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¡Pánico en Nerima!

"Ranma ½": "¡Pánico en Nerima!"
Fanfiction escrita por: Marco Antonio Carballo (MARK6_9@hotmail.com).
Todos los personajes son propiedad y Copyright © de Rumiko Takahashi, excepto: Mashauri Saotome, Shansu, Jun Hibiki, Kenji Hibiki (Propiedad y Copyright © de Virginia Córdoba "Lita Kino", autora de la fanfiction "Un presagio del futuro"), así como Eriko, Junko, Michi y Sachiko (Propiedad y Copyright © de Vince Seifert, autor de la fanfiction "Domando al caballo").
Primer Golpe: "¡Despliegue de poder!"

En la ciudad de Nerima, las cosas iban a pasar, de "normales" a "anormales", en cuestión de microsegundos. En cierto punto de la ciudad, Taro Pansuto, el chico chino, mejor conocido como "Pantimedias Taro", buscaba al maestro Happosai, sin lograr hallarlo. Esto, a decir verdad, lo tenía más que molesto.

-¡Viejo más condenado, ese maestro Happosai! -mascullaba Taro, ahogado por la decepción que lo embargaba. -¡Aunque deba volver al revés, la mitad de ésta dichosa ciudad, lo hallaré, lo atraparé, y lo llevaré conmigo a China! ¡Dado que él es mi padrino, es su obligación quitarme, en serio, este horrible sobrenombre de "Pantimedias Taro"! ¡Y vaya que odio, detesto y aborrezco este sobrenombre!

Esto no era todo. Mientras Taro buscaba en el centro de Nerima, algo más pasaba en el parque. En ese sitio, Manekko Kenchan, el chico cambia-formas, mejor conocido como Ken, "El Camaleón", observaba a Ryoga y Akari, cuando, hipnotizados y mandados por el maestro Happosai, salían del parque, como si fueran robots, programados, con un único objetivo: buscar, hallar y liquidar a Ranma Saotome y Akane Tendo.

-¡Ryoga y Akari, finalmente, han salido del parque! -dijo Ken, viendo como, en efecto, abandonaban el enorme parque. -¡Debo seguir a Akari, ya que Akane Tendo, en serio, puede necesitar algo de ayuda!

Pasando del dicho al hecho, Ken hizo eso; empezó a seguir a Akari. ¿El motivo? Ryoga, era un hecho, iba a ir a por Ranma, el cual era un duelo equilibrado. Sin embargo, Ken sabía que debía ir tras Akari, ya que, si bien Akari es una chica muy linda, amable y dulce, bajo el influjo de Happosai, podría ser peor que un misil teledirigido. Y él, aunque suene increíble, debería evitar, a toda costa, que ese "misil teledirigido" alcanzara su objetivo: Akane Tendo. Lentamente, siguió a Akari, por las calles.

Mientras tanto, en el restaurante chino "Nekohanten"...

-¡AGH! -exclamó, de repente, Cologne, la bisabuela de Shampoo.

-¡Bisabuela! ¿Qué te pasa? -preguntó Shampoo, corriendo a su lado.

-¿Está todo bien? -quiso saber Moose, secundando a Shampoo.

-¡No, chicos, no todo está bien! -contestó Cologne, poniéndose pálida.

-¡Deberías contarnos que pasa, por si podemos hacer algo! -sugirió Shampoo.

-¡Buena idea, Shampoo! -asintió Moose. -¡Adelante, cuéntenos!

-¡Está bien, chicos! -asintió Cologne. -¡Ustedes ganan, les contaré todo!

Mientras Shampoo y Moose ponían atención, para escuchar lo que Cologne debía contarles, Ryoga avanzaba por las calles del centro de Nerima, buscando a Ranma, quien, en ese instante, iba rumbo al Dojo Tendo, llevando la bolsa de arroz oscuro que Nodoka le pidió que comprara. Ranma caminaba despreocupado, y muy tranquilo.

"¡Espero que la sopa que mamá prepare, con este arroz oscuro, quede tan buena como siempre!", pensaba Ranma, mientras veía el ir y venir de la gente, con aire ausente.

Nada de lo bueno es eterno, y Ranma lo supo en ese instante. De repente, él y Ryoga quedaron frente a frente. Al ver a Ryoga, y lo fijos que se veían sus ojos, Ranma presintió algo: iba a haber problemas, y unos muy serios.

-¡Ahora, no te me vas a escapar, "Camaleón", pedazo de tramposo! -gritó Ryoga, furioso. -¡Vas a aprender a no hacer enojar a Ryoga Hibiki!

"¡¿"Camaleón?!", pensó Ranma, asombrado. "¿Acaso se referirá al chico cambia-formas, Manekko Kenchan, mejor conocido como Ken, "El Camaleón"?"

-¡Oye, "P-Chan", no soy Ken, gran bobo! ¡Soy Ranma, Ranma Saotome! -dijo Ranma, muerto de la risa, ya que creía que Ryoga estaba bromeando.

-¡No me llamarás "P-Chan" otra vez, Ranma! -exclamó Ryoga. -¡¡¡¡¡RANMA SAOTOME, PREPÁRATE PARA MORIR!!!!!

"¡Rayos, esto no parece bueno!", pensó Ranma, poniéndose en guardia, ante el inminente ataque de Ryoga. "¡No deseo hacerlo, pero deberé pelear con Ryoga!"

Mientras tanto, casi 20 años en el futuro...

-¿Saben algo? -preguntaba Mashauri, la hija de Ranma y Akane, a sus amigos. -¡Sería genial, en serio, poder usar el espejo griego de mis papás, y viajar a otra época!

-¿Qué podríamos ganar con eso, Mashauri? -quiso saber Kenji, el hijo menor de Ryoga y Ukyo, y novio de Mashauri. -¡Vamos, explica eso!

-¡Es muy fácil saberlo, Kenji, cariño! -respondió Mashauri, sonriéndole a su novio, al tiempo que le guiñaba, pícaramente, un ojo. -¡Podríamos ver como vivían nuestros padres, antes de casarse, y antes de que naciéramos!

-¡Esa idea me gusta! -asintió Jun, la hermana mayor de Kenji. -¡Quizás, les podríamos decir, a tío Moose y a tía Shampoo, que eduquen mejor a Shansu, para que no sea tan payasa y habladora como suele ser! ¡Ja, ja, ja!

-¡A mí, me gustaría viajar, no al pasado, sino al futuro, para ver si, algún día, le llegaré a dar su merecido a Jun! -masculló Shansu, la hija de Moose y Shampoo, enojada de verdad. -¡La cerdita, en serio, se está pasando de la raya, con mi escasa paciencia!

-¡No me llames "cerdita", remedo de gata roñosa, cruzada con pato cegatón! -atacó Jun, apretando dientes y puños. -¡Nadie insulta a Jun Hibiki, y queda impune!

-¿Quieres pelear, Jun? -retó Shansu, apretando, igual, dientes y puños.

-¡Ven a mí, Shansu, y veremos quien gana! -propuso Jun, sonriendo.

-¡Ahí te voy, Jun! -contestó Shansu, sacando sus bastones de animadora.

-¡¡¡¡¡ALTO, USTEDES DOS!!!!! -gritó Mashauri, ya molesta.

-¡Mashauri! -exclamaron Jun y Shansu, frenando en seco, al unísono.

-¡Somos amigas, muchachas, y no debemos pelear entre nosotras! -declaró Mashauri, con la voz quebrada. -¡Espero que, si usamos ese espejo, lo usemos todos juntos!

-¡Mashauri tiene razón, Shansu! -afirmó Jun. -¡No debemos pelear entre nosotras!

-¡Es verdad! -asintió Shansu. -¡Las amigas, no pelean por tonterías! ¡Dejemos esto!

Jun, sonriendo, le tendió la mano a Shansu. La chica animadora, sonriendo, aceptó la mano que su amiga le tendía. Un abrazo cerró la reconciliación.

-¡Bien hecho, chicas! -dijo Kenji. -¡Ahora, veremos que pasará con ese espejo! ¡Veremos si tío Ranma y tía Akane, se lo prestan a Mashauri!

De vuelta en el presente, Akane entrenaba en el Dojo Tendo. Kasumi y Nabiki, sus hermanas mayores, la veían entrenar. De repente, en medio de un ataque, Akane se detuvo, denotando un muy notorio rictus en su rostro. Kasumi y Nabiki se acercaron.

-¿Te pasa algo, Akane? - preguntó Kasumi. -¡Te pusiste pálida!

-¡Debes tener hambre, Akane! -intervino Nabiki. -¿O acaso me equivoco?

-¡Acertaste, Nabiki! -contestó Akane. -¡Te has equivocado!

-¿En qué me equivoqué? -quiso saber Nabiki.

-¡En si tenía hambre! -respondió Akane. -¡Si me detuve, fue porque presentí peligro, y no sé que será, pero sé que es algo grande! ¡Y vendrá hacia nosotros, muy pronto!

Kasumi y Nabiki se miraron. Aquel pronóstico, no les gustaba para nada...

En otro punto de la ciudad, Taro Pansuto ("Pantimedias Taro") decidía hacer un "impasse" en su búsqueda del maestro Happosai. Al ver una heladería, decidió entrar a comer algo de helado. A decir verdad, con tanta búsqueda, ya le había dado hambre.

No todo era 100% tranquilidad en Nerima. En otra calle del centro, Ranma y Ryoga seguían con su pelea, la cual se dirigía a un sitio, el cual Ranma trataba de evitar.

-¡No, ahí no! -masculló Ranma. -¡A cualquier sitio está bien, pero no al Instituto San Hebere! ¡¡¡¡¡PARA YA, RYOGA!!!!!

-¿Qué te pasa, Ranma Saotome? -preguntó Ryoga, sonriendo perversamente. -¿No tendrás miedo de entrar, a un colegio de sólo chicas?

"¡No podremos evitarlo! ¡Vamos a entrar!", pensó Ranma, tragando grueso.

La predicción de Ranma se cumplió. En segundos, él y Ryoga, dándose de puñetazos, se metieron en el gimnasio del Instituto San Hebere, el cual se hallaba repleto de chicas, las cuales entrenaban. La conmoción fue inmediata.

-¡¡¡¡¡FUERA, ATREVIDOS!!!!!

-¡¡¡¡¡LARGO, IRRESPETUOSOS!!!!!

-¡¡¡¡¡PAREN YA, NO PELEEN AQUÍ!!!!!

-¡¡¡¡¡RESPETEN YA, A NUESTRO COLEGIO!!!!!

-¡¡¡¡¡HOMBRES, Y DE FURINKAN, TENÍAN QUE SER!!!!!

Justo en ese momento, Ranma y Ryoga volvieron a ver, sólo para verse rodeados de cerca de 150 chicas, furiosas y con armas de gimnasia en las manos, listas para caerles encima a golpes. Con lentitud, las chicas empezaron a avanzar hacia ellos dos.

-¡Esperen, chicas, no hagan una locura! -solicitó Ryoga, ya asustado.

-¡Olvida eso, Ryoga! -espetó Ranma. -¡Salgamos de este condenado lugar!

Tras decir esto, Ranma se lanzó contra un grupo de chicas, olvidando su ya conocido rechazo a pelear con chicas. Ryoga, observándolo, y concluyendo que Ranma ya se había vuelto loco, pasó a secundarlo; también él empezó a abrirse paso, por en medio del agresivo contingente femenino.

-¡Regresa acá, Ranma Saotome, grandísimo tramposo! -demandó Ryoga, sacudiéndose de encima, a varias chicas. -¡Aún debo acabar con tu miserable vida!

"¡Esto parece una pesadilla!", pensó Ranma, derribando a varias chicas. "¡No sólo debo pelear con el necio de Ryoga, sino que, además, debo enfrentar a éstas locas! ¡Vaya que me alegra, que Kodachi no esté aquí, hoy!"

Obedeciendo al llamado de las 150 chicas del gimnasio, más y más alumnas llegaron en tropel, causando que la batalla aumentara de tono y de intensidad. Más que batalla, fue una guerra total, ya que, en tan sólo una hora, el gimnasio acabó bastante dañado, pero no fue el único punto afectado: los vestidores, el invernadero, y parte de los baños del primer piso, también corrieron la misma suerte. Al final de la batalla, cerca de 300 alumnas acabaron muy golpeadas, y algunas hasta con huesos rotos, más que nada en brazos y tobillos, mientras que otras, acabaron 100% noqueadas.

-¡Ya tuve suficiente! -masculló Ranma, pegando un salto hacia un árbol, mirando hacia todos lados, y viendo cientos de alumnas del Instituto San Hebere, tapizando, noqueadas, los jardines del colegio femenino. -¡Yo me largo de aquí!

-¡Vuelve acá, Ranma! -rugió Ryoga. -¡No he terminado contigo!

Ryoga, dando un salto hacia el árbol, empezó a perseguir a Ranma, avanzando a saltos por los tejados de Nerima. Las alumnas del Instituto San Hebere, viendo los numerosos daños, empezaron a hacer comentarios.

-¡Miren nuestro colegio!

-¡Esos chicos del Instituto Furinkan, ni de broma respetan la propiedad ajena!

-¡Chicas, empiecen a recoger escombros!

-¡No nos conviene que la loca de la Capitana Kodachi, con lo enojona que es, llegue de repente, y vea este tiradero!

-¡Decidido, hay que limpiar!

Las alumnas del Instituto San Hebere empezaron a recoger escombros, y a arreglar los daños. Esa, a no dudarlo, sería una faena larga y dura.

Sin embargo, si bien esa era la escena en el Instituto San Hebere, la escena, en el mercado, era muy diferente. Después de abandonar el Instituto San Hebere, Ranma y Ryoga llegaron al mercado, y siguieron su infernal batalla ahí. Cerca de 3 calles del mercado, a no dudarlo, necesitarían una buena cantidad de reparaciones.

La gente que observó la batalla, pensaba que, en serio, aquel par de chicos debían estar algo chiflados, para andar dándose de golpes de esa manera.

Mientras tanto, en la heladería, Taro terminaba de comerse una segunda orden de helado, cuando observó entrar a una persona que conocía, una chica de ojos cafés, y cabello del mismo color, que vestía como toda una joven dama. La chica, lógicamente, no era otra más que Akari, la prometida de Ryoga. Taro decidió hablarle.

-¡Esa chica es Akari Unryuu, la prometida de Ryoga! -se dijo Taro. -¡Iré a preguntarle, que si no ha visto al maestro Happosai!

Dejando a un lado su copa, en la cual ya no quedaba nada de helado, Taro se puso de pie, y avanzó hacia Akari, llegando con ésta, cuando estaba en la caja, ordenando lo que pensaba consumir. Con mucho tacto, la llamó, tocándola en un hombro.

-¡Hola, Akari! -saludó Taro, mientras se acomodaba el cabello. -¡Me preguntaba si no has visto al viejo infeliz del maestro Happosai! ¿Lo has visto?

Lo que siguió a continuación, sorprendió a todos, no sólo a Taro. Akari, girando sobre ella misma, le propinó un señor puñetazo en el estómago. Tras eso, le pegó una tremenda patada, sacándole el aire. Sin embargo, aquella faena aún no se había acabado.

Akari, para rematar lo que había estado haciendo, se llegó a Taro, cuando este estaba caído y sosteniéndose el adolorido abdomen y, sin decir ni una sola palabra, lo levantó en vilo y, tras girar sobre ella misma, lo lanzó por la ventana, justo como hacen, en los bares, los fortachones que suelen "calmar" a los revoltosos.

Taro, tras pensar que estaba metido en una pesadilla, se desmayó, quedando más frío que un pastel de carbón. Estaría un buen rato en el Reino de los Sueños.

En el futuro, Mashauri iba de regreso a su casa, junto con Kenji, Jun y Shansu. Por la mente de la joven Saotome, pasaban varias ideas de que hacer, cuando supieran usar el espejo mágico griego. De repente, Shansu se puso pálida como un muerto.

-¡¡¡¡¡AGH!!!!! -rugió Shansu, llevándose las manos a las sienes.

-¿Qué te pasa, Shansu? -preguntó Mashauri, acercándose a su amiga.

-¡¡¡¡¡NO, NO ES POSIBLE!!!!! -gritó Shansu, más pálida aún.

-¡Creo que Shansu está enferma! -terció Jun, algo inquieta.

-¡Vamos a llevarla con el Dr. Tofú! -sugirió Kenji, decidido.

-¡No estoy enferma, Kenji! -contestó Shansu, de forma cortante.

-¿Estás segura, Shansu? -quiso saber Mashauri. -¡Estás muy pálida!

Shansu no respondió a la pregunta de Mashauri. Con prestancia de mago, sacó algo de su bolsillo. Mashauri, Jun y Kenji reconocieron el objeto: las cartas del Tarot de Shansu.

Con igual prestancia, Shansu empezó a barajar sus cartas del Tarot. Luego, las dispuso en un claro del parque, mientras murmuraba repetidamente "¡Esto no me gusta nada!"

-¡¡¡¡¡EL MAL SE DESARROLLA EN EL PASADO!!!!! ¡¡¡¡¡EL MAL DEBE SER DETENIDO, ANTES DE QUE ACABE CON TODO!!!!! -gritó Shansu, ya fuera de sí.

Eso fue todo. Shansu, tras gritar eso, cayó desmayada. Mashauri y Jun se acercaron a atenderla, mientras que Kenji recogía todas sus cartas del Tarot, sin dejar ni una. Sin embargo, Shansu estaba totalmente desmayada, y no respondía a ninguna de las llamadas, ni de Mashauri, ni de Jun.

-¡Tengo una idea, Mashauri y Jun! -dijo Kenji, acabando de guardar las cartas del Tarot de Shansu. -¡Hay que llevar a Shansu a su casa, para que descanse!

Sin decir nada, Mashauri y Jun asintieron a lo dicho por Kenji. Con prestancia, llevaron a Shansu a su casa. Huelga decir que Shampoo casi se desmaya, al ver a su hija en semejante estado.

-¿Qué pasar a Shansu? -preguntó Shampoo. -¿Alguien la golpeó?

-¡No, tía Shampoo! -contestó Jun. -¡Nadie golpeó a Shansu, sólo se desmayó!

-¡Lleven a Shansu a su habitación! -ordenó Shampoo. -¡Debe descansar!

-¡Ya escuchaste, Jun! -afirmó Mashauri. -¡Llevémosla a su habitación!

Con rapidez de rayos, Mashauri y Jun llevaron a Shansu a su habitación, sitio donde, tras algunos minutos, la joven de origen chino volvió en sí. Kenji y Shampoo llegaron en segundos, tras ser llamados por Mashauri, después de que Shansu recuperara el sentido. Shampoo abrazó a su hija, con lágrimas en los ojos.

-¡Shampoo feliz, Shansu está bien! -murmuraba la amazona china.

-¡Ya basta, mamá, deja de actuar raro! -demandó Shansu, zafándose del abrazo.

-¡Nos asustaste, Shansu! -dijo Jun, sonriendo. -¿Por qué te desmayaste?

-¿Estuve desmayada? -preguntó Shansu. -¿Qué me pasó?

"¡Shansu no recuerda lo que le pasó, y eso, en serio, no es nada bueno!", pensaba Mashauri, mientras escuchaba a su amiga. "¡Algo malo va a pasar, lo presiento!"

Los hermanos Hibiki, Jun y Kenji, no podía creer lo que escuchaban. Al igual que Mashauri, al escuchar eso, no presentían nada bueno.

De vuelta en el presente, Ranma y Ryoga seguían con su endemoniada batalla. Tras dejar en ruinas una buena parte del mercado, la batalla seguía, ahora en el centro de la ciudad. Sin embargo, algo muy diferente se estaba gestando en el Instituto San Hebere. Aprovechando la ausencia de Kodachi, una de sus compañeras en el Grupo Élite, la chica hija de padres británicos, Eriko Thompson, estaba organizando un grupo, para ir a buscar a Ranma y Ryoga, y hacerlos pagar por los daños causados.

-¡¡¡¡¡COMPAÑERAS, HOY, NUESTRO AMADO COLEGIO, EL GLORIOSO INSTITUTO SAN HEBERE, FUE OBJETO DEL VANDALISMO DE UN PAR DE SALVAJES!!!!! -empezó diciendo, por el sistema de altavoces. -¡¡¡¡¡SIN EMBARGO, ESE PAR DE SALVAJES YA ESTÁN IDENTIFICADOS, COMO RANMA SAOTOME, Y RYOGA HIBIKI, ALUMNOS DEL INSTITUTO FURINKAN!!!!! ¡¡¡¡¡VAMOS A POR ELLOS, Y HAGAMOS QUE PAGUEN POR SU OSADÍA!!!!!

Un nutrido grupo de alumnas vitoreó la propuesta de Eriko. En eso, llegaron con Eriko las otras 3 integrantes del Grupo Élite, Junko Toyotomi, Michi Uchiyama y Sachiko Ukiyo. A decir verdad, se veían algo preocupadas por la idea de Eriko.

-¡Espera, Eriko! -empezó Junko. -¿Ranma Saotome no es el chico que le gusta a la capitana Kodachi? ¿No deberíamos preguntarle, a ella, que debemos hacer?

-¡Coincido con Junko! -intervino Michi. -¡Ella eliminará a quien lo lastime!

-¡Vamos a preguntarle! -terció Sachiko. -¡Será lo mejor!

-¡Las tres son unas cobardes! -contestó Eriko de mal modo, perdiendo la famosa "flema británica", heredada de su padre. -¡Son indignas de pertenecer, en serio, al Grupo Élite de Combate Gimnástico del prestigioso Instituto San Hebere! ¡Si la Capitana Kodachi estuviera aquí, ya las hubiera expulsado del grupo!

-¡Por favor, Eriko! -protestó Junko, algo asustada. -¡No es para tanto!

-¡Creo que estás exagerando, amiga! -intervino Michi, también asustada. -¡No es gran cosa, sólo fueron algunos daños menores!

-¡Michi dice bien! -terció Sachiko, tras tragar grueso. -¡Ya verás, con algunas reparaciones, el colegio quedará como nuevo!

-¡Las reparaciones son lo menos importante! -estalló Eriko. -¡Ranma Saotome, y su amigo, Ryoga Hibiki, deben pagar, a cualquier costo, por los daños que causaron aquí, con su estúpida batalla! ¡La enfermería está atestada de alumnas noqueadas, y con huesos rotos! ¡Se dice que pasan de 75, las chicas que están siendo atendidas!

-¿Y qué te gustaría hacer, Eriko? -quiso saber Junko, con la resignación propia de quien pierde una batalla. -¿Vas a ir a pelearte, sola, contra ese par de locos?

-¡Yo pelearía con Ranma-Kun, siempre y cuando salgamos juntos después de la batalla, y me pida ser su novia! -exclamó Michi, con aire soñador.

-¿Sigues enamorada de él, Michi? -preguntó Sachiko, sonriendo amablemente. -¡Ranma es un buen amigo, pero él tiene a Akane Tendo, lo sabes bien!

-¡Aunque Ranma Saotome sea un chico muy bien parecido, amigas mías, hay que darle un muy merecido escarmiento, para que aprenda a ser más cuidadoso con las cosas ajenas! -dijo Eriko. -¡He formado un grupo, con 250 chicas que no es involucraron en la batalla, para ir a enfrentarlo a él, y a su bobo amigo, Ryoga Hibiki!

Apenas Eriko dijo esto, cerca de 250 alumnas, todas vestidas con el famoso leotardo celeste, característico del Instituto San Hebere, salieron de todas partes, y se formaron, rodeando al grupo integrado por Eriko, Junko, Michi y Sachiko.

-¡Dejemos a Ryoga fuera de esto! -propuso Junko, tras darle una rápida mirada a aquel mini-ejército. -¡Akari Unryuu, su prometida, es amiga mía, y no me atrevo a atacarlo!

-¡Me desagrada la idea de pelear con Ranma! -protestó Michi. -¡Ayer, casualmente, soñé que, finalmente, nos hacíamos novios!

-¡Suena feo la idea de Eriko, pero creo que ese par, en serio, deben aprender a no andar dándose de guantazos en plena calle! -murmuró Sachiko. -¡Hay que darles una lección!

-¿Están conmigo, entonces, chicas? -preguntó Eriko. -¡Prometo no excederme!

Tras hablar en voz baja, entre ellas, Junko, Michi y Sachiko, como si las 3 fueran una sola chica, se pusieron a la orden de Eriko. Al ver la fidelidad de sus amigas, Eriko sintió hasta ganas de llorar, pero se aguantó. No iba, ni de broma, a parecer débil.

-¡Gracias, chicas, por apoyarme! -dijo Eriko, arrastrando las palabras. -¡Prepárense!

-¡Sí! -dijeron, al unísono, Junko, Michi, Sachiko, y el resto de las cerca de 250 alumnas convocadas por Eriko.

Durante los siguientes 10 minutos, el Instituto San Hebere fue un hervidero de actividad. Las chicas de Eriko, dedicaron en cuerpo y alma ese tiempo, a alistar bolos, cintas, aros, y demás artilugios que solían usar en sus combates de gimnasia rítmica.

Mientras tanto, Ranma y Ryoga seguían con su batalla, ahora en las cercanías del sector comercial de la ciudad. Ranma estaba sorprendido de lo mucho que había durado la batalla, ya que no era normal que él y Ryoga pelearan por tanto rato.

"¡Algo no está bien aquí!", pensaba Ranma, mientras esquivaba una andanada de golpes de Ryoga. "¡Es un hecho, Ryoga y yo nos hemos dado como perros por casi 2 horas, y él no es de la costumbre de pelear tanto rato! ¡Debo detenerlo pronto o, en serio, podría llegar hasta a matarme!"

-¿Temes perder, Ranma Saotome? -se burló Ryoga, como si leyera los pensamientos de Ranma. -¡Eso te va a pasar hoy, y no perderás sólo ésta batalla, sino que, también, vas a perder tu vida! ¡En ésta ocasión, no me vas a vencer!

-¡No me vas a vencer, Ryoga! -anunció Ranma. -¡De un modo u otro, te venceré!

-¡Sólo imagina cuando esté por acabarte! -dijo Ryoga, sonriendo perversamente. -¡La ciudad de Nerima, en serio, estará mejor sin tu presencia!

"¡Ryoga es como un robot, prácticamente, no siente mis golpes!", pensó Ranma. "¡Esto no me gusta nada, debo vencerlo a como sea o, en serio, él me matará!"

Mientras tanto, en el Instituto San Hebere, algo pasaba...

-¿Listas, chicas? -preguntó Eriko. -¡Vamos por ellos, no escaparán!

Saliendo de su colegio, las alumnas del Instituto San Hebere se dividieron en 3 grupos, y se fueron a recorrer las calles de Nerima, buscando a Ranma y a Ryoga. No debieron buscar mucho, ya que sólo debieron seguir el rastro, de destrucción y escombros, dejado por el par de feroces peleadores. Al rato, los localizaron, en una calle del Sector Norte.

Siguiendo una orden de Eriko, las chicas avanzaron por 3 puntos diferentes, rodeando a Ranma y a Ryoga, y cortándoles toda posible vía de escape. Ellos estaban tan ensimismados en su pelea, que no se enteraron de nada, hasta que escucharon un griterío, el cual iba aumentando, y se acercaba a ellos.

Ranma y Ryoga conocían bien ese griterío, y se pusieron nerviosos al escucharlo.

-¡No puede ser! -masculló Ryoga, apretando los dientes y los puños.

-¡Me temo que sí es, Ryoga! -gruñó Ranma, secundando a su amigo y rival.

En cosa de segundos, las 250 chicas los rodearon. Eriko tomó la palabra.

-¡Hola de nuevo, Ranma Saotome y Ryoga Hibiki! -saludó Eriko, mientras sonreía torcidamente. -¡Lo crean o no, venimos a cobrar una vieja deuda!

-¡Entendemos que estén molestas con nosotros, chicas! -empezó Ryoga. -¡Creo que nos excedimos, un poco, en nuestra batalla!

-¡Fue más que un poco, Ryoga! -intervino Ranma, preocupado de ver tanta chica rodeándolos. Una vez más, maldijo su eterno rechazo a pelear con chicas.

-¡Cállense! -demandó Eriko, de mal modo. -¡No nos importa si fue mucho o poco, nos la van a pagar, y con intereses!

Junko, Michi, Sachiko, y todas las demás chicas, asintieron a lo dicho por Eriko.

-¡Además, ésta vez, no se nos van a escapar, par de malcriados! -exclamó Junko.

-¡Ustedes son sólo 2, y nosotras somos 250, y los acabaremos! -secundó Michi.

-¿Qué significa eso? -preguntó Ryoga, ya preocupado.

-¡Significa que, a cada uno, nos toca enfrentar a 125 de éstas locas, "P-Chan"! -dijo Ranma, olvidando su rechazo, y atacando al grupo de chicas que estaba más cerca de él.

-¡¡¡¡¡VAYAN POR ELLOS, CHICAS, QUE NO ESCAPEN!!!!! -ordenó la, normalmente, muy calmada Sachiko. Eriko sonrió al escuchar a su amiga.

Ryoga, olvidando que Ranma acababa de llamarlo "P-Chan", secundó a Ranma, y empezó a enfrentar a las chicas. Ahora, la batalla tomaba otro cariz.

Una nueva batalla empezó a sacudir las calles de la ciudad de Nerima y, una vez más, lo extraño, lo poco común, y lo inusual, la ganaban la batalla a la lógica, ya que Nerima, en serio, es una ciudad donde, al parecer, la normalidad no suele vivir por períodos largos. Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Akari, tras pasar cerca de media hora dándole de patadas y puñetazos, con gran saña, al aún noqueado "Pantimedias Taro", tomaba rumbo al Dojo Tendo. Ken "El Camaleón" la seguía de cerca, esperando el momento oportuno, para actuar, e intentar detenerla. Faltaba poco, en serio, para iniciar otra gran batalla. Las cosas, al parecer, iban a seguir embrollándose en Nerima.

Nota: La situación, poco a poco, empieza a subir de tono y de intensidad. ¿Podrán Ranma y Ryoga vencer a las chicas del Instituto San Hebere, o ellas, por medio de la incontrastable fuerza de los números, los vencerán? ¿Podrá Ken "El Camaleón" detener a Akari, o logrará ésta llegar al Dojo Tendo, y acabar con la desprotegida Akane? Eso, se sabrá, cuando "¡Pánico en Nerima!" continúe, en el Segundo Golpe, titulado "¡La hora de la verdad!"


Email del autor: mark6_9@hotmail.com

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