Por: Gus (gus_charizard@yahoo.com.mx)
Capítulo Veintiuno: "Noche de Paz"
La tierra se estremecía con violencia, aullando
casi al punto de llegar a un lamento, en tanto escupía
de su interior incontables columnas de fuego, que
insolentes se alzaban hasta acariciar el cielo, el
que se teñía con el color de la sangre.
La creación entera caía hecha pedazos,
derrotada, dejando libre al terror para que instalara
su dominio en todo lo existente. El gozo había
sido desterrado para toda una eternidad mientras que
el llanto y la desesperación eran ahora la
constante que regía el orden universal.
Allí, donde sólo era la oscuridad y
el rechinar de dientes, el Eva Z se estrellaba contra
el piso como una estrella caída de los cielos,
dejando en su trayecto toda una estela de destrucción.
En medio del cráter producido por el impacto,
su joven piloto apenas si podía escapar de
la inconsciencia, mucho menos de su agresor, aquél
esquelético gigante envuelto en llamas que
fue a caerle encima, con las piernas extendidas como
una lanza.
El robot se hundió más en el terreno
mientras que el ser flamígero lo asía
de los hombros, clavando en ellos sus afiladas garras
que penetraron su coraza como un cuchillo caliente
a la mantequilla. Las cuencas vacías en el
cráneo del monstruo quedaban justo frente a
sus ojos, únicamente con llamas en su interior,
y cuando abrió sus fauces no fue para rugir
ni atacarlo:
Adoraron al Monstruo porque había entregado
el imperio a la Bestia, y también adoraron
a la Bestia... aquella voz, si acaso se le podría
llamar así a ese espantoso sonido que salía
de su boca, pero que a la vez parecía emerger
de todos lados y de ningún lugar en específico,
no hablaba en cualquier idioma que él conociera
y sin embargo podía entenderlo con toda claridad.
¿Quién como la Bestia? ¿Quién
podrá competir contra ella?
El coloso en llamas lo levantó por encima
de su cabeza cornada y lo arrojó con saña
contra el suelo, no una sola vez, sino varias. Al
final colocó la planta del pie encima del Eva,
que yacía boca arriba, para seguir recitando:
Se le permitió hacer proyectos orgullosos
y blasfemar contra Dios, y pudo actuar como quería...
Una artera patada en la cabeza del Evangelion la
clavó en el suelo, que cedió bajo su
peso. Por su parte, una bocanada de fuego infernal
disipó cualquier espíritu de lucha que
aún permaneciera en el piloto.
Se le concedió hacer la guerra contra
los santos y vencerlos, y se le dio poder sobre toda
raza, pueblo, lengua y nación...
Sin más aquél monstruo de pesadilla
se abocó a desgarrar lo que quedaba de lo que
alguna vez fue una poderosa armadura, ahora reducida
a simples cascajos humeantes. Quitaba las enormes
y gruesas placas de metal tan fácilmente como
se le quita sus capas a una cebolla.
Y todos la adoraron, todos los habitantes de
la tierra...
El titán atravesó por completo el pecho
de Zeta utilizando su garra, para luego sacar de su
interior al piloto, el cual se retorcía presa
del dolor en el puño del monstruo, convertido
más en una pulpa sanguinolenta que en un ser
humano. Y para su desgracia, aún permanecía
vivo mientras que el gigante lo sostenía en
el puño como a un muñeco. Fue en esos
últimos, agónicos momentos que pudo
apreciar la transfiguración de su enemigo,
el que empezó a cubrirse de la carne de la
que hasta entonces había estado despojado;
de entre las lenguas de fuego pudo reconocer, con
horror, un rostro barbado, con cabello cano... y ojos
verdes... tan fríos, tan crueles y tan despiadados
como los recordaba, desde la última vez que
los vio.
Una última llamarada, expulsada por la boca
del monstruo, puso fin a toda la locura y el sufrimiento.
Ya no había más dolor. Sólo el
vacío de una oscuridad inconmensurable.
Kai despertaba sobresaltado, bañado en sudor.
El dolor que acusó en el pecho y su cabeza
lo devolvió a la realidad, aunque le costó
algunos momentos poder ubicarse en el tiempo y el
espacio, pero finalmente pudo recordar que se encontraba
volando a bordo del gigantesco Equipo F, el avión
de carga que transportaba a su Evangelion.
Empapado como estaba, el vendaje que cubría
la mayor parte de su torso y su frente le resultaba
todavía más incómodo, qué
decir del yeso en su pierna derecha. Respiraba profundamente,
buscando tranquilizarse y recuperar el equilibrio.
Por ahora todo el avión parecía dar
vueltas como una lavadora.
¿Otra pesadilla, muchacho? observó
su acompañante, un joven oficial de las Naciones
Unidas Ahora que lo veo, tal parece que tienes
fiebre, chico. Lo más seguro es que alguna
de tus heridas se haya infectado. Parece ser que no
te administraron suficiente antibiótico, ¿eh?
Rivera asintió con la cabeza, aunque no haya
entendido ni una palabra de lo que aquél hombre
dijo, y no porque no hablara su idioma.
Pero, ¡oye! continuó el
tipo, aparentemente sin reparar en aquél hecho
Hay que ser un poco más optimistas y
verle el lado bueno a las cosas... por lo menos éste
fue tu boleto de regreso, ¿no crees? Estarás
en casa para Navidad, muchacho...
El joven volvió a asentir de la misma manera,
y el oficial a su vez siguió parloteando:
¡Eso sí que es ser afortunado!
En cambio yo tendré que estar de guardia en
alguna región asiática cuyo nombre apenas
y puedo deletrear... y hablando de suerte, ¡vaya
suerte la tuya, amigo! No tengo que repetirte que
es un auténtico milagro que puedas estar aquí,
frente a mí... ¡ese sí que fue
todo un rescate!
Y así fue como continuó aquel viaje,
con los engorrosos pormenores de su milagroso rescate
relatados en boca de aquél parlanchín
oficial. Mientras tanto el avión continuaba
su pesado andar por los cielos, rumbo a Japón.
Era precisamente allí, en la tierra donde
nace el sol, que un pequeño contingente ya
aguardaba a la llegada del hijo pródigo, en
una de las terminales aéreas del Geofrente.
El pequeño, pero nutrido grupo, estaba formado
casi exclusivamente de féminas de muy buen
ver, entre las que se encontraban la Mayor Katsuragi
y Asuka Langley, quienes eran las más ansiosas
de todas, naturalmente. A su lado, apartada como siempre,
Rei esperaba sentada, con la serenidad que le caracterizaba
y tratando de no ponerle mucha atención al
par que la acompañaba.
Si te maquillas un poquito más sólo
te faltará la nariz roja y los zapatos grandes
para trabajar en un circo, preciosa observó
Misato, cuando Langley sacaba su espejo de bolsillo
por tercera vez en diez minutos.
Perdóname si quiero verme bonita para
mi hombre repuso la muchacha, atajando el tono
hostil en las palabras de la Mayor A diferencia
de otras personas, que parece que nunca se cambian
de ropa
¡Por favor! ¿De veras crees que
Kai va a notar tu ridícula faldita nueva, ó
ese cochino perfume que te echaste antes de venir?
¡Sueña, nena!
Seguramente que lo hará, cuando esté
acurrucada en sus brazos
¿Quieres apostar?
¿Qué tienes que ofrecer
señora?
Las dos estaban muy emocionadas, era cierto, pero
también, cada una a su manera, estaban celosas
la una de la otra. Ninguna de ellas estaba segura
de a quién saludaría primero Kai a su
llegada, y era eso en gran parte lo que propiciaba
la disputa. Pero había otra razón que
hacía actuar de tal manera a Misato, bastante
bien oculta, pero no lo suficiente como para que Asuka
no pudiera intuirla en cierta forma.
Por otra parte, Shinji, sentado una hilera de butacas
detrás de ella, no estaba al tanto de aquellas
dobles intenciones y significados escondidos en las
palabras de aquél hermoso par. Tan despistado
como era siempre, no había manera en que pudiera
percatarse de aquel ínfimo detalle. Solamente
suspiraba al verlas, apesadumbrado. Ansiosas, emocionadas.
Incluso Ayanami parecía algo inquieta. Ninguna
de ellas se había puesto así por él,
jamás. Pero con ese desgraciado era punto y
aparte. ¡Maldito! El protagonismo que había
ido ganándose entre sus bellas acompañantes,
debido en parte a la ausencia de Rivera, se esfumaba
tan pronto como el susodicho se iba acercando. De
nuevo volvía al lugar que le correspondía,
atrás, en las sombras. Donde nadie pudiera
notar su presencia.
Una lata bastante fría de refresco y bien
colocada en su mejilla lo sacó de inmediato
de aquel estado de autocompasión, en tanto
que Sophia se sentaba a su lado, divirtiéndose
de lo lindo con la reacción del muchacho.
¡Perdóname, pero tenía
que hacerlo! se excusaba, entre risas, tendiéndole
la bebida ¡No podía dejar escapar
la oportunidad! Ahí estabas tú, completamente
en la luna
¿en qué rayos estabas
pensando?
Nada de importancia respondió
el chiquillo al abrir su refresco.
Sin lugar a dudas el gesto de su compañera
resultó ser una muy grata sorpresa, aunque
no lo suficiente como para sacarlo de ese estado de
depresión al que era tan adicto.
Mira nomás a esas tipas masculló
Neuville luego de darle un sorbo a su bebida, sentada
a su lado con las piernas extendidas ¿Porqué
rayos se ponen así? Parece como si fueran alguno
de esos estúpidos club de fans esperando a
una estrella de rock, ó algo así
¿qué tiene de especial el dichoso Kai?
Ikari permaneció callado, pensativo. Él
mismo se había hecho esa pregunta ya tantas
veces...
Él
él es una excelente
persona
y un gran amigo
por eso todos
lo tienen en tanta estima
¿De veras? A mí no me lo pareció,
cuando lo conocí
de inmediato supe que
no era más que un pelmazo arrogante
y
no sé tú, pero esa sonrisa de super
estrella que pone se me hace muy sospechosa
Bueno, a veces es un poco pesado, no lo niego.
Tampoco quise decir que era perfecto
en muchas
ocasiones he sentido que me mira por debajo del hombro
de hecho, casi siempre. Además se la pasa recriminándome
por las cosas que hago, las que dejo de hacer, las
que digo ó no digo
puede llegar a ser
bastante molesto, la mayor parte del tiempo
El muchacho calló de súbito, al darse
cuenta que se había explayado más de
la cuenta y dejado al descubierto una parte de sus
verdaderos sentimientos hacia su compañero.
¿Por qué lo había hecho, si siempre
era tan cuidadoso al respecto? Si los demás
se enteraban de lo que verdaderamente pensaba de Kai
sin duda que su opinión respecto a él
decaería bastante, tan popular como era aquél
chico. Quizás la cercanía que por momentos
experimentaba con Sophia lo hizo sentirse lo suficientemente
cómodo como para sincerarse con ella.
¡Qué persona tan insoportable!
exclamó la jovencita Parece de esa gente
que sólo están esperando a que cometas
un pequeño error para echártelo en cara
se creen perfectos, y esperan que todo mundo entre
en su estándar
No es así
eso no fue lo que quise
decir intervino Ikari, algo apurado Kai
es
es especial
tendrías que conocerlo
para saber porqué
Tal vez, pero también lo que yo no
entiendo es porqué te empeñas tanto
en defenderlo. Dudo que él tenga una atención
de ese tipo hacia ti.
Pues
pues yo le debo mucho, a decir verdad
él siempre se está preocupando por mí,
por todos nosotros
me ha dado muchos consejos
sí, es un buen amigo. Quizás el mejor
que he tenido
¿A quién estás tratando
de convencer de eso, Shinji? ¿A mí
ó a ti?
El chiquillo se quedó sin palabras, desarmado.
Su acompañante podía ver a través
de él como en un cristal. ¿Cómo
podía defenderse de eso? ¿De sí
mismo?
Misato lo salvó sin saberlo, al llegar con
los chiquillos para hacerles la indicación
de que la siguieran:
El vuelo ya está llegando
¡Vengan!
Conseguí permiso para estar en la pista de
aterrizaje.
Cómo si me importara masculló
Neuville al ponerse en pie, sin que la Mayor la hubiera
escuchado.
Shinji, por su parte tardó algunos momentos
en reaccionar, tan ensimismado como estaba. Pero al
cabo de unos momentos fue a unirse con sus compañeras,
quienes ya estaban bastante adelantadas.
El aire que soplaba en la pista era inusualmente
frío para aquellas latitudes. Hasta ahora Asuka
pensaba que hubiera sido mejor traer un abrigo consigo
y un atuendo menos corto, una vez que sus piernas
desnudas empezaban a sentir los estragos de la temperatura.
Sin embargo, tales pensamientos rápidamente
se disiparon al ver llegar a lo lejos al Equipo F,
primero como un punto indeterminado en el cielo azul,
que fue haciéndose más grueso hasta
que pudo reconocer las toscas formas del avión
gigante, así como el sonido de sus motores
al descender lenta y torpemente, como eran todos sus
movimientos. La pesada ave tocó tierra y poco
a poco fue deteniéndose hasta quedar inmóvil
por completo.
El ansia por ver de nuevo al ser amado se apoderaba
de algunas de las féminas en tanto la escalerilla
de pasajeros se acercaba a la compuerta y ésta
se iba abriendo. Por fin, por fin luego de tanta desesperación
y sufrimiento llegaba el anhelado momento de la reunión.
Pero al abrirse la compuerta para develar la maltratada
estampa de Kai, los temores de Misato se habían
vuelto realidad. Desde que había escuchado
la noticia de que el muchacho regresaba a tierras
niponas para que el Eva Z fuera reparado, un sentimiento
de incomodidad se había apoderado de ella.
Si es que Zeta necesitaba ser reparado precisamente
en el Geofrente y en ningún otro lugar, ello
quería decir que había sufrido de daños
mayores. Y si eso realmente había sucedido,
entonces no podía dejar de preguntarse por
el estado de su piloto. Y hela allí, su respuesta,
en la forma de aquél muchacho bajando las escaleras
en muletas, con bastante dificultad. En ese yeso sobre
su pierna izquierda. En aquél vendaje sobre
la cabeza, el que todavía conservaba manchas
de sangre. En la evidente pérdida de peso y
la apariencia descuidada del muchacho. Y sobre todo
en aquellos ojos hundidos en semejantes bolsas. Esos
ojos apagados, sin brillo, sin vida. Sin nada. Vacíos.
Asuka no pudo fijarse en tan ínfimos detalles,
tan emocionada como estaba, luego de haberse lanzado
al encuentro del recién llegado, corriendo.
El júbilo que provocó en ella volver
a ver a su novio pareció cegarla y despojarla
de todo sentido común y no fue hasta que se
lanzó a sus brazos, estrujándolo fuertemente,
que se percató de los vendajes debajo de la
camisa del muchacho y en todo su cuerpo. Rivera simplemente
aulló adolorido en brazos de la chiquilla para
entonces desvanecerse sobre de ella.
Estupefacta, Langley no acertó a reaccionar
sino hasta que Katsuragi la hizo a un lado sin mayores
miramientos, arrebatándoselo:
¡Aléjate de él! gritó
fuera de sí, sosteniendo a su hijo adoptivo
¡Lo estás lastimando! ¡Santo
Dios! exclamó luego de pasarle la mano
por la frente ¡Está ardiendo! ¡Pronto,
traigan un doctor!
Pese a lo que les había ordenado al personal
técnico a su alrededor, la Mayor no quiso esperar
a que la obedecieran y ella misma, cargando al muchacho,
fue quien corrió al puesto de socorros de la
terminal.
En tanto los demás pilotos permanecieron en
su sitio, desconcertados, tan sólo observando
a la asustada mujer cuando se alejaba. Todo había
pasado tan rápido que aún no terminaban
de asimilarlo por completo. Una de las más
sorprendidas era Rei, quien había notado que
las heridas de su compañero eran las mismas
que le había visto en uno de sus sueños.
Semejante casualidad no podía ser pasada por
alto, ni siquiera por ella, cuya indolencia era de
sobra conocida.
Asuka, por otro lado, seguía congelada en
su lugar, sin dar crédito a lo que acababa
de suceder. Shinji no pudo evitar sentir lástima
de la desdichada. Después de todo, Misato había
sido muy tosca con ella. Además que aquello
distaba bastante de la reunión de ensueño
que había estado imaginando desde hace días.
Asuka...
En su afán por confortarla Ikari pretendió
poner su mano sobre el hombro de la chiquilla, a lo
que ésta respondió con un fuerte manotazo.
¡No me toques! explotó,
desquitando su rabia en el desprevenido muchacho ¡Y
déjame en paz! ¡Ocúpate de tus
asuntos, metiche!
Sin más la joven rubia se retiró apresuradamente,
sin siquiera voltear a ver a su compungido compañero,
quien solo se acariciaba la mano sin comprender qué
es lo que había hecho mal.
Shinji...
Ahora era el muchacho quien salía corriendo,
apenas Sophia lo llamó por su nombre. Con los
ojos empañados de lágrimas, lo único
que le importaba en aquellos momentos era en escapar
lo más rápido y lejos posible, con tal
de que sus compañeras no lo vieran llorar.
Neuville suspiró, resignándose a seguir
el curso de los acontecimientos.
Vaya reunión tan emotiva, ¿no?
le dijo a Ayanami, a su lado, al no tener a nadie
más con quien hablar ¿Tú
también piensas que a ese chico no le conviene
tener una noviecita tan egoísta cómo
esa? ¡La bruja sólo piensa en sí
misma! Ni siquiera se dio cuenta que estaba lastimando
al pobre diablo
la verdad es que al ver las
cosas de esa manera, no me queda de otra más
que compadecer al infeliz
no me cabe la menor
duda que va a sufrir muchísimo en esa relación
¿ó tú qué piensas, Rei-chan?
La única respuesta que recibió de parte
de Rei-chan fue el silencio. Nada raro
tratándose de ella. Más teniendo en
cuenta la sonrisa burlona en el rostro de Sophia,
quien parecía que tan sólo la estaba
provocando.
¡Está bien, olvida lo que dije!
Fue mi culpa, desde un principio
rayos, de veras
que dirigirle la palabra es como hablar con uno mismo
murmuraba la joven americana emprendiendo el camino
de regreso.
Rei fue dejada atrás por el grupo. Y no es
que se le viera muy apurada por ello. En cambio permaneció
serena, de pie en la pista de aterrizaje, volteando
a ver el azul del cielo sobre su cabeza en tanto el
viento mecía el azul de su cabello recortado
a la altura de los hombros.
En otro lugar de ubicación indeterminada
una junta de personajes por demás interesantes
se llevaba a cabo. De hecho no era en un solo lugar,
sino en varios a la vez. No había duda de la
gran bendición que resultaba ser la moderna
tecnología en comunicaciones, la que ahora
mismo permitía que personas separadas entre
sí por miles de kilómetros y diferentes
horarios pudieran sostener una conferencia en tiempo
real sin tener que estar presentes físicamente
en ella. A no ser por la luz que proyectaba parte
de su figura en la forma de un holograma que reproducía
fielmente movimientos y expresiones.
Sin embargo, los miembros de SEELE no tenían
tiempo que perder para admirar las cualidades de su
nuevo juguete, tan ocupados como estaban en su reunión
privada con marcado tinte elitista.
Y no deja de resultar bastante extraño
que todo el Mediterráneo esté de nuevo
bajo control de las Naciones Unidas comentaba
el rojizo holograma de Johan Schneider Pese
a que el buen Doctor Hesse parecía estar muy
confiado de sus recursos
Les dije que ese Merkatz era un tipo de cuidado
acotó la amarillenta representación
lumínica del Almirante Ferguson Demian
no quiso escuchar mi oportuna advertencia y ahora
se encuentra completamente rodeado
Lo que me intriga es saber por qué razón
el Doctor no utilizó a los Jinetes para impedir
la toma del Mediterráneo... con su intervención
la victoria hubiera sido cosa de niños
pronunció meditabundo el haz luminoso con la
corpulenta figura de Mijail Dolojov.
Me parece que el chico Rivera los tenía
bastante ocupados puntualizó a su vez
el pálido reflejo del líder chino, Ju
Chin Tao Prueba de ello es que Zeta ya haya
destruido a uno, aún cuando se requirió
de dos de ellos para tan sólo derribarlo.
Era muy obvio hasta qué punto quería
llegar la junta, pero como en casi todas sus deliberaciones
era el lúgubre General Lorenz quien tenía
la última palabra:
Caballeros, no nos apresuremos en nuestros
juicios. Me parece que están sobreestimando
en demasía a ese muchacho, y por el contrario,
desmeritan la excelente labor que hasta ahora ha hecho
para nosotros nuestro buen amigo Demian por
el tono con el que hablaba y la manera en la que intervino
parecía que estuviera abogando por el susodicho,
cosa que no resultaba rara puesto que era él
quien gozaba de mayor cercanía con Hesse. Era
tal el contacto que sostenían que no en pocas
ocasiones los demás miembros de SEELE sospechaban
que aquellos dos tenían su propia agenda al
margen de los planes aprobados en concejo Me
parece que simplemente la reciente derrota fue algo
que lo tomó por sorpresa, por lo que está
tomándose su tiempo para reajustar la estrategia
y sus líneas. Las posiciones en el Mediterráneo
pueden ser fácilmente retomadas, en cualquier
momento. No olvidemos que dichas ciudades constituyen
tan sólo una pequeña franja en el bastión
de la Banda Roja en el Medio Oriente. Por otro lado,
el asunto de Zeta me parece que es cuestión
de enfoques: es cierto que resistió los ataques
de los Jinetes, pero vean en qué condiciones
lo ha hecho. En el primer encuentro estuvo perdido
en acción durante cuatro días. Y en
éste último el daño que recibió
fue tal que tuvo que regresar a Japón para
su reparación.
Tiene usted razón, Presidente Lorenz
pronunció el impertinente y rollizo Herr Schneider,
quien era una de las pocas personas en el planeta
que se atrevían a responderle al General Pero
hasta usted tendrá que admitir que el nivel
de poder que maneja Kai Rivera en ese robot es muy
grande como para pasarse por alto
está
llegando al punto en que de ser una simple curiosidad
podría convertirse en un auténtico peligro
para el éxito de nuestros planes.
Entonces lo que está sugiriendo es
Keel divagó un poco, aún a sabiendas
de a donde quería llegar. Sólo que esperaba
que alguien más lo dijera.
Exacto respondió De la Crouix,
erigiéndose en vocero del sentir del resto
de los integrantes de la junta Es tiempo de
tomar una auténtica determinación en
cuanto a este chiquillo. Ye se ha estipulado que en
el futuro podría convertirse en una grave amenaza,
por lo que a mi parecer aquí surgen dos interrogantes:
¿se le debe eliminar, cómo el riesgo
potencial que representa? Ó tal vez
Ó tal vez podríamos utilizar
todo ese poder en nuestro favor, tal como lo ha estado
haciendo Ikari hasta ahora completó Dolojov
Arreglar que el muchacho trabaje para nosotros
nos podría reportar un gran avance en el desarrollo
del plan. Y de paso nos ayudaría a deshacernos
de una buena vez de esa molestia de Ikari. Ya antes
habíamos planteado esta posibilidad
¿Revelarle al fin la existencia de SEELE
al joven Rivera? Suena arriesgado
¿Y
qué si nos niega? preguntó Lorenz,
fingiéndose contrariado.
Entonces nuestro dilema terminaría y
él mismo habría marcado su destino,
ahorrándonos el problema de tomar nosotros
mismos la decisión... acotó el
Almirante Ferguson, lacónico.
De momento, es imperativo que el Doctor Hesse
cese las hostilidades contra el Eva Z y su piloto
arguyó el honorable Ju Chin Tao En tanto
le hacemos llegar nuestra generosa oferta y recibimos
respuesta.
Bien, en ese caso, que así sea
finalmente consintió Lorenz, más por
la presión ejercida sobre él que por
cualquier otra cosa Es hora de que Kai Rivera
sepa que los ojos de SEELE están puestos sobre
él
y que si no se nos une, entonces morirá.
Hay algo de intrigante en las relaciones humanas.
Dicha tesis surge en el momento que se observa el
trato entre individuos tan dispares en apariencia
y comportamiento, tal y como lo eran aquellas jovencitas.
La una hacendosa, menudita y hasta cierto punto simpática.
Pero nada destacada, perdida en el promedio de atributos
característicos a la población de su
sexo y edad. La otra, por el contrario resaltaba de
su entorno por naturaleza propia. Alta, rubia y bien
proporcionada. Y con un carácter de los mil
demonios. Una completa extranjera, en toda la extensión
de la palabra. Y pese a ser tan disímiles,
aquellas dos eran grandes amigas, de las mejores.
Muy probablemente Hikari era la única amiga
que Asuka tenía, a decir verdad. ¿Y
porqué? ¿Quizás por que al estar
juntas colaba a una de ellas entre los reflectores
de la atención que por tanto tiempo le habían
sido negados? O puede que fuera la dependencia que
tenía alguna de las dos a los halagos y atenciones
de la otra, a la imperiosa necesidad que sentía
de estar junto a alguien que le permitiera destacar
aún más al hacerle sombra. Ó
tal vez se tratara de un sentimiento auténtico
de amistad, fraternidad pura en su máxima expresión,
que rompía las barreras entre ambas y colocaba
al dispar en condiciones de igualdad. Quien sabe.
El caso es que las dos se llevaban de lo lindo, y
por increíble que fuera la muchachita japonesa
se había vuelto una suerte de confidente para
la joven rubia, durante el transcurso del tiempo que
llevaban de conocerse. Langley no tenía a nadie
más a quien contarle sus penas ni con quien
desahogarse cuando el desencanto la abrumaba. Y pese
a que en aquellos momentos en particular su amiguita
lucía despreocupada, bailoteando de un lado
a otro de la cocina con gesto complacido, Hikari era
muy buena para escuchar y de vez en cuando proporcionar
algún consejo, cuando estaba a su alcance el
hacerlo.
No puedo creer que de veras estés haciendo
esto pronunció la joven europea, quien
a diferencia de su compañera lucía terriblemente
abatida, recargada sin decoro alguno sobre la silla
de la cocina Creí que sólo las
muchachas de las caricaturas les hacían galletitas
y esas porquerías a los fulanos que les gustan
¡Por supuesto que no! acotó
Hikari, reuniendo los moldes que necesitaba una vez
que la masa estaba lista Puede que no sea muy
original, pero de que es un muy buen detalle, lo es.
Además, recuerda que por el estómago
se llega al corazón
Sí, pero
¿con galletas
de arroz?
¡Son las favoritas de él y de
su hermana! contestó la chiquilla sonriendo,
en tanto cortaba la masa extendida sobre la mesa con
la figura de los moldes De hecho las galletas
son más para la hermanita
a él
le compre el nuevo disco de Home Made Kazoku
le encantan, ¿sabías?
¡¿Qué?! pronunció
Asuka, levantándose de su asiento, bastante
sorprendida ¿Me quieres decir que fue
por eso que nos quedamos a acampar en ese apestoso
centro comercial donde iba a ser la venta especial?
¿Para que ese cretino pudiera tener su CD autografiado?
¡Creí que me habías dicho que
era para ti!
¡Porque si te hubiera dicho para quién
era no hubieras querido ir! contestó
su amiga, entre molesta y divertida Además
yo ya tenía planeado ir desde hace tiempo,
y pues como me caíste tan de repente aquí
a la casa no tuve más opción que llevarte
lo siento, pero era eso ó que durmieras en
la calle
Langley se limitó a encogerse en su asiento,
taciturna.
Perdón, no quise que sonara tan feo
la abrazó Hikari, luego que puso las galletas
en el horno y se percató del estado de su huésped
Sé lo que pasó y cómo te
sientes, pero tienes que darte cuenta que con huir
no se arregla nada y algún día tienes
que volver a casa
y mientras más esperes
más difícil será
mira,
si quieres antes de ir a esa cena navideña
puedo acompañarte hasta el hospital. Puede
que Kai ya haya recuperado la conciencia y así
podrás pasar la Nochebuena con él. Suena
bien, ¿no?
No, no quiero repuso la joven rubia como
si tuviera diez años menos, escondiéndose
entre los brazos de su amiga Esa mujer estará
allí, y no quiero volver a verla
ella
y esa bruja de cabellos azules y ojos rojos están
conspirando para quitarme a Kai
jamás
me había sentido tan humillada en toda mi vida
¡Y frente a Shinji y Sophia, por si fuera poco!
Amiga, en serio que eres todo un caso
arguyó Hikari, soltándola para entonces
mirarla con aire de reproche ¡Tu novio
está hecho talco en una cama de hospital y
lo único que te preocupa son tus estúpidos
celos! ¿Qué rayos sucede contigo, en
esa cabeza tuya? Cuando te pones a hablar de esa manera
a veces pienso que sólo andas con Kai para
molestar a Ayanami
cualquiera diría eso,
al escucharte
Tal y como una colegiala regañada lo haría,
Asuka mantenía la cabeza gacha, avergonzada.
Pero también meditabunda. No obstante se vio
interrumpida al momento de que su amiga le aventara
un delantal en la cabeza. Desconcertada, la alemana
recogió la prenda del piso e interrogó
con la mirada a la chiquilla que se lo había
arrojado.
Póntelo le ordenó en su
característico tono de representante
de la clase (ó inn-cho, cómo
se les conoce en el Japón) Tú
también le vas a obsequiar algo hecho por ti
misma a esa persona tan especial para ti, en esta
Navidad
Cómo tantas otras veces lo había hecho,
Misato quiso hacerse la disimulada y fingir que no
había visto a Kaji una vez que pasó
incidentalmente a su lado por uno de los largos corredores
del Geofrente. Y como tantas otras veces, Ryoji no
quiso que aquello lo desalentara y se apuró
a darle alcance a la Mayor Katsuragi, quien hacía
una rabieta interna por la mala suerte que tenía
al habérselo topado.
Vaya, vaya musitó el sujeto a
manera de saludo, luchando por llamar la atención
de aquella hermosa mujer que apuraba el paso Parece
que alguien me ha estado evitando las últimas
semanas
¿me pregunto porqué será?
Y en efecto, si antes sus tratos no eran del todo
cordiales, a raíz del descubrimiento que ambos
hicieron tras La Puerta del Cielo éstos
se habían vuelto del todo nulos, situación
propiciada en gran parte por Katsuragi.
Será porque alguien no quiere tener
nada que ver contigo ni tus negocios turbios
puntualizó la Mayor, sin siquiera voltear a
verlo.
Al escuchar eso, de ti, se rompe mi corazón
contestó él, tan socarrón como
siempre, y más aún, satisfecho al notar
que aún había cierta posibilidad de
diálogo Y yo que compré esta botella
tan cara de champagne para poder pasar juntos la Nochebuena
Pues que te aproveche, tendrás que conseguir
a alguien más para compartirla. Tratándose
de ti, no creo que sea mucho problema dijo Misato,
tajante, sin ceder un ápice. Ó por lo
menos eso era lo que creía Yo ahorita
no estoy de humor para fiestas
y si me disculpas,
me dirigía al hospital, así que con
tu permiso
Por más que lo intentes, no puedes protegerlo
de lo que no conoces, Mayor pronunció
Kaji a sus espaldas, al momento en que la mujer tomaba
su elevador, despojando a sus palabras de todo cinismo
y toda charlatanería.
¿De qué estás hablando?
preguntó entonces Katsuragi, deteniendo el
elevador. Lo que la alarmaba más era la seriedad
de su acompañante, la cual sabía muy
bien era rara en él y sólo se presentaba
cuando algo de veras le preocupaba ¿Qué
es lo que sabes tú?
No mucho, casi lo mismo que tú
admitió el sujeto, en parte contento porque
Misato volviera a interesarse en lo que tuviera que
decir Averiguarlo es parte de mis negocios
turbios
pero lo que sí está
comprobado es que hay ciertos poderes
personas
muy peligrosas
que tienen puesta su atención
en Zeta y en su piloto
y algunas de sus facciones
más radicales no lo contemplan con muy buenos
ojos
¿Porqué estás diciéndome
todo esto? ¿Qué estás pensando
hacer?
Porque quiero que tengas cuidado. Porque es
tu deber cuidar a ese muchacho, Misato aclaró
Ryoji, con la vista perdida Y mi deber es cuidarlos
a ambos
no dejaré que nada los lastime,
te lo prometo
pase lo que pase, cuidaré
a tu familia
a tu felicidad. Es una promesa.
Kaji
no entiendo pronunció
dificultosamente la mujer, casi balbuceando.
Conserva la botella, es tu regalo una
sonrisa melancólica se asomó al rostro
de su antiguo amante en tanto que ponía en
sus brazos el vino y la empujaba al interior del elevador,
para despedirse de ella mientras que las puertas se
cerraban Feliz Navidad
Las puertas cerraron y ahora, sola en el elevador
que ascendía la superficie, Misato lidiaba
con el nudo en su garganta y en su estómago.
¿Qué había sido todo eso? ¿Sobre
qué la había querido advertir? ¡Maldito
Kaji! ¡Cuánto lo detestaba! Si sabía
algo, ¿porqué no podía decírselo
simple y llanamente, sin rodeos ni misterios? Por
si no fuera suficiente con Kai, ahora aquél
desgraciado se sumaba a la lista de sus preocupaciones.
¡Maldito sea! Aunque lo presentía de
cierta manera, ella no podía saber en esos
momentos que pasaría algún tiempo hasta
que volviera a saber de aquél sujeto.
Sus reflexiones fueron cortadas de tajo por el tono
de su celular llamando. Haciendo malabares con la
botella y su bolsa fue que consiguió contestar
el aparato:
¿Bueno? Sí, soy yo
¡¿Qué?!
¿Está hablando en serio? ¡¿Cómo
es eso posible?! ¡Bastardos inútiles,
buenos para nada! ¡Enseguida voy para allá!
Colgó rabiosa, para entonces jalar de sus
cabellos, desesperada.
¡Ese maldito chiquillo endemoniado! ¡Juro
que lo mataré en cuanto lo encuentre! Así
por lo menos sabré donde está todo el
tiempo
Brrrrr
no sé porqué, pero
de un de repente sentí un escalofrío
canijo por toda la espina musitó Kai,
frotándose con ambos brazos.
Te digo que es mejor que te regreses al hospital
contestó Kenji, a su lado Dudo que a
la Mayor Katsuragi le vaya a hacer mucha gracia que
te hayas salido antes de que te dieran de alta
además, sólo falta verte para saber
que necesitas descansar
¡Estás
hecho un asco, tipo!
En efecto, Rivera ya tan sólo era una ruina
de sí mismo. Cansado, ojeroso, delgado y desarrapado,
se sostenía difícilmente en sus muletas
y con tanto vendaje encima parecía ser parte
de alguna exhibición del antiguo Egipto.
No tengo tiempo que perder masculló
el joven Katsuragi, sumergiéndose en una montaña
de hojas con datos y reportes, desentendiéndose
del asunto Los tres días que estuve noqueado
fueron todo el descanso que me puedo permitir. Las
posiciones al sur del Mediterráneo están
sostenidas con alfileres y se requiere de mucho poder
para mantenerlas en su lugar
¡Quién lo fuera a pensar! ¡Tan
sólo escúchate! exclamo su subordinado,
entre atónito y divertido ¡Ya suenas
como todo un soldadito, Teniente!
No me estés chingando repuso el
muchacho de mala gana, avergonzado pues Takashi tenía
toda la razón Muchas vidas dependen de
que Zeta vuelva a estar en pie cuanto antes.
Daremos lo mejor de nosotros, pero aún
así está difícil acotó
el técnico japonés con la seriedad inherente
en él en lo que al trabajo se refería,
observando a lo lejos el arduo proceso de reparación
del vapuleado Eva Z, en el que todos los empleados
de la División trabajaban afanosamente Por
lo pronto es seguro que pasaremos aquí Navidad
y Año Nuevo
Lamento escuchar eso contestó
el chiquillo, apesadumbrado. Últimamente sólo
le causaba molestias a la gente que lo rodeaba.
El trabajo es el trabajo, no te apures
Kenji se apresuró a responder No siempre
nos la podemos pasar de fiesta
que por cierto,
hubo varias mientras no estabas, ¿lo sabías?
No
musitó, desinflándose
aún más de lo que ya estaba.
Ah
de todos modos
no fueron la
gran cosa, a decir verdad
además
Takashi divagaba en su intento por enmendar los rumbos
de la conversación ¡Eso no importa!
La verdad es que la primera vez que vi a Zeta cuando
llegó, casi me muero del susto. Nunca me imaginé
que lo vería en ese estado. Y es que, ¿qué
poder en la Tierra podría ser capaz de dañar
semejante máquina de esa manera?
Es una de las cosas que tengo que averiguar
antes de volver a irme
Lo bueno es que parece ser que lo peor ya pasó,
¿no crees?
Obviamente Kenji hablaba sólo por hablar,
ó por hacerlo sentir mejor, pero de cualquier
manera Kai estaba muy consciente de que lejos de haber
terminado, lo peor apenas estaba por llegar. Fue por
eso que decidió pasar por alto semejante impertinencia
y concentrarse en el trabajo.
No obstante, vio interrumpida su labor por el ruido
que provocaba un par de risas femeninas un nivel más
debajo de donde estaba. Al asomarse un poco por el
barandal frente a él pudo ver que se trataba
de Sakura y la nueva piloto, Sophia, quienes parecían
enfrascadas en una conversación bastante entretenida
dado el tono y los gestos que compartían. Pese
a que no podía escuchar la plática ésta
pareció interesarle en sobremasía, pero
particularmente Sophia era quien llamaba su atención.
Mira a esas dos comentó Kenji,
a sus espaldas ¿A poco no se ven tiernas
platicando de esa manera?
A mí me cuesta trabajo creer que esa
muchacha sea la misma Sophia Neuville que conocí
en Nevada respondió Katsuragi ¿Y
qué se supone que está haciendo aquí?
Vino a pedirle a Sakura una receta para un
pastel de Navidad
esas dos se llevan de maravilla,
¿sabías? Bueno, de hecho Sophie-chan
se lleva muy bien con todo mundo, la chiquilla es
un derroche de simpatía
No me refería a eso
quiero decir
que si acaso le permiten que esté husmeando
en este lugar cuando le plazca, donde se le antoje
Pues
¡por supuesto! Takashi
lucía contrariado por tal cuestionamiento Igual
que todos los demás pilotos, cuenta con autorización
para estar en esta área
¿es que
acaso no debería tenerla?
Mientras tanto, ignorantes de la expectación
que provocaban un piso más arriba, las dos
féminas parecieron dar por terminada su conversación,
despidiéndose ambas con un afectuoso abrazo
para que entonces cada quien tomara su camino. Mientras
Sakura se dirigía al interior del hangar Neuville
se encaminaba en dirección contraria para salir
de allí, cuando aparentemente se percató
de que era vigilada. Las miradas de los dos jóvenes
chocaron en ese instante, y fue entonces que Rivera
pudo reconocer cierto rasgo de la muchacha en sus
recuerdos, al sentir su fiera mirada atravesarlo como
un cuchillo bien afilado. Dicha hostilidad, inexplicable
para una jovencita de su edad, era el atributo con
el que más la identificaba.
No, está bien
es sólo que
no me siento muy cómodo sabiendo que puede
ir y venir cuando le pegue la gana musitó
Kai No sé por qué, pero hay algo
en ella que me da mala espina
Estaban en esas cuando Maya arribó a cobrarles
una visita. En cuanto la vio cruzar por el umbral
de la puerta Kenji se fue alejando de manera discreta
y casual, aunque no lo suficiente como para que la
joven técnica se percatara de sus intenciones.
No le quedó más remedio que suspirar,
resignada, abrazando el legajo de documentos y discos
de datos que llevaba consigo. Ya se había hecho
a la idea de que algo así sucedería
cuando llegara. Era por eso que la mayor parte del
tiempo evitaba ir a esa parte en específico
del complejo de NERV.
¡Hola Kai! Aquí te manda la Doctora
Akagi el resultado de los análisis que MAGI
hizo a las muestras que trajiste Ibuki no perdió
tiempo en formalidades y fue directo al grano desde
un principio. Así podría irse de ese
sitio lo antes posible, pues la situación también
era bastante incómoda para ella.
¡Eso fue rápido! observó
el muchacho cuando le hacían entrega de todos
los documentos, ávido por devorar su contenido
Muchas gracias, Maya, y también por la
molestia de traerlos hasta acá
pudiste
mandarlos por la red, de cualquier forma
nada tonto, Rivera estaba al tanto de lo que sucedía
en su entorno.
La doctora insistió en que trajera los
resultados personalmente, estaba muy intrigada con
ellos y quería saber de inmediato tu impresión
sobre ellos aclaró a la vez que parecía
estar excusándolo Todas estas muestras
con las que llegaste son un material bastante peculiar.
Al principio no teníamos idea, pero los análisis
que les hicimos han abierto todo un nuevo horizonte
en nuestra investigación. Nunca imaginé
que pudieran estar vinculados a nuestro trabajo de
alguna manera, pero así fue
supongo que
eso hizo que las cosas fueran un poco más fáciles
Pese a que el cadáver de la criatura que había
derrotado fue convenientemente reducido a la nada
por el ser en llamas que después lo atacó,
Kai había descubierto que algunos tejidos habían
quedado entre los nudillos del Eva Z, los suficientes
como para tomar unas muestras y aplicarles los consecuentes
análisis, además de todas las mediciones
y datos que había recabado con el equipo de
cabina.
Ya me lo sospechaba, con lo poco que pude dilucidar
mientras estaba en la Fuerza Expedicionaria
añadió el joven Katsuragi, ojeando los
resultados en sus manos ¿Qué es
esto del Código Rojo?
Fue de esa manera que MAGI designó al
padrón genético de la criatura, para
su identificación señaló
Ibuki Dado que todas las lecturas resultaron
ser diametralmente opuestas a la de los Ángeles
pero observa esto, es lo más interesante de
todo lo que descubrimos
apenas si podíamos
creerlo, allí en el laboratorio
una longitud
de onda que anula el Campo A.T. ¿Puedes creerlo?
¡Una especie de Anti-Campo A.T.! ¡Esto
era lo que todo mundo buscaba hace quince años!
¡Y ahora nos llega justo en las narices, cuando
hemos dejado de buscarlo! Irónico, ¿no
crees? Todos estamos muy emocionados con estos datos,
tenemos a nuestras mejores mentes trabajando en una
forma de duplicar el efecto
Rivera ya no estaba escuchándola, sin importarle
estar siendo descortés. Aquél descubrimiento
también lo había dejado atónito,
pero al mismo tiempo aclaraba muchas cosas para él.
¡Un Anti-Campo A.T.! ¡Pero por supuesto!
¡Por eso ninguno de sus ataques con Campo A.T.
funcionó en esos bichos! ¡Diablos!
Ahora que lo pienso Maya continuaba hablando,
sólo que para entonces el chiquillo volvía
a prestarle atención Es bastante curioso
todo nos indica que lo que sea con lo que te hayas
enfrentado en el Mediterráneo, es todo lo contrario
a un Ángel, ¿cierto? Pero entonces,
y según recuerdo, en la tradición religiosa
lo contrario a los ángeles eran
¿Demonios? completó Katsuragi,
palideciendo.
Suena lógico, ¿verdad?
por su parte Ibuki lucía despreocupada, interesada
en cuestiones más prácticas del asunto
Yo también creo que así es como
deberíamos llamarles de ahora en adelante
algún día tendremos que ponerles un
nombre, y no puedo pensar en uno mejor que ese
Puedes quedarte con el crédito si quieres,
Maya respondió Kai mientras le pasaba
otro legajo de documentos Aquí tienes
mis primeras observaciones, puedes decirle a la Doctora
Akagi que le mandaré un reporte más
completo una vez que revise los resultados con más
detenimiento. Mientras tanto, señalé
algunos puntos que quisiera que MAGI se enfocara a
determinar
De acuerdo, entonces lo mejor será que
vuelva a mi puesto cuanto antes, aún queda
mucho por hacer antes de que se acabe el turno
pronunció la joven técnico, aprestándose
a retirarse del lugar Por cierto, Kai, ¿no
crees que deberías tomarte la noche libre para
ir a casa? Así como estás, una ducha
no te caería nada mal. No es por ofender, amigo,
pero la verdad es que
apestas
sentenció
ella, tapándose la nariz para dar mayor realce
a sus palabras.
El chiquillo lucía contrariado con la revelación,
y apenas si atinó a decir torpemente:
¿De veras? pronunció avergonzado,
a la vez que levantaba su camisola del hospital para
olfatear su rancio hedor corporal.
¿Qué es lo que estoy haciendo?
Se preguntaba Rei a sí misma, sin dejar de
lado su labor por aquella incógnita. Sola en
aquella ratonera en la que vivía, como siempre,
se sorprendía a sí misma en una tarea
cuyo propósito ó utilidad le eran desconocidos.
Y pese a ello, aún no cesaba en su inexplicable
afán. Seguía trabajando, inmersa en
una especie de trance, tal y como hacía muchas
otras actividades durante el día. Gran parte
de su vida había transcurrido en dicho estado,
actuando por mero reflejo.
Cosía. Algo que había aprendido desde
su infancia temprana, en la época que vivía
enclaustrada, rodeada de veladoras, crucifijos y demás
imágenes religiosas. Una de las tantas otras
cosas que las monjas le habían enseñado,
pero que no realizaba desde hace mucho tiempo. Desde
que había regresado al Japón con el
Comandante Ikari, sepultando su asfixiante pasado.
Renegaba de las creencias que le fueron impuestas,
así como de todo lo demás que pertenecía
a aquella antigua vida a la que había decidido
olvidar, darle la espalda. Y aún así,
hela allí, cosiendo afanosamente a mano como
si aún tuviera a la Madre Dolores a sus espaldas,
supervisando su labor; y sin siquiera darse cuenta
cuándo ó porqué había
comenzado.
Ya desde aquél entonces sus hermanas
le habían advertido de lo débil que
era el lazo que unía su alma a su cuerpo, comparándolo
con el del resto de las demás personas. Puede
que su presencia física estuviera a salvo dentro
de los muros del convento, cumpliendo puntualmente
sus deberes. Pero su alma flotaba allá a lo
lejos, vagando libremente por territorios ajenos e
inexplorados. Temían que llegaría el
día en que ésta ya no volvería,
perdiéndose en el infinito para siempre mientras
que dejaba atrás, olvidada, su cáscara
terrenal. Así pues, entre punto y punto, sin
detenerse jamás, la pregunta seguía
siendo la misma de hace varias horas:
¿Qué estoy haciendo
? ¿Pues
qué mas? Escuchando a la voz de tu corazón.
¿Mi corazón? Así es, atiendes
sus anhelos más profundos. ¿Por qué?
Porque de esa manera encontrarás aquello que
has perdido, aquello que tanto has buscado. ¿Qué
estoy buscando? Aquello sin lo cual eres un ser incompleto,
imperfecto. Llamas por él en un grito ahogado,
esperando a que alguien responda, esperando poder
encontrarlo. Esperando, siempre esperando
¿Por
qué siempre estoy esperando? Por encontrar
la respuesta
Respuesta
¿Respuesta
a qué? Al significado de tu existencia
Con más de treinta niveles de profundidad
en su haber, el elevador sencillamente se convertía
en una herramienta primordial en el Geofrente, sin
la cual colapsaría. Pero su importancia no
radicaba solamente en el transporte de personal. También
constituía un punto de encuentro bastante común
entre los empleados. Aunque en muchas ocasiones, dichos
encuentros no resultaban del todo agradables, tal
y como lo constató Sophia al abrirse sus puertas
y encontrarse cara a cara con Kai Rivera.
El sentimiento de repulsión mutua fue instantáneo,
al sólo contacto de la mirada. Estuvo muy tentada
a no subir y esperar al siguiente, pero a fin de cuentas
la prisa que llevaba le impidió hacerlo, lo
cual hubiera sido lo más prudente. Terminó
por subir al condenado elevador, optando por ignorar
a su acompañante y pensar en cosas felices
para hacer el trayecto más llevadero.
No había transcurrido ni un minuto cuando
se percató que aquello resultaría imposible.
El silencio en sí mismo constituía una
fuente más de abundante incomodidad. Eso sin
contar la horripilante, nauseabunda sensación
que le daba el tener los ojos de ese bicho fijos en
su espalda, recorriéndola de pies a cabeza,
deteniéndose en su trasero
¡Qué
horror!
Y
¿qué te ha parecido Japón,
hasta ahora? preguntó el joven Katsuragi
con mucha dificultad, tanto por el esfuerzo que tenía
que hacer para mantenerse en pie y porque el silencio
también le estaba resultando terriblemente
incómodo. Baste aclarar que su vista estaba
fija en el techo del elevador y que jamás se
había posado en las posaderas de su compañera.
De maravilla, hasta hace poco
respondió
la joven de largo cabello negro, sin voltear a verlo
Supongo que siempre debe haber algo malo con
cualquier lugar
Ya lo creo contestó Rivera, cansado,
pasando de la indirecta Pero así es esta
vida, muchas veces se tiene que aprender a lidiar
con situaciones en las que no se está a gusto,
cuando no hay más remedio.
Supongo que las personas a tu alrededor saben
de eso, ¿no?
Puede que sí una vez más
volvía a esquivar la embestida ¿Y
cómo está Mana, por cierto? ¿Has
tenido noticias suyas?
Se encuentra mucho mejor ahora que no tiene
que estar pensando a todas horas en un patán
insensible
Al volver a escuchar otra agresión en su contra
Kai suspiró profundamente. En su expresión
no había otra cosa que cansancio.
No es sólo por eso que estás
tan enojada conmigo, ¿cierto? Por más
que lo intento, no puedo recordar haberte hecho algo
que justifique el resentimiento que me tienes
La jovencita calló, luchando por contenerse,
para no asestarle un buen puñetazo en pleno
rostro a ese farsante. Lo consiguió. Pudo más
la buena voluntad de la época y que en tales
momentos y circunstancias no podía darse el
lujo de pelear con aquella bestia.
La verdad es que tú tampoco eres mi
persona favorita continuó Rivera Pero
tal parece que de ahora en adelante tendremos que
pasar bastante tiempo juntos, así que lo mejor
será tratar de llevar la fiesta en paz, ¿de
acuerdo?
¿Qué quieres decir?
¿Aún no has recibido tus órdenes?
preguntó consternado, para luego responderse
a sí mismo: Ah, es cierto, soy yo quien
debe dártelas
pues resulta que en cuanto
Zeta esté completamente reparado tendré
que volver al frente
y tú y Beta vendrán
conmigo
Neuville volvió a quedarse callada, con la
cabeza gacha.
Allá afuera la cosa está muy
difícil y te guste ó no sólo
nos tendremos a nosotros mismos
no habrá
nadie más en quien puedas confiar, créeme
por eso, si es que queremos sobrevivir a toda esta
locura lo mejor es que nos empecemos a llevar mejor,
¿no crees? le dijo mientras le tendía
su mano.
A diferencia tuya, yo sí soy una soldado
bien entrenada y también sé lo que tengo
que hacer por primera vez en toda la conversación
Sophia se volvía para encararlo, con aquella
mirada tan hostil que siempre le dedicaba al muchacho
Cumpliré con todos mis deberes, aún
si implica que tenga que pelear a tu lado
pero
lo que nunca haré será darle la mano
a un bastardo apestoso como tú
Nunca antes Rivera había agradecido tanto
la intervención del destino como aquella vez
en la que las puertas del ascensor se abrieron de
par en par, habiendo concluido su largo y angustiante
trayecto. Por fin estaban en el primer nivel. La joven
no tuvo la atención de esperar a que su lastimado
acompañante saliera del cubículo, tan
sólo despidiéndose con un sarcasmo más:
Hasta luego, Teniente
tenga cuidado en
el camino a casa
Y sin más, se fue. Kai en cambio tardó
un poco más en salir del aparato, pero una
vez fuera, se hizo una observación:
Apestoso
hasta ella lo notó
tal parece que sí necesito ese baño,
después de todo
y encima de todo la condenada
ni siquiera me deseó feliz Navidad
Ya para esas horas, en aquella Víspera de
Navidad, no había mucha actividad en el Geofrente,
con la consabida excepción de la División
de las Naciones Unidas. Dado el prolongado tiempo
de paz que se había adueñado de la ciudad
desde hace un par de meses, los altos mando de la
agencia no tuvieron mayor empacho en permitir que
gran parte del personal, salvo el verdaderamente indispensable,
se tomara el día libre para disfrutarlo con
los seres queridos. Y era por ello que Gendo y Ritsuko
podían trabajar tranquilamente, tal y como
lo estaban haciendo en aquellos momentos.
En verdad le agradezco mucho su ayuda en esto,
doctora le decía el Comandante a sus
espaldas, estando ella sentada frente a una consola,
programando comandos a gran velocidad A pesar
de la fecha que es hoy
espero no estar interrumpiendo
nada importante
Para nada se apuró a contestar
Akagi Lo único que me espera en casa
son un par de gatos, Comandante Ikari, y se las arreglarán
bien sin mí
usted, por otra parte
Tiene toda la razón
no sé
que haría si no estuviera aquí
respondió Ikari, sardónico.
Está listo anunció cuando
se hacía a un lado para dejarle ver a su acompañante
la pantalla del aparato Con esto debería
ser suficiente
Quedará perfecto con esto pronunció
Gendo, sumamente satisfecho con la labor de la científica
Su ayuda me ha sido de mucha utilidad, doctora
Si acaso usted me lo permitiera, podría
ayudarle en muchas otras cosas
Comandante Ikari
Gendo tan sólo arqueó una ceja ante
aquellas palabras de la mujer, para luego sonreír
con malicia mientras se cruzaba de brazos.
Sola en casa con el pingüino. Aquella Navidad
no podía ser más deprimente. Asuka había
sido llevada al hospital casi a rastras, tan sólo
para encontrarse que Kai se había fugado de
allí. Quiso creer que estaría descansando
en casa, pero tampoco fue así. Seguramente
que estaría en el cuartel, en ese caso. Zeta
necesitaba ser reparado con urgencia, así que
lo más probable es que estaría en el
hangar, trabajando en ello. ¿Verdad? No es
como si estuviera pasando ese día tan especial
con alguien más, ¿cierto? Sobre todo
con cierta flacucha mosca muerta de ojos rojos. No,
claro que no. Pero
¿y qué tal
si
? ¡Basta! Hikari tenía razón.
Esos celos suyos estaban fuera de control. No había
razón alguna para desconfiar de Kai ni para
temerle a cualquier otra pelafustana que quisiera
arrebatárselo. Mucho menos a la lela de Ayanami.
Ahora por lo único que se tenía que
preocupar era por confortar a su novio y ayudarlo
en esos momentos tan difíciles. Estar a su
lado para que nunca se sintiera desamparado. Eso era
lo que tenía que hacer.
Mientras tanto, Pen-Pen, su única compañía
en la casa, la observaba desde el otro extremo del
departamento, confundido. Al darse cuenta de que era
vigilada, la joven rubia se decidió por distraerse
un rato mientras se daba ánimos para ir al
Geofrente, para lo que llamó al ave para jugar
con él, cosa rara en ella:
¡Ven, Pen-Pen! dijo al ponerse
en cuclillas, aplaudiendo para llamar la atención
del animal ¡Aquí, pingüinito!
¿No quieres jugar?
El pajarraco titubeó por momentos, indeciso,
pero finalmente optó por escapar aterrorizado,
refugiándose en su nevera. Aquello fue el colmo
para la muchachita europea. Hasta ese estúpido
bodoque relleno de plumas la dejaba sola.
No pudo seguir compadeciéndose pues el timbre
de la puerta, presionado varias veces, la interrumpió.
¡Maldito Shinji! ¿Por qué carajos
nunca se llevaba las llaves?
¡¿Acaso crees que soy tu portera
ó por qué siempre tengo que estarte
abriendo, tarado?! rugió la muchacha
apenas abrió la puerta, viendo una vez más
en el joven Ikari algo en lo cual desquitar su frustración.
Ah
perdón por eso
es que
no me llevé las llaves cuando me fui y
balbuceó Kai en el quicio de la puerta, aturdido
por el regaño No pensé que
Langley palideció al ver la maltrecha figura
de su novio en lugar de la de su atolondrado compañero,
sintiéndose todavía más avergonzada
al contemplar su expresión fatigada.
¡Kai!... apenas si acertó
a exclamar, haciéndose a un lado para dejarlo
pasar al interior del apartamento ¡Perdón,
perdón! ¡Pensé que era el inútil
de Shinji, tienes que perdonarme! Yo
yo
Por su parte Rivera estaba más entretenido
en echar un vistazo, recorriendo con mirada nostálgica
su hogar. El añorado hogar, del que había
estado ausente apenas un mes. Pero para él
cada día lejos fue como un año transcurrido.
La casa se ve más grande observó
el muchacho, que de haber podido de buena gana se
hubiera tirado al piso a llorar de felicidad. Pero
no podía Cambiaron el acomodo de los
muebles en la sala, ¿verdad?
Sí
Hikari me prestó el
otro día una revista donde salían consejos
de feng-shui para acomodar los interiores
últimamente
no he tenido mucho que hacer
Si acaso alguien los hubiera visto de lejos jamás
hubiera pensado que aquellos dos fueran pareja, dado
el trato ajeno con el que se dirigían, además
de la tirantez de la situación.
Y
¿cómo han estado las
cosas por aquí?
Muy aburridas, más que de costumbre
pero
¿tú cómo te sientes?
¿No crees que deberías pasar unos días
más en el hospital?
No, no le veo el caso. Me siento mucho mejor
ahora. Además hay mucho por hacer, no tengo
tiempo para estar echadote en una cama de hospital.
De hecho tan sólo vine para echarme un regaderazo
y por un cambio de ropa
El eco que hacían sus muletas al dirigirse
a su cuarto fue el único sonido que pudo escucharse
entonces. Asuka permanecía de pie en su lugar,
vacilante, observando un envoltorio debajo del arbolito
navideño de plástico que estaba debajo
de la mesita de centro. También quería
ofrecerle su ayuda
pero algo se lo impedía.
Por otro lado, Kai se detuvo en seco antes de abrir
la puerta del cuarto.
Perdón por lo que pasó cuando
llegué musitó el muchacho, cabizbajo
No recuerdo muy bien qué fue lo que pasó,
pero sí sé que debiste desilusionarte
perdóname por ser tan debilucho
no pude
regresar de una pieza
¡No! No digas eso, nada fue tu culpa
contestó Langley con la voz quebrada Fui
una tonta, me emocioné de más. No me
di cuenta de lo lastimado que estabas
en ese
momento sólo pensé en mí y por
eso terminé lastimándote más
es sólo que yo
yo te extrañé
muchísimo, todo este tiempo
¿porqué
nunca llamaste, tonto? Ni siquiera un maldito e-mail
para saludar
nada
me empecé a imaginar
cosas
Lo siento. No tenía permitido comunicarme
al exterior. Asuntos de Inteligencia Militar ó
algo por el estilo, qué se yo respondió
Katsuragi, rascándose la nuca Pero
yo también te extrañé mucho
Con pasos torpes e inseguros la jovencita fue a su
encuentro, para al cabo de unos momentos ser recibida
con los brazos abiertos, igual de temerosos y vacilantes
que ella. El abrazo pudo ser cualquier cosa, menos
afectuoso. La pareja parecían dos absolutos
desconocidos a los que las circunstancias obligaban
a acercarse de aquella manera. Después de tanto
tiempo sin haberse visto, sin haber hablado
¿y era todo lo que podían hacer ahora
que finalmente estaban juntos? ¿Qué
había entre los dos que les impedía
estar del todo juntos? Aunque había una muy
buena razón para que, por lo menos Asuka, guardara
cierta distancia. Y así se lo hizo saber su
acompañante:
Ya lo sé, ya lo sé masculló
Kai, haciéndose a un lado Apesto, no
tienes que decírmelo
por eso necesito
tanto ese baño
El muchacho entró sin más al cuarto
de baño, dejando afuera a la adorable rubia.
Ella volvió la mirada una vez más hacia
el raquítico árbol de Navidad que Misato
se había sacado en una rifa. Se hizo del envoltorio
adornado con un listón que había bajo
sus ramas plastificadas, mientras renegaba de su indecisión
pateando el piso.
¡Pero qué estúpida soy!
Por otro lado, mientras que lidiaba con los pormenores
esperados de tener que desvestirse y bañarse
con tanto vendaje encima, el semblante de Rivera lucía
todavía más abatido, y no tanto por
el esfuerzo físico:
Así que tú tampoco pudiste entenderlo
murmuró apesadumbrado, una vez que completó
la faena de quitarse la camisa de encima Esto
que traigo en mí, que me está devorando
por dentro
En lo que ya se le había hecho un hábito
(ó vicio) a lo largo de su corta vida, Shinji
estaba desorientado, indeciso sobre su proceder. ¿Había
hecho bien en ir a ese lugar? ¿Qué esperaba
lograr ahí, de cualquier manera? Además
no había que olvidar qué día
era ese. Si acaso había algo que odiara más
que la Navidad, eso era tener que salir en Navidad.
La festividad hacía algo con la gente, embriagaba
de felicidad a todo mundo. Tantas personas bienintencionadas,
todas luciendo esos estúpidos rostros alegres
en compañía de aquellos a los que amaban,
y deseándole lo mejor a cualquier hijo de vecino
con el que se cruzaran, tan sólo le recordaban
lo desdichado que era en comparación. Y no
había modo en que necesitara que alguien se
lo restregara en la cara. Para eso se tenía
a sí mismo.
Miraba con ojos de envidia a toda aquella linda gente
desfilando a su alrededor, todos tan felices, todos
con su expresión idiota que parecía
ser indeleble de sus caras
todos lo evitaban.
Hacían hasta lo imposible por no voltear a
ver a aquél desdichado paria antisocial, a
aquél enfermizo chiquillo introvertido que
con su semblante depresivo ensuciaba la brillantez
de la fiesta. Para ellos era mejor hacer de cuenta
que no existía. ¡Malditos! ¡Cuánto
los detestaba! ¿Qué carajos estaba haciendo
en ese condenado lugar, de cualquier manera? Mejor
irse antes de que
¡SHIIIIIIIN-CHAAAAN!!!
Aquel grito ensordecedor, aderezado con un tono meloso,
lo detuvo en seco cuando pretendía abandonar
el sitio. Eso y también la forma tan brusca
en que había sido tacleado, lo cual había
provocado que ahora estuviera tirado en el piso.
So
¡¿Sophia?! pronunció
aturdido por el golpe que se llevó, teniendo
a la susodicha colgada del cuello ¿Estás
loca ó qué? ¡Por poquito y me
matas!
Eso te sacas por pretender dejarme plantada,
gruñoncito le contestó la chiquilla
entre risas, sin soltarlo por un solo momento.
¿Y se puede saber qué es lo que
tanto te divierte? inquirió Ikari, intrigado
pero a la vez irritado por la expresión de
la muchacha, pensando que estaba siendo objeto de
alguna pulla.
¡Pues que por fin pude verte enojado!
respondió ella de buena gana ¡Y
te ves tan lindo cómo me lo imaginé!
El chiquillo quedó enmudecido por semejante
respuesta. En efecto, era rara la ocasión en
la que se permitía ese tipo de desplantes en
público. La mayor parte del tiempo se la pasaba
reprimiendo esas manifestaciones de sentimientos,
mal vistos por los demás, precisamente por
temor a despertar el rechazo de quienes lo rodeaban
y con ello, sin darse cuenta, mendigar por algunos
mendrugos de simpatía ajena. Era debido a eso
que se le hacía tan difícil de creer
que pudiera seguirle simpatizando a alguien aún
estando enfadado. Pero entonces llegaba aquella chica
y soltaba eso, así nada más
¿De veras lo piensas? volvió
a preguntarle, sin dar crédito a lo que había
escuchado.
¡Claro que sí! ¿Me estás
llamando mentirosa?
Bueno
en ese caso
muchas gracias
es la primera vez que alguien me dice algo como eso
musitó Shinji, feliz y nervioso a la vez.
Hasta entonces se daba cuenta que tenían todas
las miradas de alrededor fijas sobre sí. Y
cómo no iba a ser eso posible, pues los dos
seguían tan tranquilamente echados en el piso
del andador, en pleno centro de la ciudad, el que
de forma insólita lucía bullicioso,
casi como el de una ciudad de a de veras. Algunos
los reconocieron, pues la mayor parte de la gente
que pasaba eran empleados de NERV. Otros no, pero
de cualquier forma no era impedimento para que tan
singular parejita fuera el blanco de su atención.
la juventud de estos tiempos
¡qué descaro!...
parece que alguien va a tener una muy
feliz Navidad, esta noche
se gustan y no son novios, se gustan
y no son novios
se ven bastante cómodos, a decir
verdad
¡No los veas, Kana-chan!...
¿qué no son
?
sí, sí son
¡no lo sabía!...
ni yo
¿desde cuando?...
¿tan pronto?...
no tiene ni un mes que llegó y
ya anda en esos pasos
así son los jóvenes de
ahora
tienen que vivir con toda clase de excesos
¿qué tiene ese flacucho
que no tenga yo?...
pues quién fuera ellos
¡sinvergüenzas!...
tener otra vez esa edad
yo no lo creo
sí, tener quince es un asco
Sophia pasaba de semejantes comentarios con relativa
facilidad. Los cuchicheos de gente ociosa no podían
alcanzarla jamás. Pero con Shinji era punto
y aparte, tan sólo bastaba con ver su expresión
para saberlo.
¿Quizás deberíamos ir
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