La Web

Fanarts

Varios

Más allá del corazón
Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma ½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.

De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más que espero que os guste. En este fanfiction me he inspirado en otras historias similares que suceden en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de un término medio, ya que piensas que o bien es muy original y te encanta o bien el tema ya está muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso, no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero creo que es más la continuación de la serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad este nuevo fic!

“Sonó el tan ansiado timbre, y pese a que todos tenían unas ganas terribles de salir de esa aula enorme y respirar aire libre para dirigirse a la fiesta de Toiya, yo fui la primera en salir. Recogí mis cosas, Akki y yo nos dimos la buena suerte mutuamente y salí del edificio cual carrera. Aunque al patio disminuí un poco la velocidad, al paso de ir trotando. No quería que él me viera muy desesperada por estar con él. Porque no lo estaba. Simplemente íbamos a pasear, a tomar – espero – un helado y despedirnos.”

“Rayos, Akane, ya no puedes mentirte ni a ti misma…”

De CCF para el mundo entero presenta…

“MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN”

Un fic de Ranma ½ escrito por CCF

Cap. 4: ¡Dilo de una vez!

“Me dirigí hacia Ranma, el cual me estaba esperando apoyado a la verja con su habitual sonrisa, vistiendo sus comunes ropas, algo divertido de verme tan nerviosa por el sólo hecho de ir con él. ¡¡AAARHG!!”

-¿Quieres ir a dar una vuelta?

-Vale.

“¿Vale? ¿¡VALE!? Parezco una estúpida. Era el único pensamiento que se me pasó por la cabeza. Cada vez estaba más y más nerviosa. ¿Por qué? Tenía la vista fija al suelo, y ni me di cuenta de que acabábamos de entrar a un gran parque donde había muchos árboles y muchos críos jugando por allí, sin mencionar la cantidad de madres que paseaban a sus pequeñines. No me lo había planteado antes, y me lo planteo ahora: ¿Qué se supone que vamos a hacer?”

“Claro, la respuesta suena estúpida, pero… ir a dar una vuela por el parque, tomar un helado y ver una peli no era precisamente mi idea de ir con Ranma. Realmente… ¿cuál era mi idea de ir con Ranma? Un sentimiento de nostalgia me envolvió. Ir con él hacia Furinkan, pelearnos, luchar uno contra el otro al dojo, pasar tantas aventuras… esa era la idea de ir con Ranma. Pero ahora…¿qué? De qué hablaríamos. ¿De lo que pasó hace años? Seguro que él sacaría el tema. Tal vez si le diese una tonta excusa y me fuese… No, simplemente me volvería a buscar otro día.”

-Hey Akane, ¿qué pasa? –preguntó él mirándome algo extrañado.

-Nada.

-¿Pues por qué no dices nada? Antes parecías muy contenta cuando venías… - me dijo en tono picarón. Yo gruñí. Definitivamente había sido una mala idea salir con él.

“Y me puse roja porque realmente caí en la cuenta de que estaba ‘saliendo con él’. Lo que se dice cita, cita no era. Pero aún así…”

-No estaba contenta – dije yo seca. – Y ha sido un error venir aquí. Me voy ahora mismo.

“Me alejé de él rápidamente, casi no tuvo tiempo de reaccionar. Aunque en pocos segundos me atrapó y con cara algo risueña se disculpó y yo, como siempre en los viejos tiempos, fruncí el entrecejo y continuamos andando como si no hubiese pasado nada.”

-¿Quieres tomar un helado? Conozco un sitio que los hacen buenísimos…

“Yo me sorprendí. ¿Cómo conocía él mi abusiva gula por los helados? No le di importancia, realmente no tenía.”

-Como quieras, pero te advierto que me conozco todas las heladerías de Tokio, no creo que me sorprendas.

-Eso está aún por ver.

“Me hizo una de sus sonrisas misteriosas que me fundían mi corazón glacial y me cogió de la mano para que fuera más rápida. Ni que decir que me sonrojé a tope, aunque tampoco hice ademán de soltarme.”

-En serio, Ranma, te sorprendería saber la cantidad de heladerías en que he estado… si quieres podríamos ir al Glace Green, hacen unos helados de crema buenísimos. Aunque el sitio más económico es el que hay a la quinta planta de los almacenes, al Palace Ice. Aunque por otra parte…

-Córtala, Akane, no vamos a ir a ningún sitio de estos. Iremos a la paradita de un amigo mío que los tiene a buen precio y están deliciosos.

-¿Un amigo tuyo? –siseé yo desconfiada.

“Nos dirigimos al lado de un pequeño lago donde había muchos niños jugando con sus barcos de juguete, intentando derrumbar a las verdaderas barcas que llevaban numerosas parejitas que habían salido a disfrutar ese magnífico día, y padres que llevaban consigo a sus hijitos. Me llevó a una paradita móvil de madera donde había un chico de unos veinte años leyendo una revista no muy apta para menores. Ranma le llamó la atención y el joven guardó la revista en seguida. En un primer momento me fijé que parecía no acordarse muy bien de Ranma, pero luego hizo una sonrisa con un ‘¡Hombre, Ranma, tú por aquí!’ y se dieron la mano cordialmente. Luego paró su vista en su acompañante, es decir yo.”

-Vaya, amigo, ¿no decías que estabas prometido? Si esa Anike te viera, te mataría. – dijo él en tono algo listillo.

“En cambio yo me quedé a cuadros. ¿Ranma, prometido? ¿Con una tal Anike? Yo ya estaba haciendo crujir los nudillos. Es decir, que este estúpido baka no pudo esperar en olvidarme e ir a por otra prometida. Aunque esta vez preferí no sacar a fuera mi colérica personalidad, ahora no era esa chica alocada, ahora me auto-controlaba – eso creía – y no pensaba darle el gusto a Ranma y a su amigo de que se rieran de lo celosa que estoy. Porque no lo estoy, ¿o si?”

“Vi que Ranma se ponía algo nervioso y por primera vez en mucho tiempo, vi como se sonrojaba y le susurraba algo al oído a ese hombre. Eso aún me enfadó más. Seguramente le diría algo como: ¡¡Sht!! No hables tan fuerte, que esta de aquí, mi exprometida, es muy celosa y me podría matar con uno de sus mazos…”

“Vi como el chico asentía.”

-¡Ah! ¡Entiendo! No era Anike, era Akane. Ahh… mi memoria sigue siendo igual que antes. ¡Hola, señorita prometida de mi amigo Ranma, ¿qué querrá tomar?!

“Yo me quedé de piedra, roja, mirándolo. ¿Entonces estaban hablando de mí? ¿No había ninguna Anike? Un sentimiento de alivio me vino, pero duró escasos segundos, pues empecé a recordar la escenita. Entonces Ranma no me había olvidado, y por lo que parece, le había dicho a amigos suyos que yo era ‘su’ prometida. Un rubor corrió por mis mejillas, las noté que ardían. Miré a Ranma en busca de explicaciones, pero vi que estaba persiguiendo a ese pobre vendedor amigo suyo por todo el parque, bastante rojo, con los puños elevados. Yo sonreí. Cogí mi helado y esperé a que parasen, mientras iba disfrutando de ese frío gusto a vainilla y chocolate que tanto me gustaba en estos días de calor.”

* * * * * * * * * * *

“Al cabo de un rato, un magullado vendedor volvió a su parada, mientras que Ranma se sentó a mi lado, con los brazos cruzados y la mirada al cielo. Vi que estaba algo nervioso.”

-¿Quién era ese? –pregunté yo sin más. Creo que le sobresalté sobremanera.

-¿Ese palurdo? Bah, no tiene importancia… - dijo él con las manos a la cabeza.

-¿Cómo que no tiene importancia? Seguro que es un buen amigo tuyo. ¿Por qué no me lo presentas?

-¿Buen amigo mío? ¡Qué va, si casi no nos conocemos! – dijo él bastante nervioso.

-Ah, claro, eso explica que le hayas contado toda tu vida – dije yo bastante encertada. Me refería al anterior suceso, sobre su prometida. Él se puso rojo.

“Entonces oímos un ruido detrás del banco del parque y de los arbustos salió ese chico otra vez con un ramo de rosas.”

-¡Hola, mi nombre es Yoshihiko Nakamura, encantado! ¿Quieres que vayamos a dar una vuelta por el parque? – me dijo ofreciéndome el ramo.

“Yo me lo miré como si fuera un marciano a la sopa – Ehm… - No pude acabar de contestarle porque Ranma lo mandó a volar, algo molesto. Me cogió de la mano y nos alejamos de su paradita.”

-¿De qué lo conoces, Ranma? – le pregunté yo.

-Bueno, es una laaaaarga historia, y ahora no hay tiempo. ¡Mira, qué bonitos vestidos, Akane!

“Yo lo miré enfadada. ¿Cambiando de tema? Algo extraño en él. ¿Por qué tanto misterio? No habría para tanto. Y seguro que no era nada importante, pero a mi me mordió la curiosidad. Y empecé a decir opciones.”

-¿Lo conociste en un bar?

-No.

-¿En la tómbola?

-Que no.

-¿En algún hotel?

-No.

-¡Ah, ya se, tenías tanta hambre que le robaste helados!

-¡NO!

-¿Lo conociste en Tokio?

-No.

-¿En Japón?

-¡No!

“Yo sonreí. Entonces lo había conocido en China, seguro. ¿Y por qué no me lo había dicho? ¿Qué había pasado allí que tuviera tanto misterio, para que ni Ukyo, ni Shampoo, ni Mousse, ni Ranma ni nadie quisieran hablar de ello?”

-¡Entonces en China!

“Vi que Ranma no contestaba.”

-¡Lo sabía! – dije yo eufórica. -¿Por qué no quieres hablar de ello? – pero en seguida supe que no había sido una buena idea decir eso.

-¿Por qué no quieres hablar tú de lo que pasó hace dos años? – me dijo él molesto.

“Después de esto, salimos del parque. Nadie decía nada. Yo no estaba dispuesta a hablar, y por lo visto él tampoco. He aquí una perfecta cita, donde todos son mudos. Una pérdida de tiempo, seguro que ahora me lo estaría pasando mucho mejor a la fiesta de Toiya. ¿Qué estaría haciendo Akki?”

“Continuamos paseando por el centro de Tokio. Paseamos – en silencio – por Shibuya y allí yo intentaba distraerme mirando todos los aparadores. Realmente, desde su respuesta, no salíamos de esa situación tan embarazosa.”

-¡¡EHHH, AKANEEE!!

“Ranma y yo nos sobresaltamos y miramos hacia atrás. Él no sabía muy bien de qué iba la cosa, pero yo sí: se trataba de mi amiga Akki, con otros chicos de la uni, entre el los Toiya y Henta. ¿Pero no hacía la fiesta en su casa?”

-¿Akki, qué hacéis todos aquí? – le pregunté yo a mi amiga.

-Es que en su casa nos aburríamos y ahora vamos de camino a un karaoke. ¡¡Akane, tienes que venir, Toiya te necesita!! – dijo ella de broma.

-¡Vamos, Akki, haz el favor! – dije yo sin querer crear malentendidos, y menos con Ranma allí a mi lado. Al parecer nadie se había dado cuenta que iba conmigo.

-¡Eh, Tendo, ¿por qué no vienes?! – me dijo Toiya, que salió de la multitud.

-Es que no me apetece mucho… - dije yo.

-¡Eh, Toiya, si no nos damos prisa no quedarán salas libres! – oí que decía una voz.

-Está bien, id tirando. ¿Seguro que no quieres venir? – me volvió a insistir.

-No, no, seguro.

-En fin, pues, hasta mañana.

-Adiós, hasta mañana.

-¡Adiós Akk!

-Adios, Akki. –dije yo algo cansada, mirando como el numeroso grupo se alejaba.

“Algo cansada, pero contenta que se fueran de una vez por todas, busqué a Ranma con la mirada. Seguramente se habría sentido algo fuera, pero en fin. Estaba al lado de la pared de una casa, apoyado, con las manos a la cabeza. Y me miraba como…como… no podría olvidar esa mirada ni en mil años. Los mismos ojos que cuando me fui con la línea de trenes. ¿Odio?”

“Yo me dirigí hacia él. Estaba algo acobardada. ¿Se habría enfadado? No había hecho nada malo. Intenté sacarle importancia al tema.”

-Bueno, ¿qué te parece si vamos a…?

“Pero no me dejó terminar - ¿Quién era? – me dijo con tono de voz sombrío.

-Ah, pues eran unos compañeros míos de la universidad.

-No he dicho quienes eran, sino quién era ese tío.

-¿Toiya? Pues es un amigo de la universidad un año mayor que yo. Y ahora, si has terminado, ¿podríamos…?

-¡No, no podemos! ¿Y por qué te hablaba con tanta confianza? ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo, Akane? Veo que no has malgastado el tiempo… - su tono sombrío a la vez fue acusador.

“La rabia empezó a emanar en mi, pero me contuve.”

-Para que te enteres, entre Toiya y yo no hay NADA – dije con voz tranquila y pausada.

-¿Ah, no? Eso no es lo que parecía.

-Puede, pero lo que sí está claro es que aquí hay alguien que se muere de celos. – dije yo, disfrutando del momento.

-¡Ja! Más quisieras… - dijo Ranma, igual de impasible.

-Veo que sigues siendo el mismo baka de siempre. ¡Eras tú el que quería hablar, acuérdate! Por lo menos podrías ser un poco más educado.

-¿Y me lo dice la que va insultando a todo el mundo? ¡Tú tampoco no has cambiado nada, sigues siendo la misma marimacho de siempre!

-¿Qué has dicho?

-¡No se cómo pudiste seducir a ese tío, le compadezco!

-¿Y tú qué, travestido de pacot…?

“En seguida supe que había perdido porque él hizo una gran sonrisa y yo recordé que ahora ya no se transformaba. Por primera vez en mi vida, parecía que me había ganado en lo que a insultar se refiere.”

-¿Y hasta dónde habéis llegado, eh Akane?

-¡Ya te he dicho que sólo es un amigo!

-¡Eres una mentirosa! ¿Cómo puedes negar lo evidente? Además, tengo pruebas.

“La última frase me pilló algo de improvisto. ¿Pruebas de qué? Si no habíamos salido ni nada.”

“Ranma se sacó algo de su bolsillo y me enseñó unas cuantas fotos. Yo agrandé los ojos y las cogí con fuerza: Toiya y yo cogidos de la mano, Toiya y yo abrazándonos, Toiya y yo debajo de un árbol, Toiya y yo…¿¡besándonos!? Rompí esa foto en un santiamén con rabia. ¿¡Qué significaba todo esto!?”

-¿Qué, Akane, me vas a decir la verdad, o vas a seguir negando lo evidente? – me dijo él con un aire bastante enfadado.

“Yo no sabía qué decir, seguía mirando las fotos en busca de algún error. Estaba claro que eran trucadas, pero quién habría hecho una cosa así - ¡Eres más tonto de lo que creía! Estas fotos están trucadas, ¿es que no lo ves?

-¡Ah, claro! – dijo él sarcástico. – No se cómo mis padres me prometieron a una chica tan baja como tú… has cambiado, Akane, ya ni honor te queda.

“Me quedé en blanco. No me esperaba algo así. Me había dicho que no tenía honor. Y eso es muy grave a mi parecer, porque puede presuponerse ciertas cosas… ¿me lo había dicho Ranma? Vi qué él se quedó a gusto al verme en esta situación. El colmo. Encima estaba disfrutando con todo esto. ¿No se suponía que hoy tendríamos que pasárnoslo lo mejor posible? Todas mis ilusiones de aclarar las cosas se fueron al traste porque, como pensaréis, me había hecho ilusiones de aclarar todo lo que pasó hace dos años. Mientras los dos estábamos en silencio al salir del parque, hice el pensamiento de sacar el tema, cuando vinieron los de la Todai. Y además, había otra cuestión: las fotos. ¿Quién demonios habría hecho algo así? ¿Nabiki? No, nunca se hubiese pasado tanto.”

“Y empezó a llover, una suave llovizna veraniega. Los dos en silencio, él aún bastante enfadado, se le notaba a una legua. Pero yo lo estaba más. Todas sus palabras me retumbaban al oído, un eco que nunca paraba.”

-¿Qué? ¿No vas a decir nada? Qué vas a decir, si los dos sabemos lo que has hecho estos dos años… y yo que…

“Se oyó un fuerte *plaf*; la gente que pasaba por allí y que ya empezaban a asustarse a consecuencia de que nuestra conversación subiese de volumen, se quedaron mirándonos. A mi, con la mirada escondida entre mi pelo, horrorizada; y a él, con una mano mía en su mejilla. No fue una palmadita de las que solía dar antaño, en esta reflejé todo mi odio, horror y un sinfín de sentimientos más en versus él. No tuve coraje para mirarle a los ojos, no se si le importó mucho o no, tampoco me importaba que la gente no parase de mirarnos. Yo me di la vuelta y empecé a correr bajo la lluvia, abrazándome a mi misma. Tenía frío.”

“No se cómo fue, que cuando recobré el juicio y subí la vista, me encontré a la Todai. Había muchos charcos por allí, estaba solitaria. Igual que yo. No tenía a nadie. Por primera vez en mi vida me daba cuenta que estaba sola. Tenía frío. Frío por fuera y por dentro. Cada vez me sentía más pesada. Ahora llovía más fuerte. Miré a la Todai con odio. Todo era su culpa. Ella me había quitado mi familia, mis amigos, Ranma…”

“No. No era culpa de la Todai. Lo que estaba pasando era sólo culpa mía. Como castigo, aún llovió más fuerte. Y yo con mi vestido de verano, muerta de frío y calada hasta los huesos. Empecé a encontrarme mal. Me dirigí a mi casa, cerca de allí. Al cabo de poco rato tuve que andar apoyada a la pared. Mis fuerzas flaqueaban. No me encontraba mal, simplemente no me encontraba. Estaba perdida. No sabía si iba en la dirección buena o mala. Tenía dolor de cabeza. Y seguía lloviendo. La gente con paraguas me miraba algo preocupada. Una mujer se ofreció a ayudarme, pero yo no la contesté y seguí avanzando.”

“Llegué a mi límite. Estaba helada, y débil. Creía que iba a caerme al suelo allí mismo de no ser por una silueta que me hizo de apoyo para andar. No le distinguí muy bien. No sabía si era hombre o mujer. Me hablaba y yo iba contestando, y aún así no podría reconocerle. El cansancio se apoderó de mí; poco a poco fui cerrando los ojos. Y me derrumbé.”

* * * * * * * * * *

“Poco a poco fui abriendo los ojos. Me pesaban cantidad. La cabeza me dolía mucho y tenía frío, a pesar de estar tapada con un par de mantas y una sábana. ¿Dónde estaba? Esa no era mi habitación. Sin embargo tenía un aroma muy conocido ya. Oí una puerta que se abría y entró alguien. Se sentó a mi lado y me habló.”

-¿Cómo te encuentras, Akane?

“Yo me sorprendí.”

-¿Doc…Doctor T-Tofu? – susurré yo. Vi que casi no tenía voz.

-Sht, no hables Akane.

-Pero… ¿Q-qué hago a-aq…?

“No pude continuar ya que empecé a toser como una posesa. El doctor se preocupó.”

-Te encontré cerca de la Todai. Estabas en muy mal estado. ¿Cómo se te ocurre ir así por el mundo y encima lloviendo? – dijo señalando mi vestido, colgado.

-Es que… - ahora mismo no tenía muchas ganas de explicárselo todo. - ¿Estoy en la clínica tr-trau…?

“Un nuevo seguido de tosidos.”

-No, estás al dojo Tendo.

“Yo di un respingón y me senté al instante. Mi corazón empezó a latir.”

-¡¿Qué?! ¡¡Me voy de aquí ahora mismo!! – intenté salir de la cama, pero mi cabeza empezó a dar vueltas y casi me caigo al suelo. El doctor se apresuró a tumbarme otra vez.

-¿Tan mal te parece estar con nosotros? – dijo algo triste.

“Yo pensé en lo que había dicho – No, no. No es por vosotros, es por… - yo no pude continuar, pero el doctor me miró algo apenado. Sabía lo que había querido decir.

-Ahora estás a la futura habitación del niño, es decir, a tu antigua habitación. Dentro de poco, Kasumi te servirá la cena.

-¿La cena?

-Sí, ya han pasado dos días desde que te encontré cerca de la Todai. Has estado con fiebres altísimas estos dos días.

-¿Dos días? ¿Fiebres altísimas? Un momento, ¿hoy es martes?

-Sí.

-¡Pero tengo que ir a la Todai!

-Ya hemos llamado informándoles. Lo que me hace recordar que ayer vino tu amiba Akiko, preguntando por ti. Como estabas durmiendo, se fue.

-Akki…

-Bien, intenta dormir un poco.

-Sí, claro… - empecé a toser de nuevo.

-Uf… Akane, tienes para días con esa tos tan fea. En fin, intenta descansar. Si necesitas algo, haz sonar la campanita. No hables mucho y no te levantes, ¿entendido?

-Sí…

“El doctor desapareció tras la puerta y yo me quedé en silencio. Con motivos me acordaba de este olor. Era ‘mi’ olor. Era.”

“Empecé a pensar en todo lo que había ocurrido. No me acordaba de mucho, sólo de escenas borrosas. La pelea con Ranma, la Todai, la lluvia. Y que ya no tenía fuerzas, entonces vino alguien y me ayudó. El bueno del doctor… la verdad es que ahora mismo parecía que estuviese internada a la clínica traumatológica del doctor. Qué recuerdos.”

“Entonces me acordé que estaba a mi casa. Por lo tanto, Ranma también estaría rondando por aquí. Sólo esperaba que ese caradura y sus fotos no apareciesen nunca más. ¿Cómo había podido decirme todo eso, y encima con esa estúpida sonrisa en la cara? Lo odiaba. Y pensar que hacía dos años lo quería tanto. Ahora era diferente. Se había pasado y mucho. Por muchas disculpas que me diese, esta vez no se lo perdonaría.”

“Un *toc, toc* me hizo salir de mis pensamientos. Intenté – digo intenté porque casi no me salía nada de voz – decirle que entrara. Era Kasumi, con una bandeja. Se sentó con aires de preocupación al lado de mi cama.”

-Qué bien que ya te despertaste, Akane… - me dijo, aún así, sonriendo.

-Sí… ¡cough, cough! Hgññ… perdona…

-No tienes por qué disculparte. Toma, te he traído algo de cena. Ono me dijo que te encontró deambulando cerca de la Todai. ¿Qué ocurrió?

-Bueno… es que Ranma y yo nos peleamos y me fui… - le dije a mi hermana. Ella suspiró.

-Ah, por eso ha estado tan raro estos días…

-¿Raro?

-No tiene importancia. Y no hables, Ono me ha dicho que no debes forzar tu garganta.

“Ella me tocó la frente con su mano. La noté extremadamente fría.”

-Kasumi, estás helada…

-No, eres tú la que estás hirviendo. Aunque te ha bajado mucho la fiebre. Nuestro padre no paró de llorar en el día de ayer, creía que te ibas a morir.

Yo sonreí.

-Ahora no le dejamos entrar. Tienes que hacer reposo y cualquier cosa menos esa estando a su lado – dijo Kasumi divertida. – Bueno, yo también te dejo dormir. Ya es tarde, duerme hermana.

-Mmm… ¿Kasumi? – le dije yo, aunque apenas se me oía.

-¿Sí?

“Yo me puse algo nerviosa - ¿Qué hacía de raro? – Kasumi me sonrió.”

-Bueno, cuando el doctor te trajo él fue en seguida a buscar medicinas por toda Nerima. No era fácil, estaba diluviando y casi todas estaban cerradas. Creí que él también volvería con fiebre, y creo que algo constipado está, pero dijo que nos encargáramos de ti, que él estaría bien. Si discutisteis, parecía bastante apenado. No paraba de pedirme si necesitaba algo, ayuda o lo que hiciese falta. Creo que ahora está al dojo entrenando.

“Kasumi me sonrió pícaramente y desapareció tras la puerta, dejándome algo tocada. ¿Así que estaba arrepentido? Hacía unos instantes me había jurado y perjurado que por muy arrepentido, no lo perdonaría. Pero lo que me había dicho Kasumi me había ablandado el corazón. Me imaginé a Ranma, empapado, corriendo bajo la lluvia intentando buscar alguna farmacia abierta, sólo para mí. Pero a la vez me vino la escena de mi discusión. ¿Qué pensar ahora acerca de Ranma? Mejor no pensar que produce dolor de cabezas y empiezo a comer, que estoy hambrienta. Sabia decisión, ¿cierto?”

* * * * * * * * * *

“La luz de la ventana me despierta. ¿Ya es de día? Poco a poco me intento incorporar. En un primer momento me siento perdida. ¿Dónde estaba? Recién recordé todo lo que me había pasado. Aún tenía un poco de dolor de cabeza, pero no tan intenso como ayer. Me destapé y me puse las zapatillas. Al ponerme en pie me tambaleé, pero logré aguantar el equilibrio. Parecía que hubiese bebido más de la cuenta. Cogí una pequeña manta de algodón y me cubrí los hombros con ella, tenía bastante frío. Tal vez no estaba haciendo bien al levantarme de la cama, pero tenía ganas de salir de allí y moverme un poco.”

“A mi ritmo, entré al corredor donde había todas las habitaciones. Apoyada a la pared, fui andando poco a poco hasta llegar a las escaleras. Las bajé una a una, intentando no desmoronarme allí mismo. No se oían muchas voces. A decir verdad, vi que no había nadie. Ni Kasumi siquiera preparando el desayuno. ¿Tan temprano era? Tal vez la fiebre no me había dejado dormir más. Fui a consultar el reloj. Las once. Pero las once de la mañana. ¿Y aún nadie levantado? Empecé a olerme que algo no estaba bien. Kasumi siempre solía levantarse allá las siete. Tal vez había salido a comprar, y todos los demás estaban durmiendo. Nabiki seguramente habría ido a trabajar, igual que el doctor.”

“Me sentí algo molesta. No hacía ni un día que me había levantado y ya me estaban dejando de banda. Al menos, Kasumi se hubiese podido esperar a que me levantara. Pensé en ello. Tampoco era muy justo, ella tenía sus tareas de cada día, y pensándolo bien, seguramente papá y el señor Saotome estarían arriba, y Kasumi se pensó que ellos me cuidarían. Más bien al contrario.”

“Me dirigí a la cocina. Cogí algo de leche y me senté tranquilamente a la mesa. Silencio. Era una extraña sensación. En mi apartamento siempre solía haber silencio – a no ser que conectara la radio – pero en esta casa se me hacía algo extraño. Claro que con el repentino cambio de todos respecto a Ranma estaba omnipresente. Volví a pensar en eso. Al parecer, todo se atribuía a ese viaje a China. ¿Qué fue lo que pasó allí realmente? Por muy perdido que ande, tardaron DOS años en encontrar a Jusenkyo. Eso, al menos es lo que nos dijeron ellos. ¿Pero y su hubiera habido algo más? ¿Y si hubiese pasado algo allí que hubiese hecho desistir a las chicas? Todo esto se encontraba ahora mismo fuera de mi alcance y intenté no pensar más, o mi dolor de cabeza iría en aumento.”

“Me bebí todo el vaso de un trago y lo limpié. ¿Y ahora qué? Aburrimiento. Siempre que no podía ir a clases me aburría. ¿Volver otra vez a la habitación a hacer reposo? Eso sería lo más conveniente, pero… ¿alguna vez lo hice?”

“Subí a mi habitación y me puse un kimono que Akki muy amablemente debió de colocar al hacer mi bolsa. Seguro que ella ya había previsto que me aburriría. Siempre piensa en todo, aunque a veces sea bastante despistada. Me puse el kimono, de un color blanco tirando a azul flojito y poco a poco bajé las escaleras. Los grandes médicos suelen decir que la mejor terapia del mundo es auto-convencer al paciente de que no siente ningún dolor. ¿Y qué mejor manera de auto-convencerme que olvidándome de él? ¿Y qué mejor manera de olvidarme del dolor que entrenando un poco?”

“Me dirigí al dojo. Estaba igual que siempre, aunque algo magullado, quizás. El dojo siempre había sido el sitio de las peleas, igual que el campo Furinkan. Este sitio me traía tantos recuerdos de mi anterior vida…”

“Sacudí la cabeza. No era momento de ponerse sentimental. Primero de todo, empecé a dar vueltas al dojo para calentar un poco. Ya no sentía dolor de cabeza, o eso al menos es lo que intentaba hacerme creer. Fui a buscar un enorme tronco recubierto de una gruesa manta. Siempre lo hacía servir para entrenar con mis patadas y puñetazos; siempre solía colocar una pequeña trenza a la parte superior. Cuando lo hube amarrado bien, empecé a darle patadas a tuerto e izquierdo, como si fuera el Ranma de verdad. Un patada alta aquí, un puñetazo allí, y así todo el tiempo hasta que me harté y lo mandé a volar, olvidándome que no era Ranma sino un pequeño tronco.”

-¿Akane?

“Yo me giré sabiendo lo que encontraría a escasos metros. Evidentemente, era Ranma, que acababa – por lo que se podía deducir de la toallita y con todo el tórax al aire – de salir de la ducha. Yo me sonrojé algo al verlo así pero luego volví a esa frialdad que me había propuesto de adoptar con él. Yo simplemente me giré y me alejé, dejándolo allí tirado. Aunque él de un salto se puso delante de mí. Vi que tenía una mirada algo triste, arrepentida. Me habló con voz de culpa.”

-El doctor ha dicho que no tienes que moverte de la cama o empeorarás.

“Iba a responderle algo como: Yo hago lo que quiero, pero eso iba en contra de mis planes de no dirigirle la palabra nunca más. Así que me giré y empecé a andar hacia la casa. Me iría a mi habitación y así tendría la excusa perfecta para hacerlo fuera. ¿Reposo? Ya le daría yo reposo, no le daría una oportunidad siquiera para acercarse a mi.”

“Él me siguió dentro, y yo subí las escaleras como si pisara uvas.”

-Si necesitas algo, ya sabes… - me dijo él algo flojito.

Yo seguí con mi plan – Sí, ya se, avisaré a Kasumi.

“Vi que él frunció el entrecejo. Pues claro que sabía que se refería a él, y él sabía que yo lo sabía, por eso hizo más efecto mi respuesta. Finalmente llegamos al final del corredor donde había mi habitación. Yo entré y acto seguido cerré la puerta tras de mi con gran estruendo, intentando dejar allí a Ranma con las ganas, y todo hubiese ido como yo quería de no ser los malditos reflejos de Ranma, porque en cuanto empecé a cerrar la puerta él colocó instintivamente su pie para impedir cerrarla del todo.”

-¿Se puede saber qué estás haciendo? ¡Haz el favor de quitar el pie! – dije yo intentando cerrar la puerta.

-Esta puerta no tiene candado. Si quieres ciérrala, pero cuando te separes de ella la abriré – me dijo él. Yo empecé a cansarme.

-¡Ranma, el doctor dijo que tenía que hacer reposo!

-Sí, claro, en el dojo. Y unos minutos sin hacer reposo no te van a matar, además parece que creas que te voy a llevar a la montaña, sólo quiero hablar.

“La última frase la dijo un poco más flojito. Yo, apoyada a la puerta, miré hacia la ventana. Tenía razón, si me separaba de la puerta él simplemente la abriría. Pero no quería hablar con él. Cuando me curase, me iría de esta casa – de nuevo – y volvería a mi habitual vida. ¿Y qué hacer ahora? Sólo se me ocurrió una idea.”

-Si entras, chillaré, y vendrán papá y el señor Saotome a ver qué pasa, y ellos no te dejarán molestarme – dije yo con aire triunfal.

“Él se quedó mudo durante unos instantes. Ambos, espalda contra espalda con la puerta en medio de los dos, cada uno en sus pensamientos. Finalmente me contestó.”

-Inténtalo.

“Yo me quedé bastante tocada. ¿A qué venía eso? ¿Me estaba desafiando? Pues si creía que iba en broma, estaba muy equivocado. Claro que, como su tono arrogante se bastó y sobró para sacarme de quicio, no paré a pensar en que Ranma siempre juega sucio.”

“Yo me separé rápidamente de la puerta. Y cogí aire para gritar al mismo tiempo que la puerta se abría. Justo cuando iba a chillar, vi que Ranma, mucho más rápido que siempre, se abalanzó contra mío y me tapó la boca firmemente, ahogando mi grito. Todo fue tan rápido que no me dio tiempo a reaccionar. Estábamos uno tocando con el otro. Nos miramos, y eso fue un error. No me explico bien: ‘mirarle’ fue un error.”

“Poco a poco él fue quitando presión y sacó su mano de mis labios, algo rojo. De repente caí en la cuenta de que aunque él no me hubiese hecho eso, tampoco hubiese podido gritar mucho, estaba medio afónica.”

-Vamos, siéntate o el doctor me va a matar – me dijo él en tono divertido. Di gracias a que él sacó el suficiente coraje como para hablar en un momento así, puesto que yo estaba bastante impactada y no lograba reunir ningún insulto coherente.

“Le hice caso – por alguna vez – y me tumbé en mi cama. Él se sentó al suelo, a mi lado. Miró hacia el suelo, algo rojo. Mi corazón empezó a latir deprisa. ¿Qué sería eso que le costaba tanto decir? Si me paraba a pensar en las veces en que me había dicho ‘tenemos que hablar’ y las veces en que habíamos hablado, la diferencia era brutal.”

-Akane, yo…

“Parecía que finalmente había reunido el valor necesario para decirme alguna cosa. Ahora dejó de mirar al suelo y me miró directamente a mi, haciendo que me pusiera algo nerviosa.”

“Hubieron unos instantes de duda. Nadie decía nada, parecía que él se hubiese derrumbado, cuando lo soltó todo de una bocanada.”

“Y hizo algo extraño. Se separó un poco y se… arrodilló. ¿Qué iba a hacer? ¿No estaría pensando en…? Pero todas mis ilusiones se desvanecieron al ver que se estaba inclinando hacia abajo, como pidiendo…”

-Akane, yo… ¡¡LO SIENTO!!

“¿…perdón?”

CONTINUARÁ

**NOTAS DE LA AUTORA**

Hola a todo el mundo, aquí os traigo - ¡por fin! – el cuarto capítulo de “Más allá del corazón”. Ya se que ha tardado un poquito, pero espero que haya merecido la pena ˆ_ˆ.

Por ende, espero que os haya gustado. Realmente estoy disfrutando mucho en este fic, pero… ¡tranquilos! Aún faltan por desvelar muchas cosas, como por ejemplo qué hizo Ranma todos estos años, qué fue lo que pasó en China, cómo será la relación Ryoga-Ukyo, y sobretodo… ¿Cómo acabarán nuestra parejita de oro? Si la curiosidad te pica, ¡no dejes de leer!

Y tranquilos, en seguida me pongo con el siguiente capítulo.

Muchas gracias a todos por leer esto y gracias a Mónica por sus críticas, este capítulo se lo dedico a ella ˆ-ˆ

Un besazo muy fuerte y mil gracias por estar aquí de

La Webmistress…

CiNtUrO-cHaN

-10 de Marzo del 2003-

 

Email de la autora: cinturo@3xl.net

Fanfics

|+| Layout Info