| Un hermoso día
de verano Inuyasha descansa bajo la sombra de un gran
árbol, se siente raro, pero no se da cuenta que
en ese árbol está Kikyou, que lo contempla
y ni ella misma sabe porque está ahí viendo
a ese hombre que le hizo tanto daño.
- Inuyasha, está lista la merienda ven rápido
para que no se enfríe. Grita Aome.
Inuyasha no tenía hambre en ese momento sólo
quería ver a alguien ya que no quedo satisfecho
la ultima ves que vio a esa persona que aun cuando
la ve le hela el corazón, pero de la manera
más tierna.
- Shippo puedes llamar a Inuyasha, por favor. Le
dice Aome.
Shippo va y ve a Inuyasha tan tranquilo que ni siquiera
le dieron ganas de molestarlo sólo le quería
preguntar por qué estaba así.
- ¿Inuyasha qué te sucede, estás
extraño hoy? Le pregunta Shippo preocupado
por su amigo
- Sólo es la nostalgia, nada más. Le
responde Inuyasha sin ganas de nada sólo de
pensar en aquella persona.
- Inuyasha puedes contarme tú historia, la
historia que te une con Kikyou.
Inuyasha se sorprende al igual que Kikyou, sus corazones
se comenzaron a paralizar e Inuyasha se dio cuenta
de que alguien estaba arriba del árbol, pero
no estaba seguro, ya que sentía una inseguridad
que jamás había sentido, Kikyou no sabía
si escapar o quedarse a escuchar como era contada
su historia. Inuyasha por un momento dudo de contarle
aquella historia que era tan importante para él
a un niño que quizás no comprendería
por qué era tan importante, pero decidió
que recordar aquellos momentos le ayudarían
para ya no sentir melancolía.
- Está bien te lo contaré, pero debes
quedarte con la boca cerrada, no me gusta que la gente
sepa mis secretos. Dijo Inuyasha un poco enfadado
- ¡¡Que bueno!!, Prometo quedarme con
la boca cerrada. Shippo respondió
- Esta bien comenzaré. Un día llegue
a una aldea, porque me enteré de la existencia
de la perla del shikon, lo único que quería
era obtenerla para ser un monstruo, pero lo que no
sabía era que encontraría algo más
que la perla, algo que jamás me importó,
porque no lo conocía. El día que decidí
robarla fue cuando vi a una mujer que con sólo
tres flechas me dejo clavado a un árbol y yo
como idiota intentando me zafar, ella no me quiso
matar razón que en ese momento no entendí,
ella sólo reía y me preguntó
mi nombre.
- ¿Cómo te llamas?
- Inuyasha, ¿y tú, mujer?.
- Soy la sacerdotisa que cuida la perla, sólo
para que los sepas, y mi nombre es Kikyou.
- Que bien que lo sé, porque juro que un día
te derrotaré y me quedaré con la perla.
- Eso lo veremos ja ja ja ja ja.
Jamas pude olvidar aquella expresión,
era bella, pero a la vez una verdadera guerrera, parecía
tan delicada, pero era tan fuerte. Los días
pasaron y aun no olvidaba a esa mujer, aunque quería
irme de aquella aldea para no ver jamas a esa mujer,
no podía abandonar mi deseo, mi más
profundo anhelo, el de convertirme en un monstruo
legendario. Un día Kikyou estaba sentada, parecía
como si mirara el paisaje y me llama.
- Inuyasha, sé que estás ahí,
puedes salir.
Yo salí y ella comenzó a hablarme.
- Yo no me atreví a matarte, porque yo me
siento como si fuera una mujer mitad bestia al igual
como lo eres tú, lo único que quiero
es ser una mujer normal no tener poderes mágicos,
solo por eso.
Después de eso jamas me quise separar
de Kikyou así pasó el tiempo y comencé
a experimentar algo que jamas me había sucedido,
cada vez que la veía, sentía una sensación
que me hacia sentirme contento y mi corazón
se exaltaba, yo como era ingenuo le pregunté.
- ¿Por qué cada vez que te veo siento
algo raro?
- Ja ja ja ja ja, no lo sé puede que estés
sintiendo algo especial por mí.
- ¿Qué pasaría si yo quisiera
convertirme en un hombre común y corriente?
- Puede que la perla se purifique en tú interior
y yo pueda convertirme en una mujer normal.
- ¿Anhelas mucho convertirte en una mujer
normal?
- Si, pero hay algo que quiero aun más, bueno
en vez de estar hablando de cosas que no tienen importancia,
¿Por qué no damos un paseo en bote?
- Me interesa todo lo que te pase cuéntame
por favor Kikyou, sabes que puedes decirme lo que
sea, por favor dímelo.
- Está bien, pero es... que, (entre sollozos)
¡¡TE AMO!!
Nunca en mi vida alguien me había dicho
eso, me sentí tan bien, porque nadie me ha
querido como Kikyou lo ha hecho, y yo como no sabía
que hacer solo le dije.
- Vamos a pasear en bote ¿Sí?
- Está bien, vamos.
En ese momento comprendí que yo también
sentía lo mismo y cuando acabó el paseo
no estaba seguro si decirle todo, pero tenía
miedo a que ella me rechazara por ser un hombre mitad-
bestia. Cuando acabó el paseo no lo dude más
me atreví a confesarme, a pesar de todos mis
temores. Ella al bajar del bote se tropezó
y cayó en mis brazos y le dije.
- ¡Kikyou quiero utilizar la perla para ser
humano y vivir contigo para toda la vida!
- (Llorando) iré a buscar la perla del shikon
entonces... Inuyasha... TE AMO!!
- Yo también, mi querida Kikyou!!
Así pasó todo y no quiero seguir
hablando. Shippo ve donde Aome y dile que no quiero
comer yo me quedaré aquí.
- Está bien Inuyasha, yo le diré, es
muy bella tú historia jamas la olvidaré,
he comprendido por qué nunca te has atrevido
a atacarla, dijo Shippo muy conmovido.
Shippo se va e Inuyasha se queda inmóvil como
si estuviera descansando, Kikyou se tendió
sobre una rama con la parte superior de su cuerpo
sobre el tronco del árbol y una lágrima
corrió por su mejilla y cayo hasta llegar a
la mejilla de Inuyasha, este supo que era una lágrima
y trepo el árbol, cuando divisó a Kikyou,
que estaba tan serena y tan hermosa la intentó
besar y cuando sus labios casi se tocan, ella despierta.
- No, ¿no entiendes? Cuando una relación
se marchita es imposible que vuelva a florecer.
- Pero ¿acaso esta relación se marchitó?
- Tú ya no sientes lo mismo por mí
y creo que yo tampoco.
- Aún me hielas el corazón cada vez
que te veo, siento lo mismo que te dije hace cincuenta
años.
- Eso lo sentirás siempre, porque yo fui tú
primer amor, eso (sollozos) no significa que me ames,
un beso puede unir dos corazones, como también
destruirlos.
- No me importa si me hago pedazos el corazón,
solo quiero... yo solo... YO SOLO QUIERO BESARTE.
Inuyasha besa como nunca lo había hecho antes,
cuando ese beso acaba ella lo abraza y siente algo
que nunca sintió ella jamas sintió lo
que era un verdadero beso de amor.
- Abrázame Inuyasha, no me sueltes jamas.
Ambos se quedan abrazados dormidos en aquel árbol,
después de un rato Kikyou despierta besa a
Inuyasha en la mejilla, pero este despierta.
- No te vayas aun, jamas he estado tan feliz, contigo
a mi lado siento que nada puede pasar.
- Esto para mí es una sensación de
alegría de que estés en mis brazos otra
vez, pero siento mucha tristeza cuando miro tus brazos
rodeándome.
- ¡Kikyou quiero vivir contigo para toda la
vida!, Te lo dije una vez y hoy te lo vuelvo a decir.
- ¡Sabes que la única solución
es que muramos juntos!
- ¡No!, También hay otra y es que utilicemos
la perla del shikon para que vuelvas a ser una mujer
normal.
Kikyou se va antes de darle la respuesta a Inuyasha,
este quedó muy contento y sabe que jamas podrá
olvidar lo que ese día sintió, un verdadero
beso de amor.
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