| Este fic está
basado en los personajes de la serie Ranma ½,
cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente
a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan
y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer
para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines
de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo
que no me hago responsable de ningún cargo.
De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más
que espero que os guste. En este fanfiction me he
inspirado en otras historias similares que suceden
en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para
sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen
agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de
un término medio, ya que piensas que o bien
es muy original y te encanta o bien el tema ya está
muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso,
no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero
creo que es más la continuación de la
serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo
más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad
este nuevo fic!
Ranma se sacó algo de su bolsillo y
me enseñó unas cuantas fotos. Yo agrandé
los ojos y las cogí con fuerza: Toiya y yo
cogidos de la mano, Toiya y yo abrazándonos,
Toiya y yo debajo de un árbol, Toiya y yo
¿¡besándonos!?
Rompí esa foto en un santiamén con rabia.
¿¡Qué significaba todo esto!?
-¿Qué, Akane, me vas a decir la verdad,
o vas a seguir negando lo evidente? me dijo
él con un aire bastante enfadado.
Yo no sabía qué decir, seguía
mirando las fotos en busca de algún error.
Estaba claro que eran trucadas, pero quién
habría hecho una cosa así - ¡Eres
más tonto de lo que creía! Estas fotos
están trucadas, ¿es que no lo ves?
-¡Ah, claro! dijo él sarcástico.
No se cómo mis padres me prometieron
a una chica tan baja como tú
has cambiado,
Akane, ya ni honor te queda.
De CCF para el mundo entero presenta
MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN
Un fic de Ranma ½ escrito por CCF
Cap. 5: Ya estoy harta
Esta era la escena: yo, con fiebre, afónica
y sudando, sentada en mi cama mirando a Ranma, al
suelo, arrodillado y pidiéndome disculpas.
Nos quedamos un buen rato así. Yo no
sabía qué contestar porque no sabía
a qué se refería
¿o sí?
Obviamente, tenía varias razones para pedirme
perdón. Una de ellas y la más fuerte
es la que me ocasionó estas fiebres. Eso que
me dijo el otro día cuando fuimos a dar una
vuelta juntos. Y las fotos trucadas
No había
vuelto a pensar en ellas, y definitivamente ahora
no era momento para hacerlo.
Vi que el silencio se alargaba. Tenía
que decir o hacer algo
¿pero qué?
-Eh
¿perdón por qué
?
Supongo que eso quedó fatal. Yo más
que nadie sabía que Ranma tenía que
pedirme perdón por muchas cosas, pero creí
conveniente el hacerme la tonta para que él
me lo explicase. Ranma poco a poco fue alzando la
vista hasta que nos miramos. Noté que estaba
algo nervioso y preocupado. Un aire extraño
en él que le hacía algo más
atractivo.
-Oh, vamos, pues perdón por todo. por
un momento me pareció que volvía a ser
el Ranma de siempre con ese tono de voz.
Yo, desde luego, nunca me imaginé a
Ranma pidiéndome perdón de esta manera.
No así. Me quedé en silencio, aguardando
que él continuase.
-El otro día dije cosas que
bueno, que
no pensaba. Las dije en un arrebato, te vi con ese
chico y perdí los estribos, y además
estaban las fotos que
Mi corazón dio un vuelco. No me esperaba
tanta sinceridad. Me acababa de confesar que estaba
celoso
celoso por mi
-Es que todo fue culpa de ese estúpido de
Hirota, porque me dio estas fotos y no me dijo que
se las dio el mismo tío de la foto, y claro,
bueno, yo
em
¿entiendes, no?
-Sinceramente, no dije yo, inocente pero diciendo
la verdad,
-Es que
-él suspiró, cansado
- en fin, sólo te quería pedir perdón
por todo lo que te dije el otro día. Lo siento.
Por mi culpa ahora estás enferma y
Ranma agachó un poco la cabeza. Me recordaba
a un niño pequeño, mas aún eso
le daba un aire especial y tierno que nunca vi en
él. Y de nuevo reinó el silencio. Pero
ahora me tocaba hablar a mí. Él me había
pedido disculpas y yo tenía que rechazarlas
o
aceptarlas. Me volvieron a la mente esas crueles
palabras, realmente me hirieron, pero me acababa de
confesar que las dijo sin pensar. O eso quería
yo creer.
-Bueno, está bien, no pasa nada. dije
yo rompiendo el silencio.
-¿Me perdonas? me dijo, incrédulo.
Yo puse cara de buen samaritano. Él
sonrió por un momento y se puso de pies. Me
miraba de una forma extraña que hizo que me
subieran los colores y empezase a estresarme. Entonces
él puso sus manos en mi hombro. Fue todo tan
rápido que no tuve tiempo de reaccionar. Él
se acercó y
me besó.
Yo me quedé estática, con los
ojos agrandados y sin saber qué hacer, mientras
que él me iba soltando. Nos miramos por un
momento; él parecía bastante tranquilo,
muy al contrario que yo. Iba a decirme algo, pero,
al igual que 48280325 veces antes, no pudo ser gracias
a mi queridísima familia que entró en
la habitación para ver cómo me encontraba.
Pero Ranma, que seguía siendo igual de rápido,
desapareció con un ágil salto.
-Buenos días hija, ¿cómo te
encuentras? Kasumi nos dijo que te preparáramos
el desayuno esta mañana, pero nos quedamos
dormidos y
¿te encuentras bien hija?
dijo mi padre mirándome extrañado.
-¿Qué?
-Estás muy roja.
-¿Y-Yo? Nada, nada
- dije yo, palmoteando
la mano, quitándole importancia al asunto.
Se acercó a mí y me tocó
el frente. Separó la mano en seguida.
-¡Hija mía, pero si estás ardiendo!
Y no me extraña, estaba extrasofocada.
Mi padre se marchó un momento y me dejó
en compañía del panda, quien empezó
a hacer juegos malabares. Ahora que caía
¿cómo era que él aún se
transformaba? Dejé de banda mis confusos sentimientos
en versus la anterior escena y me dirigí al
tío Genma.
-Señor Saotome
El panda paró de jugar con la pelota.
-¿Por qué aún se transforma?
El panda sacó un cartelito Hmm
eso es personal
- Entonces volvió a entrar
mi padre a la habitación.
-Qué personal ni qué narices
lo que le pasa a este vago es que le gusta transformarse
en panda porque se tira la vida padre
-dijo
mi padre.
Yo me quedé algo extrañada, aunque
ya se sabía cómo era Genma Saotome.
Vi cómo mi padre le proporcionaba un buen chichón
y se acercaba a mi para darme algo que parecían
unas pastillas con no muy buen sabor
-Ono dijo que esto te bajaría la fiebre.
-Gracias papá.
Me lo tomé y sabía a hierro.
Entonces mi padre se sentó a mi lado.
-Oye Akane, desde que volviste no hemos tenido ocasión
de hablar mucho
¿cómo te va todo
por allí?
-Muy bien, papá. Hay gente muy agradable
-Y
¿cómo te va con los chicos?
-¡Pues cómo quieres que me vaya! dije
yo nerviosa- Son todos unos pesados
-¿Así que puedo considerar que el compromiso
con Ranma sigue en pie?
Me lo quedé mirando, pasmada.
-¿Qué?
-Hombre
ya te has hecho mayorcita, hija, y
Ranma también
ya iba siendo hora que
os casaseis y
-¡Papá!
Yo y papá nos giramos para ver a Kasumi
entrando en la habitación con un par de bolsas
de comprar. Yo di gracias a todo por su interrupción.
-Akane necesita descansar
Kasumi los hizo fuera y me dejaron sola. De
nuevo. Aburrimiento de nuevo. ¡¡Aaaagh!!
Y de nuevo me puse a pensar en los extraños
sucesos de este día, aunque no pude pensar
demasiado porque una silueta cayó
literalmente hasta aterrizar al suelo. Era, ni más
ni menos que Ranma.
-Uf
ha ido por poco
creí que no
se irían nunca
- dijo secándose
el sudor.
-¿¡Ra-Ra-Ranma!? ¿¡Qué
hacías allí arriba!?
-¿No lo viste? Cuando entraron ellos me escondí
-dijo señalándome el techo- ¿no
te has dado cuenta? uah, sigo siendo igual de rápido
que siempre
- fanfarroneó.
Y el tema de conversación se acabó.
Y de repente me vino a la cabeza lo que había
ocurrido momentos antes de que entraran todos. Y creo
que él también se acordó, por
fuerza, porque se puso rojo. Pero pareció no
importarle en lo más mínimo, pues se
acercó hacia mi con esa expresión tan
seria.
Él tomó aire. Eso no era bueno.
Siempre que él tomaba aire decía cosas
que
en fin, no era bueno. Y no me equivocaba.
-Oye Akane, ¿el compromiso sigue en pie?
La pregunta me dejó sin aire. ¿Que
si el compromiso seguía en pie? Le miré
a los ojos. Lo que más me chocó fue
que él estuviera triste.
-B-Bueno, no se
-tartamudeé- supongo
- lo dije casi impercceptiblemente. Aunque él
lo oyó y sonrió.
-¡Estupendo!
Eso aún me desconcertó más.
-¿Te alegras
? ¿Después
de todo lo que pasó hace dos años
?
-Bueno
eso es
eso fue culpa mía,
otra vez me salí de la lengua y tú reaccionaste
normal. Fue culpa mía, de nuevo.
Mi asombro iba en aumento y esto sólo
acababa de empezar
-¿¡QUÉ!?
-Akane, se que he sido un completo estúpido,
que siempre te insultaba, que me burlaba de ti, que
me metía contigo
Ahora no sabía si emocionarme o pegarle
un buen mazazo. Opté por no decir nada.
-
pero yo desde siempre te he
- Ranma
respiró hondo.
Mi corazón latía a mil por hora.
Y el suyo también. Escondió su cara
un momento y luego me miró a los ojos. Yo me
emocioné.
-Te quiero.
¿
?
/&=(/%&/(%$#!$#()$/($/)!)&%)$¨*$[]
Me quedé en silencio, mirándole.
Estaba emocionada, avergonzada, triste, alegre, un
montón de cosas a la vez
y sin embargo
no sabía qué decirle. Abrí la
boca para contestarle que
para contestarle que
¿para contestarle el qué? Tanto tiempo
aguardando el momento en lo más profundo de
mí ser, y ahora que por fin había llegado
el momento
todo se estaba echando abajo. Por
suerte él tomó las riendas.
-En fin
yo
sólo quería que
lo supieras
que descanses
-él me
sonrió de una manera que me partió el
corazón
era una sonrisa vacía.
Seguro que él se había creído
lo que no era. O que se había creído
lo que podría haber sido. No se, como no dije
nada pues no se por qué se puso así
¡qué lío!
Y tan rápido como vino, se fue. Me quedé
un buen rato en silencio, intentando autoconvencerme
que esto no había pasado, que era una mera
ilusión
y sin embargo notaba el dolor
del pellizco. Ranma me quería
a mi
y no a las otras prometidas, más guapas, más
sexys, mejores cocineras, mejores luchadoras; no a
ellas, a mi
Me puse nerviosa. Y más aún al
darme cuenta que no le había dado una respuesta.
¿Y si ahora se pensaba que no le quería?
Tal vez estaba enfadado. ¿Por qué tengo
que ser yo siempre la indecisa? ¿Por qué
todo el mundo puede decir lo que siente y yo no?
-Perdona, Akane, ¿puedo entrar?
La voz de Kasumi me sacó de mis pensamientos.
-Cla-claro.
Ella abrió la puerta y entró,
pero parecía que hubiese alguien. Yo me sorprendí
al ver que ese alguien era ni más ni menos
que mi querida amiga Akki.
-Tienes visitas Akane. Bueno, yo me voy a hacer la
cena
- Kasumi se marchó y nos dejó
a Akiko y a mi a solas.
-¡Hola, Akane! Ya pareces mucho mejor. Perdona
que te venga a ver así, de improvisto
-No pasa nada, estoy muy contenta que me hayas venido
a visitar
-¿Qué, cómo te encuentras?
-Ah, bueno, un poco cansada y medio afónica
no es nada que la cama no pueda solucionar en un par
de días.
Akki puso una silla y se sentó a mi
lado.
-Es que
tú también
¿a
quién se le ocurre ir corriendo mientras llueve
con un simple vestido de verano?
-Bueno
¡eh, un momento! ¿Cómo
sabes tú eso?
-¿Eh? Em
¡oh, mira qué
atardecer tan hermoso! Akki fingió deleitarse
con el paisaje de mi ventana, mientras yo empezaba
a poner cara de diablo y Akki de corderito degollado.
-¿Cómo lo sabes? dije yo arrastrando
las palabras.
-Em
bueno
es que
¿te acuerdas
de que nos encontramos? Pues a Toiya se le ocurrió
la idea de seguiros
parecía muy celoso
y luego os seguimos de cerca. Vimos que discutíais
debajo la lluvia, qué romántico
y luego te echaste a correr. Entonces Ranma se quedó
allí quieto, eso me sorprendió. No te
siguió ni nada
Luego dio un puñetazo
a la pared y la dejó hecha trisco. El dueño
del local le pegó un sermón que vamos,
aunque él se fue saltando de casa en casa.
¿Te lo puedes creer? Rompió una pared
y ni se inmutó, y luego va saltando de aquí
para allá
Akki se fijó que yo me quedé
algo triste. Era cierto que él no salió
en mi encuentro, pero eso ya no importaba
porque
él me había dicho que
-¿Akane?
-¿Eh?
-¿Hay algo que quieras contarme?
Lo bueno o malo de Akki es que
en un momento te está gastando bromas y al
cabo de un minuto tiene una faceta adulta y comprensiva,
y es en esta faceta cuando Akki siempre acierta todos
mis estados de ánimos y si me ha pasado algo
o no frecuentemente. Y yo, como de costumbre, le abro
mi corazón
y le cuento todo lo que ha
pasado. Ella se me queda mirando con los ojos muy
abiertos y yo la miro algo nerviosa.
-A
Akane
e
e
Yo me la miré dudosa. Entonces ella
empezó a llorar a moco tendido y me abrazó
como una loca.
-¡¡ENHORABUENAAAAA!!
-¡¡AAAAAAAAAAGHH!! ¡¡SUÉLTAME!!
-¿¡POR QUÉ NO ME LO DIJISTE ANTES!?
-¡¡Suéltame!! ¡¡Te
digo que me suel
!!
Entonces en la habitación irrumpieron
Ranma, Kasumi, Soun, Ono y Genma, todos respirando
rápidamente por causa de la carrera. Y creo
que malinterpretaron nuestros gritos, porque parecían
de lo más preocupados por mí y al entrar
y vernos a Akki y a mi se quedaron a dos velas.
-Eh
¿estás bien, Akane?
me preguntó Ranma, bastante confundido.
-Sí, sí
no pasa nada, sólo
que
bueno, hacía tiempo que no nos veíamos
y
jejeje
Yo le di un codazo a Akki para que intentase
ayudarme. Poco a poco, todos fueron tranquilizándose.
Me alegró mucho que todos se preocupasen tanto
por mi, en especial él
cuando entró
parecía que alguien estuviese secuestrándome
o algo. Antes de irse, me miró disimuladamente.
Yo fingí que no me daba cuenta, pero nada más
lejos de la verdad. Akki ponía una carita burlona.
Cuando se fueron, Akki y yo suspiramos.
-Desde luego
¿¡a quién
se le ocurre montar tanto follón a una enferma!?
-¡¡Pero es que no lo he podido evitar!!
¡Fíjate, estoy más contenta yo
por ti que tú por ti misma!
-Anda, calla y no me líes la cabeza, que suficiente
dolor tengo ya
-Jeje
¡¿has visto cómo
te ha mirado?! Ah
lamour
Ah
estar con Akki me aliviaba un montón.
Ella me hacía olvidar mis penas y dilemas de
niña porque sí, me considero
una niña por dentro y decidí
que cuando volviera a las clases se lo agradecería
de un modo u otro. Y tuve la corazonada de que ese
modo tendría algo que ver con Henta
jejeje
Akiko consultó el reloj Bueno,
Akane, se ha hecho tarde. Tengo que irme
-¿Eh? ¿Ya te vas?
-Sí, aún me falta terminar letras
ah, ¿sabes qué pasó? la Vampiro
se pasó un montón ayer castigándome
a Henta y a mi
-¿Qué hacíais?
-Naaaada, sólo hablábamos
Mi instinto me dijo que no pararon de hablar
en toda la hora y que la Vampiro o Ayuki Maremoto,
profesora de la facultad de letras - hizo bien en
sacarlos fuera. Al menos, así pudieron hablar
más.
-En fin Akane, que te mejores
¿quieres
que le diga algo a Toiya de tu parte? me guiñó
el ojo. Yo refunfuñé. Jejeje,
¡era broma! Después de lo que me acabas
de contar, ya tengo a otro sujeto con quien hacerte
enojar
jejeje
-¡¡Anda, vete ya!! - yo desde la cama
le tiré un peluche que dio de lleno. Ella me
sacó la lengua y cerró la puerta. Yo
me sentí feliz por dentro. Akki siempre me
hacía sentir así de bien
**
Ya era de noche. El doctor Tofu entró
en mi habitación y me puso el termómetro,
y me dijo que ya no tenía fiebre. Mañana
me quedaría aquí haciendo reposo y pasado
seguramente ya podría volver a mi rutina, lo
cual me empezaba a entristecer. Ranma y yo habíamos
dado un importante paso más bien lo
dio él y ahora si me iba temía
que todo se fuera al garete. Pero yo debía
seguir con mis responsabilidades. Además, sólo
faltaba un mes para acabar las clases, así
que
-¿Quieres cenar con nosotros, Akane?
-¿Eh?
-Ya estás en condiciones de andar y mantenerte
en pie.
-Claro
Me pasó por la cabeza cuando bajé
el otro día al dojo a entrenar. Definitivamente
ya hacía algunos días que estaba bien
físicamente.
Estaban todos allí sentados, ahora más
estrechos porque aparte del doctor también
venía yo. Y no se si fue a posta o no, pero
el único sitio que quedaba libre era
a parte del que había al lado de Kasumi que
se reservaba para el doctor al lado de Ranma.
Qué coincidencia
-¡Mi hijita se ha recuperado! ¡Buaaaaaaah!
-Papá, no llores, que estamos comiendo
- le dijo mi hermana Kasumi. A mi se me cayó
una gotita.
-Es que
es que
snif, snif
con mi
pequeñina aquí y todos reunidos, parece
que todo vuelva a la normalidad
¡buaaaah!
Yo seguí comiendo con la cabeza baja.
Era inevitable que tocaran este tema. De reojo vi
que Ranma ni se inmutaba, aunque él siempre
solía hacer cara a este tipo de problemas haciendo
ver que no le importaban nada.
-Bueno, pues Akane ya está mucho mejor. Mañana
se quedará aquí a hacer reposo y pasado
mañana ya podrá irse dijo el
doctor Tofu.
Y reinó el silencio. La idea de una
nueva despedida se me pasó por la cabeza. Y
esa despedida me vino a la mente. Yo,
con mis maletas, en un atardecer precioso, a la estación
de trenes. Papá, Kasumi, Nabiki, el panda y
Ranma mirándome excepto Ranma
y dándome suerte. Luego el ruido de un tren
y la partida hacia una nueva vida
una vida sin
ellos.
Pero no quería volver a alejarme de
mi familia ni de él
así que tomé
una decisión.
-Tranquilo, papá, que os vendré a visitar
a menudo
- dije para que su llanto parara. Él
alzó la cabeza y sin dejar de llorar respondió.
-¡Buaaaah! ¡No es cierto! ¡Seguro
que dentro de unos días ya te habrás
olvidado de tu pobre padre y no vendrás a vernos!
¡Buaaaaah!
-¡Que no, papá! Que vendré.
Noté un ambiente general de alegría.
Kasumi sonreía más de lo normal. a mi
izquierda, Ranma lucía una bonita sonrisa.
¿Ocasionada
por mí? Ojalá.
Después de cenar, nadie se movió.
Continuamos conversando animadamente hasta altas horas
de la noche. Finalmente, Kasumi dijo que ya era muy
tarde y que debíamos ir a dormir. Como si la
anfitriona de la casa se tratase que de hecho,
lo era todos la obedecimos al instante. Mientras
cada uno subía a sus habitaciones, Ranma y
yo nos miramos, sonriendo. Luego cada uno despareció
tras su correspondiente puerta.
**
De nuevo, la luz de la mañana traspasó
la cortina e invadió mi rostro sin piedad,
ocasionando que saliera de mis extraños sueños
y volviera a la realidad. Hoy era, digamos, el último
día del paraíso. Mañana
tendría que volver al centro, a las clases,
a los exámenes y más ahora, que
estábamos casi a final de curso y a
volver a hacerme la cama y prepararme yo la comida.
Me vestí con las únicas prendas
que me quedaban limpias. Un vestido hasta las rodillas
de verano estampado con múltiples margaritas
de un color amarillo intenso que contrastaban perfectamente
con el blanco del vestido. De peinado decidí
variar un poco mis dos pequeñas colitas y me
puse una diadema blanca a conjunto con la ropa. Unas
sandalias de tacón muy monas y listos. Bajé
hacia el comedor, donde estaba Kasumi preparando el
almuerzo. Me sorprendió porque en lugar de
prepararlo y dejarlo en los platos, los metía
en fiambreras.
-¿Es que vamos a algún sitio en particular?
Kasumi se sobresaltó al verme allí.
-En realidad, sólo tú y Ranma
me dijo ella con su risueña sonrisa.
-¿Y eso?
-No se, Akane. Él anoche me dijo que vuestros
desayunos los preparara en una fiambrera. No me dijo
nada más
Quizás Ranma haya decidido
tener un bonito detalle en versus ti.
Yo me ruboricé.
-¿Te ayudo?
-Eso sería muy amable de tu parte.
Las dos nos pusimos a preparar la comida como
antaño, con la única diferencia que
esta vez la mía saldría normal.
Mi objetivo era ascender un nuevo puesto y pasar del
nivel normal al nivel bueno. Allí ya no me
importaba no moverme pues habría alcanzado
uno de mis sueños de toda la vida.
Estuvimos como una hora hablando, hasta que
en la cocina entró Ranma con el pelo algo mojado
y una toalla.
-¿Ya has vuelto, Ranma? le preguntó
Kasumi.
-Sí, sí
veo que la sorpresa se
irá al traste
- dijo Ranma, mirándome.
Yo lo evadí mirando hacia la comida.
Espera un segundo que me cambie y nos vamos, ¿eh?
-¿Irnos adónde?
-Ah, eso es una sorpresa. Ahora vuelvo.
Ranma desapareció de la cocina y yo
me quedé de una pieza. Kasumi iba tatareando
una canción extraña mientras seguía
haciendo la cocina.
-¡Ay
!
-¿Qué ocurre Kasumi? pregunté
yo alarmada.
-No
bueno
es el bebé
últimamente
me da patadas. Creo que no logra coger una buena posición.
Yo me la miré. A pesar de haber recibido
un golpe, parecía la mujer más feliz
de la faz de la Tierra. Qué ilusión,
tendría un sobrino
o sobrina.
-¿De cuántos meses estás embarazada?
-Oh, el doctor dijo que seguramente nacería
allá finales de verano
agosto, setiembre
-Estamos en junio
- dije yo flojito
En fin, ya sabes. Si te hace falta alguna cosa o sientes
molestias, llámame. Si quieres vendré
cada mañana a preparar la comida a todos. Y
para cuando nazca quiero ser de las primeras en enterarme,
¿eh?
-Claro que sí, Akane, por supuesto. Y no te
preocupes que estoy bien. Ono me cuida muy caprichosamente
-Me alegro.
Se oyeron pasos apresurados detrás nuestro.
Entonces Ranma entró con unas ropas chinas
que aún no le había visto.
-Ya estoy listo.
-Ah, bueno
hasta luego Kasumi. No te fuerces
o me enfadaré. le dije yo de broma.
Ella asintió felizmente.
Ranma y yo salimos de la casa. Él cargaba
una mochila. Seguramente llevaría allí
el almuerzo. ¿Es que pretendía estar
todo el día fuera? Tampoco es que me desagradase
mucho la idea, y con el beso y la declaración
ya ni me acordaba de lo que pasó hace dos años.
Volvía a ser la misma Akane de 17 años,
la misma de siempre. Con más esperanzas que
nunca.
- Y
em
¿adónde vamos? pregunté
yo, mirándolo de soslayo.
-A un sitio. nada, él continuaba igual
de impasible.
-Vale. Eso es evidente.-gruñí yo.
-No seas cascarrabias. Si te lo digo, ya no tendrá
sentido la sorpresa
- dijo él, mirando
enfrente.
-¡Da igual!
Continuamos conversando, yo intentando persuadirle
de que me dijera adónde me llevaría,
aunque, francamente, no me importaba en absoluto.
Ahora mismo, mi mundo era él y la calle por
dónde paseábamos. Y de repente me fijé
en la calle donde paseábamos y a dónde
conducía
-¿El Ucchans? pregunté
yo, desconcertada. Mi alma se vino abajo.
-¡Sí! él se encaró
a la puerta y picó algunas veces - ¡¡Eh,
Ut-chan!! ¿¡Ya estás lista!?
Si creía que mi estado de ánimo
no podía empeorar, estaba muy equivocada. Mis
ilusiones de ir los dos solos, paseando por la ciudad,
por el campo, por cualquier sitio
al traste.
La puerta se abrió y salió la
cocinera de okonomiyakis, bastante más guapa
que de costumbre. Comparada conmigo, ella era mucho
más guapa, fornida, y tenía unos preciosos
cabellos que le llegaban a la cintura, tan brillantes
-¿Y el cerdo? le oí decir a
Ranma.
-¡¿A QUIÉN LLAMAS CERDO?!
Ryoga apareció por detrás y le propinó
un buen golpe.
-Eh, Ryoga, veo que no te has perdido
- dijo
él, burleta.
-Jeje, es que ayer no le dejé salir a hacer
la compra, Ran-chan. dijo Ukyo, divertida.
Y así, los cuatro seguimos caminando.
Ellos tres hablaban y reían animadamente, en
cambio yo estaba apartada del grupo, marginada. De
repente, mi mundo de ensueño se había
vuelto en contra mío. ¿Y Ranma? Me decía
que me quería y luego se iba con la primera
que se encontraba. Seguro que lo había dicho
de broma
¡cómo no! Ese estúpido
insensible no podría haber dicho eso ni obligado.
Seguro que era todo una farsa. De nuevo, se estaban
burlando de mí. Yo miré al suelo, triste,
intentando no ponerme a llorar allí mismo.
Entonces ellos tres se pararon delante de un
restaurante. Yo fijé mi vista al rótulo.
Aún desfallecí más: era el Nekohanten.
-¡¡Shampoo!! ¡¡Mousse!!
La puerta corrediza se abrió, y la guapísima
amazona, con las curvas más lineadas y el pelo
mucho más bonito, y detrás suyo el cegato,
aparecieron. ¿¡Qué era esto, una
broma!?
-¡Hola Ranma!
-Hey, Shampoo, Mousse.
-Supongo que no intentarás nada con mi querida
Shampoo
¿eh, Saotome?
-Jajaja, no hombre no
- dijo él, demasiado
feliz.
Nos pusimos a andar todos. Esto iba de mal
en peor. ¿Por qué tenían que
pasarme a mí estas cosas? Miré a Ranma,
al centro del grupo. Él siempre fue el más
popular. De hecho, él era el punto de unión
entre tanta gente. Él era quién los
trajo todos aquí, a Tokio. Y yo sobraba. Noté
que mis ojos amenazaban en humedecerse, y me apresuré
a secármelos rápidamente. Pero mi movimiento
no pasó desapercibido por Ranma, el cual noté
que me miraba durante un momento. Yo no le hice caso
y continué con la vista baja.
-Eh, Saotome, ¿nos puedes decir de una vez
por qué nos has hecho venir?
-Es que hacía tanto tiempo que no estábamos
todos juntos que
Eso quedó fatal. Ellos habían
estado juntos como dos años. Estaba claro que
la palabra todos iba referida a mí.
Eso aún me incomodó más
-Pues el otro día, mandé a Ryoga a
comprarme carne a la tienda que hay justo enfrente
del Ucchans, y si se fue por allá las
seis no volvió hasta las once. Me llevó
recuerdos de Shizuoka, Hokkaido, y uno de Kyoto. Ah,
mi Ryoga, qué mono es
- dijo Ukyo, divertida.
-¡Eso era un secreto, Ukyo! dijo Ryoga,
con fingida cólera.
-Jeje, veo que tu estada en China no te mejoró
mucho, P-Chan
Momentos de silencio y confusión. Yo
de repente alcé la vista, mirando a Ranma.
P-Chan
era mi querido cerdito del cual no tenía
noticias desde hacía dos años. Todos
me miraban, y Ranma y Ryoga parecían bastante
nerviosos. Siempre lo estuvieron con respecto a este
tema
me escondían algo.
-¿Por qué has menc
?
-¡Vamos, jajaja! ¡No hay tiempo que perder!
Ranma continuó andando, como si nada.
Todos le siguieron.
-¡Qué buen día que hace hoy
!
¿Dónde nos llevas, Ranma? dijo
Ryoga, demasiado feliz.
Todo se transformó en una atmósfera
demasiado irreal.
-¿¡Qué pasa!? ¡¡Haced
el favor de escucharme!! dije yo, interponiéndome
en su paso.
Ranma me miró algo dudoso. Ryoga y los
demás también. Yo estaba esperando una
respuesta que no me darían.
-¿Qué pasa de qué? dijo
Ranma, inocentemente.
-¡Pues que por qué le has llamado a
Ryoga P-Chan! dije yo, fuera de mis casillas.
-Eh
vamos, Akane, no tiene importancia
es como si yo te llamara
ehm
Makoto. Lo
primero que se me ha venido a la cabeza
jajaja,
qué divertido.
-¡Ranma! ¡Haz el favor de decirme qué
relación hay entre Ryoga y P-Chan! ¡Y
tú también, Ryoga! ¿Qué
pasa aquí? ¿Por qué nadie quiere
decirme nada?
Todos se quedaron en silencio. ¿Ese
era el magnífico día que había
previsto al salir del dojo? Ni hablar. Me los miré
enfadada. Y triste. No me lo dirían. No me
consideraban lo suficiente amiga, o lo que hiciese
falta, para saberlo. Ahora que me lo pensaba, nunca
me consideraron. Miré a Ranma. Él tenía
la vista fija al suelo, como todos los demás.
Yo apreté fuertemente mis puños, pero
me controlé. Había sido una tonta. Había
sido una insensata. Las cosas seguirían igual
que antes. No había cambiado nada
No pude evitar que mis ojos se humedeciesen,
pero no me importaba. Esa sería la última
vez que los vería. No quería volver
a estar con ellos nunca. Nunca más.
-Entiendo.
Ellos se sobresaltaron y me miraron. Se dieron
cuenta que lloraba. Y qué. Total, si no nos
íbamos a ver más. Antes que pudiesen
hacer nada, yo me giré y me fui corriendo.
Vaya un día perfecto.
Esta escena me recordaba a la misma cuando
me peleé con Ranma el otro día. No hacía
ni tres días y ya volvía a pasar lo
mismo. Siempre era yo la que lo pasaba mal. Ellos
nunca se sintieron así. Y yo seguía
corriendo.
-Ranma
- ahora ya no paraba de llorar- ¡¡Eres
idiotaaaaaaaaaaa!!
Entonces noté una extraña sensación.
De repente, pesaba poco. Abrí mis ojos con
estupor, y noté que estaba volando. Y no sólo
eso, sino que junto a Ranma, el cual me llevaba en
brazos. ¿Cómo no me había dado
cuenta?
Antes de nada, lo primero que hice fue mirar
al tejado donde nos íbamos a empotrar.
-¡¡AAAAAGH!! ¡¡CUIDADOOOOO!!
Sin embargo, él no dijo nada. Simplemente
aterrizamos sin ningún problema. Aún
estábamos fuertemente abrazados, pero en cuanto
se me pasó el susto lo empujé hacia
atrás.
-¡¿Se puede saber qué haces?!
¡Haz el favor de dejarme en paz de una vez!
-Vamos Akane
-él parecía triste-
no hay ningún secreto. Simplemente dije P-Chan
porque fue lo primero que se me pasó por la
cabeza.
-Mientes
¡no te creo! ¡Tú
y todos sois tan amigos y estáis tan bien juntos
que me habéis hecho venir con vosotros para
echármelo en cara y burlaros de mí!
-¿¡Pero se puede saber qué tonterías
estás diciendo!?
-¡Ya lo has oído! ¡Y ahora me
voy! Sabía que esto no podría traer
nada bueno
-Te equivocas, Akane. Yo sólo quería
que fuésemos todos juntos a dar una vuelta,
eso es todo
-Sí, ¡qué risa! Lo que querías
era volver a humillarme delante de todos y hacerme
parecer una estúpida. Claro, como durante dos
años no pudiste hacerlo pues lo echabas en
falta, ¡¿no?!
-¡Akane, estás empezando a pasarte!
-¡No, eres tú el que se pasa y el que
se pasó siempre, Ranma! ¡Y ahora déjame
tran
!
-¡¡Eh, Akaneeeeeeee!! ¡¡Ranmaaaaaaaaa!!
Ranma y yo miramos hacia abajo, donde estaban
Ryoga, Ukyo, Mousse y Shampoo llamándonos.
-¡Akane, lo siento! No quería ofenderte.
De verdad que no existe ningún tipo de maldición
entre P-Chan y yo!
Hubo un silencio general. Yo subí la
cabeza poco a poco y miré a Ryoga desde el
tejado. Al cabo de un momento, él empezó
a impacientarse ante el silencio.
-¿He dicho algo que no debería? preguntó
él, inocentemente.
Vi cómo Ukyo se le acercaba y le susurraba
algo a la oreja. Yo seguía mirándolo.
Noté que a mis espaldas, Ranma empezaba a ponerse
nervioso.
-¿¡QUÉ!? ¡¡EEEH,
AKANEEEE!! ¡¡QUERÍA DECIR RELACIÓN,
NO MALDICIÓN!! Jajaja, soy un despistado
Y sin embargo, la aclaración aún
creó más duda. Todos me miraban a mí
y luego pasaban a mirar a Ryoga.
-Esto
ahora que ya está todo solucionado,
¿alguien le apetece un helado de chocolate?
eso lo dijo Ranma, seguramente para mí,
pero no le presté atención.
Mi cabeza empezó a trabajar. Tenía
la vista perdida en algún sitio, en mis memorias.
¿Había sido un lapsus de Ryoga? ¿O
había algo más
? Ryoga, P-Chan
Ryoga,
P-Chan
maldición
¡MALDICIÓN,
UNA MALDICIÓN!
-¿A-Akane
? preguntó Ranma
a mis espaldas, tímidamente.
-Maldición
-susurré yo.
Bajé mi cabeza, sonriendo. Era tan lógico
sin poder evitarlo, mis lágrimas empezaron
a salir. Si no estaba equivocada, Ryoga era P-Chan
me sorprendí a mi misma al notar que no me
enfadaba. Ahora me encajaba todo. Esas extrañas
disputas entre mi mascota y Ranma, el que él
se pusiera hecho una furia cuando le besé el
morrito y me acostaba con él
cierto,
algo enfadada estaba con Ryoga, pero esta sensación
quedó totalmente ofuscada ante lo evidente
-Akane
yo
Noté que Ranma posaba su mano en mi
hombro. Yo lo aparté con rudeza. De nuevo
antes me lo había negado, pero ahora nadie
tendría el juicio de negar lo evidente. Lo
habían vuelto a hacer
se habían
vuelto a burlar de mí
Durante dos años
se burlaron en secreto. Ellos lo sabían, lo
llevaban escrito a la cara. Sus caras de culpabilidad
lo demostraban. ¿Por qué nunca me decían
nada?
-¿Te encuentras bien
?
-Te odio
-susurré.
-¿Eh
?
-Te odio
y os odio a todo
¡OS ODIO
A TODOS, DESAPARECED DE MI VIDA DE UNA VEZ!
Hubo un silencio espectral. Ellos no decían
nada. Tenía yo la razón, ¿qué
podían decir? Me alcé bruscamente y
empecé a correr a través del tejado.
Parecía que me quisiera tirar para suicidarme
o algo, pero yo empecé a saltar de tejado en
tejado, alejándome de ellos. Hasta varios segundos
después, no oí nada. Seguramente no
se esperaban que yo también pudiese dar esos
saltos. Algo de orgullo me quedaba. Pero seguía
colérica y sin dejar de llorar, con los puños
fuertemente apretados.
-¡Akaneeeeee! ¡Vuelve aquí, ehhhhh!
oí llamar a Ranma, bastante lejos. Pero
yo no quería escuchar.
¿¡Cómo me habían
podido hacer esto!? ¿¡Es que siempre
tenía que ser yo la causante de las burlas!?
Los odiaba. No iba en broma. La gota que colmaba el
vaso. Esta sensación fue la misma que me impulsó
a abandonar el dojo hará dos años. La
misma situación. Para, dos años después,
ahora, volver a caer a la misma trampa. Pues si eso
era lo que querían, por mi de acuerdo. Haría
lo mismo que la otra vez, salvo que esta vez ya no
volvería a caer en sus trampas.
Esto ya era
un adiós definitivo.
Fin del cap. 5
CONTINUARÁ
NOTAS DE LA AUTORA
¡Hola! Qué bien que por fin ya haya
terminado el quinto capítulo, ¿eh? Antes
de nada, quería disculparme por la tardanza.
Tenía muchas ganas de escribirlo pero poco
tiempo. Mala combinación.
Pero bueno, lo prometida es deuda. Aquí está,
espero que os haya gustado. Y si creéis que
ya lo habéis visto todo
pues estáis
equivocados, porque aún me reservo unas cuantas
sorpresillas que
jejeje, os harán disfrutar.
Dedico este capítulo a Ekart y a mis friends
del msn, a Jess y a mi amigo Ranma. ¡Va por
vosotros, gracias por haberme animado tanto!
Dudas, peticiones, reclamaciones, amenazas de muerte
dirigirse a
cinturo@3xl.net
Salu2 a to2,
CiNtUrO-cHaN
-6 de Abril del 2003-
|