| Shoujo Kakumei Utena,
su historia y sus personajes no son de mi propiedad.
Ojo: PG - 13
Capítulo 1: Patética
Odiaba esto. Siempre pasaba. Cada vez que se despertaba
encontraba la cama vacía. Tocaba el espacio
donde había ocupado su amada. Aquella mujer
que era tan bella e inocente, pero que a la vez era
muy cruel. Sintió el aroma de ella impregnada
en las sabanas que notaban lo que quedó de
la noche pasada.
Se recostó nuevamente. Se había vuelto
una costumbre que la dejará. Después
de una noche de pasión, seguro que ella esperaba
a que se durmiera para después irse sin dejar
ni un mensaje.
Dio un suspiro pesado al recordar las caricias de
la mujer que amaba y de las palabras que ella le decía:
un te amo o un te quiero para
dar paso a sus ligeros gemidos.
Le decía varias veces que la amaba o la quería
pero cada vez que se cruzaba con ella, esta le daba
su mas clara indiferencia.:
Eres patética, Arisugawa...
Esas palabras le dolían. Y mucho ¿Cómo
podía decirle que era patética y que
cuando estaban en la cama le decía que la amaba?
Sabía que Shiori era cruel, pero ella aun no
quería creerlo. Estaba tan ciega. Ciega por
la su pequeña amiga
Ruka se lo dijo una vez, cuando este perdió
con Utena y que en ese instante humillo en cierta
manera a Shiori:
Ella lo quiso así...Tienes razón,
no hace falta decirlo, después de todo tu lo
sabes mejor...
Eso era ejemplo claro que no aceptaba lo que era.
Sabía que Shiori hacía mal y que jugaba
con ella, pero...¿por qué no la detenía?
Aceptaba dormir con ella por el simple hecho que
quería tener un poco del amor de la chica cruel.
Cuando lo conseguía, se sentía la más
amada de la tierra y todas sus preocupaciones se desvanecían,
pero tan pronto como pasaba el efecto de su éxtasis,
se acordaba de lo patética que era y de que
como había vuelto a caer en el juego de la
chica
Eres patética...
-Tal vez tenga razón- pensaba-
¿pero por qué sigo aceptándolo?,
es que acaso no puedo controlarlo?. Fue cuando
toco el colgante que llevaba. Shiori siempre lo tocaba
cada vez que estaban juntas. Por mas que se desasiera
de el, siempre quedaría algo de ella en su
corazón. Nunca podría sacarla. Incluso
si muriera, estaría ahí siempre.
-Soy patética- finalmente dijo. Se levantó
de la cama, y se dio un baño para después
vestirse he irse a la academia, donde seguramente
encontraría su cruel niña adorada.
Caminaba sin ganas por los pasillos de la academia.
Miraba las caras de los alumnos al pasar. No tenía
mucho que hacer ese día e ir a clases no era
idea perfecta para olvidar sus problemas. Además..¿qué
podían hacerle? La chica era tan temida que
hasta los profesores no querían meterse con
ella.
Como no había mucho que hacer decidió
irse a practicar su esgrima. De seguro que ahí
se sentiría mejor.
Cuando llego ahí no vio a nadie. Ese día
las practicas de esgrima no se realizaban, por lo
que tenía toda la sala para ella sola.
Se alistó para empezar a practicar. Quería
que algunos movimientos le salieran a la perfección
y que mejor oportunidad que esta, así practicaría
y se olvidaría de sus preocupaciones por un
momento.
Así comenzó a practicar. Estuvo practicando
varias horas. Sin ningún descanso. Se quitó
la mascareta para poder respirar un poco mejor. Estaba
sudando y estaba agotada, pero no importaba. Lo importante
es que se sentía bien.
De momentos llegaba a su mente, el rostro de su niña
hermosa. Era ahí cuando pedía su concentración.
¡Qué efecto tenía Shiori sobre
ella!
Llego las seis de la tarde. Se detuvo, ya había
hecho suficiente y su cuerpo no daba para más.
Trató de mover su mano izquierda, pero le dolía
tanto por los ejercicios que sintió como si
se fuera a partir un hueso de la mano. Seco su sudor
y se cambió para regresar a su dormitorio,
don podría tomar un baño y descansar
y bueno...por qué no? Tal vez comería
un poco.
Salió de la sala y comenzó su marcha
hacia su dormitorio. Con lentitud, estaba tan cansada
y le dolía todo el cuerpo que era un milagro
que caminara. En el camino, vio a un muchacho de cabellos
azules caminado cargando unos libros.
-Hey Miki!- le llamó.
-Juri senpai- le respondió con respeto.
¿Qué hace por aquí?
-Ja ja ja- rió un poco mientras se le acercaba
más. Ya no me trates con tanto respeto eh?
No tienes porque hacerlo.
-Esta bien...Juri- le dijo con una sonrisa-. Y bueno
¿qué haces?
-Practicaba un poco, acabo de terminar. Debo regresar
a mi dormitorio. ¿Y tú? ¿qué
haciendo?
-Iba a casa a leer unos cuantos libros- mostrándole
los libros que lleva en sus manos- para quitarme de
encima a Kozue.
-Entiendo- Juri le respondió. El pobre muchacho
no tenía donde más ir así que
recurra a los libros para olvidarse a su encimosa
hermana. Al pobre no lo dejaba ni tener novia. Era
un milagro que los miembros del consejo se le acercaran,
conociendo la actitud de la hermana con todos lo que
se le acerquen a Miki.
-¿Y qué más hiciste?- le preguntó
Miki.
-Solo eso- le contestó- Falte a clases por
eso.
-¿Por qué?
-Simplemente no tenía ganas eso es todo. Además...no
me perdí de nada o sí?
-No... supongo que no.
Mientras caminaban, Juri escuchó la voz de
la persona que no deseaba ver en estos momentos.
Ahí estaba, Shiori.
-Hola Arisugawa- le dijo esta.
-Shiori...-no pudo decirle nada estaba paralizada.
-¿Podemos hablar...a solas?- dijo inocentemente.
Eso siempre la caracterizaba. Comportarse como chica
inocente.
-Claro- miró a Miki y este entendió
lo que quería decirle.
-No te preocupes, yo tengo que hacer un par de cosas.
Nos veremos mañana. Y así se despidió
de Juri y de Shiori. Él sabía lo que
pasaba con ambas. No lo escuchó de nadie, pero
era un chico muy sensible que podía percibir
lo que pasaba.
Ambas se quedaron ahí de pie mirándose.
Ninguna de las dos sabía que decir. Estaban
silenciosas. Juri solo podía mirar a la pequeña
mujer que estaba cerca de ella. Shiori tampoco sabía
que decir. Esquivaba siempre a la joven esgrimista
pero esta vez ella había sido la que la buscó,
para darle las explicaciones que merecía. Se
veía el atardecer, en las tonalidades de naranja
y amarillo. El sol se ocultaba pronto daría
paso a la noche
-Y dime- interrumpiendo el silencio Juri- ¿Qué
quieres hablar?. Con toda indiferencia.
-Quisiera hablar acerca de ayer...yo...podemos hablar
en tu habitación?
Sabía lo que pasaría. Otra vez se sentiría
patética...
Qué les pareció? - duran17
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