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En busca de mi destino
Aquí está otro cap, ¡espero que les guste!

Recuerden, los pensamientos están entre comillas.

Capítulo 6: Conociendo

Hace una semana que ya estaba en la isla de Hokkaido, específicamente en el puerto de Murorán (N/A: pueden confirmar todo esto en un mapa de Japón, ¡en verdad está lejos!). Ese profesor había tenido razón, el lugar sin duda era hermoso. Una de las cosas que más le gustó fue la vista que tenía su habitación, ya que se podía apreciar el mar.

Su nueva vida había comenzado. El primer día se instaló en una habitación compartida, pero su compañera aún no llegaba, y es que eran muy pocos los estudiantes, ya que aún estaban en vacaciones. Desde el segundo día, hasta hoy, asistía regularmente a sus clases de “Introducción al Dibujo”, descubriendo cada día sus nuevos talentos.

Si bien era “otra” vida, todo había ocurrido normalmente..... Hasta hoy en la mañana, cuando llegó su compañera de cuarto.

*** Flashback ***

Ella estaba preparándose para salir, cuando de repente abren la puerta. Serena vio entrar a una chica un poco mayor que ella, que a su juicio, tenía una apariencia un poco “extraña”...

- ¿¿Qué me miras?? – su tono de voz denotaba molestia.

- Yo, estee... nada – Serena le sonrió y trató de ser amable, como siempre lo era – Tú debes ser mi nueva compañera de cuarto, ¡bienvenida!, yo soy... – no pudo seguir; la chica no la dejó continuar.

- En primer lugar no me interesa quién seas y en segundo, no soy tu NUEVA compañera, ¡llevo 3 años aquí!

- Oh... yo no sabía eso – Serena seguía sonriendo, auque no entendía la agresividad de la chica.

- Bueno, vengo cansada, así que con permiso...- y sin más, se fue a arreglar sus cosas.

“Vaya, qué rara es, ¡ni siquiera me dejó decirle cómo me llamo!... mejor me voy, espero que cuando vuelva podamos conversar...”

*** Fin del Flashback ***

Si pensó que a su regreso las cosas serían diferentes, estaba muy equivocada...

- ¡¡PERO QUÉ HICISTE!! – Serena no podía creer lo que veía: sus cosas y toda su ropa, que tanto le había costado acomodar cuando llegó, ahora estaban repartidas por todo el lugar...

- Estaban en MI lado,... estorbaban – hablaba tan tranquilamente que hizo enfurecer a Serena...

- ¡¡¿Quién te crees que eres?!!, esta habitación es DE LAS DOS, ¡¡así que tendrás que aguantar que mis cosas estén aquí!!

La rubia comenzó a recoger sus cosas e intentó devolverlas a su lugar...

- ¡¡Ah no!! ¡¡si quieres guardar tus porquerías, tendrás que hacerte un espacio en otro lado!! – sus ojos reflejaban tanta agresividad que Serena sintió temor.

“Si fue capaz de hacer esto, puede ser capaz de algo peor,... mejor no me arriesgo...”

Después de esto ni siquiera se dirigieron la palabra, cada una iba por su lado, hasta que 3 días después el destino las volvió a juntar...

Sala de clases...

- Bien alumnos, ahora, de acuerdo a la lista de asistencia, les voy a asignar a cada uno un tutor, para que respondan sus dudas y puedan trabajar en algunos proyectos.

Serena ese día se retrasó un poco, por lo que no alcanzó a anotarse en la lista, así que cuando llegó, la mayoría de los tutores ya habían sido asignados. El profesor, al verla entrar, la llamó, y le contó lo que harían, así que le asignaría una de las últimas tutoras que iban quedando....

- ¡Kya! Acércate por favor – A Serena casi le da un infarto cuando ve venir a la chica que estaba sola en un rincón.

- ¿¡Tú!? – la otra chica también sufrió una reacción parecida... (N/A: ya se imaginan quién es, ¿verdad?)

- Vaya, veo que ya se conocen – el profesor no captó las miradas fulminantes que se daban esas dos – qué bueno, así será más fácil. Kya, tú ya sabes qué hacer, explícale todo a la alumna... ¡suerte!

“Suerte es la que voy a necesitar yo...” – ese pensamiento de Serena fue interrumpido, cuando su compañera de cuarto le habló.

- Sígueme. – ni siquiera la miraba, aunque para Serena era mejor así, ya que quería evitar la mirada tan “fuerte” de esa chica, aún así, eso no impidió que la observara... era un poco más alta que ella, su cabello, negro azabache, era corto, pero cortado en un flequillo muy desordenado, vestía un tanto... estrafalaria (eso era lo que pensaba Serena), con maquillaje negro muy remarcado y varios piercing en nariz, boca, orejas y ceja. Pero lo que más le incomodaba a Serena eran esos ojos... eran azules, muy profundos, pero reflejaban una agresividad y algo que Serena dudó si llamarle maldad...

- No te cansas de fastidiar, ¿verdad? – la chica había volteado y descubrió la mirada de Serena en ella.

- Lo siento... – Serena trató de suavizar las cosas, ahora que tendrían que compartir más, era necesario - ... así que te llamas Kya, mi nombre es Serena.

- Ya te dije que eso no me interesa, nuestra relación sólo se limitará a esto, pero nada más, ¿entendiste? – Serena la miró resignada, definitivamente esto iba a ser muuyy difícil.

Las actividades comenzaron, todos se veían sumamente entusiasmados, excepto un par...

- ¡PERO QUÉ ESTÁS HACIENDO! – era la quinta vez que Kya le gritaba, siendo observadas por todo el resto.

- ¡No es necesario que grites! – Serena no se daba cuenta que también estaba elevando la voz. – ¡sólo hice lo que TÚ me dijiste!

- ¡¿LO QUE YO TE DIJE?!... JAJA, ¡no me hagas reír! – Serena ya no soportaba esto, esa chica le daba instrucciones poco claras y no la ayudaba en nada...

- ¡¿Sabes?!, ¡ya estoy harta de que me trates así!, ¡tú eres la que no sabe hacer bien las cosas! – al decir esto, se arrepintió al instante, ya que esos ojos azules eran de fuego...

- Nunca más vuelvas a decirme eso, ¡¿ENTENDISTE?!, TÚ eres la inútil, ni siquiera sé qué estás haciendo aquí, ¡deberían expulsarte por ineficiente!, no eres más que una tonta que se cree artista, ¿a quién engañas?, ¡NO SABES NADA! – el ambiente era tenso, sólo se escuchaba la voz de Kya, ya que todo el resto observaba (excepto el profesor, que había salido un momento). Algunos ya conocían a esa chica y por eso, preferían tenerla lejos, así que miraban compasivos a Serena, quien había palidecido, ya que volvió a sentir temor, como esa vez en la habitación...

- Kya, ¿no crees que ya fue suficiente?, vas a terminar por espantar a la muchacha – el que hablaba era uno de los otros tutores, quien desde hacia un buen rato venía observando la escenita...

- No te metas en lo que no te importa... – Kya lo miraba con odio, pero Serena, en su interior, le agradecía por haber interrumpido, ya no soportaba más...

- Sí me importa, porque yo también estoy enseñando y sé que a los estudiantes nuevos les cuesta un poco más, así que los comprendo, pero tú no haces más que criticarla, cuando eres tú quien no da instrucciones claras...

Serena lo miraba asombrada, al parecer ese chico no le temía a los ojos de Kya.

Kya iba a contestarle, cuando llegó el profesor y anunció el término de la clase. Serena sólo atinó a recoger sus cosas rápidamente, miró al chico, le sonrió agradecida y se fue corriendo.

- Esta me la pagas, Takeda... – Kya lo miró amenazante y se fue. El chico no quiso darle importancia y sonrió, mirando por donde se había ido una linda rubia.

Después de ese desagradable día de clases, Serena se fue a caminar por ahí, necesitaba estar sola un buen rato para sacar toda esa rabia pero a la vez frustración que sentía.

“Pensé que las cosas aquí serían más fáciles... encima de todo los extraño mucho!” – La verdad es que estaba comenzando a arrepentirse de su decisión de venir tan anticipado, sobre todo por esa chica que para más remate era su compañera de cuarto. No tenía ganas de volver a la residencia, así que ignorando el hambre que sentía, se dedicó a caminar por todo el borde costero. No se dio ni cuenta cuando empezó a atardecer...

“El mar se ve precioso... si tan sólo las chicas y Darien estuvieran aquí...” – así pensaba, mientras observaba el mar, que la fue relajando.

Siguió caminando, sin darse cuenta que se alejaba poco a poco de los lugares que ella conocía, hasta que el ruido de su estómago la hizo reaccionar...

- Vaya, creo que me compraré algo... – empezó a buscar dinero en su bolso – ¡listo!, ahora... – empezó a mirar de un lado a otro, primero sorprendida por haber caminado tanto, pero después muy asustada, porque no conocía esos lugares...

“Tonta, tonta... no reconozco ningún lugar...” – miró una vez más. Se encontraba en una calle prácticamente desierta, el borde costero había terminado, dando paso a una población muy poco iluminada (ya estaba oscureciendo). Pensó en ir a alguna de esas casas y pedir ayuda, así que empezó a caminar muy rápido, de vez en cuando miraba hacia atrás, pues se sentía observada...

“Me estoy volviendo una paranoica...” - pensaba, al ver que no había nadie, pero la verdad es que no había observado bien después de todo....

Estaba por llegar a una casa, cuando sintió un fuerte tirón hacia atrás y un metal frío que casi se hundía en su cuello...

- Será mejor que no te muevas, ni hagas nada, si no quieres que se dañe tu lindo cuello...

El corazón de Serena se detuvo. Trató de mirar a ver si había alguien que la ayudara, pero era inútil, el tipo comenzó a conducirla hacia un callejón muy oscuro...

- Por favor, no me haga daño... le daré todo mi dinero, pero déjeme ir... – era casi un susurro, el miedo no la dejaba hablar más alto.

- No te preocupes, lo que quiero... no te costará ni un yen (N/A: moneda japonesa) – su sangre se congeló. Un sudor helado comenzó a cubrir su frente y lo peor de todo era que si gritaba, esa navaja se hundiría en su cuello. Cerró sus ojos con fuerza, lo único que quería era salir corriendo, estar lejos, en los brazos de su amado Darien... sus ojos se llenaron de lágrimas, tenía tanto miedo...

Aún permanecía con los ojos cerrados, cuando sintió que el filo en su cuello aflojaba... Al abrir los ojos, descubrió a su agresor en el suelo, forcejeando inútilmente con un chico que al parecer era más fuerte que él.

Ella estaba paralizada, no atinaba a hacer nada, sólo miraba cómo ese hombre era golpeado por el chico, hasta que vio venir corriendo a 3 policías que en un dos por tres tomaron al hombre y lo obligaron a ir con ellos, mientras que el otro se levantó y caminó hacia ella, quien con el susto no se movía.

- ¡¿Estás bien?! ¡¿te hizo algo?! – Serena lo miraba sin entender nada, no reaccionaba.

De pronto sintió un abrazo y unas palabras que la sacaron de su estado de shock – no te preocupes, ya estás bien, no pasó nada, tranquila pequeña...

Ella comenzó a llorar muy fuerte, abrazando a ese chico que la había salvado. Él empezó a guiarla hacia la calle y ahí pudo mirarla mejor, ya que el callejón estaba demasiado oscuro.

Serena seguía llorando, pero se tranquilizó un poco y con la cabeza agachada le habló:

- Gracias... si no hubiera sido por usted yo... – iba a empezar a llorar de nuevo, cuando sintió una mano que levantaba su rostro.

- No deberías estar aquí tan sola, esta zona es muy peligrosa de noche – sin duda era un reproche, pero sus ojos reflejaban preocupación y ternura... fue ahí que Serena se percató quién era...

- ¿Tú?, ¿eres el chico de la clase?

- El mismo. Vi cuando salías de la facultad y caminaste en esta dirección, así que me preocupé y te seguí.

Serena lo miraba, aunque era de noche, podía ver el rostro de su “salvador”. Tenía tez blanca, cabello oscuro, al parecer era castaño, lo que no podía ver bien era el color de sus ojos, pero eso no importaba ahora, lo más importante era agradecerle y eso fue lo que hizo.

- En verdad, gracias, yo... no me di ni cuenta cuando llegué hasta aquí y vi que estaba perdida... iba a pedir ayuda, pero en ese momento... – su cara cambió a un pánico total, le costaría mucho olvidar este incidente.

- Será mejor que no vuelvas a caminar sola y de noche por esta zona. ¿Qué tal si te acompaño a tu casa?

- Te lo agradecería mucho...

El camino a casa fue agradable, conversaron bastante. Serena supo que el chico se llamaba Steven Takeda y que iba dos años más arriba que ella en la carrera. Ella también se presentó, y le comentó que era de Tokio, que había venido especialmente a estudiar a esa universidad.

Hablaron casi de todo, ya que el camino a la residencia era largo, pero cuando Serena sintió rugir a su estómago, el chico, quien se percató de eso, la invitó a comer unas hamburguesas, según él, muy buenas. En el local, la conversación siguió y Serena, al fin pudo ver con más claridad el color de sus ojos... eran verdes, muy lindos.

Después, él la acompañó hasta su residencia, no sin antes decirle que se cuidara y que tratara de no hacer enfurecer a Kya (habían hablado de ella también), ya que era una chica muy extraña y agresiva. Serena ya se había dado cuenta de eso, así que le agradeció todo lo que había hecho por ella, tendiéndole la mano en señal de amistad y subió hasta su habitación.

Esa noche, le costó mucho quedarse dormida, pensaba en lo que podía haber pasado si Steven no hubiera llegado a defenderla... le aterrorizaba el sólo pensarlo... También decidió que no le contaría a nadie en Tokio sobre esto, ya que se preocuparían demasiado y era probable que insistieran para que regresara... Pero sus pensamientos se fueron haciendo agradables a medida que recordaba su conversación con Steven, fue como si hablara con un amigo de toda la vida, incluso llegó a recordarle su amistad con su viejo amigo Seiya...

“Al menos ya conozco a alguien agradable... ojalá seamos buenos amigos...” – y pensando en esto se fue quedando dormida...




CONTINUARÁ...

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