La Web

Fanarts

Varios

Más allá del corazón
Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma ½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.

De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más que espero que os guste. En este fanfiction me he inspirado en otras historias similares que suceden en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de un término medio, ya que piensas que o bien es muy original y te encanta o bien el tema ya está muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso, no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero creo que es más la continuación de la serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad este nuevo fic!

“Ranma se sacó algo de su bolsillo y me enseñó unas cuantas fotos. Yo agrandé los ojos y las cogí con fuerza: Toiya y yo cogidos de la mano, Toiya y yo abrazándonos, Toiya y yo debajo de un árbol, Toiya y yo…¿¡besándonos!? Rompí esa foto en un santiamén con rabia. ¿¡Qué significaba todo esto!?”

-¿Qué, Akane, me vas a decir la verdad, o vas a seguir negando lo evidente? – me dijo él con un aire bastante enfadado.

“Yo no sabía qué decir, seguía mirando las fotos en busca de algún error. Estaba claro que eran trucadas, pero quién habría hecho una cosa así - ¡Eres más tonto de lo que creía! Estas fotos están trucadas, ¿es que no lo ves?

-¡Ah, claro! – dijo él sarcástico. – No se cómo mis padres me prometieron a una chica tan baja como tú… has cambiado, Akane, ya ni honor te queda.

De CCF para el mundo entero presenta…

“MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN”

Un fic de Ranma ½ escrito por CCF

Cap. 5: Ya estoy harta

“Esta era la escena: yo, con fiebre, afónica y sudando, sentada en mi cama mirando a Ranma, al suelo, arrodillado y pidiéndome disculpas.”

“Nos quedamos un buen rato así. Yo no sabía qué contestar porque no sabía a qué se refería… ¿o sí? Obviamente, tenía varias razones para pedirme perdón. Una de ellas y la más fuerte es la que me ocasionó estas fiebres. Eso que me dijo el otro día cuando fuimos a dar una vuelta juntos. Y las fotos trucadas… No había vuelto a pensar en ellas, y definitivamente ahora no era momento para hacerlo.”

“Vi que el silencio se alargaba. Tenía que decir o hacer algo… ¿pero qué?”

-Eh…¿perdón por qué…?

“Supongo que eso quedó fatal. Yo más que nadie sabía que Ranma tenía que pedirme perdón por muchas cosas, pero creí conveniente el hacerme la tonta para que él me lo explicase. Ranma poco a poco fue alzando la vista hasta que nos miramos. Noté que estaba algo nervioso y preocupado. Un aire extraño en él que le hacía algo más…atractivo.”

-Oh, vamos, pues perdón por todo. – por un momento me pareció que volvía a ser el Ranma de siempre con ese tono de voz.

“Yo, desde luego, nunca me imaginé a Ranma pidiéndome perdón de esta manera. No así. Me quedé en silencio, aguardando que él continuase.”

-El otro día dije cosas que…bueno, que no pensaba. Las dije en un arrebato, te vi con ese chico y perdí los estribos, y además estaban las fotos que…

“Mi corazón dio un vuelco. No me esperaba tanta sinceridad. Me acababa de confesar que estaba celoso… celoso por mi…”

-Es que todo fue culpa de ese estúpido de Hirota, porque me dio estas fotos y no me dijo que se las dio el mismo tío de la foto, y claro, bueno, yo…em… ¿entiendes, no?

-Sinceramente, no – dije yo, inocente pero diciendo la verdad,

-Es que… -él suspiró, cansado - en fin, sólo te quería pedir perdón por todo lo que te dije el otro día. Lo siento. Por mi culpa ahora estás enferma y…

“Ranma agachó un poco la cabeza. Me recordaba a un niño pequeño, mas aún eso le daba un aire especial y tierno que nunca vi en él. Y de nuevo reinó el silencio. Pero ahora me tocaba hablar a mí. Él me había pedido disculpas y yo tenía que rechazarlas o…aceptarlas. Me volvieron a la mente esas crueles palabras, realmente me hirieron, pero me acababa de confesar que las dijo sin pensar. O eso quería yo creer.”

-Bueno, está bien, no pasa nada. – dije yo rompiendo el silencio.

-¿Me perdonas? – me dijo, incrédulo.

“Yo puse cara de buen samaritano. Él sonrió por un momento y se puso de pies. Me miraba de una forma extraña que hizo que me subieran los colores y empezase a estresarme. Entonces él puso sus manos en mi hombro. Fue todo tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar. Él se acercó y… me besó.”

“Yo me quedé estática, con los ojos agrandados y sin saber qué hacer, mientras que él me iba soltando. Nos miramos por un momento; él parecía bastante tranquilo, muy al contrario que yo. Iba a decirme algo, pero, al igual que 48280325 veces antes, no pudo ser gracias a mi queridísima familia que entró en la habitación para ver cómo me encontraba. Pero Ranma, que seguía siendo igual de rápido, desapareció con un ágil salto.”

-Buenos días hija, ¿cómo te encuentras? Kasumi nos dijo que te preparáramos el desayuno esta mañana, pero nos quedamos dormidos y… ¿te encuentras bien hija? – dijo mi padre mirándome extrañado.

-¿Qué?

-Estás muy roja.

-¿Y-Yo? Nada, nada… - dije yo, palmoteando la mano, quitándole importancia al asunto.

“Se acercó a mí y me tocó el frente. Separó la mano en seguida.”

-¡Hija mía, pero si estás ardiendo!

“Y no me extraña, estaba extrasofocada. Mi padre se marchó un momento y me dejó en compañía del panda, quien empezó a hacer juegos malabares. Ahora que caía… ¿cómo era que él aún se transformaba? Dejé de banda mis confusos sentimientos en versus la anterior escena y me dirigí al tío Genma.”

-Señor Saotome…

“El panda paró de jugar con la pelota.”

-¿Por qué aún se transforma?

“El panda sacó un cartelito – Hmm… eso es personal… - Entonces volvió a entrar mi padre a la habitación.”

-Qué personal ni qué narices… lo que le pasa a este vago es que le gusta transformarse en panda porque se tira la vida padre… -dijo mi padre.

“Yo me quedé algo extrañada, aunque ya se sabía cómo era Genma Saotome. Vi cómo mi padre le proporcionaba un buen chichón y se acercaba a mi para darme algo que parecían unas pastillas con no muy buen sabor…”

-Ono dijo que esto te bajaría la fiebre.

-Gracias papá.

“Me lo tomé y sabía a hierro. Entonces mi padre se sentó a mi lado.”

-Oye Akane, desde que volviste no hemos tenido ocasión de hablar mucho… ¿cómo te va todo por allí?

-Muy bien, papá. Hay gente muy agradable…

-Y… ¿cómo te va con los chicos?

-¡Pues cómo quieres que me vaya! –dije yo nerviosa- Son todos unos pesados…

-¿Así que puedo considerar que el compromiso con Ranma sigue en pie?

“Me lo quedé mirando, pasmada.”

-¿Qué?

-Hombre… ya te has hecho mayorcita, hija, y Ranma también… ya iba siendo hora que os casaseis y…

-¡Papá!

“Yo y papá nos giramos para ver a Kasumi entrando en la habitación con un par de bolsas de comprar. Yo di gracias a todo por su interrupción.”

-Akane necesita descansar…

“Kasumi los hizo fuera y me dejaron sola. De nuevo. Aburrimiento de nuevo. ¡¡Aaaagh!!”

“Y de nuevo me puse a pensar en los extraños sucesos de este día, aunque no pude pensar demasiado porque una silueta ‘cayó’ literalmente hasta aterrizar al suelo. Era, ni más ni menos que Ranma.”

-Uf… ha ido por poco…creí que no se irían nunca… - dijo secándose el sudor.

-¿¡Ra-Ra-Ranma!? ¿¡Qué hacías allí arriba!?

-¿No lo viste? Cuando entraron ellos me escondí… -dijo señalándome el techo- ¿no te has dado cuenta? uah, sigo siendo igual de rápido que siempre… - fanfarroneó.

“Y el tema de conversación se acabó. Y de repente me vino a la cabeza lo que había ocurrido momentos antes de que entraran todos. Y creo que él también se acordó, por fuerza, porque se puso rojo. Pero pareció no importarle en lo más mínimo, pues se acercó hacia mi con esa expresión tan seria.”

“Él tomó aire. Eso no era bueno. Siempre que él tomaba aire decía cosas que…en fin, no era bueno. Y no me equivocaba.”

-Oye Akane, ¿el compromiso sigue en pie?

“La pregunta me dejó sin aire. ¿Que si el compromiso seguía en pie? Le miré a los ojos. Lo que más me chocó fue que él estuviera triste.”

-B-Bueno, no se… -tartamudeé- supongo… - lo dije casi impercceptiblemente. Aunque él lo oyó y sonrió.

-¡Estupendo!

“Eso aún me desconcertó más.”

-¿Te alegras…? ¿Después de todo lo que pasó hace dos años…?

-Bueno… eso es… eso fue culpa mía, otra vez me salí de la lengua y tú reaccionaste normal. Fue culpa mía, de nuevo.

“Mi asombro iba en aumento y esto sólo acababa de empezar…”

-¿¡QUÉ!?

-Akane, se que he sido un completo estúpido, que siempre te insultaba, que me burlaba de ti, que me metía contigo…

“Ahora no sabía si emocionarme o pegarle un buen mazazo. Opté por no decir nada.”

-… pero yo desde siempre te he… - Ranma respiró hondo.

“Mi corazón latía a mil por hora. Y el suyo también. Escondió su cara un momento y luego me miró a los ojos. Yo me emocioné.”

-Te quiero.

“¿…?”

“/&=(/%&/(%$#”!$#”()$/”($/”)!)&%)$¨”*$[]”

“Me quedé en silencio, mirándole. Estaba emocionada, avergonzada, triste, alegre, un montón de cosas a la vez… y sin embargo no sabía qué decirle. Abrí la boca para contestarle que…para contestarle que… ¿para contestarle el qué? Tanto tiempo aguardando el momento en lo más profundo de mí ser, y ahora que por fin había llegado el momento… todo se estaba echando abajo. “Por suerte” él tomó las riendas.”

-En fin…yo…sólo quería que lo supieras… que descanses… -él me sonrió de una manera que me partió el corazón… era una sonrisa vacía. Seguro que él se había creído lo que no era. O que se había creído lo que podría haber sido. No se, como no dije nada pues no se por qué se puso así… ¡qué lío!

“Y tan rápido como vino, se fue. Me quedé un buen rato en silencio, intentando autoconvencerme que esto no había pasado, que era una mera ilusión… y sin embargo notaba el dolor del pellizco. Ranma me quería… a mi… y no a las otras prometidas, más guapas, más sexys, mejores cocineras, mejores luchadoras; no a ellas, a mi…”

“Me puse nerviosa. Y más aún al darme cuenta que no le había dado una respuesta. ¿Y si ahora se pensaba que no le quería? Tal vez estaba enfadado. ¿Por qué tengo que ser yo siempre la indecisa? ¿Por qué todo el mundo puede decir lo que siente y yo no?”

-Perdona, Akane, ¿puedo entrar?

“La voz de Kasumi me sacó de mis pensamientos.”

-Cla-claro.

“Ella abrió la puerta y entró, pero parecía que hubiese alguien. Yo me sorprendí al ver que ese alguien era ni más ni menos que mi querida amiga Akki.”

-Tienes visitas Akane. Bueno, yo me voy a hacer la cena… - Kasumi se marchó y nos dejó a Akiko y a mi a solas.

-¡Hola, Akane! Ya pareces mucho mejor. Perdona que te venga a ver así, de improvisto…

-No pasa nada, estoy muy contenta que me hayas venido a visitar…

-¿Qué, cómo te encuentras?

-Ah, bueno, un poco cansada y medio afónica… no es nada que la cama no pueda solucionar en un par de días.

“Akki puso una silla y se sentó a mi lado.”

-Es que… tú también… ¿a quién se le ocurre ir corriendo mientras llueve con un simple vestido de verano?

-Bueno… ¡eh, un momento! ¿Cómo sabes tú eso?

-¿Eh? Em… ¡oh, mira qué atardecer tan hermoso! – Akki fingió deleitarse con el paisaje de mi ventana, mientras yo empezaba a poner cara de diablo y Akki de corderito degollado.

-¿Cómo lo sabes? – dije yo arrastrando las palabras.

-Em… bueno… es que… ¿te acuerdas de que nos encontramos? Pues a Toiya se le ocurrió la idea de seguiros… parecía muy celoso… y luego os seguimos de cerca. Vimos que discutíais debajo la lluvia, qué romántico… y luego te echaste a correr. Entonces Ranma se quedó allí quieto, eso me sorprendió. No te siguió ni nada… Luego dio un puñetazo a la pared y la dejó hecha trisco. El dueño del local le pegó un sermón que vamos, aunque él se fue saltando de casa en casa. ¿Te lo puedes creer? Rompió una pared y ni se inmutó, y luego va saltando de aquí para allá…

“Akki se fijó que yo me quedé algo triste. Era cierto que él no salió en mi encuentro, pero eso ya no importaba… porque él me había dicho que…”

-¿Akane?

-¿Eh?

-¿Hay algo que quieras contarme?

“Lo bueno – o malo – de Akki es que en un momento te está gastando bromas y al cabo de un minuto tiene una faceta adulta y comprensiva, y es en esta faceta cuando Akki siempre acierta todos mis estados de ánimos y si me ha pasado algo o no frecuentemente. Y yo, como de costumbre, le abro mi corazón… y le cuento todo lo que ha pasado. Ella se me queda mirando con los ojos muy abiertos y yo la miro algo nerviosa.”

-A…Akane… e…e…

“Yo me la miré dudosa. Entonces ella empezó a llorar a moco tendido y me abrazó como una loca.”

-¡¡ENHORABUENAAAAA!!

-¡¡AAAAAAAAAAGHH!! ¡¡SUÉLTAME!!

-¿¡POR QUÉ NO ME LO DIJISTE ANTES!?

-¡¡Suéltame!! ¡¡Te digo que me suel…!!

“Entonces en la habitación irrumpieron Ranma, Kasumi, Soun, Ono y Genma, todos respirando rápidamente por causa de la carrera. Y creo que malinterpretaron nuestros gritos, porque parecían de lo más preocupados por mí y al entrar y vernos a Akki y a mi se quedaron a dos velas.”

-Eh…¿estás bien, Akane? – me preguntó Ranma, bastante confundido.

-Sí, sí… no pasa nada, sólo que… bueno, hacía tiempo que no nos veíamos y… jejeje…

“Yo le di un codazo a Akki para que intentase ayudarme. Poco a poco, todos fueron tranquilizándose. Me alegró mucho que todos se preocupasen tanto por mi, en especial él… cuando entró parecía que alguien estuviese secuestrándome o algo. Antes de irse, me miró disimuladamente. Yo fingí que no me daba cuenta, pero nada más lejos de la verdad. Akki ponía una carita burlona. Cuando se fueron, Akki y yo suspiramos.”

-Desde luego… ¿¡a quién se le ocurre montar tanto follón a una enferma!?

-¡¡Pero es que no lo he podido evitar!! ¡Fíjate, estoy más contenta yo por ti que tú por ti misma!

-Anda, calla y no me líes la cabeza, que suficiente dolor tengo ya…

-Jeje… ¡¿has visto cómo te ha mirado?! Ah… l’amour…

“Ah… estar con Akki me aliviaba un montón. Ella me hacía olvidar mis penas y dilemas de niña – porque sí, me considero una niña por dentro – y decidí que cuando volviera a las clases se lo agradecería… de un modo u otro. Y tuve la corazonada de que ese modo tendría algo que ver con Henta… jejeje”

“Akiko consultó el reloj – Bueno, Akane, se ha hecho tarde. Tengo que irme…

-¿Eh? ¿Ya te vas?

-Sí, aún me falta terminar letras… ah, ¿sabes qué pasó? la Vampiro se pasó un montón ayer castigándome a Henta y a mi…

-¿Qué hacíais?

-Naaaada, sólo hablábamos…

“Mi instinto me dijo que no pararon de hablar en toda la hora y que la Vampiro – o Ayuki Maremoto, profesora de la facultad de letras - hizo bien en sacarlos fuera. Al menos, así pudieron hablar más.”

-En fin Akane, que te mejores… ¿quieres que le diga algo a Toiya de tu parte? – me guiñó el ojo. Yo refunfuñé. – Jejeje, ¡era broma! Después de lo que me acabas de contar, ya tengo a otro sujeto con quien hacerte enojar… jejeje…

-¡¡Anda, vete ya!! - yo desde la cama le tiré un peluche que dio de lleno. Ella me sacó la lengua y cerró la puerta. Yo me sentí feliz por dentro. Akki siempre me hacía sentir así de bien…

**

“Ya era de noche. El doctor Tofu entró en mi habitación y me puso el termómetro, y me dijo que ya no tenía fiebre. Mañana me quedaría aquí haciendo reposo y pasado seguramente ya podría volver a mi rutina, lo cual me empezaba a entristecer. Ranma y yo habíamos dado un importante paso – más bien lo dio él – y ahora si me iba temía que todo se fuera al garete. Pero yo debía seguir con mis responsabilidades. Además, sólo faltaba un mes para acabar las clases, así que…”

-¿Quieres cenar con nosotros, Akane?

-¿Eh?

-Ya estás en condiciones de andar y mantenerte en pie.

-Claro…

“Me pasó por la cabeza cuando bajé el otro día al dojo a entrenar. Definitivamente ya hacía algunos días que estaba bien físicamente.”

“Estaban todos allí sentados, ahora más estrechos porque aparte del doctor también venía yo. Y no se si fue a posta o no, pero el único sitio que quedaba libre era – a parte del que había al lado de Kasumi que se reservaba para el doctor – al lado de Ranma. Qué coincidencia…”

-¡Mi hijita se ha recuperado! ¡Buaaaaaaah!

-Papá, no llores, que estamos comiendo… - le dijo mi hermana Kasumi. A mi se me cayó una gotita.

-Es que… es que… snif, snif… con mi pequeñina aquí y todos reunidos, parece que todo vuelva a la normalidad… ¡buaaaah!

“Yo seguí comiendo con la cabeza baja. Era inevitable que tocaran este tema. De reojo vi que Ranma ni se inmutaba, aunque él siempre solía hacer cara a este tipo de problemas haciendo ver que no le importaban nada.”

-Bueno, pues Akane ya está mucho mejor. Mañana se quedará aquí a hacer reposo y pasado mañana ya podrá irse – dijo el doctor Tofu.

“Y reinó el silencio. La idea de una nueva despedida se me pasó por la cabeza. Y ‘esa’ despedida me vino a la mente. Yo, con mis maletas, en un atardecer precioso, a la estación de trenes. Papá, Kasumi, Nabiki, el panda y Ranma mirándome – excepto Ranma – y dándome suerte. Luego el ruido de un tren y la partida hacia una nueva vida… una vida sin ellos.”

“Pero no quería volver a alejarme de mi familia ni de él… así que tomé una decisión.”

-Tranquilo, papá, que os vendré a visitar a menudo… - dije para que su llanto parara. Él alzó la cabeza y sin dejar de llorar respondió.

-¡Buaaaah! ¡No es cierto! ¡Seguro que dentro de unos días ya te habrás olvidado de tu pobre padre y no vendrás a vernos! ¡Buaaaaah!

-¡Que no, papá! Que vendré.

“Noté un ambiente general de alegría. Kasumi sonreía más de lo normal. a mi izquierda, Ranma lucía una bonita sonrisa. ¿Ocasionada…por mí? Ojalá.”

“Después de cenar, nadie se movió. Continuamos conversando animadamente hasta altas horas de la noche. Finalmente, Kasumi dijo que ya era muy tarde y que debíamos ir a dormir. Como si la anfitriona de la casa se tratase – que de hecho, lo era – todos la obedecimos al instante. Mientras cada uno subía a sus habitaciones, Ranma y yo nos miramos, sonriendo. Luego cada uno despareció tras su correspondiente puerta.”

**

“De nuevo, la luz de la mañana traspasó la cortina e invadió mi rostro sin piedad, ocasionando que saliera de mis extraños sueños y volviera a la realidad. Hoy era, digamos, el “último día” del paraíso. Mañana tendría que volver al centro, a las clases, a los exámenes – y más ahora, que estábamos casi a final de curso – y a volver a hacerme la cama y prepararme yo la comida.”

“Me vestí con las únicas prendas que me quedaban limpias. Un vestido hasta las rodillas de verano estampado con múltiples margaritas de un color amarillo intenso que contrastaban perfectamente con el blanco del vestido. De peinado decidí variar un poco mis dos pequeñas colitas y me puse una diadema blanca a conjunto con la ropa. Unas sandalias de tacón muy monas y listos. Bajé hacia el comedor, donde estaba Kasumi preparando el almuerzo. Me sorprendió porque en lugar de prepararlo y dejarlo en los platos, los metía en fiambreras.”

-¿Es que vamos a algún sitio en particular?

“Kasumi se sobresaltó al verme allí.”

-En realidad, sólo tú y Ranma – me dijo ella con su risueña sonrisa.

-¿Y eso?

-No se, Akane. Él anoche me dijo que vuestros desayunos los preparara en una fiambrera. No me dijo nada más… Quizás Ranma haya decidido tener un bonito detalle en versus ti.

“Yo me ruboricé.”

-¿Te ayudo?

-Eso sería muy amable de tu parte.

“Las dos nos pusimos a preparar la comida como antaño, con la única diferencia que esta vez la mía saldría ‘normal’. Mi objetivo era ascender un nuevo puesto y pasar del nivel normal al nivel bueno. Allí ya no me importaba no moverme pues habría alcanzado uno de mis sueños de toda la vida.”

“Estuvimos como una hora hablando, hasta que en la cocina entró Ranma con el pelo algo mojado y una toalla.”

-¿Ya has vuelto, Ranma? – le preguntó Kasumi.

-Sí, sí… veo que la sorpresa se irá al traste… - dijo Ranma, mirándome. Yo lo evadí mirando hacia la comida. – Espera un segundo que me cambie y nos vamos, ¿eh?

-¿Irnos adónde?

-Ah, eso es una sorpresa. Ahora vuelvo.

“Ranma desapareció de la cocina y yo me quedé de una pieza. Kasumi iba tatareando una canción extraña mientras seguía haciendo la cocina.”

-¡Ay…!

-¿Qué ocurre Kasumi? – pregunté yo alarmada.

-No…bueno… es el bebé… últimamente me da patadas. Creo que no logra coger una buena posición.

“Yo me la miré. A pesar de haber recibido un golpe, parecía la mujer más feliz de la faz de la Tierra. Qué ilusión, tendría un sobrino… o sobrina.”

-¿De cuántos meses estás embarazada?

-Oh, el doctor dijo que seguramente nacería allá finales de verano… agosto, setiembre…

-Estamos en junio… - dije yo flojito – En fin, ya sabes. Si te hace falta alguna cosa o sientes molestias, llámame. Si quieres vendré cada mañana a preparar la comida a todos. Y para cuando nazca quiero ser de las primeras en enterarme, ¿eh?

-Claro que sí, Akane, por supuesto. Y no te preocupes que estoy bien. Ono me cuida muy caprichosamente…

-Me alegro.

“Se oyeron pasos apresurados detrás nuestro. Entonces Ranma entró con unas ropas chinas que aún no le había visto.”

-Ya estoy listo.

-Ah, bueno… hasta luego Kasumi. No te fuerces o me enfadaré. – le dije yo de broma. Ella asintió felizmente.

“Ranma y yo salimos de la casa. Él cargaba una mochila. Seguramente llevaría allí el almuerzo. ¿Es que pretendía estar todo el día fuera? Tampoco es que me desagradase mucho la idea, y con el beso y la declaración ya ni me acordaba de lo que pasó hace dos años. Volvía a ser la misma Akane de 17 años, la misma de siempre. Con más esperanzas que nunca.”

- Y…em… ¿adónde vamos? –pregunté yo, mirándolo de soslayo.

-A un sitio. –nada, él continuaba igual de impasible.

-Vale. Eso es evidente.-gruñí yo.

-No seas cascarrabias. Si te lo digo, ya no tendrá sentido la sorpresa… - dijo él, mirando enfrente.

-¡Da igual!

“Continuamos conversando, yo intentando persuadirle de que me dijera adónde me llevaría, aunque, francamente, no me importaba en absoluto. Ahora mismo, mi mundo era él y la calle por dónde paseábamos. Y de repente me fijé en la calle donde paseábamos y a dónde conducía…”

-¿El Ucchan’s? –pregunté yo, desconcertada. Mi alma se vino abajo.

-¡Sí! – él se encaró a la puerta y picó algunas veces - ¡¡Eh, Ut-chan!! ¿¡Ya estás lista!?

“Si creía que mi estado de ánimo no podía empeorar, estaba muy equivocada. Mis ilusiones de ir los dos solos, paseando por la ciudad, por el campo, por cualquier sitio…al traste.”

“La puerta se abrió y salió la cocinera de okonomiyakis, bastante más guapa que de costumbre. Comparada conmigo, ella era mucho más guapa, fornida, y tenía unos preciosos cabellos que le llegaban a la cintura, tan brillantes…”

-¿Y el cerdo? – le oí decir a Ranma.

-¡¿A QUIÉN LLAMAS CERDO?! – Ryoga apareció por detrás y le propinó un buen golpe.

-Eh, Ryoga, veo que no te has perdido… - dijo él, burleta.

-Jeje, es que ayer no le dejé salir a hacer la compra, Ran-chan. –dijo Ukyo, divertida.

“Y así, los cuatro seguimos caminando. Ellos tres hablaban y reían animadamente, en cambio yo estaba apartada del grupo, marginada. De repente, mi mundo de ensueño se había vuelto en contra mío. ¿Y Ranma? Me decía que me quería y luego se iba con la primera que se encontraba. Seguro que lo había dicho de broma… ¡cómo no! Ese estúpido insensible no podría haber dicho eso ni obligado. Seguro que era todo una farsa. De nuevo, se estaban burlando de mí. Yo miré al suelo, triste, intentando no ponerme a llorar allí mismo.”

“Entonces ellos tres se pararon delante de un restaurante. Yo fijé mi vista al rótulo. Aún desfallecí más: era el Nekohanten.”

-¡¡Shampoo!! ¡¡Mousse!!

“La puerta corrediza se abrió, y la guapísima amazona, con las curvas más lineadas y el pelo mucho más bonito, y detrás suyo el cegato, aparecieron. ¿¡Qué era esto, una broma!?”

-¡Hola Ranma!

-Hey, Shampoo, Mousse.

-Supongo que no intentarás nada con mi querida Shampoo…¿eh, Saotome?

-Jajaja, no hombre no… - dijo él, demasiado feliz.

“Nos pusimos a andar todos. Esto iba de mal en peor. ¿Por qué tenían que pasarme a mí estas cosas? Miré a Ranma, al centro del grupo. Él siempre fue el más popular. De hecho, él era el punto de unión entre tanta gente. Él era quién los trajo todos aquí, a Tokio. Y yo sobraba. Noté que mis ojos amenazaban en humedecerse, y me apresuré a secármelos rápidamente. Pero mi movimiento no pasó desapercibido por Ranma, el cual noté que me miraba durante un momento. Yo no le hice caso y continué con la vista baja.”

-Eh, Saotome, ¿nos puedes decir de una vez por qué nos has hecho venir?

-Es que hacía tanto tiempo que no estábamos todos juntos que…

“Eso quedó fatal. Ellos habían estado juntos como dos años. Estaba claro que la palabra ‘todos’ iba referida a mí. Eso aún me incomodó más…”

-Pues el otro día, mandé a Ryoga a comprarme carne a la tienda que hay justo enfrente del Ucchan’s, y si se fue por allá las seis no volvió hasta las once. Me llevó recuerdos de Shizuoka, Hokkaido, y uno de Kyoto. Ah, mi Ryoga, qué mono es… - dijo Ukyo, divertida.

-¡Eso era un secreto, Ukyo! – dijo Ryoga, con fingida cólera.

-Jeje, veo que tu estada en China no te mejoró mucho, P-Chan…

“Momentos de silencio y confusión. Yo de repente alcé la vista, mirando a Ranma. P-Chan… era mi querido cerdito del cual no tenía noticias desde hacía dos años. Todos me miraban, y Ranma y Ryoga parecían bastante nerviosos. Siempre lo estuvieron con respecto a este tema… me escondían algo.”

-¿Por qué has menc…?

-¡Vamos, jajaja! ¡No hay tiempo que perder! – Ranma continuó andando, como si nada. Todos le siguieron.

-¡Qué buen día que hace hoy…! ¿Dónde nos llevas, Ranma? – dijo Ryoga, demasiado feliz.

“Todo se transformó en una atmósfera demasiado irreal.”

-¿¡Qué pasa!? ¡¡Haced el favor de escucharme!! –dije yo, interponiéndome en su paso.

“Ranma me miró algo dudoso. Ryoga y los demás también. Yo estaba esperando una respuesta que no me darían.”

-¿Qué pasa de qué? –dijo Ranma, inocentemente.

-¡Pues que por qué le has llamado a Ryoga P-Chan! –dije yo, fuera de mis casillas.

-Eh…vamos, Akane, no tiene importancia… es como si yo te llamara…ehm… Makoto. Lo primero que se me ha venido a la cabeza… jajaja, qué divertido.

-¡Ranma! ¡Haz el favor de decirme qué relación hay entre Ryoga y P-Chan! ¡Y tú también, Ryoga! ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué nadie quiere decirme nada?

“Todos se quedaron en silencio. ¿Ese era el magnífico día que había previsto al salir del dojo? Ni hablar. Me los miré enfadada. Y triste. No me lo dirían. No me consideraban lo suficiente amiga, o lo que hiciese falta, para saberlo. Ahora que me lo pensaba, nunca me consideraron. Miré a Ranma. Él tenía la vista fija al suelo, como todos los demás. Yo apreté fuertemente mis puños, pero me controlé. Había sido una tonta. Había sido una insensata. Las cosas seguirían igual que antes. No había cambiado nada…”

“No pude evitar que mis ojos se humedeciesen, pero no me importaba. Esa sería la última vez que los vería. No quería volver a estar con ellos nunca. Nunca más.”

-Entiendo.

“Ellos se sobresaltaron y me miraron. Se dieron cuenta que lloraba. Y qué. Total, si no nos íbamos a ver más. Antes que pudiesen hacer nada, yo me giré y me fui corriendo. Vaya un día perfecto.”

“Esta escena me recordaba a la misma cuando me peleé con Ranma el otro día. No hacía ni tres días y ya volvía a pasar lo mismo. Siempre era yo la que lo pasaba mal. Ellos nunca se sintieron así. Y yo seguía corriendo.”

-Ranma… - ahora ya no paraba de llorar- ¡¡Eres idiotaaaaaaaaaaa!!

“Entonces noté una extraña sensación. De repente, pesaba poco. Abrí mis ojos con estupor, y noté que estaba volando. Y no sólo eso, sino que junto a Ranma, el cual me llevaba en brazos. ¿Cómo no me había dado cuenta?”

“Antes de nada, lo primero que hice fue mirar al tejado donde nos íbamos a empotrar.”

-¡¡AAAAAGH!! ¡¡CUIDADOOOOO!!

“Sin embargo, él no dijo nada. Simplemente aterrizamos sin ningún problema. Aún estábamos fuertemente abrazados, pero en cuanto se me pasó el susto lo empujé hacia atrás.”

-¡¿Se puede saber qué haces?! ¡Haz el favor de dejarme en paz de una vez!

-Vamos Akane… -él parecía triste- no hay ningún secreto. Simplemente dije P-Chan porque fue lo primero que se me pasó por la cabeza.

-Mientes… ¡no te creo! ¡Tú y todos sois tan amigos y estáis tan bien juntos que me habéis hecho venir con vosotros para echármelo en cara y burlaros de mí!

-¿¡Pero se puede saber qué tonterías estás diciendo!?

-¡Ya lo has oído! ¡Y ahora me voy! Sabía que esto no podría traer nada bueno…

-Te equivocas, Akane. Yo sólo quería que fuésemos todos juntos a dar una vuelta, eso es todo…

-Sí, ¡qué risa! Lo que querías era volver a humillarme delante de todos y hacerme parecer una estúpida. Claro, como durante dos años no pudiste hacerlo pues lo echabas en falta, ¡¿no?!

-¡Akane, estás empezando a pasarte!

-¡No, eres tú el que se pasa y el que se pasó siempre, Ranma! ¡Y ahora déjame tran…!

-¡¡Eh, Akaneeeeeeee!! ¡¡Ranmaaaaaaaaa!!

“Ranma y yo miramos hacia abajo, donde estaban Ryoga, Ukyo, Mousse y Shampoo llamándonos.”

-¡Akane, lo siento! No quería ofenderte. De verdad que no existe ningún tipo de maldición entre P-Chan y yo!

“Hubo un silencio general. Yo subí la cabeza poco a poco y miré a Ryoga desde el tejado. Al cabo de un momento, él empezó a impacientarse ante el silencio.”

-¿He dicho algo que no debería? –preguntó él, inocentemente.

“Vi cómo Ukyo se le acercaba y le susurraba algo a la oreja. Yo seguía mirándolo. Noté que a mis espaldas, Ranma empezaba a ponerse nervioso.”

-¿¡QUÉ!? ¡¡EEEH, AKANEEEE!! ¡¡QUERÍA DECIR RELACIÓN, NO MALDICIÓN!! Jajaja, soy un despistado…

“Y sin embargo, la aclaración aún creó más duda. Todos me miraban a mí y luego pasaban a mirar a Ryoga.”

-Esto… ahora que ya está todo solucionado, ¿alguien le apetece un helado de chocolate? – eso lo dijo Ranma, seguramente para mí, pero no le presté atención.

“Mi cabeza empezó a trabajar. Tenía la vista perdida en algún sitio, en mis memorias. ¿Había sido un lapsus de Ryoga? ¿O había algo más…? Ryoga, P-Chan…Ryoga, P-Chan…maldición… ¡MALDICIÓN, UNA MALDICIÓN!”

-¿A-Akane…? – preguntó Ranma a mis espaldas, tímidamente.

-Maldición… -susurré yo.

“Bajé mi cabeza, sonriendo. Era tan lógico… sin poder evitarlo, mis lágrimas empezaron a salir. Si no estaba equivocada, Ryoga era P-Chan… me sorprendí a mi misma al notar que no me enfadaba. Ahora me encajaba todo. Esas extrañas disputas entre mi mascota y Ranma, el que él se pusiera hecho una furia cuando le besé el morrito y me acostaba con él… cierto, algo enfadada estaba con Ryoga, pero esta sensación quedó totalmente ofuscada ante lo evidente…”

-Akane…yo…

“Noté que Ranma posaba su mano en mi hombro. Yo lo aparté con rudeza. De nuevo… antes me lo había negado, pero ahora nadie tendría el juicio de negar lo evidente. Lo habían vuelto a hacer…se habían vuelto a burlar de mí… Durante dos años se burlaron en secreto. Ellos lo sabían, lo llevaban escrito a la cara. Sus caras de culpabilidad lo demostraban. ¿Por qué nunca me decían nada?”

-¿Te encuentras bien…?

-Te odio… -susurré.

-¿Eh…?

-Te odio… y os odio a todo… ¡OS ODIO A TODOS, DESAPARECED DE MI VIDA DE UNA VEZ!

“Hubo un silencio espectral. Ellos no decían nada. Tenía yo la razón, ¿qué podían decir? Me alcé bruscamente y empecé a correr a través del tejado. Parecía que me quisiera tirar para suicidarme o algo, pero yo empecé a saltar de tejado en tejado, alejándome de ellos. Hasta varios segundos después, no oí nada. Seguramente no se esperaban que yo también pudiese dar esos saltos. Algo de orgullo me quedaba. Pero seguía colérica y sin dejar de llorar, con los puños fuertemente apretados.”

-¡Akaneeeeee! ¡Vuelve aquí, ehhhhh! –oí llamar a Ranma, bastante lejos. Pero yo no quería escuchar.

“¿¡Cómo me habían podido hacer esto!? ¿¡Es que siempre tenía que ser yo la causante de las burlas!? Los odiaba. No iba en broma. La gota que colmaba el vaso. Esta sensación fue la misma que me impulsó a abandonar el dojo hará dos años. La misma situación. Para, dos años después, ahora, volver a caer a la misma trampa. Pues si eso era lo que querían, por mi de acuerdo. Haría lo mismo que la otra vez, salvo que esta vez ya no volvería a caer en sus trampas.”

“Esto ya era…un adiós definitivo.”

Fin del cap. 5

CONTINUARÁ

NOTAS DE LA AUTORA

¡Hola! Qué bien que por fin ya haya terminado el quinto capítulo, ¿eh? Antes de nada, quería disculparme por la tardanza. Tenía muchas ganas de escribirlo pero poco tiempo. Mala combinación.

Pero bueno, lo prometida es deuda. Aquí está, espero que os haya gustado. Y si creéis que ya lo habéis visto todo… pues estáis equivocados, porque aún me reservo unas cuantas sorpresillas que… jejeje, os harán disfrutar.

Dedico este capítulo a Ekart y a mis friends del msn, a Jess y a mi amigo Ranma. ¡Va por vosotros, gracias por haberme animado tanto!

Dudas, peticiones, reclamaciones, amenazas de muerte dirigirse a

cinturo@3xl.net

Salu2 a to2,

CiNtUrO-cHaN

-6 de Abril del 2003-

 

Email de la autora: cinturo@3xl.net

Fanfics

|+| Layout Info