De: Priss
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Su condena: ella. / El preso: él. / Prisionero....
del amor.
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El ex-soldado mantenía fija la mirada sobre
esa frágil figura de mujer.
Pensaba en tanto, y pensaba en nada. Miles de cosas
cruzaban su mente, más
estas se esfumaban sin dejar rastro alguno apenas
la veía.
Era la cuarta vez que la buscaba en tan solo dos
días. Para qué?: para nada
realmente. Era usual que se encontraran en el transcurso
del día, después de
todo hacia tiempo que el joven había accedido
a ser otro de sus tantos
guardaespaldas; y tomando en cuenta el alto cargo
de la chica, esta si que
necesitaba que su viejo amigo estuviese a lado suyo,
pero....
.... Heero tardó más tiempo en recibir
instrucciones en su nuevo trabajo que
en liarse con ella.... con Darlian Relena.
No supo a que se debió.... a sus encantos de
mujer probablemente, a la
cercanía y constante compañía
que debían mantener, o simple y sencillamente
a la agradable e injustificada sonrisa que ella nunca
olvidaba regalarle....
luego: el amor, ese sentimiento que ya anidaba oculto
en su corazón se
libero por completo, revelándose en contra
de la conciencia de Yuy; una
liberación que solo provocó la esclavitud
total del mismo chico, esclavitud
que le agradaba, más no entendía.
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Mira si estoy loco por tu amor
que en lugar de huir de ti, te pido ayuda.
Mira si me has hecho enloquecer
que en lugar de aborrecerte, te deseo.
Vamos a decirnos la verdad,
tu te aprovechas de mi.... y yo te amo.
Vamos a decirlo de una vez:
"cómo puedes tu ser libre, mientras yo
soy...."
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El cariño que ya no pudo reprimir destruyó
las cadenas que lo oprimían
haciendo que Heero actuara de forma irracional e inversa
a como debía en
realidad... lo hizo cambiar increíblemente.
Y él, él solo aceptaba gustoso pudiendo
solo cuestionarse el "cómo" y "por
qué".
¿Por qué la buscaba pidiéndole
opiniones o ayuda con su sola presencia?,
ayuda para apaciguar sus exigentes deseos por ella.
Y pensar que antes lo
que hacia era huir, si, huir lejos pues lo que por
ella sentía lo confundió
por completo.
La primera vez que escapo fue aquella en que no pudo,
aunque quiso, matarla.
La última después de lo de Marimeia.
Quedarse?. La sola idea no tuvo cabida en su mente,
por ello escapo de
Relena cuando esta se encontraba en una de tantas
conferencias políticas y
pacifistas. Ahora no quería ni pensar en ello,
el que en este presente
buscase su compañía, a veces, con desesperación.
Pero eso no era nada comparado con su deseo, sí,
su deseo por ella, su
cuerpo, su sola presencia, todo.... todo en ella lo
provocaba desesperándolo
locamente. Y vaya que debía estar loco !!;
en vez de perder el tiempo con
esas emociones debía, mínimo, aborrecerla
por provocarle semejante
dependencia carnal. Pero no!... nada de lo que debía
sentir por ella podía
ser posible.
Entre más huía, más cerca de
ella quería estar; entre más intentaba
aborrecerla, más la deseaba.
~"¿Me escuchas, Heero? ".
El susodicho prestó atención; su protegida
lo llamaba con insistencia y él,
absorto en sus pensamientos, le respondía ya
segundos después. Su
conversación sobre la vigilancia que debía
ser aumentada en la mansión que
habitaba la joven, debía esperar; era una conversación
distinta la que le
interesaba al joven expiloto.
Más Relena lo evitaba como nunca antes, la
razón: jugar con él, le divertía
verlo tan atento y tranquilo para con ella.
Igual, así como él había sucumbido
ante sus sentimientos, ella había
cambiado un poco su actitud en esta relación.
Lo incitaba y provocaba a
sabiendas de que en publico Yuy no podía hacer
nada en absoluto; luego,
cuando se encontraban a solas, fingía indiferencia
como si entre ellos no
hubiese relación alguna. La joven rubia se
aprovechaba de estas situaciones
y del hecho de que Heero ya no podía evitar
su comportamiento, mucho menos
su necesidad.
Ella actuaba y vivía con plenas libertad y
tranquilidad, mientras que su
juguete permanecía a expensas de lo que ella
dispusiera.
Relena jugaba y se divertía a conciencia;
en tanto que el joven solo
obedecía todo cuanto ella dispusiera, y así
tal cual lo cumplía, hasta el
más mínimo capricho que ella tuviese.
Cómo no hacerlo??, si ya la amaba y no
le interesaba que la chica se aprovechara de ello.
Bendita situación que ambos había podido
sobrellevar hasta ahora y que ambos
tenían bien presente.
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Preso....
Abrazando tus cadenas,
condenado a lo que quieras
y hasta que quieras, amor....
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Pero Heero estaba dispuesto a dejar todo bien en claro....
ahora:
~" ¡No podemos seguir así !".
~"Así, cómo?".
Relena pretendía no entenderle, lo que exasperó
por completo a Yuy; se
sintió presionado, se sintió desesperado....
dispuesto a discutir, dispuesto
a liberarse de ella.
~" Sabes mis sentimientos, y aun así
tu, tu....".
Heero se detuvo y no hablo más. Frente a él
se encontraba una de las razones
por las que se dejaba utilizar de una forma tan descarada:
el rostro
atemorizado de la joven.
Cuando ella le mostraba esa expresión se intercambiaban
los papeles; él
parecía ser el verdugo, y ella la pobre mujer
utilizada, maltratada. Con
esta sencilla y fingida emoción en su rostro,
la joven ministro doblegó a su
acompañante logrando que la soltase. Luego,
la droga: se abrazó a él sumisa
y cariñosamente provocando que el corazón
del joven latiera con fuerza e
intensidad.
Era lo que deseaba y no dudo en hacerlo, el devolverle
la prisión de su
abrazo. No quería deshacerse de ella y mucho
menos dejar de probar sus
deliciosos besos. Enloquecido y prendado de ese sentimiento;
absorto por
completo en el beso que ella le daba. Sentir su piel,
sus labios, la humedad
y calidez de su boca para adentrarse en esta al querer
sentirla por
completo.
Para Yuy estaba bien de esa manera, aceptaba abrazar
las cadenas de sus
brazos y hacer cuanto ella le pidiera en el momento
que quisiera.... aun
cuando esto significaba alejarse de su hermoso cuerpo.
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Mira si estoy loco de verdad,
que pienso que si obras mal.... es culpa mía.
Mira si me has hecho no ser yo,
que en lugar de hacerte daño, te protejo....
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Recién habían tocado a la puerta y la
pareja tuvo que separarse.
Uno de los ex G-boys entraba tranquilo al pequeño
estudio en que se
encontraban los jovencitos.... comenzando de nuevo
la tortura.
Relena le coqueteaba sutilmente al recién
llegado, demasiado sutil como para
que el mismo Maxwell se diese cuenta, pero haciéndose
notar lo suficiente
para que Yuy se percatase de ello.
Los celos ya eran frecuentes. La verdad es que Relena
también utilizaba al
pobre de Duo, que ni cuenta se daba, para sembrar
los celos en Heero, que
solo deseaba aniquilar al chico de la trenza.
Fueron pocos los minutos que la joven utilizo para
hablar con el piloto del
ya inexistente Death Side. Así, una vez que
Maxwell abandonó la habitación,
Heero se aproximo hasta la ex-reina para sujetarla
en un fuerte abrazo. Este
era uno de esos momentos en que mandaba a esos celos
a un segundo plano.
De cualquier forma creía, tontamente, que la
forma de actuar de su amada era
culpa suya y solo suya; y es que no encontraba otra
respuesta a su reciente
comportamiento, si bien sabia que antes ella era todo
lo contrario.
Desechó todos aquellos pensamientos que pudiesen
hacerlo dudar de ella, para
que nada le importara, solo su Relena a la que amaba
al extremo de no vivir
más que por sus besos. La misma chica a la
que dejó de hacerle daño,
desistiendo de esa tonta idea para ahora solo protegerla.
Se lo había
prometido y lo cumpliría pues por ella aceptó
la estúpida idea de formar
parte de su guardia personal.
"¡ Qué importa !", "¡
Al diablo !", pensó; lo único que
deseaba era hacer
que su sonrisa perdurara, que fuera feliz; proteger
su vida. Y si para eso
tenia que ser su títere, lo aceptaba; era capaz
de eso y mucho más, después
de todo había jurado no volver a matar a nadie
más, juramento que hizo por
ella.. Porque creía que Relena se merecía
algo más que un sanguinario, pero
perfecto, asesino.
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Vamos a decirnos la verdad,
si te pudiera borrar, te borraría....
Vamos a decirlo de una vez,
tu me tratas como quieres, porque yo soy.....
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Yuy la miro con atención poco antes de continuar.
Ella lo confundía tanto, o
quizás él se confundía a si mismo.
Como sea, las dudas las tenia, algunas no
serian resueltas y de otras más ni siquiera
tendría conocimiento.
Quiso ser sincero, esperando el milagro de que ella
lo fuese también.
~"¿Sabes que si pudiese eliminarte....
lo haría?".
~"Si".
~"Entonces, por qué continuas torturándome??".
~"Ya has intentado aniquilarme en otras ocasiones,
no sé que tanto esperas
ahora".
~"Por eso juegas con migo?".
Ella le sonrió con diversión al tiempo
en que contemplaba la frustración del
ex-piloto.
Se abrazó a él sin dejar de sonreírle
a sabiendas de que su actitud solo
aminoraba los inútiles intentos por entenderla,
así fue como hizo que se
obsesionara con ella y, después, tenerlo justo
en la palma de la mano, como
ahora.
Heero solo estaba ahí, de pie, dejándose
envolver por los suaves brazos de
la joven, que en momentos como este hacían
el papel de cadenas,
permitiéndole mantenerlo prisionero de la duda
y los celos, pero también de
ese extraño amor que mantenían.
~" ¡ Ai shiteru !".
Así, de los labios de Heero, emergían
palabras que la ex-reina no esperó
escuchar ni en el más extraño pero hermoso
sueño. ¿Cuán obsesionado estaría
el joven como para siquiera pensar en esa frase?,
o sería que no pensó un
solo instante en decir aquello?....solo habló.
Relena lo tomó de la mano para sacarlo de ahí
y dirigirse justo a donde
ambos deseaban: la habitación de la chica.
Cruzando los pasillos sin toparse con una sola persona
entraron finalmente
al lugar para encerrarse entre cuatro paredes que
los conocían por completo.
Era el momento, ella había dejado de reír
hacia un rato, ya no jugaba. Lo
deseaba y lo deseaba ¡ya!. Heero lo sabia y
aun así le siguió el juego
porque le parecía perfecto, además estas
situaciones se presentaban solo
cuando ella lo disponía; comenzaban y terminaban
cuando a ella se le daba la
gana y eso era ya un hecho.
Y todo se dio, las caricias no tardaron en tocar piel
desnuda al despojarse
de la estorbosa ropa. Con un Heero esperanzado a los
besos que la chica le
quisiese dar, se encerró en todos y cada uno
de esos suaves y violentos
contactos entre sus labios, como no queriendo escapar
de ellos, como si cada
uno fuese el último.
Las dos figuras se volvieron una sola gracias al
constante intento de unión.
No era la experiencia lo que caracterizaba estos encuentros,
sino la
espontaneidad con que se daban. Más aun, la
perfecta mezcla entre sumisión y
mandato por parte de Relena lo que hacia de esto algo
especial; eso que Yuy
solo había compartido con ella y de lo que
se volvió adicto casi al
instante.
Era la forma de hacerle el amor, tan dulce y violenta
a la vez, tan
apasionada y entregada.... ¿cómo no
amarla?.
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Preso....
De la cárcel de tus besos,
de tu forma de hacer eso
a lo que llamas amor.
Preso....
Abrazando tus cadenas,
condenado a lo que quieras
y hasta que quieras, amor.
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Varias horas habían transcurrido; lo hicieron
al menos tres veces continuas
y ambos estaban cansados, ella más que él
pues yacía dormida, recargando la
cabeza sobre el torso de su incondicional amante.
Yuy pensaba, pensaba mucho acerca de la ironía
de sus actos. A veces en
verdad quería eliminarla y acabar con todo
esto, librarse de sus cadenas,
pero se encontraba justamente abrazando a estas, a
las cadenas de sus brazos
y al verdugo.... ella.
La verdad, ya era imposible retroceder al menos un
paso; lo hecho, hecho
estaba. Se había condenado a si mismo a acudir
cuando ella lo dispusiera y
cumplirle hasta el más mínimo capricho
que pudiese tener.... lo haría con
gusto hasta que ella decidiese que el juego se tornaba
aburrido, lo haría
pues cayó en las redes del amor.
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Preso....
De la cárcel de tus besos,
de tu forma de hacer eso
a lo que llamas amor....
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Por ahora, solo planeaba contemplarla mientras dormía,
y al hacerlo,
recordar todos esos cortos y prolongados besos en
los que se dejaba envolver
y de los que se negaba a salir; Aprisionándose
solo. A sabiendas de que la
forma en que ella le hacia el amor era única,
esa manera de amarlo que le
hacia entender que después de todo no siempre
jugaba con él; cuando estaba
en la cama se mostraba tal cual era.... solo ella
y sus sentimientos.
Y pensar que su sincera forma de acostarse con él
también lo había enviciado
completamente, volviéndolo adicto a todas estas
sesiones de cama.
Feliz estaba, aunque sin cambiar esa fría expresión
de insensibilidad y
meditación... nunca lo hacia. Su prisión,
estas cuatro paredes que lo
encerraban y alejaban del mundo exterior para acogerlo
entre las cadenas del
amor y la pasión.
Él corazón de Heero latió emocionado
al escuchar su nombre casi en un
susurro por parte de una Relena que aun permanecía
dormida. Protegida por el
que voluntariamente se había vuelto su prisionero
y amante eterno.
Fin...
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Tema: "Preso".
Interprete: "José José".
Aleluya, esta vez no la maté.
Creen que este fic sea lime?. Yo digo que no, pero
siempre hay alguien que
opina lo contrario.
Cambié la actitud de Relena para con Heero,
ok, la de ambos.
Aunque de cierta forma la letra de la canción
describe bastante bien
el conflicto que sufre Heero al haberse enamorado
de Relena; siento que no
salió como esperaba.
priss_pk@hotmail.com
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