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El amor es Esperanza (tsuzuku)
-Arles, quisiera saber si puede recibirme el Gran
Maestro.-le dice Aioros a Saga.
-Voy a averiguar. Espera un momento.
El falso caballero de plata entra en la recámara
del Maestro. Allí se encuentran dos mujeres
cuidando al Patriarca. Una de ellas es una mujer rubia
de edad mediana y cabello recogido. Es Lilly, la enfermera;
no lleva máscara porque ya no es amazona, y
por lo tanto no está obligada. Ella prepara
unos paños húmedos para un posible ataque
de fiebre de Shion, los cuáles eran cada vez
más frecuentes. La otra es Esperanza, quien
le lee un libro al maestro, tan dulce e inocente como
siempre. Sin que ella lo advierta, Saga la observa
largamente, pues como siempre no puede evitarlo, auque
le cueste mirarla a los ojos. Esperanza lee un relato:
...Ella había visto que el dedo de la
Muerte se posaba sobre su pecho, y que como lo efímero,
había sido creada perfecta en su belleza sólo
para morir; pero los terrores de la tumba, para ella,
sólo residían en una consideración
que me reveló una tarde, al anochecer, junto
a las riveras del Río del Silencio...
-Su Santidad, ¿ha pensado en lo que le pedí
la vez pasada?
-Sí Doncella.
-¿Entonces...? inquiere ella ansiosa.
-Si se marcha será totalmente libre, aunque
si lo desea puede quedarse en el Santuario. Pero si
lo hace, estará renunciando a su condición
de mujer definitivamente y sólo podrá
ser la Divina Doncella.
-¿Pero podré quedarme con mi hija,
verdad?
-Señor Arles... lo llama Lilly.
Saga reacciona rápidamente. Con voz fría,
directamente ignora a la enfermera, y sólo
dice:
-Disculpe Su Santidad, el caballero Aioros desea
verlo.
-Dile que pase.
-Lilly, vaya a ver a la enfermería si hay
alguien que necesite que lo curen.
-Seguramente podrás hacer más por ellos
que por mí... dice el Maestro Shion en
tono de burla.
-No diga esas cosas Su Santidad. responde Lilly.
-Voy a traer más agua y ya voy.
-No se preocupe Lilly... agrega Esperanza.
-yo busco el agua y usted vaya a la enfermería.
-Es que no quisiera que se cansara Doncella. Usted
también es mi responsabilidad.
-Bah, un poco de agua no va a terminar conmigo sonríe-
Además hoy me siento de muy buen ánimo.
Ya vuelvo Su Santidad.
Al entrar Aioros él saluda a la Doncella con
una reverencia, y ella le contesta con un suave movimiento
de cabeza. Lilly y Esperanza se marchan ante la atenta
mirada de Saga.
Otra vez el caballero de oro saluda, frente a él
se encuentra el lecho del maestro, y su lado el falso
caballero de plata.
-Aioros, ¿a qué se debe tu visita?
pregunta el Patriarca.
-Vengo a saber de su salud y también a hacerle
una consulta... un poco delicada mira al caballero
cubierto por la máscara.
-Ya veo. Arles, ve a revisar las cartas que hayan
llegado. Aunque esté enfermo, no podemos descuidar
ningún tema. Con eso es suficiente por hoy.
-Sí. contesta Saga.
Tan frío como siempre, el caballero se marcha.
Aioros se acerca al Maestro Shion, que le señala
que se siente en la silla que antes había ocupado
Esperanza.
-Su Santidad, tengo una inquietud que no sé
si puede responderme.
-Dime Aiorios...
-Es sobre Espe... sobre la Divina Doncella. ¿Qué
pasará con ella cuando nazca Atena?
-Deberá entregarla al Santuario. Hasta allí
llega su responsabilidad. Luego es libre de marcharse,
después de todo, sólo es una mujer.
-Pero yo sé que le iba a pedir a Su Santidad
si puede quedarse en el Santuario. Ella quiere compartir
la crianza de Atena, es su mayor deseo. ¿Se
lo concedería, por favor?
Shion se sorprende al escuchar el extraño
pedido del Caballero de Sagitario. Reflexiona unos
instantes; su voz cambia a un tono mucho más
serio.
-Aiorios... no quería decírtelo pero
es posible que la Divina Doncella no sobreviva al
parto.
-¿Qué...? exclama el caballero
muy sorprendido.
-Cómo ya te he dicho, su misión es
traer a Atena al mundo de los humanos. Una vez hecho,
no es necesaria.
-Pero... ¡Eso no es justo! ¿¡Ese
es el pago para quién traerá la paz
al mundo?! ¿¡La muerte?! ¡Su Santidad,
no entiendo! ¿Es que acaso no existe justicia
en este mundo?
El anciano Patriarca mira al molesto Aiorios, que
se contiene de derramar lágrimas llena de rabia
e indignación. Luego agrega:
-Comprendo tu sentir, pero así es la voluntad
de los dioses y nosotros no podemos hacer nada.
-¿Entonces debo.... debemos quedarnos quietos
mientas vemos cómo se escapa la vida de la
Doncella?
-Aiorios, si bien es probable que la Divina Doncella
muera, tal vez en esta nueva reencarnación
de Atena sea otra su suerte, pero no puedo asegurarte
ni lo uno ni lo otro.
Sólo nos resta esperar a ver que ocurre.
Entra nuevamente Esperanza.
-Aquí le traje el agua que me pidió
Su Santidad mira a Aioros, que se ve sensiblemente
afectado- ¿Aioros, estás bien?
Aioros hace un esfuerzo para disimular la terrible
noticia y desvía su mirada de la Doncella.
-Sí, sólo que... recordé que
tengo cosas que hacer... Con su permiso, Su Santidad.
Aioros se marcha en el momento que entra Lilly.
-Oh, muchas gracias Doncella... dice la enfermera.
-por quedarse con el Maestro Shion, y perdón.
-¿Perdón por qué? Me encanta
ayudar. De niña quería ser doctora,
y ahora es como si lo fuese un poquito...
-Doncella, usted también necesita que la cuiden.
le dice Shion. -Mejor vaya a descansar.
-Sólo porque me lo pide usted, Su Santidad.
Bueno, entonces me despido. Mañana le traigo
otro libro, que descanse.
La muchacha se marcha; Lilly se sienta al borde del
lecho del maestro mientras le acomoda las almohadas.
-¿Y Arles?
-Lo envié a hacer unas revisiones con el correo
y le dije que después podía irse a descansar.
Mejor así-piensa Lilly; ella percibe
algo que no le agrada en el Caballero -Vi a Aioros
al salir. Lo noté raro. ¿Pasó
algo?
-Me preguntó por el futuro de la Doncella,
no le gustó lo que le respondí.
-Aioros es un buen caballero y un buen hombre, pero
es impulsivo como todos los jóvenes medita
un momento- No sé si hago bien en decirte esto,
pero creo que él y la Doncella son bastante
cercanos....
El Maestro mira a la enfermera; la conoce bien y
sabe que si ella cree algo es porque es así.
Luego suspira.
-Ah... los jóvenes. Piensan que estar con
alguien es tener su presencia física. No entienden
que el amor no es apego, sino lo contrario.
-Mira quien habla, el temperamental ariano que no
acepta excusas o negativas. ¿Te acuerdas aquella
vez en ese barco que iba para América, qué
casi nos echan del salón de baile porque rompiste
una escultura de hielo?
-Sí, es verdad, fue aquella vez que no quisiste
bailar conmigo...
-Oh, bueno, yo era muy joven... además tú
eras (y sigues siendo) 73 años mayor que yo,
y en aquellos tiempos también solía
pensar que la vida sin juventud no tenía fundamento.
-¿Estás tratando de reconocer que tenías
una actitud hedonista hacia la vida? Dice Shion
en tono jocoso- Oh, nunca creí que al final
de mi vida fuera a tener a escuchar eso.
-Hum, yo no diría tanto... solamente que en
aquel momento para mi, eras un viejo sonríe.
-Ah... pero apenas Dohko te pidió de bailar
aceptaste. Por eso me enfadé tanto.
-Es que siempre me perdieron los morochos... y el
vals. Además Dohko contaba mejores chistes
que tú...
-¡Pero no cómo los tuyos! ¡Ay
vieja amiga, que pena que algunas cosas ya no vuelvan...!
piensa unos instantes- ¿Lilly, te arrepentiste
alguna vez de ser amazona? Nunca entendí porqué
elegiste esta vida llena de penurias. Eras tan hermosa
y tan inteligente... hubieras conquistado el mundo...
-¿Tú te arrepentiste de ser caballero?
-No, tuve una vida bien vivida, sólo que a
veces creo que hubo cosas que no supe disfrutar. Demasiadas
presiones, aunque el honor de proteger a la humanidad
lo ameritaron. Aún así espero que en
la próxima vuelta, le toque a Dohko ser el
responsable y a mi el viajero.
-Bueno... ya tiene bastante con quedarse todo el
día mirando esa piedra. Además, tienes
suerte de que a ti la piel no se te haya quedado de
ese color...
-¡Ja, ja, ja! ¡De verdad tus chistes
son los mejores, Lilly!
Cuatro meses más tarde...
El Maestro Shion agoniza en su lecho de muerte. La
enfermera hace lo posible para aliviar el dolor del
moribundo, pero todo es en vano. A su lado también
se encuentra Esperanza y Saga. Con voz temblorosa
Shion se dirige a Esperanza.
-Doncella, perdóneme por dejarla sola en el
momento más crítico... pero la vida
se me escapa y... y no ya puedo hacer nada...
-No piense en eso Su Santidad... responde ella
entre llantos.
-No Doncella, debo hacerlo. Tengo que... elegir a
mi sucesor... sino todo será mucho más
difícil... en... el futuro...
La fiebre vuelve a apoderarse del ex Caballero de
Aries. La Doncella se acerca a la enfermera y le pregunta.
-¿De qué habla, Lilly?
-El maestro debe decidir quien será el nuevo
Patriarca. explica la ex amazona- Debe ser otro
Caballero Dorado, pero no puede hacerlo si no están
todos los caballeros que convoca. Aunque pronuncie
el nombre del elegido, si no lo señala con
su propia mano frente a frente, no tendrá validez
la decisión.
Saga escucha atentamente; él sabe que si logra
dilatar la llegada de Shura tendrá mas chances
de hacerse con el poder sobre el Santuario. Por eso
, gracias a su control del correo, envió a
llamar al Caballero de Capricornio lo más tarde
que pudo. El falso Arles presiente que verá
prontamente los frutos de sus largamente estudiados
planes; y se sonríe debajo de su inexpresiva
máscara.
-¿Y qué podemos hacer? pregunta
Esperanza.
-Nada, sólo nos resta esperar.
El Patriarca balbucea algunas palabras sin sentido,
con un gran esfuerzo de su parte logra hablar muy
despacio.
-Lilly...
La mujer corre al lecho del Patriarca.
-Ya he tomado una decisión...
-Pero Maestro.. interrumpe el falso Arles-
Aún no llegan ni el Caballero de Capricornio
ni el Caballero de Géminis...
-No importa. contesta Lilly. -Divina Doncella,
vaya a buscar a Aioros...
-¡Sí! sale la muchacha velozmente.
-Lilly... vuelve a murmurar Shion.
-¿Si? responde ella con los ojos húmedos.
-¿...no te gustaría ser matriarca?
-¡Que tonto! sonríe tristemente.
-Ya veo que no. Entonces ve a ver si Saga o Shura
pudieron llegar. Hay algo que tengo que hablar con
Arles.
Lilly sale tan rápidamente como lo hizo la
Doncella pensando en que le gustaría tener
la máscara sólo una vez más para
que nadie pudiera verla llorar.
Finalmente, cuando el maestro sólo se encuentra
en compañía de Saga...
-Parece que vas a poder librarte de mí, después
de todo...
-¡Su Santidad! exclama Saga.
-No te hagas el tonto. Yo sé bien que no eres
Arles ¿O qué, pensabas que no iba a
darme cuenta de la diferencia en sus cosmos?
-Pero entonces, no entiendo... ¿Por qué?
pregunta el falso Arles sorprendido.
-Porque necesitas darte cuenta de tu error. Si no
lo haces ahora, de todos modos tendrás que
hacerlo algún día...
-¡Claro que no! ¡No tengo por qué
escuchar los tontos consejos de un viejo decrépito!
-¿Te enfurece escuchar la verdad, eh? Por
eso te irritas con facilidad.
-Puedes decir lo que quieras, pero eso no evitará
que pronto yo esté en tu lugar.
-Qué pena que esas palabras no sean tuyas...
Shura corre velozmente por las escaleras de las Doce
Casas hasta llegar al salón del trono. Allí
Esperanza camina angustiada, hasta que ve al caballero
de Capricornio dirigirse hacia ella.
-¿Usted es Shura de Capricornio, verdad?
-¡La Divina Doncella! exclama Shura sorprendido.
-¡Su Santidad está muy mal! lo
jala del brazo- ¡Venga conmigo!
La soledad fue tan sombría que no te dejó
encontrar
tu naturaleza divina.
La urgencia ganó esta vez, dispuesta a penetrarte,
prepotente y altiva.
-Pero... ¿acaso no tienes miedo? le
pregunta Saga al Patriarca.
-¿Miedo yo? ¿A qué? ¿A
la muerte? Sé bien que la muerte es un descanso
para quienes llevaron una vida limpia. Mi conciencia
no me ha atormentado hasta ahora y no lo hará
hoy tampoco. Pero... ¿es ese tu caso?
-¡Cállate!
-Qué pena que esas palabras no sean tuyas...
-¡Cállate, o te callaré yo!
-Estás siendo controlado. No es tu verdadero
ser. ¡Reflexiona!
En ese momento entran Aioros, Lilly, Esperanza y
Shura.
-Escúcheme Doncella Shion apunta su
mano hacia Aioros- El... nuevo... Patriarca... es...
Pero Saga cierra rápidamente el puño
de Maestro y este fallece antes de que su última
voluntad sea evidente para la muchacha.
-Descanse maestro...
Lilly abraza a Esperanza, que rompe a llorar mientras
Saga cierra los ojos del Maestro.
-No puede ser... murmura Shura exhausto.
-Llegamos tarde... agrega Aioros desconsolado.
-Creo... que lo mejor es que salgan todos... dice
con voz pesarosa Lilly. -Aioros, voy a necesitar ayuda.
¿Puedes quedarte?
-Sí, por supuesto.
A la enfermera le toca la parte más cruel
de la muerte, preparar el cuerpo para su último
adiós. Todos obedecen y sin decir palabra se
marchan. Después de unas horas salen, y cuando
están solos, Lilly le habla al caballero.
-Aioros...
-¿Si?
-El maestro te eligió a ti como su sucesor...
-¿Qué? ¡Imposible, si no me señaló!
-Si te señaló, estoy segura. Tiene
que decírselo a todos. Si necesita un testigo,
yo lo seré. Cuente con ello.
-No Lilly, agradezco su confianza, pero me temo que
la elección será un tema difícil.
No se preocupe, me encargaré de ese tema.
Sin más, se marcha dejando a Lilly sola con
sus pensamientos.
Aioros es un verdadero caballero; tiene un
corazón generoso que no le interesa el poder.
Pero me temo que no todos en este Santuario piensan
igual...
El cuerpo del Maestro Shion es velado esa misma noche
en el Santuario. Caballeros de todo el mundo llegan
para presentar sus respetos. Lilly ha pedido permiso
para dar el último adiós al maestro
en soledad. Pero de todos quienes recuerdan su memoria,
solamente Esperanza llora. Ella no se ha dado cuenta
aún, pero en estos momentos es la persona de
mayor autoridad en el Santuario. Justamente ese delicado
tema es el que están tratando Aioros y Shura
en la habitación contigua.
-Llegó una carta de Saga. explica Shura.
-Dice que no llegará a tiempo a los funerales,
así que no va a viajar. También dice
que acatará cualquier decisión que se
tome.
-Entonces sólo somos nosotros dos. ¿Qué
vamos a hacer?
-La Doncella no puede encargarse eternamente del
mando, además la única forma de suspender
el cargo de Patriarca es si estuviera Atena para tomar
sus funciones pero...
-Eso no ocurrirá hasta dentro de varios años.
¡Shura, tenemos que tomar una decisión!
¡Mientras estemos sin Patriarca, el Santuario
es completamente vulnerable!
-Tienes razón, pero no tenemos siquiera una
nómina de los posibles candidatos. El puesto
será para quien tenga el suficiente valor de
aceptarlo. ¿Serás tú, Aioros?
-¿Qué? exclama el Caballero de
Sagitario sorprendido.
-Aioros, sólo somos Saga, tú y yo.
Saga no puede ser porque debe vigilar a Poseidón
y vos sos el caballero dorado más fuerte de
este Santuario. Y en cuanto a mí, yo voto a
tu favor.
-No Shura. Yo no estoy preparado para ese cargo,
créeme. No sabría como hacer... Además,
Su Santidad me encomendó cuidar de la Doncella.
Para mí ya es una enorme responsabilidad.
-¿Y entonces...?
-Yo creo que debería ser Arles. Ha sido durante
mucho tiempo fiel al Maestro Shion, y conoce el funcionamiento
de todo el Santuario.
-Pero.. él es un simple caballero de plata....
-Sí, pero es el más indicado. Yo voto
por él.
-Sería un cambio en las leyes, pero parece
lo más correcto. Igual debemos pedirle autorización
a la Divina Doncella. Sólo ella tiene la última
palabra.
-¿Estás de acuerdo entonces? ¿Qué
decides entonces?
-Está bien, voto por Arles. Si la Divina Doncella
lo aprueba será el nuevo Patriarca.
Mientras tanto, en una habitación casi a oscuras,
Lilly escribe en su recámara una nota secreta:
Querido amigo:
Perdóname que hayas recibido la triste noticia
de la muerte de Shion a través de un simple
telegrama, pero no me encontraba en condiciones de
escribir nada. Debo reconocer que ya no estoy en condiciones
de recibir las cosas sin que me logren afectar aunque
sea un poco.
Pero no te escribo para desahogar mi pena, sino
por un asunto más grave. Dohko, estoy segura
de que Shion sí eligió a Aioros como
su sucesor, pero este se ha negado a aceptar el cargo.
En el lugar de Patriarca han nominado a Arles, que
pese a ser un caballero de plata, seguramente aceptará
el cargo. A mi me pareció algo inadmisible,
pero la decisión la tomaron entre Aioros y
Shura (los únicos con derecho a opinar) y la
Divina Doncella no tiene la experiencia suficiente,
no creo que objete nada. El comportamiento de Arles,
ha sido muy extraño en los últimos tiempos,
hasta me atrevería a decirte que no es él.
La Divina Doncella es muy noble, pero joven y fácil
de engañar, lo mismo que Aioros y Shura.
Sobre Saga no hemos recibido nada más que
una carta donde se excusaba de su falta y no se mostraba
demasiado interesado por la línea de sucesión
en el Santuario. No puedo evitar preocuparme y por
eso voy a confesarte algo que no le he dicho siquiera
a mi conciencia: desde que ocurrió aquel desgraciado
incidente con su hermano, no puedo dejar de sospechar
de él también.
No sé que pensar, ya dudo de todo, excepto
de mi buen criterio. Te enviaré esta carta
por un medio seguro, haz lo mismo con la respuesta,
ya no confío en el correo del Santuario.
Por favor, dame un consejo. ¿Qué es
lo que debo hacer?
Tu vieja amiga
Lilly
Fuera del salón principal, Esperanza descansa
de las conversaciones que tuvo que mantener obligadamente
con todos los caballeros y amazonas que asistieron
a los funerales. En realidad, en ese momento tan penoso,
preferiría estar sola. Cuando Aioros se acerca,
se seca las lágrimas que no puede mostrar en
público.
-Esperanza, la estuve buscando...
-Sí, es que... sentía que me faltaba
el aire. Lilly no está, la mandé a descansar
un poco entonces vine un rato afuera...
-Pero... estuvo llorando. Está triste, ¿no
es verdad?
Esperanza mira al caballero, por un momento había
olvidado que siempre adivinaba sus pensamientos. Además,
el cambio en su ánimo es verdaderamente notorio.
-Es que... desde que llegué al Santuario,
el Maestro había sido muy bueno conmigo. Cuando
había algo que no sabía siempre me lo
explicaba de una manera sencilla para que lo pudiera
entender y ahora que se fue...
-El maestro Shion era una enorme guía para
todos nosotros... creo que todos en el Santuario nos
sentimos así.
-Supongo que sí... Lo que quiero decir es
que lo que pasó hoy me ayudó a entender
un poco lo que significa la pérdida irremediable
que significa la muerte de una persona, que se va
y simplemente ya no vuelve...
-Esperanza, entiendo lo fuerte que puede ser para
usted este momento, pero los caballeros tenemos muy
en claro ese concepto. Ninguno de nosotros puede ignorar
lo finita que es nuestra existencia...
-¿Por qué es parte de sus vidas, no?
-Así es...
-Es lo que pensé... Esperanza piensa
unos momentos, luego enfrenta su mirada con la de
Aioros. Antes de que vinieras estuve pensando
en muchas cosas. Pensé en aquella vez que te
dije que quería quitarme la vida auque en realidad
sólo tenía miedo. Pensé en mi
niña que me dio un motivo para desear vivir.
Y también pensé en qué si por
alguna razón en vez del Maestro hubieras sido
vos el muerto... ¿Alguna vez pensaste en tu
propia muerte?
-Todos los caballeros, incluido yo, no tememos la
muerte porque siempre estamos preparados para morir.
-¡Pues tú estarás preparado,
pero yo no! ¡Si murieras, no lo soportaría!
Aioros siente estremecerse su corazón recordando
las fatídicas palabras del Patriarca, pensando
en que a él le pasaría exactamente lo
mismo si ella llegara a morir. Y por desgracia, el
peligro es real.
-¡Aioros, júrame que nunca te vas a
morir! ¡Por favor, júramelo!
-¡Yo no puedo jurarle algo así!
-¡¿Por qué no?! exclama
ella al borde del llanto.
-¡Por qué es algo imposible! ¡Nadie
es inmortal, ni siquiera un caballero! ve los
ojos húmedos de la muchacha ¡Esperanza,
no me mire así, por favor porque...!
-¿Por qué, Aioros?
-Porque siento que me muero por dentro...
-¡Entonces si no quieres que te mire así...
dame el abrazo que estoy necesitando desde que llegaste!
La joven se arroja a los brazos de Aioros, quien
no hace nada para evitarlo...
-Tu corazón es tan cálido... me gustaría
que me abrazaras por siempre...
El caballero se abstiene de responder... sabe que
no puede mentir, pero tampoco contestar con la verdad...
-Aioros, tu eres... muy importante para mí...
eres especial para mí... yo te necesito tanto...
yo te...
Aioros reacciona bruscamente, como alguien que despierta
bruscamente de los sueños y se encuentra con
realidad... Sorpresivamente se aparta de la Doncella.
-No debería decir esas cosas. Yo no soy más
que un caballero y cumplo con mi deber, eso es todo.
Como usted cumple con el suyo de Doncella.
-Pero...
-Creo que pasa demasiado tiempo conmigo, y tal vez
por eso cree que me necesita más que a otro
caballero, pero no es verdad...
-¿Eh? No te entiendo....
-Y por favor, no vuelva a abrazarme, me compromete...
-Pero...
-Usted es la madre de Atena. Una mujer de su jerarquía
no puede hacer esas cosas. Ya debería saberlo.
La muchacha mira sorprendida el cambio de Aioros.
Su voz y sus palabras suenan frías y distantes,
muy diferentes a las de hace unos momentos atrás.
-Mañana habrá reunión dorada
para tratar la elección del nuevo patriarca.
Seguramente será Arles, pero se necesita su
visto bueno. Que descanse Divina Doncella.
Aioros se marcha, dejando a una Esperanza más
confundida que cuando llegó. Ella se deja caer
en el suelo, ignorante de que Shura de Capricornio
estuvo observando la conversación.
¿Oh, cómo quieres que me aclare?
Si aún soy demasiado joven
Para entender lo que siento
Pero no para jurarle, al mismísimo ángel
negro
Que si rompe la distancia que ahora mismo nos separa
Volveré para adorarle, le daría hasta
mi alma
Si trajera tu presencia a esta noche que no acaba
Esa noche, Esperanza está sentada frente a
una de las ventanas de los pasillos del Santuario.
Desde la muerte del Maestro Shion hace un mes y su
conversación con Aioros, su ánimo ha
cambiado. Sólo falta una semana para que dé
a luz.
Ahora ella le cose unos pompones a una mantita blanca
que prepara para cuando nazca la pequeña Atena.
A su mente vuelven distintos recuerdos, y todos sobre
Aioros:
Flashbacks Esperanza.
¿Sabe Esperanza? No creo que con ese
nombre no exista una esperanza para usted...
No me mire así porque siento que me muero
por dentro...
Una mujer de su jerarquía no puede hacer
esas cosas...
Ay hijita, si pudiera explicarte lo mal que
me siento. Desde que murió el Maestro Shion,
Aioros ya no me trata como antes... Ya no habla conmigo
apenas me saluda y cuando lo hace, usa una voz fría,
como si no me conociera... Tal vez simplemente no
le importo... No, eso no, sino no me evitaría
todo el tiempo. Entonces me desprecia... ¿Pero
por qué? ¡Yo no hice nada malo! ¿Acaso
los caballeros son máquinas disfrazadas de
humanos que no pueden ni sentir ni comprender los
sentimientos de otros? ¿O ni siquiera eso se
permiten? ¿Es eso lo que no puedo hacer?
Esperanza llora en silencio cuando alguien se acerca.
Es Saga.
-Divina Doncella...
-¿Eh? rápidamente se trata de
secar las lágrimas y lucir normalmente Ah,
Maestro Arles, es usted....
Después de los funerales, Arles fue declarado
nuevo patriarca del Santuario. Nadie opuso resistencia,
ya que el visto bueno lo dio la misma Doncella. En
realidad ella era demasiado inexperta y estaba demasiado
triste como para ocuparse de asuntos de política,
por muy importantes que estos sean.
-Hoy no fue a buscar sus flores, Doncella...
-Es que... no me sentí de ánimos...
-¿Está triste, verdad?
-Eh... un poco... tiene que ser la cercanía
al parto...
-Solamente eso Doncella?
El caballero dorado no se explica lo que pasa con
la muchacha; hasta hace poco ella era alegre, ocurrente...
distinta. Pero ahora esos hermosos ojos devuelven
una mirada cargada de pena, una profunda pena. Ese
sentimiento también tiene efecto en el cosmos
de Saga, pues la parte limpia de su corazón
se conmueve, algo que ya creía imposible. Quizás
apresurar la muerte del maestro no fue tan buena idea;
por un lado le convenía para poder estar cerca
de ella (además de tomar el poder del Santuario),
pero no había previsto esta reacción
de la Doncella.
-¿Es por la muerte del Maestro Shion?
-Sí... en parte... murmura sin ánimos.
-Entonces hay algo más... Saga se desespera
pues ni aún estando vulnerable comparte alguno
de sus pensamientos con él. Entonces piensa
en una estrategia- Cuando nazca Atena...
-¿Eh? vuelve de su encierro interior.
-Cada vez que nace la diosa Atena se hacen un día
de fiesta en su honor.
-¿Cómo los juegos olímpicos?
-Algo así. Llevará algo de tiempo la
organización, pero si quiere yo me puedo encargar.
¿Le gustaría verlos Doncella?
-Bueno... responde tímidamente- Parece
una buena idea...
-Después le avisaré sobre los detalles.
Saga está a punto de marcharse cuando la voz
de la Doncella lo sorprende.
-Maestro Arles...
-¿Si? Saga voltea; parece que su plan
va a dar resultado.
-¿Alguna vez se ha sentido solo?
-¿Solo? responde él atónito;
jamás hubiera esperado una pregunta que lo
tocara tan en lo íntimo.
-Me refiero... si sintió que aquellos a los
que más apreciaba lo abandonaban..
Soledad, abandono. Palabras que parecen definir cualquiera
de las vidas de los caballeros de Atena. Pero su caso,
ambas se habían fusionado en un nombre. Kanon,
su hermano gemelo, su mitad... él sí
que lo traicionó. Y no sólo a él,
sino que se traicionó a sí mismo el
día que pensó en matar a Atena. Cuando
Saga descubrió aquellos terribles planes, se
juró a sí mismo jamás convertirse
en alguien así. Claro que eso fue hace mucho,
lamentablemente. Él se anima a hablar...
-Una vez... una vez tuve un problema así...
era alguien que parecía ser de una manera y
resultó ser de otra.
-¿Y qué hizo?
-Decidí hablar con esa persona, yo... ya no
soportaba la duda. Descubrí que lo que yo sospechaba
era cierto... y no fue nada agradable.
-Debe haberse sentido muy mal...
-Sentí mi fe en la humanidad desmoronarse...
-Ah... piensa ella en silencio, luego agrega.
-Pero ya la recuperó, ¿verdad? Digo,
sino no sería caballero, ¿eh?
Saga contesta sólo con su silencio; y la muchacha
se asusta. ¿Por qué a veces aquel hombre
le producía una impresión y a veces
una totalmente diferente?
-Maestro, si no le molesta... me gustaría
estar sola...
-Claro... murmura él retomando su camino.
Saga se marcha y Esperanza vuelve a sus pensamientos
pero no como hasta hace instantes, pues ya ha tomado
una decisión.
¿Como quieres que te olvide? Si tu nombre
está en el aire
y sopla entre mis recuerdos
Si ya sé que no eres libre, si ya sé
que yo no debo
retenerte en mi memoria
Así es como yo contemplo,
mi tormenta, de tormentos
así es como yo te quiero
Aioros de Sagitario observa a Esperanza; siendo ella
la Doncella, debería aceptar como algo natural
la muerte de la madre de Atena al nacer, ya que ese
es su destino. Sin embargo un torbellino de emociones
se agolpan en su corazón, él no está
listo para verla partir y si estuviera en sus manos
enfrentar cara a cara a la misma muerte con tal de
que Esperanza no muriera, lo haría contento.
Pero si existiera la posibilidad de hacerlo, sería
un acto de lealtad o simplemente de egoísmo
de alguien que se opone al inevitable destino sólo
para no sentirse solo? Y si este es el caso, estaría
cometiendo una falta grave a sus juramentos, algo
que no podría perdonar, y mucho menos a sí
mismo.
Ella está allí, recogiendo sus flores
como siempre, ignorante de que los ojos claros del
Caballero de Sagitario velan por ella en secreto.
-Ey, que si seguís mirándola de esa
manera la vas a quemar con la mirada. exclama
el Caballero de Capricornio.
-¡Shura! ¿Cómo te atreves?
-Es la madre de nuestra diosa Atena pero... es una
mujer cómo cualquier otra.
-¿Pero qué estás diciendo? exclama
Aioros. -¡Al insinuar que yo pueda a llegar
a tener un pensamiento pecaminoso hacia la madre de
nuestra diosa estás ofendiendo mi honor de
Caballero! ¡Debería matarte por esto!
-No te hagas el ofendido. Te vi cuando hablabas con
ella la noche del funeral.
Aioros palidece. Shura hace un gesto de despreocupación.
-Tranquilo Aiorios que estoy de tu lado. ¡Psss!
Yo no estoy insinuando nada, te conozco y sé
que no harías algo tan tonto. De todos modos
pienso que necesitas, al menos, una mujer.
-¿Qué? ¿Qué tontería
es esa? Además es contra las leyes del Santuario.
-¿Las leyes? ¡Ahora sí me has
hecho reír Aiorios! ¿O tú de
verdad crees que ESA ley es respetada? Eso es una
tontería para las amazonas, ellas sí
la han de respetar, imagínate que si alguna
la quiebra y la descubren, la castigarían con
la expulsión o la muerte. Las mujeres tienen
más oportunidades de ser puestas en evidencia,
sobre todo si quedan embarazadas. Es más, ahora
ya no, pero parece que en épocas anteriores
eso era algo bastante común, por eso apreció
todo ese asunto de la máscara.
-Pero... yo creía que la usaban porque era
la única forma de las consideraran igual de
fuertes que un hombre.
-Sí, si, eso sí. Yo me refiero a lo
de que si son vistas sin la máscara deben amar
o matar al hombre que las vea. Es una forma de tapar
ciertos... asuntos que no convienen que salgan a la
luz, pero también una forma de que puedan lavar
su honor. No siempre eran ellas las instigadoras,
pero no tenían forma de ser oídas. Últimamente,
parece que todos han creído en la prohibición,
la ley se cumple y no se han presentado problemas,
siempre habando de las mujeres.
Pero en cuanto a los hombres... ¿quién
puede probar algo?
-¡Shura! ¡Escúchate! ¿Estás
justificando que los Caballeros rompan una ley establecida?
¡¿Conoces alguien que lo haga?! ¡Porque
si es así deberías decírselo
al Patriarca!
-Aiorios, evidentemente no entendiste que NADIE respeta
esa ley. Si denunciaras a todos los que la quiebran,
el Santuario se quedaría sin caballeros. Seguramente
el Patriarca lo sabe, pero no puede hacer nada. Por
eso te digo que necesitas una mujer Aiorios, porque
no creo que juegues para el equipo contrario, je,
je...
-Pero es que...
-Nadie te va a decir nada, y menos siendo un caballero
dorado. No te estoy diciendo que tengas una familia
oculta ni mucho menos pero.... Además, podrás
ser fuerte por un tiempo, pero tarde o temprano acabarás
claudicando o volviéndote loco. Piénsalo.
-Shura...
-Una cosa más, hay muchas chicas bonitas...
afuera del Santuario. Puedes tener a la mujer que
quieras, menos a esa señala a Esperanza-
Porque ahí sí que me vería obligado
a matarte, y no es una broma. Qué quede en
claro que todo esto te lo digo por tu bien porque
eres mi amigo. A otro no le tendría la menor
piedad.
-No lo dudo Shura... no lo dudo....
Que con violencia sujeta su alma a una brutal represión,
esperando apaciguarse.
O confía en el paso del tiempo, como otra
solución
para encontrar la calma.
En el salón del trono, Saga piensa en Kanon,
aquel que fue su hermano y ahora es un traidor al
que había encerrado en el Cabo Sunion. Desde
aquel día en que pelearon, no había
vuelto a pensar en él. El arrepentimiento no
es un sentimiento que vaya con su personalidad, para
bien o para mal. Y si no hubiera sido por la Doncella
seguramente hoy tampoco estaría pensando pero...
hiciera lo que hiciera, ella siempre encontraba la
forma de desarmarlo. Y ahí radica el peligro;
cuando ella está presente no puede comportarse
como siempre. Sin embargo, sus intentos de ganarse
la confianza de Esperanza han fracasado, pese a que
el Maestro Shion ya ha muerto. Es evidente que se
siente muy sola, y aún así se sigue
mostrando amable como siempre, pero distante. ¿Qué
impedía que fuese hacia él? Una voz
lo distrajo de sus pensamientos.
-Te estás ablandando...
-¿A qué te referís? pregunta
Saga sobresaltado.
-No te hagas el tonto. Hablo de la Divina Doncella.
Te está haciendo vulnerable.
-No digas tonterías...
-Debiste matarla en su momento. ¿Por qué
no lo hiciste?
-Ella no es un peligro para nuestros planes... Además,
hasta ahora nos ha favorecido, como cuando me nombró
Patriarca.
-¿Lleva a Atena en su vientre y no es un peligro?
inquiere sarcásticamente la voz-¿Cuándo
vas a matarla? ¡Atena no debe nacer!
-No voy a matarlas, no es necesario.
-¡Idiota! ¿En qué estúpido
plan estás pensando?
-La Doncella quiere quedarse en el Santuario. Si
la controlamos a ella, Atena hará nuestra voluntad.
-Esa maldita mujer te está volviendo débil.
¡Primero no quisiste matarla, ahora hablas de
dejar viva a Atena! ¿Qué más
me vas a decir, que te arrepentís de haber
matado a Shion?
-Eso no tiene nada que ver con esto...
-¡Tienes que matarlas, tarde o temprano habrá
problemas!
-¡No voy a hacerlo!
-¿Te gusta, verdad? Es muy hermosa, es cierto.
Pero no te engañes... de inocente sólo
tiene la cara...
-¡Ese no es asunto tuyo!
-Todo es asunto mío. Yo soy tú, y tú
eres yo. ¿Y a ver, cual es tu gran plan?
-Tarde o temprano me ganaré su confianza,
entonces se rendirá ante mí y hará
todo lo que yo le diga.
-¿Tan seguro estás?
-Sí.
-Muy bien. Haz la prueba. Date el gusto de tratar
de conquistarla. Pero te advierto: si tu plan falla,
entraré en acción y entonces no tendrás
ningún poder de decisión. ¿Aceptas?
-Acepto.
La misteriosa voz desaparece dejando solo al caballero
nuevamente.
Esperanza sale a recoger las flores de siempre cuando
ve a Aioria, que como siempre está haciendo
una de sus travesuras. Y si Aioria está allí,
Aioros no puede estar muy lejos. De inmediato va en
busca del niño.
-Hola Aioria. ¿Cómo has estado?
-¡Divina Doncella! esconde unas manzanas
que había robado de la cocina.
-¿Me convidas una? señala la
espalda del niño.
Aioria se pone rojo, igual que la fruta que le ofrece
a la Doncella.
-Tranquilo, no voy a decir nada. Pero... necesito
que me hagas un favor. No me lo vas a negar, ¿verdad?
-No... responde el niño tímidamente.
-¿Dónde está tu hermano ahora?
-Es que... me pidió que no le dijera nada...
y si le cuento me va a castigar...
-No te preocupes por eso. Yo sé que se anda
escapando de mí, pero de nada le va a servir...
¿Dónde está?
-Detrás de las colinas, entrenando.
Así que ahí se esconde, ¿eh?-
¿Ah, sí? Bueno, eso quería nomás.
Hasta pronto Aioria se marcha comiendo la manzana.
Aioros se ha levantado antes del alba como todos
los días posteriores a los funerales del Patriarca.
Durante ese tiempo ha entrenado de sol a sol sin descanso,
y bajo condiciones innecesariamente extremas. Y todo
con un único objetivo; erradicar a Esperanza
de su corazón.
El caballero se encuentra golpeando un muro cuando
Esperanza lo encuentra.
-¡Aioros! ¡Aquí estás!
¿Por qué me evitas?
-Yo no la evito Doncella... responde golpeando
las rocas sin mirar a la muchacha- ...solamente tengo
mucho de lo que ocuparme.
-Ah, claro. exclama ella molesta. -Y por eso
ya no me llamas por mi nombre, ¿eh?
-No le he faltado al respeto, Divina Doncella.
Esperanza se pone roja de furia como nunca antes.
Camina el trecho que la separa del Caballero y se
pone de frente entre él y la pared
-¿Y qué tiene que ver el respeto con
esto? ¡¿Qué es lo que te pasa
Aioros?!
-No sé de lo que me habla...
-¡Sí sabes! ¿Es por lo de aquella
noche, verdad? ¡Desde entonces te alejaste de
mi! ¿Por qué ya no quieres verme? hace
una pausa- Aioros... todo este mes me la he pasado
dándole vueltas y vueltas al asunto y no entiendo
por qué me dijiste todas esas cosas tan feas...
-No quise herirla, pero tampoco debemos vernos...
y menos a solas...
-¿Y por qué no? Nosotros teníamos
algo hermoso y de repente...¿Qué hice
de malo para que te fueras de esa manera?
-¡Usted y yo no tenemos nada! ¡No podríamos
tener nada!
-¡Pues es muy tarde Aioros, porque por si no
te diste cuenta ya lo tenemos! ¿Y sabes que
más? ¡No me provoca ningún conflicto
de valores o lo que sea!
-¿¡Pero qué dice!? ¿Acaso
ya no le importa su hija?
-¡Claro que me importa! ¡Pero esto no
tiene que ver con ella, esto es entre tú y
yo! Proteger a Atena no significa que de repente te
quedas sin alma y, ¡uy, mágicamente se
te borra la capacidad de necesitar de alguien! ¿Si
le pasa a todos los seres humanos, que te hacía
creer que no te iba a pasar a ti?
-¡Si! ¡Pero aunque tuviera razón,
no me puede pasar con usted! ¡No justamente
con usted!
-¿Por qué no?
-¿Porque? ¡Si ya lo sabe! ¡Por
qué es la Divina Doncella!
-¿Ah? ¿Entonces admites que algo te
pasa?
-Da igual, de todos modos no deber ser...
-¿Pero por qué? Que yo sepa hasta ahora
no hemos roto ninguna de las incompresibles reglas
de este Santuario...
-¿A qué vino? ¿Qué es
lo que quiere de mi?
-¡Qué me digas lo que sientes por mí
de la misma forma que yo traté de decirte lo
que siento por vos! Por favor...
Aioros aprieta el puño y finalmente estalla.
-¡¿Qué es lo que quiere que le
diga?! ¡¿Qué desde el día
en que la conocí mi vida cobró un nuevo
sentido?! ¡¿Qué cada día
sin verla es un castigo más grande que cualquier
sufrimiento mortal?! ¡¿Qué ante
cada pena suya el corazón se me parte en pedazos?!
¡¿Qué preferiría mil veces
la muerte a que le pasara algo malo?!
-Aioros...
-¡Si, eso es lo que siento! ¿Y sabe
qué más? ¡Siento una enorme culpa
que me tortura tanto como su ausencia! ¡Siento
culpa por traicionar todo aquello en lo que he creído,
por anhelar un destino que no me tocó! ¡Por
tener este inútil deseo de revelarme contra
lo que soy y querer algo que no puede ser! ¡No
puede ser!
-Aioros, yo no te estoy diciendo que dejes de ser
caballero u olvides alguna de tus creencias. ¡Yo
entiendo lo que te pasa porque me siento igual...
excepto porque no siento esa culpa tonta por un delito
que no existe!
El caballero mira a Esperanza como buscando una explicación,
ella toma aire y sigue:
-Mira Aioros, yo sólo soy una mujer común.
No soy diosa, no soy amazona ni nada y hay cosas que
quizás jamás llegue a comprender. Pero
lo que sí sé es que algo que está
basado en un sentimiento puro, ¿cómo
puede ser un crimen? Yo estoy segura que lo nuestro
es algo hermoso, algo que no desea hacerle ningún
mal a nadie y no siento ninguna vergüenza porque
no tengo de qué... Y si la sientes me veo obligada
a pensar que el problema está en ti! ¡Es
tu conciencia la que está sucia!
Ahora es Aioros el que reacciona con enojo como antes
lo había echo la muchacha.
-¡Eso sí que no es cierto! ¿Tan
débil me cree? ¿O tan egoísta
de pensar solamente en mí mismo?
-¿Entonces cuál es el problema?
-...
-Yo sé cuál es el problema. No le tienes
miedo al castigo, le tienes miedo a por primera vez
en tu vida a ser feliz. Si no fuera así, estarías
asumiendo lo que te pasa maduramente y no escapándote
de... trata de tomar la mano del caballero y
descubre que está llena de heridas pues estuvo
entrenando todo este tiempo sin sus muñequeras
-¡Aioros, tu mano... está sangrando!
¡Y tienes heridas anteriores! ¿No te
curaste para no ir a la enfermería; para no
verme? ¿O lo hiciste para castigarte?
Esperanza mira acongojada al caballero. El trata
de mirarla, pero al igual que le ocurría a
Saga cuando trataba de mentir, no puede. Ella reacciona.
-¿Te estás lastimando a propósito,
verdad? ¡¿Oh Aioros, por qué te
haces esto?!
-Váyase por favor... si de verdad le importo,
váyase.
-¿Tanto daño te hago?
-Sólo váyase, se lo ruego...cierra
los ojos para contener las lágrimas...
Está bien responde ella tratando de
hablar lo más serena posible- No quiero que
te lastimes.. Si no quieres verme, hazlo. Pero eso
no va a evitar que sufras porque le puedes mentir
a todos, incluso a mi, pero de tu corazón no
te vas a poder escapar. Tu actitud de hoy sólo
me confirmó que estoy en lo cierto.
-Esperanza...
-Piénsalo Aioros, no tiene ningún sentido
lo que estás haciendo. Si eres infeliz es porque
quieres, no porque no puedes. Pero toma
una decisión pronto, porque nadie sabe lo que
puede pasar mañana...
-¿Qué...? exclama Aioros sorprendido.
-¿¡Esperanza, qué quiso decirme!?
Pero en vano llama a la muchacha, ella se marcha
accediendo al pedido anterior de su caballero.
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