| Capítulo 3
El planeta Tierra lucía desde el espacio
como una pequeña esfera azul y en él
habitaban muchos tipos de criaturas diferentes. Grandes
dinosaurios, felinos enormes y muchas otras fieras
rondaban bosques y majestuosas montañas; infinidad
de criaturas acuáticas nadaban en las aguas
de los numerosos ríos y océanos; aves
multicolores llenaban de colorido los cielos; insectos
de todos tipos y tamaños se escondían
entre la vegetación; y los seres humanos, autoproclamados
dueños del planeta, vivían tranquilamente
a sus anchas por todo el mundo. Hombres, mujeres,
niños y ancianos realizaban sus actividades
cotidianas como siempre, pero un gran peligro amenazaba
a la Tierra desde hacía ya 9 largos años
Ocultos entre las sombras, enormes ejércitos
de guerreros fangosos estaban listos para atacar el
hermoso planeta azul, mientras en un enorme palacio
en una dimensión oscura, un sujeto de cabellos
rojos y 3 encapuchados esperaban las órdenes
de su señora, que se mantenía siempre
oculta tras cortinas.
Érebo: Ha llegado la hora, no perdamos más
tiempo.
-- -- --
En medio de un bosque alejado entre las montañas,
3 guerreros saiyaijin entrenaban como lo habían
hecho cada mañana desde hacía varios
años. Un namekusei meditaba cerca del lugar
en que los guerreros combatían entre ellos.
Goku: ¿Qué les ocurre chicos? Están
muy lentos esta mañana.
Los dos hermanos intercambiaron miradas antes de
aumentar bruscamente su ki; Goku los imitó
contento de que al fin empezarían a entrenar
como se debe. Sin embargo el gusto le duró
poco, pues sólo unos momentos después,
una nave se detuvo muy cerca de donde se encontraban
y de ella bajó corriendo una pequeña
de 3 años.
Gohan: ¿Qué hacen aquí?- exclamó
a la vez que se agachaba para levantar a su hijita.
Pan: Yo también quiero entrenar con ustedes,
papi.
Gohan la observó con una gota de sudor en
el rostro.
Goten: Tú aún estás muy pequeña
para entrenar con nosotros, Pan. Te podrías
hacer daño- le explicó amablemente.
Pronto los alcanzó también la madre
de la pequeña, que iba acompañada por
Milk.
Videl: Sólo pasamos a avisarles que iremos
a la Capital del Oeste. Seguiremos ayudando a Bulma
con los preparativos del refugio y los esperaremos
allá para comer. Vamos Pan, no los distraigamos
más.
La pequeña regresó al lado de su madre
algo decepcionada de no poder quedarse.
Goku: ¿No necesitarán que las ayudemos
con algo?
Milk: Su obligación es defender la Tierra
y sabemos que hacen lo posible por lograrlo- comentó
en tono comprensivo- Aún así, si llegan
temprano podrían ayudarnos a transportar algunas
cosas- agregó con una sonrisa.
Goku: Bien, entonces llegaremos a buena hora para
ayudarlas, sólo seguiremos un poco más.
Los guerreros esperaron a que la nave ellas se perdiera
de vista.
Goku: ¡Bien! Hay que seguir entrenando. No
queremos que los guerreros de Érebo nos ganen,
¿cierto?
Los 3 saiyaijin continuaron con su entrenamiento;
Picolo se unió a ellos un rato y finalmente,
ya cerca del medio día, los guerreros decidieron
que era suficiente por ese día, así
que fueron a cambiarse para irse después a
la Capital del Oeste.
Goten se puso ropa limpia y observó su reflejo
en un espejo: había crecido bastante y ahora
tenía su cabello algo largo, aún contemplaba
cómo había cambiado cuando sus ojos
se ensombrecieron sin que pudiera evitarlo.
Goku: ¿Ocurre algo Goten?- le preguntó
al notar el cambio en su expresión.
El chico observó en silencio a su padre unos
instantes antes de responder.
Goten: Sólo
sólo pensaba en que
si Trunks estuviera aquí, sin duda estaríamos
entrenando juntos.
Goku: Ya verás que una vez que derrotemos
a Érebo encontraremos el modo de que él
regrese- contestó dándole unas palmadas
en el hombro a su hijo.
Goten se quedó callado dudando de lo que
su padre había dicho. Aún cuando derrotaran
a aquella hechicera, ¿Trunks podría
regresar? Ni siquiera sabían donde estaba,
ni cómo estaba, pues lo único que podían
decir con certeza era que no encontraba ni entre los
vivos ni entre los muertos. Y aún si regresara,
¿habría crecido él también?,
¿o acaso seguiría luciendo igual que
cuando desapareció? Aquellos pensamientos torturaban
la mente del joven desde hacía algunos años.
Goku: ¿Qué ocurre?- inquirió
al ver que la preocupación no desaparecía
del rostro de su hijo- Ya verás que todo acabará
bien.
Goten: Sí- asintió tratando de convencerse
a sí mismo- Es sólo que
aún
siento que todo fue mi culpa
Mientras Goku y sus hijos se dirigían hacia
la Capital del Oeste, en aquella ciudad, Bulma y las
demás mujeres se encontraban platicando tranquilamente
en un café en un centro comercial.
Videl: ¿No deberíamos estar revisando
que estén en orden todas las provisiones?
Bulma: No te preocupes por eso, hay suficientes robots
en la Corporación Cápsula para encargarse
hasta del último detalle. Además, desde
hace tiempo que tenemos casi todo preparado.
Mientras Bulma, Videl, Milk y #18 platicaban, Bra,
Pan y Maron se paseaban cerca. Todo iba bien, pero
de repente se escuchó un gran alboroto en la
calle.
Milk: ¿Qué es lo que ocurre?- preguntó
asustada al escuchar gritos.
Justo en ese momento, las niñas regresaron
corriendo.
Maron: Mamá, aparecieron unos monstruos en
la calle.
Todas: ¡¿Monstruos?!
Todas corrieron a la entrada del centro comercial
sólo para toparse con un gran número
de criaturas que parecían esqueletos cubiertos
de fango que les cortaban el paso. Por todos lados,
cientos de personas trataban de huir de aquellos repulsivos
seres; todo era caos y confusión.
Videl: Tenemos que salir de aquí.
Las mujeres aún no encontraban el modo de
escapar de aquél lugar cuando los Nagofs irrumpieron
en el centro comercial. No eran iguales a los que
los guerreros Z se habían enfrentado hacía
9 años, estos guerreros tenían formas
más humanas y estaban armados con espadas curvadas
en cuyo filo se apreciaba un dragón negro y
3 estrellas del mismo color. Sin duda Érebo
se había hecho más poderosa y sus guerreros
se habían fortalecido con ella. Sin embargo,
no atacaban a las personas, sólo parecían
tratar de conducirlas a algún sitio y en medio
de la multitud que rodeaban se encontraban las esposas
de los súper guerreros. Había Nagofs
por todos lados, cada vez más cerca de donde
ellas se encontraban y parecía que no había
modo de huir, pues los repulsivos invasores se colaban
aún por el techo del lugar.
De pronto, una sirena se escuchó a lo lejos
y Bulma la reconoció como la alarma que su
padre había creado justo para aquél
momento. Desde un año atrás, Mr. Satán
les había advertido a los terrícolas
sobre la amenaza de Érebo y los sitios en los
que se encontrarían algunos refugios, pero
evidentemente nadie esperaba que el ataque fuera tan
repentino y a tan gran escala.
Los Nagofs parecieron sorprenderse al escuchar aquella
sirena y se quedaron inmóviles por algunos
segundos, tiempo que #18 aprovechó para destruir
con un energy-ha a muchos de los que las estaban rodeando,
abriéndose un camino por el que ella y las
demás se apresuraron a escapar, seguidas por
un gran número de personas. Sin embargo, los
Nagofs no tardaron en reaccionar y pronto ya cerraban
los caminos de nuevo para evitar que sus prisioneros
escaparan.
#18 ya había alcanzado la salida del centro
comercial cuando un sujeto con aspecto de anfibio
la derribó. Él también llevaba
en sus ropas el dibujo de un dragón negro enroscado
alrededor de 3 estrellas del mismo color. La androide
lo vio furiosa y se puso en posición de combate.
#18: ¡Salgan de aquí! ¡De prisa!-
les dijo a las demás.
Pero nadie pudo dar ni un paso, porque otros sujetos
con el mismo símbolo en las armaduras les cerraron
el paso. #18 lanzó una serie de energy-has
contra ellos, pero la mayoría fueron desviados
en otras direcciones, destruyendo algunos edificios
cercanos. Los guerreros se rieron de los intentos
de la androide.
-Yo me haré cargo de ella- dijo el sujeto
con aspecto de anfibio a la vez que se ponía
frente a la rubia.
#18 no dudó en lanzarse contra él,
enfrascándose en una batalla que no estaba
dispuesta a perder.
-Será mejor que colaboren con nosotros si
no quieren morir- les dijo a todos los humanos que
observaban el combate un sujeto que tenía unas
enormes alas negras en su espalda.
-Mejor déjenlos en paz, si no quieren ser
ustedes los que mueran- lo corrigió una voz
malhumorada.
Bulma se sintió aliviada al ver llegar a
Vegeta.
Sujeto alado: ¿Un saiyaijin? Me parece perfecto.
El extraterrestre se lanzó contra Vegeta,
pero no duró ni un minuto antes de que el príncipe
saiya lo atravesara con un energy-ha. De inmediato,
los otros tipos se lanzaron contra él, dejándoles
el camino libre a los humanos para poder escapar.
Bulma y el resto de los humanos que habían
quedado atrapados en el centro comercial se apresuraron
a tratar de llegar a la Corporación Cápsula,
donde la sirena aún seguía sonando indicándoles
a los terrícolas que buscaran refugio.
El Dr. Briefs se sintió aliviado al ver llegar
a su hija y a su nieta junto a las demás y
pronto, todos se encontraban a salvo en un refugio
subterráneo oculto bajo la Corporación
Cápsula. El lugar era sumamente espacioso y
cientos de personas se encontraban ya en él.
Pocos minutos después de que Bulma y las demás
llegaran, las puertas del refugio se abrieron bruscamente
asustando a los que en él se ocultaban, pero
sólo se trataba de Vegeta, que llegó
llevando a #18.
Una vez dentro, la androide se separó del
saiya pero Milk tuvo que ayudarla a sostenerse en
pie.
#18: Estoy bien, no te preocupes- le dijo algo malhumorada
a su hija que la veía preocupada.
Bulma: ¡Vegeta!- llamó al saiya al notar
que se preparaba para marcharse.
Vegeta: Voy a cumplir la promesa que te hice- se
limitó a decir él- ¿Estarán
bien, aquí?
Bulma: Sí, les será difícil
destruir este refugio y no creo que lo localicen tan
fácilmente.
Vegeta sonrió levemente, sabía que
su mujer no correría riesgos en una situación
así, por lo que sin duda lo que ella decía
era verdad. Más tranquilo, el orgulloso príncipe
salió del refugio, Bulma lo acompañó
hasta la entrada y pudo ver cómo unas nubes
oscuras cubrían el cielo rápidamente.
Vegeta: Ya está empezando- dijo antes de irse
volando.
Bulma lo observó alejarse. Afuera todo se
ponía cada vez más oscuro y ella sabía
que aquella oscuridad no se iría hasta que
Érebo fuera derrotada. El corazón de
la mujer latió fuertemente cuando ella pensó
que, con algo de suerte, para cuando la luz regresara
a la Tierra, quizás ella podría ver
a su hijo de nuevo
Vegeta no tuvo que alejarse demasiado antes de encontrarse
con Goku, sus hijos y Picolo que recién llegaban
a la Capital del Oeste; por otro lado se unieron a
ellos Krilin y Yamcha que habían estado entrenando
en Kame House.
Los guerreros Z sobrevolaron la Capital del Oeste,
sólo para confirmar que ésta había
sido completamente invadida por los Nagofs. Las repulsivas
criaturas los veían desde los techos de las
construcciones, tenían una asombrosa habilidad
para trepar, pero al parecer no podían volar.
Los guerreros destruyeron con sus ataques a un gran
número de aquellos seres fangosos y, al contrario
de lo ocurrido la última vez, éstos
no se regeneraban ni se dividían, simplemente
quedaban reducidos a cenizas que el aire se llevaba.
Era terriblemente aburrido enfrentarse con aquellas
criaturas tan patéticas. Un ki poderoso apareció
a lo lejos, pero se trataba sólo de Boo, que
iba acompañado por Mr. Satán.
Mr. Stán: ¡¡Hola!!- les gritó
a los guerreros al verlos.
Goku: Boo, Mr. Satán, qué bueno que
estén bien. ¿Ocurrió algo en
Ciudad Satán?
Mr. Satán: Aparecieron muchas de esas criaturas-
explicó Satán refiriéndose a
los Nagofs que los guerreros estaban eliminando en
aquellos momentos- Pero Boo se hizo cargo de ellos;
también acabó con otro tipo malencarado.
Goku: ¡Qué raro! Pensé que Érebo
atacaría con fuerza desde el principio, pero
sólo llegaron unos cuantos guerreros fuertes
y me parece que tú acabaste con todos, ¿verdad
Vegeta?
Vegeta: Sólo eran basuras- respondió
fastidiado.
Picolo: Esto apenas está empezando.
Gohan: Pero si lo que querían era tomarnos
por sorpresa debieron atacar rápidamente con
sus mejores elementos. Ahora nos han puesto sobre
aviso y saben que estaremos esperándolos.
Krilin: Quizá quieren que nos confiemos. Después
de todo, ellos no deben saber que el supremo Kaioh
sama nos advirtió sobre los supuestos "jueces".
Goku observó preocupado a su alrededor. A
pesar de que el ataque no había sido tan impactante
como pudieran haber esperado, sí había
causado bastante estragos en la ciudad, pues las batallas
entre Vegeta y #18 con los guerreros de Érebo
habían dañado e incluso destruido algunas
construcciones; además, los Nagofs también
habían causados destrozos y sobre todo se encontraban
aquellas nubes que impedían el paso de los
rayos del sol. Aún quedaban muchos guerreros
fangosos vagando por el lugar y su número no
parecía disminuir, a pesar de que los guerreros
se afanaban por desaparecerlos a todos.
Los guerreros aún se encontraban flotando
sobre la gran urbe cuando todos se sorprendieron al
sentir un poderoso ki cerca de ellos. Todos voltearon
al mismo tiempo hacia el lugar del que venía
el ki y se dirigieron hacia allí; Satán
también los siguió junto con Boo.
Goku y los demás volaban a gran velocidad
hacia el lugar en el que una poderosa presencia había
aparecido y pronto se encontraron frente a su dueño:
un sujeto malencarado de cabellos rojos y el rostro
deforme cubierto por cicatrices. A ninguno le costó
reconocer al que el supremo Kaioh sama les había
descrito como el líder de los jueces de Érebo.
Él se encontraba en lo alto de uno de los edificios
más grandes de la Capital, rodeado por un gran
número de Nagofs que acababan de llegar con
él. Los guerreros Z se detuvieron a una prudente
distancia de él y Asbeel los observó
con mirada perversa.
Asbeel: Por fin tengo el "honor" de conocer
a los protectores del planeta Tierra- comentó
con expresión de burla.
Goku: Y supongo que tú eres Asbeel, ¿cierto?
El aludido pareció sorprendido de que el
saiya lo reconociera.
Asbeel: No pensé que en un planeta como este
hubieran escuchado sobre mí, me halaga saberlo.
Vegeta: ¿Tu ama ya dio la orden de que destruyeran
este planeta?- le preguntó secamente al notar
el gran número de Nagofs que seguía
llegando.
Asbeel: No, a mi emperatriz le interesa dañar
lo menos posible este miserable planeta para poder
hacer buen uso de sus recursos.
Picolo: Entonces no deberían traer a esos
seres a las ciudades- comentó entendiendo la
preocupación de Vegeta.
Asbeel: A la señora Érebo la tiene
sin cuidado lo que pase con las ciudades de los terrícolas
pues no le son de utilidad- comentó riendo
malignamente- Pero no deben preocuparse por los humanos
que las habitan, aún no ha llegado el tiempo
de que sean eliminados, así que pueden seguir
escondiéndose por el tiempo que deseen
claro, hasta que ustedes sean derrotados, entonces
ya nos encargaremos de sacarlos de sus escondites.
A los guerreros Z les sorprendió lo rápido
que aquél sujeto se había enterado de
lo que ocurría en la Tierra; el supremo Kaioh
sama no se había equivocado al decirles que
estos enemigos eran sumamente calculadores con sus
planes.
Goku: ¿Por qué los otros "jueces"
no vinieron contigo?
Asbeel: Por lo visto están bien informados-
comentó con tono fastidiado, al parecer no
le agradaba que le recordaran a sus compañeros-
Entonces no perderemos más el tiempo.
Apenas hubo dicho esto, un enorme abismo oscuro
se abrió a los pies del edificio sobre el que
se encontraba Asbeel y de él salieron numerosos
guerreros de múltiples aspectos, pero todos
con el emblema del dragón y las estrellas negras.
Asbeel: Espero que se diviertan un rato- dijo a la
vez que él se sumergía en el abismo
y este se cerraba tras él.
Los guerreros Z se prepararon para luchar contra
aquél ejército de guerreros de Érebo.
Afortunadamente no tuvieron problemas para cambiar
el lugar de la batalla, pues los invasores sabían
que su señora aún no deseba destruir
el planeta, así que el campo de batalla se
trasladó de la Capital del Oeste a una isla
desierta en la que los daños serían
mínimos para los humanos.
Goku se enfrentó contra un enorme sujeto
semejante a un reptil verde al mismo tiempo que le
hacía frente a un gigante de un solo ojo. Por
su parte, Vegeta estaba luchando con 3 tipos que parecían
lagartijas rojas y contra otro sujeto alado como al
que se había enfrentado con anterioridad, sólo
que las alas de este eran de un color rojo sangre.
Picolo luchaba contra un sujeto gigantesco de grandes
colmillos mientras Gohan y Goten se enfrentaban a
una multitud de humanoides ataviados con armaduras
y Krilin y Yamcha le hacían frente a unos tipos
con aspecto de peces. Boo se encargó de otra
serie de guerreros menores a los que convirtió
en dulces rápidamente.
Golpes, patadas y numerosos energy-has iban y venían
entre los miembros de ambos bandos por toda la isla.
Al mismo tiempo Asbeel caminaba lentamente por los
pasillos de un enorme palacio que carecía de
luz y finalmente se detuvo frente a unas enormes puertas
ante las cuales se encontraban los 3 encapuchados.
El pelirrojo los observó molesto mientras abría
las puertas. Dentro, tras unas cortinas, se encontraba
Érebo; ella había estado observando
lo que ocurría en la Tierra mediante una esfera
de cristal que se encontraba sobre un pedestal frente
a la cortina que la ocultaba. Para el momento en que
Asbeel llegó a su presencia, los guerreros
Z ya habían acabado con sus rivales en la isla
desierta, lo que dejó bastante sorprendido
al recién llegado.
Azrael: Parece que no elegiste bien a tus guerreros
Asbeel- dijo a la ves que él y los otros 2
encapuchados entraban a la estancia donde Érebo
se encontraba- Sólo estás disminuyendo
los ejércitos de nuestras señora innecesariamente.
Asbeel: ¡¡No hables de lo que no sabes!!-
le gritó molesto.
Érebo: Déjalo hablar- cortó
a Asbeel- Porque creo que lo que dice tiene mucho
de cierto, Asbeel- agregó con voz molesta.
Asbeel calló viendo con verdadero odio a
Azrael mientras él se acercaba a la bola de
cristal.
Azrael: Esos guerreros son evidentemente más
fuerte de lo que esperábamos, así que
no tiene caso perder más tiempo, mi señora.
Lo mejor será acabar con ellos cuanto antes.
Érebo: Y dime Azrael, ¿ustedes serán
capaces de derrotarlos?
Azrael: Por usted, mi señora, somos capaces
de todo- contestó a la vez que hacía
una reverencia.
Érebo: Me parece bien, pero lo dejaremos para
más tarde. Creo que les daremos un descanso
a los protectores de la Tierra.
Los servidores de la hechicera hicieron una reverencia
antes de salir de la estancia. Asbeel se veía
sumamente molesto, lo que evidentemente le hacía
gracia a los otros tres.
Azrael: No te pongas así, Asbeel- le dijo
cínicamente- Después de todo somos aliados
en esto, ¿no? Carece de importancia que nuestra
señora piense que tú no seas el mejor
para cumplir un trabajo tan simple.
Asbeel: Que yo recuerde, no era yo quien estaba en
problemas con la emperatriz- comentó secamente.
Laylahel: Idiota- susurró con voz molesta.
Azrael: No le tomes importancia, sólo está
dolido porque ha caído de la gracia de nuestra
emperatriz y porque sabe que muy pronto ya no le será
de utilidad.
Asbeel observó alejarse a sus 3 compañeros
entre las sombras. Apenas los perdió de vista
soltó una carcajada.
Asbeel: Pobres tontos- comentó para sí
mismo- Si tan sólo supieran la verdad
Mientras tanto, en el planeta Tierra, los guerreros
Z ya habían terminado con todos los guerreros
que Asbeel dejara para que combatieran con ellos,
así que en aquellos momentos se habían
separado para echar un vistazo a los daños
que sus enemigos habían causado alrededor del
mundo.
Ya era de noche cuando los guerreros regresaron
a la Capital del Oeste para reunirse con sus familias.
Finalmente habían destruido a todos los Nagofs
que aún rondaban por las ciudades y los campos
y no habían vuelto a tener noticias de la emperatriz
de las tinieblas, por lo que pensaron que podrían
tomarse un descanso. Para su sorpresa, encontraron
a las personas fuera del refugio y muchos se disponían
a regresar a sus hogares y no pudieron convencerlos
de lo contrario por más que insistieron.
Yamcha: ¿Por qué dejaron salir a las
personas? Aún no es seguro que anden fuera
del refugio- les reprochó a Bulma y a las demás
en cuanto las encontraron.
Bulma: No fue idea nuestra, pero en cuanto vieron
que los Nagofs se habían marchado ya nadie
quiso quedarse adentro. Es imposible hacerlos entrar
en razón.
Los guerreros y sus aliados no tuvieron más
remedio que ver cómo las personas se alejaban
de la Corporación Cápsula en medio de
las sombras de la noche. Fuera todo estaba oscuro,
no había energía en toda la ciudad,
pero eso no parecía importarle al resto de
los humanos, pues muchos habían seguido las
instrucciones de Mr. Satán y contaban con provisiones
en sus hogares, donde aparentemente pensaban que estarían
a salvo.
Resignados, Goku y los demás entraron de
nuevo en la Corporación Cápsula. Aquella
noche tuvieron que alumbrarse con velas y linternas,
pues ni siquiera los generadores de la familia Briefs
funcionaban, era como si la sola presencia de Érebo
interfiriera con la energía de la Tierra.
Aún entre sombras, los saiyaijin y los demás
cenaron tranquila y abundantemente y finalmente se
prepararon para tratar de descansar un rato en lo
que tenían noticias de Érebo. Gohan
sugirió que las mujeres y los padres de Bulma
regresaran al refugio mientras ellos pasaban la noche
en la Corporación Cápsula para estar
preparados ante un ataque de sus enemigos, pero Videl
y los demás se negaron, alegando que no era
justo que se quedaran en el refugio cuando el resto
de los habitantes de la ciudad se encontraban afuera,
además de que para ellos sería muy fácil
entrar en él en caso de un ataque repentino.
Así que Bulma les proporcionó un cuarto
a cada uno de sus invitados y así se dispusieron
a pasar la noche. Sin embargo, el descanso de los
guerreros fue interrumpido aún muy de madrugada
cuando una poderosa presencia surgió no muy
lejos de donde se encontraban.
Goku y los demás se apresuraron a llegar
al lugar, lo que no les fue sencillo debido a la terrible
oscuridad que envolvía a la ciudad y sus alrededores;
los guerreros sabían que no se trataba sólo
de la noche, aquella oscuridad no desaparecería
ni aún en las horas del día.
No muy lejos de la Capital del Oeste, casi en el
mismo punto donde los guerreros Z se hubieran encontrado
por primera vez con los mensajeros de Érebo,
los esperaba Asbeel.
Asbeel: Lamento haber interrumpido su descanso- comentó
cínicamente- Pero mi señora piensa que
ya ha sido muy amable con ustedes y quiere terminar
cuanto antes con este insignificante planeta.
Goku: ¿Y de verdad piensas que vamos a dejar
que se salgan con la suya?
Asbeel: Lo hemos estado haciendo desde hace miles
de años. Ni siquiera la muerte representa un
obstáculo para mi emperatriz. ¿Qué
podrían hacer unos monos salvajes y otras cuantas
sabandijas para oponerse al gran poder de la señora
Érebo?
Goku: Di lo que quieras, nosotros no dejaremos que
logren lo que se proponen.
Asbeel: ¿Nos detendrán? Ni siquiera
pudieron evitar que unos simples mensajeros se burlaran
de ustedes.
Aquél comentario le llegó bastante
a Vegeta.
Vegeta: ¡Maldito miserable! ¡Yo mismo
te haré pagar por lo que le hiciste a mi hijo!
Asbeel: ¡¿Tu hijo?!- exclamó
antes de soltar una carcajada- ¡Vaya, no me
lo hubiera imaginado! ¿Quién diría
que el tributo de la Tierra para la señora
Érebo sería el hijo del príncipe
de lo saiyaijin? Pero no te preocupes, mi señora
sabrá sacarle el mejor provecho a ese tributo.
Aquella afirmación sorprendió bastante
a los guerreros Z, sobre todo al orgulloso príncipe.
Vegeta: ¿"Sabrá sacarle"?
¿Trunks sigue con vida?
Asbeel comprendió que había hablado
demasiado, pero su silencio sólo sirvió
para responder a la pregunta que el saiya había
hecho.
Vegeta no podía creerlo: por 9 años
había considerado que su hijo estaba muerto,
pues a pesar de que su alma no se encontraba en el
otro mundo, la ausencia de su cuerpo lo había
hecho pensar que le habían arrebatado la vida.
Y ahora, tantos años después, aquél
desgraciado parecía demostrarle que había
estado equivocado por todo ese tiempo. Y el príncipe
saiyaijin no era el único sorprendido con aquella
noticia, pues todos habían pensado lo mismo.
Vegeta: ¿Dónde está mi hijo?
Asbeel los observó en silencio; podía
verlos con claridad a pesar de la oscuridad pues sus
ojos ya se habían acostumbrado a la eterna
penumbra de la dimensión de su señora.
Sabía que había cometido un error, pero
ya encontraría el modo de enmendarlo, después
de todo, ellos morirían pronto, así
lo había ordenado su ama.
Vegeta: ¡¡Responde sabandija!!- le exigió
ante su silencio.
Asbeel: ¿Para qué quieres saberlo?
Pronto, ustedes estarán muertos y entonces
ya podrás verlo.
Vegeta: Él está vivo.
Asbeel simplemente se rió de los guerreros,
aunque aquella risa parecía hacer burla a otra
cosa y no sólo a los oponentes que tenía
enfrente. Vegeta se enfureció de que aquél
insecto se burlara de él.
Vegeta: ¡Maldito bastardo!- gritó aumentando
su ki violentamente a la vez que se lanzaba contra
él.
Asbeel se preparó para recibir el ataque,
pero alguien se interpuso y desvió al príncipe
saiyaijin de una patada.
Goku: ¿Estás bien, Vegeta?- le preguntó
a la vez que se acercaba para ayudarlo, pero el orgulloso
saiya ya se había puesto en pie de nuevo y
veía con rabia a quien se había interpuesto
en su camino.
La hora del amanecer había llegado a la Tierra,
pero la luz del Sol simplemente no podía atravesar
las espesas nubes que envolvían al planeta.
El mundo seguía en tinieblas, pero un ligero
resplandor que lograba vencer el obstáculo
puesto por Érebo les indicaba a los terrícolas
que un nuevo día había llegado.
Aquél tenue resplandor les proporcionó
a los guerreros una visibilidad escasa, pero sin duda,
de otra forma les hubiera resultado imposible detectar
a los 3 encapuchados que ahora se encontraban frente
a ellos, pues ninguno manifestaba una presencia como
la de Asbeel. Los guerreros Z observaron detenidamente
aquellas siluetas a las que unas largas capas negras
envolvían completamente, era como tener frente
a ellos a 3 espectros sin un cuerpo definido, pues
las capas ondeaban al frío viento de la mañana
y la silueta de sus dueños se perdía
entre las sombras.
Asbeel: ¿Qué hacen aquí?- les
preguntó con tono molesto a sus compañeros.
Azrael: La señora Érebo te reemplaza
de tus deberes, Asbeel, dice que ya has cometido bastantes
errores. Ahora nosotros nos haremos cargo de la situación.
Asbeel parecía a punto de estallar de rabia,
pero Azrael no le prestó ninguna atención,
estaba completamente centrado en los guerreros que
tenía frente a él. Por su parte, los
guerreros Z estaban atentos a cada uno de los movimientos
de sus oponentes, pues ya estaban advertidos de sus
grandes habilidades.
Azrael: Pues empecemos de una buena vez.
Los encapuchados se movieron tan rápido,
que los guerreros Z ni siquiera pudieron moverse.
Azrael ni siquiera se había movido, pero Pariel
y Laylahel habían derribado sin ningún
problema a Krilin y a Yamcha de un solo golpe. En
parte debido a su velocidad y en parte porque su vestimenta
los ayudaba a confundirse entre las sombras, ambos
guerreros habían pasado entre los guerreros
Z y habían dejado inconscientes a los dos humanos.
Gohan: ¡Krilin, Yamcha!- exclamó al
comprender lo que acababa de ocurrir.
Goku: ¡Demonios! ¿Qué han hecho?
Azrael: Sólo eliminamos la basura- comentó
burlonamente- Después de todo, ellos sólo
hubieran estorbado si combatían contra nosotros.
Gohan se acercó a sus amigos para cerciorarse
de que estuvieran bien pero no pudo hacerlos reaccionar,
afortunadamente sólo estaban inconscientes
por lo que el joven se quedó más tranquilo.
Goku, Vegeta y Picolo estaban sorprendidos por la
velocidad de sus adversarios y con pesar, Goku tuvo
que aceptar que quizás el que Krilin y Yamcha
fueran puestos fuera de combate hubiera sido lo mejor.
Asbeel aún seguía tras Azrael, viéndolo
con verdadero odio.
Azrael: ¿Observarás todo el espectáculo?-
le preguntó con sorna al notar que no se había
movido.
Asbeel no respondió, una parte en su interior
deseaba que los guerreros Z eliminaran a aquellos
insolentes, pero sabía que eso no era lo que
su señora deseaba, así que por tenía
que ayudarles a pesar de lo mucho que los detestaba,
al menos por el momento
Los 3 encapuchados formaban las puntas de un triángulo
alrededor de los guerreros Z que aún se mantenían
en pie, Azrael frente a ellos y Pariel y Laylahel
a los costados.
Goku: Lucharemos con ustedes, pero no aquí-
explicó recordando la cercanía de la
Capital del Oeste.
Azrael: Claro, elijan el lugar que desean por tumba
y nosotros los seguiremos.
Goku y los demás no le hicieron mucho caso
al comentario, pero guiaron a sus enemigos a la misma
isla desierta donde sólo horas atrás
hubieran derrotado a un buen número de los
soldados de Érebo. Mientras volaban hacia allá,
Goku observaba de reojo a aquellos misteriosos encapuchados
a los que ni el viento osaba descubrirles los rostros;
se movían bastante bien a pesar de ir tan cubiertos,
sin duda serían mucho más ligeros en
cuanto se quitaran aquellas vestimentas. Asbeel también
siguió a los guerreros de cerca.
Finalmente, todos se detuvieron en una playa abandonada,
muy lejos de cualquier población que pudiera
verse afectada durante la batalla. Goku y los demás
quedaron frente a los guerreros de Érebo.
Azrael: ¿Ya podemos empezar?
Por respuesta, Goku se transformó en súper
saiyaijin y sus amigos lo imitaron; Picolo también
aumentó su ki violentamente para no quedarse
atrás.
Goku: Cuando gustes- respondió cuando su cabello
se volvió dorado y sus ojos se hicieron azules.
Azrael se estiró un poco antes de lanzarse
de improviso contra Goku y de inmediato ambos se enfrascaron
en un feroz combate cuerpo a cuerpo. Gohan y Goten
se lanzaron contra los otros 2 encapuchados y Vegeta
y Picolo quedaron frente a Asbeel. El perverso pelirrojo
observó con burla al orgulloso príncipe,
sabía que tenía una información
muy valiosa para él pero nunca iba a dársela,
aunque era claro que Vegeta estaba dispuesto a sacársela
a la fuerza.
Picolo observó cómo Vegeta se lanzaba
contra Asbeel, sabía que intentar ayudarlo
sólo enfurecería al saiya, así
que se quedó en donde estaba, solamente viendo
los combates que ocurrían a su alrededor.
Azrael y Goku seguían enfrascados en un constante
intercambio de golpes moviéndose a gran velocidad
por el cielo. Por otro lado, Gohan se enfrentaba contra
Laylahel mientras no muy lejos Vegeta y Asbeel se
golpeaban con verdadera furia. Más allá,
Goten daba su mejor esfuerzo contra Pariel, pero su
enemigo estaba muy por encima de él.
El hijo menor de Goku apenas y podía ver
los movimientos del encapuchado que lo golpeaba sin
piedad, pero no estaba dispuesto a perder de nuevo
frente a los soldados de Érebo, así
que reuniendo todas sus fuerzas alcanzó la
transformación de súper saiyaijin 2.
Pariel: ¿Se supone que eso debe sorprenderme?-
le preguntó tranquilamente al saiya cuando
éste aumentó su energía considerablemente.
Goten se molestó porque su rival le tomara
tan poca importancia así que se lanzó
de nuevo contra él. Ahora lograba seguir mejor
el ritmo de la pelea, pero era evidente que su oponente
aún no peleaba con todas sus fuerzas.
Goten: ¡Pelea en serio de una buena vez!- le
exigió molesto pues entendía que Pariel
sólo estaba jugando con él.
Pariel: No pensé que tuvieras tanta prisa
por morir, pero ya que lo pides
Pariel aumentó sólo un poco más
su ki antes de lanzar un poderoso energy-ha contra
Goten, quien apenas pudo evitar el ataque. El joven
saiya aún intentaba reponerse de la sorpresiva
técnica de su rival cuando Pariel le dio una
fuerte patada que lo arrojó hacia la playa
de la isla. Algo tambaleante, Goten se puso en pie
de nuevo.
Pariel: No te rindes fácilmente, ¿verdad?
Goten: No pienso dejar que me derrotes- comentó
con trabajo pues en realidad ya estaba bastante agotado-
¡No me van a vencer de nuevo!- estalló
expulsando su energía.
Goten se lanzó de nuevo contra Pariel y lo
golpeó repetidamente con toda su fuerza, lanzándolo
finalmente contra unas rocas para luego lanzarle un
kame hame ha. La poderosa técnica impactó
en donde el encapuchado había caído
y Goten esperó que los escombros se disiparan
para ver el resultado de su ataque, pero en el lugar
del impacto no había absolutamente nadie.
Pariel: ¡Qué patético eres!-
le susurró a Goten al oído, sorprendiéndolo
completamente, pues no había notado sus movimientos.
Pariel pudo sentir el miedo del joven mientras le
devolvía el ataque golpe por golpe y finalmente
lo arrojó contra unos árboles. Para
cuando Goten cayó, su cabello había
vuelto a ser negro.
Pariel caminó lentamente hacia el saiya,
pero él ya no tenía energías
para ponerse en pie, simplemente vio cómo su
oponente se acercaba, un espectro que cada vez se
encontraba más cerca de él preparándose
para darle el golpe de gracia. El encapuchado adoptó
una pose que a Goten se le hizo tremendamente conocida,
con su palma de la mano levantada verticalmente y
el pulgar flexionado sobre ella.
Pariel: Muere- susurró a la vez que una gran
esfera de energía salía de su mano.
Goten cerró sus ojos esperando el impacto,
pero este no llegó. Al abrir de nuevo los ojos,
el joven saiya vio a Picolo frente a él; el
namekusei lo había salvado al desviar un ataque
que le hubiera costado la vida.
Picolo: ¿Estás bien, Goten?
Goten: Sí señor Picolo.
Picolo: Bien, entonces yo seguiré- murmuró
a la vez que se lanzaba contra Pariel.
Mientras aquél combate se llevaba a cabo,
Gohan se esforzaba contra Laylahel. Este otro encapuchado
era también muy fuerte y veloz, pero Gohan
no tenía pensado perder. Golpes, patadas y
energy-has iban y venían; ambos guerreros estaban
esforzándose y aquél combate sin duda
resultaba estimulante para ambos.
Gohan: Eres un magnífico oponente- comentó
a la vez que tomaba aire- Lástima que tengamos
que ser enemigos.
Laylahel no hizo ningún comentario, pero
Gohan no le dio importancia, después de todo,
habían ido a combatir no a conversar, y el
encapuchado estaba tomando muy en serio su pelea.
Ninguno estaba dispuesto a perder.
Por encima de Gohan, Goku y Azrael seguían
enfrascados en un impresionante combate. El saiya
en verdad estaba disfrutando aquél combate
y era evidente que su enemigo también. Azrael
no se quedaba atrás en comparación con
sus compañeros, era veloz y su poder era increíble.
Goku: Creo que ya ha sido suficiente de calentamiento,
¿no crees?- le preguntó a Azrael después
de un rato de estar peleando- Supongo que es hora
de subir el nivel.
Azrael soltó una carcajada, divertido con
el comentario del saiya mientras Goku aumentaba su
ki para alcanzar el estado 2 de súper saiyaijin
y un poco más, pero sin llegar al tercer estadio.
El encapuchado esperó pacientemente a que Goku
reuniera las energías suficientes.
Azrael: ¿Ya podemos continuar?
Goku sonrió satisfecho con el ánimo
que su oponente le ponía a la pelea y de nuevo
se lanzó contra él, pero esta vez casi
lo toma por sorpresa pues su velocidad y la potencia
de sus ataques había aumentado notablemente.
El saiya pudo escuchar la risa de su rival.
Goku: ¿Qué es tan divertido?
Azrael: Que esta es una batalla formidable- comentó
a la vez que se quitaba la capucha.
Goku observó la silueta de su enemigo con
la escasa claridad del ambiente. Tal y como se lo
había descrito el supremo Kaioh Sama, una máscara
plateada cubría su rostro; sus cabellos eran
negros y cortos y su cuerpo era atlético, pero
no excesivamente musculoso. Su vestimenta también
era negra y él junto a sus compañeros
y Asbeel eran los únicos que no usaban en sus
ropas el emblema de Érebo, lo que llamó
la atención de Goku.
El saiya observó aquella cara sin rostro
y comprendió lo que Shin les había dicho
sobre que parecían fantasmas, pues la escasa
luminosidad le sacaba algunos reflejos a la máscara.
De nuevo los dos guerreros se enfrascaron en la
batalla. Vegeta por su parte estaba teniendo un combate
similar con Asbeel; estaba decidido a obligarlo para
que le dijera el modo de llegar hasta su hijo, pero
Asbeel sólo decía incoherencias al respecto
haciendo enfurecer al príncipe saiyaijin. El
pelirrojo comprendió demasiado tarde que no
había sido una buena idea hacer enfadar al
saiya cuando él arrastró su rostro por
el suelo. Vegeta aún sujetaba la cabeza de
su rival cuando alguien más le lanzó
un energy-ha haciéndolo que soltara a su presa.
Asbeel escupió algo de tierra que había
tragado a la vez que se ponía en pie. Estaba
furioso, en parte con aquél maldito saiyaijin
y en parte con el encapuchado que lo había
liberado, pues le desagradaba de sobremanera la idea
de deberle algo a su compañero.
Asbeel: ¡Esta es mi pelea, Pariel!- le espetó
con furia.
El encapuchado rió por toda respuesta. Tanto
Asbeel como Vegeta buscaron con la mirada al rival
del encapuchado, pero Picolo ya se encontraba fuera
de combate, derribado entre algunas rocas junto a
Goten, quien había intentado de nuevo hacerle
frente a su oponente sólo para volver a ser
derrotado por él.
Pariel se disculpó haciéndoles la
señal de que continuaran con su pelea mientras
él los observaba sentado tranquilamente. Asbeel
lo observó con rabia antes de lanzarse de nuevo
contra Vegeta.
El combate prosiguió, pero Asbeel estaba siendo
terriblemente vapuleado por el saiyaijin y finalmente
fue arrojado de nuevo, cayendo justo a los pies de
Pariel.
Pariel: ¿Evito que te maten o sigo de espectador?-
le preguntó burlonamente, mientras él
trataba de ponerse en pie.
Asbeel apenas había logrado levantarse cuando
Vegeta volvió a derribarlo de una patada que
lo arrojó más lejos. Vegeta se dirigía
de nuevo hacia él, cuando Pariel se interpuso
en su camino.
Vegeta: ¡No estorbes, sabandija!
Pariel: La verdad es que no me importaría
que lo mataras, pero me aburre ser espectador.
Vegeta: Tengo algo pendiente con ese sujeto, ¡así
que lárgate! ¡¡¡MUÉVETE
O TE MUEVO YO MISMO!!!- agregó furioso al ver
que no se movía.
Pariel: ¿Por qué no lo intentas?
Vegeta se lanzó furioso contra el encapuchado,
no iba a permitir que nadie le estorbara en su intento
de encontrar a su hijo; le había prometido
a Bulma que se lo devolvería y estaba decidido
a no fallarle de nuevo.
Vegeta: Te mataré si es necesario para que
ese insecto me diga de una buena vez dónde
está mi hijo- exclamó molesto a la vez
que lanzaba patadas y golpes contra su nuevo oponente.
Pariel: ¿Tu hijo?- preguntó extrañado-
Tu hijo fue el tributo de la Tierra, ¿no? ¿De
verdad crees que sigue con vida? ¿Cómo
puedes ser tan ingenuo?
Vegeta se enfureció con aquél comentario.
Vegeta: ¡Trunks sigue con vida! ¡Y haré
que esa sabandija me diga dónde se encuentra!
No me importa que tenga que derrotarlos antes a todos
ustedes para conseguirlo.
Pariel: ¡Idiota! Tu hijo fue llevado a la Dimensión
de las Tinieblas- explicó con voz molesta sin
distraerse de la pelea que estaba librando- ¡Nadie
sobrevive a la Dimensión de las Tinieblas!
Tu hijo debe haber muerto desde hace años;
murió de hambre o de sed o quizás murió
de miedo- agregó con voz burlona- Debe haber
llorado y suplicado porque alguien lo matara antes
de que la oscuridad lo devorara.
Vegeta estalló ante semejante afirmación.
Por 9 años había creído que había
perdido a su hijo y ahora, ahora que finalmente una
nueva esperanza le había llegado, aquél
imbécil que tenía enfrente trataba de
robársela de nuevo. La ira del príncipe
de los saiyaijin se manifestó en una violenta
explosión de su ki, con la que su poder aumentó
a un nivel muy cercano al del súper saiyaijin
3.
Pariel, al igual que Asbeel, comprendió por
las malas lo peligroso que era hacer enojar a un saiyaijin;
pero a diferencia del pelirrojo, Pariel aún
tenía mucho por mostrar. Vegeta consiguió
vapulearlo un par de veces, pero finalmente, el encapuchado
se soltó del saiya. Vegeta sentía cómo
el ki de su rival aumentaba lentamente, muestra de
que él también estaba molesto.
Vegeta: Pelea, sabandija- le dijo con expresión
burlona cuando él se alejó.
Pariel: No tienes por qué decírmelo-
exclamó molesto a la vez que se quitaba la
capucha.
Su complexión era similar a la de la Azrael,
pero era un poco más bajo de estatura y sus
cabellos eran ligeramente más largos, aunque
también negros y caían sobre la misteriosa
máscara sin rostro desordenadamente.
Mientras Vegeta y Pariel seguían enfrascados
en su combate, cerca Gohan y Laylahel hacían
lo mismo. Ninguno de los dos cedía ante los
ataques del otro y Gohan entendió que si quería
ganar debía pelear con todas sus fuerzas, así
que elevó su ki notablemente, por su parte,
Laylahel se quitó la capucha tal y como lo
habían hecho ya sus compañeros.
Gohan notó sorprendido los largos cabellos
negros que su rival ocultaba bajo la capa y que enmarcaban
la enigmática máscara que cubría
su rostro. El saiya no podía apreciar con claridad
la complexión de su oponente, pues sus vestimentas
eran mucho más holgadas que las de sus compañeros.
Gohan se sintió complacido de que su enemigo
se tomara tan en serio su combate y se lanzó
de nuevo contra él.
Ahora que Laylahel se había quitado la capucha
de encima, su agilidad y velocidad había aumentado
considerablemente, pero Gohan también se encontraba
ahora en un nuevo nivel y le seguía el ritmo
sin problemas. El joven saiya había disfrutado
aquél combate que tanto le estaba exigiendo,
pero sentía que ya era hora de terminarlo,
así que reuniendo toda su energía, lanzó
un poderoso Kame hame ha que le dio a Laylahel en
el rostro arrojándolo hacia las aguas del mar.
Gohan descendió a la playa, preparado para
un nuevo ataque de su oponente, pero cuando éste
apareció de nuevo, Gohan quedó completamente
sorprendido.
La marea se encontraba bastante fuerte y el sonido
de las olas rompiendo en la playa de aquella isla
desierta se escuchaba algo tétrico en medio
de la penumbra, más aún porque el ruido
de los otros combates llegaba perfectamente hasta
allí. Gohan se encontraba de pie sobre la arena
de frente al mar y delante de él se encontraba
su rival, a quien las aguas del mar habían
empapado completamente y al que el impacto del ataque
que había recibido le había partido
la máscara en dos, dejando su rostro al descubierto.
Gohan se quedó con la boca abierta al notar
la esbelta silueta de Laylahel ahora que sus ropas
mojadas se le pegaban al cuerpo resaltando algunas
ligeras curvas en su pecho y en su cintura, pero lo
que más impresionó al joven guerrero
no fue sólo la delicada figura de su oponente,
sino lo hermoso de su rostro. El saiya observó
atónito los finos labios del otro guerrero,
su piel blanca y sobre todo, aquellos bellos ojos
lila que lo observaban atentamente.
Gohan: Eres una chica- murmuró sin que la
sorpresa desapareciera de su rostro.
Laylahel esbozó una sonrisa por respuesta
y de no haber sido por la fría mirada de la
joven, hubiera resultado encantadora.
Laylahel: ¿Tienes algún problema con
eso?- le preguntó con una voz melodiosa.
Gohan aún no salía de su asombro cuando
su oponente se lanzó de nuevo contra él.
Laylahel: ¿Qué te pasa? ¿Qué
no estabas dispuesto a eliminarme?- le preguntó
a la vez que lanzaba una serie de golpes que Gohan
se limitaba a evitar.
Gohan: No me agrada la idea de golpear a una mujer-
respondió defendiéndose del ataque.
Laylahel: Entonces espero que te agrade la idea de
que sea una chica quien acabe con tu vida.
Laylahel se arrojó contra Gohan. En el interior
de la isla al mismo tiempo que se llevaba aquella
pelea en la playa, a Vegeta no le importaba destrozar
todo lo que le estorbara mientras trataba de eliminar
a Pariel, quien a su vez estaba haciendo sudar al
poderoso saiyaijin. El soldado de Érebo era
extremadamente ágil y Vegeta sabía que
bajo aquella máscara se estaba burlando de
él. Furioso, el príncipe saiyaijin aumentó
aún más su ki, con lo que su cabello
dorado creció a la vez que sus cejas desaparecían.
Pariel: ¡Vaya! Esto sí que es interesante-
exclamó con voz burlona.
Vegeta: Te enseñaré algo de verdad
interesante- comentó furioso a la vez que se
lanzaba contra su oponente.
Vegeta le asestó varios golpes al enmascarado
y luego lo arrojó contra unas rocas. El príncipe
saiyaijin sonrió burlonamente al notar que
su rival se tambaleaba ligeramente al ponerse en pie.
Pariel pasó su mano por una herida que el
impacto le había producido y notó que
sus dedos se manchaban con su propia sangre. Aquél
juego ya le estaba fastidiando, así que expulsó
violentamente su ki, ya no iba a seguir siendo amable
con el saiya.
Vegeta lo observaba tranquilamente, ya era hora de
que aquél insolente se tomara las cosas en
serio. El poder que estaba desplegando era impresionante,
pero Vegeta ya estaba preparado para algo así;
no era el poder de su rival lo que lo pudiera haber
sorprendido, sino el que aquél ki se parecía
mucho al de un saiyaijin, pero Vegeta sabía
que eso era imposible, así que le restó
importancia al asunto y se preparó para recibir
el ataque de su furioso oponente.
Pariel se lanzó contra Vegeta sin pensarlo
mucho y pronto ambos estaban librando un verdadero
duelo titánico, sólo comparable con
el que Goku libraba a su vez contra Azrael en otra
parte de la misma isla. Sin embargo, Goku y Azrael
no peleaban con la furia que estaban demostrando Vegeta
y Pariel, ellos ya se habían cansado de jugar
y querían terminar cuanto antes con su enemigo.
Vegeta utilizó su ataque del Big Bang, pero
Pariel lo desvió sin mayores problemas lo que
sorprendió al saiya y le dio la oportunidad
al enmascarado para arrojarlo y dejarlo incrustado
contra unas rocas. Vegeta observó a su rival
acercándose lentamente hacia él y se
quedó con la boca abierta cuando el enmascarado
adoptó la misma posición que había
utilizado para tratar de eliminar a Goten unos minutos
atrás, con la palma de la mano levantada verticalmente
y el pulgar flexionado sobre ella.
Vegeta: ¡El ataque del Big Bang!- exclamó
sorprendido al reconocer su propia técnica.
Pariel: No, te equivocas, este es el Neo Big Bang-
exclamó a la vez que reunía su energía
en una esfera luminosa que lanzó contra el
saiyaijin.
Vegeta se preparó para recibir el ataque,
pero este fue más poderoso de lo que había
imaginado. El impacto de aquél Neo Big Bang
destruyó las rocas contra las que el príncipe
saiyaijin se había estrellado recientemente
y lo lanzó a este muy lejos, arrastrándolo
por el suelo; había sido tan poderoso aquél
ataque, que Vegeta regresó al estado de súper
saiyaijin normal. Tambaleándose, el príncipe
lo saiyaijin se puso en pie y escupió algo
de sangre.
Pariel: ¿Cansado?- le preguntó burlonamente-
No te preocupes, te haré descansar para que
veas de nuevo a tu hijo.
Vegeta apenas y tuvo tiempo de prepararse antes
de que el otro guerrero se lanzara de nuevo contra
él. Ahora que había perdido su transformación
en súper saiyaijin 3, Pariel le estaba ganando
terreno rápidamente.
Pariel: ¿Esto es todo lo que puedes hacer?-
se burló despiadadamente de Vegeta- Si tu hijo
era como tú, no debió aguantar ni 2
minutos en la Dimensión de las Tinieblas.
Vegeta: ¡¡CÁLLATE!!- gritó
haciendo un esfuerzo por seguirle el ritmo a su oponente.
Pariel: ¿Sabes lo que pasa con las personas
que caen en la dimensión de la señora
Érebo? Viven en medio de la oscuridad, una
oscuridad eterna en la que tus peores miedos parecen
hacerse realidad. No hay agua ni comida, sólo
desiertos oscuros cubiertos de piedras afiladas como
cuchillos. La oscuridad los enloquece y finalmente
acaba con ellos
Nadie sobrevive.
Vegeta odiaba a ese sujeto que lo vapuleaba sin
piedad mientras le decía todo aquello. Para
cuando Vegeta volvió a caer, sus cabellos y
ojos habían vuelto a ser negros, apenas y podía
y mantenerse en pie y frente a él, estaba aquél
desgraciado que disfrutaba torturándolo.
Pariel: ¡Muere de una vez!- exclamó
a la vez que lanzaba un nuevo Neo Big Bang.
Vegeta recibió de frente el ataque, trató
de controlarlo, pero le fue imposible y fue arrojado
de nuevo por el impacto. Estaba tirado en el suelo
y Pariel se acercaba para darle el golpe de gracia.
Pariel: ¿No te da gusto?- le preguntó
adoptando la posición para lanzar un nuevo
ataque- Pronto te reunirás con tu hijo.
Vegeta: Mi hijo
sigue vivo- susurró
con dificultad viendo con desprecio a su enemigo.
Pariel: ¡Imbécil!
Vegeta vio la esfera de energía formándose
en la palma de Pariel y se resignó para recibir
el ataque que sin duda acabaría con él,
pero este no llegaba; por alguna razón, su
oponente no lanzaba su ataque, simplemente estaba
ahí sin moverse viéndolo fijamente.
Pariel tampoco sabía lo que le ocurría,
sabía que debía acabar con los enemigos
de su señora Érebo, pero algo no le
permitía atacar, algo en su interior parecía
impedir que lanzara su ataque contra el saiya. ¿Qué
pasaba con él? Aquel saiyaijin lo desesperaba,
él tenía la esperanza de encontrar a
alguien que sin duda estaba muerto; nadie sobrevivía
a la Dimensión de las Tinieblas, nadie. Pariel
empezó a recordar cosas: el palacio de Érebo,
el desierto con piedras afiladas de aquella dimensión
oscura, un abismo oscuro, unos ojos llenos de angustia
que lo veían intensamente.
Vegeta observó cómo la energía
del ataque que Pariel preparaba desaparecía
mientras él sujetaba su cabeza con sus manos
tratando de hacer parar aquellos extraños pensamientos
que lo estaban torturando. No sabía que le
ocurría al enmascarado, pero sabía que
no debía desaprovechar aquella oportunidad,
si él iba a morir, al menos no se iba a ir
solo.
Pariel aún estaba completamente confundido
cuando Vegeta se lanzó contra él, ni
siquiera opuso resistencia mientras el saiya lo golpeaba
y apenas y notó que caía al suelo con
su oponente sobre él.
Vegeta: Parece que te ha llegado la hora, insecto-
dijo apuntándolo con la palma de la mano con
su pulgar flexionado sobre ella- Pero quiero ver tu
expresión de miedo, quiero verte llorar y suplicar
por tu vida- exclamó recordando todo lo que
Pariel le había dicho sobre su hijo y la Dimensión
de las Tinieblas.
Vegeta acercó su mano izquierda al rostro
de su rival mientras lo seguía apuntando con
la derecha. Pariel ni siquiera se movió cuando
la máscara que cubría su rostro le fue
arrebatada.
Vegeta abrió desmesuradamente sus ojos al
ver el rostro de aquél joven, sintió
que le costaba respirar y por un momento llegó
a pensar que estaba soñando, pero sabía
que no era así, sabía que de verdad
había desenmascarado a su enemigo y ahora unos
ojos azules lo veían con odio. Con aquella
expresión en el rostro y los cabellos negros,
ese joven era el vivo retrato del príncipe
de los saiyaijin, la más grande diferencia
la hacían sus ojos azules.
Vegeta: ¿Trunks?- preguntó sorprendido
a la vez que se alejaba torpemente del joven.
¿Trunks? Por unos instantes, el nombre se
le hizo muy familiar al joven guerrero y Vegeta pudo
ver que la mirada de odio de su rostro cambiaba por
una mirada llena de confusión.
-Mi nombre es Pariel- afirmó finalmente el
muchacho.
Vegeta ya no sabía que debía hacer
o qué decir, pero no le cabía ninguna
duda, ese joven que tenía frente a él
era su hijo, el hijo que había estado lejos
de él y de su madre por 9 largos años.
-Yo soy Pariel, mi nombre es Pariel- se repetía
a sí mismo el chico como si tratara de convencerse
de lo que decía- Soy uno de los jueces de la
señora Érebo
Soy Pariel, soy Pariel.
Vegeta: No- susurró al notar la confusión
del joven- Tú nombre es Trunks, naciste en
este planeta y eres mi hijo.
-¡¡¡NO!!!- gritó él
apretando su cabeza con sus manos- ¡Yo no soy
un terrícola! ¡Yo no soy tu hijo! ¡¡¡SOY
PARIEL!!!- exclamó aumentando violentamente
su ki.
Vegeta lo observó atónito; por un
momento pensó que el joven lo seguiría
atacando, pero en lugar de eso, él se elevó
por los aires y desapareció velozmente.
Vegeta: ¡¡¡Trunks!!!
Azrael y Laylahel notaron que su compañero
se alejaba y se detuvieron en medio de sus respectivos
combates. Gohan y Goku también observaron cómo
el joven se perdía de vista. Picolo, que acababa
de reaccionar y trataba de despertar a Goten también
pudo verlo alejarse.
Laylahel se olvidó completamente de Gohan
y fue al encuentro de Azrael, el joven saiya la siguió
y pronto se reunió con su padre. Vegeta y Picolo
ayudando a Goten no tardaron un unírseles también.
Asbeel había desaparecido de la isla sin que
nadie lo notara.
Goku: ¿Qué ocurrió Vegeta?-
le preguntó al notar sus heridas y la forma
en la que su oponente se había marchado.
Vegeta: Era Trunks- murmuró sin poder creerlo
aún- El tal Pariel, era en realidad Trunks.
Los guerreros Z se sorprendieron con la noticia,
la cual también pareció sorprender a
Azrael y a Laylahel.
Laylahel: Pariel es Pariel- comentó secamente
llamando la atención de todos, pues a excepción
de Gohan, ninguno había notado que era una
chica- No se confunda, ustedes son nuestros enemigos
y nosotros 3 somos los jueces de la señora
Érebo. Nuestra misión es eliminarlos.
Goku: Vegeta, ¿estás seguro de lo que
dices?
Vegeta: No idiota, me encanta inventar cosas sobre
asuntos serios. ¡¡¡POR SU PUESTO
QUE ESTOY SEGURO!!!
Azrael: Pariel es uno de nosotros, así que
no digas estupideces.
Laylahel asintió y de inmediato los dos se
alejaron en la misma dirección en la que lo
había hecho su compañero. Una vez solos,
los guerreros Z aún no acababan de asimilar
la noticia.
Goten: ¿Entonces Trunks si está vivo?-
preguntó incrédulo.
Gohan: Es increíble.
Picolo: Pero al parecer, él no lo recuerda,
¿no es verdad?
Vegeta: Está confundido- comentó secamente
recordando lo que había pasado- Ni siquiera
sabe quién es.
Goku: Pues ya hora de que alguien se lo recuerde.
|