| Este fic está
basado en los personajes de la serie Ranma ½,
cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente
a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan
y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer
para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines
de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo
que no me hago responsable de ningún cargo.
De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más
que espero que os guste. En este fanfiction me he
inspirado en otras historias similares que suceden
en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para
sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen
agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de
un término medio, ya que piensas que o bien
es muy original y te encanta o bien el tema ya está
muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso,
no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero
creo que es más la continuación de la
serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo
más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad
este nuevo fic!
¿¡Cómo me habían
podido hacer esto!? ¿¡Es que siempre
tenía que ser yo la causante de las burlas!?
Los odiaba. No iba en broma. La gota que colmaba el
vaso. Esta sensación fue la misma que me impulsó
a abandonar el dojo hará dos años. La
misma situación. Para, dos años después,
ahora, volver a caer a la misma trampa. Pues si eso
era lo que querían, por mi de acuerdo. Haría
lo mismo que la otra vez, salvo que esta vez ya no
volvería a caer en sus trampas.
Esto ya era
un adiós definitivo.
De CCF para el mundo entero presenta
MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN
Un fic de Ranma ½ escrito por CCF
Cap. 6: Un mundo imperfecto y...
Corría y corría. No paraba de
correr. Lo alternaba con ágiles y rápidos
saltos de tejado en tejado. En el club de lucha libre
entrené duro en mis horas libres, y no me hicieron
capitana por mi pasado en Furinkan, ni porque estuviese
enchufada ni nada. Hubo unas jornadas para decidir
quién sería el capitán del equipo
femenino y masculino de la Todai. Yo quedé
capitana del femenino y del masculino. Alguno se me
resistió bastante, pero pude con todos. En
esos dos largos años aprendí lo que
no aprendí a la edad que me correspondía.
No estaba diciendo, ni mucho menos, que fuese tan
buena como los artistas marciales que siempre hubo
a mi alrededor. El arte ahora me importaba más
como forma para librarme del estrés y las preocupaciones
que de forma de vida.
¿Cómo me habían podido
hacer esto? Todas sus mentiras anteriores quedaban
ofuscadas ante la magnitud de esta. Sí, definitivamente
me había quedado bastante sorprendida ante
el pequeño secreto de Ryoga, aunque lo había
deducido yo misma. Pero estaba segura que estaba en
lo cierto. Segurísima. Mi querido P-Chan, al
que tantas veces abracé, besé
y dejé dormir en mi cama. Y le conté
mis secretos. Mi cabeza empezaba a sacar humo de lo
sofocada que estaba. ¡Ryoga conocía mis
secretos! Es más, había una remota posibilidad
de que le hubiese dicho a Ranma que
Apreté fuertemente los puños
y sin darme cuenta corrí más deprisa
de lo que siempre había corrido. Parecía
que volase. Ahora entendía cómo se sentía
Ranma a todas horas.
-¡AKANEEEEEEEE!
Yo giré mi cabeza. ¿Aún
seguía allí? Me sobresalté, pues
sólo estaba a diez metros de distancia. Y conociéndole,
con un saltito ya tendría esos ojos azules
a medio palmo. Así que opté por el plan
B, ya que el A (retirada por el tejado) no daría
sus frutos. El plan B (ideado en la carrera) consistía,
básicamente, en seguir la persecución
por tierra.
-¡Eh, cuidado!
-¡Perdón!
Desviando mi atención hacia Ranma de
poco que no me tiro encima de una mujer que estaba
en un aparador. Me encontraba ya a la zona comercial
de Nerima, sitio peatonal, perfecto para una huida
rápida por cualquier callejuela que hubiese
por allí. El hecho de que estuviese lleno a
rebosar me impedía moverme con soltura, pero
a la vez le hacía más difícil
la persecución a Ranma.
Miré atrás. No lo vi. ¿Se
había ido o estaría esperándome
metros más adelante? Ahora su único
pensamiento era lograr llegar a
a
¿adónde?
Si iba al dojo Tendo, me encontrarían. Si iba
a mi apartamento, me encontrarían. La única
solución que se me ocurrió fue
Cambié el rumbo bruscamente y giré
a la izquierda. El sitio donde tenía propuesto
llegar y al que Ranma de seguro no me encontraría
se encontraba a dos manzanas de allí. Miré
hacia atrás. No estaba. Me sentí aliviada,
y por fin llegué a mi destino. Toqué
al timbre y una alocada voz me contestó.
-¿Quién es?
-Soy yo, Akki.
-¿Akk? ¿Qué haces aquí?
-Te lo explicaré cuando me abras la puerta
y
Akane miró instintivamente a su lado.
Algo alejado, vio a un chico con trenza, mirando de
lado a lado, buscándola. Akane rápidamente
se escondió.
-¡Rápido, ábreme!
-Pe-pero
-¡Corre!
-¡Está bien, está bien
!
Akki pulsó el timbre y por fin se abrió
la puerta, la cual cerré al instante. Subí
las escaleras (paso del ascensor) y llegué
al cuarto primera, la residencia Akitsuki. Ella me
abrió la puerta, a mi juicio de mala gana.
Y algo no me olía bien. ¿Por qué
no me dejó entrar de buenas a primeras? ¿Es
que había
alguien?
-Hola
gracias por dejarme entrar
es que
me perseguían.
Ella se sobresaltó -¿TE PERSEGUÍAN?
¡¿QUIÉN!? Yo rápidamente
la tranquilicé Ese idiota de Ranma
¿he
he venido en mal momento?
Ella miró de reojo hacia el comedor.
Se oían ruidos. Al cabo de un momento, un joven
conocido salió de allí con unos fideos
en la boca. Él parecía nervioso ante
mi visita.
-¿Henta?
-¿Akane?
Yo los miré sin entender. O tal vez
sí entendía
sin poderlo evitar
sonreí de una manera un tanto pícara,
mirándolos muy pronunciadamente. Vi que ellos
enrojecían. Akki me las pagaría. No
me había dicho nada de que tenía una
cita con Henta, ¡y mucho menos en su casa!
Ellos se querían. Y el hecho de que
él fuera a su casa era irrefutable. Ellos seguramente
tenían pensados ciertos
planes para esa
noche. Y estaba claro que yo sobraba. En fin
tendría
que buscar cobijo en otro lugar.
-Esto
pasa, Akane. ¿Quieres cenar con
nosotros?
-No, no. Sólo quería
-rápidamente
cogí mi mochila y saqué lo pprimero
que encontré: una pequeña libretita
de notas -
¡la libreta que me prestaste
ayer!
Akiko se la miró Pero si es tuya
- me miró extrañada. Henta también
parecía confuso. Antes que dijesen nada, yo
me fui rápidamente. Ellos se debieron quedar
bastante confundidos.
Ya era casi de noche. ¿Dónde
ir? Miré a mi llavero. Pues a casa. Lo único
que me faltaba es que ellos mismos me echasen de mi
casa. Si los encontraba allí esperándome
les haría fuera. Si intentaban hacerme algo,
gritaría. Los vecinos se alarmarían
y si venía la policía ellos tendrían
que irse. Bien, decidido, iría a mi casa. Aunque
estaba un poco lejos.
Me dirigí a la parada de autobuses.
Como ya era tarde tardaba bastante en llegar. Yo era
la única que estaba allí, sentada, en
medio de la noche. Un montón de parejas felices,
familias unidas, paseaban por esas calles. Yo me sentía
desdichada. ¿Por qué no podía
ser como la gente normal? ¿Por qué siempre
a mí? Cierto, los que se pelean se desean pero
esto ya pasaba de la ralla. Esto ya no era quererse,
era odiarse.
Al cabo de quince minutos llegó el autobús.
No había casi nadie. Por la mirada que me echó
el conductor, creo que él ya tenía la
esperanza de no encontrarse nadie en las últimas
estaciones y de esta forma poder irse a su casa tranquilo.
Me subí y me coloqué al lado de la puerta
de salida. La última vez que había subido
a un autobús haría unos tres o cuatro
días, cuando me encontré con Ranma.
Sólo había pasado ese corto período
de tiempo y sin embargo habían cambiado tantas
cosas
-Idiota.
El conductor se giró. Yo le dije rápidamente
que no iba a él, aún así se giró
bastante ofendido. Tenía que aprender a controlar
mi genio o la gente se distanciaría de mi.
Llegué a la parada. Estaba bastante
cerca ya de mi casa. Mi corazón empezó
a latir. De un momento a otro, llegaría a las
escaleras que llevan a mi apartamento, y allí
seguramente estarían
Subí las escaleras y me quedé
frente a frente con mi puerta. Allí no había
nadie. Apreté fuertemente los puños.
¿Por qué me dolía tanto que no
hubiese nadie? Si era lo que yo quería desde
el principio, que me dejasen sola
Yo nunca había
estado sola. Siempre en compañía de
mis dos hermanas y de mi padre, y posteriormente de
el tío Saotome y Ranma. Sus amigos también
me hicieron compañía, para bien o para
mal. Algo no encajaba. Había estado sola durante
dos años, sin temor alguno, y en cambio ahora
Estaba claro que ese hecho se debía
a mi reencuentro con Ranma. Ahora tendría que
volver a superarlo de nuevo. Pero iba encorajada.
Si lo había hecho una vez, también podría
dos. Abrí la puerta con mi llave y entré
en mi casa. La noté extraña. Ya llevaba
una semana casi en el dojo, y irremediablemente lo
había vuelto a considerar como mi hogar. Este
apartamento no lo consideraba, ahora, como tal. Era
como si sólo fuese un lugar de paso.
Entré y cerré con llave y candado.
Luego abrí todas las ventanas para airear un
poco el apartamento. Me dirigí a la cocina
a prepararme algo para cenar, mientras pulsaba un
botón del teléfono para que se fuesen
oyendo los mensajes. Me sorprendí al oír
la voz de mi hermana Kasumi, con su habitual tono
maternal.
-Hola Akane, soy Kasumi. ¿Por qué no
has vuelto junto a Ranma-kun y los demás? Ellos
no nos han querido decir nada, y papá está
triste porque no te has despedido. Cree que pasará
lo mismo que la otra vez, que te olvidarás
de nosotros. ¿Eso no ocurrirá, verdad?
Hasta pronto Akane.
Yo me quedé algo impactada. ¿Ranma
no había dicho nada? Típico de ese baka.
Lanza la piedra y esconde la mano. ¡Será
cobarde! ¡Idiota, idiota, idiota, idiota!
Me quedé unos segundos observando el
contestador. El tono afectado de Kasumi me partió
el corazón. Y papá estaba triste porque
me había ido. Él pensaba que yo no volvería.
Bueno, muy equivocado no iba. No volvería en
una temporada, cuando las cosas se hubiesen calmado
y supiera del cierto que Ranma no se encontraría
en casa.
Me dirigí a la comida y me preparé
algo de comer. Luego, cansada, me fui a acostar. Mañana
volvería a mi habitual rutina. Mejor. Así
estaría distraída con Akki. La pillina
de Akki
¿cómo le habría
ido la cita? Me sonrojé al pensar lo que estarían
haciendo ahora. Bueno, ella es una chica lista. No
haría nada si no quisiese.
Tenía sueño. Pero millones de
pensamientos me impedían dormir. Había
sido todo tan perfecto hasta hoy al mediodía.
¿Cómo se explicaba? Entonces me acordé
de esas frases: ¿Entonces el compromiso sigue
en pie? Me dijo él. Yo como una boba le contesté
Supongo
- y se me declaró. Te
quiero Todo mentiras, todo farsas. ¿Cómo
iba él a quererme? Estaba claro y clarísimo
que eso era una trola, como tantas otras que me dijo
en el pasado. Lo malo de esto fue que me lo creí.
Creí que a partir de entonces todo iría
solo. Tal vez nuestra relación diese un paso
adelante, quién sabe, tal vez me hubiesen regalado
un anillo
pero ni anillo, ni excursión,
ni nada. Todo al cuerno. ¡Pues me daba igual!
* * * * * * * * * *
Hacía escasas horas que había dado
la persecución por terminada. Entre todo ese
gentío se le hizo imposible saber por dónde
se había ido Akane, de modo que decidió
volver. Al dojo todo fueron preguntas. ¿Dónde
está Akane? ¿La has hecho llorar? ¿Qué
es esa cara tan larga que llevas? ¿Por qué
no nos queréis decir nada? Él se cansó
y hizo lo que siempre hacía, subir al tejado.
¿Cómo era posible que hubiese pasado
eso? Lo tenía todo planeado. Irían todos
juntos a dar una vuelta. Entonces, a su señal,
Ryoga y Ukyo, como si nada, pondrían una excusa
y se irían. Luego Mousse y Shampoo los imitarían.
Y ellos se quedarían solos para que él
pudiese hacer lo que hacía tiempo que quería
hacer pero no se atrevía. Entonces, si todo
estaba tan meticulosamente preparado
¿qué
hacía él ahora al tejado, con el regalo
en el bolsillo, y Akane otra vez en su apartamento,
después de una larga persecución? Definitivamente,
todo era culpa del cerdo.
Ese estúpido de Ryoga siempre lo arruina
todo
Ranma se sacó el regalo del bolsillo y lo
observó tristemente. Llevaba tiempo queriéndoselo
dar y cuando llegaba el día, todo se iba al
desagüe. Desde ese día en China en que
dejó las cosas bien claras, perdió a
dos rivales y a dos prometidas, pero ganó cuatro
amigos. Si hubiese llegado a imaginar que con sólo
el diálogo y algo más se podrían
haber solucionado las cosas de buen principio, todo
esto no estaría sucediendo. Akane nunca se
hubiese ido de su lado y, visto de otro modo, él
no hubiese ido a China y aún seguiría
con la maldición.
-Hey.
Ranma escondió rápidamente el diminuto
objeto en su bolsillo y se enderezó, mirando
a Ryoga el cual se sentaba a su lado con preocupación.
-Ella lo sabe dijo simplemente.
Ranma miró al cielo - ¿Y?
-¿Cómo que y? ¡Pues
que estará enfadada, se sentirá fatal,
desdichada, rabiosa, colérica
!
-
dolida dijo Ranma secamente.
-Todo eso. ¿Y ahora qué hacemos? dijo
él con preocupación Ukyo me estuvo
dando la bronca durante un buen rato por mi enorme
bocaza. Dijo que fui yo el que lo empecé todo
y que ahora tengo que ayudarte.
Ranma lo miró riendo Será mejor
que no acepte
¿cómo lo has llamado?
Ah, sí. Ayuda dijo él burleta.
Ryoga lo miró enfadado - ¡Oye, al menos
deberías estar agradecido! Encima que sólo
quiero ayudar.
-Sea como sea, no te metas. Quiero hacerlo yo solo.
Mira lo que ha pasado por meteros todos. Creo que
ella se pensó lo que no era.
Ryoga lo miró sin entender Ya te las
apañarás. Si necesitas algo, ya sabes
el horario del Ucchans. Siempre estoy allí,
a no ser que
- Ryoga calló al instante,
enrojecido. Ranma lo miró de reojo -
a
no ser que nuestro querido cerdito vaya a comprar
y no regrese.
-¡Ranma, te estás pasando!
-¡Cálmate cerdito!
-¡Ya no soy un cerdito, travestido de pacotilla!
-¡A quién llamas travestido!
Y el tejado del dojo Tendo, el cual no sufría
daños materiales desde hacía mucho tiempo,
recordó con amargor los días tranquilos
en que no tenía que sufrir a dos coléricos
jóvenes pelearse y rompiéndolo en mil
pedazos. Menos mal que tenía a la serpiente
Soun, la cual no tardó mucho en llegar y proteger
sus pertinencias de esos adolescentes, los cuales
salieron volando.
* * * * * * * * * *
El timbre del apartamento sonó estrepitosamente
a manos de una estudiante bastante perturbada por
la hora. No paraba de mover el pie en señal
de nerviosismo y miraba el reloj cada dos segundos.
Luego se cansaba y volvía a tocar el timbre.
La puerta se abrió y otra chica de su misma
edad con la cara bastante enfadada salió a
su encuentro.
-¡¡TE HABÍA DICHO QUE UN MOMENTO!!
gritó la chica de pelo largo, cogiendo
el maletín.
-¡¡ME LO LLEVAS DICIENDO DESDE HACE VEINTE
MINUTOS!! dijo la chica de ojos café,
apresurándose.
-¡¡UN POCO DE PACIENCIA!!
-¡¿PACIENCIA?! ¡¡EL QUE
NO TENDRÁ PACIENCIA SERÁ EL DE BIOLOGÍA!!
Las dos chicas se fueron corriendo rápidamente
hacia la línea de autobuses que les deja al
lado de la universidad de Tokio. Akane aún
seguía bastante nerviosa con respecto a la
hora. Iba a recriminar a su amiga por llegar quince
minutos tarde a la hora acordada, pero vio que estaba
durmiendo. Akane se preocupó Tal vez
no ha dormido
-Hey
despierta dijo Akane dándole
ligeras palmotadas.
Ella recuperó la conciencia, algo soñolienta
- ¿Uh
? ¿Ya hemos llegado? ¿Tan
pronto?
-No, aún no Akane se sentó a
su lado - ¿Has dormido mal, hoy?
Akiko se ruborizó No, he dormido la
mar de bien, sólo que he dormido tan bien que
cuando ha sonado el despertador no quería levantarme
Yo la miré. Akki no tenía cara
de póquer. Se le veía a una legua que
había pasado una mala noche. Tenía ojeras
y estaba extrañamente despistada. El autobús
paró en seco y Akki y yo salimos. Corrimos
todo lo que pudimos hacia la Todai. Llegábamos
unos cinco minutos antes de la hora en que suena el
timbre para acceder. Después de todo, las prisas
de vez en cuando son buenas.
Entonces oímos que alguien nos llamaba.
Eran Henta y Toiya. Akki se puso rojísima.
Eso me extrañó. Akki siempre suele ponerse
roja y nerviosa cuando ve acercarse a Henta, pero
es que ahora estaba al borde del colapso. Y no solo
ella. Henta parecía igual.
-¡Hola Tendo! Veo que hoy habéis llegado
pronto.
-Sí, sí. Nos ha costado un poco pero
hemos llegado, ¿no Akki?
Ella, al oír su nombre, alzó
la cabeza como un autómata Er, sí-sí.
y la volvió a bajar. Toiya y yo nos
quedamos algo extrañados. Henta estaba mirando
al suelo de un color rojo sobrenatural. Al final,
viendo que la conversación se había
terminado, cada cual se fue por su lado. Akki aún
no decía nada.
-Oye
¿se puede saber qué te pasa?
-¿A-A mi? Naaada
Yo no la escuché - ¿Qué
hiciste esta noche para estar así? - Vi que
Akiko daba un respingo. Yo abrí fuertemente
los ojos. Repetí la frase que acababa de formular
mentalmente. Madre mía
Estaba clarísimo.
Ayer vino a su casa Henta. Miré a Akki bastante
roja yo también. Ella, al verme colorada, supo
que me había dado cuenta. Así que por
eso estaban tan nerviosos
-B-Bueno
es una cosa normal
-intenté
decirle yo.
-Sí
t-tienes razón
-dijo
ella flojito.
-Bueno
y
ehm
¿q-qué
se siente
? pregunté yo, sin saber
qué decir.
-Ehm
pues
es muy emocionante
-
ella me cogió por los hombros, emocionada -
¡Akane, fue fantástico! ¡Maravilloso!
¡Nunca me había gustado tanto estar con
un hombre!
Yo no daba crédito a lo que oía.
Bueno, cosas parecidas había oído por
ahí
pero si me lo decía la propia
Akki tan emocionada
-¡Akane, tienes que probarlo con Ranma!
Yo me sobresalté sobremanera - ¿¡Q-QU-QUÉ
DICEEEES!? ¡¡TÚ ESTÁS LOCA!!
dije yo, rojísima. Se podía freír
un huevo a mi cabeza.
-¡Que sí, Akane! ¡Te quita el
estrés! A Ranma también le irá
bien, tan inculto como es. ¡Seguro que tú
le ganas, Akane!
Yo me quedé mirando a Akki, rojísima.
¡Esa no era mi dulce amiga Akiko!
-P-Pero
vamos a ver
no habrá para
tanto
-¡¡Akane, que sí!! ¡Mira,
te lo presto!
-¿¡Q-QUE ME LO PRESTAS!? ¡¿A
QUIÉN?!
-¡Cht! No chilles. Toma.
Akiko rebuscó algo en su mochila y sacó
una extraña caja. Ella me la entregó
y yo la miré, confundida ¿Ju
juegos
reunidos
? yo miré a Akki como
si fuera un marciano - ¡PERO QUÉ ES ESTO!
-¡Escandalosa! Mira
hay el parchís,
la oca, el tres en ralla, y un juego de cartas. Jeje,
siempre ganaba yo. ¡Era tan divertido! El pobre
Henta siempre perdía
¿Uh? ¿Akane?
¿Estás bien?
Me lo preguntó porque yo me había
caído al suelo de morros al darme cuenta de
lo que había ocurrido. Rápidamente me
levanté hacia ella, toda roja - ¿¡PERO
SE PUEDE SABER A QUIÉN SE LE OCURRE DECIR TODO
ESOOOOO!?
-¿Qué tiene de malo? preguntó
inocentemente.
Yo me tapé la cara con mi mano, ruborizada,
mientras empezaba a andar hacia la Todai. Ella me
seguía preguntándome que qué
me pasaba. Yo no podía darle explicaciones.
Estaba avergonzada conmigo misma. Mira que llevar
las cosas tan fuera de contexto
A la hora de comer, Akki y yo nos fuimos como
de costumbre a nuestro árbol a comer. Allí
no tuve opción que contarle el por qué
de mi actuación, ya que me lo había
insistido durante todas las clases de la mañana,
sin parar de enviarme notitas y tirarme gomas.
Cuando hube finalizado mi relato, Akki me miró
como si fuese una radical, más roja que un
tomate - ¿¡Tú te creías
que H-Henta y yo habíamos
habíamos
!?
Yo asentí con la cabeza, avergonzada.
Su reacción fue similar a la mía.
Se puso a dar vueltas alrededor mío como una
histérica, mientras le salía humo de
la cabeza -¡¡AAAAY!! ¡¡PERO
CÓMO SE TE OCURRE!! ¡¡YO Y ESE
!!
¡¡AAAAY, MI MADREEE!!
Minutos después supe que Henta estaba
así de extraño porque perdió
todas las veces en el juego del Joker, juego del cual
él estaba bastante orgulloso porque decía
que era imbatible. Luego me paré a pensar en
la conversación que tuvimos antes Akki y yo.
Akiko hacía referencia a lo inculto que era
Ranma respecto a un juego de trivial, ya que él
no sabía nada de historia, ni de matemáticas
ni de nada.
Aún con malentendidos varios, ese día
lo recordaré. Durante toda la jornada de estudios
me olvidé de mis problemas personales. Sabía
que podía confiar en ella. Sabía que
en cuanto saliese de casa y me la encontrara, todos
mis males huirían. Y así fue. Pero al
despedirme de ella y volver otra vez rumbo a casa,
bajé del cielo para adentrarme, a desagrado
mío, en el mundo real
* * * * * * * * * *
Una de las cosas que más odio en este
mundo es querer hacer sopa de miso y no tener miso.
A regañadientes, me puse la chaqueta, cogí
las llaves y el monedero y bajé a la tienda
de al lado a comprar. Pero, casualidades de la vida,
en el día de hoy habían cerrado más
temprano por motivos personales. Yo suspiré.
Hacía buen tiempo, pese a estar anocheciendo.
Si hubiese estado lloviendo me hubiese vuelto para
casa y hubiese tomado un vaso de leche y listos. Pero
como hoy hacía tan buena noche, decidí
pasear un poco a la vez que iba buscando alguna tienda
especializada.
Casi sin darme cuenta, mis pasos me llevaron
a la estación de trenes, línea gracias
a la cual la gente podía llegar hasta el distrito
de Nerima. Mi vista se fijó en un aparador.
Era el mismo que miramos Akki y yo hacía un
par de semanas, cuando quedamos para pasear en Shibuya.
¿Ya había llegado tan lejos? Empezaba
a hacer frío, y una chica sola y de noche no
es buena combinación en los tiempos que corren.
Aún sabiéndolo, contemplé unos
instantes más el aparador. No esperaba encontrar
nada allí, ni mucho menos comprármelo,
pero yo me lo pasaba bien imaginándome dentro
de esos vestidos, todos finísimos y de buena
calidad, con extrañas marcas italianas o francesas.
*Iba andando tranquilamente. Durante el día
de hoy había pensado en ir a visitarla o esperarla
a la salida de la universidad. Pero ella simplemente
me mandaría a volar, como tantas otras veces.
Lo mejor y lo único que resultaba siempre fue
y sigue siendo cogerla por sorpresa. Pero cualquiera
coge a esa cabezota por sorpresa, tan altas como tiene
las defensas estos últimos días.*
*Paré delante del súper y compré
lo que Kasumi me había dado a la lista. Pagué
y lo puse todo a la bolsa, que cargué a la
espalda. ¿Cómo puede haber terminado
tan mal todo? Desde siempre que se solían complicar
las cosas en contra mío, ¿pero tanto?*
*Daba igual. Lucharía como siempre había
hecho, lo único que esta vez el campo de batalla
no es algo sólido. Lucharé mi guerra
para obtener mi triunfo, y entonces ya no habrá
más peleas, ni más enfados, ni nada.
Entonces todo estará arreglado. Después
de cuatro años, desde que nos conocimos, todo
estará arreglado.*
*Miré al cielo enfadado. Ahora lo último
que me hacía falta es que, con el frío
que hacía, se pusiese a llover. ¡Cómo
odiaba estas tormentas de setiembre! Aunque al menos
ahora no cambiaría. Bajé mi vista. Con
la mano libre rocé suavemente el pequeño
objeto envuelto que llevaba al bolsillo del pantalón.
No era seguro dejarlo al dojo, lo mejor es que lo
guardase yo antes de dárselo. ¿Lo aceptaría?
Ahora no era momento de echarse atrás. Continué
andando y alcé la vista. Paré al instante
mirando hacia delante. Mirando un aparador, estaba
ella. Contemplándolo todo con mucha ilusión.
Yo me quedé quieto. ¿Y ahora qué?*
Me dije a mi misma que vale ya de tanto mirar
vestidos, que cuando llegase a casa ya sería
hora de entrar a la Todai. Así pues, le dediqué
una última mirada al aparador, en signo de
despedida, y continué avanzando. O más
bien no, porque me paré al instante al subir
la vista. Me quedé en blanco. ¿Qué
hacía él allí? ¿Precisamente
allí? Rayos, siempre aparecía en el
momento más inoportuno. Y todo eso por no tener
suficientes reservas de sopa de miso
Pero eso no era lo importante. Durante un momento
nos miramos. Él parecía triste
¿arrepentido? Bah, me daba igual. Yo le puse
la cara más fría que encontré
y me giré de golpe. Con paso decidido me alejé
de allí.
*Ella paró de mirar el aparador y andó
hacia dónde yo. Entonces se percató
de mi existencia. Durante un momento nos miramos.
Ella estaba sorprendida de encontrarnos aquí,
igual que yo. Entonces su expresión cambió
por completo. Me dirigió una gélida
mirada, capaz de helar el mismísimo infierno,
y dio media vuelta.*
*Yo rápidamente me puse a correr hacia ella.
Bien. Había pedido otra oportunidad y me la
estaban concediendo. No era cosa de desperdiciarla.
De un salto me puse frente a frente. Ella parecía
colérica, enfadada, triste, escandalizada
en fin, nada bueno.*
Pero mi tranquilidad no duró mucho,
porque en unas décimas de segundo lo tuve allí,
delante de mí. Me miraba tímidamente,
como si yo fuese una madre a punto de castigar a su
hijo. Bien, Akane, ¿y ahora qué? Plan
A: Dejar que él hable. Ha sido él el
que me ha venido a buscar con ese salto, así
que debe tener sus motivos, buenos o malos. Así
que mi plan consistía en dejar que él
se explicase. Luego yo le azotaría y me iría
tan tranquila, porque estaba claro que, por muy mejorada
que estuviese, no podría huir de Ranma teniéndolo
a medio metro de distancia al empezar a correr.
-Akane.
Yo le miré enfadada.
*Ella me miró como si fuese a matarme.*
-Qué quieres.
-¿Por qué te fuiste así, sin
más?
Me lo miré como si hubiese preguntado
la cosa más lógica del mundo - ¡Porque
para empezar, tú y todos estabais compinchazos
para ponerme en ridículo y echármelo
en cara!
Le dejé sin armas.
*Era lo último que me esperaba.*
-¿Que yo qué? ¡Un momento! No
hicimos nada de eso. Si te refieres a lo de Ryoga
-¡Sí, me refiero a eso y a todo! ¡Me
engañasteis durante cuatro años! ¿¡Te
parece bonito!?
-Le prometí a Ryoga que
-¡Ah, esas promesas por lo visto sí
que las cumples! ¡¿Mientras sean algo
como engaña a Akane, insulta
a Akane o prométete con cualquier
chica que se pase por delante de ti lo cumples,
no?!
*Yo no sabía qué decir. Su rabia era
grandiosa. ¿Tan daño le había
causado descubrir que Ryoga era P-Chan? No, no se
trataba sólo de eso. También estaba
afectada por algo que nos habíamos compinchazo.
Seguramente se refería a que todos lo sabíamos
excepto ella.*
-Mira, yo sólo he venido para
- *intenté
decirle yo*
-¡No me importa a lo que hayas venido! ¡No
quiero volver a verte! ¿Me has entendido? ¡NUNCA!
Hubo un silencio sepulcral. Nadie de los dos
dijo nada. La gente que pasaba por el lado se quedaba
bastante sorprendida. Ni yo misma sabía lo
que había dicho. Pero era cierto. No podía
perdonarles, no de nuevo. Empecé a sentirme
terriblemente mal, y la pequeña y diminuta
voz de la conciencia no paraba de gritarme que me
disculpara. Yo hice lo que hice siempre: ignorarla.
Me giré, firme, y empecé a andar hacia
el sentido opuesto.
*Yo me quedé sin voz. La miré a los
ojos. ¿Lo decía en serio? ¿Tanto
me odiaba? Noté que la gente que pasaba alrededor
susurraban. Creo que me compadecían. Yo miré
a Akane. Estaba
¿llorando? ¿Me
odiaba tanto que incluso lloraba porque me fuese?
Yo la quería y la quiero. Y no podía
verla llorar, aún con más razón
si el causante era yo. Siempre yo. Ella se giró
y se marchó. Yo cogí firmemente la cajita
que había a mi bolsillo. Ya se que no tenía
ningún sentido lo que iba a hacer ahora, más
que nada porque me acababa de dejar bien claro qué
significaba yo para ella, pero aún así
lo hice.*
-¡Akane!
Yo me giré, aún enfadada. Entonces
él me lanzó algo desde su posición,
mientras me miraba. Yo lo cogí al vuelo. Era
una extraña cajita muy bonita, de un color
azul oscuro. Iba a regatearle que no podría
comprarme con una simple cajita, pero él ya
no estaba allí. Noté que mi corazón
se vaciaba de nuevo. Me sentía terriblemente
mal. ¿Cómo había podido decirle
todas esas crueldades? No le odiaba a él, me
odiaba a mi misma. Ahora que pensaba, él intentó
decírmelo varias veces lo de P-Chan, me lo
insinuó, y yo simplemente no quise escucharle
y le atizaba. Hoy tampoco le había escuchado.
Él había intentado decirme algo importante,
y yo no lo había escuchado.
Miré a la cajita, y la abrí.
Mi corazón empezó a latir rápidamente,
mientras yo cogía ese precioso objeto y lo
miraba con culpabilidad.
Era
un anillo
Fin del cap.6
CONTINUARÁ
NOTAS DE LA AUTORA
¡Holaaaaa! ¿Qué tal? Bueno, aquí
os llevo otro capítulo de M.A.C (jejeje, ¿os
gusta la abreviación?). Ya se que he tardado
un poquitito (desde el 6 de abril) pero bueno, un
capítulo cada dos semanas está bien
¿no? Y aún más cuando también
hay otros caps. De otras series. ¿Qué
más queréis? Creo que os tengo demasiado
consentidos, tal vez debería esperar un poco
más a sacar el próximo
¿y
sabéis por qué? Pues porque el capítulo
siguiente será el último.
¬¬
¿Nadie dice nada? ¿Os habéis
quedado mutis, eh? Sí, me duele anunciarlo,
ya que este fanfiction ha sido uno de los que más
me ha gustado escribir, y me hubiese gustado hacerlo
más largo, pero la trama no daba para más.
Y si siempre hago fanfictions de 4179414 capítulos,
la gente se aburre. Alguien dijo una vez
La
cantidad no importa, sólo la cualidad
, qué acertado, ¿no? Pero bueno, me
paro ya, que parece que sea este el último
capítulo y que tenga que despedirme. Bueno,
sólo os quería avisar. Y dado que será
el último, lo haré el más largo
y emocionante, y seguramente tarde un pelín
más en terminarlo. Excuse muaaa
~_~
Espero que nadie me mate ante la noticia (va x ti,
Jess ¬¬). ¿Y qué? ¿Os
ha gustado? Jejeje, en este capítulo me ha
encantado la escena de Akane y Akiko y el malentendido.
Supongo que todos habréis pillado por dónde
iban los tiros
jejeje, os voy a ser franca,
esta escena la he sacado de una parecida en el manga
de Love Hina. Si no sabéis de qué va,
y os gusta el humor-romance, os la recomiendo xD
Nada más. Dudas, sugerencias, críticas,
deseos a
cinturo3xl.net
Salu2 a to2
CiNtUrO-cHaN (CCF)
-20 de Abril del 2003-
|