Por: Gus (gus_charizard@yahoo.com.mx)
Capítulo Dieciséis: "Invasión"
El ajetreo era el propio de un lugar de trabajo tan
singular como ese. Numerosas máquinas realizaban
en cuestión de milésimas cálculos
tan largos como un brazo, mientras que un menor número
de personas vigilaban su buen funcionamiento y los
resultados que las mismas escupían, para encontrarles
utilidad y aplicación inmediata.
El sonido de la maquinaria trabajando se mezclaba
arbitrariamente con las voces del personal, el timbre
de los teléfonos y las teclas de los tableros
siendo oprimidas ágilmente unas tras otra
Te estás haciendo bastante rápida,
Maya observó la doctora Akagi, un tanto
complacida al notar el avance de su joven discípula.
Emocionada por escuchar aquel elogio, la oficial
técnica observó de reojo, poniendo especial
atención a la mano que la científica
había apoyado confianzudamente en su hombro.
Apenas si pudo disimular su sonrisa, que se escondió
tímida entre sus labios. Su mano se sentía
tan cálida y gentil sobre su cuerpo. Eran raras
las ocasiones en las que aquella fría y distante
mujer se permitía tales demostraciones de simpatía.
Si tan sólo fueran más seguidas.
Eso es natural, doctora asintió
la muchacha, ruborizada Ya que tengo a la mejor
maestra de todas.
Hmmm
espera un momento advirtió
Ritsuko, pasando del cumplido Estos comandos
también deberían incluir
La mujer se abalanzó sobre el tablero que
sostenía Maya, pasando sus dedos por las teclas
tan rápidamente que apenas si se podían
ver. Al hacerlo, no pudo evitar apoyarse en la espalda
de la joven, quedando su pecho recargado en la espalda
de Ibuki, rozándola, desencadenando una deliciosa
y a la vez desesperada sensación en ella.
Tan abstraída como estaba en su trabajo, Rikko
apenas si notó el bochorno en el rostro encendido
de su asistente.
Así funcionará mejor
asegúrate
de ejecutarlos en el programa luego de que concluya
el chequeo de rutina señaló la
doctora, volviéndose a poner de pie, ignorando
las reacciones de su subordinada, aunque resultaba
difícil determinar si era por ignorancia ó
indiferencia.
Sí
como usted diga contestó
apuradamente la joven, haciendo hasta lo imposible
por ocultar su emoción.
Al entrar al cuarto, tan entusiasta como siempre,
la Mayor Katsuragi interrumpió la escenita
sin proponérselo. Iba ataviada con su uniforme,
es decir, falda y chamarra rojas, camiseta negra,
con un montón de folios que debían ser
llenados a la brevedad posible bajo el brazo.
Pero la acumulación de trabajo no podía
ser impedimento alguno para que se tomara su tiempo
para tomarse un pequeño descanso y visitar
a su vieja amiga, quien al verla llegar solamente
pudo soltar un hondo suspiro, confundiéndose
en él tanto pesadumbre como resignación.
¡Hola a todos! saludó Misato,
agitando una mano ¿Cómo va todo
en nuestro querido departamento de Investigación
Científica? Pareciera que la diversión
aquí nunca termina pronunció socarronamente,
al notar la expresión en el rostro de Akagi.
¿Qué es lo que quieres ahora?
respondió ella, sin voltearla a ver, tan ajetreada
como estaba en una de las consolas Te advierto
que ya no pienso prestarte ni un quinto más
ni dejarte dormir en mi oficina a escondidas
ni ayudarte con los trámites de control de
daños
ni
¡Basta! ¡Cualquiera que te escuche
pensaría que me la vivo aprovechándome
de ti! reculó la mujer de cabello negro
Además, sólo vine para saber que
tal salió el chequeo de rutina de MAGI. Es
otro de estos estúpidos reportes que debo llenar
y como para demostrar la veracidad de su argumento,
ondeó frente a ella el bonche de hojas que
traía cargando.
Casi está listo contestó
la doctora, sin prestarle mucha atención Tal
y como lo aseguré, estará completo para
poder realizar la prueba de hoy.
¡De veras que eres increíble,
Rikko! exclamó su amiga, expresando su
admiración con un gesto un tanto infantil en
su rostro, para luego comenzar a servirse con toda
confianza una taza de café Tienes tres
de esas cosas de super alta tecnología de las
que tienes que cuidar, y aún así puedes
hacerlo a tiempo
yo en cuanto apenas puedo ponerle
más memoria a mi laptop.
Ah, si
ya recordé
dijo la científica, con la mirada fija en el
monitor frente a ella Si venías por café,
te advierto que el que teníamos aquí
ya se enfrió
La advertencia llegó muy tarde. La Mayor ya
le había dado un buen sorbo a la taza, sacando
la lengua en señal de repulsión como
única respuesta.
Al cabo de unas cuantas horas, la revisión
al sistema había terminado. Luego de tener
que lidiar con la presión durante tanto tiempo,
la doctora Akagi se daba el lujo de relajarse unos
cuantos momentos. En su trabajo no había lugar
para un descanso prolongado; apenas en un rato más
daría inicio la prueba que tenían programada
con los pilotos para ese día.
Permitió que el agua que salía del
lavamanos la refrescara, llevándola hasta su
rostro con ambas manos. Permaneció en esa posición
unos cuantos instantes, fatigada. El estrés
laboral estaba haciendo mella en su ánimo,
situación que ocurría cada vez más
seguido. Observó su alicaído semblante
en el espejo que tenía delante suyo, percatándose
de algunas arrugas que ya comenzaban a asomarse en
su cutis. El tiempo, y la constante presión
a la que siempre se sometía, comenzaban a provocar
estragos en su físico, había que admitirlo.
Algunos de los comentarios ofensivos que Rivera siempre
le decía acudieron a su memoria: La vieja
bruja, era como le decía ó anciana
cascarrabias cuando se le antojaba. Y esos eran
los más suaves, y de los que ella tenía
conocimiento.
Y mientras que yo sigo envejeciendo pensaba
con hastío, secándose Mi madre
continúa en perfectas condiciones, como siempre
Vas?! ¡¿Qué que dicen?!
exclamó Asuka, en uno de sus habituales desplantes
¡¿Desnudarme?! ¡Tienen que
estar locos, para pedirme algo así! amenazó
a la cámara de video que la observaba fría
e indiferente desde el techo.
Se encontraba confinada en un pequeño cubículo
casi del tamaño de uno de los probadores que
usaba cuando compraba ropa en una tienda departamental.
Delante suyo tenía una puerta herméticamente
sellada, que al parecer no se abriría hasta
que accediera a las demandas de sus captores.
Ya la habían hecho quedarse en paños
menores y de ninguna manera permitiría que
rebajaran aún más su dignidad. Colaborar
con las pruebas y con la investigación científica
era una cosa, pero de eso a permitir que violaran
su intimidad, jamás.
Desde aquí tendrás que pasar
a una habitación completamente esterilizada,
linda se le escuchó decir a Ritsuko desde
el intercomunicador, juntando toda la paciencia necesaria
para no explotar contra la constante insolencia de
la jovencita (que dicho sea de paso, había
empezando a manifestarse desde unas cuantas semanas
atrás, poco después de que comenzaran
a circular los rumores de que ella y Kai ya tenían
sus queveres. De ser una piloto voluntariosa y ejemplar
en su trato con sus superiores ahora se había
vuelto casi tan grosera y arrogante como el mismo
Rivera, observaba con pesar la científica)
No basta solo con bañarte y quedarte
en ropa interior, entiéndelo de una vez, por
favor.
Aún así, no le veo mucho caso
a este experimento, ni porqué tendría
que estarlo haciendo se rehusó una vez
más la jovencita alemana ¿Tan
sólo por una prueba de piloto automático?
El tiempo nunca se detiene, preciosa, al igual
que la tecnología de los Evas, que se encuentra
en constante evolución
siempre necesitaremos
nuevos datos. Así que sé buena, y coopera
un poco, ¿sí? concluyó
la científica, esperando que fuera suficiente
para convencer a la chiquilla testaruda.
De mala gana, Langley finalmente accedió,
despojándose de sus prendas y dejando completamente
al descubierto su físico. Los motivos por los
que se requerían su desnudez eran bastantes
razonables, y ella lo sabía bien. Y de todas
maneras, no evitaba sentirse de alguna manera humillada,
viéndose obligada a quitarse la ropa solo porque
alguien se lo ordenaba. Eso era algo muy al estilo
de Ayanami, no de ella.
Y para colmo de males, ni siquiera podría
sacarle un buen provecho a su estado, puesto que Kai
ni siquiera se encontraba cerca para que la pudiera
ver de pasada. Seguro que se le habría caído
la quijada hasta el piso con solo apreciar su juvenil
y bien delineada figura en toda su extensión.
Pero para su desgracia, el muchacho se había
reportado enfermo aquél día. Por muy
vergonzoso que se viera, la diarrea que sufría
lo salvó de participar en dicho experimento.
Y era una lástima, ya que eso implicaba desperdiciar
una oportunidad de oro para engancharlo aún
más a su relación, sobre todo porque
se había estado mostrando un tanto esquivo
al respecto.
¿Sería que aún no lograba sacudirse
del todo a esa pequeña bruja de ojos rojos?
No, aquello era imposible, pensaba la extranjera,
meneando su cabeza en gesto negativo. Era imposible
que esa flacucha escurrida le pudiera robar el sueño
a su chico, teniendo a alguien tan atractiva como
ella a su lado. Examinó su cuerpo desnudo cuidadosamente.
Por donde quiera que se le viera, superaba con creces
al de Ayanami, no cabía la menor duda. Sus
formas eran más suaves y curvilíneas,
sus pechos más grandes, su piel con mucho mejor
talante que el de ese espectro. ¿Entonces porqué
no podía dejar de preocuparse por ella? Odiaba
admitirlo, pero Rei tenía un algo, un algo
que la rodeaba de misterio y era precisamente ese
algo el que ejercía cierta fascinación
en Kai e incluso en Shinji. No podía permitirse
bajar la guardia ni siquiera a esas alturas, cuando
ya había llegado tan lejos. No podía
permitirse perder. No con ella. No con Rei Ayanami,
su acérrima rival.
Muy bien, aquí me tienen pronunció
envalentonada, cuando la puerta frente a ella se abrió
para descubrir un largo e inmaculado corredor que
se extendía unos cuantos metros delante suyo
Tal y como querían, me bañé
diecisiete veces y ando en cueros, ¿suficiente?
Muchas gracias, ahora solo necesitamos que
recorran el pasillo para que puedan abordar la cápsula
de inserción ordenó la científica
a través del comunicador.
Rayos refunfuñó la chiquilla
alemana mientras comenzaba su andar, muy a su pesar,
pero también sabiendo que cualquier discusión
resultaba sobrando. A final de cuentas, mientras más
pronto terminara con ese suplicio, mejor para ella.
Era la única de los tres pilotos presentes
que se quejaba por las condiciones del experimento.
Estaba resultando difícil trabajar con ella.
No te preocupes, los monitores están
apagados intentó tranquilizarla Ritsuko,
para asegurarse su futura cooperación Tu
intimidad está muy bien protegida.
No se trata de eso, sino de cómo me
siento espetó la jovencita, airada Esto
es de lo más humillante: soy un piloto, no
un maldito conejillo de Indias
El objetivo del experimento es poder recibir
las lecturas armónicas directamente del cuerpo
humano, sin intervención del traje de conexión.
Es por eso que se requiere la desnudez completa
intentó justificarse la doctora, esperando
hacerla entrar en razón antes de seguir con
las pruebas.
Se trata de una orden, Asuka, y es tu deber
cumplirla sentenció Misato, haciendo
uso de la palabra. También ella detectaba que
la falta de cooperación de la europea a la
larga acarrearía problemas al experimento.
¡Ya lo sé, lo sé muy bien!
respondió la chiquilla, fastidiada Estoy
haciendo todo lo que me han dicho, ¿ó
no?
Las dos oficiales decidieron dar por terminada la
conversación, apartándose del comunicador
para intercambiar puntos de vista mientras que los
pilotos completaban el abordaje a sus cápsulas
de inserción.
Últimamente Asuka ha estado muy reacia
a recibir órdenes observó Misato,
un tanto preocupada.
Sí, yo también lo he notado
respondió a su vez Akagi, cruzándose
de brazos en su lugar Supongo que tenía
que pasar, tarde ó temprano
la actitud
de Rivera ha comenzado a influenciarla.
¿A qué te refieres? preguntó
Misato a su vez, quien con la sola mención
de su hijo adoptivo, como siempre, se le crisparon
los nervios, lista para defenderlo a capa y espada.
Piensa bien en la dinámica grupal que
existe entre los pilotos. Son jóvenes, y por
lo tanto, es obvio que estas pruebas resulten ser
de lo más tediosas para ellos, sin embargo,
es su deber llevarlas a cabo. Todos entendemos esto
a la perfección, ¿de acuerdo? Entonces,
yo me pregunto: ¿qué es lo que sucede
cuando uno de ellos se niega a realizar las pruebas?
Y lo que es más: ¿qué pasa cuando
ese piloto se sale con la suya y no recibe castigo
alguno? Es obvio que los demás comenzarán
a preguntarse de qué privilegios goza, e intentarán
hacer lo mismo, basándose en la experiencia
de su compañero.
Los tres saben que Kai tiene un compromiso
muy distinto en su relación con NERV, y que
por ello tiene responsabilidades muy diferentes. No
creo que ese sea el problema.
Ah, pero parece que Asuka no lo está
viendo de esa manera, Mayor. Parece ser que desde
que ha empezado a entenderse tan bien con el joven
Rivera también ella desea gozar de los mismos
privilegios que él. ¿No
lo crees así?
Ya hablaré después con ella,
no te apures, le haré entender como son las
cosas masculló Misato, con un semblante
de derrota impregnado en todo su rostro.
Hum, pues aparte de esta situación,
estoy segura de que podría obtener mejores
resultados de esta prueba si Kai hubiera estado en
ella en lugar de Asuka ó Rei
por cierto,
¿cuál fue su excusa esta vez? ¿Supervisión
de la rutina de mantenimiento? ¿Revisión
de las teorías acerca del Campo A.T.? ¿Junta
con algún mandatario? ¿Ó simplemente
otro juego de póquer con sus amigos?
Amaneció con diarrea murmuró
la mujer, visiblemente apenada Parece que ayer
volvió a comer en la calle y agarró
una fuerte infección
cuando nos fuimos
todavía no salía del baño
¿Diarrea? Bueno
comentó
Akagi, también contrariada y hasta con asco
en su tono de voz Supongo que eso hubiera sido
bastante inconveniente para el experimento
sentenció, dispuesta a dejar de lado el tema.
El súbito y estruendoso estornudo del muchacho
encontró eco muy fácilmente en aquel
lugar desolado, poniendo en alerta inmediata a su
cauteloso acompañante, quien se puso el dedo
índice en los labios a la vez que le reclamaba
en voz baja, temiendo que alguien pudieras escucharlos.
¡No hagas tanto ruido! murmuró
Kaji, luego de haber esperado unos momentos para confirmar
que nadie los había escuchado Me tomó
mucho trabajo poder meterte a escondidas, y sería
el colmo que alguien te descubriera de esa manera...
Perdón respondió Kai, avergonzado
por su descuido mientras se frotaba la nariz con el
dedo Creo que alguien se estaba acordando de
mí
me pasa muy a menudo
Vaya que eres un joven genio muy modesto, ¿verdad?
el sujeto no pudo hacer más que sonreír
por el ingenio del chico, reanudando su marcha a través
de los recovecos de aquellas instalaciones, unos cuantos
niveles más debajo de donde se encontraban
los demás realizando el experimento.
Se trataba de un lugar húmedo y solitario
en el que personal de mantenimiento sólo se
aventuraban de vez en cuando para mantener funcionando
las enormes líneas de corriente eléctrica
que abastecían de energía a toda la
increíble maquinaria que se alojaba en los
piso superiores. Tubos, cableado y conexiones se extendían
por donde quiera que se mirara, hasta que se perdían
de vista cuando eran engullidas con avidez por la
vasta penumbra que se encontraba más adelante.
Un lugar poco adecuado si se buscaba estar cómodo
y seguro, pero lo suficientemente útil para
permanecer inadvertido cuando se intentaba una invasión
física en el sistema operativo de una de las
computadoras más modernas del mundo.
¿Estás seguro que funcionará?
preguntó Ryoji, comenzando a sentirse inseguro
al confiarle todo el peso de la operación a
un chiquillo, aún cuando se tratara de Rivera.
Funcionará, sólo si colocaste
el dispositivo remoto justo en el lugar en el que
te indiqué aclaró el muchacho
mientras intentaba recordar el camino, iluminando
sus pasos a través de la oscuridad con una
práctica lámpara de bolsillo Relájate,
camarada, que te aseguro que no es tan difícil
como parece. De hecho, ya lo he hecho antes, no es
nada de otro mundo
Los dos habían estado planeando todo desde
hace unas semanas. El informe de actividades que el
joven Katsuragi debía rendir al Secretario
General de las Naciones Unidas estaba casi a la vuelta
de la esquina, y el muchacho estaba más que
decidido para aprovechar la oportunidad y extirpar
de una vez la presencia de Ikari y sus secuaces de
la dirigencia de NERV. Sólo necesitaba algo
lo suficientemente grande y explosivo para lograrlo,
y para tal propósito ya tenía en mente
el incidente con el Jet Alone, la fallida incursión
del gobierno japonés en el campo de los robots
gigantes. Si podía encontrar la suficiente
evidencia para demostrar la participación directa
del comandante y sus allegados en el suceso, podía
entonces culparlos por espionaje y sabotaje industrial
y lo que era más, la muerte de 120 personas,
entre ellas oficiales militares de muy alto rango
de diversos países. No era cosa de risa, ni
algo que se pudiera ignorar con un simple lo
siento. Esta vez, sin importar qué, Ikari
iba a caer, y entonces podría ser procesado
por todos sus demás crímenes de los
cuales su posición privilegiada lo habían
absuelto.
Pero entonces las palabras de Rei retumbaban en los
recovecos de su mente, casi como el sonido de sus
pisadas en ese estrecho pasillo oscuro. Yo también
me iré fueron sus palabras. Si
él se va, yo me iré con él.
Sonaba como una amenaza barata, sin embargo no podía
sacudírsela de encima, aquella sensación
de desconcierto y malestar, al no estar seguro de
lo que Ayanami haría entonces. ¿Cumpliría
su promesa? Y si así fuera, ¿cómo
hacer para detenerla? Lo que era más importante
todavía: ¿cómo hacerlo sin que
a Asuka le diera un infarto?
El chiquillo estaba por invadir el sistema informático
mejor protegido del globo con un plan muy bien elaborado,
seguro de su éxito; no obstante, cuando intentaba
dar con una solución para su problema de amores
su mente se ponía en blanco y se bloqueaba.
Decepcionado, pasó sus dedos por encima de
su cabello, para luego soltar un hondo suspiro, con
la cabeza gacha.
Por su parte, detrás de sus pasos, Kaji lo
observaba cuidadosamente, atento a cualquier movimiento
del chiquillo. Lo había sorprendido bastante
cuando le reveló que había descubierto
su otro cargo. Aún no estaba seguro
qué tanto sabía, pero de lo que sí
lo estaba es que no se trataba de una trampa. Ambos
tenían mucho que ganar si tenían éxito,
pero sobre todo él. Además, los dos
se necesitaban el uno al otro. Por eso es que Rivera
lo había contactado, pues lo necesitaba para
que se encargara de la parte física
de la operación, esto es, utilizar sus recursos
para poder instalar en MAGI un dispositivo de alcance
remoto sin que nadie lo notara, además de encargarse
de poder meterlo al Geofrente de incógnito
y sin ningún registro de su presencia en ese
día, pues se había reportado enfermo.
Reconocía que no había sido sencillo
eludir a los agentes de Seguridad Interna que siempre
custodiaban de lejos a los pilotos, y sobre todo de
aparentar que el muchacho no había abandonado
su apacible hogar, burlar los numerosos retenes que
hasta él tenía que pasar y finalmente
cuidar de que ningún dispositivo electrónico
registrara su presencia dentro del cuartel. Pero todo
valdría la pena si podían alcanzar su
objetivo y tener acceso a toda la información
dentro de la súper computadora.
Llegamos. Aquí estará bien
pronunció el muchacho, deteniendo su andar.
De la mochila que traía colgando a sus espaldas
comenzó a sacar una terminal portátil
y un montón de conexiones y cableados que le
servirían en su intromisión, además
de varias herramientas para poder adaptar los puertos
de entrada.
Ante la escasa iluminación del sitio, la típica
sonrisa socarrona de Kaji adquiría un vago
aspecto siniestro, con la vista clavada en el laborioso
chiquillo.
¿Cómo se siente? preguntó
Ritsuko, atenta a cualquier observación que
pudieran hacer los pilotos, una vez que entraron en
la cápsula de simulación.
Delante del personal científico se hallaba
una enorme cámara inundada por solución
estéril de donde colgaba el sistema de simulación,
el cual constaba de tres torsos de Evangelions, con
sus respectivos brazos, sólo que sin la costosa
armadura que los recubría normalmente. Sólo
unos cuantos paneles de acrílico, eso sí,
bastante impresionantes, impedían que las personas
en el cuarto de pruebas fueran abatidas por millones
de metros cúbicos de solución esterilizada.
Me siento extraña Rei fue la primera
en contestar.
Es cierto secundó Shinji, observando
nervioso en todas direcciones, cómo si alguien
pudiera verlo sentado desnudo en aquella cabina Es
muy diferente de otras veces
no sabría
como explicarlo
Algo le sucede a mi sentido de ubicación
y equilibrio describió Asuka, sumamente
desconcertada ante tan peculiar situación.
Miraba fijamente su cuerpo, asegurándose que
en verdad se encontraba allí Sólo
puedo sentir mi brazo derecho, todo lo demás
es muy confuso
no sé que está
pasando aquí
Muy bien pronunció Ritsuko, tomando
nota del suceso a la vez que verificaba la gran cantidad
de datos que inundaban las pantallas de su equipo
Rei, ahora quiero que muevas el brazo izquierdo,
¿de acuerdo?
La jovencita asintió, como siempre, ejecutando
sus órdenes casi de inmediato. Con tan sólo
presionar la palanca que sostenía en su mano
izquierda el brazo izquierdo del titán se movió
justo de la manera en que lo había imaginado
en su mente.
No hay problema con la recolección de
datos, doctora anunció un joven técnico
a su lado, luego de revisar el buen funcionamiento
de las maquinarias Todas las consolas operan
a su máximo.
Excelente. Siendo así, reestablezcan
el sistema a la normalidad y que MAGI se encargue
de hacer los cálculos correspondientes.
Cómo una niña perdida en una compleja
fábrica industrial Misato observaba casi boquiabierta
el trabajo que realizaba el personal científico
dentro de ese cuarto. Estaba de pie, con los brazos
cruzados, cuidándose de hacer cualquier movimiento
brusco por temor a estropear alguno de esos equipos
informáticos tan complejos.
Si bien entendía más ó menos
la labor de todas aquellas personas, le resultaba
imposible comprender cabalmente todos los complicados
procesos que conllevaba una investigación de
la magnitud de la que estaban haciendo en ese momento,
con todos esos cálculos que debían hacerse
para sacar datos provechosos que pudieran utilizarse
en una aplicación práctica inmediata.
Por lo tanto, únicamente podía contemplar
a todo el personal en esa sala, incluida Ritsuko,
cómo se deslizaban ágilmente de consola
en consola, apurados, pero en una perfecta sincronía
que les permitía esquivarse unos a otros en
su veloz movimiento. Era otra de las razones por las
que permanecía inmóvil en su lugar,
para así no estorbar y evitar ser atropellada
en ese barullo de técnicos y oficiales científicos.
Le disgustaba sobremanera estar presente en toda
clase de experimentos, sobre todo porque como Jefa
del Departamento de Tácticas y Estrategias
no tenía una función específica
a realizar dentro de ellos, si acaso supervisar el
desarrollo de éstos y detectar cualquier posible
anomalía. Cada vez que la obligaban a pararse
por esos rumbos, mientras todos a su alrededor se
ocupaban afanosamente en sus labores, ella por su
parte se sentía como una completa estúpida,
allí, de pie, sin poder mover un solo músculo,
temiendo que cualquier movimiento pudiera arruinar
ese equipo tan avanzado y costoso.
Justo entonces, un chillido electrónico surgió
de la consola que tenía más cerca, provocando
el subsecuente sobresalto de la Mayor, quien de inmediato
se puso en guardia, crispada, lista para utilizar
sus mejores excusas con tal de justificar su inocencia
en la descompostura de la máquina.
Sin embargo, tal no era el caso en esa ocasión.
Al echar un vistazo a la pantalla de aquella terminal
pudo comprobar su perfecto funcionamiento, al parecer
simplemente se había activado una función
en específico que avisaba a los usuarios que
las tres supercomputadoras estaban debatiendo, al
desplegar la palabra DILEMA con letras
rojas mayúsculas sobre un fondo negro.
La doctora Akagi se acercó risueña,
al haber presenciado de lejos toda la escena. Misato
aún se encontraba algo nerviosa cuando la oficial
científica se acercó a su lado:
A veces unos puede llegar a pensar que se tratan
de personas reales, al verlas discutir de esa manera
pronunció con un tono entre socarrón
y de desprecio. Cualquiera pudo haber detectado el
dejo de amargura en aquellas palabras La personalidad
de su creador está implícita en cada
una de ellas.
¿De qué estás hablando?
contestó Katsuragi, confundida por la extraña
actitud de su amiga. A decir verdad, los últimos
días había estado mucho más deprimida
y distante que otras veces ¿Qué
no fuiste tú quien las hizo?
La mujer rubia soltó un hondo suspiro, como
si la estuviera compadeciendo. Incluso después
soltó una risita burlona, la cual provocó
que la Mayor se ofuscara.
No sabes nada de nada, ¿verdad?
Eso es porque a diferencia mía, tú
no eres muy abierta que digamos cuando se trata de
hablar de cosas personales Misato respondió
haciendo uno de sus pucheros, tan característico
en ella.
Aún cuando no hubiera sido la intención,
el reproche inherente en ese comentario provocó
que al instante Rikko quedara inmóvil en su
lugar, estupefacta. Ella decía la verdad, pero
hasta ahora jamás hubiera supuesto que a su
amiga le molestara tanto ese detalle como para venir
a restregárselo hasta ahora.
Su amistad, si así se le podía
llamar a ese tipo de relación, siempre había
transcurrido de esa manera. Entre la cálida
fraternidad, pasando por la falsa cordialidad hasta
caer en la malintencionada agresividad. Se trataba
de un constante e interminable jaloneo entre ambas,
durante el cual muchos de sus sentimientos más
profundos habían resultado lastimados. Dos
personas tan diferentes la una de la otra, y que no
obstante se empecinaban en permanecer juntas. Su relación
hubiera podido mejorar bastante si tan sólo
se hubieran limitado al trato laboral. Pero no fue
así. Por razones inexplicables, desconocidas,
que ni ellas mismas alcanzaban a entender, ellas realmente
querían estar cerca la una de la otra, necesitaban
estarlo, y por lo tanto el círculo vicioso
de afecto y agresión continuaba su marcha.
Pero últimamente el frágil balance de
dicho círculo había comenzado a inclinarse
desfavorablemente a un solo lado, sin que al parecer
a ninguna de las dos le interesara hacer algo para
arreglarlo. Hasta ahora.
Yo sólo completé el trabajo
carraspeó la doctora, un tanto avergonzada
La teoría general y los planos fueron
obra de mi madre.
Katsuragi sonrió para sus adentros, luego
de comprobar que Akagi realmente quería poner
algo de su parte para que las cosas dejaran de ser
así entre ellas. Era la primera vez que le
escuchaba mencionar a su madre.
Mientras tanto, en la Sala de Controles, el subcomandante
Fuyutski, junto con sus alternos, se encargaba de
lidiar con todas aquellas minucias que Ikari se afanaba
tanto en relegarle, como siempre. Si tal situación
le molestaba en algo, su rostro enjuto como el de
una piedra apenas si lo reflejaba.
¿Revisaron bien esta anomalía?
preguntó mientras observaba los datos sobre
la pantalla que se le mostraba.
Sí, señor Shigeru le respondió
enseguida, en ese tono desenfadado que tanto exasperaba
a su superior Hemos comprobado que se tratan
de las partes que trajeron de reemplazo hace tres
días. Son las partes en donde se han encontrado
los cambios que se describen en la gráfica.
Con que se trata del Muro Proteínico
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susurró Kozoh, elevando la vista
hasta el techo, cómo si estuviera buscando
ahí la respuesta al dilema que se le presentaba.
Cuando agrandé la imagen me percaté
de esta serie de numerosas manchas blancas
hasta
ahora no he podido determinar su naturaleza
el joven técnico se apuró a concluir
su informe, para poder quitarse al viejo de encima
lo más pronto que se pudiera. Aparentemente,
a ninguno de los dos les agradaba trabajar tan de
cerca el uno con el otro. El entusiasmo y la sorna
un tanto juvenil de Shigeru chocaba de frente con
las maneras rígidas y tradicionalistas de Fuyutski,
su superior inmediato.
Empero, hasta entonces ambos habían conseguido
colaborar de manera satisfactoria al aplicar exitosamente
la fórmula que Ritsuko y Misato se negaban
a utilizar: limitar la relación personal únicamente
al ámbito laboral. Poniendo en práctica
un principio tan sencillo, pero efectivo, aquellos
dos se habían ahorrado bastante energía
en discusiones fútiles que a nada los hubieran
llevado.
Debe tratarse de la corrosión
Makoto se aventuró a indagar el origen de las
anomalías en el muro de proteínas Tiene
que serlo, puesto que hay ligeros cambios en su temperatura
y conductividad. La deterioración de un espacio
esterilizado pasa mucho más seguido de lo que
se cree.
Puede ser asintió Shigeru Los
plazos de reconstrucción fueron acortados a
sesenta días, así que puede que hayan
pasado desapercibidas algunas burbujas de aire. Recientemente
ha habido muchas fallas en los trabajos de reconstrucción,
sobre todo en esa parte.
No era que el joven técnico estuviera denunciando
la falta de calidad en el área de construcción
del cuartel, pero a últimas fechas resultaba
innegable que dado el plazo tan corto que se les daba,
dichos trabajos eran bastante deficientes, muy por
debajo de los estándares de calidad que un
complejo del tamaño y la importancia del Geofrente
requerían. Aunque también era de todos
sabido que dicha circunstancia era debida en gran
parte al continuo asedio de los Ángeles, que
habían demostrado ser criaturas impredecibles
y caprichosas, al no tener un periodo de tiempo ni
condiciones establecidas para que hicieran su aparición.
Y así lo hizo notar Kozoh:
Esa área fue la más afectada
durante el último ataque, ¿cierto?
Es verdad. No creo que debamos culpar a los
chicos de construcción. Últimamente
han tenido bastante trabajo y deben estar cansados
dijo Makoto por su parte.
Da igual si están cansados ó
no sentenció el subcomandante, emprendiendo
la marcha para que tanto él como Shigeru pudieran
respirar aliviados Quiero que ustedes dos se
encarguen de ver que ese inconveniente esté
resuelto a más tardar mañana. De lo
contrario, Ikari se va a enfurecer.
Una gota de agua fría sobre su cabeza fue
todo lo que Ritsuko necesitó para volver a
exasperarse, reclamando a todos y a ninguno de sus
subordinados al levantar la voz, irritada:
¡No puede ser! ¡No me digan que
tenemos otra gotera, por favor!
No es así, doctora se apuró
a contestar Maya, con tal de tranquilizarla Tengo
un reporte de corrosión en el nivel superior.
Debe tratarse de eso.
Ah, qué bien, lo que nos faltaba
musitó Akagi, quien oficialmente ya se encontraba
de mal humor por el poco éxito obtenido en
el experimento que llevaban a cabo.
A decir verdad fue ella quien lo había propuesto
al comandante, esperando obtener algún resultado
que pudiera respaldar el sistema del Dummy Plug, la
pretendida pero aún no materializada innovación
a los Evas en la que los dos estaban trabajando en
secreto. Pero hasta ahora toda la prueba había
resultado un completo fracaso. Faltarían muchos
más años de investigación para
que pudieran obtener un resultado concreto, y tiempo
era un lujo que no podían darse en ese negocio.
Por lo menos no en esos momentos, cuando la construcción
de más Unidades Especiales para el Combate
a cargo de las Naciones Unidas estaba ya en marcha.
Corrosión. Fantástico. ¿Crees
que represente algún inconveniente para el
desarrollo de la prueba? el rostro rubicundo
del comandante pasó en su imaginación
por algunos instantes.
Por el momento, no.
Muy bien, entonces continuemos con este relajo
ordenó, dispuesta a sacar algún resultado
provechoso del experimento, aunque fuera necesario
a la fuerza No podemos abortar esta prueba así
de fácil. De lo contrario, el comandante Ikari
se va enfurecer.
Al igual que muchas otras personas, Ryoji Kaji no
podía hacer otra cosa más que sorprenderse
por la inaudita habilidad mental del joven que tenía
delante de él. Hasta ahora, le estaba resultando
endemoniadamente fácil ingresar al sistema
informático más avanzado del mundo,
superando una tras otra las barreras que se le interponían
para adentrarse en su interior. De haber intentado
él algo parecido, seguramente le hubiera llevado
varios meses de peligrosa investigación.
Pero este muchacho parecía venir de una dimensión
completamente diferente a la de los demás mortales.
Hubiera querido sacarle mucho más provecho,
pero no quería exponerse a que Misato lo descubriera.
Además, si algo llegara a pasarle a ese chiquillo
ella jamás se lo perdonaría. Por no
mencionar de que algo así la destrozaría
por completo. Desde hacía once años
ese muchacho era su completa adoración. Y ya
antes habían tenido problemas al respecto.
Tengo que admitir que me está tomando
más tiempo del que pensé confesó
Kai, deslizando sus dedos sobre el teclado tan rápido
como podía Las cosas han cambiado bastante
desde la última vez que estuve aquí.
Parece que Ritsuko ha estado trabajando turnos extras.
Quizás no deberías arriesgarte
tanto. Si el Comandante Ikari se enterara
Ese bastardo puede comerse mis calzones. De
todos modos, en estos momentos debe sentirse muy tranquilo,
seguro de dónde me encuentro. El maldito se
la pasa subestimándome, pero gracias a eso
he podido darle unos cuantos golpes. Y ahora pienso
asestarle la estocada final.
Parece que no te has puesto a pensar en el
montón de gente que se preocupa por ti. Personas
que se derrumbarían si llegara a sucederte
algo
lo sé porque conozco muy bien a
varias de ellas.
Imposibilitado a fumar por los detectores de humo,
Kaji tuvo que mascar chicle para suplir la sensación
tranquilizante que el tabaco le proporcionaba.
Desde hace mucho tiempo quería decirte
musitó el muchacho, a todas luces incómodo
Que me perdonaras
sé que lo que
pasó esa vez fue todo por mi culpa. En ese
tiempo no podía imaginármelo, pero aún
así nunca fue mi intención que las cosas
entre ustedes dos terminaran de esa manera. Ambos
merecían lo mejor, pero yo
No te atormentes de esa manera lo interrumpió
su acompañante Yo también he tenido
bastante tiempo para pensar al respecto
y llegué
a la conclusión de que aún si tú
no hubieras estado, las cosas hubieran acabado de
la misma manera. Nunca fue tu culpa, si no mía
y de Katsuragi
ambos te utilizamos como excusa,
pero no debió haber sido así. Yo también
lamento mucho como fue que pasó todo ese asunto.
Vaya
creo que te va a resultar hasta
chistoso
pero Misato ya me había dicho
algo así
los dos son tan parecidos
me parece que sí están hechos el uno
para el otro.
Por cierto, ¿cómo va todo con
Asuka?
En el momento en que a Ryoji la conversación
comenzó a parecerle inadecuada, lo único
que tuvo que hacer para evitar el tópico fue
precisamente cambiarlo a su plena conveniencia, lo
que pareció entender el muchacho, el cual,
al no tener otra salida, tuvo que responder apesadumbrado:
No tengo idea
no tengo una maldita idea
de lo que está pasando
Caray, y yo que había escuchado que
ambos se llevaban de maravilla. Su tórrido
romance está en boca de todos, no sé
si sepas.
¿Tórrido? Demonios, eres el
quinto en esta semana que me lo dice. Pero que yo
sepa, aún no hay nada formal entre los dos.
Al parecer es ella la que piensa que sólo por
besarnos ya nos vamos a casar.
¿Y tú que piensas?
No he tenido mucho tiempo para pensar en ello,
¿sabes? Bueno, más bien no he querido.
Todo se me hace tan raro, sobre todo lo rápido
que se dieron las cosas. Hace tan sólo un par
de meses la odiaba como a nadie, y ahora
bueno,
no sé
ya me simpatiza más, y de
hecho siempre me ha atraído físicamente,
pero
aún no estoy del todo seguro que
sea lo correcto. Tengo esta extraña sensación.
Cómo una especie de presentimiento, advirtiéndome
que nada bueno saldrá de todo esto
¡Oh,
vaya! ¡Por fin logré el acceso!
Rivera dio gracias en secreto por la oportuna interrupción
de parte de la computadora frente a él, cuando
apenas se daba cuenta que estaba revelando asuntos
muy íntimos.
¡Ay, no puede ser! gruñó
enseguida, sujetándose desesperado las sienes
¡¡No otro programa de protección,
maldita sea!!
Ambos lanzaron un hondo suspiro de resignación.
En definitiva, aquello les iba a llevar mucho más
tiempo del que tenían planeado en un principio.
Inexorablemente, la engañosa tranquilidad
con la que el experimento se llevaba a cabo se vino
abajo en cuanto la sirena de alarma apareció
en todos los monitores del sistema, alertando al personal
científico de contingencias inesperadas que
ponían en riesgo el éxito de la prueba.
Impávidos, todos ellos se encaramaron en sus
puestos para entre todos poder deducir el problema
que tenían entre manos.
¿Qué está pasando?
inquirió Ritsuko de inmediato con voz de trueno,
tratando de conservar la calma y no hacer una rabieta
monumental frente a todos sus subordinados.
Hay una alerta de contaminación en la
Unidad Sigma, en el Piso A, señora se
apuró a responder uno de los técnicos.
El Muro 87 se está deteriorando y por
ende está liberando una gran cantidad de calor
dijo por su parte otra de las empleadas desde su consola.
Hay una anormalidad encontrada en la tubería
6.
Uno a uno, todos aquellos que tuvieran algo que reportar,
casi la mayoría de ellos, le hizo saber a la
Doctora Akagi las fallas suscitadas, pero todo parecía
derivarse de una sola razón en general, tal
y cómo se lo hizo saber la fiel y confiable
Maya, desde su puesto de trabajo:
La corrosión en el Muro de Proteínas.
¡Está incrementándose a una velocidad
endemoniada!
Rikko no necesitó de más información
para proceder firme y decisivamente, girando órdenes
a diestra y siniestra para salvar aquella explosiva
situación.
¡Aborten de inmediato la prueba! ¡Sellen
la tubería 6! ¡Preparen de inmediato
los polisomas!
Así dijo y así fue como se hizo. Atentos
a seguir las órdenes de su oficial superior,
todos los técnicos y oficiales científicos
a su mando se apuraron a cumplirlas en el menor tiempo
posible. Palancas y dispositivos eran activados con
presteza y soltura para activar mecanismos que accionarían
enorme maquinaria cómo la que se requería
para sellar una tubería completa, por ejemplo.
Sin embargo, y pese a todo su encomiable esfuerzo,
parecía que nada podían hacer para solucionar
el problema de la corrosión expandiéndose
por todo el Muro Proteínico. El nerviosismo
se hacía cada vez más evidente mientras
los polisomas, pequeñas naves robots dirigidas
a control remoto con un dispositivo de rayo láser
integrado que emulaban a los anticuerpos de un organismo
para deshacerse de la contaminación, se acercaban
a su objetivo, la corrosión en el muro.
Láser a la máxima potencia. Quiero
que no quede una sola de esas condenadas partículas
gruñó Akagi, resignándose a ver
su preciada prueba de piloto automático yéndose
por el caño debido a dificultades técnicas
de menor grado.
Todos guardaron silencio hasta no saber el resultado
de la operación, por lo que el lamento de Rei
pudo escucharse claramente por el sistema de sonido.
Era un gesto de dolor, sin duda, sólo que apagado;
como siempre, la jovencita hacía hasta lo imposible
por reprimir cualquier manifestación emocional,
aún cuando se tratara de algún dolor
que la aquejara.
Dentro de la gigantesca cámara esterilizada
el simulador de Ayanami comenzó a contorsionarse
violentamente, sufriendo una serie de espasmos a intervalos
iguales de tiempo, casi como un ataque epiléptico;
cualquiera pudo haber hecho la comparación
al observar todos esos movimientos que sin duda eran
involuntarios.
¡Rei! alcanzó a decir Akagi,
entre la confusión que se apoderó rápidamente
de la sala.
¡La corrosión ha logrado penetrar
hasta este nivel! a su vez reportó Maya,
con voz asustada ¡Consiguió invadir
el sistema activo del simulador!
Por fin Misato sentía que encajaba en aquel
lugar. En medio del caos y la confusión ya
nadie sabía que hacer en esos momentos, justo
como ella. Aunque claro que no era para sentirse a
gusto y mucho menos aliviada. Si bien no entendía
cabalmente lo que allí estaba transcurriendo
comprendía a la perfección que la prueba
se había salido por completo de control y que
la situación estaba alcanzando niveles peligrosos.
Pero de forma extraña era la única en
la sala que aún conservaba un dejo de calma
en su rostro, esperando el momento donde se requiriera
de su intervención.
No se alteró siquiera un poco cuando observó
aquella mano gigante, que trémula se acercaba
hacia ella del otro lado del grueso acrílico,
como suplicando por una respuesta, por un alivio al
dolor que la invadía. Entre todo el barullo,
alguien, al percatarse de la peligrosa cercanía
del simulador, sin perder más tiempo activó
una palanca que a su vez accionó un dispositivo
que en el acto cercenó todo el brazo desde
el hombro de aquella maquinaria orgánica que
tenían frente a ellos, luego de una cruenta
explosión de conexiones y cables. La fuerza
del estallido provocó una serie de fisuras
en las paredes de acrílico, desde las cuales
ya comenzaba a fugarse una peligrosa cantidad de solución
estéril.
¿Cómo está Rei?
preguntó la Mayor Kasuragi, anteponiendo la
seguridad de los pilotos a la suya.
Estable, aunque inconsciente respondió
Maya, después de checar los signos vitales
de la piloto.
¡Rápido, expulsen las cápsulas
de inserción y activen el láser!
Ritsuko aún no terminaba de pronunciar aquellas
palabras cuando las tres cápsulas en donde
estaban los pilotos salieron disparadas a gran velocidad,
escabulléndose por una compuerta superior que
se cerró con estrépito apenas las engulló.
Con los jóvenes fuera de peligro los polisomas
podían abrir fuego a discreción sobre
el invasor, lo cual hicieron con la fría precisión
característica de las máquinas, escupiendo
sus rayos incandescentes sobre la indefensa corrosión
cuyo único crimen era expandirse por terreno
apto para ello.
No obstante, todos en la sala palidecieron al presenciar
cómo los tres rayos impactaban centímetros
antes de su blanco, aparentemente sobre una barrera
transparente que era capaz de repeler cualquier ataque.
Sospechosamente muy familiar.
¡Un Campo A.T.! se apuró
a decir Misato, con el color escapando de su rostro.
Imposible
murmuró Akagi,
desfallecida.
Imposible, pero cierto. Un Ángel había
logrado lo que ninguno de sus predecesores: invadir
el Geofrente. Y lo había conseguido utilizando
una apariencia y estrategias no tan llamativas, yéndose
abruptamente desde lo gigantesco hasta proporciones
diminutas. Al final, un enano había triunfado
en donde un gigante no pudo hacerlo. A nivel microscópico
la infección se extendía rápidamente
por los sistemas que había invadido, causando
que el muro y el simulador corporal adquirieran una
extraña tonalidad rojiza en las áreas
afectadas, las cuales crecían de manera voraz.
Está confirmado. Se trata de un Código
Azul. Un Ángel, señor.
Fuyutski se aferró al auricular, intentando
mantener la compostura al escuchar las malas nuevas.
Pero no era el peligro al que se enfrentaban el que
lo alteraba tanto, sino el hecho de que hubieran permitido
que la criatura se infiltrara al cuartel justo en
sus narices, sin nadie que se percatara a tiempo.
¡¿Un Ángel?! ¡¿Dejaron
entrar AQUÍ a un Ángel?! por si
fuera poco, con el rabillo del ojo observó
como Ikari entraba a la sala, justo cuando pronunciaba
aquellas palabras, ahorrándose la explicación
pero no la mirada de soslayo que el comandante le
lanzó cuando tomó asiento detrás
de él ¡Maldita sea! bramó
entonces el anciano.
Lo siento mucho, señor, fue un descuido
de mi parte Ritsuko intentó disculparse
como pudo, metida hasta el cuello en tan penosa situación.
Las excusas son innecesarias, doctora
gruñó el viejo para luego interrumpir
abruptamente el enlace al colgar violentamente el
teléfono.
Gendo no había dicho palabra alguna desde
que llegó. Tan sólo se limitó
a recargarse en su escritorio, apoyando la barbilla
entre sus manos entrelazadas, como era su hábito.
Al parecer quería ver cómo iba a desenvolverse
su socio ante semejante predicamento. Por lo menos
así fue como lo entendió Kozoh, quien
luego de apretar los dientes, tragándose su
coraje, comenzó a blandir órdenes a
diestra y siniestra.
¡Sellen completamente la Unidad Sigma
del resto del Dogma Central! ¡Rápido!
Hyuga apenas si alcanzó a avisarle a Misato
de las medidas que se estaban tomando, vía
celular. Sin más tiempo que perder, siendo
la preocupación primordial de la Mayor poner
a salvo a todas esas personas, por fin cumplió
con su función dentro del experimento, al ordenarle
a todo el personal evacuar el área de inmediato:
¡Rápido, salgan todos de aquí!
¡Muévanse!
Sin importar nada más todos los técnicos
y oficiales presentes salieron en tropel, escapando
tan pronto como pudieran, abandonando sus estaciones
de trabajo sin alguna objeción, mientras que
los procedimientos de contención comenzaban
a activarse. Las luces adquirieron el tono rojo de
advertencia, mientras que una grabación en
el sistema de altavoces indicaba a los empleados por
donde debían desalojar el lugar.
Katsuragi se quedó en la puerta, esperando
a que el último de ellos saliera, asegurándose
que nadie se hubiera quedado. Cuál fue su sorpresa
al observar a su amiga de pie en medio de la sala,
inmóvil, con la vista clavada en los microorganismos
de color rojo que proliferaban detrás de las
agrietadas paredes de acrílico. Aunque con
aquella actitud taciturna no lo reflejara exteriormente,
la verdad era que estaba destrozada. A esas alturas,
podía considerarse oficial: su experimento
había sido un rotundo fracaso. No pudo conseguir
datos que valieran la pena, y por si fuera poco, había
dejado la puerta abierta para que un Ángel
invadiera el cuartel. Un completo y absoluto fracaso.
Lo que le dolía más de todo es que le
había fallado. Le había fallado al hombre
que amaba, ese que había puesto toda su confianza
en ella, tan sólo para esto. Para que un monstruo
diminuto la devorara y consumiera como si fuese una
termita hambrienta. Y no conforme aún, quería
más. Continuaba allí, devorando todo
a su paso, todo aquello por lo que había trabajado
tan duro. Tanto tiempo y tanto esfuerzo, todo para
que ese desgraciado acabara comiéndoselo todo.
¡Maldito! ¡Maldito seas! ¡Cómo
me gustaría destruirte con mis propias manos,
estúpido engrendro! ¡Lo arruinaste todo!
¡TODO!
Las ventanas de acrílico finalmente cedieron
a la presión, dejando libres miles de litros
de líquido contaminado que no tardarían
mucho en arrasar todo lo que encontraran a su paso,
incluso también a la doctora Akagi, de no ser
por que Katsuragi se tomó la molestia de sacarla
antes de que eso sucediera, jalándola del cuello
de su bata para obligarla a moverse.
¿Qué estás esperando,
tarada? le espetó cuando la empujaba,
haciéndola reaccionar por fin ¡Vámonos
de aquí!
Las dos mujeres corrieron por la ruta de evacuación,
desesperadas, ya que a su paso enormes compuertas
metálicas se cerraban como mandíbulas
afiladas detrás de ellas, sellando cualquier
entrada ó salida del lugar. Si acaso alguna
de ellas las alcanzaba, se quedarían atrapadas
con la infección un muy buen tiempo.
Afortunadamente para ambas ese no fue el caso, pudiendo
completar el procedimiento de evacuación justo
a tiempo, aunque muy apenas. A salvo, ya afuera de
la Unidad Sigma, completamente sellada, las dos mujeres
se dieron el lujo de reposar unos momentos para recuperar
el aliento, jadeando lastimeramente mientras se recargaban
pesadamente sobre la compuerta metálica a sus
espadas.
Muy bien, encárguese de ello cuanto
antes.
Ikari colgó la bocina, satisfecho de la conversación
que había sostenido con Takashi, el segundo
de Rivera. ¡Qué hombre tan práctico
era ese Takashi! Si en lugar de ese mocoso insoportable
él fuera el encargado de la División
de las Naciones Unidas, las cosas no le resultarían
tan difíciles. Había sido un buen día,
hasta entonces, sin ese chiquillo engreído
rondando por ahí.
¡Apaguen esa alarma! ordenó
con aguardentosa voz, haciendo su entrada para adueñarse
de la situación y retomando el lugar que por
derecho le correspondía, relegando al viejo
Fuyutski, quien quedó en segundo plano, como
siempre Llamen al Comité y díganles
que fue una falla en el sistema de alarma.
Todos reconocían que el comandante Ikari era
un astuto estratega, rayando en la genialidad. También
le reconocían su don de mando. Gendo Ikari
tenía madera de líder, había
nacido expresamente para dirigir a sus prójimos
bajo su mandato. Pero ante todo, Gendo Ikari era un
político consumado. Gracias a sus movimientos
y conexiones en aquel ambiente es que había
escalado hasta la posición tan envidiable en
la que se encontraba. Gracias a su hábil manejo
en la política es que ahora controlaba la agencia
que ocupaba más de un tercio del producto neto
de la economía mundial. Y si algo le había
quedado claro en todos esos años es que en
la política lo que más importaba eran
las apariencias. Sus detractores bien podían
aprovechar aquel incidente, (¡un Ángel
había logrado invadir el Geofrente sin que
se diera cuenta!) para acusarlo de incompetencia al
mando e iniciar un proceso para destituirlo. Por lo
tanto, pondría todos los cuantiosos recursos
de los que disponía para disimular lo mejor
posible la situación, sin dejar saberle al
exterior lo que en verdad estaba ocurriendo en esos
momentos dentro de aquellas instalaciones.
La zona contaminada sigue extendiéndose
anunció Hyuga desde su puesto, un nivel debajo
de donde se encontraba el comandante, en una especie
de balcón desde donde podía dominar
la enorme sala de controles que se extendía
bajo sus pies Está invadiendo todos los
bloques Sigma.
Está en un lugar muy, muy peligroso
Fuyutski le susurró discretamente al comandante,
cuidándose de no llamar mucho la atención.
Es verdad. Está muy cerca de donde se
encuentra
esa criatura
descuida, ahí
lo detendremos, justo donde está. Si es necesario,
sacrificaremos todo el Geofrente Ikari le contestó
en el mismo tono, pero luego recobró su volumen
habitual para preguntar: ¿Cómo
están los Evas?
Listos y esperando lanzamiento en la Séptima
Lanzadera. Tan sólo estamos esperando a que
los pilotos estén disponibles respondió
Makoto enseguida.
No hay necesidad de esperarlos. Láncenlos
tan pronto terminen con los preparativos.
Shigeru y Hyuga se miraron con desconfianza entre
sí, sin tener la menor idea de lo que se proponía
ahora ese hombre.
La Unidad 01 tiene prioridad Gendo continuó
dando instrucciones, sin importarle la gran cosa la
confusión que provocaba en sus subordinados
Ya he contactado a la División de las
Naciones Unidas para que hagan lo propio con la Unidad
Z. Los demás no tienen importancia, pueden
abandonarlos.
Pero señor, con todo el respeto
Shigeru se armó de valor para hablar, poniéndose
de pie ¿Cómo espera destruir al
Ángel, sin los Evas?
Si cualquiera de esas dos Unidades llegara
a contaminarse, todos podríamos darnos por
muertos. Así que hagan lo que les digo. ¡Ahora!
fue la respuesta que obtuvo, clara y concisa.
Apenados, ambos oficiales asintieron y se apuraron
a cumplir con sus órdenes y bajo su supervisión
los gigantes de carne y acero salieron disparados
hacia la superficie como de rayo, además en
tiempo récord.
Ikari y Fuyutski los vieron partir, sin que ninguna
emoción se reflejara en sus rostros de piedra.
Solamente el viejo profesor alcanzó a murmurar,
suspicaz, como de costumbre:
Muy bien
y ahora, ¿cómo
se supone que vamos a derrotar al Ángel, sin
los Evas?
Hubo que reunir a todos los mandos de NERV para tal
efecto, es decir, además del comandante y el
subcomandante, también a la Mayor Katsuragi,
Jefa del Dapartamento de Tácticas y Estrategia,
además de la Doctora Akagi, Jefa del Departamento
de Desarrollo e Innovación Científica.
Junto con los oficiales técnicos de más
alto rango (Makoto, Shigeru y Maya) se encargaban
de analizar la situación y definir el camino
a seguir para darle una pronta solución.
Miren esto señaló Akagi,
cuando observaba las gráficas en la pantalla
Se está concentrando justo aquí,
en el límite del agua pesada. Donde se encuentra
una mayor cantidad de oxígeno.
Me parece que sus preferencias son muy claras
acotó Maya de inmediato.
Puede que tenga razón, doctora
intervino Shigeru Los lugares donde hemos suministrado
ozono para mantener las condiciones de esterilidad
aún no han sido infectados.
¿Entonces podemos suponer que el ozono
es la debilidad de este bicho? inquirió
Katsuragi, harta de tantos rodeos.
Es probable, pero no podemos estar seguros
hasta intentarlo...
Una vez que Ritsuko pronunció esas palabras,
la atención de todos en la sala se dirigió
hacia la persona de Gendo Ikari. Era él quien
siempre tenía la última palabra en la
toma de dichas decisiones.
Muy bien. Háganlo respondió
el comandante, tan lacónico como siempre.
Al poco tiempo, la medida estaba llevándose
a cabo con resultados positivos, pues la zona contaminada
había dejado de extenderse, para satisfacción
de algunos optimistas que ya comenzaban a ver el vaso
medio lleno. Sin embargo, la batalla estaba aún
lejos de ganarse, y eso lo sabían bien los
mandos de la agencia.
El liberar ozono en las zonas aledañas a la
infección había detenido su voraz avance
y eso era bueno, no obstante que el ozono no podía
hacer mucho para despejar el área contaminada,
por lo que aún tenían que soportar la
presencia de ese visitante tan indeseable. Ambas partes
se habían atorado en todo ese embrollo, sin
una salida a la vista: el diminuto ángel no
podía avanzar más, pero sus enemigos
tampoco encontraban la manera de poder deshacerse
de él. Sin poder erradicarlo, debían
conformarse con siquiera contenerlo, por el momento.
Seguro que a alguien se le ocurriría algo con
el paso del tiempo.
Si tan solo Kai estuviera aquí
murmuró Misato, observando atentamente en los
monitores el inalterable estado de la situación,
como todos los demás. Entonces, al recordar
a su pupilo una idea le vino a la mente y entusiasmada
quiso compartirla con todos ¡Eso es! ¡Podríamos
llamar a Kai por teléfono y...!
¡Nada de llamadas al exterior, Mayor
Katsuragi! Gendo explotó ante la sola
idea de tener que pedirle ayuda a ese mocoso arrogante
Nadie más debe saber lo que está
ocurriendo en el Geofrente en estos momentos, ¿entendido?
La mujer se encogió de hombros, agachando
la cabeza como una colegiala a la que su profesor
acaba de reprender.
Entendido, señor musitó,
aún sin reponerse de la violenta reacción
de su superior.
Irónicamente, el humor del comandante habría
empeorado mucho más si hubiera estado bien
consciente de lo que acababa de hacer. Sin saberlo,
le había salvado el pellejo al muchacho, al
impedir la llamada telefónica que hubiera delatado
su ausencia del departamento en el que supuestamente
se encontraba en esos momentos. Cosas del destino,
el joven tampoco tenía idea del enorme favor
que su archienemigo le había hecho. Empero,
estaba mejor enterado de otros asuntos, sobre todo
de la situación tan desesperada en la que se
encontraban en ese mismo instante las instalaciones
de NERV.
A sus espaldas, Kaji se revolvía un tanto
inquieto. La invasión de un ángel no
estaba en ninguno de los escenarios que había
previsto en caso de una contingencia.
Tendremos que dejarlo hasta aquí, por
ahora. No creo que podamos trabajar bajo estas condiciones.
Relájate, aquí estamos a salvo.
La infección ha sido contenida a varios niveles
encima de nosotros el muchacho tuvo que tranquilizarlo
de nuevo, enterado de los acontecimientos gracias
a la conexión con la red interna y analizando
detenidamente todas sus posibilidades.
Pues disculpa si estoy algo nervioso, pero
nunca imaginé que un ángel se iba a
reducir a tamaño microscópico para poder
infiltrarse en el Geofrente. La sola idea de tenerlo
tan cerca de nosotros, aún de ese tamaño,
me da escalofríos.
Hum musitó Rivera, sin tomar muy
en cuenta el bien fundado temor de su acompañante.
Él, que en cambio había peleado cara
a cara con aquellos monstruos en tantas ocasiones,
parecía que por fin les había perdido
cualquier clase de temor ó incluso de respeto
Cada vez esos fenómenos desgraciados
se están haciendo más mariquitas. Reducirse
a tamaño microscópico... ¡coyones!
Saben bien que si se les ocurriera aparecer en persona
más tardarían en llegar hasta aquí
que yo en partirles la cara. Aunque debo reconocerles
que no son tan estúpidos como parecen...
Te oyes confiado, y con justa razón.
Después de todo lo que pasó durante
el último ataque, parece que el Eva Z es invencible.
No, no, en eso te equivocas, Kaji. Zeta no
parece, ES invencible. Es por eso que el enemigo prefiere
esconderse y arrastrarse por el piso en lugar de venir
y enfrentarme directamente.
Lo dicho: te oyes muy confiado sonrió
Kaji al detectar la arrogante soberbia en las palabras
del chiquillo, algo que nunca había escuchado
en él. Por fin todo el poderío de su
Evangelion se le estaba subiendo a la cabeza Quizás
más de lo que te conviene.
Si Kai escuchó esas últimas palabras,
que sonaban ligeramente más a una advertencia
que un consejo, no dio muestra alguna de haberlo hecho,
sino todo lo contrario, las ignoró completa
y hasta deliberadamente.
Estos tarados sólo pueden contener al
ángel a punta de ozono, pero no pueden restaurar
las zonas afectadas. El bicho está acorralado
y atrapado, pero con ese Campo A.T. nada de lo que
hagan surtirá efecto. Todos están atrapados
en un callejón sin salida... salida... podría
ser... aunque... el joven guardó silencio
por unos instantes, dejando a su increíble
poder mental funcionar a toda su capacidad Espera
un poco. Tal vez podemos hacer de esta ambigüedad
una oportunidad pronunció el chiquillo,
emocionado, mientras sacaba presuroso varias conexiones
más de su mochila y una libreta en la que comenzó
a hacer apuntes rápidos.
¿A qué te refieres? preguntó
un poco confundido su acompañante, aunque no
tanto, pues tenía la certeza que algo se le
había ocurrido al joven genio.
Digo que podremos sacar provecho de toda la
confusión y matar dos pájaros con una
misma pedrada. Tú sólo espera y lo verás...
Y así, sin más, el niño prodigio
volvió a poner manos a la obra, con la impetuosidad
que caracteriza a la juventud despreocupada. Pero
mientras ésta rindiera resultados, no había
porqué quejarse al respecto. Por lo menos eso
era lo que Ryoji Kaji se repetía a sí
mismo, buscando tranquilizarse.
Aquella situación tan engorrosa se había
prolongado por mucho más tiempo del previsto
y no podían esperar que se pasara todo ese
rato allí, de pie, como si fuera alguna estatua
ó algo parecido. Bueno, quizás el tiempo
y el lugar no le permitían tomar un cómodo
asiento para simplemente seguir esperando, pero nadie
se quejaría si sólo se recargaba un
poco en una de las consolas. ¿Qué daño
podría hacer?
Ó eso es lo que pensaba la Mayor Katusragi,
solo que en cuanto decidió recargarse un poco
en una de las consolas a su lado, un fuerte chillido
salió de ésta, como protestando y de
inmediato una señal de alarma se desplegó
en todas las pantallas.
¡Yo no toqué nada, en serio!
Misato se quiso excusar por su torpeza, temiendo haber
descompuesto el equipo, pero no era el caso.
¿Qué está pasando?
preguntó Fuyutski, haciendo caso omiso de las
atolondradas disculpas de la Mayor.
Estamos siendo hackeados, señor
respondió Aoba en el acto, sin darle crédito
a sus propias palabras Aún no se puede
identificar al agresor.
No es posible mascullaron algunos cuantos,
casi todos ellos muy familiarizados con el sistema.
Que alguien sin permiso lograra introducirse en él
era algo virtualmente imposible, no con MAGI cuidándoles
las espaldas.
Levantaré otro firewall y desplegaré
una falsa entrada... eso debe darnos algún
tiempo para determinar la ruta de salida del invasor
informó Shigeru al tomar medidas preventivas
contra el ataque.
Para su sorpresa, la cual fue compartida por todos
los demás en el cuarto de controles, el hacker
no sólo evitó con facilidad la entrada
de señuelo, sino que también superó
rápidamente la barrera que le pusieron, e incluso
otra más que siguió a la primera.
Ningún ser humano podría hacer
esto musitó Makoto, anonadado por la
escalofriante habilidad desplegada por ese misterioso
atacante.
El rastreo ha sido completado. El invasor se
encuentra dentro de estas instalaciones comunicó
un joven técnico en cuanto tuvo los datos a
la mano.
¿El hacker había tenido el descaro
de estar en el Geofrente justo en el momento de la
invasión? ¿Pero quién diablos
se atrevería a cometer semejante disparate?
Justo debajo del Ala B... ese lugar es...
continuó el técnico, cuando fue interrumpido
por la doctora Akagi.
¡Es donde se encuentra el ángel!
En efecto, en cuanto volvieron su atención
a monitorear de nuevo la actividad del ángel,
todos pudieron darse cuenta que era él el perpetrador
de la invasión al sistema computarizado del
Geofrente.
Miren eso... acotó Maya, indicando
la estructura visible de la criatura Su patrón
óptico está cambiando...
Esas líneas alargándose... parecen
circuitos eléctricos. Cómo si fuera
alguna clase de computadora también Shigeru
compartió su punto de vista al contemplar el
inusitado desarrollo de tan extraña criatura.
Pero mientras ellos perdían tiempo en admirar
su capacidad de transformación y adaptabilidad,
el enemigo continuaba eficazmente su avance por las
redes computarizadas que utilizaban. Aún cuando
los técnicos volvieron a desplegar una falsa
entrada, de nuevo resultó inútil. El
nada gentil invasor seguía reventando muros
de protección como si fueran pañuelos
desechables, uno tras otro y no había gran
cosa que pudieran hacer para evitarlo, muy a su pesar.
Tanto la frustración como la desesperación
iban en aumento, y finalmente, sucedió lo inevitable,
luego de que la ahora criatura cibernética
entrara al servidor principal como si estuviera en
su casa e hiciera y deshiciera a su entero capricho
una vez allí dentro. Su objetivo, según
su modo de proceder y las rutas de acceso que había
estado tomando, ahora resultaba muy claro, pero por
si las dudas Maya quiso hacérselo saber a todos
a su alrededor.
¡Está buscando ingresar a MAGI!
Apaguen todo el sistema ordenó
entonces Gendo, queriendo tomar las riendas de la
situación. No le permitiría a ese bicho
malintencionado apoderarse de su Cuartel General.
Lo dejaría encerrado en las redes y luego decidiría
que hacer.
Makoto y Shigeru sacaron sus llaves de acceso, siguiendo
cada cual los protocolos establecidos. Ellos dos eran
los encargados de apagar el sistema, y ya habían
hecho varios simulacros para tal efecto, por lo que
la coordinación entre ambos no resultaba mucho
problema. Aún cuando antes se pensaba que un
ataque de esa manera contra MAGI era prácticamente
imposible, el manual manejaba de todos modos una situación
semejante. Ahora ambos oficiales daban gracias por
todos esos estúpidos simulacros que tuvieron
que realizar muy a su pesar, mientras se ponían
de acuerdo una vez que habían insertado las
llaves de acceso.
A la cuenta de tres, ¿quieres?
le dijo Shigeru a su compañero desde el otro
lado del dispositivo Cuenta tú, amigo...
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