| Por: Gus (gus_charizard@yahoo.com.mx)
Capítulo Diecisiete: SEELE, El Trono de las
Almas
¡Maldito seas, pedazo de imbécil!
¡¿Me oyes?! ¡¡Te odio, te
odio con toda el alma, estúpido Kai!! ¡Muérete
y púdrete en el infierno! ¡Desgraciado!
El poderoso puñetazo derecho de Asuka fue
a incrustarse justo en medio de la sonrisa complaciente
del muchacho, partiéndola en dos pedazos cuando
la fotografía de Kai que estaba pegada en el
saco de boxeo se rompió debido al golpe. La
muchacha continuó vociferando presa de la ira,
para variar, mientras que entre resoplidos e improperios
de tal índole dirigía sendos golpes
y patadas al aporreado saco, el cual se mecía
violentamente de lado a lado con cada nueva agresión
de la chiquilla, que creía ó más
bien quería ver en él a la atolondrada
humanidad de Kai Katsuragi.
¡El muy idiota! ¡Todavía que ella
había tomado la iniciativa, invitándolo
a salir toda la tarde a Tokio 2! ¡Toda una tarde
junto a ella! Comenzando por una inspiradora película
romántica, pasando por alguna discoteca para
mover el esqueleto en serio, luego una apacible caminata
por algún parque cercano para entonces terminar
con broche de oro en algún restaurante italiano
con una cena a la luz de las velas. En, conclusión,
la cita perfecta. ¿Tenía una idea de
cuántos pobres diablos siquiera soñaban
con una oportunidad así? ¡Y aún
así, se atrevió a rechazarla, el estúpido
infeliz! ¡Siendo que era él quien debió
habérselo propuesto, en primer lugar! Había
sido muy cruel, sin duda alguna; seguramente ni siquiera
tomó en cuenta sus sentimientos al momento
de rechazar su invitación. Ella tan sólo
quería despedirlo de la manera más emotiva
posible, ahora que iba a estar tan lejos durante tanto
tiempo. Mañana a primera hora el joven Katsuragi
tomaría su vuelo con destino a la fortaleza
de Nueva York, sede de las Naciones Unidas, a rendir
su informe semestral al Secretario General de dicho
organismo. Estaría fuera del país durante
tres días. Tres días sin ver a la persona
amada es toda una eternidad para cualquier enamorado.
¡Pero aquello no parecía importarle en
lo absoluto a ese perfecto imbécil! Setenta
y dos largas horas en las que no podrían verse
ni estar juntos y Kai estaba tan tranquilo, como si
fuera cosa de chiste. Quizás... tal vez quizás...
él no la quería tanto como ella a él.
Cuando ese pensamiento cruzó su cabeza la
jovencita europea lanzó un hondo grito de desesperación
para luego desquitar su ansiedad con una patada tan
fuerte que terminó por romper el saco frente
a ella. El relleno de éste se desplomó
rápidamente al piso mientras que Langley se
encargaba de recuperar el aliento, sin importarle
la gran cosa haber roto equipo del gimnasio, tan inmersa
como estaba en sus propios pensamientos. Eso no podía
ser verdad... simplemente no podía ser cierto...
¿ó sí? Pero eso explicaría
muchas cosas, entre otras porque Kai se mostraba tan
evasivo y distante cuando estaban los dos solos.
¡Ay, caramba! masculló Rivera
asombrado, al entrar al gimnasio y contemplar la escena
¡No quisiera estar en el lugar de ese
pobre saco de boxeo!
Más oportuno no podía haber sido. El
que el joven llegara en esos momentos era justo un
regalo de los dioses para la muchachita, quien, en
cuanto lo vio llegar, se le lanzó encima como
una tigresa, derribándolo en el piso tal y
cómo lo hubiera hecho con una pobre gacela.
La joven rubia se trepó encima de él,
maniatándolo de brazos y piernas.
Maldito imbécil gruñó
Asuka en tono amenazante cuando chocaba su frente
contra la de él Mira que atreverte a
venir así nomás, cómo si nada
hubiera pasado. Dime, ¿qué me impide
romperte tu estúpido cuello en este mismo instante?
A pesar del aterrador semblante de la chiquilla,
que demostraba la veracidad de sus palabras, Katsuragi
no se amedrentó en lo absoluto; de hecho, incluso
parecía bastante divertido, para estar en una
posición tan peligrosa.
Que si lo haces, no podría darte la
sorpresa que tengo para ti en cuanto terminó
su frase aprovechó la enorme cercanía
de los labios de la muchacha para poder robarles un
beso cándido y travieso.
La joven alemana retrocedió enseguida, con
el rostro encendido, sumamente abochornada. Nunca
se hubiera esperado un gesto así, no tan de
repente. Era muy raro que Kai se permitiera ese tipo
de comportamiento con ella. Pero de todos modos, ese
detalle había sido... podría decirse
que muy placentero... y sobre todo, reconfortante,
pues despejaba con suma claridad las dudas que tan
sólo un momento atrás aquejaban a su
adolorido corazón, el cual ahora saltaba de
emoción dentro de su pecho.
Ni... ni creas que con tus trucos baratos me
vas a comprar musitó la muchachita para
luego darle la espalda, todavía en el piso.
No quería que se diera cuenta de la reacción
que le había provocado. Podría sacarle
ventaja después.
Por su parte, Rivera aprovechó la confusión
de su captora para liberarse y entonces ponerse de
pie, reponiéndose del fuerte golpe que se había
sacado cuando Langley lo derribó. ¡Qué
fiera era la que tenía entre manos! Había
olvidado lo dañino para la salud que podía
ser hacerla enfadar.
No me digas que todavía estás
enojada conmigo. En serio me hubiera encantado escaparme
contigo toda la tarde a Tokio 2, pero ya te dije que
tenía que atender muchos asuntos aquí
antes de irme. Además, tenía que prepararte
tu sorpresita... ¿no te da ni un poquitín
de curiosidad saber de qué se trata?
Me tiene sin cuidado lo que te traigas entre
manos respondió la jovencita rubia haciendo
un puchero y cruzándose de brazos Ya
te dije que a mí no me vas a poder comprar
con trucos baratos.
Antes de contestarle, Kai se concedió unos
momentos para poder contemplar con más detenimiento
a la hermosa joven que tenía junto a él.
Su piel, fresca y tersa estaba perlada de pequeñas
gotas de sudor, producto del intenso ejercicio que
había estado haciendo que a su vez había
torneado ese cuerpo juvenil y arrebatador con el paso
de los años. Llevaba puesto encima un top negro
que dejaba muy poco a la imaginación, tan ajustado
como estaba a su torso, lo cual le permitía
apreciar casi en su totalidad sus formas tan curvilíneas,
tan torneadas para alguien de su edad, ni qué
decir de esa cinturita de avispa y el abdomen tan
bien trabajado que se cargaba. Y aunque en esos momentos
no podía verlas tan bien como en otras veces,
sabía que debajo de ese pants rojo y blanco
que traía puesto estaban unas piernas muy bien
formadas en toda su extensión. A diferencia
de la mayor parte del tiempo, sus cabellos dorados
estaban bien acomodados en una coqueta cola de caballo,
sin duda para que su larga cabellera no le estorbara
en sus ejercicios. Mientras tanto, sus ojos castaños
lo interrogaban ansiosamente con la mirada a la vez
que sus labios, tan dulces y suaves, que apenas acababa
de probar, permanecían trémulos ante
la creciente expectación que se iba apoderando
de ella. ¡Simplemente era bellísima!
Las palabras no alcanzaban a describir la visión
de aquel ejemplar tan magnífico del género
femenino, en el cual se conjugaban juventud y algo
de inocencia, pero también algo de candidez
y de lujuria, de muchas pasiones prohibidas.
Pero además de todo, era endemoniadamente
lista, ocurrente, simpática, atrevida, encantadora.
Una persona en cuya compañía podía
sentirse a gusto, sabiéndose comprendido por
alguien tan similar a él. Definitivamente,
tenía que estar haciendo lo correcto. Todo
le apuntaba a que los dos debían estar juntos,
era lo más natural. Ya no había más
razones para vacilar.
Entonces creo que no habrá problema
alguno, preciosa, porque conseguirte este permiso
de tres días no me salió para nada barato
dijo finalmente, sacando un sobre de su chamarra verde
oscuro de algodón Sólo necesita
que lo firmes...
Los ojos castaños de la muchacha resplandecieron
con un brillo poco usual en ellos al mirar fijamente
el sobre en las manos del muchacho, a la vez que sus
labios comenzaban a esbozar una enorme sonrisa.
No me digas que... apenas si atinó
a decir, sumamente emocionada, mientras de un brinco
se ponía de pie para tomar el mencionado sobre
y revisar con avidez su contenido.
Espero que tu visa esté vigente todavía...
porque me gustaría muchísimo que fueras
mañana conmigo a América. Bueno, eso
si quie...
No pudo terminar bien su enunciado pues ya tenía
nuevamente encima a Langley, aunque de una manera
muy diferente a la vez anterior, pues le había
saltado encima colgándosele del cuello y sujetándose
de su espalda con las piernas cruzadas.
¡América! ¡No puede ser,
voy a ir a América contigo! gritaba emocionada,
casi histérica, la linda jovencita rubia mientras
que lo besaba repetidamente en todo el rostro
¡Kai, mi amor! ¡Ay, qué emoción!
¡Te amo, te amo, te adoro, eres lo máximoooo!
Fuera de balance, tomado completamente por sorpresa
por la eufórica reacción de la chiquilla,
el muchacho una vez más fue a derrumbarse sobre
del suelo en una posición casi idéntica
a la vez anterior, es decir, de espaldas al piso y
con Asuka encima, sólo que en esta ocasión
en lugar de amenazarlo no dejaba de besarlo un solo
momento.
Para él se trataba de toda una nueva experiencia,
ser tratado con tanta efusividad y sin reserva alguna,
tal y cómo lo hacía aquella joven europea.
A diferencia de otra persona, ella no tenía
problema en demostrarle su afecto sin tapujos, en
cualquier momento, en cualquier lugar. Pese a que
lo disfrutaba en cierto modo, aún no terminaba
de acostumbrarse a semejante trato. Esperaba lograrlo
durante el viaje que les esperaba a ambos.
Hmmmm carraspeó la Mayor Katsuragi
desde la entrada del gimnasio, sorprendiendo a los
dos muchachos en el acto Quizás cometí
un grave error al darle ese permiso a Asuka después
de todo su rostro estaba contraído en
un gesto entre malhumorado y desconfiado, con su ceja
izquierda visiblemente arqueada Todavía
ni se han subido al avión y ya están
encima el uno del otro...
Sin moverse de su lugar ambos dirigieron la mirada
hacia donde se encontraba su guardiana, percatándose
de que Shinji también estaba allí, viendo
desconsolado como la jovencita europea tenía
abrazado a Kai, en esa pose tan comprometedora. No
dijo palabra, pero su expresión lo decía
todo. Aún así, ninguno de los dos quiso
darle importancia a los sentimientos de su compañero.
Ya estaban hartos de su actitud timorata, sumisa y
hasta cobarde podría decirse, y sobre todo,
ya estaban cansados de sentir lástima por él
y que precisamente eso les impidiera disfrutar a tope
de su creciente relación. Tanto Asuka cómo
el mismo Kai le habían dado bastantes oportunidades
para que actuara, pero por su carácter indeciso
aquél pusilánime las había desperdiciado
todas. Así que ya era tiempo de que dejaran
de preocuparse por ese pelmazo y empezar a ocuparse
más de ellos mismos.
Ni modo, viejo, te dormiste, y bien gacho
pensaba Rivera cuando observaba el semblante alicaído
de su compañero de cuarto. Había hecho
cuanto estaba en sus manos para ayudarlo, pero aparentemente
Ikari estaba más allá de toda ayuda.
¡Asuka! pronunció la Mayor
en voz alta, pues al parecer nadie estaba dispuesto
a moverse de su sitio. Había detectado atinadamente
lo tirante de la situación entre los tres jóvenes
pilotos ¡Su avión sale mañana
temprano y tú ni siquiera has empacado! Así
que sugiero que te apures a cambiarte para poder irnos
a casa y puedas empezar a hacer tus maletas
¡Sí! respondió la
jovencita, tan entusiasmada como una niña pequeña.
De inmediato se puso en pie y dando brinquitos de
felicidad salió disparada hacia las regaderas,
silbando una alegre melodía. También
Shinji, cabizbajo y con los hombros caídos,
emprendió la marcha hacia el estacionamiento
donde estaba el automóvil de Misato. Seguramente
el viaje de regreso a casa sería un infierno
para él. La Mayor Katsuragi pronto lo siguió,
no sin antes dirigirle una mirada escrutadora a su
hijo adoptivo, no muy convencida de lo que estaba
permitiendo. Fue un diálogo sólo de
gestos, sin palabra de por medio. ¿Estás
seguro de lo que estás haciendo? parecía
preguntar la mujer al verlo de esa manera. Absolutamente
contestó el muchacho del mismo modo, asintiendo
con la cabeza Así es como las cosas deben
de ser. Resignada, Misato se dio la vuelta para
seguirle el rastro a Shinji, quien ya iba muy adelante.
Por su parte Kai permaneció a la entrada del
gimnasio a disposición de los empleados de
NERV, esperando a que su novia saliera del baño.
Ocurrió entonces que en una desafortunada coincidencia
Rei Ayanami caminara por ese pasillo en específico,
justo cuando Asuka salía al encuentro del muchacho
y lo tomaba por el brazo. Langley no se percató
del hecho, ni siquiera de la presencia de su odiada
rival. Quizás fue mejor que no lo hiciera,
pues de haber sido así lo más seguro
es que hubiera aprovechado la ocasión para
ufanarse de su viaje con Kai.
Éste se encontró con la mirada de Rei
por un solo y fugaz momento, que no obstante pareció
durar días enteros. Al verlo partir del brazo
con otra mujer el rostro de ella no reflejaba emoción
alguna, tan bello pero tan frío como una estatua
de hielo. Tampoco el semblante de Kai sufrió
cambio alguno en presencia de su antiguo amor. Sin
embargo, ambos parecieron decir lo mismo, al tiempo
que los dos comenzaban a tomar rumbos separados y
los engranes del destino que también los apartaba
comenzaban a girar lenta y torpemente: Adiós.
Se yergue tan alto como es en una tierra devastada
por la guerra y las inclemencias del clima. No parece
experimentar alguna clase de incomodidad en aquél
ambiente hostil, pese a su ropaje negro y los fuertes
rayos solares, que calcinaban todo lo que tuvieran
a su alcance, sin otorgar cualquier clase de refugio
en ese desierto desolado y sin vida.
El viento levantaba grandes cantidades de arena que
amenazaban con tragarlo entero, pero aún así
él no manifestaba molestia alguna, inmóvil
en su sitio como si se tratara de una estatua de un
ídolo profano.
Ni una gota de sudor, ni un solo gesto de malestar.
Su larga cabellera plateada era mecida a merced del
viento junto con su enorme gabardina, que en esos
momentos parecía ser una especie de capa ceñida
a sus espaldas cómo enormes alas negras de
cuero que nacían en éstas. Su enmarañada
barba atrapaba cuanto grano de arena tuviera a su
alcance, pero sus ojos de lobo solitario no eran molestados
al respecto, con la mirada fija enfrente de él.
Viento, arena y sol, los tres parecían estar
protestando por su sola presencia en ese pasaje inhóspito,
no obstante el visitante se mantenía indiferente
a sus reclamos, con la vista clavada en la ciudad
que se extendía a la lejanía, en el
horizonte.
Las ruinas de lo que alguna vez fue la capital del
país conocido como Irak. Bagdad. Una y otra
vez devastada por la guerra y las ambiciones humanas.
Y en esos tiempos presentes tampoco era la excepción,
sólo que en aquella ocasión parecía
que la ciudad había tomado mucho más
daño del que podía soportar.
Había sucedido hace diez años. Poco
después del Segundo Impacto, el naciente Imperio
Americano puso sus ojos en aquél país,
tan rico en recursos petrolíferos siendo la
segunda reserva mundial en este preciado combustible;
así que bajo pretexto de combatir el terrorismo
alentado por su déspota dictador, el ejército
americano no tardó en invadir territorio iraquí,
por tierra, mar y aire.
El tirano tampoco tardó mucho en caer, no
así los habitantes de aquél país,
que como en todas partes del globo se resistieron
al voraz imperialismo al que las naciones del así
llamado Primer Mundo se habían
lanzado vertiginosamente. Aprovechando el caos y la
confusión causados por el desastre, territorios
enteros eran invadidos y anexados indiscriminadamente,
lo que desencadenaba cruentas guerras de exterminio,
de purga racial que terminó por consumir a
más de mil millones de personas en todo el
mundo.
En aquél Nuevo Orden Mundial regido
por las Naciones Unidas, curiosamente los miembros
sobrevivientes del Consejo de Seguridad de esta organización,
Estados Unidos, Alemania, China y Rusia, eran quienes
se repartían entre sí todo el pastel
del poder global.
Bueno, pues tras cinco largos años de resistencia
civil de parte de los iraquíes, en lo que se
había consolidado como una guerra de guerrillas,
finalmente sucedió lo inevitable. Enfurecido
por la destrucción de sus preciados oleoductos
y de la aún más apreciada reserva de
petróleo de parte de las milicias guerrilleras,
el Imperio Americano decidió lanzar un ataque
decisivo contra Bagdad, refugio de la mayor parte
de las guerrillas. Para tal propósito utilizó
las flamantes y previamente probadas Minas N2. Una
sola bastó para reducir en cenizas la ciudad
y todo lo que estuviera en ella, poniéndole
punto final al conflicto, por lo menos en esa región.
Hoy en día aquellos parajes no eran considerados,
en absoluto, de importancia, por lo que las tropas
de las Naciones Unidas no opusieron resistencia cuando
el Ejército de la Banda Roja decidió
tomarlos como suyos. Y es que, a no ser que se le
pudiera tomar como ruta de paso hacia Israel y Europa,
ese territorio, y en especial la devastada Bagdad
no tenían valor alguno. ¿O sí?
Él parecía saber algo que todos los
demás no, ni siquiera sus allegados, que se
sorprendieron en sobremanera cuando decidió
tomar aquél desierto sin vida. Una amplia,
pero siniestra sonrisa se dibujó en su rostro,
enseñando aquella dentadura que semejaba a
la de un tiburón, al tiempo que un tenue movimiento
comenzaba a registrarse en el suelo en el que posaba
sus pies. Movimiento que cada vez se iba haciendo
más y más notorio, a la vez que violento.
Ante su vista la tierra se iba abriendo en enormes
grietas que se iban extendiendo desde la ciudad hasta
poco antes de donde se encontraba. La arena inexorablemente
iba cayendo en ellas, formando espectaculares cascadas
de color ocre.
El Medio Oriente, aquél lugar en el que las
siempre antagónicas culturas occidental y oriental
se encontraban, chocaban y establecían violentamente
sus fronteras, siempre había sido un terreno
propicio para ellos. Tantos conflictos, tantas guerras,
tantas muertes y tanto odio, acumulados en aquella
región durante todo ese tiempo, tanto como
la Historia misma. ¿Y aún así
había quien se atrevía a decir que en
esa porción de tierra había sólo
la nada? Por supuesto que no. Quedaban las cicatrices.
Y con ella los recuerdos, los fantasmas, el rencor
y sobre todo, el odio. El odio que era su sustento,
el odio del cual se alimentaban y el odio que ellos
mismos sembraban y cosechaban. El odio que los hacía
tan fuertes en este mundo. El odio que los colocaba
como los dueños de este mundo.
La tierra se sacudía frenéticamente
cómo aquel que busca afanosamente expulsar
de su garganta aquello que lo está asfixiando.
Y pese a la conmoción, él seguía
firme en su lugar, inmóvil con aquella tétrica
sonrisa en el rostro. ¿Por qué tendría
que estar asustado? Presenciaba el nacimiento de nueva
vida en ese sitio de muerte y destrucción.
¿No se le podría considerar como algo
bello, acaso? De aquél agujero pestilente,
que tan sólo había servido como abono,
emergería triunfante un nuevo soberano para
gobernar este planeta de condenados. Algo magnífico,
soberbio. Poderoso. Así que, ¿qué
estás esperando para romper esa cáscara
que te aprisiona y salir a este mundo que te aguarda
para que lo hagas tuyo? ¡Vamos! ¡Empuja
con más fuerza! Derriba todo aquello que te
estorba, que te impide salir a contemplar tus dominios,
todo aquello que tu vista alcance a divisar. Sé
fuerte, sé orgulloso. Sé soberbio, al
saber que aquí tenemos más poder que
cualquiera. Nada puede dañarnos, todo nos pertenece.
¡Sal de tu prisión y prepárate
a sembrar el terror y la muerte por todo el globo!
¡Únete a mí, mi hermano, en esta
vida que nos aguarda para conquistarla! ¡Ahora
es el momento! ¡El mundo nos pertenece, así
que levántate y anda!
Al momento una cruenta explosión abatió
lo que quedaba de las ruinas, lanzando por el aire
enormes cascajos de escombros que fueron a estrellarse
como proyectiles al suelo, mientras que los cielos
se tornaban rojos como la sangre. Un aterrador rugido
se entremezclaba con el estruendo del estallido mientras
una gigantesca figura parecía emerger dentro
de la nube de polvo que no terminaba por asentarse,
justo en el centro de la ciudad. El piso se estremecía
de nueva cuenta, pero ésta vez no por movimientos
telúricos, sino por las pisadas de un coloso
alzándose. Seis en total. De entre la nube
de escombros pulverizados apenas si se alcanzaba a
percibir una sombra dispersa moviéndose serpenteante,
amenazadora. Algo como una cola oscilaba en el aire,
mientras un nuevo rugir se escuchaba en medio del
barullo.
Muy bien, te tomó algo de tiempo, pero
ya estás aquí pronunció
ese extraño individuo con voz grave y portentosa,
admirando el macabro espectáculo de destrucción
que tenía delante de sí Contigo
ya somos cinco, y sólo nos falta un Jinete
más.
El gigante recién emergido pareció
responder con otro bramido, mucho más fuerte
que los demás, que sin embargo no consiguió
amedrentar un poco al personaje que se dirigía
tan irrespetuosamente a él.
¡Deja de quejarte tanto y apúrate!
dijo dándole la espalda a la devastación,
observando el reloj en su muñeca Ya me
has entretenido bastante tiempo, y empieza a hacérseme
tarde para mi pequeña reunión en Japón.
Y mientras esa persona se preparaba a visitar el
Japón, dos residentes ya lo habían dejado
atrás, a bordo de un avión de primera
clase de las Naciones Unidas, destinado sólo
para los más altos dignatarios, lo que le daba
una idea muy general a la emocionada Asuka del alcance
de las influencias de su novio.
Tras un muy placentero vuelo de unas seis horas cruzando
el Pacífico de lado a lado ahora se encontraba
pisando suelo norteamericano, lo que la llenaba de
una emoción inmensa, rayando en lo infantil.
Aspiró profundamente el aire invernal que comenzaba
a llegar a sus pulmones, satisfecha. Observó
cuidadosamente el moderno aeropuerto de la ciudad
de Phoenix, en el Estado de Arizona, siempre tan bullicioso
y activo, tan lleno de vida aún a esas horas
de la noche. Desde que se había mudado a Tokio
3 hacía bastante tiempo que no apreciaba una
escena urbana de ese tipo. Sonrió satisfecha
al saberse visitando una sociedad cosmopolita tan
activa como lo era la estadounidense, por la cual
sentía muchos vínculos y simpatía.
América, tierra de las oportunidades, pero
también del consumismo indiscriminado. Cadenas
de restaurantes, cines y demás centros de esparcimiento
la aguardaban por donde quiera que posara la mirada.
Casi salivaba de pensar en todo lo que había
que visitar en ese país tan vasto, el cual
se extendía por todo el continente desde la
franja polar justo encima del meridiano 55 hasta lo
que quedaba de la cordillera de los Andes, en el extremo
sur. Pero sobre todo, las tiendas por visitar. Erigida
como el templo del capitalismo en el mundo, en aquella
nación se encontraban ubicadas las matrices
de las mejores tiendas de ropa y accesorios, y era
precisamente desde allí donde se marcaba el
rumbo de la moda en todo el globo.
¡Y el ambiente de Primer Mundo que allí
se vivía! Con todas las galerías, museos
y discotecas. Tantos lugares por visitar hacían
que se lamentara del poco tiempo del que disponían
y de su itinerario tan apretado. Pasarían aquella
noche en Phoenix, para al día siguiente partir
al Geofrente de NERV en Norteamérica, justo
en medio del desierto de Nevada. Lo más seguro
es que se llevarían todo el día en ese
lugar, pues Kai debía ponerse al tanto de los
avances de la construcción del nuevo Modelo
Especial para Combate. Solamente dispondrían
del día siguiente para gastarlo en recreación
y para tal efecto ambos habían escogido de
común acuerdo San Antonio, Texas. Allí,
ella se quedaría a esperarlo mientras su amado
partía por fin a la fortaleza de Nueva York,
el único lugar del recorrido al que ni siquiera
su privilegiada posición como piloto de Eva
le permitía acceso. De todos modos no había
mucho que ver en aquél cubo de hielo y concreto
flotando en el Atlántico, a no ser montón
de barricadas y de tropas armadas hasta los dientes.
Apenas si podía esperar para continuar el
viaje, lo que se demostró en la manera tan
apurada en la que bajó la escalerilla del avión,
queriendo aprovechar al máximo aquella experiencia
tan especial que apenas daba comienzo: un viaje por
esa tierra de ensueño en compañía
de su galante y apuesto novio. ¿Qué
más podía pedir?
Por el contrario, Kai no compartía del todo
su entusiasmo, tomándose su tiempo apara abandonar
el vehículo y encontrar lo primero de lo cual
quejarse.
¡Maldita sea, siempre tiene que hacer
tanto frío en este país! masculló
cuando el aire gélido del norte lo golpeaba
en pleno rostro.
Su reacción instintiva fue cubrirse con los
brazos y castañear los dientes, pese a que
iba bien abrigado con una enorme chamarra y dos suéteres
debajo de ésta, un gorro de lana cubriéndole
la cabeza, guantes, y la obligatoria bufanda.
¡Vamos, no seas tan chillón!
lo alentó Asuka, tomándolo por el brazo,
quien, como era esperarse dada su ascendencia sajona,
se sentía como pez en el agua en ese ambiente
de baja temperatura ¿Pues qué
esperabas? ¿Clima cálido y tropical?
Es que odio el estúpido frío
respondió el muchacho cuando empezaban a andar
al autobús que los llevaría a la terminal,
rodeados siempre de un ejército de guardaespaldas
desde que llegaron, aunque éstos mantenían
su debida distancia de la joven pareja Me siento
mucho mejor en climas calurosos
Me parece que deberías estar un poquito
más animado
es decir: ¡Míranos!
¡Estamos en la nación líder del
mundo! Aquí se produce lo mejor que la humanidad
tiene que ofrecer. ¿No hace que se te enchine
aunque sea un poquito la piel?
Sí, de lo congelado que me estoy poniendo
en este inmundo refrigerador
repuso el
muchacho de nuevo, frotando sus manos.
Velo por el lado positivo, allá en Japón
sería muy difícil que me vieras vestida
así, ¿no te parece? y para que
pudiera apreciarla mejor la jovencita le hizo el favor
de dar una vuelta sobre sus tacones, modelándole
su bonito conjunto de ropa invernal.
Rivera asintió sonriendo con complacencia.
Ella tenía razón. A no ser que fueran
hasta el extremo norte en la provincia de Hokkaido,
allá en casa sería muy difícil
que Asuka tuviera la oportunidad de ponerse aquellas
prendas invernales que se le veían tan bien,
como esa chamarra café de cuero con relleno
afelpado y sus botas de gamuza pintadas de rojo. Unos
ajustados pantalones negros de tela térmica
completaban su atuendo. Simplemente estaba espléndida.
Había hecho bien en traerla.
¿Lo ves? ¡Te quedaste con la boca
abierta! observó Langley, complacida,
mientras ambos subían al camión Aunque
se me hace extraño
continuó
una vez que los dos tomaron asiento y el vehículo
emprendía el camino a la terminal ¿No
tendrías que sentirte a tus anchas en este
país? Después de todo eres mitad norteamericano.
Se interrumpió a sí misma al terminar
esa observación, al hacerla recordar el penoso
incidente apenas unos meses atrás, cuándo
insultó a la madre de Kai, lo que desencadenó
el salvaje enfrentamiento entre los dos con sus Evas.
Su acompañante se dio cuenta de lo apenada
que se puso, pues también él había
recordado la pelea con su comentario. Suspiró,
desganado, sin estar seguro de qué hacer ó
decir en esos momentos. También él se
avergonzaba de su comportamiento en el pasado, sobre
todo en esa ocasión en específico. ¿Pero
qué se le iba a hacer? Lo pasado ya había
quedado muy atrás y ninguno de los dos podía
hacer algo para remediarlo.
Pues
creo que sí debería
¿verdad? pronunció torpemente,
mirando de reojo por la ventana detrás de él.
Finalmente se decidió y pasó su brazo
derecho por los hombros de la muchacha, atrayéndola
hacia él.
Asuka, un tanto sorprendida al principio, luego se
dejó llevar por la situación, aliviada
por el repentino gesto de afecto que le decía
que había sido perdonada, descansando sobre
el cuerpo de su novio mientras lo abrazaba con ternura.
Es muy raro cómo me siento al respecto,
¿sabes? continuó Kai, más
en confianza. La calidez del cuerpo de la jovencita
había ahuyentado el frío que momentos
antes le calaba hasta los huesos Pese a que
siempre tuve una mejor relación con mi madre
no me siento muy identificado con el lugar en el que
nació. Siempre que vengo no dejo de sentirme
fuera de lugar. Mi corazón siempre busca el
sur
hacia la tierra de mi padre
quien
no era precisamente mi persona favorita en todo el
mundo
Tienes razón, es muy raro
aunque
puedo imaginarme por qué te sientes de esa
manera.
Yo he estado pensando un poco al respecto,
últimamente. ¿Será porque en
realidad soy una persona sin patria? Tú eres
alemana, todos los demás son japoneses, pero
yo, que he vivido en tantos lugares, en realidad no
pertenezco a ninguno. No soy japonés, ni americano,
ni siquiera mexicano
En resumidas cuentas, podría
decirse que soy, cómo dice una canción,
el hombre de ningún lugar.
En realidad lo que yo iba a decir es que aún
buscas acercarte a tu padre de cualquier manera
comprenderlo para poder llegar a quererlo
es
por eso que sigues afanosamente cualquier cosa que
pueda ayudarte a sentir que estás cerca de
él. Además, no creo que sea del todo
cierto eso de que seas un paria, es sólo que
aún no te has dado cuenta de tu verdadera nacionalidad.
¿De veras? ¿Y se puede saber
cuál es? preguntó el muchacho,
sumamente intrigado.
Bueno, naciste en la Antártica, ¿no
es así? Entonces, ¡felicidades! Eres
un orgulloso ciudadano antártico. Quizás
el único en todo el mundo. ¿No te da
emoción?
Enseguida ambos se echaron a reír a bocajarro,
aliviados de la incómoda tensión de
unos cuantos momentos atrás.
Qué honor, pero en ese caso añadió
Kai ¿No debería sentirme más
a gusto en este ambiente bajo cero? ¡Y aún
así me estoy haciendo una paleta en este lugar!
Ya no te apures por eso le dijo la muchacha,
estrechándolo más en sus brazos Que
yo me voy a encargar de mantenerte calientito todo
el tiempo que estemos aquí.
¡Genial! Precisamente eso era lo que
quería escuchar
¡Tonto! ¡No me refería de
esa manera!
¡Ah! ¿Pero es que hay otra?
El mundo parecía un lugar tan vacío
y deprimente en esos días. Sin control, sin
dirección, sin un propósito bien definido.
Un horrible sitio gris al cual le era indiferente,
plagado de un montón de personas sin rostro
a las cuales les importaba un comino lo que pasara
con su vida. Ya no quedaba esperanza alguna, no desde
que ella se fue. Sin ella ya nada en esta pinche vida
valdría la pena. Sin ella, en definitiva el
mundo entero era una reverenda y auténtica
mierda, a fuerza de ser sinceros.
Ó por lo menos eso era lo que pensaba Shinji
Ikari de su mundo por aquellos días. Deambulando
como un fantasma por los pasillos del Geofrente, el
buen Shinji, siempre tan dispuesto a la depresión
y maniático de la autocompasión, gastaba
afanosamente su tiempo en sumirse en su propia inmundicia,
tan inmerso en sus mezquinos pensamientos que el mundo,
ese mundo real que le rodeaba, le era indiferente
ó en caso contrario le parecía sumamente
hostil hacia su afligida persona.
Por lo tanto no quiso responder al animoso saludo
de Misato cuando ésta pasaba a unos cuantos
metros de él, junto con Hyuga, Maya y Shigeru.
Ella también lo había traicionado, permitiendo
que aquellos dos se fueran así nada más.
De hecho estaba casi seguro del lado de quien estaba,
pues obviamente le había estado ayudando todo
ese tiempo y ahora le quedaba más claro que
nunca. Haberle dado ese permiso a Asuka de tres días,
justo a tiempo para que pudiera irse a otro continente
con ese desgraciado de Kai. Que coincidencia, ¿no
es así? Además, si le importara en algo
su situación hubiera hecho algo más
que saludarlo de manera tan hipócrita. Una
amiga de verdad se hubiera detenido a conversar con
él, a buscar alguna forma de aliviar su dolor.
Pero no. Ella ni siquiera le dio importancia al asunto,
siguiendo su camino y dejándolo atrás
en el olvido, como siempre.
Qué importaba. De todas maneras no podía
culparla por actuar de esa manera, después
de todo así era como lo trataban todos. Para
ellos el único valor que tenía como
persona era ser un piloto Eva. No había nada
más aparte de eso en su persona que mereciera
alguna clase de reconocimiento o de aprecio. ¿Verdad?
En todo este ancho, vasto y tan cruel y despiadado
mundo no había una sola persona que se preocupara
sinceramente por él. ¿En serio era una
persona tan despreciable? Sin darse cuenta ya estaba
llorando de amargura, con las lágrimas recorriendo
raudas sus mejillas.
Asuka musitó lastimeramente, con
la voz toda quebrada ¿Porqué?
¡Ni siquiera me diste una oportunidad!
¿Qué te pasa, Ikari?
Cómo casi siempre que era ella quien le dirigía
primero la palabra, en esos momentos tan oscuros y
de necesidad la voz de Ayanami le pareció dulce
y celestial. Una luz casi divina rasgó entonces
las tinieblas en las que él mismo se había
envuelto a manera de capullo protector, tan solo con
observar su encantador rostro que tenía toda
su atención puesta en él.
Nada, nada respondió el muchacho
de prisa, apenado de que Rei lo hubiera visto llorar
como un bebé Me empezó a doler
el estómago un poco, es todo
Entonces deberías tener más cuidado
con lo que comes. Podría tratarse de una infección
intestinal ó algo peor.
Seguro respondió Shinji, extrañado.
La manera en que la jovencita le dijo que se cuidara
puede que fuera tan sólo un desvarío
de su confundida mente, pero le pareció tener
un tono algo
maternal.
Nos vemos entonces agregó la muchacha,
queriendo seguir su camino.
El alivio momentáneo que sintió con
su llegada comenzó a desvanecerse rápidamente
mientras la veía darle la espalda y alejarse.
Sus palabras salieron de su boca casi sin pensarlo,
intentando que se quedara junto a él todo el
tiempo que fuera posible.
A
¡Ayanami, por favor, espera!
pronunció casi gritando de desesperación,
dándose tan solo una idea de lo suplicante
y hasta patético que se escuchaba al hablar
de esa manera.
No obstante consiguió lo que quería.
Rei se había detenido en su displicente andar
y en esos momentos lo observaba de reojo, interrogándolo
con su silencio.
¿Tú
ya te vas? murmuró
Shinji, cabizbajo, deshaciéndose de la vergüenza
¿Ya te vas a tu casa?
Sí respondió la jovencita,
intrigada por la extraña actitud de su compañero.
¿Podría
crees que podría
acompañarte?
Aquello tomó completamente por sorpresa a
la joven piloto. Ikari debería tener algo más
que un simple dolor de estómago para estarse
comportando de esa manera. Aunque no era la primera
vez que actuaba así, ya antes lo había
hecho y siempre había sido por sus constantes
episodios depresivos. Lo que a veces le hacía
preguntarse qué era lo que él parecía
buscar tan afanosamente en ella. ¿Comprensión?
¿Consuelo? ¿Cariño?
¿No piensas irte con la Mayor Katsuragi,
como siempre?
Lo que pasa es que
bueno, preferiría
no estar cerca de ella, por el momento. No estoy de
humor.
De acuerdo asintió Ayanami. Después
de todo, no era que Shinji le cayera mal ó
algo por el estilo. Muchas veces su compañía
podía ser agradable, inclusive Si así
lo quieres, entonces puedes venir conmigo.
Enseguida el muchacho se levantó de su lugar,
recobrado y con muchos mejores ánimos, y se
aprestó a seguirle el paso a su bella compañera,
quien ya se encontraba caminando un par de metros
delante de él.
Pese a los encomiables esfuerzos del muchacho por
llamar su atención lo cierto es que ambos no
habían conversado la gran cosa durante el corto
trayecto a pie a la casa de Rei. Como siempre, la
linda pero a la vez extraña jovencita se encontraba
enfrascada en sus pensamientos, abstraída del
mundo externo. No era para extrañarse, pero
la muchacha sí detectó lo inusual de
la actitud de Ikari, a quien tan sólo le hacía
falta ponerse un anuncio luminoso para hacerse notar
y así se lo hizo saber:
Hoy estás muy parlanchín, Ikari.
Oh masculló Shinji, apenado Perdona
no era mi intención molestarte. Tan sólo
quería conversar un rato, es todo.
¿Te sientes solo? No creí que
fueras a extrañar tanto a Kai. Después
de todo sólo se fue por tres días
El muchacho apretó tanto los dientes como
los puños apenas escuchó ese mil veces
maldito y odiado nombre. De labios de ella sonaba
aún peor.
He notado algo, ¿sabes? Llamas a todas
las personas por su apellido
excepto a él
Rei no contestó, y aunque no pudiera ver su
rostro al caminar detrás de ella, el joven
estaba casi seguro que se había sonrojado.
Creí que estarías molesta con
él, por lo de Asuka, pero no lo pareces
¿Debería estarlo? Lo siento,
pero no comprendo muy bien esa clase de sentimientos
a la que te refieres. Lo nuestro hace mucho que terminó
y ahora él y yo tan sólo somos compañeros,
al igual que tú ó la otra. No veo porqué
deba afectarme lo que haga ó deje de hacer
en su tiempo libre.
Lo querías mucho, ¿verdad?
Ikari continuó con el asedio. Quizás
todavía lo haga pensó No
llamó a Asuka ni siquiera por su apellido ó
su puesto, la llamó la otra ¿Me
puedes decir qué fue lo que le viste? Es que
no me lo tomes a mal, pero ustedes dos tienen nada
en común. Y sin embargo
tú lo
amabas
ó todavía
Primero dime algo lo interrumpió
Rei, deteniéndose en su camino para quedar
cara a cara con él Yo también
he tenido mucha curiosidad al respecto, últimamente.
Dime
¿qué es lo que crees ver
en mí? ¿Qué es lo que en realidad
buscas, cuando estás conmigo?
No te entiendo
musitó su
acompañante, estupefacto.
Su cara estaba muy cerca de la de él. Lo más
cerca que había estado desde que se conocían.
Ahora era él quien estaba nervioso. No era
que estuviera enojada ó algo por el estilo.
La actitud de Ayanami, indiferente, lejana, no había
cambiado. Pero de todos modos temblaba como gelatina
al estar tan cerca de ella, casi sintiendo su respiración
encima de él.
Ikari
tú
¿tú
me quieres? ¿Crees que me amas?
Shinji se quedó mudo al momento, sin poder
conectar su cerebro con la lengua. Un montón
de pensamientos se arremolinaban en su cabeza, atorándose
unos contra otros al querer salir. Atónito
como estaba, las palabras no atinaban a salir de su
boca. ¿La amaba? No lo sabía con precisión.
De alguna forma se sentía atraído a
ella, pero, ¿en realidad la amaba? ¿Ó
es que tan sólo buscaba consuelo en ella? Apenas
hace un rato lloraba desconsolado por Asuka. Hasta
entonces comprendía la pregunta que le había
hecho con anterioridad. ¿Qué buscaba
en ella? ¿A quién creía ver en
ella? ¿Acaso a una chica triste y solitaria,
cómo él, a quien le habían roto
el corazón? ¿A ese alguien que le ayudaría
a recuperarse de la caída, juntos? No lo sabía,
por más que lo intentara no podía saberlo.
Ayúdame a salir de la duda, por favor
pronunció Rei, ella tan tranquila ante la creciente
indecisión del muchacho ¿Puedo
?
¿Puedo tocarte?
Con el rostro encendido, el muchacho asintió
con la cabeza, al ser incapaz de hablar. Entonces
la jovencita, lenta y cautelosamente, estrechó
su mano con la suya. Algo como un escalofrío
reptó por la columna de Shinji, al sentir el
contacto con la delicada piel de su bella compañera.
Y por si no fuera suficiente con eso, ahora Ayanami
acariciaba su rostro con su mano libre y antes de
que lo supiera ya estaba siendo besado por ella.
Sus ojos, abiertos de par en par, no daban crédito
a lo que estaban viendo, a lo que todos sus sentidos
le decían. Ayanami lo estaba besando. ¡Rei
Ayanami lo estaba besando! Su corazón parecía
querer salir de su pecho, dándole de tumbos
en él. Aquél era su primer beso. ¡Y
había sido justo con Rei! Esa dulce sensación
en los labios era lo mejor que había probado
en su joven vida. ¡Felicidad! ¡Cuánto
te tardaste, pero al fin tocas a la puerta! ¡Gracias!
¡Gracias, Dios, por haberme dejado vivir hasta
este día! ¡Muchas gracias!
Pero, por alguna razón, muy dentro de él,
sentía que algo estaba mal con todo eso. Que
no era lo correcto. ¿Pero porqué? ¿Qué
había de malo en ser feliz?
Por su parte, habiendo terminado con la prueba
Rei volvió a tomar su distancia. No, definitivamente
no era lo mismo. Hacía falta algo
Ahora puedo responderte con certeza hundida
de nuevo en sus reflexiones, la jovencita de cabello
azul volteaba de lado, viendo a la nada Tienes
razón: quise mucho a Kai. Lo amé como
nunca lo había hecho con nadie más.
Y eso fue porque sus sentimientos hacia mí
eran auténticos. Cuando él me veía,
yo sabía que no estaba viendo a nadie más
en mí, no me usaba para remplazar a nadie.
Él
él me quería justo como
soy
y por eso es que yo lo amaba tanto.
Una vez aclarado el punto no les quedó de
otra que seguir con su camino, en silencio, cada quien
en sus propios pensamientos. Ella tenía razón,
Shinji lo sabía, y se sentía avergonzado
al respecto. Tan sólo la había visto
como un premio de consolación, la segunda opción
que le quedaba luego del rechazo de Asuka. Había
creído ver en ella a alguien que, cómo
él, buscaba con desesperación el cariño
y comprensión de las personas que le rodeaban.
Creyó ver en ella un reflejo de su propia situación,
pero ahora sabía que no era así. Ahora
sabía que si Rei se la pasaba siempre sola,
es porque así es como ella quería estar.
¡Había sido tan estúpido! Tan
estúpido y egoísta
Pronto ya estaban a la puerta del departamento de
la muchacha. Los dos se detuvieron en ese momento,
justo frente a la entrada. En lo que restaba del trayecto
no se habían dirigido la palabra, por lo que
ahora Ikari no sabía bien qué decir.
Lo lamento, pero no soy la persona que buscas
pronunció la muchacha, finalmente, cuando parecía
que ninguno de los dos estaba dispuesto a hablar Y
también sé que esa rubia gritona tampoco
lo es. Puede que quizás algún día
la encuentres. A esa persona que será sólo
para ti
esa mitad que te hace falta para estar
completo.
Ayanami
yo
Rei.
¿Qué?
Puedes llamarme Rei
Shinji pronunció
la joven luego de un momento de vacilación
volviendo a sorprender a su acompañante Quiero
que me llames así. Después de todo,
eres lo más parecido que tengo a un amigo.
Muchas gracias
Rei el muchacho
estaba sumamente conmovido. Pensaba que estaría
enojada con él, pero era todo lo contrario
No sé que decir
No importa. Cuando tengas algo que decir ven
conmigo, y yo te escucharé.
Muy bien, entonces así lo haré
respondió el chiquillo, con una plácida
sonrisa, sonriendo como tenía tiempo que no
lo hacía.
La muchacha lo miraba atentamente mientras abría
la puerta.
Muchas gracias por tus palabras, me ayudaste
muchísimo, de veras se empezó
a despedir entonces el joven Ikari Buenas noches,
que descanses.
¿Quieres
? dijo la muchacha
cuando Shinji ya estaba agarrando camino ¿Quieres
quedarte un rato? Aunque no tengo mucho que ofrecerte.
Creo que tengo guardado té por algún
lugar
pero podemos ir a comprar algo, si quieres
En ese momento Shinji se hubiera puesto a llorar
de buena gana, de no ser porque ya había derramado
muchas lágrimas ese día. Únicamente
sonrió, agradeciendo la oportunidad que su
nueva amiga le daba para compartir sus penas.
El té estará bien, gracias.
Ese muchacho me está empezando a preocupar,
y bastante afirmó la Mayor Katsuragi,
luego de haber visto el deplorable estado en el que
se encontraba Shinji.
Daba lástima el pobre. Parecía una
piltrafa humana, ahí, derrumbado sobre la mesa
del comedor de empleados. Ni siquiera había
notado que lo saludó cuando pasaron a su lado.
Tal vez pudiera animarlo de alguna forma, pero por
el momento no se le ocurría alguna que fuera
buena.
Ha estado así desde que esos dos se
fueron, ¿verdad? dijo Makoto, mirando
de reojo al joven Ikari y su lastimero estado.
¡Pobrecito, debe sentirse muy solo!
observó Maya ¿Quién diría
que iba a extrañar tanto a Kai?
No creo que sea a Kai a quien extrañe
tanto dijo Shigeru entonces, riéndose
burlonamente.
¿Quieres decir que
? ¡No
puede ser! Maya se tapó la boca como
si hubiere dicho algo indebido ¿Shinji
está enamorado de Asuka?
No estoy seguro, pero casi puedo afirmarlo.
He visto muchas veces esa mirada antes, y siempre
ha sido por lo mismo contestó su compañero,
muy seguro de sí mismo.
¿Será verdad eso, Mayor?
preguntó Hyuga, intrigado por el asunto Si
alguien aquí puede decírnoslo, esa es
usted.
Todo parece indicar que sí, por desgracia
respondió Misato, apesadumbrada Vivir
con esos tres chiquillos últimamente ha sido
como estar en una telenovela barata, y créanme
que no es tan divertido estar en una que tan sólo
verla en la tele
¡Qué tiernos! suspiró
Ibuki, imaginándose como debía ser aquello
El primer amor siempre es el mejor
los
demás son sólo para olvidar
Hoy vienes inspirada, Maya acuñó
Makoto.
Tal vez no deberíamos preocuparnos tanto
por el que se quedó, sino por el que se fue
comentó Shigeru en un tono mucho más
serio ¿No han escuchado los rumores?
¿Qué rumores? inquirió
Katsuragi, escuchando atentamente.
Son sólo rumores, por lo que no deberíamos
tomarlos muy en serio respondió Makoto,
adoptando también la tónica de la conversación
Pero he escuchado que Kai llevaba consigo evidencia
que comprometía a los altos mandos de la agencia.
Que incluso podría costarle el puesto al comandante
Ikari.
Esas son sólo estupideces afirmó
Maya ¿Qué clase de evidencia podría
ser esa? Y lo que es más, ¿cómo
pudo haberla conseguido? Siempre es lo mismo cada
vez que Kai va a rendir su informe semestral. Con
este van a ser ya tres veces que lo hace y ya ven,
hasta ahora no ha pasado nada.
Tienes razón asintió Katsuragi
a su vez Pero tratándose de Kai, todo
puede pasar con ese muchacho. ¡Que si lo sabré!
¡Estoy segura que ese escuincle va a terminar
sacándome canas verdes!
De todos modos, no creo que nosotros tengamos
que preocuparnos, ¿o sí? Makoto
hablaba despreocupado, como lo hace quien tiene la
conciencia tranquila Incluso si hay una reestructuración
en la agencia, estoy seguro que Kai se encargará
de que mantengamos nuestros puestos.
Ó incluso que nos asciendan, ¿no
crees? completó Shigeru, para luego chocar
las manos con su compañero en gesto cómplice.
¡Sólo piensan en ustedes! ¿Pero
qué pasará con el subcomandante Fuyutski
ó la doctora Akagi? Estoy casi segura que ella
sería la primera a la que Kai haría
que despidieran
se lamentó la dulce
Maya, al contemplar siquiera la posibilidad.
No es tan fácil respondió
la Mayor Si acaso los rumores fueran ciertos,
estoy segura que el comandante no se quedará
tranquilo con los brazos cruzados
ni tampoco
esos intereses ocultos que lo mantienen al frente
de NERV. Y eso es lo que más me preocupa.
Los cuatro siguieron caminando, en silencio, contemplando
cada quien sus posibilidades en caso de que sucediera
lo peor. Todos sabían que el comandante no
era precisamente lo que llamaríamos un tierno
corderito. Si acaso llegara a sentir sus intereses
amenazados no dudaría un solo instante en utilizar
los cuantiosos recursos a su alcance para neutralizar
por completo a sus enemigos.
Kai, no vayas a hacer algo tan estúpido,
por favor suplicó mentalmente la Mayor
Katsuragi, temiendo por la seguridad de su hijo adoptivo.
Por una vez en tu vida, piensa antes de actuar.
Bueno, muchachos, los veré mañana
les dijo a los tres oficiales técnicos al momento
de dar vuelta en otro pasillo Aún tengo
que arreglar unos cuantos detalles acerca del dispositivo
de seguridad para los VIP que vendrán
Debe ser todo un fastidio, Mayor exclamó
Shigeru al ver la expresión cansada de su superior.
¡Tú lo has dicho! Pareciera que
ese montón de viejitos creen que no pueden
dar un solo paso sin que alguien atente contra su
vida
¡Son nefastos a más no poder!
Sobre todo ese general
perdón: General
de División de cinco estrellas Lorenz.
¡¿El General Lorenz también
vendrá?! Ojalá no tenga que toparme
con él, ese anciano se ve muy siniestro
pronunció Maya atemorizada, abrazándose
a sí misma.
Descuida, que no estarán mucho tiempo
aquí Misato la tranquilizó Por
lo que sé no están interesados en un
recorrido por las instalaciones, sólo llegarán
y se encerrarán en el cuarto de conferencias
con el comandante
de seguro tendrán muchas
cosas de qué hablar, con lo divertidos que
son todos ellos
pronunció sarcásticamente,
para luego lamentarse, sujetándose la frente
¡Dios, pero yo tendré que estar
en la comitiva que los recibirá! ¡Qué
horror! Estaré en primera fila para el espectáculo
de las momias vivientes
Pues buena suerte entonces, Mayor dijo
Makoto a manera de despedida, mientras seguía
caminando con sus otros compañeros, agradecidos
de no tener que compartir la suerte de Katsuragi.
Si bien el Geofrente de la rama de NERV de Estados
Unidos no era tan extenso como su homólogo
en Japón, no por eso dejaba de ser impresionante.
Enclavada justo en el corazón del desierto
de Nevada, cubierta tan sólo por llanuras áridas
y estériles, se trataba de una instalación
subterránea completamente militarizada, la
cual había sido utilizada desde mucho antes
del Segundo Impacto. Todo un logro de la ingeniería,
bastante adelantado a su tiempo.
El Área 51. Así es como
la llamaban algunas personas cuando la existencia
de dicho complejo militar tan sólo se trataba
de una clase de mito urbano sin comprobar. Por ende,
toda clase de historias se desarrollaban en torno
a ella, la mayoría de ellas con artefactos
y seres de otros mundos, circulando en casi todos
los medios de comunicación.
Anteriormente había sido utilizada para vuelos
de prueba para todos los aviones nuevos que el ejército
norteamericano desarrollaba, y durante el Segundo
Impacto incluso le sirvió de búnker
a los miembros de la cúpula política
y militar de los Estados Unidos que alcanzaron a refugiarse
en el lugar. Ahora, aprovechando la estructura tan
práctica y resistente ya disponible, además
de la generosidad del gobierno americano, NERV podía
tener allí una de sus sucursales distribuidas
a lo ancho de todo el globo.
En el transcurso de tantos años una enorme
cantidad de armamento había sido desarrollado,
probado y aprobado en aquella instalación.
Así que continuando con la larga tradición,
los presentes tiempos no podían ser la excepción,
tal y cómo podían constatarlo Kai Katsuragi
y sus acompañantes.
¿Y bien? preguntaba con ansiedad
el director Miller, detrás suyo ¿Qué
te parece?
¿Qué puedo decirte, Bob?
suspiró el muchacho, mirando hacia arriba Se
me hace que autorizaste turnos extras sin consultármelo
¡No seas envidioso, y mejor admite que
es una chulada! pronunció entusiasmado
su interlocutor, contemplando orgulloso el arduo trabajo
de tantos meses.
Frente a sus ojos se encontraba casi terminado el
nuevo Modelo Especial para Combate: el Evangelion
Unidad Beta. Se trataba de un espectáculo impresionante,
el cual Kai ya casi había olvidado: la construcción
de un titán que comenzaba a cobrar vida. La
vista le quitaba el aliento a cualquiera. Acomodado
de pie sobre una plataforma, el gigante parecía
estar aprisionado entre tantos puentes que tenía
encima, los cuales le servían al personal para
trasladarse a sus distintas áreas de trabajo
en el armado de su colosal cuerpo, el cual los hacía
verse a la lejanía como unas muy industriosas
hormigas, en comparación del robot.
La estructura principal ya estaba casi terminada
y tan sólo hacía falta armar y montar
algunas piezas en la armadura, además del Entry
Plug, observó Rivera haciendo el diagnóstico
de los avances en el trabajo de construcción.
Era mucho más de lo que esperaba, de hecho
estaban adelantados por tres meses respecto al plan
original. ¿Cuál era la prisa de esos
tipos por terminar tan rápido? A ese paso completarían
la construcción en unas cuantas semanas más.
¿Envidia, yo? preguntó,
divertido ¿De qué? Te recuerdo
que fui yo quien diseñó este armatoste
y todas las especificaciones de construcción.
Es mucho más mío que tuyo, si nos ponemos
a verlo con frialdad.
Pues a mí no me parece tan impresionante
pensó Asuka, harta de tener que estar en ese
lugar tan hosco y aburrido, plagado de nerds y demás
tipos raros que no dejaban de desnudarla con la mirada.
Cuanto más rápido se fueran de ese agujero
del demonio, mucho mejor. Olvidaba que nadie, ni siquiera
Kai, la había obligado a ir.
Vamos, vamos, ¿porqué no nos
puedes dar algo de crédito, muchacho?
siguió el director Miller con su mismo tono
emocionado Si seguimos a este ritmo terminaremos
lo que te llevo casi tres años en tan sólo
unos cuantos meses.
Aún no entiendo porqué tienen
tanta prisa en terminar
se supone que Alfa sería
el primero en terminarse, pero ustedes ya les llevan
mucha ventaja a los chicos de por allá
Nos gustan los retos, es todo fue lo
único que obtuvo por respuesta de aquél
sujeto tan pálido, macilento y desaliñado,
el cual parecía que no había visto la
luz del sol en mucho tiempo, al igual que un peine
para su cabello rojizo que hirsuto se revolvía
sobre su cabeza. El doctor Robert Miller encajaba
perfectamente con el estereotipo del científico
de cualquier película: ensimismado, descuidado
en su apariencia personal y abocado completamente
a su trabajo Sólo tuvimos un pequeño
inconveniente con una de las partes, pero ya está
solucionado. Permíteme mostrarte de que te
estoy hablando, síganme por aquí, por
favor les indicó a los dos muchachos,
tomando una banda transportadora que los condujo a
otra sección del complejo.
Ay
mamá
fue lo único
que se le ocurrió decir al joven Katsuragi
al momento de toparse con esa hoja en forma de espada
de veinticinco metros de altura, la cual casi topaba
con el techo.
Hubieras visto por todo lo que tuvimos que
pasar para poder moverla Miller comenzó
con las explicaciones Rebanó dos grúas,
un camión oruga y parte del tercer piso antes
de que pudiéramos encontrar un procedimiento
adecuado de transportación.
Diablos, nunca pensé en eso admitió
Rivera ¿Se lastimó alguien?
No, por fortuna, tan sólo fueron unos
cuantos sustos. Nos dio muchos dolores de cabeza,
pero ya la hemos terminado. Tan sólo falta
el dispositivo de activación y podremos montarla
a más tardar en una semana
¿porqué
no te quedas hasta entonces, para que puedas verla
en su lugar? Todos aquí lo apreciarían
bastante.
La mirada fulminante de Langley fue lo único
que necesitó el muchacho para hacerlo desistir
de cualquier intento por aceptar la invitación.
Perdona, pero vamos con mucha prisa se
disculpó a duras penas Tan sólo
nos dieron tres días de permiso y todavía
me falta reunirme con el Secretario
Entiendo. Supongo que el deber es lo primero,
¿cierto? Es una lástima que te lo perderás:
yo apenas si puedo dormir pensando en cómo
se verá esta hermosura montada y lista para
rebanar ángeles.
Ya tendré muchas oportunidades de verlo
en vivo y a todo color allá en Japón
dijo Kai, un poco intimidado por la manera en que
los inquietos ojos azules de Miller brillaban cuando
observaban la enorme hoja de metal Por cierto,
¿es verdad lo que me escribiste en el último
reporte?
Así es. La veta en Yucatán está
completamente agotada. Utilizamos lo que quedaba para
construir esta espada que tienes frente a ti.
Es una lástima suspiró
Rivera Esperaba que quedaría lo suficiente
para armar algunas partes de repuesto para Zeta
aunque bueno, por lo que hemos visto a últimas
fechas parece que la posibilidad de necesitar alguna
es muy remota.
Tienes razón asintió Bob
Vimos el video de Zeta contra el último
ángel, fue muy inspirador. ¡No puedo
creer que haya salido de esa explosión con
tan sólo rasguños! ¡Qué
poder tiene esa máquina! ¡Si tan sólo
!
su celular timbrando lo interrumpió cuando
parecía que iba a empezar a babear Un
segundo, por favor se disculpó mientras
atendía al aparato ¿Sí?
Ah, ¿en serio? Bien, voy para allá.
Me disculparán unos momentos chicos, hay unas
personas que quiero que conozcan antes de que se vayan
¿Porqué no me esperan por aquí?
Enseguida regreso
Claro, aquí estaremos consintió
el muchacho para que entonces el director Miller los
dejara solos.
¿Estaban hablando de ese metal súper
resistente con el que está construido el Eva
Z? preguntó Asuka cuando se fue aquél
hombrecillo enfermizo, haciendo uso de la palabra
por primera vez desde que llegaron Pensé
que tú habías hecho esa aleación
Soy un chico muy listo, lo admito comentó
Kai, divertido Pero eso no me hace un mago ó
alquimista, linda. A menos de que tuviera una especie
de piedra filosofal, no hay forma de que pueda hacer
esa cosa de la nada. Se trata de una aleación,
en efecto, pero el componente principal fue un metal
muy extraño que fue descubierto en la península
de Yucatán hará no más de veinte
años
y al parecer era tan extraño
debido a lo escaso que era. Nos acabamos toda la veta
en la armadura de Zeta y en esta espada de aquí.
Así que sin ese metal, ya no habrá
más aleación para los demás Modelos
Especiales, ¿eh?
Eso creo. Aunque por una parte me siento mucho
más seguro de esa manera confesó
Katsuragi cuando los dos volvían a tomar la
banda transportadora que los llevaría de regreso
Así me aseguro de que ningún geniecillo
se aproveche del poder de los Evas, teniendo conmigo
al más fuerte.
¡Qué modesto! pronunció
con sorna la muchacha, advirtiendo la arrogancia en
las palabras de su compañero, si bien no podía
rebatir sus argumentos al haber experimentado en carne
propia el poderío de dicho Eva Pero tengo
que admitir que esa espada de allá se veía
bastante peligrosa, más ahora que sé
que está construida con ese metal irrompible.
Y eso que aún no la has visto montada,
va a estar de poca madre. Estará enfundada
en un dispositivo en el brazo derecho que cuando la
saque la hará vibrar a una determinada frecuencia,
justo como nuestros cuchillos progresivos y entonces:
¡zas! pronunció el muchacho cuando
cortaba el aire con la mano Rebanará
como mantequilla todo lo que se le ponga enfrente.
Va a ser todo un show, ya verás, parecerá
como si estuviera hecha de fuego ó de luz pura
Te oyes muy emocionado, guapo observó
Langley, sonriendo pícaramente.
¿De veras? Puede que tengas razón.
Debe ser porque me he involucrado mucho con este proyecto,
mucho más que cuando construimos a Zeta. De
hecho estos pueden considerarse que son los primeros
Evas de mi propia creación
¿Qué quieres decir? ¿Qué
no fuiste tú quien hizo el Eva Z?
Más bien fue algo así como un
trabajo en conjunto admitió Kai, con
aire soñador Los planos ya estaban hechos
desde mucho antes, grabados en unas ruinas mayas que
mi padre descubrió
él se encargó
de descifrarlos y yo de encontrar la manera de llevarlos
a cabo.
¡Imposible!
¡De veras! Fue justo cuando comenzó
todo este argüende con los Evas, incluso antes
del Segundo Impacto. Aparentemente, según lo
que contaban las ruinas, el planeta ha sufrido constantes
ciclos de destrucción y renovación,
llevándose de corbata civilizaciones enteras.
Y según estos fulanos todos ellos han sido
originados por un solo culpable. Se refieren a él
como El Gigante de Luz.
¿Gigante? repitió
Asuka, intrigada ¿Crees que se refieran
a Adán, el ángel que ocasionó
el Segundo Impacto?
Probablemente, ó quizás así
era como le llamaban a los meteoros masivos, no estoy
seguro contestó Katsuragi, rascándose
la nuca para entonces continuar su conversación
donde la había dejado El caso es que
estos muchachos, queriendo prevenir su extinción
encontraron la forma de aprisionar al gigante
y de esa manera crearon lo que podría considerarse
como el antepasado de los Evas y el antecedente directo
de Zeta: Nimrod.
Si mal no lo recuerdo, Nimrod era el nombre
del gigante que incitó a la humanidad a construir
la Torre de Babel, ¿cierto?
¡Tétrico! ¿No te parece?
Todo empieza a encajar
pero lo chistoso del
asunto es que el tal Nimrod y el otro fulano se dieron
hasta con la cubeta, y su pelea fue tan sangrienta
que de todos modos terminaron por devastar la civilización
que tanto habían luchado por salvar.
Qué bonito cuento, sobre todo el final
entonces, los antiguos dejaron los planos de Nimrod
para las futuras generaciones
Así es, supongo que sabían que
el ciclo comenzaría de nuevo y quisieron dejar
algo de provecho a sus descendientes
Pues de mucho no sirvió, al parecer
Es cierto. No fue hasta después del
desastre que comenzamos a tener una idea de a qué
se referían los planos. Los tomaron como inspiración
para el Prototipo Cero, pero sin comprenderlos totalmente.
Y ya mucho después fue cuando le di una revisada
al trabajo de mi padre y pude más ó
menos dilucidar la tecnología de los antiguos;
así que en lo que respecta al Eva Z no tengo
mucho crédito que digamos, yo sólo terminé
el trabajo de tantos años. Sí, le agregué
unas cuantas modificaciones, pero es todo.
Quién lo hubiera pensado
la tecnología
para construir Evas data de hace tanto tiempo. Vaya
que eran modernos los antiguos, ¿eh?
Pero eso no quiere decir que estas nuevas unidades
vayan a ser unos lindos cachorritos continuó
diciendo Rivera, entusiasmado Ya verás
todas las mejoras en las que he pensado, sobre todo
para Alfa, con ese muchacho es donde pondré
toda la carne en el asador
aunque por lo que
veo Beta no está quedando tan mal, después
de todo
Sí, ya puedo ver a qué te refieres
pronunció la joven europea cuando tenía
de nuevo enfrente la construcción del susodicho
Eva Puedo ver que modificaste por completo las
hombreras. Si quieres mi opinión como piloto,
diría que hiciste muy bien
¿Verdad que sí? Esas pendejadas
parecen alerones, arrastran consigo un enorme exceso
de aire que impide mucho la maniobrabilidad. En cambio
con este nuevo diseño incluso se podrá
tener un mejor movimiento en los brazos.
Se parecen bastante a las de una armadura de
samurai
observó Asuka Te
basaste en ese diseño, ¿cierto?
En efecto
me pareció lo más
adecuado
y también en el casco, aunque
puedes ver que añadí una rejilla para
los ojos. No le vayas a decir esto a nadie el
muchacho le murmuró al oído Pero
precisamente me di cuenta que ese fue un error fatal
al momento de diseñar la armadura de Zeta:
está cubierto de pies a cabeza, excepto por
lo ojos. Es su único punto débil.
¿Y me lo confías a mí?
¡Qué tierno! No sé que decir
que me tengas esa clase de confianza
habla mucho
de cuál es el concepto que tienes de mí
le dijo cariñosamente, sujetando sus manos.
Sólo quería agradecerte que me
estés acompañando todo este tiempo
Kai contestó un poco avergonzado, pues todos
los estaban viendo Me imagino lo difícil
que es para ti estar en este lugar.
La joven rubia negó vehemente con la cabeza,
sin quitarle la mirada de encima.
Cualquier lugar es grandioso, mientras que
esté contigo.
La sangre volvió a agolparse en las mejillas
de Katsuragi mientras que la chiquilla comenzaba a
levantar los labios para poder besarlo. Preso por
completo de su cautivador encanto, el muchacho hizo
lo propio para atender el gesto, ya sin importarle
en absoluto si tuvieran público ó no.
Eh
disculpen, chicos carraspeó
el director Miller a sus espaldas, interrumpiéndolos
antes de que sucediera algo más.
Sumamente apenados por la indiscreción, los
dos muchachos se soltaron en el acto para al instante
voltear a ver a Mi |