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La Emperadriz de las Tinieblas

Capítulo 6

"Desde el principio de los tiempos, desde que el primer rayo de luz tuvo forma, fue desde ese preciso momento que la Oscuridad comenzó a existir también. Dondequiera que haya luz siempre habrá Oscuridad; nunca ha existido la una sin la otra… pero los seres que fueron rechazados y exiliados a las sombras se han cansado de vivir marginados y el Universo entero pronto sufrirá su venganza… El tiempo de la luz se acaba… Pronto llegará el tiempo de las Tinieblas…"

Una figura solitaria y encapuchada se encontraba de pie en la parte más alta de un enorme palacio. Desde ahí podía ver con claridad un enorme desierto que se extendía hasta donde su vista alcanzaba y cuya monotonía sólo era rota por un pequeño arroyo de aguas cristalinas que se alejaba serpenteando por el agreste terreno. Hasta donde su vista abarcaba, todo se encontraba sumido en penumbras.

Un rugido hizo que la atención de aquel personaje se dirigiera a unas enormes bestias que se encontraban rodeando el palacio. Sus colmillos eran extremadamente afilados y sus cuerpos deformes eran verdaderamente gigantescos.

- Son extraordinarios los Litpers, ¿no lo crees?- le dijo una melodiosa voz al encapuchado haciendo que este se volviera rápidamente hacia quien había hablado- Son fascinantes, ¿o no, Azrael?

Azrael: Unas de las mejores creaciones de Su Excelencia- le respondió humildemente a la vez que le hacía una reverencia y quedaba postrado a sus pies.

El encapuchado se quedó arrodillado frente a su señora y ella lo observó en silencio, analizándolo con la mirada.

Érebo: ¿Por qué te has quitado la máscara, Azrael?- le preguntó con seriedad a la vez que tomaba el rostro del joven con sus manos.

Azrael levantó la mirada y se encontró con la imponente figura de una mujer descomunalmente alta que tapaba su rostro con un velo negro. A su vez, la hechicera observaba con detenimiento los ojos del guerrero, unos misteriosos ojos grises que mostraban confusión y tristeza muy en el fondo de su insensible mirada.

Érebo: ¿Por qué te preocupas por la suerte de esos traidores?- exclamó suavemente pero con frialdad como si hubiera podido leer los pensamientos del joven- Nos traicionaron, Azrael, por eso deben ser castigados.

Azrael: Mi Señora… Los terrícolas los confundieron, estoy seguro de que ellos recapacitarán si usted les da la oportunidad.

Érebo apretó ligeramente el rostro del guerrero entre sus manos y él entendió que había hablado de más.

Azrael: Lo siento mi señora. Puede estar segura de que yo haré lo que usted ordene.

La hechicera soltó a su guerrero y se adentró en la oscuridad de su palacio. Azrael por su parte sacó una máscara plateada de entre sus ropas y la observó en silencio por unos segundos antes de colocarla sobre su rostro. Mientras caminaba para ir a reunirse con su señora, el joven deseó con todas sus fuerzas que sus antiguos camaradas no se cruzaran en su camino.

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Un reflejo plateado brilló entre las eternas sombras de un gran palacio y luego todo fue oscuridad.

-"Para los seres de las sombras, la visión no es importante"- dijo una melodiosa voz-"El tiempo de las Tinieblas está por llegar. Las criaturas de la luz que nos exiliaron serán juzgadas y recibirán su castigo. Hoy nacerán los jueces que llevarán la justicia de la oscuridad eterna…"-

En un refugio oculto bajo el imponente edificio de la Corporación Cápsula, un numeroso grupo de terrícolas despertaba a un nuevo día sumido en las tinieblas que la hechicera Érebo había llevado hasta allí. Las familias se reunían tratando de mantenerse tranquilos unos a otros mientras vivían aquellos angustiosos momentos y lazos de solidaridad nacían entre desconocidos al notar que todos estaban viviendo con los mismos temores.

Algo apartados de aquel grupo, una joven de ojos lilas y largo cabello negro los observaba seriamente sentada al lado de un camastro donde un chico llevaba ya varias horas durmiendo.

Los guerreros Z se habían quedado allí en vista de que aún no tenían noticias de sus enemigos y en aquellos momentos se encontraban desayunando tranquilamente en un rincón del refugio. Bulma había pasado la noche al lado de su primogénito, pero él aún no despertaba y por el momento lo había dejado bajo el cuidado de aquella joven que no se había apartado de él ni un minuto.

Mientras los guerreros y sus familias comían tranquilamente, Videl se acercó a Laylahel con un plato con comida.

Videl: Buenos días. ¿Quieres comer algo?- preguntó amablemente pero la chica negó con el rostro- Creo que no dormiste en toda la noche, debes estar muy cansada.

Laylahel: No necesito dormir, no aún. Tampoco necesito comer todavía- susurró centrando su atención en su amigo que dormía tranquilamente.

Videl: Él estará bien- comentó al notar la mirada de la chica.

Laylahel: Lo sé. Es que nunca antes lo había visto dormir tan tranquilo. De hecho, creo que nunca lo había visto dormir. Generalmente no dormimos entre misiones- explicó ante la interrogante mirada de Videl- Descansamos, pero sólo dormimos en el palacio de la emperatriz; ella nos hace dormir sin sueños…

Videl: ¿Entonces nunca sueñan?

Laylahel: No cuando estamos con la señora Érebo, pero a veces, descansando entre misiones… yo acostumbraba tener pesadillas y creo que lo mismo les pasaba a Pariel y Azrael; por eso tratábamos de mantenernos despiertos, no era difícil gracias a la ayuda de los poderes de nuestra señora.

Videl: Hablas de una forma muy respetuosa de esa hechicera.

Laylahel: A ella le debo mi existencia.

Videl: Ella los engañó, ustedes los saben. Les mintió haciéndoles creer que no tenían nada, pero Trunks siempre tuvo a su familia y sin duda, Azrael y tú también deben tener alguien esperándolos.

Laylahel: Eso si es que no destruimos ya los planetas en los que nacimos- susurró tristemente- No logro recordar nada…

Videl: ¿Nada?

La joven se quedó en silencio, tratando de recordar algo, cualquier cosa, pero todos sus recuerdos eran completamente confusos. Sin embargo, en medio de aquella confusión, recordaba unos ojos muy parecidos a los de ella que la miraban con ternura y unos labios que susurraban un nombre.

Laylahel: Mi nombre, era Izuna…

Videl: Estoy segura de que Izuna tiene una familia que la espera, un hogar…

Laylahel: ¡¡¡Pero yo no lo recuerdo!!!- exclamó molesta- ¿No te das cuenta? Si alguna vez existió Izuna, ya murió, no queda nada de ella. Yo soy Laylahel y le debo mi existencia a la señora Érebo.

Videl: Pero a pesar de que estás tan segura de eso, no dudaste en darle la espalda para ayudar a Trunks.

Laylahel suspiró profundamente y su mirada se enterneció al ver a su joven amigo durmiendo en paz.

Laylahel: Ya no queda nada de Izuna, pero hay muchas cosas que Trunks puede recuperar y aún como Laylahel, yo deseo con todo el corazón que mis hermanos sean felices si eso es posible.

Videl: ¿Tus hermanos?

La joven se quedó en silencio mientras su mente se llenaba de recuerdos, pero no recuerdos confusos como los que tenía cuando trataba de recordar la vida de Izuna, sino unos recuerdos completamente claros de aquellas experiencias que había vivido como juez de Érebo.

Laylahel: Mi primer recuerdo como Laylahel es haber despertado en una habitación oscura y fría. Estaba desnuda y sola, no había nadie y yo no sabía dónde estaba ni quién era, pero entonces llegó Ella, mi señora Érebo. Me dijo que ella me había dado la vida para que le sirviera y yo acepté todo lo que dijo. Hizo que me vistieran y me ayudó a despertar todo el poder que tenía en mi interior; me hizo quien soy. Cada día entrenaba arduamente para que ella estuviera satisfecha con mis progresos. Ella era mi todo… Un día dijo que ya era hora de que conociera a mis camaradas. Ellos habían pasado por lo mismo que yo, le debían todo a la emperatriz, gracias a ella se habían hecho poderosos guerreros, pero tampoco se conocían entre sí. Desde la primera vez que nos vimos algo surgió entre nosotros; no sabíamos qué era, pero era algo especial y eso molestó a nuestra señora. Siempre nos dijo que no debíamos tener lugar para sentimientos y emociones pero nunca pudimos evitarlo, éramos demasiado parecidos: mismo origen, misma historia, mismo destino…

Videl: Por eso dices que ustedes 3 son hermanos. Siempre hubo mucha afinidad entre ustedes porque todos pasaron por lo mismo.

Laylahel: Así es. Además, los 3 nos sentíamos igual… solos. Nuestra vida era siempre lo mismo: misiones, entrenamiento y nada más. Estábamos vacíos por dentro, así debía haber seguido todo pero no fue así, éramos un excelente equipo y aprendimos a confiar unos en otros y a ayudarnos e incluso a preocuparnos por los otros 2.

Videl: Eso debió molestar a Érebo.

Laylahel: Mucho, pero seguíamos perteneciéndole y cumpliendo todas sus órdenes, así que nos dejó hacer las cosas a nuestro modo… Ella nos matará si nos encuentra… No tendrá piedad con Pariel y conmigo. No tengo miedo- agregó ante la preocupada mirada de Videl- No por mí, pero sé que quien deberá cumplir la orden de eliminarnos será Azrael… Soy una torpe, no sé por qué te dije todo esto.

Videl: Estás entre amigos- le dijo dedicándole una amable sonrisa- No tienes por qué preocuparte. Verás que Gohan y los demás podrán ayudarlos y también a Azrael.

La esposa de Gohan se retiró tras dejarle algo de comida a la chica por si cambiaba de opinión. Laylahel la observó alejarse y su mirada divagó de nuevo entre los terrícolas que se refugiaban en aquél lugar.

Laylahel: Los terrícolas son demasiado emocionales- murmuró para sí misma.

-Tú también lo eres- le dijo una suave voz a sus espaldas haciendo que se volviera hacia el camastro junto al que había pasado la noche.

Laylahel: ¡Al fin despiertas!- exclamó alegremente- ¿Cómo te sientes?

Pariel: Algo agotado, pero pronto estaré como nuevo- susurró a la vez que se sentaba en la orilla de su lecho- Estaba seguro de que moriría.

Laylahel: Yo también llegué a pensar eso. Por fortuna, ese ser que llaman Boo utilizó una especie de magia y pudo cerrar la herida que te hizo Asbeel.

Ambos intercambiaron miradas y finalmente sonrieron, aunque sus miradas mostraban una profunda preocupación.

Laylahel: Hay que pensar qué es lo que haremos.

Pariel suspiró y su amiga pudo notar que su mirada estaba centrada en un grupo reunido en un rincón del refugio que comía despreocupadamente.

Laylahel: ¿Lograste recordar algo?

Pariel: No. Sólo recuerdo lo que he vivido como Pariel, lo demás es demasiado confuso.

Antes de que pudiera decir algo, Goku notó su mirada y cuando todos notaron que había despertado se le acercaron para ver cómo se sentía. Bulma se sentó a su lado y lo observó con cariño.

Bulma: Trunks, me da mucho gusto verte despierto por fin.

Pariel: Mi nombre es Pariel- la corrigió seriamente y todos lo observaron confundidos- Les agradezco lo que hicieron por mí, pero yo aún soy uno de los jueces de la señora Érebo.

#18: Esa bruja no dudará en matarte en cuanto te vea de nuevo. Mejor deja de decir incoherencias de una buena vez.

Pariel: No son incoherencias- comentó con tristeza.

Laylahel: Mientras la emperatriz viva, nosotros le pertenecemos.

Vegeta: Eso puede solucionarse.

Pariel: ¡No me digas!- exclamó con sarcasmo- ¿Y qué van a hacer ustedes? Ni siquiera pueden entrar en la Dimensión de las Tinieblas. La Emperatriz no está a su alcance. Además… la verdadera pelea aún no comienza.

Gohan: ¿Qué quieres decir con eso?

Pariel: La señora Érebo aún tiene muchas cartas por jugar.

Krilin: Al menos ahora los tenemos a ustedes de nuestro lado.

Laylahel: ¿Y quién les hizo creer eso?

Todos la vieron interrogantes.

Videl: ¿A qué te refieres?

Pariel: ¿Qué parte de que somos los jueces de la señora Érebo no han entendido? No se trata de lo que queramos ni de lo que sentimos… Ustedes nunca lo entendieron…

Vegeta: ¡Maldita sea! ¡¡¡Ya me tienen harto con esa cantaleta de que no entendemos lo que pasa!!! ¡¡¡Maldición!!! ¡¡¡Explíquense de una buena vez!!!
Laylahel: La Emperatriz no descansará hasta que las tinieblas lo hayan cubierto todo. Es muy poderosa, pero no cuenta con el poder suficiente para expandir su dominio por todo el Universo, no aún al menos.

Picolo: Obtendrá ese poder sacrificándolos a ustedes, ¿no es así?

Pariel: Nos quitará hasta la última gota de sangre y aún entonces no podremos descansar. Estamos destinados a servirle más allá de la muerte.

Bulma: ¡Eso no es cierto! Los jueces de Érebo que existieron antes no eran ustedes sino otras personas.

Laylahel: En ocasiones anteriores, los intentos de la Emperatriz se vieron truncados. Quizás entonces las almas de sus servidores fueron liberadas, pero si Ella cumple sus objetivos… si toma nuestra sangre… le perteneceremos por toda la Eternidad.

Un tenso silencio reinó en el ambiente por algunos segundos. Sólo se escuchaban los murmullos de las otras personas que se encontraban en el refugio.

Goku: Entonces tendremos que destruirla antes de que eso pase.

Laylahel: Ya no hay tiempo… Ella sabe dónde estamos. Vendrá por nosotros y tendrá el control total de nuestros actos.

Goten: ¡Debe haber algo que se pueda hacer para evitarlo!

Pariel: Tenemos que irnos… Será lo mejor.

Gohan: Si hacen eso, ella los encontrará más rápido. Nosotros podemos hacer algo para protegerlos y evitar que cumpla con sus objetivos.

Laylahel: Ya es muy tarde- susurró tristemente cerrando sus ojos.

Justo en ese momento, la tierra comenzó a sacudirse fuertemente. Los gritos de los refugiados resonaron cuando toda fuente de luz se apagó repentinamente. Era un temblor espantoso y todo era oscuridad. Llantos y gritos se confundían en aquellos angustiosos momentos. Y de pronto, un rugido resonó a lo lejos, un poderoso rugido que dejó helados a todos los que lo escucharon.

Pariel: Litpers…

Laylahel: Prepárense para el Apocalipsis.

Goku: ¿A dónde van?- les preguntó a los jóvenes al notar que se alejaban entre la oscuridad- ¡Vamos, no podemos permitir que vayan solos!- exclamó haciendo resonar su voz sobre los gritos.

Los guerreros Z tuvieron más dificultad que los jóvenes para encontrar la salida del refugio, pues a pesar de que podían sentir las presencias de las personas para esquivarlas, les era dificultoso no tropezar con los objetos que habían quedado desparramados por el suelo durante aquél terremoto que aún continuaba con insistencia.

Cuando finalmente salieron a la superficie, los guerreros no pudieron quedar más sorprendidos: el leve resplandor que hasta entonces había llegado hasta la Tierra a pesar de las tinieblas había desaparecido por completo, ahora todo era oscuridad, una noche eterna que se extendía por todos los rincones del planeta.

La Capital del Oeste lucía vacía en medio de aquella oscuridad. Abundantes escombros se encontraban dispersos por las calles, producto de los combates ocurridos anteriormente. No había ningún ser vivo a la vista, pero el leve temblor que aún sacudía la tierra les indicaba que algo muy grande se acercaba hacia donde los guerreros se encontraban.

Goku buscó entre las sombras hasta que distinguió 2 siluetas en el techo de la Corporación Cápsula y todos se dirigieron de inmediato a su encuentro.

Gohan: ¿Qué es lo que pasa? No puedo sentir ninguna presencia pero sin duda algo se acerca.

Pariel: Son Litpers. La emperatriz siempre dijo que eran unas de sus creaciones favoritas: enormes, poderosas, sanguinarias, sin conciencia… Unas perfectas máquinas de destrucción- explicó sin perder de vista el horizonte- No podemos dejar que lleguen hasta aquí o acabarán con todo-

Goten: Exactamente, ¿qué son esos lit-como se llamen?-

Laylahel: Son criaturas gigantescas con enormes cabezas y colmillos muy afilados, garras destructoras, piel que resiste muchos ataques y dos colas que usan para atacar y para defenderse; no tienen ojos, pero su olfato y oídos están extremadamente desarrollados.

-Una perfecta descripción de los Litpers, Laylahel- exclamó una fría voz haciendo que todos voltearan hacia arriba, donde una figura encapuchada flotaba confundiéndose entre las sombras. Se había acercado tan sigilosamente que nadie había notado su presencia hasta que habló.

Pariel y Laylahel: Azrael…

El encapuchado descendió lentamente hasta quedar a la misma altura que los guerreros. Goku y Vegeta se colocaron de inmediato entre el recién llegado y sus antiguos camaradas.

Azrael: Si no se dan prisa los Litpers llegarán hasta este lugar y, tal como lo dijo Pariel, acabarán con todo. Tienen un excelente olfato y mientras detecten a cualquier ser vivo cerca removerán todo para hallarlo y devorarlo. El refugio en el que sus amigos se encuentran no los protegerá de esas soberbias criaturas.

Los guerreros Z intercambiaron miradas preocupados ante aquellas palabras.

Azrael: ¡Vamos, no pierdan el tiempo! Mientras tanto yo me quedará cuidando a Pariel y a Laylahel.
Goku y Vegeta observaron de reojo a los jóvenes que estaban tras ellos sin acabar de decidir lo que debían hacer en aquellos momentos.

Pariel: Váyanse- dijo a la vez que se adelantaba hacia Azrael- Tienen que detener a los Litpers a como de lugar a menos que quieran que la Tierra entera sea destruida.

Goku: Pero…

Pariel: Está bien, sus amigos estarán a salvo en el refugio, nosotros no pelearemos aquí así que no deben preocuparse por ellos por el momento.

Gohan: Sabes que no son ellos los que nos preocupan ahora.

Pariel: Ya no pierdan tiempo. Nosotros nos quedamos entre amigos- dijo fríamente y Azrael rió por el comentario.

Los guerreros Z aún no acababan de convencerse de dejar solos a los jóvenes cuando un potente rugido rompió de nuevo el silencio.

Pariel: ¡¡¡Váyanse de una vez!!! ¡¿O es que quieren que su planeta sea destruido?!

Goku: Bien, nos haremos cargo de esos monstruos, pero ustedes tengan cuidado- comentó seriamente antes de alejarse flotando seguido por los demás. Sólo Vegeta se quedó donde estaba.

Pariel: Esta no es tu batalla, así que no interfieras- le dijo secamente al saiya.

Vegeta: No pensaba hacerlo, sólo… ten cuidado- le dijo viéndolo fijamente.

Pariel se sorprendió algo ante aquella reacción, pero finalmente sonrió al comprender que el príncipe saiyaijin le mostraba su confianza al dejarlo enfrentar su propio combate. Vegeta se despidió del joven con un gesto de la mano y levantó el vuelo para reunirse con los otros guerreros.

Azrael: Bueno, supongo que ya podemos comenzar- exclamó en cuanto los guerreros Z se perdieron de vista.

Pariel y Laylahel adoptaron de inmediato una posición defensiva.

Laylahel: No tenemos que hacer esto, Azrael.

Azrael: ¡Oh, claro que tenemos que hacerlo! Así quedó sentado desde que a ustedes se les ocurrió traicionar a mi Señora. Pero seré bueno con ustedes, supongo que quieren cambiar el campo de batalla, ¿o me equivoco? Les daré ese gusto, aunque después de todo, el resultado final será el mismo, pues este planeta acabará muriendo bajo el poder de la Emperatriz.
Los 3 jóvenes se elevaron por los aires sin decir ni una palabra y se alejaron velozmente de la Capital del Oeste. Volaron a gran velocidad hasta que llegaron a un desierto de arenas rojizas que se extendía hasta donde su vista alcanzaba. Allí descendieron lentamente.

Azrael: Un desierto sumido en las penumbras- comentó observando a su alrededor- ¿Será que sienten nostalgia por su hogar en la Dimensión de las Tinieblas?

Pariel sonrió despectivamente ante aquél comentario.

Pariel: ¿Nuestro hogar? ¿De verdad crees que nacimos en ese lugar? ¿Sigues creyendo que no somos más que unos títeres sin derecho a tomar sus propias decisiones?

Azrael: Creo lo que sé y sé que le debo mi existencia a la señora Érebo. Fue ella quien me dio la vida y con gusto le daré hasta mi último aliento para pagar la deuda que tengo hacia Ella.

Laylahel: Ya que estás tan seguro no te molestará que te haga una pregunta, ¿verdad? Dime Azrael- continuó la joven ante el silencio de su camarada- ¿No te suena conocido el nombre de Saga?

La máscara plateada que cubría el rostro de Azrael les impidió a sus compañeros ver la reacción que la mención de aquél nombre había provocado en el joven guerrero, si no la hubiera llevado hubieran podido apreciar cómo las pupilas del joven se dilataron al experimentar una extraña emoción en su interior, algo tenía aquél nombre que tocaba una fibra muy sensible en el interior del insufrible juez.

A pesar de que no pudieron ver su rostro, el silencio de Azrael sólo les comprobó que aquél nombre no le era desconocido, tal y como a ellos se les hacían conocidos los nombres de Trunks e Izuna.

Laylahel: ¿Qué me respondes Azrael? ¿O debo decirte Saga?

Azrael: No sé a lo que te refieres- comentó sin emoción alguna en su voz.

Laylahel: ¡¡¡¿Por qué no haces el intento?!!! ¡Sólo trata de recordar algo!

Azrael sabía que no debía escuchar lo que la joven le decía; hacerle caso era desobedecer las órdenes directas de su señora, pero algo en su interior deseaba creerle a la chica. Él no era un títere, nunca había deseado serlo; siempre había creído que tenía libertad de tomar sus decisiones, pero en el fondo siempre supo que eso era mentira, él haría cualquier cosa que Érebo le pidiera, aunque fuera entregarle hasta la última gota de su sangre. Así eran las cosas, siempre habían sido del mismo modo, siempre, desde aquél día en el que su señora lo había despertado a una nueva vida, su vida como Juez de las Tinieblas, ¿pero es que acaso era posible que él hubiera tenido antes otra vida como sus colegas parecían creer? Él no recordaba nada, nada… su mente estaba completamente ocupada por la oscuridad en la que siempre había vivido.

Laylahel: Somos amigos, Azrael. No tratamos de engañarte, pero es como si alguien hubiera bloqueado nuestros recuerdos y tenemos que recordar. No es justo que tengamos que vivir engañados; tenemos derecho a conocer la verdad.
Azrael: Deja de decir estupideces. Somos los Jueces de la señora Érebo, no hay otra realidad, sólo esa y ustedes nos traicionaron, así que deben pagar por lo que hicieron.

Y diciendo esto, el joven elevó bruscamente su ki a la vez que se lanzaba contra Laylahel, a quien el ataque la había tomado por sorpresa. Sin embargo, Pariel se interpuso y frenó el ataque lanzando un Energy-dan contra Azrael.

Azrael se elevó por los aires y Pariel fue tras él elevando su ki mientras se elevaba. Puñetazos y patadas comenzaron a sucederse a gran velocidad mientras ambos jóvenes se desplazaban por los aires. Azrael logró derribar a Pariel de una patada pero el chico se levantó rápidamente y lanzo una serie de energy-has contra su oponente, pero ninguno dio en el blanco, ya que Azrael fue capaz de evitarlos todos moviéndose con agilidad y velocidad. Aquello molestó a Pariel, quien reunió su energía para aumentar más su ki.

Lejos de allí, un grupo de guerreros trataba con ahínco de eliminar a unas enormes criaturas de aspecto escalofriante. Eran muy parecidas a enormes dinosaurios pero sus cabezas eran enormes y sus fauces estaban llenas de hileras de afilados dientes y su piel era tan resistente que ni un Kame Hame Ha de Goku había logrado perturbar a los colosales monstruos. No llegaban a 10, pero resultaba evidente que con ellos bastaría para acabar con el pequeño planeta Tierra si los guerreros Z no hacían algo por evitarlo.

Goku reunía energía para preparar un nuevo Kame Hame Ha, pero uno de los Litpers lo derribó con una de sus colas mientras que con la otra lo aplastaba contra el suelo. Cerca de donde el saiyaijin había caído, Gohan se esforzaba por evitar ser aplastado por las enormes garras de una de aquellas criaturas a la vez que Goten y Picolo lanzaban numerosos ataques que eran repelidos por la resistente piel de los monstruos. Al mismo tiempo, Vegeta utilizó su ataque del Big Bang y logró darle de lleno a otro de los Litpers, pero aquello sólo enfureció más a la bestia, que se lanzó contra el príncipe saiyaijin agitando ambas colas y lanzando enormes mordidas al aire. Yamcha y Krilin se movían lo más rápido que podían para evitar ser atrapados por las fauces de aquellos seres.

Goten: ¡Maldición, estas cosas son indestructibles!- exclamó molesto sin dejar de lanzar energy-has a diestra y siniestra para tratar de ahuyentar a aquellas criaturas.

Gohan: No te desesperes. Debe haber algún modo de derrotarlos y tenemos que encontrarlo- respondió una vez que hubo reunido la fuerza suficiente para arrojar al Litper que intentaba aplastarlo.

Goten: ¿Por qué Trunks o Laylahel no nos dijo cómo derrotarlos?

Picolo: Quizás ni ellos lo sabían- sugirió tratando de no distraerse en su interminable tarea de luchar contra aquellas criaturas.

Goten: ¡Fantástico!- exclamó sarcásticamente a la vez que lanzaba un Kame Hame Ha contra uno de los monstruos que intentaba devorarlo.

No era fácil la tarea de los guerreros Z: los ataques eran desviados por la piel de los Litpers, los golpes ni siquiera los notaban y para producirles un daño insignificante, ellos acababan con heridas sangrantes y terribles golpes.

Krilin estaba golpeando inútilmente a uno de los monstruos cuando otro lo derribó con una de sus colas y lo lanzó a estrellarse contra el piso. El guerrero aún no lograba recuperarse de aquél ataque cuando ambos colosos se fueron contra él con las fauces abiertas. Goku notó lo que pasaba pero estaba rodeado por aquellas criaturas y no podía librares de ellas para ir en ayuda de su amigo.

Goku: ¡¡¡KRILIN!!!

Pero cuando todo indicaba que el final de Krilin había llegado, dos poderosos ataques impactaron contra los Litpers que lo habían cercado. La energía de aquellos ataques había deslumbrado a Krilin pero cuando finalmente su visión se aclaró se encontró con que #18 se encontraba a su lado.

#18: ¿Estás bien?- le preguntó sin verlo pues estaba centrada atacando a las criaturas para evitar que se le acercaran de nuevo.

Krilin: ¡#18!, ¿qué haces aquí?

#18: Evitando que te maten. Yo también soy una guerrera y ya me cansé de quedarme esperando.

Krilin: ¿Pero y Maron?

#18: Milk y Bulma cuidarán de ella, tú céntrate en el ataque.

Krilin se puso de pie agradecido con su esposa. Reunió energía para crear un Kien-zan (o como se escriba :-p) pero este ataque fue detenido por la piel de los Litpers sin causarles mayores heridas para frustración de los guerreros.

Majin Boo había llegado con #18 y ahora se encontraba combatiendo al lado de los guerreros, pero ni siquiera su técnica especial para convertir a su oponente en dulce daba resultado contra aquellas bestias, ya que así como su piel repelía los ataques, también podía repeler la magia, pues habían sido creados por una poderosa hechicera.

En medio de la pelea, un poderoso ataque impactó contra uno de los Litpers que por poco toma a Yamcha desprevenido. Él se volteó hacia quien lo había ayudado y se sorprendió bastante al descubrir que se trataba de Ten Shin Han.

Yamcha: ¡Ten Shin Han!- exclamó feliz de ver a su antiguo amigo, quien se limitó a hacer un saludo con la mano y de inmediato se unió en la lucha contra las infernales criaturas de las tinieblas.

En otro lugar del planeta Tierra, una máscara plateada salió volando cuando su dueño recibió de lleno un poderoso ataque que su oponente había creado. La máscara cayó y fue a perderse entre las arenas rojizas del desierto en el que tenía lugar el combate. Azrael se quitó del rostro algunos cabellos y observó furioso a su contrincante, quien respiraba agitadamente. El guerrero de la muerte sonrió burlonamente al darse cuanta de que su rival comenzaba a cansarse.

Azrael: ¿Qué ocurre Pariel? ¿Tan rápido te has cansado? Me decepcionas- comentó fríamente- Pero ni hablar, después de todo recibiste una herida que debió haber sido mortal, supongo que aún no recuperas todas tus energías y es una pena… porque quería jugar un poco más antes de llevarte ante la Emperatriz.

Pariel: Aún tengo la energía suficiente para borrarte esa sonrisa- comentó molesto pero sin poder dejar de respirar agitadamente.

Azrael sonrió fríamente y le hizo una seña a su oponente para indicarle que continuara con su ataque. Pariel volvió a aumentar su ki un poco más y se lanzó contra Azrael para tratar de asestarle un puñetazo en la cara, pero el guerrero consiguió esquivarlo y le asestó una patada en el abdomen dejándolo sin aliento, pero reponiéndose de aquél ataque, Pariel regresó al ataque y ambos guerreros desaparecieron por los cielos debido a la velocidad con la que se estaban desplazando.

Laylahel los observaba desde el suelo sin perder de vista ninguno de sus movimientos. Ella sabía que Pariel aún no estaba en óptimas condiciones debido a la herida que Asbeel le había hecho con anterioridad, pues a pesar de que Boo la había cerrado el joven no había tenido tiempo de recuperarse del todo; sin embargo, la joven también era consciente de que su intervención sólo conseguiría molestar al chico, así que se mantenía expectante, pero preparada para intervenir en cuanto fuera necesario.

Azrael: ¿Cuánto crees que los guerreros que protegen este planeta resistan contra los Litpers?- le preguntó maliciosamente a su rival sin dejarse de mover ambos a gran velocidad intercambiando golpes- Puedo sentir la presencia de 10 guerreros, por lo que les tocará un Litper a cada guerrero ya que la Emperatriz envió 10. Debo admitir que me pareció una exageración ya que dudo mucho que esos inútiles puedan derrotar ni tan siquiera a una de las creaciones de mi Señora.

Pariel no respondió pero Azrael pudo sentir cómo el ki del chico se incrementaba por el enojo que aquél comentario le había producido.

Azrael: Seamos realistas, Pariel. Nadie ha derrotado a un Litper nunca. Son indestructibles y no se detendrán hasta acabar con este miserable planeta y todo lo que en él existe.

Pariel respondió con un poderoso Neo Big Bang que lanzó a Azrael a estrellarse contra el suelo pues no había esperado que aquél ataque fuera tan fuerte. Furioso, Azrael incrementó violentamente su ki y se lanzó contra su contrincante. Pariel sintió que sus brazos se quemaban cuando los usó para defenderse de la embestida de Azrael, era como si el guerrero de la muerte irradiara fuego, nunca antes lo había visto pelear de ese modo pues nunca antes había necesitado hacerlo.

Azrael: ¡¡¡FIRE STORM!!!- gritó a la vez que de sus manos surgían enormes lenguas de fuego.

Laylahel observó aterrada cómo el ataque de Azrael parecía engullirse a Pariel y al mismo tiempo un recuerdo golpeó su mente, el mismo recuerdo que había tenido cuando hablaba con Gohan en el refugio de la Corporación Cápsula, aquél día en el que una niña llamada Izuna y un niño llamado Trunks habían conocido a otro chico que los había ayudado a librarse de un gigantesco monstruo, no con energía cualquiera, sino con fuego, fuego que surgía de sus manos. Sin embargo, los recuerdos de la chica fueron interrumpidos cuando el cuerpo malherido de Pariel se impactó a gran velocidad contra el árido suelo. Laylahel corrió a su lado.

Laylahel: ¿Estás bien?- le preguntó angustiada a la vez que lo sujetaba con cuidado.

El rostro de Pariel estaba negro por el ataque que acababa de recibir. Con algo de dificultad, el joven abrió los ojos y observó a la chica que lo llamaba preocupada.

Pariel: Ahora sé lo que sintieron los rebeldes de Yarg- susurró ahogadamente y Laylahel entendió que se refería al día en que Azrael le había prendido fuego al refugio de los rebeldes de un pequeño planeta que ya se encontraba sumido en las sombras.

Azrael: ¡Pero qué tiernos se ven así!- exclamó sarcásticamente descendiendo sin prisa al lado de sus antiguos camaradas.

Pariel se sacudió las cenizas del rostro y se levantó tambaleante pero Laylahel se interpuso entre ambos chicos.

Laylahel: Creo que es hora de un cambio.

Azrael: Como gustes- respondió sin inmutarse- Pero no pienses que te tendré piedad.

Laylahel: No necesito tu piedad- contestó secamente mientras su ki se incrementaba haciendo que sus largos cabellos ondearan tras ella.

Pariel: Espera, yo aún puedo pelear- dijo tratando de detener a su amiga pero ella lo vio fríamente.

Laylahel: Es mi turno, así que mientras descansa- exclamó a la vez que su mirada se suavizaba y Pariel entendió que la joven estaba consciente de que Azrael le llevaba ventaja- Yo haré lo que pueda para que tú te tomes un respiro- agregó dándole la espalda a Azrael para quedar de frente a Pariel- El fuego es muy poderoso… incluso para los Litpers- susurró viendo significativamente a su amigo y sin esperar su reacción se lanzó velozmente contra Azrael.

Los dos jóvenes no tardaron en enfrascarse en un feroz combate. Pariel los observaba con las palabras de Laylahel resonando en su mente. No estaba seguro de lo que había querido decirle pero sin duda era algo importante. ¿Qué relación había entre el fuego y los Litpers? Esas criaturas ni siquiera debían conocer el fuego, ya que este prácticamente no existía en la fría y oscura Dimensión de las Tinieblas, pero él había visto fuego en aquél lugar, el fuego que emanaba de las manos de Azrael y los Litpers también lo conocían, no podían verlo pues eran ciegos, pero sentían su calor y no lo soportaban; su piel resistía poderosos ataques pero algo tenía el fuego que los alteraba.

Pariel: El fuego se usa para purificar- pensó en voz alta recordando lo que alguien le había dicho alguna vez, aunque no recordaba quién ni cuándo- Si hay luz debe haber sombra… pero el fuego transmite luz y calor… el fuego puede acabar con todo para que posteriormente se renueve…

El joven se sintió eufórico al entender lo que su amiga había querido decirle y sin pensarlo dos veces se elevó velozmente por los aires y se alejó en dirección de donde se encontraban las presencias de los guerreros. Azrael lo observó alejarse e intentó ir tras él pero Laylahel se interpuso en su camino.

Laylahel: Tu pelea es conmigo, ¿recuerdas? No te preocupes, sabes que Pariel volverá, no aceptará que tú lo hayas derrotado y volverá para pedirte la revancha. Pero mientras…

Azrael aún seguía con la vista fija en Pariel y apenas y tuvo tiempo de reaccionar ante el golpe que Laylahel le había arrojado. El guerrero de la muerte sonrió fríamente.

Azrael: Necesitarás más que eso para derrotarme, pero bueno, acabaré contigo… y luego iré por Pariel.

Mientras la pelea entre Azrael y Laylahel continuaba, el más joven de los jueces de Érebo volaba lo más aprisa que podía. No le importaban las heridas que tenía ni el cansancio, sólo tenía en mente llevarles una importante noticia a los guerreros que protegían aquél pequeño planeta. Minutos después, un espantoso rugido hizo que el joven aguzara sus sentidos al comprender que se acercaba a su destino.

Goku y Vegeta habían conseguido derribar a uno de los Litpers y este había caído y se había convertido en un montón de tierra muy negra. Los dos guerreros tenían en aquellos momentos el cabello largo y dorado y sus cejas habían desaparecido de su rostro, estaban cansados pero aún les quedaba mucho por hacer. Gohan por su parte tenía los cabellos dorados también y golpeaba sin piedad a uno de los monstruos por todo su enorme cuerpo y finalmente parecía estar logrando debilitarlo. Goten, Picolo, Yamcha, Ten y Krilin lanzaban sin descanso sus mejores técnicas contra otros de los Litpers mientras #18 le daba infructuosas patadas a otro más y Boo luchaba en aquellos momentos por salir de las fauces de una de las bestias que amenazaba con tragárselo.

Pariel se quedó flotando sobre el campo de batalla viendo los intentos de los guerreros por frenar a las bestias de las tinieblas. Sin perder tiempo, el joven buscó con la mirada algo que sirviera a sus propósitos y finalmente lanzó un energy-ha contra un enorme árbol, el cual cayó sobre un Litper que justo en ese momento se iba sobre Goten y Yamcha. El ataque del joven hizo que el árbol se prendiera en llamas y la bestia a la que le había caído comenzó a gemir grotescamente mientras intentaba con desesperación librarse del fuego que ahora se extendía por sus extremidades. Los guerreros Z observaron atónitos aquél macabro espectáculo.

Gohan: No soportan el fuego- musitó sin poder creer lo que sus ojos veían.

Goku y Vegeta observaron agradecidos al joven vestido de negro que aún flotaba sobre ellos.

Goku: ¡Muchachos, hagamos una hoguera!- exclamó a la vez que utilizaba su ki para prender un arbusto.

En pocos minutos, una enorme hoguera ardía en aquél lugar y unos espantosos rugidos llenaban el aire mientras los Litpers trataban de escapar, pero los guerreros Z los rodearon con árboles y arbustos que ardían sin cesar y estaban atrapados entre las llamas. Para cerciorarse de que terminaban completamente su trabajo Goku y Vegeta lanzaron un Kame Hame Ha y un Big Bang Atack contra los Litpers reuniendo todas sus energías; los demás guerreros se les unieron utilizando sus mejores técnicas y hubo una enorme explosión.
Cuando el ambiente se despejó, un enorme cráter ocupaba el área en el que antes hubieran estado los Litpers y la hoguera. Unas cuantas llamas aún ardían en el fondo, pero esa área prácticamente había desaparecido por el poder los guerreros, quienes ahora flotaban junto a un joven vestido completamente de negro.

Goku: ¡¡¡Qué bien, por fin los derrotamos!!!- exclamó alegremente a la vez que su cabello se encogía y volvía a ser negro, lo mismo que el cabello de Vegeta.

Goten: ¿Por qué no nos dijiste antes la forma de destruirlos?- le reprochó al recién llegado.

Sin embargo, Pariel no contestó, su mirada estaba fija en el enorme cráter bajo sus pies.

Pariel: ¿Cuántos Litpers eran?- preguntó con voz un tanto preocupada.

Los guerreros intercambiaron miradas sin estar muy seguros de la respuesta, pues en medio de tantos líos con aquellas criaturas lo último en lo que hubieran pensado era en contarlos.

Picolo: Eran 8- contestó luego de reflexionar la pregunta y el rostro de Pariel se mostró entonces verdaderamente preocupado.

Vegeta: ¿Qué ocurre?

Pariel: Que debían haber sido 10.

Los guerreros se sorprendieron al escuchar aquello. ¿Dónde estaban las 2 bestias faltantes?

Gohan: ¿Y si están en la ciudad?- preguntó angustiado al pensar en su familia y en las demás personas que se encontraban en el refugio.

Goku: Será mejor que Goten y tú vayan a cerciorarse. De cualquier forma ya saben cómo enfrentarlos. Mientras nosotros echaremos un vistazo por todo el planeta para ver si los encontramos.

Todos se mostraron de acuerdo, salvo el joven de negro que dirigía su mirada hacia un punto en el horizonte.

Vegeta: ¿Sabes dónde están los monstruos que faltan?- le preguntó al joven.

Pariel: Espero que no- se limitó a responder a la vez que reunía su ki y se alejaba velozmente dejando confundidos a los demás guerreros.

Picolo: Mejor vayan con él- les dijo a Goku y a Vegeta- Nosotros nos encargaremos de buscar esas cosas como habíamos acordado.

Todos se mostraron conformes, así que Goku y Vegeta se dirigieron en la misma dirección que Pariel, mientras los demás se dirigían a los puntos que habían acordado.
Pariel volaba lo más aprisa que su cansado cuerpo le permitía. Tenía un mal presentimiento sobre los Litpers que faltaban. Azrael había dicho que eran 10, pero sólo 8 se habían enfrentado con los guerreros Z. Estaba seguro de que ni siquiera Azrael conocía la estrategia de la Emperatriz y eso no le agradaba nada en absoluto.

Goku y Vegeta apenas y lograban seguirle el paso (o mejor dicho, el vuelo) al joven, quien a pesar de estar agotado había reunido fuerzas de su preocupación. Los cabellos negros del chico ondeaban al viento mientras él se desplazaba velozmente por los aires, pero después de un rato de camino su velocidad fue disminuyendo poco a poco a la vez que descendía a tierra firme. Los saiyaijins puros lo imitaron unos metros atrás de él.

Mientras descendían, los 3 guerreros pudieron sentir 2 poderosas presencias que colisionaban en aquél lugar. Hubo una enorme explosión y un profundo cráter apareció no muy lejos de donde los recién llegados acababan de aterrizar. Pariel corrió hacia allí y en el fondo del boquete pudo ver a una malherida joven con la ropa rasgada y el cuerpo cubierto de heridas y algunas quemaduras.

Pariel: ¡¡¡Laylahel!!!- gritó a la vez que se dejaba caer en el cráter para auxiliar a la chica.

El chico sujetó con cuidado a su amiga llamándola para hacerla reaccionar pero ella no respondía. Goku y Vegeta se limitaban a observar la escena desde el borde del cráter en el que los dos jóvenes se encontraban. Lenta y sigilosamente, una figura de negro descendió hasta el borde del lado opuesto al que se encontraban los saiyaijins. Pariel observó furioso a aquél sujeto y Vegeta pudo notar claramente cómo su ki se elevaba, un ki que desde un principio le había parecido el de un saiyaijin pero que no había podido identificar.

Azrael observaba a sus compañeros en silencio. Su mirada era seria, pero si alguien le hubiera puesto atención a su mirada hubiera notado que muy en el fondo mostraba un profundo pesar.

Azrael: Yo le advertí que no le tendría piedad- dijo secamente ante la mirada que Pariel le dirigió.

Pariel: Maldito infeliz- balbuceó poniéndose en pie con el cuerpo de Laylahel en brazos.

Pariel salió flotando del cráter cargando a la joven y se paró frente a Azrael. El guerrero de la muerte pudo sentir la furia que ahora fortalecía a su compañero y mientras ambos se sostenían la mirada casi estuvo seguro de haber percibido un destello dorado en los cabellos del joven y un extraño brillo en su mirada. Goku y Vegeta también lo sintieron, ese no era el mismo ki del juez de Érebo, ahora era completamente evidente que se trataba de un saiyaijin. En su interior, Azrael deseó que Pariel pudiera derrotarlo.

Azrael: ¿Listo para continuar?

Pariel: Cuando quieras- contestó secamente.

El joven de ojos azules dejó con cuidado el cuerpo de Laylahel en las arenas rojizas que se extendían a sus pies y de nuevo encaró a Azrael. El guerrero de la muerte le sostuvo la mirada por un rato y luego dirigió su vista hacia Goku y Vegeta, que no se habían movido de su lugar.

Azrael: Laylahel se queda aquí- les dijo en tono autoritario- Si se la llevan iré a buscarla y no dudaré en destruir medio planeta para dar con ella.

Los dos saiyaijin iban a discutirle algo pero Pariel los detuvo con un gesto.

Pariel: Será mejor que le hagan caso. De cualquier forma… voy a derrotarlo y entonces ya podremos encargarnos de Izuna.

Azrael: ¿Así que crees que podrás derrotarme? ¿Y quién diablos se supone que es "Izuna"?

Pariel sonrió despectivamente dirigiéndole una fría mirada al guerrero.

Pariel: Izuna es la persona que creyó en los desvaríos de una mente confundida. Es la misma persona que aún guarda la esperanza de encontrar de nuevo a Saga y es por ella por quien voy a derrotarte.

Saga… ¿Por qué ese nombre le era tan familiar al guerrero de ojos grises? ¡Cuánto deseaba creerles! Ellos eran sus camaradas, sus amigos… sus hermanos. Lo último que deseaba era eliminarlos o ayudar a acabar con ellos, pero tenía que hacerlo, DEBÍA hacerlo.

Azrael: ¡Ya no digas tonterías! Mejor prepárate para el combate- dijo adoptando una posición de combate- "Con suerte- pensó- cumplirás tus objetivos y yo no tendré que entregarlos a la Emperatriz".

Pero sin importar lo que pensara, Azrael debía cumplir las órdenes de su Señora, así que se enfrascó de nuevo en un terrible combate contra Pariel.

Goku y Vegeta observaban atónitos el gran poder que desplegaban los jóvenes guerreros moviéndose a gran velocidad por los cielos y destruyendo de tiempo en tiempo alguna montaña que se había cruzado en su camino o creando cráteres a lo largo del desierto sobre el que combatían. Ambos saiyaijin se encontraban con la mirada en el firmamento aún al pie del cráter, pero estaban tan centrados en la pelea que no notaron que el fondo del mismo ya no estaba formado por arenas rojas sino que ahora se abría hacia un profundo abismo negro.

Azrael: Eres formidable- le dijo a su rival a la vez que evitaba uno de sus golpes- Lástima que hayas decidido cambiarte de bando.

Pariel contestó lanzándole un energy-ha a su oponente, estaba completamente centrado en el combate y Azrael podía sentir su furia. El joven de ojos grises no podía negar que en su interior deseaba cada vez con más fuerza ser derrotado por su compañero, pero no podía dejarlo ganar, simplemente no podía hacerlo.

Azrael: ¡¡¡FIRE STORM!!!- gritó haciendo surgir de nuevo lenguas de fuego de sus manos.

Pariel: ¡¡¡NEO BIG BANG!!!- respondió creando un poderoso ataque.

Ambas técnicas chocaron mientras sus creadores reunían todas sus energías para no ceder ante el ataque del otro.

Azrael/Pariel: ¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!

Goku y Vegeta apenas y tuvieron tiempo de prepararse para resistir la ola expansiva que aquél ataque había producido y aún así no pudieron evitar ser empujados varios metros por la gran cantidad de energía que estaba siendo liberada en aquél lugar. Goku observó que el cuerpo de Laylahel no tardaría en salir volando así que se teletransportó a su lado para poder sujetarla, sin embargo, el resplandor producido por la enorme explosión que los jóvenes guerreros habían provocado le impidió ver que el abismo en el cráter se hacía cada vez más grande.

Cuando las técnicas de los dos jueces de Érebo chocaron produjeron una terrible explosión. Los guerreros Z se encontraban dispersos por el mundo, pero aún así todos pudieron sentir aquél despliegue inverosímil de poderes y a muchos kilómetros de donde se libraba la pelea, numerosas personas pudieron ver el resplandor producido por la explosión.

Azrael sintió cómo su cuerpo era despedido por los aires a tal velocidad que atravesó una montaña y la hizo añicos. Al mismo tiempo, pero en la dirección opuesta, Pariel fue arrojado contra un montículo rocoso creando un profundo cráter al caer. Rocas, arena y escombros salieron disparados en todas direcciones como misiles y Goku y Vegeta se vieron en problemas para esquivarlos. Una densa nube de polvo lo cubrió todo nublando la visibilidad mientras poco a poco la calma volvía a reinar en el campo de batalla.

Goku abrió sus ojos después de cerrarlos para evitar que la arena entrara en ellos y descubrió que la explosión lo había desplazado una gran distancia de donde se encontraba originalmente; aún sujetaba con cuidado el cuerpo de Laylahel, pero la chica no parecía haber notado nada de lo que había ocurrido.

Goku: ¡¡¡Vegeta!!!- gritó tratando de localizar a su amigo, pues no podía verlo con el polvo flotando por todos lados- ¡¡¡¿Estás bien?!!!

No hubo respuesta, pero a medida que el ambiente se despejaba, Goku pudo ver que unas piedras salían volando hacia arriba y alguien, con un llamativo peinado, salía de debajo de ellas.

Vegeta: ¡¡¡¿En qué rayos están pensando esos mocosos?!!! ¡¡Pudieron haber destruido la Tierra con semejantes ataques!!- exclamó molesto, pero Goku notó que buscaba algo con la mirada.

Sin decir nada más, Vegeta salió volando y Goku lo siguió tras depositar el cuerpo de Laylahel en el suelo. Mientras ambos guerreros se dirigían hacia donde Pariel había caído, algunas sombras emergieron de un abismo negro del que nadie se había percatado aún.

Vegeta descendió cerca de uno de los cráteres que los muchachos habían creado durante su pelea y se dejó caer dentro. Allí, un chico vestido de negro se encontraba inconsciente y con el cuerpo lastimado. El príncipe de los saiyaijin lo sujetó con cuidado.

Vegeta: Trunks- lo llamó a la vez que lo movía suavemente- ¿Puedes oírme?

El joven abrió lentamente sus ojos azules y observó al saiya con mirada confundida.

Pariel: ¿Hasta… cuándo entenderás… que… que mi nombre… es… es Pariel?- musitó con dificultad.

Vegeta sonrió levemente, pues sin duda si el chico tenía ánimos para debatir cuál era su nombre no podía estar tan grave. Pariel le devolvió una débil sonrisa.

Pariel: ¿Qué… qué pasó con… Azrael?- preguntó cerrando sus ojos.

Goku observó en derredor buscando al otro guerrero, pero antes de que pudiera localizarlo, un espantoso rugido hizo que él y Vegeta se estremecieran.

Goku: Son esos monstruos- musitó preocupado.

Para sorpresa de los saiya, Pariel sonrió débilmente.

Pariel: Lo sabía- balbuceó con amargura antes de perder de nuevo el conocimiento aún en brazos de Vegeta.

Dos enormes criaturas de enormes cabezas y dos colas salieron rugiendo ferozmente de uno de los cráteres que ahora adornaban aquél desierto. Vegeta depositó con cuidado el cuerpo del joven en el suelo y, tras intercambiar miradas con Goku, ambos guerreros se transformaron en súper saiyaijin y se prepararon para hacerles frente a los Litpers.

Goku: Suerte que estamos en un desierto- comentó observando a su alrededor- Podremos enfrentarlos sin problemas si creamos una hoguera como la vez anterior.

Vegeta: Eso ya lo sé Kakaroto, así que no te hagas el listo conmigo. ¡Acabemos de una vez con estas sabandijas!

Goku asintió y los dos saiya se fueron sobre los Litpers a la vez que lanzaban energy-has a su alrededor para incendiar algunos arbustos y acorralar a las bestias. Pero mientras ellos estaban ocupados con los monstruos, una de las sombras que habían emergido del abismo antes que los Litpers se encontraba ahora al lado de Azrael.

-Despierta bello durmiente- le dijo con sorna a la vez que le propinaba una patada.

El joven se quejó ante el golpe a la vez que abría sus ojos con algo de dificultad para encontrarse con un sujeto de cabellos rojos y la cara llena de cicatrices frente a él.

Azrael: Asbeel…- musitó con dificultad pero viendo con odio al recién llegado.

Asbeel sonrió despectivamente ante la mirada que el chico le dirigió.

Asbeel: Más te vale ponerte en pie de una buena vez, aún tenemos cosas por hacer- exclamó autoritariamente.

Azrael: ¿De qué hablas?- preguntó confundido- ¿Qué pasó con Pariel y con Laylahel?

Asbeel respondió con una maliciosa sonrisa y entonces Azrael notó unas sombras tras el guerrero. Le tomó unos segundos al joven entender que se trataba de guerreros de la Emperatriz y no pudo menos que sorprenderse al notar que sujetaban a sus dos compañeros, ambos inconscientes. En su interior, sintió una profunda decepción al comprender que su Señora había logrado sus objetivos y él la había ayudado a conseguirlo.

Asbeel: Hiciste un buen trabajo, Azrael- dijo aún con una perversa sonrisa grabada en el rostro- Ya es hora de terminarlo.

Azrael observó interrogante a su interlocutor, pero obtuvo la respuesta a sus dudas cuando otros guerreros de la Emperatriz lo sujetaron con fuerza por la espalda.

Azrael: ¿Qué significa esto?- inquirió tratando de soltarse- Tú sabes que yo le soy fiel a la Emperatriz Érebo, no tienes por qué tratarme de este modo.

Asbeel: ¡Mi querido e ingenuo Azrael!- exclamó con voz burlona- La Emperatriz en persona pidió que te diéramos este trato especial. Verás mi estimado muchacho, ustedes finalmente entenderán las verdaderas intenciones de nuestra Señora.

El joven de ojos grises sintió como si le hubieran derramado un balde de agua fría encima. Asbeel y los demás guerreros lo arrastraban hacia el oscuro abismo junto con sus compañeros y ninguno tenía energías para defenderse, las habían usado todas combatiendo entre ellos. Mientras se sumía de nuevo en la oscuridad, Azrael entendió que había cometido un gravísimo error, pero ya era muy tarde para corregirlo…

Minutos después, en el desierto de arenas rojizas, un nuevo cráter señalaba la tumba de los dos últimos Litpers de la hechicera Érebo y Goku y Vegeta flotaban sobre él tranquilamente. Los guerreros sintieron las presencias de sus amigos que acercaban a donde ellos se encontraban y pronto estaban todos reunidos.

Goku: ¡¡¡Hola!!!- los saludó al verlos acercarse- Encontramos a los monstruos restantes y ya nos encargamos de ellos.

Gohan: ¡Qué bien, esa es una gran noticia!

Goten: ¿Y qué pasó con Trunks y los jueces de Érebo?

Goku: Ah, pues estuvieron peleando entre ellos y acabaron los 3 fuera de combate.

Picolo: ¿Y dónde están ahora?- preguntó viendo a su alrededor.

Goku y Vegeta intercambiaron miradas y los dos se pusieron a buscar a los jóvenes con la mirada, pero no había rastro de ellos.

Vegeta: No puede ser, estaban inconscientes, no pudieron haberse marchado.

Todos los guerreros Z se pusieron a buscar a los jóvenes jueces por el lugar, pero no había señal de ellos por ninguna parte, parecía como si la tierra se los hubiera tragado, aunque ellos sabían que quizás lo que se los había tragado había sido la oscuridad…


Email de la autora: ophaniel_27@yahoo.com.mx

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