| Nuevamente se encontraba
sola en cama. Hacía ya casi cinco semanas desde
que Vegeta se marchó luego de que discutieran
como de costumbre, salvo que en esta ocasión
no terminaron en la cama haciéndose el amor como
muestra de su reconciliación, esta vez se había
marchado furioso sin decir nada a nadie
simplemente,
se fue.
Flash Back
-grrr ¡mujer! ¡Deja ya de hacer tanto
escándalo!
-¿perdón? ¡¿Me estas llamando
escandalosa?! -Bramó- por si no lo sabes, ¡tengo
tanto derecho como tú de enojarme y reclamar!
-pues yo no tengo obligación alguna de oír
tus horribles chillidos -respondió burlonamente
cruzándose de brazos y sonriendo de lado de
forma irónica. Mostrando para Bulma demasiada
tranquilidad, pero no lo permitiría, siendo
una mujer sumamente orgullosa no dejaría que
ese saiyajin arrogante saliera victorioso nuevamente
"Como si no fuese suficiente con que me hayan
llamado vieja, ¡a mi, que parezco una universitaria!"...
pensaba. Había sido herida en lo más
profundo al ser llamada "una señora de
edad" por Gokú, mientras que él
y Vegeta seguían manteniendo su juventud
"malditos saiyajines, en serio son unos monstruos
que no envejecen". Luego sin pensar siquiera
en las consecuencias de sus palabras, llevada por
un impulso, soltó lo primero que se cruzó
en su cabeza, que sabía molestaría a
su esposo, y así como a ella, lastimaría
su orgullo
el peor enemigo del mismo
-tú no tienes ninguna obligación Vegeta,
lo único que sabes hacer es encerrarte a entrenar
-decía ante la atenta mirada de su colocutor-¡por
favor! ¿Que caso tiene? Por que no te preocupas
en vez de eso, en ser mejor padre, esposo y amante,
que buena falta te hace -aseveró furiosa sin
medir la gravedad de sus palabras, aun sabiendo que
éstas, no eran ciertas.
-¡humana insignificante!-espetó- ¿no
te has puesto a pensar que si no soy buen padre y
esposo, es quizás porque no tengo hijos y mujer
que valgan la pena serlo?
-¡eres un desgraciado Vegeta! ¡Un
-¡cierra la boca! -Prorrumpió tomándola
del cuello y aprisionándola contra la pared
-¡no quiero escuchar una puta palabra más
de un ser inferior como tú!- acercó
su rostro al de ella y sin soltarla continuó-
podría matarte en este preciso instante, pero
un saiyajin con mi linaje no puede rebajarse a acabar
con la vida de una
-hizo una pausa y recorrió
su cuerpo de arriba abajo con la mirada- insignificancia
como tú- culminó soltándola bruscamente
y dándole la espalda dispuesto a marcharse
-cof cof
-tosió, posó una mano
en su cuello adolorido, con la otra se apoyó
en la pared y justo cuando el saiya estaba a punto
de cruzar la salida, le dijo:
-para todo tuviste un excusa, cof
pero ¿con
qué tratarás de disculpar lo mal amante
que eres?, cof cof
Vegeta detuvo su andar mientras la de azul cabellera
lo miraba fijamente gustosa, puesto que lo único
que buscaba en ese momento era lastimarlo verbalmente
como él tantas veces lo hizo con ella, menospreciándola
y humillándola. Por su parte el de crespa cabellera
giró y con un movimiento imperceptible a los
azules ojos, se le acercó nuevamente y la tumbó
sobre uno de los escritorios del laboratorio arrancándole
la blusa y el sujetador de un solo tirón
-¡¿Qué haces?! -replicaba con
el corazón acelerado y las mejillas ruborizadas.
Estar tan cerca de Vegeta, sea cual se la situación,
siempre la perturbaba, y débil ante sus encantos,
caía rendida a esa forma brusca pero única
que tenía de seducirla - ¡déjame!
-decía rechazando con sus palabras su acción,
mientras que en su interior clamaba desesperada por
ser suya una vez más, por sentirse en ese momento
tan deseada como en sus mejores épocas
-¿Crees que con algo así -hizo ilusión
a ella con la mirada- un príncipe como yo puede
sentirse satisfecho? -La tomó por las mejillas
toscamente, aproximó sus labios a los suyos
y a milímetros de contactarlos prosiguió
con la emisión de frases hirientes- deberías
agradecer que haya cometido el estúpido error
de rebajarme a tocarte y peor aun de haber permitido
la concepción de esos hijos híbridos
-dijo envuelto en furia con la intención de
devolverle a la mujer las mismas dagas sonoras que
ésta le dedicó.
Se separó de ella dejándola recostada
sobre el escritorio, cruzó los brazos a la
altura del pecho y sonriendo retorcidamente prosiguió
con el ataque verbal
-quizás deba buscarme una hembra joven con
la que pueda satisfacerme de verdad -cerró
los ojos para evitar verla, puesto que si bien era
cierto que los años habían pasado en
aquella mujer, seguía al parecer suyo, siendo
tan bella y excitante como ninguna otra jamás.
Por ende no podía permanecer observándola
así, no se permitiría flaquear en vista
que su objetivo era que se arrepintiese de sus palabras-
deberías entender que si no he sido para ti
un buen amante últimamente, es porque no es
fácil para mi fingir placer al follarme una
mujer acabada -abrió los ojos y posó
su mirada fría en los húmedos ojos azules.
Sintió una presión en el pecho y se
giró para que esa mujer que tantos años
compartió con él y que tanto lo conocía,
no pudiera notar lo afectado que se sentía
al ver la expresión triste de ella. Inició
su andar y antes de cruzar la puerta, soltó
la última daga:
-por cierto, para ser mal sexo como dices, gemías
mucho -dijo desapareciendo de la vista de Bulma.
Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos,
desbordando el océano que guardaba en ellos,
en aquellas pequeñas gotas que recorrían
su rostro.
Se abrazó a si misma y lloró amargamente
su dolor- te odio, te odio Vegeta -musitaba entre
lagrimas. Se levantó del escritorio, recogió
sus prendas desgarradas y cubriéndose el pecho,
abandonó el lugar rumbo a su alcoba. No podía
quedarse ahí puesto que era posible que en
cualquier momento llegara Trunks o Bra a buscarla,
además conocía bien a su esposo y éste
jamás, luego de una discusión, iría
al cuarto que compartían. Seguramente se encerraría
en su cámara de gravedad a descargar su ira
con sus rivales imaginarios, luego de horas así,
volvería al cuarto encontrándola ya
dormida, y como solía suceder, la despertaría
con deliciosas caricias, furtivos besos y harían
el amor dejando la pelea atrás. Sin embargo,
esta vez no se lo haría tan fácil, de
hecho lo haría sufrir y tragarse sus palabras.
Al fin de cuentas ella era la fabulosa Bulma Briefs
y ni el gran príncipe de los saiyajin tenía
derecho de dañar su orgullo de esa forma.
Entró en su cuarto, se sentó frente
al tocador y estiró su cuello examinándolo
en el espejo- es un bruto
tendré que usar
maquillaje para cubrir esta marca roja
-se quedó
en silencio unos segundos y continuó- nunca
lo creí capaz
Se levantó del pequeño banquito posicionado
frente al tocador, se puso una blusa para cubrir su
torso desnudo, caminó unos pasos y se acostó
en la cama, percibiendo al instante el aroma de Vegeta
en su edredón. Nuevamente sus ojos se llenaron
de lágrimas, con tan solo recordar las duras
palabras que él momentos antes le dedicó.
-¡Mamá! ¡Mamá! -escuchó
al otro lado de la puerta. Se levantó sobresaltada
por el llamado y tras tallar sus ojos y limpiar su
rostro, se apresuró a abrir la misma, encontrando
a su pequeña hija parada en el pasillo
-¿Qué sucede mi cielo? -cuestionó
dulcemente
-mami, tengo hambre -respondió del mismo modo
mientras jugaba con sus pulgares.
-¿hambre? ¿Pero que hora es? -se preguntó
a si misma buscando el reloj de su habitación
con la mirada- vaya si es hora de tu cena... perdóname
mi pequeña, ahora mismo te sirvo algo delicioso
de comer.
La tomó de la mano y con ella, bajó
las escaleras en dirección a la cocina
-¿y Trunks? ¿Dónde esta tu hermano?
-salio poco después que mi papá
-¿Cómo? ¿Tu padre se fue?
La niña asintió con la cabeza- mi hermano
lo vio irse, me lo dijo porque le estuve preguntando
por él
-¿a si? ¿Y por que preguntabas por
tu padre?
-para que me diera de comer, como tú siempre
estas tan ocupada
La madre tragó saliva difícilmente,
tomó un plato de los tantos que habían
y volteó a verla- bueno, ya regresará-
dijo regalándole una sonrisa fingida
Fin del Flash Back
Se levantó de la cama y caminó hacia
el balcón. Apoyó ambas manos en el barandal
y miró fijamente el horizonte.
Si bien era cierto que era costumbre del príncipe
salir volando por la ventana y desaparecerse durante
algunos días, también lo era que desde
que sacrificó su vida por ellos en la batalla
contra Boo, hacia exactamente diez años atrás,
no lo había vuelto a hacer, no hasta ese día
en que parecía que nuevamente había
retomado su tan detestable hábito, y como en
aquellas ocasiones, la mujer guardó esperanza
que regresaría pronto. Sin embargo, los días
fueron pasando y él, seguía ausente.
-Tanto tiempo -susurró dándose calor
a si misma frotando sus brazos descubiertos con las
palmas de sus manos- No puedo siquiera decirle a Gokú
que lo busque por medio de su ki, puesto que Milk
me comentó que se fue lejos a entrenar con
ese muchachito raro que conoció en el torneo
de artes marciales
aunque, ¿si ya volvió?
-suspiró- pero igual sería involucrarlo
en nuestros problemas y no seria justo para él.
Me estoy cansando de esperar Vegeta, te extraño
-una lagrima recorrió su mejilla, la limpió
con el dorso de su mano y se adentró nuevamente
a su alcoba.
Se cubrió con una bata y miró el reloj-
las tres
denuevo de madrugada. Desde que se fue
no puedo dormir una noche entera sin levantarme por
la angustia -abrió la puerta de su cuarto y
bajó a la cocina. Se preparó un café
y subió con el a su dormitorio. Colocó
la taza sobre su velador y se acomodó en su
lecho, cogió un libro que había dejado
a medias y retomó su lectura, de una forma
muy torpe debido a la falta de concentración.
Gruñó molesta y dejo caer pesadamente
el libro sobre la cama. Sostuvo del asa al depósito
que contenía su bebida caliente y le dio un
pequeño sorbo, se quedó mirando hacia
un punto fijo cualquiera y tras unos segundos de permanecer
así, se decidió
-no puedo soportarlo más, llamaré a
Gokú, quizás ya haya vuelto, y si es
así le pediré que me lleve al lugar
donde se encuentra Vegeta- sentenció tomando
el tubo del teléfono después de posar
la taza al lado del mismo.
-¡deja ese aparato mujer!
Bulma saltó sobre su sitio sorprendida al
oír aquellas palabras enunciadas por ese color
de voz tan peculiar, golpeando la taza y derramando
sin querer el café en el tapiz de la habitación.
Se levantó de la cama, recogió la taza
y la sostuvo firmemente entre sus manos. Sentía
su cuerpo temblar, el corazón bombear presuroso,
su respiración se agitó y sus ojos se
llenaron de lagrimas
era él, ¿Cuántas
noches estuvo esperando su regreso? Colocó
sutilmente la taza sobre la mesa de noche y dirigió
su vista al lugar de donde provino la voz.
Ahí estaba él, con su traje de batalla,
el ceño fruncido, los brazos cruzados y sentado
en el barandal del balcón con una pierna flexionada
sobre él y la otra colgada hacia el vacío.
Que típico y único era
¿Qué debía hacer? ¿Reclamarle?
¿Disculparse?...a fin de cuentas fue ella quien
buscó herirlo aquella vez que discutieron,
sin pensar en la consecuencias que ello traería.
Lo provocó, atacó su orgullo y éste,
salio a relucir agresivo a defenderse
después
de todo, así era él, así lo amaba
"¿mal esposo?"
Como pudo decir tamaña barbaridad si jamás
se separó de su lado desde que ella lo invitó
a quedarse en Capsule Corp., salvo cuando discutían,
pero fuera de eso siempre estuvo con ella, a diferencia
de su gran amigo Gokú que constantemente desplazaba
a su familia a un segundo plano, por meses de entrenamiento
en lugares lejanos.
"¿mal padre?"
Si siempre fue él quien dio el toque de autoridad
necesario en casa, haciendo de sus hijos personas
responsables, aunque muchas veces usaba el chantaje
con ellos, como lo de la mesada o lo clásico
"el
parque de diversiones", tan solo para en su "debilidad"
con ellos, tratar de mostrarse duro.
Además no había que olvidar que dio
su vida por ella y Trunks, por protegerlos, ¿Cómo
después de eso se le ocurrió recriminarle
de esa forma?
A él, que fue mandado por Enma Dioh Samma
de regreso a la tierra para ayudar a Gokú a
derrotar al malvado Majin Boo. Luchando con él
hombro a hombro y aceptando incluso fusionarse, a
pesar de detestarlo, solo porque el "inepto de
Kakaroto", le comunicó que su enemigo
había acabado con la vida de su mujer e hijo.
¿Cómo después de ello se atrevió
a decirle que "buena falta le hacia mejorar como
padre y esposo"?
"¿mal amante?"
Imposible, ese hombre sabía llevarla al límite.
La hizo experimentar nuevas e inimaginables sensaciones.
Supo en su rudeza ser sutil con ella, hacerle el amor
llenando su cuerpo de tiernas caricias. Mostrándose
con ella como con nadie jamás, antes y después.
No se había sentido nunca tan deseada y mucho
menos tanto deseo por alguien
de ello estaba
segura, entonces ¿Cómo pudo atacarlo
con tantas mentiras?...
"¿Cómo remediar su error?"
Día tras día lamentó su equivocación
rogando a Kami que volviera, y ahora lo tenía
ahí, nuevamente en el cuarto que tantos años
compartieron, y que fue testigo de innumerables noches
desbordantes de pasión
-Vegeta
yo
-dijo extendiendo su mano en
dirección a él
-no vine a quedarme - interrumpió éste
-¿Cómo?-encogió su brazo sobre
su pecho
El príncipe se paró y manteniendo el
cruce de sus brazos, mirando al horizonte, respondió:
-lo que oíste mujer, vine a comunicarte mi
decisión.
-no
no puedes irte así nada más
-clamó con la voz entrecortada- no puedes
Vegeta permaneció sin voltear, supo desde
un principio que eso ocurriría, que Bulma trataría
de retenerlo. En realidad todo ese tiempo fuera de
casa, después de haber tomado la decisión,
lo dedicó a pensar en cada detalle de lo que
sabía, tendría que afrontar. Si no era
capaz de mirarla a los ojos ¿Cómo lo
sería de dejarla?, a ella y sus hijos
a lo único que tenía en el mundo, en
el universo.
No podía ser débil, su orgullo de saiyajin
no lo permitiría. Volteó y la miró
observó cauteloso su cara
sus azules
ojos opacados por las lagrimas que una tras otra brotaban
de ellos, su rostro demacrado seguro por las malas
noches que estaba claro, no solo él había
pasado. Incluso había bajado de peso y su bella
sonrisa se había desvanecido
¿Dónde
quedó la alegre muchacha que conoció?
¿Tanto daño le hizo a aquella mujer?
Al verla así despejó cualquier duda
con respecto a si era la decisión correcta.
No quería, pero debía, tenia que alejarse
de ella y su familia. No podía perdonarse haberla
lastimado durante tanto tiempo, pero si evitaría
seguir haciéndolo
-Escúchame bien Bulma porque no pienso repetirlo-
dijo volteándose y caminando hacia ella- No
vine a pedir tu opinión y menos aun tu aprobación.
Vine a decírtelo para que no se te ocurra hacer
la estupidez de pedirle a Kakaroto o alguien más
que me busque, como hace unos instantes estuviste
a punto
La voz fría del guerrero perforó profundamente
el corazón de la mujer, ¿Cómo
después de tanto tiempo juntos y tantas cosas
vividas podía dejarla así de fácil?,
como si de un simple objeto se tratara.
Buscó leer en los negros ojos, encontrándolos
inexpresivos, vacíos
duros. La desesperación
que le causaba imaginar no tenerlo nunca más
a su lado, el vivir con la certeza de que ya no volvería,
se apoderó de ella.
Esas noches abrazando su espacio vacío en
la cama fueron una pesadilla, una vida acompañada
con tan solo la ausencia de su calor
eso seria
morir en vida
¡no! ¡No lo aceptaba!...
-No puedes hacerme esto Vegeta, no puedes marcharte
así sin más después de haberte
dedicado mi vida. Te di lo mejor de mí, ¡te
di todo! -Replicaba ahogándose en su propio
llanto- ¡No es posible que tu maldito orgullo
sea más importante!
El saiya se mantuvo firme, no podía decirle
el motivo de su decisión, de saberlo Bulma
trataría de convencerlo de lo contrario y de
retenerlo a su lado, aun a pesar del temperamento
del que era dueño y de sus constantes quejidos.
Debía mostrarse frío y duro, que simplemente
pensara que ya no la amaba, que había vuelto
a ser ese despiadado guerrero que llegó a la
tierra, al que no le importaba nada más que
él mismo.
-No puede ser mi amor, no es verdad
-se acercó
a él temblando y lo abrazo por el cuello con
fuerza, aferrándose como si así pudiera
evitar su partida- nada de lo que dije esa vez fue
verdad, nada
Vegeta apretó dientes y puños, deseaba
abrazarla y contener el temblar del cuerpo frágil
de esa mujer que le dio lo que nunca tuvo, un hogar
y una familia. ¿y él? ¿Qué
le dio a cambio?, pleitos, problemas, noches en vela,
palabras hirientes, humillaciones y frialdad
¿Cómo podía amarlo tanto después
de todo ello?, "mujer loca
loca y vulgar".
Sonrió de lado sin que ella lo notase y sintió
sus ojos humedecerse, los cerró fuertemente
y retomando fuerzas la cogió de las muñecas
firmemente y cuidando de no hacerle daño, la
aparto de si bruscamente.
-Tus cursilerías no sirven conmigo -aseveró-
y por tu propio bien te aconsejo que no arriesgues
tu patética vida acercándote nuevamente
a mi, porque no dudaré en matarte mujer -culminó
arrojándola a la cama, se dio vuelta y mientras
la ojiazul quedo tendida en ella boca abajo escondiendo
su rostro entre sus brazos, el de cabellos azabaches
se marcho por el balcón sin que la peliazul
lo viera.
-No te vayas
no nos dejes -decía a modo
de suplica entre lagrimas- no me dejes
Tomó una almohada de las tantas que reposaban
sobre su cama y la abrazo fuerte contra su pecho mientras
cambiaba su posición actual a una fetal. Mordió
su labio fuertemente para contener el ritmo desesperado
de su llanto, lastimándoselo al punto de hacerlo
sangrar. Presa del dolor que la herida auto infligida
le causaba, dejó escapar un torpe suspiro junto
a leves quejidos entrecortados
-no quiero estar sin ti
-enunció torpemente
Mantuvo la misma pose durante poco más de
dos horas, hasta que las lágrimas disminuían
y el amanecer empezaba. Miró a través
de la mampara que delimitaba el cuarto del balcón
y vio el cielo cubierto de un color grisáceo.
Empujó lejos de si la almohada y lentamente
se incorporó sobre sus muslos. Talló
sus hinchados ojos, peino con sus dedos su desordenado
cabello, se puso de pie y caminó hasta cruzar
la ya mencionada división.
-¿Cómo podría seguir sin ti?
¡¿Cómo se te ocurrió?!
-Replicaba al horizonte- eres el mejor padre, porque
a pesar de cómo te crió el tuyo supiste
en tu frialdad innata darles amor
a tu manera.
Sobre todo a Bra que no hace más que preguntar
por su padre, y repetir cuanto lo extraña.
¿Cómo le diré que ya no volverás?
¿Cómo la mirare a los ojos sabiendo
que por culpa mía te alejaste de ella que tanto
te ama? - una nueva lágrima cayó por
su mejilla helándose al instante por el frío
del amanecer- eres el mejor esposo, nunca me faltó
tu compañía, ¿dime ahora como
aprendo a vivir con tu ausencia?-
Retrocedió unos pasos y chocó con la
mampara, se tapó el rostro y se dejo caer lentamente
deslizando su espalda contra el vidrio hasta quedar
sentada en el suelo.
Aquel guerrero de difícil carácter,
permanente ceño fruncido, mirada calculadora
y retorcida sonrisa se había ido para siempre.
Lo que nunca pensó que pasaría, sucedió
Siempre creyó que permanecerían juntos
hasta morir, y que seguro ella seria la primera en
dejar esta vida debido a lo extraño de la raza
saiyajin donde la juventud les era mas larga. Por
ende pensó que nunca tendría que volver
a soportar el dolor de perder al hombre que amaba.
Se lo había jurado a si misma y hasta se lo
hizo jurar a él
Flash Back
-¡prométeme que no lo volverás
a hacer!
-grrr
mujer del demonio deja ya esos alaridos
-¡promételo Vegeta! sino nunca me callare,
es mas, llamaré a mi mamá para que
-¡no! ¡a la loca de tu madre no! -exclamó
-entonces promételo
-grr
-empuñó sus manos y con
una vena marcada en la frente asintió ruborizado
-¿eso significa que si?
El príncipe gruñó enfadado por
el chantaje del que era victima, giró sobre
sus talones bruscamente y cruzándose de brazos
empezó su andar
-¡es un si Vegeta! - clamó satisfecha
la de exótica cabellera
-ya obtuviste lo que querías mujer, ahora
déjame tranquilo -respondió mientras
se alejaba
Fin del Flash Back
Ahora, debía soportar el sufrimiento de saberlo
lejos suyo por su propio gusto, porque así
lo quiso y, orgulloso y firme como era
como lo
amaba, sabia que no volvería.
Destapó su cara y abrazó sus rodillas-
ya no me amas
- susurró- y ¿Qué
se supone que deba hacer sin ti? ¿Qué
hago al respecto?, si yo
siempre te amaré.
Cada vez que vea a nuestro hijo a los ojos veré
tu mirada - sonrió irónica, como burlándose
de si misma- ¿Qué mas puedo ver?...-
agachó la cabeza ocultándola en el cruce
de sus brazos sobre sus rodillas
-míranos aquí diciendo adiós
-
respondió en baja voz el guerrero que permaneció
todo el tiempo debajo del balcón, escuchando
cada palabra que la única mujer que logro enamorarlo,
la única a la que amo, le dedicaba. Acto seguido
alzo vuelo y fugazmente se alejó del lugar
perdiéndose en el horizonte.
Por su parte Bulma sintió una pequeña
brisa sobre su cabello, levantó el rostro y
ansiosa miró a su alrededor- ¿Vegeta?
-cuestionó incrédula. Se levantó
del piso y a paso presuroso caminó hasta el
barandal, apoyó sus manos en él e inclino
su cuerpo hacia delante, inspeccionado los alrededores
sin encontrar nada
ni a nadie.
Se incorporó sobre la plenitud de sus congelados
pies y posando sus manos en su pecho susurró
-adiós, mi príncipe.
FIN
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