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El dulce sabor del amor
Capítulo VI:

Soledad


“ Sé que no dependes de nadie, no pretendo retenerte, eres libre y siempre lo serás, siempre has sido fiel a ti misma, no creo en el destino, es algo tan profundo que me atrae, no sé si eres para mí, pero pienso averiguarlo.”

Haruka había escogido pelear al lado de Michiru no tanto por el sentido de deber sino por las declaraciones que le hiciera la joven. Muy en el fondo admitía que la amaba. Días después del incidente del autódromo notó a Michiru indiferente, hasta con cierta frialdad que la desconcertó por completo. Michiru estaba confundida, por momentos creía que Haruka se mantendría a su lado por una obligación. Ella no quería retenerla así, prefería que se fuera.

Salía de la escuela caminando sin pensar, sin observar y sin sentir. Deseando echar el tiempo atrás y poder haber ganado el corazón de Haruka antes que esa pluma transformadora apareciera. Haruka le cerró el paso
- Toma – le dijo la joven rubia entregándole una hermosa rosa roja
- ¿Es para mí? – el rostro de Michiru se inundó de felicidad – gracias
- No se te olvide nos vemos a las cinco en la biblioteca

* * * *

Cambió de página. Sintió la presencia de alguien, no le interesó averiguar de quién se trataba. Ángel se había sentado junto a ella, no sabía si interrumpirle o volver más tarde. Sacó de su carpeta una hoja y la deslizó suavemente por la mesa hasta dejarla a la vista de la joven. Amy reaccionó “¿Un curso?” separó la vista de su libro y sus ojos se toparon con los de Ángel
- No tienes que pagar nada. Si te interesa, solo llena la ficha, el material va por cuenta de la universidad – explicó Ángel
Ya conocía la temática, no necesitaba explicación alguna. Los mejores estudiantes acudían a los cursos becados, que les servía para su currículo más que para sus propios conocimientos.
- Es sobre el genoma humano y otros temas de interés
Amy volvió a su libro sin prestarle más interés al muchacho o al curso.

Había decidido acudir al curso solo para matar el aburrimiento y tener una buena excusa para evitar salir de casa los fines de semana
- Amy es una buena oportunidad para que conozcas a Ángel – le explicaba Michiru – platica con él, conócelo, las cosas se dan por sí mismas pero Amy sobre todo y por favor muéstrate más entusiasta. Muestra interés por los que te rodeamos
- Si claro – ¿interés? Nada ya lo motivaba

* * * *


No paraba de reír, las tonterías que Haruka había contestado en su examen de química bien ameritaban el dos. Por fin la joven rubia se cansó de las burlas de su compañera y le arrebató la hoja arrugándola y guardándola en su mochila
- Date por bien servida de que haya regresado a la escuela
- Perdona. No era mi intención – intentó disimular su sonrisa – Quizá pueda ayudarte, ya es hora de que apruebes ¿no lo crees?
Haruka suspiró necesitaba de un milagro para memorizar el grueso libro de química.

Tenían dos horas estudiando. Haruka se mostraba inquieta, muy fastidiada y apunto de explotar: ya se paraba, ya se sentaba. Entonces Michiru sugirió un pequeño descanso, un paseo por la calle para despejar la mente
- Hacía mucho que no estudiaba tanto – comentó la muchacha
- Habrá que desempolvar tu cerebro
La caminata siguió. La tensión creció, ni una ni otra sabían que decir, almas tan diferentes. Pronto Michiru tomó iniciativa y le comentó sobre sus clases de violín, después le habló de pintura y arte
- Para agradecerte tus molestias – comentó con solemnidad – estoy dispuesta a posar para uno de tus dibujos
- ¿En serio? Vaya que sorpresa – exclamó Michiru agradecida
El silencio volvió a reinar, no bastó mucho para hacer que Haruka hablara mas que una palabra : Autos

* * * *

No asistió el primer día del curso, prefirió quedarse en casa a ver un video que había rentado, ya había leído el libro ahora vería la película y la criticaría.... aunque fuera de dibujos animados. No necesitaba ir a clases, con solo presentarse al examen bastaba. El teléfono timbró cuando el video comenzaba, dejó que la contestadora se activara
- Amy, soy Rei, solo hablaba para invitarte, si no tienes mucha tarea a una romántica velada ya sabes que de romántica no tiene nada pero será divertido
La chica frunció el ceño ¿Por qué siempre hacían fiestas cuando ella estaba en cursos? Sabían perfectamente que le dejaban mucho trabajo y no podía acudir. Media hora después el teléfono volvió a sonar
- Amy, si estás ahí contesta – era su madre – estoy preocupada, es muy tarde. Háblame en cuanto llegues
¿Hablarle? No, no lo haría. A veces parecía que no existía, le había repetido cinco veces de su curso y los horarios y su madre ahora lo olvidaba. Si tan preocupada estaba que se molestaras en buscarla y no solo en marcar. Volvió su atención al televisor

* * * *

- Haruka ¿Recuerdas nuestra primera ida al cine?
- Cómo olvidarlo – sonrió – un demonio nos atacó. Fue la primera vez que luchamos juntas... Fue todo un caos. Tropezaste conmigo y el cine cerró cuatro días por reparaciones.
Michiru se había interpuesto entre el ataque del demonio y Sailor Uranus por una sola razón Amor. Al ver los ojos fulgurantes de su compañera había inventado esa tonta excusa. No podía ver sufrir a su persona especial, no podía dejar de cuidarla y de amarla con la misma intensidad.
- Me tropecé – dijo con un hilo de voz
- Vuelve hacer algo tan estúpido y prometo matarte – gritaba encolerizada
- No me amenaces hago lo que puedo y creo conveniente
- ¡¿Conveniente?! – pateó el suelo con furia – Neptium usa la cabeza
- ¿Yo? ¡Y tú! No fue nada inteligente tu ataque, demasiado circo por nada – le recriminó con rabia
Sailor Uranus acabó más encolerizada, su carácter difícil apenas mostraba una punta de todo aquel iceberg. Michiru la observó con cuidado, si lograba entenderla bien su molestia estaba en que arriesgó su vida para salvarla ¿Acaso era preocupación? ¿Había sentido el mismo temor que ella sintió cuando el demonio atacó a su compañera sin piedad?

Haruka se destransformó y la dejó en el cine con sus cavilaciones y su sonrisa irónica
- ¿Me invitarías al cine?
- Claro – sonrió Haruka

Estaba jugueteando con las teclas del piano, Michiru seguía revisando el diario del día
- No vuelvas – tomó aire – No vuelvas a entrometerte en mis asuntos – ultimó la muchacha rubia
- Si me afectan a mí, lo seguiré haciendo te guste o no
- No necesito que me defiendas, ni me cuides... no me gusta que te arriesgues por mi, si las dos morimos ¿quién terminará nuestra misión?
“Y yo que sé a mi solo me importas tú”
Haruka rozó con sus labios el fino cuello de Michiru, su cuerpo entero temblaba con la sola idea de perderla, con la sola idea de saberse de nueva cuenta sola para enfrentar a aquel mundo extraño.
- Solo prométeme una cosa
- La que quieras – le susurró Haruka
- No me abandones
Haruka se separó de ella, le miró con ternura negando con la cabeza
- Debemos poner prioridades, y la primera debe ser sobrevivir para cumplir nuestra misión. No podemos estarnos vigilando mutuamente...
- No me pidas que te abandone
- Solo te pido que confíes en que cada una hará hasta lo imposible por sobrevivir para... para
- ¿Me amas?
Y Haruka sonrió callando a su corazón

* * * *

Daba vueltas alas hojas de su cuaderno. Hoy no había dio a clases así que no tenía tarea. ¿qué podía hacer con todo su tiempo libre? Sacó de su mochila su mesada y se encaminó al video a rentar tres o cuatro películas que deseaba ver ¿Por qué le era tan difícil amar? ¡Hasta urticaria le daba con las cartas! Primero Richard un muchacho que en la secundaria se había enamorado de ella. Aquello no era amor, no nunca, aquello era idolatría, el muchacho no la admiraba la idolatraba... luego Taiki que al final de cuentas terminó enamorado de una muchacha más alegre y extrovertida. Estaba hastiada de su vida.

Llegó a casa alrededor de las ocho de la noche, su hija no estaba y parecía que en todo el día no había ido a la casa. Ya no sabía qué estaba pasando, lo único evidente era la apatía que Amy mostraba por todo y todos. Cuando llegaba si tenía suerte y estaba en casa, estaba encerrada en su habitación, a veces deambulaba por la casa como exasperada para terminar riñendo por tonterías. Varias veces había intentado hablar con su hija sin gran logro, no había insistido mucho aparte de no tener tiempo para ello no cabía en su mente qué clase de problemas pudiera tener la chica.

Ya se había desesperado. Volvió a tocar ahora con más fuerza, definitivamente esa niña no le abriría. Sacó el celular de su bolso y marcó furiosa “Está hablando a la casa de la familia Mizuno por el momento no estamos deje su mensaje después del tono” frunció el ceño apostaba su honor a que estaba en casa
- Amy abre la puerta o la tiro ¡Sé que estás ahí!
Nada. Volvió a tocar frenéticamente el timbre. Intentó calmarse respiró profundamente, volvió a marcar
- Amy, estoy preocupada.... Hablemos. ¡No pienso irme sin verte! – gritó histérica Michiru
Silencio
Tardó en decidirse, Michiru era muy persistente y seguramente no dejaría de tocar el timbre hasta que abriera.
- Hola
- ¿Por qué no quieres verme?
- Estaba en el baño – se excusó
- No has ido a la Universidad y tus profesores ya pasaron un reporte a asuntos escolares ¿Qué te sucede?
- No es nada. Simplemente no tengo tiempo, trabajo en un proyecto muy importante...
- ¿Si? ¿Cuál?
- ¡Ninguno! ¿Satisfecha? No me ha dado la gana ir y punto. Agradecería me dejaras de molestar

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Email de la autora: abccorporation1@yahoo.com.mx

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