| *Todos los personajes
que aquí aparecen pertenecen a Rumiku Takahashi
Un fin y un principio
Capitulo 1
Una decisión por amor
Ese era el momento más tranquilo del día,
por fin, Náraku había sido derrotado
y los cielos antes oscuros ahora se habían
tornado azules, todos estaban muy cansados, en especial
InuYasha, Kagome, Miroku, Sango, Shippo y Kikiou estaban
también en el lugar de la pelea, por fin, ya
se había terminado, habían destruido
el corazón de Náraku que protegía
aquel bebe y al hacerlo, él se esfumo del lugar
de los hechos, todo estaba de vuelta a la normalidad
y parecía que todo estaba listo para seguir,
pero algo llamó la atención de todos,
la perla de Shikón estaba tirada en el pasto,
al parecer libre de energías negativas, pero
sin brillo alguno, nadie podía entender lo
que sucedía, pero alguien destruyó ese
silencio que los envolvía.
-La perla de Shikón ya no tiene poder-Dijo
aquella sacerdotisa de huesos y barro, Kikiou.
-¿Pero de que hablas?-Inquirió el monje.
-La perla a quedado sin magia por el poder maligno
de Náraku-Dijo Kikiou cerrando los ojos y bajando
la cabeza en señal de decepción Por
este motivo, la perla ya no podrá cumplir deseo
alguno-Dijo ella mientras abría un poco esos
ojos llenos de tristeza.
-Ningún deseo?- Dijo Kagome para si algo sorprendida.
-Eso significa que InuYasha no se va a poder transformar-La
dulce voz de Shippo se dejó escuchar algo preocupado.
-Eso es cierto-Dijo Sango y al instante lo voltearon
a ver.
-Eso ya no importa-Dijo el ser mitad bestia mientras
estaba sentado en el pasto cruzado de piernas y brazos,
con los ojos cerrados y el ceño fruncido en
signo de resignación. Pero Kagome no lo entendía
bien, no lo creía, así que se acercó
a la perla para poderla ver bien, pero en el momento
en que estuvo a poca distancia de ella, la perla comenzó
a brillar de una manera débil.
-La perla quiere su alma-Dijo Kikiou con indiferencia
y frialdad al notar el desconcierto de todos.
-Que?!!-Dijeron todos muy sorprendidos, entonces
fue cuando Kagome tomó una decisión:
abrió sus brazos de par en par como aceptando
a la perla, esta brilló con un poco de más
intensidad y se elevó hasta llegar a la altura
de su pecho; cerca había un lago, entonces
Kagome agachó su cara y cerró los ojos
dejando ver una linda sonrisa, entonces comenzó
a caminar rumbo al lago.
-Kagome, ¿Qué piensas hacer?-Dijo InuYasha
algo extrañado por la actitud de Kagome.
-InuYasha-Dijo ella volteándolo a ver-Si no
hago esto, tu deseo no se cumplirá Dijo
sonriendo.
-Hacer que?-Dijo algo molesto, pero no hubo respuesta
por parte de Kagome, solo siguió caminando
hacia el lago, entonces ella puso un pie dentro del
lago, pero no tocó el agua, sino que flotaba
en el.
-Kagome, no se te ocurra hacer alguna tontería!!-Dijo
InuYasha ya más molesto, pero preocupado, pero
no hubo respuesta departe de ella, sólo se
paró en el centro del lago y al momento de
abrir sus manos, la perla comenzó a brillar
con mucha fuerza y un ligero viento envolvía
a Kagome, InuYasha se acercó al lago apresuradamente.
-Kagome, no lo hagas!!!-Dijo dejando ver un rostro
de un ser preocupado Kagome, no!-Dijo mientras
agachaba la cabeza y cerraba sus ojos, apretó
su mano en señal de importancia, no podía
creer que esto estuviera pasando, no sabía
que hacer, pero la voz de Kagome lo llamó para
poder calmarlo.
-InuYasha-Hablo ella y el rostro de InuYasha se tranquilizó
un poco al voltearla a ver.
-InuYasha, si yo hago esto es para verte feliz, no
triste-Dijo ella mientras regalaba una linda sonrisa.
-Kagome, ya no me importa cambiar, yo solo... Decía
él-Yo solo no quiero que me dejes-Dijo el joven
mientras agachaba su mirada con un ligero rubor en
sus mejillas, escuchar esto a Kikiou le causo algo
de sorpresa.
-InuYasha, se que deseas cumplir tu deseo a toda
costa, y por lo que significas para mi...-Decía
ella con un rubor en sus mejillas que exaltaba su
sorpresa por lo que le dijo- InuYasha, te ayudaré
a cumplirlo aunque tenga que morir-Dijo dando una
mirada de nostalgia Lo único que lamento
es que no pude ver a mi mamá, abuelo y hermano
por última vez Dijo en un tono lleno
de tristeza y resignación- Pero bueno, eso
no importa mientras InuYasha sea feliz-Concluyó
mientras esbozaba una gran sonrisa llena de seguridad
y alegría por lo que estaba haciendo.
-Kagome, no-Fue lo único que pudo hacer InuYasha
por la gran sorpresa de lo que dijo Kagome, no sabía
como actuar, pero hiciera lo que fuera, ya era demasiado
importante ya que de inmediato Kagome juntó
sus manos en su pecho mientras cerraba los ojos concentrándose
en la perla, esto hizo que un gran viento la envolviera
haciéndola flotar más alto de lo que
estaban todos y fue cuando la perla brilló
como nunca antes lo había hecho.
-NOOOOO!!!!! KAGOME NO SEAS TONTA!!!!-Gritó
InuYasha, pero era demasiado tarde, el místico
brillo de la perla se convirtió en un gran
vórtice de luz lila y blanca que envolvía
a Kagome como un ligero abrazo e InuYasha sólo
podía mirar, sin poder hacer nada, estaba atónito.
-Miren-Grito el pequeño Shippo Kagome
desaparece!!!-Dijo mientras la señalaba, Sango
y Miroku estaban sorprendidos al ver lo que estaba
sucediendo, era verdad, la señorita Kagome
estaba desapareciendo poco a poco.
-Kagome, no seas necia, deja eso- Gritaba desesperado
InuYasha, pero era inútil, la figura de la
jovencita desaparecía, sus piernas ya habían
sido era comidas por la fuerte pero dulce luz de la
perla Kagome, ven conmigo, vamos juntos a tu
época y..-Decía el joven ya desesperado,
en su rostro se notaba la preocupación ...Y
visitaremos a tu familia-Kagome parecía escucharlo,
pero sólo lo veía con un rostro lleno
de ternura mientras se desvanecía con el viento
Kagome, por favor-Suplicaba mientras algunas
gotas se dejaban ver en sus ojos cerrados.
-InuYasha-Se escuchaba la voz de Kagome como un eco-Te
amo-Fueron las últimas palabras de la jovencita
Kagome Higurashi de la otra época mientras
todo su cuerpo desaparecía como un suspiro
del viento
-Kagome-Dijo él para si, levantó su
mirada y vio la perla de Shikón rodeada por
una delicada luz lila y blanca.
-Pequeño Shippo-La voz de Kagome se escuchaba
como eco en la cabeza del pequeño mientras
un ligero brillo lo envolvía-Por favor, cuida
de InuYasha y Miroku- Kagome fue lo que
dijo como un pensamiento el pequeño.
-Miroku, cuida mucho de Sango e InuYasha por favor-Fue
el mensaje de la señorita para el monje mientras
una luz lo envolvía Señorita Kagome
fue lo que dijo.
-Sango, cuida del pequeño Shippo- Kagome
fue lo que dijo mientras la envolvía un ligero
brillo y ella lloraba la ausencia de la chica.
-Y tu InuYasha, deseo que seas feliz-Fue el mensaje
de Kagome para el ser que tanto amaba y él
solo pudo quedarse parado donde estaba.
La perla estaba flotando en el lugar donde Kagome
dejó su dulce aroma, sólo su aroma y
su delicada presencia.
-Se ha terminado de formar-Dijo Kikiou fríamente.
InuYasha no la escuchó, sólo cayó
de rodillas al lago y luego sus manos se apoyaron
dentro del agua, sintió lo frío del
agua, y sus lágrimas se fundieron en la misma,
no tenía fuerzas para resistirse, ya no más,
además él la quería muchísimo.
-Es una necia-Decía con la voz totalmente
cortada, definitivamente su partida le había
dolido sobremanera-Como cree.. que voy a ser...fe...feliz
(snif snif) no ya no está-Decía con
ta voz cortada, con esa voz que había transmitido
tanta fuerza y dureza, así como indiferencia,
no era normal-Sin embargo...-Decía un poco
mas calmado- aún la amo-Dijo por fin mientras
seguía tirado en el lago y levantaba su mirada
al cielo, como buscando esa figura angelical.
Miroku, Sango y Shippo no podían parar de
llorar, además, se había ido la persona
más linda y tierno, una mujer totalmente diferente,
su mejor amiga, la razón del porque se habían
juntado, su corazón lleno de calor y amor,
de compasión y bondad, como era posible que
se hubiera ido, que ya no sentirían ese calor,
que ya no verían su sonrisa, que ya no escucharían
esas discusiones que tenía con InuYasha y cómo
será ahora la vida de InuYasha sin ella, era
una lluvia con el cielo azul, era muy doloroso.
Kikiou parecía que no le importaba en lo absoluto
la pérdida de esa mujer, al fin y al cabo siempre
fue una molestia para ella, la sacerdotisa se acercó
la perla suspendida en el aire con su habitual brillo,
la tomo en su mano y caminó hacia InuYasha
para acercársela.
-La perla-Dijo InuYasha casi en un suspiro.
-Ella dio su vida para cumplir tu deseo-Comentó
la mujer con rara indiferencia-No la desperdicies
InuYasha-Concluyó mientras dejaba la perla
flotando frente el rostro de InuYasha; este la veía
y no sabía que hacer con ella, después
de todo, ya no le importaba su transformación.
-Kikiou-Le habló InuYasha y la sacerdotisa
detuvo su caminar para escucharlo-Esta perla puede
cumplir cualquier deseo?-Dijo el joven mientras sostenía
la perla entre sus manos.
-Si, pero debes de escoger cuidadosamente lo que
pedirás porque después la perla de destruirá-Advirtió
la joven sacerdotisa sin mirarlo, dándole la
espalda, con la cabeza agachada y los ojos cerrados,
como si supiera lo que ese muchacho iba a pedir.
-Bien-Dijo tomando la perla con su mano de una manera
decidida.
-Sango, Shippo, esto puede ser peligroso, vámonos-Dijo
el monje Miroku ya que sabía que cambiaría
a ser una bestia al total.
-Si, tienes razón-Acertó Sango, pero
Shippo no dejaba de llorar.
Kikiou siguió caminando, se alejó poco
a poco del lago donde se encontraba InuYasha y aquel
silencio espectral fue roto por la voz de un ser mitas
humano, mitad bestia.
-Se perfectamente lo que deseo-Dijo y abrió
sus brazos haciendo que la perla brillara y se elevara
sobre su cabeza Perla de Shikón, cumple
mi deseo!!!-Dijo completamente decidido y esta brilló
fuertemente Deseo... deseo que Kagome regrese
a mi lado para siempre-Dijo el joven mientras su cabello
oscurecía sus ojos y Miroku sorprendido se
detuvo y lo volteó a ver, mientras que Kikiou
bajó su mirada al suelo me lo imaginé
pensó resignada.
La perla brilló muy fuerte, parecía
todo un sol, un fuerte, pero fresco viento los rodeo,
el viento aventó a InuYasha algo lejos del
lugar, la gran luz cegó a todos.
-Kagome!!-Gritó el pequeño Shippo mientras
permanecía entre los brazos de Sango; la perla
se comportaba de una manera extraña, de ella
emanaron pequeñas, pero fuertes lucecitas color
lila que formaban como un tornado de luz y poco a
poco daban paso a una figura transparentosa en el
espacio, la figura de una chica se iba formando poco
a poco, de pronto, el fuerte viento se detuvo de manera
violenta y la luz se disipó, dando paso a la
figura de una persona totalmente iluminada, fue como
una explosión cuando la luz se expandió
y el viento que expulsó fue impresionante y
fue cuando ella volvio a aparecer, una mujer que flotaba
sobre un lago comenzaba a bajar, hasta poner los pies
en la tierra, esta vez, el agua le llegaba hasta los
tobillos, por fin abrió los ojos desconcertada.
-Que pasó?-Dijo en voz baja sin entender nada,
veía sus manos para entender un poco, pero
una voz la sacó de sus pensamientos.
-Kagome- Gritó la voz, la joven levantó
la vista y un pequeño niño la abrazó
llorando-Kagome!!! Que bueno que regresaste!! Buaa!!-Lloraba
escandalosamente. Es cierto, había muerto
pensó ella mientras veía extraña
todo.
-Kagome, que bueno que volviste-Dijo Sango abrazándola
y esbozando una gran sonrisa, pero Kagome aún
estaba en un estado como de shok, sin entender. Sango
fue lo que pensó.
-Señorita Kagome, nos alegra mucho su regreso-Confesó
el monje Miroku reservando su distancia, pero regalando
una linda sonrisa de alivio.
-S..si-Dijo ella aún sorprendida, de pronto,
de las alturas iba descendiendo una perla sin brillo
La perla-Fue lo único que dijo Kagome,
extendió sus manos y la perla, antes de llegar
al contacto con sus manos, se cuarteo y reventó
Se destruyó-Dijo sorprendida, definitivamente
estaba muy impresionada Miroku dime, Que fue
lo que pasó después de que desaparecí?-Dijo
para entender todo.
-Bueno señorita, la perla se terminó
de crear con su energía y la señorita
Kikiou fue y la tomó-Platicó el monje.
-Si Kagome, después se la dio a InuYasha y
deseo que revivieras-Dijo alegre el niño.
-InuYasha hizo eso?-Veía incrédula
al pequeño Shippo.
-Si Kagome, él te revivió-Corroboró
Sango.
-InuYasha-Dijo para si Kagome, no daba crédito,
así que vio a InuYasha a lo lejos y caminó
en busca de su encuentro; Miroku sabía lo que
pasaría. Kagome caminó hasta llegar
a estar frente a InuYasha, los dos se veían,
él aliviado de verla y ella sorprendida por
lo sucedido, se miraron por algún tiempo, ella
con una mirada de no estar segura de que se hubiera
hecho lo correcto para él, pero que igual estaba
contenta de haber regresado y poder ver una vez más
a su amado InuYasha. Él la veía aparentemente
con algo de indiferencia, pero un brillo en sus ojos
demostraba que estaba aliviado de que estuviera con
él una vez más, que podría ver
su rostro, su linda sonrisa, que podría escuchar
su voz y sentir su delicado aroma, caminó un
poco para estar más cerca de esa mujer que
le había cambiado su corazón.
-InuYasha...-Por fin habló la joven, pero
fue interrumpida por un movimiento inesperado de InuYasha
que la dejó si aliento, sin palabras y con
un rostro totalmente ruborizado, InuYasha la había
abrazado, de una manera delicada, pero fuerte a la
vez, como para aferrarse a ella y no permitir que
se alejara de él una vez más.
-InuYasha.....¿por qué?-Dijo ella pues
no entendía nada -¿Por qué no
te convertiste en un monstruo como deseabas?-Dijo
ella con un poco de aflicción en su rostro.
-Porque me di cuenta que mi verdadero deseo es el
de estar siempre contigo, mi amada Kagome-Dijo él
mientras recargaba su cabeza con la de ella Descubrí
que si soy un monstruo o un humano no vale la pena
si tu no estás a mi lado-Dijo con un ligero
rubor en las mejillas, pero de igual manera sonriendo
pues abrazaba a su amada. Kagome estaba muy sorprendida
y muy ruborizada, no podía creerlo, pero era
verdad, no era un sueño y así fue como
ella se rindió a los brazos de InuYasha, ella
correspondió ese abrazo y los dos estaba juntos,
unidos, se abrazaban como si quisieran unirse, fundirse,
ambos estaban felices, satisfechos, nada les faltaba.
Miroku y Sango estaban rebosantes de alegría
mientras el monje abrazaba a Shippo para taparle los
ojos.
-Miroku!!, déjame ver, ya soy grande-Se escuchaba
la asfixiante voz del chiquillo pegado al pecho del
monje.
-Me siento tan bien, tan protegida, siento
como si toda mi vida hubiera esperado este momento,
sólo por estos minutos llenos de amor y sinceridad-Pensaba
Kagome mientras sentía la calidez de los brazos
de aquel por quien derramaba lágrimas Esto
es maravilloso, me siento como flotando, nunca nadie
me había hecho sentir así, no, no quiero
que termine..-No había nada ni nadie, ahora
el ambiente era puro y fresco, como entre nubes, entre
ángeles -...Deseo estar con él así,
toda la vida, InuYasha, te quiero mucho-
-Kagome Pensaba él mientras la
abrazaba Es increíble pensar por todo
lo que tuviste que pasar y todo lo que tuviste que
soportar hasta que me diera cuente de lo que siento..
quiero estar contigo siempre-Era lo que pensaba
mientras la abrazaba con más fuerza; de pronto
él la separó un poco, pero sólo
un poco de él.
-InuYasha-Dijo en voz baja Kagome, se quedaron observando
un rato, ya no había tiempo ni espacio, Kagome
notó algo, el rostro de InuYasha estaba ruborizado,
lo que hizo que ella se ruborizara aun más,
InuYasha se fue acercando poco a poco al rostro de
Kagome hasta que podían sentir la respiración
de cada uno, después InuYasha tomó la
cintura de Kagome y la acercó a él de
manera rápida, Kagome se sorprendió,
lo que faltaba para hacer perfecto este momento, el
sello, la firma dulce de tal acontecimiento, el más
dulce beso de aquella época lo había
dado InuYasha...InuYasha pensaba la joven
mientras recibía aquel regalo especial, pero
no se resistió más y no pudo hacer más
que responder a tan hermoso regalo, así que
se entregó por completo a ese beso, el cuál
era como sentir la fresca agua de los ángeles,
ahora eran un solo latido, una sola respiración,
una sola alma, el pasado y el futuro, ellos eran todo,
si el mundo se hubiera destruido, ellos no se daban
cuenta, ya que para ellos ya no había nada
más que sus corazones latiendo al unísono,
que más faltaba? Nada, ya nada era necesario,
ya estaban completos, los dos eran uno solo, una misma
alma, un mismo tiempo.
-Oh!! Es un gran acontecimiento!!!-Decía emocionado
Miroku mientras apretaba a Shippo fuertemente contra
su pecho.
-Miroku!!!! Me estás ahogando!!!-Sufría
el pobre Shippo.
-Me alegra tanto verlos así, por fin todo
se arreglará-Dijo Sango con un tono de voz
lleno de paz y satisfacción, pero a lo lejos,
una persona los veía con algo de dolor y resignación
a la vez.
-Sabía que esto pasaría-Pensó
aquella adolorida sacerdotisa Kikiou InuYasha-Dijo
en un suspiro mientras bajaba la cabeza resignándose
a lo sucedido. Por fin se separaron y Kagome e InuYasha
sentían un peso menos de sus almas, ahora ya
todo se sabía, ahora todo estaba claro, se
quedaron viendo por un rato para memorizar cada detalle,
para sentir por un tiempo mas ese lazo tan fuerte
que se creó entre ellos dos, ahora todo estaba
completo.
-Kagome!!-Se escuchó la voz de sus amigos
que los sacaban de sus más profundos pensamientos
-Monje Miroku, Sango, Shippo-Dijo Kagome regalando
una sonrisa, InuYasha también sonreía,
sus tres amigos los veían con tanto cariño,
tan alegres, tan satisfechos.
-InuYasha, yo jamás me imaginé que
harías eso pero veo que me equivoqué-Decía
el monje con una mirada pícara e InuYasha sólo
se hizo para atrás con el rostro rojo como
tomate Veo que has aprendido bien de mi-Dijo
Miroku mientras cerraba los ojos y cruzaba sus brazos
en señal de arrogancia.
-¡¡¡¡¡DE QUE HABLAS!!!!!!!-Le
gritó InuYasha totalmente ruborizado habiéndose
más grande que Miroku y esta se mantenía
con los ojos cerrados y los brazos cruzados, Sango,
Shippo y Kagome sólo pudieron reír por
esa escena, pero Kagome sentía que alguien
los observaba, alguien aún estaba ahí
y decidió ir con esta persona.
-Kikiou-Dijo a espaldas de la sacerdotisa.
-Mujer, eres afortunada, ahora cuídalo por
favor-Dijo resignada sin voltear a verla.
-Y que vas a hacer ahora?-Pregunto preocupada Kagome.
-Creo que buscar la manera de tener la paz y tranquilidad
que deseo-Le contestó dándole la espalda.
-Sabes, al estar fusionada con la perla obtuve varios
de sus poderes, así que..... se que yo te puedo
ayudar a regresar a....-Algo iba a proponer a Kikiou
hasta que fue interrumpida bruscamente.
-No!-Fue rotunda su respuesta y Kagome se sorprendió
ante tal actitud. Se a lo que te refieres y
no lo permitiré-Dijo con arrogancia-Aunque
InuYasha te haya elegido, quiero estar aquí
para....-Se detuvo un momento -...Para asegurarme
de que lo hagas muy feliz Kagome-Dijo volteándola
a ver bruscamente.
-Kikiou-Dijo en voz baja la chica.
-y más te vale que así sea, porque
si no, me las vas a pagar-Le dijo son esa mirada tan
fría y amenazante que la caracterizaba.
-Si, eso ni siquiera lo dudes-Dijo sellando su palabra
con una linda sonrisa; Kikiou la miró profundamente
y se dio la vuelta Se que puedo confiar en ti,
si necesitas consejo..-Dijo comenzando a caminar para
internarse al bosque -...no dudes en buscarme al fin
y al cabo tu y yo somos una misma-
-Si Kikiou, muchas gracias y no te preocupes- Lo
dijo Kagome y Kikiou desapareció entre los
árboles.
-Kagome!!!!-Se escuchó la voz de InuYasha
Que fue lo que te dijo Kikiou?-Preguntó
inquieto.
-No InuYasha, nada en especial, no te preocupes-Dijo
pactando con su linda sonrisa Mejor vengan-Decía
mientras jalaba de la mano a InuYasha Acompáñenme
a que vean a unas personas muy especiales para mi-Dijo
mientras caminada y Miroku y Sango se quedaron sorprendidos.
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