| Disclaimer: Como todos
saben los personajes de Detective Conan no me pertenecen
(aunque me gustaría xD), son propiedad de Gosho
Aoyama. Este fanfic es hecho por una fan obsesionada
por Detective Conan para todos los que lo leáis.
Sin fines de lucro.
Lost in your eyes
Im lost in your eyes...can you save me?
Ill do whatever you want if you kiss me
Estoy perdida en tus ojos...¿puedes salvarme?
Haré lo que quieras si me besas
¿Te gusta Conan?
¿Otra vez la misma pregunta? Primero fue Ayumi,
después Mitsuhiko y...¡ahora tú!
Mira que llegáis a ser pesados...¿eh?
Siempre he dicho que no así que no sé
por qué demonios insistís...¿me
veis dudando? Bueno...en realidad...no estoy tan segura
de que no me gustara. Tengo mis dudas.
Veréis, cuando encogí por la misma
droga que fabriqué, en la primera persona en
quien pensé fue en él, en Shinichi Kudo.
El famoso detective adolescente que unas semanas antes
había tomado la droga a presión por
uno de los hombres de la organización. Pensé
que él podría comprenderme y ayudarme
ya que él fue el primero que la probó
y que estaría en la misma situación
que yo. Pero no fue así. Él me recriminó
el ser la científica que fabricara la droga
(supongo que con razón).
Cuando comprobé lo buen detective que era
realmente, lloré. Lloré con impotencia.
Si esa gran mente deductiva podía resolver
misterios enrevesados...¿por qué no
había podido evitar el asesinato de mi hermana?
Sinceramente, le guardaba rencor por este hecho.
Pero me maravillaba su inteligencia. Consideré
que era un buen material para investigar.
Desde que encogí, vivía en casa del
profesor Agasa y él me prestaba uno de sus
laboratorios para hacer investigaciones que anularan
el efecto de la droga. Nunca he perdido la esperanza.
Aunque realmente, yo prefiero seguir siendo Ai Haibara,
una niña inocente y buena que la científica
Miyano que creó la droga y cuya familia entera
está muerta a manos de la organización.
Por tanto, lo que quiero realmente conseguir con la
anti-droga es ayudar a Kudo. Él, lo que más
desea en este mundo es recobrar su cuerpo y volver
a ser el detective famoso del este y, también,
declararse a su amiga de la infancia, Ran Mouri.
Hablando de ella...estuve una temporada algo molesta
con ella...supongo que a eso se le llaman celos. Pero
lo tuve que aceptar. Ella es su amiga de la infancia,
lo que significa que han estado siempre juntos y a
mí...sólo me considera su compañera
de sufrimientos y la cruel científica que le
encogió. Jamás podría sentir
él algo por mí. ¡Qué estúpida
que soy! ¿Por qué pienso estas cosas?
¿Y por qué os estoy contando esto a
vosotros?
Bueno, es igual, seguramente estoy hablando sola.
Pues, volviendo con el tema. Creo que SÍ que
me gusta. Esa sonrisa cuando descubre alguna pista,
esa mirada penetrante e inteligente, esa forma de
hablar tan madura y esos ojos...esos ojos...me pierden.
Tengo que confesarlo...estoy perdida en sus ojos.
Y muchas veces pienso...¿me podrás
salvar de allí? ¿Algún día
me sacarás de tus ojos?...
Pero es inútil, son preguntas sin respuesta,
porque jamás salieron de mi boca. Nunca conocieron
a su destinatario. Y quizá fuera mejor así.
No sé cuándo exactamente me empezó
a gustar pero...me ha protegido tantas veces aun sabiendo
que yo fui la causa de todos sus males y yo...sólo
he podido ser fría con él y con la joven
Mouri...no soy digna de alguien tan bueno e idiota
como él.
El caso es que finalmente hace unos años conseguí
dar con los ingredientes para evitar los efectos de
la droga. Se lo comuniqué directamente a Kudo.
Él se puso muy contento.
- Dámela, Haibara, que ya tengo ganas de terminar
todas las cosas que dejé empezadas con Shinichi.
- ¿Cómo qué? ¿Declararte
a la joven Mouri?
- Entre otras cosas.
- Bueno, te la doy. Pero primero una condición.
Tengo que decirte una cosa muy importante. Me voy
a morir dentro de unas horas por haber olido accidentalmente
uno de los ingredientes, que era tóxico.
Evidentemente, todo eso era mentira.
- ¿Qué? ¡Debiste llevar cuidado!
Vamos al hospital antes de que sea demasiado tarde.
dijo el estúpido que no captó
nada preocupado.
Hasta se preocupa por mentiras, este chico es idiota,
demasiado bueno.
- Lo siento, Kudo. Ya es demasiado tarde. Ya empiezo
a sentir los efectos...se me acerca la muerte...
dije poniéndome la mano sobre la cabeza y recostándome
sobre mi cama.
- ¿Cuál es tu último deseo y
condición entonces...? dijo Kudo, cogiéndome
la mano...qué cálida...me daba fuerzas
para que pudiera decirle lo que sentía pero...no
lo iba a hacer. Sería peor.
- Te la daré si...si...me besas.
- ¿QUÉ? Haibara...creo que te está
afectando mucho el ingrediente...será mejor
que...
- ¡No! dije sujetándole con fuerza
la mano No te vayas...hará lo que quieras
pero bésame.... tu amiga de la infancia no
tiene por qué enterarse...este es mi último
deseo...por favor...
- Pero tú, Haibara...tú...
- No preguntes. Sólo hazlo. Por favor. Piensa
que será feliz para el resto de tu vida con
el anti-droga.
- Bueno...vale.
Y así lo hizo. Cumplió mi último
deseo. Me besó. Fue un beso corto pero cálido
y dulce...el primero y último de parte de él,
al menos.
Después de esto, él cogió su
parte del trato y se fue. Dejándome sola de
nueva. En aquel momento supe que Kudo había
descubierto que no iba a morirme de verdad. Era detective,
al fin y al cabo.
Yo también recuperé mi cuerpo.
Desde entonces, tenía noticias de vez en cuando
de la relación de Kudo y Mouri. Me invitaron
a la boda y fui.
Y les vi. Vi lo felices que eran juntos.
Más tarde tuvieron varios hijos...y yo fui
madrina de su hija menor, a la que llamaron Ai.
Tres años más tarde, Mouri murió.
Y Kudo se quedó con tres hijos solos. Yo entonces
todavía le amaba y le dije haré
lo que sea por ti, aunque sea hacer de sustituta.
Desde entonces vivo con él, cuido de sus hijos
y hago de sustituta de Mouri. Aunque ella era ella
y yo soy yo, como muchas veces me recuerda Kudo. Él
todavía le ama, lo sé. Se puede ver
en su mirada triste...aunque todavía tiene
esos ojos, esos ojos en los que me perdí y
en los que aún me pierdo.
También sé que es difícil olvidar
y que Kudo no olvidará tan fácilmente
pero yo le amo, pese a todo. Y, con el tiempo, sé
que se puede llegar a amar. Espero que me llegue a
amar algún día. Ese es mi único
deseo por ahora.
Por cierto, a la pequeña Haibara le gustan
muchos los experimentos y yo NO soy su madre.
Estuve, estoy y estaré eternamente perdida
en sus ojos pero...mientras él me salve y esté
con él, todo irá bien. Haré lo
que sea si me besas, esa es la condición que
siempre le pongo. Y ahora ya no pone tantos reparos
en darme besos. Ahora creo que finalmente soy feliz.
Aunque sólo sea la que ocupa el hueco de Mouri.
Aunque la diferencia entre nosotras es bastante grande:
ella es un ángel y yo...no.
- ¡Mamá! ¡Vamos a jugar!
me acaba de decir la pequeña Ai estirándome
de la falda (sí, lo has leído bien,
falda).
- Sí, sí. Vamos.
Finalmente, todo se ha acabado. Y tengo una vida
feliz junto a Kudo y sus hijos que, todo hay que decirlo,
me consideran su madre.
Gracias, Mouri, por darme una oportunidad. Te debo
una.
Fin
Notas de Daria: Se acabó. Jejeje...bueno,
hace tiempo que tenía ganas de hacer un fanfic
sobre Haibara pero no sabía cómo hacerlo
exactamente y hoy, finalmente, se me ha ocurrido esto.
¡Por favor, no os echéis encima, fans
de Shinichi X Ran! A mí no es que me guste
la pareja Shinichi X Shiho...sólo quería
probar una cosa diferente y aquí la tenéis.
Tampoco os tiréis encima por haber matado a
Ran!! Es que sino no podía llevar a cabo mi
idea...Espero que haya sido de vuestro agrado. Quizá,
y como siempre, me quedó más romántico
de lo que realmente sería (no creo que Haibara
sea taaan expresiva en cuanto a sus sentimientos)
pero, al fin y al cabo, esto es un fanfic, ¿no?
Y en un fanfic todo es posible.
Por cierto, sí. Esto es un one-shot (fanfic
de un solo capítulo corto), después
de tanto tiempo que no escribía de estos de
Detective Conan. Creo que pronto escribiré
otro pero sobre otro par...jejeje...
Bueno, ya saben, sugerencias, comentarios, dudas y
demás a mi email o manden un review. ¡No
sean perezosos y háganlo! ¡De verdad
que sirve! ^__^
|