| Detective Conan no me
pertenece, es propiedad de Gosho Aoyama, pero si alguien
está pensando en hacerme un regalo, acepto Shinichis
o Kaitos de peluche (si tenéis los originales
me lo decís >o<).
Notas de la autora
No sé por qué he decidido hacer un
one-shot así oO Ayer mismo terminé mi
fic de The case of the mystery APTX 4869
y supongo que eso me habrá trastornado un poco
En fin, sea como sea, aquí está una
nueva historia un tanto
emm
peculiar U
Ah
y deciros que, aunque el título sea
algo extraño, este fic se puede leer por menores,
así que los más limoneros
no penséis nada raro, porque este fic es básicamente
humorístico.
Este fic es un Shinichis POV (Point of
view, es decir, está escrito desde el
punto de vista de Shinichi).
No me alargo más, ¡disfrutad!
Lo que dice un personaje
Lo que piensa un personaje
Cambio de escena
<<
>> Flash-back
(
) Aclaraciones del narrador (Shinichi)
Dos palabras: estoy embarazada
Dos simples palabras: e-s-t-o-y e-m-b-a-r-a-z-a-d-a.
¿Quién me habría dicho que tan
sólo DOS palabras podrían tener tal
efecto en mi ajetreada vida? ¡¡DOS!!
Cuando las oí por primera vez de los labios
de mi querida esposa (aunque en ese momento no fuese
muy querida por mi, después de verle la cara
de pillina que había puesto y sus risas ahogadas
al verme palidecer. ¡Lo sabía, disfrutaba
viéndome sufrir!) lo primero que se me pasó
por la cabeza fue Ja-ja, muy buena Ran, sí,
ya me había dado cuenta que hoy es uno de abril,
el April Fools Day, así que no me tomes
por un paleto. Pero al comprobar que Ran se
ponía algo nerviosa, recordé su malestar
anterior en los últimos días, y que
ahora parecía que comiera más
Vale, bien, perfecto. Había escogido el peor
día para decírmelo, el día de
los inocentes. Yo no es que estuviera dudando de Ran,
pero es que
Que me dijera que estaba embarazada
el día uno de abril tenía mérito
¿Por qué no se había esperado
un día más, o por qué no lo dijo
ayer? No. Tenía que decírmelo el día
de los inocentes, para verme alucinar. No, si tiene
sus detalles cuando quiere
(Irónicamente,
claro)
Así que iba a ser padre
Dentro de nueve
meses, Shinichi Kudo, el gran detective, sería
padre
Después de asimilar que Ran podría
no estar mintiendo, y que podría estar hablando
en serio, me senté lentamente en el sofá
y me terminé el café tomándome
mi tiempo. Ella parecía algo nerviosa, esperando
mi reacción con ansias. Lo cierto es que tardé
algo en reaccionar.
¿Me lo dices en serio? ¿JURAS
solemnemente que me lo has dicho hoy porque
porque sí, y no porque sea el día de
los inocentes? dije yo, mirándola de
reojo.
Ella frunció el ceño y sonrió
nerviosamente. ¡Pesado, que sí!
¡Estoy em-ba-ra-za-da! me dijo, remarcando
cada sílaba de la palabra. Bueno, los primeros
minutos fueron de felicidad. Una vez me lo hube creído,
fui con ella y la abracé, y nos tumbamos en
la cama y yo apoyaba mi cabeza en su barriguita a
ver si oía algo, aunque mis intentos eran nulos.
Ese/a crío/a no era muy hablador.
Fueron pasando los días y las semanas. Saber
que estaba embarazada no había significado
mucho cambio en mi vida. Simplemente me había
dado cuenta que comía un poco más (bueno,
tenía que comer para dos, ¿no?), que
ya no hacía cosas que pudieran trastornar la
tranquilidad del bebé (como movimientos bruscos,
no gritar, etc.) y pocas cosas más.
¡Mira lo que he comprado! Unos zapatitos
y un gorrito, y también una bufandita
me dijo Ran un buen día de junio, cuando ya
empezaba a tener barriguita. ¿Por qué
siempre que se refería el bebé hablaba
con diminutivos?
Miré las pequeñitas prendas de vestir.
Eran todas de lana. Claro pensé El bebé
nacerá de diciembre a enero, estaciones no
muy cálidas en Japón
Poco a poco fuimos recibiendo visitas, sobretodo
de Sonoko o Kazuha. Se pasaban LARGAS (y cuando digo
largas, es que eran largas) horas conversando con
Ran. Ella había sido la primera en dar el
paso de las tres, y supongo que tenían
cosas que preguntarle. Lo que me molestaba es que
siempre que se iban, la una o la otra (si eran ambas
aún era peor, porque se intercambiaban sonrisitas)
se me quedaba mirando como si me dijera Uauhh,
Kudo-kun, hmmm
y
bueno, no me ponía
de muy buen humor porque
er
bueno
parecía que insinuaran... Cosas.
Pues no les quedaba mucho para reír, porque
un mes después Kazuha también pronunció
esas dos palabras al bueno de Heiji (el cual me llamó
al instante para pedirme consejo de cómo soportar
la presión), y a Sonoko no le tardaría
mucho tampoco.
Un lluvioso día de setiembre (tres/cuatro
meses para el Destino Final), Ran me llamó
y ambos nos sentamos tranquilamente en el recibidor,
ambos con café. La barriga de Ran aumentaba
por días, y ahora tenía que comprarse
ya quisiera o no vestidos anchos de embarazadas. Pero
bueno, lo que importaba es que ese día íbamos
a hablar de algo importaba.
¿Cómo le vamos a poner de nombre?
me preguntó Ran. Yo me encogí de hombros,
y repuse que eso dependía de si era niño
o niña, ¿no? Eso ya lo se, baka,
pero podemos elegir un nombre para cada sexo, ¿o
no? respondió ella, sonriente.
Hm. A ver
¿si fuera niño,
cómo le pondríamos? dije yo, bebiendo
un poco más de café. Eso de faltarme
tan poco para ser padre se me iba de las manos, y
mi estrés aumentaba. Me imaginaba con un chupete
en la boga y un babero, haciendo caritas al bebé
en cuestión para que dejara de llorar, y mi
único consuelo era el biberón que él
me tiraba a la cara.
Qué tal
Algo como
Ao
ki
Aochi
Ao
¿-shi? sugerí yo, mirándola.
¡Aoshi! ¡Me gusta! dijo Ran,
juntando las manos. Cogió un papel y lo escribió
cuidadosamente con los kanjis adecuados. ¿A
ti te gusta?
Yo asentí. De hecho cualquier nombre me servía.
Bien, ahora por si fuera chica dijo Ran.
Ahora di algo tú, ¿no?
Hmmm
yo me puse en posición
de detective-que-va-a-resolver-el-caso y medité
un instante Ranko.
Ran frunció el ceño No
un poco más distinto al mío
¿Distinto? Pues
Que empiece como
acaba Aoshi. Shi
¿Shi qué más?
¿Shi
ori? ¡¡Shiori!!
exclamó Ran, sonriendo. Yo también sonreí
Es bonito, ¿eh? dijo ella. Lo cierto
es que el embarazo le sentaba fenomenal, y aunque
en muchas películas había visto que
las mujeres embarazadas sufrían de estrés
y mal humor, el caso de Ran era al contrario. Incluso
parecía más tranquila que lo normal.
¿Y cuándo sabremos si es niño
o niña? pregunté yo, sentándome
a su lado.
No sé. Naoko-sensei dijo que lo intentaremos
de nuevo en las radiografías de la semana que
viene, a ver si por alguna vez no nos enseña
sólo el trasero dijo, antes de que nos
pusiéramos a reír los dos.
No sé si a este/a hijo/a mío ya le
iban los misterios prematuros, antes de nacer, porque
su identidad no iba a ser desvelada hasta la hora
del parto. Como consecuencia, todos los juguetitos
y ropa del bebé eran de colores que no se decantaran
ni por niño ni por niña (verdes, amarillos,
algunos azules
).
Hacía frío. Ya habían pasado
las navidades. Yo iba de casos hasta el cuello, yendo
de aquí para allá, cada vez con más
estrés. Era medianos de enero. El bebé
no tardaría en salir. Y cuando observaba a
la tranquila Ran, tumbada en la cama leyendo revistas
acerca de tratamientos de bebés, no daba crédito
a lo que veían mis ojos. ¡¡La embarazada
era ella, no yo!! ¡¿Entonces por qué
ella estaba tan tranquila y yo derramaba un mínimo
de tres cafés al día?!
Cálmate, Shinichi me dijo un día
de finales de enero Ran, antes de acostarnos, mientras
yo había empezado a andar de aquí para
allá de la habitación buscando un calcetín
(calcetín que luego resultó que tenía
en la mano). La que tendrá el niño
y sufrirá el parto no eres tú, así
que deja ya de estar nervioso.
¡¡Ya lo intento!! exclamé
yo, rascándome la cabeza ¡¡Malditos
casos!!
¿Y una cosa qué tiene que ver
con la otra? preguntó Ran inocentemente.
¡Yo qué sé! ¡Agh
!
me tumbé en la cama a su lado, con las extremidades
bien abiertas, suspirando.
Ran me dio un beso de buenas noches y sonriendo dijo
lo siguiente Intenta no pensar mucho en el tema,
¿vale? Tenemos el móvil por si hay alguna
urgencia. Tranquilo, Naoko-sensei dijo que no nacería
mínimo hasta dentro de tres semanas, así
que tranquilízate, ¿vale?
Yo asentí con pesadez Lo siento, Ran,
soy algo irresponsable. Comportarme así y dejar
que todo me supere, mientras que tú estás
aguantando al bebé y a mí
gracias
Ella sonrió y rió No te preocupes.
Me conformo con tener una mano a mi lado en el parto
para poder estrujar cuando venga el bebé. O
sino es tu mano rectificó ella al instante
al verme palidecer podría ser algún
peluche. Ya sabes, par prevenir mi genio
Yo hice una sonrisa forzada No, si ya sé cómo
es tu genio cuando te enfadas
Cómo no, tenía que nacer el día
menos penado a la hora menos pensada del mes menos
pensado. Si él tenía que nacer alrededor
de las últimas semanas de enero, ¡pues
no! El/la señorito/a nació justo tres
días después de esa charla que tuvimos
Ran y yo que he narrado hace un instante, sorprendiéndonos
a todos. Sorprendiéndome a mí, que estaba
en un tren bala hacia Yokohama; sorprendiendo a los
padres de Ran, los cuales ése mismo día
habían pensado irse tres días a un balneario;
sorprendiendo a Sonoko, la cual ése día
había ido muy de mañana junto a Makoto
a hacerse la prueba del embarazo y, sobretodo, sorprendiendo
a Ran, que cuando rompió aguas estaba en la
cocina, sola, y preparando la cena.
Todo sucedió muy rápido. No sé
cómo se las apañó Ran (supongo
que con sangre fría fue a la habitación
a preparar la maleta y los menesteres peluche
incluido- y llamó al taxi), ni tampoco sé
cómo se las apañaron los demás
para estar en el hospital el día del parto.
Yo sólo sé que tuve que hacer mil carreras
para poder salir del tren bala, y coger otro de regreso
a Tokio para luego coger un tren hacia Beika. No sé
cómo me las ingenié, pero cuando llegué
hacía dos horas que Ran había llegado,
y el niño no había nacido.
Lo siento mucho, Ran. ¿Estás
bien? pregunté yo, sacándome la
corbata. Ella me fulminó con la mirada y yo
agradecí internamente que la chica tuviera
un peluche con quien descargarse.
Ahora que todo eso ha pasado, lo recuerdo como algo
bastante cómico. Yo yendo de un lado a otro
de la sala de esperas, con las miradas de Eri, Kogoro,
Sonoko y Makoto siguiéndome, mientras que Ran
daba a luz. Fueron cinco largas horas. Y finalmente,
salió una enfermera sonriendo y diciéndome
que podía pasar. Casi no me caigo al suelo
de lo rápido que fui (maldito suelo, estaba
tan limpio que parecía un espejo y era fácil
resbalarse) y me dirigí a la habitación
de Ran (creo que en el camino propulsé algún
médico o enfermera hacia la pared sin darme
cuenta al chocar). Me encontré con Ran con
el pelo algo desordenado y la tez pálida, sudando,
pero sonriendo. Sin parar de sonreír. En sus
brazos sostenía un pequeñín,
ya limpio de sangre, el cual lloraba a pleno pulmón.
Es
dije yo.
Ran sonrió Shiori. Es Shiori Kudo.
Shiori Kudo. Dos palabras que también me causaron
una fuerte impresión. Me dirigí junto
a Ran y ella me la tendió para que la sostuviera
un momento, aunque instantes después la enfermera
la confiscó con la excusa de asearla (Ran y
yo fulminamos con la mirada a esa mujer que se atrevía
a apartarnos a Shiori de nuestro lado).
¿Qué tal estás?
le pregunté yo, al estar solos.
Ran frunció el ceño Bueno
mejor que antes y señaló en silencio
una masa esponjosa que había al cubo de la
basura. Yo lo miré aterrorizado. El peluche
totalmente mutilado. A Ran se le cayó una gotita.
Yo me quedé los tres días que estuvo
Ran en el hospital con ella, durmiendo en una silla
y haciéndole compañía cuando
no tenía visitas. Ni que decir que tuve que
montarme los horarios con el trabajo lo mejor que
pude, y eso significó quitarme horas de sueño.
Pero quién me iba a decir que el infierno acababa
de empezar
Por la mañana, Shiori era un ángel
como su madre. No tenía aún mucho pelo,
y tenía los ojos azules (no se por qué,
aquí todo el mundo tiene los ojos azules
será cosa de ADN). Comía mucho, y estaba
suficientemente rellenita como para comérsela
con la mirada, y es sólo de ver a la renacuaja
su madre y yo hacíamos la sonrisa tonta.
Pero, como he dicho antes, lo peor estaba aún
por venir
Las primeras semanas fueron, simplemente, indescriptibles.
No paraba de llorar y llorar cada noche, y Ran y yo
nos lo íbamos turnando. Ni que decir que ambos
hacíamos unas orejas de cuidado por la mañana.
Ella aún tenía suerte, porque había
cogido la baja por maternidad, pero yo tenía
que ir a trabajar y debía levantarme a las
siete de la mañana, aunque supongo que con
el lloro constante Ran no dormía mucho más
que yo.
Aunque qué le vamos a hacer, es la responsabilidad
de ser padre. Me paseaba por la oficina de policía
con la cabeza bien alta, y si alguien me miraba las
ojeras, yo me giraba hacia él indignado y le
decía ¡Qué pasa! ¿Nunca
has sido padre? con todo el orgullo del mundo.
Y lo cierto es que me encantaba (y aún me encanta)
volver cansado del trabajo y encontrarme con mi querida
esposa dándome la bienvenida y con la pequeñaja
en la cuna, entreteniéndose con los peluches.
Hoy hace un mes me dijo Ran a la hora
de cenar. Teníamos el volumen del televisor
muy flojito para evitar que Shiori, la cual dormía
profundamente, se despertara.
Cada día que vuelvo del trabajo la veo
más grande y guapa. Empiezo a entender a Kogoro.
Si algún bebé ligón se acerca
a mi Shiori
dije yo, sacando el puño.
Por primera vez en la vida sentía lo mismo
que había sentido Kogoro: amor paternal.
Vamos, vamos. No creo que con un mes a muchos
bebés les interesen ya las chicas. Los tiempos
cambian, pero tampoco hay que pasarse repuso
Ran, bebiendo un sorbo de agua. ¿Te has
fijado en que ya no llora tanto por las noches?
Claro, los cascos para dormir van de fábula
repuse yo.
Ran me pegó un codazo y yo sonreí nerviosamente
Sí, sí, lo he notado. Por cierto,
si hoy llora te toca a ti.
Ella me miró de refilón antes de coger
más fideos y seguir mirando la televisión.
Yo sonreí interiormente. Ran y Shiori, las
mujeres de mi vida, ambas sólo para mí
(aunque seguramente, llegaría un día
en que me tocaría separarme de Shiori, aunque
de momento prefería no pensar en eso).
Y de eso ya hace diecisiete años. Ran y yo
ahora tenemos treinta y siete años, y mi pequeña
Shiori, diecisiete. Cómo pasa el tiempo. Hoy
es domingo, y como tengo el día libre y Shiori
ha quedado, yo y Ran hemos abierto el libro de memorias
donde está el álbum de fotos, desde
que somos nosotros pequeños, hasta fotos recientes
de Shiori de la semana pasada ganando el campeonato
de judo.
Ran duerme, apoyada a mi hombro. Mientras, yo voy
repasando todo lo que hemos vivido juntos, y mirando
las fotos del progreso físico de Shiori, desde
que nació hasta hoy mismo. Había salido
con un amigo suyo, el capitán del club de judo
donde está ella (algo sospechoso
hmm
)
a Tropical Land.
El reloj ya marcaba las doce de la noche. Muy a pesar
mío, Shiori tenía tiempo hasta las tres,
porque entre ella y Ran (no sé qué mosca
le había picado, no sé quién
de las dos estaba más ilusionada de que Shiori
saliera con aquél tío cuanto más
rato mejo) me habían sacado las papeletas.
Mmmm
Shinichi
oí que
decía una voz a mi lado. Yo me giré
al instante.
Lo siento, ¿te he despertado?
Sí, pero no importa
No me he dormido
porque me aburriera mirar las fotos, que conste
me decía ella, con un tono algo soñoliento
Lo que pasa es que
Vale, vale
Mira, ahora estaba mirando
las fotos de nosotros a su edad. Concretamente ésta
y le enseñé la foto de diecisiete años
atrás, ambos sonriendo haciendo el signo de
la victoria, con el fondo del castillo de Tropical
Land. Ella se sonrojó y sonrió.
Allí fue donde te declaraste. Y donde
un año y medio después me preguntaste
si quería
casarte conmigo. Ya lo sé
.
¡¡AGH!! dije, mientras abría
los ojos como dos naranjas chinas. Luego miré
a la sorprendida Ran No me digas que por eso
por eso se han quedado hasta tan tarde
Ran no dijo nada.
Tú lo sabías
¿Saber qué?
Yo fruncí el ceño, y una venita de
enfado salió a mi mano ¡Pues que
ese tal Takenori va a declararse a MI Shiori para
seguir con la tradición familiar,
como supongo que tú le sugeriste al pobre chico
en algún momento en que os encontrasteis
Ran me miró alucinada, seguramente habría
olvidado que yo era y seguía siendo el mejor
detective del Japón (jajaja, toma ya Hattori),
y finalmente sonrió pícaramente ¿Y
qué si lo he hecho? Hubo un momento de
silencio.
Quieto ahí, Shinichi dijo Ran,
justo antes de que yo saliera por la puerta principal
a la vez que me ponía la chaqueta. Yo fruncí
el ceño y cerré la puerta, indignado.
Supongo que no vas a hacer la GRAN estupidez
de parecerte a mi padre, ¿verdad? ¿Recuerdas
lo asustado que estabas tú y lo avergonzada
que estaba yo? No querrás que Shiori y Takenori-kun
pasen por lo mismo, y que la cadena se vaya alargando
y alargando, ¿VERDAD? dijo ella, mirándome
como si fuera a matarme.
N-No, claro que no
sólo iba a
a
¡¡Arghhh, está bien, está
bien
!! dije yo, dejando las llaves del
coche y la pistola de fogueo, mientras que Ran refunfuñaba
algo.
Me volví a sentar junto a ella y seguimos
mirando el álbum familiar, sonriendo ante las
nostálgicas fotografías. Y en resumen,
es así como quedó mi vida desde que
oí esas dos palabras. Estoy embarazada.
Fin
Notas de la autora
¡Hola! Vale, ciertamente este one-shot es algo
salido de lo normal. ¿Por qué he escrito
algo así? Nuse oo Simplemente ayer
terminé mi otro fic (The case of the mystery
blabla
) y me sentí algo vacía,
así que me dije: ¡ya sé, mañana
empiezo un one-shot! (de hecho lo he empezado y terminado
esta noche, de nueve a once U) Y aquí lo tenéis.
Dos palabras: estoy embarazada es una
historia que no se parece mucho a lo que suele narrar,
además de no tener un género muy explícito
(humor, romance, continuación
), pero
en los fics lo principal es no buscarle tres pies
al gato, porque siempre tiene cuatro. Así que,
mientras os haya gustado (eso espero o) no hay nada
más que decir.
Muchas gracias por vuestro apoyo y hasta pronto
CiNtUrO-cHaN
::1 de julio del 2004::
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