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Más allá del corazón
Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma ½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.

De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más que espero que os guste. En este fanfiction me he inspirado en otras historias similares que suceden en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de un término medio, ya que piensas que o bien es muy original y te encanta o bien el tema ya está muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso, no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero creo que es más la continuación de la serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad este nuevo fic!

“Oí el rechinar del viento. Empezaba a levantarse tormenta. Las hojas de los árboles del dojo se meneaban sin parar. Y allí estaba yo, de pie, mirando al suelo, al lado del único hombre que amé y que me dejó el corazón roto hace ya mucho tiempo. ¿Por qué tuvieron que ir así las cosas? Todo empezó ese día, hará más o menos dos años…Yo era la misma saludable chica de 18 años, despreocupada y la mar de feliz de cómo me iba la vida. Ahh… no supe apreciar entonces esos momentos sin preocupación. Cómo me gustaría volver…”

CCF presenta…

“MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN”

Un fic de Ranma ½ escrito por CCF

Cap. 2 : Decisión de un futuro

“Por aquel entonces, yo tenía 18 años. Mi rutina era cada día más predecible. Nunca pasaba nada nuevo, siempre el mismo día aburrido, en el que me peleaba con Ranma, en el que iba a Furinkan, en el que hacía volar a Kuno, en el que me peleaba con Ranma…”

“Me leventé como siempre. Me vestí y bajé, no sin antes llamar a Ranma para que se despertara. Desayuné y esperé a Ranma, y luego los dos nos dirigimos a Furinkan.”

“Ranma y yo continuamos y llegamos a clase. ¡No hacíamos tarde, imagínate! Hinako casi se cae de la sorpresa al llegar y vernos a Ranma y a mi sentados en los pupitres, junto a los demás chicos.”

“Las clases pasaron normales, y sin darme cuenta ya llegó el fin de curso. El final de Furinkan. Y, cómo no, los exámenes para los que quisieran continuar los estudios. Furinkan tenía una un acuerdo con la universidad del barrio, haciendo que los alumnos de Furinkan tuvieran preferencias para ir a Hokken, que así se llama. Yo estuve varias semanas preocupada por los exámenes, más que nada porque tampoco sabía si hacerlos o no. Delante de mí se me plantificaba una pregunta que durante mucho tiempo eludí: ¿sigo o paro? ¿Voy a la universidad o le pregunto a Kasumi si me puede enseñar para ser ama de casa? Estuve días así. No sabía qué hacer. Lo hablé con todos, junto a Ranma. Él lo tenía claro. Haría el examen, y si aprobaba bien, y si no también. Para él sólo era una tontería más, él no se lo tomaba tan seriamente como yo. Él tenía futuro como luchador. Yo no. ¿O sí? Al final, hice lo mismo que Ranma. Me presenté a los exámenes de Junio. Todas mis amigas también se presentaron. Menos Yuka, que fue hacia el mundo de la moda. Dijo que quería ser modelo. Es muy guapa, seguro que triunfará.”

“Esto de la universidad es un lío, pero al final te haces la idea. En un principio, nos presentamos todos al mismo examen que hacen todos los chicos de nuestra edad. Es un examen en el que quien obtiene más valoración obtiene más posibilidades de universidades superiores. La mejor de todas, obviamente, es la Tôdai, la Universidad de Tokio. Sólo es un sueño. Suficiente pena tengo yo como para entrar en Hokken. Para entrar hace falta sacar un promedio de seis a siete – de unos diez exámenes, uno por cada asignatura – y quien saque menos, pues hacia otra menor o a trabajar, y quien saque más, pues siempre tendrá otras universidades que escoger, aunque tal vez un poco lejos de casa.”

“Más o menos, esto es lo que yo se de la universidad. Pero de momento no quiero saber más. Tengo que concentrarme y estudiar para los exámenes, e intentar aprobarlos todos. Me puse manos a la obra. Estudiaba bastante. Si no aprobaba, no sería por no haberlo intentado. Y me fijaba en Ranma. Él no parecía preocupado en absoluto, muy al contrario. Con el lío esto de los exámenes finales, no mandaban deberes, por lo que se la pasaba yendo por ahí o entrenando.”

“Mi relación con Ranma empeoró. Yo me cerraba cada tarde en mi habitación a estudiar, y prácticamente no hablábamos ya. Sayuri y Yuka me dijeron que lo vieron entrar al Ucchan’s. Ukyo no se presentará a los exámenes, tiene un negocio que atender. Kuno… Por lo que yo se, Kuno ya lleva un año sin presentarse por aquí. Ya casi no lo veo. Se cierra en su casa y a la mínima se presenta aquí con un ramo de rosas, pero en fin, ya no lo veo. En cierta manera, me entristece. Me lo pasaba bien con el divertido Kuno intentando persuadirme siempre, sobretodo me encantaba hacerlo volar. Ah… qué gran satisfacción. Se me quitaba el estrés enseguida.”

“Y así siguieron las cosas, hasta que a medianos de Junio llegó el día del examen. El gran día. Quedamos con todo el curso de 2º para ir juntos al instituto Hokken, donde se hacían las pruebas de ingreso. Ranma estaba normal, pero yo estaba nerviosísima.”

-Hey Akane tranquilízate, cualquiera diría que esperas aprobar… -me dijo él, desde la vaya.

Yo lo miré extrañada – Pues qué te crees, tonto, claro que espero aprobar. –dije yo indignada.

-Vamos Akane, sabes perfectamente que esto es sólo para pasar el rato. ¿Sabes? Aún no tengo muy claro qué haré después. Supongo que me iré entrenando más y más… tal vez me vaya a China.

-Es decir, que tu desde el primer momento ya sabías que no te ibas a esforzar.

Ranma me hizo que sí con la cabeza. –Pues que sepas que yo he venido hoy aquí para sacar la mejor puntuación de Japón – ni en sueños, pero bueno.

“Nos encontramos con los chicos y nos dirigimos a Hokken. Estaba lleno a rebosar. Sería prácticamente imposible hacerse un hueco en una universidad con tanta gente queriendo asistir. Uf… me estaba planteando seriamente el irme. De no ser por mis amigas, las cuales nos cogimos todas de la mano y avanzamos juntas.”

“Y hice el examen. Inglés, japonés, naturales, sociales, matemáticas, literatura, y otras tantas… y fue extraño. Me había esperado cosas mucho peores. Mucho peores. Realmente me lo sabía. Todo. Las horas de estudio no fueron malgastadas, al fin y al cabo. Me hacía daño la muñeca de lo rápido que escribía. Vi de reojo que Ranma me miraba extrañado. No me había tomado en serio. Nadie me había tomado en serio, y esa no era la primera vez en mi vida que alguien no me tomaba en serio. Y lo odiaba. ¿Por qué nadie me toma en serio? ¡Basta! Concéntrate en el examen y no te líes la cabeza, pensé. Aún me acuerdo del timbre, ese ‘riiiiing’ que marcaba el final de la semana de exámenes. Ya estaba. Se había acabado. Ahora había que esperar hasta Julio para saber los resultados.”

-¿Qué tal te ha ido?

-Fatal… ¿la pregunta 4 era la respuesta A o B?

-¿A, no?

-Pues yo he puesto la B…

“Y un sinfín de comentarios así por el estilo. En cambio yo sabía que era la C. Ranma y yo nos fuimos a casa. Antes paramos a comer un poco, era temprano y yo me compré un helado. Ya veis, por aquel entonces los helados me volvían loca.”

-¿Cómo te ha ido, Ranma? –le pregunté yo, aunque ya sabía la respuesta.

-¡Uf, fatal! – me dijo con su típico aire despreocupado que yo ya sabía que usaría. Realmente no se lo tomó en serio, muy al contrario que yo - ¿Y a ti?

-Bueno… - me pensé qué contestarle. No me había ido muy mal – bastante bien, espero.

-¿Y ahora qué vamos a hacer?

-¿Qué quieres decir?

-Bueno… -miró al cielo, como pensando – ya hemos acabado el último curso de Furinkan, ¿algo tendremos que hacer, no?

“Casi me caigo al piso de la impresión. ¿Ranma pensando en su futuro? Se me escapó una risa y él refunfuñó.”

-No se, de momento hay que esperar a que salgan las notas de los exámenes el mes que viene. Tal vez haya aprobado…¿a ti no te gustaría ir a la universidad?

“Ranma me miró como quien dice que los extraterrestres hacen años que están en la tierra camuflados de gatos.”

-¡No! Suficiente he tenido ya en esta maldita escuela…

-Oh, vamos, ahora no me vas a decir que no te lo pasaste bien…

“Realmente, Furinkan se había convertido inevitablemente en una parte nuestra. Tantas peleas, tantos insultos, tantos disgustos, tantas cosas. La mayoría malas, pero aún así…”

-¡Ya hemos vuelto!

“Kasumi nos recibió con su cordial sonrisa y nos preguntó qué tal los exámenes, y le dijimos que bien. Digo ‘le dijimos’ porque por algún motivo desconocido Ranma no le dijo que fatal, tal vez para no decepcionarla mucho. Kasumi es Kasumi.”

“A partir de ese día se acabaron las clases en Furinkan. Hubo una gran fiesta de despedida, en la que no se por qué Kuno también asistió, aunque él ya había dejado Furinkan hacía un año. Comida, bebida, baile, y lágrimas. Muchas lágrimas. Yo y mis amigas gastamos una tonelada de clínex. Nos animamos unas a otras, nos dijimos mucha suerte en el futuro y hasta la reunión de antiguos alumnos. Al menos nos volveríamos a encontrar. Esta costumbre de las reuniones de antiguos alumnos siempre me gustaron. Cuando era pequeña, una vez fui a una con mis padres y mis hermanas, y todos estaban muy contentos. Yo también quería estarlo dentro de unos años.”

“Y a partir de entonces, vacaciones. De verano. Pero no sólo eso. todos estábamos nerviosos porque se acercaba el día de ir a Hokken donde habría un sinfín de carteles, con un montón de universidades y la nota promedio que se necesitaba para acceder. Y sólo unos pocos afortunados obtendrían becas.”

“Llegó el gran día y me vestí como tal. Me puse un vestido de esos tan fresquitos para verano, sin mangas, y cogí una mochilita de un conejillo blanco. Luego bajé las escaleras y me encontré a Ranma.”

-¿Ranma, no vienes? –le pregunté yo parada a la puerta de casa, a punto para ir a Hokken.

-¿Para qué, si sabes que no quiero ir a ninguna…?

“Pero yo ya lo estaba agarrando y los dos marchamos hacia Hokken, que aunque estuviese dentro de Nerima estaba bastante más lejos que Furinkan. Tardamos como media hora-tres cuartos en llegar. Había un gran patio con muchos paneles, y en ellos muchas notas.”

-¿Y ahora qué? –me preguntó Ranma. Yo no paraba de mirar a tuerto e izquierdo.

-Pues no se… vamos a la lista de Hokken.

“Le preguntamos a un hombre que tenía pinta de director o algo así que dónde estaban las listas de los ingresantes a Hokken. Y nos condujo amablemente hacia una lista bastante larga.”

-Tiene que buscarse por el apellido. –me dijo el hombre.

“Ranma y yo nos colamos entremedio de toda esa multitud y empezamos a buscar ‘Tendo’ y ‘Saotome’.”

-A ver…a ver…Rukken...Ryujin…Sakko…Setsuno. – Rama paró de leer la lista y hizo un bufido - ¿Lo ves? Ya te dije que era una pérdida de tiempo…

“Sin embargo, yo continuaba buscándome a la lista de Hokken. Cada vez mis nervios eran más y más. Creo que a Ranma le supo mal y todo verme así, buscando como una loca mi apellido.”

-Tayuhashi…Tehigawa…Tumikoshiwatsu. –mi alma cayó en pedazos al ver el salto de la ‘Teh-‘ al ‘Tum-‘.

“Miré al suelo. Realmente me habría hecho ilusión ingresar a Hokken. Pero en fin, no se puede tener todo en este mundo. ¿Y ahora qué? No me había planteado qué hacer en caso de no ser una elegida.”

“Ranma y yo empezamos a irnos, y el mismo hombre de antes se nos cruzó. Con su misma cara risueña nos preguntó.”

-¿Qué tal ha ido, chicos?

Yo no tuve aliento para contestar, por lo que lo hizo Ranma – Pues mal, no estamos en ningún sitio… - dijo sin inmutarse.

“El hombre consultó su lista. Le preguntó a Ranma cómo se llamaba de segundo, y empezó a buscar. Luego movió la cabeza negativamente y miró a Ranma con temor, esperando que se pusiera a llorar o algo así. En cambio él se le quedó algo confundido, sin saber a qué venía tanta tristeza. Luego me preguntó el mío y empezó a buscar. Pasó bastantes hojas. Y al final me puso en la cara una de ellas.

-Tendo, Akane – pude leer – inspirante para Hokken. Nota de promedio: 6-7. Nota resultante de promedio: 9’15. Ingresa en Tôdai.

“El hombro estaba mudo de asombro. Ranma y yo nos leímos la frase un par de miles de veces antes de convencernos de lo que allí había escrito. Noté que una inmensa alegría empezó a surgir en mi interior.”

-Se…señorita, ha sacado usted un 9’15 de…de promedio… -dijo ajustándose sus gafas.

“Y yo simplemente continué leyendo el papel, eufórica, intentando encontrar algún error. Y no encontré el error. ¿El efecto 2000, quizás? No, estábamos al 2001. Y tampoco veía visiones. Entonces, eso significaba que… significaba que…”

“Sin poderlo evitar, me lancé hacia Ranma.”

-¡¡A la Tôdai!! ¡¡Ranma, ¡¿te lo puedes creer?! – le miré a los ojos, pero vi cómo él desviaba la mirada hacia otro lado, con amargor.

“Yo me separé de él, avergonzada y triste. Él no parecía haber disfrutado mucho con la reciente noticia, y no sabía por qué.”

“En casa todo fueron aplausos y enhorabuenas. Incluso Kasumi compró una tarta especial y lo celebramos toda la familia junto con el doctor Tofu – parece ser que ya había relación con Kasumi desde entonces – pero algo no estaba bien. Ranma no me había dirigido la palabra desde Hokken, y yo empezaba a preocuparme. Realmente esta vez no le había echo nada, y ya hacía mucho tiempo que no nos enfadábamos, no lo suficiente al menos como para que yo sacase mi arma secreta – el mazo.”

“Al cabo de unas semanas, después de tranquilizarme, llegó una carta para mi, de la Tôdai. Era para el certificado de inscripción. Me decía la data límite, dentro de una semana. Tenía que llevar todos los papeles conforme había aprobado con una nota de promedio aceptable y llevarlo todo allí, que incluso en verano estaba abierto.”

“Fue a partir de esta carta, fue a partir del preciso instante en que la acabé de leer, en que empezó todo.”

“Obviamente, se la mostré a todos. Ellos la leyeron en silencio. Estábamos todos sentados y hacía mucho calor. Y luego Kasumi habló.”

-Pues yo creo que es una excelente oportunidad para ti, Akane, te preparaste muy duramente y aquí tienes tu premio. – me dijo.

“Yo sólo fijé mi vista en mis manos, que de repente me parecieron de los más interesantes. Notaba la mirada azul fija en mi, sabía que él no querría que yo me fuese, y tampoco quería irme yo tan lejos. La Todai no estaba precisamente cerca del dojo, ni siquiera estaba en Nerima. Yo me quedé en silencio, ofuscada por dentro.”

-Bueno, de todas maneras el plazo es hasta dentro de una semana, ¿no? –me dijo Nabiki – tienes tiempo de sobras para pensártelo.

“Pues tenía razón. Y allí se dio por finalizada la reunión familiar. Cada uno fue a sus cosas. Vi que Ranma marchaba silenciosamente. ¿Quería que me fuese? Ya hacía días que me rondaba por la cabeza esa pregunta. Si él quería que me quedase, yo me quedaría. Lo tenía decidido. No me importaba para nada. Así pues, le seguí. Vi que entraba al Ucchan’s. No pude evitar colerizarme. Pero al instante me tranquilicé y me volví al dojo. No quería hablarle aún… no estaba preparada. Aún faltaban muchos días. Días que pasaron rápido, demasiado rápido a mi parecer.”

-Akane, mañana es el último día… -me recordó la preocupada Kasumi - ¿cuándo vas a decidirte?

-Pronto, pronto… - esta palabra era la que estaba utilizando cada día que me lo preguntaban, pero sabía que tenía que decidirme cuanto antes, mejor.

“Ya tenía los papeles y todo en orden. Sólo hacía falta llevarlos y ya está. Pero faltaba algo.”

“Busqué a Ranma y me lo encontré al tejado, para variar. Estaba bastante pensativo, mirando al cielo. Se perturbó un poco al notar que yo subía, pero me ignoró por completo. Me molesté un poco, pero continué. Me senté a su lado y me quedé en silencio. Supongo que parecería una completa estúpida… Al final me lancé.”

-¿Tú que harías? –le pregunté yo sin más.

“Él se quedó callado, mirando con odio a las nubes. O tal vez es que allí estaba mi cara imaginaria y me odiaba a mi. Sin dejar de mirar al rojo cielo, me contestó con voz cortante.”

-Qué haría de qué.

“Hice un gruñido, pero ya tenía previsto que él no me lo pondría fácil. Así que proseguí.”

-De qué va a ser, de la To…

“Pero no pude continuar. No pude. Y allí fue cuando todo se vino abajo, a parte de la cabeza de Ranma empotrada por culpa de una rueda de una bicicleta. Shampoo, Ukyo, Kuno y Ryoga aparecieron allí. ¿Cómo sabían qué…?”

-¡Airen, tú querer que Akane se marchar, ¿cierto?! Me lo decir ayer al Nekohanten…

“¿Ranma? ¿Ayer al Nekohanten? Conocía demasiado bien a Shampoo como para tragarme eso, pero Ranma tuvo una respuesta extraña y no muy propicia.”

-¡Tsk! ¡A mi no me importa! ¡Que se vaya lejos, bien lejos, si es lo que quiere, total, yo ya estaré bien aq…!

“Pero no oí nada. Ya no oí nada más. Vi que Ranma se cruzaba de brazos y miraba sin remordimientos hacia un punto lejano al horizonte. Reinó un silencio espectral. Mi pasado, hecho añicos. Mi presente, hecho añicos. Mi futuro… la Tôdai.”

-Pero yo no quiero que te vayas, Akane, porque yo… -ese era Ryoga, uno de los pocos amigos que me quedaban.

“Yo me puse de pies – ignorando que estaba al tejado – y le hice un abrazo. No de amor, ni nada parecido, sino los abrazos que se dan los buenos amigos. Le dije algo como ‘lo siento, he tomado una decisión’, no me acuerdo, el caso es que me fui. No se qué reacción tuvo Ranma, ni me importaba. No se qué reacción tuvieron Ryoga y las chicas, pero aún me importaba menos. Había tomado la decisión de mi vida, quizás. Yo me hubiera quedado. Me hubiera quedado sólo con que Ranma me lo hubiese pedido. Pero no. No se cómo fui tan tonta de pensarme que él me diría lo que yo quería oír. Tenía miedo. Miedo de afrontar la vida sola, sin que alguien me protegiera, porque – esa fue otra decisión que tomé en ese preciso instante – me iba a mudar lo antes posible de allí, no quería estar cerca suyo ni muerta.”

“Sin decir nada, y llorando, cogí los papeles, los puse en mi mochila y arranqué a correr hacia la parada de autobús. Aún faltaban un par de horas para que el centro cerrara, y yo llegué por los pelos. Más decidida que nunca, y con fuego en los ojos, entregué los papeles correctamente al gerente, el cual tenía intimidado, pensando seguramente que esa fría mirada iba dirigida a él. Pobre, no le culpo, estaba muy… no, enfadada no era la palabra, era otra de peor.”

“Y me acuerdo que entonces vino mucha confusión. No di una sola oportunidad a Ranma para hablarme, aunque sólo fuera para pedir disculpas, y creo que tampoco me buscó mucho. Les dije a todos que me cambiaría de piso dentro de poco, que había visto uno cerca de allí a buen precio. Nadie se opuso. Eso aún me dio más rabia. Nadie intentó que me quedara. Todos me querían lejos, muy lejos, pues yo les complacería. Y así fue, yo me fui lejos.”

“El ingreso fue algo duro, no conocía a nadie y era un pez fuera de su pecera. Vi con desagrado que la mayoría iban todos en grupo, seguramente conocidos de antiguos institutos, en cambio yo no conocía a nadie. Entramos en una enorme sala y nos distribuyeron por clases. Mi clase daba a la entrada principal, a un primer piso. Había un grupo de chicas hablando animadamente, todas vestidas muy modernas. ¿Qué hacía yo en ese mundo? Entonces se me presentó una chica delante del pupitre, y la siguieron otras. Se llamaba Akiko, y allí surgió una bonita amistad.”

“De Ranma ya no supe más de él. Y todo lo que sigue, ya lo sabéis.”

* * * * * * * * * *

“Y ahora estaba cara a cara, con Ranma, años después de nuestra separación. Y él estaba dispuesto a hablarme. Demasiado tarde, Ranma, demasiado tarde…”

Fin del capítulo 2

CONTINUARÁ

NOTAS DE LA AUTORA

¡Hola! Espero que este segundo capítulo os haya gustado. Ya se que no avanza la historia, pero era imprescindible poner lo que pasó para asimilar mejor lo que pasará en un futuro no muy lejano ;)

Bien, ya sabéis: dudas, sugerencias, comentarios y/o críticas a

cinturo@3xl.net

La Webmistress…

CiNtUrO-cHaN

-25 de Febrero del 2003-

 

Email de la autora: cinturo@3xl.net

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