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Era el primer día de prívamela en el
santuario de Atenea, una hermosa joven de cabello
largo lacio color azul cielo, sus ojos son hermosos
color celestes y puros, su piel es suave y tersa,
es color blanca, sus labios tenia un ligero color
rosado, ella tenia una sonrisa en los labios, había
sido contratada por Atenea para una tarea especial,
así que ella hizo sus maletas desde muy temprano
e ingreso al Santuario para ver a la diosa Atenea,
la cual había hecho una reunión con
todos los caballeros dorados, los de bronce y los
de plata, la joven sacerdotisa, pasa por las doce
casas hasta llegar a donde a los aposentos de Atenea,
un soldado anuncia la llegada de la sacerdotisa.
-Diosa Atenea-. Dice el soldado mientras se arrodilla.-Ya
llego la sacerdotisa que llamo-
-Hazla pasar-. Dice Atenea con una sonrisa.
-Si mi diosa-. El soldado sale y le dice a la sacerdotisa
que puede entrar para hablar con Atenea.
La joven sacerdotisa asiste y entra al lugar, las
puertas se abre de par y par para dar paso a una de
las sacerdotisas mas importantes de toda Grecia. La
joven se pone frente a Atenea y mira a todos los caballeros
presentes pero su vista se fija en un caballero en
espacial. La vista con la cual se cruzo fue con el
caballero de Acuario, se quedo perdida en esos ojos
de color zafiro profundo, esa larga y sedosa color
turquesa, después mira su rostro esa facciones,
todo en ese caballero era perfecto pero fue traída
a la realidad por la vos de Atenea, así siguen
la conversación hasta el final.
-Bueno joven sacerdotisa presentante ante todos mis
caballeros-. Le pide gentilmente la diosa a la sacerdotisa.
-Bueno-. Responde se levanta y con la mirada frente
a todos.-Me llamo Aislim Sukimine Salgiel y soy la
nueva sacerdotisa del santuario-. Sonríe tiernamente.
-Bueno Aislim-. Sonríe la diosa.-Escogeré
a uno de mis caballeros para que te quedes con ellos
mientras se hace algunos preparativos-. Termina y
mira a su caballeros, toma una decisión de
con quien se quedara.-Te vas a quedar con el caballero
de Acuario, Camus-. Termina.
La sacerdotisa se voltea y mira al caballero con
el que se quedaría y se queda palarisada ya
que es el mismo caballero en el cual se fijo. El caballero
mira la sacerdotisaza camina hasta ella y le besa
la mano.
-Mucho gusto-. Dice suavemente.-Me llamo Camus, es
un honor que se quede en mi templo-.
La sacerdotisa sonríe y sigue al caballero,
de ahí la joven se queda en la casa de Acuario
por largos meses hasta que va naciendo un gran amor
entre ellos. Era tan grande el amor que sentía
que un día no soportaron más y se dice
lo que siente el uno por el otro. Su amor seguí
como siempre pero Camus fue haciando aun lado a su
amada Aislim.
-Camus-. Le llama Aislim.- ¿Otra ves iras
con Atenea?
-Es mi deber como caballero-. Responde mientras se
acomoda la capa.
-Pero-. Se pone frente de él.-Siempre vas,
a mi siempre me deja de ultima por favor Camus, quédate
este día conmigo-. Lo abraza.
Camus la mira fijamente para después cerrar
los ojos y soltarse de ella, para dirigirse al templo
de Atenea y eso siempre se repetía, Aislim
sufría mucho de que Camus ya no la tomara en
cuenta, hasta que un día.
Camus entra al cuarto y ve a Aislim haciendo unas
maletas.
-Aislim-. Camus se le acerca.- ¿Qué
haces?-.
-Eso es obvio-. Responde sin mirarlo.- Me voy ya
que estas muy distante conmigo-. Termina de hacer
maletas para después mirarlo a los ojos.-Me
hacías mucha falta-. Lagrimas sale de los ojos
de la sacerdotisa.-No sabes cuando, siempre te pedía
que te quedaras conmigo auque sea un día-.
Dice mientras las lagrimas sale con mas abundancia
y su vos se oye con dolor.- ¡¡¡SOLO
QUERIA ESTAS CONTIGO UN MALDITO DÍA!!!-. Dicho
esto toma la maleta y se da media vuelta corriendo
dejado rastros de lágrimas en su camino.
Camus se quedo palarisado a escucharla para después
reaccionar y fue tras ella para detenerla pero ya
era tarde ella estaba lejos de su alcance ya estaba
pasado la casa de Capricornio y seguía mas
abajo, Camus sintió que su corazón se
partía en dos ya que la perdió, la perdió
por su maldito deber y su maldito orgullo como caballero
de Atenea.
Por que no te bese en el alma cuando aún podía
por que no te abracé la vida cuando la tenía
Y yo que no me daba cuenta cuanto te dolía
Y yo que no sabía el daño que me hacía.
Mientras, Aislim seguía corriendo tratado
de alejarse de ahí lo mas pronto posible, ya
que entre mas tiempo se quedaba mas era el dolor que
sentía en su pecho, ya que amaba a Camus pero
le dolía que él se pasara casi todo
el tiempo o mas bien todo el tiempo, estaba en eso
de estar con Atenea.
-¿Por qué me tuve que enamorar de él?-.
Se preguntaba así misma y siguió corriendo
saliendo por fin de las doce casas. Se queda junto
a un árbol.-Espero no verlo-. Sollozaba.
-Aislim-. Le llama una vos conocida por ella.
-Ca
Camus-. Dice mirado al caballero.- ¿Cómo
llegasteis hasta aquí?
-Recuerda que los caballeros dorados nos movemos
a la velocidad de la luz-. Dice Camus mientras se
le acercaba.
-Camus-. Susurra la sacerdotisa.-Sabes que no nuestro
acabo-. Mira a otro lado.
-¿Por qué lo dices?-. Le pregunta la
toma de los hombros.
-Por que tu deber es proteger a Atenea yo ya ni te
importo-. Dice mientras nuevamente vuelve a llora
y se safa del agarre de Camus y trata de alejarse
de él.
Camus la miraba con tristeza y dolor ¿Cómo
fue capaz de hacerle tan daño a la mujer que
tanto ama? ¿Por qué la dejo hasta el
final siempre en todo lo que hacia? Esas y otras preguntas
rondaba en la mente del caballero de Acuario.
Cómo es que nunca me fijé que ya no
sonreías
Y que antes de apagar la luz ya nada me decías
Que aquel amor se te escapó, que había
llegado el día
Que ya no me sentías, que ya ni te dolía.
Aislim corrió lo mas lejos que pudo internándose
en el bosque, no quería verlo auque lo amaba
le dolía mucho que él nunca le prestara
atención ya que siempre estaba con la diosa
Atenea, por mas que ella quiso pasar tiempo con él,
Camus siempre se negaba. Mientras en otro lado Camus
tenia sentimientos encontrados, se sentía mal
por haber dejado sola tanto tiempo a Aislim quien
le entrego su amor y él le pago dejándola
siempre de ultima, también sentía odio,
odio por no poder evitar que ella se fuera, se odiaba
así mismo por todo lo que pasaba.
Me dediqué a perderte
Y me ausente en momentos que se han ido para siempre
Me dediqué a no verte
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme
Y me alejé mil veces
Y cuando regresé te había perdido para
siempre
Y quise detenerte y entonces descubrí que ya
mirabas diferente
Me dediqué a perderte
Me dediqué a perderte
Camus sumamente a triste lo que le había hecho
a Aislim, caminaba por el bosque, el sol se había
ocultado entre las nubes, el día hermoso y
soleado ahora era un triste día nublado, soplaba
suavemente un viento, el viento de la soledad, amaba
a Aislim eso tenia muy claro pero había puesto
por enzima de ese amor su deber como caballero, la
alejo de él, siempre que ella quería
acercarse para hablar o pasar un rato, juntos pero
se preguntaba ¿si Aislim aun lo ama tanto como
él la ama a ella? Esa respuesta solo la tiene
la sacerdotisa y piensa que tal vez ella no quiera
verlo, ya que se fue corriendo cuando él quiso
hablar con ella, él se podía mover a
la velocidad de la luz podría haberla detenido
pero al escucho las palabras de ella, frías
y secas, se quedo estático, no sabia que hacer
en ese momento por esa razón no pudo evitar
que ella se alejara de él.
Por que no te llené de mi cuando aún
había tiempo
Por que no pudé comprender lo que hasta ahora
entiendo
Que fuiste todo para mi y que yo estaba ciego
Te dejé para luego este maldito ego.
Además su orgullo como caballero dorado y
el mas frió del santuario evito que le rogara
que se quedara, evito que se expresara a todo lo que
podía dar por ella, lo que era o es capas de
hacer por ella, por su maldito ORGULLO Y EGO no fue
capaz de hacerlo, se lamentaba todo el tiempo no haberse
dado la oportunidad de hablar cómodamente con
ella y decirle lo mucho que la amaba y lo mucho que
la necesitaba, Aislim es sensibilidad, la sensibilidad
que a él le hacia falta, conociéndola
se enamoró de ella, es capaz de dar su vida
por ella, ¿Por qué rayos no le dijo
lo que sentía cuando aun podía hacerlo?
¿Por qué callo en lo mas profundo de
su ser todo lo que sentía por ella?
Me dediqué a perderte
Y me ausenté en momentos que se han ido para
siempre
Me dediqué a no verte
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme
Y me alejé mil veces
Y cuando regresé te había perdido para
siempre
Y quise detenerte y entonces descubrí que ya
mirabas diferente
Me dediqué a perderte
Me dediqué a perderte
Ya era de noche, Camus regreso triste por lo ocurrido
con Aislim auque no era el único que sufría,
ella también sufría mucho, aun lo amaba
pero sabia que él pero sentía que él
seguiría pidiendo su deber como caballero antes
de su amor, eso le dolía aun mas, regresa al
santuario se queda en el templo de Aries a pasar la
noche, mañana por la mañana ira y se
quedara con Atenea como su fiel sacerdotisa como desde
un principio cuando llego debió de haber sido,
Aislim camina hasta la salida del templo de Aries
y mira desde ahí las doce casa y su mirada
se detiene el en onceavo templo, el templo de Acuario,
hogar de su único y verdadero amor, sintió
a alguien cerca de ella se voltea y se toma con unos
ojos violetas.
-Hola, Mu-. Susurra la sacerdotisa.
-¿No puedes dormir?-. Le pregunta el caballero
de Aries.
-No, estaba pensado-. Suspira y baja la mirada.
-Aun lo amas ¿cierto?-.
Aislim asiste con la cabeza mientras unas lagrimas
ruedan por sus mejillas, Mu a verla así la
abraza y la consola, suavemente, Aislim para el caballero
de Aries era como una hermanita, Aislim lloro todo
lo que pudo en los brazos de Mu quien le acariciaba
el cabello suavemente, mientras en el templo de Acuario,
Camus estaba recostado boca abajo en su cama, las
lagrimas cristalinas recorrían sus ojos bajado
por sus mejilla y mojado las sabanas, se sentía
destrozado por haberla perdido a ella, a su niña,
a su amada, a su ángel, ella para él
representaba todo lo bueno, lloro y lloro mojado cada
vez mas las sabanas, así quedo toda la noche
llorado por la perdida de la única mujer que
amaba, auque ella también lloraba por él,
ambos se sentían tan mal de que todo esto haya
terminado así
Me dediqué a perderte
Me dediqué a perderte
Camus se juro que solo amaría a Aislim, auque
ella tal vez lo haya olvidado él la seguirá
amado por toda la eternidad ya que ella era lo mejor
que le pudo haber pasado, solo que por su maldito
orgullo como caballero que evito que le suplicara
que se quedara por ese maldito orgullo la perdió
y tal vez para siempre.
FIN
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