| Discalimer: Este fic
contiene dos canciones en parte de su historia. Si desean
conseguir los mp3 de las canciones, por favor escríbanme
a yun_tao1@hotmail.com y les diré como conseguirlos.
Vicky Yun
Prólogo a la segunda edición:
Bueno, esta es la versión corregida de El
amor es Esperanza, ya que la primera tuvo ciertos
problemas.... como ya pasó no quiero seguir
con el tema, pero las dedicatorias las dejo porque
de verdad me parecen importantes:
*Tomoyo, mi beta-reader y amiga que me tradujo las
reglas de fanficition.net que yo le pedí desesperadamente
que lo hiciera. Tomoyo, gracias totales!!!! Nunca
creí que iba a decir esto pero... ¡no
cambiés nunca! Yo te quiero como sos ^_^
*A la gente que me dejó sus mensajes en el
mismo sitio; lamentablemente ya no existen pero los
recuerdo a todos (afortunadamente guarde los mensajes
mandados por mail). Gracias a ustedes, ya que de no
haber sido por su apoyo creo que no volvería
a rescribir el fic, pero creo que sería traicionarlos
si me dejara vencer. Gracias a todos, de verdad. También
a quienes lo pidieron por correo, perdonen si no los
menciono a todos pero sepan que son ustedes.
*A la Princesa Atena que fue la primera en publicar
mi fic sin ninguna objeción. Amiga, eres una
verdadera webmistress y tienes la mejor page de Saori-Seiya
de la web!!!
*A mis amigas del foro de Captain Tsubasa; Lily,
Alisse, Anilú, mi abogada de causas perdidas
(o sea yo) Berthis, etc que me bancaron toda una noche
por msn en un día que me sentí muy incomprendida.
También a aquellos que leyendo las notas de
mi fic Diario para Tino siguieron paso
a paso el problema y me mandaron su apoyo aunque ni
sabían de lo que estaba hablando.
*A Misao, que encontré el otro día
en el msn con ¡el título de mi fic en
su nick! Creo que eso no le pasa a todos los fanfickers
así que, Misao, me hiciste sentir especial.
Gracias.
Y para terminar, a todos los que leen este fic, gracias
por leer este fic y animarme a continuar, gracias,
gracias, gracias!!!
Vicky
Rosario, Abril del 2005
Antes de empezar me gustaría aclarar a todos
los fans de Saint Seiya que mi intención con
este fic no es contar una historia de amor, sino una
historia sobre lo que el AMOR (en todas sus formas)
produce en los seres humanos y lo que ocurre cuando
éste les falta. Así que no lo tomen
como un fic de romance, ¿eh? Me vi obligada
a cortarlo en tres partes para facilitar su lectura,
pero es uno solo. De ahí los títulos
de hajime, tsuzuku y owari, o sea principio,
continuación y fin.
Nos vemos al final del fic con las notas de siempre.
El amor es Esperanza (Hajime)
Grecia- Septiembre de 1979
-¡Tonta! ¿Crees que tu sacrificio valdrá
de algo?
-¡Tal vez no sea más que una simple
mujer, que no puede hacer mucho por ella! ¡Pero
no dejaré que nadie le haga daño porque
ella es la paz para el mundo!
El cuerpo sin vida de una mujer yace en el peñasco
que está detrás del Salón de
Atena, al final de las Doce Casas. No demasiado lejos
de allí se oye a un guardia gritar:
-¡Trataron de matar a Atena! ¡Hay un
traidor en el Santuario!
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Aioros, Caballero de Sagitario, recorre las calles
de un pequeño pueblo que se sitúa en
las afueras del Santuario. Camina preocupado: el maestro
le ha encomendado una importante misión.
Flashback Aiorios.
Santuario- Salón del trono. El maestro Shion
está de espaldas al trono; el murmura...
-Aiorios...
-Aquí estoy se inclina el Caballero
de Sagitario- ¿Para qué me necesita,
su santidad?
-Cómo sabes Aiorios, he estado estos días
en Star Hill consultando a las estrellas sobre los
futuros acontecimientos que se avecinan sobre la Tierra
comienza a caminar.-Como ya sabíamos
lamentablemente grandes catástrofes se aproximan
sobre nuestro amado mundo pero, eso no es lo más
importante...
-Pero Su Santidad... ¿Qué puede ser
más importante que los peligros que acechan
a la humanidad? Si es así, todos los Caballeros
del Santuario debemos prepararnos para...
-Déjame terminar. El mundo se enfrentará
a diversos males, pero no debemos temer, porque Atena
ya está entre nosotros.
El rostro de Aiorios no puede disimular su sorpresa
al escuchar las palabras del patriarca.
-¿Atena? ¿Quiere decir que la reencarnación
de la diosa que aparece cada 250 años se hizo
presente por fin?
-Así es. asiente el Patriarca. -Cómo
bien has dicho, toda la orden de la caballería
debe prepararse para su llegada. Pero para eso, antes
tienes una misión por cumplir.
-¿Una misión? ¿Cuál?
-Debes encontrar a la Divina Doncella.
-¿A la Divina Doncella ? No entiendo...
El patriarca deja de caminar y mira a Aiorios. Con
la voz calma pero firme comienza su relato.
-Cuando un dios se hace presente en la Tierra, no
lo hace directamente sino a través de un cuerpo
mortal. A lo largo de los siglos los dioses eligen
a seres humanos que los traerán a la vida en
cada era. Es cierto que esas familias no son escogidas
al azar, pero más allá de eso no existe
ninguna diferencia entre el nacimiento de un dios
y el de un humano. Sin embargo, en el caso de Atena
es diferente...
...Según el mito, Atena ha nacido directamente
de la cabeza de Zeus, sin necesidad de una madre.
Por supuesto eso sólo era posible en los tiempos
mitológicos, ahora Atena nacerá de las
entrañas de una mujer mortal que será
su madre, pero concebida por la gracia de Zeus.
-Pero eso quiere decir que...
-Sí, Aiorios. En el primer segundo de este
año una doncella ha sido designada para llevar
dentro suyo a la futura Atena. Cómo te dije,
debes encontrarla y traerla al Santuario.
-¿Pero por qué yo Su Santidad? No creo
estar lo suficientemente capacitado como otros caballeros
para llevar a cabo tan importante misión. Quizás
debió enviarme a mí a avisar del nacimiento
de Atena a los caballeros que se encuentran alrededor
del mundo y dejarle a Shura que encuentre a la Divina
Doncella, ya que él es el Caballero más
fiel y...
-No. Las estrellas te han señalado como el
elegido para cuidar de Atena y de su madre. No será
algo fácil, se te presentarán muchos
inconvenientes en el camino ahora y en el futuro.
Comenzarás de inmediato con tu búsqueda.
-¿Y cómo la reconoceré Su Santidad?
¿Lleva alguna marca o ella misma se presentará
ante mí?
-No, no lleva ninguna marca. Deberás confiar
en tu buen criterio, en tu cosmos y en tu fe. Pero
sí tendrás una señal cuando la
hayas encontrado, aunque yo sé que no te equivocarás.
Fin del flashback.
Desde ese entonces Aioros ha salido del Santuario
buscando a la futura madre de la diosa y si bien han
surgido posibles candidatas, por diversos motivos
han quedado descartadas y, por sobre todas las cosas,
en ningún caso había recibido la señal
tan esperada.
Su Santidad me aseguró que puedo hacerlo,
pero lo cierto es que han pasado dos meses aún
no he dado con su paradero. ¿Es acaso fracasaré
en tan importante mandato?
Aiorios mira al cielo. La noche ya había caído,
pero el cielo se presenta sin estrellas. Los vendedores
ya han levantado sus cosas y no hay transeúntes
en el poblado, excepto él...
... o al menos así lo cree...
Se escucha un lamento al fondo de una callejuela.
Aiorios se sobresalta; será algún animal
herido? No, es un llanto humano, cargado de una insondable
pena. Luego ve algo que parece, no; ES una silueta
femenina que oculta su rostro entre sus rodillas y
se tapa la cabeza con los brazos. El caballero observa
que lleva unas ropas algo pasadas de moda: un poncho
largo y grande, que le tapa casi todo el vestido de
bambúla. El Caballero de Sagitario se acerca
hasta ella.
-Señorita, señorita. ¿Está
usted... bien?
Aioros ahora puede apreciar que se trata de una mujer
muy joven (sobre todo por el detalle de la cinta roja,
típica de los hipíes, que trae en la
frente) probablemente de su misma edad. La muchacha
no le contesta y sigue llorando.
-¿Puedo... ayudarla en algo? pregunta
el caballero.
-A morirme, tal vez...
El caballero se queda estupefacto ante esa respuesta.
Más intrigado, se inclina junto a la chica
y aparta los brazos de su cabeza.
-Tranquila, no voy a hacerle daño...
-Da igual...
-¿Porqué dice eso?
La muchacha alza la vista tímidamente, cómo
un pajarillo asustado, pero no dice nada. Entonces
Aioros vuelve a hablar.
-Con todo respeto, no creo que una señorita
tan joven y bonita no tenga una buena razón
para vivir... ¿Cómo se llama?
-Esperanza...
-¿Sabe Esperanza? No creo que con ese nombre
no exista una esperanza para usted...
-¡Es que si supiera lo que me pasa! No, no
me creería... para que me creyera tendría
que creer en los milagros, o estar completamente loco...
-He visto... hace una pausa- He visto cosas
que otros ni siquiera saben que existen y tampoco
estoy loco, o al menos eso creo.
Esperanza suelta una risita y sonríe por primera
vez.
-Por lo menos pude hacerla reír... no ha comido
nada, ¿verdad? pregunta el joven. -¿Se
ofendería si la invito a cenar ahora?
-Acepto la cena si usted me dice su nombre. responde
la muchacha.
-Yo soy Aiorios... Vamos, o se hará tarde.
Ya en una posada, ubicada en el corazón del
pueblo, ambos jóvenes comparten una sustanciosa
cena. Ahora, mientras Esperanza come como desesperada,
Aiorios puede observar más detenidamente su
rostro: la piel blanca, el cabello lacio y largo,
castaño muy claro igual que los grandes ojos,
los labios finitos pero carnosos... y una expresión
de desamparo total.
-Perdóneme, no suelo tener estos modales cuando
estoy comiendo... explica Esperanza. -Lamento
mucho las molestias que le estoy causando... pero
es que no como hace días... nunca me imaginé
que me pudiera llegar a gustar tanto el guisado de
lentejas....
-Espero que con el estómago lleno reconsidere
su idea de suicidarse...
La muchacha palidece; con un gesto de pena baja la
mirada.
-Supongo que le debo una explicación, pero
cómo le dije no me creería...
-Haga la prueba... insiste Aioros.
-De acuerdo: estoy embarazada.. estoy embarazada
de un niño que no tiene padre, y no me refiero
a que tiene y se fue, sino que sencillamente no existe,
mejor dicho nunca existió. Yo sé que
es un delirio pero ¡estoy completamente segura!
Aiorios abre los ojos sorprendido; ¿será
Esperanza la Divina Doncella? Ella sigue hablando:
-Fue la noche del año nuevo. Yo había
ido a ver los fuegos artificiales que se arrojan todos
los años a las doce....
Flashback Esperanza.
Esperanza camina por una colina. Gracias a las luces
brillantes de las estrellas y el clima agradable es
fácil olvidar que se trata de una noche de
invierno. La muchacha se sienta en el pasto, dispuesta
a ver el espectáculo. A las doce, las campanas
de las iglesias anuncian la llegada del nuevo año.
En ese momento, junto con los fuegos artificiales,
se aparece una estrella fugaz. Un impulso inexplicable
se apodera de la joven, que comienza a correr detrás
de ella, como si pudiera alcanzarla. De ese modo,
llega hasta lo más alto de la colina.
-De pronto volví a ver la estrella, esta vez
acercándose a mí. Fue tan extraño...
es como si hubiera podido verla en cámara lenta
aproximándose cada vez más hasta que
entró en mi cuerpo....
En ese momento todo se detuvo... los animales no
se movían, la arena había quedado suspendida
en el aire, tampoco se movían las plantas con
el viento... ¡pero yo podía verlo! Y
luego de eso caí desmayada...
Fin del flashback.
-Me desperté a la mañana siguiente
y todo había vuelto a la normalidad, o al menos
eso creía. Pensé que había sido
un sueño, pero después comprobé
que no...
-¿Hace cuanto que sabe su estado?
-Unas dos semanas mas o menos... la joven comienza
a llorar- ¿¡Oh, qué voy a hacer!?
No tengo familia ni amigos, pero tampoco podía
quedarme en mi pueblo... ¿¿¿Quién
me va a creer semejante historia??? ¡Pero es
cierto yo se lo juro! ¡No sé que voy
a hacer!
-No tiene que preocuparse por nada... la tranquiliza
el caballero. -Sé que no miente. No sabe cuánto
la hemos estado buscando Divina Doncella...
Esperanza mira sorprendida al joven caballero; él
tiene unos ojos tan sinceros, tan llenos de paz...
algo dentro suyo le indica que confíe en él...
-¿Eh? Pero...
-Lo que le pasó está escrito desde
los tiempos inmemoriales. Tengo muchas cosas que explicarle,
pero primero debe acompañarme a un lugar...
-¿Un lugar? ¿Adónde?
-Al Santuario de Atena
-¿Santuario? Pero... pregunta sorprendida.
-Confíe en mí, por favor... Acompáñeme,
si nos vamos ahora tal vez a la mañana ya podamos
ver al Gran Maestro.
Aioros se dirige hasta la puerta del salón
del trono. De allí sale Arles, o al menos eso
cree el caballero, ya que en verdad se trata de Saga
de Géminis que ha tomado su identidad después
de haber asesinado al verdadero Arles.
-Arles, dile al Maestro que me urge verlo por favor.
Sin decir palabra, el asistente del Patriarca entra
en la recámara antecediendo a Aiorios. Susurra
unas palabras al oído del Maestro, que con
un gesto le indica al Caballero de Sagitario (quien
ahora luce su espléndida armadura dorada) que
pase. Aiorios hace una reverencia
-Su Santidad. dice Aioros. -Encontré
a la Divina Doncella y ha venido conmigo.
Detrás suyo entra Esperanza, cubriendo su
cabeza con una mantilla como era la costumbre para
todas las mujeres que entran al santuario siendo ajenas
a él.
El falso Arles se sobresalta, pero la máscara
que lo cubre no deja ver su sorpresa, en cambio el
Maestro Shion apenas hace un gesto y dice:
-Arles, puedes retirarte.
Saga se va, molesto; es evidente que la delicadeza
del asunto es tan grande que ni él puede participar
de la conversación, pero hubiera deseado quedarse
para ver que podía averiguar que le sirviese
a sus planes, que, como sabemos son hacerse cargo
del Santuario y así dominar el mundo. Pero
la figura de la madre de Atena es algo que va más
allá de su incumbencia, aunque finja ser la
mano derecha del Patriarca. Hace una reverencia y
antes de marcharse dirige una disimulada mirada a
la joven, pero el pañuelo no lo deja ver su
cara. Él dice titubeando...
-Creo... que ya puede quitarse la mantilla.
Temblorosa, Esperanza se corre el velo y deja en
descubierto su rostro, un rostro idéntico al
que sería luego el de Atena.
Haciendo un verdadero esfuerzo, el maestro Shion
se incorpora y se dirige hacia la muchacha diciendo...
-Bienvenida a su casa, Divina Doncella.
El maestro se arrodilla ante ella. Esperanza se asusta
por la sorpresiva reacción.-¡Oh, no,
no, no es necesario! Ella toma las ancianas
manos del Patriarca- ¡No por mí, por
favor!
El Maestro se incorpora:
-Su noble corazón es la prueba fidedigna de
que es la madre de nuestra diosa. Yo soy Shion, el
patriarca de este santuario y estoy para cumplir su
voluntad, al igual que todos los caballeros de la
Orden. ¿El caballero Aioros ha sido amable
con usted?
-¿Eh? ¡Oh, sí, sí! Maestro,
me siento profundamente honrada y les agradezco todas
sus atenciones, pero... hay algo que me preocupa
-¿Qué es Divina Doncella?
-¿Y si hubiera un error y yo no fuera la elegida
para dar a luz a Atena? ¿Cómo pueden
estar seguros?
-Porque puedo leerlo en su cosmos.
-¿En el cosmos Su Santidad? pregunta
Aioros.
-Así es. Su cosmos está mezclado con
el de Atena, porque aún ella no ha nacido.
Pero si tiene dudas puede comprobarlo usted mismo.
Acompáñeme por favor, vos también
Aioros.
Los tres se dirigen hacia la estatua de Atena que
se encuentra detrás del salón del trono.
Allí se encuentran las armas de la diosa: el
escudo y el cetro. Las armas, no, la estatua completa
reacciona al contacto con el cosmos de Esperanza y
emana de ambas un cosmos brillante y dorado.
Aioros observa emocionado hasta las lágrimas,
también el Maestro aunque más
serio- se siente conmovido ante la sublime escena.
¡Su cosmos está lleno de amor
y bondad! ¡No hay duda, es ella, la Divina Doncella!
El cosmos de Esperanza recibe un mensaje de los dioses,
probablemente de la propia Atena, imposible de explicar
o entender con palabras; únicamente con el
cosmos.
Un poco después todo vuelve a la normalidad
y Shion vuelve a hablar:
-Divina Doncella, espero que con esto haya podido
comprender la importante misión que los dioses
le han encomendado.
-Sí Maestro; pondré todo mi esfuerzo
para ser cumplirla dignamente. Velaré por Atena
con el mismo empeño que lo hacen sus Caballeros.
Se lo juro.
Aioros ronda el coliseo, cerciorándose de
que todo marche normalmente. En estos momentos el
Santuario se encuentra un tanto desprotegido, ya que
existen sólo cinco de los doce caballeros:
Shura de Capricornio, Saga de Géminis, Dohko
de Libra y él, el caballero de Sagitario. A
su vez están el Maestro Shion y Arles, un caballero
de plata que es tan fuerte como un dorado. Pero Shura
está viajando por el mundo dando la noticia
de la llegada de Atena a todos los caballeros y Dohko
está vigilando a Hades en Cinco Picos, y lo
mismo hace Saga con Poseidón (o así
lo creen en el Santuario). Por otro lado el Maestro
y Caballero de Aries, Shion, está muy enfermo
y es Arles quién maneja la mayor parte del
funcionamiento del Santuario.
De todos modos, el Patriarca le había encargado
vigilar el Santuario de posibles enemigos, sobre todo
en este momento que la Doncella está allí.
Aioros está por entrar en su templo cuando
salen a recibirlo.
-¡Hermano, hermano! exclama el pequeño
Aioria.
-¡Aioria! ¿Qué haces aquí?
¡Sabes bien que la Casa de Sagitario tiene muchas
trampas peligrosas y no tienes que andar cuando no
estoy yo!
-Es que te estaba buscando. ¡Qué bueno
que ya has vuelto! ¡Te extrañé
mucho!
-Yo también hermanito lo abraza.
-¿Entonces por qué no me buscaste apenas
volviste?
-Es que tuve asuntos muy importantes de los que ocuparme.
Ya encontré a la futura madre de Atena.
-¿De verdad? ¡Genial! ¡Cuéntame
todo de tu viaje!
-Está bien Aioros conduce a su hermano
al interior de la novena casa- Te contaré mientras
comemos y luego retomaremos tu entrenamiento.
-¿Tan pronto? ¡Ufa! se cruza de
brazos.
-Pues sí. ¿O no te quieres convertir
en uno de los caballeros más poderosos de todos?
sonríe.
-¡Sí! ¡Yo quiero ser tan fuerte
como tú hermano!
-Entonces tienes que entrenar. Ven, vamos a comer...
Saga mira sentado en su habitación (contigua
a la del Maestro Shion) la estatua de Atena, mientras
elabora sus planes.
"La mejor forma de tomar el poder será
esperar a la muerte de Shion y que me nombre su sucesor.
Después de todo es sólo cuestión
de tiempo, no podrá resistir más de
seis meses. Además... -mira la botella que
contiene el veneno que hábilmente le ha estado
suministrando al Patriarca en las comidas desde que
tomó el lugar de Arles- "El viejo no es
un problema. Ahora tengo que centrar mi atención
en el nacimiento de Atena. Tenía esperanzas
de que Aioros no encontrara a tiempo a la Divina Doncella,
pero ahora que apareció debo deshacerme de
ella antes de que dé a luz..."
Ahora, el falso Arles se levanta y dirige sus pasos
hacia la recámara de Esperanza. Al ver que
la puerta de la habitación se encuentra ligeramente
abierta, entra. En este instante, la Doncella sale
de la tina en la que se ha estado dando su baño
y se dispone a cambiarse. El caballero se oculta detrás
de las cortinas, Esperanza se para frente al espejo
(por delante de dónde está escondido
Saga) y se quita la túnica que la cubre.
Saga empalidece al contemplar la silueta de la Doncella.
Ella comienza a secar su cabello que cae como una
lluvia sobre su espalda. El Caballero de Géminis
hace un esfuerzo para desviar su mirada del cuerpo
de la mujer a la que ha venido a matar. Tanto a favor
como en contra de su voluntad consigue hacerlo y se
da vuelta, moviendo accidentalmente las cortinas.
-¿Quién anda ahí? Pregunta Esperanza
mirando el reflejo del espejo.
Saga sale rápidamente de la habitación.
Él trata de alejarse rápidamente por
los pasillos del Santuario pero una voz reclama su
presencia.
-¿Señor Arles?
Un sudor frío corre por la espalda del Caballero;
¿lo habrá descubierto su fallida víctima?
Tratando de manejar sus nervios voltea, para quedar
de frente a la Doncella, pero con la mirada clavada
en el suelo.
-¿Sí, Divina Doncella?
-Es que... estaba cambiándome y me pareció
que había alguien en mi cuarto... pero ya revisé
todo y no encontré a nadie... ¿usted
vio algo por casualidad?
Saga se desconcierta; ¿Acaso aquella endemoniada
mujer lo estará poniendo a prueba? ¿O
ya ha descubierto sus planes y está tratando
que se incriminara? Ya obligado por las circunstancias
decide mirar a los ojos a aquella mujer y averiguarlo.
Alza la vista y se encuentra con la imagen de Esperanza,
ya vestida, lo que le hace dirigir su atención
al rostro. Allí está, con sus ojos grandes
y luminosos como estrellas, la nariz pequeña
y los labios carnosos que sirven de sostén
a una sonrisa limpia y pura. El Caballero de Géminis
siente nuevamente desarmarse; había conocido
muchas mujeres en su vida, pero ninguna como aquella,
tan sensual y tan inocente al mismo tiempo, ignorante
de que su sola imagen tiene la capacidad de enfrentar
ejércitos dispuestos a morir por ella.
-No, Divina Doncella, no he notado nada extraño.
Pero le prometo que voy a investigar.
-Oh, bueno... no se preocupe. Probablemente fui solamente
yo imaginando cosas. Es que aún no me acostumbro
a la vida en este Santuario, sabe? sonríe
-De todos modos revisaré Saga se da
vuelta para marcharse.
-Señor Arles, ¿se siente bien? Es que
lo noto un poco nervioso... dice sujetándolo
del brazo.
Saga lucha para no sentirse paralizado nuevamente
y retira bruscamente su brazo.
-¡NO! Quiero decir, sí, estoy bien Doncella.
Daré una vuelta y si encuentro algo se lo comunico.
Con su permiso.
El falso Arles se retira a toda velocidad mientras
Esperanza lo mira extrañada, sin sospechar
lo sucedido; y mucho menos lo que pudo suceder.
Esperanza recorre las escaleras de las Doce Casas,
cuesta abajo. Al llegar al Templo de Sagitario se
encuentra con el caballero de este signo.
-¡Aiorios, Aiorios! grita al ver al caballero
dorado.
-¿Divina Doncella? ¿Qué hace
por acá?
-Hum... andaba dando una vuelta por el lugar. dice
ella con un gesto de impaciencia algo infantil- Es
que... ¡ya estoy harta de estar encerrada todo
el día!
-No debería andar sola. le reprocha
Aioros. -Si no conoce los caminos del Santuario puede
perderse.
-Es verdad... Piensa Esperanza unos instantes-
¡Ya sé! ¿Porqué no me acompaña?
¡Venga! y agrega en tono de broma- Mire
que si me dice que no, iré sola y si me pasa
algo será su culpa....
-De acuerdo. ¿Qué quiere ver?
-Bueno, yo oí algo sobre un reloj.... eso
estoy buscando. ¿Sabe dónde está?
-Por supuesto. Yo la llevo.
Ya en la Torre, Aioros hace de improvisado guía
turístico de la Doncella.
-Esta es la Torre del Reloj de fuego. Se enciende
cada vez que ocurre un hecho importante. Mas allá
están las Doce Casas, dónde me encontró,
destinadas a los Caballeros Dorados.
-Los caballeros como usted, ¿verdad?
-Sí... aún somos pocos, pero pronto
estarán todos....
-Aioros, hay algo que quiero preguntarle. He visto
que en el Santuario hay bastantes mujeres, pero todas
llevan una máscara. ¿Por qué
lo hacen?
-Es parte de las reglas. Si una mujer es vista sin
su máscara por un hombre, queda obligada a
amarlo o a matarlo. De no hacerlo queda inmediatamente
deshonrada.
-Pero... yo soy mujer y no uso máscara...
-Solamente Atena puede mostrarse con el rostro descubierto,
y usted también porque es su madre, tan pura
como la misma Atena.
-Igual me parece injusto... yo creía que la
liberación femenina había sido mundial...
Aiorios se ríe, pero Esperanza se enoja.
-¿Qué, acaso le causa gracia lo que
digo?
-No, no, Divina Doncella, yo nunca quise faltarle
al respeto... es solo... que me pareció un
poco ingenuo su comentario. Perdóneme, por
favor...
Esperanza finge enojo y contesta:
-¿O sea que quiere decirme que soy ingenua,
eh? suelta una dulce risita- ¡Usted también
es ingenuo! Todo el tiempo andarme diciendo Divina
Doncella, discúlpeme por esto Divina
Doncella perdóneme por lo otro y así
permanentemente. ¿Cree que realmente me puedo
llegar a ofender por algo que me diga?
-Es que usted...
-Y aparte eso: todo el tiempo Divina Doncella,
usted... bla, bla, bla... ¿Porqué
no me trata de tú y listo? ¡Me hace sentir
una vieja! ¡Además, así no LE
puedo tutear, y realmente es demasiado joven para
que le diga de usted!
-Usted puede llamarme como quiera, pero yo... no
puedo. Compréndame, por favor.
-Bueno, no TE voy a obligar, pero al menos dime Esperanza.
El día que nos conocimos me insististe para
que te dijera mi nombre, y te lo dije! Así
que úsalo, no me hagas que te lo ordene, eh?
sonríe.
-Está bien... Esperanza... sonríe
tímidamente.
-En ese caso te voy a regalar algo que te traje.
Esperanza saca de entre sus ropas una cinta
color rojo.- Me di cuenta que se te viene el flequillo
a la cara. Si te pones esta cinta no te va a molestar
más.
-Yo... me siento muy halagado pero... no entiendo
porqué... dice sorprendido.
-¿No? ¿No te parece suficiente haber
salvado mi vida y la de mi hija?
-Ese es mi deber...
-Aún así. Es roja, para la suerte.
A mí me la trajo cuando te encontré
a vos. Prometéme que la vas a usar..
-Está bien.. se lo prometo.
Esperaría que no te asuste, este instante
de sinceridad;
mi corazón vomita su verdad.
Es que hay una guerra entre dos por ocupar el mismo
lugar;
la urgencia o la soledad.
Saga bebe con lentitud su vaso de licor. Todo este
asunto del nacimiento de Atena lo tiene a mal traer.
Ha perdido el impulso inicial de deshacerse del problema
antes de que comenzase, y todo por su propia culpa.
Bebe otro trago; a su mente viene la imagen de la
Doncella cambiándose. Aquella vista lo había
descolocado, y el recordarla le provoca el mismo efecto.
Pero no sólo eso, además lo... ¿provoca?
Saga reacciona al tomar conciencia de aquel terrible
pensamiento y lo desecha violentamente; no puede darse
el lujo de pensar así por dos razones. Por
un lado, su objetivo es eliminar a la madre de la
diosa, tal vez por un tiempo no sea peligrosa, pero
finalmente se convertirá en un obstáculo
y deberá matarla de todos modos. Por el otro,
traición y lujuria son dos pecados muy distintos;
un caballero no puede permitirse pensar así
de alguien sagrado como lo es la Divina Doncella,
por muy enemiga que pueda llegar a ser. Pero, claro,
¿que le hace un crimen más a alguien
que pronto dominará el mundo sino el universo?
Cuando yo lo gobierne todo, no habrá
nadie que pueda juzgar si he quebrantado la ley, porque
yo seré la ley, seré omnipotente! ¡Controlaré
a Atena, a la Doncella y al universo entero!
Esperanza recoge flores del peñón,
debajo de los pasillos dónde se ubica su recámara
en el ala principal. Ella respira hondo para inhalar
el aire puro de la mañana. Luego, observa los
pájaros que ya se desplazan por el cielo y
también, una pequeña roca que vuela
al ras de su cabeza.
La muchacha se cubre con los brazos.
-Ups!!!! exclama Aioria sabiendo que se mandó
una macana.
Esperanza ve al niño y exclama
-¡Ey, espera!
-¡Oh, no!
Aioria se mira y suelta la gomera responsable de
la piedra. Luego trata de echarse a correr, pero se
cae y es rápidamente alcanzado por la Doncella.
-¿Ey, que haces?
-¡Ay, lo siento mucho, señorita!
-Yo estoy bien, pero te pregunto por eso señala
la gomera ¿Por qué le tirabas
piedras a los pájaros?
Aioria responde con expresión afligida:
-Bueno... yo sólo quería ver si los
alcanzaba... Estaba jugando...
-Pues no creo que esas aves piensen de igual manera.
¿A ti te gustaría que alguien te tirara
piedras sólo porque piensa que es divertido?
-No...
-No está mal jugar, pero si no lastimamos
a nadie, y menos a un ser más débil
que nosotros. ¿Comprendes?
-Ssss... sí. responde Aioria apenado.
-Lo siento...
-Bueno, no hay problema, mientras no lo vuelvas a
hacer...
Llega Aioros. Al ver a su hermano exclama:
-¡Aioria! ¡¿Pero qué estabas
haciendo?! ¡¿Dónde te habías
metido?!
-¡Hermano!
-¡Oh, no lo retes, por favor! Sólo es
un niño...
-¡Esperanza! se sorprende al verla allí-
¿¡Aioria, estabas molestando a la Doncella!?
-No, no. Él está hablando conmigo,
yo fui la que lo llamó. Tienes un hermano muy
pícaro, ¿eh? opina la Doncella.
-Esperanza, aún no ha amanecido del todo y
en su estado el rocío la puede enfermar.
-Es que me desperté temprano, y cómo
no podía volver a dormirme, decidí levantarme
y dar una vuelta.
-De todos modos no debió hacerlo. le
reprocha Aioros. -Aún está muy frío...
-Y oscuro... agrega el niño.
-Y oscuro. Podría tener un accidente.
-Ay, exageras Aioros. dice Esperanza minimizando
el asunto. -Además me aburro sin hacer nada.
-¡Es que no debe exponerse así! El
joven hace un gesto de tierno reproche- La mayoría
de los lugares del Santuario son bastante inhóspitos...
-Y peligrosos... acorta Aioria.
-Y peligrosos. No son para que una mujer cómo
usted ande sola...
-Agradezco tu preocupación Aioros, pero ¿no
fue acaso que me trajiste al Santuario justamente
para que no corra peligro?
-Pues sí, pero de los peligros del mundo exterior,
no todos los peligros del planeta. En su condición
actual usted es muy frágil...
- Y linda...
-Y linda. Por eso es que no tiene que... ¡Aioria!
¿Qué me hiciste decir? ¡Ya vas
a ver!
Aioros persigue a su hermano menor que finalmente
se esconde detrás de la Doncella. Ella se ríe
a carcajadas, pero el caballero está molesto
con su hermano.
-¡Aioria! ¡Discúlpate con...!
¿Esperanza, está usted bien?
Esperanza: -¡Sí, sí! ¡Ja,
ja, ja! Perdóname, es que hace mucho que no
me reía así... ¡Jo, jo, jo! ¡Ay,
ay... ¡Me duele la panza de tanta risa!
-No debe esforzarse, Esperanza. ¡Y tú
Aioria, ya vamos a hablar, no pienses que vas a salir
tan bien de esto! Esperanza, ¿porqué
no vamos a un lugar dónde pueda sentarse?
Ya en la arena de los duelos, Aioria corre por toda
la pista como castigo por su conducta, mientras refunfuña
por las indicaciones de su hermano mayor, que lo observa
desde las gradas acompañado de la Doncella.
-¿Así que Aioria es tu único
hermano? le pregunta Esperanza al caballero.
-Sí. Nuestros padres eran campesinos. Murieron
en un terremoto. Desde ese entonces yo lo cuido.
-¿Y cómo decidieron convertirse en
caballeros?
-Bueno... no es algo que decidimos... sino que se
decide. Existe la creencia de que todos los caballeros
son reencarnaciones de anteriores caballeros así
que... es difícil de explicar...
-Como todo acá, el maestro ya me estuvo contando
unas cosas de unas guerras sagradas y todo eso. Pero
no te preocupes, ya me estoy acostumbrando...
-¿No extraña su pueblo, la vida en
el mundo exterior?
-En realidad no... ella baja la mirada- No
tengo nada ni nadie que me ate a alguna parte. Si
me hubiera matado aquel día que me encontraste,
nadie me hubiera llorado. Pero estoy feliz de no haberlo
hecho....
Ahora Esperanza levanta sus luminosos ojos, que chocan
con la claridad de los de Aioros. Ella sigue hablando:
-He estado pensando mucho durante este mes y medio
sobre todo lo pasado y me alegro de cómo salió
todo. Me gusta estar acá, me siento segura,
aunque haya cosas que nunca vaya a entender y además
voy a tener esta hija que será lo más
importante para mí.
-Esperanza, escúcheme...
-Sí, ya sé lo que me vas a decir: que
no me pertenece, que le pertenece a la humanidad y
que yo no puedo interferir en ese plan, ni tampoco
es mi intención hacerlo pero... ¿Quién
se va a encargar de educarla?
-La educación de Atena está en manos
del Patriarca.
-Sí, de enseñarle sus deberes como
diosa pero... ¿Quién se va ocupar de
enseñarle a hablar o de explicarle porqué
se pone el sol? ¿O de contarle cuentos para
dormir o desvelarse cuando tenga fiebre? ¿Quién
se va a encargar de calmarla cuándo tenga pesadillas
o le tenga miedo a las sombras en la ventana? El maestro
es muy bueno, pero ya es un anciano. Además,
aquí hay cientos de personas dispuestas a morir
por ella pero, y de vivir para ella?
Aioros escucha en silencio, pensando en que toda
la belleza de la Doncella se iguala a la hermosura
de su corazón.
-Mi hija.. por más que hago un esfuerzo no
puedo decirle Atena... es lo más importante
que tengo, y me necesita, sabes? ¿Tú
crees que si le pido al Patriarca que me deje hacerme
cargo de ella me dará permiso?
-Supongo... que si se lo explica de esa manera no
habrá ningún problema.
-Eso espero porque... ay, me volvieron los dolores
de panza apoya su mano sobre su estómago.
-¿Se siente bien Esperanza? ¿No quiere
que...?
-¡Shhh! Espere hace un gesto de pausa-
¡Ahí está! ¡Me patea! Fíjate
toma la mano de Aioros y la apoya contra su
vientre.
-Pero... murmura Aioros sorprendido.
-A ver si pasa de nuevo... dice ella susurrando.
-Ahí, ¡late! ¿Lo escuchas Aioros?
-Sí... es hermoso...
-¿Verdad que si? Oh, parece que se detuvo.
¡Qué lastima!
Aioros trata de soltar su mano, y al hacerlo queda
sujeto a la de Esperanza. Ellos se miran sorprendidos,
sin saber que hacer. Ella se sonroja y él desvía
la mirada. Su hermano interrumpe la escena.
-Hermano, ya hice las quinientas vueltas ¿Qué
hago ahora?
-¿Eh? ¿Tan rápido?
-Pero hermano, si empezamos a la mañana, y
ya es el mediodía.
-¿Ya? Bueno... entonces...
-Quizás deban irse a almorzar. sugiere
Esperanza. -Yo también debo ir a ver al Maestro.
Estoy ayudando un poco a Lilly, la enfermera así
que...
-Sí, lo mejor es que nos vayamos. asiente
el caballero. -Despídete de Esperanza...
-Adiós Esperanza...
-¡No, tienes que decirle Divina Doncella!
-Pero tú le dices Esperanza...
-¡Pero es que yo... oh, no importa! Mejor vayamos
a comer...
Los hermanos saludan a la Doncella y luego se va
mientras ella comienza a reírse pícaramente
como en un principio...
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