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Mi querida genkai
Este es mi primer fics hecho con mi mayor aprecio por la serie YuYu Hakusho, esta historia no tiene nada Hentai ni Yaoi, ni nada ofensivo, cosas que no me gustan, sólo es una historia simple entre maestra y discípulo sobre mis personajes favoritos: Genkai y Yusuke Urameshi. Todos los personajes (menos los malos, esos los inventé yo) pertenecen a una marca registrada. No es mi intención ganar dinero con ella. Espero que lo disfruten. Perdonen si cometí algunos errores, pues hace poco comencé a ver la serie.

Gaby Chan Jinn

MI QUERIDA GENKAI

PRIMERA PARTE: EL CUMPLEAÑOS

Prólogo

En un remoto lugar del Mundo de las Apariciones, en el más oscuro y tenebroso de los territorios, se alzaba un oscuro y escalofriante castillo. En el interior de éste se hallaban reunidos en un gran salón sumido en las tinieblas, cuatro hombres. Cuatro hombres que planeaban destruir las vidas de Yuske y sus amigos.

-Llegó la hora de conquistar el Mudo Humano. –dijo un apuesto hombre de largos cabellos negros y cuerpo musculoso.

-Ya me estaba preguntando cuándo lo haríamos, Shie. –dijo el otro hombre que lo acompañaba, que poseía un largo cabello celeste.

El aludido volteó hacia el que le había hablado.

-El momento ha llegado amigos míos, mi momento ha llegado... -Un relámpago cruzó brevemente por sus ojos azules. – ... de cobrar mi venganza... –sonrió casi saboreando la idea.

Capítulo 1: El Cumpleaños de Genkai

El timbre de la escuela sonó dando así por terminado otro día más de clases, los estudiantes comenzaron a salir alegremente del edificio rumbo a sus casas o a otros lugares con el fin de divertirse un rato. Yuske y Keiko eran dos de aquellos estudiantes, pero no eran tan normales sus vidas como las de los demás. Y como si ambos no pudieran hacer algo más que estarse peleando como siempre, Yusuke recibió un golpe de su amiga Keiko.

-¡Yuske! ¡Respóndeme cuando te hablo!

-¡Ouch! ¡Ya basta de golpearme Keiko! ¡Ya me tienes cansado!

-Si me harías caso y atendieras en clase en vez de ponerte a dormir, no te sacarías esas terribles malas notas. –Se quejó ella, entre preocupada y molesta a la vez.

-Es mi vida y no necesito que alguien me esté diciendo cómo vivirla. –Replicó Yuske con orgullo y terquedad.

-¡Pero es por tu bien!

-Yo sabré lo que es bueno para mí.

-Eres un... –con la paciencia ya acabada, Keiko se disponía a propinarle otro golpe a su amigo.

-¡Hola chicos! –gritó Kuwabara que venía corriendo a reunirse con ellos evitando así que Yuske recibiera el castigo de Keiko-¿Peleando otra vez?

-Yuske es un cabeza dura. –Se quejó la chica.

-No le hagas caso, Kuwabara, está enojada por unas tonterías –Saludó el chico a su amigo.

-La malas calificaciones no son tonterías. –se molestó Keiko.

Kuwabara se le quedó mirando por un momento con cara de no entender nada. Sus ojos pasaron de la cara de Keiko a la cara de Yuske.

-En serio que Keiko es una rezongona, ¿verdad, Yuske?

Yuske no tubo tiempo de detener aquel comentario tonto de Kuwabara, ya que ambos recibieron las represalias de Keiko.

Kurama llegó a tiempo para ver el momento en que Yuske y Kuwabara se estrellaban contra una pared golpeados por una furiosa Keiko. El chico entonces sonrió pensando para sus adentros: “Ya están esos tres peleándose por nada seguramente”.

-Oigan chicos, ya basta de peleas –dijo el muchacho pelirrojo con su usual calma al llegar junto a ellos –tengo algo que decirles.

-Hola Kurama, ¿ qué quieres decirnos? –Preguntó Yuske sobándose el chichón que tenía en la cabeza.

-Acabo de encontrarme con Botán, y ella me dijo que mañana es el cumpleaños de Genkai.

-¿De veras? –se sorprendió Yuske –ella nunca me lo dijo.

-Será porque tú nunca se lo preguntaste. –replicó Keiko con aire de reproche.

Yuske se sonrojó avergonzado y molesto.

-Bueno, no es mi culpa ser tan hombre. –Se excusó el muchacho queriendo restar importancia a su estupidez.

-Dirás ser tan idiota. –Comentó Kuwabara.

-¿Ah sí? ¿Y tú le preguntaste a Yukina cuando cumple años? –replicó muy enojado Yuske dando así en el clavo.

-¡Cállate estúpido! –gritó Kuwabara muy avergonzado y enfurecido al ser pillado en su falta..

-Ya no peleen. –Los detuvo Kurama poniéndose en medio de los dos, evitando así otra larga pelea a puños de aquellos dos.

-Tenemos que pensar en lo que le regalaremos a Genkai. –Dijo Keiko.

-¿Regalar? –preguntó Yuske. Y poniéndose muy serio comenzó a pensar lo que sería mejor hacerse. -¿Y qué les parece si le hacemos una fiesta de cumpleaños? –dijo al fin.

Todos lo miraron sorprendidos y en silencio.

-¡¡Que buena idea Yuske!! –gritó Botán apareciendo de repente detrás de Keiko, Kuwabara y Kurama haciéndolos asustar como a Yuske.

-¡¿Podrías dejar de aparecerte así de repente, Botán?! –gritó Yuske enfurecido.

-¿Es una buena idea, verdad muchachos?. –preguntó la chica a los demás sin darle importancia a los gritos de Yuske.

-Sí –replicó Kuwabara –es raro viniendo de Yuske, con ese cerebro de pájaro que tiene...

-¡Ah! Mira quién habla, el bruto del equipo Urameshi. –Atacó Yuske ofendido por los comentarios de su amigo.

-¡¿Qué dijiste?! –El aludido se abalanzó en contra de Yuske blandiendo amenazadoramente su puño. Kurama tubo que intervenir una vez más.

-Calma, chicos. –Dijo. –Tu idea es muy buena, Yuske, voy a decírselo a Hiei para que nos reunamos mañana en el Templo de Genkai.

-¿Crees que él vendrá? –preguntó extrañado Yuske.

-Creo que sí, él no es tan antisocial como aparenta. –dijo el aludido con una sonrisa.

-¡Fantástico, nos reuniremos todos! –exclamó Botán muy entusiasmada –yo invitaré al Señor Koenma y a Yukina.

-¿Yukina? –Kuwabara reaccionó ante el nombre de su amada y comenzó a moverse de aquí para allá portándose como un tonto. -¡Oh mi amada Yukina! Su nombre suena como una dulce melodía cantada por tiernos ángeles...

Ante esa sarta de tonterías, sus otros amigos lo miraban con cara de vergüenza.

-Y tú invita también a tu hermana, Kuwabara. –Dijo Botán con una sonrisa para sorpresa de Kuwabara que se quedó petrificado ante tal sentencia.

-¡Me niego! –gritó Kuwabara determinante.

-Entonces no invitaré a Yukina... –dijo pícaramente Botán.

-¿Eh?, está bien, como tú quieras. –se apresuró a decir el otro viendo que su encuentro con su amada Yukina peligraba.

-Bueno, entonces Keiko, Shizuru y Kurama se encargarán de la comida, Kuwabara y Yuske de la bebida y yo de la decoración. Todos traigan regalos, ¿no?. –dijo Botán con su eterna sonrisa. -¡Nos vemos mañana en el Templo de Genkai!. Y diciendo esto la chica desapareció como vino.

-Lo del regalo será algo difícil –dijo Kurama –especialmente para Hiei.

Todos asintieron poniéndose de acuerdo con Kurama.

“Genkai se pondrá muy contenta con esta sorpresa” Pensó Yuske sin imaginar lo que iba a pasar más adelante.

Capítulo 2: La Sorpresa de Yuske.

Amanecía. Era un hermoso amanecer de un día más.

“Un día más, un año más”. Pensó Genkai cuando observaba aquel bello amanecer. Suspiró entre resignada y triste a la vez. Era una de las mejores maestras de artes marciales mágicas de los tres mundos y estaba feliz con ello, pero no tenía familia, ni hijos, ni a nadie a quién amar, a veces se preguntaba si su elección había sido la correcta. Volvió a suspirar. Odiaba cuando se sentía así, sola y deprimida, no debía sentirse así, ella debía ser fuerte, como siempre lo demostraba ante los demás, ante ella misma, no podía ser débil, no podía... pero aún así...

-Bueno –dijo al fin la anciana levantándose del piso de dónde estaba sentada –no ganaré nada poniéndome así, esta es mi vida, la vida que elegí y no debo arrepentirme.

Y diciendo esto se dispuso a comenzar su día como tantos otros, pero inmediatamente sintió la presencia de su discípulo Yuske. “Qué extraño”, pensó ella, “¿Qué hará Yuske a estas horas por aquí?”.

-¡¡Maestra Genkai!! –gritó el muchacho subiendo las escaleras de la entrada del templo y llegando hasta ella muy agitado.

-Por lo visto te falta entrenamiento si llegas hasta aquí corriendo y ya te sientes agitado. –dijo la maestra del ReikouHadouken con tono de burla.

-¿Vengo a visitarla y es así como me recibe? –se quejó el muchacho.

Genkai sonrió. Daba las gracias el que su discípulo hubiera venido para sacarla de su tonta depresión.

-¿Viniste a visitar a esta pobre anciana? –Genkai se rió con ganas –No te creo, Yuske. Algo malo debe estar pasando para que vinieras a verme.

Yuske, visiblemente molesto por las especulaciones de su maestra, sintió deseos de irse al diablo.

-¡Le digo que vengo a visitarla, maestra Genkai! ¿O quiere que se lo haga entender por medio de señas como a los monos?

-¡¿Te atreves a gritarme y a compararme con un mono, tonto?!

Ambos se miraron con determinación por unos momentos, bastante enfadado Yuske y bastante entretenida Genkai. Pero ya más tranquilizado después de unos momentos, Yuske decidió apaciguar las cosas.

-¿Quiere que la ayude con algo? –sabía que se arrepentiría.

-¿Hoy no tienes escuela?

-No tengo ganas de ir. –Replicó el muchacho sin preocupación.

Genkai sonrió. Haría que Yuske hubiera deseado ir a la escuela ese día.

Así, Yuske comenzó su mañana comprando los víveres para su maestra, limpiando las habitaciones del templo (entre maldiciones que bufaba el muchacho), lavando la ropa, partiendo leña para la cocina y el baño, y de paso, entrenando duramente con Genkai, porque según ella, le hacía falta al muchacho.

Ya al mediodía, ambos se sentaron a comer el almuerzo que había preparado Yuske milagrosamente. (El muchacho había practicado toda la noche anterior con Keiko en la cocina, tarea que fue pesada para la pobre chica).

-No está tan mal. –Comentó Genkai al probar la comida.

-¿No está tan mal? –se quejo Yuske -¡me costó trabajo hacerlo!

-Eso demuestra lo inútil que eres.

-¡Maldición! –se quejó el muchacho dando un gran bocado a la comida.

Después del almuerzo, ambos se dispusieron a dormir la siesta. Genkai se durmió feliz dando las gracias a Yuske mentalmente por su visita. Yuske, al verla dormida, se levantó sigilosamente y se fue de la habitación en cuclillas tratando de no hacer ruido. Después de un tiempo, Genkai despertó al no sentir la presencia de su discípulo, entonces notó que Yuske no estaba durmiendo en su cama, rápidamente se levantó y fue a buscar al muchacho y averiguar porqué se había levantado tan pronto. Su intuición la hizo dirigirse hacia el salón principal del Templo, y al llegar se paró frente a la puerta. Había mucho silencio. Demasiado.

-¡¡Ayúdeme, Maestra Genkai!! ¡¡Me atacan!! –gritó Yuske en el interior de aquel salón.

Sorprendida y preocupada, Genkai entró al salón con gran velocidad dispuesta a ayudar a su discípulo de quien lo estuviera atacando.

-¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS MAESTRA GENKAI!!! –gritaron todos los que estaban reunidos en el salón sorprendiendo así a la anciana.

Capítulo 3: La Fiesta

Yuske, Botán, Keiko, Kurama, Kuwabara, Shizuru, Yukina, Koenma y hasta Hiei (disimuladamente) se acercaron a felicitar a Genkai, que no terminaba de recuperarse de la agradable sorpresa que le habían preparado los chicos. Todos fueron entregándole sus regalos que más tarde ella abriría.

El salón estaba muy bien adornado para la ocasión, la improvisada mesa estaba repleta de comida y bebida, la música sonaba a todo dar, también habían videos juegos y karaoke. Genkai estaba totalmente feliz por todo lo que veía, aunque por supuesto, no lo demostraba demasiado, sólo sonreía tranquilamente. Entonces notó que todos la miraban esperando algo.

-Comiencen ya la fiesta, partida de tontos. –dijo ella con una sonrisa.

Entusiasmados, los jóvenes comenzaron con la diversión, Yuske y Botán llevaron a la maestra Genkai hacia su asiento de honor, Yuske hacía tantas reverencias y monerías que recibió un coscorrón de su maestra para que se tranquilizara y dejara de hacerse el payaso.

Todo estuvo muy entretenido durante la fiesta, Yuske y Kuwabara comieron como animales hasta que Keiko y Shizuru los pusieron en su lugar con unos golpes de puño; por la poca costumbre, Botán y Koenma se habían emborrachado con el sake haciéndolos hablar más de la cuenta; Hiei se mantenía apartado de todos en el otro extremo de la mesa en dónde no daba la luz aparentando su infelicidad por estar allí. Después, Keiko sacó a bailar a Yuske a pesar de las negativas de este; para enfado de Hiei, Kuwabara había sacado a bailar a la tímida Yukina; una mareada Botán bailaba con Kurama; y entre tosidas y mareos, Koenma bailaba con Shizuru que no paraba de fumar. En un rapto de desbordada alegría, Yuske intentó sacar a bailar a Genkai, pero este recibió un golpe por parte de esta por su atrevimiento.

Luego jugaron a los videos juegos Yuske, Kuwabara, Kurama, Genkai, Shizuru, Botán, Koenma y Keiko, Yukina y Hiei sólo se limitaron a mirar, una porque no se animaba a jugar y otro porque le parecía una total tontería. Rápidamente Keiko, Botán y Koenma fueron eliminados, Shizuru tardó mas tiempo, y los últimos en perder fueron Kuwabara y Kurama, los últimos que quedaron fueron Yuske y Genkai. A pesar de todos los intentos de Yuske por ganar, no pudo hacer nada cuando Genkai utilizó un truco para derrotarlo.

-Aún tengo unos trucos más para enseñarte, tonto. –Se burló su maestra.

-¡Bah! Es sólo un tonto juego. –Dijo él tratando de esconder su enojo.

En el Karaoke cantaron sin demostrar vergüenza Yuske, Keiko, Kuwabara, Shizuru, Genkai, Kurama, Botán y Koenma (estos dos ayudados por el sake), a Yukina le costó bastante animarse, y por supuesto, Hiei no cantó, considerando a los demás unos payasos.

Por una propuesta de Yuske, (que tenía intenciones de que Hiei participara), los fiesteros accedieron a ‘combatir’ de mentira en un mini torneo titulado “El Verdadero Torneo de Genkai” y el premio se ajustaría según quién lo ganara. Esta vez todos participaron, hasta la tímida Yukina y el arisco de Hiei. Así se dispusieron los participantes:

Primera Ronda: La eliminatoria

Yukina-Botán

Keiko-Shizuru

Koenma-Kurama

Kuwabara-Hiei

Yuske-Genkai

Yukina se rindió de inmediato ante una sonriente y amistosa Botán, (para decepción de Kuwabara). A pesar de los tontos intentos de Kiko por ganarle a Shizuru, ésta le ganó haciéndose a un lado para que la amiga de Yuske cayera fuera del cuadrilátero por su propio impulso, (lo que provocó las burlas de Yuske y los vítores de Kuwabara, que por consiguiente siguieron los golpes de Keiko sobre sus personas). Kurama derrotó sin ningún problema a Koenma, ya que este cayó dormido totalmente afectado por el Sake. Hiei le dio una paliza a Kuwabara a pesar de las advertencias de los demás en que solo debía ser una pelea de a mentira. A pesar de las payasadas y la fortaleza de Yuske, éste perdió ante Genkai por una treta que ella le hizo. Entonces así pasaron a los cuartos de final.

Segunda Ronda: Los Cuartos de Final

Botán-Shizuru

Kurama-Hiei

Como Botán conocía los temibles puñetazos de Shizuru, capaz de arrojar a su hermano muy lejos, decidió darse por vencida. A pesar de que era un Torneo a la ligera, Kurama y Hiei pelearon con mucho entusiasmo, ganando Hiei al final. Y pasaron a la semi final.

Tercera Ronda: La Semi Final

Shizuru-Hiei

El ganador de esta pelea pelearía con la Maestra Genkai. Como era de esperarse, Shizuru decidió abandonar la pelea, ya que ni por milagro podría ganarle a Hiei. Entonces Genkai y Hiei se prepararon para la final.

Cuarta Ronda: La Final

Genkai-Hiei

Ambos utilizaron sus técnicas y todos los trucos que conocían, pero la rapidez de Hiei parecía ganarle a Genkai por momentos, así como la astucia de Genkai a las habilidades de Hiei. Finalmente, y después de media hora de lucha, Hiei se dio por vencido ante Genkai y un asombrado público.

Después de las felicitaciones de todos, Genkai se acercó a Hiei para hablar con él.

-Me dejaste ganar. –Dijo ella.

-Es mi regalo de cumpleaños, anciana. –Replicó el aludido haciéndose el indiferente.

Genkai sonrió.

El premio para Hiei fue una Katana antigua del Mundo Espiritual que le obsequió Botán. Hiei no dijo nada, pero estaba muy entusiasmado con el premio.

Capítulo 4: El Regalo de Yuske y La Venganza de Shie

Ya llegada las doce de la noche, después de diez horas de fiesta, Genkai dio la orden de que todos se fueran a dormir a las habitaciones que ella les había asignado, ya que decía que ya no los podía soportar más. Cuando ya todos estuvieron durmiendo en dos habitaciones separadas, divididos entre chicos y chicas, Genkai se dispuso a abrir los regalos en su habitación.

Yukina le había regalado un hermoso collar hecho por las piedras preciosas Shirue, Keiko un bonito par de zapatos, Shizuru un coqueto sombrero, Botán un precioso traje de combate, Kurama un rico perfume hecho con sus rosas más aromáticas, Kuwabara le regaló un lindo broche de flor, Hiei un interesante libro de artes marciales conseguido de quién sabe dónde, Koenma un entretenido videojuego (Game Boy), y Yuske...

Se sorprendió al abrir el pequeño paquetito y encontrar un delicado y hermoso colgante plateado con forma de rosa con un pequeño diamante en medio, el colgante estaba sujeto a una delgada cadena plateada. Genkai se le quedó mirando por un momento, en silencio.

-Esto no puede ser para mí. –Dijo preocupada.

Rápidamente la maestra del ReikouHadouken se dirigió a la habitación de los chicos y llamó a Yuske, éste se despertó entre protestas y siguió a su maestra hasta afuera del Templo. Genkai no había dicho una sola palabra.

-¿Qué es lo que pasa maestra Genkai? –quiso saber Yuske cuando se detuvieron bajo un gran árbol de cerezos en flor.

-Yuske –dijo ella al darse la vuelta para mirar a su discípulo –yo no merezco este regalo.

Y diciendo esto, le colocó el colgante en las manos. Yuske, sorprendido, miró el colgante y después a Genkai.

-No sea tonta, es para usted, acéptelo. –Le dijo mientras se lo devolvía.

-¡El tonto serás tú! Y te digo que no lo quiero, no lo merezco. Creo que realmente se lo tienes que dar a Keiko. –Se lo regresó.

-¿Y para qué se lo tengo que dar a ella? Keiko no fue la que me enseñó a pelear. ¡Gracias a usted llegué a ser lo que soy! Y como agradecimiento quiero obsequiárselo. –Y diciendo esto volvió a poner el colgante en las pequeñas manos de Genkai.

-Pero... –ella dudó.

Al ver que dudaba, Yuske se arrodilló frente a ella y miró a los ojos de una sorprendida Genkai, tomó sus manos con el colgante en ellas.

-La admiro maestra Genkai –dijo con sinceridad – usted es fuerte e inteligente además de sabia. Sufrí mucho con su entrenamiento, pero gracias a ello soy muy fuerte y así puedo defender a mis amigos. Quiero darle las gracias por todo y creo que la mejor manera de hacerlo es entregarle este colgante de la abuela que apenas conocí y que quise mucho. Mi madre lo abandonó, por eso creo que usted es la persona indicada para dárselo.

Genkai lo miró en silencio. Estaba muy conmocionada por la actitud de Yuske. No se había dado idea de lo mucho que él la quería a pesar de todo lo que ella le hacía. Nunca nadie le había demostrado tanta admiración y gratitud. Al final, decidió aceptar el regalo.

-Está bien, tonto. –Sonrió – Y ahora levántate de allí que pareces un idiota.

-¡Pero si usted hizo que me portara así con su terquedad de asno! –se quejó el muchacho al levantarse.

-¡¿Qué Dijiste, estúpido?! –gritó Genkai propinándole un golpe a Yuske.

Mientras ellos dos se dedicaban a pelearse, no se dieron cuenta de que estaban siendo observados por un oscuro personaje malvado escondido a lo lejos entre las sombras de las copas de los árboles. Una sonrisa maligna iluminó el rostro del sujeto.

-¿Así que tienes un discípulo que te admira, no Genkai? Pues creo que ahora sé cómo destruir tu vida poco a poco y así realizar mi venganza de una vez por todas, mi querida amiga...

Una tenebrosa risa se dejó escuchar entre los graznidos de los cuervos. Yuske y Genkai creyeron escucharlo, y eso los preocupó.

Capítulo 5: Yuske se Entera de Una Terrible Verdad

Al día siguiente, como tantos otros días, Yuske y Keiko salieron del colegio al toque del timbre de salida, y como siempre, iban peleando.

-¡Ya basta, Keiko, déjame en paz! –gritaba Yuske bastante aturdido con los gritos de su amiga.

-Me callo si prometes salir conmigo esta tarde. –Dijo ella pícaramente.

Yuske dudó.

-¡Entonces seguiré molestándote! –Gritó Keiko muy ofendida y dolida por la actitud de su amigo, ya que parecía que él no se daba cuenta de lo mucho que ella lo quería.

-Ya basta Keiko... –Suspiró resignado el muchacho. –Está bien, prometo salir contigo esta tarde.

-¡Gracias Yuske! –Gritó la chica emocionada abrazándose al malhumorado chico.

Yuske volvió a suspirar, tendría que soportar a Keiko toda una tarde en la que podría pasarse durmiendo.

Por la tarde, Yuske y Keiko se encontraban paseando en el centro de la ciudad mirando vidrieras para la alegría de la chica y el aburrimiento del chico. Después fueron a una heladería a tomar helado y a charlar un rato.

-¿Viste lo feliz que estaba la maestra Genkai en la fiesta de ayer? –dijo Keiko.

Yuske la miró y asintió sonriendo.

-Si.

-Creo que a ella le vino muy bien estar rodeada de gente que la quiere.

-¿A qué te refieres, Keiko? –se extrañó Yuske.

-¿No ves que ella está muy sola? –se indignó Keiko –A esa edad y está completamente sola en su templo, sin un esposo, hijos o nietos que la quieran...

Keiko se estremeció.

-Yo no podría vivir tan sola –dijo tristemente –me moriría...

-¡No seas tonta, Keiko! –se burló el muchacho. -¿Genkai sentirse sola? ¡Eso sí es gracioso!

-El tonto eres tú. –se molestó la joven al ver cómo él se reía de ella.

Pero luego de unos momentos, Yuske se quedó mirando más allá de Keiko, con expresión muy seria, pensando.

Aquella noche, cuando Yuske se fue a dormir después de dar las buenas noches a su madre, pensando en su maestra y en lo dicho por Keiko, decidió ir a visitar a Genkai al día siguiente.

-No había pensado en eso... –murmuró el muchacho –...Genkai nunca se quejó de estar sola, más bien pensé que como es una vieja rezongona decidió quedarse sola.

Se durmió pensando en su maestra y en su soledad. A él tampoco le gustaría estar solo, sin su madre, sin sus amigos, sin su maestra, y especialmente, sin Keiko...

El día siguiente había amanecido magnífico, el cielo estaba despejado y azul, el clima era agradable y el canto de los pájaros acompañaban aquella maravillosa mañana.

-¡Ah! –exclamó Yuske inspirando profundamente aquel aire natural del bosque. -¡Qué buen día para ir de visita!

Caminando sin ninguna prisa, Yuske continuaba su camino hacia el templo de Genkai. ¡Le daría una sorpresa a esa vieja bruja! Pensaba el muchacho con total desfachatez. Cuando ya estaba bastante cerca del templo, un extraño personaje se le apareció en frente de Yuske, sorprendiéndolo.

-¿Quién diablos eres tú? –preguntó el muchacho poniéndose en guardia, pues sentía que aquel sujeto era bastante peligroso.

Pero se sorprendió, aquel hombre era un encorvado anciano de cabellos canos y vacilante andar. Usaba unos delgados anteojos y un viejo bastón de madera.

Aquel hombre le sonrió amablemente y Yuske no comprendió porqué ese viejo anciano le había parecido peligroso cuando resultaba ser un abuelo indefenso.

-Hola. –saludó el anciano con voz temblorosa. -¿Tú eres Yuske Urameshi, el discípulo de Genkai?

-Sí. –asintió Yuske intrigado.

El anciano movió negativamente la cabeza con pesar.

-Es una lástima, una verdadera lástima. –dijo.

-¡A que te refieres con eso viejo ridículo? –se molestó el muchacho.

-Veo que aún no te has dado cuenta, jovencito.

-¿Cuenta de qué? ¡¿De qué demonios estás hablando anciano decrépito?! -Yuske perdía la paciencia.

-De que Genkai te está utilizando. –Fue la asombrosa respuesta del viejo.

-¿Q-qué? –Yuske se quedó sin habla.

-Conozco a tu maestra desde que éramos jóvenes, y siempre le gustó manipular a la gente a su entero provecho. –Explicó el anciano.

-¡Eso es mentira! ¿Quién demonios es usted? –Interrogó muy irritado.

-Soy Shie Kusanagi, ex compañero de Genkai.

-¿Qué es lo que quieres? ¿Porqué vienes a decir mentiras sobre mi maestra? ¡Dímelo o te daré una paliza! –Amenazó Yuske.

-Vine a prevenirte. –Replicó el otro seriamente.

-¿A prevenirme? –se extrañó el muchacho. -¡Habla ya!

-Ella te dio un entrenamiento tan duro que casi te mata?

-¡Sí! ¿Y qué le importa?

-Es típico de ella, divertirse con el sufrimiento ajeno... –Murmuró. Yuske comenzó a preocuparse.

-¿Conoces a Toguro? –Fue la sorprendente pregunta del viejo.

-Sí. –Contestó Yuske sin vacilar.

-¿Genkai te enseñó la técnica del ReikouHadouken?

-Sí.

-¿Tuviste que matar a Toguro para vengar la muerte de tu maestra?

-S-sí –Ahora sí que Yuske comenzaba a preocuparse en serio.

-Era de esperarse... –Murmuró el anciano con tristeza.

-¿De qué demonios hablas? –exigió saber el joven muy intrigado y preocupado por lo que le decía aquel tipo sobre Genkai.

-Te lo explicaré. –Dijo el otro con resignación. –Quizás aún no sea demasiado tarde.

Yuske guardó silencio.

-Como te decía, conozco a tu maestra desde que éramos jóvenes, yo entrenaba junto a ella y otros estudiantes con nuestro maestro del ReikouHadouken. Conocíamos a Toguro, era un buen muchacho...-murmuró tristemente, como si le pesara su recuerdo –Genkai era hermosa e inteligente, pero lamentablemente le gustaba jugar con los sentimientos de los demás, disfrutaba vernos sufrir y despedazarnos por ella. Engañó a Toguro, y me engañó a mí. Nosotros dos éramos muy buenos amigos, pero Genkai nos hizo ilusionar con su amor y nos puso en contra y despedazamos así nuestra amistad. Al final yo perdí y Genkai se burló de mí y después rechazó a Toguro.-Hizo una pausa, como si le doliera recordar.

-Cuando llegó el momento del maestro para elegir quién sería el discípulo que heredaría la técnica del ReikouHadouken, Genkai encontró la forma de hacerme ver mal ante el maestro derrotándome con uno de sus más viles trucos. Entonces Genkai recibió la Reikodama... y ella después se burló de la ingenuidad del maestro... Tiempo después, mi maestro murió de tristeza... –Se calló con los ojos llenos de lágrimas.

-Hace poco me enteré de la muerte de Toguro en el Torneo Oscuro de las Artes Marciales. Sospeché que había sido otra jugarreta de Genkai. Investigué sobre eso, y me enteré de ti y tus habilidades, entonces juré que tú no serías una víctima más de Genkai y sus manipulaciones.

-Pe-pero ella me salvó la vida en el torneo. –Excusó Yuske incrédulo.

-Lo sé. Sólo fue para seguir jugando contigo y Toguro. Genkai quería que él muriera.

-¡Pero ella murió a manos de Toguro! ¿Acaso Genkai arriesgaría su vida de esa manera por un juego? –Protestó el muchacho.

-Eso es típico de ella. Sobre todo si estaba segura de que tú la revivirías con el deseo del premio del torneo.

Yuske permaneció en silencio, simplemente no lo podía creer, su maestra..., no, no podía ser cierto todo eso que le había dicho aquel hombre, pero Genkai a veces era tan extraña...

El chico sintió que toda su seguridad se quebraba en mil pedazos, su confianza en su maestra se nubló y sintió que caía en un profundo pozo oscuro de decepción.

Yuske cayó de rodillas al suelo, completamente mudo. El anciano, al verlo, sonrió.

Capítulo 6: El Cambio de Yuske

Después de una semana, un nuevo día de clases terminaba y todos los estudiantes abandonaban el establecimiento. Entre todos aquellos alegres jóvenes Keiko caminaba muy triste, estaba preocupada por Yuske porque su amigo no había ido a clases en toda la semana. No sabía qué ocurría con él.

-¡¡Keikooo!! –gritó Kuwabara al verla.

Ella se dio media vuelta y vio al feo pelirrojo alto correr hacia ella junto a Kurama.

-Hola, chicos. –Saludó la jovencita con tristeza.

-¿Has visto a Yuske? –Preguntó Kuwabara.

-No he podido. Se la pasa encerrado en su habitación. No quiere ver a nadie. –Keiko sintió deseos de llorar.

-Es extraño –dijo Kurama preocupado -¿Comenzó a estar así desde que fue a visitar a Genkai el Sábado pasado, verdad?

Keiko asintió.

-Quizás ella sepa algo. –Comentó Kuwabara.

-Iremos a verla después. Primero vamos a ver a Yuske, quizás podamos hablar con él y preguntarle qué le pasa. –Propuso Kurama.

-No creo que podamos –negó Keiko –Botán, la mamá de Yuske y yo lo intentamos toda la semana y lo único que dice es que nos larguemos de allí. –Keiko comenzó a llorar desesperada. Kurama la consoló abrazándola.

-No te preocupes, vamos a averiguar qué le ocurre y lo ayudaremos. Vamos a hablar entonces con Genkai, quizás ella sepa qué hacer.

Mientras, en la casa de Yuske, la madre de este se encontraba muy triste por el cambio de humor de su hijo. Había venido así desde el sábado pasado y no había querido comer nada desde entonces. Sólo se la pasaba en su cuarto, apartado de todos y en silencio. Triste, ella tomó un sorbo más de Sake.

Mientras tanto, Yuske se encontraba sentado en el piso de su cuarto muy deprimido. Todo estaba a oscuras, y en su mente daba vueltas sin parar las palabras de aquel anciano extraño. Toda la semana pensando en ello. Al principio no lo podía creer, pero poco a poco se fue convenciendo de la verdad. Entonces se acordó del regalo que le había hacho a Genkai.

-Me comporté como un imbécil. –dijo. –Y seguramente ella estaba burlándose de mí en su interior.

Entonces un sentimiento de venganza inexplicable fue adueñándose de su mente. Genkai lo había utilizado, y seguramente utilizaría a los demás. Eso no lo permitiría, no lo permitiría, primero la detendría. Y si era necesario, la mataría.

Kurama, Kuwabara y Keiko llegaron al Templo de Genkai y se encontraron con Botán y Hiei que recién habían llegado.

-¿También vinieron por Yuske? –Les preguntó Kurama.

-Así es. Me preocupa muchísimo. –Asintió Botán preocupada.

Hiei sólo asintió en silencio.

-Baya, baya –dijo Genkai que apareció caminando hacia ellos. -¿Se puede saber qué hacen aquí todos reunidos?

-¿Acaso no lo sabe maestra Genkai? –preguntó extrañado Kurama. –Yuske ha estado encerrado en su cuarto desde hace una semana sin comer ni hablar con nadie. Ni siquiera fue al colegio.

-Su madre me dijo que no ha hablado una sola palabra desde el sábado pasado. Desde que vino a verla a usted. –Dijo Keiko muy preocupada.

-¿El sábado pasado?- se extrañó Genkai. –Pero si no he visto a Yuske desde el día después de mi cumpleaños. El Viernes a la mañana, cuando todos se fueron.

Todos se quedaron sorprendidos.

-¡Pero Yuske me dijo que vendría a verla ese día! –dijo Keiko muy afligida.

-No lo he visto ese día. –se negó preocupada Genkai. –Sólo que en esa mañana sentí por un momento una presencia maligna que se me hacía conocida.

-¡Oh Yuske! –exclamó Botán con preocupación.

-Seguramente a Yuske le ocurrió algo muy malo para que haya cambiado su actitud así tan radicalmente. –Dijo Genkai. –Hay que investigar por su bien.

-¿Por mi bien? –Preguntó Yuske, que se encontraba parado en las puertas de la entrada del templo. Con una expresión tan seria que preocupó a Genkai, Kurama y Hiei, porque intuían que algo no andaba bien con Yuske.

-¡Yuske! –Exclamó Keiko y fue corriendo hacia él para abrazarlo. -¡Gracias a Dios que estás bien!

Todos los demás se acercaron entonces a Yuske para cerciorarse si realmente estaba bien.

-Nos preocupaste, tonto. - Dijo Genkai al acercarse a su discípulo.

Pero en el momento en que ella estuvo al lado del muchacho, éste la miró con un profundo rencor que hizo que Genkai se asustara por primera vez en su vida.

-¿Y cree que voy a creerme que una vieja bruja como usted se preocupara de verdad por mí?

Y diciendo esto, ante el asombro de los demás, Yuske atacó a su maestra con su máximo poder.

-¡¡¡REIGUN!!!

SEGUNDA PARTE: EL PASADO DE SHIE, GENKAI Y TOGURO

Capítulo 7: El Enfrentamiento de Yuske contra Genkai

Pedazos de baldosas y altas nubes de polvo se esparcieron por un gran radio de distancia acompañados por un terrible estruendo que estremeció todo el lugar. Los pájaros huyeron despavoridos de sus nidos y todo quedó en silencio.

Kurama, Hiei, Kuwabara, Botan y Keiko, se quedaron petrificados de asombro, no podían creer lo que estaba pasando, lo que estaba haciendo Yuske. Todos miraron hacia dónde se encontraba él, quién permanecía bien parado, muy serio, con la mano extendida en la posición del ReiGun. Inmediatamente y con un creciente temor, todos dirigieron su vista hacia dónde tendría que estar Genkai, pero en vez de ella, había quedado un enorme pozo.

-¡Yuske mató a Genkai! –Sollozó Botán aturdida.

-¡No puede ser! –Murmuró Keiko incrédula.

-¡¿Pero qué demonios hiciste, Yuske?! ¡¿Acaso te volviste loco?! –Gritó Kuwabara enfurecido.

-¿Por qué atacaste a Genkai? –Preguntó seriamente Kurama, cerrando su puño con fuerza para contener su enfado.

Hiei sólo se limitaba a mirar fijamente a Yuske, listo para atacarlo.

-Ella está jugando con nosotros. –Fue la sorprendente respuesta del muchacho.

Todos se quedaron como estatuas.

-¡¿De qué diablos estás hablando?! –Gritó Kuwabara incrédulo.

-Veo que ya perdiste la cabeza, tonto. –se escuchó la burlona voz de Genkai.

-¡Maestra Genkai! –Exclamó Botán con alegría al ver a la mujer sin ningún rasguño parada en la esquina del enorme techo del templo.

Genkai permanecía con los brazos cruzados, muy segura de sí misma, mirando a Yuske fijamente a los ojos. Pero, en su interior, se sentía muy preocupada por la actitud agresiva de su discípulo, él nunca había atacado para matar, si no para defender.

-Y yo veo que logró esquivar mi ataque, vieja bruja. –Dijo él despectivamente.

Ambos se miraron con determinación. Ninguno cedería ante la presión del otro.

-¡Yuske! –Exigió Keiko -¿Qué es lo que te pasa?

Yuske miró a Keiko y le sonrió para calmarla.

-No te preocupes, Keiko –dijo –Genkai ya no te hará daño.

-¿Eh? ¿Ella quiere dañarme?

-¿Pero por qué la atacaría? –Preguntó Kurama con calma.

-No sólo la atacaría a ella, si no también a ustedes.

Todos se quedaron sin habla y dirigieron su mirada a la maestra Genkai, esperando una explicación.

Genkai sonrió.

-Tonto, -dijo ella –sólo dices tonterías sin sentido, creo que tendré que ponerte en tu lugar.

-Eso lo veremos... ¡¡¡REIGUN!!!

Genkai volvió a esquivar el ataque de Yuske, pero éste ya lo había previsto y de un salto cayó justo al lado de su maestra para comenzar un ataque de golpes de puño. Genkai no tubo tiempo de bloquear los golpes y los recibió de lleno en el estómago, pero se repuso con velocidad y logró dar una patada en la espalda a Yuske que lo lanzó lejos haciéndolo estrellarse contra una pared, dañándola.

-No olvides que el enemigo tiene también las piernas para defenderse, aparte de los puños, Yuske. –Se burló Genkai.

Enfurecido, el muchacho se levantó del suelo sacudiéndose el polvo de su ropa.

-Ya verás, vieja bruja, con la paliza que te daré ya no te quedarán ganas de burlarte. –Y diciendo esto, Yuske disparó otro ReiGun mucho más poderoso que el anterior.

Su maestra respondió entonces con el mismo poder, tan poderoso como el de su discípulo, los dos poderes chocaron de frente y ambos combatientes mantuvieron su fuerza de choque y nivel de energía. Poco a poco se fue formando una enorme bola de energía con el impacto de los disparos, amenazando entonces con estallar de un momento a otro.

-No entiendo, -dijo Botán -¿Por qué Yuske dice que Genkai nos hará daño? No lo puedo creer.

-Hay muchas cosas que no sabemos de ella ni de su pasado. –Dijo Hiei secamente.

-¡No digas esas cosas de la maestra Genkai! ¿Acaso desconfías de ella? –Se ofendió Botán.

-¿Acaso tú desconfías de Yuske? –Preguntó Hiei mirándola a los ojos.

Botán se quedó sin saber qué responder. Ella no podía desconfiar de Yuske ni tampoco de Genkai, pero... estaban pasando tantas cosas extrañas...

-Hiei tiene razón. –Dijo Kurama. –Hay cosas que no sabemos de Genkai, pero tampoco sabemos los verdaderos motivos de Yuske para actuar así.

-¿Entonces qué haremos? –Preguntó Kuwabara muy preocupado.

Kurama miró a los dos peleadores que continuaban con su lucha.

-Dejar que arreglen esto por su cuenta sin meternos. –Dijo.

-Pero... –Murmuró Keiko dudando, pensando para sus adentros: “Pero Yuske tiene algo raro”.

Mientras tanto, Genkai y Yuske seguían manteniendo sus disparos en choque, la bola de energía ya estaba amenazando con explotar y Genkai comenzaba a sentir un pequeño cansancio.

“Maldición, -pensó –esto de cumplir años tiene sus desventajas”.

-¿Qué pasa maestra Genkai, ya está cansada? Apenas estoy calentando. –Se burló Yuske.

-¿De qué estás hablando, tonto? Esto no es nada para mí. –Mintió la mujer.

Entonces ambos incrementaron su poder para demostrar sus fuerzas, y la bola de energía comenzó a inestabilizarse peligrosamente amenazando con estallar. Hasta que...

-¡Cúbranse! –Gritó alarmado Kurama.

Apenas terminó de decir esto la gran bola de energía explotó estruendosamente destruyendo todo a su paso. Yuske y Genkai solo atinaron con cubrirse el rostro y soportar la onda expansiva.

Con su característica velocidad, Hiei había tomado a Botán por la cintura y saltado hacia la rama de un enorme árbol fuera del alcance de la explosión. Mientras tanto Kurama rápidamente había levantado a Keiko y llevado lejos de aquel peligro, sólo Kuwabara no había reaccionado a tiempo y lo había alcanzado la explosión dejándolo totalmente petrificado, tostado y humeante.

-Claro, a mí nadie me salva... –se quejó el muchacho pelirrojo, y cayó de espaldas al suelo.

En cuanto el polvo se disipó, ambos guerreros estaban parados en el mismo lugar, mirándose fijamente el uno al otro. Sus ropas estaban estropeadas, pero ellos no tenían ningún rasguño en el cuerpo.

-Maldita mentirosa. –Dijo Yuske. –Me engañaste, pensé que éramos amigos.

Habían lágrimas en los ojos de Yuske. Genkai lo miró, y luego, haciendo un ademán despectivo con la mano, replicó con sarcasmo:

-Niño tonto. Tú y yo nunca fuimos amigos.

-¡¿Qué?! –se enojó el muchacho.

-Sólo somos maestra y discípulo.

Yuske no supo qué responder, por un momento su mente dudó.

“Se confundió” –pensó Genkai –“Ahora sé cómo debo actuar con él”

Capítulo 8: El Sacrificio de Genkai

Callados, Kurama, Hiei, Botán y Keiko miraban el desarrollo de la pelea. Kurama y Hiei estaban muy preocupados, pues no sabían cómo actuar ni a quién ayudar. Botán y Keiko sollozaban sin poder comprender el accionar de Yuske y Genkai. Mientras tanto, Kuwabara tomaba una larga siesta sin enterarse de nada.

-¿Ese fue todo tu poder, Yuske? Pensé que eras más poderoso. –Se burló la maestra.

-¿Sigues burlándote? –Se molestó el muchacho. –¡El anciano tenía razón, sólo juegas con las personas!

Y diciendo esto, Yusuke saltó hacia la mujer listo para atacarla, pero ella fue más rápida y también saltó y lo golpeó en la cara antes que él reaccionara haciéndolo estrellarse contra el suelo.

-¿Un anciano te dijo eso? ¿Y tú le creíste? ¡Qué ingenuo eres! –se rió Genkai.

-¡Cállate, vieja bruja! ¡Me utilizaste para que matara a Toguro! –Gritó enfurecido Yuske.

Genkai lo miró esta vez con expresión muy seria.

-Es cierto –dijo al fin. –Tienes razón. Te utilicé.

Yuske abrió los ojos desmesuradamente sorprendido por la frialdad con que ella había hablado sobre Toguro. Un poco apartados de allí, Kurama y los otros no podían creer lo que estaban escuchando.

-¿L-la maestra Genkai utilizó a Yuske? –Tartamudeó Botán.

-Maldita... –Murmuró Hiei listo para atacar, pero Kurama posó su mano sobre su hombro, deteniéndolo.

-Yo estoy tan sorprendido como ustedes, pero creo que Genkai dice la verdad. –Dijo él.

-¡No! ¡No es verdad! –Gritó Botán.

-Lo es. –La miró a los ojos. –Yuske era el único que podía derrotar a Toguro.

Entonces todos volvieron a dirigir su atención a la batalla.

-Pero aquí hay algo que no está bien, y para averiguarlo no tenemos que interferir en esta pelea. –Terminó de hablar Kurama. Y a pesar de que Hiei quería ajustar cuentas, pensó que su amigo tenía razón.

Mientras tanto, Yuske se había levantado tan rápidamente y lanzado un poderoso disparo que no le dio tiempo a su maestra de evitar el impacto en su hombro izquierdo, lanzándola así contra una pared, traspasándola.

-¿Por qué lo haces? ¡No tienes derecho de jugar con los sentimientos de otros! –Dijo enojado el muchacho con lágrimas en los ojos.

Adolorida, pero soportándolo, Genkai se levantó de entre los escombros como si nada le hubiera pasado. Su hombro sangraba profusamente.

-Tanto poder y sólo me hiciste un rasguño. -Se volvió a burlar, y con un rápido movimiento, ella le lanzó un poder. –¡No eres más que puras palabras!

Pero Yuske esquivó el disparo y efectuó otro ReiGun contra la rodilla izquierda de la mujer, hiriéndola. A pesar del duro impacto, Genkai no cayó al suelo, sólo se limitó a reírse burlonamente de su discípulo.

-¡Tonto! No sirves para nada. ¡Me has herido dos veces pero yo igual puedo seguir jugando contigo!

-¡Eso lo veremos! –Gritó enojado el muchacho abalanzándose contra su maestra y propinándole así una terrible paliza de puños y patadas, pero Genkai no se defendía.

-Es extraño. –Dijo Kurama intranquilo

-Tienes razón. –Asintió Hiei preocupado. –Genkai está haciendo que Yuske se enoje más y más contra ella a propósito...

-¿Q-qué quieren decir? –Preguntó Botán asustada.

-Que la maestra Genkai sabe lo que le pasa a Yuske.

-O que Yuske tenga razón. –sentenció Hiei. –Y Genkai está jugando con él.

Esta vez, Genkai cayó al suelo incapaz de poder mantenerse en pie por más tiempo después de la tremenda golpiza propinada por Yuske.

-Ahora pagarás por lo que le hiciste a Toguro, a tu maestro y tu compañero Shie. –Dijo Yuske dispuesto a derrotar a su maestra con el ReiGun.

Genkai sonrió. “Ahora estoy segura de lo que debo hacer”, pensó. Entonces dirigió su vista hacia Yuske y le dijo con malicia:

-¿Ya me acabarás tan pronto? Pensaba seguir jugando después de ti con Keiko hasta cansarme de ella y matarla como a los otros pobres diablos.

La ira de Yuske se encendió como un relámpago al escucharla hablar así de Keiko, él jamás permitiría que su amiga sufriera en manos de alguien tan frío y maligno como lo era Genkai. ¡Qué ciego había sido! ¡Qué idiota! Pero ya no lo sería más, acabaría con la maldad. Acabaría con su maestra.

-¡¡¡ERES UNA MALDITA VIEJA BRUJA!!! ¡¡¡BOLA ESPIRITUAL!!!

Ante el horror de todos, Yuske había lanzado su más poderoso ataque sobre Genkai, acabándola.

Entonces algo en el interior de Yuske se quebró. Las tinieblas de su mente desaparecieron, despejando así su razón. Despertándose de una pesadilla sin fin para volver a la realidad, la dura realidad de lo que había hecho.

-Pero qué hice... –Murmuró el chico incrédulo al ver el cuerpo de Genkai tirado en el suelo.

Capítulo 9: El Verdadero Shie

Sollozando, Yuske se lanzó hacia el pequeño e inerte cuerpo de Genkai y lo tomó en sus brazos enloquecido.

-¡Maldita sea! ¡¿Qué es lo que hice?!

Todos corrieron hacia allí, incluyendo a Kuwabara, que había despertado justo a tiempo para ver el desenlace de la pelea.

-¡¿Qué es lo que hiciste Yuske Urameshi?! ¡¿Acaso te has vuelto loco?! ¡Mataste a la maestra Genkai!

-¡No sé lo que me pasó! ¡No sé! Siento como si todo este tiempo hubiera vivido una terrible pesadilla.

Botán y Keiko lloraban. Hiei y Kuwabara estaban enfurecidos. No entendían nada de lo había pasado. Yuske, llorando desconsoladamente, sólo se limitaba a estrechar fuertemente contra sí el cuerpo de Genkai.

-¡¡HA HA HA!! –Una horrible risotada tembló alrededor de ellos. -¡Por fin me he vengado de Genkai!

Alarmados, todos dirigieron su mirada hacia la puerta del templo encontrando así a un anciano encorvado de anteojos, que ayudado con un bastón, iba caminando hacia ellos.

-¡¿Quién eres tú?! –Preguntó Kuwabara sorprendido al sentir la energía de un espíritu maligno en él.

-¡Él es Shie, el anciano que encontré cuando venía a visitar a Genkai! –Exclamó Yuske sorprendido. –Él me contó cosas extrañas sobre ella.

-Así es. –Asintió el viejo –Yo soy Shie Kusanagi, ex compañero de Genkai. –Sonrió malignamente. –Y por lo que veo, Yuske Urameshi, cumpliste con tu misión, mataste a Genkai.

-¡Tú me hiciste algo! ¡Ni siquiera sé porqué actué así! ¡Me controlaste! –Gritó el chico muy enojado.

El anciano volvió a reírse con maldad.

-No eres tan tonto. Pero nadie puede en contra de mi poder hipnótico. –Dijo. Entonces, una oscura nube espesa fue envolviendo el cuerpo del anciano transformándolo en un hombre alto, musculoso y de un largo cabello negro.

-Urameshi, tú sabes porqué actuaste así, dudaste de tu maestra, pensaste que ella era una mujer traicionera y sin lealtad capaz de cualquier cosa para conseguir dañar a los demás. Yo no te hice creer en nada, si no, te hice ver lo que realmente piensas de ella. –Sonrió malignamente el ver que el muchacho había captado su mensaje.

Kurama, Hiei y Kuwabara se pusieron en guardia listos para atacar al extraño.

-Yo sólo he venido para vengarme de Genkai por el momento, ya habrá tiempo para ustedes. –Dijo Shie mirándolos, luego comenzó a soplar un fuerte viento y todo se oscureció. Para cuando el viento se fue y dejó ver a los demás, Shie había desaparecido.

-¡Maldición! –Renegó Hiei. –Se escapó el maldito desgraciado.

-Eso ya no importa... –dijo Yuske entristecido. –Genkai está muerta por mi culpa.

Yuske permanecía sentado en el suelo abrazando a Genkai, Botán y Keiko estaban sentadas a su lado llorando desconsoladamente, Kuwabara, Kurama y Hiei miraban hacia el suelo, impotentes.

-Yo no diría eso. –Se oyó la voz despreocupada del joven Koenma.

Todos vieron entonces al joven Señor apoyado en el tronco de un árbol con los brazos cruzados y con los ojos cerrados, y por supuesto, con su inseparable chupón.

-¿Por qué no te fijas bien? –Propuso éste.

En ese momento, para sorpresa de todos, Genkai comenzó a toser.

-¡Está viva! –Gritó Botán emocionada -¡La maestra Genkai está viva!

Todos se arrodillaron alrededor de Yuske y Genkai, asombrados pero muy contentos al ver que la anciana comenzaba a moverse.

Genkai, poco a poco fue abriendo los ojos, recuperando sus sentidos, entonces ella se dio cuenta de que estaba en brazos de Yuske, y que éste estaba completamente mudo, con la cabeza baja, temblando.

-...¿Y a ti... qué te pasa?... –Preguntó ésta débilmente sonriendo.

-¡¡Me hizo creer que murió!! –Gritó Yuske muy enfadado, con una cara bastante cómica. -¡¿Por qué siempre me hacen estas bromas?!

Nadie le respondió, salvo Genkai.

-... Porque eres un bruto... Creo que los engañé a todos... ¿Verdad?... –Se rió la maestra del ReikouHadouken.

Todos se quedaron boquiabiertos, menos Koenma, que se hacía el interesante, apoyado en el árbol. Entones Botán notó la actitud de su Señor, y muy molesta se acercó a él y le exigió:

-¿Usted lo sabía Señor Koenma? ¿Por qué no me dijo antes lo que pasaría?

Koenma tosió aparentando grandeza.

-Es que es natural en mí saber todo lo que pasa y ponerlos a prueba en estas situaciones tan difíciles para ver cómo actúan.

-... Según tengo entendido... usted sólo sabía de la existencia de Shie y su pasado... pero no de lo que estaba pasando ahora con Yuske... –Dijo Genkai.

-¿Cómo lo sabe? –Preguntó Koenma sorprendido.

-... Su sirviente me lo dijo...

“Ese desgraciado de Ogri ya me las pagará” .Pensó Koenma enojado.

-... Caíste... ¿Cómo piensas que él y yo tuvimos tiempo de enterarnos de lo que pasaba ahora con Yuske y Shie?... Tu sirviente vino a visitarme ayer por la tarde..., y como es tan boca suelta estoy segura de que me hubiera dicho algo al respecto... a menos que tú y él no lo supieran... –Dijo Genkai con una brillante luz de picardía en los ojos.

Koenma se puso muy colorado por la vergüenza.

-¿Entonces porqué el Señor Koenma está aquí si no sabía nada al respecto? –Preguntó Botán.

-... Porque lo había invitado a tomar el té este día...

-¿Pero cómo supo usted señor Koenma de que Genkai estaba viva? –Preguntó Kurama.

-Lo... adiviné... –sonrió nerviosamente.

Todos sintieron deseos de eliminar al Señor de la muerte.

-...No es tan así..., -dijo Genkai -... estoy segura de que Koenma lo asoció con lo que me pasó con Toguro hace más de 50 años... –Un ligero dolor en su pecho hizo que se quejara un poco.

-Ya no hable más, maestra Genkai, tiene que reunir fuerzas para recuperarse. –Pidió muy afligido, Yuske.

-Es cierto. –Habló Koenma al llegar hasta ellos. –Llevemos a Genkai a su habitación para que se recupere. Yo seguiré con la explicación.

Capítulo 10: El Pasado de Shie y El Plan de Genkai

Una vez colocada en su cama por Yuske, que la había llevado en brazos hasta allí a pesar de sus protestas, y atendida por Botán y Keiko, la maestra Genkai se dispuso escuchar lo que Koenma tenía que decir, por si tenía que corregirlo o agregar algo más a su historia.

Koenma, el Señor de la Muerte, al ver que ya todos se encontraban reunidos alrededor de Genkai, expectantes, se dispuso comenzar su narración:

-Como decía la maestra Genkai, su historia con Toguro y Shie se remonta a más de 50 años. Cuando Genkai era una jovencita de 16 de edad, estudiaba artes marciales junto a un chico llamado Shie Kusanagi, ya conocían a Toguro por ese entonces, y eran muy buenos amigos. Pero Shie resultó ser una persona morbosa que le gustaba jugar con los sentimientos de los demás haciéndolos pelearse entre ellos, les decía mentiras y tan convincentes a cada uno, que ellos se lo creían y peleaban entre sí.

-¡Ese mentiroso también me dijo todo eso pero con el nombre de Genkai a cambio del suyo! –Protestó Yuske.

Koenma asintió.

-Shie es un experto haciendo creer sus mentiras a las personas. –Dijo, y luego continuó su historia. –Shie había aprendido una técnica muy peligrosa a espaldas de su maestro y de sus compañeros, una técnica llamada: Manipulamiento Mortal Oscuro, una técnica muy difícil de romper o evitar que consiste en hipnotizar al oponente mediante un manejo de palabras sugestivas, despertando pensamientos de duda que existen en lo más profundo de una persona, que ni ella misma conoce su existencia, induciéndola a la ira y al rencor en contra de la otra persona, por mucho que la quiera. Esta técnica resulta peligrosa porque el sujeto afectado no escucha otra cosa que sus pensamientos de venganza, y la manipulación no acaba hasta que logra matar a quien odia, entonces sólo así logra recuperar su cordura. ¿No es así, maestra Genkai? –Preguntó el Dios a Genkai.

Genkai asintió.

-¡Qué crueldad! ¡Eso es terrible! –Exclamó Keiko aterrada.

Yuske sólo miraba en silencio hacia el suelo, muy serio y triste. Genkai lo notó, pero no dijo nada.

-¿Cómo supo usted de esto, maestra Genkai? -Preguntó Kurama.

-... Shie logró manipularme e hizo que atacara Toguro...

Todos se sorprendieron.

-... Pero él supo al final cómo detenerme.. –Sonrió Genkai, y entonces se sumió en sus recuerdos.

**********

-¡Me engañaste Toguro!¡Y pensar que éramos amigos! ¡Yo confiaba en ti! –Gritó una joven y hermosa Genkai.

Toguro permanecía en silencio, parado frente su compañera en un claro del bosque, mirando si lograr entender la actitud de su amiga.

-No entiendo de qué estás hablando, Genkai. -Dijo éste.

-¡No te hagas el tonto Toguro! ¡Tú quieres matar a mi maestro y a Shie! ¡No quieres que ellos sean más fuertes que tú! ¡No te permitiré hacerlo! –Ella estaba más enfurecida, Toguro seguía sin entender nada.

-¡¡¡REIGUN!!! –Atacó Genkai, pero Toguro logró esquivar su ataque. Él no quería hacerle daño a su amiga.

-¡Muere, maldito! -La chica se abalanzó en contra de Toguro propinándole un feroz paliza.

-¿Acaso te has vuelto loca, Genkai? –Toguro atrapó el puño de su amiga, mirándola a los ojos.

-¡¡Tú eres el que se ha vuelto loco!! ¡¡Eres un maldito mentiroso y un maldito traidor!! –la chica logró retirar el brazo aprisionado y siguió atacando encarnizadamente a su amigo.

El enorme muchacho sólo bloqueaba sus golpes, no atacaría a Genkai, no lo haría, pero tenía que averiguar por qué se comportaba de esa extraña manera. Mientras peleaban, Toguro preguntó:

-¿Quién te dujo eso?

-¡¿Qué te importa quién me lo dijo?! ¡Fue Shie! ¡Él me contó de tus intenciones! ¡¡¡REIGUN!!!

El ataque le dio de lleno a Toguro, que lo lanzó lejos, haciéndolo estrellarse contra un árbol, quebrándolo. Adolorido, él trató de levantarse pero Genkai volvió a atacarlo con furia.

“Ese maldito de Shie le hizo algo a Genkai, ¡ella está como hipnotizada!” –Pensó Toguro.

Pero sin darle ningún tiempo para reaccionar, Genkai aplicó su nuevo y enorme poder que aún estaba perfeccionando bajo la supervisión de su maestro.

-¡¡¡REI HADOU!!! (Ola Espiritual)

La ola de luz dio de lleno a Toguro, haciéndole un enorme daño con heridas mortales, lanzándolo lejos y haciéndolo estrellarse contra una cantera, destruyéndola. Entonces, creyéndolo muerto, Genkai volvió a la normalidad, y se dio cuenta con horror de lo que había hecho.

-¡Toguro! ¡¿Qué es lo que he hecho?! ¡Lo maté! –Afligida, corrió hacia su amigo para reanimarlo.

Para su sorpresa, poco a poco, Toguro volvió en sí, tranquilizando a una preocupada Genkai.

-... Te has vuelto más fuerte, Genkai... –dijo él sonriendo.

La jovencita también le sonrió.

-...Me da gusto que hayas recuperado tu conciencia... –Dijo él.

**********

-... Después, cuando Toguro se recuperó, fuimos a derrotar a Shie, pero este había acabado con mi maestro y se había ido... Luego de mucho pensar, ambos llegamos a la conclusión de que para vencer aquella técnica, había que llegar al límite de la muerte y convencer al afectado de tal muerte... Toguro había usado todo su poder para soportar mi energía espiritual...

-Es lo mismo que usted hizo. –Dijo Kurama. -Para estar al borde de la muerte tenía que forzar a Yuske a usar todo su poder espiritual en contra suya y así hacerle creer en su muerte y volverlo a la normalidad. Fue algo muy arriesgado, podría haber muerto de verdad.

-... Ése era un riesgo que tenía que asumir si quería a Yuske de vuelta...

-Ese Shie tendría que haber muerto en mis manos. –Rezongó muy molesto Hiei.

-¿Cree que ese malvado vuelva a atacar? –Preguntó Keiko preocupada.

-...No lo creo... –Respondió Genkai. –...Hará como la otra vez, desaparecerá....

Yuske miraba fijamente a su maestra, en silencio, pensando.

Capítulo 11: La Duda de Yuske

Un poco más tarde, ya todos comenzaron a irse a sus casas, menos Yuske, que se negaba a irse hasta estar seguro de que Genkai estuviera bien. A pesar de las aseveraciones, protestas y amenazas de su maestra de que estaba bien y que se fuera, el testarudo de Yuske decidió quedarse al no verla tan bien como ella decía. Para ayudarlos, también se quedó Botán, a pesar de las duras protestas de Yuske que decía que no necesitaba ayuda y de las amenazas de Genkai que decía que estaba bien.

Así comenzaron a pasar los días y las noches de recuperación para Genkai. A pesar de que ella decía que estaba bien, la primera noche la pasó muy mal, tubo fiebre y una recaída, pero Yuske no se apartó de su lado a pesar de que Botán le decía que tomaran turnos, cenó al lado de su maestra y permaneció despierto toda la noche para cambiarle los paños fríos. A la mañana siguiente, se encargó de darle el desayuno que preparó Botán, pero Genkai, al enterarse de que Yuske se había quedado con ella toda la noche, le dio un coscorrón.

Como Yuske no iba a la escuela, Keiko le llevaba la tarea para decepción del chico, y de paso visitaba a Genkai. Tres días después de la pelea, Botán tuvo que irse por un llamado de su Señor Koenma, ella se fue sin ningún problema porque Genkai ya casi estaba completamente recuperada. Aquella noche, la anciana maestra le pidió a Yuske que se fuera al día siguiente o si no le iba a propinar una buena paliza, a lo que el muchacho se apresuró a aceptar la propuesta dándose cuenta de que Genkai ya estaba bien. Después de haber cenado, Yuske se fue afuera del comedor para quedarse sólo con sus pensamientos al amparo de la luz de la Luna. Estaba triste.

-¿Y a ti qué te pasa? –Preguntó Genkai haciéndolo sobresaltarse del susto.

-¡Me asustó, vieja bruja! –Protestó Yuske, y enseguida recibió un golpe de su maestra como reprimenda por su falta de respeto.

-¿Tú nunca cambias, verdad? –Replicó esta.

Yuske se le quedó mirando sin pronunciar palabra alguna, estaba muy serio y eso la incomodó.

-¿Se puede saber por qué me miras con esa cara de tonto?

El muchacho suspiró y se sentó en el corredor mirando hacia las estrellas.

-No merezco ser su alumno. –Fue la sorpresiva respuesta.

-¡Vaya! ¿Y recién te diste cuenta? –Se burló Genkai. -¿Y por qué dices eso, idiota?

-¡Vamos abuela! ¡no se burle de mí! ¿no ve que estoy siendo sincero?

La mujer se puso seria y miró a su discípulo de reojo.

-Está bien... ¿Me quieres decir qué te pasa? Hace días que te veo con esa cara de perro regañado.

“Ya me está molestando de nuevo, en fin, así es ella. Por lo menos ya está bien” . Pensó Yuske resignado.

-Dudé de usted, maestra Genkai, y Koenma dijo que Shie utilizaba las dudas interiores para controlar a las personas. Yo no tendría que dudar de usted, es mi maestra... Él dijo que yo ya pensaba así de usted... Y por culpa de mis dudas, casi la mato... –Yuske, que seguía sentado en el piso, recogió sus piernas y las abrazó, poniendo su mentón en las rodillas. Pensativo y triste.

Genkai lo observaba seriamente, suspiró y se sentó al lado de él, luego miró hacia las estrellas.

-Yo me sentí igual después de la pelea con Toguro. Era mi amigo, y dudé de él. Shie es un experto en manipular los sentimientos ajenos y hacerles creer lo que él quiere. –Miró a Yuske y éste también la miró. –Todos dudamos de todos aunque a veces no nos demos cuenta de ello, Yuske. Tú seguramente dudaste de mi poder cuando me viste por primera vez. ¿Verdad?

-Pero en ese entonces no la conocía, a estas alturas ya no tendría que dudar de usted.

-Tonterías, aunque conozcamos profundamente a alguien o lo queramos mucho, siempre surgen momentos de duda alguna vez, desde si tu mamá te va a despertar a la mañana hasta si tú mismo podrás ganarle a un enemigo. Eso es completamente normal. ¿Alguna vez dudaste de Keiko o de tus amigos?

Sorprendido, Yuske asintió.

-Es verdad, alguna vez dudé de ellos, desde si Keiko estaba enojada conmigo hasta si Hiei o Kurama eran realmente malvados.

Genkai sonrió triunfante.

-¿Lo ves? Siempre existe la duda, no luches contra ella, porque te ayuda a no ser tan ingenuo. Shie utiliza esa extraordinaria técnica para confundir y trastornar el corazón y la confianza de las personas, y éste malestar que sientes ahora son las secuelas que te quedaron por semejante descubrimiento. Sólo debes aceptar que es perfectamente normal dudar de otros.

-Gracias, maestra Genkai. –Se levantó Yuske. –Me siento mejor ahora. Usted sabe mucho a pesar de ser una vieja cascarrabias.

-¿Y qué tiene que ver eso, tarado? –La mujer le dio un porrazo al atolondrado muchacho.

Y en el Mundo de las Apariciones, en el castillo negro, el cuarto hombre de Shie, un sujeto pequeño del tamaño de Hiei pero de piel negra y de cabellos cortos blancos, entraba al gran salón donde se encontraban los otros tres sujetos reunidos, festejando la venganza de Shie.

-Ahora podremos dominar el Mundo Humano. –Dijo emocionado el atractivo muchacho de cabello celeste llamado Iketo.

-Yuske Urameshi debe estar completamente destrozado por haber matado a Genkai, será fácil eliminarlo. –Dijo Shie, sonriendo.

-Creo que eso no será posible, Shie. –Dijo el recién llegado sorprendiendo a todos.

-¿A qué refieres, Shidoshi? –Se alarmó el aludido.

-Genkai sobrevivió y Urameshi se encuentra muy bien.

-¡Maldición! –Se enojó Shie golpeando la enorme mesa con su puño, rompiéndola. -¿Es que acaso nunca podré vengarme de esa maldita mujer?

-¿Qué vas a hacer ahora? –Preguntó el cuarto miembro del equipo de Shie, un gigantesco sujeto de enormes músculos y reluciente calva.

Y mirando hacia sus compañeros, y con una gran determinación, dijo: