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La Emperadriz de las Tinieblas

¡¡Hola!! Soy Sanae n_n Aquí les dejo los siguientes capítulos de este fanfic de Dragon Ball Z, espero que les guste. Cualquier comentario, crítica o sugerencia por favor mándenmelos al mail ophaniel_27@yahoo.com.mx

Capítulo 4

Un pequeño abrió sus ojos sólo para descubrir que se encontraba un lugar tan oscuro que no había diferencia entre tener los ojos abiertos o cerrados. Se puso en pie con algo de dificultad y avanzó lentamente a ciegas hasta que tropezó y cayó sobre unas piedras afiladas que le lastimaron sus manos y sus piernas, podía sentir su tibia sangre saliendo por las heridas que acababa de hacerse y el ardor en su piel debido a las mismas. Hacía mucho frío en aquél lugar y el niño no tenía modo de calentarse, además estaba sumido en el más profundo silencio.

-¡¡Papá!!- gritó el pequeño a pesar de que sabía que nadie escucharía su llamada- ¿Dónde estoy?- gimió asustado y el silencio volvió a reinar- Por favor, saquéenme de aquí- balbuceó el chiquillo a la vez que unas lágrimas bañaban su rostro sin que pudiera evitarlo…

El joven se levantó bruscamente algo tembloroso por aquél sueño que acababa de tener. Un frío sudor bañaba su frente y su respiración era bastante agitada. Sus ojos miraron a su alrededor, observando las rocas que lo rodeaban; le tomó algunos segundos recordar que se encontraba en una cueva en la que él mismo había entrado no sabía con exactitud hacía qué tiempo, quizás un par de horas. Afuera de la cueva reinaba la oscuridad a pesar de que aún era de día.

Aquél joven de cabellos negros y ojos azules se quedó sentado en el suelo de roca. Hacía mucho tiempo que no soñaba y el sueño que había tenido no le ayudaba mucho, ya se sentía bastante confundido por la batalla que había tenido rato atrás y en la que no había podido cumplir una orden de su emperatriz.

-Mi nombre es Pariel- se dijo a sí mismo tratando de ordenar los pensamientos en su mente.

Pariel recargó su cabeza contra las rocas de la pared de la cueva. No podía sentir la presencia de Azrael y Laylahel y no sabía si eso se debía a que ellos habían regresado a la Dimensión de las Tinieblas o porque simplemente lo estaban ocultando para desplazarse por aquél planeta tranquilamente. En cambio, a la distancia, podía sentir algunas poderosas presencias, las mismas de los enemigos con los que se habían enfrentado horas atrás. ¿Por qué no había podido matar a su rival? Su señora se lo había ordenado y él le había fallado… de nuevo. Meses atrás tampoco había cumplido una orden que su emperatriz le había dado, no le había entregado a un rebelde del planeta Yarg, lo había tenido frente a él y no lo detuvo y no había sido porque no lo hubiera reconocido, simplemente no había querido hacerlo, aquél hombre era sólo un anciano, no era un oponente digno para ellos y le parecía deshonroso atacar a alguien indefenso.

Pero su más reciente oponente no era un anciano ni un desvalido, era un poderoso y orgulloso guerrero al que estaba venciendo en un combate limpio, ¿por qué no había podido matarlo?

-Dijo que yo era su hijo- pensó en voz alta antes de dejar escapar una risa amarga- Su hijo- repitió entre risas- Eso es ridículo- se dijo a sí mismo tratando de convencerse, pero algo en su interior parecía creer que aquello sí era posible…
En la Capital del Oeste mientras tanto, los guerreros Z destruían a un nuevo ejército de Nagofs que habían invadido la ciudad mientras ellos se enfrentaban con los jueces de Érebo. Después de aquél combate, Goku y los demás se habían separado por la Tierra para acabar con aquellos desagradables invasores en las distintas ciudades y zonas donde habían aparecido, una labor que parecía no tener fin. Dejaron la Capital del Oeste al último porque Boo se había quedado allí y sabían que sus familias debían estar a salvo.

Finalmente, luego de lo que les pareció una eternidad, los fastidiados guerreros regresaron a la Corporación Cápsula para reunirse con sus amigos y familiares.

Gohan: Supongo que no les diremos a Bulma y a los demás sobre… Pariel, ¿verdad?- preguntó apenas se detuvieron frente a la fachada de la corporación.

Krilin: ¿Sobre Pariel?- preguntó confundido, pues cuando él despertó los 3 jueces de Érebo habían desaparecido y no habían comentado nada sobre aquél combate mientras eliminaban a los Nagofs.

Goku: Es una larga historia, Krilin, pero creo que será mejor que no mencionemos nada al respecto.

Krilin: ¿Por qué? ¿Qué es lo que no hay que mencionar?

Goku, sus hijos y Picolo observaron a Vegeta, quien lucía tranquilo a pesar de lo ocurrido, aunque por dentro estaba tan confundido como los demás.

Gohan: Esos jueces se marcharon y dejaron la pelea inconclusa, no hay nada más que mencionar.

Krilin y Yamcha intercambiaron miradas con sus amigos y entendieron que era mejor no hacer más preguntas, así que asintieron y entraron juntos. Fueron muy bien recibidos y pronto ya se encontraban cenando abundantemente para reponer las fuerzas perdidas durante el combate. El resto del día transcurrió tranquilamente sin otro contratiempo que aquella oscuridad que aún reinaba en todas partes, pero los guerreros Z no podían detectar ninguna presencia enemiga y sabían que les era imposible alcanzar la dimensión de Érebo, por lo que sólo podían esperar el siguiente movimiento de sus oponentes.

Tras una sustanciosa cena y luego de conversar sobre diversos puntos, cada uno de los presentes en la Corporación Cápsula se retiró a las habitaciones que les habían proporcionado para tratar de descansar. Bulma acompañó a acostarse a su hija y después se dirigió a su propio dormitorio, sin embargo no pudo evitar detenerse frente a una puerta que ya llevaba algún tiempo sin ser abierta. La mujer se acercó lentamente a la puerta y puso su mano en la perilla de la misma sólo para comprobar que estaba cerrada con llave, tal y como había permanecido desde hacía algunos años.

-Pensé que ya estabas cansada- dijo una voz haciendo que Bulma se sobresaltara pues había creído estar sola en aquél oscuro pasillo.

Bulma: ¿Por qué te gusta asustarme siempre, Vegeta?- le reprochó al saiya sin voltear a verlo y aún con la mano en la perilla de aquella puerta.

Vegeta no contestó, simplemente se quedó observándola en silencio y su mirada recorrió después aquella puerta; sabía que a su mujer le gustaba entrar a ese cuarto de vez en cuando, pero el resto del tiempo lo mantenía bajo llave desde que Bra había nacido. Todo en ese cuarto se mantenía en el mismo lugar desde hacía ya varios años, aún estaba repleto de juguetes y Vegeta no pudo evitar recordar la batalla que había librado un par de horas atrás, pensando que la mayoría de esas cosas ya no eran de ningún interés para su dueño.

Vegeta: Nunca logré entender por qué tu afán de guardar todas sus cosas- comentó secamente- Son sólo eso: cosas y no las necesitas para recordarlo.

Bulma: Lo sé… pero nunca reuní el valor para deshacerme de algo de él; cada vez que lo intentaba casi podía verlo diciendo: "Ese es uno de mis juguetes favoritos, mamá"…

Vegeta: ¿Has pensado que si él siguiera con vida ya no sería un niño?

Bulma asintió con el rostro y el saiyaijin pudo escucharla sollozar. Durante 9 años, ella había insistido que su hijo aún vivía mientras él callaba para no desalentarla, pero justo en esos momentos, él SABÍA que su hijo seguía con vida y también sabía que ella estaba comenzando a dudarlo. Gohan había sugerido que era mejor no decirle nada, lo último que él deseaba era darle nuevas esperanzas que le pudieran ser arrebatadas de nuevo, pero no soportaba verla sufrir, nunca le había gustado verla llorar.

Vegeta se acercó lentamente a Bulma y rodeó su cintura con sus brazos atrayéndola hacia él y alejándola de esa puerta que encerraba tantos recuerdos.

Vegeta: ¿Aún crees que sigue con vida?- le preguntó seriamente.

Bulma: No me preguntes eso- le contestó entre sollozos- No soporto pensar que haya muerto… no quiero que me digan que estoy guardando falsas esperanzas… Yo…

Vegeta: Trunks está vivo- le susurró al oído interrumpiendo lo que ella decía.

Los sollozos se interrumpieron de inmediato y el silencio reinó en el pasillo. Bulma se soltó de Vegeta y volteó a verlo con expresión suplicante, como pidiéndole al saiya que le confirmara lo que acababa de decir.

Vegeta: Estoy seguro, completamente seguro- le dijo viéndola fijamente.

Bulma no podía acabar de creer lo que el saiya le decía, llevaba mucho tiempo deseando que alguien le dijera eso que acababa de escuchar y ahora apenas y podía asimilarlo. Vegeta notó las emociones encontradas en el rostro de Bulma y dudó unos segundos antes de contarle lo que había ocurrido en el combate.

Vegeta: Sigue vivo… - repitió seriamente- Pero ni siquiera recuerda quién es.

Bulma: ¿Qué quieres decir con eso?

Vegeta: … Lo vi… Hoy lo vi… y dijo que se llamaba Pariel…

Bulma observó a Vegeta fijamente con expresión de sorpresa. El saiyaijin lucía más serio que nunca.

Bulma: ¿Pariel? Pero… ¿Pariel no es…?

Vegeta: Uno de los jueces de Érebo- afirmó secamente.

Definitivamente eso era demasiado para Bulma. La mujer se recargó contra el pecho del saiya mientras él la veía seriamente sintiéndose tan confundido como ella.

Bulma: ¿Qué va a pasar ahora?- preguntó preocupada.

Vegeta: Lo que va a pasar es que lo vamos a recuperar. No voy a permitir que esa bruja se lo lleve de nuevo.

-- -- --

Un nuevo día acababa de llegar al planeta Tierra, pero ninguno de sus habitantes podía notarlo pues el planeta estaba cubierto por tinieblas. Ningún ser vivo se atrevía a dejar su hogar: las aves se acurrucaban en sus nidos, los animales se escondían en sus refugios y los seres humanos apenas y se atrevían a asomarse por las ventanas de sus casas. Un tétrico silencio había llegado al planeta acompañando a la oscuridad y sólo podía escucharse el viento que corría por paisajes desiertos. Sin embargo, la quietud terminó pronto, pues de la nada comenzaron a surgir ejércitos de seres repulsivos que parecían hechos de fango y que invadían campos y ciudades por igual.

En la Capital del Oeste, los guerreros Z despertaron sólo para descubrir que las calles volvían a llenarse con los fastidiosos Nagofs; no importaba cuantas veces los destruyeran, éstos simplemente seguían apareciendo.

Los guerreros observaban las desoladas calles de la capital desde la terraza de la Corporación Cápsula mientras un centenar de Nagofs vagaban por doquier.

Gohan: ¿Estas cosas nunca se cansan?- preguntó en tono fastidiado.

Picolo: Mientras la hechicera siga con vida, los Nagofs seguirán llegando a la Tierra para tratar de apoderarse de ella.

Krilin: Pero son seres muy débiles, ¿qué es lo que se propone Érebo enviándolos contra nosotros?

Goku: Los sigue enviando porque ella espera que sus jueces nos derroten y entonces los Nagofs y sus demás guerreros podrán apoderarse de este planeta sin mayores problemas. Se ve que es muy paciente. Pero ni hablar, tendremos que seguir destruyéndolos para evitar que causen problemas.

Vegeta gruñó molesto, estaban perdiendo el tiempo con esas sabandijas y él tenía cosas más importantes por hacer.

Goku: ¡Vamos Vegeta! Ya verás que haremos que Trunks recuerde todo, pero lo más seguro es que él y los otros jueces hallan regresado con Érebo y nosotros sólo podemos esperar a que vuelvan a aparecer.

Vegeta: Debe haber un modo de llegar hasta esa maldita bruja para hacerla pagar cuentas.

Picolo: Desgraciadamente eso no está en nuestras manos y sólo podemos hacer lo que dice Goku.

Vegeta volvió a gruñir fastidiado pero sabía que el namekusei tenía razón.

Los guerreros Z decidieron entretenerse destruyendo a los Nagofs en lo que los jueces volvían a aparecer, así que cada uno se dirigió a diferentes puntos de la Tierra para frenar la invasión de aquellos seres tan desagradables. Goku recorrió varias ciudades eliminando a los guerreros de fango mientras Gohan lo imitaba en Ciudad Satán y sus alrededores; Krilin se estaba encargando de varias aldeas y Picolo se encontraba en un gran campo mientras Vegeta iba de aquí para allá cada vez más molesto por no tener noticias de los jueces de la hechicera. Por su parte, Goten y Boo se habían quedado en la Capital del Oeste y mientras el segundo se encargaba de eliminar a los Nagofs que se encontraban cerca de la Corporación Cápsula, Goten se estaba ocupando de los alrededores.

El hijo menor de Goku había ido persiguiendo a los Nagofs hasta llegar al parque de diversiones de la ciudad. Al llegar allí, el joven observó con algo de nostalgia aquél lugar en el que se había divertido en su niñez con Trunks. Algunos Nagofs se encontraban tratando de derribar unos juegos así que Goten dejó de lado sus recuerdos para detenerlos.

Goten: No voy a permitir que destruyan este sitio- les dijo molesto a la vez que les lanzaba un Kame hame ha que eliminó a un gran número de guerreros mientras otros salieron volando en todas direcciones.

-¿Qué tiene de especial este lugar?- dijo una voz fríamente haciendo que Goten se sobresaltara.

El joven saiya buscó a la persona que había hablado y no tardó en localizarlo sentado tranquilamente en uno de los asientos de una rueda de la fortuna. Goten observó detenidamente a aquél sujeto vestido de negro que analizaba cada uno de sus movimientos con sus ojos azules.

Goten: ¡Trunks!

Pariel: ¿Trunks? Hasta cuando van a entender que mi nombre es Pariel- comentó fastidiado.

Los dos jóvenes se vieron en silencio. Pariel veía fríamente a Goten y con una expresión de tedio en el rostro mientras Goten lo recorría con la mirada, comprobando el gran parecido del joven con el príncipe de los saiyaijin.

De pronto, Pariel se puso de pie y descendió lentamente hasta donde Goten se encontraba. El joven saiya no pudo evitar recordar la golpiza que él le había dado el día anterior.

Pariel: ¿Me tienes miedo?- comentó burlonamente al notar que el saiya se había estremecido ligeramente- No te preocupes, no pienso matarte aún-

Goten: ¿Qué haces aquí?- preguntó tratando de ignorar aquel comentario.

Por respuesta Pariel se encogió de hombros.

Pariel: Estaba aburrido y sentí sus presencias en este lugar así que pensé en divertirme un rato con ustedes, pero se marcharon y no tuve ganas de perseguirlos.

Goten: ¿Y tus amigos? ¿Te dejaron solo?

Pariel: Como si los necesitara para acabar con una sabandija como tú.

Pariel dio unos pasos hacia Goten y este se puso en posición de combate dispuesto a defenderse si era necesario, pero Pariel simplemente lo observó de arriba abajo.

Pariel: Eres tan patético- comentó aburrido- Ya te dije que no pienso matarte, eso no sería divertido porque sólo eres un insecto; pero claro que si quieres morir de una vez con gusto te ayudaré- agregó con una fría sonrisa.

Goten: ¿Por qué viniste específicamente a este lugar? Es mentira que deseabas pelear con mi papá y con los demás porque hace horas que se marcharon. ¿No será que en realidad si recuerdas este sitio?

Pariel: ¿Recordarlo? Te equivocas, yo nunca había estado aquí antes y el sitio me es completamente indiferente.

Goten: ¿En serio? Pudiste haber llegado a cualquier punto de la ciudad, pero llegaste AQUÍ. ¿O es que sólo querías dar una vuelta en uno de los juegos?

Pariel vio fríamente a Goten pero no hizo ningún comentario.

Goten: ¡No lo niegues! Tú sí conoces este lugar; cuando eras chico venías muy seguido y te encantaba. No es posible que hayas olvidado cómo nos divertíamos en nuestra infancia- susurró viéndolo anhelante.

Pariel: ¿Una infancia divertida?- exclamó molesto- Créeme que la Dimensión de las Tinieblas no es nada divertida. Ya lo he decidido, no te mataré, te llevaré a ese lugar para que veas lo divertido que puede ser para un pobre diablo como tú.

Goten sintió un vacío en su interior al escuchar aquello. Por todos esos años él se había sentido culpable de que los Nagofs se hubieran llevado a Trunks; Pariel había nacido por su culpa.

Goten: Lo siento tanto Trunks- susurró ahogadamente.

Pariel: ¿De qué hablas, idiota?

Goten: Todo pasó por mi culpa, si tú no hubieras tratado de ayudarme ese día…

Pariel sintió un profundo dolor de cabeza mientras unas imágenes llegaban a su memoria: una multitud de Nagofs lo rodeaba y no muy lejos otros cuantos estaban por llevarse a otro niño a un oscuro abismo, pero él no quería permitírselos.

Pariel: ¡Demonios!- gritó apretando con fuerza su cabeza tratando de parar aquellos recuerdos.

Goten: ¡Trunks!- exclamó preocupado al notar lo que ocurría.

Pariel: ¡¡Mi nombre es Pariel!! ¡¿Por qué no lo entiendes?! ¡¡¡PARIEL!!!

Pero no importaba cuanto lo intentaba, el joven juez de Érebo no podía parar aquellos recuerdos que lo estaban torturando. ¿Por qué recordaba haber jugado con un niño muy parecido al joven que ahora tenía enfrente? ¿Cuándo había él estado en aquél parque de diversiones? Aquello no era posible.

Pariel: ¡¡Maldición, ya basta!!- gritó a la vez que las piernas se le doblaban por el dolor que estaba experimentando mientras aquellos agradables recuerdos se confundían con sus recuerdos de la Dimensión de las Tinieblas.

Goten se acercó preocupado al muchacho, pero no sabía qué hacer para ayudarlo. Era evidente que algo lo estaba haciendo sufrir y él suponía que se debía a la confusión de su mente, pero era necesario que recordara.

Goten: Sólo trata de recordar: a Gohan, a Videl, al señor Picolo, a Krilin, al maestro Roshi… ¿De verdad pudiste olvidarlos? ¿Ni siquiera recuerdas a Bulma?

Pariel seguía luchando contra aquellos recuerdos que él no sabía de dónde venían. Cada nombre que Goten mencionaba lo hacía pensar en alguna persona que él no recordaba conocer.

Goten: Dime Trunks, ¿de verdad no recuerdas a Bulma?- insistió- ¿Es posible que hayas olvidado incluso a tu mamá?

Por un segundo, la gran confusión en la mente de Pariel pareció desaparecer, ahora sólo había un nombre en su mente, un rostro, un recuerdo. Se sentía exhausto y respiraba agitadamente hincado en el suelo y con su cabeza entre sus manos; por un breve instante, Goten tuvo la esperanza de que su antiguo amigo recordara algo pero sus esperanzas se esfumaron en cuanto oyó que Pariel lanzaba una carcajada.

Pariel seguía hincado en el suelo, con su cabeza entre sus manos, pero ahora se movía agitadamente sin dejar de reírse como si se hubiera desquiciado. Goten lo observó preocupado sin entender lo que le ocurría.

Pariel: Casi lo logras- susurró aún entre risas a la vez que se ponía en pie de nuevo- Casi… pero yo sólo tengo una realidad: Soy Pariel, el más joven de los jueces de la Señora Érebo, reina de la Dimensión de las Tinieblas y futura emperatriz del universo entero. Soy el guerrero de la desesperación y mi trabajo… es eliminarte.

Goten no pudo evitar temblar ligeramente al notar la fría mirada que su oponente le dirigió, una mirada que hubiera dejado helado a cualquiera; y para completar las cosas, una multitud de Nagofs los estaba rodeando, acercándose lentamente cada vez más y más. Goten observó preocupado a su alrededor y no tardó en comprender que estaba en una situación bastante fea.
Pariel: ¿Tienes miedo?- le preguntó burlonamente mientras los Nagofs se acercaban acorralándolo- Dije que no te mataría, pero ya no puedo seguirle fallando a mi señora.

Goten empezó a sentirse desesperado a la vez que buscaba algo que pudiera ayudarlo pero no había nada, un ataque de su contrincante lo acabaría en poco tiempo y él sólo veía una posibilidad remota de salvarse, así que decidió jugarse el todo por el todo.

Goten: Tienes razón- dijo tratando de mostrarse tranquilo- Eres un sirviente de la tal Érebo… pero hubo un tiempo en el que tú viviste en la Tierra y en el que fuimos amigos.

Pariel: ¡¡Deja de decir estupideces!!

Goten: ¿Qué pasa? ¿Te da miedo enterarte de la verdad? Sabes que no miento y te lo puedo demostrar.

Pariel: ¿De qué demonios hablas?

Goten: ¿No te gustaría volver a ver a tu mamá?

Pariel no contestó ni protestó nada, simplemente se quedó en silencio como si no hubiera entendido lo que Goten acababa de decirle.

Goten: ¿No quisieras volver a verla?

Pariel: Yo no tengo familia- murmuró ahogadamente.

Goten: Sí la tienes y te están esperando muy cerca de aquí, sólo es cuestión de que tú te decidas a aceptarlo.

Fue un alivio para Goten notar que la fría mirada de Pariel se transformaba gradualmente en una mirada de profunda confusión. El joven saiya sabía que lo que iba a proponer era arriesgado pero contaba con que todo saliera bien.

Goten: Yo puedo llevarte con tu familia- continuó haciendo un gran esfuerzo por lucir tranquilo- La casa en la que vivías aquí en la Tierra está muy cerca y allí están tus abuelos, tu hermana y tu mamá. No tienes que creer lo que yo te digo, pero por qué no los ves a ellos y después decides qué es verdad y qué es mentira.

Pariel observó fijamente al chico; sabía que su misión era eliminarlo y que no hacerlo era desobedecer una orden directa de su señora, pero deseaba saber si lo que ese saiya decía era cierto. Él sólo recordaba su vida en la Dimensión de las Tinieblas, pero sabía que había algo antes de eso, algo que no podía recordar y en lo que tenía prohibido pensar y él tenía que descubrir de qué se trataba.

Goten: ¿Me acompañarás?- preguntó al notar que su oponente parecía de acuerdo con lo que le había propuesto.

El joven juez no dijo nada y se limitó a formar una esfera de energía con sus manos ante lo que Goten adoptó de inmediato una posición de defensa, pero el ataque de Pariel no iba dirigido a él, sino a la multitud de Nagofs que los estaba rodeando y que quedaron reducidos a cenizas con la explosión. El saiya tomó aquél acto como una respuesta afirmativa a su propuesta y se elevó por los aires.

Goten: Es por aquí- dijo a la vez que se alejaba volando en dirección a la Corporación Cápsula.

Pariel lo siguió de inmediato aunque sabía que lo que estaba haciendo le causaría muchos problemas, pero ya no había vuelta atrás pues desde su llegada a la Tierra su mente era un verdadero caos y tenía que encontrar el modo de remediarlo.

Ambos jóvenes volaron por apenas unos segundos antes de que Goten descendiera lentamente justo ante la entrada de la casa de Bulma. El joven deseó con todo su corazón estar haciendo lo correcto pues sabía que era muy arriesgado llevar a uno de sus enemigos hasta el refugio donde sus amigos se escondían. Pariel se detuvo a sus espaldas y observó con detenimiento la fachada del edificio frente al que se encontraba; sólo de verlo, muchos recuerdos más golpearon su mente por más que él trataba de ignorarlos.

Goten entró y avanzó lentamente por uno de los pasillos de la Corporación seguido de cerca por Pariel. El joven saiya aún no se sentía muy tranquilo con lo que estaba haciendo y el juez pudo notarlo.

Pariel: Aún no tengo la orden de eliminar a ningún humano- comentó siguiendo al saiya- El único que corre peligro por el momento eres tú- agregó con voz burlona.

Goten se detuvo frente a una puerta, podía escuchar las voces de sus amigos del otro lado. Se concentró en localizar el ki de los demás guerreros pero aún estaban muy lejos de la Capital del Oeste, sólo Boo estaba cerca y no estaba muy seguro de que entre ellos dos pudieran detener a Pariel si algo salía mal.

Aferrándose a la idea de que todo acabaría bien para todos, Goten abrió lentamente la puerta.

Bulma, Videl y Milk se encontraban platicando tranquilamente en una espaciosa sala; #18 las escuchaba sin participar en la conversación mientras el maestro Roshi, Ox-Satán, Boo, Mr. Satán y el doctor Briefs tomaban algunos bocadillos que la madre de Bulma acababa de dejarles. En la misma habitación, Pan, Bra y Maron jugaban despreocupadamente y Wolong y Pouar las observaban entretenidos. Cuando la puerta se abrió, todas las miradas quedaron fijas en Goten.

Pan: ¡Tío Goten!- exclamó alegremente al verlo.

Milk: Qué bueno que regresaste con bien Goten, en cuanto tu padre y los demás lleguen podremos comer.

Goten se sintió incómodo de ser recibido con tanta alegría cuando él había llevado hasta allí a un potencial enemigo que podía ponerlos a todos en peligro.

Milk: ¿Qué ocurre hijo?- le preguntó al notar su preocupación.

Por respuesta, Goten se hizo a un lado y le hizo una seña a Pariel de que avanzara.
Todos en la habitación se quedaron en silencio al notar la presencia del juez de Érebo. Por algunos instantes el asombro les impidió decir algo a los presentes hasta que finalmente #18 se puso en pie precipitadamente.

#18: ¡Idiota!- le gritó molesta a Goten- ¡Cómo te atreves a traer aquí a uno de los guerreros de esa bruja! ¡¿Qué no sabes quién es él?!

Todos veían con algo de temor al joven vestido de negro que se encontraba aún en el marco de la puerta, pero él no les prestaba atención, su mirada estaba fija en unos ojos azules que lo veían con atención.

Bulma: Trunks…- susurró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

#18: ¡¿Qué fue lo que dijiste?!- exclamó sorprendida.

El temor de los rostros de todos fue reemplazado por sorpresa a la vez que analizaban al recién llegado con la mirada y ninguno podía negar que el rostro de ese joven era el vivo retrato de Vegeta, salvo por sus ojos azules.

Maestro Roshi: ¡Es cierto!- exclamó sin poder creerlo- ¡Es Trunks!

Por primera vez desde su llegada, Pariel puso atención a los demás, sus rostros se le hacían vagamente familiares pero no lograba recordarlos y ese nombre con el que lo llamaban… Ya estaba fastidiado de la confusión en la que su mente estaba sumida.

Pariel: ¿A qué están jugando en este maldito planeta?- dijo molesto- Mi nombre es Pariel, ¿por qué no lo entienden de una buena vez?

#18 se puso a la defensiva al escuchar eso pero todos los demás aún no lograban salir de su sorpresa. Finalmente, Bulma suspiró profundamente y le sonrió amablemente al joven a la vez que se acercaba a él aún con lágrimas en los ojos.

Bulma: ¿Tu nombre es Pariel? Si eso es cierto, ¿por qué viniste aquí?

Pariel no supo qué contestar. Observó a Goten, pues había sido él quien lo había convencido de seguirlo, pero él sabía que bien pudo haberse negado; estaba desobedeciendo a la emperatriz de las tinieblas y ni siquiera entendía la razón por la que lo hacía.

Pariel: No lo sé- susurró confundido- Ya no sé nada.

El silencio aún reinaba en la habitación cuando unas voces les indicaron que los demás guerreros Z habían llegado y pronto se encontraron a espaldas de Pariel. Él los vio por encima de su hombro pero no se inmutó por su presencia. Por su parte, Goku y los demás se sorprendieron al verlo ahí. Krilin y Yamcha estuvieron a punto de decir algo contra él, pero Picolo los detuvo.

Goku: Hola- saludó amigablemente.

Pariel lo vio con cara de pocos amigos pero se hizo a un lado para dejar pasar a los recién llegados. El último en entrar fue Vegeta que observaba alternativamente al joven vestido de negro y a Bulma. Todos aún se encontraban en silencio con la vista fija en el joven mientras él los recorría con la mirada.

Goku: Ahora que estamos todos reunidos… ¿por qué no comemos de una vez?- preguntó inocentemente haciendo que todos los presentes lo vieran con una gota de sudor en sus rostros.

Gohan: ¡Papá no creo que eso sea lo más oportuno!- le reprochó ante la tensión en la que todos se encontraban.

Goku: ¿Por qué no? Ya estamos todos, incluso tenemos una visita y además, ¡me estoy muriendo de hambre!

Milk notó que la mirada de Bulma seguía puesta en Pariel, pero él ya no le prestaba atención, simplemente estaba viendo por una ventana el paisaje oscuro que se encontraba afuera.

Milk: Tu padre tiene razón- le dijo a Gohan- Ya es hora de comer, así que mejor nos vamos todos a la cocina- agregó viendo significativamente a los demás.

Todos empezaron a caminar lentamente hacia donde les habían indicado, tratando de no prestarle importancia a su inesperado visitante. Finalmente, sólo Bulma y Vegeta se quedaron en la habitación con Pariel; ella cerca de él y Vegeta en el marco de la puerta. El joven aún veía por la ventana sin prestarles atención.

Bulma: ¿Tú no tienes hambre?- le preguntó amablemente.

Pariel: Yo no necesito comer la comida de este Universo- respondió secamente sin voltear a verla.

Bulma: ¿Por qué no me miras?- le preguntó con tono suplicante.

Pariel volteó a verla con expresión de fastidio y sus miradas se encontraron.

Pariel: ¿Satisfecha?- exclamó aburrido sin quitarle la mirada de encima.

Vegeta: ¿Por qué viniste aquí?- inquirió al notar que su mujer ya no sabía cómo continuar.

Pariel: ¿Por qué no hacerlo? La sabandija a la que llaman Goten me invitó y ahora conozco su escondite; mi reina estará feliz cuando se lo diga.

Bulma: No es verdad- susurró ahogadamente- Tú no harías eso.

Pariel observó fastidiado a la mujer, pero al notar que nuevas lágrimas llenaban sus ojos sintió una extraña sensación en su interior.

Mientras ellos hablaban, en la cocina de la Corporación Cápsula el único que comía despreocupadamente era Goku pues todos los demás se paseaban inquietos entre la puerta de esta habitación y el pasillo que comunicaba hacia la sala en la que se encontraban minutos antes. Pan, Bra y Maron veían confundidas a los mayores pues no entendían completamente su reacción.

Bra: ¿Quién era ese muchacho?- les preguntó finalmente a los demás.

Todos voltearon a verla sorprendidos sin saber qué contestarle e intercambiaron miradas entre ellos como buscando una respuesta.

Bra: Mi mamá le dijo Trunks. ¿De verdad él es mi hermano?

De nuevo nadie se atrevía a decirle nada pues aceptar que aquél joven era Trunks representaba un gran problema en su lucha contra Érebo. Goku iba a contestarle algo a la niña, pero Milk sugirió que dejaran que sus padres le explicaran todo para no decir algo inconveniente. Así que la pregunta se dio por respondida y todos empezaron a pasearse de nuevo por la habitación mientras Goku terminaba con su sustancioso almuerzo.

Bra los observó molesta por no haberle contestado y aprovechando que nadie le estaba prestando atención se escabulló sigilosamente hacia la sala. Allí, ninguno de los presentes sabía qué decir y se encontraban en un tenso silencio. Cuando la niña entró se topó con su papá, quien la vio sorprendido.

Vegeta: ¿Qué haces tú aquí?- le preguntó seriamente haciendo que Bulma y Pariel voltearan a ver a la pequeña.

Bra: Papá, ¿él es mi hermano?- preguntó inocentemente señalando al joven.

Bulma y Vegeta intercambiaron miradas sorprendidos. La niña sabía de la existencia de Trunks porque siempre le habían hablado de él, pero no habían pensado que se emocionaría tanto ante la posibilidad de conocerlo y sobre todo, nunca hubieran esperado toparse con la situación que ahora tenían que afrontar.

La niña frunció el ceño ante la nueva falta de respuestas y su mirada se topó con la fría mirada de Pariel que la analizaba desde su lugar junto a la ventana.

Bra: ¿Sí eres mi hermano Trunks?- le preguntó al notar que la miraba- ¿Finalmente vas a regresar a vivir con nosotros?

Ahora, las sorprendidas miradas de Bulma y Vegeta estaban atentos de la reacción del joven ante la pregunta que acababan de hacerle, pero él no mostró ninguna emoción al escuchar lo que la pequeña le había dicho.

Pariel: ¿Piensas que yo soy tu hermano?- le preguntó viéndola sin emoción en el rostro- ¿Por qué dices eso?

Bra: Porque mi mamá te dijo Trunks y así se llamaba mi hermano.

Pariel: Tus amigos han insistido en llamarme con ese nombre desde mi llegada a este planeta, pero obviamente me están confundiendo con alguien más.

Bra: Pero mis papás han estado esperándote desde que te fuiste y ellos no pueden equivocarse contigo. Si ellos creen que tú eres Trunks debe ser verdad porque serían muy tontos si no pudieran reconocer a su propio hijo después de haberlo esperado tanto.

Pariel: Pues sí se han equivocado porque yo no tengo familia.

Bulma: Debe ser muy triste vivir sin una familia- comentó viéndolo dulcemente- Yo sé lo difícil que es vivir sin saber dónde está un hijo; supongo que también debe ser horrible vivir sin saber dónde están o quiénes son tus padres.

Pariel no contestó, pero no pudo evitar recordar una vida vacía en la Dimensión de las Tinieblas, una vida donde lo único importante era sobrevivir, no había tiempo para emociones. Bulma notó algo en la mirada del joven, ella sabía que era tristeza, pero estaba muy en el fondo de su fría mirada.

Pariel: Yo no tengo familia- repitió débilmente.

Bulma: Sí la tienes, pero te hicieron olvidarla. Te apartaron de tu familia cuando eras sólo un niño y te dieron otro nombre, el nombre de alguien que no tenía nada más que la misión de obedecer las órdenes de una hechicera. Tienes razón al decir que Pariel es uno de los guerreros de Érebo, pero antes de ser Pariel, tú eras Trunks. ¿No lo entiendes? No se trata de que elijas a uno de los 2 porque ambos existen en ti.

Pariel: Si lo que dices es cierto, Trunks murió hace muchos años.

Bulma: ¿En serio? ¿Entonces por qué estás aquí? Dudo mucho que Pariel tuviera deseos de venir a hacernos una visita.

Vegeta: ¿Nunca te preguntaste por qué no pudiste eliminarme? ¿No fue como si alguien más en tu interior no lo hubiera deseado?

Bulma notó la gran confusión en la que aún se encontraba el joven, así que entendió que era suficiente por ese día.

Bulma: Se está haciendo tarde. ¿Seguro que no quieres acompañarnos a comer?

Pariel: Ya te lo dije, no necesito de la comida de este Universo.

Vegeta: Pues te perderás de algo delicioso porque tu madre cocina muy bien aunque no lo recuerdes.

Pariel sonrió con algo de tristeza.

Pariel: Ustedes no entienden nada nunca- murmuró.

Vegeta y Bulma entendieron que era mejor no insistir, pero Pariel no se opuso a acompañarlos hacia la cocina así que todos se encaminaron hacia allá.

Gohan y los demás se habían acercado sigilosamente hacia la sala al notar la ausencia de Bura por lo que habían escuchado escondidos casi toda la conversación, así que cuando vieron que Vegeta y su familia se dirigían hacia ellos salieron precipitadamente de regreso a la cocina. Al entrar en aquella habitación, Bulma observó algo confundida que sus amigos lucían algo agitados pero no les prestó mucha atención.

Ya que el único que había comido era Goku, todos se dispusieron a cenar tranquilamente, si bien aún les intimidaba algo la presencia del joven vestido de negro. Un rato después, a pesar de todo, la cena había terminado sin contratiempos y todos se encontraban en medio de una charla amena en la habitación que daba hacia la terraza del edificio. Pariel era el único que se encontraba en la terraza, pues la oscuridad que reinaba afuera no era precisamente una agradable invitación a observar el panorama, así que los guerreros y sus amigos conversaban dirigiéndole unas miradas curiosas a su visitante de vez en cuando.

Milk: Creo que ya es hora de que nos vayamos todos a descansar, no sabemos lo que tengamos que afrontar mañana y es mejor que estén preparados para cualquier problema- le dijo a Goku y a sus hijos y todos se mostraron de acuerdo.

Mientras cada quien se dirigía a su respectivo dormitorio, Bulma se acercó lentamente hacia el joven que escudriñaba la oscuridad desde la terraza.

Bulma: ¿Te quedarás a dormir aquí con nosotros?- le preguntó amablemente deteniéndose a la espalda del joven.

Pariel: Yo no duermo- comentó sin prestarle mucha atención.

Bulma: ¿Así que no comes y no duermes? Sé que eres un gran guerrero y que tienes muchas habilidades, pero eso que dices es biológicamente imposible. No pudiste haber vivido estos 9 años sin comer ni dormir.

Pariel emitió un largo suspiro antes de contestar.

Pariel: Sólo como un fruto que no podrías encontrar en ningún rincón de este Universo y uno solo me da los nutrientes necesarios para sobrevivir por semanas. Además, casi nunca duermo en las misiones, aunque a veces dormito por ratos para reponer energías y en estos momentos no estoy cansado.

Bulma escuchó atónita lo que el joven le decía; eso no le parecía normal ni siquiera a ella que había conocido todo tipo de seres extraños.

Bulma: ¿Qué fue lo que te hicieron?- inquirió preocupada.

Pariel: Cuando trato de descansar siempre tengo pesadillas. Sólo puedo descansar de verdad en el palacio de la emperatriz, ella sabe cómo hacernos dormir sin soñar.

Bulma observó con pena a su hijo pues entendió que él debía haber sufrido mucho todos esos años. Ella se acercó lentamente al joven y puso su mano en uno de los hombros de él con algo de indecisión pues no sabía cómo reaccionaría, pero Pariel se limitó a voltear a verla.

Bulma: Quisiera mostrarte un lugar.

Los dos caminaron en silencio por los oscuros pasillos de la Corporación Cápsula y finalmente se detuvieron frente a una puerta cerrada. Bulma sacó una llave y abrió la puerta lentamente, luego le indicó al joven que pasara y él entró. Bulma observó cómo el chico recorría el cuarto con la vista, de vez en cuando su mirada se detenía en alguno de los juguetes que llenaban la habitación. Ella hizo el ademán de encender una luz en la habitación, pero el joven la detuvo.

Pariel: No lo hagas- susurró al notar lo que la mujer intentaba- Puedo ver bien así, la luz me molesta.

Bulma emitió un largo suspiro y fue a sentarse en la cama que se encontraba en la habitación. Ahí se encontraba una foto y aunque no podía verla bien sabía perfectamente lo que se veía en ella. La mujer aferró la fotografía contra su pecho preguntándose todo lo que le habría hecho aquella hechicera a su hijo. Pariel la observó en silencio y cuando Bulma notó su mirada le pasó la foto que tenía entre sus manos. El joven la vio sin demasiado interés.

Pariel: ¿Es tu hijo?

Bulma: Sí, eres tú cuando eras más pequeño.

Pariel se sentó junto a ella y observó de nuevo la fotografía.

Pariel: Mi cabello es diferente.

Bulma volteó a ver al joven y acarició sus cabellos con cuidado.

Bulma: Se siente igual, sólo su color es diferente y eso puede hacerse con magia o sin ella- comentó con una sonrisa- ¿Por qué no te quedas aquí esta noche y tratas de descansar un poco?

Pariel asintió con el rostro y Bulma se puso en pie.

Bulma: Hasta mañana… hijo- le dijo dulcemente y luego se retiró de la habitación cerrando la puerta tras ella.

Pariel también se levantó y observó hacia fuera a través de la ventana de la habitación. La oscuridad era casi total y él sabía que aquél planeta estaba librando una batalla contra el tiempo, ¿cuánto tiempo más podrían soportar? Él ya no estaba muy seguro de querer destruir ese lugar y a sus habitantes.

Los guerreros Z y los demás no tardaron en quedarse dormidos. Todos deseaban que aquella batalla contra Érebo terminara pronto para que la luz del sol regresara de nuevo, además, ya se estaban cansando de los repulsivos Nagofs, más aún cuando sabían que sus verdaderos enemigos eran otros.

Aún era de madrugada cuando Vegeta despertó sobresaltado y se levantó precipitadamente.

Bulma: ¿Qué ocurre?- preguntó aún algo adormilada al notar que el saiyaijin se levantaba.

Vegeta no se detuvo a responderle, sino que salió a prisa del dormitorio y se dirigió al cuarto de su hijo; abrió la puerta de un golpe sólo para encontrar la ventana abierta y la habitación vacía. Aún se encontraba en el marco de la puerta cuando notó la presencia de Goku y Gohan a sus espaldas.

Bulma: ¿Qué está pasando?- inquirió algo alarmada a la vez que se acercaba a aquella puerta frente a la que los guerreros se encontraban reunidos.

La mujer caminó hasta el marco de la puerta y vio con tristeza la habitación vacía. Casi al mismo tiempo que ella llegaron al lugar todos los demás.

Picolo: Esto no está bien- comentó viendo la ventana abierta.

Videl: ¿De qué hablan?- preguntó al notar los rostros preocupados de los guerreros.

Gohan: Asbeel regresó a la Tierra y su ki se está acercando rápidamente.

#18: Nos delató- comentó molesta y todos entendieron de lo que hablaba.

Picolo: No necesariamente; en realidad dudo que ellos no hubieran sabido siempre en dónde encontrarnos.

Goku: De cualquier forma, lo mejor será estar preparados.

Todos se mostraron conformes, pero no tuvieron ni siquiera tiempo de dirigirse al refugio cuando el edificio enteró se sacudió violentamente y Goku y los demás se apresuraron a salir para hacerle frente a lo que viniera.

Goku: Será mejor que entren al refugio- les dijo a sus amigos mientras los guerreros salían.

Milk asintió, pero Bulma no estaba dispuesta a entrar aún al refugio así que se asomó por una ventana para ver lo que ocurría afuera y los demás la imitaron.

Fuera, los guerreros Z se encontraban de espaldas a la Corporación Cápsula y de frente a un sujeto de cabellos rojos y el rostro lleno de cicatrices. La oscuridad era casi total, pero todos pudieron notar 3 siluetas de pie tras Asbeel, sobre todo, pudieron notar algunos reflejos que la más leve luminosidad les sacaba a las máscaras plateadas que cubrían sus rostros.

Asbeel: La señora Érebo ya está cansada de estar jugando con ustedes y nos ha pedido que terminemos con esto de una vez por todas.

Los guerreros Z no respondieron nada, la vista de todos estaba fija en una de las siluetas oscuras tras Asbeel. El pelirrojo notó sus miradas y observó de reojo al más joven de los jueces.

Asbeel: Hiciste un buen trabajo Pariel- comentó burlonamente- Ya era hora de que hicieras algo útil.

Aquella afirmación les cayó como un balde de agua fría a los guerreros Z y a los que observaban la escena desde el interior de la Corporación Cápsula.

Pariel: Imbécil- susurró con verdadero odio.

Azrael: Podrás insultar a Asbeel todo lo que quieras una vez que acabemos con nuestro trabajo. Por lo mientras, concéntrate en obedecer tus órdenes de una buena vez Pariel.

Pariel desvió el rostro en otra dirección pero sus camaradas no le tomaron importancia. Asbeel vio con desdén a los jóvenes vestidos de negro y se puso en posición de combate.

Asbeel: ¿Qué están esperando?- les espetó a sus oponentes al ver que ninguno se movía.

Goku: No vamos a luchar en este lugar, lo sabes bien.

Asbeel emitió una fría carcajada al escuchar aquello.

Asbeel: Lamento decirles que mi señora no tiene problemas con que esta ciudad en especial sea destruida. Así que lucharemos aquí les parezca o no, a menos que quieras morir sin pelear.

Los guerreros se mostraron preocupados por aquél comentario pero Asbeel no les dio más tiempo de pensar las cosas porque se lanzó precipitadamente contra ellos. Goku y los demás apenas tuvieron tiempo de adoptar una posición defensiva cuando el guerrero de melena roja empezó a bombardearlos con una serie de energy-has. Gohan pensó rápido y pudo crear un escudo de energía para evitar que los ataques de Asbeel impactaran contra la Corporación Cápsula, pero aún no lograban reponerse del ataque del pelirrojo cuando Azrael y Laylahel se lanzaron contra ellos.

La protección creada por Gohan despareció cuando él fue derribado por Laylahel; Goten trató de auxiliarlo pero la joven lo esquivó y lo lanzó a estrellarse contra un muro. Por su parte, Azrael no tardó en dejar fuera de combate a Krilin, Yamcha y Picolo pero fue detenido en su ataque por Vegeta mientras Goku le hacía frente a Asbeel.

Un furioso ataque dio inicio por las calles de la Capital del Oeste. Los guerreros que eran derribados se esforzaban por regresar al combate una y otra vez para ayudar a sus amigos. Mientras tanto, en la Corporación Cápsula, un grupo de espectadores observaba atónito los combates.

Boo: Tengo que ayudarlos- le dijo a Mr. Satán sin perder de vista el combate.

Mr. Satán: Sí, has tu mejor esfuerzo- respondió a la vez que el rechoncho demonio salía del edificio.

Sin embargo, Boo apenas pudo dar unos pasos fuera de la Corporación Cápsula cuando fue derribado. Todos vieron con asombro cómo él iba a estamparse contra un edifico cercano produciendo muchos escombros y aún no salía de su admiración cuando un joven vestido de negro se paró justo en la entrada del edificio.

#18: ¡Miserable!- exclamó furiosa- ¡¿Cómo pudiste traicionarnos?!
La androide adoptó una posición de combate pero no pudo dar ni un paso cuando el joven la apuntó con una esfera de energía.

Pariel: A menos que quieras morir será mejor que no hagas tonterías.

#18 hizo su mayor esfuerzo por contenerse. Tras ella, Bulma y los demás veían al joven desconcertados.

Bulma: ¿De verdad piensas matarnos?- le preguntó tristemente.

La esfera de energía desapareció en la mano del joven.

Pariel: No puedo dejar con vida a ningún guerrero que se oponga a las órdenes de la señora Érebo.

Videl: No puedes hablar en serio- susurró ahogadamente- ¿Qué no te das cuenta de que somos tus amigos? Nosotros, Gohan, Goten y los demás… ¡¿Cómo es posible que pienses siquiera en eliminarlos?!

Pariel: Asbeel aún no sabe en qué punto se encuentra la entrada de su refugio así que si quieren vivir lo mejor será que se vayan de inmediato de aquí- comentó con pesadumbre.

#18: ¡¿Para qué?! ¿Para que luego vuelvas a traicionarnos y nos entregues a esa maldita bruja Érebo?

Pariel: ¡¡¡¿No se dan cuenta de que ustedes nunca han comprendido nada?!!!- gritó molesto pero su voz tembló ligeramente- Nunca… ustedes no saben nada… no pueden entenderlo… nunca pudieron…

Bulma: ¿De qué hablas?- le preguntó preocupada al notar que el temblor en su voz aumentaba.

Pariel: Este planeta ya no tenía salvatoria desde que el nombre de la emperatriz fue mencionado por primera vez en él. Ya nada podrá salvarlo de su destrucción.

Milk: No tiene por qué ser así. Goku y los muchachos hallarán el modo de salvarnos a todos, incluso a ti.

Era fácil imaginarse la expresión del joven en aquellos momentos aún debajo de la máscara, era evidente que nunca antes había estado tan confundido. Quizás hubieran logrado hacerlo reaccionar, pero justo en esos momentos Goku y Vegeta se estrellaron contra uno de los muros de la Corporación Cápsula y Goten y Gohan cayeron haciendo un gran hoyo justo en medio de los jardines del lugar. Pariel aún se encontraba frente a la entrada del edificio cuando sus camaradas descendieron lentamente a su lado.

Asbeel: Así que estas sabandijas son las causantes de tus turbaciones, ¿no es así Pariel? No te preocupes, yo me haré cargo de ellas- agregó con malicia a la vez que preparaba un potente ataque ante la aterrorizada mirada de todos.

Los guerreros Z intentaron desesperadamente ponerse en pie para evitar que aquél demonio se saliera con la suya pero era demasiado tarde… Una enorme esfera de energía se dirigió contra la Corporación Cápsula… Pero el impacto nunca llegó, la poderosa técnica se detuvo justo a la entrada y finalmente salió despedida hacia el espacio.
Asbeel: ¡¡¡Maldito traidor!!!- exclamó furioso a la vez que se iba sobre el joven que había arruinado sus planes- ¡¿Cómo te atreves a oponerte a los deseos de nuestra señora?!

Pariel: La señora Érebo nunca dio la orden de que elimináramos a los humanos- se defendió a la vez que golpeaba a Asbeel para librarse de él.

El pelirrojo recibió un fuerte golpe en el estómago y otro en la cara que lo hizo salir volando.

Azrael: ¿Por qué estás haciendo esto?- le reprochó a su compañero.

Pariel: ¿Qué satisfacción encuentras en matar inocentes?

Azrael: Tú sabes bien que no se trata de eso. Desde que llegamos a este planeta están actuando como otra persona. Te he tolerado muchas cosas, pero si intentas oponerte a los deseos de mi emperatriz yo mismo te mandaré al otro mundo.

Pariel: No era una orden de la emperatriz que se eliminara a los terrícolas.

Azrael: Pero sí lo que era que se eliminaran a los guerreros y ellos siguen con vida, a pesar de que tú tuviste la oportunidad perfecta de acabar con ellos.

Los dos jóvenes se encontraban frente a frente y parecía que ninguno estaba dispuesto a ceder ante lo que defendían. Laylahel se mantenía al margen sin apoyar a ninguno de los dos mientras los guerreros Z se tomaban un respiro para reponer energías. Asbeel observó fastidiado a los dos jóvenes y luego centró su atención en los terrícolas que se mantenía cerca de la entrada del edificio, su mirada se posó sobre todo en una mujer de ojos azules y luego en una niña idéntica a ella. Él nunca las había visto en persona pero sabía perfectamente quiénes eran y sabía que no le convenía que ellas siguieran con vida.

La atención de todos los presentes estaba centrada en la discusión de los dos jóvenes enmascarados cuando el filo de una espada resplandeció fugazmente. Todo pasó en segundos: se escucharon los gritos de varias mujeres a la vez que Asbeel dirigía su espada contra aquellas que habían llamado su atención; alguien trató de impedírselo y tuvo la fuerza para desviar la espada… haciendo que se clavara justo a la altura de su hombro… La sangre fresca empezó a gotear desde la herida y nuevos gritos llenaron el ambiente.

Pariel se tambaleó por la herida que acababa de recibir y cayó de rodillas frente a Bulma y Bra mientras su sangre brotaba a grandes cantidades. Todos los presentes lucían impactados con aquél suceso, incluso el mismo Asbeel, pues él sabía que la sangre de los 3 jueces le era de utilidad a su señora y podía sentir la ira de ella por lo él que acababa de hacer.

Bulma trató de auxiliar a su hijo, pero Laylahel se lo quitó de los brazos precipitadamente.

Laylahel: ¡Pariel!- lo llamó angustiada a la vez que se despojaba de la máscara para poder ver a su amigo- Resiste, todo va a estar bien- le dijo suavemente antes de quitar la espada de un solo tirón que hizo gemir al chico.

Azrael: ¡Estúpido!- le gritó a Asbeel sujetándolo con furia.
Asbeel: ¡Él se interpuso!- se defendió con voz angustiada- Yo no quería herirlo pero él se interpuso. ¡¡No fue mi culpa!!

Ninguno de los presentes lograba salir de su asombro cuando un abismo oscuro se abrió a media calle. Sólo de verlo Asbeel gimió angustiado.

Asbeel: ¡Mi Señora! ¡No fue mi intención!- suplicaba viendo hacia el abismo.

Azrael: ¡Eres un imbécil!- murmuró aún molesto a la vez que ayudaba a Pariel a ponerse en pie causándole dolor.

Vegeta: ¡Ni lo pienses insecto!- lo detuvo al darse cuenta de que pensaba llevarse a su hijo a la Dimensión de Érebo- No voy a permitir que te lo lleves de nuevo.

Azrael: No puedes hacer nada por evitarlo.

Bulma: Él está herido- gimió angustiada- Hay que hacer algo para ayudarlo.

Azrael: Ya no se puede hacer nada para salvarlo, pero mi Señora quiere su sangre y yo se la daré.

Y diciendo esto, el joven hizo estallar violentamente su ki haciendo que los guerreros perdieran la visión por algunos segundos que él y Laylahel aprovecharon para entrar al abismo llevando a Pariel con ellos. Asbeel sabía que su Señora estaba furiosa con él pero aún había un modo de tratar de remediarlo, así que se lanzó de nuevo contra el grupo a la entrada de la Corporación Cápsula. Se escucharon los gritos de las niñas, pero nadie podía ver lo que ocurría. Para cuando recuperaron la visión el abismo se había cerrado y ninguno de los jueces se encontraba allí, ni tampoco Pan y Bra.

Videl: ¡¡¡PAN!!!- gritó angustiada al notar la ausencia de su pequeña.

Bulma ni siquiera gritó, sus piernas simplemente se negaron a sostenerla en pie por más tiempo.

Bulma: Bra, Trunks- susurró entre lágrimas antes de caer desmayada.

Vegeta tardó unos segundos en asimilar todo lo que acababa de ocurrir y su ki estalló violentamente en un intento por ahogar el dolor que estaba sintiendo en su interior. El nivel 1 y 2 de súper saiyaijin fue rápidamente superado y sus cabellos ahora dorados empezaron a crecer lentamente.

Goku: ¡¡¡Vegeta!!!- lo llamó al notar que estaba por perder la razón- ¡Espera, encontraremos el modo! Debe haber alguna forma de llegar a la Dimensión de las Tinieblas; iremos por ellos, ya no esperaremos más tiempo.

Vegeta no respondió, su ki aumentó aún más y finalmente cayó exhausto.

Vegeta: Voy a traerlos de vuelta… así me cueste la vida…


Email de la autora: ophaniel_27@yahoo.com.mx

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