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Más allá del corazón
Este fic está basado en los personajes de la serie Ranma ½, cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo que no me hago responsable de ningún cargo.

De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más que espero que os guste. En este fanfiction me he inspirado en otras historias similares que suceden en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de un término medio, ya que piensas que o bien es muy original y te encanta o bien el tema ya está muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso, no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero creo que es más la continuación de la serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad este nuevo fic!

“El atardecer empezaba a caer sobre la inmensidad de Tokio. En la estación de trenes, una familia aguarda la venida del último tren de esa línea. Toda la familia luce caras tristes, en especial la chica de pelo corto azulado, ojos marrones, que lleva consigo un par de maletas. Su padre se le acerca y le da dos besos en las mejillas; la mayor no aguanta y saca a lucir una lágrima, y sin poderlo evitar ella, junto a su hermana mediana, la abrazan. La menor corresponde al abrazo con ternura y tristeza. Un panda deja ver un cartelito de ‘Visítanos siempre que quieras’, y a su lado hay un chico con trenza que mira con indiferencia, mas en su interior está echo a pedazos. Ella le da una última mirada de tristeza, recordando lo que pasó entre ellos los días anteriores, y él le corresponde la mirada, enfadado también. Se oye el silbido de un tren. Ella coge sus maletas con decisión y les brinda una última sonrisa, antes de subir al tren y desaparecer, dejando toda la familia mirando con tristeza como la chica, ahora mujer, se va.”

De CCF al mundo entero presenta…

“MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN”

Un fic de Ranma ½ escrito por CCF

Cap.1 : Nueva vida

“Ya hacía mucho tiempo de eso, desde que me fui de casa para ingresar a la Tôdai (N.A-1). Al final resultó que yo valía para esto en lugar de las artes marciales, aunque eso no significa que las haya abandonado. Cuando recibí la noticia, me quedé muy sorprendida. No quise dejar pasar la oportunidad, pero a la vez había un motivo lo suficientemente grande como para quedarme. Aunque todo se vino abajo cuando… en fin, no quiero pensar más en ese baka. Suficiente me costó para superar eso, para que ahora vaya siempre pensando en ello.”

“Como iba diciendo, ya hace mucho desde que me fui, hará unos dos años. Ahora tengo veinte. Sí, he cambiado bastante, tanto por dentro como por fuera. Estoy muy bien en la Tôdai, tengo muchas amigas y soy la capitana del club de lucha libre. Hay bastantes chicos que suspiran por mi, según me dijo Akiko, pero no les hago ni caso. Akiko va a mi misma clase y dentro de unos años quiere ser juez. Pues con las notas que saca lo tendrá facilísimo. Yo en cambio no estoy muy segura aún, de momento estoy cursando sin las ideas claras, pero cuando llegue el momento ya me decidiré. Akiko es una chica muy simpática. Cuando entré por primera vez en la clase, no conocía a nadie, y ella muy amablemente me presentó a todo su grupo. Hice amigos y amigas muy rápido, y ella se convirtió en mi mejor amiga. Ahora hemos quedado al distrito de Shibuya, la zona de jóvenes por excelencia, para ver algunas tiendas o simplemente pasear. No se.”

“Ya he llegado al lugar acordado y Akki no ha venido aún. Siempre suele retrasarse, por un momento u otro. Pero no importa. Miro a mi izquierda y veo una chica de mi misma edad corriendo hacia mi como una loca, de pelo marrón castaño y ojos claros. Si realmente quiere llegar a ser juez, tendrá que moderarse bastante. Sonrió al imaginármela mandando a un puñal de gente que se vaya a la cárcel sin escuchar antes las declaraciones.”

-¡Hola Akk, perdona el despiste, es que perdí el tren y…!

-No pasa nada, Akki, yo también acabo de llegar. ¿Vamos?

“Lo bueno de Akiko, o Akki como la llamo yo cariñosamente, es que siempre está contenta, e inevitablemente me hace sentir contenta a mi también, cosa que necesito muy a menudo cuando pienso en mi pasado. Hoy la convidaré a comer algo para agradecerle que el otro día me dejara sus apuntes, gracias a ella el cara pájaro no me puso un insuficiente. El cara pájaro es mi profesor de inglés, y tiene una nariz muy respingona, muy parecida a la de las aves. De allí el apodo. Se lo pusimos Akki y yo.”

-¿Vamos a tomar un helado?

“Yo dije que sí rápidamente. Realmente los helados se convirtieron en mi vicio cuando estaba deprimida. Hay gente que cuando está deprimida come chocolate. Yo helados. Realmente Akki sabe cómo animarme.”

-¿Qué Akk, piensas ir al final?

-No se. Ya hace mucho que no me paso por allí y sería injusto que en ese día tan especial no fuera. Supongo que sí iré. Aprovecharé ahora para comprarles algunos regalos.

-¿Quién hubiese dicho que la inocente de tu hermana se casaría con ese médico tan famoso?

-Bueno, el Dr. Tofu siempre estuvo detrás de mi hermana.

“Como buenas amigas que éramos, no pude evitar explicarle mi vida y mi infancia, al igual que mis amoríos, al igual que ella me explicó los suyos. Sobre Ranma conoce lo que todo el mundo sabe: que estábamos prometidos y que nunca pasó de eso. No me siento muy capaz de explicarle todo lo que pasó entre nosotros, aún más después de eso ya no me siento con ganas de hablar de Ranma con nadie.”

-¡Eh, Tendo! ¡Akitsuki!

“Akki y yo nos giramos para ver quién nos llamaba. Se trataba de Toiya y Henta, unos compañeros de la universidad. Eran considerados como la ‘pareja de oro’ entre las chicas. La gran mayoría estaban locas loquitas por ellos. Iban un curso por delante nuestro, pero no se por qué el día de mi llegada se me presentó junto con su amigo Henta, y desde entonces que hicimos buenas migas. Akki me dijo luego que eso no era nada normal, que Toiya no solía hacer esas cosas, más bien al contrario. A mi eso de dio igual. Pensé que había ganado un amigo más, y así fue.”

-¡Hola Henta! –dijo Akki, toda roja - ¿Qué hacéis aquí?

-Pues hemos quedado con unos amigos para ir al cine. Hay que aprovechar los domingos –dijo Henta, también rojo. Yo me los miré bastante contenta. Mi amiga Akki estaba colada por Henta, y se podía decir lo mismo de él, pero los dos, igual de tímidos, llevaban así desde que los conocí.

-Tendo, ¿quieres venir? Nos lo pasaremos bien – me dijo Toiya.

Pero yo no tenía muchas ganas con el buen día que hacía de cerrarme en una sala oscura y llena de gente, así que le sonreí y le dije que no. Akki se mostró algo decepcionada, pero ella también dijo que no le apetecía, así que ellos fueron tirando y nosotras nos sentamos a una cafetería al aire libre para tomar los ansiados helados.

-¿Por qué le has dicho que no, Akk? ¡Tú estás loca!

-¿Por? Si no me apetece, no me apetece.

-¡¡La verdad, no te entiendo!! Si yo fuera tu, ahora mismo iría con Henta a ver una película romántica… ahh… ¿no sería fabuloso hacer una cita doble? –me dijo con brillo en los ojos.

-Jajaja, ¿y a mi con quién me emparejarías, lista?

-¡Pues con Toiya!

Hice un gruñido – Ya te he dicho mil veces que no me gusta.

-Oh, vamos.

“Eso era algo que tampoco entendía de Akki y del resto de mis amigas. Todas se empeñaban en que saliera con Toiya, que la verdad ya me lo había pedido un par de veces. Pero yo no me veo saliendo con ningún chico, a no ser que… ¡no! Realmente, no me entiendo a mi misma. Siempre trato de autoconvencerme de que eso pertenece al pasado, que él debe estar viviendo felizmente casado con alguna de esas tres, pero no puedo olvidarle. Cuando pienso que el domingo que viene iré a visitarlos a todos al dojo Tendo, me entra un cosquilleo. ¿Qué dirán? ¿Se alegrarán? Desde la última visita ha pasado un año y medio… y desde que me fui, dos. Tal vez estén enfadados…”

-Vamos Akane, que se te deshace el helado.

Presté atención a mi helado y empecé a devorarlo como yo sólo se, haciendo que mi amiga me mirara algo divertida.

“Luego paseamos por el centro de Shibuya, admirando todos los aparadores de vestidos de gala, de boda, joyas… Realmente era un vicio pasear por allí y no poder comprar nada. No me malinterpretéis. No es que esté sin blanca, lo que pasa es que lo que tengo lo empleo en lo necesario: comida, alquiler de piso, y cuatro cosillas más. Porque yo vivo en un pequeño pero acogedor apartamento, cerca de la universidad, y que está muy bien de precio para los estudiantes. No es muy grande, como he dicho, consta de el comedor, mi habitación, el cuarto de baño y una mini-cocina. Pero es todo lo que necesito. Además que tiene unas bonitas vistas.”

-Oye Akane, ¿no has pensado en qué ponerte para ir a ver a tu familia? No querrás causarles mala impresión…

“Nyec. Lo que quiere Akki es que me compre ese conjunto que hace tanto tiempo que quiero y no puedo permitirme. Akki es muy buena, pero ya sabe que no puedo permitirme el lujo de comprarme algo así.”

“Ya es casi de noche. Nos despedimos hasta mañana y como cada día quedamos para ir juntas a la universidad. Estoy algo lejos de mi apartamento, pero no quiero malgastar un billete de tren en una noche tan espléndida. Hay muchas estrellas, cosa muy inusual en pleno centro urbano de una ciudad tan contaminada. Voy andando embobada mirando el cielo, cuando noto que alguien se para enfrente mío. Es una mujer. Y la reconozco en seguida. Tiene el pelo largo y suelo, un poco ondulado. Lleva una discreta diadema negra y luce un bonito vestido de embarazada. Prácticamente no me lo puedo creer. Y por lo que veo, ella tampoco.”

-¡Kasumi! –dije yo sin poder contenerme y la abrazo fuertemente. Ella hace lo mismo.

-¡Akane, cuánto tiempo! ¿Qué haces aquí?

-Bueno, vengo de dar un paseo… ¿pero y tú? Creo que me he mantenido muy lejos vuestro demasiado tiempo… -digo algo apenada mirando su crecidita barrriguita.

-¿Cuándo nos vendrás a visitar, Akane? –dijo mi hermana, algo triste pero con su usual sonrisa.

-Oh, pues era una sorpresa, pero pensaba venir la semana que viene en domingo por vuestro primer aniversario de boda. ¡no me lo perdería por nada! –dije yo, contenta. Ella también lo estuvo.

-No sabes cuánto me alegro. Realmente la casa se ha notado algo vacía sin ti… y sin Ranma-kun.

“Crack. Eso es lo que hizo mi corazón. ¿Sin Ranma? ¿Él también se fue?”

-¿Qué quieres decir? –pregunté yo pesarosa.

-Bueno, poco después de irte tú, él se fue de viaje. De vez en cuando nos envía postales. Se fue junto Ryoga y Mousse. Pero una reciente postal dice que vendrán pronto.

-¿Con Ryoga y Mousse? ¿Y a dónde?

-No lo se… supongo que fueron a cualquier lugar a entrenar. Ya hace mucho que no veo a Ranma-kun, envía postales pero no fotos, y siempre dice que están los tres bien y que el día que regresemos nos llevaremos todos una sorpresa.

-Ah…

-Bueno, Akane, yo tengo que ir tirando, me esperan en casa. ¿Quieres quedarte a cenar?

Yo me sentí algo incómoda - No, Kasumi, gracias. Mañana hay clase y aún tengo que estudiar un poco… ya nos veremos el domingo, ¿vale?

-Como quieras, Akane, me alegra ver que estás bien.

-Lo mismo digo, adiós hermana.

-Adiós.

“Las dos seguimos los caminos opuestos, dirigiéndonos a lo que ahora era nuestra casa. Kasumi sí que había sido afortunada. Se casó con el doctor al cabo de un año de mi partida, y me la encuentro ahora embarazada de, supongo, unos cinco meses. Realmente me siento muy egoísta. No llamo, no los visito, no hago nada para ponerme en contacto con ellos. No se si seré bienvenida…”

“Al cabo de un rato llego a casa. Mi apartamento está bastante ordenado, salvo algunos platos que aún están por limpiar. Realmente el día en que me puse a los fogones para cocinarme algo me di cuenta de cuan equivocada estuve siempre y la razón que tenían todos. Me compré libros y libros de recetas, de eso ya hace un par de años, y los tengo en una estantería, listos para utilizar. Practico mucho, y últimamente me está quedando buena la comida, aunque eso no signifique que mi mayor gasto sea en comida a domicilio. Voy mejorando, pero un día de estos me dará un patatús.”

“Dejo en paz mi instinto para cocinarme algo y me dirijo a mi habitación. Consta de una cama, un armario, una mesa, una silla, un tocador y alguna cosilla más. Aunque no sea tan grande como la habitación del Dojo Tendo, me gusta bastante. Me desvisto, guardo la ropa y me pongo el pijama verde pastel de verano. El amarillo que usaba siempre me quedó corto. Porque he crecido bastante, ya os lo dije antes, no soy la de siempre. Incluso mi pelo ha crecido, no mucho, pero suficiente como para que me pueda hacer dos colitas, que me gustan mucho como me quedan, porque como no tengo mucho pelo para hacérmelas, más que dos colitas son… no se lo que son, pero me gusta cómo me queda. A veces me acuerdo de cuando tuve ese ‘pequeño’ accidente de pelo. En el fondo, les estoy agradecida a Ranma y Ryoga, porque gracias al corte de pelo pude darme cuenta que mi amor por el Dr. Tofu era imposible, que por muy femenina que me volviese, jamás se fijaría en mi. Fue ese día cuando definí mis sentimientos, como le dije a Ranma. Fue entonces cuando me enamoré de él. Quizás me enamoré antes y hasta ese día no me di cuenta, en fin no lo se.”

“Como cada noche antes de acostarme, miro la foto que hay al tocador, al lado de la cama. Una foto de mi familia y mis amigos de nerima: Ryoga, Ukyo, Shampoo, Kodachi, Kuno, Sayuui, Yuka, Daisuke, Hiroshi… muchos. Al fin y al cabo, ahora me doy cuenta que por muchas peleas que hiciésemos, las chicas y yo siempre estuvimos de alguna manera u otra unidas, y siempre tuvimos algo muy importante en común, que fue lo que nos hizo enemigas. Cuando pienso en ello, me vuelve ese sentimiento de melancolía que tengo tantas veces y del que mi amiga Akiko intenta sacarme.”

“Y me duermo.”

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“Hoy es el gran día. Ayer puse el despertador para las ocho. Me ducho, me peino y me visto. Al final no me compré el conjunto que me dijo Akki, pero me da igual. Era demasiado… femenino para mi. Así que me puse una camisa de tirantes de color blanca con unos puntos aquí y allá azules; hacía conjunto con una chaqueta sin mangas también azul. Luego me quedé pensativa. ¿La falda blanca o unos pantalones largos de cotón, muy fresquitos para verano? Finalmente elegí la falda, también blanca. Realmente no pasaría calor en el día de hoy. Cogí mi mochila, de esas pequeñitas que hacen de bolso para las chicas de mi edad, me la colgué a la espalda y salí de casa. Eran las nueve y algo. Temprano. Pero no podía resistirme. Tenía muchas ganas de ir. Cogí el primer tren que pasó y al cabo de un rato llegué a mi destino. Ya estaba en Nerima. El sentimiento de melancolía era tan fuerte que me oprimía el pecho. Cada calle, cada árbol, cada casa… yo me crié aquí. Como era temprano, decidí desviarme de la ruta. Mis pasos, inevitablemente, me llevaron hasta Furinkan. No había cambiado mucho. Le habían dado un nuevo toque de pintura, eso sí, y había más árboles que antes, y los que había se habían hecho grandes. Era domingo y no había nadie.”

“Continué avanzando. Y llegué al Ucchan’s. Tampoco había cambiado nada. Había hecho algunas reformas al exterior, pero nada importante. Quise entrar, pero vi un cartelito que ponía ‘Cerrado’, y desistí. Llamé al timbre, pero no me contestó nadie. Ahora que me fijaba, el restaurante tenía un aire bastante dejado, como si no hubiese alguien desde hacía tiempo. No quise buscarle tres pies al gato y me fui. Así que seguí adelante. Mi próxima parada – aunque tuve que desviarme un poco para llegar – fue el Nekohanten, el restaurante Gato, el Cat Café. Y este sí que estaba abierto. Algo nerviosa, abrí la puerta. ¿quién me hubiera dicho a los 16 que estaría tan contenta al volver a ver a mi mortal enemiga y a su bisabuela? Al entrar me quedé algo extrañada. La decoración había cambiado un montón. Había extraños cuadros, figuras chinas, y al fondo, la barra de la comida. No había nadie, demasiado temprano. Así que me dirigí a la cocina, de la cual salía humo.”

-¿Hola? –dije algo temeraria.

Una voz vieja y carcomida me contestó – Está cerrado, vuelva luego.

“Esa era Cologne. Sin hacerle caso, entré en la cocina. La vieja ya iba a pegarme la bronca por haber entrado sin su permiso, cuando me miró a la cara”

-¿Akane Tendo? –dijo sin poder esconder su sorpresa.

-Hola señora. –dije yo, contenta de que me hubiese reconocido, a pesar de llevar el pelo con dos colitas, que me daba un aire infantil que siempre me gustó tener.

-¿Qué haces aquí?

-Vengo de visita. ¿Dónde está Shampoo?

-¿Shampoo? Hace tiempo que no la veo… cuando tu te fuiste, se fue con el futuro yerno y otros más a China.

“Crack de nuevo. ¿¡QUÉ!?”

-¿C-Cómo dice, señora? –dije yo sin poder evitar sulfurarme.

-Pues eso, que hace dos años que no la veo. Me dijo que iría con el futuro yerno para buscar una cura. Como ya era mayor, le dejé ir y yo me quedé aquí para esperarla. Pero estás de suerte, me envió una postal diciéndome que vendría un día de estos… ¿Akane?

“La señora seguramente se enfadó porque me fui sin escuchar. No pude aguantarme la rabia. Kasumi me dijo ‘…se fue con Ryoga y con Mousse…’ ¿por qué no me dijo la verdad? Aunque, pensándolo bien, tal vez Ranma no se lo dijo a ellos, o tal vez Shampoo los siguió y se incorporó. Entonces me vino a la mente la imagen del Ucchan’s cerrado. Y de nuevo sentí rabia. Ukyo también habrá ido con ellos, seguro. Me da igual. Ya me da igual. Esto es el colmo. Después de lo que pasó y ahora me hace esto… ¡¡bien!!”

“Colérica, me dirijo al Dojo Tendo. Intento controlarme. Ellos no tienen la culpa de nada. Entro a la calle donde reside mi Dojo. Nuevamente melancolía. Y me planto enfrente de la casa. Mis ojos empiezan a humedecerse, pero me resisto a llorar. Ya no soy la niña que lloraba por todo. Con mano firme, abro la puerta, que ya está abierta. Y entro al jardín. Ha cambiado y mucho. Lleno de flores, plantas, bonsáis… y entonces veo un panda jugando al shogi con un hombre de mediana edad, pelo largo y negro, más aún con algunos cabellos ya plateados por culpa del desgaste. Sin poder evitar mi estrés, grito.”

-¡¡Papá, señor Saotome!!

“Ellos se giran para mirarme. Sus rostros se ven confundidos ante la desconocida que soy yo, cuando caen a la cuenta de quién los ha llamado, ni más ni menos que el polluelo que abandonó el nido hace dos años. Mi padre se pone en pie y empieza a llorar y se me tira encima, y yo me río. No ha cambiado nada.”

-¡¡Akaneee!! ¡¡Mi hijita!! ¡¡Qué grande y hermosa te has hecho!! ¡¡Buaaaaaaaah!!

-{¡Hola Akane! , cuánto tiempo} – me dice el señor panda.

Yo sólo puedo contestarles de la misma manera que hice siempre – ¡Venga papá, me estás asfixiando…!

“Aún llorando, se separa de mi. No lo veo tan alto como antes. O tal vez es él el que no me ve tan pequeña como antaño. Me acompañan a la habitación y me encuentro con el doctor. Él se pone contento y me abraza. Si hubiese tenido 15 años, me hubiese dado un ataque, pero ahora sólo era un muy buen amigo mío, y por cierto un cuñado.”

-¡Hola Akane, no sabes cuánto me alegro de verte! –me dijo.

-¡Yo también, doctor! Cuánto tiempo. Ah, sí, la enhorabuena, ¡feliz aniversario! –dije yo, abrazándole.

-Gracias Akane.

“Me condujeron al comedor, y al cabo de poco apareció Kasumi con su habitual sonrisa y unas tazas de te. Ya eran las diez. Nos sentamos al comedor los cinco – el panda también cuenta como persona – y nos dispusimos a hablar, más que nada y para molestia mía, de mi. Que cómo me iban los estudios, que cómo me alimentaba, que si tal, que si cual… Al final me harté y empecé a preguntarles cosas a Kasumi y al Doctor Tofu.

-Kasumi, cuñado, tened – dije yo entregándoles un paquete.

El Doctor se molestó ante el reclamo – Vamos Akane, no me llames así, que me pondrás colorado…

“Luego abrieron el paquete. Era un regalo mío echo a mano. Se trataba de un pequeño gorrito para bebés. Recé para que me saliera bien, aunque en estos dos años no mejoré mucho mi costura, aunque a ellos les pareció agradar, o eso me pareció, puesto que me abrazaron y me besuquearon. Tal vez era sólo para quedar bien. No era gran cosa, pero me alegró que no me recriminaran el no saber mucho.”

-¿Y ya sabéis si será niño o niña? –pregunté yo – como no lo sabía, hice el gorro de color verde, que más o menos sirve para los dos.

-Pues... – vi que mi hermana miraba al Doctor – aún no lo sabemos, el bebé siempre se pone de espaldas a la radiografía, de modo que no sabemos aún…

-Ah…

“Seguimos hablando durante un buen rato. Realmente se me hizo muy agradable. Les dije que volvería más a menudo, y no era mentira. Realmente me había propuesto de visitarles una vez cada dos o tres semanas, depende. Llegó la hora de comer, y yo me ofrecí a ayudar a Kasumi. Vi que todos me miraban con duda. Seguramente no habían olvidado lo mío, pero yo les ignoré como tantas veces hice hace años. Mi hermana, como siempre, no puso ninguna resistencia, y ambas preparamos sushi y carne variada que tenía muy buena pinta.”

“Kasumi y yo acordamos no decirles a ellos qué era lo que había preparado yo, de esta manera tal vez se animaban. Dicho y hecho. Todos miraron con duda la comida, pero nadie empezó. Entonces, Kasumi empezó a comerse mi comida, para engañar a los demás haciéndoles creer que era la suya. Más confiados, se tomaron el sushi que yo preparé. Yo aún no comía, me los miraba desconfiada.”

-¡Kasumi, hija, cada día te superas en la cocina! –dijo mi padre comiendo a diestro y siniestro.

-Cariño, le falta un poco de sal… -dijo el doctor Tofu. Kasumi sólo sonreía de manera extraña.

-{Quiero más.} –fue lo único que dijo el panda.

“Ni que decir que me quedé estupefacta. ¿¡Me había salido…comestible!? ¡Por fin! ¡Después de tantos años practicando, por fin me salía algo bueno!”

-Papá, señor Saotome, cariño, que sepáis que este sushi que os acabáis de comer lo ha hecho Akane –dijo ella, aparentando indiferencia y sirviéndose un poco más de sushi.

“El ambiente se tensó. Todos pararon de comer y miraron sus platos vacíos. Luego me miraron a mi y me sentí incómoda.”

-Es…¡¡ES UN MILAGRO!! –exclamó mi padre eufórico. Yo me molesté ante la frase.

-{Me da igual. Quiero más.} –replicó el panda.

-Akane… ¿desde cuándo que sabes cocinar ‘normal’? – me di cuenta de que el doctor no decía ‘tan bien’ sino normal. Aunque al menos era un avance.

“Todos continuamos comiendo y conversando – aunque noté que mi padre se mostraba algo recatado a la hora de terminarse el segundo plato de sushi – alegremente. Y entonces oímos una bocina de claxon afuera. Todos nos levantamos para saber qué pasaba. Abrimos la puerta del dojo y para mi sorpresa – puesto que vi que para mis familiares esto era un hecho bastante normal y corriente – entraba una lujosa limusina negra. Yo me quedé impresionada. Y de ella salió la persona que nunca me hubiera imaginado que saldría pero que no desentonaba nada: Nabiki.”

-¡Hola, siento el retraso!

“Pero no parecía ella. iba vestida de negro, con un conjunto bastante mono, y gafas de sol. El chofer sacó de allí la limusina y desapareció por las callejuelas de Nerima. Vi como apretaba unos botoncitos de su móvil, y luego me miró a mi.”

-Fiu… vaya hermanita, ¿quién me habría dicho que te encontraría aquí? –dijo ella.

-Has cambiado mucho, Nabiki… -dije yo. Parecía una completa estúpida.

-Bueno, tú también… - vi que fijaba su atención en mi pelo y en otras partes de mi cuerpo que no mencionaré.

-¡Qué bien que el jefe te haya dado un día libre! –dijo el doctor.

-¿Kuno? Bah, puedo conseguir un día libre cuando se me antoje… -dijo ella con indiferencia. Yo no pude evitar sorprenderme.

-¿¡Kuno!? ¿Trabajas para él?

-Sip.

-¿Y de qué?

-Pues le manejo los negocios. Resultó que él no tenía ni pizca del don para mover dinero y me contrató a mi. Obviamente acepté. Los beneficios son muchos, y tengo algunas fotos de Kuno que me permiten manejarlo como un títere…

“Sonreí. Esa era la Nabiki de siempre, que al fin y al cabo, no había cambiado nada. Entramos todos al salón. Nabiki se tomó una taza de te, diciendo que ya había comido, y hablamos. Al cabo de un rato, cuando ya no sabíamos de qué tema charlar, decidí excusarme y subir a mi antigua habitación. Mi casa no había cambiado nada. Todo seguía igual, excepto por unas fotos de la boda de mi hermana. Y abrí la puerta de mi habitación. Ya no había el cartelito del pato donde ponía mi nombre, ese me lo llevé a mi apartamento. Y cuando abrí la puerta me quedé sin habla. Esa no era mi habitación. Mi cama ya no estaba, había una cama bastante más pequeña. Al lado una cuna. Un montón de estanterías con libros de embarazada y consejos para las madres. Y luego entendí. Kasumi, que me siguió, me lo confirmó.”

-¿No te importa, verdad? Es que como tu habitación estaba libre… -dijo ella, algo nerviosa.

-Tranquila, Kasumi, no me importa para nada. Es sólo que… bueno, no me lo esperaba.

“Pero de una manera u otra me entristeció. Me hacía mucha ilusión ver mi habitación, pero en fin, en todo caso fue culpa mía por no haber ido antes de que la cambiaran.”

-Oh, llaman al timbre… -dijo Kasumi, y bajó hacia el primer piso. Yo la seguí, aún triste por lo de mi habitación. Entonces vi que estaban todos reunidos a la puerta, y allí había bastantes invitados.

“Ciertamente, no puedo describir cómo me sentí. Al verles, noté que me faltaba el aire y que no tenía fuerzas. Vi a la chica del pelo púrpura, con sus típicas prendas chinas, bastante más alta y guapa; vi al chico con gafas, más alto, más robusto; vi a la chica con la enorme espátula colgada detrás, tenía el pelo más largo y brillante; vi al chico con la pañoleta, él no había cambiado mucho, salvo que había crecido bastante de estatura. Y lo vi a él. Él también me miró, más que sorprendido, al igual que los otros. Un incómodo silencio reinó. Nadie sabía qué hacer. De no ser por Kasumi, aún seguiríamos todos allí.”

-Ha sido un largo viaje, pasad, pasad, y contadnos qué habéis hecho –dijo ella.

“Todos nos dirigimos al comedor y nos sentamos. Yo me puse al lado de mis hermanas, y creo que eso molestó algo a Ranma, pero no me importó. De nuevo silencio. ¿Precisamente tenían que llegar hoy? Es decir, me moría de ganas de verle, pero ahora… sólo quería irme. Irme lejos. Como la otra vez. Irme y no volver. Sin decir nada, fijé mi vista al suelo.”

-¡Hijo! – Genma ya volvía a ser humano - ¡Hasta que llegasteis! ¿Cómo ha ido?

-Bien, papá… - ¡Gasp! Ranma tenía ahora la voz más grave – Encontramos a Jusenkyo. Nos costó bastante…

-¿Así que todos fuisteis a Jusenkyo para conseguir el agua del hombre ahogado? – dijo Soun.

-Y de mujer ahogada – aclaró Shampoo.

-¿Y ya no...?

“Todos sonrieron y negaron con la cabeza. Ya no estaban malditos. Ya no volvería a ver a esa encantadora pelirroja, a ese adorable patito y a esa gatita. Pero noté algo extraño. Ukyo y Shampoo estaban exactamente igual de enamoradas que Ranma. Creí que a esas alturas, él ya habría elegido a una de las dos, pero no. ¿Eso significaba que seguía soltero? Un ligero rubor recorrió mis mejillas.”

-¿Y Ukyo y Ryoga, por qué fueron también? –preguntó mi hermana Nabiki. Yo presté atención en la pregunta.

-Bueno…hum… yo sólo fui para ayudarles. ¡Sí, eso, nada más! –dijo Ryoga, algo nervioso a mi juicio.

-Yo fui porque Ran-chan iba. No quería dejarle sólo con esta de aquí – dijo mirando a Shampoo. Ella la miró con odio.

-Bien, ¿y qué es de vuestra vida, chicos?

“Pero yo ya no supe qué era de su vida. No escuchaba. Me había quedado en silencio. Desentonaba en ese ambiente, y yo lo sabía. Quería irme ya. No quería entablar conversación con nadie, y sabía que Ranma intentaría hablarme. Pero yo no quería. Así que saqué fuerzas de mi interior y de un salto me puse en pie. No se si hice lo correcto, pero por enésima vez en mi vida, seguí los impulsos de mi corazón.”

-Bueno, ha sido una velada agradable, pero ya es tarde y mañana tengo avaluación… -mentira. La avaluación no era dentro de dos semanas, pero ellos no lo sabrían nunca. – Un día de estos ya volveré.

“La sala se quedó en silencio. Eso me incomodó. Yo hice una reverencia y me dirigí a la puerta en silencio. No se oía nada. No quise mirarle a los ojos, sabía que él me estaría mirando y no quería devolverle la mirada. Si lo miraba, me perdería en ese océano y me ahogaría. De llanto, me ahogaría de nuevo.”

-¡Espera, Akane!

“El grito de Kasumi me sobresaltó. Yo me giré con mi sonrisa.”

-¿Sí?

-Vamos, quédate a cenar…

-Lo siento, estoy un poco cansada y…

-Akane, rehuirle no es la solución. Tienes que plantar cara a tus miedos. No hagas lo mismo que la otra vez, al menos quédate sólo para cenar, y luego eres libre de marcharte. Hazlo por mi, ¿lo harás?

“Me sentí abatida. No quería quedarme. No quería. Quería irme lejos, muy lejos de Ranma. No quería pasar por lo mismo que pasé ese día que perduró en mi memoria. Pero…¿quién le puede negar algo a Kasumi, y más cuando te lo pide con ese toque triste que hace que se te rompa el corazón? Yo no puedo.”

-Pero ya les he dicho que me iba y…

-Oh, por eso no te preocupes, les diré que te he convencido.

-Pero…

-Oh, vamos Akane, nos lo pasaremos bien – dijo ella, la mar de feliz.

“Cuando entré de nuevo, vi que se me quedaban mirando con duda, mas aún con alegría. Entonces Kasumi habló.”

-Al final he podido convencerla que estudiar tanto no es bueno.

“Nadie dijo nada y yo quería que la tierra se me tragase. Y entonces Kasumi dijo algo que me hizo que me quedara helada.”

-Aún falta acabar la cena… ¿por qué no vais a dar una vuelta y habláis de todo lo que habéis hecho este tiempo? –dijo mirándome a mi y a Ranma y compañía.

“Las chicas se pusieron de pies al instante, con un nuevo intento de pasear con Ranma estarían eufóricas. Ryoga y Mousse también se pusieron de pie, y luego Ranma. Todos salieron al patio y yo me quedé sin saber qué hacer. Entonces mi hermana me dio un empujoncito y al final me fui con ellos. Sólo porque no quisiera hablar con Ranma no significaba que no pudiese hablar con los demás, ¿no?”

-¡Akane, no sabes lo contento que estoy de verte! – Ryoga me pilló de improvisto.

-Yo también estoy contenta… - mentira.

-Ah… qué bien que este endiablado viaje haya terminado ya… -dijo Ukyo, sentándose al lado del estanque.

-Y que lo digas… creo que peinamos toda China – dijo Mousse – Aunque como tenía siempre a Shampoo a mi lado… ¿verdad, Shampoo? – Mousse se dirigió hacia mi intentando besarme, seguramente y para variar, confundiéndome con Shampoo. No había cambiado nada. Yo simplemente le di un puñetazo no muy fuerte y le puse las lentes, a la vez que oía a Shampoo diciendo – Shampoo estar aquí, Mousse.

-¿Y-Y qué has hecho todo este tiempo, Akane? – Ryoga parecía bastante tenso al hablarme, tal vez se encontraba mal. Pero luego pensé en la pregunta, que me incomodó. Vi que Ranma, de repente, se interesaba por la conversación.

-Bueno, ya lo sabéis, fui a la Todai, nada más…

-¿Y…Y tienes novio? – me preguntó Ryoga flojito.

“Crack. ¡Pero bueno! ¿Qué es esto, un interrogatorio?”

-¡Claro que no, Ryoga! –dije yo, agitando la mano. – Bueno… así que ya no os transformáis más… -dije yo sin saber de qué hablar.

“Si alguna vez me sentí fuera de mi sitio, creedme, esa era ‘la vez’. Estaba clarísimo que durante estos dos largos, ellos se habían hecho buenos amigos, y en cambio yo me sentía apartada de su mundo. Quería irme. Irme y ya. ¿pero qué excusa poner? Perdonadme, pero no encajo aquí y además sigo muy molesta con Ranma, me voy, adiós. Na. Bueno, me tranquilicé a mi misma. Cenar y marchar. No costaba tanto, sólo tenía que evitarle. Además, con ese montón de gente por allí no se atrevería a hablar conmigo.”

-Pues no. Dile adiós a la pelirroja. – me sobresalté. Ranma me había hablado. Y no parecía estar nervioso, muy al contrario que yo.

-Ah…

“Realmente me quedé sin ideas para hablar ni para contestar. ¡Que la tierra se me trague ya! Tenía un mal presentimiento y se me iba a confirmar de un momento a otro. ¿Quién había sido el listo que me había invitado a la celebración del primer aniversario de bodas? Kasumi…”

-Chicos, ¿nos podéis dejar a solas un momento?

“¿¿?? ¿¡QUÉÉÉ´!? Ahora sí, definitivamente algo no está bien. ¿A solas, él y yo? ¡Ni hablar! ¡Y lo peor de todo es que todos asintieron y se fueron, sin más! ¿Qué es esto, un complot contra mi o qué? ¿Y se puede saber por qué Shampoo y Ukyo se van tan alegremente dadas de la mano con… ¿Ryoga y Mousse? Y poco a poco mi mente fue pensando. Había sido un engaño. Por alguna extraña razón, Ukyo estaba con Ryoga y Shampoo con Mousse. Y lo de antes, una trampa. Para que pareciese que todo seguía igual y así hacerme a entender que Ranma no se atrevería a hablar conmigo. Y eso quería decir que Kasumi también estaba dentro del juego. Es más. ¿Quién no me aseguraba que esta reunión no la habían ideado con el simple motivo de…?”

“Vi con horror que todos desaparecían dentro de la casa. O sea, que encima no había nadie. Ni papá, ni el tío Genma, ni Kasumi, no el doctor ni Nabiki. Yo me muero hoy.”

-Mira Akane…

“Ñec. Nada de mira Akane. yo ya estoy harta de ti y de tus mentiras. Ups, esto tengo que decírselo y no pensarlo. Tranquilidad. Háblale con soltura, como hacías siempre a los 16, si te provoca, insúltale, le pegas un mazazo y te vas a casita.”

-Tenemos que hablar de lo que pasó hace dos años.

Fin del capítulo 1.

CONTINUARÁ

NOTAS DE LA AUTORA

¡Hola a todos! Yo aquí, empezando cada día más fanfictions para vosotros, mis lectores, y espero que este os guste. Realmente estoy disfrutando un montón al escribirlo. No se… con otros fanfics no me pasa, pero con este me lo paso bien. Pero tranquilos, que esto no se acaba aquí ni mucho menos. Deciros que este fic no tiene nada de anormal, bueno, anormal dentro del universo Takahashi, quiero decir que todo se basa más o menos en su vida ‘normal’, y la que tienen después de la separación. Y no adelanto nada de dicha separación, que eso viene en el próximo capítulo. El por qué del comportamiento de Akane, el de Ranma y el de todos.

Pues nada más, espero que os haya gustado tanto como a mi. Y ya sabéis: dudas, quejas, reclamaciones, críticas a…

cinturo@3xl.net

N.A-1: Tôdai. Siglas a la japonesa de Tokio Daigaku, es decir, Universidad de Tokio. Es la Universidad de la ciudad por excelencia, donde sólo acceden unos pocos privilegiados.

En fin, un besazo muy fuerte,

CiNtUrO-cHaN

- 23 de Febrero del 2003 -

Email de la autora: cinturo@3xl.net

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