By: Priss.
================================
Descubrir demasiado tarde que se esta enamorado, para
algunos puede
significar morir, morir de.....
================================
Hermoso y refrescante viento el que se dejaba sentir
en el lugar, algo
hermoso en medio de aquella situación tan peligrosamente
tensa.
¡Por fin!, aquí estaba la nueva oportunidad
que el destino le otorgaba para
que el joven pudiese cumplir su promesa de matarla.
Una vez más frente aquella chiquilla de mirada
triste y sorprendida.
De nuevo... apuntando hacia ella con un arma de fuego,
apretando con fuerza
este objeto, preguntándose otra vez si debía
jalar o no del gatillo.
Heero era atacado con la incertidumbre, con las dudas
que surgían de su
mente. Y ella... ella solo permanecía estática
esperando una reacción por
parte de su agresor. Reacción más lógica
que la muerte ante el arma del
chico era la única que podía imaginar.
Quien sabe cuantos minutos habían transcurrido
desde que Relena confesase
que estaba más que lista para morir. Que ya
había esperado ese momento desde
aquel día en que Yuy la amenazó con
hacerlo.
En realidad siempre anheló aquel momento...
creía, que no existía forma
alguna de evitarlo, peor aun... de desearlo.
Encontrándose en el reconstruido reino de Sank;
perfectamente conciente del
caos que acarrearía si llegase a matarle, aun
así se atrevió a venir hasta
aquí... para verla, ¡no!... para quitarle
la vida.
Tantos minutos de inmovilidad por parte de ambos
hasta que la reina rompió
con ellos.
Delicada, sutil y relajante sonrisa la que le mostrara
al soldado, logrando
desconcertarlo sin siquiera haber sido este su objetivo.
No conforme con el
efecto que tuvo aquella expresión con el chico,
la deshizo de inmediato,
dejando así que su voz adornara el ambiente...
~ ¿Me lastimarás?....
Las palabras de la joven no hicieron más que
sumergir al chico en una guerra
interna entre aniquilarla o perdonarle la existencia.
Esa pregunta... ¿en
verdad seria capaz de hacerle daño?. De cierta
forma no le agradaba la idea
de lastimar a esta mujer, tan frágil en apariencia,
que había logrado
provocarle la duda misma de su, hasta ahora, fácil
pero vacía forma de vida.
~ Entiendo.
Relena comprendió que Heero terminaría
lo que intentó comenzar en ocasiones
pasadas.
Cerro los ojos permitiendo que una frágil sonrisa,
impregnada de resignación
y una extraña paz, adornara su rostro, permitiendo
igual que el viento
tocase su cuerpo haciéndola estremecer... por
última vez.
Yuy no pudo más, con ambas manos sostuvo el
arma apuntando directamente a la
silueta que se encontraba frente a él... no
podía. Un ligero titubeo que lo
hizo temblar desde el fondo del alma por apenas un
instante le impidió
continuar. Le era casi imposible mantener la sangre
fría al estar frente a
esta victima, una de tantas. No la primera, quizás
no la última.
Cerro los ojos incapaz de abrirlos a la realidad que
sucedía. Desesperado,
jaló del gatillo en tres veces consecutivas;
como un loco ansioso por
finalizar el tormento de la duda que anidaba en su
corazón. Tan solo fue
consciente de los ensordecedores sonidos del arma...
después, pareció
imperar el silencio de la incertidumbre de todo aquello
que sucedía fuera de
la oscuridad protectora del encierro de sus necios
y cobardes ojos.
Tan lento era el transcurrir del tiempo que el agobiante
silencio logro
torturar merecidamente al joven.
El sonido del caer del cuerpo de la chica fue lo único
que despertó a Heero
de aquel mundo de erróneas fantasías
en el que se refugio para obtener valor
y ejecutar ese asesinato. Así abrió
lo ojos del sueño que había vivido,
transportándolo inmediatamente a la pesadilla
que debía enfrentar de ahora
en adelante....
Lo único que acaparaba la absoluta atención
de Heero Yuy era el agonizante
ser femenino tendido sobre el césped. Claramente
más que arrepentido de lo
que provocó con sus inconscientes manos, dejo
caer ligeramente el revolver
hasta tocar el suelo.
Permaneció inmóvil por un momento manteniendo
la mirada fija en la tranquila
silueta hasta que vio como esta se movía un
poco.
~ ¡Relena!....
Gritó desesperado mientras se apresuraba a
estar junto a la joven. La
observo notando como las pupilas sin brillo de la
victima se clavaban
firmemente sobre el cielo azul. Tan tranquila, tan
triste ella.
~ Siempre me pregunte: ....¿Qué sentiría.....
cuando por fin decidieras....
hacer esto?.
Heero estrechó con sumo cuidado el cuerpo
de Relena tratando, ante nada, de
no lastimarla aun más. Percatándose,
gracias a la mínima distancia entre
ambos, de los lugares en que se incrustaron las balas
que ahora le
ocasionaban ese punzante dolor al cuerpo de la chica.
Dos disparos fueron a
dar en el pecho y uno más en el vientre.
Entendiendo por fin la razón de su confusión,
de aquel conflicto interno, se
maldijo a si mismo al saberse capaz de atacar a la
única persona que le
había dado cariño; y el sin darse cuenta.
La sintió temblar entre sus brazos conforme
la sangre emanaba de su cuerpo y
la que aun permanecía en sus venas comenzaba
a enfriarse. Sintió, también,
la cálida y temblorosa mano de la joven tocar
una de sus mejillas. Recibió
el frío contacto colocando una de las manos
sobre aquella que sostenía su
rostro; cerro los ojos como producto de la impotencia
de no poder reparar el
daño hecho a la vida de una joven pura.
Sin saber que hacer, la abrazó con fuerza pudiendo
así escuchar los casi
inaudibles susurros de la reina.
~ Esta bien.... anhelé tanto estar entre tus
brazos, sin importar.... bajo
que circunstancias....
Las palabras entrecortadas de la joven oprimieron
el arrepentido corazón de
Heero, quien pudo experimentar de esta manera la insoportable
sensación de
sostener el amor que muere.
Una lagrima escapó de los ojos de Relena cruzando
un delgado camino por su
mejilla. Sonrió, porque no mentía al
decir que en ese momento era feliz de
estar con su asesino.
El delgado y agonizante cuerpo comenzó a temblar;
la chica se desespero, al
saber que no disfrutaría mucho tiempo del calor
del muchacho, al grado de
rogar angustiada entre las abundantes lagrimas.
~ Heero.... no me sueltes.... por favor....
~ Relena!!!....
El llamado suplicante por que ella resistiera y que
siguiese respirando no
sirvió de nada. Inútil resultó
toda clase de suplica... ella dejo de
moverse, la llama de su vida se había extinguido.
El tormentoso silencio acuso a Yuy de ser el único
responsable de que la voz
de la reina se apagase y que su tierna sonrisa se
esfumase. El chico
estrecho fuertemente la figura sin vida mientras gritaba
locamente,
insistiendo en que esa desgracia provocada por el
no estaba sucediendo.
El tiempo transcurrió lentamente torturando
más al asesino. No podía más
con
su conciencia. ¿Cómo pudo ser capaz?.
Fue un cobarde... pero estaba
dispuesto a compensar el grave daño que ocasiono.
Tomó el arma con la que arrebató la
vida a la muchacha y mientras con una
mano acariciaba el largo cabello de su victima, conforme
le sonreía de la
forma más tierna en que debió hacerlo
en vida, apuntó a su sien derecha
jalando del gatillo después de un par de escasos
segundos.
Su cuerpo, que inmediatamente quedo sin vida, cayó
pesadamente sobre el de
la mujer de la cual descubrió estar enamorado,
un descubrimiento logrado
demasiado tarde como para alegrarse por el.
Ahora, ambos estaban unidos, ¡por fin!... cerca
el uno del otro; inertes,
pero...
Lejos de la guerra que confundió el flujo de
su relación....
Lejos de aquel infierno bélico que opacó
su amor... que arruinó sus vidas.
Libres al fin. Aunque eso significó para ellos.....
morir de amor.
The end.
===============================
¿Qué es esto?. Un dark?. Juzguen ustedes.
¿Por qué los mate?: No sé, la
idea me dio vueltas hasta que me animé a
escribir esto. La verdad es que Heero si deseaba aniquilarla.
Y si tomamos en cuenta el conflicto existente en la
mente del piloto, bien
pudo ser capaz de esto y más.
priss_pk@hotmail.com
|