| Por: Gus (gus_charizard@yahoo.com.mx)
Capítulo Quince: EL valor de un milagro
El viento aúlla furioso, arrojando una gran
cantidad de material por los aires. La tierra se resquebraja
a cada momento, amenazando con partirse por completo
bajo los pies. Una horrible luz ambarina ilumina el
lugar de la noche perpetua, anunciando el inevitable
final. Un aullido sobrenatural cimbra el suelo. Cientos
de vidas son borradas en tan sólo un instante.
Y comienza a ponerse peor a cada momento.
Los lamentos son ahogados por la propia voz de la
Tierra, que ruge y se sacude furibunda, resistiendo
con todas sus fuerzas al cruento castigo.
¿Qué pudieron hacer tus criaturas,
Padre mío, para hacerte enfurecer de esta manera?
¿Quién podría sobrevivir a tu
cólera?
Sus rodillas están muy débiles, puede
notarlo mientras que sus pies se hunden completamente
en la nieve. Ha sido un largo camino, y está
muy cansado. Pero si vacila un poco, todo estará
perdido. Debía seguir, tenía que continuar
hasta que llegara a su objetivo. Fijaba su meta delante
de sí, sin pensar en nada más salvo
el llegar a tiempo a la tan preciada cápsula
de prueba. Oprimía fuertemente el bulto que
cargaba contra sí, temiendo que lo fuera a
dejar caer. Sus brazos también le pesaban mucho.
Un hilillo de sangre le corría libremente desde
una arteria reventada a la altura del hombro.
Y a pesar que apuraba el paso, no conseguía
ir más rápido. Su destino seguía
igual de lejos, aparentemente. Aquello comenzaba a
desesperarle. Apretó los dientes, luchando
contra el inclemente viento huracanado y aquellos
rugidos infernales que cimbraban el horizonte entero.
Podía sentir la onda expansiva a sus espaldas,
avanzar vorazmente sin nada que la detuviera. Era
el final, no cabía duda.
Los disparos hacía mucho que se dejaron de
oír, pero toda una carga de misiles SCUD rasgó
el cielo, yendo directamente al falso sol que se levantaba
sobre suelo antártico. Ni siquiera prestó
atención al momento que éstos se desintegraron
por completo apenas al acariciar la nube incandescente.
Era inútil, cualquier cosa que intentaran para
detenerlo resultaría inútil. Fue por
la soberbia y la codicia de los hombres que se había
adelantado el juicio.
Pero aún así, ¡era muy pronto!
¡Nadie estaba listo! ¡Nadie! Ni siquiera
él había podido prever que aquello sucedería.
Si hubieran tenido un poco más de tiempo, para
prepararse adecuadamente. Quizás entonces su
hija podría estar a salvo, en lugar de encontrarse
desmayada en sus brazos, con heridas y contusiones
graves. Había sido su culpa. No debió
haberla traído a ese maldito lugar, para empezar.
Pero era necesario. Era necesario que ella supiera,
antes de lo inevitable, la razón por la cual
su padre las había ignorado a ella y a su madre
durante los últimos diez años. La salvación
aún se ve tan lejos, admitía, jadeando,
sintiendo que las fuerzas le abandonaban.
Si ella hubiera estado despierta, se hubiera disculpado.
Aquello era su culpa, pues no había hecho intento
alguno por detenerlo. ¡Maldición, nadie
lo hizo! La temperatura. Dios mío, la temperatura
está subiendo. Está subiendo, como si
estuviéramos en el mismo infierno. La corriente
destructora se acerca más y más, faltando
tan poco para lograrlo. Un último esfuerzo,
una última oportunidad para hacer algo de bien
con lo que queda. Cumplir con el deber de padre, vamos,
solo un poco más. Si alguien debe de sobrevivir
a esto, debe ser ella. Ella lo logrará, ella
es fuerte. Lo conseguirá. Tiene toda su vida
por delante.
¡Por fin había podido alcanzarla! Las
llaves del paraíso se encontraban delante de
él. Sólo tenía que estirar su
brazo para alcanzarlos, y lo habría logrado.
Sin embargo... su brazo... lo sentía hecho
de plomo... como si alguna fuerza invisible se le
estuviera oponiendo. Tenía problemas para sujetar
a su hija con un solo brazo. ¡Vamos, vejete,
muévete, con un demonio! ¡Puedes hacerlo!
¡Puedes hacerlo!
Como pudo, se asió de la palanca del mecanismo
de activación. Haciendo un esfuerzo descomunal,
le dio vuelta, para que la cápsula pudiera
abrirse con un sordo silbido. Estaba hecho, lo había
logrado. ¡Ella sobreviviría!
Las cosas empezaban a agitarse. Lo mejor sería
darse prisa. Y aún así, depositó
a la luz de sus ojos con sumo cuidado en el interior
del envase, tal y como si la estuviera arropando en
su cama. Comenzaba a recuperar la conciencia. Con
desconcierto, y un tremendo dolor punzándole
en el pecho, abrió sus ojos al horror en que
se había convertido la realidad. Observó
el rostro de su padre, cuyas facciones estaban difusas
por una espantosa luz que engullía todo a su
paso. El fuerte viento lo despojó de su capucha,
meciendo inclemente sus cabellos. A modo de despedida,
los labios de él se movieron, articulando una
frase que jamás le había prodigado:
Te amo. No obstante, el barullo del fin
del mundo se llevó pronto aquellas palabras,
impidiendo que llegaran a su destinataria.
¿Qué...? la pregunta de
la joven fue interrumpida de súbito por la
compuerta que se cerró delante ella, sin contemplaciones.
Un nuevo temblor, mucho más fuerte que cualquiera
de los anteriores lo arrojó al piso que se
deshacía. No importaba ya. Lo había
logrado. Se había asegurado de que su hija
tuviera un futuro, en dado caso que el mundo tuviera
uno. Todo lo que pasara después ya no tenía
relevancia para él. Misato estaba a salvo.
Se aferró con ambos brazos a la cápsula,
abarcándola tanto como podía, como si
la estuviera abrazando.
Y fue de esta manera que el doctor Katsuragi dejó
la vida, luego de que la terrible onda expansiva le
diera alcance y lo barriera por completo con una furia
despiadada.
El continente de hielo es destruido por completo,
reduciéndolo sólo a un recuerdo, derretido
tan fácilmente como una simple paleta helada.
Y en centro de la tragedia, cinco gigantescos pares
de alas, difusas, hechas de luz brillante se agitan
furiosas, provocando huracanes y marejadas con cada
movimiento suyo. Un aullido desgarrador proferido
por una poderosa garganta recorre las inmediaciones,
para paulatinamente desaparecer y dar paso al lamento
de un infante recién nacido, mientras que al
mismo tiempo las alas luminosas se repliegan, se encogen
y por último se desvanecen, como si nunca hubieran
estado allí.
Todo atestiguado por una joven de quince años.
Sus ojos aún se encontraban dilatados, su boca
entre abierta, sin aliento, incoherente, luego de
presenciar el macabro espectáculo que la dejaría
marcada de por vida, tanto moral cómo físicamente.
No podía evitar encorvarse, presa del dolor
en su pecho. El vendaje de su padre se había
deshecho ya, empapado por completo en sangre.
La compuerta había sido arrancada durante
el impacto final, despertándola justo a tiempo
para presenciar el Juicio Final. Se sostenía
dificultosamente, flotando a la intemperie entre un
océano de color rojizo que acababa de ser hecho,
presenciando lo inimaginable y sin siquiera poder
gritar. Por suerte para su ya golpeada cordura, había
terminado pronto.
Aún no comprendía cabalmente lo que
había sucedido. Sólo sabía que
estaba herida, que desconocía donde se encontraba
y que no había rastros de su padre por lado
alguno. Su padre. Fue él quien la había
dejado en ese artefacto. Pero, entonces, si él
se había quedado afuera, en ese caso... en
ese caso... buscó en vano a su alrededor algún
otro náufrago como ella. Sólo quedaba
una impenetrable oscuridad, un mar color sangre y
un profundo silencio aterrador. Ya no le quedaba duda
alguna de lo que le pasó a su padre, al hombre
que se había sacrificado a sí mismo
para salvarla. Desconsolada, sólo unas lágrimas
cristalinas rodaron por sus pálidas mejillas.
Al parecer tenía la laringe lastimada, pues
no podía pronunciar palabra. Sólo llorar,
estremeciéndose con su propio llanto.
¿Qué le quedaba ahora, en ese mundo
devastado?
Quince años después, Misato Katsuragi
no podía evitar rememorar aquellas escenas
repletas de muerte y dolor cada vez que se desnudaba,
ya fuera para cambiarse de ropa, bañarse ó
tener relaciones. La cicatriz que recorría
el sendero entre sus dos senos hasta el comienzo del
ombligo resultaba muy difícil de ignorar.
Su semblante contraído se reflejó en
el espejo, al tiempo que se apuraba a abrochar su
sostén para poder ponerse una camiseta cuanto
antes.
Apenas eran las siete de la tarde y ya el sol se
había metido. No obstante, el día entero
había permanecido nublado, hasta que la lluvia
se decidió por aparecer sin previo aviso apneas
unos cuantos minutos antes, aunque no los suficientes
como para lograr que Shinji y sus amigos evitaran
empaparse de pies a cabeza; apenas y si alcanzaron
a llegar al departamento para ponerse a resguardo,
demasiado tarde.
Sin embargo, los chiquillos no permitirían
que ese pasajero inconveniente les arruinara la tarde
tan entretenida que habían tenido en el centro
comercial de Tokio 2, a donde habían ido para
ver en el cine una película recién estrenada.
¡Qué genial! farfullaba
Toji, secándose en la entrada del departamento,
comentando lo más sobresaliente de la película
¡Ese sujeto hizo pedazos ese tanque sólo
con sus manos!
Pero lo mejor fue esa pelea a karatazos en
la cima de la torre continuó Kensuke,
imitando las poses de los personajes ¡Quién
iba a pensar que el otro tipo quedaría fulminado
por un rayo!
Pues yo opino que lo mejor de todo fue esa
rubia escultural pronunció a su vez Kai,
poniendo cara de libidinoso cuando rememoraba las
señas de dicha actriz ¡Caramba,
me pregunto cómo puede desafiar a la gravedad
con tanto equipo encima! No es que me queje, claro.
Además, no había conocido a alguien
que pudiera pasar tanto tiempo en ropa interior.
¡Tienes toda la razón! asintió
Suzuhara, levantando el pulgar derecho ¡No
puedo esperar a tenerla en disco para mí solito!
Así, la bella Julianne me haría
compañía durante esas noches taaan solitarias
ultimó Kensuke, dibujando en el aire la preciada
silueta femenina con las manos.
Casi como si lo tuvieran ensayado, los tres acertaron
al mismo tiempo en gesto cómplice, sonriéndose
maliciosamente los unos a los otros para luego prorrumpir
a carcajadas.
Pese a todo, Ikari no compartía su entusiasmo.
Se le había visto parco durante el tiempo que
duró su pequeño paseo a la ciudad vecina,
y cuando se le pedía su opinión acerca
de la cinta lo único que atinaba a decir, como
distraído, era estuvo entretenida.
Y no era precisamente porque las películas
de acción clasificación B, con tramas
previsibles, muchas explosiones y mujeres semidesnudas
no fueran de su agrado. Había algo más,
y Katsuragi sabía muy bien lo que era.
Shinji estaba distanciado porque a últimas
fechas él y Asuka habían comenzado a
ser algo más que amigos y aparentemente aún
sentía cierta atracción por la alemana.
Hasta había planeado el paseo cuidadosamente
para levantarle el ánimo y tratar de arreglar
las cosas entre ellos, fue por eso que había
invitado a Kensuke y a Toji, también por ello
escogió una película que no le gustara
a la muchacha, para que no decidiera pegárseles,
pero aún así todo resultó un
tremendo fiasco. El muchacho estaba empecinado en
evitarlo a toda costa y no tenía la menor intención
de cooperar.
Ni modo se resignó, cuando paseaba
la toalla sobre sus cabellos mojados, mirando el semblante
mustio de su compañero de cuarto La lucha
se le hizo. Más, ya no puedo hacer.
Aquella era una de las pocas ocasiones en las que
Toji y su fiel acompañante, Kensuke, visitaban
la casa de los Katsuragi. No era muy frecuente el
que los invitaran, a pesar de que Kai, quien fue el
primero en conocerlos, ya tenía bastante tiempo
prodigándoles su amistad; quizás era
por el lastimero estado en el que casi siempre se
encontraba el departamento ó por que difícilmente
los ocupantes de aquel lugar podrían ser buenos
anfitriones.
De hecho, esa era la primer ocasión en la
que visitaban el nuevo domicilio de sus compañeros
de escuela, que era el penthouse del edificio. Y a
pesar de ocupar la planta alta, no era tan espacioso
como se hubiere pensado en un principio. Tan sólo
tenía una habitación y un baño
más, pero era lo suficiente como para cubrir
satisfactoriamente las necesidades de sus nuevos y
problemáticos inquilinos.
Sea como fuere, la presencia de los visitantes no
pasó inadvertida, comenzando por Langley, que
en cuanto oyó la puerta abrirse se asomó
para averiguar quien había llegado. Tampoco
ella se encontraba de muy buen humor. Hubiera querido
que Katsuragi la invitara a acompañarlo a su
visita al centro comercial, pero además de
querer ver una película de muy mal gusto, al
parecer prefería la compañía
de sus tres ridículos amigos que la de ella.
Su presencia habría arruinado lo que en otras
circunstancias hubiera sido la ocasión perfecta
para dar ese último paso que le faltaba dar
a su relación. Aquello le molestó durante
toda la tarde, y ahora que veía la oportunidad
perfecta para desquitarse de esos enclenques no la
iba a desperdiciar, comenzando por Ikari.
¡Shinji! reclamó en el acto,
apenas sacando la cabeza de su cuarto, pero sin dejar
de avispar con la mirada a los muchachos que se estaban
secando en el recibidor ¡¿Me puedes
decir porqué razón dejaste entrar a
estos changos?!
Porque allá afuera está cayendo
un diluvio, Asuka respondió con enfado
el aludido, arrastrando el tono de su voz, haciendo
lo propio para secarse.
Además, yo fui el que los invitó
pronunció Rivera, sonriendo en forma socarrona.
La joven rubia pareció desconcertarse un momento,
ante aquella pose de reto que le estaba poniendo el
muchacho. ¿Acaso la estaba tanteando? ¿Quería
probar sus límites? Por unos cuantos instantes
permaneció indecisa. No quería comenzar
a pelear, no que ahora todo marchaba tan bien entre
los dos. Pero tampoco deseaba mostrar debilidad, pues
bien podría aprovecharse de ello. ¿Qué
hacer? Al final, optó por la medida que más
le acomodaba, aunque no quedaba del todo satisfecha.
¡Me da igual quien lo haya hecho!
finalmente contestó, blandiendo el puño
en el aire, amenazándolos Pienso meterme
a bañar, y si cualquiera de ustedes se atreve
a espiarme, ¡LOS MATARÉ! ¿Quedó
claro?
¡Cierra el pico, bruja! ¡A nadie
le importa lo que hagas ó dejes de hacer!
contestó Toji de inmediato. Cuando Kai dejó
de hacerlo, había quedado en sus manos la responsabilidad
de oponérsele a la muchacha de cualquier forma.
Se trataba de una tarea muy arriesgada en numerosas
ocasiones, pero alguien tenía que hacerlo.
La joven dio un hondo resoplido, y sin más,
puso punto final al altercado cerrando su cuarto de
un portazo.
Es extraño que cuando te prohíben
algo, te den más ganas de hacerlo suspiró
el enamorado Kensuke, quien también seguía
prendido de la autoritaria figura de la muchachita
rubia. Resultaba curioso que, aunque fue él
el primer enamorado declarado que tuvo la chiquilla,
aún antes de llegar a Japón, nunca estuvo
formalmente en la carrera por su corazón. De
hecho, para la adorable criatura el tímido
chico de anteojos era sólo una cara más
entre las del montón.
Ikari y Rivera sostuvieron las miradas por un momento.
Ahora podían comprender mejor las palabras
y la actitud de su ingenuo amigo. Ellos también
no podían dejar de lado aquellos sentimientos
que les despertaba su compañera piloto, pese
a los inconvenientes que eso les implicaba.
¡Vaya recibimiento es este! prorrumpió
en escena Misato, rascándose desenfadadamente
la nuca mientras que bostezaba y sostenía a
Pen- Pen en sus brazos ¿Se puede saber
porqué carajos hacen tanto escándalo,
niños?
Ambos visitantes enrojecieron de inmediato a la sola
vista de aquella belleza desfilar ante sus ojos. Podía
haber muchas mujeres bonitas en el mundo, pero definitivamente
Misato siempre sería su favorita.
¡Buenas noches! entonaron los dos
al unísono, haciendo una tímida reverencia
con la cabeza ¡Disculpe las molestias
que le hayamos podido causar!
Ah... este... no sabía que estaban aquí...
dijo por su parte la mujer, también algo apenada
por sus modales y su apariencia descuidada, tratando
de arreglar su cabello y los pliegues de su minifalda
Descuiden, que no lo dije por ustedes... no
es ninguna molestia, al contrario... ay, qué
pena, y yo en estas fachas... ¡Kai! ¿Porqué
no me dijiste antes que teníamos visita?
Antes de que el muchacho pudiera contestar, Aida
atajó pronto, notando un detalle en la insignia
que llevaba la mujer sobre su chaqueta.
¡Oh, así que por fin la han ascendido!
pronunció el chiquillo lleno de admiración,
sin quitarle la mirada de encima al emblema, para
luego rematar con un respetuoso y ceremonial saludo
militar Me alegro mucho por usted, señorita
Katsuragi.
Eh... muchas gracias... aunque no es para tanto
trastabilló un poco ésta, un tanto apurada
y de alguna manera inquieta por el perturbador carácter
del chiquillo, queriendo acabar la conversación
lo más pronto que pudiera.
¿Has dicho que te ascendieron?
preguntaron a la par Shinji y Asuka, quien había
salido de su cuarto, queriendo investigar más
acerca del asunto.
¿Qué no lo habían notado?
les preguntó Kensuke, como si les estuviera
reclamando La insignia de la señorita
Misato ya tiene dos rayas más. Eso quiere decir
que la han promovido de capitán a mayor. ¿No
es así?
Sí... tienes toda la razón
asintió Katsuragi, mucho más apurada
de llegar a su cuarto que antes, mientras que pensaba:
Este chico hasta da miedo Bueno,
se quedan en su casa, muchachos. Acabo de llegar del
trabajo y estoy exhausta, así que será
mejor que me vaya a dormir. Y ustedes también
traten de dormir temprano les indicó
a sus pupilos Recuerden que desde mañana
comenzarán las pruebas armónicas, y
tal parece que estarán bastante pesadas.
Muy bien asintieron los tres, mientras
que la mujer escapaba a la seguridad de su habitación.
Una vez que se fue, los chiquillos pudieron conversar
sin tanta presión ni formalismos de por medio.
No me había dado cuenta que Misato había
sido ascendida masculló Ikari, como queriendo
disculparse.
Aunque no sé cómo quería
que nos enteráramos, si ni siquiera ella misma
nos lo dice completó la joven europea,
sin querer admitir su descuido.
Qué desconsiderado de su parte, ni siquiera
la felicitaron arguyó Toji, cruzándose
de brazos y meneando la cabeza en tono reprobatorio,
quien a su vez, de no haber sido por sido por la intervención
de su amigo, tampoco se hubiera enterado de dicha
promoción.
Lo que pasa es que tiene otras cosas en mente
que un simple ascenso comentó Rivera,
mientras se sentaba en la cocina y comenzaba a servirse
un tazón de cereal En realidad, sus verdaderos
objetivos van mucho más allá que una
simple carrera militar llena de condecoraciones.
Aún así, deberían tenerle
más consideración arguyó
Aida, cuando se sentaba en la sala junto con Shinji
y Suzuhara Ella se sacrifica mucho por ustedes,
por lo menos deberían ser agradecidos. ¿Tienen
idea de lo difícil que debe ser cuidar de un
niño, a su edad? Ahora imagínense lo
que debe ser tener a cargo a tres...
Sin notarlo, como siempre, la lengua de Kensuke había
resbalado. Para cuando se percató de ello ya
era demasiado tarde. La cara que puso Kai, y el gesto
distante que le siguió, lo dijeron todo.
¡Kensuke! lo acalló Toji,
apenado por la descortesía de su amigo.
Kai... lo siento... yo no quise decir que tú...
intentó disculparse, sin éxito, igualmente
avergonzado por no pensar bien las cosas antes de
decirlas.
No, está bien... tienes toda la razón...
pronunció el muchacho, cabizbajo, sorbeando
su cereal preparado con leche Ella... ha sacrificado
muchas cosas por mí... aunque no sé
si merezco tanto esfuerzo de su parte...
El joven Katsuragi ya no dijo una palabra más,
sumiéndose en sus propios pensamientos. En
ocasiones sí se había puesto a pensar
lo complicado que le resultaría a una joven
tan atractiva como su madre adoptiva tener que lidiar
con un niño a cuestas, y toda la responsabilidad
que ello implicaba. Haciendo cuentas, tenía
once años viviendo con ella. Eso quería
decir que desde los 19 años se había
hecho cargo de él. Además de tener que
preocuparse por estudiar su carrera, había
tenido que conseguir un empleo estable para solventar
los gastos de ambos. Eso le dejaba muy poco tiempo
libre, para poder divertirse como cualquier otra joven
de su edad. Su juventud pasaba desperdiciada por el
deber de criar a un chiquillo desamparado. Además,
era su culpa que Kaji hubiera terminado con ella,
cuando se le veía tan feliz a su lado.
Sí, Misato se había tomado muchas molestias
por tenerlo a su cuidado. ¿Acaso habrá
valido la pena? ¿Alguna vez podría pagarle
todo lo que había hecho por él? A veces
se preguntaba si ella no hubiera sido más feliz
sin tener que encargarse ella sola de su educación.
Apenados, sus amigos lo observaban en silencio, mirando
detenidamente su expresión sombría y
apartada. Al parecer, aquellas palabras sí
le habían calado hondo, prueba de que ya se
había puesto a pensar detenidamente en ello
con mayor anterioridad. Pero, ¿cómo
solucionarlo? Por donde se le viera, lo que dijo Aida
tenía mucho de verdad, aunque la forma ni el
momento resultaron los adecuados para soltarlo así
como así.
Mortificada por el aspecto que el joven mantenía,
Asuka también lo veía, pensando en alguna
manera de confortarlo, sin ocurrírsele nada
que resultara útil. Paseó la vista por
el lugar, para terminar mirando con desdeño
a sus supuestos amigos, quienes habían sido
los que lo lastimaron de esa manera. Eso se sacaba
por juntarse con sujetos de esa calaña, ya
se lo había advertido mucho antes. Le preocupaba
mucho la clase de gente con la que se rodeaba. Quizás
de ahora en adelante la escucharía mejor cuando
quisiera darle un consejo.
Imbéciles musitó la jovencita
con la vista clavada en ellos, haciéndolos
sentir tan bienvenidos como a un virus, para luego
dirigirse a su cuarto y ya no salir de él.
Creo que lo mejor será irnos, Kensuke
indicó Toji, señalando la puerta con
un gesto.
Y, a pesar de que seguía lloviendo, nadie
se opuso a que se fueran, pues resultaba la decisión
más sensata en esos momentos.
A pesar de la tranquilidad absoluta que predominaba
en el laboratorio de pruebas, la situación
era muy tensa. Para poder ejecutar las mencionadas
pruebas de armonización los pilotos requerían
completa concentración, y sobre todo de mucho
esfuerzo mental. Muchas veces estas situaciones acarreaban
consigo una gran carga de stress, tomando en cuenta,
sobre todo, la edad de los pilotos. Aún así,
las diferentes pantallas que mostraban los rostros
de los infantes no reflejaban molestia alguna en ellos.
Aquella expresión serena, de meditación
profunda en sus caras no había cambiado un
ápice en horas.
Hasta ahora, sin embargo, todo estaba saliendo a
pedir de boca. Ritsuko y su equipo estaban obteniendo
datos muy valiosos para su investigación. Enclaustrados
en unas réplicas muy semejantes a las de sus
cabinas, sumergidos a cierta profundidad dentro de
LCL concentrado, los cuatro pilotos demostraron aptitudes
y habilidades satisfactorias para una sincronización
aceptable con sus Evas. No obstante, era un par de
ellos los que desplegaron un avance mayor que el del
resto de sus camaradas, detalle que el equipo de investigación
científica no quiso pasar por alto.
Unidades Cero y 02 acercándose al umbral
de la zona de contaminación anunció
Maya, deteniendo el descenso de dichas cápsulas
en ese líquido tan rojo y espeso Han
llegado a su límite, doctora.
Las unidades 01 y Z aún mantienen un
margen de tolerancia dijo la mujer con el cabello
teñido, revisando las lecturas en una consola
Traten de incrementar la profundidad de ambas
a 0.3.
La Unidad 01 se aproxima al borde de la zona
de contaminación volvió a indicar
su asistente, aunque mucho más sorprendida
que la vez anterior.
¿Y aún así puede mantener
estas lecturas tan altas? ¡Increíble!
el comentario de Akagi casi se escuchó como
una muestra de apoyo hacia el piloto. Casi.
Su nivel de armonía, y también
su radio de sincronización se están
acercando bastante a los de Asuka. Me parece que en
cualquier día de estos la alcanzará
anunció Maya, comparando datos desde su puesto
en el laboratorio.
Al margen del proceso de investigación, la
ahora Mayor Katsuragi se mantenía al tanto
de la situación, de pie y con los brazos cruzados
en una esquina del lugar. Estaba anormalmente callada,
inspeccionando a todo y a todos minuciosamente con
la mirada. Tomaba nota, sobre todo, del exagerado
entusiasmo que manifestaba la jefa de investigaciones
con el avance de sus pilotos. Aquello no era una muestra
de alegría por lo que podría significar
un gran paso para lograr la victoria sobre el enemigo,
eso le quedaba claro. Había algo más
oculto en tal actitud de satisfacción. ¿Qué
se estaban proponiendo los Altos Mandos esta vez?
¿Qué hay de Zeta? cómo
esperaba Misato, el semblante casi orgulloso de la
científica se transfiguró en una mueca
de desdén al pronunciar aquellas palabras y
dirigir la mirada hacia el rostro que se transmitía
en el monitor de dicha cápsula. Por donde se
le viera, la faz despreocupada de ese muchacho reflejaba
que se encontraba aún más tranquilo
que sus otros tres compañeros. Aquello, como
cualquier otra cosa que no pudiera entender y controlar
completamente, desesperaba en demasía a la
doctora.
La Unidad Zeta aún se encuentra al margen
de la zona de contaminación. A este ritmo,
puede descender el doble de su profundidad sin mayor
dificultad pronunció Maya, un tanto temerosa
por lo que estaba presenciando.
Se podía percibir otra estado de ánimo
en la mayoría de los miembros del equipo, en
cuanto a Zeta se trataba. A diferencia de las otras
unidades, en las que cualquier progreso que enseñaran
era motivo de admiración, cualquier avance
del Eva Z era tomado como algo alarmante, pues estos
avances siempre eran a pasos gigantescos, inconcebibles,
desafiando a toda lógica. Nadie estaba completamente
seguro de los verdaderos alcances de la Unidad Zeta,
ni de lo que era capaz de hacer, por lo que los empleados
de NERV íntimamente relacionados al funcionamiento
de los Evas estaban comenzando a transferirle una
cualidad sobrenatural, alimentado principalmente por
su propio temor a aquello que no alcanzaban a comprender.
Sin contar la escabrosa habilidad de su joven piloto
para, en apariencia, poder controlar el nivel de sincronía
con su Eva a su completo antojo. Aunque todavía
no se comprobaba, el personal de investigación,
y muy particularmente la doctora Akagi, habían
fijado alguna vez en 500% el máximo nivel de
sincronización entre el piloto y el Eva Z,
hasta el momento; ello superaba la mayor marca registrada
por NERV, que estaba fija en un 450%, y esto había
acarreado consigo consecuencias fatales. Y ahora,
llegaba este niño, quien fácilmente
vencía límite tras límite sin
mayor problema. ¿Cómo era aquello posible?
Ritsuko tenía una ó dos teorías,
pero sin poder practicársele estudios más
profundos al piloto, debido también a su alto
puesto dentro de las Naciones Unidad, sus hipótesis
sólo quedaban en eso, sin poder llegar a ser
hechos comprobados.
Es como si fuera un don natural comentó
Maya sin notar la turbación en su superior,
así como su mandíbula apretada¿No
lo cree así, doctora?
Pareciera que esos dos chicos nacieron para
pilotear un Evangelion acotó otro técnico
de menor rango.
Pese a que ninguno de los dos jamás
lo pidió intervino la mayor Katsuragi,
emergiendo de su aislamiento autoimpuesto No
deben estar muy contentos con eso.
Eso lo sabemos muy bien le contestó
Akagi, mirándola fijamente. ¿Es que
acaso la mayor Katsuragi sospechaba algo? Por
lo menos con Shinji. Pero, ¿qué tal
Kai? Estoy segura que haría cualquier cosa
que le pidieras. Todo, con tal de verte complacida.
¿Qué está tratando de
insinuar, doctora Akagi? Misato atisbó
el tono hiriente en aquellas palabras.
Los demás técnicos y oficiales que
se encontraban en la sala se miraron de reojo los
unos a los otros sin decir cosa alguna, nerviosos.
Una vez más, se encontraban atrapados en una
de las disputas que sostenían constantemente
la Jefa del Departamento de Investigación Científica
y la Jefa del Departamento de Tácticas y Estrategias,
pese a ser tan buenas amigas. La atmósfera
se ponía mucho más tensa en esas acaloradas
discusiones. A decir verdad, muchos se sorprendían
que aquellos desacuerdos nunca hayan terminado en
golpes.
Nada en particular continuó la
rubia Sólo me parece muy curioso que
al principio de esta etapa del Proyecto, el joven
Kai se mostraba bastante reacio a tripular un Eva
bajo las órdenes de NERV, pero viéndolo
ahora parece estar muy bien acomodado en su papel
de piloto, ¿qué ó quién
habrá sido el responsable de tal cambio? Tengo
una idea al respecto; no obstante, todavía
puede darse el lujo de ser selectivo con los deberes
que tiene que cumplir, cómo por ejemplo, practicarle
una serie de estudios mucho más profundos que
lo habitual.
Pese a lo que crea, Kai tiene sus propias razones
para estar dentro del Proyecto Eva, y sólo
él es quien decide el rumbo de su camino, así
como el cumplimiento de sus obligaciones como piloto.
Y la última vez que revisé, servir como
un maldito conejillo de indias no es uno de ellos.
Las cosas estaban mucho más agresivas de lo
habitual. Quien sabe hasta donde irían a parar,
de no ser por la oportuna intervención de la
persona que era el origen de la acalorada discusión.
Oigan, ¿ya mero acabamos? ¡Hace
hambre! pronunció el muchacho a través
de la pantalla, sin bajar un ápice su porcentaje
de armonización Quiero ir a echarme unos
tacos...
¡Aún no! respondieron las
dos mujeres al unísono, irritadas por su interrupción,
además del tono insolente que empleaba ¡Aún
hacen falta más pruebas! completó
Akagi, sin reparar en los datos que le llegaban en
su consola.
¿Más pruebas? preguntó
desanimado el chiquillo ¿Qué más
falta por probar? ¿La armonización?
¡Prueba esto, entonces!
Con un solo gesto del niño, el contador del
nivel de armonía bajó unos cuantos puntos,
quedando apenas en el límite de contaminación
mental, para entonces repuntar y rebasar por tres
puntos su registro anterior, sólo para volver
a reducirlo y entonces aumentarlo de nuevo abruptamente.
La bravuconada se repitió por unas tres veces
más, ante los rostros estupefactos del personal
presente, quienes no daban crédito a lo que
veían.
¡¿Quieres dejar de hacer eso,
chiquillo del infierno?! reclamó Ritsuko
¡Arruinarás los instrumentos!
Hasta muy entrada la tarde fue que concluyeron las
dichosas pruebas, no sin antes sortear numerosos inconvenientes
como aquél. Fue agotador, pero finalmente,
poco antes de las ocho, el personal había terminado
de recabar información y los pilotos ya podían
marcharse a descansar. Se suscitó un altercado
entre Asuka y Shinji cuando éste último
fue felicitado por gran parte del personal de investigación,
incluida la doctora Akagi, por sus notables avances;
aparentemente, en su línea adoptada tiempo
antes de hostigar a Ikari, a la muchachita tampoco
le cayó muy en gracia ver amenazado su puesto
entre sus compañeros por el tímido Shinji,
quien discretamente, sin hacer mayor alarde de ello,
se estaba aproximando a sus lecturas. Ello derivó
en que tanto la alemana como el chiquillo viajaran
por separado al apartamento, una en taxi, el otro
a pie.
No obstante, fue hasta pasadas las diez que Misato
y Kai abandonaron los cuarteles. El joven había
declinado acompañar a sus camaradas en el trayecto
a casa, optando por esperar un rato más a la
recién nombrada Mayor Katsuragi, con tal de
pasar un tiempo en su compañía. Hacía
mucho que los dos no podían conversar a solas,
por lo que la plática no se hizo mucho del
rogar.
¿Y viste la cara que puso Asuka cuando
Ritsuko felicitó a Shinji? preguntaba
animado el muchacho, en el asiento del copiloto, mientras
jugueteaba con la radio ¡Si hasta le dio
una palmada en el hombro!
Pobre Shinji pronunció la mujer,
compadeciéndose del chico, pero con la misma
expresión risueña de su acompañante,
cuando conducía su vehículo por un túnel
Asuka debió comérselo vivo...
Pues al parecer, Shinjito sigue clavado con
Asuka comentó el chiquillo, aunque en
un tono más serio, casi preocupado.
¿Cómo lo sabes?
Eh... pues sólo lo sé... se le
ve en la cara, supongo; además de que sigue
sin querer hablarme. Ayer que fuimos a pasear apenas
si me dirigió la palabra.
Qué raro, y yo que pensaba que estaba
más interesado en Rei.
Yo también.
Y... ¿eso te importa? Digo, el que esté
interesado en cualquiera de las dos.
No lo sé... es muy difícil...
a veces me parece que todavía siento algo por
Rei... la veo... y siento un no sé qué...
pero luego está... tú sabes, no quedamos
en muy buenos términos que digamos... y Asuka...
no me imagino a donde voy con ella... digo, es muy
bonita, y le gusto y parece que sí quiere,
pero... es decir, ¡caray, es Asuka! La misma
chiquilla pecosa con la que me agarraba de las greñas
cuando era pequeño... además vive con
nosotros, va a la misma escuela, al mismo trabajo...
no sé si aguantaría verla todo ese tiempo.
¡Qué indeciso eres! dijo
divertida Misato, dando una vuelta a la derecha A
ver si luego no te quedas como el perro de las dos
tortas, sin una y sin la otra tampoco... aún
así, me enorgullece que mi peque se haya convertido
en todo un galanazo continuó en el mismo
tono, mientras que alborotaba la melena del muchacho,
haciéndolo enrojecer ¡Eres el azote
de las muchachitas!
Pero todo es gracias a ti señaló
Kai Por darme siempre mi chocolatote, y por
todo lo que me enseñaste...
¿Y a qué viene todo eso?
advirtió Katsuragi, mirándolo de reojo
al percatarse que otra vez la conversación
adquiría tono serio.
Es que he estado pensando mucho últimamente...
en todo lo que dejaste para cuidarme todos estos años...
y me siento muy apenado... no sé si podré
agradecerte todo lo que haces por mí.
Había mucho remordimiento en aquellas palabras,
y así lo advirtió la conductora. El
muchacho se encontraba cabizbajo, como si lo hubiera
acabado de regañar. Aunque a veces ella pensaba
un poco en lo mismo, no pretendía que su protegido
cargara con el peso de tal decisión.
¿Sabes algo? Siempre que te veo me convenzo
que todo eso bien valió la pena, con tal de
verte crecer y ver en lo que te has convertido...
al sopesar los costos, me doy cuenta que no fue tan
duro como muchos creen. Además, ¡eres
mi persona favorita! Haría mucho más
por ti, si es necesario...
Pero... perdiste muchas cosas por mí...
Kaji...
Kaji es cosa muy aparte, y tú nada tuviste
que ver lo interrumpió de súbito
la mujer, apenas había pronunciado aquél
nombre Ya te lo había dicho antes...
¿De dónde es que sacas todas esas ideas
tan locas?
Bueno, me lo imagino... además mucha
gente me lo dice: ¡Qué difícil
debió ser para ella, tan joven! ¿En
serio te cuidó todos esos años? ¡Y
a esa edad! Apenas ayer Kensuke...
Le prestas mucha atención a lo que dice
la gente, nada más cuando quieres lo
volvió a interrumpir, posando su mano sobre
su cabeza Deja que los demás digan misa.
Quizás si hayamos pasado por momentos difíciles,
todos estos años, pero aún así
yo lo hacía con mucho gusto porque te quiero,
y ahora no permitiría que nada te alejara de
mí... nada...
Por unos momentos, ninguno pronunció palabra.
El muchacho estaba enternecido, pero también
muy apenado. No encontraba el modo de decirle algo
para corresponderle, no sin el riesgo de caer en lo
absurdo; pero algún día, encontraría
el modo de también demostrarle su afecto.
¡No se te ocurra salir con una de tus
cursilerías, ó aquí mismo te
bajo! atajó la mujer, retomando el tono
de chanza habitual entre los dos.
Muy bien, muy bien... que al cabo ya vi que
se te andan escurriendo las lágrimas, al rato
van a ser los mocos.
Llegaron, pues, al poco rato a su hogar, bien dispuestos
a tomar un buen descanso luego de un día tan
agotador. No obstante, la noche apenas comenzaba,
como pudieron percatarse apenas al abrir la puerta
de su departamento. Una pancarta pintarrajeada con
motivos alegres fue la primer cosa que los recibió:
¡MUCHAS FELICIDADES, MISATO-SAN!
¡¿Qué diablos?! exclamó
después Kai, al advertir la presencia de varias
personas en su casa. Ó se habían equivocado
de apartamento, ó se trataba de una fiesta.
¿Una fiesta? ¿Y para mí?
pronunció Misato a su vez, llena de admiración
cuando Shinji, Asuka, Kensuke y Toji les salían
al paso ¡Muchas gracias, chicos! No debieron
haberse molestado.
De ninguna manera, señorita contestaron
al unísono sus dos grandes admiradores No
fue molestia alguna, ¡felicidades por su ascenso!
¿Alguien me puede explicar que está
pasando aquí? demandó Rivera,
con expresión aburrida, rayando en el enfado.
Ni hablar... hace rato que estos dos llegaron
con Shinji y comenzaron a poner la casa de cabeza
respondió la joven europea con la misma expresión
en su linda cara.
Son cosas de Kensuke admitió Shinji,
risueño, pero a la vez sumamente apenado. No
estaba muy convencido de que tanto jolgorio fuera
tan buena idea.
Sentimos que era nuestro deber, fue por eso
que nos pusimos de acuerdo con Ikari completó
Aida, acercándose a donde estaban Sobre
todo por lo de ayer... espero puedas disculparme...
El muchacho de gafas de veras estaba avergonzado,
podía notársele en el rostro. Su amigo
lo observó por algunos momentos, dubitativo,
para luego levantar el mentón, olfateando un
aroma que provenía de la sala.
¿Acaso es una parrillada lo que huelo?
acusó, y después de que Kensuke afirmó
con un movimiento de cabeza lo tomó por los
hombros y se dirigió de inmediato hacia la
fuente de aquel delicioso olor ¡Entonces,
chaparro, puedes considerarte perdonado! ¡Ahora,
dame de comer!
Al poco rato, los asistentes ya estaban sentados
en torno de una parrilla portátil que habían
instalado en medio de la sala, donde comenzaron a
degustar el asado que preparaba Aida, quien al parecer
poseía amplia experiencia en tales lindes,
seguramente por esa afición suya de salir a
acampar tan seguido.
Pues mientras se pueda beber para la ocasión,
por mí no hay ningún problema
pensaba la festejada mientras le daba otro sorbo a
su cerveza. Sólo ella y Kai se encontraban
bebiendo. Además, todo esto es de gorra.
No tuve que pagar ni un quinto por nada.
Eh... con permiso... pronunciaba tímidamente
Hikari mientras pasaba por la puerta que habían
dejado abierta, para que el humo no se estancara Buenas
noches...
Enseñando sus buenos modales, la jovencita
de las trenzas esperó en el recibidor hasta
que fue invitada a entrar.
Pasa, Hikari, no hay cuidado se levantó
Langley para recibirla, admirada de sus atenciones.
Era una de las razones por las que simpatizaba tanto
con ella No deberías ser tan educada
con estos simios...
Mucho gusto, soy Hikari se dirigió
a donde se encontraba sentada Katsuragi, entregándole
un ramo de flores como presente Disculpe la
molestia.
La mujer quedó igualmente maravillada con
los modales de la chiquilla. Incluso llegó
a sentirse avergonzada por ella misma, pues debió
haberse levantado también para invitarla a
pasar.
Al contrario, mientras más vengan, es
mejor contestó apuradamente sosteniendo
el ramo en su regazo Eh... muchas gracias por
las flores...
Este... Kai... le murmuró al muchacho,
el cual estaba a lado suyo, una vez que Asuka se llevó
a la recién llegada para que se sentaran juntas
¿Tenemos algún florero, ó
algo que se le parezca?
Ello demostraba que era muy raro tener ese tipo de
ornamentos, tan habituales en cualquier lado, en aquella
casa. Misato era una mujer tan descuidada que no tenía
la atención como para adornar de esa manera
su hogar.
Pues... no, que yo sepa le contestó
el jovenzuelo del mismo modo, cuidándose que
tanto Hikari como la alemana no los vieran Supongo
que podríamos ponerlas en la jarra donde preparamos
la piña colada...
Hazlo... ¡pero que nadie se de cuenta
para qué es la jarra! le indicó,
pasándole cuidadosamente las flores.
Mientras tanto, la presencia de Hikari no pasaba
desapercibida para los demás muchachos. El
primero en hacer un comentario al respecto fue Suzuhara,
quien era el más arrojado de los tres.
¿Y qué es lo que está
haciendo aquí la representante de clase?
se extrañó, temiendo reconocer a la
chica como otra cosa que no fuera la jefa del
salón.
La invité yo, por supuesto intervino
de inmediato Langley Esto iba a estar muy aburrido,
con unos burros sin remedio como ustedes... especialmente
tú...
¡¿Qué estás insinuando,
metiche?! contestó el chico con la misma
rapidez. Era obvio que se traían algo, esos
tres.
En cambio, para Shinji, quien no estaba al corriente
de los hechos, todo empezaba a resultarle tedioso.
Asuka, Toji y Hikari comenzaban a cuchichear sobre
algo que no entendía muy bien, Kensuke estaba
muy afanado cuidando de que la carne no se le quemara.
Cuando iba a la cocina, a Kai se le ocurrió
prender el radio. Lo que faltaba.
No lo admitiría públicamente, pero
a Ikari le disgustaba sobremanera todo ese bullicio,
lo hacía sentirse incómodo, mucho más
si sentía que no encajaba en ninguno de los
pequeños grupos que se formaban.
¿Te resulta difícil? le
preguntó de súbito la mujer, acercándosele
sin que se hubiera dado cuenta ¿Adaptarte
a este tipo de situaciones?
No estoy muy acostumbrado a estar rodeado de
tanta gente confesó el chiquillo, una
vez repuesto de la sorpresa ¿Porqué
tienen que hacer tanto escándalo? pronunció
entre dientes, en un tono desdeñoso mientras
volteaba hacia sus tres compañeros de escuela,
quienes seguían discutiendo Tu ascenso
parece ser motivo de orgullo para otros, pero no parece
que lo sea para ti acotó enseguida el
muchacho, afanado en examinar la situación
tan rara en la que se encontraba.
Tal vez tengas razón... no es que no
esté orgullosa de mí misma... sólo
ligeramente complacida... como sea, los rangos tampoco
son mi mayor preocupación.
¿Y entonces? ¿Cuál es
la razón de que estés trabajando en
NERV?
La mujer le dio un trago profundo a su segunda lata
de cerveza, para entonces soltar un hondo suspiro
y responder, un tanto alejada:
No me acuerdo muy bien... sucedió hace
tanto tiempo que...
Una nueva serie de llamados a la puerta la interrumpió
de sus pensamientos, al mismo tiempo que Langley se
apuraba para levantarse y abrir, en medio de expresiones
de júbilo, con una expresión radiante
y vivaz en su rostro:
¡Ese debe ser Kaji, sin duda!
¡¿Qué?! musitó
en el acto su anfitriona, sentada en su lugar ¡¿Te
atreviste a invitar a ese imbécil?!
Asuka no atendió al reclamo, tan afanada estaba
en recibir a su admiración como se lo merecía.
Pese a todo, su algarabía se desvaneció
cuando vio entrar al susodicho en compañía
de la doctora Akagi, quien lo tenía agarrado
por un brazo. Aquella demostración de súbita
familiaridad tampoco pasó desapercibida para
la festejada, quien desde su sitio en la mesa los
fustigó con la mirada, al igual que la chiquilla
de pie.
Vine directamente desde el cuartel, y me encontré
con Rikko a la salida señaló el
hombre cuando se quitaba los zapatos para entrar al
apartamento, al tiempo que Kai, a sus espaldas, cerraba
la puerta Espero que no les moleste que la haya
invitado.
Aquella explicación no sirvió la gran
cosa para cambiar la expresión desconfiada
que tenían en sus rostros tanta la jovencita
como Misato.
Divertida en sobremanera por la reacción de
ambas, Ritsuko no pudo hacer menos que saborear el
descontento que estaba provocando, para luego preguntar
con tono malicioso, a la vez que recargaba su cabeza
sobre el hombro del codiciado sujeto:
¿Celosas?
¡Claro que no! señalaron
las dos casi al parejo, meneando la cabeza.
Así que mientras Katsuragi se refugiaba en
su cerveza para fingir, asimismo Asuka se apresuraba
para tomar al desprevenido Kai de la mano y dirigirse
otra vez a la mesa, seguidos por los recién
llegados.
No había tenido oportunidad de felicitarla
por su ascenso, Mayor Ryoji se condujo con sumo
respeto a la festejada mientras tomaba su lugar en
la mesa. Hasta sus cumplidos iban llenos de socarronería
Parece que a partir de ahora voy a tener que
ser más cortés cuando te dirija la palabra,
ya que tengo que tratarte como a un superior.
¿Por una vez en tu vida podrías
tratar de no comportarte como un idiota? farfulló
la mujer, volteando el rostro hacia otra dirección,
un tanto avergonzada.
Lejos de querer desistir, el mordaz Kaji continuó
en sus intentos de hacerle perder piso a la celebrada,
tan entretenido se encontraba en tales lindes:
Me parece que es la primera vez que tanto el
comandante Ikari como el sub-comandante Fuyutski están
fuera de Japón. Eso quiere decir que confían
lo suficiente en la Mayor Katsuragi como para confiarle
en que cuide de la casa mientras ellos no están.
¿Qué quiere decir eso?
interrumpió Shinji, extrañado, como
casi siempre.
Quiere decir que mientras el barbas de chivo
y el abuelo están fuera, Misato es la que está
a cargo de todo le respondió Kai, tomando
parte en la conversación Me parece que
se dirigían a una reunión en Alemania
con el Concejo de Naciones, ¿no es así?
Qué triste es cuando una persona se rebaja
a tener que rogar... murmuró con aire
socarrón, dándole un gran sorbo a su
lata de cerveza.
¿A qué te refieres? preguntó
por su parte Akagi, con el entrecejo fruncido.
Esto no va nada bien pensó el
joven Ikari, apurándose por levantarse e ir
a la cocina, buscando un lugar seguro. Era obvio que
su compañero de cuarto estaba buscando la confrontación
con aquella mujer.
Que el comandante aún espera salvar
lo que queda de su presupuesto. Seguro que fue a presentarles
ese nuevo artilugio en el que están trabajando
para los Evas, ¿no?
¿Y tú que tanto sabes al respecto?
preguntó sobresaltada la científica,
palideciendo.
No mucho... me lo suponía, creo, y ahora
has sido tú la que ha confirmado mis sospechas
de un trago terminó con el contenido del recipiente
en sus manos y continuó, con una mirada divertida
Aún así, no hay gran cosa que
puedan hacer... el comité ya comenzó
a dar fondos para la construcción de Alfa y
Beta... los trabajos empezarán en un par de
semanas, mientras reúno a la gente que pueda
con el paquete, así que ya no hay marcha atrás...
Eso es lo que tú crees contestó
altanera la doctora.
El jovenzuelo pensaba responderle con una frase igual
de retadora, mientras que se hacía de una nueva
lata. Sólo que Langley, examinando fríamente
la situación y oportuna como nunca, decidió
intervenir, arrebatándole el envase cuando
pretendía abrirlo.
¡No, no y doblemente NO! reclamó,
acusando a su compañero con el dedo índice,
moviéndolo de lado a lado ¡Un muchacho
tan apuesto y sano como tú no debería
estar tomando estas porquerías! ¡No es
lo adecuado!
Rivera estaba tan sorprendido como todos los demás:
¿acaso ella había dicho apuesto?
¿Y acaso pretendía decirle qué
hacer? ¿Pues quien se estaba creyendo que era
esa...?
¡Me gusta esa canción! Ven, quiero
que me saques a bailar Asuka no dio tiempo para
objeciones ni nada por el estilo, sujetando fuertemente
al jovencito por la muñeca y arrastrarlo literalmente
hasta la sala, donde había espacio suficiente
para hacer lo que pretendía.
Era una escena bastante curiosa: la muchachita europea,
derrochando el entusiasmo y la vivacidad que la caracterizaban,
de pie frente a Kai, moviendo su menudo y alegre cuerpo
al compás de la estridente música, al
tiempo que intentaba enseñarle unos pasos a
su acompañante, cosa que resultaba bastante
difícil, dada la poca disposición de
éste y sobre todo la ausencia casi completa
de habilidades para el baile.
En efecto, los vergonzosos intentos del muchacho
por seguir el ritmo de la extranjera resultaban muy
divertidos para los asistentes a la reunión,
riendo entre dientes cuando apreciaban la escena.
Parecía que Kai tenía los pies pegados
en el piso. Sin embargo, pronto la chiquilla también
jaló a la improvisada pista de baile a Hikari
y a Toji, quien en un principio también se
mostró un poco renuente, pero que al cabo de
un rato se encontraba bastante entretenido bailando
junto con la jefa del salón. Además,
lo alentaba el hecho de saber que lo hacía
mejor que Katsuragi. Al fin había encontrado
una cosa en la que era mejor que él.
Como fuere, a escondidas todos admiraban la sagacidad
que Langley demostró al cortar de tajo una
conversación bastante peligrosa que se enfilaba
a una monumental discusión, en la cual muchos
de los invitados no tenían nada que ver. Eso
habría arruinado por completo la fiesta, sin
embargo la ocurrencia de Asuka logró evitarlo
sin mayores problemas y aún más, darle
nuevos bríos a dicha reunión, que baste
decirlo, momentos antes estaba pecando de aburrida
y sosa. Ahora, todos estaban sentados en torno a la
sala, animando a los bailarines chocando palmas al
ritmo de la música. Incluso Shinji, quien hasta
hacía poco se había mostrado bastante
huraño, refunfuñando entre dientes por
la presencia de tantas personas en su refugio se encontraba
bastante animado al calor de la fiesta.
Luego de unos momentos las parejas de baile cambiaron.
Kai consiguió escapar de la alemana, argumentando
que tenía sed, por lo que ésta no tuvo
más remedio que arrastrar a la fuerza a Ikari
para que bailara con ella, y por su parte Hikari había
hecho lo mismo con Kensuke, con tal de que no se sintiera
olvidado. Kaji tuvo la ocurrencia de invitar a la
pista a Misato, ofreciéndole una mano que casi
de inmediato fue rechazada de un manotazo artero.
Entonces, con tal de seguir provocando a su ex - amante,
Ryoji optó por sacar a la doctora Akagi, a
su lado, quien aceptó de buena gana con el
mismo propósito en mente. De vez en vez, ambos
miraban discretamente a sus espaldas, donde podían
contemplar el semblante malhumorado de Katsuragi cuando
bailaban cerca de ella.
Shinji no entendía bien por lo que estaba
pasando. Se sentía intoxicado, a pesar de que
en toda la noche no había probado una sola
gota de alcohol. La felicidad y la alegría
de las personas que lo rodeaban, aquellas personas
cuya presencia le había incomodado hasta hace
poco, se le había contagiado de alguna manera.
Aquella era la primera vez que se estaba divirtiendo
de verdad en mucho, mucho tiempo.
Además tenía la oportunidad de estar
muy cerca de Asuka, quien lo balanceaba de acuerdo
a los compases de la melodía. Estrechar su
mano, sentir su cuerpo tan cerca del suyo, mirarla
a los ojos con otra emoción que no fuera vergüenza
ó temor. Le encantaba eso. Le encantaba su
jovialidad, su cuerpo alegre y ágil, su cabello
dorado que se deslizaba en el aire, su piel tan suave.
Ella simplemente le encantaba, y le encantaba poder
tenerla tan cerca. Se estaba divirtiendo como nunca
antes, detalle que no pasó desapercibido para
la jovencita, quien se le acercó aún
más y le susurró casi al oído:
Te ves muy guapo cuando sonríes de esta
manera, pequeñín el pulso de Ikari
se aceleró al máximo con solo escuchar
aquellas palabras. El rubor se asomó en su
mejillas, luego que la muchacha volvió a alejarse,
para completar Deberías intentarlo más
seguido. Si lucieras así siempre, no tendría
objeción en que me superaras por unos cuantos
puntos.
A la mañana siguiente, el chiquillo pasaría
bastante tiempo en el baño, contemplando su
rostro en el espejo, pretendiendo averiguar si lo
que había dicho su compañera era en
serio ó simplemente se estaba burlando de él,
como casi siempre.
Luego de un rato, por fin Langley había conseguido
arrebatarle a su preciado Kaji a Ritsuko y ahora se
encontraba bailando muy animada junto a él.
Había esperado por aquella oportunidad en toda
la noche, y ahora que lo había conseguido sentía
que la fiesta bien podría acabarse en ese momento,
pues había logrado todos sus objetivos. Ya
sólo estaban ellos dos sobre la pista
mientras que los demás asistentes a la reunión
comenzaban a conversar entre ellos.
Kaji, qué bueno que por fin tengo la
oportunidad de hablar contigo empezó
a hablar la muchachita, muy seria mientras se afanaba
en seguirle los pasos Tengo algo MUY importante
que decirte, y la verdad no sabía bien qué
momento era el adecuado para hacerlo, pero supongo
que éste es tan bueno como cualquiera...
Vaya, parece que es algo serio lo que tienes
entre manos, linda. Me pregunto qué podrá
ser le contestó el sujeto, bastante divertido
por la inusitada actitud de la chiquilla. Le intrigaba
saber con qué ocurrencia saldría ahora.
Es algo difícil de explicar... mira,
lo que pasa es que... murmuraba contrariada
la jovencita, sin encontrar las palabras adecuadas
para expresar lo que sentía. Estaba resultando
más complicado de lo que esperaba, mordiéndose
un labio de la desesperación Bueno, tú
bien sabes que desde que nos conocimos me sentí
muy atraída por ti. Todos estos años
has estado a mi lado, y te lo agradezco mucho. Eres
una persona que admiro bastante, y tú siempre
serás mi primer amor, eso nada lo podrá
cambiar... pero lo que sucede es que...
Te has enamorado de otra persona, ¿no
es así? atajó Kaji, con una sonrisa
en sus labios, entre divertido y enternecido por aquella
confesión.
¡Lo siento mucho! se disculpó
la joven europea, mientras ocultaba su rostro, sumamente
apenada No fue algo que hubiera planeado ó
que hubiera querido...
Lo sé, lo sé, pequeña
el hombre la confortó, paseando su mano sobre
la cabeza de la muchacha Uno no puede escoger
ese tipo de cosas... a veces, simplemente ocurren
sin que te des cuenta... para serte sincero, yo también...
De forma inesperada Kai jaló a Misato hacia
la pista de baile, cuando apenas comenzaba una pieza
que nada tenía que hacer en aquél conjunto
de melodías románticas de tono meloso.
De hecho, aquella singularidad provocó que
todos volvieran a fijar su vista en la sala. Hasta
Asuka y su acompañante interrumpieron todo
lo que estaban haciendo, sorprendidos de igual manera
de que aquella extraña melodía estuviera
incluida entre las demás, quedándose
de pie en medio de la sala con expresión desconcertada.
A los únicos que parecía no importarles
en lo absoluto era a los anfitriones, quienes ya se
encontraban bastante entretenidos moviéndose
animadamente uno junto a otro, entre risotadas a bocajarro
por parte de ambos. Pronto, los demás también
compartían su algarabía, animándolos
en torno suyo, aplaudiendo cada movimiento.
Tú decías ven,
Pero no decías cuando
Tú te burlabas
De mi pobre corazón
Tuve que recorrer
Los siete mares preguntando,
Hasta que al fin el brujo me dio la solución.
Aquella fue la única vez en toda la velada
que Misato dejó su lugar para ponerse a bailar,
pese a que también Toji y Kensuke no habían
desperdiciado la oportunidad de invitarla. Sólo
a su protegido le había permitido sacarla,
decisión de la que nunca se arrepintió
pues en esos momentos se encontraba divirtiendo como
enana.
Mi amigo el brujo
Fue y me dijo como hacer,
Mi amigo el brujo
Fue y me dijo como hablar
Y ahora, el pobre infeliz
Es un Don Juan..
Aquella canción amenazaba con pecar de tonta,
infantil, y hasta algunos fragmentos eran tan sólo
balbuceos incoherentes de parte del intérprete,
pero sin embargo, de que era entretenida, nadie lo
podía desmentir. Todos estaban muy contentos
con aquella tonada, animando tanto al chiquillo como
a la mujer con sus extravagantes movimientos, hasta
que por fin casi al terminar la melodía la
torpeza de Rivera lo hizo resbalar y derribar a su
compañera de baile en el piso, en medio del
estrépito que ocasionaban las carcajadas de
los asistentes a la fiesta.
Ambos tenemos que andar con cuidado, Asuka
Kaji quiso reanudar su conversación, aunque
ahora no en su tono socarrón tan habitual,
sino en uno reflexivo, casi serio Los dos tenemos
rivales muy difíciles que vencer para llegar
a aquellas personas que amamos.
¿Eh? ¿A qué te refieres?
preguntó la jovencita, contrariada. ¿Acaso
ya había descubierto quien era la persona de
la que estaba enamorada? ¿Él también
amaba a otra?
Sólo quiero aconsejarte de que no te
vayas a sentir desairada demasiado pronto mientras
hablaba en susurros miraba fijamente a Misato, tirada
en el piso, riéndose a todo pulmón junto
con Kai, quien la tenía abrazada del cuello.
Un instante después, el muchacho le propinó
un afectuoso beso en la mejilla, que le fue devuelto
de inmediato, entre las risas de ambos Muchas
personas tienen entre sí lazos más fuertes
que con otras, y sus prioridades pueden ser muy diferentes
de las tuyas.
Al contemplar el gesto extrañado de Langley,
Ryoji tuvo que simplificar la situación.
No quiero que te des por vencida fácilmente.
Además, Kai y tú hacen bonita pareja.
¡¿Cómo es que...?!
el rostro de la joven extranjera se encendió
en el acto como fogata de campamento.
¡Ajá! ¡Sabía que
era él! atajó el sujeto, con una
sonrisa de oreja a oreja, apuntándole con su
dedo ¡Conseguí que lo confesaras!
¡Kaji! ¡Eso fue muy cruel!
respondió de inmediato la chiquilla, cuando
los dos volvían a tomar asiento.
Para todos ellos, la velada transcurrió sin
más miramientos. La reunión no terminó
muy tarde, pues los asistentes más jóvenes
tenían que llegar a sus casas, hasta donde
los llevó Ryoji en su vehículo, solícito.
Ignoraban que el aparentemente apacible cielo estrellado
sobre sus cabezas ocultaba un secreto que los volvería
a poner en una encrucijada de vida ó muerte.
Aquella noche, algunos de los astrónomos aficionados
se encontraban confundidos, debido a que varias constelaciones
no estaban donde se suponer deberían estar.
De hecho, no había rastros de ellas en ninguna
parte, a pesar de ser una noche despejada y que las
condiciones de luz eran las adecuadas para la contemplación
del firmamento.
En el Observatorio Nacional de Hokkaido ya estaban
al tanto de la situación, y luego de unos cuantos
análisis se determinó que lo mejor sería
turnar el asunto a la brevedad posible al Ministerio
de Defensa japonés. Cuando éstos se
percataron de un misil que había impactado
en aguas territoriales del Pacífico, provocando
un tsunami de dos metros y medio que arrasó
sin piedad la costa, la cuestión se volvió
inmediatamente de seguridad nacional. El misil aparentemente
había caído del espacio exterior, proveniente
de una órbita cercana a la tierra. Gracias
a los satélites se detectó un enorme
cuerpo de unos tres mil metros acercándose
al planeta. La amenaza de un nuevo meteoro vagaba
en las inquietudes de aquellas personas encargadas
de estudiar el problema y entonces, cuando lograron
un contacto visual con el intruso... fue momento de
dejar que NERV se encargara de la situación.
Lo que significó, pese a todo, un gran alivio
para muchos.
Seis horas después, cuando apenas comenzaba
a despuntar el alba, fue cuando se le notificó
a la Mayor Katsuragi de la emergencia. Aún
con resaca y agotada por el ajetreo de la noche anterior,
a las seis y cuarto la oficial al mando de la agencia
era puesta al corriente de los acontecimientos transcurridos
en las últimas horas. Su aspecto ojeroso y
maltrecho se reponía conforme se daba cuenta
de las dimensiones y la magnitud del problema que
tenía entre manos, a la par que escuchaba atenta
a los informes de los oficiales técnicos, junto
con Ritsuko, quien vale la pena decirlo, se apreciaba
en mucho mejores condiciones que su compañera.
En esas estaban, cuando fueron abruptamente interrumpidas
por Shigeru, quien desde su consola comunicó
de inmediato:
¡Confirmada la recepción de la
imagen del blanco por satélite! La pasaré
al monitor, creo que deben verlo por ustedes mismos...
En el acto, la monumental figura del enemigo apareció
en la pantalla del monitor principal de la Sala de
Controles, abarcándola en toda su extensión.
Allí estaba él, el Undécimo Ángel,
paseando tranquilo por las profundidades del espacio
exterior cercano a nuestro planeta, alterando las
mareas y el clima del globo. Se trataba de una figura
plana y alargada, en cuyo diseño aparecía,
al igual que en su predecesor inmediato, una estructura
bastante semejante al ojo humano, tres para ser más
precisos: dos a ambos extremos de la criatura y el
más grande de ellos ubicado justo a la mitad
de aquél ente. De nuevo, al igual que con el
anterior, aquellos símiles de ojos, planos
y carentes de vida, no reflejaban emoción alguna,
al grado de ser grotescos. No obstante, allí
terminaba cualquier semejanza con el ángel
que ya había sido derrotado, pues este nuevo
era el más grande al que se habían enfrentado.
Los análisis arrojaban una cifra de tres mil
metros de punta a punta. Eso, aunado a que sus ataques
los realizaba desde la seguridad del espacio, en donde
aparentemente era inalcanzable para los Evas, harían
mucho más difícil detenerlo.
Cuando Misato se encontraba evaluando la situación,
la señal en el monitor parpadeó unos
momentos, para después sólo recibir
estática. A todos les quedaba muy claro que
el satélite había sido destruido, por
lo que nadie tuvo que explicar lo sucedido.
El Campo A.T. , me supongo observó
la Mayor, tragando saliva antes de hablar.
Debe tratarse de un nuevo uso que desconocíamos
hasta ahora completó la científica,
a su lado, igualmente determinando las posibilidades
que tenían frente a un contrincante de tales
características.
Ya averiguamos la naturaleza de los misiles
pronunció Maya al respecto Se tratan
de fragmentos del cuerpo del ángel. Usa su
propia masa y la energía de la caída
como armas... es como si él mismo fuera una
bomba.
La estática desapareció del monitor
principal debido a la intervención de la joven,
quien desplegó más imágenes por
satélite, esta vez de los impactos producidos
por la masa fragmentada del enemigo.
De momento, los primeros ataques no han acertado
en la plataforma continental, yéndose a estrellar
sobre aguas del Pacífico. El siguiente disparo
ya ha sido realizado, y dada su trayectoria calculamos
que caerá dentro de dos horas en este punto
ilustró sobre la pantalla, con tal de que sus
superiores apreciaran mejor el patrón de los
impactos Está corrigiendo el curso, por
si lo han notado, y también descubrimos que
cada ataque tiene mucho más poder y alcance
que el anterior.
En otras palabras, está aprendiendo
de sus errores murmuró Misato, inquisitiva,
acariciándose la barbilla cuando miraba fijamente
la pantalla, sumergiéndose en sus propias reflexiones.
El asunto era bastante interesante por sí
solo. Dado el nulo conocimiento que se tenía
del comportamiento de estas criaturas gigantescas
ó de su relación entre ellas, se desconocía
si podrían desarrollar capacidades cognoscitivas;
lo que era más inquietante aún, si acaso
podrían aprender de las fallas de sus compañeros.
De los últimos enfrentamientos con dichos monstruos,
la tendencia en la estrategia de éstos había
sido muy clara: evitar a toda costa el enfrentamiento
cuerpo a cuerpo. Estrategia que se afianzaba en este
nuevo oponente, escondido en el espacio exterior.
La inquietud se apoderó de Misato: ¿acaso
estas bestias poseían un medio para compartir
experiencias propias? Siguiendo esta línea,
aparentemente los Ángeles habían aprendido
que debían evitar un enfrentamiento directo
con los Evas; aquello resultaba lógico para
cualquier estratega que se pusiera a analizar la situación,
pues en todos los combates que se suscitaran los robots
poseían ventaja numérica de cuatro a
uno, eso sin contar el enorme poder de ataque desplegado
por el Eva Z, dejando en muy mala posición
a cualquier rival. Se trataba de una cuestión
digna de un profundo estudio, pero desafortunadamente
no había el tiempo ni los recursos necesarios
para realizarlo. Era para lamentarse, pensaba Katsuragi,
ya que si se pudiera conocer más de la naturaleza
de esas criaturas era muy probable que hallaran una
manera mucho más efectiva de derrotarlas por
completo.
Se ha sometido al blanco a un ataque con el
nuevo modelo de Mina N2 volvió a pronunciar
Shigeru desde su asiento Sin embargo, no hemos
podido comprobar el efecto de dicho ataque aclaró,
dirigiendo la mirada a sus superiores La confusión
creada por las ondas eléctricas que el Ángel
emite impide que recibamos la información.
Después del ataque, el blanco ha salido del
alcance...
Se está moviendo... y apuesto mi salario
de todo un mes a que el maldito se dirige aquí
masculló la militar entre dientes.
Concuerdo contigo dijo Ritsuko, quien
hasta el momento se había estado guardando
su opinió |