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La Emperadriz de las Tinieblas
Capítulo 3

El planeta Tierra lucía desde el espacio como una pequeña esfera azul y en él habitaban muchos tipos de criaturas diferentes. Grandes dinosaurios, felinos enormes y muchas otras fieras rondaban bosques y majestuosas montañas; infinidad de criaturas acuáticas nadaban en las aguas de los numerosos ríos y océanos; aves multicolores llenaban de colorido los cielos; insectos de todos tipos y tamaños se escondían entre la vegetación; y los seres humanos, autoproclamados dueños del planeta, vivían tranquilamente a sus anchas por todo el mundo. Hombres, mujeres, niños y ancianos realizaban sus actividades cotidianas como siempre, pero un gran peligro amenazaba a la Tierra desde hacía ya 9 largos años…

Ocultos entre las sombras, enormes ejércitos de guerreros fangosos estaban listos para atacar el hermoso planeta azul, mientras en un enorme palacio en una dimensión oscura, un sujeto de cabellos rojos y 3 encapuchados esperaban las órdenes de su señora, que se mantenía siempre oculta tras cortinas.

Érebo: Ha llegado la hora, no perdamos más tiempo.

-- -- --

En medio de un bosque alejado entre las montañas, 3 guerreros saiyaijin entrenaban como lo habían hecho cada mañana desde hacía varios años. Un namekusei meditaba cerca del lugar en que los guerreros combatían entre ellos.

Goku: ¿Qué les ocurre chicos? Están muy lentos esta mañana.

Los dos hermanos intercambiaron miradas antes de aumentar bruscamente su ki; Goku los imitó contento de que al fin empezarían a entrenar como se debe. Sin embargo el gusto le duró poco, pues sólo unos momentos después, una nave se detuvo muy cerca de donde se encontraban y de ella bajó corriendo una pequeña de 3 años.

Gohan: ¿Qué hacen aquí?- exclamó a la vez que se agachaba para levantar a su hijita.

Pan: Yo también quiero entrenar con ustedes, papi.

Gohan la observó con una gota de sudor en el rostro.

Goten: Tú aún estás muy pequeña para entrenar con nosotros, Pan. Te podrías hacer daño- le explicó amablemente.

Pronto los alcanzó también la madre de la pequeña, que iba acompañada por Milk.

Videl: Sólo pasamos a avisarles que iremos a la Capital del Oeste. Seguiremos ayudando a Bulma con los preparativos del refugio y los esperaremos allá para comer. Vamos Pan, no los distraigamos más.

La pequeña regresó al lado de su madre algo decepcionada de no poder quedarse.
Goku: ¿No necesitarán que las ayudemos con algo?

Milk: Su obligación es defender la Tierra y sabemos que hacen lo posible por lograrlo- comentó en tono comprensivo- Aún así, si llegan temprano podrían ayudarnos a transportar algunas cosas- agregó con una sonrisa.

Goku: Bien, entonces llegaremos a buena hora para ayudarlas, sólo seguiremos un poco más.

Los guerreros esperaron a que la nave ellas se perdiera de vista.

Goku: ¡Bien! Hay que seguir entrenando. No queremos que los guerreros de Érebo nos ganen, ¿cierto?

Los 3 saiyaijin continuaron con su entrenamiento; Picolo se unió a ellos un rato y finalmente, ya cerca del medio día, los guerreros decidieron que era suficiente por ese día, así que fueron a cambiarse para irse después a la Capital del Oeste.

Goten se puso ropa limpia y observó su reflejo en un espejo: había crecido bastante y ahora tenía su cabello algo largo, aún contemplaba cómo había cambiado cuando sus ojos se ensombrecieron sin que pudiera evitarlo.

Goku: ¿Ocurre algo Goten?- le preguntó al notar el cambio en su expresión.

El chico observó en silencio a su padre unos instantes antes de responder.

Goten: Sólo… sólo pensaba en que si Trunks estuviera aquí, sin duda estaríamos entrenando juntos.

Goku: Ya verás que una vez que derrotemos a Érebo encontraremos el modo de que él regrese- contestó dándole unas palmadas en el hombro a su hijo.

Goten se quedó callado dudando de lo que su padre había dicho. Aún cuando derrotaran a aquella hechicera, ¿Trunks podría regresar? Ni siquiera sabían donde estaba, ni cómo estaba, pues lo único que podían decir con certeza era que no encontraba ni entre los vivos ni entre los muertos. Y aún si regresara, ¿habría crecido él también?, ¿o acaso seguiría luciendo igual que cuando desapareció? Aquellos pensamientos torturaban la mente del joven desde hacía algunos años.

Goku: ¿Qué ocurre?- inquirió al ver que la preocupación no desaparecía del rostro de su hijo- Ya verás que todo acabará bien.

Goten: Sí- asintió tratando de convencerse a sí mismo- Es sólo que… aún siento que todo fue mi culpa…

Mientras Goku y sus hijos se dirigían hacia la Capital del Oeste, en aquella ciudad, Bulma y las demás mujeres se encontraban platicando tranquilamente en un café en un centro comercial.

Videl: ¿No deberíamos estar revisando que estén en orden todas las provisiones?

Bulma: No te preocupes por eso, hay suficientes robots en la Corporación Cápsula para encargarse hasta del último detalle. Además, desde hace tiempo que tenemos casi todo preparado.

Mientras Bulma, Videl, Milk y #18 platicaban, Bra, Pan y Maron se paseaban cerca. Todo iba bien, pero de repente se escuchó un gran alboroto en la calle.

Milk: ¿Qué es lo que ocurre?- preguntó asustada al escuchar gritos.

Justo en ese momento, las niñas regresaron corriendo.

Maron: Mamá, aparecieron unos monstruos en la calle.

Todas: ¡¿Monstruos?!

Todas corrieron a la entrada del centro comercial sólo para toparse con un gran número de criaturas que parecían esqueletos cubiertos de fango que les cortaban el paso. Por todos lados, cientos de personas trataban de huir de aquellos repulsivos seres; todo era caos y confusión.

Videl: Tenemos que salir de aquí.

Las mujeres aún no encontraban el modo de escapar de aquél lugar cuando los Nagofs irrumpieron en el centro comercial. No eran iguales a los que los guerreros Z se habían enfrentado hacía 9 años, estos guerreros tenían formas más humanas y estaban armados con espadas curvadas en cuyo filo se apreciaba un dragón negro y 3 estrellas del mismo color. Sin duda Érebo se había hecho más poderosa y sus guerreros se habían fortalecido con ella. Sin embargo, no atacaban a las personas, sólo parecían tratar de conducirlas a algún sitio y en medio de la multitud que rodeaban se encontraban las esposas de los súper guerreros. Había Nagofs por todos lados, cada vez más cerca de donde ellas se encontraban y parecía que no había modo de huir, pues los repulsivos invasores se colaban aún por el techo del lugar.

De pronto, una sirena se escuchó a lo lejos y Bulma la reconoció como la alarma que su padre había creado justo para aquél momento. Desde un año atrás, Mr. Satán les había advertido a los terrícolas sobre la amenaza de Érebo y los sitios en los que se encontrarían algunos refugios, pero evidentemente nadie esperaba que el ataque fuera tan repentino y a tan gran escala.

Los Nagofs parecieron sorprenderse al escuchar aquella sirena y se quedaron inmóviles por algunos segundos, tiempo que #18 aprovechó para destruir con un energy-ha a muchos de los que las estaban rodeando, abriéndose un camino por el que ella y las demás se apresuraron a escapar, seguidas por un gran número de personas. Sin embargo, los Nagofs no tardaron en reaccionar y pronto ya cerraban los caminos de nuevo para evitar que sus prisioneros escaparan.

#18 ya había alcanzado la salida del centro comercial cuando un sujeto con aspecto de anfibio la derribó. Él también llevaba en sus ropas el dibujo de un dragón negro enroscado alrededor de 3 estrellas del mismo color. La androide lo vio furiosa y se puso en posición de combate.

#18: ¡Salgan de aquí! ¡De prisa!- les dijo a las demás.
Pero nadie pudo dar ni un paso, porque otros sujetos con el mismo símbolo en las armaduras les cerraron el paso. #18 lanzó una serie de energy-has contra ellos, pero la mayoría fueron desviados en otras direcciones, destruyendo algunos edificios cercanos. Los guerreros se rieron de los intentos de la androide.

-Yo me haré cargo de ella- dijo el sujeto con aspecto de anfibio a la vez que se ponía frente a la rubia.

#18 no dudó en lanzarse contra él, enfrascándose en una batalla que no estaba dispuesta a perder.

-Será mejor que colaboren con nosotros si no quieren morir- les dijo a todos los humanos que observaban el combate un sujeto que tenía unas enormes alas negras en su espalda.

-Mejor déjenlos en paz, si no quieren ser ustedes los que mueran- lo corrigió una voz malhumorada.

Bulma se sintió aliviada al ver llegar a Vegeta.

Sujeto alado: ¿Un saiyaijin? Me parece perfecto.

El extraterrestre se lanzó contra Vegeta, pero no duró ni un minuto antes de que el príncipe saiya lo atravesara con un energy-ha. De inmediato, los otros tipos se lanzaron contra él, dejándoles el camino libre a los humanos para poder escapar.

Bulma y el resto de los humanos que habían quedado atrapados en el centro comercial se apresuraron a tratar de llegar a la Corporación Cápsula, donde la sirena aún seguía sonando indicándoles a los terrícolas que buscaran refugio.

El Dr. Briefs se sintió aliviado al ver llegar a su hija y a su nieta junto a las demás y pronto, todos se encontraban a salvo en un refugio subterráneo oculto bajo la Corporación Cápsula. El lugar era sumamente espacioso y cientos de personas se encontraban ya en él. Pocos minutos después de que Bulma y las demás llegaran, las puertas del refugio se abrieron bruscamente asustando a los que en él se ocultaban, pero sólo se trataba de Vegeta, que llegó llevando a #18.

Una vez dentro, la androide se separó del saiya pero Milk tuvo que ayudarla a sostenerse en pie.

#18: Estoy bien, no te preocupes- le dijo algo malhumorada a su hija que la veía preocupada.

Bulma: ¡Vegeta!- llamó al saiya al notar que se preparaba para marcharse.

Vegeta: Voy a cumplir la promesa que te hice- se limitó a decir él- ¿Estarán bien, aquí?

Bulma: Sí, les será difícil destruir este refugio y no creo que lo localicen tan fácilmente.

Vegeta sonrió levemente, sabía que su mujer no correría riesgos en una situación así, por lo que sin duda lo que ella decía era verdad. Más tranquilo, el orgulloso príncipe salió del refugio, Bulma lo acompañó hasta la entrada y pudo ver cómo unas nubes oscuras cubrían el cielo rápidamente.

Vegeta: Ya está empezando- dijo antes de irse volando.

Bulma lo observó alejarse. Afuera todo se ponía cada vez más oscuro y ella sabía que aquella oscuridad no se iría hasta que Érebo fuera derrotada. El corazón de la mujer latió fuertemente cuando ella pensó que, con algo de suerte, para cuando la luz regresara a la Tierra, quizás ella podría ver a su hijo de nuevo…

Vegeta no tuvo que alejarse demasiado antes de encontrarse con Goku, sus hijos y Picolo que recién llegaban a la Capital del Oeste; por otro lado se unieron a ellos Krilin y Yamcha que habían estado entrenando en Kame House.

Los guerreros Z sobrevolaron la Capital del Oeste, sólo para confirmar que ésta había sido completamente invadida por los Nagofs. Las repulsivas criaturas los veían desde los techos de las construcciones, tenían una asombrosa habilidad para trepar, pero al parecer no podían volar.

Los guerreros destruyeron con sus ataques a un gran número de aquellos seres fangosos y, al contrario de lo ocurrido la última vez, éstos no se regeneraban ni se dividían, simplemente quedaban reducidos a cenizas que el aire se llevaba. Era terriblemente aburrido enfrentarse con aquellas criaturas tan patéticas. Un ki poderoso apareció a lo lejos, pero se trataba sólo de Boo, que iba acompañado por Mr. Satán.

Mr. Stán: ¡¡Hola!!- les gritó a los guerreros al verlos.

Goku: Boo, Mr. Satán, qué bueno que estén bien. ¿Ocurrió algo en Ciudad Satán?

Mr. Satán: Aparecieron muchas de esas criaturas- explicó Satán refiriéndose a los Nagofs que los guerreros estaban eliminando en aquellos momentos- Pero Boo se hizo cargo de ellos; también acabó con otro tipo malencarado.

Goku: ¡Qué raro! Pensé que Érebo atacaría con fuerza desde el principio, pero sólo llegaron unos cuantos guerreros fuertes y me parece que tú acabaste con todos, ¿verdad Vegeta?

Vegeta: Sólo eran basuras- respondió fastidiado.

Picolo: Esto apenas está empezando.

Gohan: Pero si lo que querían era tomarnos por sorpresa debieron atacar rápidamente con sus mejores elementos. Ahora nos han puesto sobre aviso y saben que estaremos esperándolos.

Krilin: Quizá quieren que nos confiemos. Después de todo, ellos no deben saber que el supremo Kaioh sama nos advirtió sobre los supuestos "jueces".

Goku observó preocupado a su alrededor. A pesar de que el ataque no había sido tan impactante como pudieran haber esperado, sí había causado bastante estragos en la ciudad, pues las batallas entre Vegeta y #18 con los guerreros de Érebo habían dañado e incluso destruido algunas construcciones; además, los Nagofs también habían causados destrozos y sobre todo se encontraban aquellas nubes que impedían el paso de los rayos del sol. Aún quedaban muchos guerreros fangosos vagando por el lugar y su número no parecía disminuir, a pesar de que los guerreros se afanaban por desaparecerlos a todos.

Los guerreros aún se encontraban flotando sobre la gran urbe cuando todos se sorprendieron al sentir un poderoso ki cerca de ellos. Todos voltearon al mismo tiempo hacia el lugar del que venía el ki y se dirigieron hacia allí; Satán también los siguió junto con Boo.

Goku y los demás volaban a gran velocidad hacia el lugar en el que una poderosa presencia había aparecido y pronto se encontraron frente a su dueño: un sujeto malencarado de cabellos rojos y el rostro deforme cubierto por cicatrices. A ninguno le costó reconocer al que el supremo Kaioh sama les había descrito como el líder de los jueces de Érebo. Él se encontraba en lo alto de uno de los edificios más grandes de la Capital, rodeado por un gran número de Nagofs que acababan de llegar con él. Los guerreros Z se detuvieron a una prudente distancia de él y Asbeel los observó con mirada perversa.

Asbeel: Por fin tengo el "honor" de conocer a los protectores del planeta Tierra- comentó con expresión de burla.

Goku: Y supongo que tú eres Asbeel, ¿cierto?

El aludido pareció sorprendido de que el saiya lo reconociera.

Asbeel: No pensé que en un planeta como este hubieran escuchado sobre mí, me halaga saberlo.

Vegeta: ¿Tu ama ya dio la orden de que destruyeran este planeta?- le preguntó secamente al notar el gran número de Nagofs que seguía llegando.

Asbeel: No, a mi emperatriz le interesa dañar lo menos posible este miserable planeta para poder hacer buen uso de sus recursos.

Picolo: Entonces no deberían traer a esos seres a las ciudades- comentó entendiendo la preocupación de Vegeta.

Asbeel: A la señora Érebo la tiene sin cuidado lo que pase con las ciudades de los terrícolas pues no le son de utilidad- comentó riendo malignamente- Pero no deben preocuparse por los humanos que las habitan, aún no ha llegado el tiempo de que sean eliminados, así que pueden seguir escondiéndose por el tiempo que deseen… claro, hasta que ustedes sean derrotados, entonces ya nos encargaremos de sacarlos de sus escondites.

A los guerreros Z les sorprendió lo rápido que aquél sujeto se había enterado de lo que ocurría en la Tierra; el supremo Kaioh sama no se había equivocado al decirles que estos enemigos eran sumamente calculadores con sus planes.

Goku: ¿Por qué los otros "jueces" no vinieron contigo?

Asbeel: Por lo visto están bien informados- comentó con tono fastidiado, al parecer no le agradaba que le recordaran a sus compañeros- Entonces no perderemos más el tiempo.

Apenas hubo dicho esto, un enorme abismo oscuro se abrió a los pies del edificio sobre el que se encontraba Asbeel y de él salieron numerosos guerreros de múltiples aspectos, pero todos con el emblema del dragón y las estrellas negras.

Asbeel: Espero que se diviertan un rato- dijo a la vez que él se sumergía en el abismo y este se cerraba tras él.

Los guerreros Z se prepararon para luchar contra aquél ejército de guerreros de Érebo. Afortunadamente no tuvieron problemas para cambiar el lugar de la batalla, pues los invasores sabían que su señora aún no deseba destruir el planeta, así que el campo de batalla se trasladó de la Capital del Oeste a una isla desierta en la que los daños serían mínimos para los humanos.

Goku se enfrentó contra un enorme sujeto semejante a un reptil verde al mismo tiempo que le hacía frente a un gigante de un solo ojo. Por su parte, Vegeta estaba luchando con 3 tipos que parecían lagartijas rojas y contra otro sujeto alado como al que se había enfrentado con anterioridad, sólo que las alas de este eran de un color rojo sangre. Picolo luchaba contra un sujeto gigantesco de grandes colmillos mientras Gohan y Goten se enfrentaban a una multitud de humanoides ataviados con armaduras y Krilin y Yamcha le hacían frente a unos tipos con aspecto de peces. Boo se encargó de otra serie de guerreros menores a los que convirtió en dulces rápidamente.

Golpes, patadas y numerosos energy-has iban y venían entre los miembros de ambos bandos por toda la isla. Al mismo tiempo Asbeel caminaba lentamente por los pasillos de un enorme palacio que carecía de luz y finalmente se detuvo frente a unas enormes puertas ante las cuales se encontraban los 3 encapuchados. El pelirrojo los observó molesto mientras abría las puertas. Dentro, tras unas cortinas, se encontraba Érebo; ella había estado observando lo que ocurría en la Tierra mediante una esfera de cristal que se encontraba sobre un pedestal frente a la cortina que la ocultaba. Para el momento en que Asbeel llegó a su presencia, los guerreros Z ya habían acabado con sus rivales en la isla desierta, lo que dejó bastante sorprendido al recién llegado.

Azrael: Parece que no elegiste bien a tus guerreros Asbeel- dijo a la ves que él y los otros 2 encapuchados entraban a la estancia donde Érebo se encontraba- Sólo estás disminuyendo los ejércitos de nuestras señora innecesariamente.

Asbeel: ¡¡No hables de lo que no sabes!!- le gritó molesto.

Érebo: Déjalo hablar- cortó a Asbeel- Porque creo que lo que dice tiene mucho de cierto, Asbeel- agregó con voz molesta.

Asbeel calló viendo con verdadero odio a Azrael mientras él se acercaba a la bola de cristal.

Azrael: Esos guerreros son evidentemente más fuerte de lo que esperábamos, así que no tiene caso perder más tiempo, mi señora. Lo mejor será acabar con ellos cuanto antes.

Érebo: Y dime Azrael, ¿ustedes serán capaces de derrotarlos?

Azrael: Por usted, mi señora, somos capaces de todo- contestó a la vez que hacía una reverencia.

Érebo: Me parece bien, pero lo dejaremos para más tarde. Creo que les daremos un descanso a los protectores de la Tierra.
Los servidores de la hechicera hicieron una reverencia antes de salir de la estancia. Asbeel se veía sumamente molesto, lo que evidentemente le hacía gracia a los otros tres.

Azrael: No te pongas así, Asbeel- le dijo cínicamente- Después de todo somos aliados en esto, ¿no? Carece de importancia que nuestra señora piense que tú no seas el mejor para cumplir un trabajo tan simple.

Asbeel: Que yo recuerde, no era yo quien estaba en problemas con la emperatriz- comentó secamente.

Laylahel: Idiota- susurró con voz molesta.

Azrael: No le tomes importancia, sólo está dolido porque ha caído de la gracia de nuestra emperatriz y porque sabe que muy pronto ya no le será de utilidad.

Asbeel observó alejarse a sus 3 compañeros entre las sombras. Apenas los perdió de vista soltó una carcajada.

Asbeel: Pobres tontos- comentó para sí mismo- Si tan sólo supieran la verdad…

Mientras tanto, en el planeta Tierra, los guerreros Z ya habían terminado con todos los guerreros que Asbeel dejara para que combatieran con ellos, así que en aquellos momentos se habían separado para echar un vistazo a los daños que sus enemigos habían causado alrededor del mundo.

Ya era de noche cuando los guerreros regresaron a la Capital del Oeste para reunirse con sus familias. Finalmente habían destruido a todos los Nagofs que aún rondaban por las ciudades y los campos y no habían vuelto a tener noticias de la emperatriz de las tinieblas, por lo que pensaron que podrían tomarse un descanso. Para su sorpresa, encontraron a las personas fuera del refugio y muchos se disponían a regresar a sus hogares y no pudieron convencerlos de lo contrario por más que insistieron.

Yamcha: ¿Por qué dejaron salir a las personas? Aún no es seguro que anden fuera del refugio- les reprochó a Bulma y a las demás en cuanto las encontraron.

Bulma: No fue idea nuestra, pero en cuanto vieron que los Nagofs se habían marchado ya nadie quiso quedarse adentro. Es imposible hacerlos entrar en razón.

Los guerreros y sus aliados no tuvieron más remedio que ver cómo las personas se alejaban de la Corporación Cápsula en medio de las sombras de la noche. Fuera todo estaba oscuro, no había energía en toda la ciudad, pero eso no parecía importarle al resto de los humanos, pues muchos habían seguido las instrucciones de Mr. Satán y contaban con provisiones en sus hogares, donde aparentemente pensaban que estarían a salvo.

Resignados, Goku y los demás entraron de nuevo en la Corporación Cápsula. Aquella noche tuvieron que alumbrarse con velas y linternas, pues ni siquiera los generadores de la familia Briefs funcionaban, era como si la sola presencia de Érebo interfiriera con la energía de la Tierra.

Aún entre sombras, los saiyaijin y los demás cenaron tranquila y abundantemente y finalmente se prepararon para tratar de descansar un rato en lo que tenían noticias de Érebo. Gohan sugirió que las mujeres y los padres de Bulma regresaran al refugio mientras ellos pasaban la noche en la Corporación Cápsula para estar preparados ante un ataque de sus enemigos, pero Videl y los demás se negaron, alegando que no era justo que se quedaran en el refugio cuando el resto de los habitantes de la ciudad se encontraban afuera, además de que para ellos sería muy fácil entrar en él en caso de un ataque repentino. Así que Bulma les proporcionó un cuarto a cada uno de sus invitados y así se dispusieron a pasar la noche. Sin embargo, el descanso de los guerreros fue interrumpido aún muy de madrugada cuando una poderosa presencia surgió no muy lejos de donde se encontraban.

Goku y los demás se apresuraron a llegar al lugar, lo que no les fue sencillo debido a la terrible oscuridad que envolvía a la ciudad y sus alrededores; los guerreros sabían que no se trataba sólo de la noche, aquella oscuridad no desaparecería ni aún en las horas del día.

No muy lejos de la Capital del Oeste, casi en el mismo punto donde los guerreros Z se hubieran encontrado por primera vez con los mensajeros de Érebo, los esperaba Asbeel.

Asbeel: Lamento haber interrumpido su descanso- comentó cínicamente- Pero mi señora piensa que ya ha sido muy amable con ustedes y quiere terminar cuanto antes con este insignificante planeta.

Goku: ¿Y de verdad piensas que vamos a dejar que se salgan con la suya?

Asbeel: Lo hemos estado haciendo desde hace miles de años. Ni siquiera la muerte representa un obstáculo para mi emperatriz. ¿Qué podrían hacer unos monos salvajes y otras cuantas sabandijas para oponerse al gran poder de la señora Érebo?

Goku: Di lo que quieras, nosotros no dejaremos que logren lo que se proponen.

Asbeel: ¿Nos detendrán? Ni siquiera pudieron evitar que unos simples mensajeros se burlaran de ustedes.

Aquél comentario le llegó bastante a Vegeta.

Vegeta: ¡Maldito miserable! ¡Yo mismo te haré pagar por lo que le hiciste a mi hijo!

Asbeel: ¡¿Tu hijo?!- exclamó antes de soltar una carcajada- ¡Vaya, no me lo hubiera imaginado! ¿Quién diría que el tributo de la Tierra para la señora Érebo sería el hijo del príncipe de lo saiyaijin? Pero no te preocupes, mi señora sabrá sacarle el mejor provecho a ese tributo.

Aquella afirmación sorprendió bastante a los guerreros Z, sobre todo al orgulloso príncipe.

Vegeta: ¿"Sabrá sacarle"? ¿Trunks sigue con vida?

Asbeel comprendió que había hablado demasiado, pero su silencio sólo sirvió para responder a la pregunta que el saiya había hecho.
Vegeta no podía creerlo: por 9 años había considerado que su hijo estaba muerto, pues a pesar de que su alma no se encontraba en el otro mundo, la ausencia de su cuerpo lo había hecho pensar que le habían arrebatado la vida. Y ahora, tantos años después, aquél desgraciado parecía demostrarle que había estado equivocado por todo ese tiempo. Y el príncipe saiyaijin no era el único sorprendido con aquella noticia, pues todos habían pensado lo mismo.

Vegeta: ¿Dónde está mi hijo?

Asbeel los observó en silencio; podía verlos con claridad a pesar de la oscuridad pues sus ojos ya se habían acostumbrado a la eterna penumbra de la dimensión de su señora. Sabía que había cometido un error, pero ya encontraría el modo de enmendarlo, después de todo, ellos morirían pronto, así lo había ordenado su ama.

Vegeta: ¡¡Responde sabandija!!- le exigió ante su silencio.

Asbeel: ¿Para qué quieres saberlo? Pronto, ustedes estarán muertos y entonces ya podrás verlo.

Vegeta: Él está vivo.

Asbeel simplemente se rió de los guerreros, aunque aquella risa parecía hacer burla a otra cosa y no sólo a los oponentes que tenía enfrente. Vegeta se enfureció de que aquél insecto se burlara de él.

Vegeta: ¡Maldito bastardo!- gritó aumentando su ki violentamente a la vez que se lanzaba contra él.

Asbeel se preparó para recibir el ataque, pero alguien se interpuso y desvió al príncipe saiyaijin de una patada.

Goku: ¿Estás bien, Vegeta?- le preguntó a la vez que se acercaba para ayudarlo, pero el orgulloso saiya ya se había puesto en pie de nuevo y veía con rabia a quien se había interpuesto en su camino.

La hora del amanecer había llegado a la Tierra, pero la luz del Sol simplemente no podía atravesar las espesas nubes que envolvían al planeta. El mundo seguía en tinieblas, pero un ligero resplandor que lograba vencer el obstáculo puesto por Érebo les indicaba a los terrícolas que un nuevo día había llegado.

Aquél tenue resplandor les proporcionó a los guerreros una visibilidad escasa, pero sin duda, de otra forma les hubiera resultado imposible detectar a los 3 encapuchados que ahora se encontraban frente a ellos, pues ninguno manifestaba una presencia como la de Asbeel. Los guerreros Z observaron detenidamente aquellas siluetas a las que unas largas capas negras envolvían completamente, era como tener frente a ellos a 3 espectros sin un cuerpo definido, pues las capas ondeaban al frío viento de la mañana y la silueta de sus dueños se perdía entre las sombras.

Asbeel: ¿Qué hacen aquí?- les preguntó con tono molesto a sus compañeros.

Azrael: La señora Érebo te reemplaza de tus deberes, Asbeel, dice que ya has cometido bastantes errores. Ahora nosotros nos haremos cargo de la situación.

Asbeel parecía a punto de estallar de rabia, pero Azrael no le prestó ninguna atención, estaba completamente centrado en los guerreros que tenía frente a él. Por su parte, los guerreros Z estaban atentos a cada uno de los movimientos de sus oponentes, pues ya estaban advertidos de sus grandes habilidades.

Azrael: Pues empecemos de una buena vez.

Los encapuchados se movieron tan rápido, que los guerreros Z ni siquiera pudieron moverse. Azrael ni siquiera se había movido, pero Pariel y Laylahel habían derribado sin ningún problema a Krilin y a Yamcha de un solo golpe. En parte debido a su velocidad y en parte porque su vestimenta los ayudaba a confundirse entre las sombras, ambos guerreros habían pasado entre los guerreros Z y habían dejado inconscientes a los dos humanos.

Gohan: ¡Krilin, Yamcha!- exclamó al comprender lo que acababa de ocurrir.

Goku: ¡Demonios! ¿Qué han hecho?

Azrael: Sólo eliminamos la basura- comentó burlonamente- Después de todo, ellos sólo hubieran estorbado si combatían contra nosotros.

Gohan se acercó a sus amigos para cerciorarse de que estuvieran bien pero no pudo hacerlos reaccionar, afortunadamente sólo estaban inconscientes por lo que el joven se quedó más tranquilo. Goku, Vegeta y Picolo estaban sorprendidos por la velocidad de sus adversarios y con pesar, Goku tuvo que aceptar que quizás el que Krilin y Yamcha fueran puestos fuera de combate hubiera sido lo mejor. Asbeel aún seguía tras Azrael, viéndolo con verdadero odio.

Azrael: ¿Observarás todo el espectáculo?- le preguntó con sorna al notar que no se había movido.

Asbeel no respondió, una parte en su interior deseaba que los guerreros Z eliminaran a aquellos insolentes, pero sabía que eso no era lo que su señora deseaba, así que por tenía que ayudarles a pesar de lo mucho que los detestaba, al menos por el momento…

Los 3 encapuchados formaban las puntas de un triángulo alrededor de los guerreros Z que aún se mantenían en pie, Azrael frente a ellos y Pariel y Laylahel a los costados.

Goku: Lucharemos con ustedes, pero no aquí- explicó recordando la cercanía de la Capital del Oeste.

Azrael: Claro, elijan el lugar que desean por tumba y nosotros los seguiremos.

Goku y los demás no le hicieron mucho caso al comentario, pero guiaron a sus enemigos a la misma isla desierta donde sólo horas atrás hubieran derrotado a un buen número de los soldados de Érebo. Mientras volaban hacia allá, Goku observaba de reojo a aquellos misteriosos encapuchados a los que ni el viento osaba descubrirles los rostros; se movían bastante bien a pesar de ir tan cubiertos, sin duda serían mucho más ligeros en cuanto se quitaran aquellas vestimentas. Asbeel también siguió a los guerreros de cerca.

Finalmente, todos se detuvieron en una playa abandonada, muy lejos de cualquier población que pudiera verse afectada durante la batalla. Goku y los demás quedaron frente a los guerreros de Érebo.

Azrael: ¿Ya podemos empezar?

Por respuesta, Goku se transformó en súper saiyaijin y sus amigos lo imitaron; Picolo también aumentó su ki violentamente para no quedarse atrás.

Goku: Cuando gustes- respondió cuando su cabello se volvió dorado y sus ojos se hicieron azules.

Azrael se estiró un poco antes de lanzarse de improviso contra Goku y de inmediato ambos se enfrascaron en un feroz combate cuerpo a cuerpo. Gohan y Goten se lanzaron contra los otros 2 encapuchados y Vegeta y Picolo quedaron frente a Asbeel. El perverso pelirrojo observó con burla al orgulloso príncipe, sabía que tenía una información muy valiosa para él pero nunca iba a dársela, aunque era claro que Vegeta estaba dispuesto a sacársela a la fuerza.

Picolo observó cómo Vegeta se lanzaba contra Asbeel, sabía que intentar ayudarlo sólo enfurecería al saiya, así que se quedó en donde estaba, solamente viendo los combates que ocurrían a su alrededor.

Azrael y Goku seguían enfrascados en un constante intercambio de golpes moviéndose a gran velocidad por el cielo. Por otro lado, Gohan se enfrentaba contra Laylahel mientras no muy lejos Vegeta y Asbeel se golpeaban con verdadera furia. Más allá, Goten daba su mejor esfuerzo contra Pariel, pero su enemigo estaba muy por encima de él.

El hijo menor de Goku apenas y podía ver los movimientos del encapuchado que lo golpeaba sin piedad, pero no estaba dispuesto a perder de nuevo frente a los soldados de Érebo, así que reuniendo todas sus fuerzas alcanzó la transformación de súper saiyaijin 2.

Pariel: ¿Se supone que eso debe sorprenderme?- le preguntó tranquilamente al saiya cuando éste aumentó su energía considerablemente.

Goten se molestó porque su rival le tomara tan poca importancia así que se lanzó de nuevo contra él. Ahora lograba seguir mejor el ritmo de la pelea, pero era evidente que su oponente aún no peleaba con todas sus fuerzas.

Goten: ¡Pelea en serio de una buena vez!- le exigió molesto pues entendía que Pariel sólo estaba jugando con él.

Pariel: No pensé que tuvieras tanta prisa por morir, pero ya que lo pides…

Pariel aumentó sólo un poco más su ki antes de lanzar un poderoso energy-ha contra Goten, quien apenas pudo evitar el ataque. El joven saiya aún intentaba reponerse de la sorpresiva técnica de su rival cuando Pariel le dio una fuerte patada que lo arrojó hacia la playa de la isla. Algo tambaleante, Goten se puso en pie de nuevo.

Pariel: No te rindes fácilmente, ¿verdad?

Goten: No pienso dejar que me derrotes- comentó con trabajo pues en realidad ya estaba bastante agotado- ¡No me van a vencer de nuevo!- estalló expulsando su energía.

Goten se lanzó de nuevo contra Pariel y lo golpeó repetidamente con toda su fuerza, lanzándolo finalmente contra unas rocas para luego lanzarle un kame hame ha. La poderosa técnica impactó en donde el encapuchado había caído y Goten esperó que los escombros se disiparan para ver el resultado de su ataque, pero en el lugar del impacto no había absolutamente nadie.

Pariel: ¡Qué patético eres!- le susurró a Goten al oído, sorprendiéndolo completamente, pues no había notado sus movimientos.

Pariel pudo sentir el miedo del joven mientras le devolvía el ataque golpe por golpe y finalmente lo arrojó contra unos árboles. Para cuando Goten cayó, su cabello había vuelto a ser negro.

Pariel caminó lentamente hacia el saiya, pero él ya no tenía energías para ponerse en pie, simplemente vio cómo su oponente se acercaba, un espectro que cada vez se encontraba más cerca de él preparándose para darle el golpe de gracia. El encapuchado adoptó una pose que a Goten se le hizo tremendamente conocida, con su palma de la mano levantada verticalmente y el pulgar flexionado sobre ella.

Pariel: Muere- susurró a la vez que una gran esfera de energía salía de su mano.

Goten cerró sus ojos esperando el impacto, pero este no llegó. Al abrir de nuevo los ojos, el joven saiya vio a Picolo frente a él; el namekusei lo había salvado al desviar un ataque que le hubiera costado la vida.

Picolo: ¿Estás bien, Goten?

Goten: Sí señor Picolo.

Picolo: Bien, entonces yo seguiré- murmuró a la vez que se lanzaba contra Pariel.

Mientras aquél combate se llevaba a cabo, Gohan se esforzaba contra Laylahel. Este otro encapuchado era también muy fuerte y veloz, pero Gohan no tenía pensado perder. Golpes, patadas y energy-has iban y venían; ambos guerreros estaban esforzándose y aquél combate sin duda resultaba estimulante para ambos.

Gohan: Eres un magnífico oponente- comentó a la vez que tomaba aire- Lástima que tengamos que ser enemigos.

Laylahel no hizo ningún comentario, pero Gohan no le dio importancia, después de todo, habían ido a combatir no a conversar, y el encapuchado estaba tomando muy en serio su pelea. Ninguno estaba dispuesto a perder.

Por encima de Gohan, Goku y Azrael seguían enfrascados en un impresionante combate. El saiya en verdad estaba disfrutando aquél combate y era evidente que su enemigo también. Azrael no se quedaba atrás en comparación con sus compañeros, era veloz y su poder era increíble.

Goku: Creo que ya ha sido suficiente de calentamiento, ¿no crees?- le preguntó a Azrael después de un rato de estar peleando- Supongo que es hora de subir el nivel.

Azrael soltó una carcajada, divertido con el comentario del saiya mientras Goku aumentaba su ki para alcanzar el estado 2 de súper saiyaijin y un poco más, pero sin llegar al tercer estadio. El encapuchado esperó pacientemente a que Goku reuniera las energías suficientes.

Azrael: ¿Ya podemos continuar?

Goku sonrió satisfecho con el ánimo que su oponente le ponía a la pelea y de nuevo se lanzó contra él, pero esta vez casi lo toma por sorpresa pues su velocidad y la potencia de sus ataques había aumentado notablemente. El saiya pudo escuchar la risa de su rival.

Goku: ¿Qué es tan divertido?

Azrael: Que esta es una batalla formidable- comentó a la vez que se quitaba la capucha.

Goku observó la silueta de su enemigo con la escasa claridad del ambiente. Tal y como se lo había descrito el supremo Kaioh Sama, una máscara plateada cubría su rostro; sus cabellos eran negros y cortos y su cuerpo era atlético, pero no excesivamente musculoso. Su vestimenta también era negra y él junto a sus compañeros y Asbeel eran los únicos que no usaban en sus ropas el emblema de Érebo, lo que llamó la atención de Goku.

El saiya observó aquella cara sin rostro y comprendió lo que Shin les había dicho sobre que parecían fantasmas, pues la escasa luminosidad le sacaba algunos reflejos a la máscara.

De nuevo los dos guerreros se enfrascaron en la batalla. Vegeta por su parte estaba teniendo un combate similar con Asbeel; estaba decidido a obligarlo para que le dijera el modo de llegar hasta su hijo, pero Asbeel sólo decía incoherencias al respecto haciendo enfurecer al príncipe saiyaijin. El pelirrojo comprendió demasiado tarde que no había sido una buena idea hacer enfadar al saiya cuando él arrastró su rostro por el suelo. Vegeta aún sujetaba la cabeza de su rival cuando alguien más le lanzó un energy-ha haciéndolo que soltara a su presa.

Asbeel escupió algo de tierra que había tragado a la vez que se ponía en pie. Estaba furioso, en parte con aquél maldito saiyaijin y en parte con el encapuchado que lo había liberado, pues le desagradaba de sobremanera la idea de deberle algo a su compañero.

Asbeel: ¡Esta es mi pelea, Pariel!- le espetó con furia.

El encapuchado rió por toda respuesta. Tanto Asbeel como Vegeta buscaron con la mirada al rival del encapuchado, pero Picolo ya se encontraba fuera de combate, derribado entre algunas rocas junto a Goten, quien había intentado de nuevo hacerle frente a su oponente sólo para volver a ser derrotado por él.

Pariel se disculpó haciéndoles la señal de que continuaran con su pelea mientras él los observaba sentado tranquilamente. Asbeel lo observó con rabia antes de lanzarse de nuevo contra Vegeta.
El combate prosiguió, pero Asbeel estaba siendo terriblemente vapuleado por el saiyaijin y finalmente fue arrojado de nuevo, cayendo justo a los pies de Pariel.

Pariel: ¿Evito que te maten o sigo de espectador?- le preguntó burlonamente, mientras él trataba de ponerse en pie.

Asbeel apenas había logrado levantarse cuando Vegeta volvió a derribarlo de una patada que lo arrojó más lejos. Vegeta se dirigía de nuevo hacia él, cuando Pariel se interpuso en su camino.

Vegeta: ¡No estorbes, sabandija!

Pariel: La verdad es que no me importaría que lo mataras, pero me aburre ser espectador.

Vegeta: Tengo algo pendiente con ese sujeto, ¡así que lárgate! ¡¡¡MUÉVETE O TE MUEVO YO MISMO!!!- agregó furioso al ver que no se movía.

Pariel: ¿Por qué no lo intentas?

Vegeta se lanzó furioso contra el encapuchado, no iba a permitir que nadie le estorbara en su intento de encontrar a su hijo; le había prometido a Bulma que se lo devolvería y estaba decidido a no fallarle de nuevo.

Vegeta: Te mataré si es necesario para que ese insecto me diga de una buena vez dónde está mi hijo- exclamó molesto a la vez que lanzaba patadas y golpes contra su nuevo oponente.

Pariel: ¿Tu hijo?- preguntó extrañado- Tu hijo fue el tributo de la Tierra, ¿no? ¿De verdad crees que sigue con vida? ¿Cómo puedes ser tan ingenuo?

Vegeta se enfureció con aquél comentario.

Vegeta: ¡Trunks sigue con vida! ¡Y haré que esa sabandija me diga dónde se encuentra! No me importa que tenga que derrotarlos antes a todos ustedes para conseguirlo.

Pariel: ¡Idiota! Tu hijo fue llevado a la Dimensión de las Tinieblas- explicó con voz molesta sin distraerse de la pelea que estaba librando- ¡Nadie sobrevive a la Dimensión de las Tinieblas! Tu hijo debe haber muerto desde hace años; murió de hambre o de sed o quizás murió de miedo- agregó con voz burlona- Debe haber llorado y suplicado porque alguien lo matara antes de que la oscuridad lo devorara.

Vegeta estalló ante semejante afirmación. Por 9 años había creído que había perdido a su hijo y ahora, ahora que finalmente una nueva esperanza le había llegado, aquél imbécil que tenía enfrente trataba de robársela de nuevo. La ira del príncipe de los saiyaijin se manifestó en una violenta explosión de su ki, con la que su poder aumentó a un nivel muy cercano al del súper saiyaijin 3.

Pariel, al igual que Asbeel, comprendió por las malas lo peligroso que era hacer enojar a un saiyaijin; pero a diferencia del pelirrojo, Pariel aún tenía mucho por mostrar. Vegeta consiguió vapulearlo un par de veces, pero finalmente, el encapuchado se soltó del saiya. Vegeta sentía cómo el ki de su rival aumentaba lentamente, muestra de que él también estaba molesto.

Vegeta: Pelea, sabandija- le dijo con expresión burlona cuando él se alejó.

Pariel: No tienes por qué decírmelo- exclamó molesto a la vez que se quitaba la capucha.

Su complexión era similar a la de la Azrael, pero era un poco más bajo de estatura y sus cabellos eran ligeramente más largos, aunque también negros y caían sobre la misteriosa máscara sin rostro desordenadamente.

Mientras Vegeta y Pariel seguían enfrascados en su combate, cerca Gohan y Laylahel hacían lo mismo. Ninguno de los dos cedía ante los ataques del otro y Gohan entendió que si quería ganar debía pelear con todas sus fuerzas, así que elevó su ki notablemente, por su parte, Laylahel se quitó la capucha tal y como lo habían hecho ya sus compañeros.

Gohan notó sorprendido los largos cabellos negros que su rival ocultaba bajo la capa y que enmarcaban la enigmática máscara que cubría su rostro. El saiya no podía apreciar con claridad la complexión de su oponente, pues sus vestimentas eran mucho más holgadas que las de sus compañeros. Gohan se sintió complacido de que su enemigo se tomara tan en serio su combate y se lanzó de nuevo contra él.

Ahora que Laylahel se había quitado la capucha de encima, su agilidad y velocidad había aumentado considerablemente, pero Gohan también se encontraba ahora en un nuevo nivel y le seguía el ritmo sin problemas. El joven saiya había disfrutado aquél combate que tanto le estaba exigiendo, pero sentía que ya era hora de terminarlo, así que reuniendo toda su energía, lanzó un poderoso Kame hame ha que le dio a Laylahel en el rostro arrojándolo hacia las aguas del mar.

Gohan descendió a la playa, preparado para un nuevo ataque de su oponente, pero cuando éste apareció de nuevo, Gohan quedó completamente sorprendido.

La marea se encontraba bastante fuerte y el sonido de las olas rompiendo en la playa de aquella isla desierta se escuchaba algo tétrico en medio de la penumbra, más aún porque el ruido de los otros combates llegaba perfectamente hasta allí. Gohan se encontraba de pie sobre la arena de frente al mar y delante de él se encontraba su rival, a quien las aguas del mar habían empapado completamente y al que el impacto del ataque que había recibido le había partido la máscara en dos, dejando su rostro al descubierto.

Gohan se quedó con la boca abierta al notar la esbelta silueta de Laylahel ahora que sus ropas mojadas se le pegaban al cuerpo resaltando algunas ligeras curvas en su pecho y en su cintura, pero lo que más impresionó al joven guerrero no fue sólo la delicada figura de su oponente, sino lo hermoso de su rostro. El saiya observó atónito los finos labios del otro guerrero, su piel blanca y sobre todo, aquellos bellos ojos lila que lo observaban atentamente.

Gohan: Eres una chica- murmuró sin que la sorpresa desapareciera de su rostro.

Laylahel esbozó una sonrisa por respuesta y de no haber sido por la fría mirada de la joven, hubiera resultado encantadora.
Laylahel: ¿Tienes algún problema con eso?- le preguntó con una voz melodiosa.

Gohan aún no salía de su asombro cuando su oponente se lanzó de nuevo contra él.

Laylahel: ¿Qué te pasa? ¿Qué no estabas dispuesto a eliminarme?- le preguntó a la vez que lanzaba una serie de golpes que Gohan se limitaba a evitar.

Gohan: No me agrada la idea de golpear a una mujer- respondió defendiéndose del ataque.

Laylahel: Entonces espero que te agrade la idea de que sea una chica quien acabe con tu vida.

Laylahel se arrojó contra Gohan. En el interior de la isla al mismo tiempo que se llevaba aquella pelea en la playa, a Vegeta no le importaba destrozar todo lo que le estorbara mientras trataba de eliminar a Pariel, quien a su vez estaba haciendo sudar al poderoso saiyaijin. El soldado de Érebo era extremadamente ágil y Vegeta sabía que bajo aquella máscara se estaba burlando de él. Furioso, el príncipe saiyaijin aumentó aún más su ki, con lo que su cabello dorado creció a la vez que sus cejas desaparecían.

Pariel: ¡Vaya! Esto sí que es interesante- exclamó con voz burlona.

Vegeta: Te enseñaré algo de verdad interesante- comentó furioso a la vez que se lanzaba contra su oponente.

Vegeta le asestó varios golpes al enmascarado y luego lo arrojó contra unas rocas. El príncipe saiyaijin sonrió burlonamente al notar que su rival se tambaleaba ligeramente al ponerse en pie.

Pariel pasó su mano por una herida que el impacto le había producido y notó que sus dedos se manchaban con su propia sangre. Aquél juego ya le estaba fastidiando, así que expulsó violentamente su ki, ya no iba a seguir siendo amable con el saiya.

Vegeta lo observaba tranquilamente, ya era hora de que aquél insolente se tomara las cosas en serio. El poder que estaba desplegando era impresionante, pero Vegeta ya estaba preparado para algo así; no era el poder de su rival lo que lo pudiera haber sorprendido, sino el que aquél ki se parecía mucho al de un saiyaijin, pero Vegeta sabía que eso era imposible, así que le restó importancia al asunto y se preparó para recibir el ataque de su furioso oponente.

Pariel se lanzó contra Vegeta sin pensarlo mucho y pronto ambos estaban librando un verdadero duelo titánico, sólo comparable con el que Goku libraba a su vez contra Azrael en otra parte de la misma isla. Sin embargo, Goku y Azrael no peleaban con la furia que estaban demostrando Vegeta y Pariel, ellos ya se habían cansado de jugar y querían terminar cuanto antes con su enemigo.

Vegeta utilizó su ataque del Big Bang, pero Pariel lo desvió sin mayores problemas lo que sorprendió al saiya y le dio la oportunidad al enmascarado para arrojarlo y dejarlo incrustado contra unas rocas. Vegeta observó a su rival acercándose lentamente hacia él y se quedó con la boca abierta cuando el enmascarado adoptó la misma posición que había utilizado para tratar de eliminar a Goten unos minutos atrás, con la palma de la mano levantada verticalmente y el pulgar flexionado sobre ella.
Vegeta: ¡El ataque del Big Bang!- exclamó sorprendido al reconocer su propia técnica.

Pariel: No, te equivocas, este es el Neo Big Bang- exclamó a la vez que reunía su energía en una esfera luminosa que lanzó contra el saiyaijin.

Vegeta se preparó para recibir el ataque, pero este fue más poderoso de lo que había imaginado. El impacto de aquél Neo Big Bang destruyó las rocas contra las que el príncipe saiyaijin se había estrellado recientemente y lo lanzó a este muy lejos, arrastrándolo por el suelo; había sido tan poderoso aquél ataque, que Vegeta regresó al estado de súper saiyaijin normal. Tambaleándose, el príncipe lo saiyaijin se puso en pie y escupió algo de sangre.

Pariel: ¿Cansado?- le preguntó burlonamente- No te preocupes, te haré descansar para que veas de nuevo a tu hijo.

Vegeta apenas y tuvo tiempo de prepararse antes de que el otro guerrero se lanzara de nuevo contra él. Ahora que había perdido su transformación en súper saiyaijin 3, Pariel le estaba ganando terreno rápidamente.

Pariel: ¿Esto es todo lo que puedes hacer?- se burló despiadadamente de Vegeta- Si tu hijo era como tú, no debió aguantar ni 2 minutos en la Dimensión de las Tinieblas.

Vegeta: ¡¡CÁLLATE!!- gritó haciendo un esfuerzo por seguirle el ritmo a su oponente.

Pariel: ¿Sabes lo que pasa con las personas que caen en la dimensión de la señora Érebo? Viven en medio de la oscuridad, una oscuridad eterna en la que tus peores miedos parecen hacerse realidad. No hay agua ni comida, sólo desiertos oscuros cubiertos de piedras afiladas como cuchillos. La oscuridad los enloquece y finalmente acaba con ellos… Nadie sobrevive.

Vegeta odiaba a ese sujeto que lo vapuleaba sin piedad mientras le decía todo aquello. Para cuando Vegeta volvió a caer, sus cabellos y ojos habían vuelto a ser negros, apenas y podía y mantenerse en pie y frente a él, estaba aquél desgraciado que disfrutaba torturándolo.

Pariel: ¡Muere de una vez!- exclamó a la vez que lanzaba un nuevo Neo Big Bang.

Vegeta recibió de frente el ataque, trató de controlarlo, pero le fue imposible y fue arrojado de nuevo por el impacto. Estaba tirado en el suelo y Pariel se acercaba para darle el golpe de gracia.

Pariel: ¿No te da gusto?- le preguntó adoptando la posición para lanzar un nuevo ataque- Pronto te reunirás con tu hijo.

Vegeta: Mi hijo… sigue vivo- susurró con dificultad viendo con desprecio a su enemigo.

Pariel: ¡Imbécil!

Vegeta vio la esfera de energía formándose en la palma de Pariel y se resignó para recibir el ataque que sin duda acabaría con él, pero este no llegaba; por alguna razón, su oponente no lanzaba su ataque, simplemente estaba ahí sin moverse viéndolo fijamente.

Pariel tampoco sabía lo que le ocurría, sabía que debía acabar con los enemigos de su señora Érebo, pero algo no le permitía atacar, algo en su interior parecía impedir que lanzara su ataque contra el saiya. ¿Qué pasaba con él? Aquel saiyaijin lo desesperaba, él tenía la esperanza de encontrar a alguien que sin duda estaba muerto; nadie sobrevivía a la Dimensión de las Tinieblas, nadie. Pariel empezó a recordar cosas: el palacio de Érebo, el desierto con piedras afiladas de aquella dimensión oscura, un abismo oscuro, unos ojos llenos de angustia que lo veían intensamente.

Vegeta observó cómo la energía del ataque que Pariel preparaba desaparecía mientras él sujetaba su cabeza con sus manos tratando de hacer parar aquellos extraños pensamientos que lo estaban torturando. No sabía que le ocurría al enmascarado, pero sabía que no debía desaprovechar aquella oportunidad, si él iba a morir, al menos no se iba a ir solo.

Pariel aún estaba completamente confundido cuando Vegeta se lanzó contra él, ni siquiera opuso resistencia mientras el saiya lo golpeaba y apenas y notó que caía al suelo con su oponente sobre él.

Vegeta: Parece que te ha llegado la hora, insecto- dijo apuntándolo con la palma de la mano con su pulgar flexionado sobre ella- Pero quiero ver tu expresión de miedo, quiero verte llorar y suplicar por tu vida- exclamó recordando todo lo que Pariel le había dicho sobre su hijo y la Dimensión de las Tinieblas.

Vegeta acercó su mano izquierda al rostro de su rival mientras lo seguía apuntando con la derecha. Pariel ni siquiera se movió cuando la máscara que cubría su rostro le fue arrebatada.

Vegeta abrió desmesuradamente sus ojos al ver el rostro de aquél joven, sintió que le costaba respirar y por un momento llegó a pensar que estaba soñando, pero sabía que no era así, sabía que de verdad había desenmascarado a su enemigo y ahora unos ojos azules lo veían con odio. Con aquella expresión en el rostro y los cabellos negros, ese joven era el vivo retrato del príncipe de los saiyaijin, la más grande diferencia la hacían sus ojos azules.

Vegeta: ¿Trunks?- preguntó sorprendido a la vez que se alejaba torpemente del joven.

¿Trunks? Por unos instantes, el nombre se le hizo muy familiar al joven guerrero y Vegeta pudo ver que la mirada de odio de su rostro cambiaba por una mirada llena de confusión.

-Mi nombre es Pariel- afirmó finalmente el muchacho.

Vegeta ya no sabía que debía hacer o qué decir, pero no le cabía ninguna duda, ese joven que tenía frente a él era su hijo, el hijo que había estado lejos de él y de su madre por 9 largos años.

-Yo soy Pariel, mi nombre es Pariel- se repetía a sí mismo el chico como si tratara de convencerse de lo que decía- Soy uno de los jueces de la señora Érebo… Soy Pariel, soy Pariel.

Vegeta: No- susurró al notar la confusión del joven- Tú nombre es Trunks, naciste en este planeta y eres mi hijo.

-¡¡¡NO!!!- gritó él apretando su cabeza con sus manos- ¡Yo no soy un terrícola! ¡Yo no soy tu hijo! ¡¡¡SOY PARIEL!!!- exclamó aumentando violentamente su ki.

Vegeta lo observó atónito; por un momento pensó que el joven lo seguiría atacando, pero en lugar de eso, él se elevó por los aires y desapareció velozmente.

Vegeta: ¡¡¡Trunks!!!

Azrael y Laylahel notaron que su compañero se alejaba y se detuvieron en medio de sus respectivos combates. Gohan y Goku también observaron cómo el joven se perdía de vista. Picolo, que acababa de reaccionar y trataba de despertar a Goten también pudo verlo alejarse.

Laylahel se olvidó completamente de Gohan y fue al encuentro de Azrael, el joven saiya la siguió y pronto se reunió con su padre. Vegeta y Picolo ayudando a Goten no tardaron un unírseles también. Asbeel había desaparecido de la isla sin que nadie lo notara.

Goku: ¿Qué ocurrió Vegeta?- le preguntó al notar sus heridas y la forma en la que su oponente se había marchado.

Vegeta: Era Trunks- murmuró sin poder creerlo aún- El tal Pariel, era en realidad Trunks.

Los guerreros Z se sorprendieron con la noticia, la cual también pareció sorprender a Azrael y a Laylahel.

Laylahel: Pariel es Pariel- comentó secamente llamando la atención de todos, pues a excepción de Gohan, ninguno había notado que era una chica- No se confunda, ustedes son nuestros enemigos y nosotros 3 somos los jueces de la señora Érebo. Nuestra misión es eliminarlos.

Goku: Vegeta, ¿estás seguro de lo que dices?

Vegeta: No idiota, me encanta inventar cosas sobre asuntos serios. ¡¡¡POR SU PUESTO QUE ESTOY SEGURO!!!

Azrael: Pariel es uno de nosotros, así que no digas estupideces.

Laylahel asintió y de inmediato los dos se alejaron en la misma dirección en la que lo había hecho su compañero. Una vez solos, los guerreros Z aún no acababan de asimilar la noticia.

Goten: ¿Entonces Trunks si está vivo?- preguntó incrédulo.

Gohan: Es increíble.

Picolo: Pero al parecer, él no lo recuerda, ¿no es verdad?

Vegeta: Está confundido- comentó secamente recordando lo que había pasado- Ni siquiera sabe quién es.

Goku: Pues ya hora de que alguien se lo recuerde.


Email de la autora: ophaniel_27@yahoo.com.mx

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