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Un futuro sombrío
PRIMERA PARTE: KENJI URAMESHI

¡Konnichiwa! ¿O-genki desu ka? Bueno, aquí me tienen de nuevo con otra historia más de YuYu. Había planeado hacer primero Historias Cortas de Fantasmas, pero no se me iba de la cabeza la historia de Un Futuro Sombrío, así que tuve que escribirla. Si leyeron mis otras historias, habrán encontrado algunos errores, pero espero remediarlos a medida que siga viendo la serie, lo que pasa es que yo siempre trabajaba a la hora en que la daban y no podía verla muy bien, pero ahora que dan YuYu Hakusho a la noche, puedo verla sin problemas ¡y ya están pasando la última temporada!. Ya tengo 5 tomos de YuYu, y ya comenzaron las clases de karate y no sé qué estudiar para mi futuro, ¿sería una buena directora de cine? ¿O maestra de Karate?
Gaby Chan-Jinn

PRIMERA PARTE: KENJI URAMESHI
Prólogo

“No me importa las cosas que tenga que hacer para lograr mi cometido, no me importa. Yo siempre seré más fuerte que todos los guerreros de todos los tiempos y mundos. No me importan los medios que tenga que utilizar, ni las personas que tenga que matar. No me importa nada ni nadie, salvo ser invencible”


Capítulo 1: Aparece un Extraño Muchacho

-¡¡REIGUN!!

El poder de Yusuke dio de lleno en el cuerpo del demonio, quien cayó pesadamente al suelo perdiendo completamente el sentido.

-¡Lo hice una vez más! ¡Soy genial! –Festejó el muchacho haciendo el símbolo de la victoria con su mano.

-¡Oh Yuske! ¡Lo lograste! –Lo felicitó Botán aplaudiendo de emoción.

-No es justo... –Dijo Kuwabara completamente quemado emergiendo lentamente de unas cajas llenas de basura. –A mí me tocó la peor parte.

-Vamos Kuwabara, sólo a ti se te ocurre hacer esos movimientos tan estrambóticos. ¡Le diste tiempo a que te atacara! –Replicó su amigo mientras salía del callejón.

-¡Maldito Urameshi! ¡Te estás burlando de mí otra vez! –Gritó molesto Kuwabara mientras salía por detrás de él.

-¡Adiós muchachos! ¡Me llevaré a este tipo para que lo juzguen! –Dijo Botán mientras desaparecía con el prisionero en su remo volador.

-¡Adiós Botán! –Se despidieron los dos muchachos, y luego, siguieron con su discusión por un buen tiempo. Luego de un rato, cansados, ambos se sentaron en un banco de un parque (plaza) para descansar.

-¿Estudiaste para el examen de historia de mañana? –Preguntó Kuwabara.

-¡¿Había examen mañana?! –Se sorprendió su amigo levantándose de un salto. -¡No estudié nada!

-Eres un tonto, Yuske. ¿Por qué te preocupas tanto? A ti no te importan mucho esas cosas.

-¡Es que mi mamá me dijo que si volvía a reprobar un examen no me daría de comer por un mes!

-¡Oh! Eso es grave amigo, cuanto lo siento. –Le dijo Kuwabara con lágrimas en los ojos dándole palmaditas en la espalda de su amigo para reconfortarlo.

-¡No te preocupes, Kuwabara! –Dijo Yusuke cerrando su puño en lo alto -¡Lograré comer por un mes más!

Se despidió de su amigo y procedió a irse a su casa para estudiar. Pero antes, se acercó a Kuwabara y murmuró:

-Pero si llego a desaprobar, confío en que Genkai me dé de comer.

Mientras veía a su amigo marcharse, Kuwabara pensó preocupado: “Pobrecito, seguro que Yuske morirá de hambre. ¿Tendré un traje para el funeral?” .

Como era de esperarse, Yusuke no aprobó el examen y tubo que pedirle a su maestra que le diera de comer, ella accedió a cambio de que el muchacho hiciera TODO lo que ella le ordenara, cosa que a Yusuke le dieron ganas de volverse un genio para el estudio la próxima vez que hubiera examen, pero ya no tenía nada que hacer, ya no había remedio y tubo que aceptar el trato.

Colocando bruscamente su maletín en el pupitre, Yusuke Urameshi se sentó pesadamente en la silla dando un gran suspiro, exhausto, dando así inicio a un día más de clases.

-¿Qué te pasa? –Le preguntó Kuwabara al verlo en ese estado tan deplorable.

-Esa vieja bruja se está aprovechando de mi situación. ¡Tengo que hacer todos los quehaceres del Templo para que pueda comer la comida que yo mismo tengo que cocinar!

-Eso te pasa por no estudiar, Yuske. –Dijo Keiko al escucharlo. –Lo tienes bien merecido.

-¡Vamos Keiko! ¿Acaso no me puedes tener un poco de compasión y recibirme en tu casa para comer?

-¡No!

-Qué mala eres... Oye Kuwabara, ¿me invitas a comer?

-No puedo Yuske, -miró a Keiko con temor –Keiko me hizo prometer que no lo hiciera, o si no me va a dar una paliza.

Yusuke suspiró resignado y se cruzó de brazos apoyándose en su escritorio, entonces sonó el timbre de comienzos de clase y todos corrieron a sus lugares, luego de unos instantes, entró el profesor.

-Buenos días, alumnos.

-¡Buenos días profesor Takenaka!

-Quiero que le den la bienvenida a un nuevo compañero que fue transferido de un colegio de Kyoto. –Miró hacia la puerta de entrada e hizo una señal para entrara el recién llegado, mientras todo el salón de clases comenzaba a murmurar..

Con paso lento pero seguro, un muchacho alto de cabello oscuro y ojos pardos, entró al salón de clases y se paró al frente.

-Él es Kenji Urameshi.

-Buenos días. –Saludó el muchacho y los demás hicieron lo mismo, salvo Yusuke, Keiko y Kuwabara, quienes no cabían en su asombro.

-S-se apellida igual que yo... –Murmuró el detective espiritual muy sorprendido.

-¿Será algún pariente lejano? –Se preguntó Kuwabara haciéndose el misterioso.

-¡Qué apuesto es! –Exclamó Keiko ilusionada sorprendiendo a Yusuke y Kuwabara.

-¡¿Pero qué dijiste?! ¡¿Te has vuelto loca?! –Gritó Yusuke a todo dar poniéndose en pie de inmediato sin darse cuenta de lo que hacía. Pero al ver la cara de espanto de Keiko, la tonta expresión de Kuwabara y a sus asombrados compañeros, el chico se dio cuenta de lo que había hecho. Lentamente giró su rostro hacia su profesor y lo encontró muy molesto.

-¿Cómo es eso de estar gritando en clase Yuske Urameshi? –Lo retó. -¡Ve inmediatamente al pasillo, estás castigado!

Y así fue como Yusuke se quedó de plantón en el pasillo sosteniendo un balde de agua en cada mano y otro sobre su cabeza, mientras el chico de su mismo apellido les contaba algo de su vida a sus futuros compañeros de clase en el salón.

Luego de que el muchacho nuevo había hablado, el profesor agregó:

-Como verán, Kenji se apellida igual que Urameshi, pero no son siquiera parientes lejanos. Eso lo hemos comprobado para no arriesgarnos a tener a otro alumno problema. Con uno ya es más que suficiente, ¿no?

Todos asintieron y se rieron con lo dicho por el profesor, menos Keiko, quien estaba ofendida por esa tonta conclusión. Kenji Urameshi tampoco se burló, sólo permanecía serio y en silencio.

Mientras tanto, Yusuke comenzaba a lamentarse por haber decidido ir a clases ese día.

-¿Qué más me puede salir mal? –Se quejó nuestro protagonista.

-¡Puuu! –Se escuchó tiernamente el saludo de Puh, y a los pocos instantes, el pequeño monstruito estaba en la cabeza de un histérico Yusuke, volteando el balde al suelo.

-¡¿Me puedes dejar en paz?! –Pidió el malhumorado chico. -¡Quítate de mi cabeza!

-¿Pu? Pu pu –Se negó el regordete amiguito.

-¡Maldito seas! –Entonces Yusuke soltó los baldes y comenzó a manotear a aquel animalillo tan molesto, quien se negaba a salir de la cómoda cabeza de su dueño.

-Por lo que veo ya te castigaron de nuevo, tonto. –Se escuchó la burlona voz de una anciana.

-¡Maestra Genkai! –Gritó el muchacho al verla delante suyo. “Genial”-pensó- “Ahora sí que este será un día terrible”. -¿Qué está haciendo aquí?

Con un buen coscorrón en la cabeza de su discípulo, Genkai le contestó:

-¡Primero aprende a saludar, tonto!-Dijo. –Solamente pasaba por aquí con Puh, él quiso verte y se metió a tu escuela.

-Genial... –Dijo él con tono sarcástico. –Gracias Púh...

-¡Pú pú pú! –Puh batió sus orejitas muy feliz, sin notar la actitud de Yusuke.

-Qué raro que no esté en su templo, abuela Genkai.

-Vine a comprar un nuevo videojuego de lucha que salió hace poco a la venta, y esta mañana temprano me encontré con Keiko y Puh, así que ella me lo dejó un rato.

Yusuke se quedó mudo, aún no comprendía que a una anciana le fascinaran esas cosas a su edad, pero esa anciana no era como otra cualquiera, era Genkai.

“A mí solamente me tenía que tocar una maestra así” –pensó, y luego agregó en voz alta:

-¿Me va a invitar a jugar?

-¿Para que pierdas? Claro.

-¡Maldición! –Se molestó Yusuke como siempre que Genkai le tomaba el pelo.

-Bueno Yuske, ya tengo que irme. –Dijo la maestra del Reikouhadouken tomando a Púh entre sus brazos –No llegues tan tarde que tienes que cocinar.

Yusuke volvió a maldecir.

-Si no cambias tu forma de pensar vas a ser muy infeliz. –Le advirtió su maestra.

-¿Y a usted qué le importa como piense yo?

Yusuke tubo que lamentar aquella falta de respeto, pues recibió una buena patada en el estómago que lo dejó sin nada de aire.

-Espero que con eso se te quite lo malagradecido.

-...S-si, Genkai...

Cuando Genkai se disponía a marcharse, la puerta del salón de clases se abrió para dar paso al estudiante nuevo. Entonces, la anciana y el muchacho se encontraron frente a frente. Ambos se miraron fijamente por unos segundos, muy interesado uno, muy extrañada la otra.

-Buenos días, señora. –Saludó cortésmente el muchacho, y luego dirigió su atención hacia Yusuke. –Dice el profesor Takenaka que ya puedes entrar a clases, Urameshi.

Despidiéndose de su maestra, Yusuke se fue adentro con su nuevo compañero, dejando a una Genkai bastante preocupada. Y entonces ésta, mirando a Púh con ternura, murmuró:

-Ese chico tiene algo que no me gusta...


Capítulo 2: El Pretendiente de Keiko

Yusuke estaba muy interesado en aquel chico de su mismo apellido, moría de ganas por preguntarle si era algún familiar suyo, pero para su sorpresa, Kenji resultó ser un modelo de estudiante, sabía mucho, era inteligente y se comportaba muy bien, según Keiko era imposible que fuese familiar de Yuske, ya que no se parecían en nada, pero aún así, el heredero del Reikohadouken quería conocerlo, y la oportunidad se presentó en la clase de educación física.

Como siempre, Yusuke se había escapado de esta clase y se encontraba tranquilamente recostado debajo de la sombra de un buen árbol. Sabía que Keiko le reclamaría pero no le importaba mucho.

-¿Así que aquí estás? –escuchó la voz de un muchacho detrás suyo, -el profesor está muy enojado contigo.

Yusuke se incorporó y miró a quien le había hablado, y para su sorpresa, era el nuevo estudiante.

-Eso no tiene por qué importarte, ¿no? –le respondió con indiferencia para luego volver a recostarse.

-Nunca podrás mantenerte en forma si sigues holgazaneando de esa manera –replicó el nuevo antes de marcharse. Al escuchar lo que le dijo, Yusuke se levantó pero el chico ya no estaba.

-Qué raro... –murmuró extrañado, -¿lo habrá dicho por la clase de educación física?

A la hora de salida, Yusuke se encontraba en la vereda esperando a que saliera su amiga Keiko. Cómo él se había escapado en las dos últimas clases, no había salido junto con ella y sus compañeros de clases.

Había pasado más de un cuarto de hora desde que habían salido todos los estudiantes y Yusuke no se había encontrado con Keiko, cosa que comenzó a preocuparlo un poco.

-¿Le habrá pasado algo? –se preguntó algo nervioso.

-¡Oye, Yuske! ¿a quién estás esperando? –le gritó Kuwabara desde atrás, haciendo sobresaltar a su amigo.

-¡¿Qué demonios te pasa, Kuwabara?! -se enfadó, -¡eso no es gracioso!

-No te parecerá muy gracioso saber lo que yo sé. –comentó intrigante.

Yusuke se le quedó mirando unos instantes, confundido.

-¿Es sobre Keiko? –se aventuró a preguntar al fin.

-Sip. –asintió Kuwabara con una sonrisa pícara en el rostro. –No te va a gustar saberlo.

Un poco preocupado, pero bastante enojado, Yusuke se cansó de las divagaciones de su amigo y lo tomó bruscamente por el cuello del uniforme. -¡Ya dime de una vez lo que sabes si no quieres que te rompa la cara de nuevo!

-¿De nuevo? ¡Tú nunca me rompiste la cara antes! –se molestó, -¡vamos a pelear!

-¡Como tú quieras! –asintió Yusuke subiéndose las mangas de su uniforme disponiéndose a arreglar el asunto a los golpes.

Pero en ese momento, llegó Kurama y antes de que sus amigos se dieran una golpiza los saludó y dijo:

-Oye Yuske, hace un momento vi a Keiko en la heladería en dónde vamos a veces, y estaba acompañada por un chico parecido a tí.

Yusuke se quedó paralizado al escuchar aquellas palabras.

-Eso era lo que te quería decir... –le dijo Kuwabara, -me enteré de que él la había invitado a salir.

-Y por lo visto ella aceptó –comentó pensativo Kurama.

Entonces, los dos amigos dirigieron su atención a la reacción que tendría Yusuke. El muchacho seguía sorprendido, pero instantes después, salió disparado hacia el centro de la ciudad, Kuwabara y Kurama decidieron seguirlo para ver lo que Yusuke iba a hacer.

-Apuesto a que se pondrá a pelear con el alumno nuevo. –dijo Kuwabara.

-Es seguro. –asintió Kurama.

Yusuke tardó diez minutos en encontrar a Keiko, y como había dicho su amigo zorro, ella estaba con “el nuevo” tomando helado en la heladería en donde todo el grupo de Yusuke se reunía. El muchacho buscó un escondite detrás de un árbol que estaba al lado de la mesa en donde ellos se encontraban, y luego de unos momentos comenzó a ponerse muy colorado al ver lo bien que ellos la pasaban: risas, conversación amena, el “desgraciado” tomando delicadamente la mano de Keiko...

-Ahora si que se arma... –murmuró Kuwabara también escondido junto a Kurama detrás de unos arbustos.

-Yuske se va a ponerse furioso –asintió Kurama.

-HooolllaKeikooo. –Saludó sarcásticamente Yusuke apareciendo súbitamente en frente de la sorprendida pareja.

-Hola Yu. –saludó inocentemente la muchacha.

-Hola. –saludó también el chico.

-Yo a ti no te saludé. –le respondió molesto el detective espiritual.

-¡Yuske! –lo regañó Keiko, -¡no seas mal educado!

-¿Qué estás haciendo aquí con este tonto? –le preguntó su amigo sin prestarle importancia a su regaño.

-Me invitó una malteada, ¿acaso nadie puede hacerlo?

-¡Él no!

-¿Pero Yuske, qué te pasa? –Keiko estaba muy asombrada por la tonta reacción de su amigo, -¡me estás avergonzando!

-¡No me pasa nada! ¡Sólo que ese imbécil no tiene por qué tomarte de la mano!

Keiko quedó asombrada, ¿acaso Yusuke estaba celoso?

-Ya es tarde, Yuske, la perdiste –comentó Kenji con una sonrisita entre desprecio y burla.

-¡¡Maldito infeliz!! –completamente descontrolado y furioso, Yusuke había perdido el poco control que estaba tratando de tener por Keiko, y le lanzó un feroz puñetazo a la cara del impertinente muchacho, que la recibió de lleno y lo lanzó de la silla con el rostro cubierto de sangre. Toda la gente que estaba allí se les quedó mirándoles muy asombrada.

-¡Yuske! ¿acaso te volviste loco? –protestó la asustada jovencita corriendo a levantar a su nuevo amigo, y al ver el daño que había recibido, se puso furiosa.

-¡¡Vete de aquí inmediatamente Yuske Urameshi!! ¡¡No quiero verte nunca más!!

Sorprendido ante la actitud de Keiko, enojado y celoso, Yusuke no pudo controlar su orgullo.

-¡Me voy si quieres! ¡Ya no me importa lo que tú hagas! –y pegando la media vuelta, el muchacho se marchó muy molesto.

-Esto se ve muy mal –dijo Kuwabara preocupado, -no pensé que esto acabaría tan mal.

-Yo tampoco –secundó Kurama.

Yusuke había regresado al Templo de Genkai, y después de prepararse la comida, se dispuso a comer su cena bastante enojado por lo ocurrido con Keiko, aunque ya estaba arrepintiéndose de lo que había pasado.

-¿De qué te molestas? –le dijo su maestra –tú nunca formalizaste un noviazgo con Keiko.

Sorprendido, Yusuke miró a Genkai un poco fastidiado. ¿Cómo demonios se había enterado ella?

Y como si hubiera leído en la mente del chico, Genkai agregó:

-Cuando fui a entregarle Puh a Keiko, ella me lo contó todo, y estaba muy enojada contigo.

-¡Bah! ¿Qué me importa eso? –comentó Yusuke aparentando indiferencia, -que ella salga con quien quiera, eso no me importa.

La anciana sonrió y comió un poco de arroz.

-No te creo –ella dijo al fin.

Yusuke se puso rojo de indignación e impotencia, y entonces se marchó de la habitación y se fue al bosque.

-Tonto -murmuró su maestra esbozando una media sonrisa, -¿cuándo vas a aceptar lo que sientes?. –Y tranquilamente, ella siguió cenando.

Y sin que Yusuke lo supiera, Keiko lloró amargamente aquella noche.

-¿...Por qué no confías en mí, Yuske...?

Capítulo 3: Por Siempre Juntos

Al siguiente día, en la escuela, Yusuke no había asistido a clases y Keiko no tenía la más mínima intención de hablar sobre él con Botán y Kuwabara, quienes se encontraban muy preocupados por el terrible cambio de aquella relación tan larga y especial que habían tenido ellos dos, simplemente no podían dejar que aquello siguiera así, no iban a darse por vencidos.

-Vamos Keiko, ya sabes que Yuske es un cabeza dura, siempre actúa sin pensar en las consecuencias –le dijo Botán riéndose nerviosamente. Keiko, Botán y Kuwabara se habían reunido en el pasillo a la hora del primer recreo.

-Pues debería pensar más y hacer menos tonterías -respondió su amiga muy fríamente.

La enviada de Koenma no supo qué más decirle, pero Kuwabara decidió probar suerte.

-Botán tiene razón, Keiko, Yuske es un estúpido pero tiene un buen corazón.

-Eso es verdad –agregó Botán.

-No creo que tenga buen corazón, sino no me hubiera hecho lo que me hizo ayer... –las lagrimas comenzaron a brotar de sus tristes ojos pardos -¡Él no confía en mí! ¡No le importa lo que yo siento por él!... –se calmó para luego agregar con una honda desilusión y tristeza en su voz:

-... Después de tanto tiempo juntos, él no me conoce...

Y llorando desconsoladamente, Keiko corrió hacia el baño de chicas.

-¡Ya no quiero saber más nada de él! ¡No me molesten!

-Pobre Keiko –murmuró Botán muy preocupada al ver aquella reacción en su amiga. –Debe de haber sufrido mucho con lo que le pasó ayer.

-Yuske es un imbécil -, dijo Kuwabara que comenzaba a enfurecerse contra su amigo, de pronto, echó a correr.

-¡Kuwabara! ¡¿A dónde vas? –le gritó la chica.

-¡Voy a darle su merecido a ese estúpido de Urameshi!

Mientras Kuwabara desaparecía de la vista de la parca, Botán se sintió muy preocupada.

-Espero que esto no empeore más.

Mientras tanto, Yusuke se encontraba en su casa viendo televisión, despreocupadamente, bueno, eso parecía, pero interiormente el muchacho se sentía muy mal. Extrañaba mucho su trato con Keiko, y sospechaba que ella estuviera sufriendo mucho por su culpa. ¿Pero entonces por qué aceptó salir con el idota nuevo? Era cosa que lo llenaba de confusión. De pronto, el chico recibió un buen puñetazo en la nuca.

-¡Pero qué..! ¡Mamá! –protestó al ver a su madre parada detrás de él, -¿por qué diablos me pegaste?

-¡Porque eres un tonto! ¡Me acabo de enterar que te peleaste con Keiko y le hiciste una escena en una confitería!

-¡¿Quién demonios te lo dijo?! –preguntó Yusuke levantándose del sillón.

-Uno de tus amigos, y no te diré quién fue.

-Diablos –murmuró el chico molesto –son unos metidos.

-¿Por qué le hiciste eso a Keiko?

Si Yusuke decía que lo había hecho por celos, su madre se burlaría o si no él se quedaría en ridículo, no tenía idea de lo que le podría contestar.

-No te lo puedo decir, ni siquiera sé por qué lo hice.

Atsuko no se esperaba esa respuesta, pero supuso que su hijo se encontraba bastante confundido.

-Entonces creo que tienes que ir a aclarar las cosas y arreglarte de una vez por todas con Keiko.

Yusuke dio un bufido de fastidio.

-Pero mamá, ahora están dando mi animé favorito...

-¡Vete de una vez! –exclamó Atsuko muy molesta a la vez que le tiraba una lata de cerveza a la cabeza de su hijo.

Yusuke salió disparado del departamento mientras murmuraba palabrotas, como todavía no tenía ganas de ir a hablar con Keiko, por temor a una terrible represalia, decidió dar unas vueltas por ahí. Cuando ya era la tarde y se encontraba en la plaza, vio que Kuwabara venía a su encuentro.

-Hola Kuwabara, ¿qué...

Yusuke no tubo tiempo de terminar de hablar, pues sorpresivamente recibió un terrible puñetazo de Kuwabara en el rostro, tirándolo de bruces al suelo.

-¡¿Pero qué diablos te pasa, idiota?! ¡¿Por qué demonios me golpeaste?!

-Idiota, le hiciste daño a Keiko y ahora ella está sufriendo por tu culpa. ¡Eres un cobarde!

-¡¿Hacerle daño a ella?! ¡Pero si yo solo quería golpear al infeliz!

Kuwabara suspiró muy fastidiado y tomó a su amigo por el cuello de la camisa.

-¿Eres tonto o qué? ¿No te diste cuenta que Keiko creyó que tú no confías en ella?

-¿Eso piensa? –molesto, Yusuke se soltó de Kuwabara, -se nota que ella no me conoce en realidad, yo jamás dudaría de ella en esa manera.

Entonces, el muchacho se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia otro lugar.

-¿Adónde vas, Urameshi? –preguntó Kuwabara preocupado.

-No lo sé... No me importa. –Fue la fastidiada y depresiva respuesta de Yusuke.

-¿Pero no vas a ir a ver a Keiko?

-¿Para qué? Ni siquiera nos entendemos.

Yusuke desapareció ante la afligida vista de Kuwabara, parecía que las cosas entre su amigo y Keiko no se iban a arreglar tan fácilmente.

-Creo que empeoré las cosas... –dijo, y una gota apareció en su cabeza.

Eran las ocho de la noche y Keiko se encontraba recostada en su cama con las luces apagadas, la pobre estaba muy deprimida, y cuando estaba a punto de volver a llorar, su madre llamó a la puerta, pero Keiko no quiso abrir.

-Hija, vino a verte una amiga tuya.

-No quiero ver a nadie, mamá.

-Es Seiryu.

Mientras Keiko se tomaba en silencio unos momentos para decidir si la vería o no, la madre de esta, muy preocupada, conversaba con Seiryu.

-¿Tú sabes lo que le pasa a Keiko?

-Yuske se peleó con ella ayer, vine a ver si la podía ayudar en algo.

-¿Se peleó con Yuske? ¿Qué pasó? –preguntó aún más preocupada la madre de Keiko.

Seiryu sonrió para tranquilizarla.

-No se preocupe, lo que pasa es que discutieron por una pequeña tontería, y como ambos son testarudos, todavía no se arreglan.

La señora Yukimura se quedó callada, un tanto preocupada por su hija, pero supuso que aquella chica tan centrada que veía en frente, podría ayudarla.

-Puedes pasar, Seiryu –se oyó decir por fin a Keiko.

La afligida madre miró significativamente a Seiryu mientras esta entraba a la habitación de Keiko y cerraba la puerta tras de sí. Keiko acababa de prender la luz y se la veía muy deprimida.

-Hola Seiryu.

-Hola –respondió esta mientras se sentaba en la cama al lado de su amiga. –Me enteré de lo que pasó, Kazuma me lo contó.

-Ahora todos ustedes lo saben... –dijo Keiko con un dejo de molestia, -son unos chismosos...

-No es eso, es que estamos preocupados por ustedes.

-¿Preocupados de qué? –se levantó Keiko tratando de aparentar indiferencia, -lo que pasó con Yuske no es ningún problema para mí.

-¿En serio? Yo no lo creo.

Había tanta seguridad y compasión en la voz de Seiryu, que esto sorprendió a la muchacha y la pared de dura indiferencia que había levantado, se derrumbó, y ya no pudo seguir fingiendo más.

-¡Oh, Seiryu! –Keiko se lanzó llorando al regazo de su amiga -¿Por qué Yuske me hizo eso? ¿Por qué no confía en mí? ¡Yo estaba a punto de decirle que no a ese chico!

Shizuru sonrió mientras acariciaba cariñosamente los cabellos de la llorosa Keiko.

-Pero, Keiko -dijo esta con suave tranquilidad en la voz, -¿no te diste cuenta de que en realidad Yuske desconfiaba del muchacho y no de ti? Sólo te defendía, a su manera torpe de siempre porque él te quiere mucho. Tú siempre dijiste que él era un poco bruto.

Keiko se puso colorada, pero no levantó la vista.

-Entonces, si tanto me quiere, ¿por qué no me lo demuestra?

-Porque es un poco bruto, tú misma lo dijiste -.Shizuru puso su mano sobre la cabeza de Keiko, que seguía sobre su regazo. Pero también porque tú tampoco se lo demuestras abiertamente.

Keiko sabía que Shizuru se refería a que no le demostraba a Yusuke que también lo quería, porque en el fondo, Keiko sabía que él la quería. La chica alzó la vista hacia Shizuru.

-¿Crees que ya es tiempo de que nos reconciliemos?

Shizuru asintió con la cabeza.

-Así es, Keiko, porque ambos están hechos el uno para el otro.

-Somos unos tontos, ¿verdad? –sonrió la chica.

-Si.

Las dos se rieron de buena gana y Keiko abrazó a su amiga llena de alegría y despreocupación.

-¡Gracias, Seiryu!

-¡Oye! ¿para eso estamos las amigas, no?

Keiko asintió feliz, dando inmensamente las gracias en su corazón.

“¡Mañana veré a Yuske y le pediré que me perdone!” –pensó Keiko con felicidad y esperanza.

Ya eran las diez de la noche y Yusuke todavía estaba dando vueltas por ahí en la ciudad, sin decidirse a dónde ir, porque no sentía deseos de ir a ver a Keiko y escuchar sus regaños. Pero igualmente si iba a su casa, su mamá lo regañaría y no le daría de comer, Kuwabara lo molestaría y seguramente Genkai haría lo mismo, no le quedaba otra que ir a la casa de Kurama y pedirle quedarse a dormir allí.

-Puedes quedarte, a mis padres no les molestará –le dijo Kurama a Yusuke después de que este se lo pidiera.

Yusuke entró a la casa y la encontró bastante acogedora, Kurama lo condujo al living y lo presentó a sus padres, quienes de inmediato acogieron al muchacho en su hogar. Tras llevarlo a su habitación, Kurama extendió un futón, sábanas y un cubrecama para su amigo, y antes de acostarse, se dedicaron a conversar.

-¿Todavía no te reconciliaste con Keiko? –preguntó Kurama mientras le daba una gaseosa en lata a su huésped.

-No quiero hablar sobre eso –respondió Yusuke de mala gana. -¿No tienes cerveza?

-A mi mamá no le gusta que tome tan joven todavía –respondió su amigo dándose cuenta de que ahora no era el momento de hablar sobre el tema. -¿Cómo te va en el colegio?

-Más o menos –dijo el detective espiritual aliviado por el cambio de tema, -¿y a ti?

-Bien.

-Excelente querrás decir –se rió Yusuke, luego agregó mientras se estiraba en su improvisada cama:

-Como me gustan estos días en que no tenemos ningún problema, podemos vivir como si fuéramos chicos normales.

-Sí, sobre todo cuando las personas que más queremos están en peligro –Kurama decidió atrapar a Yusuke con sus propias palabras.

-Por supuesto, no me gusta cuando los demonios se meten con las chicas, son unos cobardes, deberían venir directamente contra nosotros.

-Si tanto te preocupan las chicas, ¿por qué haces sufrir a Keiko?

-¿Qué? –Yusuke fue tomado por sorpresa.

-Keiko está muy mal por lo que sucedió ayer, Yuske, creo que si no te gusta que ellas sufran, deberías ir a hacer las paces con tu amiga.

-¡Pero ella se molestó porque yo sólo fui a darle una lección a ese sujeto! No es mi culpa.

-Esto no es cuestión de quién tubo la culpa, los dos actuaron de la misma manera. –Kurama miró seriamente a Yusuke a los ojos –Te vuelvo a preguntar: ¿de verdad quieres hacer sufrir a Keiko?

-...No... –Yusuke bajó los ojos.

-¿Entonces qué esperas?

-¡Tienes razón! –el detective espiritual se levantó con determinación -¡Iré ahora mismo a pedirle perdón a Keiko!

Yusuke salió disparado como una bala de la habitación de su amigo, mientras Kurama sonreía divertido. La madre de Kurama lo vió y muy extrañada, le preguntó a su hijo:

-¿Qué le pasó a tu amigo?

-Se dio cuenta de que no puede vivir sin alguien, mamá.

-¡Oh! Ya veo –sonrió.

Yusuke se dirigió inmediatamente hacia la casa de Keiko para pedirle disculpas sin importarle la hora que era. Mientras tanto, Keiko se encontraba durmiendo, ya mas tranquila por haber hablado con su amiga Shizuru, había decidido hacer las paces con Yusuke al día siguiente.

-¡¡KEIKOOO!!

La voz de Yusuke llamándola la despertó, ¿pero realmente sería él?

-¡¡KEIKOOO!!

-¿Yuske? –Keiko se levantó de inmediato, ¡realmente era él!

Keiko se dirigió rápidamente hacia la ventana y la abrió, y para su sorpresa, allí abajo en la calle, se encontraba Yusuke.

-¡Yuske!

Yusuke sonrió al verla.

-Oye, Keiko... –dijo, -yo...

Y Yusuke se dio cuenta que no estaba preparado todavía para expresar sus sentimientos hacia Keiko, no sabía si era porque aún no sentía verdadero amor por ella o porque le daba vergüenza admitir lo que sentía, -“¡Si no logro decirle nada, ella se molestará otra vez conmigo!” –pensó nerviosamente.

-Yo... -¡No le salían las palabras! –y entonces recurrió a su famosa frase de disculpas a su amiga:

-¿Quieres casarte conmigo?

Keiko sonrió al escucharlo, ¡ya estaba él con sus tontería!.

-¿Nos vemos mañana en el colegio, Yuske? ¿Vas a ir no? –le dijo con una hermosa sonrisa en un rostro resplandeciente.

-¿Eh? –se sorprendió, no se esperaba esa respuesta. -¡Sí, claro, Keiko!

-Entonces, hasta mañana, Yu -. Keiko le guiñó un ojo y se fue adentro cerrando la ventana.

Y allí quedó Yusuke, parado en medio de la calle, se sentía tranquilo, como si un gran peso se hubiera ido de sus hombros, estaba feliz, y silbando alegremente se fue al templo de Genkai.

Mientras tanto, Keiko se encontraba apoyada en la pared, al lado de la ventana, estaba radiante de felicidad. Yusuke había ido a disculparse, pero ella sabía que él no podría hacerlo abiertamente, por lo tanto había decidido ahorrarle esa parte. Mañana, cuando se verían, todo volvería a estar como antes.


Capítulo 3: Unmei No Yubiwa, El Anillo Del Destino

Una semana había pasado, y las cosas entre Yusuke y Keiko habían vuelto a ser como antes y sus amigos estaban muy felices. Como la madre de Yusuke se había ido de parranda unos días, Yusuke volvió a su casa. El muchacho con el mismo apellido de Yusuke no había vuelto a invitar a Keiko a salir, lo que fue una victoria para el detective espiritual. Pero aquella mañana del jueves, Botán traería una nueva misión para Yusuke.

Yusuke y Kuwabara se encontraban conversando en el pasillo del colegio en recreo cuando la alegre Botán apareció de pronto ante ellos subida a su remo suspendido en el aire.

-¡Hola chicos!

-¡Oye Botán, que te pueden ver! -.La previno Kuwabara mirando inquisidoramente hacia ambos lados del pasillo.

-¡Oh no! ¿No me digas que traes problemas? –se quejó Yusuke, y enojada, Botán le propinó un buen coscorrón en la cabeza.

-¿Qué no sabes saludar?

-¡Ouch! ¡Eso dolió, tonta!

-¿Traes una misión? –preguntó Kuwabara tratando de permanecer serio.

-Sí –asintió otra vez alegre. –Resulta que el Señor Koenma se dio cuenta que un anillo se perdió de las bóvedas del Palacio y Yusuke tiene que encontrarlo.

-¿Un anillo? –se sorprendió el detective espiritual, -¿y qué tiene ese anillo de especial?

-Ese anillo es el Unmei No Yubiwa, el anillo del destino. Es capaz de otorgarle un poder supremo a quien lo porte, con ese anillo uno puede decidir el destino de todas las cosas, seres y situaciones.

-¿Cómo un Dios? –preguntó Kuwabara sorprendido.

-Exactamente, por eso es muy peligroso que alguien malvado lo tenga.

-¿Y cómo perdieron algo así? –preguntó Yusuke extrañado.

-Lo curioso es que no sabemos cuándo lo perdimos, ¡ja ja ja! –se rió Botán con acostumbrada despreocupación. –Uno de los ogros hizo el inventario y se dio con que el anillo no estaba.

-O sea que no tienen pistas que darme -.Dedujo Yusuke.

-¡Exacto!

-¡¿Acaso no puedes tomártelo más en serio?! –protestó.

-Lo siento –sonrió la chica.

-¿Entonces qué haremos? –preguntó Kuwabara, -¿no tienen ni la más remota idea si se lo llevó alguien o se perdió?

-No.

-¡Ya lo tengo! –exclamó Yusuke haciendo sobresaltar a los otros dos, -¿qué les parece si vamos a preguntarle a Kurama si sabe algo?

-¡Buena idea Urameshi!

-¡Es cierto! Kurama fue antes un ladrón, quizás tenga algo de información.

-Entonces vamos a probar suerte –propuso triunfante el detective espiritual.

Los tres estaban a punto de ponerse en marcha, cuando de repente, la campana del colegio sonó llamando a clases.

-¡Nos habíamos olvidado! ¡Aún estamos en clase! –dijo Kuwabara.

-Entonces no vamos a poder ayudarte, Botán –sonrió Yusuke, que le encantaba estar sin hacer nada.

-Por ahora no, pero cuando terminen las clases mas tarde sí. –Alegremente Botán tomó su remo y se fue volando de allí.

-Te atrapó –dijo Kuwabara.

-Si... –asintió Yusuke de mala gana, y luego dijo preocupado:

-Oye Kuwabara, ¿estábamos en recreo, no? ¿alguien vió a Botán volar?

-No lo sé...

Ambos se dieron media vuelta y se encontraron con varios compañeros de colegio mirándolos muy sorprendidos y extrañados.

-No sé cómo vamos a salir de esta ahora... –dijo Yusuke.

Mientras los chicos y chicas que habían visto a Botan salir volando rodeaban a Yusuke y a Kuwabara en busca de alguna respuesta, Kenji Urameshi, el estudiante nuevo, miraba todo eso oculto misteriosamente entre las sombras de un rincón.

Eran las seis de la tarde cuando Yusuke, Kuwabara y Botan se dirigieron hacia la casa de Kurama, iban caminando sin tomar ningún transporte suponiendo que su amigo podría tal vez llegar tarde a su casa.

-Oye, Botán –dijo Yusuke, -no vuelvas a aparecer volando por el colegio ¿no?

-¿Y por qué?

-¡Cómo que por qué! ¡Los chicos de nuestro colegio te vieron y no nos dejaban en paz preguntándonos quién eras tú!

-Sí, y menos mal que vino el profesor Takenaka y mandó a todo el mundo a sus salones de clases, si no, nunca podríamos haber salido de esa situación.

-¡Uy! Perdonen chicos, no era mi intención hacerles pasar un mal rato, no me di cuenta -sonrió la chica sacando la lengua y llevó su mano hacia la nuca y comenzó a reírse nerviosamente.

-Eso ya nos dimos cuenta... –replicó Yusuke de mala gana.

-Es igual que vos, nunca piensa. –Agregó Kuwabara.

-¡¿Qué dijiste, desgraciado?! ¡Tú eres el que no piensa! –protestó su amigo de inmediato.

Y mientras Yusuke y Kuwabara arreglaban la situación con unos golpes de puño, la pobre Botan estaba estupefacta y con una gota a un lado de su cabeza.

-¿Acaso yo también debería pelearme porque me dijeron cabeza hueca?

Después de quince minutos de estarse peleando, los tres volvieron a retomar su camino, y a las 7 y cuarto llegaron por fin a su destino. Kurama ya se encontraba en su casa y salió a recibirlos, y mientras iban caminando hacia la plaza, Botan le había explicado todo.

-Ya veo... –asintió pensativo Kurama después de que su amiga hubiera terminado la historia.

-¿Y bien? ¿Tienes alguna idea, Kurama? –preguntó Yusuke.

-Me va a ser un poco difícil acordarme, pero creo haber visto ese anillo.

-Pero si alguien lo robó, ¿no crees que ya deberían haberlo usado? –.

-Eso es verdad –agregó Kuwabara.

Kurama nada dijo, seguía inmerso en las profundidades de sus recuerdos, buscando, ¿en dónde había visto aquel anillo? Pensaba.

-Si nadie lo usó es porque nadie lo tiene o no saben cómo utilizarlo, o qué es –dijo al fin.

-Entonces, eso quiere decir que tenemos tiempo –opinó Yusuke.

-Espero que lo suficiente para encontrar el anillo –replicó preocupado Kuwabara.

-Lo que pasa es que el poder del anillo sólo lo saben el Rey Enma, el Príncipe Koenma, algunos ogros y parcas selectos, y hasta de vez en cuando, si es necesario, un detective espiritual –explicó Botan.

-Eso quiere decir que no corremos gran riesgo –opinó Kuwabara.

-¿Tú sabías sobre el verdadero poder del anillo, Kurama? –preguntó Yusuke.

-No –opinó -,la verdad es que se lo tenían bien guardado. Nosotros, los ladrones, creíamos que sólo era un anillo común y corriente pero muy hermoso. Se lo podría vender en el mercado negro.

-Entonces es un secreto muy bien guardado –dijo Yusuke pensativo.

-Si, mucho, para que hasta Kurama no lo haya sabido... –replicó Kuwabara.

-Entonces el problema no es muy grave, chicos -,dijo Botan –tenemos bastante tiempo para buscar ese anillo.

-Eso no es verdad. –Se oyó decir a alguien.

Todos se sorprendieron al escuchar aquella voz extraña que no conocían, y miraron hacia todos lados, buscando al dueño de aquella voz, pero no lograron verlo. Pero a Yusuke no le parecía del todo desconocida después de todo.

-¡Aparece de una vez! –exclamó Kuwabara nerviosamente molesto.

Y de entre las sombras de un árbol, Kenji Urameshi apareció ante el sorprendido grupo, con una sorprendente calma y seriedad.

-No creo que sea un secreto bien guardado –dijo.

-¿Cómo sabes tú de eso? –le preguntó Yusuke poniéndose en guardia al igual que los otros dos.

-Porque soy un detective del mundo espiritual.

Todos se quedaron boquiabiertos, sorprendidos.

-¡Eso es mentira! –negó Botán molesta -¡Yusuke es el único detective espiritual elegido por el Señor Koenma!

-Yo también fui elegido por el Señor Koenma -.Kenji los miró a todos directamente a los ojos -. Pero a diferencia de Urameshi, yo vengo del futuro.

Capítulo 4: Kenji, El Detective Espiritual Del Futuro

Todo el grupo de Urameshi, incluyendo al Príncipe Koenma, se habían reunido con Kenji Urameshi en el Templo de Genkai, para que él les explicara lo que estaba pasando, por qué estaba en ese tiempo y quién era en realidad.

Yusuke, Kuwabara, Kurama, Hiei (a quien Kurama había traído a rastras), Koenma, Genkai, y Kenji Urameshi, estaban reunidos en salón mientras Botán les servía un poco de té a todos, todos esperando a que aquel chico extraño revelara los secretos que traía consigo.

-Mi nombre verdadero es Kenji Yutaro, trabajo para el mundo espiritual como detective, eso será dentro de 20 años, y hace cuatro que soy detective espiritual.

-¿Cuántos años tienes? –preguntó la curiosa Botán.

-Tengo 16 años.

-¿Comenzaste a los 12 años? –preguntó Yusuke sorprendido después de hacer los cálculos con los dedos de la mano.

Genkai puso los ojos en blanco y replicó:

-Es obvio, ¿no te parece?

-¿Ya va a comenzar? –protestó el chico.

-¡Ha ha ha ha! ¡Hay, estos dos siempre regañándose! –Botán trató de restar importancia al asunto. -¿Y tienes una ayudante como yo?

-No –contestó mirándola pícaramente a los ojos, -no tan bonita como tú.

-¡Oh! –la chica se ruborizó en el acto.

“Qué patético” –pensaron Yusuke, Hiei y Genkai.

-¿Y por qué utilizaste el apellido de Urameshi? –preguntó Kuwabara.

-Seguramente fue para llamar nuestra atención, ¿verdad? –preguntó Kurama.

-Así es –asintió Kenji.

-¿Y por qué dices que el Anillo del Destino, Unmei no Yubiwa, no es un secreto? ¿Alguien más sabe de él? ¿Un monstruo quizás? –preguntó Koenma preocupado.

El rostro de Kenji se ensombreció de repente, parecía que un profundo dolor y angustia se habían apoderado de él.

-Dentro de un mes, -dijo –un perverso demonio llamado Sokaku encontrará el anillo sin saber nada sobre él, pero lo sabrá dentro de 16 años y convertirá al mundo en un caos. Muerte, destrucción, apariciones de todas clases, y Sokaku será el dueño absoluto de todo, incluyendo al Mundo Espiritual.

-¡¿QUEEÉ?! –exclamó el Príncipe Koenma, incrédulo. Todos se quedaron muy sorprendidos.

-¿Y qué pasó con nosotros? -preguntó Yusuke afligido. -¿Acaso no lucharemos contra ese monstruo?

Kurama y Genkai miraron a Kenji esperando la respuesta que se imaginaban, y luego de unos momento, este respondió:

-Sí lucharán, pero él los eliminará a todos al mismo tiempo que tomará al Mundo Espiritual bajo su domino, el Señor Koenma se escapará y me nombrará como nuevo detective espiritual.

-¿To-todos moriremos? –tartamudeó Kuwabara estupefacto. –N-no puede ser...

-¿Lo derrotaste? –quiso saber Yusuke.

Kenji miró a Yusuke.

-Sí, un mes antes de venir aquí, me costó muchísimo derrotarlo, pero lo logré.

-¿Y entonces por qué viniste aquí si lo derrotaste? –preguntó secamente Hiei, quien había permanecido en silencio durante todo el rato.

Kenji Yutaro bajó la vista y luego la alzó con determinada voluntad.

-¡No quiero que ni ustedes ni el futuro sufran semejante calamidad! ¡Quiero que el Mundo Humano sea un hermoso lugar en dónde vivir felizmente con mucha vida por todos lados!Y por sobre todo..., quiero vivir una vida normal..., en un mundo normal...

Todos se quedaron callados, impactados por lo que acababan de tomar conocimiento. Entonces, Yusuke se levantó de repente y dijo con mucho optimismo:

-¿Y qué estamos esperando, muchachos? ¡Vamos a buscar ese anillo y a darle una paliza a ese tal Sokaku!

-¡¡Sí!! –asintieron Kuwabara, Koenma y Botán.

-Estoy de acuerdo, Yusuke, ayudémoslo –dijo Kurama tranquilamente.

Genkai simplemente asintió, pero fue Hiei quien puso en tela de juicio lo que acababa de escuchar.

-¿Y por qué vamos a ir?

-¡Hiei! –se molestó Yusuke, -¿acaso no te interesa lo que pasará en el futuro?

-Quizás –respondió este con indiferencia -. Pero no tengo pruebas en qué basarme de lo que está diciendo, ¿y si está mintiendo? Quizás él no vino del futuro y sólo quiere apoderarse del anillo contándonos esa absurda historia.

Hiei tenía razón, por eso todos miraron hacia donde estaba sentado Kenji, exigiéndole una respuesta. El muchacho los miró bastante sorprendido, pero enseguida se repuso y sacó una pequeño teléfono celular, lo que les llamó la atención a todos.

-¿Qué es eso? –preguntó Botán. –Parece un teléfono.

-Así es, sólo que es más pequeño. Es un teléfono celular, en el 2012 todo el mundo tiene uno. Aquí se puede guardar mucha información. Miren.

Y activando un botón, una imagen de Koenma apareció en la pequeña pantalla.

[-Kenji, tienes una misión qué hacer. Sokaku ha vuelto a atacar, tienes que detenerlo de una vez por todas. Éste es el lugar en dónde está...-]

Kenji desactivó el mensaje y volvió a mirar a todos y preguntó:

-¿Están convencidos?

-Por supuesto, Kenji, te ayudaremos –lo apoyó Yusuke, y todos dijeron lo mismo.

-Muchas gracias –sonrió Kenji agradecido.

-¡Ngh! –protestó Hiei al verse derrotado.

-¡Entonces vamos ya a buscar ese anillo! –exclamó Kuwabara.

-¿Y en dónde, tonto? –le preguntó Hiei -¿Acaso tú sabes en dónde está?

-¡Grrrr! ¡Maldito Hiei! –protestó el otro.

-No se preocupen, -los detuvo Koenma –tenemos un poco de tiempo para buscarlo...

-Creo que sé en dónde está –fue la sorprendente respuesta de Kurama.

-¿Y cómo sabes tú eso? –preguntó Koenma.

-Recuerdo que cuando yo era un ladrón, -explicó –escuché sobre un misterioso anillo que había sido robado por un amigo mío. Sólo tengo que buscarlo y preguntarle en dónde está.

-¡Genial, Kurama! –dijo un feliz Yusuke –si todos cooperamos, vamos a encontrarlo muy rápido.

-Entonces no cuenten conmigo –dijo el pequeño demonio levantándose del suelo para dirigirse luego hacia la gran puerta.

-¿A dónde vas, Hiei? ¿A caso no nos vas a ayudar? –preguntó molesto el dueño del ReiGun.

-No. Pueden buscar eso sin mi ayuda –respondió este y desapareció de la vista de todos.

-Ese Hiei nunca va a cambiar –comentó Koenma.

-Si, sigue siendo un enano antipático –agregó enojado Kuwabara.

-Voy por él –dijo tranquilamente Kurama -, necesito que me ayude a investigar. –y diciendo esto, el apuesto muchacho pelirrojo también se fue.

-Suerte chicos –dijo Botan.

-Con Hiei acompañándolo espero que la tenga –agregó malignamente Kuwabara.

Yusuke se había acercado a su nuevo amigo detective para conversar con él. Parecía que ambos se iban a llevar muy bien a pesar del pequeño incidente con Keiko del otro día.

-Oye Kenji, ¿qué trataste de hacer con Keiko el otro día?

El aludido lo miró con una sonrisa conciliadora.

-Yo no sabía que era tu novia, discúlpame Yuske.

-¡No es mi novia! –negó rápidamente el enojado muchacho poniéndose bastante colorado.

-¿Entonces por qué te enojaste? –preguntó extrañado.

-Bueno, yo... –Yusuke trató de buscar rápidamente una respuesta que lo sacara de ese apuro –Yo creía que eras un desgraciado pervertido.

Kenji puso los ojos como platos, y segundos después, Yusuke y él comenzaron a reírse de muy buena gana.

-Creo que Yuske encontró un nuevo amigo –dijo Botán muy feliz.

-Así es... –asintió Genkai sin haber perdido su seriedad -pero... Ese muchacho es extrañamente parecido a Yuske.

-¿A qué se refiere, maestra Genkai?

-A nada..., por ahora.

SEGUNDA PARTE: SUZUME
Capítulo 5: La Niña Misteriosa

Pasó una semana de aquella reveladora reunión, y todo el equipo Urameshi y Kenji se habían volcado de lleno en la tarea de encontrar el dichoso anillo, sin poder encontrarlo aún. Kurama y Hiei se habían enterado de que un tal amigo del zorro se había robado el anillo hacía ya años y se lo había entregado a un rico empresario humano, cuyo hijo lo había vendido por la nada a otro demonio, quien lo perdió en los escabrosos Pantanos Sangrientos en el Mundo de los Demonios, así que tenían que ir allí para recuperarlo. Y así estaban las cosas hasta que pasó algo que nadie se esperaba: la llegada de una extraña niña al Templo de Genkai, que cambiaría el sentido de todo lo ocurrido hasta ahora.

Botán decidió hacerle una visita a la maestra Genkai y contarle las peripecias de los chicos.

-Supe que Yuske venía aquí a comer porque su madre lo tenía castigado.

-Así es. –Asintió Genkai poniendo una taza más en la mesita. –El muy tonto va muy mal en el colegio, lo tenía merecido.

-¡Qué generosa es usted al haberlo recibirlo! –Exclamó admirada Botán. –Ni siquiera Keiko se apiadó de él.

Genkai la miró con un brillo intenso de malicia en sus ojos pardos.

-Esto no fué piedad, jovencita, era una lección. Yuske debía trabajar muy duro para mí si quería comer. Agradezco que Keiko no sintiera lástima por él, cosa que dudo, pero no lo ayudó esta vez. No es conveniente para Yuske que las cosas sean fáciles cuando él comete faltas y no sienta culpas por ello.

Botán se rió muy divertida.

-¡Usted es tremenda, maestra Genkai!

-¿Y qué pasó con el asunto de la pelea con Keiko? ¿Se reconciliaron? –quiso saber la anciana.

-¡Oh sí! Aunque todavía no lo admitan, sabemos que terminarán casándose más adelante, no pueden vivir sin el otro.

-Eso pensé –dijo Genkai mientras sorbía de su taza de té. -¿Y sobre el asunto del anillo?

-Descubrieron que el anillo está en el Mundo de los Demonios, en el terrible Pantano Sangriento.

-¿Y es muy peligroso aquel lugar?

-¡Muchísimo! Pero creo que irán Kurama y Hiei a buscarlo.

-¿Y por qué no va Yuske?

-Dice que como ese lugar es territorio de demonios, lo más adecuado es que vayan ellos.

-Cualquier excusa con tal de no trabajar ¿no? –opinó Genkai mientras volvía a tomar su té, y al ver que ya no quedaba, decidió ir a hacer más -. ¿Quieres más té, Botán?

-¡Oh no, gracias maestra Genkai! –se levantó rápidamente la chica riéndose y disculpándose a la vez. –Se me olvidó que tengo que entregarle un detector especial a los chicos para que puedan encontrar el anillo más fácilmente.

Genkai sonrió: “esta chica tan despistada...” –pensó, y luego se levantó para acompañar hasta afuera a la joven.

Mientras caminaban escalera abajo, las dos distinguieron un pequeño bulto varios escalones más abajo.

-¿Qué será eso, maestra Genkai?

-Espera aquí –contestó la maestra y se dirigió hacia el bulto para ver lo que era, al llegar y darlo vuelta, se sorprendió por lo que se encontró. -¡Botán! –llamó a la parca mientras levantaba un frágil cuerpo un poco más grande que Genkai -¡Ven inmediatamente! ¡Es una niña y está herida!

Botán corrió hacia ellas y ayudó a Genkai a llevarla dentro y acomodarla en una habitación cómoda para curarla. La niña parecía tener unos diez u once años de edad y estaba un poco lastimada, nada de gravedad. En el momento dado en que Botan le ponía un trapo mojado a la niña para que le bajara la fiebre, ésta despertó y tomó la mano de la joven e intentó hablar.

-¿L-la maestra G-Genkai?

-¡Maestra! ¡Se despertó! –llamó Botan -¡La está llamando a usted!

Rápidamente la mujer fue al lado de la niña para escuchar lo que tenía para decirle. Desesperada, la pequeña tomó fuertemente la mano de Genkai.

-¿Ma-maestra Genkai? –preguntó la niña.

-Sí, soy yo –asintió.

-Yo... –y antes de decirle algo, la pequeña se desmayó.

-¿Qué haremos, maestra? –preguntó afligida Botan.

-Primero ve con los muchachos y dales lo que tienes que darles , yo me encargaré de la niña, no te preocupes que no está grave.

Botán asintió y se fue de allí de inmediato, dejando a una pensativa Genkai al lado de la pequeña desvalida. Genkai intuía que algo importante quería decirle aquella niña, pero ya se lo diría, cuando despertara. Lo que ahora le preocupaba más, era que aquel chico llamado Kenji, le parecía algo... sospechoso o algo así. No estaba muy segura de ello, pero esa era la impresión que le había dado la primera vez que lo vio, pero cundo lo vio por segunda vez, ya no le pareció que fuera sospechoso, pero la primera impresión es lo que cuenta, eso era lo que decía un dicho.

Genkai pasó toda la noche tratando de bajar la fiebre de la niña hasta que lo logró a la mañana temprano. Cansada, Genkai se acostó al lado de la enfermita y se durmió, cuando despertó se dio con que la niña no estaba, se levantó rápidamente para buscarla y la encontró parada en la puerta. Cuando Genkai se acercó a ella, la niña la miró con lágrimas en los ojos y le dijo muy preocupada:

-Maestra Genkai, no recuerdo quién soy... –e inmediatamente se abrazó a Genkai y se aferró a ella fuertemente, pero no lloró.

Genkai estaba sorprendida por la muestra de efusión de la niña, no estaba acostumbrada a ello, pero en alguna parte de su interior, la ternura de madre que nunca había sentido, comenzó a brillar. Lentamente, la anciana colocó su mano sobre la cabeza de la niña.

-No te preocupes, pequeña, recuperarás la memoria tarde o temprano, yo me encargaré de ello. Todo lo que se pierde se puede encontrar.

-¿En serio? –preguntó la pequeña esperanzada.

-Así es –sonrió -¿Qué te parece si te llamamos Suzume hasta que sepamos cuál es tu verdadero nombre?

-¡Está bien! –sonrió feliz la recién nombrada.

Genkai aún no le preguntaría nada, esperaría a que la niña recuperara tranquilamente su memoria, sin presionarla para que lo hiciera. La mujer observó a Suzume, era una linda niña de cabellos castaños oscuros y ojos color miel, y de cuerpo esbelto, no sabía por qué, pero le encontraba cierta similitud a alguien, ¿quién sería?

Después de entregarles el rastreador a Kurama, Botán se había ido con Yusuke para contarle lo sucedido. Se encontró también con Kenji y keiko, quien el detective espiritual le había explicado sobre el tema de Kenji, omitiendo lo sucedido en el futuro para no preocuparla.

-¿Así que una niña maltrecha apareció en las escaleras del templo? –preguntó un curioso Yusuke.

-Así es –asintió la linda Botan.

-¿Quién será? –preguntó Keiko.

-No lo sé, no se había despertado todavía cuando me fui.

-¿No tendrá algo que ver contigo, Kenji? –preguntó Yusuke.

-No lo sé, no lo creo –respondió este duvitativo.

-Podría ser tu hermana –comentó la parca.

-No tengo hermanas –fue la seca respuesta de Kenji.

Aquella respuesta sorprendió un poco a los otros.

-Pero me gustaría tener una como tú –sugirió sonriente a Botán.

-¡Ay! Pero que lindo eres –se rió la chica poniéndose colorada por la adulación.

-Pero Kenji, -dijo Yusuke preocupado –ella no tiene cerebro.

-¡¿Qué fue lo que dijiste?! –se molestó la aludida.

-¡Esa es una broma de muy mal gusto, Yu, no te permito que hables así de ella! –protestó Keiko.

Entonces ambas comenzaron a golpear al atrevido muchacho.

A Kenji le divertía todo aquello pero estaba preocupado por la aparición de aquella extraña niña, ¿quién sería?.

Genkai y Suzume habían cenado tranquilamente un rico Sukiyaki y luego se habían acostado a dormir. Una suave brisa soplaba entre las hojas de los árboles, el cielo estaba libre de nubes y se podían apreciar las hermosas estrellas pestañear, la luna llena estaba resplandeciente y alumbraba todo el bosque con un claro resplandor, y entre el tranquilo sueño de Genkai, los gritos de terror de la pequeña niña, la despertaron. Rápidamente Genkai fue a su auxilio y la encontró acurrucada en un rincón hecha un ovillo.

-¿Qué te pasa, Suzume? –preguntó la maestra mientras la abrazaba y a la misma vez miraba hacia todas las direcciones para asegurarse que no hubiera nadie peligroso allí.

-T-tuve una pesadilla... –dijo esta mientras no paraba de temblar, pero se apartó suavemente de Genkai y se puso de pie, claramente intentaba oponerse a su miedo, cosa que sorprendió a la anciana -. Pero no debo tener miedo, se lo prometí a mi papá.

-¿Recuerdas quién es tu padre? –quiso saber la maestra.

-Todavía no –fue la desilusionante respuesta -, sólo recuerdo que esas palabras son de él –de repente, la chica bajó la vista, cerró fuertemente los puños y trató de reprimir las lagrimas que luchaban por salir -. Pero... yo... ¡Yo no soy tan fuerte como él quería! –la niña se lanzó al regazo de la sorprendida Genkai, quien no estaba acostumbrada a esos tratos.

Lentamente Genkai abrazó a la niña e intentó calmarla como pudo, ella nunca había sido muy “maternal” con los niños, pues no había tenido la oportunidad.

-No te preocupes –dijo -, fue solo una mala pesadilla, si le das importancia solamente lograrás que te sientas peor, olvídala.

La niña asintió, pero permaneció igualmente aferrada a Genkai diciéndole que no la deje sola, así que la mujer tubo que quedarse a dormir con ella. Y sin quererlo, Genkai comenzó a encariñarse con la niña, formando un lazo muy especial con ella.

Capítulo 6: En el Pantano Sangriento

Después de que Botan les entregara el detector a los chicos (era un artefacto mezcla brújula mezcla Game Boy), Kurama y Hiei se marcharon hacia el Mundo de los Demonios. Llegaron a los límites de aquel lugar y procedieron a entrar. Mientras caminaban entre el barro que se hacía cada vez más espeso, Hiei comenzó con sus acostumbradas protestas.

-¿Por qué tenemos que hacer esto? Yuske tendría que haber venido con ese estúpido del futuro.

-Nosotros conocemos mejor el Mundo de los Demonios, no correremos grandes riesgos, además, -iba diciendo Kurama con su habitual calma –debemos hacer algo para que el futuro no sea una catástrofe.

-Yo no confío en ese tipo, no creo nada de lo que dice, es un mentiroso y lo único que quiere es ese estúpido anillo –siguió protestando.

-Espero que no sea verdad lo que dices –replicó el chico pelirrojo un tanto preocupado.

Mientras caminaban en silencio, había pasado cerca de una hora cuando Hiei comenzó a oler el hambiente.

-Que apestoso lugar –protestó Hiei mientras se sacudía el lodo de su vestimenta.

-¿Te fijaste de qué está hecho el barro? –le preguntó Kurama mientras hacía una mueca de repugnancia.

-Si... –asintió el demonio mientras miraba a su alrededor con asco –Es repugnante.

El Pantano Sangriento era, como su nombre lo indicaba, sangriento, los árboles estaban podridos y emanaban sangre oscura putrefacta que caía hacia el sucio y hediondo lodo negro. El hedor a carne muerta y sangre podrida cundía por toda la atmósfera de aquel espeluznante pantano. Todo demonio sabía que el riesgo de morir en aquel lugar era de grandes proporciones, los esqueletos de todo aquel que entró a ese lugar, sobresalía de entre el fango mostrando lo terrible que era aquel lugar.

-¿No pudieron haber perdido ese estúpido anillo en otro lugar? –siguió protestando Hiei.

-Creo que estamos demasiados acostumbrados al Mundo de los Humanos –opinó Kurama.

-Tú lo estarás, yo no –le dijo desafiante Hiei.

El zorro sólo sonrió ante la agresividad de su amigo, sin darle importancia a sus dichos punzantes. Caminaron unos 10 Km. hacia el centro del pantano guiados por la brújula de Botan y llegaron hasta un gigantesco árbol hueco caído, en donde la señal se hacía más intensa.

-Creo que llegamos al lugar –dijo Kurama muy serio. Él sabía sobre una leyenda que contaba que un terrible monstruo vivía escondido en el interior de un árbol muerto, a quien le gustaba comer la carne de sus víctimas mientras estas aún estaban vivas. Ese monstruo se hacía llamar Nikuhansatsu, el Devorador de Carne.

De pronto, una risotada escalofriante se escuchó desde aquel tronco retumbando por todo el pantano, Hiei y Kurama se detuvieron de inmediato.

-¡Va a atacar! –exclamó Kurama poniéndose en guardia.

-¡Maldición! –exclamó Hiei fastidiado, también poniéndose en guardia.

Unas enormes pisadas comenzaron a escucharse, haciendo temblar el suelo, y de entre las profundidades de aquel tronco, Nikuhansatsu apareció.

-¡Qué dem...! –maldijo Hiei muy asombrado.

-¡¿Qué?! –exclamó Kurama también sorprendido.

El monstruo Nikuhansatsu era una mezcla de animales salvajes, la cabeza de jabalí con horrendos colmillos, el largo cuerpo de una serpiente, brazos de reptil, y grandes alas negras de vampiro. Hiei y Kurama habían escuchado unas enormes pisadas, y la razón era de que aquella bestia estaba montada sobre un enorme cuadrúpedo peludo, que parecía ser un poco más bestial que su amo. El olor de ambas bestias era hediondo y repugnante, similar a la del pantano.

-No pensé que Nikuhansatsu sería tan horrible –opinó Hiei asqueado.

-Pero no creo que sea tan inteligente, -dijo Kurama –me parase que es un demonio inferior.

-¡Ustedes son los que demostraron no ser tan inteligentes al venir a este lugar! –y al terminar de decir esto, el demonio sacó una enorme lanza con una larga cuchilla curva en un lado y una gran pesada bola de hierro en la otra. El demonio saltó de su cabalgadura hasta caer frente a ellos e hizo una serie de demostraciones de sus habilidades marciales. -¿Ven que no pueden derrotarme? ¡Soy demasiado fuerte para ustedes! ¡Ríndanse y denme sus carnes!

-¡Je! Pero que mal bromista –se mofó Hiei mientras desenvainaba su espada. –Creo que llegó la hora de divertirse un rato.

-¡¿Acaso de burlas de mi?! –gritó muy enfadado el monstruo y descargó un tremendo golpe de su bola sobre el impertinente demonio, haciendo saltar el barro hacia todas direcciones cuando cayó al suelo. -¡He He He! ¿Ves que no pudiste hacer nada?

-¿Te refieres a esto? –preguntó el sonriente Hiei mientras Nikuhansatsu descubría que el pequeño demonio estaba sobre su cuello y su arma estaba partida en dos. Y en aquel momento, Hiei clavó su espada sobre aquel cuello de reptil haciendo saltar la sangre a chorros. Adolorido, la bestia atrapó a Hiei con su lengua de víbora y lo envolvió.

Lo que ninguno de los dos amigos sabían, es que la saliva de Nikuhansatsu era mortalmente venenosa y ácida, capaz de derretir cualquier cosa, así que el pobre Hiei comenzó a dar terribles gritos de dolor al sentir la lengua bífida de aquella extraña bestia.

-¡¡Hiei!! –gritó Kurama al ver a su amigo mortalmente atrapado, e inmediatamente decidió actuar.

El hábil muchacho sacó su infaltable rosa convirtiéndola en látigo, y rápidamente envolvió la lengua del demonio cortándola en pedazos logrando así liberar a su amigo, quien cayó pesadamente al fango. Irritado por el dolor que le había causado Kurama, Nikuhansatsu dio un terrible alarido que resonó por todo el lugar.

-¿Qué demonios está haciendo? –preguntó Hiei mientras su amigo lo ayudaba a levantarse.

-No sé, pero creo que no es nada bueno –opinó Kurama preocupado.

De entre la neblina roja, un ejército de minis Nikuhansatsus aparecieron volando y se dirigieron sobre los dos guerreros con claras intenciones de despedazarlos. Hiei y Kurama tuvieron que hacer uso de sus armas para destruirlos. En un santiamén, Hiei había cortado por la mitad a muchos de esos bichos al igual que Kurama con su látigo, los minis Nikuhansatsus sólo pudieron hacerles unos insignificantes rasguños. Nikuhansatsu estaba furioso, así que decidió acabarlos él mismo, entonces alzó vuelo y se dirigió en contra de ellos blandiendo amenazadoramente las extremidades de su lanza partida.

-Ataquemos los dos juntos –propuso Hiei.