| Era el año 198
AC, y Relena trabajaba como viceministra de relaciones
entre la tierra y las colonias.
Ese día, había llegado bastante cansada
de una de las tantas conferencias que tuvo, y... como
ya era de noche, decidió ir a acostarse.
Cuando se hubo puesto su pijama, y decidió
ir a acostarse, algo la hizo retardarse un poquito...
Ese aroma de mar, que ingresaba por el ventanal de
su balcón, la atrajo, y fue afuera a contemplar
el paisaje nocturno, mientras que pensaba...
< Que bella noche, el cielo está plagado
de estrellas, y hay luna llena. En noches como esta,
me siento más sola que nunca... cuanto necesito
de él, ¿por qué no está
aquí? es obvio, él, seguramente, está
trabajando por las colonias en algún lugar
del universo, lo extraño tanto.........>
de pronto ella comenzó a hablar en voz alta:
- Luna, tu que estás tan alto y tan lejos,
que pareces solo un astro más del universo,
conoces mi dolor. Sabes que en noches como esta es
cuando más en el pienso, y que necesito su
calor, él no está.... Luna, envíale
este gran deseo de que descanse y que... en sueños
nos veamos...
De pronto, una estrella fugaz atraviesa el cielo...
su belleza es infinita, y Relena se la queda mirando
mientras piensa < una estrella fugaz... puedo pedir
un deseo... quiero verlo...>
Así pasó el tiempo, mientras la frágil
figura seguía en el balcón, pero...
no por mucho tiempo, porque el sueño la venció...
Relena se durmió, y en sueños se veía
en la playa, mientras que las olas imaginarias chocaban
contra la costa y las rocas de alrededor.
Ella estaba sentada, y mirando un atardecer, cuando
de pronto siente que alguien la llama...
- Relena...
Y allí lo ve, a él, a Heero... extendiendo
su mano hacia ella, y mirándola con una ternura
inigualable.
- Ven...
De nuevo él habló, y ella, atraída
como un imán fue hacia él. Cuando estaba
por llegar... todo se volvió tenebroso, y él
desapareció...
- Heero, Heero, ¿ donde estás?
gritaba ella en sus sueños buscando por doquier.
De pronto, Relena despertó gritando y toda
sudada, miró a su alrededor y se dio cuenta
que estaba en su habitación...
< Fue un mal sueño> - pensó -
< trataré de dormir de vuelta>
Ella intentó hacerlo, pero no pudo... De pronto
sintió la imperiosa necesidad de salir a la
playa, se levantó y se puso sus pantuflas...
Cuando llegó a la playa, sintió mucho
frío y comenzó a temblar...
< ¿ Que me sucede? ¿acaso es por
ese sueño? ¿le habrá pasado algo
a Heero? oh, Dios mío, que no le haya pasado
nada>
- Relena...
- Heero...
Ella volteó pronunciando el nombre del dueño
de aquella tan anhelada voz, de aquel hombre que era
su mundo. Para encontrarse con él... con aquel
joven...
- ¿ Que haces aquí? dijo él
acercándose a ella
- No sé dijo ella temblando.
Él la miró fijamente, y luego se quitó
la chaqueta que llevaba puesta, para con ella abrigar
a la muchacha. Mientras él rozaba sus manos
con su cuerpo... ella cerraba los ojos y se dejaba
llevar por aquella sensación...
- Te he extrañado tanto dijo ella.
- Yo también dijo él tomándola
de las manos.
De pronto... él soltó sus manos, y
la princesa lo miró fijamente.
< ¿Acaso se irá y me abandonará
de vuelta?>
- Vine a decirte algo importante dijo él
- ¿ Si? dijo ella.
El muchacho, dejó de hablar, para luego...
acercarse más a ella y tomarla por la cintura...
acercando su rostro al de ella, y dándole un
beso en la mejilla.
La chica, cerró los ojos al sentir aquello.
Seguidamente el muchacho recorrió toda la mejilla
hasta llegar a presionar sus labios contra los de
ella.
Y luego, la besó con pasión y con amor,
abrazándola fuertemente contra sí. Al
separarse ella lo miró sorprendida y le preguntó
- ¿ Te irás de vuelta?
- No, vine a cumplir mi promesa... dijo él
acariciando su mejilla izquierda.
- Entonces...
- No hables, solo déjame estar contigo, y
estar a tu lado para siempre dijo él.
- ¿ Para siempre? preguntó ella
confundida.
- Si... no soy de muchas palabras, pero... ahora
haré una excepción... dijo él
sacando un anillo del bolsillo y poniéndoselo
a Relena.
- ¿ Esto es...? preguntó ella
sorprendida.
- Ya no te dejaré más... de ahora en
adelante, yo... trató de decir él
- Te amo Heero -dijo al fin Relena abrazándolo
fuertemente.
- Yo... también te amo Relena dijo
Heero correspondiendo a aquel abrazo.
De pronto, él la separó y la besó
de vuelta... luego la cargó en sus brazos,
y se marchó con ella en dirección a
la casa...
Luna... tu que sabes de los amores, y que conoces
el dolor de los corazones... sonríes cada vez
que ves a dos almas unirse en una sola.
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