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El principio del fin
Capitulo Siete

Tercer réquiem

Sueños o Pesadillas

Silencio, solo eso, es lo único que puedo percibir, no siento frío y se que esta haciendo, el esta frente a mi, permanece inmóvil, no se que fue lo que paso...

Es una agonía estar en pie, un milagro me mantiene de pie, pero ahora se que los milagros pueden existir, solo es cosa de confiar con el corazón…Lastima que haya sido tan fugaz, ojala las chicas lo comprendan…

La guerrera del planeta Mercurio caía sin vida frente a Belcebú, el cual sonreía tan seguro de si mismo…

Belcebú.- No lo puedo negar que cuando los mortales se lo proponen pueden hacer maravillas, fuiste un gran contrincante Amy Mizuno y de verdad me gustaría haberte conocido en otras condiciones, y felicitarte por haber sido la persona mortal o inmortal que me pudo derrotar.-

Al haber dicho esto el príncipe del mundo infernal desaparecía dejando solo cenizas en el sitio donde cayera…

Babel

Gabriel.- Rápido que ese flanco no tarda en caer.-

La batalla se había tornado feroz, no daban un solo respiro, pareciera que esta vez si claudicaría el edén…

Jaruka.- ¿No creen que esto ya se puso feo?-

Michiru.- Hemos salido de peores Jaruka, no seas cobarde.-

Orígenes

Desde siempre, desde el mismo inicio de la vida sobre la tierra se necesito a doce arcángeles que protegieran el trono de dios contra demonios y demás seres malignos, más sin embargo un lugar estaba vació, ese lugar le pertenecía al mismísimo Luzbel, el primer arcángel al servicio de dios, tan bello, tan inteligente y tan cercano a dios, pero sus celos por el hombre lo hicieron rebelarse contra dios, su soberbia y vanidad fueron su perdición, hoy, después de miles de milenios se habían reunido todas las cortes celestiales, desde los tronos hasta los querubines y serafines, hoy los doce deberían de ser de nuevo esa corte al servicio de dios, doce los elegidos para la protección más cercana a dios.

En el paraíso mismo se han iniciado los cánticos y la ceremonia ha dado inicio, pero no para anunciar al doceavo arcángel, sino para presentar a los dos que han de competir por ese lugar tan sagrado.

El primero era blanco como la nieve inmaculada de las montañas, cabellos que parecían hebras de oro fino, su túnica de la más fina tela, a su cintura llevaba un cinto con una espada de incrustaciones de piedras preciosas, y su sonrisa era mágica pero al mismo tiempo extraña, Isaías su nombre.

El segundo con piel también blanca pero con cabellos negros como la noche misma, su mirada era nostálgica, su túnica pulcra mas era austera y su espada era muy sencilla, su nombre Usiel.

Jezabel, Jabel, Uriel, Zadkiel, Mael, Raziel, Azrael, Ráphael, Hael, Miguel y Gabriel debían decidir quien sería el nuevo.

Los veinticuatro ancianos que se encontraban sentados a espaldas de dios iniciaban sus alabanzas en hebreo antiguo.

Isaías.- Parece que ha llegado el tiempo Usiel.-

Isaías se veía más seguro de si mismo, aunque Usiel se mantenía sin movimiento alguno, se denotaba soberbia en la mirada de Isaías, y el fue quien inicio el ataque…

La oscuridad siempre fue parte de mi vida, Aun no puedo olvidar ese instante en que el prefirió al humano sobre sus seres más cercanos, nunca debió darnos la espalda.

El ambiente era extraño, solo se podía ver a los dos combatiendo, Isaías mostraba pasión en cada movimiento, más no así Usiel, el solo se encontraba a la defensiva.

Estar aquí me debilita demasiado, más se que obtendré algo preciado.

Usiel era muy extraño, tal pareciera que no deseaba pelear…

Isaías.- Acaso te asuste mucho que no deseas más que defenderte Usiel, demuestra tu poder real si es que deseas ser el doceavo.-

Solo obtuvo por respuesta una sonrisa tímida y un silencio apabullante.

Azrael.- Usiel debes de pelear, así está escrito.-

Todos voltearon a ver de donde provenían las palabras y se sorprendieron al ver que era Azrael, el arcángel que se ostentaba como la espada de dios, su aspecto era el de un guerrero antiguo, era respetado por la forma en que trataba a sus adversarios, con sumo cuidado, pero nunca los humillaba, siempre les concedía su lugar como contrincantes.

Gabriel.- Sabes que no podemos intervenir Azrael, esto se debe de solucionar entre ellos, el que se convierta en el doceavo será quien realice la profecía que ha de salvarnos alguna vez, tiempos difíciles están por venir.-

Azrael solo pudo sonreír ante las palabras de Gabriel.

Azrael.- ¿Acaso no confías en tus propias habilidades mí estimado Gabriel?-

Gabriel.- ¿Y tú?

Azrael.- No por nada se me conoce como la espada de dios Gabriel, soy más fuerte aun que Miguel y eso ya es mucho decir.-

Hael.- No me dejan poner atención.-

Azrael y Gabriel.- Quejumbroso como siempre Hael.-

Ambos contrincantes ya habían terminado de reconocer al otro y se disponían a terminar de una vez por todas.

Isaías.- No sabes lo que deseo ocupar el lugar doce Usiel, por eso debes de caer bajo mi espada.-

Usiel solo sonrió, el era considerado como un arcángel muy débil, incluso se había protestado el por que dios lo había elegido junto con Isaías, entre ellos estaba Gabriel y Miguel, realmente no confiaban en el, pero no sabían lo que debía pasar para que la profecía fuera cumplida.

Un silencio enorme se hizo presente, Isaías se preparaba para mostrar todo su poder.

Isaías.- Ahora deberás de caer bajo mi espada, no existe después para ti.-

Existían diferentes leyes para los doce, y una de ellas era que nunca debían de atentar contra de otro ángel o arcángel o ser divino, ni siquiera uno caído o negro, esa tal vez era la regla principal.

Usiel.- Nunca podrás tocarme Isaías, no me subestimes como ya lo han hecho casi todos.-

Isaías lanzo su ataque, para su sorpresa Usiel lo evito y de un solo golpe lanzo su espada muy lejos

Azrael.- Todo se acabo, el ganador es Usiel.-

Todos permanecieron en silencio…

Algo con lo que no contaban era el corazón de Isaías, era muy parecido a Luzbel, arrogante, lleno de envidia.

Isaías.- ¿Acaso creen que esto se ha acabado?, no lo creo.-

De entre sus ropajes saco una daga e intento atacar a Usiel.

Sabía que si me quedaba obtendría algo interesante

Azrael.- Te lo dije Gabriel.-

Azrael sonrió y señalando la daga esta salio volando por los cielos.

Azrael.- Existe un pecado más grande que los capitales para un ser de luz como nosotros Isaías, y eso es querer lastimar o dañar a un ángel o arcángel, no puedes, por eso se realizo esta prueba, sabíamos de antemano que Usiel era más débil que tu, tu tenías el lado pasional de tu lado, solo había que creer y Usiel creyó, serás castigado por tu osadía en contra de las leyes divinas.-

Gabriel.- ¿Ya lo sabías Azrael?-

Azrael.- ¿Crees que aquel que es considerado la espada de dios no sabría lo que había de pasar?-

Isaías se incorporo lleno de furia.

A un ser divino no se le podía eliminar por medios normales, solo se podía con una extraña aleación de metal extraído del edén, y debían ser decapitados para que así dejaran de existir.

Isaías.- ¡Si es que yo no he de ser el ganador mi lugar no esta aquí!-

Luzbel.- Lo esta a mi lado.-

De entre las sombras emergió una figura conocida por los más viejos, su rostro era hermoso, facciones finas, su cabello era negro como la noche más oscura, más alto que Miguel y Gabriel, delgado, manos blancas como el mármol mismo, sonrisa obscena pero dulce, y en su espalda emergían dos imponentes alas negras, túnica color negro y su espada forjada en los fuegos eternos del inframundo…

Luzbel.- Si así lo deseas mi reino es tu reino, necesito quien dirija mis ejércitos negros junto con mis demonios mayores, tú podrías ser como Belcebú o Astaroth.-

Un pesado silencio se hizo presente en el edén, en si era una prueba más, lastima que Isaías no pudo pasarla…

Isaías.- Acepto…-

Volteo instintivamente hacia donde se encontraba Usiel y le sonrió irónicamente, tal vez el destino si existía, hacia mucho tiempo ambos habían sido amigos, los mejores, pero Isaías había roto el lazo al sentirse traicionado, a Usiel lo habían elegido también al lugar que quería ocupar, esa supuesta traición jamás se la perdonaría.

Isaías.- Tal vez algún día Usiel esta cuenta quedara saldada, pero hasta entonces seremos los más acérrimos rivales.-

Dicho esto el desapareció junto con Luzbel.

Parte de la prueba había terminado, pero seguían más y de mayor grado de dificultad.

Inframundo

Astaroth.- Será de fiar Isaías.-

Luzbel.- ¿Dudarías de mi Astaroth?-

Astaroth.- Nunca majestad.-

Luzbel.- Recuerda que yo mismo provengo del edén, caí por mi forma de pensar y por dirigir la primer gran rebelión en el edén, junto a mí cayeron miles de Ángeles y algunos arcángeles que pensaban igual que yo, nunca profese con la idea que el humano fuera más cercano a dios que nosotros, el es de alguna manera igual que yo, a el se le asignara la caballería, el ejercito más veloz y más letal, la batalla se acerca y ya nadie podrá detenerla…-

Inicios, hace tiempo…

Hael.- ¡Rápido, los necesito en ese muro!-

Miguel.- ¡Gabriel, mueve a tus soldados!-

Usiel.- ¿Crees realmente que podrán con nosotros Gabriel?, apenas veo resistencia.-

Azrael.- ¡Usiel, rápido síguelos!-

Usiel.- ¡Me necesitan más aquí Azrael!-

Azrael.- Mentiría si te lo negara, pero se tienen planes para ti, si el edén ha de caer tu serás quien cumpla con la profecía.-

Usiel.- Pero si cae el edén no habrá nada que cumplirse.-

Azrael.- ¡Posiblemente, pero obedece mi orden!-

Usiel.- No creo que Isaías atente contra vosotros, a quien desea acabar en serio es a mí, tal vez aun sigue enojado por lo que paso hace milenios y ocupe el doceavo lugar, insiste en que ese lugar es suyo.-

Isaías.- ¡No soy tan infantil para acordarme aun de eso!, tal vez no te has preguntado Usiel que mi odio por ti no existe realmente y que solo deseo demostrarle a dios mi poder, el cual se incremento desde que Luzbel me adopto.-

Una figura conocida salio de entre las sombras y se presentaba ante los dos arcángeles.

Isaías.- Nunca debiste de aceptar la invitación de dios para concursar en esa prueba estupida, aquí en el mismo edén has de caer bajo mi espada, no me importa nada mas, solo tu cabeza.-

Extraño, así podíamos catalogar a Isaías, vestía túnica negra, su cabello había perdido brillo y su piel denotaba un extraño tono azulado, sus ojos verdes como esmeraldas habían perdido también brillo y chispa.

Usiel.- No creo que el calor apabullante del inframundo te haya dejado así.-

Isaías.- No todo es lo que crees, ahí es frío, muy frío, se congela tu alma.-

Por eso se podía deducir que ese era el resultado de su cambio drástico, no era lo que solía ser, nunca más lo sería…

Isaías.- Aquí es donde te encomiendas a tu suerte…-

Dicho esto Isaías se abalanzo sobre Usiel, Azrael se aparto y se dirigió hacia donde Usiel debía ir antes de la aparición de Isaías…

Usiel.- Aquí es donde terminara lo que nunca se termino hace milenios amigo mió.-

Isaías.- ¿Acaso crees que no me volví más fuerte que cualquier arcángel de dios mi ex amigo?-

Usiel.- Nunca me subestimes como lo hiciste.-

Al decir esto ambos desenvainaron sus espadas y se inicio la lucha…

Isaías.- de alguna u otra manera te he de vencer esta vez Usiel, vengo preparado para eso.-

Alguien.- Por eso te elegí Isaías, por eso…-

Ambos voltearon a ver a Luzbel que observaba la pelea, su mera presencia no auguraba nada prometedor, si acaso vencía a Isaías debería después hacer lo mismo con el arcángel negro…

Algo no estaba bien, por que los ejércitos negros peleaban sin sus dos lideres más fuertes… ¿Si acaso se tratara…?

Usiel.- ¿Acaso solo deseas vengarte de mi?-

Isaías.- Ya te habías tardado…-

Solo se trataba de una venganza, no era una invasión al edén, solo deseaba acabar con el, eso era ruin, debía de enfrentar a los dos…

Otro sitio, en la actualidad

Siento que la cabeza me da vueltas, me siento mareado, nos e que fue lo que me paso, recuerdo estar con Serena y con Seiya, solo eso, apareció Nejerenia y ya no supe más…

Alguien.- Parece que has despertado Endimión-

Darien.- ¿Quién esta ahí?-

Alguien.- Acaso ya nos olvidaste…-

Alguien.- No lo aturdas, si acaso se puede mantener en pie, se ha de sentir mal.-

Alguien.- No se justifica esto aun así, debes de reponerte y conservar tu temple príncipe de la tierra.-

Darien.- ¿Quienes son ustedes?-

Alguien.- -Los antiguos generales de la tierra, los cuatro más poderosos, solo tu tenias más poder que nosotros, pero ahora es triste ver que no lo has asimilado y la tierra esta por ser destruida, ¿acaso crees que Luzbel trabajo tanto tiempo solo para esclavizar a los humanos?, el nos odia y no va a parar hasta destruirnos.-

Endimión -No entiendo, que les parece si vamos por partes.-

Neflite -Tu eres Endimión, punto inicial, dos, eres el soberano de la tierra, ¡bueno el soberano terrenal!, punto tres la tierra esta siendo atacada por seres de inframundo y tus enemigos políticos adoptados por que todos quieren el cristal de plata de tu prometida, punto cuatro, el más álgido, no tienes poderes como antes, solo… unas bellas flores que se entierran donde las lanzas, pero que para acabar con seres de inframundo no sirven, punto cinco y más real y crudo, nunca dependimos de los demás para defender lo nuestro y ahora si no defienden la tierra unas chicas de otros reinos nadie podrá defenderla, y lo peor es que ya no hay tiempo de mucho…-

Neflite -Lo peor es que la gente inocente va a morir y morirán miles de millones, así es que decide soberano, que hacemos, esperamos que el milagro lo cumplan las guerreras de otros reinos o asumes tu responsabilidad y defendemos nosotros nuestro reino o dejamos que sea destruido, no hay más opciones Endimión, elige una, pero recuerda que la vida de más de seis mil millones de humanos dependen de lo que elijas aquí en este preciso momento.-

Nunca lo había pensado así, la gente nos necesita, no dejare que Serena se vuelva a arriesgar sola y yo solo observando, si es que mi futuro esta al lado de ella no será para que defienda mi planeta, si no por que soy alguien a su altura, nunca me había detenido a pensar que ella se ha sacrificado innumerablemente por mi incompetencia y carecer de mis poderes que la familia real siempre ha tenido…

Endimión. -¿Y que esperamos?, debemos de reunir a nuestros aliados y defender nuestro planeta…-

Neflite. -Bien dicho Endimión, apresuremos los eventos o no habrá nada que defender…-

Babel

Jaruka. -Espero que hayan dejado sus pendientes listos, pues ahí vienen ya todos los tipos malos y realmente si no sucede un milagro nos derrotaran aquí y avanzaran al sitio del trono y todo será inútil ya.-

Hotaru. – Si es que aun existimos para saberlo…

Orígenes, la caída

Isaías.- Acaso crees que me ganaras, ya lo tenía todo calculado, sabes… aun salgo ganando…

Usiel.- si con mi castigo te detengo aquí y no atentas contra lo que no fue y no será que así sea…

Y de un solo golpe acabo con el arcángel que alguna vez fu7ese su mejor amigo, su destino estaba escrito, el tenía que ser desterrado, había atentado contra un arcángel, aun y cuando fuese un arcángel caído…

Luzbel.- Lo9 sabia, sabia que algún día te tendría, ¿sabes cuanto me costo soportar al engreído de Isaías?..., pero ahora tu has llegado en el momento exacto…te desterraran y caerás en mis dominios…

Usiel.- ¿Sabes que ya estoy condenado?...

Luzbel.- Si lo se…

Usiel.- Y crees que no me vengare por lo de Isaías…

Luzbel.- No eres capaz…

Usiel descargo su furia y decapito a Luzbel…

Usiel.- Nunca me subestimes…

Después seria su juicio, ya lo sabia, sabia cual era el castigo por romper la regla suprema… Ya no importaba, se sentía un traidor…

Continuara

Email del autor: enkhila@yahoo.com.mx

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