| *Todos los personajes
que aquí aparecen pertenecen a Rumiko Takahashi
Un fin y un principio
Capítulo 3
Un baile, una sorpresa
Al día siguiente, los rayos de sol ya tocaban
los techos de las casas de aquel lugar, las campanas
anunciaban que ya era momento de ir a las diversas
labores de cada persona, la escuela o el trabajo,
dependiendo de quien fuera; Kagome ya caminaba saliendo
de su casa con rumbo al colegio, no era temprano,
pero iba a buen tiempo.
-Ya me voy!!-Gritó anunciando su partida.
-Si hija, ve con cuidado, y por las visitas no te
preocupes, yo me encargo-
-Gracias mamá, nos vemos-Y continuó
su camino, pero al pasar por aquel árbol mágico,
algo la distrajo.
-Kagome-Era la voz de InuYasha quien se acercaba.
-Hola InuYasha, buenos días-Le saludó
sonriendo.
-Ya te vas a la escuela?-
-Si, llegaré en la tarde así que no
te preocupes y te encargo a los muchachos, si?-
-Esta bien Kagome-Dijo con algo de resignación
el su rostro.
Din don dan don Se escuchó por toda la ciudad.
-Hay no!!!!! Si no me apuro llegaré tarde!!!-Gritó
Kagome, ya era tarde Bueno InuYasha, nos vemos-Dijo
mientras se despedía con su mano, pero algo
la detuvo, alguien tomo su brazo InuYasha!!,
suéltame, me tengo que ir, ya voy tarde-Dijo
ya molesta, pero el hanyou se agachó un poco
frente a Kagome.
-Sube-Dijo
-Que?-No entendía en un principio, luego supo
que hacer, se subió el él como lo hacía
siempre en la época antigua.
-Bien sujétate, nos vamos Dijo y con
increíble rapidez y destreza iba corriendo
y saltando sobre los techos de las casas y en menos
de lo que se dio cuenta Kagome, ya estaba en la puerta
de la escuela.
-Muchas gracias InuYasha-
-No hay de que, bueno, te espero en casa de regreso-Dijo
dándose la media vuelta para irse No
vemos!!-Gritó ya arriba de una casa, y Kagome
contemplo amorosamente su partida.
-Kagome!!!!!-Se escuchó el grito de su amiga
llamándola.
-Kagome que bueno que ya estás bien-Dijo otra
de las tres chicas que estaban ahí.
-Hola chicas que tal- Saludó y comenzaron
a caminar rumbo al salón.
-Y dinos Kagome, vas a ir al baile?-Interrumpió
una de las chicas.
-Que? Cuan baile?-
-Es cierto, como Kagome no vino a clases no sabe-
-Lo que pasa es que la escuela a organizado un baile
para alumnos y todos estamos invitados-Le explicó
otra de sus amigas.
-Kagome, será mejor que vallas ya que es probable
que el joven Hoyo te invite a bailar-Dijo su amiga
con actitud de triunfo.
-Si Kagome, es hoy a las 6pm- Le confirmo otra amiga,
pero Kagome sólo se quedó pensando en
el evento.
La mañana transcurría como de costumbre
en el templo Hogurashi, Sango ayudaba a la señora
a regar las plantas y árboles del lugar, mientras
que el monje no perdió tiempo y puso manos
a la obra en su ya conocido trabajo, su gran deleite
era el ver como las bellas jovencitas que llegaban
al templo en busca de su consejo llevaban rota extraña:
faldas cortas, blusas pegadas y pantalones que hacían
lucir su cuerpo delgado.
-Ah! Que maravillosa época es esta-Decía
con una cara llena de satisfacción y con un
ligero rubor en su mejilla. La madre de Sota colgaba
la ropa recién lavada y el pequeño jugaba
alegremente con los trucos de Shippo mientras que
InuYasha estaba recostado en el techo de la casa tomando
el sol.
La jornada laboral de Kagome había terminado
y ahora iba de regreso a su casa.
-Un baile, nunca he ido a uno así-Decía
para si mientras pensaba Hay,, como me gustaría
que InuYasha fuera mi pareja-Dijo mientras se imaginaba
la hermosa escena, ella bailando con un lindo vestido
de tirantes de terciopelo azul, con su cabello recogido
en chongo adornado por algunas perlas y veía
al hanyou con sus ropas rojas de costumbre en un ambiente
maravilloso lleno de estrellasSería maravilloso!!!-Y
la joven se sonrojó llevándose sus manos
a la cara y sonriendo muy efusivamente.
-Hugurashi!!!!!!!!-Gritó un chico a lo lejos.
-Hoyo-Dijo Kagome mientras una gota se dibujaba al
verlo llegar.
-Hola Higurashi, como estas?-Dijo el joven sonriendo.
-Bien Hoyo, muchas gracias-
-Que bueno!, oye, me preguntaba si vas a ir al baile
de hoy en la noche-
-Si, así es-
-Muy bien! Entonces nos vemos allá- Dijo mientras
comenzaba a marcharse.
-Si, adiós-Se despidió Kagome seguido
de un suspiro de alivio por que él se había
ido Creo que no habrá problema, además..
InuYasha no podrá ir-Dijo con decepción.
-Ya llegue!!!-Anunció la voz de Kagome al
llegar a su casa.
-Hola Kagome-
-Hola hermana-Eran Shippo y Sota que no paraban de
jugar.
-Sota.. no fuiste a la escuela??-
-No, mamá me dio permiso de quedarme a jugar
con Shippo-
-mm, me hubiera gustado quedarme con InuYasha a mí
también-Dijo algo triste en voz baja.
-Hola hija, como te fue?-
-Bien mamá, gracias- Dijo y se acercó
a la señora- Oye mamá, aún está
aquel vestido blanco que me compraste?-
-Si hija, está en tu armario- Contestó
algo sorprendida.
-Está bien, gracias mamá- Dijo y se
fue corriendo a su cuarto a buscar dicho vestido Donde,
donde estará-Y movía y sacaba ropa de
su armario Ah! Ya lo encontré!!-
Eran 10 para las 6 y Kagome estaba en su cuarto arreglándose.
-Mejor me apuro o llegaré tarde-Dijo saliendo
de inmediato de cu cuarto para luego presentarse en
la sala.
Todos estaban reunidos en la sala, unos viendo tele,
mientras que otros platicaban y aquel personaje que
estaba recargado en la pared algo alejado de todos
era InuYasha, platicaban muy contentos hasta que la
voz de una chica los distrajo.
-Y bien, como me veo?-Dijo la chica mientras se dejaba
ver una linda mujer con un vestido largo color blanco
el cual brillaba por la lentejuela que lo adornaba,
tenía una abertura del lado derecho, era de
solo un tirante derecho, el cual era adornado un una
linda y delicada flor azul metálico, con plumas
color azul más claro, sus manos eran escondidas
por unos guantes que llegaban hasta sus codos color
blanco también, su cabello recogido a la mitad
por un chongo, el cual era adornado por algunas perlas
blancas, su lindo cuello lo adornaba un elegante collar
de perlas y sus orejas con unos lindos aretes largos.
-Kagome, te ves muy bien-Expresó Sango sorprendida.
-Señorita, que lindo le queda ese vestido-Comentó
el monje.
-Orale Kagome-Fue como se expresó Shippo e
InuYasha sólo se quedó sin palabra y
Kagome estaba ruborizada de la pena.
-Muchas gracias-
-Vas a salir hija?-
-Si mamá, hay un baile en la escuela y voy
a ir-
-Está bien hija, pero no llegues tarde-
-Si, pero me tengo que ir, adiós-Dijo y emprendió
su camino hacia la escuela.
-Baile?, que es un baile?-Preguntó confundido
InuYasha.
-Hay InuYasha, no sabes nada-Dijo Miroku Un
Baile es..-Decía mientras le extendía
la mano a Sango y esta solo pudo aceptar tomando su
mano-..es cuando un hombre y una mujer..-Dijo y pego
a Sango a su cuerpo-..bailan al compás de la
música, bajo unas románticas luces para
luego pasar n tiempo juntos-Explicó mientras
lo ilustraba con Sango, la cual estaba ruborizada
hasta las orejas.
-Ah, con que es eso-Entendió Shippo InuYasha!!
Porque no fuiste con Kagome!?-Dijo exaltado el pequeño.
-Hay Shippo, que crees que pasaría si me vieran??-Dijo
molesto.
-Creo que tienes razón-Aceptó el niño.
-Valla-Decía la señora mientras se
asomaba por la ventana para cerrarla-La noche está
muy oscura, es verdad, hoy hay luna nueva-Dijo ella
y todos pusieron cara de sorpresa, ahora sabían
que hacer.
La fiesta estaba bastante animada, todos con parejas
y amigos, pero Kagome estaba parada sola aun lado
de la ventana.
-Hay no hubiera gastado mi tiempo, creo que no debí
haber venido-Dijo algo triste-Me gustaría que
InuYasha estuviera aquí-Dijo para si en un
suspiro y se quiso consolar con las estrellas, pero
algo le sorprendió al ver por la ventana No
alcanzo a ver la luna, tal vez no sale todavía-
-Joven Hoyo, porque no va con Kagome?-Insistía
una de las amigas de Kagome.
-Si!! Seguramente se la pasarán bien-Dijo
otra de ellas.
-No es algo precipitado?-Dudaba él.
-Hay joven Hoyo, sólo invítela a salir
a bailar-Le aconsejó otra, pero mientras esta
discusión se llevaba a cabo, algo o más
bien alguien hizo que la atención de todas
las personas se posara en la puerta de entrada, que
guapo ¿Quién es? era
lo único que se escuchaba murmurar entre las
chicas ya que un muchacho de traje negro, cabello
largo, negro igualmente y bastante apuesto, entraba
por la puerta principal, sus ojos negros eran profundos
y misteriosos, su cuerpo atlético era el sueño
de toda mujer, su mirada penetrante hacía que
toda chica que lo mirara se sonrojará a lo
máximo, los chicos acompañantes por
supuesto no estaban muy contentos con la llegada de
aquel hombre porque la atención se iba de ellos,
pero parecía que aquel apuesto muchacho ni
se inmutaba, sólo caminaba con un propósito
y era el de encontrarla a ella; Kagome no se había
dado cuenta de la llegada de este apuesto joven ya
que estaba sumergida en sus pensamientos, en el deseo
al viento de que su amado príncipe llegara,
pero algo la sacó de sus pensamientos.
-Hola Kagome-La voz de un hombre la distrajo, cuando
Kagome levantó la cabeza y vio quien era el
chico que le hablaba se llevó la más
grande sorpresa del mundo, no podía creerlo,
era su príncipe, su gran amor, su vida, su
deseo hecho realidad, era..
-InuYasha-Dijo impresionada recibiendo una ligera
sonrisa departe de él.
-Ese debe ser el hombre del que tanto habla Kagome-Dijo
una amiga suya mientras veía la escena desde
lejos con sus otras 2 amigas totalmente impactadas.
-Si, ese novio caprichudo-Dijo otra.
-Que guapo-
-InuYasha!!, pero como..?-No se explicaba Kagome
como era posible que InuYasha estuviera con esa apariencia,
él se transformaba en humano solamente cuando......
y entonces recordó y volteó a ver por
la ventana No hay luna, eso es porque es luna
nueva pensó mientras contemplaba el cielo,
pero un movimiento de InuYasha la sacó de sus
pensamientos, este le había alargado la mano
invitándola a bailar, ella solo agacho su cabeza
y cerrando los ojos sonrió llena de satisfacción
Las sorpresas nunca acaban pensó
y aceptó la propuesta de InuYasha, estuvieron
bailando juntos todo el tiempo, contemplándose
el uno al otro, era perfecto, ahora todo era perfecto-Nunca
me imaginé que esto pasaría, soy la
mujer más dichosa del mundo, ¡Que guapo
es!, lo quiero muchísimo Pensaba ella
al ver esos profundos ojos negros.....
- Y después de esa noche, con el poder
que me quedó de la perla pude curar la mano
del monje Miroku, ahora se ve a u monje feliz y despreocupado
de ser absorbido por ese agujero negro, también
pude, aunque gasté mucha magia, cumplir el
deseo más grande de Sango, que fue el de traer
de vuelta a su querido hermano Kohaku, después
mucho tiempo después, cuando por fin cumplí
21 años...me casé con el amor de mi
vida, con mi pasado, mi presente y ahora mi futuro,
con mi querido InuYasha..-
-Y así comenzó una nueva vida para
los dos-Dijo una mujer madura de cabello corto hasta
los hombros color negro azulado mientras regalaba
una linda sonrisa a dos pequeños que estaban
con ella.
-Valla...-Dijo una linda niña pequeña
de 6 años con cabello largo a media espalda
color blanco puro, el cual contrastaba bellísimamente
con sus lindos ojos grandes de color negros de mirada
tierna pero profunda, de tez clara y una linda sonrisa
conocida en su rostro-...Ahora entiendo porque en
luna nueva me salen orejas de perro, viviste muchas
aventuras mamá-Dijo la linda niña viendo
a su madre.
-Y que lo digas-Dijo Kagome.
-Esto es increíble...-Comentó un niño
con apariencia totalmente humana, de cabello corto
negro azulado, sentado del otro lado de Kagome cruzado
de piernas y brazos (una posición digna de
ya saben quien ^-^) - ...Es increíble pensar
que la sacerdotisa se haya querido quedar con papá-Comentó
y Kagome sólo lo observó Pero
que bueno que te eligió a ti mamá- Dijo
aquel pequeño de apenas 8 años de edad
mirando felizmente a su madre: Kagome, esta se sonrojó
un poco y le regaló una sonrisa de agradecimiento
a sus pequeños Ven Isis Dijo el
niño parándose llamando a su hermana
Vamos a jugar con Sally-
-Si, vamos a jugar Aron-Dijo la pequeña hija
de Kagome levantándose y corriendo para encontrarse
con su hermano y su amiga, mientras Kagome observaba
cómo se iban sus pequeños, alguien bajó
de ese árbol cercano.
-Esos niños no se cansan de escuchar esa historia-Dijo
la voz de un hombre mientras se acercaba a su amada
esposa.
-Déjalos, quieren conocer nuestro pasado-Dijo
ella mientras se levantaba y quedaba junto a InuYasha
y ambos vieron a sus pequeños, a esos seres
que eran prueba viviente de su eterno amor; los niños
estaban con la pequeña Sally, niña de
la edad de Aron y Miroku y Sango veían alegres,
abrazados y satisfechos el como su pequeña
hija se llevaba bien con Isis y Aron, Kagome sólo
podía sonreír, de pronto volteó
a ver ya que sentía que alguien los observaba
y si, era aquella misteriosa sacerdotisa, aquella
que había sido su competencia de amor y ahora
era la mejor amiga de sus hijos: Kikiou observaba
con extrema ternura a los pequeños, pero la
pequeña Isis corrió a saludarla y a
jalarla para que jugara con ella y gustosa Kikiou
aceptó ir con ella.
-Que alegría, yo nunca me imaginé
esto, es mejor de lo que pensé-Pensaba
mientras iba junto a la linda Isis.
-Te lo prometí Kikiou-Decía Kagome
en voz baja mientras observaba a Kikiou jugando con
su pequeña Isis Te prometí
que haría muy feliz a InuYasha....y así
lo hice-Pensaba mientras tomaba la mano de su
amado y éste le correspondió, se miraron
profundamente como agradeciéndose todo lo que
había sucedido, agradeciéndose el tiempo
que habían estado juntos y la maravillosa oportunidad
que ahora compartían; Kkiou le enseñaba
de hiervas medicinales a Isis, Aron jugaba alegremente
con Sally y Miroku y Sango se decían palabras
hermosas en silencio, solo una mirada bastaba, ahora
todo estaba como debía estar, todas las piezas
en su lugar y entonces todo fue comprendido: todo,
absolutamente todo tiene una razón de ser y
llega en su debido momento, ni antes ni después.
FIN....
O PRINCIPIO??? ^-^
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