| Por: Gus (gus_charizard@yahoo.com.mx)
Capítulo Veinte: "Monstruo"
Deja de engañar,
no quieras ocultar
que has pasado sin tropezar.
Un monstruo de papel,
no sé contra quien voy,
¿Ó es que acaso
hay alguien mas aquí?
En un mundo descomunal
Siento tu fragilidad
Lucha de Gigantes
Nacha Pop
¡Qué aguacero el de aquella noche!
Parecía como si el cielo mismo estuviera cayéndose
a pedazos. Pero semejante situación tenía
por lo menos un lado bueno. La fuerte lluvia que pegaba
en su rostro se había encargado de limpiar
en él todas las lágrimas que había
derramado. Los truenos a la distancia se ocuparon
en apagar sus desconsolados lamentos.
Misato estaba postrada sobre el asfalto mojado, sin
un rincón de su anatomía que no estuviera
empapado hasta los huesos. Y qué demonios importaba.
A su alrededor la gente continuaba su odiosa labor
sin prestarle mucha atención, sin permitir
que tal suceso les afectara. Simplemente se trataba
de otro trabajo, justo como los demás. No había
razón alguna para que éste fuera diferente.
¡Malditos desalmados! ¿Cómo es
que podían estar tan tranquilos? Se preguntaba
ella al verlos andar de aquí para allá
con su imborrable expresión de fastidio, por
tener que trabajar bajo aquél diluvio. ¡Cuánto
los odiaba por ello! Encima de esa camilla que empujaban
como si fuera un carrito del supermercado, dentro
de esa bolsa negra se encontraba la persona más
querida para ella, su completa adoración. Podrían
mostrar siquiera un poco más de respeto, no
se trataba de cualquier bulto que tuvieran que echar
a la basura. ¡Se trataba de un ser humano, una
persona importante para mucha gente! Una persona que
había sido amada. Qué importaba si ahora
parecía una coladera y que la mitad de su rostro
no estaba. ¡Seguía siendo humano, por
el amor de Dios! Un espléndido ser humano
que había sido brutalmente asesinado
que estaba frío, inerte
muerto
El llanto la hizo estremecerse una vez más,
tirándose por completo al piso para dar rienda
suelta a su dolor, como un cuchillo en el corazón.
Alzó la mirada, los ojos cubiertos por las
lágrimas, para poder verlo una última
vez, mientras partía a la eternidad. ¿Por
qué se lo llevaban en ambulancia? Ya hacía
bastante rato que dejó de necesitarla. ¿Para
qué ahora? ¿Qué caso tenía?
Señorita uno de aquellos hombres
cubiertos en gabardina impermeable llamó su
atención palmeando su hombro Agradecemos
mucho su cooperación, pero creo que es mejor
que se vaya de este lugar. Ya no es necesaria aquí.
Nosotros nos encargaremos del resto.
Sí
sí, tiene razón
musitó Katsuragi con un hilo de voz, completamente
ausente, su mirada extraviada en la nada Tal
vez sea mejor que me vaya a casa
además
habrá que preparar el funeral y
No bien había terminado de hablar cuando de
nuevo la muchacha se echaba al piso, ocultando el
rostro entre sus manos para poder llorar a sus anchas.
Al verla derrumbarse de aquella manera el hombre sin
rostro prefirió darse por vencido y dejarla
desahogarse tanto como quisiera. De cualquier manera,
no era su problema si después agarraba una
pulmonía por pasársela lloriqueando
bajo esa condenada tormenta.
No obstante, el sujeto apenas dio un par de pasos
cuando la joven se incorporó de golpe, mirándolo
absorta desde su lugar, dando la impresión
de haber recordado algo repentinamente. Aquellos ojos
enrojecidos por las lágrimas y fijos en él,
pero a la vez en el vacío, eran por demás
perturbadores. La muchachita, que de algún
modo resultaba atractiva, en esos momentos parecía
un espanto, una aparición, tan pálida
como estaba.
El niño dijo ella, murmurando
Ahí había sólo dos cuerpos
¿Pero y el niño? ¿Qué
pasó con él? ¿DONDE ESTÁ
EL NIÑO?
La joven lo increpó desesperada, asiéndose
de su gabardina. Ello y la expresión desquiciada
en su rostro incomodaron todavía más
a aquella persona. Le resultaba difícil pensar
en cualquier cosa que no fuera alejarse de esa lunática
lo antes posible.
¿Un niño? ¿De qué
está hablando? Por favor, suelte
masculló, forcejeando para quitársela
de encima ¡Ah, es cierto! Creo recordar
que vi a un niño
sentado por allá,
en aquél rincón
¿Lo ve?
Tan pronto el hombre señaló la dirección
Misato se apresuró hacia ella. Rodeó
el auto calcinado y el impresionante agujero en plena
calle, el cual aún ahora despedía vapor.
No les prestó importancia y tampoco puso atención
al comentario descuidado de uno de los peritos al
contemplar el lugar:
¿Dicen que fue un rayo? ¡A mí
me parece más bien que una bomba fue lo que
cayó en este lugar! Solamente vean el tamaño
de ese bache
casi es un cráter
Ahí estaba él, agazapado en un rincón
en la esquina de un viejo taller automotriz. Igual
que ella, empapado hasta los huesos.
¿Kyle? lo llamó mientras
se ponía en cuclillas delante de él,
viéndolo a los ojos, esos ojos verdes tan hermosos
que en aquellos momentos lucían apagados ¿Kai?
¿Kai-chan? ¿Puedes oírme?
No fue hasta que pasó la mano frente a su
rostro que el chiquillo reparó en su presencia.
Sólo hasta entonces le devolvió la mirada.
Sin embargo dicho gesto fue mecánico, carente
de cualquier clase de emoción.
Hola. ¿Te acuerdas de mí? Soy
Misato
Misato nee-san
¿recuerdas?
La amiga de tu papá
El infante movió la cabeza en una afirmación.
Una vez más, la nada. En su mirada ausente
que la contemplaba, en su boca que parecía
estar sellada, en sus movimientos lentos y torpes.
Una sensación de vacío la embargaba
con tan sólo verlo. ¿Y cómo no
iba a ser así? ¡Sus padres acababan de
ser asesinados frente a sus ojos! ¡De él,
un niño de sólo cuatro años!
¡No te preocupes! le dijo al tiempo
que lo estrechaba entre sus brazos y volvían
a correr las lágrimas por su rostro ¡Todo
va a estar bien, te lo prometo! ¡Yo estoy aquí
para ti! ¡Yo estaré aquí siempre
para ti! ¡Lo prometo!
Se aferraba al chiquillo de la misma manera que un
náufrago lo haría a un pedazo de madera
en pleno océano. Por su parte el niño
permanecía ausente. No había rastro
en él de dolor ni de pérdida, ni siquiera
de miedo. Tan sólo un gran vacío que
parecía consumirlo todo. Así permanecieron
ambos, fundidos en aquél abrazo bajo aquella
lluvia torrencial que azotaba sobre ellos sin consideración
alguna. No obstante, esos instantes marcaban para
los dos el final de una etapa de sus vidas pero también
el comienzo de una nueva.
Así era como lo consideraba la Mayor Katsuragi,
ahora que recordaba aquél momento, nostálgica
por el ayer. Mucho había ocurrido en el transcurso
de los últimos once años. Las vueltas
que da la vida, ahora ya no podía imaginársela
sin tener a su lado a ese pequeño huérfano
al que recogió en ese entonces. Y era precisamente
con lo que había tenido que lidiar durante
las últimas semanas, estando él tan
lejos y sin tener noticias suyas.
Mucha gente estaba al tanto de ello, por ende casi
nadie se extrañó del cambio de humor
que experimentaba la siempre entusiasta y simpática
Mayor Katsuragi, la luz del Departamento de Tácticas
y Estrategias de NERV.
¡Buenos días, treinteañera!
la saludó Ritsuko al paso, intentando animarla
Parece que seguimos de malas, ¿no?
¡Y así será hasta que dejes
de llamarme así! replicó enseguida
Katsuragi. Por lo visto, la estrategia de su amiga
daba resultados ¡Dios! Aún no puedo
asimilar el hecho de que siendo tan joven ya sea tan
vieja
¿Cómo es que llegué
a los treinta tan rápido?
De la misma manera que yo lo hice hace dos
años contestó la Doctora Akagi
Pero una se acostumbra, ¿sabes? Hay cosas
peores que cumplir treinta años.
¡Ya lo creo! repuso la Mayor lanzando
un hondo suspiro.
Pues de una vez te advierto que ni se te ocurra
llegar a la fiesta con ese humor que te cargas
se apuró a decir Ritsuko antes de que las nubes
de depresión se agolparan de nuevo sobre la
cabeza de Misato Ó le vas a arruinar
el ambiente a todo mundo y mira que no fue nada barato
reservar ese sitio de karaoke
¿De veras crees que es un buen momento
para festejar?
¡Por supuesto! ¡Hay bastantes motivos
para hacer fiesta! Tú cumples treinta
Asuka sus quince
¿No recuerdas? ¡El
sueño de toda jovencita es su fiesta de quince
años! Es cuando una empieza a hacerse mujer
Además, tenemos una nueva piloto entre nosotros
Sí, si me lo preguntas, creo que sobran razones
para festejar
Por cierto, ¿qué tal salió
Sophia en sus primeras pruebas de sincronización?
Muy bien respondió Akagi, un poco
molesta por tener que hablar de trabajo, que a últimas
fechas resultaba ser bastante agotador. Otra de las
razones por las que tenían que hacer esa fiesta
Aunque dentro de lo normal. Nada del otro mundo,
se encuentra dentro de la media de los otros tres
pilotos. Sólo un poquito por encima de Rei
y Shinji.
Eso sí que es una sorpresa. Me supuse
que los pilotos de las Unidades Especiales deberían
tener
no sé
habilidades especiales
De cualquier modo, es una niña encantadora.
Me recuerda a mí cuando tenía su edad.
Yo lo que me pregunto es de dónde sacarán
a estas muchachitas pilotos
¡Todas parecen
salidas de un catálogo de moda juvenil! Ninguna
está pasada de peso, ó usa lentes, ó
tiene los dientes chuecos
¡Diablos, las
tres parecen malditas modelos! ¿Me creerías
que en todo este tiempo NUNCA le he visto un barro
en la cara a Asuka?
Su acompañante no respondió enseguida.
Únicamente la miró por unos momentos,
como desconcertada, para luego encogerse de hombros
y lanzar otro suspiro.
Ahora sí que estoy triste señaló,
cabizbaja Estoy llegando a la edad en que una
ya no se identifica con la juventud, sino que la envidia
qué deprimente
¡Oye! ¿Qué quieres decir
con eso?
¿Qué demonios quieres decir
con eso?
El gesto adusto que parecía permanente en
el pétreo rostro del Almirante Merkatz siempre
conseguía intimidar a Kai. Parecía un
muchacho de colegio al que su profesor estuviera reprendiendo.
Ya se lo dije contestó Kai, nervioso,
y asegurándose de poner suficiente distancia
entre los dos. No era raro que el Almirante le soltara
una bofetada ó cualquier clase de golpe cuando
se desesperaba en medio de una de sus conversaciones
Aún no puedo estar seguro de qué
son esas criaturas en la Isla del Infierno
no
son Ángeles, lo puedo asegurar
pero con
el equipo tan precario que tengo en este lugar
¡Imbécil! bramó entonces
el uniformado ¡Ese es tu problema, arréglalo
como puedas! No me interesa saber qué NO son
esas cosas, sino saber a ciencia cierta contra QUÉ
nos enfrentamos. No estoy dispuesto a perder más
hombres y recursos en una misión a ciegas y
tontas. ¿Me entendiste?
Comprendo muy bien a qué se refiere,
Almirante, pero también tiene que entender
que no puedo
En unas siete horas más la flota llegará
a las costas de Túnez, Teniente lo interrumpió
Merkatz, con la vista fija en el tranquilo mar por
el que surcaba su poderosa embarcación Para
entonces debe haberme entregado un reporte con todo
lo que sepa de esas monstruosidades
datos concretos,
y en inglés clarito
¿quedó
claro, bicho?
Pero
Almirante ahora era el alférez
de la nave quien interrumpía al chiquillo El
sonar ha detectado un objeto de unos doscientos metros
de largo que se dirige directo a la flota, Señor.
¿Un submarino enemigo, quizás?
aventuró Merkatz cuando se dirigía a
la consola del sonar junto con su subordinado.
Negativo. Un submarino no tiene esa clase de
movimiento ni velocidad, Señor. A ese ritmo
de aceleración entrará en contacto con
la flota en diez minutos.
Será mejor que se aliste, Teniente
dijo entonces el Almirante Parece que tendrá
otra oportunidad para estudiar más de cerca
a esos amigos suyos tan misteriosos
¡Ya basta de tanto estudiar! rezongó
Sophia mientras arrojaba sus libros de japonés
al piso ¡Juro que si tengo que memorizar
cualquier otra cosa más voy a vomitar!
Entonces creo que es un mal momento para darte
mi número de celular, ¿no? atajó
Toji cuando se sentaba detrás suyo a la sombra
de un árbol, en el jardín de la escuela.
Shinji y Sophia rieron de buena gana con la ocurrencia,
aunque casi enseguida ya no les pareció tan
divertido.
No tenía idea de que la escuela en Japón
fuera tan difícil admitió la jovencita,
apesadumbrada, soltando un hondo suspiro ¡Y
me tenían que transferir justo ahora que el
curso está tan avanzado! No sé cómo
esperan todos esos maestros suyos que me ponga al
corriente, así nada más
Podrías pedirle a Shinji que te ayude
con eso dijo Suzuhara con un marcado tono de
malicia, aderezado con una sonrisa alcahueta Las
notas del joven Ikari son muy buenas, por si no lo
sabías
¿Y porqué tienes que decirlo
de esa manera? intervino el susodicho, avergonzado.
¡Oh, no! ¡Claro que no! se
apuró a contestar la joven americana, agitando
los brazos delante suyo ¡Shinji-san ya
ha hecho bastante por mí! Jamás me atrevería
a molestarlo con algo más, estaría abusando
de su consideración
Ya te dije que el san está
de más
Sophie
pese a que
estaba a sus espaldas, Shinji casi podía ver
el gesto socarrón en el rostro de su amigo
Además no es ninguna molestia
digo,
no es que sea muy listo, pero de todos modos te ayudaría
con mucho gusto
¡Si me lo permite
! lo interrumpió
entonces Kensuke, poniéndose de pie tan rápido
que sorprendió a los demás, quienes
ya se habían olvidado que también estaba
allí ¡También quisiera ofrecerme
como voluntario para ayudarla con sus estudios, Señor!
El chiquillo estaba tan rígido como una tabla,
en una perfecta posición de firmes, justo frente
a Neuville, quien sonreía mientras se ponía
en pie, bastante divertida con todo aquél asunto.
¿En serio? ¿Cree usted tener
las suficientes agallas para aceptar semejante misión,
soldado? le dijo con fuerte voz de mando, poniéndose
casi a un palmo de distancia de él ¿Qué
le hace pensar a un gusano como tú que está
capacitado para esta misión?
¡Señor! respondió
Aida, sin moverse un ápice de su posición
¡Porque mis calificaciones son mucho más
altas que las de Ikari, Señor!
¡Eso está por verse, basura!
respondió la muchacha incrementando aún
más el tono de su voz ¡Pero primero
quiero las cien lagartijas que aún me debes,
adefesio! ¡Vamos, tírate al piso y empieza
a mover esos bracitos que tienes! Uno, dos, tres
Move it, move it!
¡Te juro que nunca me voy a cansar de
esto, Shinji! Toji apenas si podía hablar
entre tantas risas. Estaba tan rojo como una señal
de tránsito y su estómago parecía
a punto de reventar ¡Y lo mejor de todo
es que ese tarado lo está disfrutando! ¡No
puedo creerlo, Kensuke ha encontrado al amor de su
vida!
El origen de todo aquello radicaba en la insignia
que Kensuke había notado colgando de la mochila
de Sophia, la cual ameritaba el adiestramiento de
seis meses que había recibido con el Cuerpo
de Marines de los Estados Unidos. Aquello bastó
para que el chiquillo fanático de lo militar
cayera rendido ante los pies de la jovencita extranjera,
quien se divertía de lo lindo prestándose
para aquel singular juego. Había prometido
mostrarle algo del entrenamiento al que se sometió,
lo cual estaba cumpliendo al gritarle toda clase de
sobrenombres humillantes y obligarlo a hacer toda
una rutina de demandantes ejercicios físicos.
Te lo digo yo, amigo Suzuhara le pasó
el brazo por los hombros, para acercarse más
a él y decirle casi susurrando: Esta
nueva amiga tuya es genial. Yo diría que no
hay otra como ella. Toma esto como un consejo de mi
parte: no la dejes ir. ¡Anímate! Tener
a alguien así a tu lado es como sacarse la
lotería.
El joven Ikari, con la sangre agolpándose
sobre sus mejillas como ya se le estaba haciendo costumbre
al hablar de su nueva compañera, la miró
a lo lejos, entretenida como estaba en contar las
lagartijas de Kensuke. Toji tenía razón
en todo. Chicas como ella eran escasas en el mundo.
Bonita, simpática, lista
no tenía
ni un día de conocerlos y ya se llevaba tan
bien con sus amigos
¡Simplemente era fantástica!
Lo dices como si algo hubiera entre los dos
carraspeó Shinji Además, por la
manera en la que hablas de ella me parece que Misato
ha perdido a otro de sus admiradores murmuró
el chiquillo con suspicacia, con la mirada entornada.
¡Ah, no! ¡Eso sí que jamás!
repuso su acompañante en el acto Mujeres
hermosas hay muchas en el mundo, pero ninguna se puede
comparar con la Señorita Misato
¡Ay,
Shinji, si tan sólo tuviera diez años
más! Aún estoy invitado a la fiesta,
¿cierto? Y aún puedo quedarme a dormir
en tu casa, ¿cierto?
¿Cuántas veces más te
lo tengo que repetir? ¡Sí!
¡Perfecto! pronunció el
chiquillo, resuelto y entusiasmado, poniéndose
en pie para luego dirigirse a su amigo ¡Si
hay amor, nada es imposible! ¡Shinji, tenemos
que dar nuestro mejor esfuerzo! ¿De acuerdo?
Muy bien, de acuerdo respondió
Hikari, sonriendo nerviosamente, algo apenada, estrujando
su mochila entre sus brazos Entonces yo también
pediré permiso para dormir en tu casa
aunque no creo que pegue la pestaña en toda
la noche, de sólo pensar que voy a dormir bajo
el mismo techo que él
¡Aaaay, qué
emoción!
Lo que tú digas, mi pequeña fraülein
dijo Asuka por su parte, caminando junto a ella por
el pasillo ¡Dios, no puedo creer que estemos
hablando de la misma persona!
No digas eso
es sólo que tiene
un encanto oculto que nadie más puede ver
Bastante oculto, diría yo
Has estado mucho más gruñona
que de costumbre, para alguien que está a punto
de cumplir los quince años observó
su confidente, aunque ella bien ya sabía la
razón de esto y también sabría
lo que Asuka le respondería:
¿Y qué caso tiene, si los voy
a festejar con un montón de borrachos y una
partida de mocosos lelos? dijo ella sin más
preámbulos ¡Esa Doctora Akagi y
Kaji son un par de avaros y tacaños! ¡Mira
que ocurrírseles juntar mi fiesta con la de
Misato!
En efecto, y de acuerdo a una costumbre entre las
chiquillas de colegio, Ritsuko y Kaji habían
decidido juntar las celebraciones de los dos cumpleaños,
dada su gran cercanía, (el de Misato el 8 de
Diciembre y el de Asuka el 16) en una fecha intermedia
entre los dos, es decir, el 12 de Diciembre. Una manera
bastante ingeniosa de ahorrarse muchos gastos, tal
y cómo la joven europea lo había descrito.
Piensa que así será el doble
de diversión, amiga
¿Diversión? ¿Crees que
voy a poder divertirme? Kai ni siquiera va a estar
allí
¿Aún no han recibido noticias
suyas? preguntó Hikari, advirtiendo cómo
se había suavizado el tono en la voz de Langley
al mencionarlo.
Nada. Cero. Ni siquiera a Misato ó a
mí nos ha escrito. No hemos sabido de él
desde que se fue
¿en qué cuernos
estará pensando?
Mientras la escuchaba Hikari tragaba saliva al ver
quién se dirigía hacia ellas del lado
contrario del pasillo. Rei Ayanami avanzaba en su
dirección y parecía bastante interesada
en Asuka. Ó por lo menos a ella le parecía
que la chiquilla de cabello azul quería decirle
algo. Era la primera vez desde que la conocía
que Hikari le veía un gesto de ese tipo, es
decir, que intentara comunicarse de alguna manera
con otra persona. Dicho suceso tan sólo hubiera
resultado ser anecdótico de no ser que era
Asuka precisamente con quien quería hablar.
Con Asuka, quien en últimas fechas estaba de
un humor de los mil demonios y quien por cierto también
se había vuelto bastante celosa de Kai, por
no decir que paranoica rayando en la esquizofrenia.
Y por lo general el blanco de todas sus sospechas
era Ayanami, aunque incluso hubo una vez en la que
llegó a dudar hasta de la mismísima
Mayor Katsuragi. Sobra decir que los comentarios de
desprecio con los que siempre se refería a
Rei habían subido tanto de tono como de frecuencia
en los últimos días. Así que
quién sabe cómo iría a reaccionar
si acaso a Rei se le llegara a ocurrir dirigirle la
palabra.
Afortunadamente la jovencita de pupilas rojas pareció
captar el mensaje oculto en el gesto preocupado de
Hikari y alcanzó a recapacitar de último
momento, pasando de largo cuando se encontró
con la jovencita alemana, sin siquiera mirarla.
Hikari pudo entonces respirar aliviada, mientras
que su amiga por su parte mascullaba al respecto:
¿Y ahora qué mosca le habrá
picado a la muda? ¡Dios, parece que cada día
que pasa está más loca!
Las dos siguieron su camino sin reparar en que Ayanami
había detenido el suyo para observar detenidamente
a Asuka mientras se alejaba. ¡Pero qué
estúpida había sido! ¿Qué
hubiera ganado con hablarle a esa rubia insoportable?
Si ni la Mayor Katsuragi no sabía nada acerca
de cómo estaba Kai, era bastante obvio que
ella tampoco. Además
¿cómo
explicarle justamente a ella esta certeza, que la
quemaba por dentro, de que Kai necesitaba ayuda, si
ni siquiera ella misma entendía cómo
era que lo sabía? Por un momento llegó
a pensar que siendo su novia sería entonces
la persona correcta para ayudarlo. Y así podría
liberarse de esa angustia que oprimía su pecho
desde hace varios días. Pero ahora estaba más
convencida que nunca que nadie podía ayudar
a Rivera. Absolutamente nadie. Tal vez.
¡Mira nada más! señaló
Hikari a las ventanas que daban al jardín Esa
nueva amiga tuya parece llevarse muy bien con Shinji
y sus amigos
¿Quién lo diría?
Y eso que apenas la acaban de transferir
¡Esa chiflada no es mi amiga! objetó
Langley enseguida, mirando hacia donde le indicaban,
para ver a Sophia conversar muy animada con los
tres chiflados a la sombra de un árbol
No tengo idea qué pretende conseguir
haciéndose la mosquita muerta y luciendo esos
ojos de borrego a donde quiera que va, pero a mí
no me puede engañar, Hikari
yo he visto
su verdadero rostro, y sé muy bien cómo
es realmente esa bruja marimacha
¿En verdad lo sabía? Al verla riendo
en la manera que lo hacía en esos momentos
parecía difícil pensar que lo estuviera
fingiendo. Todos sus gestos indicaban que en realidad
disfrutaba de su compañía, en particular
la de cierto jovencito japonés de ojos azules
al que no le despegaba la mirada de encima. ¡Y
ese estúpido no hacía otra cosa más
que sonrojarse y poner esa risa tan bobalicona que
siempre ponía cuando estaba nervioso y no sabía
qué hacer! La misma clase de sonrisa que tantas
veces le había mostrado
y que a últimas
fechas no había vuelto a ver. ¿Qué
se estaba creyendo ese idiota de Shinji, ignorándola
de esa manera? ¿A dónde habían
ido su determinación y valor de hace apenas
unas semanas? ¿Esa fuerza que le demostró
cuando la besó? ¿Es que tan fácilmente
se daba por vencido? ¿Bastaba tan poca cosa,
una cualquiera que le hiciera buena cara, para que
se olvidara de ella, así nomás?
Desde que había llegado no había hecho
otra cosa más que babear por ella. Y sus conversaciones
disminuían tanto en cantidad como en duración
en la medida que las que tenía con Sophia aumentaban.
Las atenciones que anteriormente eran suyas exclusivamente
se las había ido apropiando esa usurpadora
que ahora lo tenía prácticamente comiendo
de la palma de su mano. Y lo que más la enfurecía
era precisamente que aquello le calara tanto. ¿Qué
diablos tenía que importarle lo que hiciera
ó dejara de hacer Shinji? ¡Qué
hiciera lo que le viniera en gana, al fin y al cabo!
¡Estúpido Shinji!
Esto de andarse fijando en lo que hacen las
demás personas es bastante vulgar, Hikari
pronunció Asuka con cierto tono despechado,
haciendo su cabello hacia un lado Vámonos
de aquí, todo esto me enferma
¡Dios, cómo me enferma todo esto!
murmuró Kai dentro de su cabina, sin nadie
más que lo pudiera escuchar, salvo la entidad
a la que se dirigía ¿Porqué
me tienen que pasar estas cosas a mí?
A bordo del Eva Z aguardaba a un ataque inminente,
en posición de defensa, manteniéndose
en pie sobre la enorme cubierta del portaaviones que
transportaba a su robot. Una vez más se preguntaba
cómo es que había llegado hasta este
punto. Confundido. Desesperado. Solo.
Los últimos días habían resultado
ser un infierno, tan presionado como estaba en dilucidar
la identidad de sus misteriosos atacantes en la Isla
del Infierno. Con tan pocos datos y muestras a su
disposición, la naturaleza y origen de esas
criaturas aún le resultaba un completo enigma,
cosa que no satisfacía a sus superiores. Le
sorprendía que aún no lo hubieran arrojado
por la borda. ¡Y vaya que no faltaban voluntarios
para hacerlo! No era aventurado decir que no tenía
un solo amigo en varios miles de kilómetros
a la redonda, especialmente en aquella fuerza de ataque.
Los pocos que tenía habían muerto en
la expedición a la Isla del Infierno. Era precisamente
por ello que no era muy popular entre las tropas.
La mitad de ellos lo odiaba a muerte y la otra mitad
le tenía un miedo de la misma manera, a muerte.
Tal situación traía consigo algunas
incómodas consecuencias, como haber desarrollado
un bien justificado complejo de persecución,
falta de sueño y una baja muy considerable
en su autoestima. Añádanle a ello tener
que cargar en su conciencia las más de 3 500
bajas que había ocasionado con su paso sobre
aquellas ciudades indefensas. El grueso de dicha cantidad
estaba conformado por civiles. Más sangre inocente
derramada por sus manos. Más cifras que agregar
a la lista. ¿Hasta cuando iría a terminar?
Todo ello devenía en sumirlo en un estado de
inoperancia total, justo como en el que estaba en
ese momento. De cualquier modo, ¿qué
esperaban que hiciera parado allí, mirando
en las aguas agitadas del Mediterráneo? Ahora
que pensaba en ello, nunca había desarrollado
alguna táctica para enfrentarse con un enemigo
submarino, como tal era el presente caso. ¿Cómo
proceder al respecto? ¿Debía tomar la
iniciativa y lanzarse un clavado a las profundidades
para entablar combate bajo el agua? ¿Ó
tal vez sería mejor esperar a que el adversario
hiciera su primer movimiento y revelara su posición?
Tal vez tan sólo debería quedarse allí,
esperando y ver qué era lo que sucedía
después.
Y fue justamente lo que hizo al momento en que divisó
una descomunal figura bajo las aguas, partiendo la
superficie acuática mientras se desplazaba
entre los barcos de la flota con una velocidad inaudita
y dirigirse a su encuentro. Y también fue justamente
lo que hizo después, al tan sólo contemplar
como dicha figura emergía del agua, con una
gracia digna de un cetáceo, y arremetía
contra él, atrapándolo en pleno salto
con una certera mordida en la cabeza para entonces
arrastrarlo a las profundidades submarinas con la
inercia de su embestida. Ni siquiera pudo reconocerla
como a la primera con la que se había enfrentado
en la infame Isla del Infierno.
Todo aquello pasó en cuestión de segundos,
por lo que muchos en la tripulación sólo
pudieron observar a los dos contrincantes mientras
se hundían en el mar. A diferencia de la vez
anterior el enemigo había ignorado por completo
a la flota y había arremetido directamente
contra Zeta. Para el Almirante Merkatz no había
podido pasar de mejor modo.
El Eva Z se hunde rápidamente, Señor
informó uno de los operadores en el puente
En estos momentos está a 800 metros
900
1000
Muy bien
si esa cosa está aquí
entonces es seguro que Túnez está al
descubierto observó el Almirante, para
luego dirigirse a su tripulación ¡Avisen
a toda la flota que doble la velocidad! Debemos llegar
al objetivo cuanto antes
¿Qué hay con Zeta, Almirante?
preguntó el capitán de la nave ¿No
deberíamos darle algo de apoyo allí
abajo?
Ese no es mi departamento, capitán
repuso fríamente Merkatz, con la vista puesta
únicamente en dirección a Túnez
y en el último eslabón de la cadena
de abastecimiento de la fuerza invasora del Ejército
de la Banda Roja Dejemos que los monstruos se
encarguen de los monstruos
¿Quién
sabe? Con un poco de suerte acaben matándose
el uno al otro
A medida que pasaba el tiempo el mundo se iba haciendo
cada vez más y más oscuro para el joven
Katsuragi dentro de su cabina. Podía sentir
cómo se iba hundiendo más y más
remolcado por aquella bestia que lo tenía bien
sujeto de la cabeza. Era un auténtico milagro
que no se hubiera roto el cuello cuando lo embistió.
De cualquier manera, dentro de poco aquello no tendría
importancia. Siempre había tenido la certeza
que moriría dentro de ese cachivache, aunque
nunca hubiera imaginado que sería tan pronto.
Aún así, llegado el momento, le resultaba
curioso la tranquilidad con la que se lo estaba tomando.
Su precaria situación le parecía distante,
como si la estuviera observando en la pantalla de
un cine y le estuviera ocurriendo a otra persona.
No había sufrimiento, ansiedad ó miedo
alguno. Únicamente cansancio, mucho cansancio.
Híjoles masculló lastimeramente,
recargándose en su asiento mientras que cerraba
los ojos Se me olvidó el cumpleaños
de Misato
y la semana que entra es el de Asuka
la que se me va a armar por no haber llegado
Lamento muchísimo que la imagen haya
tardado tanto en llegar, Doctor se disculpaba
el Mariscal Angeliori con insistencia Pero hay
que comprender las dificultades técnicas implícitas
en el envío de señal en semejantes
circunstancias
la cámara que adaptamos
en el lomo de
usted sabe
Hambruna, Mariscal, enséñese
a llamar a las cosas por su nombre lo interrumpió
Hesse, como de costumbre, sin prestarle demasiada
atención pues ésta la tenía completamente
enfocada en la pantalla delante suyo No debería
ser tan difícil aprenderse sus nombres, son
sólo cuatro, al fin y al cabo
de cualquier
modo, la recepción no está nada mal
nuestros técnicos hicieron un muy buen trabajo
montando ese equipo de transmisión. ¿No
le da emoción, Mariscal? Tenemos en transmisión
exclusiva la caída de un dios
un espectáculo
único en la vida
Demian y Angeliori se encontraban completamente solos
en la enorme sala de guerra de su cuartel en la Isla
del Infierno, un salón bastante amplio con
una larga mesa en el centro a cuya cabeza se encontraba
ahora el Doctor Hesse, cómodamente recargado
en una silla que intimidaba por su tamaño y
elegancia, reflejando en parte la importancia del
personaje que tomaba asiento en ella.
Tan sólo aquello bastaba para que Genaro se
sintiera intimidado, ya ni hablar de aquellos ojos
esmeraldas tan fríos como una noche de invierno,
fijos en las imágenes que se sucedían
en la pantalla. El Doctor permanecía pensativo
mientras los monstruos seguían trenzados, descendiendo
más y más en el abismo del Mediterráneo.
Finalmente, luego de algunos momentos que se habían
estirado de más, los dos alcanzaron el lecho
marino. La criatura acorazada se las había
ingeniado para estrellar en él al Eva Z, alzando
una espesa cortina de fragmentos que se diluían
en el agua.
Contempla bien este lugar, chiquillo
pronunció Demian en ese tono tan confuso que
a veces empleaba, dirigiéndose a personas que
no estaban presentes Este es el sitio que he
elegido para que sea tu tumba
Últimamente este lugar parece una tumba
observaba el viejo Profesor Fuyutski mientras echaba
un descuidado vistazo a su alrededor, de pie sobre
la banda transportadora que lo llevaba a su destino
¿No te lo parece, Ikari?
El comandante no respondió y ni siquiera quiso
voltear hacia donde estaba. Permaneció impasible
en su lugar, dándole la espalda, aunque no
pudo evitar darle una rápida revisada a los
tranquilos alrededores, como queriendo constatarlo
por sí mismo. Rei, quien iba un poco más
cerca detrás suyo, se percató de ello.
Todo va en perfectas condiciones, no puedo
imaginarme que será lo que hace que el ambiente
se sienta de esta manera
puede que tal vez haga
falta algo por aquí
ó alguien
repuso Kozou con sorna ¿Usted qué
piensa al respecto, Comandante?
No sé qué tanto está farfullando,
Profesor
a mí me parece que todo está
muy normal por aquí contestó Gendo
sin alterar su humor despreocupado.
¿De veras? Yo aún no estoy muy
seguro
aquél hombre avejentado,
pero astuto a más no poder, estaba decidido
a seguir con su juego ¿Tú qué
opinas, Rei? ¿No crees que haya algo que haga
falta por aquí?
Aquél gesto tomó por sorpresa a la
chiquilla. Era rara la ocasión en la que el
subcomandante Fuyutski le dirigiera la palabra. La
mayoría de las veces él y Gendo conversaban
sin reparar en su presencia, tal como si fuera un
fantasma caminando a su lado. Pero antes de que siquiera
pudiera pensar en cualquier respuesta, Ikari salió
al paso de inmediato:
Debe ser porque hace casi dos meses que ningún
Ángel se aparece por aquí, Profesor.
No tenía idea que tuviera un espíritu
tan belicoso, el cual se siente incómodo por
cualquier atisbo de paz. Descuide, hasta ahora los
Rollos no nos han fallado, y según ellos la
Segunda Oleada debe estar muy cerca.
Hum masculló Fuyutski Por
mí esas bestias pueden tomarse todo el tiempo
que quieran, hasta otros quince años, si es
lo que desean. De ese modo puede que tenga la fortuna
de ya no estar por aquí para ver el gran final
Por favor, no diga eso, mi amigo ahora
el que empleaba la sorna para mofarse era el comandante.
Los papeles de ambos drásticamente se habían
invertido ¿Qué sería de
mí sin su invaluable apoyo y guía que
me ha proporcionado hasta ahora? Lo necesito para
que me acompañe hasta el final. De no ser por
usted y la ayuda que me ha dado estoy seguro que no
estaría en donde estoy ahora.
Tienes toda la razón, Ikari asintió
su acompañante, endureciendo su tono y su semblante
Lo más probable es que a estas alturas
ya serías comida para los gusanos. Sólo
espero que el mundo no me odie mucho por ello.
Ambos permanecieron en silencio, tensando aún
más el ambiente en torno a ellos. Estaba claro
que pese a que aquellos dos hombres pasaban mucho
tiempo en compañía del otro, su relación
no se llevaba a cabo en muy buenos términos.
Justo como Kai Y Shinji. Claro que ninguno de los
dos sabía de la similitud que guardaban con
los chiquillos.
¿Rei? preguntó Gendo, desconcertado,
cuando la tranquila jovencita de ojos rojos dio vuelta
en un pasillo contrario hacia donde se dirigían
¿No es un poco temprano para que vuelvas
a casa?
Es que
Ayanami pareció vacilar
un poco antes de continuar Iré a tomar
una ducha y a cambiarme de ropa
porque voy a
ir a la fiesta de la Mayor Katsuragi, esta noche
La muchacha parecía estar avergonzada por
aquél hecho, el simplemente asistir a un evento
social. Y Gendo estaba contrariado tanto por dicha
actitud cómo por no haberse enterado antes
de los planes de su protegida.
¿Ah, sí? Bueno
en ese caso
divagó un poco, en una manera que a Rei le
recordó a Shinji Trata de pasarla bien
creo
Así lo haré, Señor
se despidió la chiquilla mientras se alejaba
de ellos.
Una vez que se perdió de vista los dos hombres
continuaron su camino en absoluto silencio, cada cual
inmerso en sus pensamientos. No obstante, poco después
Fuyutski resumió con toda claridad lo que era
seguro ambos tenían en mente:
Conque una fiesta, ¿eh? No estaba enterado
de eso
¿y cómo es que nadie nos
invitó?
¿Estás esperando una invitación
por escrito ó algo por el estilo? ¿Ó
porqué sigues ahí parado, como un monigote?
El niño no pudo contestar al sarcasmo de Misato,
y por el contrario dicho comentario sólo lo
avergonzó aún más. Lo único
que pudo hacer fue bailotear en su lugar, nervioso,
deseando que en vez de una toalla a la mano tuviera
toda una sábana para poder ocultarse.
La muchacha, quien ya lo estaba esperando dentro
de la tina, no podía más que mofarse
del pudor mostrado por el chiquillo, esperando apelar
a su orgullo al hacer hincapié precisamente
en dicho aspecto:
¡Oh, vaya, vaya! ¡Miren esto! Tal
parece que el bebito tiene miedo de esta hermosa y
adorable jovencita
descuida, chaparro, no estoy
interesada en escuincles que todavía no saben
limpiarse los mocos. Además, aquí me
estoy empezando a sentir ofendida
¿sabes
cuantos tipos pagarían por estar en tus zapatos
en estos momentos, chiquillo?
De cualquier modo, por más argumentos que
sacara para convencerlo, el pequeño Kai seguía
sin entrar a la tina, demasiado incómodo con
su desnudez. Todavía no hablaba mucho en aquél
entonces, si bien era cierto que ya empezaba a dar
muestras de un mejoramiento en cuanto a su ánimo,
ó mejor dicho, una normalización
de éste, por lo que Misato buscaba reforzar
más los lazos que apenas se tendían
entre ambos, y sobre todo fomentar en el chiquillo
el contacto humano.
Me vas a obligar a salir por ti, ¿verdad
mocoso? preguntó la muchacha, fingiéndose
malhumorada. Se recargó en el borde de la tina
para acercarse más al infante y fustigarlo
con la mirada Sería una lástima,
¿sabes? ¡El agua está deliciosa,
tan calientita! dijo mientras jugueteaba con
el líquido que le llegaba poco encima del vientre,
estando sentada Mira a Pen Pen cómo la
disfruta, parece que está de acuerdo conmigo
En efecto, el animal, cuyos hábitos eran un
poco extraños para los de su especie, parecía
estar en medio de un trance de deleite, zambullido
como estaba en aquella agua tan placenteramente tibia.
¿Sabes qué? Ya no me importa
lo que hagas o dejes de hacer continuó
Katsuragi, desentendiéndose del asunto Si
quieres ser el único pobre diablo que se quede
sucio y con el trasero congelándose allí
afuera, adelante. Mejor para nosotros. Así
Pen Pen y yo tendremos más espacio para jugar
¿no es así, Pen?
El pingüino pareció responderle con un
graznido de consentimiento, lo que otorgó mayor
énfasis a sus palabras a los ojos del chiquillo
de cuatro años. Mientras tanto la muchacha
estaba ocupada riéndose cuando le arrojaba
agua con las manos a su mascota, la cual solamente
se sacudía después de cada agresión.
De veras que se estaban divirtiendo de lo lindo,
Kai podía asegurarlo con tan sólo verlos.
Mientras que hacía un puchero, luchando consigo
mismo, finalmente se quitó la toalla que lo
cubría de la cintura para abajo y se aventuró
de un brinco a la tina, para unirse al juego de los
demás.
Toda la vergüenza que sentía se desvaneció
en cuanto sintió el gentil toque del agua,
que se sintió como una cómoda frazada
con la que envolviera su cuerpo. Sólo que al
haber entrado de forma tan impetuosa ocasionó
que el rostro de Misato quedara empapado con la salpicada
que recibió. Ello, y la sola expresión
en su cara, bastaron para que el chiquillo estallara
en un súbito ataque de risa, el primer gesto
de ese tipo que la joven le veía desde que
habían empezado a vivir juntos.
¡Miren quien anda de risueño ahora!
pronunció molesta, luego de reponerse de la
impresión que le causó ver al niño
reír de esa manera ¡Ya veremos
quién es el que se ríe ahora!
advirtió para luego arrojarle gran cantidad
de agua a la cara.
Pese a ello, el pequeño Kai continuó
riéndose a sus anchas, ahora acompañado
de la risa de Misato mientras que los dos jugueteaban
con el agua a su alrededor, ante el desconcierto de
su ave mascota, que los veía como a un par
de bichos aún más raros que él.
El piso del baño ahora estaba totalmente encharcado,
lo que no impidió que el juego entre aquellos
dos continuara sin mayores contemplaciones.
¿Pero qué es esto? le preguntó
la muchacha mientras lo sujetaba ¡Qué
cochino, no te lavaste bien antes de entrar a la tina!
¡Ve estas orejas que sucias están! ¡Y
mira nada más ese ombligo! ¡Guácala,
me vas a pegar tus gérmenes!
Kai se retorcía como anguila entre sus brazos
mientras hacía su revisión, atacándose
de la risa cada vez que Katsuragi señalaba
los puntos de suciedad, pues al hacerlo aprovechaba
también para hacerle cosquillas.
Después de un rato la muchacha se había
encargado de limpiar adecuadamente al chiquillo, quien
ahora retozaba tranquilamente entre sus brazos, disfrutando
de la placentera sensación que le otorgaba
el contacto con el agua tibia y la suave piel de su
guardiana, además de la calma familiar que
se respiraba en todo ese ambiente.
A sus espaldas, la joven no pudo resistir más
el impulso que le impelía a estrecharlo entre
sus brazos y finalmente así lo hizo. Tal como
si fuere un osito de felpa, Misato abrazaba afectuosamente
al niño a la vez que depositaba un afectuoso
beso en su cabellera húmeda.
A ti nunca te voy dejar ir
murmuró
inaudiblemente Siempre, siempre te voy a tener
junto a mí
siempre
Ahora la Mayor Katsuragi se sorprendía en
la misma tina, en la misma posición, sólo
que abrazando a la nada, salvo el agua que la rodeaba.
Una vez más los recuerdos de mejores tiempos
la habían tomado por asalto. Además
del enorme hueco en su corazón sentía
una imperiosa necesidad de quebrar en llanto, para
poder mitigar en algo su dolor. Para poder alejar
a la fría soledad que amenazaba con engullirla
por completo.
Sin embargo, aquello no era posible:
¡Misato! ¿Ya te ahogaste ó
qué carajos crees que estás haciendo
ahí adentro? le reclamó Asuka
desde el otro lado de la puerta del baño ¡Por
si no lo sabes aquí afuera hay personas que
también tenemos que usar el baño!
¡Sí, patrona, enseguida salgo!
refunfuñó la mujer, apurándose
a salir Es verdad, no tengo el lujo de estar
deprimida, hay una fiesta que está esperándome,
¿no? Ahora sé lo que quiere decir eso
de que a pesar de estar rodeada de personas me encuentro
completamente sola
¡Solo! ¡Solo y mi alma!
masculló Rivera a los mandos del Eva Z cuando
se dio cuenta que la flota lo había abandonado,
mientras se apuraba a esquivar una rápida embestida
¡Esos desgraciados me largaron aquí,
así nada más!
El Evangelion no pudo evitar una nueva arremetida
que lo hizo caer de espaldas en el lecho marino. Kai
apenas si podía creer la velocidad con la que
el monstruo se movía debajo del agua. Ahora,
en aquél ambiente submarino aquella criatura
le recordaba mucho a una tortuga, con todas esas placas
de metal que tenía encima a modo de caparazón.
Si en tierra la bestia fue rápida, en el agua
lo era todavía más. Era como un torpedo
disparado a toda potencia, yendo y viniendo para ganarle
las espaldas, golpeándolo en cada trayecto.
Sin mencionar que allí, en el punto máximo
de profundidad del Mediterráneo, a más
de tres mil metros bajo el nivel del mar, el monstruo
mantenía una enorme ventaja sobre él,
casi tan grande como el abismo en el que estaba atrapado.
Rodeado por completo de toneladas de agua que ejercían
una presión descomunal sobre su cuerpo, los
movimientos del robot gigante se hacían lentos
y pesados, mientras que la estructura de su oponente
le permitía deslizarse por el fluido con movimientos
rápidos y certeros, convirtiéndose en
un auténtico bólido submarino.
Una ráfaga de energía vomitada desde
el hocico de la bestia literalmente clavó al
Eva Z en el terreno cuando pretendía ponerse
en pie luego de un ataque previo. Una vez más
Kai se veía envuelto no en una pelea sino en
una masacre inmisericorde. Mientras esquivaba otra
descarga lanzada en su contra, convirtiendo en fino
polvo montañas de roca a sus espaldas, el joven
piloto de Zeta se percataba que aquella era la primera
ocasión en que era su propia vida la que estaba
en juego al luchar. Ya no era más una batalla
por el bienestar del mundo ni de la Humanidad, más
bien se había convertido en asunto de su propia
supervivencia. Y era por eso que se sentía
tan indefenso, tan solo.
También ya había aprendido que los
ataques usando su Campo A.T. eran inefectivos contra
esa cosa, dejándole solamente la opción
de forzar un combate cuerpo a cuerpo. Así que
cuando la aberración volvía a embestir
en su contra a esa velocidad monstruosa, en un arrebato
de furia y desesperación el muchacho salió
a su encuentro tan rápido como las condiciones
se lo permitían. Antes de ser atropellado,
recibió a su enemigo con un poderoso puñetazo
que se estrelló justo en su cráneo.
La fuerza expansiva de la explosión sónica
producida por el choque de aquellos titanes, aumentada
considerablemente por el agua, produjo que ambos salieran
disparados en direcciones contrarias.
El monstruo parecía algo aturdido por el golpe,
que aparentemente había tenido mejores resultados
que los ataques con Campo A.T. De la misma manera
el muchacho se reponía del impacto, aunque
mucho más repuesto al vislumbrar esa pequeña
esperanza brillar tenuemente en medio de aquél
océano de tinieblas.
¡Muy bien, bastardo horrendo hijo de
perra! vociferó consumido por la cólera
de la guerra para luego volver a lanzarse contra el
enemigo ¡Si tanto quieres mi pellejo,
ven por él! ¡Pero te advierto que te
lo venderé muy caro!
¿No te parece un precio algo excesivo?
Digo, ¿para ser un regalo?
El comentario que Sophia le hizo puso a dudar aún
más a Shinji, justo cuando creyó haber
encontrado el regalo perfecto. Y a escasas horas para
que comenzara la fiesta, aquella cuestión era
más apremiante con cada minuto que transcurría.
Tenía que encontrar un regalo para Asuka y
tenía en encontrarlo ya. Además, debía
ser uno bueno, ó su vida se convertiría
en un infierno a partir de entonces.
El muchacho una vez más observó embobado
el soberbio collar plateado, resplandeciendo detrás
del aparador como una tentación paradisíaca.
Recién había descubierto el exorbitante
salario que percibía como piloto de un Eva,
diez mil dólares al mes, y por lo tanto la
cifra que marcaba el valor de la joya no lo apuraba
ya tanto, sino que sus pensamientos estaban más
ocupados en imaginarse lo hermosa que se vería
Asuka con él puesto. Además de que era
muy de su estilo. Aunque no estaba muy seguro si le
gustaría del todo.
Precisamente para eso es que lo acompañaba
Sophia, con el propósito de asesorarlo en sus
compras. Y ahora también estaba evitando que
despilfarrara su dinero. No porque tuviera mucho tenía
derecho a gastarlo imprudentemente.
Pero
creo que se le vería muy
bien
eso bien lo vale, ¿no? dijo
como queriendo justificar su decisión.
Shinji, es muy lindo de tu parte pensar de
esa manera, pero eso no va a cambiar el hecho de que
ese collar es muy extravagante como regalo de cumpleaños
acotó su compañera, firme en su posición
Además, no por ser más caro significa
que es un mejor obsequio. Lo que cuenta es el detalle,
el sentimiento que pones en él y que le quieres
transmitir a ese alguien a quien se lo darás
un regalo tiene que decir mucho de la persona que
lo da, así como de lo que la persona que lo
recibe significa para ti. Y créeme cuando te
digo que esta cosa no tiene nada que ver contigo
es demasiado frívola para alguien tan dulce
como tú
Las mejillas de Ikari enrojecieron una vez más
gracias a la jovencita que lo acompañaba. Y
parecía que no se cansaban de hacerlo, pues
aquello era bastante frecuente en los últimos
días.
¿De veras? Bueno
pues tú
eres la experta, así que debe ser verdad, si
tú lo dices
¿Quieres decir acerca de los regalos?
¿Ó de lo dulce que eres? preguntó
ella de forma muy coqueta, guiñándole
un ojo.
Tan sólo eso bastó para que el rostro
del muchacho semejara a una olla de presión
a punto de reventar. Completamente abochornado, el
chiquillo ni siquiera fue capaz de articular palabra
ó pensamiento coherente alguno, limitándose
a agachar la cabeza en un vacuo afán por esconderse.
La muchacha americana rió disimuladamente,
divertida por lo fácil que era poner nervioso
a su tímido acompañante y las reacciones
que provocaba en él.
Está bien, lo siento añadió
en tono conciliador Hagamos de cuenta que nunca
dije eso, ¿de acuerdo? Mejor sigamos buscando
Así pues, el joven Ikari se despegó
del aparador de esa joyería para volver a seguir
a Neuville por los pasillos y tiendas de aquél
centro comercial, en busca de un obsequio idóneo
para las festejadas en ese día. La mejor opción
hubiera sido ir a Tokio 2 ó a Matsuhiro para
tales menesteres, pero dada la escasez de tiempo hubieron
de conformarse con buscar en el único centro
comercial de Tokio 3 que seguía abierto. Con
una población tan escasa era difícil
que cualquier clase de negocio prosperara en aquella
ciudad, tal y como se podía constatar al ver
la gran cantidad de establecimientos cerrados en dicha
plaza comercial, así como los pocos clientes
que la recorrían en esos momentos.
Con todo, se las habían ingeniado para encontrarle
regalo a Misato, aunque eso no había sido muy
difícil que digamos. Un tarro cervecero fue
la elección indicada, decisión en la
que ambos coincidieron. El problema era Asuka. Con
su temperamento y gustos tan delicados, hallar un
obsequio decente para ella se había convertido
en toda una osadía en la que llevaban gastadas
tres largas horas de su vida.
Pero por lo menos a Shinji le habían parecido
unas horas muy placenteras, junto a tan distinguida
compañía. Los nervios que había
sentido cuando le pidió que lo acompañara
y recién que se habían visto para entonces
ya se habían disipado, lo que le permitió
pasar un rato bastante agradable acompañado
de su nueva amiga. Pese al itinerario tan ajustado
que llevaban incluso tuvieron oportunidad para tomarse
tranquilamente un helado.
Un chico y una chica, juntos, tomando helado en un
centro comercial. Parecía algo estereotipado,
pero lo ponía a pensar. El chiquillo hasta
ahora caía en la cuenta que aquella se trataba
de la primera cita que tenía con una chica.
¡Oh, por Dios! ¡Su primera cita, y él
ni siquiera lo sabía!
¿No tendrás fiebre ó algo
por el estilo? le preguntó entonces la
muchacha al voltear a verlo Te has estado poniendo
colorado muy seguido, desde hace rato
si te
sientes mal es mejor que te vayas a casa a descansar,
yo puedo entregar los regalos por ti
¡No! ¡No es nada, en serio! Lo
que pasa es que hace un poco de calor aquí,
¿no te parece? se apuró el joven
a salir al paso, pese a que el aire acondicionado
de la plaza lo hacía sentir en un enorme refrigerador
Y perdón que nos estemos tardando tanto,
espero que no te estés aburriendo mucho
¡Para nada! Conozco muchas maneras en
las que me puedo aburrir, pero pasar una tarde contigo
no es una de ellas, en serio.
Me alegra oír eso masculló
Shinji, agachando la vista mientras reía nerviosamente.
Pero sí que te estás tomando
tu tiempo para escoger un buen regalo observó
Sophia, acotándolo en un tono picarón
y recriminatorio a la vez ¡Cuánta
dedicación de tu parte! ¿Eres muy detallista
ó es que acaso hay algo entre esa rubia y tú?
Ikari no supo qué contestar al momento. Si
bien era cierto que sentía algo por Langley,
en esos instantes no estaba tan seguro si se lo quería
decir a su linda acompañante.
Es
es una buena amiga, es todo
aunque apenas tengo unos cuantos meses de conocerla,
la estimo mucho. Y pues vivimos juntos y todo eso,
así que si no le gusta su regalo se pasará
el resto del año fastidiándome por eso
sólo por eso me apura tanto, de veras, no es
por otra cosa
Vaya
suspiró la jovencita,
sabedora de que mentía Si me lo preguntas,
te diría que te fijaras mejor si vale la pena
que desperdicies tanto esfuerzo y atención
en ese tipo de personas
si al final valdrá
la pena en algo
creo que hay personas que no
se merecen tantas atenciones, y esa Langley es una
de ellas. No, no me digas nada, que yo misma he visto
como te trata esa caprichosa altanera. Es como si
fueras algo que se le pegó en el zapato ó
algo así. Así que no logro entender
tu fijación con ella.
Tal vez
tal vez es que aún no
la conoces bien. Es cierto, por fuera Asuka puede
darle esa impresión a cualquiera. Pero es que
ella no es alguien que pueda expresar abiertamente
sus sentimientos, por alguna razón los tiene
que esconder entre todo ese sarcasmo y agresividad.
Pero yo sé que en el fondo no es tan mala como
quiere aparentar, sólo trata de acercarse a
la gente, de ser querida por alguien. Es lo que yo
creo
Pues ya que lo dices de esa manera dijo
Neuville luego de quedarse callada por unos momentos
Voy a tener que concederte el beneficio de la
duda. Además, a decir verdad, creo que también
estoy un poquito celosa de ella
ya quisiera
que alguien se preocupara tanto por darme un regalo.
No te apures, prometo darte un obsequio mucho
más bonito en tu cumpleaños. Después
de todo esto, te lo debo
por cierto, ¿cuándo
cumples años?
Ay, qué cosa tan triste se lamentó
entonces Sophia, enroscando su dedo índice
en un mechón de cabello Hace poco que
pasó, así que pasará mucho tiempo
antes del que sigue
fue apenas el 23 de Noviembre
¿El 23 de Noviembre
dices?
esta vez, en lugar de sonrojarse con las palabras
de la chiquilla, por el contrario, Shinji languideció
de repente con la sola mención de aquella fecha.
S-sí
¿pasa algo malo con
eso? preguntó vacilante la jovencita,
al ver el estado que había provocado en su
compañero.
No
no
es sólo que
apenas si pudo contestarle, entre murmullos Lo
que pasa es que ese es el día
el día
en que mi madre murió
Siento mucho oír eso quiso excusarse
ella, llevándose las manos a la boca No
no sé qué decir, lo lamento
¡Claro que no! ¡No tienes qué
hacerlo! No es tu culpa haber nacido ese día
me sorprendió mucho la casualidad, nada más,
no es algo por lo que tengas que disculparte. Y ojalá
que te hayas divertido mucho en tu cumpleaños
Bueno pronunció ella, todavía
algo apenada por el incidente No es que haya
sido la gran cosa, pero de todos modos la pasé
muy bien. Mana, mi mejor amiga, estuvo conmigo todo
el día y fuimos a un montón de lugares.
Pudimos ir a San Antonio y allí nos fuimos
al parque de diversiones, de compras, a patinar sobre
hielo
¡Terminé bastante cansada,
esa vez!
Me alegra oír eso, se ve que quieres
un montón a esa amiga tuya, a cada rato la
mencionas. ¿Pero no la extrañas mucho?
Un poco confesó, apesadumbrada
Es una niña tonta y cursi a más
no poder, pero es la mejor amiga que he tenido en
toda mi vida. De todos modos, en un par de meses más
ella también estará por aquí,
así que trato de no apurarme mucho por eso.
Qué bueno. Si es la mitad de buena de
lo que me has dicho, me gustaría mucho conocerla.
Parece que es una persona muy simpática.
Yo también espero que puedas conocerla.
Con ustedes dos a mi lado, nada me haría falta
¿Y qué me dices de tus padres,
Sophie? contestó el muchacho, apenado,
queriendo desviar la conversación, además
que quiso aprovechar la oportunidad para que su amiga
le contara sobre sus progenitores, pues nunca antes
los había mencionado.
¡Pero mira nada más eso! ¡Shinji,
creo que ya te encontré el regalo perfecto!
exclamó la muchacha llena de entusiasmo, señalando
algo a la distancia mientras que apuraba el paso ¡Ven,
tienes que verlo!
Ya que Ikari no atinaba a moverse a su ritmo Sophia
tuvo que sujetarlo de la mano para que pudiera seguirla.
Por su parte él se daba cuenta que aquello
no era más que una forma muy elaborada para
evitar hablar de cierto tema que pudiera serle incómodo.
Aquella era una de esas ocasiones en las que la linda
jovencita, por más ridículo que pareciera,
le inspiraba cierto temor; y es que, pese a la tierna
y simpática sonrisa que irradiaba en su rostro,
sus ojos permanecían fríos y distantes,
cómo si se trataran de dos personas muy distintas
viviendo en un solo cuerpo.
No obstante la calidez que transmitía el contacto
con su piel, la manera en que estrechaba su mano se
sentía tan bien, tan reconfortante que nada
de aquello importaba, salvo disfrutar el momento.
¿Qué te parece, eh? ¿Verdad
qué es bonito? le preguntó ella
cuando estuvieron frente al aparador, aún sosteniendo
su mano.
Sí que lo es
pero
¿estás
segura que es un buen obsequio?
¡Es perfecto! Tú sólo confía
en mí, nunca te defraudaría.
¡Claro que sí! ¿Ó
es que acaso duda de mi palabra? pronunció
Kenji levantado el volumen de su voz y arrastrando
las palabras, eufórico Le digo que ese
muchacho está muy bien. Seguramente que para
estos momentos debe estar paseándose con la
tropa por algún pueblito del Medio Oriente,
recogiendo muchachitas en su jeep ó cualquier
otra cosa que a esos malditos imbéciles les
gusta hacer, creámelo, Mayor
¿Cómo dijo usted? pronuncio
Katsuragi, irritada tanto por el tono irreverente
con el que el sujeto le hablaba como por su marcado
aliento alcohólico.
¡Ups, perdón! ¿Dije imbéciles?
Lo siento, creo que he tomado un poco más de
la cuenta
obviamente me refería a los
demás soldados, no a Kai en específico
¡claro que no! Ese muchacho es un santo... ¿me
oye usted? Un auténtico santo caminando entre
nosotros
Dios, lo quiero tanto
¡sólo
quiero que regrese para poder abrazarlo y decirle
cuanto lo estimo!
Pues
muchas gracias por sus palabras
creo pronunció la mujer de manera atropellada,
poniéndose en pie para poner distancia Eh
muchas gracias por venir, espero que disfrute de la
fiesta, señor Kenji
si me disculpa, iré
a atender a los otros invitados
El susodicho ya no le respondió, más
entretenido en empezar una discusión con uno
de los invitados con los que compartía la mesa:
¿Y tú de qué te ríes,
tarado? No crees que de veras quiera tanto a ese chiquillo,
¿verdad? ¡Pues malditos sean! ¡Los
odio a todos!
Esto pese a que su apenada señora se estaba
desviviendo por tranquilizarlo y a la vez disculparlo
ante todos. Una escena para el olvido, que no obstante
serviría luego como anécdota graciosa
en reuniones posteriores.
Y yo que pensé que ese tipo no podía
ser más nefasto suspiró Katsuragi
al sentarse en su mesa, junto a Asuka, ambas en el
sitio de honor, solas en aquel momento Pero
eso era porque no lo había visto borracho
¡las sorpresas que da la vida!
Pues yo ya sabía desde un principio
que esto iba a pasar refunfuñó
la jovencita alemana, con cara de fastidio Por
eso les dije que no quería una de sus mugrosas
fiestas de ebrios, pero nunca entienden razones
Al echar un rápido vistazo a aquel modesto
salón karaoke atestado de personas, uno rápidamente
se percataba que todos los asistentes disfrutaban
de un buen rato, con la irónica excepción
de las dos festejadas, más preocupadas en encontrar
motivos para deprimirse que para distraerse.
Creo que de todos modos habría que agradecérselos
admitió Misato, luego de haberse dado cuenta
de aquel hecho Lo hacen por que se preocupan
por nosotras
tan sólo quieren levantarnos
el ánimo, supongo.
Sólo hay una persona que podría
hacer eso, en este momento contestó la
muchacha, cruzándose de brazos Y no está
en este salón
diablos, ni siquiera está
en este país.
Me pregunto de quién estarás
hablando masculló su acompañante,
sarcástica, sirviéndose una copa de
brandy.
Pero de veras que qué vueltas da la
vida continuó Langley, suavizando su
tono a la vez que esbozaba una sonrisa melancólica
Quién iba a pensar que llegaría
el momento en que ya no podría vivir sin ese
chiquillo desarrapado al que conocí hace diez
años
¿recuerdas esa vez, en Amsterdam?
El Primer Simposio Internacional para jóvenes
superdotados
El pretexto perfecto para que las Naciones
Unidas comenzara a aprovecharse de ustedes mencionó
Katsuragi, dándole un sorbo a su trago Algo
me acuerdo de eso. Sufrí mucho para darme a
entender por aquellos rumbos
me pasé
la mitad del tiempo haciéndole señas
y gestos a esa gente
y la otra mitad encerrada
en el hotel. Además que estaba haciendo un
clima espantoso, me resfrié al regresar a Japón.
Recuerdo como todo mundo hablaba solamente
de Kai
todo el simposio se había hecho
sólo por él
para ese entonces
ya había obtenido su segundo doctorado, ¿no?
El de mecatrónica, creo asintió
Misato.
Todo ese día se la pasó escondiéndose
de mí, el muy cobarde
yo sólo
quería saber porqué la gente hacía
tanto alboroto por un mensito que me llegaba al hombro.
¿Te acuerdas? En esos tiempos aún era
más alta que él
Me acuerdo de los moretones que le dejaste
de tanto que lo pellizcaste rió entonces
la mujer Y de ese temor tan curioso que le tuvo
a las niñas desde ahí, el que todavía
le duró un par de meses después
Tan sólo estaba jugando masculló
la chiquilla, apenada Era solamente una forma
de demostrarle mi cariño, es todo. Hablando
de eso
siempre me he preguntado si fue por eso
que se fueron justo al día siguiente
¿tanto me odiaba Kai?
¡Claro que te odiaba, y mucho!
admitió la Mayor, para el pesar de la muchachita
rubia, para de inmediato continuar Pero no fue
por eso que nos marchamos antes de que se acabara
el simposio. Lo que sucedió fue que ese mismo
día alguien filtró a la prensa que Kai
era quien había desarrollado el concepto que
hace funcionar a las Minas N2. No tardó mucho
tiempo para que los grupos disidentes
fueran a reclamarle por el chistecito, y uno de esos
listillos pensó que era muy buena idea darle
un baño con sangre y vísceras de cerdo.
¡No me digas! No lo sabía
Así fue. Lo esperaron afuera del edificio
donde se realizaba el simposio y en cuanto salió
le echaron encima una cubeta con todas esas porquerías,
recitándole su discurso de odio y venganza
y demás sarta de estupideces.
Nunca me enteré de eso murmuraba
Asuka, atónita.
Los muchachos de la O.N.U. se encargaron de
que el asunto no se hiciera público. Si todos
se enteraban lo fácil que era llegar hasta
el niño, no pasaría mucho tiempo sin
que un loco cometiera alguna clase de atentado en
su contra
y en aquellos tiempos no podían
sacarle ningún provecho estando muerto. Desde
ese día siempre estaban cerca de nosotros dos
agentes de seguridad para cuidarlo. No fue hasta que
entró al Proyecto Eva que se retiraron esos
changos.
Sí que fue difícil cuidar a ese
niño, ¿no? aquello sonaba, por
extraño que pareciera, a un intento de Langley
por compadecerse de ella Al chico al que mucha
gente llamaba el hombre del mañana.
Hubo un chiflado que incluso afirmó
que era el primero en la siguiente escala evolutiva
del ser humano
¡Dios, qué gente!
Pero tienes razón, no fue nada fácil
cuidarlo
los fantoches de Naciones Unidas lo
dejaban vivir conmigo, con la condición que
podían disponer de él cuando ellos así
lo quisieran y por el tiempo que les pegara la gana
y precisamente ese condenado simposio fue una de esas
veces
aquella de tantas veces
Claro que la recordaba. Perfectamente. Recuerda su
apuro por llegar hasta el hotel, la preocupación
carcomiéndola por dentro, siguiendo el reguero
de sangre en el piso. Preguntándose si acaso
podría ser la de él. Recuerda cómo
subió las escaleras del hotel de de tres en
tres escalones, sin siquiera esperar al elevador.
Únicamente guiándose por las manchas
de sangre embarradas en el piso. Al interior del hotel
ya había cierta conmoción por el acontecimiento,
y era seguro que la gente de Naciones Unidas no tardar&ia |