| Este fic está
basado en los personajes de la serie Ranma ½,
cuyos derechos pertenecen única y exclusivamente
a la autora Rumiko Takahashi, la editorial Shogakukan
y a Kitty Films. Dado que sólo escribo por placer
para todos los Ranmaníacos del mundo y sin fines
de lucro, no estoy quebrantando ninguna ley, por lo
que no me hago responsable de ningún cargo.
De CCF para el mundo entero, otro fanfiction más
que espero que os guste. En este fanfiction me he
inspirado en otras historias similares que suceden
en un futuro que Rumiko nunca hubiese preescrito para
sus personajes. Por eso mismo estos fanfictions suelen
agradar mucho o no agradar nada, sin posibilidad de
un término medio, ya que piensas que o bien
es muy original y te encanta o bien el tema ya está
muy visto y lo odias. Con respecto al Ranmaverso,
no tengo aún muy claro donde situarlo. Pero
creo que es más la continuación de la
serie que del manga. Pero bueno, no os entretengo
más, y ahora sí, ¡leed y disfrutad
este nuevo fic!
El atardecer empezaba a caer sobre la inmensidad
de Tokio. En la estación de trenes, una familia
aguarda la venida del último tren de esa línea.
Toda la familia luce caras tristes, en especial la
chica de pelo corto azulado, ojos marrones, que lleva
consigo un par de maletas. Su padre se le acerca y
le da dos besos en las mejillas; la mayor no aguanta
y saca a lucir una lágrima, y sin poderlo evitar
ella, junto a su hermana mediana, la abrazan. La menor
corresponde al abrazo con ternura y tristeza. Un panda
deja ver un cartelito de Visítanos siempre
que quieras, y a su lado hay un chico con trenza
que mira con indiferencia, mas en su interior está
echo a pedazos. Ella le da una última mirada
de tristeza, recordando lo que pasó entre ellos
los días anteriores, y él le corresponde
la mirada, enfadado también. Se oye el silbido
de un tren. Ella coge sus maletas con decisión
y les brinda una última sonrisa, antes de subir
al tren y desaparecer, dejando toda la familia mirando
con tristeza como la chica, ahora mujer, se va.
De CCF al mundo entero presenta
MÁS ALLÁ DEL CORAZÓN
Un fic de Ranma ½ escrito por CCF
Cap.1 : Nueva vida
Ya hacía mucho tiempo de eso, desde
que me fui de casa para ingresar a la Tôdai
(N.A-1). Al final resultó que yo valía
para esto en lugar de las artes marciales, aunque
eso no significa que las haya abandonado. Cuando recibí
la noticia, me quedé muy sorprendida. No quise
dejar pasar la oportunidad, pero a la vez había
un motivo lo suficientemente grande como para quedarme.
Aunque todo se vino abajo cuando
en fin, no
quiero pensar más en ese baka. Suficiente me
costó para superar eso, para que ahora vaya
siempre pensando en ello.
Como iba diciendo, ya hace mucho desde que
me fui, hará unos dos años. Ahora tengo
veinte. Sí, he cambiado bastante, tanto por
dentro como por fuera. Estoy muy bien en la Tôdai,
tengo muchas amigas y soy la capitana del club de
lucha libre. Hay bastantes chicos que suspiran por
mi, según me dijo Akiko, pero no les hago ni
caso. Akiko va a mi misma clase y dentro de unos años
quiere ser juez. Pues con las notas que saca lo tendrá
facilísimo. Yo en cambio no estoy muy segura
aún, de momento estoy cursando sin las ideas
claras, pero cuando llegue el momento ya me decidiré.
Akiko es una chica muy simpática. Cuando entré
por primera vez en la clase, no conocía a nadie,
y ella muy amablemente me presentó a todo su
grupo. Hice amigos y amigas muy rápido, y ella
se convirtió en mi mejor amiga. Ahora hemos
quedado al distrito de Shibuya, la zona de jóvenes
por excelencia, para ver algunas tiendas o simplemente
pasear. No se.
Ya he llegado al lugar acordado y Akki no ha
venido aún. Siempre suele retrasarse, por un
momento u otro. Pero no importa. Miro a mi izquierda
y veo una chica de mi misma edad corriendo hacia mi
como una loca, de pelo marrón castaño
y ojos claros. Si realmente quiere llegar a ser juez,
tendrá que moderarse bastante. Sonrió
al imaginármela mandando a un puñal
de gente que se vaya a la cárcel sin escuchar
antes las declaraciones.
-¡Hola Akk, perdona el despiste, es que perdí
el tren y
!
-No pasa nada, Akki, yo también acabo de llegar.
¿Vamos?
Lo bueno de Akiko, o Akki como la llamo yo
cariñosamente, es que siempre está contenta,
e inevitablemente me hace sentir contenta a mi también,
cosa que necesito muy a menudo cuando pienso en mi
pasado. Hoy la convidaré a comer algo para
agradecerle que el otro día me dejara sus apuntes,
gracias a ella el cara pájaro no me puso un
insuficiente. El cara pájaro es mi profesor
de inglés, y tiene una nariz muy respingona,
muy parecida a la de las aves. De allí el apodo.
Se lo pusimos Akki y yo.
-¿Vamos a tomar un helado?
Yo dije que sí rápidamente. Realmente
los helados se convirtieron en mi vicio cuando estaba
deprimida. Hay gente que cuando está deprimida
come chocolate. Yo helados. Realmente Akki sabe cómo
animarme.
-¿Qué Akk, piensas ir al final?
-No se. Ya hace mucho que no me paso por allí
y sería injusto que en ese día tan especial
no fuera. Supongo que sí iré. Aprovecharé
ahora para comprarles algunos regalos.
-¿Quién hubiese dicho que la inocente
de tu hermana se casaría con ese médico
tan famoso?
-Bueno, el Dr. Tofu siempre estuvo detrás
de mi hermana.
Como buenas amigas que éramos, no pude
evitar explicarle mi vida y mi infancia, al igual
que mis amoríos, al igual que ella me explicó
los suyos. Sobre Ranma conoce lo que todo el mundo
sabe: que estábamos prometidos y que nunca
pasó de eso. No me siento muy capaz de explicarle
todo lo que pasó entre nosotros, aún
más después de eso ya no me siento con
ganas de hablar de Ranma con nadie.
-¡Eh, Tendo! ¡Akitsuki!
Akki y yo nos giramos para ver quién
nos llamaba. Se trataba de Toiya y Henta, unos compañeros
de la universidad. Eran considerados como la pareja
de oro entre las chicas. La gran mayoría
estaban locas loquitas por ellos. Iban un curso por
delante nuestro, pero no se por qué el día
de mi llegada se me presentó junto con su amigo
Henta, y desde entonces que hicimos buenas migas.
Akki me dijo luego que eso no era nada normal, que
Toiya no solía hacer esas cosas, más
bien al contrario. A mi eso de dio igual. Pensé
que había ganado un amigo más, y así
fue.
-¡Hola Henta! dijo Akki, toda roja -
¿Qué hacéis aquí?
-Pues hemos quedado con unos amigos para ir al cine.
Hay que aprovechar los domingos dijo Henta,
también rojo. Yo me los miré bastante
contenta. Mi amiga Akki estaba colada por Henta, y
se podía decir lo mismo de él, pero
los dos, igual de tímidos, llevaban así
desde que los conocí.
-Tendo, ¿quieres venir? Nos lo pasaremos bien
me dijo Toiya.
Pero yo no tenía muchas ganas con el buen
día que hacía de cerrarme en una sala
oscura y llena de gente, así que le sonreí
y le dije que no. Akki se mostró algo decepcionada,
pero ella también dijo que no le apetecía,
así que ellos fueron tirando y nosotras nos
sentamos a una cafetería al aire libre para
tomar los ansiados helados.
-¿Por qué le has dicho que no, Akk?
¡Tú estás loca!
-¿Por? Si no me apetece, no me apetece.
-¡¡La verdad, no te entiendo!! Si yo
fuera tu, ahora mismo iría con Henta a ver
una película romántica
ahh
¿no sería fabuloso hacer una cita doble?
me dijo con brillo en los ojos.
-Jajaja, ¿y a mi con quién me emparejarías,
lista?
-¡Pues con Toiya!
Hice un gruñido Ya te he dicho mil
veces que no me gusta.
-Oh, vamos.
Eso era algo que tampoco entendía de
Akki y del resto de mis amigas. Todas se empeñaban
en que saliera con Toiya, que la verdad ya me lo había
pedido un par de veces. Pero yo no me veo saliendo
con ningún chico, a no ser que
¡no!
Realmente, no me entiendo a mi misma. Siempre trato
de autoconvencerme de que eso pertenece al pasado,
que él debe estar viviendo felizmente casado
con alguna de esas tres, pero no puedo olvidarle.
Cuando pienso que el domingo que viene iré
a visitarlos a todos al dojo Tendo, me entra un cosquilleo.
¿Qué dirán? ¿Se alegrarán?
Desde la última visita ha pasado un año
y medio
y desde que me fui, dos. Tal vez estén
enfadados
-Vamos Akane, que se te deshace el helado.
Presté atención a mi helado y empecé
a devorarlo como yo sólo se, haciendo que mi
amiga me mirara algo divertida.
Luego paseamos por el centro de Shibuya, admirando
todos los aparadores de vestidos de gala, de boda,
joyas
Realmente era un vicio pasear por allí
y no poder comprar nada. No me malinterpretéis.
No es que esté sin blanca, lo que pasa es que
lo que tengo lo empleo en lo necesario: comida, alquiler
de piso, y cuatro cosillas más. Porque yo vivo
en un pequeño pero acogedor apartamento, cerca
de la universidad, y que está muy bien de precio
para los estudiantes. No es muy grande, como he dicho,
consta de el comedor, mi habitación, el cuarto
de baño y una mini-cocina. Pero es todo lo
que necesito. Además que tiene unas bonitas
vistas.
-Oye Akane, ¿no has pensado en qué
ponerte para ir a ver a tu familia? No querrás
causarles mala impresión
Nyec. Lo que quiere Akki es que me compre ese
conjunto que hace tanto tiempo que quiero y no puedo
permitirme. Akki es muy buena, pero ya sabe que no
puedo permitirme el lujo de comprarme algo así.
Ya es casi de noche. Nos despedimos hasta mañana
y como cada día quedamos para ir juntas a la
universidad. Estoy algo lejos de mi apartamento, pero
no quiero malgastar un billete de tren en una noche
tan espléndida. Hay muchas estrellas, cosa
muy inusual en pleno centro urbano de una ciudad tan
contaminada. Voy andando embobada mirando el cielo,
cuando noto que alguien se para enfrente mío.
Es una mujer. Y la reconozco en seguida. Tiene el
pelo largo y suelo, un poco ondulado. Lleva una discreta
diadema negra y luce un bonito vestido de embarazada.
Prácticamente no me lo puedo creer. Y por lo
que veo, ella tampoco.
-¡Kasumi! dije yo sin poder contenerme
y la abrazo fuertemente. Ella hace lo mismo.
-¡Akane, cuánto tiempo! ¿Qué
haces aquí?
-Bueno, vengo de dar un paseo
¿pero
y tú? Creo que me he mantenido muy lejos vuestro
demasiado tiempo
-digo algo apenada mirando
su crecidita barrriguita.
-¿Cuándo nos vendrás a visitar,
Akane? dijo mi hermana, algo triste pero con
su usual sonrisa.
-Oh, pues era una sorpresa, pero pensaba venir la
semana que viene en domingo por vuestro primer aniversario
de boda. ¡no me lo perdería por nada!
dije yo, contenta. Ella también lo estuvo.
-No sabes cuánto me alegro. Realmente la casa
se ha notado algo vacía sin ti
y sin
Ranma-kun.
Crack. Eso es lo que hizo mi corazón.
¿Sin Ranma? ¿Él también
se fue?
-¿Qué quieres decir? pregunté
yo pesarosa.
-Bueno, poco después de irte tú, él
se fue de viaje. De vez en cuando nos envía
postales. Se fue junto Ryoga y Mousse. Pero una reciente
postal dice que vendrán pronto.
-¿Con Ryoga y Mousse? ¿Y a dónde?
-No lo se
supongo que fueron a cualquier lugar
a entrenar. Ya hace mucho que no veo a Ranma-kun,
envía postales pero no fotos, y siempre dice
que están los tres bien y que el día
que regresemos nos llevaremos todos una sorpresa.
-Ah
-Bueno, Akane, yo tengo que ir tirando, me esperan
en casa. ¿Quieres quedarte a cenar?
Yo me sentí algo incómoda - No, Kasumi,
gracias. Mañana hay clase y aún tengo
que estudiar un poco
ya nos veremos el domingo,
¿vale?
-Como quieras, Akane, me alegra ver que estás
bien.
-Lo mismo digo, adiós hermana.
-Adiós.
Las dos seguimos los caminos opuestos, dirigiéndonos
a lo que ahora era nuestra casa. Kasumi sí
que había sido afortunada. Se casó con
el doctor al cabo de un año de mi partida,
y me la encuentro ahora embarazada de, supongo, unos
cinco meses. Realmente me siento muy egoísta.
No llamo, no los visito, no hago nada para ponerme
en contacto con ellos. No se si seré bienvenida
Al cabo de un rato llego a casa. Mi apartamento
está bastante ordenado, salvo algunos platos
que aún están por limpiar. Realmente
el día en que me puse a los fogones para cocinarme
algo me di cuenta de cuan equivocada estuve siempre
y la razón que tenían todos. Me compré
libros y libros de recetas, de eso ya hace un par
de años, y los tengo en una estantería,
listos para utilizar. Practico mucho, y últimamente
me está quedando buena la comida, aunque eso
no signifique que mi mayor gasto sea en comida a domicilio.
Voy mejorando, pero un día de estos me dará
un patatús.
Dejo en paz mi instinto para cocinarme algo
y me dirijo a mi habitación. Consta de una
cama, un armario, una mesa, una silla, un tocador
y alguna cosilla más. Aunque no sea tan grande
como la habitación del Dojo Tendo, me gusta
bastante. Me desvisto, guardo la ropa y me pongo el
pijama verde pastel de verano. El amarillo que usaba
siempre me quedó corto. Porque he crecido bastante,
ya os lo dije antes, no soy la de siempre. Incluso
mi pelo ha crecido, no mucho, pero suficiente como
para que me pueda hacer dos colitas, que me gustan
mucho como me quedan, porque como no tengo mucho pelo
para hacérmelas, más que dos colitas
son
no se lo que son, pero me gusta cómo
me queda. A veces me acuerdo de cuando tuve ese pequeño
accidente de pelo. En el fondo, les estoy agradecida
a Ranma y Ryoga, porque gracias al corte de pelo pude
darme cuenta que mi amor por el Dr. Tofu era imposible,
que por muy femenina que me volviese, jamás
se fijaría en mi. Fue ese día cuando
definí mis sentimientos, como le dije a Ranma.
Fue entonces cuando me enamoré de él.
Quizás me enamoré antes y hasta ese
día no me di cuenta, en fin no lo se.
Como cada noche antes de acostarme, miro la
foto que hay al tocador, al lado de la cama. Una foto
de mi familia y mis amigos de nerima: Ryoga, Ukyo,
Shampoo, Kodachi, Kuno, Sayuui, Yuka, Daisuke, Hiroshi
muchos. Al fin y al cabo, ahora me doy cuenta que
por muchas peleas que hiciésemos, las chicas
y yo siempre estuvimos de alguna manera u otra unidas,
y siempre tuvimos algo muy importante en común,
que fue lo que nos hizo enemigas. Cuando pienso en
ello, me vuelve ese sentimiento de melancolía
que tengo tantas veces y del que mi amiga Akiko intenta
sacarme.
Y me duermo.
¨ ¨ ¨ ¨ ¨ ¨ ¨ ¨ ¨
¨ ¨ ¨ ¨ ¨ ¨ ¨
Hoy es el gran día. Ayer puse el despertador
para las ocho. Me ducho, me peino y me visto. Al final
no me compré el conjunto que me dijo Akki,
pero me da igual. Era demasiado
femenino para
mi. Así que me puse una camisa de tirantes
de color blanca con unos puntos aquí y allá
azules; hacía conjunto con una chaqueta sin
mangas también azul. Luego me quedé
pensativa. ¿La falda blanca o unos pantalones
largos de cotón, muy fresquitos para verano?
Finalmente elegí la falda, también blanca.
Realmente no pasaría calor en el día
de hoy. Cogí mi mochila, de esas pequeñitas
que hacen de bolso para las chicas de mi edad, me
la colgué a la espalda y salí de casa.
Eran las nueve y algo. Temprano. Pero no podía
resistirme. Tenía muchas ganas de ir. Cogí
el primer tren que pasó y al cabo de un rato
llegué a mi destino. Ya estaba en Nerima. El
sentimiento de melancolía era tan fuerte que
me oprimía el pecho. Cada calle, cada árbol,
cada casa
yo me crié aquí. Como
era temprano, decidí desviarme de la ruta.
Mis pasos, inevitablemente, me llevaron hasta Furinkan.
No había cambiado mucho. Le habían dado
un nuevo toque de pintura, eso sí, y había
más árboles que antes, y los que había
se habían hecho grandes. Era domingo y no había
nadie.
Continué avanzando. Y llegué
al Ucchans. Tampoco había cambiado nada.
Había hecho algunas reformas al exterior, pero
nada importante. Quise entrar, pero vi un cartelito
que ponía Cerrado, y desistí.
Llamé al timbre, pero no me contestó
nadie. Ahora que me fijaba, el restaurante tenía
un aire bastante dejado, como si no hubiese alguien
desde hacía tiempo. No quise buscarle tres
pies al gato y me fui. Así que seguí
adelante. Mi próxima parada aunque tuve
que desviarme un poco para llegar fue el Nekohanten,
el restaurante Gato, el Cat Café. Y este sí
que estaba abierto. Algo nerviosa, abrí la
puerta. ¿quién me hubiera dicho a los
16 que estaría tan contenta al volver a ver
a mi mortal enemiga y a su bisabuela? Al entrar me
quedé algo extrañada. La decoración
había cambiado un montón. Había
extraños cuadros, figuras chinas, y al fondo,
la barra de la comida. No había nadie, demasiado
temprano. Así que me dirigí a la cocina,
de la cual salía humo.
-¿Hola? dije algo temeraria.
Una voz vieja y carcomida me contestó
Está cerrado, vuelva luego.
Esa era Cologne. Sin hacerle caso, entré
en la cocina. La vieja ya iba a pegarme la bronca
por haber entrado sin su permiso, cuando me miró
a la cara
-¿Akane Tendo? dijo sin poder esconder
su sorpresa.
-Hola señora. dije yo, contenta de que
me hubiese reconocido, a pesar de llevar el pelo con
dos colitas, que me daba un aire infantil que siempre
me gustó tener.
-¿Qué haces aquí?
-Vengo de visita. ¿Dónde está
Shampoo?
-¿Shampoo? Hace tiempo que no la veo
cuando tu te fuiste, se fue con el futuro yerno y
otros más a China.
Crack de nuevo. ¿¡QUÉ!?
-¿C-Cómo dice, señora? dije
yo sin poder evitar sulfurarme.
-Pues eso, que hace dos años que no la veo.
Me dijo que iría con el futuro yerno para buscar
una cura. Como ya era mayor, le dejé ir y yo
me quedé aquí para esperarla. Pero estás
de suerte, me envió una postal diciéndome
que vendría un día de estos
¿Akane?
La señora seguramente se enfadó
porque me fui sin escuchar. No pude aguantarme la
rabia. Kasumi me dijo
se fue con Ryoga
y con Mousse
¿por qué no
me dijo la verdad? Aunque, pensándolo bien,
tal vez Ranma no se lo dijo a ellos, o tal vez Shampoo
los siguió y se incorporó. Entonces
me vino a la mente la imagen del Ucchans cerrado.
Y de nuevo sentí rabia. Ukyo también
habrá ido con ellos, seguro. Me da igual. Ya
me da igual. Esto es el colmo. Después de lo
que pasó y ahora me hace esto
¡¡bien!!
Colérica, me dirijo al Dojo Tendo. Intento
controlarme. Ellos no tienen la culpa de nada. Entro
a la calle donde reside mi Dojo. Nuevamente melancolía.
Y me planto enfrente de la casa. Mis ojos empiezan
a humedecerse, pero me resisto a llorar. Ya no soy
la niña que lloraba por todo. Con mano firme,
abro la puerta, que ya está abierta. Y entro
al jardín. Ha cambiado y mucho. Lleno de flores,
plantas, bonsáis
y entonces veo un panda
jugando al shogi con un hombre de mediana edad, pelo
largo y negro, más aún con algunos cabellos
ya plateados por culpa del desgaste. Sin poder evitar
mi estrés, grito.
-¡¡Papá, señor Saotome!!
Ellos se giran para mirarme. Sus rostros se
ven confundidos ante la desconocida que soy yo, cuando
caen a la cuenta de quién los ha llamado, ni
más ni menos que el polluelo que abandonó
el nido hace dos años. Mi padre se pone en
pie y empieza a llorar y se me tira encima, y yo me
río. No ha cambiado nada.
-¡¡Akaneee!! ¡¡Mi hijita!!
¡¡Qué grande y hermosa te has hecho!!
¡¡Buaaaaaaaah!!
-{¡Hola Akane! , cuánto tiempo}
me dice el señor panda.
Yo sólo puedo contestarles de la misma manera
que hice siempre ¡Venga papá,
me estás asfixiando
!
Aún llorando, se separa de mi. No lo
veo tan alto como antes. O tal vez es él el
que no me ve tan pequeña como antaño.
Me acompañan a la habitación y me encuentro
con el doctor. Él se pone contento y me abraza.
Si hubiese tenido 15 años, me hubiese dado
un ataque, pero ahora sólo era un muy buen
amigo mío, y por cierto un cuñado.
-¡Hola Akane, no sabes cuánto me alegro
de verte! me dijo.
-¡Yo también, doctor! Cuánto
tiempo. Ah, sí, la enhorabuena, ¡feliz
aniversario! dije yo, abrazándole.
-Gracias Akane.
Me condujeron al comedor, y al cabo de poco
apareció Kasumi con su habitual sonrisa y unas
tazas de te. Ya eran las diez. Nos sentamos al comedor
los cinco el panda también cuenta como
persona y nos dispusimos a hablar, más
que nada y para molestia mía, de mi. Que cómo
me iban los estudios, que cómo me alimentaba,
que si tal, que si cual
Al final me harté
y empecé a preguntarles cosas a Kasumi y al
Doctor Tofu.
-Kasumi, cuñado, tened dije yo entregándoles
un paquete.
El Doctor se molestó ante el reclamo
Vamos Akane, no me llames así, que me pondrás
colorado
Luego abrieron el paquete. Era un regalo mío
echo a mano. Se trataba de un pequeño gorrito
para bebés. Recé para que me saliera
bien, aunque en estos dos años no mejoré
mucho mi costura, aunque a ellos les pareció
agradar, o eso me pareció, puesto que me abrazaron
y me besuquearon. Tal vez era sólo para quedar
bien. No era gran cosa, pero me alegró que
no me recriminaran el no saber mucho.
-¿Y ya sabéis si será niño
o niña? pregunté yo como
no lo sabía, hice el gorro de color verde,
que más o menos sirve para los dos.
-Pues... vi que mi hermana miraba al Doctor
aún no lo sabemos, el bebé siempre
se pone de espaldas a la radiografía, de modo
que no sabemos aún
-Ah
Seguimos hablando durante un buen rato. Realmente
se me hizo muy agradable. Les dije que volvería
más a menudo, y no era mentira. Realmente me
había propuesto de visitarles una vez cada
dos o tres semanas, depende. Llegó la hora
de comer, y yo me ofrecí a ayudar a Kasumi.
Vi que todos me miraban con duda. Seguramente no habían
olvidado lo mío, pero yo les ignoré
como tantas veces hice hace años. Mi hermana,
como siempre, no puso ninguna resistencia, y ambas
preparamos sushi y carne variada que tenía
muy buena pinta.
Kasumi y yo acordamos no decirles a ellos qué
era lo que había preparado yo, de esta manera
tal vez se animaban. Dicho y hecho. Todos miraron
con duda la comida, pero nadie empezó. Entonces,
Kasumi empezó a comerse mi comida, para engañar
a los demás haciéndoles creer que era
la suya. Más confiados, se tomaron el sushi
que yo preparé. Yo aún no comía,
me los miraba desconfiada.
-¡Kasumi, hija, cada día te superas
en la cocina! dijo mi padre comiendo a diestro
y siniestro.
-Cariño, le falta un poco de sal
-dijo
el doctor Tofu. Kasumi sólo sonreía
de manera extraña.
-{Quiero más.} fue lo único que
dijo el panda.
Ni que decir que me quedé estupefacta.
¿¡Me había salido
comestible!?
¡Por fin! ¡Después de tantos años
practicando, por fin me salía algo bueno!
-Papá, señor Saotome, cariño,
que sepáis que este sushi que os acabáis
de comer lo ha hecho Akane dijo ella, aparentando
indiferencia y sirviéndose un poco más
de sushi.
El ambiente se tensó. Todos pararon
de comer y miraron sus platos vacíos. Luego
me miraron a mi y me sentí incómoda.
-Es
¡¡ES UN MILAGRO!! exclamó
mi padre eufórico. Yo me molesté ante
la frase.
-{Me da igual. Quiero más.} replicó
el panda.
-Akane
¿desde cuándo que sabes
cocinar normal? me di cuenta de
que el doctor no decía tan bien
sino normal. Aunque al menos era un avance.
Todos continuamos comiendo y conversando
aunque noté que mi padre se mostraba algo recatado
a la hora de terminarse el segundo plato de sushi
alegremente. Y entonces oímos una bocina
de claxon afuera. Todos nos levantamos para saber
qué pasaba. Abrimos la puerta del dojo y para
mi sorpresa puesto que vi que para mis familiares
esto era un hecho bastante normal y corriente
entraba una lujosa limusina negra. Yo me quedé
impresionada. Y de ella salió la persona que
nunca me hubiera imaginado que saldría pero
que no desentonaba nada: Nabiki.
-¡Hola, siento el retraso!
Pero no parecía ella. iba vestida de
negro, con un conjunto bastante mono, y gafas de sol.
El chofer sacó de allí la limusina y
desapareció por las callejuelas de Nerima.
Vi como apretaba unos botoncitos de su móvil,
y luego me miró a mi.
-Fiu
vaya hermanita, ¿quién me
habría dicho que te encontraría aquí?
dijo ella.
-Has cambiado mucho, Nabiki
-dije yo. Parecía
una completa estúpida.
-Bueno, tú también
- vi que fijaba
su atención en mi pelo y en otras partes de
mi cuerpo que no mencionaré.
-¡Qué bien que el jefe te haya dado
un día libre! dijo el doctor.
-¿Kuno? Bah, puedo conseguir un día
libre cuando se me antoje
-dijo ella con indiferencia.
Yo no pude evitar sorprenderme.
-¿¡Kuno!? ¿Trabajas para él?
-Sip.
-¿Y de qué?
-Pues le manejo los negocios. Resultó que
él no tenía ni pizca del don para mover
dinero y me contrató a mi. Obviamente acepté.
Los beneficios son muchos, y tengo algunas fotos de
Kuno que me permiten manejarlo como un títere
Sonreí. Esa era la Nabiki de siempre,
que al fin y al cabo, no había cambiado nada.
Entramos todos al salón. Nabiki se tomó
una taza de te, diciendo que ya había comido,
y hablamos. Al cabo de un rato, cuando ya no sabíamos
de qué tema charlar, decidí excusarme
y subir a mi antigua habitación. Mi casa no
había cambiado nada. Todo seguía igual,
excepto por unas fotos de la boda de mi hermana. Y
abrí la puerta de mi habitación. Ya
no había el cartelito del pato donde ponía
mi nombre, ese me lo llevé a mi apartamento.
Y cuando abrí la puerta me quedé sin
habla. Esa no era mi habitación. Mi cama ya
no estaba, había una cama bastante más
pequeña. Al lado una cuna. Un montón
de estanterías con libros de embarazada y consejos
para las madres. Y luego entendí. Kasumi, que
me siguió, me lo confirmó.
-¿No te importa, verdad? Es que como tu habitación
estaba libre
-dijo ella, algo nerviosa.
-Tranquila, Kasumi, no me importa para nada. Es sólo
que
bueno, no me lo esperaba.
Pero de una manera u otra me entristeció.
Me hacía mucha ilusión ver mi habitación,
pero en fin, en todo caso fue culpa mía por
no haber ido antes de que la cambiaran.
-Oh, llaman al timbre
-dijo Kasumi, y bajó
hacia el primer piso. Yo la seguí, aún
triste por lo de mi habitación. Entonces vi
que estaban todos reunidos a la puerta, y allí
había bastantes invitados.
Ciertamente, no puedo describir cómo
me sentí. Al verles, noté que me faltaba
el aire y que no tenía fuerzas. Vi a la chica
del pelo púrpura, con sus típicas prendas
chinas, bastante más alta y guapa; vi al chico
con gafas, más alto, más robusto; vi
a la chica con la enorme espátula colgada detrás,
tenía el pelo más largo y brillante;
vi al chico con la pañoleta, él no había
cambiado mucho, salvo que había crecido bastante
de estatura. Y lo vi a él. Él también
me miró, más que sorprendido, al igual
que los otros. Un incómodo silencio reinó.
Nadie sabía qué hacer. De no ser por
Kasumi, aún seguiríamos todos allí.
-Ha sido un largo viaje, pasad, pasad, y contadnos
qué habéis hecho dijo ella.
Todos nos dirigimos al comedor y nos sentamos.
Yo me puse al lado de mis hermanas, y creo que eso
molestó algo a Ranma, pero no me importó.
De nuevo silencio. ¿Precisamente tenían
que llegar hoy? Es decir, me moría de ganas
de verle, pero ahora
sólo quería
irme. Irme lejos. Como la otra vez. Irme y no volver.
Sin decir nada, fijé mi vista al suelo.
-¡Hijo! Genma ya volvía a ser
humano - ¡Hasta que llegasteis! ¿Cómo
ha ido?
-Bien, papá
- ¡Gasp! Ranma tenía
ahora la voz más grave Encontramos a
Jusenkyo. Nos costó bastante
-¿Así que todos fuisteis a Jusenkyo
para conseguir el agua del hombre ahogado?
dijo Soun.
-Y de mujer ahogada aclaró Shampoo.
-¿Y ya no...?
Todos sonrieron y negaron con la cabeza. Ya
no estaban malditos. Ya no volvería a ver a
esa encantadora pelirroja, a ese adorable patito y
a esa gatita. Pero noté algo extraño.
Ukyo y Shampoo estaban exactamente igual de enamoradas
que Ranma. Creí que a esas alturas, él
ya habría elegido a una de las dos, pero no.
¿Eso significaba que seguía soltero?
Un ligero rubor recorrió mis mejillas.
-¿Y Ukyo y Ryoga, por qué fueron también?
preguntó mi hermana Nabiki. Yo presté
atención en la pregunta.
-Bueno
hum
yo sólo fui para ayudarles.
¡Sí, eso, nada más! dijo
Ryoga, algo nervioso a mi juicio.
-Yo fui porque Ran-chan iba. No quería dejarle
sólo con esta de aquí dijo mirando
a Shampoo. Ella la miró con odio.
-Bien, ¿y qué es de vuestra vida, chicos?
Pero yo ya no supe qué era de su vida.
No escuchaba. Me había quedado en silencio.
Desentonaba en ese ambiente, y yo lo sabía.
Quería irme ya. No quería entablar conversación
con nadie, y sabía que Ranma intentaría
hablarme. Pero yo no quería. Así que
saqué fuerzas de mi interior y de un salto
me puse en pie. No se si hice lo correcto, pero por
enésima vez en mi vida, seguí los impulsos
de mi corazón.
-Bueno, ha sido una velada agradable, pero ya es
tarde y mañana tengo avaluación
-mentira. La avaluación no era dentro de dos
semanas, pero ellos no lo sabrían nunca.
Un día de estos ya volveré.
La sala se quedó en silencio. Eso me
incomodó. Yo hice una reverencia y me dirigí
a la puerta en silencio. No se oía nada. No
quise mirarle a los ojos, sabía que él
me estaría mirando y no quería devolverle
la mirada. Si lo miraba, me perdería en ese
océano y me ahogaría. De llanto, me
ahogaría de nuevo.
-¡Espera, Akane!
El grito de Kasumi me sobresaltó. Yo
me giré con mi sonrisa.
-¿Sí?
-Vamos, quédate a cenar
-Lo siento, estoy un poco cansada y
-Akane, rehuirle no es la solución. Tienes
que plantar cara a tus miedos. No hagas lo mismo que
la otra vez, al menos quédate sólo para
cenar, y luego eres libre de marcharte. Hazlo por
mi, ¿lo harás?
Me sentí abatida. No quería quedarme.
No quería. Quería irme lejos, muy lejos
de Ranma. No quería pasar por lo mismo que
pasé ese día que perduró en mi
memoria. Pero
¿quién le puede negar
algo a Kasumi, y más cuando te lo pide con
ese toque triste que hace que se te rompa el corazón?
Yo no puedo.
-Pero ya les he dicho que me iba y
-Oh, por eso no te preocupes, les diré que
te he convencido.
-Pero
-Oh, vamos Akane, nos lo pasaremos bien dijo
ella, la mar de feliz.
Cuando entré de nuevo, vi que se me
quedaban mirando con duda, mas aún con alegría.
Entonces Kasumi habló.
-Al final he podido convencerla que estudiar tanto
no es bueno.
Nadie dijo nada y yo quería que la tierra
se me tragase. Y entonces Kasumi dijo algo que me
hizo que me quedara helada.
-Aún falta acabar la cena
¿por
qué no vais a dar una vuelta y habláis
de todo lo que habéis hecho este tiempo? dijo
mirándome a mi y a Ranma y compañía.
Las chicas se pusieron de pies al instante,
con un nuevo intento de pasear con Ranma estarían
eufóricas. Ryoga y Mousse también se
pusieron de pie, y luego Ranma. Todos salieron al
patio y yo me quedé sin saber qué hacer.
Entonces mi hermana me dio un empujoncito y al final
me fui con ellos. Sólo porque no quisiera hablar
con Ranma no significaba que no pudiese hablar con
los demás, ¿no?
-¡Akane, no sabes lo contento que estoy de
verte! Ryoga me pilló de improvisto.
-Yo también estoy contenta
- mentira.
-Ah
qué bien que este endiablado viaje
haya terminado ya
-dijo Ukyo, sentándose
al lado del estanque.
-Y que lo digas
creo que peinamos toda China
dijo Mousse Aunque como tenía
siempre a Shampoo a mi lado
¿verdad,
Shampoo? Mousse se dirigió hacia mi
intentando besarme, seguramente y para variar, confundiéndome
con Shampoo. No había cambiado nada. Yo simplemente
le di un puñetazo no muy fuerte y le puse las
lentes, a la vez que oía a Shampoo diciendo
Shampoo estar aquí, Mousse.
-¿Y-Y qué has hecho todo este tiempo,
Akane? Ryoga parecía bastante tenso
al hablarme, tal vez se encontraba mal. Pero luego
pensé en la pregunta, que me incomodó.
Vi que Ranma, de repente, se interesaba por la conversación.
-Bueno, ya lo sabéis, fui a la Todai, nada
más
-¿Y
Y tienes novio? me preguntó
Ryoga flojito.
Crack. ¡Pero bueno! ¿Qué
es esto, un interrogatorio?
-¡Claro que no, Ryoga! dije yo, agitando
la mano. Bueno
así que ya no os
transformáis más
-dije yo sin
saber de qué hablar.
Si alguna vez me sentí fuera de mi sitio,
creedme, esa era la vez. Estaba clarísimo
que durante estos dos largos, ellos se habían
hecho buenos amigos, y en cambio yo me sentía
apartada de su mundo. Quería irme. Irme y ya.
¿pero qué excusa poner? Perdonadme,
pero no encajo aquí y además sigo muy
molesta con Ranma, me voy, adiós. Na. Bueno,
me tranquilicé a mi misma. Cenar y marchar.
No costaba tanto, sólo tenía que evitarle.
Además, con ese montón de gente por
allí no se atrevería a hablar conmigo.
-Pues no. Dile adiós a la pelirroja.
me sobresalté. Ranma me había hablado.
Y no parecía estar nervioso, muy al contrario
que yo.
-Ah
Realmente me quedé sin ideas para hablar
ni para contestar. ¡Que la tierra se me trague
ya! Tenía un mal presentimiento y se me iba
a confirmar de un momento a otro. ¿Quién
había sido el listo que me había invitado
a la celebración del primer aniversario de
bodas? Kasumi
-Chicos, ¿nos podéis dejar a solas
un momento?
¿¿?? ¿¡QUÉÉÉ´!?
Ahora sí, definitivamente algo no está
bien. ¿A solas, él y yo? ¡Ni hablar!
¡Y lo peor de todo es que todos asintieron y
se fueron, sin más! ¿Qué es esto,
un complot contra mi o qué? ¿Y se puede
saber por qué Shampoo y Ukyo se van tan alegremente
dadas de la mano con
¿Ryoga y Mousse?
Y poco a poco mi mente fue pensando. Había
sido un engaño. Por alguna extraña razón,
Ukyo estaba con Ryoga y Shampoo con Mousse. Y lo de
antes, una trampa. Para que pareciese que todo seguía
igual y así hacerme a entender que Ranma no
se atrevería a hablar conmigo. Y eso quería
decir que Kasumi también estaba dentro del
juego. Es más. ¿Quién no me aseguraba
que esta reunión no la habían ideado
con el simple motivo de
?
Vi con horror que todos desaparecían
dentro de la casa. O sea, que encima no había
nadie. Ni papá, ni el tío Genma, ni
Kasumi, no el doctor ni Nabiki. Yo me muero hoy.
-Mira Akane
Ñec. Nada de mira Akane. yo ya estoy
harta de ti y de tus mentiras. Ups, esto tengo que
decírselo y no pensarlo. Tranquilidad. Háblale
con soltura, como hacías siempre a los 16,
si te provoca, insúltale, le pegas un mazazo
y te vas a casita.
-Tenemos que hablar de lo que pasó hace dos
años.
Fin del capítulo 1.
CONTINUARÁ
NOTAS DE LA AUTORA
¡Hola a todos! Yo aquí, empezando cada
día más fanfictions para vosotros, mis
lectores, y espero que este os guste. Realmente estoy
disfrutando un montón al escribirlo. No se
con otros fanfics no me pasa, pero con este me lo
paso bien. Pero tranquilos, que esto no se acaba aquí
ni mucho menos. Deciros que este fic no tiene nada
de anormal, bueno, anormal dentro del universo Takahashi,
quiero decir que todo se basa más o menos en
su vida normal, y la que tienen después
de la separación. Y no adelanto nada de dicha
separación, que eso viene en el próximo
capítulo. El por qué del comportamiento
de Akane, el de Ranma y el de todos.
Pues nada más, espero que os haya gustado
tanto como a mi. Y ya sabéis: dudas, quejas,
reclamaciones, críticas a
cinturo@3xl.net
N.A-1: Tôdai. Siglas a la japonesa de Tokio
Daigaku, es decir, Universidad de Tokio. Es la Universidad
de la ciudad por excelencia, donde sólo acceden
unos pocos privilegiados.
En fin, un besazo muy fuerte,
CiNtUrO-cHaN
- 23 de Febrero del 2003 -
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