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El amor es Esperanza (Owari)
En la madrugada del primer día del mes de
septiembre, Esperanza entra en trabajo de parto. Sólo
Lilly, la vieja amazona la acompaña. La jornada
es tediosa, todo el Santuario se encuentra en vilo;
Saga se encuentra en su cuarto, aguardando las novedades
mientras los Caballeros de Capricornio y Sagitario
esperan en la enorme estatua de Atena, nerviosos.
Aiorios recuerda con angustia las palabras del antiguo
Patriarca: es posible que la Divina Doncella
no sobreviva al parto. Ahora el momento de la
verdad ha llegado, dónde se está poniendo
a prueba la fortaleza de Esperanza y la entereza de
Aiorios.
Las horas transcurren muy lentas en el Santuario;
el parto está durando más de lo previsto.
El Caballero de Sagitario aprieta su puño,
sin saber como dominar la rabia que le provoca pensar
que Esperanza puede estarse muriendo y no puede hacer
nada.
Shura advierte la desesperación de su amigo.
Él está perdido en sus recuerdos.
Flashback Aioros:
Yo no te estoy diciendo que dejés de
ser caballero u olvidés alguna de tus creencias.
Yo entiendo lo que te pasa porque me siento igual...
excepto porque no siento esa culpa tonta por un delito
que no existe
Tomá una decisión pronto, porque
nadie sabe lo que puede pasar mañana...
Algo no anda bien, sino no estarían
demorando tanto. Y para colmo no me dejan verla...
Pensar que desperdicié todo este último
tiempo tratando de huir en vez de estar con ella...
y tal vez se esté muriendo ¿Cómo
pude arruinarlo todo?
La voz de Shura lo devuelve al presente.
-Ey, Aioros...
Aioros se da vuelta, con los ojos envueltos las lágrimas...
-Yo no quiero nada. Yo sólo quiero cuidarla
para siempre, nada más... y ahora se puede
estar muriendo y yo estoy aquí, impedido de
intervenir.
-¿Muriendo? pregunta Shura sorprendido.
-¿De verdad?
-Si, me lo dijo el Maestro Shion. Aparentemente a
los dioses poco les importa la vida de la Divina Doncella
una vez que dé a luz.
-Aioros, yo no sabía...
-No entiendo Shura. ¿De qué me sirve
ser uno de caballeros más poderosos del la
orden de la caballería si no puedo ayudar en
nada a una simple mujer que está muriendo?
-Aioros, no puedes protegerla de todo. Aunque seamos
caballeros, sólo somos seres humanos, y además
nuestro deber es cuidar de Atena...
-...y a la humanidad. Ya sé cual es mi deber
de caballero, no me quejo de él, y no pienso
dejar de cumplirlo, pero...
-¡Sólo estás lastimándote
por algo que no puede ser! Mira, yo ya te di mi opinión
sobre este tema y...
-¡Es que no entiendes! ¡Yo por ella haría
cualquier cosa, cualquiera! ¡Pero nunca le haría
algo que pudiera perjudicarla!
La sinceridad de Aioros provoca que Shura medite
unos minutos y luego conteste:
-Es verdad. No te entiendo. Así que supongo
que tampoco puedo juzgarte...
-Shura...
-...además debo reconocer que no has hecho
nada malo. Y si no, deberá quedar a cargo de
tu conciencia.
-Mi conciencia está tranquila en ese sentido,
no te preocupes.
Después de horas enteras en que el cosmos
de Esperanza se siente muy débil, sin esperarlo
demasiado, Lilly se acerca a los caballeros.
-¿Qué... qué pasó? pregunta
Aioros expectante.
-Lo que tenía que pasar. Atena está
bien, y la Divina Doncella también.
Shura suelta un suspiro de alivio, mientras Aioros
cierra los ojos agradeciendo al hado de que aquel
fatal destino no se cumpliera. Lilly trae un mensaje:
-Caballeros, la Divina Doncella les agradece que
hayan estado al pendiente de ella todo este tiempo
y quiere agradecérselos en persona.
Aiorios mira sorprendido a su amigo. Shura medita
un momento y luego contesta;
-Hum... creo que entre nosotros y el Patriarca somos
demasiados para visitarla ahora. Tanto esfuerzo podría
ir en perjuicio de su salud. Ve tú Aiorios,
yo vendré mañana.
Shura pone una mano en el hombro de su camarada,
este le agradece con un movimiento de su cabeza. Luego
de que Capricornio se marcha, Aiorios y Lilly entran
en la recámara dónde está Esperanza.
-¿Necesita algo más Doncella? pregunta
Lilly.
-No, Lilly, muchas gracias.
La enfermera se va, luego Aiorios corre hacia el
lecho de Esperanza. Ella carga de su lado izquierdo
a la recién nacida Atena. Con la mano libre
le indica a Aiorios que se siente en el borde de la
cama. Dulcemente le sonríe, y le muestra su
bebé.
-Mira Aiorios, ella es la persona que estuviste esperando
tanto. ¿No es hermosa?
-Mucho. Se parece a usted.
-¡Faltaría más, siendo yo la
madre! se ríe Ay, Aioros, me parece
increíble. Ver un ser que es parte tuyo pero
a la vez con el don de un alma nueva y limpia. ¡Y
pensar que es la primer vez que la veo, ¡pero
no sé como puedo quererla tanto, tanto!
La bebé Atena abre los ojos y busca con sus
pequeñas manos el contacto con las de su madre.
Aiorios la mira, emocionado de saber que ese pequeño
ser traerá la paz y la felicidad para toda
la humanidad. Luego vuelve a mirar a Esperanza, ahí
está, tan dulce y serena como siempre, pero
además, feliz. ¡Y pensar que estuvo a
punto de morir! El joven recuerda ese pensamiento
que tanto lo había atormentado.
-Esperanza... yo estuve muy preocupado por usted.
Hay algo que usted no sabe, pero creo que puedo decírselo
ya que hoy quedó atrás. El anterior
Patriarca me dijo que corría un gran peligro,
el peligro de la muerte. En ese momento sentí
que el mundo se me venía abajo... No sabe lo
preocupado que estuve...
-Si lo sé. Igual que lo otro... el maestro
me lo dijo...
Aioros se sorprende, ¿cómo pudo Esperanza
sobrellevar ese peligro todo este tiempo y que nadie
lo notara? A su mente viene otro recuerdo:
Tomá una decisión pronto, porque
nadie sabe lo que puede pasar mañana...
-Entonces... fue por eso que me dijo que...
Esperanza asiente y sonríe.
-El maestro Shion solía decir que los engaños
siempre llevan a la desdicha, que lo mejor es enfrentar
la realidad auque nos parezca terrible. Eso fue lo
que traté de hacer aquella noche del funeral...
-Y yo no la dejé. Estoy muy apenado por mi
conducta...
-Deja de pedir perdón Aioros, ese es el único
defecto que te encuentro. Tu exceso de precauciones
innecesarias.
-Es que... la lastimé, y también me
lastimé yo inútilmente.
-¡Pero eso ya no importa! No sufras más.
Ya no tienes de qué. No me he muerto, no me
lastimaste y no cometimos ninguna falta. ¿Qué
más puedes pedir?
-Supongo que nada más, ¿verdad? Aioros
hace una pausa y reflexiona -Creo que... estoy listo
para escuchar lo que quiso decirme... eso si aún
quiere hacerlo...
-Claro que si. Esto vengo meditándolo desde
hace mucho tiempo. ¿Te acuerdas de que cuando
nos conocimos? Aquel día me dijiste que no
era posible que para una persona con mi nombre no
hubiera una esperanza, ¿lo recuerdas?
-Sí.
-Cuando estás conmigo, yo me siento muy tranquila,
y muy feliz; me siento de una manera como nunca me
había sentido con nadie. Desde ese día
en el pueblo, vos ha sido esa esperanza...
-Esperanza...
-...todas las cosas buenas que me han pasado en la
vida, se deben de algún modo a tu intervención
o a tu presencia. Cuanto más triste he estado,
cuanto más he querido revelarme contra el mundo
o me he sentido muy cansada para continuar... siempre
has estado conmigo para mostrarme el lado positivo
de las cosas... Aioros, eres muy especial, porque
eres mi caballero de la esperanza... Eso traté
de decirte esa noche ¿Te parece que hice mal?
-No Esperanza, usted es la madre de Atena, solo puede
hacer cosas correctas.
Aioros baja la mirada, primero mira a la bebé,
luego a su madre.
-Creo que decirle lo que siento por usted es ser
reiterativo. Solo quiero que sepa que puede contar
conmigo incondicionalmente hasta el día de
mi muerte. Es un juramento sonríe- Y
a ella también señala a la bebé.
Esperanza sonríe, pero siente que hay algo
que le falta decir...
-Aiorios... sabes que en mi posición hay cosas
que no podré darte nunca. Yo sé que
te mereces más pero...
-Yo nunca le pedí esa clase de amor, ni se
la pediría nunca. Pero... no puedo evitar sentir
esto y tampoco quiero evitarlo. suspira extenuado
de tanto luchar en vano.
-Hoy es el día más feliz de mi vida.
Siento que tengo todo lo que podría querer.
-El mío también, auque no tenga la
menor idea de que vamos a hacer de aquí en
más.
-Bueno, yo creo que por lo pronto tenemos a alguien
que necesita mucho de nuestro cuidado y protección.
responde mirando a su hija.
-Es cierto; vamos a tener mucho de lo que ocuparnos.
Esperanza acaricia el cabello de su bebé y
Aioros le da un beso en la frente.
-Ay, Aioros. ¡Qué hermoso es que sean
tantas las cosas que nos unan y tan pocas las que
nos separen!
Te necesito como a luz del sol, en este invierno
frío
Pa' darme tu calor
Te necesito como a luz del sol, tus ojos el abismo
Donde muere mi razón
¿Oh, cómo quieres que me aclare?
¿Oh, amor, cómo quieres que te olvide?
Días después, en la enfermería
del Santuario.
-Bueno, sus signos vitales son correctos, así
que me atrevo a decir que la infanta Atena se encuentra
bien dice Lilly entregando el bebé a
su madre.
-Es pequeña, pero muy fuerte. Y además
es tan bonita y simpática le sonríe
al bebé- Vamos hijita, dale las gracias a Lilly
por haberte revisado.
La pequeña sólo responde con un sonido
parecido a una risa, entonces su madre la apoya en
el cunero y comienza a cantarle una canción.
En ese momento entra el Patriarca.
-¡Maestro! exclama la enfermera. -¡Qué
sorpresa verlo por aquí!
-¿Por qué? pregunta Saga. -¿No
puedo venir a saber por la salud de Atena?
-No Maestro, no quise decir eso...
-Algunas de las aprendices se lastimaron en el entrenamiento;
vaya a verlas.
Lily aprieta los dientes; dentro suyo algo le advierte
que aquel patriarca oculta algo debajo de esa máscara.
Además, se le hace obvio que lo de las amazonas
es sólo una excusa para sacarla del medio.
Aún así, decide obedecer.
-Si me necesitan estaré en el campo...
Una vez que Lilly se marcha, Esperanza sigue mirando
a su niña que se ha quedado dormida.
-¿Doncella?
-¿Sí, Maestro? se acerca a él.
-¿Se sigue sintiendo sola?
-Hum... no, no... Ahora tengo a mi pequeñita,
bueno, yo sé que realmente no es mía
solamente, pero no puedo evitar decirlo...
-Sí, pero ... usted necesita otras cosas...
-¿Otras cosas? No le entiendo...
-Sí... tal vez no seas conciente, pero podrías
tener lo que desearas con sólo... sólo
pedírmelo... Esperanza... extiende su
mano hacia el rostro de la Doncella.
-¡Maestro! exclama ella sorprendida.
Los dedos de caballero de Géminis están
a punto de tocar los cabellos de la joven, pero ella
le da vuelta el rostro. En ese preciso instante se
despierta la infanta Atena y llora buscando a su madre.
Esperanza corre a acunarla, dejando a un Saga que,
molesto, cierra el puño con fuerza.
Oportunamente Lilly vuelve a entrar.
-Doncella, ¿recuerda dónde puse las
vendas? Oh, Maestro, no vi que todavía estaba...
-No, ya me retiro- se va.
Lilly ve al falso maestro marcharse y frunce el ceño.
Luego mira a la Divina Doncella; sus ojos reflejan
cierta confusión que es no es normal en ella.
Como al pasar comenta...
-Otra vez una de las aprendices se resbaló
en el barranco. No se lastimó mucho, pero desobedeció
a su maestra al ir ahí...
-¿Ssss... sí?
-Es increíble cómo se lastima la gente...
se acerca al botiquín y saca vendas
y otras cosas- a veces tienen el peligro tan cerca,
pero cuando se dan cuenta ya es muy tarde, y después
se lamentan, pero estaba en sus manos evitarlo...
-deja en la mesa algo- Es muy cierto aquello de que
siempre es mejor prevenir que curar... se va.
Esperanza mece un poco a la bebé, hasta que
se queda dormida. Luego repara en el objeto que quedó
arriba de la mesa; la enfermera se ha olvidado de
llevarlo. Se acerca y lo sostiene para observarlo,
y descubre que no es nada más y nada menos
que un bisturí de cirugía...
Todos los habitantes del Santuario se reúnen
para ver los festejos por el nacimiento de Atena.
En honor a la diosa se han organizado varias demostraciones.
En el sitio principal se encuentran el nuevo Patriarca
y la Divina Doncella -sosteniendo de un lado, un canasto
de flores y del otro a su bebé- esperando ver
la competición más importante del día.
En la arena de los duelos los concursantes, Shura
y Aiorios, competirán para ver qué llega
más lejos: la Excalibur de Capricornio o la
flecha de Sagitario. Para tal fin han puesto diferentes
marcas de medida de distancia.
-¡Qué comience la prueba! exclama
el Patriarca.
Rápidamente, tanto como lo permite la velocidad
de la luz, ambos caballeros lanzan sus ataques. Todos
quedan impresionados con lo ocurrido y aplauden fervorosamente.
Un soldado corre a constatar quien ha sido el ganador.
-El golpe del Caballero de Capricornio ha superado
los 170 metros. La flecha del Caballero de Sagitario
ha alcanzado los 180 metros. Maestro, ¿da fe
de esta prueba?
-Doy fe. Aioros es el ganador.
Aioria sale de su asiento y corre a abrazar a su
hermano. El público vitorea a Aiorios y cargando
a su hermano en brazos, saluda al público.
-Bueno, supongo que no siempre se puede ganar...
le dice Shura a Aioros.
-Eso sí...
-¡Felicitaciones hermano! exclama Aioria.
-¡Muchas gracias!
-¡Muy bien Aiorios! exclama Esperanza
desde la tribuna. -¡Muy bien! aplaude.
Aiorios se saca su cinta colorada y la enseña
en muda dedicatoria a la muchacha. Ella besa la flor
que había cortado en el peñón
y se la arroja a su caballero, que la recibe en aire.
Él le sonríe ampliamente, y ella le
corresponde de igual manera.
Todos aplauden felices, por el triunfo de Aiorios
y la llegada de Atena. Todos menos Saga, él
único que ha notado la conexión entre
la Doncella y su Caballero. Debajo de su máscara,
el falso maestro cambia su expresión drásticamente,
resurgiendo su lado oscuro.
Esa misma noche, y aprovechando que todos los caballeros
están en el pueblo festejando, Saga sale decidido
del salón del trono a ejecutar su plan. Disminuyendo
su cosmos para que nadie lo detecte se desplaza hasta
la décima casa. Allí sale Shura (uno
de los pocos que se ha quedado) a recibirlo.
-Maestro Arles, ¿qué hace aquí
a estas horas? pregunta Shura.
-Aioros planea asesinar a Atena. Shura, quiero que
lo detengas.
-¿Que, que? ¡Eso es imposible! Aioros
no es esa clase de persona.
-¿Entonces lo que suceda con Atena no importa?
-Por supuesto que es importante. Somos Caballeros
quienes protegemos a Atena y a la tierra del mal.
-El Caballero Dorado de Sagitario, puede ser reemplazado,
¡pero Atena no, Shura!
-¿Entonces, por qué no le preguntamos
a Aioros?
-¡Estúpido!
-¿Qué?
Saga: -Si le preguntas a Aioros: ¿Acaso
vas a matar a Atena? , creés que él
va a responderte que sí...?
-...
-Y eso no es todo, la Divina Doncella también
corre peligro...
-¿La Doncella?
-Claro... ¿No has notado un comportamiento
extraño de Aioros para con ella?
Shura recuerda sus últimas conversaciones
con Aioros; es obvio que al caballero le importa mucho
esa mujer, e incluso él se lo dijo: Por
ella haría cualquier cosa, cualquiera.
Al principio se había preocupado bastante,
pero confiaba en su amigo y seguro que lo último
que haría sería atentar contra Esperanza
entonces; de qué forma ella está en
peligro?
-Bueno... yo... personalmente no creo que a la Doncella
le ocurra nada. Además no entiendo qué
tiene que ver eso con su supuesto deseo de matar a
Atena.
-Piensa Shura. Si Atena desapareciera, Aioros no
tendría ningún obstáculo para
acercarse definitivamente a la Doncella. Él
sabe que la Divina Doncella no va a abandonar a su
hija, y por ello no puede renunciar a sus votos de
mujer pura. Si lo hiciera, su nombre se ensuciaría
y el de Atena también. Así son las leyes.
¿Te imaginas las terribles consecuencias de
algo así?
-Yo...
-Habría que esperar otros doscientos años
para una nueva reencarnación, y para ese entonces
el mundo ya sería absorbido por el mal. ¿Eres
capaz de permitirlo Shura?
-¡No podemos acusar a Aioros sin pruebas! ¡Yo
no puedo creer eso de Aioros y no voy a creerlo!
Shura se da vuelta y se marcha a su templo rápidamente.
No importa cuándo lo creas o no Shura.
La espina de la duda ya se ha clavado en tu corazón
Luego le grita- ¡Tarde o temprano te darás
cuenta de que los hecho me darán la razón!
-Y me la darán. ¡Ja, ja, ja!
Mientras, en la recámara de Atena, la Doncella
juega con su niña.
-Hola hijita, hoy fue un día muy emocionante,
no? Aioros ganó los juegos... pero yo sabía
que iba a ganar, porque es el caballero más
fuerte de todos. Y también el más generoso.
¿Sabés algo, pequeñita? Si no
hubiera sido por él, ninguna de las dos estaríamos
aquí. Todos han sido muy buenos conmigo pero
para mí él es... especial... Pero no
tenés que decírselo a nadie, es un secreto
entre nosotras dos. ¿Y sabés que más?
Te quiero mucho, mucho, mucho. Buenas noches, mi ángel.
Con un suave beso en su mejilla, se despide de su
hija, ignorando que será la última vez.
Pero te pone loco en las noches, rogando entrar
en los confines más oscuros.
Después te arrodillas, ante el amor maternal,
suplicando ternura.
Esperanza entra a su recámara y se dirige
hasta su cómoda. De uno de los cajones saca
un cepillo para desenredarse el cabello como todas
las noches. No es hasta que se ve en el espejo que
nota una presencia detrás suyo. Es Saga, decidido
a intentar convencer a la Doncella por última
vez. Es necesario, para que su plan sea perfecto necesita
su cooperación. La muchacha lanza un grito
de sorpresa.
-¡Ah! ¡Maestro Arles! exclama nerviosa-
Me... asustó... ¿En qué.. puedo
ayudarlo?
-Vine a decirle algo...
-¿Y... no puede esperar hasta mañana?
Hoy ha sido un largo día para todos y...
-¿Quiere que me vaya, verdad?
-Es que... titubea Esperanza asustada. -No
creo que sería un buen ejemplo para los otros
caballeros que esté a solas con una mujer a
estas horas de la noche, ¿no? trata de
reír, muy nerviosa mientras retrocede un poco
hacia la pared.
-¿Me tienes miedo, verdad?
Un gesto de la Doncella sirve como respuesta.
-¿Por qué me tienes miedo, Esperanza?
Esperanza se alarma; es la segunda vez que el Maestro
Arles la llama por su nombre. En verdad, no debería
hacerlo, pero quizás él piense diferente
de su antecesor. Aún así..
-Es que.... rápidamente trata de buscar
cualquier excusa para no confesar que todo él
la asustaba.- Su... este.... su rostro, la máscara,
ya sabe... me da un poco de impresión...
-No soy un monstruo, Esperanza.
Desobedeciendo toda norma de prudencia, el falso
maestro se acerca hacia ella y se quita la máscara
que cubre su rostro, aún a riesgo de arruinar
todos sus planes.
Esperanza se sorprende aún más al descubrir
que el Patriarca era un hombre casi tan joven como
Aioros pero de cabello azul como los ojos, muy bien
parecido en verdad. Pero ni siquiera conocer la verdadera
imagen de aquel hombre tan extraño la tranquiliza,
sólo logra inquietarla aún más.
-Tómalo... como una muestra de mis sentimientos
hacia ti, Esperanza.
Ella desvía la mirada mientras vuelve a retroceder.
-Creo que lo mejor es que se vaya Maestro.
-¡No! toma su rostro obligándola
a mirarlo- Antes tienes que escucharme.
-¿Pero qué está haciendo Maestro?
¿Se ha vuelto loco?
-¿Loco? Sí, pero por ti. Yo tengo conmigo
a Atena, y quien tenga Atena será un dios,
y lo controlará todo.
-¡No! ¡Atena nació para traerle
paz a la humanidad, no desdicha!
La Doncella trata de zafarse nuevamente, pero el
Caballero de Géminis es mucho más fuerte
y la empuja contra la pared, sujetándola con
una mano mientras con la otra acaricia su rostro.
-¿Tu mayor anhelo es conservar a tu hija,
verdad? Yo te daré eso, y todo lo que deseas
si me aceptas. Desde la primera vez que te vi, supe
que nuestro destino es gobernar juntos el universo
entero. Piénsalo bien, te conviene... ¡A
mi lado serás la reina más poderosa
de toda la Tierra!
-¡Yo no puedo! exclama la Doncella llorando
de desesperación y temor.
Aquella negativa basta para que el caballero la sujete
con más violencia.
-¡¿Es por Aioros, no es cierto?! exclama
Saga; sus ojos comienzan a inyectarse de furia y de
sangre- ¿¡Si fuera él no estarías
ni dudando, verdad que no?!
-¡Suélteme por favor!
-¡Estúpida mujer! ¡Perdiste tu
oportunidad de salvar a Atena! ¡Harás
mi voluntad, quieras o no!
La furia y la violencia del caballero va creciendo.
Esperanza se da cuenta de que si no hace algo será
su victima. Ella trata de apartar su rostro de su
atacante, es ahí cuando advierte el bisturí
que Lilly le había dado el día anterior
y que ella ha conservado. Con un verdadero esfuerzo
para vencer el temor que la paraliza, extiende su
brazo hasta el bisturí y se lo clava en la
mano.
-¡AHHHHHH!
Aprovechando el descuido, Esperanza consigue liberarse
de su atacante y correr hasta fuera de la habitación.
Espera por ti, espera por él,
espera por mí, también por aquel ...
Espera por ti, por él ...
espera por mí, también por aquel ...
La Doncella corre desesperadamente a través
de los pasillos al tiempo hasta llegar al balcón
frente al risco. Se detiene para tomar aire, pensando
que allí estará a salvo. Pero al voltear,
descubre que Saga ya está allí.
-¡No! ¡Es imposible! grita asustada.
-Te olvidas de que los caballeros podemos correr
a la velocidad de la luz.
El caballero comienza a acercarse mientras ella retrocede
como había ocurrido anteriormente.
-¡Si me hace algo, gritaré! ¡AUXILIO!
-Es inútil, todos los caballeros están
en el pueblo celebrando. ¿O ya lo olvidaste?
-¡Aioros, auxilio! ¡Ayúdame, por
favor!
-De nada te servirá suplicar...
Esperanza retrocede aún más, llegando
al borde del risco. Ella concentra todo su cosmos
que, aunque humano y falto de entrenamiento, basta
para que sea dirigido a una sola persona.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡AIOROS!!!!!!!!!!
¡¡¡Esperanza!!!
-¡No tienes escapatoria!
-¡Mi misión fue traer a Atena al mundo,
y no lo elegí, es verdad! ¡Pero yo soy
su madre y juré cuidar de ella al igual que
todos los hombres y mujeres que entregaron y entregan
sus vidas a la causa de la humanidad...!
Saga se acerca aún más, la muchacha
ya no puede retroceder.
-¡Tonta! ¿Crees que tu sacrificio valdrá
de algo?
-¡Tal vez no sea más que una simple
mujer, que no puede hacer mucho por ella! responde
con decisión Esperanza. -¡Pero no dejaré
que nadie le haga daño porque ella es la paz
para el mundo!
Esperanza está atrapada entre el barranco
y el caballero maligno. El muro comienza a ceder...
-Y por sobre todo... ¡Porque es mi hija!
...y cae...
Por las noches la soledad desespera,
por las noches la soledad desespera.
Que por las noches la soledad desespera,
por las noches la soledad desespera.
La muchacha ve por última vez los ojos desesperados
de Saga antes de tocar el suelo.
Él la observa, atónito. Su primer impulso
es tratar de buscarla, de ver si puede salvarla. Pero
su mente comienza a enviar aquel dolor insoportable,
que aparece en los momentos más terribles,
cuando el bien y el mal luchan en su cerebro.
-Mira lo que hiciste. le dice su otro yo.
-¡No, tú lo hiciste! ¡Yo no quería
hacerle daño, yo sólo....!
-Ambos somos responsables, yo por pensarlo y tú
por hacerlo. Pero no debes sentirte culpable, ella
perdió su oportunidad de salvarse y de salvar
a Atena.
-Atena...
-Si no fuera por Atena, no hubieras tenido que hacer
nada de esto.
-Es verdad...
-Sin ella, tendrás todo el poder del universo
en tus manos. Debes deshacerte de ella...
-Matar.. a Atena...
-Ya no tiene ningún sentido conservarla. Ahora
debes matarla, o todo se arruinará
-¡Sí!
Saga vuelve a mirar el cuerpo inerte de la Doncella.
Pero ya no es la parte suya que desea ir junto a ella,
pedirle perdón y decirle que no quiso hacerle
daño. Es su otra mitad que sólo piensa
en huir lo antes posible de la escena del crimen....
Y en ese instante, todo lo que quedaba de humanidad
en el Caballero de Géminis se borra y de ahí
en más sólo mostrará su lado
maligno.
Esperanza queda de frente al enorme firmamento estrellado;
ellas brillan con su mayor intensidad, como aquella
vez en medio del pueblo, cuando sentía que
la vida no tenía ningún valor, aquella
misma vida que ahora se le escapa. Ahora, todo es
tan diferente...
Aioros llega corriendo hasta el final de las Doce
Casas. Alza la vista y pronto sus temores se confirman:
la Doncella está allí, inmóvil.
Desesperado, corre hasta ella y la toma en sus brazos
y pregunta:
-¡Esperanza! ¡Esperanza! ¿Qué
te pasó?
-Aioros... viniste... tal como me juraste....
Aioros ve la herida en la cabeza de la muchacha,
es poco probable que resista.
-¡Esperanza! ¡Te pondrás bien!
¡Voy a llevarte a la enfermería y...!
Ella sonrió, con la pureza de su sonrisa,
más serena que nunca.
-Aioros, escúchame por favor, me queda poco
tiempo... pero mi misión ya está cumplida.
Lo único que realmente siento es que ya no
voy a estar junto a mi hijita... ni junto a ti...
- ¡No, Esperanza! ¿Por qué? llora
desesperadamente.
-No llores Aioros, me pone triste verle sufrir. ¿Quieres
que me lleve ese recuerdo tuyo?
-¡Perdóname Esperanza! ¡No me
dejes! ¡Esperanza, yo te...!
Ella acaricia su rostro bañado en lágrimas
llenas de dolor e impotencia.
-Shhh. No necesitas decirme nada. ¿O acaso
alguna vez necesitamos de las palabras?
-Es que...
-Aioros, me queda poco tiempo. Necesito que me escuches,
es importante.
Te encargo a mi hija; solamente en ti confío.
¡Tienes que llevártela del Santuario,
su vida corre peligro! ¿La cuidarás
por mí?
-Lo haré con mi vida. Te lo juro.
-Hay algo más. El Patriarca no es quien pretende
ser, él es...
-¿Esperanza? ¡¡¡Esperanza!!!
Pero todo es inútil. El alma de Esperanza,
la más pura de las mujeres mortales, ya ganó
la inmortalidad.
De allí en más, todos los acontecimientos
se precipitan uno tras otro. Aioros escribe su testamento
en una de las paredes del templo de Sagitario. Él
sabe que la misión que le encomendó
la Doncella le costará la vida, pero no le
importa. Sabe que al menos quedará su hermano
y que cuando sea mayor, seguramente escogerá
el camino del bien por el cual tanto se había
preocupado en inculcarle. Después de tallar
la última palabra mira por última vez
hacia el Santuario, conciente de que si vuelve, sólo
será en espíritu.
Aioria, lamento no poder llevarte conmigo,
pero aún te espera un gran futuro como Caballero
de Atena, cuando ella regrese y tome el lugar que
le corresponde. toma la caja de la armadura
dorada- No tiene de qué preocuparse Esperanza,
el mal no se apoderará de su niña. Y
en cuanto a mí, creo que pronto estaré
con usted
Y después ocurre lo que ya todos conocen,
Aioros entra justo a tiempo antes de que Saga asesine
a Atena y escapa con ella. El verdadero conspirador
da la orden a sus guardias de matar a Aioros y traer
a Atena, pero por supuesto esa no es su verdadera
intención, así que cuando llega Shura
al Salón del Maestro (enterado de la rebelión
en el Santuario), este le cuenta su versión
de los hechos en la que Aioros es responsable de los
peores crímenes de los que se puede acusar
a un caballero: traición y sacrilegio.
-No puede ser... murmura Shura estupefacto.
-Entonces ¿la Divina Doncella...?
El Patriarca contesta simplemente con el silencio.
No tiene necesidad de mentirle a Shura; con dejarlo
creer es suficiente.
-Entonces... ¿Aioros...? El Maestro
me lo advirtió pero lo desobedecí...
Y ahora.. yo soy el único responsable. ¡¿Dios
Santo Aioros.. qué hiciste!? Y peor aún,
qué hice yo?!
El Caballero de Capricornio se marcha rápidamente
del salón del maestro no sin antes ser demorado
por un grito grave del Patriarca.
-¡Espera Shura! ¿¡Adónde
vas!?
-¡A hacerle pagar a Aioros por todos sus crímenes!
-¡Shura!
Pero el caballero no obedece nuevamente pues como
había dicho, la semilla de la duda que había
sembrado en el corazón de Shura, ahora había
echado raíces.
No importa dónde te escondas Aioros.
Shura cree que tú fuiste quien atacó
a la Doncella. Tu vida y la de Atena tienen los minutos
contados
Shura se lanza a perseguir a Aioros con la tenacidad
de una fiera. Dentro suyo, un torrente de sentimientos
en contradicción luchan por ganar espacio en
su mente. Todo lo que creía de Aioros, a quien
consideraba el mejor de los caballeros de oro y también
quería como a un hermano se hace pedazos. Finalmente
llega hasta un risco dónde Aioros lucha contra
unos guardias del Santuario que quieren evitar que
se lleve a Atena.
El Caballero de Capricornio le pide a los guardias
que se retiren, él desea resolver esto frente
a frente ya que (según cree) él es el
único que conoce toda la verdad.
-¿Por qué Aioros? ¿Por qué
lo hiciste?
-¿Por qué hice qué?
-¡Cállate!
Shura usa su técnica más perfecta,
Excalibur, y hiere a Aioros profundamente en la pierna.
-¿Dime Aioros? ¿Para esto traicionaste
al Santuario? ¿Para perder la vida como el
mas vil de los traidores?
-¡Lo único que quiero es proteger a
Atena!
Shura llega al máximo punto de indignación
pues no entiende lo que Aioros trata de decirle..
-¿Ah, si? ¿Protegerla como protegiste
a la Doncella?
-No entiendes Shura...
-No Aioros, entiendo mejor que todos. Yo te defendí
ante el Maestro, le dije que no eras capaz de hacerle
daño ni a Atena ni a la Doncella y en cambio...
El caballero vuelve a lanzar otro de sus cortes en
el cuerpo de Aioros
-Shura, no sé que te habrá dicho el
Maestro sobre mi, pero te puedo asegurar que es una
mentira..
-No, no me asegures nada. Ya no creo en ti. Cometiste
una traición terrible que le costará
la vida a Atena.
-¡Espera Shura, qué es lo que vas a...!
Aioros no puede terminar de hablar, pues el dolor
de las heridas de Excalibur es más fuerte que
su temple y se desvanece.
Lo siento Aioros, pero me obligaste. Como también
me estás obligando a hacer esto
El caballero apunta su espada hacia la infanta Atena.
A su mente vuelve la primer conversación con
el Patriarca. Ahora lo único que puede hacer
es acabar con la vida de esa pobre desdichada que
ya no podrá cumplir su misión, pero...
Algo dentro suyo le impide hacerlo, él piensa
que es compasión. La pequeña está
al borde del abismo, evidentemente el destino se encargará
de ser su verdugo. Entonces Shura se va, salvando
sin saberlo, la vida de la única y legítima
Atena.
En el gran Salón del trono Saga reflexiona
sobre su plan:
El cosmos de Aioros está muy débil,
pronto morirá. Pero el de Atena... sigue intacto.
¡Ese estúpido de Shura no se atrevió
a matarla! Aunque quizás... quizás sea
mejor así. Si los caballero creen que Atena
murió, me será más difícil
controlarlos. Me acusarán de ser negligente
y podría haber una rebelión. No. Mejor
es que crean que ella sí está aquí
y avala mis decisiones. Si, ese es un mejor plan..
Entra Shura.
-Maestro Arles... la infanta Atena... yo la...
-Sí, ya lo sé...
Shura se arroja al suelo sin fuerzas siquiera para
implorar perdón. Al ver el giro de los acontecimientos,
Saga se decide a ejecutar su plan alternativo diciendo...
-No te preocupes Shura. Atena está a salvo.
-¿Cómo? ¿Quiere decir que la
han salvado?
-Sí, unos guardias la encontraron y la trajeron
al Santuario, y si ha vuelto es porque su destino
es vivir en esta era. Pero para que no quepan dudas
sobre su autoridad, de ahora en más nadie podrá
verla. Es la única manera de borrar la falta
de Aioros sobre su madre.
-Maestro...
-Shura, eres el único que conoce la verdadera
historia, y por lo tanto tu deber de ahora en más
será callar para siempre.
-Sí, entiendo. Con su permiso.
Shura sale de la recámara sintiendo su alma,
aliviada de no haber cometido un crimen, y muy pesada
de guardar un gran secreto. En la salida lo espera
la enfermera.
-¡Shura! ¡Shura! ¡Todo el Santuario
dice cosas horribles sobre Aioros! ¡Tú
lo conociste bien! ¿No lo creerás también,
verdad?
Con vos seca contesta:
-No, yo ya no creo en nada piensa- El
Maestro es realmente bondadoso. Él cuidará
bien de nuestra diosa Atena. Y en cuanto a vos, Aioros;
me encargaré de que nadie vuelva a mencionar
jamás tu nombre, para que nunca nadie sepa
de tu terrible crimen!
Lilly ve al Caballero marcharse. Ella sabe que todo
es una gran mentira de principio a fin. Pero.. ¿quién
le creería? Además, Saga no dejará
de observarla en ningún momento, justo como
lo está haciendo ahora desde que llamó
la atención de Shura. Ella mira al Patriarca,
que pese a toda su astucia no puede penetrar en sus
pensamientos. Luego decide marcharse, recordando los
consejos de la carta de su amigo, aprovechando que,
gracias los vertiginosos acontecimientos, pudo interceptarla
antes que Saga.
Querida amiga:
Escribo una vez más estas líneas,
pues sé que como no has respondido, las anteriores
no han llegado a tus manos. Espero que a tiempo. Siento
mucho la noticia de la muerte de Shion, pero no tenemos
tiempo para lamentarnos. Todos tus temores son justificados,
por no decir que acertaste en todo. Épocas
negras se avecinan sobre el Santuario, y por desgracia
no creo que puedas hacer mucho por evitarlo.
Pero ten confianza, porque el destino de Atena es
traer la paz a nuestra tierra y eso es algo inevitable
mientras existan caballeros que defiendan a la humanidad
y estén dispuestos a dar su vida por los ideales
de bien y justicia. Ya los hay, aunque ni ellos mismo
lo saben todavía.
Grandes batallas tendrán lugar en el futuro,
pero mientras tanto, espera pacientemente como lo
has hecho hasta ahora. Cuando llegue el momento indicado,
lo sabrás. Cuando sientas que flaqueas, o que
no podrás más recuerda conservar la
esperanza, siempre.
Hasta siempre amiga mía.
Dohko de Libra
-Lilly.. ¿mi hermano va a volver...? pregunta
Aioria angustiado.
-Escúchame Aioria.. tu hermano era un hombre
muy valiente. Él tuvo que cumplir una misión
muy importante y...
-Entonces es verdad lo que dicen ¿Está
muerto, eh? comienza a llorar.
La mujer abraza a Aioria; ya no es tan chico como
para ocultarle lo sucedido. Se acerca a su oído
para no levantar sospechas.
-Aioria, aquí las cosas van a cambiar bastante
y se van a decir muchas cosas... Pero tú ya
eres grande y vas a tener que aprender a usar tu buen
criterio y distinguir lo que es la verdad y la mentira.
-Pero...
- En tu corazón está la verdad. Todo
estará bien, mientras no lo olvides- Atena,
es todo lo que puedo hacer por usted, hasta el día
en que la vea regresar...
Y en las afueras del Santuario, Aioros usa sus últimas
fuerzas para entregarle a la niña a un extranjero
llamado Mitsumasa Kido.
-Esta niña es la reencarnación de la
diosa Atena, que Dios manda al mundo cada doscientos
años. Cuídela mucho, por favor.
La mente de Aioros se nubla; su cuerpo se paraliza,
pero su espíritu se llena de calidez; la realidad
se desdibuja, se aleja el dolor. Su último
aliento lo utiliza para murmurar una palabra que sería
tanto la máxima como la razón de su
vida y de su muerte...
-Esperanza...
En vano el Señor Kido invoca la presencia
del Caballero. Con un último pensamiento, que
resume lo que fuera la máxima como la razón
tanto en la vida como en la muerte, se despide del
mundo Aioros de Sagitario, el Caballero de la Esperanza...
Agosto-Septiembre del 2004
Notas especiales para un fic /capítulo especial
Este fic pertenece a mi fic seriado Saint Seiya
Resurrección, allí se encontrará
esta misma historia ampliada, aunque con todo otro
contexto explicativo muchísimo más complejo,
pero todo lo que refiere a esta parte pre-robo de
Atena está sin ningún corte o alteración.
La verdad empecé a elaborar la historia en
el verano del 2004 y no quise esperar hasta que la
historia llegue hasta ese punto para contar todo esto,
por eso aparece como historia independiente. Esta
vez me veo obligada a realizar una gran nota de explicaciones
así que seré lo más breve posible.
Traté de armar esta historia lo más
ajustada al mundo de St.Seiya posible, lo que me tomó
meses de laburo, ya que hice una investigación
exhaustiva sobre diversas cronologías de la
historia, y también de las personalidades de
los protagonistas, cosa que fue un tanto difícil
ya que son muy pocos los indicios sobre estas (caso
Shion) y en algunos casos son medias contradictorias.
Por ejemplo con Shura la cosa estuvo difícil.
En el manga parece ser que es un caballero malvado,
en el anime casi lo contrario. Me basé más
en el anime, lo cual me trajo bastantes problemas
ya que hay miles de contradicciones (Ej.¿Por
qué si Shura era el más leal de los
caballeros trató de matar a Atena, como se
ve en su pelea con Shiryu?). También en la
historia, titulada: Melodía del deseoque
trata el tema de la locura de Saga. Incluso la primer
parte del diálogo entre Shura y Saga proviene
de ahí, así que si les pareció
familiar, ya saben por qué ~_^ Algo muy importante,
la fecha puesta para el comienzo del fic es 1979 que
es la línea que sigue la historia en mi fic
(pese a que el Episode Gold la situaría en
1973)
Estoy muy feliz de escribir esta historia pues sobre
el tópico de la etapa pre-nacimiento casi no
hay fics. Entre los que he leído cito a: Espejos
rotos de Daga (el único que habla sobre
la madre de Atena aunque de forma totalmente diferente),
Recuerdos del pasado (fic que pueden leer
en la pagina Saori y Seiya forever love,
que habla de la vieja amistad entre Aioros y Saga,
sin mención a Atena), y dentro de la misma
temática Aioros consigue su armadura(de
Emmanuel García Escobar, se encuentra en Saint
Seiya Universe) y finalmente Aioross
last day, de Vane, donde como dice el título
revisa toda la relación Aioros-Saga- Shura,
en el último día de vida del primero.
De todos ellos el primer fic y el último me
parecieron los más similares a mi historia,
aunque si los conocen se podrán dar cuenta
de que este no es un plagio ni mucho menos (Sí,
leo otros fics y si me sirven de influencia lo digo,
algún problema?????)
Esperanza es un personaje inventado expresamente
para este fic, lo mismo que Lilly la amazona/ enfermera,
el nombre, lo puse en honor a Lilly Rush, la detective
de Cold Case (una serie estadounidense
que trata una sección del FBI que se dedica
a investigar casos sin resolver). De dicha serie tomé
también la idea de la primer escena en que
se ve primero la muerte de Esperanza El título
está sacado de una novela mexicana llamada
Nunca te olvidarécuyo subtítulo
es el nombre de este fic (Sí, también
veo telenovelas, cual hay???)
El cuento que Esperanza le lee a Shion es Eleonora
de Edgar Allan Poe.
Lyrics: La canción de Aioros y Esperanza es
Te necesitode Amaral y Beto Cuevas. La
de Saga y su otro yo es La soledad de
Bersuit Vergarabat. Como ven hay mucho de Songficauque
no en el sentido estricto ya que la música
acompaña las escenas, al revés de cómo
son los songifcs en que la letra es la que da el pie
a las escenas, no como ocurre aquí.
Bueno, después de todo este trabajo que me
llevó investigar, escribir y explicar ustedes
pueden hacer algo por mí y enviar dos míseras
líneas a yun_tao1@hotmail.com o en su defecto
dejar una respuesta si lo están leyendo en
un foro. Me interesa mucho las opiniones de todos
Ijou! Sayounara!!!
Vicky Varela
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