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¡¡Hola!! Soy Sanae n_n Aquí les
dejo los siguientes capítulos de este fanfic
de Dragon Ball Z, espero que les guste. Cualquier
comentario, crítica o sugerencia por favor
mándenmelos al mail ophaniel_27@yahoo.com.mx
Capítulo 4
Un pequeño abrió sus ojos sólo
para descubrir que se encontraba un lugar tan oscuro
que no había diferencia entre tener los ojos
abiertos o cerrados. Se puso en pie con algo de dificultad
y avanzó lentamente a ciegas hasta que tropezó
y cayó sobre unas piedras afiladas que le lastimaron
sus manos y sus piernas, podía sentir su tibia
sangre saliendo por las heridas que acababa de hacerse
y el ardor en su piel debido a las mismas. Hacía
mucho frío en aquél lugar y el niño
no tenía modo de calentarse, además
estaba sumido en el más profundo silencio.
-¡¡Papá!!- gritó el pequeño
a pesar de que sabía que nadie escucharía
su llamada- ¿Dónde estoy?- gimió
asustado y el silencio volvió a reinar- Por
favor, saquéenme de aquí- balbuceó
el chiquillo a la vez que unas lágrimas bañaban
su rostro sin que pudiera evitarlo
El joven se levantó bruscamente algo tembloroso
por aquél sueño que acababa de tener.
Un frío sudor bañaba su frente y su
respiración era bastante agitada. Sus ojos
miraron a su alrededor, observando las rocas que lo
rodeaban; le tomó algunos segundos recordar
que se encontraba en una cueva en la que él
mismo había entrado no sabía con exactitud
hacía qué tiempo, quizás un par
de horas. Afuera de la cueva reinaba la oscuridad
a pesar de que aún era de día.
Aquél joven de cabellos negros y ojos azules
se quedó sentado en el suelo de roca. Hacía
mucho tiempo que no soñaba y el sueño
que había tenido no le ayudaba mucho, ya se
sentía bastante confundido por la batalla que
había tenido rato atrás y en la que
no había podido cumplir una orden de su emperatriz.
-Mi nombre es Pariel- se dijo a sí mismo tratando
de ordenar los pensamientos en su mente.
Pariel recargó su cabeza contra las rocas
de la pared de la cueva. No podía sentir la
presencia de Azrael y Laylahel y no sabía si
eso se debía a que ellos habían regresado
a la Dimensión de las Tinieblas o porque simplemente
lo estaban ocultando para desplazarse por aquél
planeta tranquilamente. En cambio, a la distancia,
podía sentir algunas poderosas presencias,
las mismas de los enemigos con los que se habían
enfrentado horas atrás. ¿Por qué
no había podido matar a su rival? Su señora
se lo había ordenado y él le había
fallado
de nuevo. Meses atrás tampoco
había cumplido una orden que su emperatriz
le había dado, no le había entregado
a un rebelde del planeta Yarg, lo había tenido
frente a él y no lo detuvo y no había
sido porque no lo hubiera reconocido, simplemente
no había querido hacerlo, aquél hombre
era sólo un anciano, no era un oponente digno
para ellos y le parecía deshonroso atacar a
alguien indefenso.
Pero su más reciente oponente no era un anciano
ni un desvalido, era un poderoso y orgulloso guerrero
al que estaba venciendo en un combate limpio, ¿por
qué no había podido matarlo?
-Dijo que yo era su hijo- pensó en voz alta
antes de dejar escapar una risa amarga- Su hijo- repitió
entre risas- Eso es ridículo- se dijo a sí
mismo tratando de convencerse, pero algo en su interior
parecía creer que aquello sí era posible
En la Capital del Oeste mientras tanto, los guerreros
Z destruían a un nuevo ejército de Nagofs
que habían invadido la ciudad mientras ellos
se enfrentaban con los jueces de Érebo. Después
de aquél combate, Goku y los demás se
habían separado por la Tierra para acabar con
aquellos desagradables invasores en las distintas
ciudades y zonas donde habían aparecido, una
labor que parecía no tener fin. Dejaron la
Capital del Oeste al último porque Boo se había
quedado allí y sabían que sus familias
debían estar a salvo.
Finalmente, luego de lo que les pareció una
eternidad, los fastidiados guerreros regresaron a
la Corporación Cápsula para reunirse
con sus amigos y familiares.
Gohan: Supongo que no les diremos a Bulma y a los
demás sobre
Pariel, ¿verdad?-
preguntó apenas se detuvieron frente a la fachada
de la corporación.
Krilin: ¿Sobre Pariel?- preguntó confundido,
pues cuando él despertó los 3 jueces
de Érebo habían desaparecido y no habían
comentado nada sobre aquél combate mientras
eliminaban a los Nagofs.
Goku: Es una larga historia, Krilin, pero creo que
será mejor que no mencionemos nada al respecto.
Krilin: ¿Por qué? ¿Qué
es lo que no hay que mencionar?
Goku, sus hijos y Picolo observaron a Vegeta, quien
lucía tranquilo a pesar de lo ocurrido, aunque
por dentro estaba tan confundido como los demás.
Gohan: Esos jueces se marcharon y dejaron la pelea
inconclusa, no hay nada más que mencionar.
Krilin y Yamcha intercambiaron miradas con sus amigos
y entendieron que era mejor no hacer más preguntas,
así que asintieron y entraron juntos. Fueron
muy bien recibidos y pronto ya se encontraban cenando
abundantemente para reponer las fuerzas perdidas durante
el combate. El resto del día transcurrió
tranquilamente sin otro contratiempo que aquella oscuridad
que aún reinaba en todas partes, pero los guerreros
Z no podían detectar ninguna presencia enemiga
y sabían que les era imposible alcanzar la
dimensión de Érebo, por lo que sólo
podían esperar el siguiente movimiento de sus
oponentes.
Tras una sustanciosa cena y luego de conversar sobre
diversos puntos, cada uno de los presentes en la Corporación
Cápsula se retiró a las habitaciones
que les habían proporcionado para tratar de
descansar. Bulma acompañó a acostarse
a su hija y después se dirigió a su
propio dormitorio, sin embargo no pudo evitar detenerse
frente a una puerta que ya llevaba algún tiempo
sin ser abierta. La mujer se acercó lentamente
a la puerta y puso su mano en la perilla de la misma
sólo para comprobar que estaba cerrada con
llave, tal y como había permanecido desde hacía
algunos años.
-Pensé que ya estabas cansada- dijo una voz
haciendo que Bulma se sobresaltara pues había
creído estar sola en aquél oscuro pasillo.
Bulma: ¿Por qué te gusta asustarme
siempre, Vegeta?- le reprochó al saiya sin
voltear a verlo y aún con la mano en la perilla
de aquella puerta.
Vegeta no contestó, simplemente se quedó
observándola en silencio y su mirada recorrió
después aquella puerta; sabía que a
su mujer le gustaba entrar a ese cuarto de vez en
cuando, pero el resto del tiempo lo mantenía
bajo llave desde que Bra había nacido. Todo
en ese cuarto se mantenía en el mismo lugar
desde hacía ya varios años, aún
estaba repleto de juguetes y Vegeta no pudo evitar
recordar la batalla que había librado un par
de horas atrás, pensando que la mayoría
de esas cosas ya no eran de ningún interés
para su dueño.
Vegeta: Nunca logré entender por qué
tu afán de guardar todas sus cosas- comentó
secamente- Son sólo eso: cosas y no las necesitas
para recordarlo.
Bulma: Lo sé
pero nunca reuní
el valor para deshacerme de algo de él; cada
vez que lo intentaba casi podía verlo diciendo:
"Ese es uno de mis juguetes favoritos, mamá"
Vegeta: ¿Has pensado que si él siguiera
con vida ya no sería un niño?
Bulma asintió con el rostro y el saiyaijin
pudo escucharla sollozar. Durante 9 años, ella
había insistido que su hijo aún vivía
mientras él callaba para no desalentarla, pero
justo en esos momentos, él SABÍA que
su hijo seguía con vida y también sabía
que ella estaba comenzando a dudarlo. Gohan había
sugerido que era mejor no decirle nada, lo último
que él deseaba era darle nuevas esperanzas
que le pudieran ser arrebatadas de nuevo, pero no
soportaba verla sufrir, nunca le había gustado
verla llorar.
Vegeta se acercó lentamente a Bulma y rodeó
su cintura con sus brazos atrayéndola hacia
él y alejándola de esa puerta que encerraba
tantos recuerdos.
Vegeta: ¿Aún crees que sigue con vida?-
le preguntó seriamente.
Bulma: No me preguntes eso- le contestó entre
sollozos- No soporto pensar que haya muerto
no quiero que me digan que estoy guardando falsas
esperanzas
Yo
Vegeta: Trunks está vivo- le susurró
al oído interrumpiendo lo que ella decía.
Los sollozos se interrumpieron de inmediato y el
silencio reinó en el pasillo. Bulma se soltó
de Vegeta y volteó a verlo con expresión
suplicante, como pidiéndole al saiya que le
confirmara lo que acababa de decir.
Vegeta: Estoy seguro, completamente seguro- le dijo
viéndola fijamente.
Bulma no podía acabar de creer lo que el
saiya le decía, llevaba mucho tiempo deseando
que alguien le dijera eso que acababa de escuchar
y ahora apenas y podía asimilarlo. Vegeta notó
las emociones encontradas en el rostro de Bulma y
dudó unos segundos antes de contarle lo que
había ocurrido en el combate.
Vegeta: Sigue vivo
- repitió seriamente-
Pero ni siquiera recuerda quién es.
Bulma: ¿Qué quieres decir con eso?
Vegeta:
Lo vi
Hoy lo vi
y dijo
que se llamaba Pariel
Bulma observó a Vegeta fijamente con expresión
de sorpresa. El saiyaijin lucía más
serio que nunca.
Bulma: ¿Pariel? Pero
¿Pariel
no es
?
Vegeta: Uno de los jueces de Érebo- afirmó
secamente.
Definitivamente eso era demasiado para Bulma. La
mujer se recargó contra el pecho del saiya
mientras él la veía seriamente sintiéndose
tan confundido como ella.
Bulma: ¿Qué va a pasar ahora?- preguntó
preocupada.
Vegeta: Lo que va a pasar es que lo vamos a recuperar.
No voy a permitir que esa bruja se lo lleve de nuevo.
-- -- --
Un nuevo día acababa de llegar al planeta
Tierra, pero ninguno de sus habitantes podía
notarlo pues el planeta estaba cubierto por tinieblas.
Ningún ser vivo se atrevía a dejar su
hogar: las aves se acurrucaban en sus nidos, los animales
se escondían en sus refugios y los seres humanos
apenas y se atrevían a asomarse por las ventanas
de sus casas. Un tétrico silencio había
llegado al planeta acompañando a la oscuridad
y sólo podía escucharse el viento que
corría por paisajes desiertos. Sin embargo,
la quietud terminó pronto, pues de la nada
comenzaron a surgir ejércitos de seres repulsivos
que parecían hechos de fango y que invadían
campos y ciudades por igual.
En la Capital del Oeste, los guerreros Z despertaron
sólo para descubrir que las calles volvían
a llenarse con los fastidiosos Nagofs; no importaba
cuantas veces los destruyeran, éstos simplemente
seguían apareciendo.
Los guerreros observaban las desoladas calles de
la capital desde la terraza de la Corporación
Cápsula mientras un centenar de Nagofs vagaban
por doquier.
Gohan: ¿Estas cosas nunca se cansan?- preguntó
en tono fastidiado.
Picolo: Mientras la hechicera siga con vida, los
Nagofs seguirán llegando a la Tierra para tratar
de apoderarse de ella.
Krilin: Pero son seres muy débiles, ¿qué
es lo que se propone Érebo enviándolos
contra nosotros?
Goku: Los sigue enviando porque ella espera que sus
jueces nos derroten y entonces los Nagofs y sus demás
guerreros podrán apoderarse de este planeta
sin mayores problemas. Se ve que es muy paciente.
Pero ni hablar, tendremos que seguir destruyéndolos
para evitar que causen problemas.
Vegeta gruñó molesto, estaban perdiendo
el tiempo con esas sabandijas y él tenía
cosas más importantes por hacer.
Goku: ¡Vamos Vegeta! Ya verás que haremos
que Trunks recuerde todo, pero lo más seguro
es que él y los otros jueces hallan regresado
con Érebo y nosotros sólo podemos esperar
a que vuelvan a aparecer.
Vegeta: Debe haber un modo de llegar hasta esa maldita
bruja para hacerla pagar cuentas.
Picolo: Desgraciadamente eso no está en nuestras
manos y sólo podemos hacer lo que dice Goku.
Vegeta volvió a gruñir fastidiado
pero sabía que el namekusei tenía razón.
Los guerreros Z decidieron entretenerse destruyendo
a los Nagofs en lo que los jueces volvían a
aparecer, así que cada uno se dirigió
a diferentes puntos de la Tierra para frenar la invasión
de aquellos seres tan desagradables. Goku recorrió
varias ciudades eliminando a los guerreros de fango
mientras Gohan lo imitaba en Ciudad Satán y
sus alrededores; Krilin se estaba encargando de varias
aldeas y Picolo se encontraba en un gran campo mientras
Vegeta iba de aquí para allá cada vez
más molesto por no tener noticias de los jueces
de la hechicera. Por su parte, Goten y Boo se habían
quedado en la Capital del Oeste y mientras el segundo
se encargaba de eliminar a los Nagofs que se encontraban
cerca de la Corporación Cápsula, Goten
se estaba ocupando de los alrededores.
El hijo menor de Goku había ido persiguiendo
a los Nagofs hasta llegar al parque de diversiones
de la ciudad. Al llegar allí, el joven observó
con algo de nostalgia aquél lugar en el que
se había divertido en su niñez con Trunks.
Algunos Nagofs se encontraban tratando de derribar
unos juegos así que Goten dejó de lado
sus recuerdos para detenerlos.
Goten: No voy a permitir que destruyan este sitio-
les dijo molesto a la vez que les lanzaba un Kame
hame ha que eliminó a un gran número
de guerreros mientras otros salieron volando en todas
direcciones.
-¿Qué tiene de especial este lugar?-
dijo una voz fríamente haciendo que Goten se
sobresaltara.
El joven saiya buscó a la persona que había
hablado y no tardó en localizarlo sentado tranquilamente
en uno de los asientos de una rueda de la fortuna.
Goten observó detenidamente a aquél
sujeto vestido de negro que analizaba cada uno de
sus movimientos con sus ojos azules.
Goten: ¡Trunks!
Pariel: ¿Trunks? Hasta cuando van a entender
que mi nombre es Pariel- comentó fastidiado.
Los dos jóvenes se vieron en silencio. Pariel
veía fríamente a Goten y con una expresión
de tedio en el rostro mientras Goten lo recorría
con la mirada, comprobando el gran parecido del joven
con el príncipe de los saiyaijin.
De pronto, Pariel se puso de pie y descendió
lentamente hasta donde Goten se encontraba. El joven
saiya no pudo evitar recordar la golpiza que él
le había dado el día anterior.
Pariel: ¿Me tienes miedo?- comentó
burlonamente al notar que el saiya se había
estremecido ligeramente- No te preocupes, no pienso
matarte aún-
Goten: ¿Qué haces aquí?- preguntó
tratando de ignorar aquel comentario.
Por respuesta Pariel se encogió de hombros.
Pariel: Estaba aburrido y sentí sus presencias
en este lugar así que pensé en divertirme
un rato con ustedes, pero se marcharon y no tuve ganas
de perseguirlos.
Goten: ¿Y tus amigos? ¿Te dejaron solo?
Pariel: Como si los necesitara para acabar con una
sabandija como tú.
Pariel dio unos pasos hacia Goten y este se puso
en posición de combate dispuesto a defenderse
si era necesario, pero Pariel simplemente lo observó
de arriba abajo.
Pariel: Eres tan patético- comentó
aburrido- Ya te dije que no pienso matarte, eso no
sería divertido porque sólo eres un
insecto; pero claro que si quieres morir de una vez
con gusto te ayudaré- agregó con una
fría sonrisa.
Goten: ¿Por qué viniste específicamente
a este lugar? Es mentira que deseabas pelear con mi
papá y con los demás porque hace horas
que se marcharon. ¿No será que en realidad
si recuerdas este sitio?
Pariel: ¿Recordarlo? Te equivocas, yo nunca
había estado aquí antes y el sitio me
es completamente indiferente.
Goten: ¿En serio? Pudiste haber llegado a
cualquier punto de la ciudad, pero llegaste AQUÍ.
¿O es que sólo querías dar una
vuelta en uno de los juegos?
Pariel vio fríamente a Goten pero no hizo
ningún comentario.
Goten: ¡No lo niegues! Tú sí
conoces este lugar; cuando eras chico venías
muy seguido y te encantaba. No es posible que hayas
olvidado cómo nos divertíamos en nuestra
infancia- susurró viéndolo anhelante.
Pariel: ¿Una infancia divertida?- exclamó
molesto- Créeme que la Dimensión de
las Tinieblas no es nada divertida. Ya lo he decidido,
no te mataré, te llevaré a ese lugar
para que veas lo divertido que puede ser para un pobre
diablo como tú.
Goten sintió un vacío en su interior
al escuchar aquello. Por todos esos años él
se había sentido culpable de que los Nagofs
se hubieran llevado a Trunks; Pariel había
nacido por su culpa.
Goten: Lo siento tanto Trunks- susurró ahogadamente.
Pariel: ¿De qué hablas, idiota?
Goten: Todo pasó por mi culpa, si tú
no hubieras tratado de ayudarme ese día
Pariel sintió un profundo dolor de cabeza
mientras unas imágenes llegaban a su memoria:
una multitud de Nagofs lo rodeaba y no muy lejos otros
cuantos estaban por llevarse a otro niño a
un oscuro abismo, pero él no quería
permitírselos.
Pariel: ¡Demonios!- gritó apretando
con fuerza su cabeza tratando de parar aquellos recuerdos.
Goten: ¡Trunks!- exclamó preocupado
al notar lo que ocurría.
Pariel: ¡¡Mi nombre es Pariel!! ¡¿Por
qué no lo entiendes?! ¡¡¡PARIEL!!!
Pero no importaba cuanto lo intentaba, el joven
juez de Érebo no podía parar aquellos
recuerdos que lo estaban torturando. ¿Por qué
recordaba haber jugado con un niño muy parecido
al joven que ahora tenía enfrente? ¿Cuándo
había él estado en aquél parque
de diversiones? Aquello no era posible.
Pariel: ¡¡Maldición, ya basta!!-
gritó a la vez que las piernas se le doblaban
por el dolor que estaba experimentando mientras aquellos
agradables recuerdos se confundían con sus
recuerdos de la Dimensión de las Tinieblas.
Goten se acercó preocupado al muchacho, pero
no sabía qué hacer para ayudarlo. Era
evidente que algo lo estaba haciendo sufrir y él
suponía que se debía a la confusión
de su mente, pero era necesario que recordara.
Goten: Sólo trata de recordar: a Gohan, a
Videl, al señor Picolo, a Krilin, al maestro
Roshi
¿De verdad pudiste olvidarlos?
¿Ni siquiera recuerdas a Bulma?
Pariel seguía luchando contra aquellos recuerdos
que él no sabía de dónde venían.
Cada nombre que Goten mencionaba lo hacía pensar
en alguna persona que él no recordaba conocer.
Goten: Dime Trunks, ¿de verdad no recuerdas
a Bulma?- insistió- ¿Es posible que
hayas olvidado incluso a tu mamá?
Por un segundo, la gran confusión en la mente
de Pariel pareció desaparecer, ahora sólo
había un nombre en su mente, un rostro, un
recuerdo. Se sentía exhausto y respiraba agitadamente
hincado en el suelo y con su cabeza entre sus manos;
por un breve instante, Goten tuvo la esperanza de
que su antiguo amigo recordara algo pero sus esperanzas
se esfumaron en cuanto oyó que Pariel lanzaba
una carcajada.
Pariel seguía hincado en el suelo, con su
cabeza entre sus manos, pero ahora se movía
agitadamente sin dejar de reírse como si se
hubiera desquiciado. Goten lo observó preocupado
sin entender lo que le ocurría.
Pariel: Casi lo logras- susurró aún
entre risas a la vez que se ponía en pie de
nuevo- Casi
pero yo sólo tengo una realidad:
Soy Pariel, el más joven de los jueces de la
Señora Érebo, reina de la Dimensión
de las Tinieblas y futura emperatriz del universo
entero. Soy el guerrero de la desesperación
y mi trabajo
es eliminarte.
Goten no pudo evitar temblar ligeramente al notar
la fría mirada que su oponente le dirigió,
una mirada que hubiera dejado helado a cualquiera;
y para completar las cosas, una multitud de Nagofs
los estaba rodeando, acercándose lentamente
cada vez más y más. Goten observó
preocupado a su alrededor y no tardó en comprender
que estaba en una situación bastante fea.
Pariel: ¿Tienes miedo?- le preguntó
burlonamente mientras los Nagofs se acercaban acorralándolo-
Dije que no te mataría, pero ya no puedo seguirle
fallando a mi señora.
Goten empezó a sentirse desesperado a la
vez que buscaba algo que pudiera ayudarlo pero no
había nada, un ataque de su contrincante lo
acabaría en poco tiempo y él sólo
veía una posibilidad remota de salvarse, así
que decidió jugarse el todo por el todo.
Goten: Tienes razón- dijo tratando de mostrarse
tranquilo- Eres un sirviente de la tal Érebo
pero hubo un tiempo en el que tú viviste en
la Tierra y en el que fuimos amigos.
Pariel: ¡¡Deja de decir estupideces!!
Goten: ¿Qué pasa? ¿Te da miedo
enterarte de la verdad? Sabes que no miento y te lo
puedo demostrar.
Pariel: ¿De qué demonios hablas?
Goten: ¿No te gustaría volver a ver
a tu mamá?
Pariel no contestó ni protestó nada,
simplemente se quedó en silencio como si no
hubiera entendido lo que Goten acababa de decirle.
Goten: ¿No quisieras volver a verla?
Pariel: Yo no tengo familia- murmuró ahogadamente.
Goten: Sí la tienes y te están esperando
muy cerca de aquí, sólo es cuestión
de que tú te decidas a aceptarlo.
Fue un alivio para Goten notar que la fría
mirada de Pariel se transformaba gradualmente en una
mirada de profunda confusión. El joven saiya
sabía que lo que iba a proponer era arriesgado
pero contaba con que todo saliera bien.
Goten: Yo puedo llevarte con tu familia- continuó
haciendo un gran esfuerzo por lucir tranquilo- La
casa en la que vivías aquí en la Tierra
está muy cerca y allí están tus
abuelos, tu hermana y tu mamá. No tienes que
creer lo que yo te digo, pero por qué no los
ves a ellos y después decides qué es
verdad y qué es mentira.
Pariel observó fijamente al chico; sabía
que su misión era eliminarlo y que no hacerlo
era desobedecer una orden directa de su señora,
pero deseaba saber si lo que ese saiya decía
era cierto. Él sólo recordaba su vida
en la Dimensión de las Tinieblas, pero sabía
que había algo antes de eso, algo que no podía
recordar y en lo que tenía prohibido pensar
y él tenía que descubrir de qué
se trataba.
Goten: ¿Me acompañarás?- preguntó
al notar que su oponente parecía de acuerdo
con lo que le había propuesto.
El joven juez no dijo nada y se limitó a
formar una esfera de energía con sus manos
ante lo que Goten adoptó de inmediato una posición
de defensa, pero el ataque de Pariel no iba dirigido
a él, sino a la multitud de Nagofs que los
estaba rodeando y que quedaron reducidos a cenizas
con la explosión. El saiya tomó aquél
acto como una respuesta afirmativa a su propuesta
y se elevó por los aires.
Goten: Es por aquí- dijo a la vez que se alejaba
volando en dirección a la Corporación
Cápsula.
Pariel lo siguió de inmediato aunque sabía
que lo que estaba haciendo le causaría muchos
problemas, pero ya no había vuelta atrás
pues desde su llegada a la Tierra su mente era un
verdadero caos y tenía que encontrar el modo
de remediarlo.
Ambos jóvenes volaron por apenas unos segundos
antes de que Goten descendiera lentamente justo ante
la entrada de la casa de Bulma. El joven deseó
con todo su corazón estar haciendo lo correcto
pues sabía que era muy arriesgado llevar a
uno de sus enemigos hasta el refugio donde sus amigos
se escondían. Pariel se detuvo a sus espaldas
y observó con detenimiento la fachada del edificio
frente al que se encontraba; sólo de verlo,
muchos recuerdos más golpearon su mente por
más que él trataba de ignorarlos.
Goten entró y avanzó lentamente por
uno de los pasillos de la Corporación seguido
de cerca por Pariel. El joven saiya aún no
se sentía muy tranquilo con lo que estaba haciendo
y el juez pudo notarlo.
Pariel: Aún no tengo la orden de eliminar
a ningún humano- comentó siguiendo al
saiya- El único que corre peligro por el momento
eres tú- agregó con voz burlona.
Goten se detuvo frente a una puerta, podía
escuchar las voces de sus amigos del otro lado. Se
concentró en localizar el ki de los demás
guerreros pero aún estaban muy lejos de la
Capital del Oeste, sólo Boo estaba cerca y
no estaba muy seguro de que entre ellos dos pudieran
detener a Pariel si algo salía mal.
Aferrándose a la idea de que todo acabaría
bien para todos, Goten abrió lentamente la
puerta.
Bulma, Videl y Milk se encontraban platicando tranquilamente
en una espaciosa sala; #18 las escuchaba sin participar
en la conversación mientras el maestro Roshi,
Ox-Satán, Boo, Mr. Satán y el doctor
Briefs tomaban algunos bocadillos que la madre de
Bulma acababa de dejarles. En la misma habitación,
Pan, Bra y Maron jugaban despreocupadamente y Wolong
y Pouar las observaban entretenidos. Cuando la puerta
se abrió, todas las miradas quedaron fijas
en Goten.
Pan: ¡Tío Goten!- exclamó alegremente
al verlo.
Milk: Qué bueno que regresaste con bien Goten,
en cuanto tu padre y los demás lleguen podremos
comer.
Goten se sintió incómodo de ser recibido
con tanta alegría cuando él había
llevado hasta allí a un potencial enemigo que
podía ponerlos a todos en peligro.
Milk: ¿Qué ocurre hijo?- le preguntó
al notar su preocupación.
Por respuesta, Goten se hizo a un lado y le hizo
una seña a Pariel de que avanzara.
Todos en la habitación se quedaron en silencio
al notar la presencia del juez de Érebo. Por
algunos instantes el asombro les impidió decir
algo a los presentes hasta que finalmente #18 se puso
en pie precipitadamente.
#18: ¡Idiota!- le gritó molesta a Goten-
¡Cómo te atreves a traer aquí
a uno de los guerreros de esa bruja! ¡¿Qué
no sabes quién es él?!
Todos veían con algo de temor al joven vestido
de negro que se encontraba aún en el marco
de la puerta, pero él no les prestaba atención,
su mirada estaba fija en unos ojos azules que lo veían
con atención.
Bulma: Trunks
- susurró mientras sus
ojos se llenaban de lágrimas.
#18: ¡¿Qué fue lo que dijiste?!-
exclamó sorprendida.
El temor de los rostros de todos fue reemplazado
por sorpresa a la vez que analizaban al recién
llegado con la mirada y ninguno podía negar
que el rostro de ese joven era el vivo retrato de
Vegeta, salvo por sus ojos azules.
Maestro Roshi: ¡Es cierto!- exclamó
sin poder creerlo- ¡Es Trunks!
Por primera vez desde su llegada, Pariel puso atención
a los demás, sus rostros se le hacían
vagamente familiares pero no lograba recordarlos y
ese nombre con el que lo llamaban
Ya estaba
fastidiado de la confusión en la que su mente
estaba sumida.
Pariel: ¿A qué están jugando
en este maldito planeta?- dijo molesto- Mi nombre
es Pariel, ¿por qué no lo entienden
de una buena vez?
#18 se puso a la defensiva al escuchar eso pero
todos los demás aún no lograban salir
de su sorpresa. Finalmente, Bulma suspiró profundamente
y le sonrió amablemente al joven a la vez que
se acercaba a él aún con lágrimas
en los ojos.
Bulma: ¿Tu nombre es Pariel? Si eso es cierto,
¿por qué viniste aquí?
Pariel no supo qué contestar. Observó
a Goten, pues había sido él quien lo
había convencido de seguirlo, pero él
sabía que bien pudo haberse negado; estaba
desobedeciendo a la emperatriz de las tinieblas y
ni siquiera entendía la razón por la
que lo hacía.
Pariel: No lo sé- susurró confundido-
Ya no sé nada.
El silencio aún reinaba en la habitación
cuando unas voces les indicaron que los demás
guerreros Z habían llegado y pronto se encontraron
a espaldas de Pariel. Él los vio por encima
de su hombro pero no se inmutó por su presencia.
Por su parte, Goku y los demás se sorprendieron
al verlo ahí. Krilin y Yamcha estuvieron a
punto de decir algo contra él, pero Picolo
los detuvo.
Goku: Hola- saludó amigablemente.
Pariel lo vio con cara de pocos amigos pero se hizo
a un lado para dejar pasar a los recién llegados.
El último en entrar fue Vegeta que observaba
alternativamente al joven vestido de negro y a Bulma.
Todos aún se encontraban en silencio con la
vista fija en el joven mientras él los recorría
con la mirada.
Goku: Ahora que estamos todos reunidos
¿por
qué no comemos de una vez?- preguntó
inocentemente haciendo que todos los presentes lo
vieran con una gota de sudor en sus rostros.
Gohan: ¡Papá no creo que eso sea lo
más oportuno!- le reprochó ante la tensión
en la que todos se encontraban.
Goku: ¿Por qué no? Ya estamos todos,
incluso tenemos una visita y además, ¡me
estoy muriendo de hambre!
Milk notó que la mirada de Bulma seguía
puesta en Pariel, pero él ya no le prestaba
atención, simplemente estaba viendo por una
ventana el paisaje oscuro que se encontraba afuera.
Milk: Tu padre tiene razón- le dijo a Gohan-
Ya es hora de comer, así que mejor nos vamos
todos a la cocina- agregó viendo significativamente
a los demás.
Todos empezaron a caminar lentamente hacia donde
les habían indicado, tratando de no prestarle
importancia a su inesperado visitante. Finalmente,
sólo Bulma y Vegeta se quedaron en la habitación
con Pariel; ella cerca de él y Vegeta en el
marco de la puerta. El joven aún veía
por la ventana sin prestarles atención.
Bulma: ¿Tú no tienes hambre?- le preguntó
amablemente.
Pariel: Yo no necesito comer la comida de este Universo-
respondió secamente sin voltear a verla.
Bulma: ¿Por qué no me miras?- le preguntó
con tono suplicante.
Pariel volteó a verla con expresión
de fastidio y sus miradas se encontraron.
Pariel: ¿Satisfecha?- exclamó aburrido
sin quitarle la mirada de encima.
Vegeta: ¿Por qué viniste aquí?-
inquirió al notar que su mujer ya no sabía
cómo continuar.
Pariel: ¿Por qué no hacerlo? La sabandija
a la que llaman Goten me invitó y ahora conozco
su escondite; mi reina estará feliz cuando
se lo diga.
Bulma: No es verdad- susurró ahogadamente-
Tú no harías eso.
Pariel observó fastidiado a la mujer, pero
al notar que nuevas lágrimas llenaban sus ojos
sintió una extraña sensación
en su interior.
Mientras ellos hablaban, en la cocina de la Corporación
Cápsula el único que comía despreocupadamente
era Goku pues todos los demás se paseaban inquietos
entre la puerta de esta habitación y el pasillo
que comunicaba hacia la sala en la que se encontraban
minutos antes. Pan, Bra y Maron veían confundidas
a los mayores pues no entendían completamente
su reacción.
Bra: ¿Quién era ese muchacho?- les
preguntó finalmente a los demás.
Todos voltearon a verla sorprendidos sin saber qué
contestarle e intercambiaron miradas entre ellos como
buscando una respuesta.
Bra: Mi mamá le dijo Trunks. ¿De verdad
él es mi hermano?
De nuevo nadie se atrevía a decirle nada
pues aceptar que aquél joven era Trunks representaba
un gran problema en su lucha contra Érebo.
Goku iba a contestarle algo a la niña, pero
Milk sugirió que dejaran que sus padres le
explicaran todo para no decir algo inconveniente.
Así que la pregunta se dio por respondida y
todos empezaron a pasearse de nuevo por la habitación
mientras Goku terminaba con su sustancioso almuerzo.
Bra los observó molesta por no haberle contestado
y aprovechando que nadie le estaba prestando atención
se escabulló sigilosamente hacia la sala. Allí,
ninguno de los presentes sabía qué decir
y se encontraban en un tenso silencio. Cuando la niña
entró se topó con su papá, quien
la vio sorprendido.
Vegeta: ¿Qué haces tú aquí?-
le preguntó seriamente haciendo que Bulma y
Pariel voltearan a ver a la pequeña.
Bra: Papá, ¿él es mi hermano?-
preguntó inocentemente señalando al
joven.
Bulma y Vegeta intercambiaron miradas sorprendidos.
La niña sabía de la existencia de Trunks
porque siempre le habían hablado de él,
pero no habían pensado que se emocionaría
tanto ante la posibilidad de conocerlo y sobre todo,
nunca hubieran esperado toparse con la situación
que ahora tenían que afrontar.
La niña frunció el ceño ante
la nueva falta de respuestas y su mirada se topó
con la fría mirada de Pariel que la analizaba
desde su lugar junto a la ventana.
Bra: ¿Sí eres mi hermano Trunks?- le
preguntó al notar que la miraba- ¿Finalmente
vas a regresar a vivir con nosotros?
Ahora, las sorprendidas miradas de Bulma y Vegeta
estaban atentos de la reacción del joven ante
la pregunta que acababan de hacerle, pero él
no mostró ninguna emoción al escuchar
lo que la pequeña le había dicho.
Pariel: ¿Piensas que yo soy tu hermano?- le
preguntó viéndola sin emoción
en el rostro- ¿Por qué dices eso?
Bra: Porque mi mamá te dijo Trunks y así
se llamaba mi hermano.
Pariel: Tus amigos han insistido en llamarme con
ese nombre desde mi llegada a este planeta, pero obviamente
me están confundiendo con alguien más.
Bra: Pero mis papás han estado esperándote
desde que te fuiste y ellos no pueden equivocarse
contigo. Si ellos creen que tú eres Trunks
debe ser verdad porque serían muy tontos si
no pudieran reconocer a su propio hijo después
de haberlo esperado tanto.
Pariel: Pues sí se han equivocado porque yo
no tengo familia.
Bulma: Debe ser muy triste vivir sin una familia-
comentó viéndolo dulcemente- Yo sé
lo difícil que es vivir sin saber dónde
está un hijo; supongo que también debe
ser horrible vivir sin saber dónde están
o quiénes son tus padres.
Pariel no contestó, pero no pudo evitar recordar
una vida vacía en la Dimensión de las
Tinieblas, una vida donde lo único importante
era sobrevivir, no había tiempo para emociones.
Bulma notó algo en la mirada del joven, ella
sabía que era tristeza, pero estaba muy en
el fondo de su fría mirada.
Pariel: Yo no tengo familia- repitió débilmente.
Bulma: Sí la tienes, pero te hicieron olvidarla.
Te apartaron de tu familia cuando eras sólo
un niño y te dieron otro nombre, el nombre
de alguien que no tenía nada más que
la misión de obedecer las órdenes de
una hechicera. Tienes razón al decir que Pariel
es uno de los guerreros de Érebo, pero antes
de ser Pariel, tú eras Trunks. ¿No lo
entiendes? No se trata de que elijas a uno de los
2 porque ambos existen en ti.
Pariel: Si lo que dices es cierto, Trunks murió
hace muchos años.
Bulma: ¿En serio? ¿Entonces por qué
estás aquí? Dudo mucho que Pariel tuviera
deseos de venir a hacernos una visita.
Vegeta: ¿Nunca te preguntaste por qué
no pudiste eliminarme? ¿No fue como si alguien
más en tu interior no lo hubiera deseado?
Bulma notó la gran confusión en la
que aún se encontraba el joven, así
que entendió que era suficiente por ese día.
Bulma: Se está haciendo tarde. ¿Seguro
que no quieres acompañarnos a comer?
Pariel: Ya te lo dije, no necesito de la comida de
este Universo.
Vegeta: Pues te perderás de algo delicioso
porque tu madre cocina muy bien aunque no lo recuerdes.
Pariel sonrió con algo de tristeza.
Pariel: Ustedes no entienden nada nunca- murmuró.
Vegeta y Bulma entendieron que era mejor no insistir,
pero Pariel no se opuso a acompañarlos hacia
la cocina así que todos se encaminaron hacia
allá.
Gohan y los demás se habían acercado
sigilosamente hacia la sala al notar la ausencia de
Bura por lo que habían escuchado escondidos
casi toda la conversación, así que cuando
vieron que Vegeta y su familia se dirigían
hacia ellos salieron precipitadamente de regreso a
la cocina. Al entrar en aquella habitación,
Bulma observó algo confundida que sus amigos
lucían algo agitados pero no les prestó
mucha atención.
Ya que el único que había comido era
Goku, todos se dispusieron a cenar tranquilamente,
si bien aún les intimidaba algo la presencia
del joven vestido de negro. Un rato después,
a pesar de todo, la cena había terminado sin
contratiempos y todos se encontraban en medio de una
charla amena en la habitación que daba hacia
la terraza del edificio. Pariel era el único
que se encontraba en la terraza, pues la oscuridad
que reinaba afuera no era precisamente una agradable
invitación a observar el panorama, así
que los guerreros y sus amigos conversaban dirigiéndole
unas miradas curiosas a su visitante de vez en cuando.
Milk: Creo que ya es hora de que nos vayamos todos
a descansar, no sabemos lo que tengamos que afrontar
mañana y es mejor que estén preparados
para cualquier problema- le dijo a Goku y a sus hijos
y todos se mostraron de acuerdo.
Mientras cada quien se dirigía a su respectivo
dormitorio, Bulma se acercó lentamente hacia
el joven que escudriñaba la oscuridad desde
la terraza.
Bulma: ¿Te quedarás a dormir aquí
con nosotros?- le preguntó amablemente deteniéndose
a la espalda del joven.
Pariel: Yo no duermo- comentó sin prestarle
mucha atención.
Bulma: ¿Así que no comes y no duermes?
Sé que eres un gran guerrero y que tienes muchas
habilidades, pero eso que dices es biológicamente
imposible. No pudiste haber vivido estos 9 años
sin comer ni dormir.
Pariel emitió un largo suspiro antes de contestar.
Pariel: Sólo como un fruto que no podrías
encontrar en ningún rincón de este Universo
y uno solo me da los nutrientes necesarios para sobrevivir
por semanas. Además, casi nunca duermo en las
misiones, aunque a veces dormito por ratos para reponer
energías y en estos momentos no estoy cansado.
Bulma escuchó atónita lo que el joven
le decía; eso no le parecía normal ni
siquiera a ella que había conocido todo tipo
de seres extraños.
Bulma: ¿Qué fue lo que te hicieron?-
inquirió preocupada.
Pariel: Cuando trato de descansar siempre tengo pesadillas.
Sólo puedo descansar de verdad en el palacio
de la emperatriz, ella sabe cómo hacernos dormir
sin soñar.
Bulma observó con pena a su hijo pues entendió
que él debía haber sufrido mucho todos
esos años. Ella se acercó lentamente
al joven y puso su mano en uno de los hombros de él
con algo de indecisión pues no sabía
cómo reaccionaría, pero Pariel se limitó
a voltear a verla.
Bulma: Quisiera mostrarte un lugar.
Los dos caminaron en silencio por los oscuros pasillos
de la Corporación Cápsula y finalmente
se detuvieron frente a una puerta cerrada. Bulma sacó
una llave y abrió la puerta lentamente, luego
le indicó al joven que pasara y él entró.
Bulma observó cómo el chico recorría
el cuarto con la vista, de vez en cuando su mirada
se detenía en alguno de los juguetes que llenaban
la habitación. Ella hizo el ademán de
encender una luz en la habitación, pero el
joven la detuvo.
Pariel: No lo hagas- susurró al notar lo que
la mujer intentaba- Puedo ver bien así, la
luz me molesta.
Bulma emitió un largo suspiro y fue a sentarse
en la cama que se encontraba en la habitación.
Ahí se encontraba una foto y aunque no podía
verla bien sabía perfectamente lo que se veía
en ella. La mujer aferró la fotografía
contra su pecho preguntándose todo lo que le
habría hecho aquella hechicera a su hijo. Pariel
la observó en silencio y cuando Bulma notó
su mirada le pasó la foto que tenía
entre sus manos. El joven la vio sin demasiado interés.
Pariel: ¿Es tu hijo?
Bulma: Sí, eres tú cuando eras más
pequeño.
Pariel se sentó junto a ella y observó
de nuevo la fotografía.
Pariel: Mi cabello es diferente.
Bulma volteó a ver al joven y acarició
sus cabellos con cuidado.
Bulma: Se siente igual, sólo su color es diferente
y eso puede hacerse con magia o sin ella- comentó
con una sonrisa- ¿Por qué no te quedas
aquí esta noche y tratas de descansar un poco?
Pariel asintió con el rostro y Bulma se puso
en pie.
Bulma: Hasta mañana
hijo- le dijo dulcemente
y luego se retiró de la habitación cerrando
la puerta tras ella.
Pariel también se levantó y observó
hacia fuera a través de la ventana de la habitación.
La oscuridad era casi total y él sabía
que aquél planeta estaba librando una batalla
contra el tiempo, ¿cuánto tiempo más
podrían soportar? Él ya no estaba muy
seguro de querer destruir ese lugar y a sus habitantes.
Los guerreros Z y los demás no tardaron en
quedarse dormidos. Todos deseaban que aquella batalla
contra Érebo terminara pronto para que la luz
del sol regresara de nuevo, además, ya se estaban
cansando de los repulsivos Nagofs, más aún
cuando sabían que sus verdaderos enemigos eran
otros.
Aún era de madrugada cuando Vegeta despertó
sobresaltado y se levantó precipitadamente.
Bulma: ¿Qué ocurre?- preguntó
aún algo adormilada al notar que el saiyaijin
se levantaba.
Vegeta no se detuvo a responderle, sino que salió
a prisa del dormitorio y se dirigió al cuarto
de su hijo; abrió la puerta de un golpe sólo
para encontrar la ventana abierta y la habitación
vacía. Aún se encontraba en el marco
de la puerta cuando notó la presencia de Goku
y Gohan a sus espaldas.
Bulma: ¿Qué está pasando?- inquirió
algo alarmada a la vez que se acercaba a aquella puerta
frente a la que los guerreros se encontraban reunidos.
La mujer caminó hasta el marco de la puerta
y vio con tristeza la habitación vacía.
Casi al mismo tiempo que ella llegaron al lugar todos
los demás.
Picolo: Esto no está bien- comentó
viendo la ventana abierta.
Videl: ¿De qué hablan?- preguntó
al notar los rostros preocupados de los guerreros.
Gohan: Asbeel regresó a la Tierra y su ki
se está acercando rápidamente.
#18: Nos delató- comentó molesta y
todos entendieron de lo que hablaba.
Picolo: No necesariamente; en realidad dudo que ellos
no hubieran sabido siempre en dónde encontrarnos.
Goku: De cualquier forma, lo mejor será estar
preparados.
Todos se mostraron conformes, pero no tuvieron ni
siquiera tiempo de dirigirse al refugio cuando el
edificio enteró se sacudió violentamente
y Goku y los demás se apresuraron a salir para
hacerle frente a lo que viniera.
Goku: Será mejor que entren al refugio- les
dijo a sus amigos mientras los guerreros salían.
Milk asintió, pero Bulma no estaba dispuesta
a entrar aún al refugio así que se asomó
por una ventana para ver lo que ocurría afuera
y los demás la imitaron.
Fuera, los guerreros Z se encontraban de espaldas
a la Corporación Cápsula y de frente
a un sujeto de cabellos rojos y el rostro lleno de
cicatrices. La oscuridad era casi total, pero todos
pudieron notar 3 siluetas de pie tras Asbeel, sobre
todo, pudieron notar algunos reflejos que la más
leve luminosidad les sacaba a las máscaras
plateadas que cubrían sus rostros.
Asbeel: La señora Érebo ya está
cansada de estar jugando con ustedes y nos ha pedido
que terminemos con esto de una vez por todas.
Los guerreros Z no respondieron nada, la vista de
todos estaba fija en una de las siluetas oscuras tras
Asbeel. El pelirrojo notó sus miradas y observó
de reojo al más joven de los jueces.
Asbeel: Hiciste un buen trabajo Pariel- comentó
burlonamente- Ya era hora de que hicieras algo útil.
Aquella afirmación les cayó como un
balde de agua fría a los guerreros Z y a los
que observaban la escena desde el interior de la Corporación
Cápsula.
Pariel: Imbécil- susurró con verdadero
odio.
Azrael: Podrás insultar a Asbeel todo lo que
quieras una vez que acabemos con nuestro trabajo.
Por lo mientras, concéntrate en obedecer tus
órdenes de una buena vez Pariel.
Pariel desvió el rostro en otra dirección
pero sus camaradas no le tomaron importancia. Asbeel
vio con desdén a los jóvenes vestidos
de negro y se puso en posición de combate.
Asbeel: ¿Qué están esperando?-
les espetó a sus oponentes al ver que ninguno
se movía.
Goku: No vamos a luchar en este lugar, lo sabes bien.
Asbeel emitió una fría carcajada al
escuchar aquello.
Asbeel: Lamento decirles que mi señora no
tiene problemas con que esta ciudad en especial sea
destruida. Así que lucharemos aquí les
parezca o no, a menos que quieras morir sin pelear.
Los guerreros se mostraron preocupados por aquél
comentario pero Asbeel no les dio más tiempo
de pensar las cosas porque se lanzó precipitadamente
contra ellos. Goku y los demás apenas tuvieron
tiempo de adoptar una posición defensiva cuando
el guerrero de melena roja empezó a bombardearlos
con una serie de energy-has. Gohan pensó rápido
y pudo crear un escudo de energía para evitar
que los ataques de Asbeel impactaran contra la Corporación
Cápsula, pero aún no lograban reponerse
del ataque del pelirrojo cuando Azrael y Laylahel
se lanzaron contra ellos.
La protección creada por Gohan despareció
cuando él fue derribado por Laylahel; Goten
trató de auxiliarlo pero la joven lo esquivó
y lo lanzó a estrellarse contra un muro. Por
su parte, Azrael no tardó en dejar fuera de
combate a Krilin, Yamcha y Picolo pero fue detenido
en su ataque por Vegeta mientras Goku le hacía
frente a Asbeel.
Un furioso ataque dio inicio por las calles de la
Capital del Oeste. Los guerreros que eran derribados
se esforzaban por regresar al combate una y otra vez
para ayudar a sus amigos. Mientras tanto, en la Corporación
Cápsula, un grupo de espectadores observaba
atónito los combates.
Boo: Tengo que ayudarlos- le dijo a Mr. Satán
sin perder de vista el combate.
Mr. Satán: Sí, has tu mejor esfuerzo-
respondió a la vez que el rechoncho demonio
salía del edificio.
Sin embargo, Boo apenas pudo dar unos pasos fuera
de la Corporación Cápsula cuando fue
derribado. Todos vieron con asombro cómo él
iba a estamparse contra un edifico cercano produciendo
muchos escombros y aún no salía de su
admiración cuando un joven vestido de negro
se paró justo en la entrada del edificio.
#18: ¡Miserable!- exclamó furiosa- ¡¿Cómo
pudiste traicionarnos?!
La androide adoptó una posición de combate
pero no pudo dar ni un paso cuando el joven la apuntó
con una esfera de energía.
Pariel: A menos que quieras morir será mejor
que no hagas tonterías.
#18 hizo su mayor esfuerzo por contenerse. Tras
ella, Bulma y los demás veían al joven
desconcertados.
Bulma: ¿De verdad piensas matarnos?- le preguntó
tristemente.
La esfera de energía desapareció en
la mano del joven.
Pariel: No puedo dejar con vida a ningún guerrero
que se oponga a las órdenes de la señora
Érebo.
Videl: No puedes hablar en serio- susurró
ahogadamente- ¿Qué no te das cuenta
de que somos tus amigos? Nosotros, Gohan, Goten y
los demás
¡¿Cómo
es posible que pienses siquiera en eliminarlos?!
Pariel: Asbeel aún no sabe en qué punto
se encuentra la entrada de su refugio así que
si quieren vivir lo mejor será que se vayan
de inmediato de aquí- comentó con pesadumbre.
#18: ¡¿Para qué?! ¿Para
que luego vuelvas a traicionarnos y nos entregues
a esa maldita bruja Érebo?
Pariel: ¡¡¡¿No se dan cuenta
de que ustedes nunca han comprendido nada?!!!- gritó
molesto pero su voz tembló ligeramente- Nunca
ustedes no saben nada
no pueden entenderlo
nunca pudieron
Bulma: ¿De qué hablas?- le preguntó
preocupada al notar que el temblor en su voz aumentaba.
Pariel: Este planeta ya no tenía salvatoria
desde que el nombre de la emperatriz fue mencionado
por primera vez en él. Ya nada podrá
salvarlo de su destrucción.
Milk: No tiene por qué ser así. Goku
y los muchachos hallarán el modo de salvarnos
a todos, incluso a ti.
Era fácil imaginarse la expresión
del joven en aquellos momentos aún debajo de
la máscara, era evidente que nunca antes había
estado tan confundido. Quizás hubieran logrado
hacerlo reaccionar, pero justo en esos momentos Goku
y Vegeta se estrellaron contra uno de los muros de
la Corporación Cápsula y Goten y Gohan
cayeron haciendo un gran hoyo justo en medio de los
jardines del lugar. Pariel aún se encontraba
frente a la entrada del edificio cuando sus camaradas
descendieron lentamente a su lado.
Asbeel: Así que estas sabandijas son las causantes
de tus turbaciones, ¿no es así Pariel?
No te preocupes, yo me haré cargo de ellas-
agregó con malicia a la vez que preparaba un
potente ataque ante la aterrorizada mirada de todos.
Los guerreros Z intentaron desesperadamente ponerse
en pie para evitar que aquél demonio se saliera
con la suya pero era demasiado tarde
Una enorme
esfera de energía se dirigió contra
la Corporación Cápsula
Pero el
impacto nunca llegó, la poderosa técnica
se detuvo justo a la entrada y finalmente salió
despedida hacia el espacio.
Asbeel: ¡¡¡Maldito traidor!!!- exclamó
furioso a la vez que se iba sobre el joven que había
arruinado sus planes- ¡¿Cómo te
atreves a oponerte a los deseos de nuestra señora?!
Pariel: La señora Érebo nunca dio la
orden de que elimináramos a los humanos- se
defendió a la vez que golpeaba a Asbeel para
librarse de él.
El pelirrojo recibió un fuerte golpe en el
estómago y otro en la cara que lo hizo salir
volando.
Azrael: ¿Por qué estás haciendo
esto?- le reprochó a su compañero.
Pariel: ¿Qué satisfacción encuentras
en matar inocentes?
Azrael: Tú sabes bien que no se trata de eso.
Desde que llegamos a este planeta están actuando
como otra persona. Te he tolerado muchas cosas, pero
si intentas oponerte a los deseos de mi emperatriz
yo mismo te mandaré al otro mundo.
Pariel: No era una orden de la emperatriz que se
eliminara a los terrícolas.
Azrael: Pero sí lo que era que se eliminaran
a los guerreros y ellos siguen con vida, a pesar de
que tú tuviste la oportunidad perfecta de acabar
con ellos.
Los dos jóvenes se encontraban frente a frente
y parecía que ninguno estaba dispuesto a ceder
ante lo que defendían. Laylahel se mantenía
al margen sin apoyar a ninguno de los dos mientras
los guerreros Z se tomaban un respiro para reponer
energías. Asbeel observó fastidiado
a los dos jóvenes y luego centró su
atención en los terrícolas que se mantenía
cerca de la entrada del edificio, su mirada se posó
sobre todo en una mujer de ojos azules y luego en
una niña idéntica a ella. Él
nunca las había visto en persona pero sabía
perfectamente quiénes eran y sabía que
no le convenía que ellas siguieran con vida.
La atención de todos los presentes estaba
centrada en la discusión de los dos jóvenes
enmascarados cuando el filo de una espada resplandeció
fugazmente. Todo pasó en segundos: se escucharon
los gritos de varias mujeres a la vez que Asbeel dirigía
su espada contra aquellas que habían llamado
su atención; alguien trató de impedírselo
y tuvo la fuerza para desviar la espada
haciendo
que se clavara justo a la altura de su hombro
La sangre fresca empezó a gotear desde la herida
y nuevos gritos llenaron el ambiente.
Pariel se tambaleó por la herida que acababa
de recibir y cayó de rodillas frente a Bulma
y Bra mientras su sangre brotaba a grandes cantidades.
Todos los presentes lucían impactados con aquél
suceso, incluso el mismo Asbeel, pues él sabía
que la sangre de los 3 jueces le era de utilidad a
su señora y podía sentir la ira de ella
por lo él que acababa de hacer.
Bulma trató de auxiliar a su hijo, pero Laylahel
se lo quitó de los brazos precipitadamente.
Laylahel: ¡Pariel!- lo llamó angustiada
a la vez que se despojaba de la máscara para
poder ver a su amigo- Resiste, todo va a estar bien-
le dijo suavemente antes de quitar la espada de un
solo tirón que hizo gemir al chico.
Azrael: ¡Estúpido!- le gritó
a Asbeel sujetándolo con furia.
Asbeel: ¡Él se interpuso!- se defendió
con voz angustiada- Yo no quería herirlo pero
él se interpuso. ¡¡No fue mi culpa!!
Ninguno de los presentes lograba salir de su asombro
cuando un abismo oscuro se abrió a media calle.
Sólo de verlo Asbeel gimió angustiado.
Asbeel: ¡Mi Señora! ¡No fue mi
intención!- suplicaba viendo hacia el abismo.
Azrael: ¡Eres un imbécil!- murmuró
aún molesto a la vez que ayudaba a Pariel a
ponerse en pie causándole dolor.
Vegeta: ¡Ni lo pienses insecto!- lo detuvo
al darse cuenta de que pensaba llevarse a su hijo
a la Dimensión de Érebo- No voy a permitir
que te lo lleves de nuevo.
Azrael: No puedes hacer nada por evitarlo.
Bulma: Él está herido- gimió
angustiada- Hay que hacer algo para ayudarlo.
Azrael: Ya no se puede hacer nada para salvarlo,
pero mi Señora quiere su sangre y yo se la
daré.
Y diciendo esto, el joven hizo estallar violentamente
su ki haciendo que los guerreros perdieran la visión
por algunos segundos que él y Laylahel aprovecharon
para entrar al abismo llevando a Pariel con ellos.
Asbeel sabía que su Señora estaba furiosa
con él pero aún había un modo
de tratar de remediarlo, así que se lanzó
de nuevo contra el grupo a la entrada de la Corporación
Cápsula. Se escucharon los gritos de las niñas,
pero nadie podía ver lo que ocurría.
Para cuando recuperaron la visión el abismo
se había cerrado y ninguno de los jueces se
encontraba allí, ni tampoco Pan y Bra.
Videl: ¡¡¡PAN!!!- gritó
angustiada al notar la ausencia de su pequeña.
Bulma ni siquiera gritó, sus piernas simplemente
se negaron a sostenerla en pie por más tiempo.
Bulma: Bra, Trunks- susurró entre lágrimas
antes de caer desmayada.
Vegeta tardó unos segundos en asimilar todo
lo que acababa de ocurrir y su ki estalló violentamente
en un intento por ahogar el dolor que estaba sintiendo
en su interior. El nivel 1 y 2 de súper saiyaijin
fue rápidamente superado y sus cabellos ahora
dorados empezaron a crecer lentamente.
Goku: ¡¡¡Vegeta!!!- lo llamó
al notar que estaba por perder la razón- ¡Espera,
encontraremos el modo! Debe haber alguna forma de
llegar a la Dimensión de las Tinieblas; iremos
por ellos, ya no esperaremos más tiempo.
Vegeta no respondió, su ki aumentó
aún más y finalmente cayó exhausto.
Vegeta: Voy a traerlos de vuelta
así
me cueste la vida
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