By: Priss
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El cielo y el infierno; tan distintos.... y tan parecidos,
tanto, que aman
al mismo ángel.
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Ahora la miro, si. Ella hermosa es, solo un idiota
no se percataría de ello,
y solo un imbécil no adoraría y alabaría
su belleza.
Y fue esa sincera e intensa adoración lo que
me llevó a acosarla tantas
veces. Aparecer y desaparecer frente a ella, halagándola
y siendo amable....
y lo logre, logre su confianza, logre que me escuchara
y después.... mucho
más.
Tu eres el cielo; yo el infierno.
Ella es un ángel, ella es pureza.... ella es
amor.
Pude abrazarla, en verdad pude abrazarla. Recorrer
cada una de sus finas
curvas; sentir la inigualable suavidad de su delicada
piel. Y sus labios,
ahh.... saborear el exquisito néctar de sus
inocentes labios; explorar el
interior de su boca utilizando mi lengua para este
propósito y, de paso,
mezclar nuestra saliva. Adoraba la infinidad de sensaciones
que esto me
provocaba.
Gozar, entrar y conocer este nuevo mundo, me hace
soñar. Un estúpido sueño,
quizás, el con esta mujer.... no!!.
Pero gracias a Kami esta es la mágica realidad;
si, estoy con ella; si,
acaricio su cuerpo.... si, la estoy besando. Es así
como me concentro en la
mujer que junto a mi se encuentra.
Sé que la conozco como nadie se ha atrevido
a hacerlo jamás, ni si siquiera
él. Y aunque todo lo que pretendía con
ella se tornaba casi imposible, todos
los cambios que realice por conquistarla de cierta
forma han funcionado.
¡Vamos!, no en balde soy yo el que la sostiene
entre mis brazos, y no el
otro shaman.
~ Ya, detente!!.
Más que una orden, como era su costumbre,
las palabras de la joven se
formaron en una suplica.
Yo hice sonrojar sus mejillas, con estas insistentes
manos palpando cada
centímetro de su figura, sin mencionar mis
ardientes y apasionados labios
que a duras penas la dejan respirar; era una suerte,
o mejor dicho un
milagro, el que aun la escuche y obedezca.
Más, mi rostro, y muy en especial mis ojos,
demostraba que la idea de
detenerse de nuevo, no era algo que me agradase en
lo más mínimo. Me era
frustrante el que mi mente y corazón estuviesen
cien por ciento dispuestos a
complacer a la joven, pero que el cuerpo se me negara
rotundamente a dejar
de sentirla.
~ Por qué siempre me haces esto?.
~ Gome ne.
Intente reprocharle, pero mirar esos hermosos ojos
negros impregnados de
culpabilidad, derrumbaron todas las reclamaciones
y defensas.
~ Ahh.... ya lo terminaremos después.
Fue inútil, me rendí ante los deseos
de la rubia, y aun así no estaba del
todo derrotado. Sé que ella no quería
ni pensar en la "próxima vez"; mis
palabras anteriores ya las había escuchado
varias veces atrás y sabia
perfectamente que en la siguiente ocasión llegaríamos
más lejos, así como la
anterior a esta, y la anterior a esa, y a esa otra,
y ....
La mayor prueba de esto es su desnudez; al menos yo
aun conservaba los
pantalones.
Pasaron unos minutos y ella me miro a los ojos; odiaba
eso pues me hacia
pensar, pensar en ella, solo en ella y en las estupideces
que "por ella" he
estado haciendo. Y es que una vez que mis ojos la
veían, ya no podía dejar
de hacerlo. Sabia a la perfección cuan hermosos
y mágicos podían resultar
esas dos perlas negras. Lo peor era que en la profundidad
de esos ojos podía
ver la pureza de todo su femenino ser.
~ Anna !!.....
Las palabras emergieron en un pequeño susurro
de mi parte que se ahogó al
posar mis labios sobre los de ella. Fue un contacto
ligeramente corto, y al
separarnos, pudimos sentir el cálido pero refrescante
aliento de ambos
chocar contra el rostro del otro.
Esas perlas se negaban a seguir mirándome;
Anna solo quería dormir, pero no
dormir así nada más. Quería ser
abrazada por este shaman, porque de esta
forma soñaría con migo y solo con migo....
Y así, no pudiendo desviar la mirada de aquella
tremenda belleza humana que
sobre mi pecho dormía, me deje envolver por
el abrazo de la itako para
tratar de dormir, más, no pude.
Tu eres el cielo; yo el infierno.
Tu la tienes, ella es un ángel.... a mi ha
de venir....
He pensado.......
Aun cuando nunca creí en la existencia de los
ángeles, sólo puedo
describirla como eso, como un ángel. Ella,
tan hermosa, tan pura, con tanta
bondad y amor escondidos.... quiero embriagarme con
todas esas virtudes que
no poseo. Por eso la perseguí, por eso la acose....
por eso la acaricio, por
eso la beso. Es esta la razón por la cual quiero
hacerla mía; experimentar
todas esas emociones que a ella le sobran.
La contaminaría, eso lo sé, pero no
me importaba.
Mi piel recibió un contacto que me hizo temblar
ligeramente, pero era
bastante agradable. Anna se acurrucaba sobre mi torso,
dejando ver que el
mundo de los sueños la había alcanzado.
Y yo, que más cómodo no podía
estar,
la abrace con un poco más de fuerza.
El corazón me latía lenta, muy lentamente
para poco después acelerar el
ritmo, terminando como un corcel desbocado que no
puede parar. Fue así que
me di cuenta de lo que en realidad estaba aconteciendo
entre nosotros.....
No era yo, no era yo el que la contaminaba, es más,
ni siquiera lo intente.
Lo cierto es que había olvidado que lo pensé
muchas, muchas veces antes de
hacerlo, atreverme a mirarla, tocarla.
No me atrevía, corría el riesgo de opacar
esa bondad, con maldad; y su
belleza volverla vanidad. No, no, no.... Ella me gusta
así, tal cual es. Y
prefiero liberarla de mi antes que acusarle un mal.
~ ¿Por qué?..... ¿Por qué
no puedo hacerte mía?.
Entonces, la pregunta que tanto había tardado
en salir a la luz por fin fue
formulada.
Es cierto, la acose incontables veces, la seguí,
incluso la llegue a espiar.
Estoy conciente que no hubo un solo minuto en que
la dejase tranquila; y a
pesar de todo aquello, aun no podía hacer realidad
ese pequeño capricho, ese
maldito capricho que ella supo convertir en obsesión,
y ahora, quizás,....
en mucho más.
Tu eres el agua; yo el fuego.
Tu con suavidad la tratas; quizás, yo también.
Tu la amas; yo.... yo ya no sé.
Me siento completamente estúpido.
Fui yo, siempre fui yo el que la buscó, el
que la anhelo, y ahora.... siento
que si no logro conseguirla me muero. Quisiera obligarla,
más, no sé como.
En realidad, no podría forzarla.
Parezco idiota, embelesado por completo estoy. Tan
solo la abrazo, y con eso
basta para que mi corazón palpite incontrolable
de alegría.
~ Descuidado soy.
Fue un suspiro, fue una queja.... fue mi rendición.
Cuidadosamente acomodo unos cuantos cabellos que
caían sobre el rostro de
aquella que entre mis brazos duerme. No tenia idea
alguna del tiempo que
había transcurrido, pero creo que fueron horas.
Ni un solo segundo he dejado
de mirarla; ni un instante en ella dejo de pensar....
entonces decidí: no la
obligaría más, no la acosaría
otra vez, no volvería a besarla y tocarla,
al
menos no sin su consentimiento. Sólo paciente
esperaría a que ella decidiese
si seguir o no, si me odiaría o quizá
no.
A cambio, sólo quería poder seguir observándola
de cerca, presenciar su
pureza, admirar su belleza.... saciarme de su imagen.
Todo era tan estúpidamente irónico;
la considere pequeña, diminuta, al igual
que todos los demás. Bueno, no puedo culparme
por ello, después de todo,
comparando nuestros cuerpos el mío se muestra
más imponente, fuerte e
intimidante. Era un poco alto, mientras que ella no
tanto.
Su figura es fina, delgada, y a simple vista parecía
ser tan frágil. ¿Quién
hubiese pensado que ella era tan grande?. Si, ocupaba
un lugar inmenso en mi
mente, como acosándome; una forma mucho más
efectiva de hacer esto ultimo
que la que yo use.
Lo peor para mi es que Anna no sólo ocupa mi
mente, sino también todo mi
corazón.
De un momento a otro, suspire frustrado al saber
que aun me faltaba mucho
más para conseguirla, en tanto que la itako
tardó muy poco para
obsesionarme.
Cansado, bese la frente de la joven que dormía
entre mis brazos;
despertándola sin ser esa mi verdadera intención.
Sentí un escalofrío
cruzarme la columna cuando sus femeninos ojos negros
me miraron con
curiosidad y tranquilidad.... como adoro esa mirada.
He estado disfrutando tanto de esto y aun así
no me remuerde en lo más
mínimo las intenciones que tuve y aun tengo
con ella.
Tu eres el cielo; yo el infierno.
Ella es un ángel. Quiero, sus alas se rompan.
Y caiga en mis brazos, mi dominio, la oscuridad.
Admito, que me estoy muriendo por hacerla mía
y aprovechar esto para luego
torturar a mi hermano; esa será una de mis
más grandes satisfacciones,
aunque, por ahora, esto .....
~ Me gustas mucho. ¡Me gustas, Hao!.
Estoy conciente que la sonrisa en mi rostro que ella
ha de ver en este
momento, es una cínica como de costumbre, pero
sé, también, que en dicha
sonrisa hay un poco de agradecimiento y ternura.
~ También me gustas.
Las palabras fluyeron con libertad y sin presión
alguna.
Por ahora, ella volvía a dormirse, haciéndome
pensar que solo abrió los ojos
para decirme, y hacerme decir, aquello.
A cada día que pasa, cada hora, cada minuto...
cada segundo; más me muero
por hacerla mía de una buena vez. Aunque por
ahora, SÓLO POR AHORA, me
conformo con dormir a su lado y protegerla entre mis
brazos; con la
seguridad de que al despertar ella seguiría
ahí, acurrucada en mi regazo.
La idea era esperar a que fuese ella misma quien
terminara rindiéndose ante
mi.
Y bueno, la verdad, no me molestaba en lo más
mínimo el que mis lujuriosos
deseos fuesen apaciguados y postergados por los dulces
labios de la
sacerdotisa.
Antes de acompañarla al mundo de los sueños,
yo, el shaman más fuerte sobre
la faz de la tierra, le susurre ciertas palabras al
odio, algo que dudo
fuese a escuchar.
~ En el momento que seas mía y me ames, te
alejarás de él; caerás del cielo
y vendrás con migo para ser feliz en mi infierno.
Besándola en los labios, la estreche con mayor
fuerza, embriagándome de ese
exquisito y único sabor; contagiándome,
también, de su deseo de dormir.
Sonreí ansiosa y malévolamente, mi futuro,
el futuro de él y el de ella; la
vida de los tres es justo como yo la he ido forjando.
Tu, Yoh, eres el cielo; yo, Asakura Hao, el infierno.
Ella, Kyouyama Anna, es un ángel.
Pero.... un ángel que cae al infierno, será
mi ángel, será mía, de Hao.
El cielo esta perdiendo un ángel....
Yoh, estas perdiendo a Anna....
Cuidado, Yoh.... ella y su amor, ya casi son míos.
.:: Fin ::.
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No tengo ni la más mínima idea de que
quise transmitir con este fic.
Quise describir a Hao lo más similar posible
a como es en el anime,
pero sin dejar de dar a entender, que según
yo, siente algo por la itako...
y viceversa.
priss_pk@hotmail.com
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