| Primer Capítulo:
La extraña aparición
Hace tres meses, las clases habían comenzado,
Miki como siempre no había recordado hacer
sus deberes escolares...
- Hoy revisaremos la tarea de Literatura.... a ver
Srta. Koishikawa, por favor léanos su composición
- ¿Yo?.. Ohh no... Disculpe Srta Ryoko, pero
es que se me ha olvidado... lo siento
- Ay.... Miki. Ya no es sorpresa para mí, siempre
es lo mismo, pero está bien. Srta. Akizuki
léanos la suya
Mientras Meiko leía su tarea, Miki se encontraba
sumergida en sus pensamientos, no le gustaba esa clase,
por lo que prefería dormir... o soñar
con alguna fantasía.
- Mmm, me gustaría tanto tener a alguien a
mi lado, últimamente me he sentido muy sola,
después de que Ginta se puso de novio con Arimi,
no he vuelto a amar a nadie, aunque él ya me
gusta pero... no puedo olvidar esa gran decepción
de hace 2 años....
Al volver a casa con Meiko, Miki le comentaba que
últimamente se sentía muy sola
- Ay Amiga... Que envidia, desde que empezaste a salir
con Satoshi y ahora que son novios, te veo muy contenta,
no es que me moleste, pero me he sentido muy sola
y me gustaría querer a alguien así como
tú lo haces
- Miki, ten paciencia, recuerda que yo también
pasé por mis momentos difíciles, ver
a Namura irse al extranjero, me dejó muy mal,
pero Satoshi ha sabido compensar el vacío que
había en mi corazón, lo mejor es que
esperes, sé que sufres por lo de Ginta y que
él ahora sólo te considera como su amiga,
aunque tú sientas otra cosa...
- Tienes razón, lo mejor será que deje
pasar el tiempo, quizás cuando menos lo espere
aparecerá alguien a mi vida. Pero debo aclararte
que Ginta es parte de mi pasado y sólo lo mantengo
en mis recuerdos.
Se despidieron en la esquina, ya que ambas tomaban
rutas diferentes. Al llegar a casa, Miki vio que todo
era un desastre, había cajas por todos los
lados
lo que ella no sabía era que le
esperaba una gran sorpresa
- Miki, que bueno que llegaste, te esperábamos.
Dijo su madre cargando una caja llena de objetos.
- Hija te tenemos que dar una gran noticia, ojalá
te entusiasme tanto como a nosotros.
- Pero ¡¿Qué es lo que pasa?!
¿Por qué esas cajas están ahí?
- Sé que es un poco apresurado, pero en dos
días más llegará un amigo de
tu padre con su familia y se quedarán en nuestra
casa hasta que encuentren donde alojar.
- Miki: ¡¡¡ ¿Qué?!!!
¿Y Por qué??
- Después te explicaremos con más detalles,
ahora es mejor que nos ayudes a poner las cosas en
orden para poder recibirlos.
Al pasar los dos días, Miki seguía su
vida normal, ya se estaba haciendo a la idea de que
unas personas extrañas llegarían a su
hogar, además la explicación de su padre,
con respecto a su amigo la había dejado más
tranquila, ya que sólo se quedarían
unos días hasta que el Señor se acostumbrara
a su nuevo trabajo y encontrara una casa en donde
quedarse.
Mientras pensaba en la conversación con su
padre, camino al Instituto, detrás de ella
se escuchó el ruido de una moto, la cual iba
en la misma dirección que Miki. Al llegar a
un cierto punto la moto le impidió el paso.
Miki miró extrañada la actitud del chico
que la montaba, pero no le hizo mayor caso.
El joven de la moto llevaba un casco negro y chaqueta
de cuero, y lo único que hacía era mirarla.
- Pero que le pasa a ese tipo
Mientras pensaba esto decidió pasar y seguir
su camino sin darle mayor importancia. El joven no
dejaba de mirarla, y es así que volvió
a encender el motor y fue tras ella.
Miki se volteó a ver si el motociclista se
había ido, pero éste no lo había
hecho, sino al contrario iba en su búsqueda,
al ver esto hechó a correr con todas sus fuerzas,
estaba muy desesperada, tenía miedo y no sabía
que hacer.
El chico volvió a interrumpirle su camino,
pero esta vez lo hacía con mayor firmeza.
- ¡¿Qu... Qué es lo que desea?!
Déjeme tranquila. Yo a usted no lo conozco.
Le decía Miki temblorosa.
El chico sólo la miraba y no emitía
palabra alguna. Ella ya no sabía que hacer
si gritaba, él podría hacerle daño,
pero si no lo hacía también corría
el mismo riesgo, hasta que en tanto pensar como huir,
sonó el reloj de la escuela y su temor se fue
por completo.
- Ahhh!!! Llegaré tarde otra vez y la maestra
me volverá a regañar. Hechó a
correr de nuevo, olvidándose del perseguidor,
quién se quedó observándola,
sin seguirla esta vez.
Al término de las clases Miki le contó
lo sucedido en la mañana a Meiko y lo preocupada
que estaba.
- Meiko... tengo tanto miedo, me imaginaba tantas
cosas, quizá que podría ser un psicópata
o... no sé, ni siquiera pude verle su rostro.
- Jajaja Miki, sólo debe haber sido una persona
que quiso jugarte una broma, no tienes de que preocuparte,
si quieres podemos juntarnos en la mañana y
vendremos juntas al Instituto.
- Gracias amiga, eres muy amable al preocuparte por
mí no sé que haría sin ti.
Cuando terminaron las clases, las dos amigas venían
hablando y riéndose. Se dirigían a la
puerta, pero justo en ese momento a la entrada del
Instituto se escuchó el ruido de una moto.
- Jajajaj Meiko, que cosas te ocurren, no sabía
que... En ese instante es interrumpida por Meiko.
- Mi...Mira Miki ¿Es... Es él de quién
me hablabas?
Al ver donde su amiga le apuntaba, reconoció
al individuo, el miedo se apoderó de ella y
no sabía que hacer y como actuar.
- S...Sí, Meiko es él, de casco negro
y chaqueta de cuero, y... ahora sabe donde estudio
y quizás hasta donde viva.
Caminaron pasando en frente de él, tratando
de evitarlo, él no podría hacer nada,
habían muchas personas en aquel lugar.
- ¿Eres tú Miki Koishikawa?
- ¿Qui... Quién eres? ¿Cómo
sabes mi nombre? Sorprendida se volteó a verlo.
- Te conozco más de lo que piensas.
- Pe...Pero ¿Quién eres? Déjame
ver tu rostro, ni siquiera te conozco.
Miki tuvo la fatal idea de acercarse a él.
Cuando llegó a su lado, éste la tomó
con fuerza, y la subió a la moto, llevándosela
muy lejos. Meiko veía desde lejos la escena
que estaba viviendo su amiga, hechó a correr
con todas sus fuerzas.
- ¡¡¡¡Miki!!!! pero ya era
demasiado tarde, ellos ya se habían marchado.
No pudo ayudar a su amiga.
Nota de la autora; Ojalá les haya gustado,
la verdad es que es mi primer fanfic. Dejen sus comentarios.
Acepto todo tipo de críticas, pero traten de
no ser muy malitos ¿ya?
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