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Camino sin rumbo en medio de esta noche fría,
guíada únicamente por la mágica
luz de la Madre Luna.
De repente me topo con la imponente y hermosa catedral,
que con la oscuridad nocturna y la tenue luz lunar,
se ve misteriosa, y hasta cierto punto aterradora.
Camino un poco más, seducida por aquella majestuosa
edificación. Entonces veo en la puerta una
inmovil silueta oscura, me acercó un poco más
hasta ver mejor aquella sombra. Me detengo sorprendida
ante la imagen que a mis ojos llega.
Es un hombre de unos 20 años, de belleza indescriptible,
alto, de piel pálida cual luna llena, hermosos
ojos carmín que se ocultan fríos bajo
un mechón grisaceo. Lleva un elegante traje
negro, con una magnifica rosa roja en su bolsillo.
Pero lo que mas me impresiona de este bellisimo ser,
son sus labios, gruesos y seductores, que se tuercen
en una mueca cínica, y escurriendo de ellos,
gruesas gotas color vino.
De pronto, como para enmarcar la oscura escena, cientos
de cuervos atraviesan el espacio entre "EL"
y yo, y sus plumas negras juguetean con el aire provocado,
quien a su vez mueve con delicadeza la capa rojinegra
de la extraña aparición.
Su cabello se mece lenta y delicadamente, mientras
mi mente fantasea con dulzura el posible desenlace
de este encuentro.
"EL" voltea y me mira fijamente, y sus labios
sonrien mostrandome dos relucientes colmillos, manchados
de sangre.
Con firmeza y seguridad avanza hacia mi, sin dejar
de verme fijamente. Yo paralizada, solo siento el
latir intenso de mi corazón emocionado.
El hermoso inmortal apresura el paso, como temiendo
que su victima escape. Y yo, sacrificio curioso, reprimo
las enormes ganas de correr.
Se acerca cada vez más, solo unos pason nos
separan, y mi emoción aumenta en acelerado
frenesí.
Llega a mi ahora, su cuerpo veo frente a mi, de pronto
me atrapan sus fuertes y firmes brazon, y yo solo
siento el frío cuerpo del maldito vampiro.
Su boca sedienta busca mi cuello, que encuentra con
rapidez y atrayendome hacia sí, se aferra a
el con fiereza.
Puedo sentir sus largos colmillos atravesando mi piel,
y su boca succionando mi sangre. Teniendo como único
testigo a la matriarca lunar.
Curiosa emoción vivida, mis ojos puestos ya
en blanco, disfrutan la amarga dicha de esta noche
fría.
El inmortal mi sangre bebe, y siento como su cuerpo
va adquiriendo calor, mientras el viento se lleva
mis gritos ahogados, que gimen placenteros.
Un último grito lleno de extasis sale de mi
boca, para ser precedido después por un grito
amargo que sale de SU boca, y que el viento se lleva
con rapidez.
Ahora soy yo quien tuerce sus labios mezclando dicha
y satisfacción, pues el estúpido ser
nocturno ha caído en mi trampa.
Soy la princesa nocturna, la vampireza infernal, que
viaja engañando vampiros ingenuos.
La boca de mi sangriento violador se deshace entre
espuma, y su rostro me mira con profundo temor.
Rápidamente se desvanece lo que fue otro que
cayó en mi juego, al probar la esencia de mi
ser.
Ya solo su recuerdo queda, recuerdo que pronto se
olvidará.
Recorro lentamente la calle que se abre ante mi. Solo
se escucha el eco de mis pasos ya lejanos, que van
en busca de una nueva víctima, y de otro palcer
inmortal.
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