| Un día como cualquier
otro, Hamtaro corría en su rueda. Laura estaba
haciendo sus tareas, pero algo la tenía distraída.
- Hamtaro, ¿sabías que va a llegar
un vecino nuevo al barrio?
- ¿Heke?
- Dicen que es un científico loco, qué
emoción, siempre quise conocer a un científico.
No creo que sea loco...
- No es un científico loco, es un científico
enojado- bromeó la madre de Laura, que entró
de repente.- La cena está lista.
- Voy de inmediato, mamá- dijo la chiquilla.
Cerró y guardó su cuaderno, y se fue
a cenar con la familia.
Opening: Beauty through the eyes of a Predator (Demon
Hunter)
Al otro día, cuando Laura se fue al colegio,
Hamtaro salió de su jaula y se fue a la casa
club.
- Hola, Hamtaro- dijo el Gran Jefe- Te estábamos
esperando.
- Hola chicos, ¿Qué ocurre?
- Es que van a llegar nuevos vecinos- dijo Bocadín-
y el jefe quiere que les preparemos un recibimiento.
- Es que siempre nos hemos caracterizado por ser
un barrio muy amable- dijo Pashmina.
- Okewww- dijo Penélope
- Entonces quisiera que nos ayudases, Hamtaro.
- ¡Por supuesto que lo haré! ^^
- Oh Hamtaro- dijo Bijou, con su acento francés-
Siempre tan amable...
- Y la idea fue mía- le dijo el Gran Jefe
a Bijou
- Oh Gran Jefe siempre tienes tan buenas ideas
- ^///^ Bijou, me sonrojas
Al rato vieron un camión de mudanzas. Venían
bastantes muebles y aparatos raros.
- Llegaron antes de lo que pensábamos, ¡No
tuvimos tiempo!- dijo el Gran Jefe.
- ¿Y cuándo te avisaron que llegarían?-
preguntó Panda.
- Me dijeron que llegarían mañana...
- ¿Y quién te pasó la información
errada?- dijo Dexter.
- ¡MAXWELL!- chilló el Gran Jefe.
- ¡Perdón, perdón, gaaah!- dijo
Maxwell, mientras huía del Gran Jefe que lo
perseguía- ¡estaba seguro que era mañana!
- Maxwell ahora dirigirá el noticiero Ham
y nos hamgañará a todos- dijo Howdy.
El chiste estaba tan malo que hasta Maxwell
y el Gran Jefe interrumpieron la persecución.
Los ham-hams no pudieron más que mirar cómo
se mudaban. Cuando por fin después de un par
de horas se fue el camión de mudanza, los hámsters
quedaron apenados. Pero Hamtaro rumiaba una idea...
- Chicos, tengo una idea...
En ese momento todos sintieron un ruido y todos fueron
a mirar. Acababa de llegar un hámster nuevo.
Todos se quedaron mirándolo.
Lo primero que llamaba la atención del hámster
era su pelaje verde. Los ham-hams jamás habían
visto un hámster de ese color (y supongo que
ustedes tampoco). Lo otro, que el hámster tenía
una marca en la cabeza con un punto negro.
- Er... Perdón... buenos días... acabo
de llegar al barrio... Y no conozco a nadie- dijo.
- ¡Hola extranjero!- dijo el Gran Jefe.- ¡Pasa
y entra! ^_^ ¿Cómo te llamas?
- Er... Me llamo Shinta... Encantado- dijo el recién
llegado, humildemente y mirando hacia el suelo.
- ¿Qué pasa?
- Disculpen, antes que sigan siendo amables conmigo,
les diré algo importantísimo, entonces
me pueden echar de aquí.
- ¿De qué hablas?- dijo Bijou.
- Es que a todos los lugares a los que he llegado
me recibieron bien hasta que les conté mi horrible
verdad y me han expulsado... Mientras viajábamos
hacia acá decidí decirlo todo desde
un principio para no sufrir un desengaño después
de haber creído tener amigos...
- Cuéntalo- dijo Hamtaro.- Aquí nadie
te va a rechazar.
- Hamtaro tiene razón- dijo Gorras, que llevaba
una cacerola en la cabeza.- Aquí todos somos
amigos ^^
- Que el Hámster ecológico hable- dijo
Howdy. Todos lo miraron feo.
- ¡¡¡HOWDY!!!- dijeron todos a
la vez. Shinta miró al suelo con los ojos cerrados.
- No se preocupen, siempre he sido blanco de burlas
y bromas, estoy acostumbrado u_u
- ¿Pero por qué te rechaza la gente?-
dijo Sandy.
- Por culpa de mi dueño. Está realmente
loco, y yo no he podido jamás hacer nada para
detenerle...
- No creo que sea un científico loco- dijo
Hamtaro.- Debe ser un científico enojado...
- No. El mío está realmente loco- dijo
Shinta.- Es de los que captura animales salvajes o
se roba a los animales de los vecinos y hace experimentos
horribles con ellos...
Todos se estremecieron. Shinta continuó.
- Una vez vi que desmembró a un pequeño
perro sólo para ver si podía sobrevivir
sin las patas, arrastrándose como un gusano...
Otra vez le cortó las orejas a un conejo para
saber en qué forma exactamente éstas
hacían rebotar el sonido hacia sus oídos
y ver qué tan sordo quedaba... Y una vez me
intenté escapar... Él me agarró...
Y lo que me hizo fue horrible.... Indescriptible...
Tiemblo con sólo recordarlo...
Shinta se tocó el punto negro en la cabeza.
- A veces me duele una enormidad, a veces no me molesta,
pero tengo jaquecas periódicas gracias a esto...
Todos los demás ham-hams miraban a Shinta
con cara de :eek:. Pero fue Hamtaro el que se le acercó.
- No te preocupes, muy malvado será tu dueño,
pero tú te ves como un hámster bueno...
- Sí, bienvenido al equipo de los Ham-hams-
dijo el Gran Jefe.- Puedes esconderte en nuestra casa
club el tiempo que quieras. Él es Hamtaro,
ella es Bijou, ella es Penélope.......- El
gran jefe los presentó a todos.- ¡Considérate
parte de los ham-hams!
- ¡Gracias!- dijo Shinta, con lágrimas
en los ojos.- Es primera vez que me aceptan en un
grupo después de saber mi historia...
- Oye, tu pelaje es muy especial- dijo Maxwell.-
Es primera vez que veo un hámster verde. ¿Eras
así de nacimiento?
- No. Antes era de un color semejante al de Hamtaro,
pero desde que me pusieron esta cosa en la cabeza,
mi color de pelaje cambió.
- Te ves muy lindo- dijo Sandy.
- Gracias. Tú también eres muy linda
- ^///^ Gracias
- ¬¬ Oye no te metas con mi hermana- dijo
Stan.
- No te metas tú- dijo Sandy.- Tú vives
coqueteando con todas las que puedes, ¿entonces?
De pronto, el punto negro en la cabeza de Shinta
empezó a brillar...
- Ay, no- dijo.
- ¿Qué ocurre?
- Me están buscando. Lo que me metieron en
la cabeza le sirve a mi dueño para rastrearme...
Mejor me regreso a mi jaula o los pondré en
peligro a todos... u_u
- ¡Adiós amigo! ¡Nos vemos!
- Espero poder volver...- dijo el hámster.-
En verdad, espero- murmuró mientras se iba.
Cuando Shinta regresó a la casa, vio que había
muchas cajas sin abrir aún, pero...
- Ah, me asustaste, estabas conociendo el barrio-
le dijo el científico a Shinta, que fingió
estar oliéndolo todo.- Creí que te me
intentabas escapar. El chip de localización
para animales es una de mis más grandes creaciones,
no lastima a quien lo lleva, y los dueños pagarán
una fortuna cuando lo patente y esté en el
mercado. Uh, si te hubieras intentado escapar ¡Cómo
te habría sujeto! Soy un convencido que los
animales entienden igual que los seres humanos. Si
no me crees mira el mundo actual.- el científico
depositó a Shinta en una jaula bastante lujosa,
de unos 3 metros de largo por 2 de ancho.- En la edad
media los hombres entendían mediante tortura.
Se proclamaron los derechos humanos y mira cómo
está el mundo. Todos hacen lo que quieren y
a nadie le interesa... Bah, como sea. Me voy a dormir,
porque mañana hay cosas que hacer.
Mientras tanto, Laura estaba en su cuarto.
- El científico ya llegó, mañana
lo pasaremos a saludar, ¿eh, Hamtaro? Se ve
una buena persona.
Hamtaro tembló de terror. No podía
decirle a Laura con palabras lo que sabía,
y que era peligroso para ambos el ir al día
siguiente. Pero no había nada por hacer. Como
sabía que mañana en la mañana
Laura iría a la escuela, podría pedirle
consejo a los demás ham-hams.
- Hoy ha sido un dia excelente, pero espero que el
día de mañana será mucho mejor,
¿no lo crees, Hamtaro?
- :( heke- Hamtaro, por primera vez, no estaba
seguro de la aseveración de su dueña.
Al otro día, en el club ham, Hamtaro le contó
su problema a los demás. Shinta estaba ahí.
- No te preocupes, Hamtaro- dijo él.- Él
no le hace nada a las mascotas cuando van con su dueño.
Es cuando las encuentra solas que hay peligro. Una
vez se robó a una de su casa. Pero cuando van
a saludarle y todo eso, no pasa nada.
- ¿Es en serio?
- Mira, para que sea más tranquilizador- dijo
Shinta- durante la tarde estaré yo allá.
Mientras Laura conversa con mi dueño, él
nos pondrá juntos en mi jaula y podremos vigilar
juntos.
- De acuerdo- dijo Hamtaro.
Esa tarde, Laura agarró a Hamtaro y fue a
saludar al recién llegado. Claudia iba con
ella... Y con Bocadín. Laura tocó el
timbre.
Abrió la puerta un hombre calvo, con cabellos
blancos creciéndole en los costados, levantados.
Llevaba unas gafas oscuras, muy similar al científico
de Medabots.
- Hola, soy Laura
- y yo Claudia
- Somos sus vecinas.
- Mucho gusto- dijo el hombre.- Pasen, es un honor.
Me llamo Vicent. ¿Y sus amiguitos?
- Se llama Hamtaro- dijo Laura. Hamtaro, saluda.
- Heke
- Él es Bocadín. Saluda, bocadín.
- Hamha
- Yo también tengo un Hamster- dijo Vicent.
Llevémoslo a su jaula para que se hagan amigos.
Como estaba planificado, Hamtaro y Bocadín
fueron llevado a la jaula de Shinta y ahí quedaron
los dos. Laura estaba sorprendidísima.
- ¡Qué grande!
- Quiero mucho a mi hámster. Invertí
mucho en esta jaula.
- O.O Y su hámster es verde- dijo Claudia.
- Sí. Un día amaneció de ese
color. No lo he querido mostrar mucho o mis colegas
no me van a dejar tranquilo
- ¡Qué lindo! ¿Puedo agarrarlo?
- Er... No creo- dijo Vicent.- Es muy amigable con
otros hámsters, pero a los humanos los muerde...
Y no lo hace muy suave que digamos.
- ¿Es cierto eso?- le preguntó Hamtaro
a Shinta.
- No. No quiere que me tomen porque verían
mi rastreador en la cabeza.
- Vaya...- dijo Bocadín.- Oye, tu jaula es
enorme
- De eso no me quejo. El rastreador que llevo le
costó tanto que me cuida demasiado.
- ¿Y tienes semillas?- dijo Bocadín
- Aquí no. Me encantan, pero no me alimentan
con ellas. Vicent insiste en darme zanahorias o lechugas...
Laura y Claudia recogieron a sus hámsters
y se despidieron. Vicent no les había mostrado
el cuarto con fetos de animales a medio crecer o con
partes y miembros de animales...
Las dos niñas se fueron con la impresión
que no era un científico loco. Inventaba cosas
para el bien del mundo (ej: un par de zapatillas con
autodesplazamiento, para no tener que hacer ningún
tipo de ejercicio al desplazarse...)
Al día siguiente, todos estaban en el club
ham excepto Shinta y Jingle (Jingle estaba quizás
quién sabía dónde). El gran Jefe
habló.
- Me cuentan que su jaula es enorme. Cómo
pueden decir que vive mal...
- Él dice que no se queja de su jaula, pero
que su vida es un martirio.- dijo Bocadín.
- ¿Y si lo visitan?- bostezó Siestín.
- Será una visita ecológica- dijo Howdy.
Todos lo miraron con expresión de pena en sus
rostros...
- ¿Y qué piensan si vamos ahora mismo?-
dijo Pashmina.
- ¡Pashmina, eres genial!- dijeron Howdy y
Dexter a la vez. Se miraron con rabia y empezaron
a pelearse.
- ¡Que Pashmina es mía!
- ¡Que Pashmina es mía!
- ¡Cállense! Yo no soy de nadie!!! >_<
- ¿Viste?- dijo Dexter.- De nadie más
que yo
- Ella dijo que de nadie más que yo- dijo
Howdy.
Los dos hámsters siguieron peleando, cuando
se dieron cuenta que todos los habían dejado
atrás. Interrumpieron su pelea y en unos segundos
estuvieron con los demás.
Los 10 hámsters se dirigieron hacia la casa
de Shinta. Entraron por una rendija que encontraron.
No les fue difícil encontrar la enorme jaula
de Shinta. El hámster estaba ahí...
Pero aunque estaba de cara a los ham-hams, no dio
señas de reconocerlos. De hecho, ni siquiera
parecía capaz de ver algo. Sus pupilas estaban
extrañamente dilatadas y le lagrimeaban los
ojos de una forma horrible.
- ¿Shinta?
- eeeoooaaarrr quiero a mi mami- dijo el hámster
verde.
- ¿Qué te pasó?
- ñíííúuuurrraaawwww
Sandy, te estimo muchooo
Sandy quedó o.o con la revelación que
acababa de oír. Pero el hámster verde
siguió delirando.
- rarararaaaawww soy el más grande rockeeeeero...
¿Hamtaro? ¿Qué haces aquí?
¿Puedes sacarme eso de la cabeeeeeeza?- Shinta
se tambaleó y cayó definitivamente aturdido.
La docena de hámsters quedó horrorizada.
La cabeza de Shinta sangraba abundantemente por donde
tenía el localizador.
- ¿Qué chillido fue ese?- dijo Vicent,
que entró repentinamente a la habitación.
Fue demasiado tarde. Los hámsters no tenían
dónde esconderse... O para dónde huir.
Vicent fue rápido de pensamiento y cerró
la puerta.
- Wuhuhú, qué suerte, ¡Tengo
varios hámsters más para practicar!
Qué entretenido... Pero... ¿Por qué
me miran así amenazantes? ¡Ah! Yo sé
lo que necesitan.
Vicent salió rápidamente y cerró
la puerta. Los hámsters no podían volver
a subir por donde vinieron, era imposible. Shinta
estaba demasiado imposibilitado como para reaccionar
o hacer cualquier cosa.
A los tres minutos, se abrió la puerta. Fue
tan repentino que los ham-hams no pudieron reaccionar
y huir.
Vicent venía con una mascarilla y una pistola
de gas. Empezó a rociar toda la habitación...........
Los ham-hams no podían evitar respirar eso.
Pronto las alucinaciones fueron comunes y todos veían
cosas distintas.
- ¡¡¡No puedo creerlo!!! ¡La
semilla de maravilla más grande del mundo!-
dijo Bocadín, dándole un mordisco a
Panda. Panda reaccionó con un golpe: ¡Sale
gato! ¡Lucharé contigo!- Panda se lanzó
contra Hamtaro, que reaccionó evadiéndolo
y dándole un sonoro beso al Gran Jefe...- Yo
soy Gran Jefe y amo a Bijou- decía. Gran Jefe,
por su parte, abrazó a Gorras: ¡Bijou!
¡Nunca tuve el valor de decírtelo!. Bijou,
Penélope y Pashmina se abrazaban entre ellas
gritando ¡Incendioooooo!. Sandy
y Dexter se agarraron a golpes, Dexter creyendo que
era Howdy que quería quitarle a Pashmina, y
Sandy creyendo que era alguien abusando de su hermana.
Howdy luchaba contra Gorras a golpe partido, creyendo
que era Dexter que quería quitarle a Pashmina.
A los cinco minutos todos estaban dormidos.
Veinticinco minutos todos despertaron. Era una pesadez
enorme, peor que una resaca. Varios de los hamsters
vomitaron. Se vieron en una pequeñísima
jaula, en la que cabían casi justos.
- ¿Qué hacían aquí?-
dijo Shinta. Estaba con ellos.
- Argh, no lo recuerdo- dijo Hamtaro.
- Yo tampoco- dijo el Gran Jefe.
Finalmente, después de algunos minutos de
poner en orden sus ideas lo recordaron todo.
- ¡Veníamos a visitarte!- dijo Stan.
- ¡Tontos! ¡Les dije que era peligroso
si los agarraban! Ahora quizás qué ocurra
con ustedes...- dijo Shinta.
Shinta pasó unos minutos maldiciéndolo
todo y después empezó a echarse la culpa:
- ¡Todo esto pasa por culpa mía! ¡Si
no hubiera yo, como estúpido, salido a buscar
algún amigo, no hubiera pasado nada! ¡Soy
detestable! ¡¡Apenas termine esto me suicidaré!!
¡NO SEGUIRE SIENDO EL CULPABLE QUE MAS SIGAN
SUFRIENDO!
Ninguno de los ham-hams atinó a responderle.
Estaban todos aún un poco aturdidos. Pero Sandy
pudo captar lo que Shinta decía.
- ¡Shinta! ¡No te culpes! No tienes la
culpa el tener un dueño tan malo...
- ¿Tú lo crees?- dijo el hámster
verde.
- ¡Por supuesto! No tienes la culpa. Nadie
puede vivir sin amigos... ¡No tienes la culpa
de esto!
- Perdóname Sandy, pero opino diferente. Sólo
soy yo el culpable, y aquí seré el culpable
del asesinato de 10 hámsters. ¿Puedo
permitir eso?
Todos los ham-hams ya estaban totalmente recuperados,
pero nadie supo qué podría decir. En
eso volvió Vicent.
- Veo que tengo nuevas criaturas para practicar.
Me han ahorrado dinero, ya no tendré que ir
a comprar animales... ¿Qué podré
hacer con todos ustedes? No quiero que se me vayan
a escapar... ¡Ya se!- agarró la jaula
de unos 40x35cm. Se la llevó hacia otra zona
más oscura de la casa.- Este es el sótano-
dijo Hamtaro.- Nuestra casa tiene uno igual.
El sótano era bastante tétrico, más
que otros. Y no por la humedad o el agua: Sino por
las muestras que el científico había
escondido.
Habían fetos de animales, cabezas, cerebros
en formol, miembros de animales, varios con cables
y chips conectados a ellos. Vicent puso la jaula junto
a un frasco abierto que tenía una pata de gato
con un cable conectado.
Vicent se fue. Nuestros amigos estaban horrorizados,
excepto Shinta.- Qué idiotez ha cometido- dijo.
Estiró la mano hacia fuera de la jaula, y después
de mucho esfuerzo logró agarrar el cable conectado
a la pata de gato. Tiró de él con fuerza
y logró sacarla del frasco. Todos los hámsters
estaban asqueados... Entonces Shinta dijo:
- ¡Ya pues! ¡Necesito ayuda!
Hamtaro y Sandy reaccionaron primero. Ayudaron a
entrar la pesada pata de gato a la jaula, y después,
ahora con todos los hámsters, lograron usar
la garra del gato para abrir un poco el candado. Pero
cuando la garra se cortó, Shinta fue capaz
de usar uno de los chips sujetos a ella. Le abrió
una pata al chip, y con ella siguió viendo
el asunto del candado. Finalmente abrió. Los
hámsters, con esfuerzo, lograron zafarse de
la jaula.
Ahora estaban encerrados en el sótano.......
Pero no por mucho.
- Los sótanos tienen una tubería para
desaguar el agua que se podría reunir en momentos
de lluvia. Hay que buscarla- dijo Hamtaro. Bocadín
asintió.
Pronto los 11 hámsters (Shinta también
estaba buscando) buscaban la tubería con desesperación.
Finalmente fue Panda el que la encontró.
Justo en el momento en que los 11 hámsters
entraron en ella, sintieron a Vicent.
- ¡GAAAAHHH! ¡$@#! ¡SE HAN ESCAPADO!
¡Espera! Cálmate Vicent. No hay de qué
preocuparse. Shinta tiene el localizador portátil.
No tengo más que rastrearlo y los encontraré.
Shinta se enojó.
- ¿Vieron por qué YO SOY el culpable
de que todo salga mal? ¡Sigan por ahí!
¡Yo me quedaré! Así no los agarrarán.
- Tú vienes con nosotros- dijo el Gran Jefe,
agarrando al hámster verde, que intentó
resistirse, pero cedió ante la mayor fuerza
de su compañero.
Salieron de la casa, cuando Vicent salió junto
a ellos. Llevaba un rastreador portátil.
- ¡LOS ENCONTRE!
Los 11 hámsters salieron huyendo, pero no
perdieron la cabeza. Se dispersaron. Pero Vicent no
perdió tiempo decidiéndose. Se lanzó
contra Shinta, que no pudo resistirse porque repentinamente
perdió el conocimiento. Los ham-hams finalmente
sólo pudieron ver a Shinta en manos de Vicent,
que entraba apretándole cruelmente. El hámster
estaba totalmente noqueado.
- ¡Hay que rescatarle!- dijo Hamtaro.
- ¡Vamos a la casa club a recuperarnos y a
planificar su rescate!- dijo el Gran Jefe, arrastrándolo.
Todos llegaron a la casa club y empezaron a respirar
y a jadear.
- Es horrible, no puedo creer que él viva
así.. dijo el Gran Jefe.
- Es inhumano- dijo Gorras.- Hay que denunciarlo
a las autoridades.
- Concuerdo con eso- dijo Panda.- ¿Qué
podemos hacer?
- Debemos entrar a la noche y sacarlo de ahí-
dijo Pashmina
- ¡Pashmina!- dijeron Dexter y Howdy. Pero
no se pelearon, porque el asunto era demasiado serio.
- Debemos diseñar un buen plan- dijo Maxwell.-
¡No hay que dejar que esto siga así!
Pero no podemos arriesgarnos más.
- Hamtaro, ven- le susurró Sandy a Hamtaro
en el oído. Hamtaro le siguió.
- Distraigan al científico- bostezó
Siestín.
- ¡Es una buena idea! ¡Chicos! ¡A
dormir! ¡No vuelvan a sus casas hoy! Descansemos
aquí, en silencio, porque esto es campaña
de guerra ¡Y mañana descansados iremos!
- Yo opinaría mejor hacerlo de noche.- dijo
Panda.- Él estará dormido.
- Entonces, vámonos a nuestros hogares, y
nos veremos aquí a las 12 de la noche.- eran
las 6 PM-
- ¡De acuerdo! Tenemos que hacerlo, es nuestro
hammo..... ¡Hey! ¿Dónde está
Hamtaro?- dijo Bocadín.
- ¿Y Sandy?- dijo Stan.
Los dos hámsters estaban en la tubería
del sótano de la casa del científico.
- Hamtaro, sabes bien como yo que esto ya es personal
entre Shinta y yo, pero no puedo hacerlo sola...
- Lo sé, Sandy, pero ¿Por qué
no venir con el grupo a la noche?
- Porque presiento que algo horrible le ocurrirá
a él si no le rescatamos ahora.
- ¿Presientes?
- No sabría explicar el por qué....
¡Pero debemos rescatarle!
- Vamos.
Los dos hámsters se movieron ahora con el
mayor sigilo posible. Llegaron después de una
media hora hasta la jaula de Shinta. El hámster
no estaba ahí.
- ¿Dónde estará?
En ese momento los dos hámsters sintieron
un chillido de dolor. Corrieron hacia allá,
y escondidos desde atrás de un mueble, vieron
lo que habían ido a ver.
Shinta estaba encima de una mesa. Muy bien sujeto.
Vicent usaba unos gruesísimos guantes que atenuaban
cualquier intento de mordida. La cabeza del hámster
sangraba. Vicent le ponía otro chip en la cabeza.
Sandy estaba tan horrorizada que dio un chillido de
terror.
Vicent se dio vuelta y los vio.
- ¿Ustedes? ¿Es posible? ¡Vengan
aquí!- se olvidó de Shinta y se lanzó
contra Sandy, que estaba tan shockeada que no intentó
resistirse. Hamtaro no fue capaz de sacarla de ahí.
Sandy fue puesta en una jaulilla a 2 metros de donde
Vicent estaba haciéndole cirugía
a Shinta. Era la misma jaulilla del hámster
verde.
- Estoy es demasiado importante como para distraerme.
Sandy lo vio todo. Sin censura. Vio cómo Vicent
le metía un catéter en la cabeza a Shinta,
un catéter que en la punta tenía un
pequeño microchip. Cuando sacó el catéter
no tenía el chip: Lo dejó adentro de
su cabeza.- Con esto- le dijo Vicent a Sandy, como
si supiera que ella podía entenderle- podré
controlar sus movimientos. Es otro invento que me
ha costado muchísimo perfeccionar. Opera sobre
los músculos. Y tú veo que eres una
hembra, podrás ser la pareja perfecta para
mi pequeño hámster verde. Pero tendré
que ponerte un chip de rastreo y control también...
Pero veamos si esto funciona bien con Shinta. De cualquier
forma, esta operación ya está terminada.
Vicent se apartó un minuto para ir al baño.
Hamtaro aprovechó. Subió a toda velocidad
hacia la jaula de Sandy y la abrió con ayuda
de un clip que había ahí. Sandy se apartó,
y quiso sacarle todos esos accesorios a Shinta, pero
ahí venía Vicent de regreso, y tuvieron
que esconderse.
Vicent no le prestó atención a la fuga
de la hámster. Cerró la cabeza del hámster
y lo echó en la jaula. Entonces se lo llevó.
A los 3 minutos Shinta estaba sedado totalmente, en
su propia y enorme jaula.
Cuando volvieron a la tubería, Sandy rompió
a llorar de los nervios. Hamtaro no fue capaz de detenerla.
Volvieron a la casa club muy agotados. De hecho el
cansancio era tanto que ni siquiera tenían
fuerzas para volver a sus casas. Entraron a su propio
cuarto en la casa club y se durmieron ahí mismo.
Los demás ham-hams ya tenían bien planeado
el secuestro. No fue difícil. Era
tarde, todos dormían, el científico
no tenía sistemas de seguridad en su casa y
Shinta estaba tan sedado que no era capaz de hacer
ninguna cosa que no fuese respirar y dormir. Maxwell
abrió la jaula con un clip y entre los demás
ham-hams lo sacaron de ahí. En sólo
media hora estaban de regreso en la casa club.
Lo que notaron era que la cabeza de Shinta estaba
roja y sucia con sangre. El científico no había
tenido ni siquiera la humanidad de quitarle el pelo
al hámster para evitar una infección.
Los hámsters regresaron a sus casas. Hamtaro
y Sandy se salvaron de milagro en sus casas: Laura
había creído que Hamtaro dormía
y por eso no se preocupó al no verlo en la
jaula. Con Sandy pasó algo muy parecido.
Al otro día, Shinta se recuperaba lentamente
de la morfina que habían usado para sedarle.
Cuando por fin recuperó toda la conciencia...
- ¿Dónde estoy?
- En la casa club- le dijo el Gran Jefe.- Te hemos
rescatado.
- Ustedes no entienden... ¡Argh, mi cabeza!
- Debíamos hacerlo- dijo Sandy.- No podía
dejarte.... ¿Qué te pusieron en la cabeza
ahora?
- Es un chip para controlarme.... Y han potenciado
mi rastreador. Demonios.....
En ese momento toda la casa club se sacudió
y cayó tierra de todos lados.
Los hámsters se asomaron por otra salida y
vieron al científico con una pala, cavando
donde estaba la entrada dela cueva.
- ¡No te me escaparás, Shinta! ¡No
más! ¡Te tendré sellado herméticamente!
Los ham-hams veían impotentes cómo
su casa club era destruida, pero no podían
hacer nada......... Shinta se incorporó.
Se acercó a Sandy, le dio un beso en la mejilla,
y se inclinó ante ella:
- Muchísimas gracias por todo. Eres la primera
y única a la que he amado realmente....
- Gracias- Sandy lloraba sin saber por qué.
- Hamtaro, muchísimas gracias.
- ¿Gracias por qué?
- Por ser el hámster con más sentido
común que conocí en mi vida... Y gracias
chicos- dijo, finalmente, a todos los ham-hams.
- ¿Qué piensas hacer?- dijo Panda.
Pero Shinta no le respondió. Recién
vino a darse cuenta que él llevaba una hoja
de afeitar.
Todos miraron a Shinta ponerse justo detrás
de Vicent. Se puso la parte filosa de la hoja en un
punto preciso del cuello.
- ¡No! ¡No lo hagas!- dijo Sandy, llorando,
pero tan shockeada que no podía moverse.
Shinta chilló. Vicent se dio vuelta y vio
a su hámster.
En el instante en que el científico vio a
su mascota, Shinta, haciendo su último movimiento,
bastante hábil, hizo un pequeño giro
con la filosa arma y se cortó solo la yugular.
Sandy cubrió su vista. No fue capaz de verlo
por sí misma.
El científico vio también a su hámster.
Se agachó y lo vio.
- ¡HAMSTER ESTUPIDO!- dijo, furioso. Le dio
una brutal patada al cuerpo inerte (que reventó
con la fuerza del golpe contra la muralla) y se fue
despotricando, furioso, hacia su casa. Por largo rato
se sintieron los ruidos de cosas destrozadas y los
insultos de Vicent.
Los ham-hams no le prestaban atención a eso.
Todos estaban con lágrimas en los ojos, pero
Sandy era la que no podía estar quieta. Lloraba
a gritos: - ¡Por qué! ¡Por qué
Shinta! ¡No pudiste salvarte!... ¿por
mí? ¿Por nosotros?
- Fue un acto muy noble- dijo Bijou.
- Se sacrificó por salvarnos a nosotros y
nuestra casa club...- dijo Dexter, que estaba abrazado
a Howdy. Los dos lloraron.
- ¡Qué importaba la casa club, se podía
construir de nuevo!- dijo el Gran Jefe.
Finalmente se dirigieron hacia la muralla. Sólo
había una marca de sangre en ella. Los restos
del hámster estaban en el suelo.
Fue penosa tarea enterrarle justo en la entrada de
la casa club. Todos hicieron una reverencia y una
hora de silencio.............
FIN
Ending: Streamline (System of a Down)
Epílogo
Esa noche, Hamtaro estaba de regreso en su casa.
Laura no sospechaba nada.
- Escuché que el científico estaba
muy enojado. Creo que quería irse. Qué
triste, ni una semana y ya se quiere ir...
- :( Heke
- Bueno, hoy en la escuela lo pasé muy bien.
Fue un día muy bueno. Y esperemos que el día
de mañana sea mucho mejor, ¿cierto Hamtaro?
- :( Heke
- ¿Qué te pasa Hamtaro?
- :( Heke
- Estás muy triste. Creo que debería
dejarte dormir en tu jaula. No se qué haya
pasado, pero debes descansar. Siempre es lo mejor
contra la pena.
Al día siguiente, Laura se fue a la escuela
y Hamtaro se fue a la casa club, a ayudar a reconstruir
lo que había sido echado abajo por las paladas
de Vicent. Trabajaron arduamente todo el día.
En la tarde, sintieron un ruido extraño. Todos
se asomaron y vieron un camión de mudanzas.
- No podía ser de otra manera- comentó
Sandy.
Todos asintieron. Finalmente hay otro minuto de silencio...
Y es hora de volver a casa.
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