| Por: Gus (gus_charizard@yahoo.com.mx)
Capítulo Dieciocho: "Mentiras y Silencio"
El panorama no pintaba muy bien desde ahí.
En más de una forma. A pesar de que eran más
de las dos de la tarde, el país entero parecía
estar sumido en tinieblas. El sol se ha ocultado en
un montón de nubes que se aglutinan amenazantes,
allá en el lejano horizonte, anunciando la
tormenta por venir. El viento sopla con fuerza, cada
vez mayor, apurándose a traer consigo los negros
nubarrones. La tempestad llegará a tiempo.
A medida que las fuerzas lo abandonan el dolor va
menguando. Eso no era una buena señal. Todo
su cuerpo parece un enfermizo mapa de sufrimiento,
con golpes, huesos rotos y sangre coagulada poblando
toda su fisonomía. Un testimonio aún
viviente de la salvaje crueldad del alma humana. Parecía
que no había un solo centímetro cuadrado
de su piel que no estuviera ensangrentado ó
magullado. Sin embargo, el dolor cada vez era menos.
Pero sentía frío, mucho frío.
Allá arriba se sentía mucho más
frío, cuando la ventisca golpeaba el rostro.
Además de que estaba casi desnudo. Sus prendas,
mientras tanto, eran repartidas por suerte.
Uno de los soldados volvió a acercarle a los
labios, en la punta de su lanza, un estropajo empapado
con vinagre, el cual escupió casi enseguida,
asqueado. Ha salvado a otros, ahora que se salve
a sí mismo repetían algunos de
los curiosos y paseantes que observaban la escena
con un mórbido interés. Algunos se agolpaban
en una chusma ignorante, corta en sus juicios pero
presta para lanzar insultos y burlarse con placidez.
Parecían un montón de ganado, estúpido
y bullicioso. Pero a la vez, expectante. Esperaban
por algo, como si supieran que ese algo sucedería,
pero no sabían bien qué era ese algo.
Perdónalos, Padre, no saben lo que hacen.
El aire comienza a faltarle en sus pulmones. Se apoya
en sus piernas, buscando jalar más del precioso
oxígeno, cada vez más escaso en su organismo.
Pero lo único que obtiene es lastimarse todavía
más con el clavo que atraviesa sus pies. De
inmediato cesa en sus empeños, regresando a
su posición anterior, pero de forma descuidada,
pues se golpea la cabeza al hacerlo. Las heridas en
su cabeza, ocasionadas por la corona de espinas, vuelven
a sangrar copiosamente, nublando su vista de color
rojo. Hubiera querido quitarse la sangre de los ojos,
pero sus manos estaban maniatadas, al igual que sus
muñecas, atravesadas por dos sendos clavos
que lo mantienen bien fijo en el madero a sus espaldas.
La desesperación empieza a hacer presa de él.
El dolor regresa, junto con el miedo. Y es que, pese
a todo, seguía siendo humano.
Un ser humano, eso sí, extraordinario. ¿Cuál
de esas frágiles, torpes criaturas llamadas
seres humanos estaría dispuesto a sacrificarse
por sus semejantes de la manera en que ese hombre
lo estaba haciendo? ¿A defender una causa,
un ideal, al punto de llegar a dar su vida por ello?
Él lo estaba, y no solamente dispuesto sino
que ya lo estaba haciendo. Al morir en esa cruz reivindicaba
a la Humanidad como algo digno de seguir existiendo.
¿Ó lo era? Y es que al verlo allí,
clavado en la cruz, deshecho a palos y golpes, asfixiándose
hasta la muerte, sufriendo lo insufrible
¿en
realidad una especie capaz de cometer esa clase de
actos inmisericordes en uno de sus semejantes podría
considerarse como digna de existir? El
balance era que sí, puesto que las acciones
de una sola persona demostraban que todavía
en ellos estaba la chispa de la divinidad, la cualidad
de ser perfectibles. Que si bien, eran capaces de
cometer los más terribles actos de injusticia
y barbaridad, también eran capaces de manifestaciones
de amor y bondad sin límites.
Pero aún así, dada su naturaleza inherentemente
humana, no evitaba sentir desesperación, pero
sobre todo, miedo. Miedo del dolor por venir, miedo
por el porvenir. A veces, de manera por demás
fugaz, imágenes confusas de un futuro incierto
se le presentaban ante sus ojos, bosquejándole
a grandes rasgos los eventos venideros y el mundo
del mañana. De esa manera había podido
predecir la destrucción del Templo Mayor de
Jerusalén, la cual ocurriría en setenta
años. Así pues, también había
visto lo que sería de su mensaje y de aquellos
a los que se lo confió. Observó una
iglesia, toda una nueva religión alzándose
en su nombre, adoptando al águila romana como
protectora. Vio personas perpetrar toda clase de violencia
contra su prójimo, innumerables guerras y muertes,
también todo en su nombre. Al parecer, violencia
destrucción, muerte y maldad era lo que le
deparaba el futuro a la humanidad. Y por si fuera
poco, en esos terribles momentos de debilidad y angustia
presenciaba como esas personas del mundo futuro jugaban
con lo más sagrado, aquello que les estaba
prohibido tocar, la esencia de la vida misma, construyendo
gigantes a los que sometían en prisiones de
metal para que lucharan por ellos en sanguinarias
batallas que solo llevaban pesar a quienes se involucraban
en ellas. Planes de una malicia indiscriminada eran
llevados a cabo desde las sombras, mientras el mal
se apoderaba del mundo y los justos eran vencidos,
aplastados.
Sus ojos de color verde se coparon de lágrimas
ante aquella desoladora visión del mundo futuro.
¿Para eso tanto dolor, tanto sufrimiento? ¿Para
que los seres humanos siguieran lastimándose
los unos a los otros, para que se aprovecharan de
sus semejantes para lograr sus ambiciones? ¿Para
que blasfemaran contra su Creador, buscando usurpar
su lugar? Parecía que la mentira, la traición,
en fin, la maldad, era aquello que definía
a los seres humanos.
¡Eloí, Eloí! Lamá
sabactani? se lamentó, entre sollozos
y el desánimo. ¿Por qué, por
qué me has abandonado, Señor? ¿Es
que no había esperanza para aquellos a los
que, a pesar de todo, tanto amaba?
La había. La esperanza residía justo
en ese porvenir tan terrible que le deparaba a la
humanidad. Aquél que todo lo ve, Aquél
que todo lo sabe, Aquél por el que las cosas
son y serán siempre obraba con justa razón.
Siempre con una causa, siempre con un propósito;
aún en aquellos aciagos días Su presencia
y Su intervención no pasarían desapercibidas.
Al igual que en esos momentos de infortunio, los cuales
también tenían su propósito específico
en la salvación de sus hermanos. Lo sabía
bien, y con esa certeza en mente, ya con su tranquilidad
interior completamente restaurada, se dispuso a abandonar
este mundo, pues Él aún tenía
otro papel por cumplir en el Gran Plan, como estaba
dispuesto desde el principio de los tiempos.
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Y profiriendo tales palabras, el hombre llamado Jesús
de Nazareth murió crucificado.
Al llegar a Jesús vieron que ya estaba
muerto, por lo que no le quebraron las piernas, sino
que uno de los soldados le abrió el costado
de una lanzada y al instante salió sangre y
agua.
Juan 19 (33 y 34)
Ni siquiera las aspas del poderoso helicóptero
que los transportaba en el aire, a unos quinientos
metros de altura, podía romper el engorroso
silencio que había entre esas dos personas.
Por las ventanillas del aparato el paisaje cambiaba
con la misma velocidad a la que viajaban, pero de
todas formas el viejo profesor Fuyutski podía
contemplar toda una serie de pequeños lagos
circulares que se extendían por la verde planicie
sobre la cual volaban.
Después volvió a dirigir la mirada
hasta donde se encontraba Ikari, sentado de brazos
cruzados y con la vista fija en la nada. Desde aquella
reunión con los miembros del comité
había estado mucho más taciturno que
de costumbre. Sabía bien qué era lo
que le molestaba y habría sido muy tonto de
su parte dejar pasar una ocasión como ésa
para poder molestarlo por ello.
El otro día recibí una llamada
muy interesante del presidente Lorenz el viejo
profesor continuó a pesar de que Gendo lo fustigaba
con la mirada Se escuchaba bastante molesto,
hasta insinuó que podrías dejar tu puesto
muy pronto, Ikari. ¿Me pregunto si sospechará
algo?
¡Esos vejestorios creen que lo saben
todo! pronunció el comandante con sumo
desprecio en su modo de hablar Pero no tienen
ni idea, sólo están buscando pretextos
para quejarse... ¿Sabes a quien pretenden darle
el puesto? ¡Al mocoso de Rivera! ¡Estúpidos!
Bien saben que sin mí no podrían hacer
nada. Casi todos los proyectos están a tiempo,
incluyendo al Proyecto Eva y al Dummy Plug, no entiendo
porqué deberían molestarse...
Es cierto, pero Lorenz se percató que
lo más importante, el proyecto de Instrumentalización
Humana, lleva un retraso del 75% según lo estipulado.
Todos los proyectos están vinculados
Ikari se apuró a contestar, disgustado Si
la mayoría están a tiempo, todos los
demás también lo estarán...
Sin embargo, SEELE está haciendo muchas
preguntas con respecto a Adán apuntó
muy oportunamente Fuyutski, quien se dio cuenta de
la forma en que su acompañante frunció
el entrecejo cuando escuchó esa palabra ¿Cómo
va ese asunto, por cierto?
No ha habido muchos avances confesó
el comandante, un poco apesadumbrado, dejando caer
los hombros ¡Y todo por culpa de ese estúpido
chiquillo! Estoy empezando a pensar en otra alternativa...
Por lo visto, también los viejos de
SEELE lo están haciendo, con Demian y su Ejército
de la Banda Roja volvió a señalar
el profesor, tan mordaz como era su costumbre ¡Demian!
¡Cuántos recuerdos me trae ese hombre!
Ninguno de ellos grato, por cierto... ¿cómo
nos ocuparemos de él?
El comandante Ikari se tomó su tiempo para
responderle, más entretenido se encontraba
en rememorar viejas imágenes del pasado, que
lo hacían apretar mucho más su mandíbula,
al igual que sus brazos cruzados. También los
recuerdos que guardaba de ese hombre no le eran gratos,
pero lo más penoso es que muchos de ellos habían
sido al lado de su amada esposa fenecida. ¡Ese
maldito desgraciado!
Es verdad, tendremos que encargarnos de él,
a la larga... admitió, murmurando entre
dientes Pero por ahora lo más apremiante
es prepararnos para la Segunda Oleada de ángeles;
según los rollos ya está muy cerca...
¿Y qué deberíamos hacer
con ese metiche de Kaji? Ha estado metiendo mucho
la nariz donde no debe...
¿Ese pobre diablo? ¡Qué
importa! Dejémoslo que haga lo que quiera,
mientras nos sea de utilidad. De todos modos, podremos
disponer de él cuando queramos.
Tienes razón asintió Fuyutski,
dando por concluida la conversación, y reanudando
su descuidado análisis del paisaje detrás
de la ventanilla, mientras el helicóptero apuraba
su marcha para llevar a sus pasajeros hasta su destino.
Un poco más al sur, se encontraba la vieja
ciudad de Kyoto. Alguna vez el segundo centro urbano
más importante del Japón, a quince años
del Segundo Impacto lucía como un auténtico
pueblo fantasma, con la mayoría de sus edificaciones
viejas y desvencijadas abandonadas, y sólo
un puñado de gente, que apenas se las arreglaba
para subsistir, habitándolo. Al igual que muchas
ciudades repartidas a lo largo del pequeño
archipiélago japonés, de alguna manera
Kyoto evocaba el espíritu de vacío y
abandono que se había apoderado de la nación,
alguna vez orgullosa y emprendedora, ahora reducida
en tan sólo despojos de su antigua grandeza.
Dado el abandono de la ciudad, Kaji tuvo que extremar
precauciones para asegurarse de que nadie lo seguía,
mientras se las ingeniaba para saltar la barda de
acceso a la fábrica. Precisamente por lo desolados
que se encontraban los alrededores le sería
muy fácil a cualquier persona que lo vigilara
dar con su paradero.
En cuanto tocó suelo se apuró a refugiarse
en el interior del edificio abandonado, cuya entrada
ni siquiera se habían molestado en asegurar.
Constató la nula seguridad de la compañía
al observar que algunos vagabundos habían hecho
su morada en el interior por lo menos una vez, tal
y cómo lo testimoniaban algunas cajas aplanadas
en forma de colchón y algunos electrodomésticos
ya inservibles que estaban regados en pedazos por
todo el piso.
Soportando la pestilencia que se había impregnado
en el lugar dirigió sus pasos hacia lo que
parecía que en un tiempo fue la oficina de
la fábrica. Al abrir la puerta, que crujió
al momento de hacerlo, no muy sorprendido se percató
que en ella tan sólo quedaba un escritorio
deshecho y un viejo teléfono negro de rosca,
desconectado. Tal y cómo se lo imaginaba desde
antes, el lugar era sólo una pantalla. No había
absolutamente nada de valor en aquella derruida construcción.
¿Qué fue lo que pasó en
este lugar, hace dieciséis años?
se preguntó a si mismo, murmurando.
Volvió a pasear la vista en rededor. Ahí
no encontraría pista alguna que le ayudara
a responder a su pregunta.
El sonido que hizo la puerta que daba al exterior
al entreabrirse lo puso en guardia de inmediato, deslizando
su mano por debajo del saco y sujetando fuertemente
la cacha de su pistola. ¿Había sido
descubierto?
Soy yo pronunció una voz femenina,
al otro lado de la puerta.
Ryoji respiró aliviado una vez más,
al reconocer a la persona que lo acompañaba,
quien permanecía del otro lado de la puerta.
Se trataba de una mujer de mediana edad, con el cabello
corto y vestida a la usanza de las señoras
japonesas de aquellos tiempos, una simple blusa de
un solo color y una falda estampada. Se había
sentado en uno de los escalones que daban a la puerta
para poder alimentar a unos gatos callejeros, tirándoles
croquetas que había comprado ex profeso.
¡Señora, casi me mata del susto!
espetó Kaji entre dientes, cuidándose
de no levantar mucho la voz.
La Shannon Bio Incorporated, una compañía
química extranjera, ha estado en este lugar
durante nueve años, sin ningún cambio
desde entonces. De las 108 compañías
vinculadas al Instituto Marduk, 106 de ellas eran
falsas.
Y según parece, esta sería la
107, ¿no?
Una vez saciado el apetito de los mininos, la mujer
sacó de entre sus pertenencias una revista
de cocina, la cual abrió en donde se encontraba
oculta una serie de documentos de otra índole,
que en nada se relacionaban al contenido de la publicación.
Estos son los registros de la compañía
¿Acaso quiere que vea los nombres de
la lista de directores? se adelantó a
decir Kaji, un tanto orgulloso de haberlo hecho.
¿Ya lo sabías, entonces?
Así es
conozco a la mayoría
de esos nombres afirmó el hombre, tomándose
su tiempo para encender un cigarrillo El Instituto
Marduk: una firma consultiva establecida directamente
bajo el comité de Instrumentalización
Humana para encargarse de seleccionar a los pilotos
Evangelion. Sin embargo, el proceso de selección
es todo un misterio, aún para altos funcionarios
de las Naciones Unidas.
¿No crees que te estás sobrepasando
un poco? inquirió la mujer, bajando mucho
más la voz Tu trabajo es espiar los movimientos
de NERV, y si empiezas a meterte con el Instituto
Marduk esa tarea se hará mucho más peligrosa.
No puedo evitarlo respondió Ryoji,
arrojando la colilla del cigarro al piso Después
de todo, siempre he sido una persona bastante curiosa.
Hola, habla Kaji. En estos momentos no me
encuentro, pero por favor, deja tu nombre y mensaje
para que pueda comunicarme contigo cuando regrese
¡¡¡Aaaaay, auxilio, Kaji!!!
gimió Asuka, presa del pánico ¡Ayúdame,
por favor! ¡No, no me toques allí, pervertido!
¡Aaaay!
Con un hondo suspiro de resignación la jovencita
colgó su teléfono celular. Estaba segura
que Kaji no caería en un juego tan estúpido,
pero, ¿qué más podía hacer,
a esas alturas? ¡Estaba tan aburrida!
¿Qué tienes? le preguntó
Hikari, quien llegó corriendo a su lado sujetando
aún el trapeador con el que hasta hace un momento
limpiaba el pasillo que daba al salón de clases.
Al escuchar gritar a la muchacha de esa manera cualquiera
hubiera pensado que la estaban matando.
Langley le dirigió una mirada displicente,
notando como la había alterado. Pero el hecho
de que aquél día les tocara hacer la
limpieza del salón y que todos los demás
se encontraran atareados en dicha labor, excepto por
ella que se ocupaba más en perder el tiempo
de forma absurda, no parecía incomodarle en
absoluto.
Quería salir con Kaji mañana,
así que llamé a su casa, pero no lo
pude encontrar masculló la joven rubia,
descorazonada Últimamente ha sido bastante
difícil localizarlo, siempre está fuera
de la ciudad
¡Será mejor que Kai no se entere
de lo que estás haciendo en su ausencia!
le recriminó su amiga, un poco molesta por
su desconsiderada actitud, apurándose a regresar
a sus deberes Apenas van a ser dos semanas desde
que se fue y tú ya andas buscando otro galán
¡Discúlpame si no me la quiero
pasar encerrada en Domingo, Hikari! se excusó
la chiquilla, pretendiendo que era ella la que debía
estar ofendida Todo aquí ha estado tan
aburrido desde que ese tonto se fue
sólo
quería ocupar mi día libre en algo que
no fuera dormir y ver televisión
¿Quiere decir que no tienes planes para
mañana? inquirió su compañera,
mostrándose bastante interesada en ese respecto.
Sí, ya sé que tratándose
de alguien como yo es difícil de creer, pero
es la triste realidad confesó la alemana,
aprovechando la ocasión para vanagloriarse,
como de costumbre Aunque tal vez mate el tiempo
haciendo llorar al bobalicón de Shinji ó
algo por el estilo
En ese caso, tengo un gran favor que pedirte
repuso Hikari, juntando las palmas de sus manos frente
a su rostro En circunstancias normales nunca
te lo pediría, pero viendo cómo te comportas
ahora que Kai no está por aquí
Ve al grano, Hikari, estás empezando
a divagar atajó Langley Dime de
una buena vez para qué es que soy buena.
Su amiga estaba visiblemente apenada, lo que constató
cuando, temiendo que alguien más pudiera escucharla
se le acercó lo suficiente como para poder
susurrarle al oído.
Una vez más, los estruendosos gritos de la
muchacha extranjera distraían a sus demás
compañeros de sus quehaceres, mientras la otra
chiquilla hacía vacuos esfuerzos por callarla,
ó por lo menos tranquilizarla un poco.
¿UNA CITA? ¿QUIERES QUE SALGA
EN UNA CITA CON UN FULANO?
¡Shhh! ¡Cálmate! No es un
fulano, es un amigo de mi hermana Kodama
desde hace tiempo quería que te lo presentara
Pueees... no sé... una cosa es salir
con Kaji... pero una cita a ciegas... no le tengo
mucha confianza a esas cosas... vaciló
por unos instantes la jovencita rubia, aunque por
lo visto estaba pensando seriamente la posibilidad,
dado el tiempo que le dedicaba a meditar su respuesta.
Su amiguita aprovechó tal oportunidad para
darle el empujón final que la muchacha necesitaba
para acceder a su propuesta.
¡Por favor! Te estaría eternamente
agradecida si me hicieras ese grandísimo favor.
Creo que sería mucho mejor que pasarte el día
viendo tele, además este muchacho no es tan
mal partido, te lo puedo asegurar.
Mientras eran peras ó manzanas, Shinji, dentro
del salón, estaba al tanto de la conversación
entre las dos, al igual que casi todos los demás
en su clase. Cuando escuchó que Asuka consentía
en salir con ese desconocido, su corazón volvió
a sentir esa ya tan conocida sensación de malestar
que por regla general debía involucrar a la
jovencita alemana. Los últimos días
habían sido un alivio, sin el estúpido
de Kai rondando por ahí. Pero cómo siempre,
la paz no podía durarle por mucho tiempo. A
veces, incluso llegaba a pensar que Langley se comportaba
de esa manera deliberadamente, tan sólo por
seguir un afán insano de lastimarlo, a sabiendas
de lo que sentía por ella. No podía
encontrarle otra explicación a semejante conducta.
Suspiró, apesadumbrado, sosteniendo inmóvil
la escoba entre sus manos. Intentaba que dicho incidente
no hiciera mella en su estado de ánimo, el
cual, por cierto, había mejorado bastante esas
últimas semanas. Que su odiado compañero
y rival no estuviera en las inmediaciones ayudaba
bastante, pero la causa principal de su mejoría
anímica se encontraba justo en ese mismo lugar,
unos cuantos pasos adelante de él.
La observó detenidamente, casi a hurtadillas.
Sus extravagantes cabellos con tonalidad azul celeste
se repartían a ambos lados de su nuca como
cascadas gemelas, yendo a terminar poco antes de llegar
a sus hombros. Aquellos ojos color carmesí
estaban fijos en una mirada atenta, concentrada en
su labor. Allí estaba ella, acuclillada frente
a un balde lleno de agua. Sus delicadas manos se sumergieron
en su interior para enjuagar un trapo de tela en él,
el cual exprimió con presteza casi después
de haberlo sacado.
La reciente cercanía que había adquirido
con Rei Ayanami había resultado ser una muy
efectiva medicina para su alicaído humor. Siempre
que compartía un rato con ella se sentía
bastante cómodo y tranquilo. Veía en
ella a una persona afable con la cual poder conversar,
escapar a la soledad y más que nada, en la
que podía confiar. Se sorprendía que
en sólo unas cuantas semanas Rei, de ser su
casi secreto amor platónico, se hubiera convertido
en su más cercana confidente. Aunque aún
no estaba del todo seguro que la atracción
que sentía por ella se hubiera desvanecido
del todo. Precisamente en esos días, en los
que podía compartir más tiempo con ella,
había momentos en los que la observaba y entonces
una sensación confusa lo invadía. Había
algo en ella, algo que de una manera desconocida le
resultaba acogedor, familiar. Su corazón se
llenaba de un sentimiento de seguridad y calidez,
justo como en ese momento, al verla realizar una labor
tan simple como exprimir un trapo en un balde de agua.
Su distanciamiento de la realidad fue tal que, para
sacarlo del conveniente trance en el que él
mismo se había colocado, Toji le dio un certero
mandoble con el palo de la escoba que sujetaba, en
el cual había empleado la fuerza suficiente
para golpearlo sin llegar a aturdirlo completamente.
Cómo era de esperarse, Ikari reaccionó
con sobresalto, mirándolo sorprendido mientras
que Suzuhara le gritaba enfadado:
¡Despierta, menso! ¿Qué
tal si te pones a hacer algo de provecho, para variar?
¡Ese piso no se va a barrer solo!
Apenado y algo adolorido, Shinji se apuró
a hacer caso del justificado reclamo de su amigo y
enseguida volvió a sus deberes, no sin antes
notar la atenta mirada de la chiquilla de ojos carmesíes
puesta en él. Algo parecido a una disimulada
sonrisa se asomaba en sus labios, haciéndola
ver tan hermosa que el rostro de Ikari enrojeció
sin más preámbulo.
El ambiente en los cuarteles generales de NERV también
había cambiado mucho a últimas fechas.
Había algo que hacía sentirse diferente
a las personas que allí trabajaban. Ó
mejor dicho, era la ausencia de algo lo que les ocasionaba
dicha sensación. Era difícil de pensar
que un lugar tan grande como esas instalaciones se
verían afectadas por la falta de un solo individuo,
sin embargo así era.
Y no solamente era en la división de trabajo
de las Naciones Unidas, que sobra decirlo era el lugar
donde más se resentía dicha ausencia;
con un nuevo encargado al mando y sin Zeta en su Muelle
de Embarque no había mucho en qué ocuparse,
salvo en los preparativos para recibir al Eva Beta,
los cuales desde hace tiempo ya estaban listos. No,
no solamente en ese sitio extrañaban la presencia
de aquél que se había ido.
De una manera u otra, casi todos los empleados en
el Geofrente se sentían de esa forma, que faltaba
algo, y sin ese algo, ese vasto y frío complejo
científico-militar era tan solo su lugar de
trabajo y nada más. Incluso en el departamento
de Tecnología y Desarrollo se sentían
así, pese a que Ritsuko estaba al mando de
esa sección.
A primera vista resaltaba que ahora el gigantesco
monitor en el que se observaba el rostro concentrado
de los pilotos dentro de sus cabinas tan sólo
se dividía en tres partes. Y también
de que las pruebas se llevaban a cabo sin alguna clase
de interrupción, ya fueran insolencias, comentarios
ofensivos y sarcásticos ó reclamos de
cualquier tipo.
La operación de microsis ha finalizado.
Las gráficas de medición inversa
están completadas.
El nivel de sincronía se encuentra dentro
del estándar normal.
Así es, no había porqué recalcarlo:
las pruebas estaban resultando ser bastante aburridas
de un tiempo para acá.
¿Y
qué vestido piensas
usar mañana? preguntó la Doctora
Akagi, más por ahuyentar el penoso silencio
que por auténtico interés.
¿Para la boda de mañana?
contestó la Mayor Katsuragi, a sus espaldas
Pues usé el vestido rosa para la de Kiyomi
y me acabo de poner el azul marino para la de Kotoko
así que no estoy muy segura
¿Qué tal el naranja? Hace mucho
que no te lo veo puesto
Ah, sí
el naranja
existen
muy buenas razones para ya no ponérmelo, ¿sabes?
Ya no te queda, ¿cierto?
El gesto apesadumbrado de Misato fue su respuesta.
Incluso Maya, a quien nunca le faltaban las palabras
y casi siempre procuraba mostrarse dispuesta y alegre,
en aquél entonces se encontraba inusualmente
ensimismada, distraída. Algunas personas seguían
cuchicheando a sus espaldas, ya que Kenji Takashi,
quien alguna vez la pretendiera, se casaba mañana.
Y la razón de que no fuera con ella estaba
dejando de ser un secreto para pasar al dominio público.
En ocasiones la gente podía ser muy cruel
y desconsiderada, sobre todo con aquellos que eran
diferentes.
Quizás me compre uno nuevo antes de
llegar a casa
continuó Katsuragi,
compartiendo con su amiga el mismo afán de
conversar sólo por que sí Aunque
no quisiera, los vestidos bonitos están bastante
caros, sería un golpe muy duro a mi bolsillo.
Tal vez, pero piensa que podrás seguir
usándolo con mucha frecuencia le contestó
Rikko, revisando los datos en la consola de Maya,
preguntándose qué podría afligirle
a la mocosa, quien parecía estar deprimida
por alguna razón Hemos recibido bastantes
invitaciones últimamente, no lo olvides.
¡Bah! masculló Misato, cruzándose
de brazos ¿Cuál es la prisa? Pareciera
que nadie quiere quedarse soltera antes de llegar
a los treinta.
Claro que sí admitió Akagi,
dándole una afectuosa palmada en la espalda
a Ibuki, pretendiendo hacerla sentir mejor Después
de todo, nadie quisiera ser la última, ¿no
es así, Maya?
Tiene razón, doctora respondió
ella, casi maquinalmente, despejando cualquier duda
que tuviera acerca de su estado de ánimo. Definitivamente,
la muchacha estaba deprimida. Y a juzgar por la cara
que ponía cada vez que hablaban de la boda,
era muy probablemente por mal de amores. Ahora que
lo pensaba, alguna vez había escuchado un rumor
acerca de ella y Takashi, pero no podía recordarlo
con exactitud
Muy bien, es todo por ahora, muchachos
pronunció Akagi, dando por concluidas las pruebas
de ese día Todos hicieron un buen trabajo,
felicidades.
¡Por fin! musitó Asuka,
en una mezcla de alivio y fastidio ¡Pensé
que moriría de vieja aquí dentro!
Pero pese a sus intentos, su mal disimulada insolencia
no cambiaba el hecho de que Kai ya no estaba allí
para hacer esas tediosas pruebas un poco más
amenas para todos, inclusive para Ritsuko, quien no
lo hubiera admitido directamente pero ya le estaba
empezando a cansar tanta tranquilidad.
Por cierto, Shinji parecía estar algo
alicaído ahora observó la científica,
sin hacerle gran caso a la jovencita alemana Había
estado bastante animoso todo este tiempo, pero tal
parece que vuelve a las andadas
Sí, bueno, recuerda qué día
es mañana
repuso la Mayor, como
queriendo justificarlo.
¡Ah, es cierto! Por poco lo había
olvidado
mañana
Una vez más, silencio. Pero al contrario
de la mayoría de las veces, en que la falta
de conversación entre dos personas constituía
una incomodidad embarazosa, en dicha ocasión
Shinji disfrutaba de ese silencio que le otorgaba
la oportunidad de apreciar con más detenimiento
a su compañera, Rei Ayanami, con quien había
tomado el elevador que los llevaría a los niveles
superiores. Cómo ya era su costumbre desde
hace algunos días, la acompañaría
hasta su casa.
Aún cuando estaba a unos pasos frente a él,
dándole la espalda, la chiquilla podía
sentir la mirada de su acompañante fija en
ella, como había sucedido en casi todo el transcurrir
de ese día.
¿Qué tanto me has estado viendo
todo el día, Shinji? le preguntó
sin voltear a verlo.
¿De qué hablas? Bueno
lo
que pasa
es que
masculló
Ikari al verse sorprendido Puede que sólo
sea mi imaginación, pero parece como si algo
te preocupara
Yo siempre te estoy hablando sin
parar de mis problemas, y tú escuchas pacientemente
todo lo que tenga que decir
así que quería
que supieras que tú también puedes hacer
lo mismo conmigo. Si hay algo que te molesta, puedes
decírmelo con toda confianza. Creo que es lo
menos que te debo, después de todo lo que has
hecho por mí.
No hubo cambio que se operara en la actitud de Rei,
una vez que su joven compañero terminó
de hilvanar su discurso que parecía sacado
de algún melodrama barato. Tal hecho provocó
que Ikari se apenara aún más de lo que
ya estaba al momento de hablar. Pero de lo que no
se daba cuenta era que, efectivamente, tenía
razón en cuanto al ánimo de su compañera,
lo que turbó sobremanera a la chiquilla. Aún
seguía fresco en su memoria el desagradable
recuerdo de aquél encuentro con ese sujeto
lúgubre y hosco al que la Mayor Katsuragi había
tenido que ahuyentar casi a punta de pistola. ¿Qué
tal si no hubiera estado por ahí en esos momentos?
A veces sentía como si todavía tuviera
esa gran y callosa mano encima de su hombro, aferrada
a ella como una siniestra garra de alguna criatura.
Dichos recuerdos le provocaban un profundo malestar,
una repulsión tan grande que incluso podría
llamársele náusea. Eso, y la manera
en que se había despedido de ella, casi prometiéndole
que volverían a verse, la habían tenido
bastante nerviosa durante los últimos días.
Tu imaginación anda muy descarriada,
Shinji aseveró, con la vista aún
fija en las puertas del elevador Ya no deberías
ver tantas telenovelas
Lo sé suspiró el muchacho,
resignado De veras que lo intento, pero son
una especie de vicio para mí.
Pero de todos modos
lo interrumpió
la chiquilla, aún inmóvil en su sitio
Te agradezco la preocupación
No es nada respondió su acompañante,
ya bastante abochornado ¿Pero sabes?
Creo que no debería extrañarte tanto
que alguien se te quede viendo. Después de
todo, eres una muchacha muy linda, Rei.
¿Crees que soy linda?
¡Claro que sí! Shinji aún
saboreaba en sus labios el beso que le había
dado hace unas semanas Esta mañana, cuando
hacíamos la limpieza en el salón
parecías toda una ama de casa
no sé
por que, pero me recordaste a una madre.
¿Una madre?
Sí, pero no sé porqué
pensé en eso
de todas formas, apuesto
a que algún día serás una estupenda
esposa. ¡Cómo envidio al suertudo que
se case contigo!
Lo digo en serio, Shinji: debes dejar de ver
tantas telenovelas repuso la jovencita manteniéndose
ecuánime, no obstante que su rostro estaba
completamente enrojecido.
¡Ay, pobre Shinji! Al igual que muchas otras
veces anteriormente, Rei lo compadecía. Era
un despistado sin remedio, nunca se daba cuenta de
lo que pasaba a su alrededor. Todos los que lo rodeaban
tenían secretos que le ocultaban, y él
ni siquiera se daba cuenta. ¿Ella, una madre?
¡Qué disparates!
El profundo silbato de vapor daba la señal
a los pasajeros para que abordaran la embarcación,
próxima a partir a su destino. Cobijados por
una inmensa muchedumbre y una algarabía nerviosa,
ambos jóvenes, uno frente al otro, se habían
quedado penosamente sin palabras.
Ella, una fresca y adorable joven de pelo castaño,
tan sólo atinaba a revolverse nerviosamente,
estrujando los finos guantes en el bolsillo de su
chaqueta. Apenas si pudo reunir el suficiente valor
para levantar el rostro y mirarlo a los ojos.
Él, alto y de buena presencia, con su cabello
rubio muy bien peinado, sonrió complacido entonces.
Cargaba sin dificultad aparente, la aparatosa y seguramente
muy pesada bolsa que llevaba a cuestas, con sus pertenencias
dentro.
¡Bien! dijo ella, finalmente, con
entusiasmo fingido ¡Tal parece que llegó
la hora, mi capitán! Pues en ese caso
¡a salvar al mundo se ha dicho! ¡Adelante,
vaya usted a cumplir con su misión!
No lo hagas más difícil de lo
que ya es, Gail repuso su interlocutor, acongojado.
La mujer lo contempló por unos instantes con
frialdad, pero no pudo resistir por más tiempo
y terminó por rendirse a sus sentimientos,
lanzándose a los brazos del uniformado, quien
dejó caer pesadamente el bulto que cargaba
para rodearla con sus brazos.
¡Oh, Steve! Gail sollozaba, estrujándolo
con fuerza, frotando su rostro en el uniforme militar
delante de ella ¿Porqué tenía
que pasar de esta manera? ¡Justo ahora, que
teníamos toda nuestra vida por delante!
Vivimos en un mundo que está de cabeza,
preciosa afirmó Steve a su vez con un
nudo en la garganta, apoyando la frente en la cabeza
de la muchacha Y bastante peligroso. Es por
eso que un hombre tiene que hacer lo necesario para
proteger a aquellos a los que ama.
Entonces
por lo menos
¡Te
lo imploro! Prométeme que regresarás
a salvo
por favor
El joven soldado permaneció mudo por instantes,
contemplando la vista del bello rostro de su prometida
cubierto por las lágrimas. ¡Cuánto
deseaba permanecer a su lado!
Yo
yo no puedo prometerte eso, Gail
no soy yo quien decide eso respondió
entonces, armándose de determinación
Pero lo que sí puedo asegurarte es que
en donde quiera que me encuentre, pase lo que me pase,
siempre te amaré, Gail Richards
sin importar
la distancia que nos separe, mi corazón estará
todo el tiempo junto a ti
y tal vez
tal
vez, si tú haces lo mismo, entonces podremos
vencer cualquier obstáculo que nos mantenga
separados, inclusive al tiempo y al espacio entre
los dos
¡Nuestro amor vencerá cualquier
cosa!
Poco a poco, movidos por el dramatismo, los dos fueron
acercándose hasta que sus labios se fundieron
en un tierno beso que tenía por escenario un
muelle repleto de personas, despidiendo a las tropas
que se embarcaban rumbo a la guerra.
La letra de una dulce melodía comenzó
a escucharse al fondo, bien entonadas por una tersa
voz femenina:
Near
Far
Where ever you are,
I believe that our hearts will go on
Una a una, las lágrimas comenzaron a caer
de los ojos castaños de Asuka, secándoselas
con un pañuelo desechable tan pronto empezaban
a recorrer sus mejillas. Era inusual verla en ese
estado, mucho más si éste había
sido provocado por un drama televisivo. Puede que
se sintiera identificada con las circunstancias, ya
que ella y su novio habían tenido que pasar
por algo parecido no hace mucho. Aunque a decir verdad
se sentía un poco celosa de Gail, pues ella
sí había tenido la oportunidad de despedirse
tan emotivamente. En cambio, el estúpido de
Kai se había ido muy temprano sin siquiera
decirle adiós, y no había podido verlo
la víspera de su partida.
Sea por las razones que fueran, la jovencita europea,
tan arrogante y digna como era ella, ahora estaba
hecha un paño de lágrimas. Pero si podía
darse ese lujo, era porque en esos momentos no había
nadie cerca que pudiera presenciar aquella demostración
innecesaria de sentimentalismo.
¿Porqué la vida es tan cruel?
masculló con la voz quebrada y la vista nublada
por el llanto.
La vida en ese entonces estaba resultando ser una
auténtica lucha contra el tedio para la joven
alemana Asuka Langley. En los últimos once
días había sido atrapada, sin siquiera
darse cuenta, por la monotonía de su rutina:
levantarse, ir a la escuela, acudir a las pruebas
en los cuarteles, regresar en la noche al departamento
para tumbarse en la sala a ver televisión hasta
que ya fuera muy tarde e irse entonces a la cama.
Eran poco después de las ocho de la noche,
por lo que tan puntual como un reloj bien ajustado,
la chiquilla se encontraba echada en el piso frente
al televisor, mirando embobada a la caja idiota, resignada
a su suerte.
Aún así, parecía estarse adaptando
bien, tal y como lo constató Misato al entrar
de imprevisto a su hogar y verla echada en la sala,
conmovida hasta las lágrimas, sosteniendo en
una mano su pañuelo desechable y con la otra
la caja de donde los sacaba.
¡Ya llegué! saludó
animosamente la Mayor.
La chiquilla apenas si volteó a verla. Tal
y como estaba, no le importaba mucho que Katsuragi
la viera en ese estado. Tan sólo recuperó
un poco la compostura, haciendo a un lado los pañuelos
y acomodándose en una nueva posición,
cruzándose de piernas y con la espalda bien
derecha.
¡Oh, rayos! musitó la recién
llegada, viendo cómo despedían a los
soldados en los barcos por la televisión ¿Steve
ya se fue a la guerra? ¡Y yo que venía
a las carreras para no perdérmelo!
¡Es un tonto! Mira que dejar a su pobre
novia tan afligida... esos hombres
Todos son iguales, nena, no te molestes
por cierto, ¿dónde está Shinji?
Encerrado en su habitación, desde que
llegó. Balbuceó algo de que ya no debía
ver telenovelas. Ha estado muy mustio durante todo
el día. ¡Válgame! Estoy hablando
cómo si me importara.
Katsuragi no dijo nada al respecto, golpeando a la
puerta de la habitación del muchacho.
Shinji, soy yo
¿puedo pasar?
Al obtener una respuesta positiva desde adentro,
la mujer abrió pausadamente la puerta, permaneciendo
de pie en el umbral de la recámara.
¿Te sientes bien? preguntó,
al ver tumbado al chiquillo sobre su cama con el cuarto
en penumbras Estaba pensando que
tal vez,
si vas mañana al cementerio podría ayudar
¿no crees?
Puede que sí
contestó
el joven, con la voz apagada Aunque tengo años
que no he ido a ese lugar.
¿Quieres que te acompañe? Puedo
llegar tarde a la boda, si es necesario
No. Estaré bien yo solo. Pero gracias
por la atención.
Muy bien, en ese caso, que descanses. Te veré
mañana.
Ikari permaneció en silencio, lo que le dio
la oportunidad a Misato de volver a cerrar la puerta,
cuidándose de no perturbar más la tranquilidad
de su protegido.
Asuka, tú también deberías
dormirte temprano, ¿no crees? le dijo
a la muchacha, quien seguía absorta en el televisor
¿Qué no tenías una cita
mañana?
Yo no lo llamaría una cita,
es más bien un favor que le estoy haciendo
a Hikari
¡Ah, por cierto! ¿Podrías
prestarme tu perfume lavanda? ¿Sí?
¡No!
¡Pero qué avara eres!
No es eso, pero no es algo que los niños
debieran usar
¿Niños? ¿Pues
cuántos años crees que tengo? ¡En
unas semanas cumpliré quince, por si no lo
sabías! ¡Además, mira quien habla!
La mujer que permite que su hijo se emborrache en
sus narices
¡Eso es porque estando yo ahí
puedo cuidarlo y vigilar que no haga nada estúpido!
Y no se hable más del tema, ¿entendido?
sentenció Misato, llevando unas bolsas con
ropa a su cuarto.
¿Compraste un vestido para mañana?
¡Me hubieras llevado para ayudarte a escogerlo!
Seguro compraste una facha harapienta
¿Qué dices, chiquilla? ¡Si
me costó un ojo de la cara!
Caro no significa mejor. ¡Déjame
verlo!
Y así transcurría otra noche para Misato
Katsuragi y sus dos jóvenes inquilinos, cada
cual ocupado en sus propias preocupaciones. Debían
descansar muy bien, pues seguramente el día
siguiente sería uno muy ajetreado para todos
ellos.
El salón de ceremonias estaba a toda su capacidad,
con poco más de un centenar de personas ahí
congregadas, repartidas en mesas circulares que estaban
dispuestas por todo el lugar. En compañía
de Ritsuko y de otros colegas de menor rango, Misato
tamborileaba los dedos sobre su mesa, ansiosa porque
llegara la hora del brindis y entonces poder entregarse
a uno de esos frenéticos consumos de alcohol
que tanto la deleitaban. El orador en turno se estaba
tomando su tiempo, inspirado en su discurso, y es
por eso que lo maldecía mentalmente.
es por eso que los saludo a ustedes,
mis amigos Kenji Takashi y Sakura Shidou, al bendecir
su unión y desearles la mejor de las suertes
en su matrimonio. Así que me atrevo a pedirle
a todos los aquí reunidos que levanten sus
copas conmigo y se me unan en este brindis a su salud
¡SALUD! fue la respuesta unísona
de los presentes, alzando sus copas.
Entusiasta, Katsuragi apuró de un solo trago
el contenido de la suya, reconfortada luego de haber
tenido que esperar por tanto tiempo.
¡Excelente! No cabe duda que ese Kenji
tiró la casa por la ventana para esta boda:
¡este vino está delicioso! afirmó
emocionada, mientras se servía de la botella
en su mesa Pero ese cretino de Saki sí
que se estaba tomando su tiempo
¡Jamás
había escuchado tantas cursilerías juntas!
Será mejor que no empieces a tomar desde
tan temprano le advirtió la doctora Akagi,
a su lado, quien ya se estaba imaginando el estado
en el que terminaría su amiga de seguir a ese
paso Además, Ryo-chan aún no ha
llegado, ¿no crees que deberías esperarlo?
Ryo-chan
¡Mis calzones!
se mofó la Mayor del mote cariñoso con
el que Rikko se dirigía a Kaji ¿Qué
me ponga a esperarlo, dices? ¡Ese sujeto siempre
llega tarde a todos lados!
Tienes razón, pero sólo en cuanto
a citas se refiere pronunció su amiga,
un tanto pensativa Su actitud es muy diferente
en lo que se refiere al trabajo
Señoritas pronunció el
susodicho, haciendo acto de presencia de manera bastante
oportuna, dándole oportunidad de hacer una
gran entrada Permítanme decirles que
se ven preciosas esta noche
dijo en su
habitual tono provocador, mientras tomaba el asiento
disponible al lado de Misato.
En efecto, ambas mujeres, bien arregladas para la
ocasión, lucían radiantes. La Mayor
Katsuragi al estrenar su atuendo nuevo, un vestido
negro de una sola pieza que terminaba poco antes de
las rodillas, completado con un saco rojo y un collar
blanco que en general resaltaba sus encantos y la
hacía destacar de entre las demás. Akagi
era un poco más discreta, ataviada de un vestido
verde oscuro, muy elegante pero no tan provocativo
como el de la Mayor.
¡Vaya, ya era hora! exclamó
Ritsuko, contenta de verlo Te perdiste de toda
la ceremonia, pero qué conveniente qué
pudieras llegar a la recepción, ¿no?
Disculpen la tardanza, no pude salir a tiempo
de la oficina
cosas del trabajo, estoy seguro
que me entenderán.
Siempre con tus excusas enclenques masculló
Katsuragi, luego de haberle dado otro sorbo a su copa
Por lo menos podrías pensar en una mejor
¡y mira nomás como vienes! ¿Por
qué no te rasuraste esa barba de delincuente
que traes? ¡Además traes la corbata hecha
un asco!
La mujer se apresuró a arreglar el nudo sin
que siquiera se lo pidieran, ello y la manera tan
brusca en que lo hizo, fue lo que tomó por
sorpresa a Kaji, quien sólo atino a reír
nerviosamente y a murmurar un timorato gracias.
¡Pero mírense nada más!
exclamó Rikko, sonriendo sardónicamente
Parece como si llevaran años de casados
Tienes toda la razón, Rikko pronunció
Ryoji mientras reía de buena gana.
¡Estás loca! musitó
Katsuragi por su parte, volteando al lado contrario
¿Quién en su sano juicio querría
casarse con este fantoche?
Amigos, tengo que pedir me presten de nuevo
un poco de su atención la interrumpió
el maestro de ceremonias, poniéndose de pie
en el estrado, micrófono en mano Que
aún falta que alguien felicite a los novios.
Desafortunadamente, por las razones que ya casi todos
sabemos, esa persona no pudo estar aquí con
nosotros en esta fecha tan especial. Pero ello no
fue impedimento para que saludara a esta feliz pareja
el día de su boda
luces, por favor
Apenas dio la indicación las luces del recinto
se apagaron, para que entonces una grabación
se proyectara sobre la pantalla que estaba dispuesta
al frente del salón. Después de unas
cuantas tomas en negro los invitados pudieron ver
a Kai Katsuragi a todo color.
Entonces, Kai se escuchó en off
la voz de la persona que parecía estar haciendo
la grabación ¿Hay algo que quieras
compartir con nosotros en este día?
No hubo invitado alguno que no guardara silencio
al momento en que el muchacho comenzó a hablar.
Antes de eso, aquellos que no lo habían visto
poco antes de su partida quedaron pasmados por el
lastimero estado en que lo encontraron. Se le veía
fatigado, desganado, pero sobre todo con una terrible
depresión asomándose en su rostro, pese
a que se estaba esforzando por verse contento para
la ocasión. Sin embargo la extraña mueca
que pretendía hacer pasar por sonrisa a nadie
engañaba. Sus ojos verdes carecían de
ese vívido chispazo que les caracterizaba y
en cambio en ese momento lucían apagados, sin
brillo, además que parecían esconderse
tras las ojeras que marcaban el rostro del muchacho
como el de un mapache ó panda. Su arreglo personal
lucía descuidado, sobre todo por su cabellera
despeinada y la incipiente barba que poblaba algunas
regiones de su barbilla. Semejante visión era
perturbadora para la gran mayoría, ya que contrastaba
enteramente con la imagen de joven alegre y vivaracho
que se tenía de él.
Kaji espió por unos momentos a la Mayor, mirándola
de reojo. También la expresión locuaz
que tenía hasta hace unos instantes se había
transformado en un seño compungido con tan
sólo ver al muchacho, reflejando la preocupación
que seguía sintiendo por él.
¿Qué podría decir?
pronunció el joven, distraído pese a
que miraba hacia la cámara, aunque a la vez
no la miraba Antes que nada, discúlpenme
por no haber asistido a su boda un incómodo
silencio sucedió a esta frase, pero reponiéndose
pronto, continuó Después de todo,
fui yo quien los presentó, ¿recuerdan?
Los conozco muy bien, Kenji y Sakura, y por lo tanto
estoy seguro que son una excelente pareja y que formarán
un próspero matrimonio. Mis mejores deseos,
como siempre, en este día de su boda. Que sean
muy felices. Se supone que tengo que dar un discurso,
pero no tengo nada preparado. Aún así
¿saben algo? Últimamente he pensado
mucho al respecto
acerca del matrimonio y la
vida de casados, lo que significa formar un hogar,
criar una familia
lo cual me lleva a preguntarme,
y no sólo a mí, sino a todos nosotros:
¿realmente estamos conscientes de lo importante
que es el vínculo del matrimonio? No es sólo
una celebración costosa para quedar bien ante
los demás, ni tampoco un mero contrato entre
dos partes. Es el cimiento que nos permitirá
hacer una familia, la cual es la base fundamental
de toda nuestra sociedad. En sí solo representa
a la vida misma, ¿se dan cuenta? Dos naturalezas
que estaban separadas se unen, para que de esa unión
surja una nueva entidad, distinta a cualquiera de
ellas pero a la vez semejante a las fuerzas que lo
crearon, ya que comparte características de
las partes que le dieron forma. Dos células
se unen y de esa unión nace un ser humano
sencillo, ¿no? Todo lo que somos se reduce
a ese simple proceso. Y sin embargo
¿habrá
algo más maravilloso? ¡El milagro de
la vida misma! Y mientras tengamos vida todo es posible,
amigos. Todo. Pero no pueden confiarse
porque
desgraciadamente vivimos en un mundo enfermo, en donde
inclusive hay quienes se atreven a
en fin
lo que quiero decirles es que no den las cosas por
sentado. ¡No hay nada más valioso que
su vida, recuérdenlo! Tienen que aprovechar
cada instante, vivir su vida al máximo, ahora
sí que sacarle jugo. Hagan que sea provechosa
y fructífera. Usen cada momento para celebrar
su amor, no se dejen abatir por la rutina ni el conformismo.
¡No tienen idea de lo afortunados qué
son! Pueden gozar con lo que muchos tan sólo
soñamos
así que: creced y multiplicaós
por la faz de la tierra
por mi parte, les prometo
que seguiré intentando
seguiré
luchando
por lograr un mundo en el que sus hijos
puedan crecer felices y en paz
quiero que ese
sea mi obsequio, no sólo para ustedes dos,
sino para todos aquellos a los que amo. Un lugar en
el que ya no habrá dolor, tragedia ni pérdida.
Un lugar y tiempo en el que la muerte por fin logrará
ser vencida. Sé que es posible, ¡y qué
me lleve el diablo! Estoy dispuesto a dejar mi vida
de por medio con tal de lograrlo. Y
creo que
eso es todo lo que tenía que decirles
ya puedes apagar ese aparato, todavía tengo
bastantes cosas por atender
La grabación terminó, y las luces volvieron
a encenderse. El público permaneció
mudo, impasible por varios instantes. El silencio
era tal que inclusive se podía escuchar la
respiración nerviosa de la persona de a lado.
Nadie comía, nadie bebía, nadie hacia
algo. Todo mundo miraba estupefacto a la pantalla
ahora vacía, sin atinar a hacer cualquier movimiento.
Hasta que entonces, firme y resueltamente, Kaji se
puso de pie y comenzó a aplaudir. Al principio
el eco de sus aplausos resonó tímido,
solitario entre tantas personas. No obstante, rápidamente
se le fueron uniendo más y más hasta
que todos en el salón se encontraban de pie,
aplaudiendo vigorosamente. Misato contemplaba la escena,
satisfecha. Incluso Ritsuko, a su lado, aplaudía.
Tienes que estar muy orgullosa de tu muchacho,
Mayor le susurró Ryoji al oído,
dado el estruendo de los aplausos No creo haber
conocido a alguien que tuviera mejores intenciones
que él. Es todo un idealista
Es cierto asintió Katsuragi, aunque
sin compartir el entusiasmo general Quisiera
que permaneciera así siempre... pero... las
personas tienen que crecer... la realidad siempre
termina por alcanzarnos.
¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto
tiempo ha pasado, desde la última vez que vino
a este lugar? Hará cosa ya de más de
cinco años desde ese entonces. No es que fuera
muy aficionado a visitar semejante sitio. Anteriormente
había ido porque su tío lo había
llevado, y ahora iba por sugerencia de Misato, pero
ninguna había sido por iniciativa propia. Sería
acaso por que ese lugar le ocasionaba sentimientos
encontrados.
Habían pasado ya bastantes años, pero
aún recordaba bien el sitio exacto donde se
encontraba, perdida en un mar de pilotes idénticos,
todos blancos y lisos, con apenas una pequeña
inscripción al frente identificándolos.
Allí estaba, justo como la recordaba. La tumba
de su madre. Ahora que se ponía a pensarlo,
aquella única vez que había ido también
fue un 23 de Noviembre, en el aniversario de su muerte.
Shinji no solía pensar muy a menudo en su
madre. Sería porque aquella persona resultaba
ser una figura bastante lejana, un recuerdo vago y
confuso de su más temprana infancia. No había
tenido la oportunidad de conocerla bien, al haber
muerto ella apenas cuando tenía tres años
de edad. No obstante en algunas ocasiones salía
a relucir, pero era más debido a su ausencia
que por otra cosa.
Fueron varias las veces que en vano había
deseado tenerla a su lado. Con un padre que lo rechazaba
y hacía todo lo posible por ignorarlo, se preguntaba
si con su madre hubiera sido diferente. ¿Acaso
ella lo hubiera amado como se debe amar a un hijo?
¿Cómo hubiera sido eso? Crecer con alguien
ocupándose de ti, viendo por tu seguridad.
Alguien gentil, que te quisiera tal cual eres, en
cuyos brazos pudieras sentirte a salvo de todo peligro.
Estar con tu madre, con la persona que te trajo a
la vida.
Sacudió su cabeza de lado a lado, como queriendo
deshacerse de pensamientos ociosos. Hacía mucho
tiempo ya que se percató lo inútil que
era desear lo imposible, el desperdicio de tiempo
y sobre todo el desgaste emocional que representaba
el estar pensando, preguntándose por lo que
nunca fue ni será. La realidad, por muy dura
que ésta fuera, era que había crecido
solo, con su cuidado relegado a parientes que lo hacían
más por obligación que por gusto. En
cierta forma su madre también lo abandonó,
al igual que su padre.
La tumba de Yui Ikari era idéntica a las demás
que le rodeaban, por la excepción de que en
esos momentos era la única que recibía
a un visitante, cosa que sorprendió bastante
a Shinji cuando reparó en ese detalle.
Desde donde estaba el muchacho no podía ver
bien a aquella persona, de pie frente al pilote que
marcaba el lugar donde su madre estaba enterrada,
por lo que conforme se iba acercando una vaga esperanza
de que se tratara de su padre se agitó en su
interior. Podría usar la oportunidad para acercarse
a él, para tratar de entenderlo. ¡Había
tanto que quería preguntarle! Empero, aquella
febril ilusión, como casi todas en su vida,
pronto se desvaneció a la luz de la contundente
verdad.
Ese hombre no era su padre. De hecho, no se parecían
en lo absoluto. Era, por lo menos, unos treinta centímetros
más alto. Su canoso cabello largo era suavemente
mecido por el capricho del viento, el cual parecía
ir ganando bríos. Semejante persona se veía
imponente a lo lejos, destacando del paisaje como
una enorme torre oscura dominando las llanuras aledañas.
El joven Ikari entonces dudó en si debería
acercarse más. La sola contemplación
de esa persona le provocaba temor. Cada fibra de su
ser parecía estarle avisando de un peligro
inminente, aunque a la vez incierto.
Se detuvo a unos cuantos metros de él, indeciso.
Quizás tan sólo debiera esperar a que
aquél sujeto terminara con su visita. ¿Qué
tanto podría tardar? Además, parecía
que aún no notaba su presencia, tan concentrado
como estaba, con la vista clavada en el pilote a sus
pies. Al examinar un poco mejor su actitud, encontrando
en ella una gran devoción a la vez que profundo
pesar, el muchacho se preguntó cuál
sería la relación del desconocido con
su madre.
¿Piensas quedarte ahí todo el
día? preguntó el extraño
para entonces dirigir su mirada hacia donde estaba,
a sus espaldas ¿Shinji?
En el momento en que semejante personaje fijó
la vista en su persona, el chiquillo sintió
claramente esos ojos verdes penetrar en lo más
recóndito de su alma. Aunque no era la primera
vez que experimentaba dicha sensación, sí
lo tomó por completo desprevenido. Además,
de alguna manera era distinto. Parecía que
esa persona en realidad podía ver en su interior
como en un vaso con agua cristalina.
¿C-cómo supo mi nombre?
farfulló el chiquillo, retrocediendo un par
de pasos sin darse cuenta.
Tú no lo recuerdas, pues aún
eras muy pequeño, pero ya nos conocíamos
señaló el larguirucho sujeto, retornando
a su posición original Tus rasgos no
han cambiado mucho desde entonces: sigues teniendo
la misma cara de tu padre
Usted
aunque todos sus sentidos
lo impelían a salir huyendo del lugar, la curiosidad
de Shinji lo mantenía aferrado a su sitio ¿Usted
conoció a mis padres?
Conozco a tus padres contestó
con voz grave y portentosa, aunque estuviera hablando
como en susurros Mejor que cualquiera. Una vez,
hace ya mucho tiempo, trabajamos juntos.
Entonces los dos callaron, poniendo el ambiente más
tenso de lo que ya estaba. Sin embargo, ello no parecía
incomodar en algo a ese hombre, quien seguía
tan sereno y concentrado como lo había encontrado.
No vienes a menudo a este lugar, ¿cierto?
pronunció el desconocido, sin voltear.
Así es respondió el joven
Ikari, nervioso Sólo había venido
una vez, hace más de cinco años
digan lo que me digan, este sitio no significa gran
cosa para mí
¿Y eso a qué se debe?
Yo
yo no siento que mi madre esté
en este lugar
Y tienes toda la razón. Los restos mortales
de tu madre no están aquí, esta tumba
no es más que un pedazo de piedra tallado en
su memoria. Pero aún así, sentí
que debía venir.
¿Por qué razón?
Para recordar. Las personas no mueren del todo
mientras las recordemos. Fue Yui, tu madre, quien
me enseñó eso.
Mi madre
¿podría decirme,
por favor, qué clase de persona era ella?
Fue la persona más importante que he
conocido en mi vida admitió su acompañante
Era gentil con todo mundo, y tenía un
alma generosa como nadie. El tipo de persona que se
sacrificaría a sí misma por todos aquellos
a los que amaba. Un auténtico ángel
en la tierra. Así era ella.
Al escucharlo hablar de su madre, al saber un poco
más de ella, algo comenzó a agitarse
en el interior de Shinji. Una profunda tristeza, un
inexorable sentimiento de pérdida se apoderó
entonces de él. Sus piernas comenzaron a temblarle,
para luego sentir como empezaba a estremecerse por
entero.
Todo mundo
siempre me ha dicho lo maravillosa
que era ella pronunció cabizbajo, vacilante
Pero yo
¡yo ni siquiera recuerdo
su rostro!
Por más que se esforzó el muchacho
no pudo contenerse más y finalmente liberó
ese pesar que hasta entonces lo había oprimido
en secreto. Aunque pocas, tímidas, las lágrimas
fueron apareciendo en sus ojos. ¿Qué
clase de persona era, si no podía ni siquiera
recordar la cara de su madre?
Es inevitable pronunció entonces
el desconocido, sin prestarle mucha atención
al lastimero estado del chiquillo Las personas
viven olvidándose de las cosas. ¿Cómo
no habrían de hacerlo? Después de todo,
su existencia es algo tan pasajero que el concepto
de la eternidad no significa gran cosa para ellos.
La gente suelta frases a la ligera, siempre
te amaré, dicen ellos, nunca te
olvidaré. Pero la verdad es que nada
es eterno para el ser humano. Para él, todo
tiene un final: su vida, la amistad e inclusive el
amor. Todo, absolutamente todo lo que atañe
a su naturaleza tiene un término. ¿No
lo crees así?
A veces he llegado a pensar algo parecido
pero entonces me digo a mí mismo que si eso
fuera verdad, ¿no sería algo muy triste?
Eso quiere decir que has podido comprender
el dilema de la existencia humana. No existe algo
en ella que no esté limitada por lo finito.
Es cierto: las personas son seres así de tristes.
Pero entonces
¿qué caso
tiene todo? ¿Para qué tanto pelear y
sufrir, si al final de cuentas nada quedará?
¡No lo entiendo! ¿Qué sentido
tendría la vida?
Así es
¿qué sentido
tiene la existencia de algo como la humanidad? No
estoy afirmando que no exista algo que sea eterno,
sólo que esto se encuentra lejos del alcance
de la naturaleza humana. El ser humano no puede alcanzar
por sí solo algo tan lejano e incomprensible
como el infinito. Tu madre sabía muy bien esto.
¡Cómo me gustaría tenerla
a mi lado! suspiró Ikari Ella podría
explicarme estas cosas, y así tal vez podría
entender mejor
Deja de hacerlo
masculló
el gigante, volviendo a penetrarlo con la mirada.
¿Qué?
Deja de buscar refugio en tus padres
continuó él, avanzando unos pasos en
su dirección No debes esperar que ellos
vengan a salvarte de tu desesperación
tu madre está muerta y tu padre no quiere saber
de ti
¿Y eso qué? Sólo
los bebés necesitan a sus padres. Seguro que
tú ya no eres un bebé. Eres un hombre,
y los hombres deben valerse de sí mismos. Ya
no gatees por el piso, sostente y anda con tus propias
piernas.
Pero
es que a veces me siento tan solo
no creo poder
¡Todos estamos solos en este mundo! Todas
las personas viven y se desarrollan por su propio
esfuerzo. Puede que algunos se engañen a sí
mismos, pensando en que tienen a alguien a su lado
que los apoye. Pero los humanos jamás podrán
entenderse los unos a los otros. Por que no importa
cuanto lo traten, entre las personas siempre habrá
un abismo insorteable, que les impedirá comprenderse.
Aquél lúgubre personaje había
quedado justo frente a Shinji, eclipsando al mismo
sol con su corpulencia y su enorme sombra cubriendo
al muchacho. Éste lo miraba confundido, mientras
que él permanecía inmutable, pese a
que el viento ya estaba arreciando. El joven Ikari
tuvo que hacer lo posible para cubrirse de sus embates,
mientras el misterioso extraño, indemne, continuaba:
Preguntaste por el sentido de la vida humana.
¿No es así? Pues déjame decirte
algo acerca de la vida en este planeta: se trata de
una competencia. Y si estás en una competencia
no puedes esperar a que los demás te ayuden.
¿Competencia? ¿Por qué?
pronunció dificultosamente el muchacho, protegiéndose
como podía de la súbita ventisca.
En los animales, es competir por el alimento,
el combustible de la vida. Para los animales evolucionados,
como lo es el ser humano, se trata de una competencia
por lograr la felicidad. Durante toda su vida las
personas compiten entre sí para conseguir dicho
propósito.
Pero no todos pueden ser felices
¡Exacto! Para que alguien sea feliz,
forzosamente debe haber otro que no lo sea. Tú
te das cuenta, ¿verdad? La felicidad de unos
es la desdicha de otros.
Los pensamientos de Shinji se dirigieron entonces
a Asuka, y también a Kai. La sangre en sus
venas pareció hervir ante tal imagen, ambos
muchachos besándose apasionadamente. Apretó
las manos hasta que se convirtieron en puños
rencorosos.
Así es sonrió aquella persona,
de tal manera que le daba a su barbado rostro una
apariencia siniestra Tal vez me precipité
un poco al afirmar que los hombres no necesitan de
otros. La Historia así nos lo ha dicho. Las
masas sólo sirven para elevar a unos cuantos
elegidos, a aquellos audaces que no cesaron en su
afán de conseguir lo que querían. Son
aquellos que han logrado trascender la mortalidad
y ahora viven para siempre en la memoria de la humanidad.
¿Puedes entenderlo? En esta competencia se
debe aprovecharse de los demás para obtener
aquello que tanto deseas. Hay que utilizar a los otros
como peldaños, para que te levanten y llegues
hasta donde quieres estar. A tu felicidad. Dime, joven
Ikari, ¿qué es para ti la felicidad?
Con la sola mención de esa palabra el bello
rostro de Asuka pasó por su mente. Aquél
rostro perfecto, esos labios tan carnosos y seductores
enmarcados en un cuerpo grácil y juvenil, tan
apetitoso a la vista.
Sea cual fuere ésta prosiguió
el extraño, comenzando a andar en dirección
a donde soplaba el fuerte viento, enfrentándolo
de frente Te recomiendo que no te detengas por
nada para conseguirla. Recuerda que la vida es muy
corta, y debes hacerla valer aprovechando cada momento
y oportunidad para cumplir tus deseos. ¡Nada
debe interponerse entre tu felicidad y tú!
¡Nada!
¿Es que ya se va? ¡Espere un poco,
por favor! apenas si pudo decir el atribulado
Shinji, mientras el viento le pegaba en pleno rostro
al estar siguiendo con la mirada a ese sujeto ¡Ni
siquiera me ha dicho su nombre!
Hesse respondió entonces, deteniendo
su andar para voltear hacia el chiquillo Soy
el Doctor Demian Hesse. Y ten por seguro que nos volveremos
a ver
Una partícula de polvo se alojó en
el ojo derecho del jovencito, causándole una
gran molestia. Cuando se repuso de ella y volvió
la vista su acompañante ya no estaba allí.
Miró cuidadosamente los alrededores, pero no
hubo rastro de él en lugar alguno. Era como
si se hubiera ido junto con el viento, el cual había
amainado considerablemente su intensidad. Ahora tan
sólo era una suave brisa que acariciaba su
rostro.
Como casi siempre, con el transcurrir de los tragos
y al calor de las copas Misato se volvía ajena
al transcurrir del tiempo. A veces, pensaba, era como
si un momento muy feliz se estirara tanto que parecía
durar por siempre, atrapándola en un mundo
perfecto y acogedor, pero a la vez borroso, confuso
y distante. Así lo constató cuando revisó
la hora que marcaba el reloj en su pulsera, un tanto
sorprendida.
¡Caramba, sí que se está
haciendo tarde! ¿No? exclamó levantándose
de su asiento en la barra, cuidándose de no
tropezar Tendrán que disculparme un momentito,
que tengo que ir al tocador
enseguida regreso
¡Pero no vayas a querer escaparte! ¿Entendido?
dijo a su vez Kaji, notando la manera un tanto atropellada
en que la mujer comenzaba a hablar.
Katsuragi le sacó la lengua a modo de respuesta,
provocando una risa complaciente de sus acompañantes,
quienes después observaron la manera en la
que caminaba, tambaleándose. Al hacerlo, Ryoji
se percató de los zapatos blancos de tacón
alto que llevaba puestos.
Hacía mucho tiempo que no salíamos
a tomar juntos
pronunció cuando
se quedó a solas con Ritsuko.
La recepción de la boda había terminado
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