| Este fic está
basado en los personajes de la serie Ranma ½,
cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente
a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan
y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer
para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines
de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo
que no me hago responsable de ningún cargo.
De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más
que espero que os guste. En este fanfiction me he
inspirado en otras historias similares que suceden
en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para
sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen
agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de
un término medio, ya que piensas que o bien
es muy original y te encanta o bien el tema ya está
muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso,
no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero
creo que es más la continuación de la
serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo
más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad
este nuevo fic!
*Yo me quedé sin voz. La miré a los
ojos. ¿Lo decía en serio? ¿Tanto
me odiaba? Noté que la gente que pasaba alrededor
susurraban. Creo que me compadecían. Yo miré
a Akane. Estaba
¿llorando? ¿Me
odiaba tanto que incluso lloraba porque me fuese?
Yo la quería y la quiero. Y no podía
verla llorar, aún con más razón
si el causante era yo. Siempre yo. Ella se giró
y se marchó. Yo cogí firmemente la cajita
que había a mi bolsillo. Ya se que no tenía
ningún sentido lo que iba a hacer ahora, más
que nada porque me acababa de dejar bien claro qué
significaba yo para ella, pero aún así
lo hice.*
-¡Akane!
Yo me giré, aún enfadada. Entonces
él me lanzó algo desde su posición,
mientras me miraba. Yo lo cogí al vuelo. Era
una extraña cajita muy bonita, de un color
azul oscuro. Iba a regatearle que no podría
comprarme con una simple cajita, pero él ya
no estaba allí. Noté que mi corazón
se vaciaba de nuevo. Me sentía terriblemente
mal. ¿Cómo había podido decirle
todas esas crueldades? No le odiaba a él, me
odiaba a mi misma. Ahora que pensaba, él intentó
decírmelo varias veces lo de P-Chan, me lo
insinuó, y yo simplemente no quise escucharle
y le atizaba. Hoy tampoco le había escuchado.
Él había intentado decirme algo importante,
y yo no lo había escuchado.
Miré a la cajita, y la abrí.
Mi corazón empezó a latir rápidamente,
mientras yo cogía ese precioso objeto y lo
miraba con culpabilidad.
Era
un anillo
MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN
Un fic de Ranma ½ escrito por CCF
Cap. 7: La despedida. ¿Un adiós es
para siempre?
Esa noche no paró de llover. Aún
me acabó de fastidiar más el día.
Seguro que era un castigo de los cielos por mi mal
conducta y mi inmejorable genio. Después del
incidente, me quedé un buen rato allí,
parada, observando la preciosa cajita. Desde que me
la dio no le he quitado ojo de encima. Cuando noté
las suaves pero incontables gotas de agua, me percaté
que llevaba cerca de una hora allí de pie.
Al llegar a casa me sentí terriblemente
sola. Esa extraña sensación que me venía
acorralando desde hacía días y que ahora
era más fuerte que nunca. Las palabras que
le había dicho retumbaban en mis oídos
como un eco.
Sin hambre y sin sueño, me senté
a la mesa, típicamente japonesa, pero sin mantel.
Hundí mi cabeza en mis manos, escondiéndome
del mundo, como si de un momento a otro fuese a venir
alguien a pegarme la bronca. Pero nadie vendría.
Esa había sido mi dura decisión años
atrás, la decisión de estar sola y vivir
por mi cuenta. Esta vez no estaría papá
para arreglar el entuerto, ni Kasumi para ayudarme
a superarlo. Ahora tenía que solucionarlo yo.
Paré a pensar en mis palabras. ¿Solucionar
el qué? Todo estaba ya dicho y bendito. Y encima,
uno de los peores males de este mundo es el no saber
qué quiere uno en la vida. ¿Qué
quiero yo realmente? ¿Quedarme sola durante
toda la vida? ¿Seguir mis estudios e irme a
algún lugar lejos de aquí? ¿Casarme?
¿Ser una solterona? Mi corazón empezó
a latir y noté que mi cara se encendía.
Yo no quería estar sola. Quería tener
amigos, familia y
alguien con quien estar durante
el resto de mis días. Alguien que yo quisiese
y que ese alguien me quisiese a mí también.
Alguien que me protegiese y a la vez que me diese
libertad. Alguien que se enfadase conmigo pero que
a la vez fuese amable. Alguien como
Empecé a llorar. De nuevo metí
mi cabeza entre los brazos para que nadie me viese.
¿Quién te va a ver? Decía mi
vocecita interior. Por no escucharme, te has quedado
sola.
Yo negué con la cabeza para quitármela
de allí.
Sola
No salía. ¿Cómo iba a
salir si tenía razón? Todo culpa mía.
Siempre culpa mía. Cuando le dije todo eso,
me arrepentí al instante. Fue todo en un arrebato.
No quería
yo nunca diría eso en
serio. Pero él parecía creérselo.
Me miró profundamente. Mi corazón, cual
espejo, se rompió en mil pedazos. Deseaba pegarme
a mí misma, abofetearme hasta haber recibido
el castigo. Así tal vez él me perdonaría.
Yo le perdoné el incidente de hace dos años,
él tal vez podría perdonarme a mí
<Cucú, cucú>
Di un respingón. Dirigí mi vista
hacia el extraño reloj que me regalaron por
mi aniversario mis compañeras de la Todai.
Sonaba cada hora. Era extraño que hasta ahora
nunca me hubiese sobresaltado ante el ruido, ya que
no era muy escandaloso ni alarmante. Claro que el
estado de ánimo en el que me encontraba nada
tenía que ver con el de haría unas semanas.
Encendí el televisor, buscando algún
canal interesante que pudiese sacarme de mi pesar.
Nada. Todo basura. No me extraña, a esas horas
de la noche no hacían nada de bien. Así
que lo cerré. Después de un largo rato
de llanto, me iba entrando el sueño. No tenía
humor para irme a la cama y ponerme el pijama, así
que me recosté a la mesa y allí me quedé
esperando al sueño, deseando con todas mis
fuerzas que todo eso sólo fuese una pesadilla,
y que al día siguiente me despertaría
de nuevo al dojo Tendo, con mis 16 años, con
sueño pues no habría podido dormir porque
me habría tocado apalizar a Ranma el cual dormiría
(sin saberlo) al lado de una de sus otras escurridizas
prometidas, la cual se habría puesto a su cama
sin su permiso.
Finalmente, me dormí.
Seguía fuertemente sujeta al anillo.
* * * * * * * * * *
Era un bonito amanecer. Sorprendentemente temprano.
Los pájaros aún no se decidían
si salir a volar o restar un rato más en el
cálido nido. Si las horas de la mañana
hubiesen sido personas, no hubiesen dado crédito
a lo que veían: Ranma Saotome, el Gran y dormilón
Ranma Saotome, despertado a esas horas de la madrugada.
Estaba tumbado al tejado, con ambas manos a su nuca,
y los ojos cerrados, intentando conciliar el sueño,
tarea imposible en esos momentos para él.
Las imágenes no salían de su cabeza.
Una calle, una chica, sus lágrimas, sus gritos
y él.
¿¡Me has entendido!? ¡No
quiero volver a verte! ¡NUNCA!
Esas palabras retumbaban en su cabeza y le impedían
dormir. ¿Cómo habían llegado
a eso? ¿Cómo la había hecho sufrir
tanto? Tenía la respuesta: él y su estúpido
orgullo. Cierto es que en las últimas semanas
lo había corregido de una manera que ni él
mismo soñó jamás conseguir, pero
el daño ya estaba hecho, daño que le
causó años atrás, cuando en lugar
de decirle lo que realmente quería que hiciese,
quedarse con él y no irse, dijo precisamente
lo contrario, que se fuese, que no le importase. Tuvo
una segunda oportunidad a la mismísima estación
de trenes. Ella lo miró. Él la evadió
y miró hacia otro lado con orgullo, como haciéndole
saber que no le importaba en lo más mínimo.
Aunque en éstos últimos tiempos él
hubiese intentado reparar el daño, tendría
que haber sabido que no había solución.
¡NUNCA!
Y encima, le compró el anillo. ¿Para
qué? Yenes malgastados, se repetía.
Seguro que, ahora mismo, ese anillo estaría
por alguna solitaria calle, o en algún contenedor.
-Ranma.
Él se giró y vio como un chico de su
misma edad, con una pañoleta en la cabeza,
subía de un salto al tejado y lo miraba, triste.
Nunca supo del cierto cuál fue su relación
con Ryoga. Desde que se conocieron, el chico de la
pañoleta sólo vivía para hacerle
pagar, sólo se entrenaba para hacerse más
fuerte y poder derrotarle. Su relación se complicó
cuando apareció Akane en la vida de Ryoga.
Ahora no sólo competía por arrebatarle
de su hombría, sino por amor. Pero la situación
cambió radicalmente al pasar por los estanques
malditos de Jusenkyo. El chico perdido se sacó
de encima la maldición, y tras las palabras
de Ranma supo con convicción a quién
amaba él, y fue entonces cuando se dio por
vencido, cuando por primera vez abandonó. Abandonó
entonces para no salir más lastimado, para
no arriesgarse a una respuesta negativa abierta, cara
a cara, hecho que aún le dolería más.
Esa y la contundente explicación que Ranma
les hico a la valle perdida de Jusenkyo, le acabaron
de convencer para tirar, por primera vez, desde que
vio a ese chico con la coleta apoderándose
de su pan, la toalla.
Sonrió melancólicamente y dejó
ese sentimiento de melancolía aparte. Ahora
ya era todo un hombre y lo había superado.
Ahora hacía falta que el que se convirtiera
en hombre fuese Ranma.
-Hola dijo él sin mirarle, con la vista
perdida en el cielo rojo de Nerima.
-¿Se lo has dado? dijo a la vez que
se acercaba a él y se sentaba a su lado, mirando
al horizonte.
-Sí dijo él, bajando la vista.
Ryoga notó que su pulso aumentaba y se giró
hacia Ranma, algo nervioso -¿Y qué te
dijo?
Ryoga esperó la respuesta. Ni él mismo
sabía por qué había actuado así,
tan nervioso. Era extraño, pero estaba feliz.
Sabía que su querida Akane por fin iba a tener
a alguien, estaba feliz como si fuese él mismo
ese alguien afortunado. Él miró fijamente
al chico, el cual bajó la cabeza.
-No lo sé. Me fui.
Ryoga reaccionó ante el comentario - ¿Que
tú qué? ¿¡Te fuiste al
momento más importante!? Ranma no dijo
nada. Ryoga calló. Él estaba sufriendo
mucho, lo veía. Suficiente le costó
como para entregárselo, y aún más
vista la situación. Suficiente coraje había
demostrado como para entregarle un anillo sabiendo
que ella no quería verle nunca. Porque él
lo sabía, precisamente en ese mismo momento
Ukyo había pasado cerca de allí y, escondida,
lo había oído todo y se lo había
contado. Entonces, esa misma noche decidió
ir a hablar con Ranma. Aunque llegó horas después.
-¿Qué vas a hacer? preguntó
el chico perdido.
Ranma tardó un poco en contestar No
sé
supongo que me iré a entrenar.
-¿Sin esperar su respuesta
? preguntó
Ryoga, el chico perdido que ahora estaba más
perdido que nunca ante el extraño comportamiento
de su amigo. Ya hacía días que planeaban
en secreto el momento apropiado. Él lo observaba.
Ranma estaba nervioso pero feliz. No le quitaba ojo
de encima al anillo, y le costó caro obtenerlo.
Para él, un chico no muy afortunado en lo que
a dinero se respecta, tuvo que hacer varios trabajitos
en China que seguramente no fueron de su agrado y
que ni a él mismo le quiso contar. Entonces,
después de tanto sufrir, después de
tanto esperar, ¿se iba sin la respuesta?
Ranma lo miró. Por primera vez se atrevió
a mirarle. Ese no podía ser Ranma, se dijo
el chico perdido. Esa triste mirada
parecía
la de un perro vagabundo el cual le han sido arrebatado
todos sus hijos.
-Ha
ocurrido algo, ¿cierto? preguntó
Ryoga con timidez.
Ranma sólo asintió.
-¿Ella no
? Es decir, ya sabes
Ranma miró a sus pulgares Adelante,
dilo. No hay problema. Ella no me quiere dijo
simplemente.
Los dos se quedaron en silencio. ¿Ella
no le quiere? ¿Después de tantos años,
de tantas aventuras, de tantos enfados, de tantas
disculpas, de tantas cosas
? ¿No le quiere?
Ryoga prestó atención a la cara de su
amigo. Parecía que estuviese vacío por
dentro. Había pronunciado esas palabras sin
expresar nada, siquiera tristeza. No podía
verlo así. Ryoga apretó fuertemente
los puños Aquí ha habido un error
estoy seguro.
Ryoga se alzó bruscamente para sorpresa de
Ranma - ¿Te vas? preguntó al
chico, el cual estaba a punto de irse saltando. Él
se volteó para mirarle y le enseñó
la mano en signo de victoria - ¡Tú déjamelo
a mí!
-¿Ryoga? Ranma puso cara de pillín
No me digas que estás preocupado por
mí
Ryoga se puso algo nervioso - ¡I-Idiota! ¡Lo
que pasa es que un Ranmaa tan debilucho como tú
tendría que
que
! Ranma lo
miró pícaramente - ¡
Hacerse
el seppuku! ¡Eso! ¡Y tu madre no lo soportaría!
¡Porque lo hago por tu madre! ¡Y lo hago
por mí! ¡Te dejo a la dulce, bonita y
harmoniosa Akane y tú vas y lo
!
Ryoga paró de hablar, y ambos miraron hacia
la persona que había detrás de él,
la cual despedía una gran aura de combate.
Había estado escuchando con los brazos cruzados,
pero al oír las últimas líneas,
empezó a chasquear los dedos y a mirar al que
había formulado la frase como si fuese a matarle.
Ranma se los quedó mirando. Ryoga parecía
en shock. Ukyo sonreía maliciosamente al chico
perdido.
-Con que dulce, bonita y harmoniosa
-dijo ella,
chasqueando más los dedos -
jojojo
-N-No es lo que estás
Ranma los miró divertido, por su mente pasaron
cientos de recuerdos, todos iguales. Por su larga
experiencia, sabía que esto sólo acabaría
de una manera. Y efectivamente, el gran booom
y plooof, ruidos producidos por 1) La
espátula y 2) Los puños de la cocinera,
Ranma supo que no se equivocaba. Esta escena le devolvió
a la realidad, el sentimiento de melancolía
que estaba seguro no sería la última
vez que lo notaría.
Ukyo dejó a Ryoga medio tendido al suelo y
se acercó a Ranma. Abajo, la gente empezaba
a despertarse, o tal vez simplemente se habían
asustado ante el extraño ruido provocado por
Ukyo.
-Ran-chan, lo he oído todo
-dijo ella,
mirándole tristemente.
Él se encogió de hombros - ¿Y
qué?
Ukyo frunció el ceño, cogió
la espátula y se la estampó a la cabeza
- ¡Hey! se quejó el chico, lo
que le valió otra estampada más de la
cocinera. Ella seguía mirándole enfadada.
-¡¿Cómo que y qué,
pedazo de alcornoque?! ¡Algo tendrás
que hacer, digo yo!
Ranma miró hacia arriba - ¿Qué
quieres que haga? Todo está dicho y hecho.
No hay nada que hacer. Si dices que lo has oído
todo, ya lo sabrás. Ella dijo, reproduciendo
textualmente, no quiero volver a verte nunca. Creo
que el hacer o no hacer algo no está ya en
mis manos dijo él, mirando al cielo.
-¡Ran-chan!
Ranma se puso de pies Da igual, Utchan. Te
agradezco a ti y a Ryoga que os preocupéis,
pero no hace falta. En serio se despidió
con la mano y de un salto bajó del tejado -
¡Voy a desayunar! fue lo último
que le oyó decir.
Ukyo no fue tras él, se quedó allí,
de pies, mirando hacia el suelo, mientras que Ryoga
empezaba a recobrar el sentido.
-Ran-chan
Ukyo apretó fuertemente el puño. ¿Para
esto había renunciado a él? ¿Para
esto había renunciado a su larga y prolongada
felicidad? ¿Para que esos dos no acabasen juntos?
Esto no quedaría así. Seguro que Ranma
no había oído bien, o Akane se había
expresado mal
¡había de haber un
error! Y lo iba a encontrar, vaya si lo haría.
Aunque no tuviese ni remota idea de dónde viviese
Akane ni de dónde estuviese la Todai, si fue
capaz de perseguir a un chico durante diez años,
también lo era como para encontrar sus presentes
objetivos.
Ukyo oyó que Ryoga parecía incorporarse.
Ryoga miró confundido a su alrededor - ¿Dónde
estoy
?
¡Ugh! ¡Ya me acuerdo! ¡Un extraño
ser de lo más bruto me apalizó con algo
que se parecía a un bastón y
!
Ryoga volvió a notar la misma aura de antes,
y con mirada tórrida descubrió que ese
extraño bastón era una espátula,
y que el extraño ser de lo más bruto
era, ni más ni menos, que su querida Ukyo,
la cual lo miraba de una manera misteriosa.
-¡U-Ukyo! ¡Lo de antes e-era
!
-Vamos, Ryoga
¿cómo quieres que
me enfade contigo
? Ukyo se acercó
a él y le puso su brazo alrededor de su cuello.
Cuando el chico perdido creía que se había
salvado, notó que el extraño abrazo
de su cocinera se hacía cada vez más
fuerte.
-Estoo
U-Ukyo
me asfixias
¿podrías
soltarme
? Ryoga la miró y fue
entonces cuando vio fuego en sus ojos.
-Creo que no.
Toda la familia Tendo y Saotome estaban sentadas
desayunando, cuando oyeron un largo y ruidoso grito
provinente del tejado. Mientras todos salían
preocupados, Ranma simplemente sonreía
Ese idiota
* * * * * * * * * *
Ya era entrada la mañana. Hoy era fiesta y
no había clases, hecho que había aprovechado
Akiko Akitsuki, la inseparable amiga de Akane. Ayer
por la noche recibió su llamada, diciéndole
que había ocurrido algo terrible. Ella le dijo
que mañana vendría para hablar con ella,
y así quedaron. Akiko se encontraba parada
enfrente de la puerta de entrada del apartamento de
Akane, llamando sin parar desde hacía diez
minutos. Pero nadie contestaba. Y eso le preocupaba.
En fin, será mejor que utilice esto
Akiko buscó y rebuscó en sus bolsillos
hasta encontrar una pequeña y plateada llave,
la cual aún no había estrenado. Esa
llave era la copia de la de la casa de Akane, a la
vez que ella también tenía una de la
suya. Cuando se las repartieron, acordaron que no
las utilizarían en caso de extrema necesidad,
pues creyeron que entrar una en la casa de la otra
sin su previo permiso estaba mal. Pero esta era una
de las veces en que Akiko creía hacer lo correcto.
Así que cogió con seguridad la llave,
la introdujo en el pomo y giró. Abrió
algo nerviosa.
Entonces se asustó. ¿Y si a Akane le
había ocurrido algo? ¿Y si no había
podido soportar ese problema que no le había
contado aún y se había
se había
?
Ese pensamiento la llenó de terror y empezó
a avanzar hacia el piso.
-¡¡AKK!! ¡¡AKK!! ¡¡CONTÉSTAME,
POR FAVOR!! ¡¡AKANE!!
-¿Ññgh
?
Akiko paró de correr y observó a la
chica que tenía enfrente, en pijama, medio
dormida y aún con el cepillo de dientes en
la boca. Ella la miró aún sin entender.
-¿Aghi
? ¿Gue haches aghi
?
preguntó ella a la chica, la cual la
miraba con la boca bien abierta.
-Pero
¡¿PERO SE PUEDE SABER QUÉ
HACES VESTIDA ASÍIIIIIIIII?! preguntó
Akiko al borde del colapso.
Después de haberse cambiado, peinado y despejado,
las dos chicas se sentaron en el comedor.
-Jejeje, perdona dijo Akane con ambas manos
juntas es que hoy no he pegado ojo y hará
una hora o así que me he
-No, si
ya podía llamar, yo, ya
Sin embargo, Akiko prefirió no regañarla
mucho. Akane tenía ojeras y parecía
extrañamente pálida, mas aún
risueña. Tal vez la cabezadita le había
hecho olvidar sus problemas. Entonces Akiko se repensó
el hablar de ello, ya que tal vez eso sólo
le causaría más dolor
-¿Quieres un te? dijo Akane a la vez
que se levantaba hacia la cocina.
-Sí, por favor.
Akiko se fijó en el aspecto de la casa en
general. Miró, especificando, hacia la papelera.
Había decenas y decenas de pañuelos.
Ese pensamiento la entristeció Tal vez
debí venir ayer por la noche
siguió
observando. En la estantería donde había
colocado algunos libros, estaba situada en el centro
un gran marco con una foto en su interior. Sin hacer
ruido, se alzó y la observó. Se sorprendió.
¡Allí había por lo menos treinta
personas! Aunque, de ellas, sólo conocía
a unas pocas. Allí se encontraba la familia
Tendo, la propia Akane, Ranma y algunos otros.
-¿Te gusta? Es de hace dos años
Akiko se giró rápidamente, avergonzada.
Akane dejó la bandeja con el te encima de la
mesa y se dirigió a su lado, observando la
fotografía.
-¿Sabes? Después de haber pasado juntos
tanto tiempo, sólo hicimos esta fotografía
en conjunto
- dijo ella, algo triste
la verdad es que salimos todos bien, ¿eh?
Akiko miró a su amiga con profunda tristeza
Akane
-En fin, tomémonos el te que se nos resfría
dijo ella sentándose de nuevo en la mesa,
mientras que Akiko la seguía.
Mientras empezaron a beber, nadie dijo nada. Akiko
no se atrevía a preguntar por su malestar,
y más ahora viéndola tan feliz. Tal
vez el problema se había solucionado.
-Te agradezco
- Akiko salió de sus pensamientos
para mirar Akane, la cual tenía la vista puesta
fijamente en el te -
que vinieras a ver cómo
me encontraba.
-A-Akane
ya sabes que no hace falta que me
des las gracias por eso
somos amigas, ¿no?
dijo Akiko, mostrándole una gran sonrisa
que ella le correspondió.
-Claro
por eso
quería decirte
que
bueno, ayer
Akiko notó que se le paralizaba el corazón.
Las manos de Akane sujetaban temblorosamente el vaso
de te, el cual puso a la mesa antes que se derramase.
Ella continuaba mirando el relajante te, como si le
ayudase a desenvolver su mente. Akiko notó
que los ojos de su amiga empezaban a brillar.
-Akane
¿te
te encuentras bien
?
preguntó su amiga, sentándose
a su lado.
Akane seguía mirando el tazón sin prestar
atención a ella - ¿Sabes? Ayer me encontré
con Ranma
- Akiko se sorprendió. Así
que era por eso
Se castigó a si misma
por no haberse dado cuenta antes. Era de cajón.
Miró a su amiga, la cual empezaba a
a
Akiko se sobresaltó.
-A-Akane, cuéntame qué pasó.
Akiko vio que su amiga asentía débilmente
sin quitar ojo a la taza de te, luego empezó
a hablar como en un susurro, casi imperceptible
Ayer Ranma intentó
intentó hablar
conmigo
intentó hacer las paces
- una lágrima cayó para sorpresa de
Akiko y yo le dije que
que no quería
verle más
nunca más
Akiko miró a su amiga. ¿Lo decía
en serio? Pero si hasta hacía un par de días
se llevaban de fábula
Se fijó
en el rostro de su amiga, tan pálido y sereno,
pese a estar ocultado en gran parte por su cabellera.
Mas aún se podían entrever algunas lágrimas
cayendo silenciosamente por él.
-Eso
no fue lo peor
Akiko se sobresaltó y dejó que ella
continuase. Lentamente, Akane se quitó algo
que parecía un colgante y se lo entregó
a Akiko. Ella lo miró fijamente durante un
momento y rápidamente buscó los oscuros
ojos de Akane - A-Akane
esto es
- ella
se lo devolvió, y Akane se lo puso otra vez,
cogiendo el anillo suavemente con la mano.
-Soy la chica más idiota del mundo
-
dijo silenciosamente, con una sonrisa triste en la
cara que le rompió el corazón a Akiko
Una egoísta que no sabe perdonar, que
le gusta que todos vayan detrás de ella pidiendo
perdón, que
que
*snif* que ha rechazado
a la única persona que ha
Akiko no decía nada, la miraba tristemente
sin saber cómo ayudarla. Sin previo aviso,
Akane se giró rápidamente hacia ella
y la abrazó fuertemente, sin parar de llorar
y llorar. Akiko quedó impactada, mas al cabo
de un momento intentó ser la madre que ella
nunca tuvo y que en esos momentos le hacía
tanta falta, así que la abrazó con dulzura
mientras le daba suavecitos golpes en la espalda.
-¡SOY UNA ESTÚPIDA! ¡SOY IDIOTA,
IDIOTA, IDIOTA!
-Llora. Llora tanto como quieras le dijo suavemente.
-¿¡Por qué tengo que ser así!?
¡¿Por quéeeee?!
Los llantos cada vez iban en aumento y en mayor intensidad.
Las lágrimas no paraban de salir ahora, bañándole
todo el rostro y humedeciendo la camisa de Akiko,
aunque a ella eso no le importaba. Le importaba más
intentar consolar a su amiga, que estaba pasando por
un mal trago. Poco a poco, Akane se fue calmando y
paró de gritar, secándose las lágrimas
con las manos y separándose de su amiga hasta
quedar cara a cara.
-¿Ya estás mejor
? preguntó
ella, tímidamente.
-D-Dentro de lo q-que cabe
-dijo ella sonriendo,
con la respiración entrecortada y los ojos
húmedos.
-Akane
yo creo que deberías hablar con
él
-Él me odia. Seguramente ya se haya ido
-dijo con voz temblorosa.
-Él no te odia, Akane
y tú misma
tienes una prueba dijo Akiko mirando intensamente
al colgante. Akane cogió el anillo con la mano
y se lo puso enfrente de sus ojos, como queriendo
observar algún mensaje oculto en él.
Akane se tapó la cara con ambas manos
No, Akki
estoy segura que
ya no hay marcha
atrás
viviré siendo una estúpida
orgullosa
- Akane se giró - gracias por
haber venido
-¿Me estás pidiendo que me marche?
dijo ella levantándose bruscamente.
Akane continuaba mirando al anillo, con la mirada
perdida Yo sólo quiero
estar sola
Akiko abrió los ojos, mirándola
De acuerdo ella cogió rápidamente
sus cosas y se dirigió hasta la entrada. Akane
no hizo ademán de querer detenerla y eso aún
la entristeció más. Pero sabía
que esa no era su Akane, esa no era su amiga. Estaba
pasando por un mal momento y no era consciente de
lo que hacía. Al fin y al cabo, sólo
le había dicho que quería estar sola.
Y en un momento así eso es bastante lógico.
Akiko cerró la puerta cuidadosamente y se apoyó
en ella, suspirando Tengo que ayudarla
Akiko empezó a bajar las escaleras del apartamento,
mirando hacia abajo, algo triste. Entonces notó
que alguien estaba delante de ella. Instintivamente,
alzó la vista. Era una chica y la miraba algo
confundida.
-¿Vienes de casa de Akane? preguntó
ella.
Akiko la miró sin entender Ehm
sí
¿la conoce de algo?
-No me vengas con tantos respetos, mujer, que tú
y yo debemos ser de la misma edad dijo la chica,
algo molesta de que la tratasen con tanto respeto,
como si fuese una mujer de más edad - ¿Eres
una amiga de Akane?
Akiko empezó a desconfiar ¿Quién
lo pregunta? dijo ella frunciendo el entrecejo.
La chica arqueó los ojos y posó su larga
cabellera oscura detrás de sus hombros, mientras
le tendía la mano solemne Soy una antigua
amiga de Akane. Mi nombre es Kuonji Ukyo, puedes llamarme
Ukyo dijo risueña.
* * * * * * * * * *
Mientras, en el Cat Café la actividad laboral
continuaba. Aunque a esas horas del mediodía
no solía haber mucha gente. Algún que
otro empresario, haciendo un inciso para comer algo,
y un extraño mercader chino, que siempre solía
ir a esas horas a pedir un plato de ramen para satisfacer
su apetito. Sin embargo, en el día de hoy había
también, sentado a la barra, un chico alto
y robusto, con el pelo oscuro y una pañoleta
atigrada atada en él. El chico conversaba con
la ahora dueña del sitio, la heredera de la
Supremacía Femenina, la cual adquirió
tal título al hacer honra y casarse con el
chico pato, el cual estaba entrando en la conversación
tras haber preparado el ramen para el mercader.
-¿Akane le decir cosa tan terrible a Ranma?
preguntó la amazona, escandalizada.
-¿Qué pasa? ¿Qué decís?
¿Me he perdido algo? dijo Mousse, ajustándose
las lentes. Nadie le hizo caso y Ryoga prosiguió.
-Pero estoy seguro que ella
bueno, estoy seguro
que se arrepiente.
-¡Maldita chica Tendo! ¡¿Para
esto Shampoo renunciar a Ranma?! dijo la amazona,
colérica. Mousse frunció el entrecejo
ante el comentario.
-¡Sht! No grites, mujer
-dijo Ryoga,
viendo que algunas personas se giraban para ver si
había algún problema No te preocupes,
Utchan y yo hemos preparado un
hmm
plan.
-¿Un plan? dijeron Shampoo y Mousse
al unísono.
-Sí. Ahora mismo Ukyo ya estará en
la casa de Akane. La intentará convencer para
que se disculpe con Ranma, mientras que yo intento
que no se vaya de viaje. Les preparamos una cita en
algún sitio, y ¡voilá! Ya hay
boda dijo el chico, excitado ante la maestría
de su plan.
Shampoo frunció el entrecejo - ¿Ese
ser plan? Ryoga asintió sonrienddo -
¿Y si chica Tendo sigue siendo terca y por
su orgullo negarse a pedir disculpas a Ranma? ¿Y
si tú no poder evitar que Ranma se ir de viaje?
¿Y si Ranma ya se ha ido de viaje? Este plan
ser completo desastre.
Ryoga abrió la boca para decir algo, pero
sus palabras se ahogaron en el mar de la lógica
T-Tiene razón
¡¡QUÉ
DESCUIDOOOOOOOOO!! pensó él, mientras
se ponía ambas manos a la cabeza. Rápidamente,
se alzó de la silla y empezó a correr.
-¡¡TENGO QUE EVITAR QUE RANMA SE VAYAAAAAAAAAA!!
-¡Eh! le gritó Shampoo para hacerle
parar. Ryoga se giró, confundido - ¡No
haber pagado plato de ramen! dijo la amazona,
enseñándole la palma de la mano.
* * * * * * * * * *
En un pequeño bar bastante acogedor, no muy
lejos de la casa de Akane, las dos chicas conversaban
entre dientes. Ya habían compaginado y ahora
que se habían explicado la una a la otra quienes
eran y qué hacían o iban a hacer a casa
de Akane, prosiguieron con el plan Arreglar
las cosas.
-Akane simplemente te dirá que no, que ya
está todo hecho y que no hay marcha atrás
dijo Akiko, bebiendo un poco de naranjada.
Ukyo la miró - ¡Chica, se nota que no
me conoces! Si yo digo que la convenceré, puedes
estar segura de ello. No renuncié a Ran-chan
en China para que este par de idiotas no acabasen
juntos.
Akiko la miró confundida - ¿Renunciaste
a Ranma? ¿Es que él a ti también
te gustaba? preguntó algo escandalizada.
Ukyo la miró como si aquella chica fuese la
ignorante más ignorante del mundo.
-Pues claro. De hecho, le seguí durante 10
años dijo ella. Akiko dio un bufido
de sorpresa Y cuando pasó eso entre
Ran-chan y Akane, nos fuimos todos a China, y Akane
se fue a la Todai.
-¿A qué te refieres con eso?
preguntó Akiko.
-Oh, Ran-chan nunca nos lo quiso contar exactamente.
Sólo dijo que metió la pata. Y nos fuimos
todos a China a Jusenkyo
ehm
¿sabes
lo que es?
Akiko asintió rápidamente Sí,
Akk me ha hablado muchas veces de ese lugar.
-Bien. Pues cuando nos fuimos allí
no
se cómo surgió el tema, ni cuándo
Ran-chan se decidió, pero puso los puntos sobre
las íes. Nos dejó bien claro a mi y
a Shampoo, otra que también le quería,
que no teníamos ninguna oportunidad.
-Qué brusco
-Bueno, él lo dijo con tacto, pero Shampoo
y yo nos dimos cuenta que aquella vez era diferente
a todas las otras veces anteriores en las que él
decía que no quería nada de nosotras.
Esa vez
parecía tan
convencido
de si mismo
Shampoo y yo supimos que Ran-chan
ya había elegido. De hecho, yo ya sabía
que eso sucedería tarde o temprano, sólo
que no quise creérmelo nunca.
Akiko miró estupefacta a la chica que tenía
enfrente. Al parecer, todos los amigos de Akane habían
vivido difíciles situaciones, aunque no es
de extrañar según todas las aventuras
que Akane le contó que habían pasado.
-Así que este es el suceso de
China dijo Akiko finalmente.
Ukyo salió de su estado de ensoñación
del pasado y la miró Sí. A partir
de entonces, cada cual se fue por su banda. Shampoo
se casó pocos días después con
Mousse, y Ryoga y yo nos juntamos. No se si fue por
amor o por la misma pena, pero mira, acabamos juntos
- Ukyo paró de hablar repentinamente y ennrojeció
- ¡Ay! Perdona, no se por qué te cuento
estas cosas. En fin, como iba diciendo
¡Puedes
confiar en mi palabra, que si yo te digo que la convenceré,
la convenzo!
-No estoy tan segura. Está tan
tan
deprimida. ¿No podrías hablar con Ranma?
-Claro
pero para qué.
-Pues no se
Dile que lo intente una vez más.
Sólo una. Estoy segura que Akane no volverá
a fastidiarlo todo otra vez.
-Akiko, hablar con Ranma fue lo primero que hice.
-¿Y qué te dijo?
-Pues que no, que ella le odiaba, que no quería
saber nada más de él.
-E irónicamente, Akane me dijo lo mismo a
mí.
-¡Todo claro! Hasta que no hablen el uno con
el otro no me daré por vencida. Primer paso
¡¡Ir al apartamento de Akane!!
Akiko miró con una gotilla de sudor a su nueva
amiga, la cual tenía fuego en los ojos. Todos
los del café la miraron algo asustados, y el
camarero se lo pensó dos veces para irles a
pedir la cuenta.
* * * * * * * * * *
Plic.
Nada bueno. Cambio de canal.
Plic.
Tampoco. Cambio de canal.
Plic.
¡Rayos! ¿Es que no hacían nada
bueno por la tele?
Akane apagó el televisor y se recostó
a la mesa, con la cabeza entre sus brazos. Tenía
la mente lejos de allí. De hecho, ya la tenía
desde mucho antes de llegar Akiko. Tenía la
mesa llena de pañuelos y los ojos hinchados.
Se había pasado la noche entera en vela, la
gran parte llorando. ¿Cómo podía
ser tan retorcida? Es cierto que él le hizo
una mala pasada hace dos años, y que se pasó
tres pueblos con lo de P-Chan, pero
¿acaso
no se había pasado ella también, y mucho
más que él, diciéndole todas
esas crueles palabras? Estaba claro. Estaba condenada
a vivir una vida entera sola. Porque lo tenía
claro. Ya no más amores. Ya no. Si no podía
estar junto a él, ya no quería estar
con nadie más.
Al fin y al cabo, no se por qué me quejo
si fui yo quien lo estropeó todo. Para variar
y encima Akki viene expresamente para animarme y yo
le digo que se marche. ¡AAAAGH! ¡¿Por
qué me crearon así?!
Después de unos segundos de tensión,
volvió a serenarse y bebió otro sorbo
del te que había preparado antes para Akiko
y ella. Y pensar que hacía dos semanas
estaba tan feliz porque Ranma me vendría a
buscar al salir de las clases
Y mira ahora,
aquí, sola en mi apartamento, sin Ranma, y
con este anillo que ya no tiene sentido
Akane miró al anillo que colgaba del finísimo
hilo con amargor. Frunció el entrecejo y se
levantó con decisión. Con paso rápido
y firme se dirigió a la pequeña cocina,
mientras sus ojos empezaban a humedecerse. Abrió
la puerta del miniarmario y abrió la tapa de
la basura. Lo que iba a hacer no era sólo lanzar
allí el anillo. Significaba lanzar allí
todo su pasado, presente y futuro. El anillo simbolizaba
ahora Ranma. Deshaciéndose de él, se
desharía de Ranma. Ya no querría volver
a hablar de él. Ya no querría volver
a saber más del asunto. Se quitó lentamente
el colgante y se puso el anillo a la altura de sus
ojos, mientras lo miraba con amargor.
Tantos años, tantas aventuras, tantas
lágrimas, tantos momentos, tantas cosas
para terminar aquí
Akane dio un
suspiro. Se secó los ojos con decisión
y fue acercando el anillo más y más
hacia la basura. Su mano empezó a temblar.
¿Lo haría? ¿Sería capaz?
Soy una cobarde. Siempre hice lo mismo: huir.
Siempre, siempre. Siempre huyo en los momentos difíciles
en lugar de afrontarlos. ¿Por qué? ¿Por
qué no puedo ser como Ranma? ¿Por qué
no puedo ser valiente?
-Esto no es lo que quieres.
-Tienes razón, esto no es lo que quie
- Akane abrió los ojos bruscamente y se giró
- ¿Quién anda ahí?
Una chica de pelo largo estaba con los brazos cruzados
y apoyada a la puerta del comedor, mirándola
fijamente Tranquila, soy yo.
Akane se la quedó mirando, confundida - ¿U-Ukyo?
¿Cómo has entrado? preguntó
Akane sin entender. Entonces se percató que
otra figura detrás suyo hizo aparición,
con un juego de llaves en mano. Akane se la quedó
mirando - ¿A-Akki? Akane las miró
a ambas - ¿Qué hacéis aquí?
-Venimos a hablar dijo Ukyo con un extraño
y inhabitual tono frívolo.
Akane miró hacia abajo A ver si lo
adivino
- dijo en tono irónico
Queréis que haga las paces con Ranma, ¿no?
Akiko arqueó las cejas, sorprendida ante la
frase. Ukyo no se inmutó Adivinas bien.
Y ahora mismo vas a acompañarnos a mí
y a esta amiga tuya para hablar con Ranma, ¿capichi?
Akiko las miraba con duda. Como si lo viese: Akane
fuertemente agarrada a los barrotes de la ventana
y Ukyo tirando de ella, obligándola a salir
de la casa. Las miró con algo de temor. No
quería forzar a Akane. Quería que lo
hiciese por sus propios medios.
-Está bien.
-¿¡Con que esas tenemos, eh!?
dijo rápidamente Ukyo - ¡Muy bien! ¡Pues
si hace falta alquilaré una grúa y
!
¿Qué?
Akiko y Ukyo miraron a Akane, la cual les estaba
sonriendo de una manera que ya hacía demasiado
tiempo que no veían.
-Que está bien. Esperad un momento, voy a
cambiarme.
Y así, sin más, Akane se dirigió
a su habitación, dando pequeños saltitos
a medida que avanzaba. La puerta de la habitación
se cerró, y Ukyo y Akiko se miraron, confundidas.
-¿Crees que trama algo? preguntó
Akiko, mirando la puerta con desconfianza.
-¡Bah! Lo que pasa es que soy un genio del
convencimiento. No se ha podido resistir a mis elocuentes
frases dijo Ukyo, con un brillo de orgullo
en los ojos - ¡Ya te había dicho que
la convenceríamos!
-No se
¿no te parece raro que haya accedido
así, de buenas a primeras?
-Deja de darle vueltas, mujer, lo que cuenta es que
la hemos convencido.
Las dos se quedaron calladas. El único ruido
perceptible era el pasar de los segundos al reloj
de la sala. A medida que este iba avanzando, las dos
chicas empezaban a mirarse preocupadas.
-¡Akane, he visto más rápidas!
dijo Ukyo, desde el otro lado de la puerta
de su habitación.
Nadie contestó. Las dos chicas se pusieron
nerviosas.
-¿A-Akane
? preguntó tímidamente
Akiko.
Ukyo chasqueó los dedos y abrió la
puerta con firmeza. Las dos chicas buscaron con los
ojos a Akane. No la encontraron. Vieron las cortinas
de la ventana ondulando libremente al aire, y una
nota al cristal de estas. Las dos chicas se acercaron
sin saber qué hacer. La leyeron un par de veces
y se miraron confundidas.
Gracias por vuestra ayuda. Voy a resolver esto
a MI manera. Perdonad que no os haya dicho nada. Cuando
esto termine, os invitaré a un helado.
Akane
Ukyo dio un fuerte puñetazo a la pared - ¡Oh,
perfecto, se nos ha fugado!
-¡Ya te dije que era muy raro! insistía
la chica de la coleta Seguro que ha bajado
de un salto, pese a estar a un segundo piso.
-¡Venga, date prisa! Ukyo se arrojó
por la ventana hasta caer a la calle - ¡Vamos,
aún estamos a tiempo de alcanzarla!
Akiko salió de la habitación y bajó
por las escaleras, a su juzgar, la manera como se
deben bajar los pisos, y no saltando así sin
más. Las dos chicas empezaron a correr calle
abajo. Nadie se lo había dicho, pero estaban
seguras que Akane se había ido en dirección
a Nerima.
* * * * * * * * * *
-Jaque mate.
El panda gruñó y el hombre del bigote
empezó a celebrar su onceava victoria seguida
en el shogi. Kasumi los contemplaba risueña
mientras acababa de tender la ropa, cuando alguien
llamó al tiembre.
-Papá, ¿puedes ir tú?
pidió la chica desde el jardín.
-¡Sí, hija!
El señor Tendo se alzó pesadamente
y se dirigió a la puerta principal - ¡Ah,
Ryo
!
El chico no le dio tiempo al señor Tendo para
acabar la frase y se abalanzó contra él,
con los ojos salidos - ¡¿ESTÁ
RANMA AQUÍ?! ¡¿ESTÁ AQUÍ?!
¡¿RANMA?! ¡¿AQUÍ?!
¡¿ESTÁ?!
Soun se lo miró con cara asustada T-Tranquilízate,
chico
- Ryoga se ha vuelto loco
-Si buscas a Ranma-kun
- Ryoga, al oír
esas palabras que procedían de la mujer de
la casa, dejó al pobre hombre y se dirigió
rápidamente hacia Kasumi, esperando la respuesta
-
salió hará un rato.
Ryoga notó que el alma se le caía a
los pies Estoo
Kasumi, por casualidad
no llevaría consigo el equipaje
-Pues ahora que lo dices, sí. Me parecía
que iba especialmente cargado esta vez. Quizás
quiera irse a entrenar durante bastantes días
en algún
Kasumi paró de hablar, ya que su oyente, al
oír sus palabras, se había ido saltando
de tejado en tejado, dejando a la embarazada con la
palabra en la boca. Soun aún seguía
algo aturdido ante la visita, y el panda aprovechaba
la confusión para cambiar algunas piezas de
ajedrez de sitio.
* * * * * * * * * *
El Sol ya empezaba a esconderse y las largas sombras
de los árboles eran constantes. Ya no había
niños en el parque, pues todos habían
ido a sus casas ante los gritos constantes de sus
madres, reclamándoles para cenar. De hecho,
él mismo no sabía qué hacía
en un lugar cómo ese. El hecho, la idea de
quedarse así, sin más, en el dojo Tendo,
no le seducía. No tenía ningún
sentido que se quedase allí. El único
vínculo que él tenía con la casa
Tendo era Akane, y ahora ella ya no estaba.
Respiró hondo y dejó la pesada mochila
al suelo. Tenía planeado irse lejos, muy lejos.
La estación de trenes le quedaba a unos diez
minutos saltando de tejado en tejado. Eso siempre
fue útil. Te saltabas las casas y calles y
tenías un inmenso camino a tu alcance. Paralelamente,
ese pensamiento le llevó al melancólico
recuerdo del pasado, cuando tantas veces atrás
él tuvo que cargar a Akane y huir desenfrenadamente
de sus perseguidores. Pero eso ya no volvería
nunca más. ¿Cómo habían
podido terminar así las cosas? Es decir
él, de joven, nunca pensó en cómo
terminaría todo, realmente él creía
que todo seguiría absolutamente igual, que
su relación con Akane no cambiaría y
que así todo sería mejor. Pero las cosas
dan giros desenfrenados a la mínima, y hay
veces que no se es suficientemente persona como para
aceptarlos.
Ranma sintió las insuperables e insufribles
ganas de ponerse en pie al columpio y balancearse
un poco. Nunca antes lo había hecho. ¿Por
qué ahora sí? Porque por dentro
sigo siendo un niño que sabe que ha perdido
a su estrella
el chico continuó
tambaleándose, suavemente. Ya era el atardecer,
el Sol empezaba a irse ya. La sombra cada vez era
más larga. El chico no paraba de mirar al suelo,
a su sombra, que por cierto, no se movía. Ranma
miró perplejo al suelo. ¡Perfecto,
hasta mi sombra me deja!, pero lo cierto es
que estaba algo asustado. ¿Cómo era
posible eso? Entonces se fijó. Esa sombra no
era suya. Es más, la suya estaba a su espalda.
Dio un suspiro y alzó la cabeza. A unos metros
de distancia, estaba la dueña de la sombra,
la dueña de su corazón. El chico se
la quedó mirando, sorprendido. ¿¡Qué
hacía ella aquí!?
Akane se fue acercando, poco a poco. Ranma la miró.
Estaba
extraña. Un aire triste y a la
vez contento. Rayos, podría haberse dedicado
al teatro
Ranma sacudió la cabeza.
Este no era el momento para pensar en
Akane
se sentó al columpio del lado y empezó
a balancearse, sin más, como una niña
pequeña. Ranma paró de moverse y la
miró desde arriba sin saber qué estaba
ocurriendo.
-¿Relaja, eh? dijo ella sin más.
Ranma se la quedó mirando Eh, um, oh,
sí
- dijo rascándose la cabeza
¿Pero se puede saber qué demonios
está
? Ranma notó que Akane
desviaba la mirada hacia el lado del columpio, concretamente
hacia la mochila. Ranma no dijo nada, continuó
en silencio. Akane la miró tristemente, luego
se puso en pie y se quedó delante de él.
-¿Vas a alguna parte? preguntó
sin más, mirándolo a los ojos.
Ranma se puso nervioso Sí, me voy a
entrenar.
Akane notó que su corazón se aceleraba,
pero siguió aparentando tranquilidad
Ah, ¿y para cuándo vuelves? preguntó
con su extraña pero bonita sonrisa. Ranma no
sabía a qué se debía todo eso.
Realmente, esos días había estado extraña.
Pasaba muy fácilmente, demasiado fácilmente
de un temperamento a otro, y lo malo es que cada uno
de ellos era el extremo. ¿Acaso no existe el
término medio?, se preguntaba el desconfiado
chico.
-No tengo previsto volver dijo él,
desviando la mirada. Aunque ahora ella sonriese, no
podía olvidar lo que había pasado antes.
De bien seguro que su visita no traería nada
bueno. Nadie cambia tan rápidamente. A él
le costó un año cambiar. Más
bien dos.
Akane, sin más, le dio la espalda y cogió
la mochila con ambas manos. Ranma la miró sin
comprender. Luego, ella empezó a girar sobre
sí misma con la mochila, cada vez más
y más rápido. Ranma ahora sí
que no entendía nada. Y entonces, cuando Akane
estuvo en el punto culminante de sus fuerzas, la soltó.
La mochila se fue volando hasta el infinito y más
allá, como lo hizo Kuno, Ranma y otros miles,
tantas miles de veces.
Ranma observó la mochila irse, culminada con
una brillante estrellita. Luego miró a Akane,
la cual volvía a sonreír Ehm
esto
gracias por perder a mi mochila
-
dijo él. Akane sacó la lengua.
-No quería que te fueras.
Ranma la miró. ¿Hablaba en serio? La
miró. Parecía otra. Y estaba realmente
guapa
Pero ahora no tenía que dejarse
dominar por sus emociones. Como bien le dijo ese viejo
anciano chino, para superar sus miedos había
que enfrentarlos con rudeza y decisión. Para
superar sus sentimientos, se tenía que ser
al cien por cien franco. Por un momento había
estado a punto de adoptar su juvenil faceta de chico-japonés-despreocupado.
-Eso no es lo que me dijiste el otro día dijo
él, mirando al cielo. Empezaban a entreverse
la luna y algunos pequeños y lejanos astros,
pero no por eso menos brillantes. Ranma inició
su balanceo de nuevo. Por un momento, le supo mal
lo que le había dicho. Pero ella también
le había causado algo de dolor, y al fin y
al cabo sólo había repetido lo que ella
dijo. Sin embargo, eso no pareció importarle
a Akane en lo más mínimo.
-El otro día estaba hecha un lío, tú
has tenido tu tiempo y tus horas para madurar y yo
lo empecé hace dos semanas, así que
debes comprenderme dijo ella, con tono tranquilo.
-Oooh, ¿y ya has madurado? ¿Ya sabes
lo que quieres? preguntó él,
en tono despreocupado. Akane asintió con devoción.
Ranma la miró sin entender. Ella, poco a poco,
fue alzando su mano izquierda hasta ponerla a la altura
de su cara, enseñándosela. Ranma al
principio no sabía a qué se debía
ese movimiento, pero entonces se fijó en el
dedo anular de ella
Ranma miró a Akane.
Ella sólo sonreía, mientras bajaba la
mano de nuevo.
-Esto es lo que quiero dijo ella algo roja
Te quiero.
Ranma abrió sus ojos. Akane sólo esperó
quieta, con la vista baja, tocándose suavemente
el anillo. Ranma bajó del columpio de un ágil
salto y se encaró a Akane. Ella subió
la cabeza. Ranma sonreía. Una sonrisa que pocas
veces le vio. Nada de codicia, burla ni nada por el
estilo. Simplemente alegría. Y la besó.
Akane, sorprendida, cerró los ojos, mientras
una lágrima le caía por el rostro.
-¡¡AKANEEEEEEE!! ¡¡NO LO
HAGAS, NO TIENESS POR QUÉ
!!
-¡¡RANMA, NO TE VAYAS
!!
El beso se rompió y ambos miraron asustados
a Ukyo y Akiko, las cuales acababan de llegar al sitio,
seguidas de Ryoga, respirando ruidosamente. Cada uno
venía con su objetivo fijado. Las chicas: que
Akane no volviese a decirle a Ranma alguna tontería
como la del otro día, y Ryoga que Ranma no
se fuese. Pero al ver la escenita se quedaron
algo confusos. ¿No estaban enfadados? Cualquier
cosa menos esa. Entonces, de los matorrales salió
toda la familia Tendo, toda enterita. También
estaban Shampoo y Mousse. Vale a decir que Shampoo
estaba con el ceño fruncido, pero no molesta.
Nabiki se acercó a la roja pareja, la cual
hacía conjunto con el Sol.
-Bien, parejita, si no tenéis nada más
que deciros, ¿puedo poner en venta esta preciosa
cinta? dijo enseñando una grabadora.
Ranma y Akane se miraron, y sonrieron Está
bien, pero los beneficios serán para comprarme
comida dijo Ranma. Akane frunció el
ceño - ¡De eso nada, para la luna de
miel! dijo ella, enfadada.
-¡Que no, mi estómago es lo primero!
dijo Ranma, encarándola.
-¡Ah, prefieres a tu estómago que a
mí! dijo ella, girándose con
los brazos cruzados.
-¡Luego no te quejes que tengas un marido más
delgado que un palillo!
-¡Como sigas así te mando a la luna
y punto!
Todos los presentes se los quedaron mirando. Esa
no era la reacción que tenían para estas
ocasiones
* * * * * * * * * *
Ese fue el día más feliz de mi
vida. ¿Cómo estuvimos tanto tiempo sin
decirlo? Tiempo malgastado. Bueno, tampoco es eso.
Durante mi juventud lo pasé bien. Tal vez los
años malgastados fueron los que pasé
en la Todai. No, tampoco, porque no hubiese sido la
persona que soy ahora ni hubiese conocido a Akiko.
En fin, que ese día fue genial. Después
de lo del parque, nos fuimos todos al Nekohanten y
luego al Ucchans (ya que tanto Ukyo como Shampoo
querían que fuésemos a sus respectivos
restaurantes). Entonces se proclamó, por primera
vez, nuestro compromiso oficialmente. Esa noche volvimos
todos tarde a casa. Yo me fui a mi apartamento, y
Ranma me prometió que al día siguiente
ya vendría a verme.
A partir de ese día, todo marchó
sobre ruedas. Y todos tuvieron un final, más
o menos, feliz. Agradecida por la ayuda de Akiko,
Ukyo y yo digamos que
nos las apañamos
para que Henta se le declarase. Akiko, algo nerviosa,
le dijo que a ella también le gustaba. Toya
no tengo ni idea de cómo le fue la vida a Toya.
Desde que dejé la Todai, que ya no lo vi más,
pero ese es un tema a parte
A Shampoo y Mousse el negocio les fue cada
vez mejor. Por la zona de Nerima hicieron edificios
nuevos, la mayoría ocupados por gente que se
levantaba muy temprano y siempre solía ir a
almorzar al Nekohanten. También cabe decir
que a Cologne le salieron dos nietos gemelos preciosos,
ambos chico y con el pelo púrpura de la madre
y los ojos azules de su padre. Por desgracia, a uno
le tuvieron que poner gafas, puesto que confundía
a su hermano con los peluches todo el tiempo.
La relación de Ukyo y Ryoga, nunca la
supe con exactitud. Sólo se que un buen día
nos dijeron que se casarían. Espero que les
vaya muy bien, de verdad. Ryoga siempre fue tan solitario,
sin ninguna novia
y Ukyo me alegro por ella
porque eso demuestra que superó lo de Ranma
y que fue capaz de iniciar una nueva vida, al igual
que Ukyo. Me alegro por ellas dos.
Los Kuno siguieron tan locos como siempre.
Que yo sepa, Kuno no tiene novia y Kodachi tampoco.
Vaya par
a este paso no se casan nunca, aunque
eso tampoco es que me disguste. Por su parte, se pusieron
coléricos ante el compromiso formal de Ranma
y mío, pero hicimos lo que siempre, ignorarlos.
Y ahora que Ranma y yo
pues eso
em
que nos habíamos declarado, no nos importaba
hablar libremente de eso, y eso significaba un avance.
Al maestro Happosai hacía mucho tiempo
que no lo veía. El día de la boda vino,
y me regaló una bolsa llena de, digamos, pequeñas
piezas de seda que bien seguro no había pagado.
Kasumi tuvo el hijo al finales de verano, según
lo planeado. Era niña, y preciosa. A mí
me hicieron su madrina. Se llama Hiromi, Hiromi Tofu.
Tiene los mismos ojos que Kasumi. Con lo que respecta
a Nabiki, sigue soltera. Creo que no tiene la menor
intención de casarse. En fin, es mejor estar
sólo que mal acompañado, como dice el
refrán.
Y con respecto a Ranma y a mí
La boda se celebró al cabo de unos cinco meses.
Ambos queríamos disfrutar de una relación
de pareja estable durante un tiempo, ya que lo de
antes no era algo muy parecido. Pero tampoco
quisimos postergar mucho la boda, así que a
finales de año se celebró. Asistió
bastante gente, entre familiares, amigos y excompañeros,
hubo un buen puñado. Para variar, la fiesta
se hizo al dojo Tendo. Hablando del dojo Tendo, como
los negocios de Nabiki han prosperado, Kasumi cobra
por maternidad y yo estoy en mi empleo, entre todas
hemos conseguido cantidades considerables, de manera
que haremos reformas al dojo. Pero de eso os hablaré
luego
Los dos dijimos el sí quiero
a la vez, mirándonos. Era el punto y final
a cinco años de penas, sufrimientos y alegrías.
¿Quién me hubiese dicho que acabaría
casada con ese baka? Siempre lo quise en el fondo
de mi corazón, sólo que no supe aceptarlo.
Nos fuimos una semana a Hokkaido, a disfrutar del
mar. Fue maravilloso. Respecto a nuestra vida
personal, no os digo nada que por algo es personal.
Después, al volver, nos quedamos una
temporada viviendo al dojo. No habíamos caído
en dónde vivir. Entonces Nabiki tuvo la genial
idea de ocupar la casa que había delante nuestro,
la cual sus vecinos se habían mudado hacía
un par de meses. Dicho y hecho. Así que viviríamos
unos delante de los otros. Perfecto. Me encantaba
esa idea. Por lo que a Kasumi y Tofu respecta, ambos
se quedaron a vivir al dojo Tendo.
Ranma y yo estuvimos un par de meses haciendo
reformas a la nueva casa. ¡Era preciosa! Los
dos solíamos sentarnos al tejado, observando
el dojo Tendo al atardecer, abrazados el uno con el
otro, y diciéndonos cuánto nos queríamos
Atentamente,
Akane Tendo, 9 de Febrero de mil novecientos noventa
y nueve.
Diario
*Fin del capítulo 7*
*Y Fin de Más Allá del Corazón*
Notas de la autora
Hola a todo el mundo, siento la demora, pero como
notaréis este ha sido un capítulo especialmente
larguito en comparación con los demás.
Ah, y por el que no lo sepa o no lo haya leído,
es el úl
úl
últi
¡¡BUAAAAH!! Snif, snif
¡Estoy
triste! Me encantó tanto escribir este fic
y se termina
Pero me noto bien, me siento extraña.
¿Sabéis por qué? Porque este
es mi primer fic del tipo serie (que no sea One Shot,
en otras palabras) que termino. Es, digamos, mi primer
fic terminado. ¡Viva, snif! :D // :(
No se si me he explicado bien al fic, pero se figura
que todo lo que escribe Akane es su diario, de manera
que se lo explica a sí mismo y lo escribe.
¿Bonita manera de plantear un fic, eh?
En fin, ya se ha terminado el fic
ahora sí
Y esta vez sí que quiero comentarios, eh???
Decidme qué os ha parecido, si bien o mal,
si regular, si esto no te ha gustado y esto sí,
porque en estas cosas me baso yo para luego crear
(claro que mientras escribo voy haciendo también
lo que a mí me gusta n_n).
Agradecimientos a todos mis compañeros del
msn, a mi queridísima amiga Jess, a la cual
le dedico este último capítulo, a Ranma,
a Dark_Ryoga, a Rocio Torre, a Ayumi, a Dark_Kenya,
etc. Y sobretodo a ti, lector, por estar leyendo esto.
Mil gracias a todos por haber dado soporte a este
fic. Gracias, de verdad
Se despide con la cabeza bien alta y con alegría
en sus ojos,
La autora,
CiNtUrO-cHaN
-24 de Mayo del 2003-
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