella! protestó
Keiko.
Entonces ambas comenzaron a golpear al atrevido
muchacho.
A Kenji le divertía todo aquello pero estaba
preocupado por la aparición de aquella extraña
niña, ¿quién sería?.
Genkai y Suzume habían cenado tranquilamente
un rico Sukiyaki y luego se habían acostado
a dormir. Una suave brisa soplaba entre las hojas
de los árboles, el cielo estaba libre de nubes
y se podían apreciar las hermosas estrellas
pestañear, la luna llena estaba resplandeciente
y alumbraba todo el bosque con un claro resplandor,
y entre el tranquilo sueño de Genkai, los gritos
de terror de la pequeña niña, la despertaron.
Rápidamente Genkai fue a su auxilio y la encontró
acurrucada en un rincón hecha un ovillo.
-¿Qué te pasa, Suzume? preguntó
la maestra mientras la abrazaba y a la misma vez miraba
hacia todas las direcciones para asegurarse que no
hubiera nadie peligroso allí.
-T-tuve una pesadilla... dijo esta mientras
no paraba de temblar, pero se apartó suavemente
de Genkai y se puso de pie, claramente intentaba oponerse
a su miedo, cosa que sorprendió a la anciana
-. Pero no debo tener miedo, se lo prometí
a mi papá.
-¿Recuerdas quién es tu padre? quiso
saber la maestra.
-Todavía no fue la desilusionante respuesta
-, sólo recuerdo que esas palabras son de él
de repente, la chica bajó la vista, cerró
fuertemente los puños y trató de reprimir
las lagrimas que luchaban por salir -. Pero... yo...
¡Yo no soy tan fuerte como él quería!
la niña se lanzó al regazo de
la sorprendida Genkai, quien no estaba acostumbrada
a esos tratos.
Lentamente Genkai abrazó a la niña
e intentó calmarla como pudo, ella nunca había
sido muy maternal con los niños,
pues no había tenido la oportunidad.
-No te preocupes dijo -, fue solo una mala
pesadilla, si le das importancia solamente lograrás
que te sientas peor, olvídala.
La niña asintió, pero permaneció
igualmente aferrada a Genkai diciéndole que
no la deje sola, así que la mujer tubo que
quedarse a dormir con ella. Y sin quererlo, Genkai
comenzó a encariñarse con la niña,
formando un lazo muy especial con ella.
Capítulo 6: En el Pantano Sangriento
Después de que Botan les entregara el detector
a los chicos (era un artefacto mezcla brújula
mezcla Game Boy), Kurama y Hiei se marcharon hacia
el Mundo de los Demonios. Llegaron a los límites
de aquel lugar y procedieron a entrar. Mientras caminaban
entre el barro que se hacía cada vez más
espeso, Hiei comenzó con sus acostumbradas
protestas.
-¿Por qué tenemos que hacer esto?
Yuske tendría que haber venido con ese estúpido
del futuro.
-Nosotros conocemos mejor el Mundo de los Demonios,
no correremos grandes riesgos, además, -iba
diciendo Kurama con su habitual calma debemos
hacer algo para que el futuro no sea una catástrofe.
-Yo no confío en ese tipo, no creo nada de
lo que dice, es un mentiroso y lo único que
quiere es ese estúpido anillo siguió
protestando.
-Espero que no sea verdad lo que dices replicó
el chico pelirrojo un tanto preocupado.
Mientras caminaban en silencio, había pasado
cerca de una hora cuando Hiei comenzó a oler
el hambiente.
-Que apestoso lugar protestó Hiei mientras
se sacudía el lodo de su vestimenta.
-¿Te fijaste de qué está hecho
el barro? le preguntó Kurama mientras
hacía una mueca de repugnancia.
-Si... asintió el demonio mientras
miraba a su alrededor con asco Es repugnante.
El Pantano Sangriento era, como su nombre lo indicaba,
sangriento, los árboles estaban podridos y
emanaban sangre oscura putrefacta que caía
hacia el sucio y hediondo lodo negro. El hedor a carne
muerta y sangre podrida cundía por toda la
atmósfera de aquel espeluznante pantano. Todo
demonio sabía que el riesgo de morir en aquel
lugar era de grandes proporciones, los esqueletos
de todo aquel que entró a ese lugar, sobresalía
de entre el fango mostrando lo terrible que era aquel
lugar.
-¿No pudieron haber perdido ese estúpido
anillo en otro lugar? siguió protestando
Hiei.
-Creo que estamos demasiados acostumbrados al Mundo
de los Humanos opinó Kurama.
-Tú lo estarás, yo no le dijo
desafiante Hiei.
El zorro sólo sonrió ante la agresividad
de su amigo, sin darle importancia a sus dichos punzantes.
Caminaron unos 10 Km. hacia el centro del pantano
guiados por la brújula de Botan y llegaron
hasta un gigantesco árbol hueco caído,
en donde la señal se hacía más
intensa.
-Creo que llegamos al lugar dijo Kurama muy
serio. Él sabía sobre una leyenda que
contaba que un terrible monstruo vivía escondido
en el interior de un árbol muerto, a quien
le gustaba comer la carne de sus víctimas mientras
estas aún estaban vivas. Ese monstruo se hacía
llamar Nikuhansatsu, el Devorador de Carne.
De pronto, una risotada escalofriante se escuchó
desde aquel tronco retumbando por todo el pantano,
Hiei y Kurama se detuvieron de inmediato.
-¡Va a atacar! exclamó Kurama
poniéndose en guardia.
-¡Maldición! exclamó Hiei
fastidiado, también poniéndose en guardia.
Unas enormes pisadas comenzaron a escucharse, haciendo
temblar el suelo, y de entre las profundidades de
aquel tronco, Nikuhansatsu apareció.
-¡Qué dem...! maldijo Hiei muy
asombrado.
-¡¿Qué?! exclamó
Kurama también sorprendido.
El monstruo Nikuhansatsu era una mezcla de animales
salvajes, la cabeza de jabalí con horrendos
colmillos, el largo cuerpo de una serpiente, brazos
de reptil, y grandes alas negras de vampiro. Hiei
y Kurama habían escuchado unas enormes pisadas,
y la razón era de que aquella bestia estaba
montada sobre un enorme cuadrúpedo peludo,
que parecía ser un poco más bestial
que su amo. El olor de ambas bestias era hediondo
y repugnante, similar a la del pantano.
-No pensé que Nikuhansatsu sería tan
horrible opinó Hiei asqueado.
-Pero no creo que sea tan inteligente, -dijo Kurama
me parase que es un demonio inferior.
-¡Ustedes son los que demostraron no ser tan
inteligentes al venir a este lugar! y al terminar
de decir esto, el demonio sacó una enorme lanza
con una larga cuchilla curva en un lado y una gran
pesada bola de hierro en la otra. El demonio saltó
de su cabalgadura hasta caer frente a ellos e hizo
una serie de demostraciones de sus habilidades marciales.
-¿Ven que no pueden derrotarme? ¡Soy
demasiado fuerte para ustedes! ¡Ríndanse
y denme sus carnes!
-¡Je! Pero que mal bromista se mofó
Hiei mientras desenvainaba su espada. Creo que
llegó la hora de divertirse un rato.
-¡¿Acaso de burlas de mi?! gritó
muy enfadado el monstruo y descargó un tremendo
golpe de su bola sobre el impertinente demonio, haciendo
saltar el barro hacia todas direcciones cuando cayó
al suelo. -¡He He He! ¿Ves que no pudiste
hacer nada?
-¿Te refieres a esto? preguntó
el sonriente Hiei mientras Nikuhansatsu descubría
que el pequeño demonio estaba sobre su cuello
y su arma estaba partida en dos. Y en aquel momento,
Hiei clavó su espada sobre aquel cuello de
reptil haciendo saltar la sangre a chorros. Adolorido,
la bestia atrapó a Hiei con su lengua de víbora
y lo envolvió.
Lo que ninguno de los dos amigos sabían,
es que la saliva de Nikuhansatsu era mortalmente venenosa
y ácida, capaz de derretir cualquier cosa,
así que el pobre Hiei comenzó a dar
terribles gritos de dolor al sentir la lengua bífida
de aquella extraña bestia.
-¡¡Hiei!! gritó Kurama
al ver a su amigo mortalmente atrapado, e inmediatamente
decidió actuar.
El hábil muchacho sacó su infaltable
rosa convirtiéndola en látigo, y rápidamente
envolvió la lengua del demonio cortándola
en pedazos logrando así liberar a su amigo,
quien cayó pesadamente al fango. Irritado por
el dolor que le había causado Kurama, Nikuhansatsu
dio un terrible alarido que resonó por todo
el lugar.
-¿Qué demonios está haciendo?
preguntó Hiei mientras su amigo lo ayudaba
a levantarse.
-No sé, pero creo que no es nada bueno opinó
Kurama preocupado.
De entre la neblina roja, un ejército de
minis Nikuhansatsus aparecieron volando y se dirigieron
sobre los dos guerreros con claras intenciones de
despedazarlos. Hiei y Kurama tuvieron que hacer uso
de sus armas para destruirlos. En un santiamén,
Hiei había cortado por la mitad a muchos de
esos bichos al igual que Kurama con su látigo,
los minis Nikuhansatsus sólo pudieron hacerles
unos insignificantes rasguños. Nikuhansatsu
estaba furioso, así que decidió acabarlos
él mismo, entonces alzó vuelo y se dirigió
en contra de ellos blandiendo amenazadoramente las
extremidades de su lanza partida.
-Ataquemos los dos juntos propuso Hiei.
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